CRÓNICAS Y ENSAYOS ENERO
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«Las crónicas y ensayos son ventanas abiertas al alma del mundo, donde cada palabra es un pincel que dibuja la realidad y cada reflexión es un puente hacia la comprensión.» Elspeth Gormley

EL CALLEJERO DEL ESCÁNDALO
Carlos Fresneda / Inglaterra
Nada hace sospechar a simple vista de una calle de viviendas unifamiliares como Regent Street, pateada los domingos por una abigarrada multitud de camino hacia el SEAH Stadium, el campo del Telford United. Pocos indicios, más allá de esa desolada sensación de la Inglaterra profunda, hacen pensar en todo lo que se estuvo cociendo durante más de una década tras esas fachadas inocentes: las tropelías de los hermanos Ahdel ‘Eddi’ Ali y Mubarek ‘Max’ Ali, condenados a 18 y 14 años de cárcel como líderes de la banda local de explotación sexual de menores.
Captaban a sus víctimas en ‘honeypot locations’, lugares donde se concentra la muchachada, como la tienda de comida y licores Kwik Stop que queda a la vuelta de la esquina. Usaban como ganchos a chavales de 15 años (como uno conocido como «Honey Monster») para seducir a niñas de hasta 12 años, ofreciéndoles cigarrillos y alcohol, y después marihuana y drogas duras.
Tarde o temprano las presentaban a los mayores, algunos de ellos taxistas que se ofrecían a llevarlas gratis en el coche, o trabajadores en takeaways que las invitaban a cenar. Acababan bebiendo y fumando en apartamentos con la excusa de alguna fiesta. Suficientemente alcoholizadas y drogadas, las invitaban a pasar a otra habitación, donde aguardaban expectantes sus futuros violadores en cadena.
Con técnicas propias de las bandas mafiosas, amenazaban con incendiar sus casas y atacar a sus madres y sus hermanas si decían algo. Regalos ocasionales como un nuevo móvil, vestidos o pequeñas sumas de dinero garantizaban la «fidelidad» al grupo de la niña reclutada, que a veces era llevada de gira sexual a otras localidades cercanas. Todo bajo una auténtica conspiración de silencio en su entorno más cercano, reforzado por el desdén de la policía y de los servicios sociales, y por la ceguera de los políticos locales en el nombre de lo «políticamente correcto».
Los hermanos Ali, como la mayoría de los líderes de las así llamadas ‘grooming gangs’, elegían a conciencia a las niñas vulnerables, en familias rotas o en casas de acogida. Beneficiados por un ambiente de «nerviosismo sobre cuestiones raciales», perpetraron impunemente sus abusos durante una década, hasta que se puso en marcha la así llamada Operación Caliz que reveló cómo al menos un centenar de niñas de Telford habían caído en las redes de las bandas de explotación sexual.
Una investigación de The Sunday Mirror detalló sin embargo que el número de niñas abusadas llegaba al millar. Y que el resultado en al menos una ocasión fue la muerte: Lucy Lowe falleció a los 16 años junto a su madre y su hermana en el incendio de su casa, provocado por Azhar Ali Mahmood, que la dejó embarazada a los 14 años. Ese fuego trágico fue usado por las bandas para amenazar con represalias similares a sus víctimas, que sufrían frecuentemente la intimidación de grupos de hombres postrados ante sus casas.
Una investigación independiente desveló en el 2022 que en Regent Street y alrededores imperó durante años un terror mafioso, y que la policía llegó a considerarlo como «no go zone», con jóvenes y no tan jóvenes de origen pakistaní imponiendo la ley de la calle e intimidando a la policía.
«Los últimos años han sido difíciles, pero no es correcto juzgar a toda una comunidad por las acciones de unos pocos», alega Mohamed Quershi, al frente del Foro Musulmán de Telford. «Toda la comunidad estuvo en estado de shock cuando supo lo que estaba ocurriendo en sus patios traseros».
La ley de la omertá sigue imperando en Regent Street, incluida la mezquita. Una vecina con bata rosa que se identifica como Samina reconoce, sin embargo, haber visto por la calle a los hermanos Ali: «No sabíamos lo que se traían entre manos. Se ve que los negocios sucios los hacían de noche y fuera del barrio. Aquí nunca hemos tenido problemas de delincuencia».
«Una amiga de mi hermana fue captada por una banda de esas hace como diez años, pero sus padres lograron sacarla a tiempo», reconoce Jane, de 16 años, la única que decide hablar de su pandilla a la puerta del concurrido Kwik Stop, en una pausa en un instituto cercano. «Las cosas han cambiado, yo no he notado nunca esa presión. Pero el problema está ahí, la gente no habla de otra cosa estos días».
