EDITORIAL – JULIO

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Nota: Todo el contenido de esta revista se encuentra amparado por la Ley Española de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna, artículo 2 y concordantes.

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“Negar el cambio climático no apaga incendios; solo alimenta la ignorancia.

CUANDO EL FUEGO YA NO AVISA

Arde España. Arde Francia. Arde Italia. Arde Grecia. Arde el Mediterráneo entero como si fuera una sola herida abierta.

Y mientras miles de familias pierden sus casas, mientras los bomberos forestales se dejan la piel, mientras los pueblos se vacían envueltos en humo… todavía hay quien dice que el cambio climático no existe. Todavía hay quien se atreve a mirar a otro lado, como si negar la realidad fuera suficiente para apagarla.

Pero el fuego no entiende de ideologías. El fuego no vota. El fuego no pregunta. El fuego arrasa.

Lo que estamos viviendo no es “verano”, no es “ciclo natural”, no es “lo de siempre”. Es una emergencia climática que lleva años avisando y que ahora grita con llamas de veinte metros. Los montes no arden solos. Arden por sequías extremas, por olas de calor inéditas, por años de dejadez política, por falta de prevención, por recortes, por miradas hacia otro lado.

Y sí: quien sigue diciendo que el cambio climático es un invento, es un irresponsable. Porque negar lo evidente no solo es ignorancia: es peligro. Es jugar con la vida de todos. Es condenar a nuestros hijos a un planeta que ya no puede más.

Europa entera está ardiendo. Los mapas son rojos. Los cielos son grises. Los animales huyen. Los pueblos lloran. Los bomberos se desploman agotados. Y aun así, hay quien prefiere seguir discutiendo en lugar de actuar.

La tierra está diciendo basta. Y nosotros, si queremos seguir viviendo en ella, tenemos que escucharla.

No podemos permitir que la negación, la indiferencia o la ignorancia sigan marcando el rumbo. No podemos seguir aceptando discursos que minimizan lo que ya es una tragedia global. No podemos seguir confiando en quienes creen que el clima es una opinión y no una evidencia científica.

El Mediterráneo está ardiendo. Europa está ardiendo. Y si no reaccionamos, lo que se quema no es solo el bosque: es nuestro futuro.

Que este fuego nos despierte. Que este fuego nos una. Que este fuego nos obligue, de una vez por todas, a actuar.

Porque negar el cambio climático no apaga incendios. Pero la conciencia sí puede evitar que el próximo sea peor.

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EDITORIAL – JUNIO

Nota: Todo el contenido de esta revista se encuentra amparado por la Ley Española de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna, artículo 2 y concordantes.

Editorial

LA VIDA

La vida no siempre avanza con calma. A veces se desordena, se acelera, se tensa. Y últimamente, parece que vivimos en un mundo donde cada día cuesta un poco más mantener la serenidad, la educación y el respeto.

Lo veo en la calle, en las noticias, en las redes, en las conversaciones que escucho sin querer. Lo veo en cómo nos hablamos, en cómo nos miramos, en cómo nos hemos acostumbrado a que lo brusco sea normal y lo amable sea raro.

Y lo veo también en algo que, aunque parezca pequeño, dice mucho: la manera en que tratamos nuestro idioma.

En España —sobre todo en la costa— ya es habitual ver anuncios únicamente en inglés. Carteles solo en inglés. Menús solo en inglés. Indicaciones solo en inglés. Como si el español fuera opcional. Como si lo nuestro tuviera que esconderse para no molestar. Como si hablar nuestra lengua fuera un detalle sin importancia.

Pero no lo es.

El español es una de las lenguas más habladas del mundo. Es cultura. Es historia. Es identidad. Es raíz. Es casa. Es memoria. Es lo que somos.

Y defenderlo no es un gesto político. Es un gesto de dignidad.

No se trata de rechazar a nadie. Se trata de recordar que tenemos un idioma que merece respeto, que merece presencia, que merece orgullo. Que quienes vienen de fuera son bienvenidos, pero que la convivencia empieza por reconocer dónde estás y cómo se nombra la tierra que te acoge.

