ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL

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Nota: Todo el contenido de esta revista se encuentra amparado por la Ley Española de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna, artículo 2 y concordantes.

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DESTINO

Andrea Kiperman – Argentina

Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. En esta ocasión el tema del mes es el “destino”, por lo que he decidido darle otra mirada como siempre he intentado realizar en mis escritos de mi sección. Cuántas veces nos ocurren en la vida circunstancias que no se nos han imaginado vivir. Cuántas veces atravesamos momentos que no hemos querido nunca. Estas respuestas ambos las sabemos. Uno de los aprendizajes más importantes es justamente eso: atravesar de la mejor manera que podamos estos acontecimientos que nos ocurren a lo largo de nuestra vida, que al parecer pareciera que no estamos preparados para afrontarlos.

Luego de largo camino andado, y búsqueda de diferentes informaciones que lograran apagar por momentos la frustración de momentos fuertes vividos, he llegado a la conclusión —que por eso quiero plasmarlo aquí en este escrito que incluye el tema del mes— que nada que nos ocurre en nuestra vida es por azar. Si te cruzáis con una persona en tu camino, si te has perdido ese medio de transporte que tenías que tomar, si te quedaste dormido una mañana, si no andaba la tostadora para el pan de la mañana, y así sucesivamente a lo largo de todo el día. Así como tampoco es un juego de dados lo que sucede y lo que no sucede en nuestra vida.

Y acá otro aspecto interesante a resaltar: muchas veces ni siquiera podemos saber el motivo. Porque claro, que seguro como yo estarás pensando: ¿por qué suceden esas cosas? Hay aprendizajes que tenemos que hacer aquí en la tierra, y momentos que tenemos que atravesar ya que nuestro destino es justamente eso, y comprender que también es lo mejor que nos podría suceder, o bien, tratar de tomarlo de la mejor manera que podamos en ese momento por más de que sean obstáculos muy grandes.

Porque al final el destino es quien va poniendo y arreglando todo en nuestra vida.

Quedo con ustedes…

ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL – JUNIO

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La vida siempre ofrece una nueva oportunidad: elegir un paso diferente.

LA VIDA

Andrea Kiperman – Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado compartiendo estas palabras. En el tema del mes quisiera escribir, primeramente, que la vida tiene muchos matices, muchos momentos, etapas; hasta pudiera parecer que estamos viviendo muchas vidas en una sola. Tal como sostuvieron varios filósofos a lo largo de la historia de la humanidad (por supuesto que voy a hacer uso de eso, ya que creo que ahí está el principio de todo), la vida es un milagro.

Y claro que uno puede andar viviéndola creyendo que no lo somos, o bien que sí. Creo, y estoy segura, de que el estar aquí tiene un propósito que muchas veces cuesta darse cuenta. Entonces, prosiguiendo con la idea: desde que nos despertamos tenemos que visualizar justamente que somos un milagro, y que también lo es nuestro andar por aquí. Que nos debemos a nosotros mismos la valoración de todo lo que hacemos durante cada día de nuestras vidas. De nuestros errores, de nuestras luces y de nuestras oscuridades, porque en realidad es parte de lo mismo.

Honrarnos, honrar el camino andado y todo el que queda por recorrer.

Claro que hay varias maneras de mirar los días de nuestra vida, pero estoy segura de que valorar nuestro paso por aquí es uno de los mejores caminos que podemos hacer. Y a esto no me refiero a que todo fluya de la manera que deseamos, porque no sucede así, o al menos no a mí, y quizá tampoco a vos. De hecho, pocas veces sucede lo que uno espera realmente. Cada día está repleto de desafíos constantes que nos sacuden el tablero de ajedrez, en donde hay que acomodar las piezas nuevamente: a veces mejor, a veces peor, pero siempre partiendo de los cambios y de la forma de ver las cosas.

Por eso, la pregunta que quisiera hacer es… ¿Hoy qué cosa puedes hacer diferente?

Quedo con ustedes…

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL – MAYO

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Y TÚ ¿QUÉ HACES CON TU TIEMPO?

Andrea Kiperman-Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado compartiendo estas palabras.

Recuerdo una conversación con mi padre —de esas tantas que solemos tener— en la que le dije que estaba apenada porque no tenía tiempo. En ese entonces cursaba mi primera carrera universitaria (Relaciones Públicas e Institucionales en la U.A.D.E.). Él, muy sabiamente, me respondió: “El día tiene 24 horas, úsalas sabiamente.” Hoy me acordé de esas palabras, y hacia allí apunta el escrito de hoy.