El «monstruo» vuelve a Rochdale Rochdale era una de tantas localidades en el cinturón de Manchester hasta que saltó a las portadas de los periódicos en 2012. Un banda integrada por ocho hombres de origen pakistaní (y un refugiado afgano) compareció en el banquillo por la así llamada Operación Doblete, acusados por la explotación sexual de 47 menores. Fueron condenados a 77 años de cárcel en el primero de una serie de juicios que se prolongaron hasta el 2024 con 42 acusados, muchos de ellos casados, con hijos y con vidas «respetables», en su mayoría taxistas y repartidores de comida (y un profesor de estudios religiosos en una mezquita).
El caso más notorio fue el del líder de la banda, Qari Abdul Rauf, de 55 años: sentenciado a seis años de cárcel y puesto en libertad a los dos años y medio. La entonces secretaria de Interior Theresa May prometió expulsarle, pero Rauf recurrió la orden de deportación, renunció a su nacionalidad pakistaní y el caso quedó en un limbo legal durante años.
Rauf, padre de dos hijos, ha vuelto al lugar del crimen y ahora trabaja como repartidor de una aplicación de comida a domicilio. Los vecinos no han podido ocultar su espanto en declaraciones a The Daily Mail: «Nadie puede creer que este monstruo haya vuelto después de lo que hizo a las niñas. Imagina que una víctima pide comida y al abrir la puerta se encuentra de pronto con él».
«Lo peor es que ha vuelto a la casa donde mis hijos llegaron a jugar con sus hijos», relata otra vecina que prefiere no dar su nombre. «Se mueve por el barrio con total arrogancia, como si le perteneciera. ¿Hasta dónde ha llegado este país?».
Ruby es el nombre con el que una de las víctimas de la banda de Rauf se identifica en el documental Three girls de la BBC: «Al principio nos ofrecían cigarros y alcohol y nos invitaban a comer en un piso sin más. Un día nos emborracharon con un litro de vodka y de pronto nos invitaron a pasar a la otra habitación, donde había 30 hombres esperando…».
«Me violaron más de cien veces, durante cuatro años, y no había manera de escapar porque nos amenazaban con hacer daño a nuestras familias», recuerda Ruby. «Cuando nos quejamos a la escuela y a los servicios sociales, no nos hicieron caso y nos dieron condones con sabores. Fuimos a una clínica de salud sexual pidiendo ayuda».
Ruby quedó embarazada a los 13 años y tuvo que abortar. Fue puesta en última instancia en un plan de protección infantil, en medio de duras críticas a la policía local por haber considerado durante años la explotación sexual infantil como una «prioridad de bajo riesgo». La detective Maggie Oliver dimitió ante la actitud displicente de sus colegas y creó una fundación para ayudar a las víctimas.
«Keir Starmer es quizás tan culpable como cualquier otro», asegura Maggie Oliver a raíz del reciente escándalo. «Hace falta una investigación realmente independiente que pueda reclamar responsabilidades a las autoridades públicas y a la policía por hacer la vista gorda. No puede haber más intentos de ocultar la verdad. Necesitamos un cambio radical».
En su respuesta a Elon Musk, Starmer se jactó precisamente de haber impulsado en su día, cuando era fiscal de la Corona, «el mayor juicio contra una banda asiática de explotación sexual en Rochdale, el primero de este tipo».
No me habéis vencido 16 kilómetros separan Rochdale de Oldham, el epicentro del último escándalo. Samantha Walker-Roberts, de 31 años, víctima de abusos sexuales desde los doce, ha abanderado allí la campaña No me habéis vencido, reclamando dignidad.
Su primer violador fue un ex profesor que conoció online, Paul Waites, que fue condenado a once años de cárcel. «Mi familia se rompió y mi vida estaba hecha pedazos», relata a The Oldham Times. La primera vez que intentó denunciar a su agresor le dijeron en comisaría que estaba «borracha» y volviera cuando estuviera sobria.
Ese mismo día, acabó subida en un coche que se hizo pasar por una taxi y en el que fue violada, y conducida después al piso en el que asegura que al menos nueve hombres abusaron de ella. Sólo uno, Shakil Chowdhury, nacido en Bangladesh, fue condenado a seis años de cárcel y liberado a los tres. «Queremos justicia y que se escuchen nuestras voces», reclama. «No estamos ante una cuestión estrictamente racial, ni podemos permitir que el tema lo abandere la extrema derecha. Necesitamos poner a las supervivientes por delante de cualquier agenda política».
