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ENTREVISTA A MARGA MANGIONE

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Entrevista a Marga Mangione

Hablar con Marga Mangione es adentrarse en una vida dedicada a la palabra, a la cultura y a los afectos. Poeta, escritora, trovadora y gestora cultural, su trayectoria ha estado marcada por la pasión por las letras y por una inquebrantable voluntad de seguir creando.

En esta conversación nos abre las puertas de sus recuerdos, sus aprendizajes y su forma de entender la escritura, permitiéndonos descubrir no solo a la autora, sino también a la mujer que hay detrás de cada página escrita.

Marga, para quienes aún no te conocen, ¿Quién es realmente Marga Mangione?

Soy una poeta, escritora y trovadora autodidacta que comenzó a escribir a los quince años. Después llegaron el trabajo, el matrimonio y la crianza de mis tres hijos. Cuando ellos se independizaron, retomé mi pasión por las letras a través de los talleres literarios de la Secretaría de Cultura de Berazategui, y desde entonces no he dejado de escribir.

¿Qué recuerdos guardas de tu infancia y cuáles crees que marcaron la mujer que eres hoy?

De mi infancia recuerdo muchas cosas buenas y otras no tanto. La pobreza, cuando mi padre dejó su trabajo para fundar con amigos y compañeros una fábrica de vidrio que anduvo a los tumbos hasta que se estabilizó, pero siempre con altos y bajos.

La familia, mis hermanos, las horas felices de juegos, las reuniones con tíos, primos y amigos en Navidad y las fiestas de fin de año. La escuela, los compañeros…

Creo que lo que me marcó fue el rigor de mi padre en una educación donde el «no, porque yo lo digo» coartaba mi libertad hasta que tuve novio a los 21 años. Eso me hizo endurecer un poco el carácter. Me volvió más fuerte para luchar.

¿Cuándo descubriste que la comunicación, la cultura o el mundo de las letras formarían parte de tu vida?

Lo descubrí cuando empecé a concursar con mis obras y obtuve premios que me alentaron a seguir adelante.

Empecé a concurrir a reuniones y encuentros literarios en la década de los noventa. Después me invitaron a participar en un grupo que llamamos «Juglares en Libertad», que realizaba sus actividades en el Museo Víctor Roverano.

Más adelante fundé otro grupo literario llamado «Desde el Alma» y, posteriormente, después de atravesar la peor desgracia de mi vida, la muerte de mi hijo Gustavo, fundé el Grupo Literario «Almafuerte», que continúa activo hasta hoy.

También tuve un programa de radio titulado «Duendes de Sobremesa» y coordiné talleres literarios gratuitos en Berazategui.

¿Quiénes fueron las personas que más influyeron en tu camino?

Mi camino literario siempre fue muy solitario. Pienso que influyeron principalmente los libros de grandes poetas leídos desde mi adolescencia.

Entre ellos: Gustavo Adolfo Bécquer, Pedro B. Palacios «Almafuerte», Jorge Luis Borges, Miguel Hernández, Antonio Esteban Agüero y los hermanos Machado.

Entre las mujeres poetas destacaría a Alfonsina Storni, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral y Delmira Agustini.

LA TRAYECTORIA

Mirando atrás, ¿Cuáles han sido los momentos más importantes de tu trayectoria personal y profesional?

El buen recibimiento que tuve entre mis pares y lectores, así como el apoyo constante de mi familia cuando he recibido premios o menciones.

También los congresos de poesía que me permitieron viajar a distintos países. Entre ellos, Israel, donde recibí un Doctorado Honoris Causa en Literatura.

¿Qué obstáculos te enseñaron más de lo que imaginabas?

No tuve muchos obstáculos en mi labor literaria. Sería desagradecida si me quejara.

Por supuesto, hubo personas tóxicas que aparecieron en algunos grupos, pero pude resolver esas situaciones. Me enseñaron a actuar con más prudencia y a confiar un poco menos.

¿Hubo algún momento en el que pensaste en abandonar algún proyecto importante?

Abandonar, no. Tal vez postergar por cuestiones de tiempo, trabajo o problemas de salud, tanto míos como de mi esposo, a quien cuidé durante años antes de su fallecimiento.

Siempre intenté culminar los proyectos que iniciaba.

¿De qué logro te sientes especialmente orgullosa?

De haber llegado a tener esta trayectoria literaria sin haber podido cursar estudios superiores.

Llevo trece libros publicados y ocho más junto al Grupo Literario Almafuerte.

LA MUJER DETRÁS DE LA TRAYECTORIA

Más allá de los reconocimientos, ¿qué valores han guiado tu vida?

La honestidad.

Tanto en mi vida laboral como personal siempre consideré que la honestidad y el agradecimiento son los valores más importantes que puede tener una persona.

¿Qué significa para ti la amistad?

La amistad es lo más valioso que alguien puede poseer.

Los amigos son los hermanos que uno elige. Hay que quererlos, cuidarlos y acompañarlos siempre, incluso cuando la distancia los separa.

¿Cuál ha sido una de las lecciones más importantes que te ha enseñado la vida?

La muerte de mi hijo Gustavo.

Todo lo que vino después de aquella tragedia marcó un antes y un después en mi existencia.

Desde entonces aprendí a valorar las pequeñas cosas de la vida.

¿Qué conserva la Marga de hoy de aquella joven que empezaba a soñar?

La esperanza.

Sigo deseando un futuro mejor para mis hijos, mis nietos y mis bisnietas.

LOS AFECTOS

¿Qué papel han tenido los amigos en tu vida?

Un papel esencial.

Los amigos son las personas con quienes compartimos alegrías, preocupaciones, opiniones y afectos cuando los años avanzan y la vida cambia.

¿Crees que la familia se hereda solamente o también se construye con el tiempo y el cariño?

La familia se construye con esfuerzo, sacrificio y amor.

Aunque las costumbres hayan cambiado con el tiempo, sigo creyendo en el valor de los vínculos familiares.

¿Qué personas han dejado una huella imborrable en tu corazón?

En primer lugar, mi madre.

También mis hijos, nietos y bisnietas, mi hermana Marta y personas muy importantes en mi trayectoria literaria, como Leticia Corsiforti Lago.


LOS SUEÑOS

¿Qué sueños has cumplido y cuáles te gustaría seguir persiguiendo?

Algunos sueños quedaron por el camino.

Me hubiera gustado ser cantante y también pintar.

Hoy mi mayor deseo es continuar al frente del Grupo Literario Almafuerte mientras tenga fuerzas para hacerlo.

Si pudieras hablar con la Marga de veinte años, ¿qué le dirías?

Que disfrutara más la vida.

Que viajara más y guardara dinero para conocer el mundo.

¿Hay algo que aún te gustaría hacer que no hayas hecho?

Conocer España, Portugal y Turquía, y regresar a Italia para visitar los lugares de origen de mis abuelos.

EL LEGADO

¿Cómo te gustaría ser recordada?

Como alguien que siempre tendió una mano a quien lo necesitó y también por los libros que escribió.

¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones aprendieran de tu experiencia?

Que busquen siempre la verdad y el conocimiento.

¿Qué es para ti una vida bien vivida?

Una vida en la que no se haga daño a nadie, se ame a la familia y a los amigos, se viva en paz y se valore cada instante.

PREGUNTAS ESPECIALES DE AMIGA A AMIGA

Después de tantos años compartiendo caminos, aunque sea en la distancia, ¿qué valor tienen para ti las amistades que terminan convirtiéndose en familia?

Tienen un valor incalculable.

Hablar contigo cada mañana es muy reconfortante. Eres mucho más que una amiga. Eres una persona que me ayuda, me comprende y me acompaña.

¿Qué lugar ocupa la gratitud en tu vida?

El primer lugar.

Para mí, ser agradecida es una de las mayores virtudes que puede tener una persona.

Si tuvieras que definir tu vida en tres palabras, ¿cuáles serían?

¡Me faltó tiempo!

¿Qué mensaje les dejarías a las personas que te quieren y admiran?

Que no me olviden.

LA ÚLTIMA PREGUNTA

Marga, cuando cierres esta entrevista y mires todo el camino recorrido, ¿qué palabra resume tu vida?

¡SACRIFICIO! (pero no me quejo).

Pero no lo digo como una queja. Lo digo como el reconocimiento de un camino recorrido con esfuerzo, perseverancia, amor y esperanza.

Gracias, mi preciosa amiga Maren, sabes lo mucho que te quiero

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Marga, has resumido tu vida en una sola palabra: sacrificio. Pero quienes te conocemos sabemos que, junto a ese sacrificio, han caminado siempre la valentía, la constancia, la generosidad y el amor por la vida y por las letras.

Has pedido algo muy sencillo: que no te olvidemos. Y eso, querida amiga, es imposible. Porque las personas pueden olvidar fechas, lugares o incluso palabras, pero nunca olvidan a quienes les dejaron una huella en el corazón.

Gracias por tu amistad, por tu ejemplo, por tus historias y por cada paso de este camino compartido. Hoy cerramos esta entrevista, pero no el cariño ni la admiración que tantos sentimos por ti.