Primero, sostengo que el tiempo es atemporal. ¿Cómo medirlo? Depende de para qué, de con quién, de en qué circunstancias. Para unos será mucho; para otros, poco. Pero si sigo por ese camino, teñiría este texto de filosofía pura, y hoy quiero ir a algo más tangible.

Me refiero a en qué cosas y a quiénes les dedicamos nuestras horas, nuestros días, nuestros minutos. Qué elegimos hacer a lo largo de nuestras jornadas y desde qué lugar lo hacemos. Recordemos siempre que el día es nuestro, que somos los protagonistas de nuestra vida, y que debemos actuar en consecuencia.

A veces basta con disponer de un segundo para hacer algo que nos haga sentir bien. También creo importante soltar a las personas que no son recíprocas, así como ambientes, lugares o trabajos que ya no nos suman. Parte del crecimiento es rodearnos de espacios donde seamos valorados por lo que somos y por lo que hacemos.

Y algo que considero fundamental: conectarse con uno mismo. Dedicar unos minutos, aunque sean pocos, para estar a solas, escucharnos, sentirnos.

Y tú… ¿qué haces con tu tiempo?

Quedo con ustedes.

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL

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PAUTAS PARA CUANDO TE SIENTAS MAL

Andrea Kiperman — Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. Querido lector: cuando sientas que no puedes más, recuerda volver a lo simple. Al descanso, al ocio, a charlar con una persona que quieras o estimes. Cuando la vida empiece a volverse compleja o difícil, vuelve a estas cosas que nos llevan al eje, al centro.

Son ideas que se me ocurren y que creo pueden iluminar un poco el camino, o al menos hacer más fácil el andar por aquí. Leer siempre nos conecta con nosotros mismos, o al menos nos saca del caos. Leer un libro que nos guste, que nos haga reír o reflexionar; a veces uno de carácter espiritual, porque también los momentos tristes son buenos para evolucionar, avanzar y crecer interiormente. Nunca lo olvides.

Ve a caminar: una vuelta a la manzana, una plaza, un lugar verde, el río o el mar. Conectarse con la naturaleza siempre ayuda a despejar la mente y el corazón. Escucha música, la que te guste, la que te conecte, y muévete: sacude el cuerpo, grita, respira, canta, salta. A veces el cuerpo necesita liberarse como si nadie estuviera mirando, un momento privado con uno mismo.

Toma un café con alguien que sientas cerca; una charla por video, por teléfono o en persona. Date un baño largo, baja las revoluciones. Mira una película o una serie, descansa el cuerpo y la mente. Sal a hacer deporte, toma mucha agua y prepárate algo rico. Cocina una receta nueva o una heredada de alguien que quieras.

Juega, pinta, dibuja, sal un poco de la mente. Escribe en una hoja lo que sientes: a veces ayuda a sacar hacia afuera emociones estancadas, como un acto catártico. Haz rompecabezas, sudoku, sopa de letras o juegos de lógica. Enciende una vela, un sahumerio.

Y vos, ¿Qué cosa más agregarías? Quedo con ustedes…

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL – MARZO

Asesora-ren

Crecemos cuando nos escuchamos por dentro.

A VECES EL CONFLICTO, ES CON NOSOTROS MISMOS

Andrea N. KipermanArgentina

Antes que nada, gracias —como siempre— por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. En esta oportunidad quisiera referirme al tema del mes desde una perspectiva diferente. A veces, el “conflicto” no está afuera: está dentro de nosotros. A veces, la guerra es interior. A veces, y solo a veces, nos vemos envueltos en circunstancias que no esperamos, que no anhelamos, que no queremos ni deseamos; y aparece ese enojo silencioso entre lo que queremos y lo que ocurre, entre lo que soñamos y lo que la realidad nos ofrece. Entre lo utópico y lo real.

Muchas de las situaciones que se nos presentan en la vida tienen un poco de cal y un poco de arena. Nos suceden, y por momentos no podemos comprender de inmediato el aprendizaje que traen consigo, y eso nos enoja. Nos enoja porque es distinto a lo que imaginamos en el pasado, porque nos confronta con emociones que no siempre sabemos gestionar. Los llamados “errores”, o ciertas decisiones que tomamos tiempo atrás, pueden despertar sentimientos de auto-recriminación. Pero me gustaría hacerte una pregunta, con total honestidad: ¿Cómo podríamos haber elegido distinto si en ese momento no teníamos “el diario del lunes”?