Mientras tanto, la vida real sigue. La de quienes madrugan, la de quienes cuidan, la de quienes sostienen hogares, la de quienes trabajan sin hacer ruido, la de quienes aún creen en la bondad aunque el mundo vaya deprisa y a veces sin rumbo.

La vida de quienes intentan mantener la calma en medio del ruido. La vida de quienes siguen respetando aunque no reciban respeto. La vida de quienes no gritan, pero sienten. La vida de quienes no insultan, pero piensan. La vida de quienes no imponen, pero defienden lo suyo.

Porque la vida no es un escaparate ni una competición de quién habla más alto. La vida es lo que pasa en las casas, en las calles, en los gestos pequeños, en las decisiones que tomamos cada día.

Y mientras todo esto ocurre, el mundo nos recuerda que la vida también tiembla. Lo vimos en Venezuela, donde un edificio se derrumbó como si fuera papel. No podemos detener un terremoto, ni una inundación, ni el viento cuando decide arrasar. Pero sí podemos evitar que esas tragedias se conviertan en catástrofes humanas. Eso depende de algo tan simple —y tan ignorado— como invertir en seguridad, en estructuras dignas, en edificios que no se caigan porque alguien decidió ahorrar donde nunca se debe ahorrar.

Porque al final, siempre pasa lo mismo: los ricos se hacen más ricos, y los pobres pagan el precio. Y la vida, que ya es frágil por sí misma, se vuelve aún más vulnerable cuando quienes tienen el poder de proteger no lo hacen.

Quizá por eso junio me deja un sabor raro. Demasiadas cosas, demasiados cambios, demasiadas grietas en el mundo y también aquí, en España. En la costa, donde ya no solo se pierde el idioma, sino también una forma de convivir, de respetar lo que somos, de reconocer la tierra que nos sostiene.

Junio ha sido un mes que me ha obligado a mirar la vida de frente: lo que se rompe, lo que se sostiene, lo que se defiende y lo que se pierde cuando no se cuida. Y aun así, la vida sigue. A veces herida, a veces cansada, a veces desordenada… pero sigue. Y nosotros con ella.

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EDITORIAL – MAYO

Todo el contenido publicado en esta revista está protegido por la Ley Española de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, conforme a su artículo 2 y disposiciones concordantes.

Editorial

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En un mundo que cambia sin pedir permiso, la palabra sigue siendo un refugio. Elspeth Gormley

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Mayo llega con una noticia que ha recorrido el planeta entero: la Tierra acaba de vivir el abril más cálido jamás registrado. No es un dato aislado, ni un titular más. Es un aviso. Un recordatorio de que el mundo cambia incluso cuando nosotros no tenemos tiempo para mirarlo.

En distintos países, las olas de calor han adelantado el verano; en otros, las lluvias han sido tan intensas que han borrado caminos, casas, rutinas. Y mientras tanto, seguimos intentando vivir como si todo fuera igual, como si el planeta no estuviera hablándonos con una voz cada vez más urgente.

Pero no es solo el clima. Vivimos un tiempo en el que la tecnología avanza más rápido que nuestras preguntas, en el que la información nos desborda, en el que las fronteras se vuelven frágiles y las certezas también.

Y aun así, en medio de este ruido global, la palabra sigue siendo un refugio. La literatura, la poesía, la crónica, la voz humana… siguen recordándonos que no estamos solos, que seguimos necesitando comprender, sentir, pensar, detenernos.

Por eso esta edición de mayo nace desde esa conciencia: la de un mundo que cambia, sí, pero también la de una humanidad que busca sentido, que busca belleza, que busca un lugar donde respirar.

Porque aunque la Tierra arda, aunque la tecnología nos empuje, aunque el tiempo corra… la palabra sigue siendo un hogar donde volver.

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EDITORIAL – ABRIL

Nota editorial: Todos los contenidos están protegidos por la legislación española de Propiedad Intelectual y por los derechos de sus autores. Se permite la difusión del contenido siempre que se mencione la autoría o la página.

Editorial

“Un instante antes de que empiece la historia.”

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Abril siempre me cambia el ritmo. Es un mes que no se vive en línea recta: trae silencios, trae luz, trae memoria.