Gracias, querida Marga. Y gracias por permitirme acompañarte en estas páginas de tu vida.

Con todo mi cariño,
Maren Alberdi.

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-10-21 08:49:382026-10-21 08:49:39ENTREVISTA A MARGA MANGIONE

ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL SEPTIEMBRE

© Todos los derechos reservados. Los textos publicados son propiedad de sus autores y están protegidos por la legislación de Propiedad Intelectual y el Convenio de Berna.

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¿FELIZ O NO FELIZ?

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Andrea Kiperman-Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.

En esta ocasión, el tema del mes de la revista es la felicidad y, para poder profundizar en él, me pareció sumamente importante realizar una pregunta:

¿Qué es lo que me hace feliz hoy?

A lo largo de nuestra vida vamos cambiando, evolucionando y atravesando diferentes circunstancias que nos llevan a tomar nuevas decisiones. La vida misma nos atraviesa, nos envuelve con su mística y con todas las personas que vamos conociendo y con las que compartimos experiencias a lo largo del tiempo que permanecemos aquí.

Pero la cuestión es justamente esa: poder conectarnos cada día con nosotros mismos y con nuestros deseos más profundos, con esas necesidades que también van transformándose con los años. No somos hoy la misma persona que ayer, y eso se refleja en todos los aspectos de nuestra existencia.

Poder reconocer qué es lo que nos hace felices en este presente puede acercarnos a esa felicidad tan buscada. Significa reconocernos y entender que la persona que debe hacer el mayor esfuerzo por ser feliz también está frente al espejo. Somos nosotros mismos.

La felicidad suele estar acompañada de las pequeñas cosas de la vida, de esos momentos sencillos que quedan anclados en el éter, de circunstancias cotidianas que muchas veces pasan desapercibidas. A menudo estamos tan concentrados en lo que nos falta que olvidamos contemplar la felicidad que ya tenemos hoy a nuestro alrededor, la que nos rodea y nos ayuda a ser quienes somos.

Por eso, finalizo este mes con la misma pregunta con la que comencé:

¿Qué es lo que me hace feliz hoy?

Si cada día tenemos el coraje de hacernos esa pregunta y de ir en busca de nuestras propias respuestas, nuestra vida será diferente.

Quedo con ustedes…

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-09-23 11:32:552026-09-23 15:57:22ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL SEPTIEMBRE

BIOGRAFÍAS – GRANDES LITERATOS SEPTIEMBRE

© Todos los derechos reservados. Los textos publicados son propiedad de sus autores y están protegidos por la legislación de Propiedad Intelectual y el Convenio de Berna.

Por Amalia Beatriz Arzac-Argentina

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Mark Twain: el humor que puso a Estados Unidos frente al espejo

Amalia Arzac

Amalia Beatriz Arzac–Argentina

Samuel Langhorne Clemens, conocido universalmente como Mark Twain, nació en 1835 en Florida, Misuri, y pasó su infancia en Hannibal, un pequeño pueblo a orillas del río Mississippi. Aquellos primeros años, marcados por la vida fluvial, los oficios humildes y la convivencia con personajes pintorescos, le proporcionaron un caudal de experiencias que más tarde se convertirían en la materia viva de su literatura. Antes de ser escritor, Twain fue impresor, periodista y piloto de barcos fluviales, profesiones que le permitieron conocer de cerca el habla popular, las historias orales y la realidad social del sur estadounidense.

Su célebre seudónimo, Mark Twain, proviene de una expresión utilizada por los navegantes del Mississippi para indicar que había dos brazas de profundidad, una medida que aseguraba que el barco podía avanzar sin peligro. Esa frase, tan ligada al río, terminó por convertirse en la identidad literaria de un autor que supo navegar entre el humor, la crítica y la observación aguda de su tiempo.

Twain encontró su universo narrativo en la tradición oral, en las historias que circulaban entre la gente común, en el lenguaje cotidiano y en la vida de los pueblos del sur. También lo influyeron las novelas de aventuras y, sobre todo, la compleja realidad de un país atravesado por la esclavitud, el racismo y profundas desigualdades. No escribió desde la solemnidad ni desde la distancia: escuchó a la gente, incorporó sus voces y transformó esa lengua viva en literatura. Su estilo, aparentemente sencillo, está cargado de humor, ironía y una mirada crítica capaz de revelar, con una broma, aquello que los discursos serios intentaban ocultar.

En sus páginas se burla de la hipocresía, de la falsa respetabilidad y de las contradicciones de la sociedad estadounidense. Su humor no busca únicamente entretener: también incomoda, desnuda y obliga a pensar. Twain construyó una imagen pública inconfundible —cabello blanco, gran bigote, traje claro y un cigarro entre los dedos—, pero detrás de ese personaje había un observador lúcido, capaz de captar las costumbres y los absurdos de su época con una precisión que pocos escritores han logrado.

Una de sus frases más recordadas surgió cuando circuló erróneamente la noticia de su muerte. Twain respondió que los informes sobre su fallecimiento habían sido “muy exagerados”. Aquella ocurrencia, tan suya, terminó por convertirse en una síntesis perfecta de su espíritu: incluso frente a la muerte, encontraba la manera de evidenciar el absurdo y reírse de él.

Entre sus obras más importantes destacan Las aventuras de Tom Sawyer, donde recrea la infancia junto al Mississippi; Las aventuras de Huckleberry Finn, considerada su obra maestra; El príncipe y el mendigo; Un yanqui en la corte del rey Arturo y Los inocentes en el extranjero. En Huckleberry Finn, especialmente, la aventura se convierte en una crítica profunda a la esclavitud y a la moral de una sociedad que se consideraba civilizada mientras sostenía la injusticia.

Mark Twain transformó el humor estadounidense y abrió el camino para una literatura más cercana al habla real, menos solemne y más atenta a las contradicciones humanas. Su influencia alcanzó a numerosos escritores posteriores, entre ellos Ernest Hemingway, quien reconoció la importancia de Huckleberry Finn para la narrativa norteamericana.

Twain murió en 1910, tras una vida marcada por la fama, las pérdidas y las dificultades económicas. Había nacido poco después de una aparición del cometa Halley y falleció cuando el cometa volvió a acercarse a la Tierra, tal como él mismo había predicho. Su legado permanece porque supo convertir la risa en una forma de inteligencia y la literatura en un espejo donde una sociedad pudiera reconocerse, incluso cuando prefería no hacerlo.

Las aventuras de Tom Sawyer

Mark Twain (Fragmento)
Capítulo I

¡Tom!
Silencio.
-¡Tom!
Silencio.
-¡Dónde andará metido ese chico!… ¡Tom!
La anciana se bajó los anteojos y miró, por encima, alrededor del cuarto; después se los subió a la frente y miró por debajo. Rara vez o nunca miraba a través de los cristales a cosa de tan poca importancia como un chiquillo: eran aquéllos los lentes de ceremonia, su mayor orgullo, construidos por ornato antes que para servicio, y no hubiera visto mejor mirando a través de un par de mantas. Se quedó un instante perpleja y dijo, no con cólera, pero lo bastante alto para que la oyeran los muebles:
-Bueno; pues te aseguro que si te echo mano te voy a…
No terminó la frase, porque antes se agachó dando estocadas con la escoba por debajo de la cama; así es que necesitaba todo su aliento para puntuar los escobazos con resoplidos. Lo único que consiguió desenterrar fue el gato.
-¡No se ha visto cosa igual que ese muchacho!
Fue hasta la puerta y se detuvo allí, recorriendo con la mirada las plantas de tomate y las hierbas silvestres que constituían el jardín. Ni sombra de Tom.
Alzó, pues, la voz a un ángulo de puntería calculado para larga distancia y
gritó:
-¡Tú! ¡Toooom!
Oyó tras de ella un ligero ruido y se volvió a punto para atrapar a un muchacho por el borde de la chaqueta y detener su vuelo.
-¡Ya estás! ¡Que no se me haya ocurrido pensar en esa despensa!… ¿Qué estabas haciendo ahí?
-Nada.
-¿Nada? Mírate esas manos, mírate esa boca… ¿Qué es eso pegajoso?
-No lo sé, tía.
-Bueno; pues yo sí lo sé. Es dulce, eso es. Mil veces te he dicho que como no dejes en paz ese dulce te voy a despellejar vivo. Dame esa vara.
La vara se cernió en el aire. Aquello tomaba mal cariz.
-¡Dios mío! ¡Mire lo que tiene detrás, tía!
La anciana giró en redondo, recogiéndose las faldas para esquivar el peligro; y en el mismo instante escapó el chico, se encaramó por la alta valla de tablas y desapareció tras ella. Su tía Polly se quedó un momento sorprendida y
después se echó a reír bondadosamente […]

⋆。°✩°。⋆ ⋆。°✩°。⋆

https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-09-23 11:30:082026-09-23 15:59:23BIOGRAFÍAS – GRANDES LITERATOS SEPTIEMBRE

CARTAS – SEPTIEMBRE

© Todos los derechos reservados. Los textos publicados son propiedad de sus autores y están protegidos por la legislación de Propiedad Intelectual y el Convenio de Berna.