Muchas decisiones nos hicieron crecer. Nos enseñaron cosas que, sin haberlas vivido, quizá habría sido imposible aprender. Creo que todo lo que nos ocurre —aunque no estemos de acuerdo, aunque duela, aunque nos descoloque— nos ofrece una oportunidad para crecer y atravesar la vida con más fortaleza.

Una vez leí que a cada persona le suceden las cosas que puede atravesar. Y quiero quedarme con esa idea para cerrar este escrito, porque de alguna manera trae calma en estos tiempos tan difíciles que todos estamos viviendo.

Sin más por ahora, me quedo con ustedes…

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL.

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“A veces la vida también se cubre de niebla… y solo la paciencia permite que vuelva la claridad.”

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LA NIEBLA

Andrea Kiperman – Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. En esta nueva edición de la revista voy a referirme a un tema que resulta esclarecedor ante tanta distorsión.

Recuerdo mi ciudad, Buenos Aires, en esos momentos previos a una lluvia fuerte, cuando la niebla baja y se expande por todas las veredas y calles, invadiendo cada pequeño rincón. Borra los árboles, desdibuja los contornos y la visibilidad se vuelve tan borrosa que sencillamente no se puede ver ni siquiera lo que está cerca. Es como si esas nubes se hicieran cargo de toda la ciudad, impidiendo ver absolutamente nada, envolviéndolo todo en un halo casi fantasmagórico.

Y aquí aparece la gran metáfora, el tema central: a veces nos sucede lo mismo en la vida. Hay circunstancias y momentos en los que sentimos que esa neblina se apodera de cada rincón de nuestro ser, de nuestro caminar, hasta el punto de no poder ver lo que tenemos delante. Es como si avanzáramos con esa nube sobre la cabeza, sin claridad y sin saber qué camino tomar.

Lejos de caer en un falso positivismo, creo que esos momentos son importantes. Son instantes en los que necesitamos frenar, igual que ocurre en las ciudades cuando hay neblina y hay que esperar a que el aire se vaya aclarando, a que las nubes se disipen poco a poco, aunque a veces parezca que nunca va a suceder.

Hay circunstancias que nos invitan a hacer una pausa, a dejar que las cosas tomen otro color, a no desesperarnos si en este momento la neblina parece cubrir todas las expectativas de nuestro andar. En esa espera, confiando en que llegue una brisa fuerte que sacuda y libere esas nubes, podremos decidir con paciencia qué camino es mejor tomar.

Y esa pausa, incluso en medio de la neblina, nos permite elegir rutas diferentes a las ya transitadas.

Quedo con ustedes…

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ASESORA – ENERO

Asesora

“Acompañar el cambio, cuidar el proceso.”

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RENACER.-

Andrea Kiperman- España

Como siempre, gracias por estar del otro lado, leyendo estas líneas. En esta oportunidad, el tema central es Renacer. ¿Cuántas veces en la vida nos ha tocado renacer como el mismísimo Ave Fénix? Creo que, a lo largo de nuestra vida, nos toca atravesar diferentes circunstancias de aprendizaje y crecimiento que, por momentos, nos ponen un espejo delante con nuestros miedos más profundos, con nuestra oscuridad, como parte necesaria para poder sanar.

Muchos dicen que cada día uno puede renacer, como si el reloj volviera a empezar con 24 horas disponibles para nuevas oportunidades. En lo que respecta a mi punto de vista, pienso y creo lo mismo: cada día nos ofrece un tiempo nuevo para poder hacer las cosas de manera diferente, para analizar con buenos ojos lo vivido y empezar de nuevo.

Cada día tiene un afán distinto, una energía diversa que nos permite transitar la vida de la mejor manera posible. El tan aclamado Aquí y ahora nos conecta con ese momento presente, con este hoy que también es infinito. Con este presente que nos permite todo.

Te invito a tratar de ampliar el panorama, entendiendo que las cosas pueden ser diferentes hoy; a intentar que cada “hoy” nos empape de la esperanza y la sabiduría que nos envuelven. Entendiendo que hay días distintos, que podemos sentirnos de una determinada manera, pero que nada —absolutamente nada— es estático: todo se mueve, como nosotros mismos.

Ojalá que la brisa corra fuerte y logre equilibrarnos para poder RENACER todos los días.

Quedo con ustedes…

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL DICIEMBRE

Asesora-ren

Andrea Kiperman – Argentina

Antes que nada, gracias por estar del otro lado, sosteniendo estas palabras como quien sostiene un hilo invisible que nos une. En esta edición quiero agradecerles por acompañarme: leer, compartir, dejar que mis letras crucen fronteras, mares y hasta planetas. Ese es mi mayor deseo: que la palabra viaje y se convierta en puente.