Las denuncias por abusos sexuales de menores en Oldham pasaron de 76 a 522 al año en menos de una década. El ayuntamiento del Gran Manchester ha puesto en marcha la Operación Sherwood para hacer frente a las actividades de las bandas. En el último juicio celebrado en el 2022, ocho hombres de origen asiático fueron condenados a 75 años de cárcel por 23 delitos de violación.
Conspiración del silencio «Conspiración del silencio sobre las bandas sexuales»… La investigación de Andrew Norfolk para The Times marcó un antes y un después. El periódico reveló la existencia de más de mil casos de abusos de menores archivados por las autoridades locales en Rotherham. El alcalde, el jefe de policía y el responsable de servicios sociales dimitieron. El Gobierno nombró una enviada especial.
Los abusos incluyeron violaciones en cadena a niñas de 12 a 16 años, algunas rociadas con petróleo y con la amenaza de prenderles fuego si se negaban, o de violar a sus madres y hermanas. Las menores eran «preparadas» para el sexo anal y llevadas de ciudad en ciudad. Varias de ellas se quedaron embarazadas, abortaron o tuvieron hijos criados normalmente por sus madres.
El «silencio» de las autoridades se prolongó durante más de dos décadas y se atribuyó a varios factores, entre ellos, el temor a ser acusados de «racismo». Gran parte de los agresores eran de origen asiático y las víctimas eran preferentemente blancas. La falta de recursos del personal, así como el miedo a dañar la reputación de la ciudad, pesaron.
Rotherham saltó a titulares como «la capital de las bandas de explotación sexual». Sucesivas operaciones policiales han ido sentando en el banquillo a decenas de acusados, sentenciados a penas de hasta 25 años como Arshid y Basharat Hussain, exculpados así ante las cámaras del Canal 4 por su hermano Sageer: «La mayor parte del problema son esas niñas con minifalda que se cuelan en los clubs, que acaban emborrachándose y liándose con tipos y a la mañana siguiente gritan «¡violación!»»
Sammy Woodhouse, víctima de los hermanos Hussain a los 14 años: «Estoy harta de escuchar «hemos aprendido las lecciones». La verdad sigue siendo que la policía no actúa y que a las víctimas no se las escucha ni apoya. Este país sufre una epidemia de abuso y explotación. No es cierto que la situación esté bajo control».
Al menos 1.400 víctimas menores fueron identificadas en el primer informe oficial sobre las actividades de las bandas de explotación sexual, rubricado en 2022 con la investigación nacional que estos días ha vuelto a primer plano.
«Hemos tenido ya bastantes estudios, consultas y debates sobre esta situación», alegó esta semana Alexis Jay. «Lo que hace falta es que la gente y las autoridades pasen a la acción a nivel local. Creo que había hasta 400 recomendaciones en nuestra investigación, y muchas de ellas no se han puesto en marcha. En nombre de las víctimas y las supervivientes, hay que tener coraje para avanzar».

LA IMPOSIBILIDAD DE LA PAZ: INTERESES ECONÓMICOS Y LA INDUSTRIA DE LA GUERRA
Elspeth Gormley / España
Desde los albores de la humanidad, la guerra ha sido una constante en la historia. A medida que las sociedades han evolucionado, también lo han hecho los conflictos, adaptándose a las nuevas tecnologías y circunstancias. En los últimos años, hemos sido testigos de cómo la furia del hombre sigue atacando al hombre, y la pregunta persiste: ¿por qué no es posible la paz?
Una de las razones más convincentes es la existencia de intereses económicos que se benefician de la guerra. La industria de la fabricación de armas es un ejemplo claro de cómo la guerra puede ser lucrativa. Empresas y gobiernos invierten enormes sumas de dinero en el desarrollo y producción de armamento, creando un ciclo en el que la demanda de armas perpetúa los conflictos.
La paz, por otro lado, no genera los mismos beneficios económicos. En un mundo donde el dinero y el poder son fuerzas dominantes, la paz puede parecer una opción menos atractiva. La guerra, con su capacidad de movilizar recursos y generar ganancias, se convierte en una herramienta para mantener y expandir el control económico y político.
Además, la guerra también puede ser vista como un medio para resolver disputas territoriales, ideológicas o de recursos. En muchos casos, los conflictos armados son el resultado de tensiones acumuladas que no han encontrado una solución pacífica. La falta de diálogo y cooperación entre naciones y grupos puede llevar a la violencia como último recurso.