Cartas-junio

COLABORADORES

Maren Alberdi – España

Carlos González Saavedra – Argentina

Elspeth Gormley – España

Sarah Petrone – Argentina

Yanni Tugores – Uruguay

CARTA A LA RELIGIOSA QUE ME PROHIBIÓ HABLAR EN EUSKERA

Maren-tapa

Maren Alberdi-España

Querida hermana:

Han pasado muchos años desde aquel primer día en el jardín de infancia. Yo tenía tres. Usted tenía autoridad. Y España tenía miedo.

Recuerdo mi mano pequeña agarrada a la falda de mi ama. Recuerdo el aula grande, las mesas bajas, el olor a témperas y a colonia infantil. Recuerdo que me miró con una sonrisa que no entendí. Y recuerdo, sobre todo, su primera frase hacia mí:

—Maren . Aquí tienes que hablar español.

Yo no sabía qué era “español”. Yo solo sabía euskera, la lengua en la que mi ama me cantaba, en la que mi aita me hablaba, en la que mis abuelos rezaban. La lengua que yo era.

Pero usted me dijo que no. Que esa lengua no. Que esa lengua no valía. Que esa lengua no debía escucharse. Que eso era malo, que además era cosa de paletos.

Y yo lloré. Lloré sin entender. Lloré sin palabras. Lloré porque me estaban arrancando algo que no sabía nombrar, pero que ya era mío. No fue solo una vez. Fueron muchas. Demasiadas.

Recuerdo su dedo señalándome delante de las demás niñas. Recuerdo su voz firme, casi dura: —¡En español, Maren! Recuerdo las risas contenidas de mis compañeras, que no sabían que yo no entendía, que yo solo quería hablar como hablaba en casa. Recuerdo la vergüenza quemándome las mejillas. Recuerdo sentirme pequeña, torpe, equivocada… cuando lo único que hacía era hablar como me habían enseñado a amar.

Era finales de los cincuenta. Era dictadura. Era silencio. Era miedo.

Usted no lo decidió. Usted obedecía. Pero yo era una niña. Y las niñas no entienden de política, ni de prohibiciones, ni de decretos. Solo entienden de heridas.

En casa seguíamos hablando euskera. Era nuestro refugio. Nuestra trinchera. Nuestra verdad. Mi ama me decía: —Habla, Maren. Habla como te sale del alma.

Y yo hablaba. Y cada vez que cruzaba la puerta del colegio, me callaba.

Ahí nació mi rebeldía. No una rebeldía de gritos. No una rebeldía de pancartas. Una rebeldía silenciosa, profunda, íntima: la de no olvidar quién soy, aunque me pidan que lo haga. No olvidar jamás mis raíces

Con los años, hermana, fui creciendo. Y aquella niña que usted corregía delante de la clase, aquella niña que lloraba porque no entendía, aquella niña que usted avergonzaba sin querer —o quizá sin saber— esa niña empezó a destacar.

Estaba en todas las matrículas de honor. En todas. Y cada vez que me entregaban un diploma, yo pensaba: “Si hubiera podido hablar como yo era, habría brillado igual… pero sin miedo.”

Pasaron los años.

Pasaron los años. Pasó la infancia. Pasó la dictadura. Pasó el miedo.

Y un día, hermana, la vi. La vi en la fila de inscripción de una ikastola. Usted, la misma que me decía que no podía hablar euskera, usted, la que me corregía delante de las demás niñas, usted, la que me hacía sentir pequeña por hablar mi lengua…

Usted estaba allí. Matriculándose. Aprendiendo. Recuperando. Volviendo.

No voy a mentir: me sorprendió. Me dolió. Me alivió. Me hizo pensar.

Quizá usted también tenía una herida. Quizá también le prohibieron. Quizá también tuvo miedo. Quizá también necesitó volver a la lengua que un día le quitaron.

Hoy no le escribo para reprocharle nada. Le escribo para decirle que la lengua no es política. La lengua es hogar. La lengua es raíz. La lengua es madre. La lengua es memoria. La lengua es identidad. La lengua es libertad.

Y aquella niña que lloraba en su aula… hoy escribe. Hoy habla. Hoy vive en euskera y en español. Hoy es ambas cosas. Hoy es más fuerte que entonces.

Porque, hermana, aunque usted no lo sabía, cuando me dijo que no podía hablar euskera, lo único que consiguió fue que nunca dejara de hacerlo.

Con respeto, con memoria, con verdad, con la niña que fui y la mujer que soy,

Maren Alberdi

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CARTA A MI NIETA

Saavedra

Carlos González Saavedra- Argentina

Mi querida Justina

Cuanto tiempo hace que no sé nada de vos. La distancia y obligaciones hicieron el resto.

Enterado por familiares que estas contenta con la facultad. Estas proyectando tus sueños.

Un mundo se abre por delante y estas en primera fila.

Quiero que sepas que estoy muy orgulloso  de vos. Tener una nieta  ,inteligente, educada, fina, distinguida y básicamente muy  buena persona, me hace sentir un hombre y un abuelo muy afortunado.

Dios bendiga tus pasos, Justina, porque  tus padres, ya caminan bendecidos.

Abuelo Carlitos

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TREINTA AÑOS DESPUÉS

Posible-elspeth

Elspeth Gormley-España

Treinta años después, por fin puedo escribirte.

Durante muchos años no pude hacerlo. Había demasiado dolor, demasiadas preguntas y también demasiada culpa.

Me culpé por no haberme dado cuenta de lo que pensabas hacer. Durante mucho tiempo me pregunté si hubo alguna señal que no vi, alguna palabra que no escuché, algo que hubiera podido cambiar el rumbo de aquella historia.

Sé que estabas enfermo, pero nunca he dejado de preguntarme qué pasaba por tu mente para tomar aquella decisión. ¿Pensaste que estaríamos mejor sin ti? ¿Llegaste a imaginar el vacío que dejabas? Porque no solo te fuiste tú; también desaparecieron muchas certezas y comenzó para nosotros una vida que jamás habíamos imaginado.

Fue muy duro para todos.

Y sí, hubo una época en la que no pude perdonarte. Necesitaba entender algo que quizá nunca tuvo explicación. Pero los años me enseñaron que algunas heridas son más profundas de lo que quienes estamos al lado podemos ver.

Hoy ya no te juzgo. Tampoco me juzgo a mí. He aprendido a cerrar con calma aquella puerta que quedó entreabierta aquel día sin retorno.

Por eso, treinta años después, puedo recordarte sin rabia. Como una parte importante de mi vida, con sus luces y sus sombras, con sus momentos felices y sus inviernos.

Hace tiempo que te dejé ir en paz.

Y hoy, al escribir estas palabras, siento que también yo he encontrado la mía.

Esther

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CARTA A MI PSICÓLOGA INTERIOR

Sarah-petrone

Sarah Petrone-Argentina

Creo que esta vez se me fue la mano. Cuando vi que mi amiga Julia, con un boleto de avión  y una maleta vino a despedirse de mí, dándome las gracias por mis buenos consejos, me quedé anonadada. Yo ya no me acordaba qué le aconsejé, son tantas las veces que me pide ayuda.

Cada vez que su matrimonio siempre en crisis pasa por situaciones límites, ahí estoy yo con toda mi inexperiencia de solterona empedernida poniendo paños fríos en esa relación gastada y desgastante. De a poco me fue exponiendo el motivo de su decisión, y me encogí de hombros queriendo que me trague la tierra.

Me llené de culpas y remordimientos. A veces, creo que soy demasiado sincera. Es que no me puedo contener cuando las estupideces me hartan, entonces exploto. ¿Está mal? Años y años de escuchar las quejas de su vida monótona   hasta que un día le dije: ma sí, pateá ese tacho de basura y volá.

Me miró sorprendida y fue cuando me aconsejó que debería estudiar psicología, porque soy buena escuchando y dando consejos. Delirante. Sin embargo, no creí que se atreviera a hacerme caso.

Tenés razón, me dijo. De vez en cuando es necesario partir, poner distancia cuando la rutina es tediosa y el amor se estanca en un pozo sin sueños que empiezan a despertar los fantasmas de la desilusión y el hastío. Tenés razón.  Cuando la casa querida se agrieta en tantas obligaciones y los reproches amenazan la estabilidad de la familia, hay que partir.

Cuando ya las miradas de los ojos no se encuentran como siempre lo han hecho y el gris de la vida se instala entre los que se juraron fidelidad eterna, y les cuesta mantener las promesas, porque sí, porque el devenir de las horas, de los días,los años acumulando roces, enfrentamientos sin razones, solo por aburrimiento, desgastan, y hay que partir. Si hasta la cama se vuelve demasiado grande para dos, tan grande que ya no se encuentran en el medio, como siempre. Entonces el vacío se instala y el descontento pone sombras oscuras en los rincones donde siempre hubo luz.

De vez en cuando, cuando el niño y el adolescente interior se duermen y los sueños se pierden en complejos interrogantes, ya no hay razón para seguir viviendo de la misma manera. De vez en cuando abrir las puertas, salir y cerrarlas con un portazo que despierte a quien tenga que despertar, es sanador.