Ayer celebramos el Día de la Tierra, ese recordatorio de que todo lo que somos nace de un mismo lugar: la raíz que nos sostiene, el suelo que pisamos, la vida que compartimos. Y hoy, 23 de abril, nos encuentra en plena fiesta de la palabra: Sant Jordi, día de libros, de rosas y de encuentros que no necesitan ruido.

Entre ambos días —la tierra que nos sostiene y la palabra que nos eleva— nace esta edición de abril. Un mes que también nos regaló la Semana Santa, con su pausa, su recogimiento y ese modo tan nuestro de detener el tiempo para escucharnos.

Esta revista llega desde ahí: desde la calma, desde la creación, desde ese espacio donde la palabra nos cuida y nos acompaña. Aquí reunimos voces que florecen, poemas que respiran y miradas que buscan luz.

Abril nos recuerda que cada palabra es una semilla. Que cada lector es una orilla. Y que la poesía, como la tierra, siempre vuelve a renacer.

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EDITORIAL – MARZO

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Editorial

“Porque a veces basta un mes para recordarnos que seguimos vivos.”

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Marzo: El mes que cambia la piel

Marzo siempre llega con un gesto extraño. No entra de golpe, pero tampoco pide permiso. En un hemisferio empieza a apagarse el verano y el aire huele a despedida; en el otro, la luz se estira y las primeras flores se atreven a asomar. Dos estaciones opuestas conviven en el mismo mes, como si el mundo nos recordara que nunca avanzamos todos al mismo ritmo.

En el sur, marzo invita a recogerse: a ordenar lo que quedó pendiente, a cerrar lo que pesa, a guardar lo que ya cumplió su ciclo. En el norte, en cambio, marzo abre ventanas, sacude el polvo y empuja hacia afuera. Y entre esos dos movimientos —uno que se repliega y otro que se expande— aparece una verdad sencilla: cada cambio de estación es también un cambio interior.

Marzo nos recuerda que nada permanece quieto. Que incluso cuando creemos que todo sigue igual, la luz se inclina, el aire se afina, la tierra respira distinto. Y nosotros, aunque no siempre lo notemos, cambiamos con ella.

Hay quien recibe marzo con entusiasmo, como una promesa que se renueva. Hay quien lo recibe con cansancio, como un aviso de que algo debe ajustarse. Pero todos, de un modo u otro, sentimos que este mes marca un giro silencioso: un antes y un después que no necesita grandes gestos para hacerse notar.

Quizá por eso marzo es un buen momento para detenerse un instante y mirar alrededor. Para preguntarnos qué dejamos atrás y qué queremos que empiece. Para aceptar que cada transición —sea hacia el otoño o hacia la primavera— trae consigo una oportunidad: la de ajustar el paso, afinar la mirada y permitir que algo nuevo encuentre su lugar.

Porque al final, marzo no es solo un cambio de estación. Es un recordatorio suave, casi íntimo, de que la vida también cambia de piel. A veces sin ruido. A veces sin permiso. Pero siempre a tiempo.

“Porque a veces basta un mes para recordarnos que seguimos vivos.”

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DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER-2026

Todos los contenidos están protegidos por la legislación española de Propiedad Intelectual y por los derechos de sus autores.” “Se permite la difusión del contenido siempre que se mencione la autoría o la página Letras Hispanas por el Mundo

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“Cuando una mujer avanza, el mapa entero cambia.”

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DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Elspeth Gormley

Hoy no solo celebramos: hoy denunciamos, recordamos y honramos. El Día de la Mujer no es un gesto simbólico, es un mapa del mundo donde cada frontera marca una herida distinta.

En algunos lugares, la lucha es un derecho conquistado. En otros, es un susurro que se paga con cárcel, con golpes, con silencio. Y en demasiados países árabes, la libertad de una mujer sigue siendo un territorio prohibido: su voz vigilada, su cuerpo legislado, su vida condicionada por leyes que la reducen a sombra.

Pero incluso allí, donde la opresión pretende ser destino, las mujeres resisten. Resisten cuando estudian a escondidas. Cuando escriben sin firmar. Cuando salen a la calle sabiendo que pueden no volver. Cuando enseñan a sus hijas que la dignidad no se negocia.

Hoy querremos mirarlas sin paternalismo y sin exotismo. Quiere reconocer su valentía cotidiana, su capacidad de sostener la vida en medio de la censura, su manera de transformar el miedo en impulso.