Se acercan las fiestas y el fin del año, y con ellos la nostalgia inevitable. Deseo que, más allá de lo vivido, puedan alzar su copa bien alto y brindar: por la vida, por las ilusiones, por los momentos que nos marcaron y por todo lo bueno que aún aguarda.

Hay años que no son sencillos, lo sabemos. Quizá también para mí lo haya sido. Pero siempre queda la semilla de la esperanza, esa que germina incluso en la tierra más árida. Aprendí que antes de cada ascenso, las cosas se vuelven difíciles, como si la vida nos preparara para la altura. Por eso quiero compartir con ustedes este gesto: brindar siempre, brindar con fe, porque la esperanza es lo último que se pierde.

Brindo por lo que es, por lo que fue y por lo que será. Brindo por los nuevos comienzos y por la certeza de que todo puede suceder, incluso cuando no sabemos cómo. Creer es ya un acto de creación.

Gracias nuevamente por estar, por leer, por acompañar. Nos encontraremos en el próximo escrito, en la próxima edición, en el próximo año. Los abrazo con palabras, y quedo con ustedes.

A

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL NOVIEMBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

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Crecimiento personal: sembrar valores, cosechar bienestar.”

LEALTAD

Andrea Kiperman – Argentina

En esta oportunidad el tema a desarrollar es la lealtad.
Para ello consulté la definición del diccionario de la Real Academia Española: “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría del bien”.

Es una definición interesante, pues la asocia con la fidelidad y con lo bueno. Como siempre intento darle un giro distinto a mis escritos, aquí está la parte diferente: la lealtad, incluso en su definición, se orienta hacia lo externo, hacia las personas.
Es un valor que se posee y que se manifiesta en relación con los demás, lo cual me parece brillante.

En estos tiempos creo que tiene mucho peso ser leales con los demás, y desde mi punto de vista es algo que se está perdiendo junto con otros valores. ¿Cuántos hemos vivido situaciones en las que no han sido leales con nosotros?
¿Cuántos hemos sido leales y la respuesta de los demás no fue la esperada? Seguro más de uno levanta la mano conmigo.

Pero quiero ir más allá:
¿Y si todo ese esfuerzo que hacemos hacia los demás lo realizamos también hacia nosotros?
¿Y si empezamos a ser leales con lo que deseamos, con lo que sentimos necesitar o hacer?

Creo que este ejercicio parte de la necesidad de alejar lo que algunos llaman egocentrismo y darle otro nombre.
En estos tiempos en los que todo parece descartable, volver a uno mismo, a lo que sentimos necesitar, conectarnos con nuestros deseos más íntimos y personales, es la forma de practicar la lealtad primero hacia nosotros, porque nos la debemos, y luego hacia los demás.

Quedo con ustedes…

Separador

ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Asesora

“Cuidar de uno mismo no es un lujo, es un acto de dignidad cotidiana.”

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, acompañando estas palabras.

En esta ocasión, vino a mi mente la imagen de las vasijas del arte japonés Kintsugi, una técnica que repara la cerámica rota y celebra sus imperfecciones, resaltando las grietas con líneas de oro, plata o platino. A partir de esa imagen, continúo con la metáfora que inspira el escrito de hoy.

A lo largo de la vida atravesamos retos, batallas, dolores y frustraciones en distintos ámbitos. Tal como me ha ocurrido a mí, seguramente también a ti. Esa imagen del Kintsugi es poderosa: por momentos nos sentimos así, como si partes de nosotros estuvieran rotas, quebradas, dolidas.

Pienso que cada persona tiene luces y sombras, y que está bien reconocernos en ambas. Esa dualidad nos completa. Hay aspectos que nos resultan más sencillos y otros que no. Nadie es perfecto, y el intento de serlo suele convertirse en el mayor obstáculo, porque sencillamente es imposible.

Y es precisamente en esas pequeñas grietas donde puede entrar la luz: nuestra luz, nuestros logros, avances y procesos de crecimiento.

Por eso, creo que es importante mirar lo que hemos atravesado con una mirada amorosa, con respeto hacia nosotros mismos, hacia esas grietas que permiten el paso de la luz que nos inspira, nos conecta, nos vuelve más sensibles y humildes.

Sabemos que no siempre suceden las cosas tal como las deseamos. Lo hemos aprendido, ¿verdad? Entonces, quizás podamos mirar lo vivido desde otra perspectiva, con otros ojos, con mirada artística.

Me quedo con ustedes…