En el rezongo incómodo de la cómoda postura que ha dejado huellas, hasta las telarañas de las cornisas se sacuden y se desprenden. Entonces se despierta el hombre, la mujer, adultos y enteros, pisando fuerte en el piso que tambalea bajo los pies. Y el aire empieza a oler a flores, de repente.

No sabe si va a regresar. Ahora solo quiere irse. ¿Y dice que yo soy psicóloga? Me dejó sin aliento. La veo alejarse segura y me dan ganas de correr detrás de ella. ¿Me voy? ¿Dejo todo y me voy? Me está tentando hacerlo.

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DOS CARTAS EN SILENCIO

Yanni Tugores-Uruguay

A veces pienso en cuántas cosas no te dije, cuántas cosas callé por idiota, sabiendo bien que deseaba con el alma decírtelas. Ahora es tarde; no sé dónde estás ni qué fue de ti.
El ser humano es así: indeciso y egoísta. No es capaz de decirle a alguien todo lo que su corazón siente; cuando se da cuenta, ya es tarde.
Hubiera deseado pasar más tiempo contigo, compartir ricas comidas, charlar de trivialidades… No sé, cualquier cosa que nos hubiera acercado más.
Nunca fuiste bueno, ni con nosotros ni contigo. El alcohol te atrapó como una araña atrapa a una mosca, y nunca pudiste salir. Preferías ir a emborracharte con tus amigos a estar a nuestro lado. Mamá te siguió amando hasta el día de su partida; falleció con tu nombre en los labios. Pero tenía que decidir: éramos sus hijos o tú. Sé que le costó, pero hoy, que soy madre y ya abuela, la entiendo mejor que nadie.
Pero no te preocupes, no te odio por eso. No sé lo que siento en verdad: angustia, frustración, decepción. Solo sé que es tarde, muy tarde ya.

Sueño contigo casi a diario. Te sueño a mi lado, compartiendo paseos y risas. Pero también te sueño en un rincón de la calle, tapado con una manta hecha jirones, sucio y maltrecho por el rigor del clima. Es ahí cuando me desespero y me pregunto qué habrá sido de ti.
Nadie me sabe decir cuál es tu paradero. He recorrido el barrio donde vivías y nada. También he visto a tus amigos en el antiguo bar que frecuentabas. Nadie sabe nada.
Es como si la tierra, después de una larga sequía, te hubiese tragado sedienta, hambrienta de sangre.
Yo me jubilé y ya soy abuela, ¿sabes? Los niños han crecido y me han dado dos hermosos nietos, Julieta y Joaquín. Él se parece mucho a ti; todos lo dicen al ver tu foto colgada en la pared. Somos una bella familia, fruto de lo que dejaste en mis genes. A veces me pregunto qué hubiese sucedido si hubieses aceptado hacerte el tratamiento que tantas veces te sugerimos y jamás aceptaste. Ahora estarías disfrutando, al igual que yo, de estos hermosos niños que llenan la casa de alegría.
Ellos son los que dan sentido a mi vida, los que me hacen olvidar que un día te perdí y jamás te volví a ver.
No pierdo las esperanzas; hace un par de años pedí a la policía que te buscara, pero aún no me han dado noticias.
Sé que quizás esta carta, que decidí escribirte hoy, jamás te llegue, pero la guardaré muy celosamente por si algún día apareces. Me parece que así estaré un poquito más cerca y te iré contando cómo crecen los niños y cómo estoy yo. También te contaré de Tango, ese perrito que nos regalaste hace ya 15 años y que al principio mamá no quería aceptar. Pues aún vive, está viejito, pero tan juguetón como siempre.
¡Espera! Están tocando el timbre. Estoy sola, pues todos se han marchado al trabajo o al colegio. Vuelvo en un minuto. Ha sido la policía. No logro parar de llorar. Después de tanto tiempo, al fin te han encontrado en un callejón, como tantos días te he soñado. Pero no esperaba que fuese así, tan cruel.
Apareciste abrazado a la botella, frío e inerte. Junto a ti, una carta con mi nombre y mi dirección. Ahora no puedo leerla, no me dan las fuerzas para abrirla, como tampoco tú leerás esta. Estoy muy alterada y triste. ¡Te he buscado tanto, papá! Pero al fin te he encontrado. Al menos te veré por última vez y podré darte una digna sepultura. Te amaré por siempre.
Tu niña.
Nati

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-09-23 11:25:092026-09-23 15:29:13CARTAS – SEPTIEMBRE

ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL

NOTA EDITORIAL

Todos los textos publicados en esta revista están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna. Queda estrictamente prohibida su reproducción total o parcial, distribución o difusión sin la autorización expresa de sus autores. Letras Hispanas por el Mundo respeta y defiende la creación literaria, garantizando la integridad y la autoría de cada obra.

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NUBE

Andrea Kiperman – Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado compartiendo estas palabras. En esta ocasión, el tema del mes es la lluvia, y me es grato poder estar aquí.

Una vez me dijeron que la lluvia, al ser elemento agua, aparece en las ciudades y lugares cuando se necesita cierta limpieza de las emociones de quienes viven allí. Es una metáfora que cierra con mis ideales. Si se presta especial atención, en los días de lluvia —y más aún cuando han sido varios seguidos— el ambiente está más sereno, más liviano, como si ese agua hubiera limpiado el lugar.

Claro que, por momentos, la lluvia “molesta” en la vida cotidiana y rutinaria que llevamos en los grandes lugares… y en los no tan grandes también. Quizá sea bueno que la próxima vez que llueva donde estés, simplemente te dejes mojar unos instantes: sentir algunas gotas en la cara, en la piel, y luego seguir con tu día.

Vivimos tan rápidamente que se nos olvida disfrutar de las pequeñas cosas, que para mí son las grandes cosas de la vida. Lo sencillo, lo sutil, lo efímero… y en eso encontramos lo natural, como puede ser el agua de lluvia.

Hay días también en que la lluvia es fuerte, mueve todo lo que está alrededor con su viento arrasador. Y, por supuesto, hay veces en que sentimos la nube encima, como si nos persiguiera a cada lugar —como en los dibujitos animados, pero en la vida misma—. Esa sensación la conocemos bien.

Ahí aparece la idea que nunca falla: arriba está el sol. Siempre está el sol. Solo hace falta que las nubes se disipen con un viento fresco que ilumine nuestro camino.

Nunca lo olvides, porque yo tampoco lo hago.

Quedo con ustedes.

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-08-25 13:10:472026-09-09 14:01:09ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL

MICRORRELATOS – AGOSTO

NOTA EDITORIAL

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Microrrelatos-1

COLABORADORES

  1. Maren Alberdi – España
  2. Carlos González Saavedra – Argentina
  3. Elspeth Gormley – España
  4. Sarah Petrone – Argentina ç
  5. Yanni Tugores- Uruguay

.— ⚓ .—

LA LEALTAD SE DEMUESTRA

Maren Alberdi – España

Cuando el barco quedó varado por la tormenta, todos corrieron a buscar refugio. Todos menos ella.

Se quedó a su lado, empapada, temblando, pero firme. Y entonces entendió entonces que la lealtad no es una palabra: es quien se queda cuando el mar se enfurece.

.— ⚓ —

MIENTRAS PENSABA

Carlos González Saavedra – Argentina

Un momento, un pensamiento. Tomando un café, mientras pensaba.

Solo las gotas de lluvia pueden sacarme este hueco del pecho. Solo ellas, al caer, me hablarán de lo que es la alegría. Conocen como nadie el dolor de las hojas y su desprendimiento de los árboles en otoño; cómo aprieta el frío del duro invierno.

Sin embargo, siguen limpiando emociones, dejando aromas de tierra mojada y asomando un sol que lo cura todo.

Una y otra vez, a empezar. Aceptar que en los ciclos de la vida se esconde la magia. Ahí sí: dónde está la alegría.

— ⚓ —

LA VIDA

Elspeth Gormley – España

Marta encontró una semilla en el suelo del mercado. No sabía de dónde había caído, pero la guardó en el bolsillo. Meses después, al verla brotar en una maceta improvisada, comprendió que la vida siempre busca un modo de seguir, incluso cuando nadie la espera.

— ⚓ —

RECIÉN CASADOS 

Sarah Petrone – Argentina

Cerró los ojos y lo besó largamente.

«Hasta que la muerte nos separe», juró.

En su primera noche de bodas, el cielo estrellado le guiño un ojo. Trastabillo en sus brazos. 

Tras empujarla al vacío, la heredó. 

— ⚓ —

UNA RISA MÁS

Yanni Tugores- Uruguay

El verano nos regala una suave brisa; es noche de Navidad. Susurros de paz recorren el lugar; los niños juegan. Solo uno está alejado, no sonríe. Su madre se acerca. Él, con ternura, mira al cielo:
—¿Dios le regalará una Navidad así a los niños pobres? Ella, emocionada al ver a su niño pequeño tan reflexivo, contesta:
—¿Esta noche es mágica, hijo mío; es Navidad. Todos los niños del mundo tendrán una cena hermosa y juguetes bajo el árbol. Una utopía, quizás, pero al menos ese día otro niño sonrió.