En Europa, varios Estados miembros han sido señalados por vender armas que terminan en manos de grupos yihadistas. Alemania, por ejemplo, ha sido uno de los principales exportadores de armas a Israel, y parte de este armamento ha sido utilizado en conflictos en Oriente Medio. Además, el mercado negro de armas en Europa ha facilitado el acceso de grupos terroristas a armamento avanzado.
El Estado Islámico, por ejemplo, ha logrado obtener un arsenal significativo a través de diversas fuentes, incluyendo la captura de armamento de ejércitos nacionales y la compra en el mercado negro. Este armamento, en muchos casos, ha sido utilizado en ataques contra objetivos europeos, exacerbando la percepción de inseguridad y la necesidad de medidas de defensa más estrictas.
En resumen, la paz parece inalcanzable no solo por la naturaleza humana y las tensiones inherentes a nuestras sociedades, sino también por los intereses económicos que se benefician de la guerra. Mientras estos intereses sigan existiendo, la posibilidad de un mundo verdaderamente pacífico seguirá siendo un ideal lejano.
“Cuando el poder del amor supere al amor por el poder, el mundo conocerá la paz.”

NUEVA AUTOVIA DE LA COCA QUE VA A EUROPA
Andros Lozano / España
«Definitivamente, el narcotraficante de hachís en el sur de España ha dado el salto al tráfico de cocaína a gran escala». Y no sólo por el puerto de Algeciras (Cádiz), vía tradicional de entrada en Europa de la farlopa que viene de Sudamérica. Ahora son las organizaciones criminales que antaño introducían hachís en potentes lanchas por las costas andaluzas las que están metiendo, y cada vez con mayor frecuencia, ingentes cantidades de cocaína por playas y ríos del sur de la península mediante las citadas embarcaciones rápidas. En concreto, operan entre la frontera de Portugal y el Estrecho de Gibraltar. Es la conclusión a la que llegan varias fuentes policiales y judiciales con décadas de experiencia en la lucha contra el narco. «Ya no hay traficantes de hachís y traficantes de cocaína. Ahora esa distinción ya no existe», concluyen. «Son narcos y punto. Sólo huelen el dinero».
También lo confirman los propios mercaderes de la droga. «Ahora siempre hay alguien que quiere meter farla por aquí. Si no hay carga de hachís, a los cinco minutos tienes una carga de cocaína para que puedas seguir trabajando. Los colombianos saben que aquí se hacen las cosas bien y que los clanes tienen muy trabajado el terreno», explicaba un traficante en retirada hace unas semanas a un grupo de personas con las que estaba reunido en la mesa de un conocido restaurante de la provincia de Cádiz.
Y así lo demuestran las últimas aprehensiones de cocaína (a finales de 2024, la Guardia Civil encontró un alijo de 7.000 kilos de coca ocultos en dos contenedores soterrados en una finca de Coria del Río, una localidad sevillana ribereña del río Guadalquivir), así como las investigaciones judiciales de los últimos tres o cuatro años (en abril de 2024 se desarticuló una organización que operaba, precisamente, en la desembocadura del Guadalquivir; los investigadores policiales sostienen que los narcos perdieron un alijo de 6.000 kilos de coca en alta mar que iban a bordo de un submarino artesanal que se fue a pique antes de que se trasvasara la droga a las lanchas).
Esta última organización de narcos trabajaba en los pueblos límítrofes a la desembocadura del Guadalquivir (Sanlúcar de Barrameda, Lebrija, El Cuervo, Trebujena, municipios de las provincias de Sevilla y Cádiz). Ejemplifica con nitidez esa falta de distinción que existe ya entre narcos del hachís y de la cocaína.
Más allá de las seis toneladas de dama blanca que se piensa que acabaron en el fondo del mar, se le intervinieron, en distintas fases de la investigación, 5.850 kilos de chocolate y 637 kilos de farlopa de un envío de 1.200, que llegaron a principios de abril de 2024 a bordo de un buque lleno de vacas. Una lancha de esta organización se encargó de acercarla a una playa de Huelva.
A finales de 2024, la Guardia Civil informó de una notable operación contra el narco. Las fuerzas policiales decomisaron siete toneladas de cocaína que, según dijo este cuerpo policial a través de una nota remitida a los medios, se encontraban escondidas en Coria del Río.
En concreto, en una finca a las afueras de la localidad. Se trata de una zona donde viven varios narcos históricos. Alguno de ellos todavía tiene cuentas que saldar con la justicia. Los traficantes habían ideado un plan para ocultarla hasta darle salida: mantenerla bajo tierra, dentro de dos grandes contenedores de mercancías que se habían incrustado en un enorme socavón abierto con maquinaria pesada. Para acceder a la mercancía, sus propietarios sólo debían retirar una trampilla y descender hasta el habitáculo a través de unas escalerillas.