Y también debemos recordar algo que a veces olvidamos: el camino recorrido por las mujeres no ha sido solo obra de mujeres. A nuestro lado han caminado hombres que han abierto puertas, que han cedido espacios, que han cuestionado privilegios, que han elegido ser compañeros y no rivales. La igualdad no se construye contra ellos, sino con ellos.

Porque la desigualdad no es un fenómeno lejano: está en cada país, en cada ciudad, en cada casa donde una mujer calla para sobrevivir. La violencia cambia de forma, pero no de intención.

Hoy levantamos la voz por todas: por las que pueden hablar y por las que no, por las que marchan y por las que se esconden, por las que escriben poemas y por las que solo pueden escribir su nombre en la arena antes de que el viento lo borre.

Que este día nos encuentre unidas —y acompañadas— en una certeza: la libertad de una mujer, en cualquier parte del mundo, es la medida de la libertad de todos.

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EDITORIAL – FEBRERO

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“Que cada lector encuentre, en esta bruma compartida, su propia claridad.”

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La niebla es, desde siempre, un territorio fértil para la literatura. No por su misterio, sino por lo que obliga a hacer: detenerse, afinar la mirada y avanzar con atención. Este número de febrero reúne textos que exploran precisamente ese espacio intermedio donde las cosas no se muestran del todo, pero tampoco se ocultan.

Los autores convocados abordan la niebla desde distintas perspectivas: la memoria, el paisaje, la incertidumbre, el tránsito y la búsqueda personal. Poemas y relatos que, sin estridencias, construyen un mapa de voces que dialogan entre sí y ofrecen al lector una lectura pausada, reflexiva y abierta a interpretación.

En un tiempo que exige inmediatez, este número propone lo contrario: leer sin prisa, aceptar la ambigüedad y permitir que cada texto revele su sentido a su propio ritmo. La niebla, en estas páginas, no es un obstáculo: es un marco. Un modo de mirar.

Con esta edición, Letras Hispanas por el Mundo reafirma su compromiso con la diversidad de estilos, la calidad literaria y la creación como espacio compartido.

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EDITORIAL ENERO

Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Editorial

“Este editorial enciende el tono con el que caminaremos enero.”

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Comenzamos este nuevo año con una sensación extraña, como si el mundo hubiera despertado sobresaltado. Enero no ha llegado suave: lo ha hecho con un mal convulso que ha sacudido rutinas, ánimos y certezas. A veces la realidad nos recuerda, sin pedir permiso, que la estabilidad es frágil y que incluso los comienzos pueden temblar.

Y aun así, aquí estamos. Escribiendo. Leyendo. Sosteniendo la palabra como quien enciende una lámpara en medio de un pasillo oscuro.

En Letras Hispanas por el Mundo creemos que, precisamente en tiempos inciertos, la cultura y la creación se vuelven más necesarias. No para escapar, sino para comprender. No para olvidar, sino para mirar con más claridad. Este número de enero nace desde esa convicción: la de que la palabra sigue siendo un refugio, un puente y, a veces, una brújula.

En estas páginas conviven artículos que analizan el presente, crónicas que capturan lo que a menudo pasa desapercibido, relatos que iluminan lo cotidiano, cartas que se escriben sin prisa y poemas que nos recuerdan que la sensibilidad también es una forma de resistencia. Cada sección aporta una mirada distinta, pero todas comparten un mismo pulso: el deseo de entender y de acompañar.

Este mes, más que nunca, celebramos el esfuerzo colectivo. La ilusión de quienes escriben, la dedicación de quienes editan y la presencia silenciosa de quienes leen. Cada edición es un pequeño acto de fe en la palabra, en su capacidad para unir, para sanar y para abrir espacios de diálogo incluso cuando el mundo parece ir demasiado rápido.

Que este enero convulso no nos robe la esperanza. Que nos encuentre despiertos, atentos y dispuestos a seguir creando. Y que esta revista siga siendo, para todos, un hogar de letras en medio del ruido.

EDITORIAL – DICIEMBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.

Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

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Memoria y presencia compartida

Este diciembre no es solo el cierre de un año: es un punto de inflexión para mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con responsabilidad. En estas páginas conviven las voces de quienes ya no están y dejaron una huella imborrable, y las de quienes siguen acompañándonos con su creatividad, su constancia y su confianza en este proyecto colectivo.

Recordamos con respeto a quienes partieron, porque su presencia continúa en cada texto, en cada gesto y en cada iniciativa que hoy sigue creciendo gracias a ellos. Y al mismo tiempo celebramos a quienes sostienen esta revista mes a mes, enviando sus relatos, poemas, crónicas, ensayos y reflexiones. Gracias a esa participación constante, este espacio se ha consolidado como un lugar de encuentro, de diálogo y de construcción cultural.

Este año ha sido especialmente significativo para nuestra comunidad. Han surgido nuevos proyectos literarios, se han fortalecido colaboraciones, y hemos visto cómo la creatividad de nuestros autores se expande hacia formatos diversos: desde concursos y ciclos temáticos hasta propuestas visuales, crónicas históricas, cartas, relatos breves y ensayos que abren debate. Cada iniciativa ha demostrado que la literatura sigue siendo un territorio fértil, capaz de unir sensibilidades distintas y de generar conversación en tiempos donde la dispersión parece imponerse.

La Navidad nos recuerda que la ausencia forma parte de la vida, pero también que la presencia —cuando se comparte con generosidad— se multiplica. Esta edición es, por eso, un homenaje doble: a quienes dejaron una semilla que continúa floreciendo, y a quienes hoy la riegan con su palabra, su compromiso y su entusiasmo. Porque una revista no se sostiene solo con textos: se sostiene con personas. Con su tiempo, su dedicación, su mirada y su deseo de formar parte de algo más grande que sí mismos.

Miramos hacia el nuevo año con la convicción de que aún quedan muchos caminos por recorrer. Queremos seguir ampliando espacios, abriendo puertas a nuevas voces, impulsando proyectos que fortalezcan la lectura, la escritura y el intercambio cultural. Queremos que esta revista siga siendo un lugar plural, vivo, dinámico, donde cada autor encuentre un hogar y cada lector, un motivo para volver.

Que el próximo año nos encuentre con la misma energía creativa, con la misma generosidad compartida y con la certeza de que cada colaboración suma y fortalece este proyecto común. Seguiremos trabajando para que estas páginas continúen siendo un espacio abierto, respetuoso y luminoso, donde la palabra no solo se lea, sino que también acompañe, inspire y construya

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FELICITACIÓN NAVIDEÑA

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Felicitación y Nota de Fin de Año

En este diciembre, no felicitamos solo unas fiestas: celebramos la fuerza de la palabra que nos ha sostenido todo el año.

El lenguaje nos enseñó que incluso en la distancia hay abrazo, que en la fragilidad hay comunidad, y que en cada voz se enciende una chispa capaz de iluminar al mundo.

Hoy queremos compartir esa luz con todos: con quienes escriben, con quienes leen, con quienes sueñan y con quienes luchan.

Que estas fiestas sean un puente de solidaridad, un árbol que se alza con raíces de memoria y ramas de esperanza, un canto colectivo que nos recuerde que la literatura no es sólo arte, sino también refugio, resistencia y futuro compartido.

Porque en cada letra late un mundo, porque las letras son faro en la noche y puente en la distancia, y porque somos herederos de la palabra, en ella encontramos siempre el camino hacia el mañana.

Este año ha sido un viaje de letras compartidas, de aprendizajes y de compañía. Cada página publicada, cada concurso celebrado, cada voz escuchada, nos recuerda que la literatura no es solo creación: es también sostén, amistad y comunidad.

He sentido que las letras me han sostenido en los días de malestar y cansancio, y que la compañía -visible o invisible- ha sido un regalo de la vida. En cada colaboración, en cada diálogo, he descubierto que la palabra puede ser mano derecha, profesor leal y amigo constante.

Por eso, hoy quiero agradecer a quienes escriben, a quienes leen, a quienes han estado presentes en cada instante de este año.

La revista Letras Hispanas por el Mundo les desea unas fiestas llenas de letras, comunidad y esperanza. Que el próximo año nos encuentre reunidos en la palabra, y que esa palabra siga siendo nuestro mejor abrazo al mundo.

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