— ⚓ —

https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-08-25 13:10:022026-09-09 14:02:09MICRORRELATOS – AGOSTO

CARTAS – AGOSTO

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Cartas-junio

CARTA A MI NIÑA INTERIOR

Maren Alberdi – España

Mi pequeña:

Hoy he querido sentarme a hablar contigo. Sin prisas. Sin exigencias. Sin intentar arreglar nada. Simplemente para encontrarnos.

Hace mucho tiempo que te llevo dentro y, sin embargo, a veces olvido escucharte. La vida se fue llenando de responsabilidades, de relojes, de expectativas, de aprendizajes necesarios, y en medio de todo eso tu vocecita quedó algunas veces escondida detrás del ruido.

Pero nunca desapareciste. Sigues ahí.

En mi capacidad de asombro cuando contemplo un cielo especial. En las lágrimas que aparecen cuando algo me conmueve profundamente. En las ganas de bailar cuando nadie mira. En los sueños que todavía guardo, aunque a veces me dé miedo pronunciarlos en voz alta.

Quiero decirte algo que quizás necesitabas escuchar hace mucho tiempo: no hiciste nada mal. No eras demasiado sensible. No eras demasiado soñadora. No eras demasiado intensa. Simplemente sentías la vida con todo el corazón.

Sé que hubo momentos en los que te sentiste sola, incomprendida o asustada. Momentos en los que pensaste que debías ser distinta para ser querida. O más fuerte. O más perfecta.

Ojalá hubiera podido abrazarte entonces. Ojalá hubiera podido decirte que un día llegarías hasta aquí, que sobrevivirías a muchas tormentas y que descubrirías que la verdadera fortaleza no consiste en endurecerse, sino en seguir conservando la capacidad de amar.

Quiero darte las gracias. Gracias por tu amor al mar. Gracias por tu curiosidad. Gracias por tu imaginación. Gracias por seguir creyendo en la belleza incluso cuando el mundo parecía empeñado en mostrarte otra cosa.

Gracias por enseñarme a mirar los pequeños milagros cotidianos: una flor que se abre, una conversación sincera, la caricia del sol, la lluvia golpeando una ventana.

Hoy no vengo a pedirte nada. Solo quiero que descanses. Que sepas que ya no tienes que demostrar tu valor. Que eres suficiente. Que eres amada.

Y que la mujer en la que te has convertido seguirá cuidando de ti. Tomándote de la mano. Escuchándote. Defendiéndote. Y recordándote siempre que, aunque pasen los años, jamás dejarás de ser una parte hermosa de mí.

Con todo mi amor, Tu yo de hoy

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CARTA

Carlos González Saavedra – Argentina

En este día de copiosa lluvia, me puse a reflexionar.

Cada gota que salpica mis pies me trae un recuerdo de la adolescencia.

La vida nos volvió a juntar.

Envió esta carta para que sepas, que sigo esperándote.

Amanda o Sofía:

Te extraño tanto, que apenas una suave brisa me acaricia, pienso que llegaste.

Al tiempo una enorme desilusión me envuelve.

Tus días en la cárcel se hacen muy largos

Los míos esperándote, aún más.

Los días de encierro, nos han servido, para conocernos.

Llegará el momento que la vida nos pondrá libres

Seguiré trabajando en la penitenciaria.

Te seguiré cuidando para nadie, te ponga un dedo encima. Dentro o fuera de aquí.

Seguirás presa, por tu profesión, de viuda negra. Suerte! No has matado a nadie.

Seremos libre al fin. Al fin estaremos juntos del mismo lado.

Te deseo lo mejor!

Eduardo

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CARTA AL TIEMPO

Elspeth Gormley – España

Tiempo:

Te nombro así, sin adornos, porque desde que nací estás conmigo. No te veo, pero te siento. No te escucho, pero me hablas. No te toco, pero me rozas cada día.

Dicen que empezás a descontar desde el primer latido, como si fueras una cuenta atrás, como si tu misión fuera apurarnos, empujarnos, recordarnos que nada es eterno.

Pero yo he aprendido otra cosa. He aprendido que también sos lo que nos sostiene. El tiempo que perdemos, a veces nos salva. El tiempo que regalamos, nos vuelve más humanos. El tiempo que usamos para tender una mano, para escuchar, para acompañar, para amar, ese tiempo nunca se pierde.

Vos y yo hemos tenido nuestras batallas. Me has arrebatado personas, me has quitado lugares, me has borrado días que no volverán. Pero también me has dado instantes que no se repiten, miradas que no se olvidan, abrazos que no se explican, silencios que curan.

A veces te temo. A veces te agradezco. A veces te ignoro. A veces te suplico que te quedes un poco más.

Sé que no vas a detenerte. Sé que no vas a esperarme. Sé que no vas a negociar.

Pero también sé que, mientras me quede un segundo, mientras me quede un respiro, mientras me quede una palabra, puedo elegir cómo vivirte.

Por eso hoy te escribo. Para decirte que no sos mi enemigo. Que no sos mi verdugo. Que no sos mi juez.

Sos simplemente el camino. El que me acompaña desde el primer día y me llevará, sin prisa, hasta el último.

Y mientras tanto, mientras sigas aquí, mientras sigas contando, mientras sigas avanzando, yo voy a seguir haciendo lo único que tiene sentido:

Vivir. Recordar. Amar. Y no desperdiciarte.

Con respeto, con luz, con conciencia, te escribo desde este presente que es mío y que vos, Tiempo, ya estás convirtiendo en pasado.

Elspeth.

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CARTA

Andrea Kiperman – Argentina

Querida amiga:

Quisiera comenzar esta carta diciéndote lo mucho que te extraño. Sé que no hablamos ni nos vemos hace años, pero también estoy segura de que este no es tiempo de reproches. A veces la vida es caprichosa y nos aleja de ciertas personas sin explicación alguna, como si el destino jugara a mover hilos que no vemos.

Espero que no te olvides de ti entre tantas rutinas y quehaceres diarios, esos que parecen invisibles para casi todos… pero no para mí. Sé de todo lo que haces, de lo que te cuesta transitar los días con una sonrisa: a veces fingida, a veces soñada, y otras sostenida apenas por la esperanza de que pronto puedas sonreír genuinamente.

Querida amiga, sé lo que es pasar noches en vela, pensando en cómo seguir adelante un día más con todo lo que la vida exige. Acuérdate de que después de la tormenta siempre llega el sol; no sé si será mañana, dentro de un mes, dentro de un año o dentro de varios —nadie puede saberlo— pero quédate tranquila: las cosas cambian, incluso cuando no lo vemos venir.

Paso a paso, día por día. Y no te olvides de regalarte alguna pequeña alegría. Aunque sea mínima, aunque parezca insignificante, porque de las pequeñas cosas se construyen las grandes. A veces nadie nota tu dolor, tus esfuerzos, tus batallas… pero yo sí. Y te felicito por eso: por seguir intentando, por seguir caminando, por dar siempre lo mejor de vos incluso cuando el mundo parece no darse cuenta.

A veces toca caerse, pero lo importante es darse el tiempo y levantarse, con más fuerza, con más calma, aceptando que también eso forma parte de la vida.

Querida amiga, yo estoy aquí con vos: para cuando quieras escribirme, para cuando necesites llamarme, para cuando necesites hablar. Esta carta va dirigida a todas mis amigas, a las amigas de mis amigas… y también a vos.

Quedo contigo.

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CARTA DE DESPEDIDA

Sarah Petrone – Argentina

         Queridos hijos, hace muchos meses que no sé nada de ustedes, que espero una llamada, una carta, un saludo. Algo que me diga que aún piensan en mí, que me recuerdan. La distancia no es tanta y sin embargo nunca tienen tiempo para mamá y mi corazón agrietado cada día se rompe más, por eso he tomado una decisión drástica para con mi vida, porque no quiero que alguna vez tengan que cuidarme, cuando los achaquen se agudicen ya no pueda valerme por mí misma. Yo no quiero que me internen en un geriátrico, como alguna vez me insinuaron.

Cuando reciban esta carta ya no estaré en vuestras vidas, nunca más. Lo que voy a hacer lo he meditado desde hace muchísimo tiempo. Los quiero mucho  a pesar de todo, pero aprendan a vivir sin mí.

Lo único que les pido es que no empiecen con esas estupideces que se dicen por ahí, como: «VOLÁ MUY ALTO». «REUNITE CON PAPÁ, EL AMOR DE TU VIDA QUE TE ESTÁ ESPERANDO ALLÁ ARRIBA». «O, ANDÁ CON LOS ABUELOS, TUS PADRES».

En primer lugar quiero decirles que no pienso volar alto, a ningún lugar. No se olviden que siempre sufrí de vértigos. En cuánto a eso de encontrarme con su padre, les comento que si algún día lo volviera a encontrar, no sé cómo reaccionaría. Demasiado soporté en su vida las infidelidades y las mentiras. Todo lo soporté por ustedes, por mantener la familia unida. Y en cuánto a mis padres, castraron mi infancia y mi adolescencia y ni que hablar de mi juventud, que hicieron un infierno de mi vida por sus ideas retrógradas y severas.