El operativo se realizó la madrugada del pasado 27 de diciembre, cuando los agentes detectaron dos embarcaciones que podrían ir cargadas navegando por el río. Fue entonces cuando se desplegó un dispositivo más amplio de vigilancia. Los agentes vieron cómo varias personas descargaban una gran cantidad de fardos y los trasladaban a una finca colindante.
Aquella guardería (en el argot del narco, almacén donde esconder la droga) estaba siendo vigilada por otras personas que portabas armas largas, como un AK-47. Dicha operación se bautizó como Mirón. Se detuvo a tres personas que ya han ingresado en prisión. Hasta la fecha, se trata del mayor cargamento de esta droga que haya sido introducido por el río Guadalquivir a través de narcolanchas. Para dimensionar bien este alijo se puede comparar con otro también reciente en el puerto de Algeciras, en octubre pasado.
Un contenedor ocultaba 13,5 toneladas de cocaína. Supone la incautación de mayor volumen en la historia de la lucha policial contra el tráfico de estupefacientes en España. Se trató de una operación de la Policía Nacional.
Pero este decomiso de 7.000 kilos de cocaína llegados en narcolanchas es el tercero que se realiza en los dos últimos años en Andalucía, y el cual confirma la tendencia en el negocio.
El verano de 2023, la Guardia Civil interceptaba una narcolancha en Barbate (Cádiz) con 22 fardos de cocaína. Ni uno era de hachís. Fueron alrededor de 770 kilos de esta droga. Los narcos, presumen los investigadores, pretendían introducir la carga por unos acantilados próximos a la localidad gaditana.
La cocaína que ahora llega al extremo suroeste de la península ibérica en narcolanchas pasa, en la mayoría de ocasiones, por países como Mauritania. Una vez allí, a través de sus costas, se trasvasa luego a veleros o pequeños barcos de pesca para cambiar de bandera y dificultar la labor policial de seguimiento. Después, son estas embarcaciones las que acercan la mercancía al continente europeo. En ese momento entran en juego las lanchas que aantaño sólo metian hachís por las costas andaluzas. Se conoce como la ruta africana.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) alerta hace años de que el África occidental se ha convertido en la vía por la que entra la cuarta parte de toda la cocaína ingresada en Europa, alrededor de unas 50 toneladas al año, con un valor aproximado en el mercado de 2.000 millones de dólares.

Las grandes cortesanas (4)
Gustavo Páez Escobar / Colombia
Carolina Otero, que pasó a la historia de las grandes cortesanas con el apelativo de la Bella Otero, nació en Valga, España, el 4 de noviembre de 1868. Domiciliada en Francia, se convirtió en la reina de París a los 35 años. Era la mujer más fascinante de la Belle Époque. Carlos Lleras Restrepo, en el escrutinio que sobre ella hace en el libro De ciertas damas, recuerda que todos afirmaban que era imposible ser más bella. José Martí, deslumbrado con tanta hermosura y tanto encanto, manifiesta: Ya llega la bailarina: / soberbia y pálida llega; / ¿cómo dicen que es gallega? / Pues dicen mal: es divina.
Afincada en la cima de la celebridad, todos querían llegar hasta la Bella Otero, cortejarla y amarla, como si fuera fácil distinguirse en medio del desfile de amantes que la conquistaban con joyas, riquezas y títulos nobiliarios. Era una de las figuras más cotizadas en los altos círculos parisinos, y de allí se derivaba el incontable capital que llegó a tener. Insaciable en el anhelo de poseer, disfrutaba de sus amantes con el apetito obsceno que la consumía.
Como hija de madre soltera, conoció la pobreza extrema. Fue violada a los 10 años. Ejecutó oficios humildes, como el de bailarina de cafetines, atmósfera en que ejerció la prostitución. Un día se cruzó por su vida un banquero que, admirador de su arte para el baile, la condujo a Marsella, donde inició sus giras como bailarina erótica y consiguió fama internacional. De ahí en adelante se haría amante de hombres poderosos. El olor del dinero la llevó a los casinos de Montecarlo y Niza, escenarios absorbentes en los que dilapidó gruesas sumas de dinero.
En Niza compró una suntuosa casa de 15 cuartos, que bautizó -en su honor- como Villa Carolina, y más tarde se vio precisada a venderla cuando sus finanzas se vinieron al suelo. Y conoció la infelicidad. Ya en esas alturas de su fulgurante existencia, un día se encontró atrapada por su edad decadente. Sus hechizos se habían ajado y sus amantes se habían apartado de su camino, como suele ser la amarga verdad de la gloria efímera. El olvido la agobiaba. Era una flor seca que rodaba por las calles de Niza, donde miraba con grima su mundo arruinado: había perdido todo su capital y se hallaba sola.
Frente a semejante realidad, y rumiando la fama y los halagos del pasado lisonjero, una noche intentó suicidarse. Sin embargo, detuvo el arma y se desgonzó sobre su adversidad. Extinguida la llama amorosa, fue invadida por la melancolía. El cuerpo fulgurante de otra época estaba desfigurado por la decrepitud. Evocando su época de fasto, volvieron a su mente los días acariciantes en los que el mundo se rendía a sus pies. Se vio en la distancia del tiempo como la diosa de la Belle Époque, idea torturante que pretendió desvanecer con un alucinógeno.
Quiso prepararse un poco de café, pero fue incapaz de manejar el hornillo. Una camarera del hotel Nouvel, que descubrió el humo que salía de la habitación, penetró en el recinto y la encontró sin vida. Murió de 96 años, el 10 de abril de 1965. Solo asistieron al funeral varios crupieres y el gerente del casino de Montecarlo, que no la habían olvidado.

Novela Policial – Novela Negra
Carlos Pérez de Villarreal / Argentina
Creada por la modernidad, la literatura policial, se ha ido transformando con el correr del tiempo en un suceso cultural, dado la profusión de libros con estas características y la calidad de grandes escritores que han ido apareciendo. Podríamos establecer que su génesis se origina en Edgar Allan Poe, con sus cuentos Los crímenes de la calle Morgue (1841), El misterio de Marie Rogêt (1842-1843), El escarabajo de oro (1843) y La carta robada (1844). Aquí aparece el detective Auguste Dupin como protagonista de estos trabajos, personaje que dio pie a Sir Arthur Conan Doyle a crear a su famoso Sherlock Holmes. Junto a Agatha Christie, con su Hércules Poirot y otros autores, formaron lo que se dio en llamar la Escuela inglesa de novela policíaca. Esta escuela tiene características bien marcadas: Desarrollo casi matemático de la trama – Pistas y piezas que deben encajar – Fórmula intelectualizada, psicológica – Su resolución casi siempre se deduce en espacios cerrados – Resolución intelectual del crimen – Intrigas complejas y refinadas: venenos, conspiraciones – Estilo meditativo y relajado – Detective de clase alta, con buenos modales, paciente, con capacidad de análisis y no violento. Un ser superior a los demás – Personajes y ambientes con mansiones lujosas, nobles… Lenguaje culto, cuidado y elegante – El bien gana sobre el mal. Mensaje moral, ético.
Por otro lado, entra en escena la Escuela estadounidense de novela policíaca, formada principalmente por Carroll John Daly, Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Jim Thompson, ya en el siglo XX. Concebida en la época de la Gran Depresión norteamericana, deja de lado el poco realismo anterior y la importancia que se le brinda al enigma, para entrar en los aspectos sociales de la época, denunciando la inmoralidad, contribuyendo así a crear la llamada Novela Negra. El galicismo se debe a la Série Noire, de la editorial francesa Gallimard. Ambientada en la ciudad, donde el crimen reina en las calles, aquí se cuestionan los valores de una sociedad capitalista, materialista y de consumo. De esta manera se pasa de una novela policíaca realista a una nueva novela policíaca naturalista, el denominado hard-boiled. Esta última otorga un papel muy interesante a la agresividad y la acción. El tiempo es rápido. Aparecen escenarios golpeados por la crisis y la corrupción. El público que la lee, es de clase baja y de poco poder adquisitivo, que pide una lectura veloz, con un lenguaje directo y entendible. Ya no se imprime en tapas duras, sino en revistas, como relatos cortos y papel económico (papel de pulpa – pulp). De allí pulp fiction. Se recurre a la violencia, al uso de armas y pone de manifiesto temas actuales para la época: racismo, nacionalismo. El detective es rudo, violento pero con códigos. Hará lo imposible para desenmascarar al culpable. Se divulga en revistas como Black Mask, Detective Store o Dime Detective, y es el propio Chandler quien expresa sus principios en The Simple Art of Murder (El simple arte de matar, 1950). Aparece así, una serie de grandes escritores como Patricia Highsmith, William Irish, Chester Himes, Ross McDonald, William R. Burnett. James M. Cain, publica su afamada El cartero siempre llama dos veces, llevada al cine en dos épocas diferentes: la última en 1980, protagonizada por Jack Nicholson y Jessica Lange. A su vez, cuenta también con literatura europea e hispanoamericana, como Georges Simenon, Manuel Vázquez Montalbán, o Andrea Camilleri, por ejemplo.