Sé que por el momento no me voy a encontrar con ninguno de ellos. Estoy en paz conmigo y con el universo. También con ustedes. No se peleen por la herencia que les toca, como lo hicieron siempre porque no dejé nada al azar. ¿Comprendieron? NO DEJÉ NADA.

Vendí todo. Mis propiedades, mis empresas, mis autos, mis joyas que pude rescatar después de los desfalcos que me hicieron en su provecho, mientras fingía no ver y por dentro me desangraba de dolor por el egoísmo de mis hijos a los que nunca negué nada. Pero todo tiene un costo. No dejo de amarlos por eso., pero me voy de sus vidas para siempre, con un compañero de ruta veinte años menos que yo. Recorreré el mundo que me negaron.

PD. Me olvidaba decirles que se hagan cargo de mi querida suegra, su abuela, que ya la mandé con sus valijas, su silla de ruedas y pañales a vuestra casa. Toda la vida vivió conmigo y no me la hizo fácil. Ahora les toca valorar la madre que perdieron. Los quiero. Mamá.

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-08-25 13:06:512026-09-09 14:13:44CARTAS – AGOSTO

MICRORRELATOS- JULIO

AVISO EDITORIAL: Las opiniones vertidas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la postura editorial de la revista.

Nota: Todo el contenido de esta revista se encuentra amparado por la Ley Española de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna, artículo 2 y concordantes.

Microrrelatos

Historias mínimas, emociones completas.

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COLABORADORES

  • Maren Alberdi – España
  • Luz Fontana- Italia
  • Carlos González Saavedra – Argentina
  • Elspeth Gormley – España
  • Oswaldo Lusardi – Italia
  • Sebastián Ochoa – México
  • Sarah Petrone – Argentina

RECUERDOS

Maren Alberdi – España

Hay recuerdos que no envejecen. Mi padre nunca fue de grandes discursos, pero tenía una forma de mirar que decía más que cualquier palabra. A veces pienso que su silencio era un mapa: uno que yo aprendí a leer tarde, cuando ya sabía que el amor también se escribe sin voz.

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EL RELOJ SIN TIEMPO

Luz Fontana – Italia

Luz descubrió que la vida cambiaba en detalles mínimos: una puerta abierta, una frase dicha a destiempo, una mirada que duraba un segundo más.

Aquella tarde, al entrar en la pequeña tienda de la esquina, encontró un objeto que no buscaba y una certeza que no esperaba: a veces, lo que transforma un día no es un milagro, sino un gesto tan pequeño que casi pasa desapercibido.

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LA CHICA DEL TREN

Carlos González Saavedra – Argentina

Nuestras miradas se cruzaron en la estación de trenes. Una leve sonrisa movió tus labios.

Trate de acercarme .Pero el vagón pero está completo y frustraba mi intención.

Otra vez tu sonrisa, más prenunciada, más evidente.

Al llegar se abrieron las puertas y unos brazos con ramos de flores te recibieron.

Nunca más volví, a verte.

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INFANCIA

Elspeth Gormley – España

La infancia es un lugar al que no se vuelve, pero que nunca se va. Los años pasan, las ciudades cambian, la vida se acelera… y aun así, basta un olor, una canción o una luz de tarde para que todo regrese: la risa, la casa, la inocencia. Como si el tiempo, por un instante, se olvidara de avanzar.

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LOS PADRES

Oswaldo Lusardi – Italia

Los padres guardan silencios que pesan más que las palabras. A veces no saben decir lo que sienten, pero lo sostienen igual: con manos torpes, con miedo escondido, con amor que no siempre acierta. Uno crece y entiende tarde que también ellos estaban aprendiendo.

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LOS POLÍTICOS

Sebastián Ochoa – México

Sebastián siempre sospechó que los políticos tenían un talento especial: podían prometer el cielo mientras vendían la sombra. Un día asistió a un mitin y descubrió el truco. No era magia, era práctica. Habían aprendido a hablar de futuro sin mencionar el presente. Y mientras la gente aplaudía, él entendió que algunos discursos no buscan convencer, sino distraer. Por eso, cuando terminó la reunión, Sebastián no aplaudió: prefirió guardar silencio, que a veces es la única forma de no caer en el espectáculo.

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EL PESCADOR

Sarah Petrone – Argentina

Acampó junto al río, preparó la caña de pescar, ensartó la carnada en el anzuelo y lo arrojó al agua. La espera estéril lo adormeció al calor de la siesta de la tarde.

La tormenta se desató sin permiso atravesando su cuerpo cansado. Creyó sangrar por cada poro de su piel.

El pez tensó la línea al engullir el bocado. La crecida lo despertó con el agua al cuello.

Las grandes manos de Dios disiparon las nubes del verano. Oyó su carcajada.

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-07-27 17:25:512026-07-27 17:25:52MICRORRELATOS- JULIO

CARTAS – JULIO

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Cartas-junio

“Cada carta es un puente entre dos almas que aún se buscan.”

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COLABORADORES

Maren Alberdi – España

José Ernesto Druán – Costa Rica

Carlos González Saavedra – Argentina

Elspeth Gormley – España

Sarah Petrone – Argentina

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CARTA A LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA

Maren Alberdi – España

Hoy te escribo, Justicia, aunque sé que no te gusta que te nombren cuando fallas. Te escribo desde este rincón del Mediterráneo donde la vida respira despacio, y donde la gente aprende a sostenerse sola porque tú, Justicia, a veces no llegas… y cuando llegas, llegas tarde.

Te escribo porque estoy cansada de verte caminar con los ojos vendados solo cuando te conviene. Porque te he visto mirar hacia otro lado mientras alguien se desmoronaba en silencio, esperando una respuesta que nunca llegó.

Te escribo porque ya no sé si eres balanza o si eres viento. Porque pesas cuando no debes y soplas cuando no toca. Porque a veces pareces un dios caprichoso y otras, una sombra que no protege a nadie.

Te escribo porque he visto vidas romperse por un sello mal puesto, por un expediente olvidado, por una firma que nunca llegó, por un error que nadie quiso reconocer. He visto lágrimas que no deberían existir, y silencios que duelen más que cualquier sentencia.

Te escribo porque me duele tu frialdad. Tu manera de convertir el dolor en trámite, la verdad en papel, la dignidad en espera. Me duele que no escuches el temblor de las manos que sostienen documentos como si fueran esperanza. Me duele que no veas los ojos que se apagan mientras tú decides.

Te escribo porque te has olvidado de la gente. De la madre que suplica, del hijo que lucha, del anciano que reclama, del inocente que confía, del culpable que también merece humanidad. Te has olvidado de que detrás de cada caso hay un corazón que late y una vida que se sostiene como puede.

Te escribo porque aún creo en ti, aunque me falles, aunque me canses, aunque me duelas. Creo en lo que deberías ser, no en lo que eres ahora.

Te escribo para recordarte que la justicia sin alma es solo un edificio lleno de ecos. Un lugar donde se oyen palabras pero no se escucha el dolor. Un lugar donde la verdad se sienta en una silla y espera… y espera… y espera.

Te escribo para pedirte que despiertes. Que mires. Que escuches. Que recuerdes que tu nombre es una promesa, y que las promesas, Justicia, no se firman: se cumplen.

Hoy te escribo porque la gente sigue esperando. Porque la verdad sigue esperando. Porque la dignidad sigue esperando. Y porque tú, Justicia, no puedes seguir llegando tarde.

Porque cuando tú llegas tarde, la vida se rompe. Y cuando la vida se rompe, no hay sentencia que la repare.

Por eso te escribo. Por eso te nombro. Por eso te reclamo. Porque aún creo que puedes ser lo que un día prometiste ser.

Justicia… haz justicia.

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LEALTAD

José Ernesto Druán – Costa Rica

Querida Lealtad:

No sé en qué momento dejaste de ser una palabra y te volviste un refugio. Tal vez fue el día en que descubrí que no todos permanecen, que algunos solo están mientras el viento sopla a favor. Tú, en cambio, no te mueves con las corrientes: te quedas donde el corazón decide.

He visto cómo te confunden con obediencia, como si ser leal significara callar o aceptar. Pero tú no eres eso. Tú eres firmeza, claridad, la mano que no suelta incluso cuando el camino se vuelve áspero. Eres la voz que dice “aquí estoy” sin necesidad de promesas.

Por eso te escribo hoy. Para agradecerte por las veces que me sostuviste cuando otros se fueron, por recordarme que la lealtad no se exige: se demuestra. Y porque, aunque el mundo cambie de piel cada día, tú sigues siendo la misma.

Con respeto y gratitud,
José Ernesto Druán

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ES NUESTRO SUEÑO

Carlos González Saavedra – Argentina

No despiertes de éste sueño, que es nuestro. Que tanto queremos. Por suerte podemos atravesar distancias a través de las letras.

Mi corazón late fuerte. Estoy seguro que estaremos juntos en unos meses. Las ansias de tenerte entre mis brazos es muy grande.

Esta carta, solo sirve para acercarme. Que me tengas presente.