Sus características principales, que difieren totalmente de la escuela inglesa, son: Lenguaje coloquial, con argots callejeros – Sin eufemismos – Valores éticos no tan pronunciados – Cinismo en el detective protagonista. Está de vuelta de todo – No importa, a veces, como se identifica al culpable – El protagonista es realmente estoico, incrédulo, escéptico – El narrador en primera persona (mayor realismo y mayor compromiso) – Se cuenta un crimen. Se plantea un caso – El criminal o antagonista. «El malo» – La «femme fatale», «La chica» – La ciudad: Los Ángeles, en Marlowe; Venecia, en Brunetti; Vigata, en Montalbano; Barcelona, en Carvalho…
El género en los últimos años, mutó en diferentes formas, de las cuales se pueden observar notoriamente la combinación de las dos escuelas, que da como resultado detectives con armas y entrenados para su uso, y al mismo tiempo se sigue viendo el análisis realizado para resolver el caso junto a la observación. Varias razones provocan esta mezcla, una de ellas es que en la época actual la mayoría de las novelas policíacas que se ven por televisión, son realizadas en Estados Unidos, con gran despliegue, lugar en el que se creó precisamente la novela negra. Sin embargo, aun se conservan las cualidades de análisis y observación de la escuela inglesa, tal vez porque la hacen más interesante.
Han surgido últimamente en Europa series nórdicas: Sorjonen, Trapped; que utilizan el «sistema» ingles de deducción. Otros escritores europeos, han desarrollado esta temática: Philip Kerr (Edimburgo), famoso por su tetralogía Berlin Noir y su detective Bernie Gunther. Camila Lackbërg (Suecia), con el policía Patrik Hedström y la escritora Erica Falck. Henning Mankell (Suecia) y su inspector Kurt Wallander. Petros Märkaris (Grecia), con el inspector Kostas Jaritos.
En nuestro país, Argentina, la literatura policial tiene un gran auge en la década del 40. En 1942 Jorge Luis Borges escribe La muerte y la brújula, y junto con Adolfo Bioy Casares, publican Seis problemas para don Isidro Parodi, bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq. Parodi es el típico detective racional que resuelve los enigmas, aunque lo hace desde una celda en la Penitenciaría Nacional. En 1945, Bioy Casares escribe con Silvina Ocampo Los que aman odian, solo para mencionar algo de lo que se produjo en esta década tan significativa.
En 1950, la revista Vea y Lea organiza un concurso de cuentos policiales que recibe cerca de doscientos relatos. Con esta y otras publicaciones, el policial sale de un círculo intelectual y pasa a un período de mayor difusión y de aparición de nuevos autores. En estos años, además, continúan las publicaciones de la colección El séptimo círculo de Emecé, dirigida por Borges y Bioy Casares, y Rodolfo Walsh presenta la primera antología argentina del género: Diez cuentos policiales argentinos (1953) con relatos de Borges, Leopoldo Hurtado, Facundo Marull, Adolfo Pérez Zelaschi, Manuel Peyrou, Bioy Casares, y de él mismo, entre otros.
De 1955 es la famosa novela de Marco Denevi, Rosaura a las diez y Velmiro Ayala Gauna publica Los casos de Don Frutos Gómez, con un comisario de campo que, con su simpleza, resuelve las situaciones más complicadas. En los años 60, siguen las publicaciones de cuentos y novelas del género, y posteriormente, aparecen varias antologías en el país y el exterior.
En la década del 80, aparecen las novela Qué solos se quedan los muertos (1985) de Mempo Giardinelli, y La memoria en donde ardía (1990), de Miguel Bonasso. Dos novelas distintas pero que tienen en común el hecho de ser escritas por argentinos exilados en México.
En los 90 y siguientes, tenemos El cadáver imposible (1992), de José Pablo Feinmann; La pesquisa (1994), de Juan José Saer; Plata quemada (1997), de Ricardo Piglia; Mares del Sur (1997), de Noé Jitrik; La traducción (1998) y Filosofía y Letras (1999), de Pablo de Santis; Tesis sobre un homicidio (1999), de Diego Paszkowski; Crímenes imperceptibles (2003), de Guillermo Martínez, Segundos afuera (2005), de Martín Kohan.