Te mando un beso enorme, otro día te sigo escribiendo  ,mi amor, ahora tengo “compañía”

Beso

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MUJERES DE LA NOCHE ANTIGUA

Elspeth Gormley – España

A vosotras, mujeres de la noche antigua, a vosotras que caminasteis por los bosques de Zugarramurdi, a vosotras que fuisteis llamadas brujas cuando solo erais libres,os escribo desde un tiempo que no os pudo salvar, pero sí recordar.

Sé que vuestra historia no es un mito. Sé que no sois leyenda. Sé que fuisteis víctimas de la Inquisición española, esa que en el siglo XVII envió a la hoguera a decenas de mujeres y hombres, más de setenta almas acusadas de brujería, cuando en realidad solo eran diferentes, solo eran sabias, solo eran libres.

No sé si llevo vuestra sangre, pero sí llevo vuestra sombra. Una sombra que no asusta, una sombra que acompaña, una sombra que me habla cuando el mundo se vuelve demasiado ruidoso.

A veces pienso en vosotras, en cómo os miraron, en cómo os juzgaron, en cómo os temieron por saber cosas que otros no entendían, por hablar con la tierra, por escuchar el viento, por curar con hierbas, por vivir sin pedir permiso.

No quiero imaginar vuestro dolor, pero sí vuestra fuerza. La fuerza de seguir siendo vosotras incluso cuando el fuego quiso borrar vuestro nombre.

Yo no soy vosotras, pero os llevo dentro. En cada intuición que me guía, en cada silencio que me protege, en cada decisión que nace de un lugar que no sé nombrar. En cada vez que la vida me empuja y yo respondo con una calma que no es mía, sino vuestra.

Dicen que el destino está escrito. Vosotras sabéis que no. Que el destino se rompe, se cambia, se desafía, se reconstruye. Vosotras lo hicisteis, aunque el mundo no lo viera.

Hoy os escribo para deciros que no estáis olvidadas. Que vuestra historia sigue viva en quienes no aceptamos las sombras que otros imponen. Que vuestra voz sigue en quienes escuchamos la intuición, la tierra, la memoria, la raíz.

Si alguna vez el destino vuelve a temblar bajo mis pies, os prometo que caminaré con vuestra fuerza. No para repetir vuestra historia, sino para honrarla.

Con respeto, con luz, con silencio, con memoria, os escribo desde este tiempo que por fin os nombra sin miedo.

Elspeth.

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CARTA SIN DESTINO

Sarah Petrone – Argentina

Aquí estoy otra vez, buscando en la incongruencia de las palabras, una razón que justifique las diferentes interpretaciones sobre la finitud de la vida…Y su destino.

Se dice que en el libro de la historia de cada uno, todo lo que nos sucederá ya está escrito de antemano en sus páginas. Claro, siempre que el mítico trío de las hilanderas griegas no jueguen con las hebras invisibles que Clota tejió para nosotros, y terminen midiendo y cortando el largo de los hilos de la vida que nos toca por derecho.

Entonces, el destino deja de estar predeterminado por el Plan Divino para ser juguete de ese otro destino. Mito o realidad, nos dejamos influenciar según nos convenga, por diferentes creencias y a veces creemos tomar al destino con nuestras propias manos.

Los hados que intervienen como consejeros en nuestras vidas en forma de amigos, colaboradores, de oraciones de los que se preocupan y nos quieren, a veces miran hacia otro lado y nos dejan a nuestro libre albedrío, es cuando el destino se desorienta y esas encrucijadas son las que enferman el alma y casi siempre dan un vuelco inesperado y fundamental en nuestro camino. Y eso está bien. Es cuando el destino nos pone a prueba para ver si podemos manejar solos, nuestra propia historia de vida, torciendo la directiva del destino.

Nadie sabe qué sucederá mañana. El destino es una incógnita indescifrable que ningún horóscopo puede aseverar.

Bueno, al principio hablé de la incongruencia de mis palabras, creo haber sido fiel  a lo dicho. No sé si los he confundido o simplemente conseguí alguna sonrisa escéptica.  De cualquier manera quiero pensar que la culpa es por haber nacido bajo un destino loco y contradictorio, al que me enfrento cara a cara, día tras día, porque es el ordenador de lo que me sucede y no lo puedo modificar.

No me escondo detrás de mis palabras, mis palabras siempre son un grito.  Y el destino es una quimera sin respuesta.

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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png 0 0 le-administrador https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png le-administrador2026-07-27 17:22:152026-07-27 17:22:16CARTAS – JULIO

ANÉCDOTAS DE VIDA – JULIO

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Anecdotas-de-vida

Pequeños momentos que, sin buscarlo, se convierten en historias. Instantes que revelan la belleza de lo cotidiano y la fuerza de lo vivido

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COLABORAN

  • Miriam Alberganti – Argentina
  • Maren Alberdi – España
  • Carlos González Saavedra – Argentina
  • Elspeth Gormley – España
  • Andrea Kiperman – Argentina
  • Marga Mangione – Argentina
  • Yanni Tugores – Uruguay

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EL DIENTE EN EL MONEDERO

Miriam Alberganti – Argentina

Mairim tenía cinco años y medio, y un diente que se le movía desde el domingo. Ese diente flojo que te ocupa toda la boca.

La abuela había vuelto de la mercería de Gaona con un monedero de hule a lunares rojos, de los que hacían ¡CLAC! bien fuerte. Lo había puesto arriba de la heladera, donde ponía todo lo que no quería que Mairim tocara.

— Ni se te ocurra, Mairim. Ahí guardo para el almacén de Don José.

Mairim no quería plata. Mairim quería el ¡CLAC!

A la hora de la siesta, cuando la abuela roncaba bajito con la radio en AM, Mairim arrastró la banqueta de la cocina, se subió en puntas de pie y bajó el monedero.

¡CLAC! Lo abrió.

Adentro había dos billetes de un peso y olor a perfume barato.

Ella tenía en el bolsillo del delantal tres tesoros: un botón grande de nácar, un caramelo Mielcitas a medio comer que guardaba «para después» y el diente, que de tanto tocarlo con la lengua, se le cayó ahí mismo, adentro del monedero.

Plop.

Mairim se tapó la boca. Se miró en el espejo de la cocina. Tenía un agujero negro, negro. Y el diente estaba ahora entre los billetes de la abuela.

Justo en ese momento, la abuela se despertó.

— ¿Qué hacés ahí arriba, Mairim?

Mairim, con la boca cerrada para que no se le escapara el aire por el agujero, le mostró el monedero orgullosa.

— Te lo cuidé, abu.

La abuela abrió el monedero para ir a lo de Don José y se encontró con todo: el botón, el Mielcitas pegoteado a un billete de un peso y el dientito manchado de caramelo.

La miró.

— ¡Mairim! ¡¿Qué es esto?!

— Lo importante — dijo Mairim, y por el agujerito se le escapó un silbido —. El Ratón Pérez ya vino.

La abuela intentó despegar el Mielcitas del billete. Imposible. Estaba soldado.

Tuvo que ir hasta lo de Don José con el billete pegoteado y con un botón de nácar y un diente de regalo.

Don José lo miró, lo olió y le dijo:

— Rosa, decile a Mairim que el Ratón Pérez me debe el vuelto. Le cobré dos pesos el caramelo.

Nota del autor: De muy chiquita me llamaban por el apodo de MAIRIM o sea mi nombre al revés (MIRIAM) Será tal vez, que siempre fui al revés de todo sistema?)

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LA CALAVERA DE MI MARIDO

Maren Alberdi – España

Poco después de casarme tuve un capricho peculiar: quería una calavera humana como lámpara para mi mesa de trabajo. Mi esposo, al principio, no estaba muy convencido… pero al final aceptó. Habló con un amigo suyo, forense, y este con otro contacto. Y sí: un día apareció en casa una calavera, limpita, perfecta, lista para ocupar su lugar en mi escritorio.

Al principio impresionaba, pero luego se volvió parte del paisaje. Mi marido, con su humor, me dijo:

—Estarás contenta, ya tienes tu calavera… pero recuerda que esa calavera es mía, dijo mi esposo

Pocos años después mi esposo falleció. La calavera siguió en mi mesa, como una presencia silenciosa que nunca me molestó.

Un día vino un electricista porque tenía un problema con un conmutador. El hombre iba revisando la casa y, de repente, se detuvo en seco al ver la calavera.

—Uy, señora… ¿tiene usted una calavera? —Sí —le dije yo, muy tranquila—. Es de mi marido.

El hombre no dijo nada más. Terminó su trabajo, le pagué, y cada uno siguió con su vida.

Por la tarde, al salir con mis hijos, el conserje de la finca de enfrente se acercó:

—Doña Maren… ¿qué le ha dicho usted al electricista? —¿Yo? Nada. ¿Por qué? —Pues verá… cuando ha terminado en su casa me ha dicho: “Pepe, la señora Maren es muy amable… pero un poco rarita, ¿verdad?” Y claro, yo le he dicho que no veía nada raro en usted. —¿No? —respondió el electricista—. Pues te diré: ¡tiene la calavera de su esposo en el escritorio!

Y yo, qué quieres que te diga… Me reí…Porque sí, quizá soy un poco rarita..Pero feliz.

  Hace muchos años que la calavera ya no está… aunque algunos aún creen que la guardo en un cajón.  