Más cercano a nuestros días, han aparecido varios autores y autoras que han desarrollado este tipo de novelas, como lo demuestra el éxito del festival de Novela Negra BAN! (Buenos Aires Negra); en Mar del Plata, el Azabache; Rosario tuvo su Chicago; Córdoba mata, en la provincia homónima, o los que fueron premiados en uno de los festivales más famosos de Europa, La Semana Negra de Gijón con el Premio Hammett. Podemos citar como ejemplo a: Claudia Piñeiro, Jorge Fernández Díaz, Guillermo Saccomanno, Ernesto Mallo o César Pérez Gellida, entre la multitud de escritores y escritoras.
La novela negra ha resurgido, es un género que hoy está de moda. Aprovechémoslo, porque la intriga, suspenso, emoción, muerte, pasión y aventura, es lo que atrajo siempre al ser humano.

DOS NOTICIAS IMPORTANTES DESDE EL VATICANO
Manuel Tori / Roma
En 400 páginas, el legado de su pontificado. El Papa Francisco, adelanta su primera autobiografía -que llega a España con el título Esperanza- siendo la primera en absoluto publicada por un jefe de la Iglesia Católica. Se trata de una obra fruto de seis años de trabajo del periodista italiano Carlo Musso donde el Santo Padre, desde su infancia en Argentina hasta la actualidad, repasa los momentos más significativos de su vida y de su camino como sucesor de Pedro. Todo ello, afrontando en paralelo otros asuntos contemporáneos como la pobreza, las guerras, el cambio climático, las nuevas tecnologías, el acoso escolar y la democracia, entre otros. La publicación del libro estaba prevista para después de su fallecimiento, pero finalmente se ha publicado en coincidencia con el actual Jubileo, dedicado precisamente a los Peregrinos de la Esperanza.
Una de las novedades más llamativas de la primera autobiografía del Papa está relacionada con el año 2021, cuando realizó su viaje a Irak, la tierra de «nuestro abuelo Abraham», por ser el «ascendente común» entre «judíos, cristianos y musulmanes». En ese viaje, admite por primera vez Jorge Mario Bergoglio, evitó dos atentados: «Me avisaron recién aterrizados en Bagdad. La policía había avisado a la Gendarmería vaticana de un informe enviado por la inteligencia británica», explica Francisco. El primer caso, fue una mujer llena de explosivos que «se estaba dirigiendo a Mosul» para estallar «durante la visita papal». En el segundo, se trató de «una furgoneta a toda velocidad con el mismo propósito». Sucesivamente, la Gendarmería vaticana informó al Santo Padre de que la policía iraquí los había interceptado, provocando su explosión.
El Papa Francisco, en los primeros capítulos del libro, relata su infancia en Buenos Aires como resultado de la emigración de su familia italiana desde Piamonte hasta Argentina. En esas páginas Jorge Mario Bergoglio describe la cuestión migratoria, vinculando pasado y presente, asegurando que «emigración y guerra son dos caras de la misma moneda» porque «la guerra es la mayor fábrica de migrantes».
Otra noticia importante desde el Vaticano es que la monja italiana, Simona Brambilla, ha sido la seleccionada para dirigir el departamento responsable de todas las órdenes religiosas de la Iglesia Católica.
La primera mujer de la historia al frente de un ministerio de la Santa Sede. El Papa Francisco la ha nombrado al frente del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; siendo así la primera mujer en cubrir el cargo de prefecta -equivalente a ministra- en la historia del Vaticano. Como número dos del dicasterio, el Pontífice argentino ha nombrado como proprefecto al cardenal español Ángel Fernández Artime. La elección de Brambilla es un hecho simbólico y a la vez concreto, encaminado a una mayor presencia de las mujeres en puestos de relevancia en la Iglesia Católica y, más concretamente, en la Santa Sede.
Simona Brambilla, de 59 años, tras terminar los estudios en enfermería decidió emprender la vida religiosa. En 1988 entró en el Instituto de las Hermanas Misioneras de la Consolata, que dirigió durante 12 años entre 2011 y 2023. Se graduó en 1998 y obtuvo el doctorado en Psicología en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. Su etapa como misionera en Mozambique la marcó como religiosa, que la ha «cambiado profundamente» a través de «nuevos horizontes desde el punto de vista humano, espiritual y misionero». En una entrevista, afirmó desear que todo lo que vivió allí «me ayude a cultivar la escucha, el respeto, el diálogo, la gratitud y a colaborar humildemente construyendo puentes y no barreras».
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