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INDIO, MI OVEJERO

Carlos González Saavedra – Argentina

¡No supe cuidarte!

 Hoy decidiste un camino distinto, pensé .Sin embargo, busque en vano por barrios cercanos.

Puse carteles con tu foto. Nadie te había visto.

Así pasaron cuatro horas de desesperanza y angustia. Al borde de las lágrimas, le cuento a mi hija. ¡No sabía que hacer!

-¡Sílbale Papa!

-Es una locura, hace cuatro horas que se fue.

-¡Sílbale, haceme caso.

Así fue, en la esquina de mi casa comencé a  llamarlo como siempre.

Esperanzado, que alguien lea mi número  de teléfono, en el huesito metálico del cuello.

Pero acercarse, no sería tarea fácil. Un ejemplar hermoso ovejero, manto negro.

Solo pasaron cinco minutos y sonó el teléfono.

-¡Señor, acá en la puerta de casa hay un perro!

-¡Si sí es mi perro!¿ Donde esta? Que lo voy a buscar!

A más de cuarenta cuadras de casa. Indio me esperaba con un tachito de agua al lado.

Temblaba de miedo. Llorando, nos subimos al auto.

Agradeciendo a la señora, por su llamado.

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LA VEZ QUE ME PERDI EN LONDRES

Elspeth Gormley – España

Tenía diecisiete años y aquel verano estudiaba inglés en Londres. Mi inglés era malísimo, y viajar en metro era casi ciencia ficción para una chica de la España de los años setenta. En mi ciudad no había metro, así que cada línea, cada cruce, cada túnel era un laberinto.

Una mañana me perdí. Plano en mano, preguntaba a la gente cómo llegar a Charing Cross Road, pero no entendía nada de lo que me respondían. El acento, la rapidez, el ruido… todo me sonaba igual: incomprensible.

De pronto vi a un matrimonio mayor. Pensé: “Estos seguro que tienen más paciencia.” Me acerqué con mi mejor sonrisa y un inglés perfecto —o eso creía yo— y les pregunté si podían orientarme.

Ellos me miraban sin decir nada. Yo pensé: “Madre mía, qué mal hablo.” Así que repetí la pregunta, más despacio, más clara, más desesperada.

Entonces la señora se giró hacia su marido y dijo: “Ay, José… que no sabemos qué le pasa a esta zagala y me parece que tiene algún problema «

Me quedé petrificada. ¿Españoles? ¿Allí, en medio del metro de Londres?

“Pues claro, hija”, me dijo ella. “¿Qué te sucede?”

No sabían exactamente dónde estaba la calle que buscaba, pero sus hijos vivían a pocos metros de donde nos encontrábamos. Me llevaron hasta su casa, me dieron agua, me tranquilizaron y me ayudaron a regresar.

Aquel día aprendí dos cosas: que perderse también es una forma de encontrarse, y que los españoles, incluso lejos de casa, siempre acaban reconociéndose.

Aún mantengo amistad con los hijos de aquel matrimonio. El metro me perdió, pero ellos me encontraron.

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LA DUDA EN LA MIRADA
Andrea Kiperman – Argentina

¿Alguna vez sintieron algo tan fuerte al mirar por primera vez a una persona que el mundo alrededor pareciera detenerse? A mí me pasó con unos ojos negros. Un instante breve, pero tan intenso que quedó grabado para siempre.

La vida nos separó. Entre idas y venidas, silencios y desencuentros, pasaron años sin saber nada el uno del otro. A veces la vida es caprichosa: aleja a ciertas personas y acerca a otras sin explicación.

Recuerdo un viaje a Santiago de Chile. Volvíamos a Buenos Aires, muy temprano, el aeropuerto lleno de gente que iba y venía. En medio de ese movimiento, sentí una mirada fija en mí. Levanté la vista… y lo vi. O creí verlo.

Caminamos en direcciones opuestas apenas unos segundos, lo que dura una brisa de verano. Seguí andando, pero la duda se quedó conmigo: ¿Habrá sido él?

El mundo es demasiado grande para un encuentro así, después de tantos años de silencio. Por momentos creo que sí. Por momentos creo que no.

Esa duda, como a vos, me acompañará un tiempo más.

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MI ORGULLO DE MUJER

Marga Mangione – Argentina

Trabajé muchos años administrando propiedades en la inmobiliaria de mi esposo, desde que la fundó en 1978. Era la década del 80, y un joven policía que había concluido su contrato de locación vino a traerme las llaves y todos los recibos de servicios, luego de que el propietario revisara la propiedad a satisfacción.

Ese día me dijo con mucha amabilidad que él había pagado todo, pero que si llegaba alguna nueva boleta con consumo, lo llamara a su trabajo, que de inmediato vendría a buscarla para abonarla. Y sí, llegó una boleta con consumo. No era una gran suma, pero había deuda. Como siempre se había portado bien, pensé que no tendría problemas, así que lo llamé.

Cuando atendió el teléfono y le comenté el motivo de mi llamada, me respondió furioso: “Mire Margarita, esa boleta descuéntesela al dueño o páguela usted, porque bastante he pagado en estos dos años de contrato para beneficio de ustedes, que son unos chupa sangre. Y ni se le ocurra volver a molestarme al trabajo, si no quiere que la encuentren algún día tirada en una zanja”. Y cortó. Quedé impactada por esa respuesta. Diría que helada. No era la forma en que habíamos llevado la relación durante los dos años de locación. Siempre se portó de manera educada y cumplió con sus obligaciones sin demoras, pero todo había cambiado de repente.

Sabiendo que se desempeñaba en la Oficina Regional de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en Quilmes, le dije a mi esposo que me llevase hasta allí. Serían cerca de las cinco de la tarde cuando llegamos, y al querer ingresar por la puerta principal me detuvo un oficial de apellido griego, que no voy a mencionar, pero que nunca olvidé. “¿Señora? ¿En qué puedo ayudarla?”, dijo secamente. Cuando le manifesté que iba a denunciar a un compañero suyo, cambiaron los colores de su rostro y nos hizo pasar muy presuroso, llevándonos hasta la oficina del comisario, quien nos hizo sentar y me pidió que relatara lo ocurrido. Una vez que le expliqué, llamó a un subalterno y le dijo: “Che, fulano, traeme el legajo del chofer del sub”. Cuando el agente se lo entregó, lo abrió, me mostró la foto y me preguntó: “¿Es éste?”. “Sí, señor comisario”, respondí. Entonces se puso de pie, me hizo pasar a una oficina para que me tomaran la denuncia (que tecleó con dos dedos un agente en una vieja Remington), y se acercó a darme la mano. Noté entonces que tenía una pronunciada renguera.

Él notó mi mirada y me dijo: “Un balazo hace años… gajes del oficio”. Después de que me tomaron la denuncia, me pidió mi número de teléfono porque me llamaría para devolverme el dinero. A los pocos días cumplió con su palabra. Por consejo de mi abogado, le dije que no quería el dinero, que no lo necesitaba, y que lo dejaba para comprar yerba y azúcar para el mate cocido de la tropa. Mi interés había sido dejar en claro que, por ser mujer, no me iba a dejar amedrentar por nadie.

El comisario dijo que de ninguna manera, que el dinero era mío y que pasara a buscarlo cuando quisiera. Así lo hice a los pocos días. El joven policía no cumplió con su promesa de dejarme tirada en una zanja, porque aún estoy aquí, después de más de 40 años. Gracias a Dios, nunca más lo volví a ver. Y mi orgullo de mujer quedó satisfecho.

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EL ADIÓS A LA TÍA IRIS

Yanni Tugores – Uruguay

Mi tía Iris había sido muy estricta en todo. Más aún a la hora en que le tocara partir. Se aseguró de dejar, escrito ante escribanos, que, para su velorio no quería que hubiera discursos, ni lágrimas, ni flores ni música fúnebre.
Lo que sí quería era que se contratara al “Negro Rada”, ¡ojo que esto no es discriminación! A Rada un prestigioso cantante
afrodescendiente de mi país, le gusta que le digan negro.
Tal como mi tía había dejado estipulado, Rada llegó a la sala velatoria con su banda. El ambiente, que de por sí prometía ser inusual, cambió por completo cuando el músico empezó a entonar su clásico tema titulado «Muriendo de plena». Con su voz y percusión tan particulares, resonaron los versos exactos que mi tía Iris solía tararear y que, a su manera, resumían su filosofía de vida:
…Cuando yo me muera no quiero llantos ni penas prefiero que se me vele bailando una rica plena…
Al principio, los vecinos se quedaron helados. A muchos les pareció una broma de humor negro o una escena sacada de una película surrealista, dada la situación. Sin embargo, los más allegados a la tía conocíamos bien su espíritu alegre. La mayoría de mi familia, entendiendo a la perfección el mensaje, dejó los prejuicios de lado y bailamos alrededor del ataúd.
Así, en lugar de tristeza, lo que reinó fue la alegría tal cual como ella lo deseaba.
Estoy segura de que mi tía Iris, estuvo allí con nosotros, bailando al ritmo de la plena y disfrutando de la fiesta inolvidable que ella misma se encargó de organizar.

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