EN NOMBRE DE LA PAZ – AGOSTO

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

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En nombre de la paz…

Cuando la guerra silencia, la palabra resiste. Desde distintos rincones, estas voces se alzan por Gaza, por la infancia perdida, por la dignidad humana. Escribir no salva, pero denuncia. Y en cada línea, se siembra la esperanza.

🕊️ En nombre de la paz – Colaboradores

  • Elspeth Gormley (España) — Gaza, entre el dolor y la esperanza
  • Miriam Alberganti (Argentina) — Gritos por la paz
  • Inés Blanco (Luna de Abril) (Colombia) — Sin horas
  • Matías Bonora (Argentina) — ¡Ay, Palestina desangra!
  • Enrique Fredy Díaz Castro (México) — Más que poesía…
  • Carlos González Saavedra (Argentina) — Los niños de Gaza
  • Elspeth Gormley (España) — Gaza no tiene infancia
  • Lamberto Ibárez Solís (México) — Con los niños… no
  • Sarah Petrone (Argentina) — Súplica a un soldado en guerra
  • Sarah Petrone (Argentina) — Cuántos
  • Graciela Reveco (Argentina) — Silencio rojo
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GAZA, ENTRE EL DOLOR Y LA ESPERANZA

Elspeth Gormley / España

Agosto nos encuentra con una noticia que, aunque tenue, deja entrever una rendija de esperanza en medio del horror: Hamás ha aceptado una propuesta de alto el fuego. La tregua, mediada por Egipto y Qatar, promete 60 días de respiro, la liberación de rehenes y el ingreso urgente de ayuda humanitaria. ¿Será suficiente para detener el sufrimiento que se ha vuelto cotidiano?

Mientras tanto, Indonesia lanza alimentos desde el cielo, como si la solidaridad pudiera volar por encima de las fronteras. Más de 800 toneladas caen sobre Gaza, donde el hambre ya no es una metáfora, sino una causa directa de muerte.

La Autoridad Palestina se ofrece a asumir el control de Gaza tras el conflicto. ¿Será el inicio de una transición real o solo otro capítulo en la larga historia de promesas incumplidas?

Desde este rincón del mundo, donde las palabras aún tienen espacio para la reflexión, nos preguntamos: ¿Cuántas vidas más deben perderse para que la paz deje de ser un concepto abstracto? ¿Cuántos niños deben crecer entre escombros para que el mundo reaccione?

Lo que ocurre en Gaza no es solo una noticia que pasa por la pantalla. Es un grito que atraviesa fronteras, que sacude la dignidad humana. Y como escritores, como seres que trabajan con la palabra, tenemos la obligación de alzar la voz cuando la injusticia se convierte en rutina.

No vale decir “qué pena” y seguir con el café. No basta con mirar y lamentar. La paz no se construye desde la indiferencia.

Olvidemos por un momento los discursos políticos, las realidades geopolíticas que nos dividen, y pensemos en lo esencial: vidas humanas que se apagan, infancias que se rompen, futuros que se borran.

Actualización: Mientras esta edición se cerraba, se ha confirmado que Israel continúa bombardeando Gaza y ha anunciado una incursión terrestre. La esperanza de tregua se desvanece, pero la urgencia de alzar la voz permanece. Lo que se ha escrito aquí no es una crónica, sino un acto de conciencia. Y esa conciencia sigue siendo necesaria, más aún cuando la realidad se ensaña con la esperanza.

Hoy escribimos en nombre de la paz. Porque la palabra puede ser refugio, puede ser denuncia, y puede ser esperanza.

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GRITOS POR LA PAZ

Miriam Alberganti / Argentina

En tierras lejanas, el dolor se escribe,
en Gaza, en Rafath, la guerra insiste.
Soy madre, abuela, hija, hermana,
tía, sobrina, y desde aquí veo la agonía.
Familias desgarradas y mutiladas
que buscan paz, sin armas ni odio,
pero la guerra les roba sueños,
les quita el aliento.
Llegan noticias de hambre,
de miedo, de llanto,
otras quedan allí,
en medio del espanto.
Instinto de supervivencia
en almas destrozadas,
en un tumulto por comida,
vidas desesperadas.
Imágenes desgarradoras
de un reparto suspendido,
miles buscan ayuda,
el dolor ha sido crecido.
Disparos de advertencia,
miedo en cada paso, en Gaza,
la paz parece un sueño lejano,
un fracaso.
Pero en el dolor, en la desesperación,
hay un grito de esperanza, una oración.
Para todas las víctimas,
para cada familia herida,
que la paz sea posible,
que el dolor sea la última herida.
Que el alma humana,
con todo su dolor,
busque caminos de paz,
de amor, de valor.
Que las voces de las madres,
de los niños, de los heridos,
sean escuchadas, y el mundo
se una en un grito por la paz.

En la oscuridad de la guerra,
una luz se busca,
esperanza para Gaza,
para todas las víctimas que duelen.
Que la paz sea posible,
que el amor prevalezca,
y en el dolor de la guerra,
la humanidad se una y crezca.
Con corazones unidos,
la esperanza se adereza,
y en la paz encontrada,
el amor su luz ofrezca.
En campos de dolor,
la guerra hace su llanto,
destrozando sueños,
sembrando muerte y espanto.
Con lágrimas y miedo,
las familias van pasando,
¡oh, que la paz llegue!,
los corazones están clamando.
Soy madre, abuela, hija,
hermana, tía, sobrina,
con voz que clama y guía.
Desde este lugar escribo,
con un ruego sentido,
por favor deténganse,
basta de muertes,
¡piensen en la vida que ha sido!

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SIN HORAS

Inés Blanco (Luna de Abril)/ Colombia

Ecos de la guerra.

Cuántos abrazos reprimidos,
olvidados, pendientes,
no alcanzados.
Cuánto llanto en los cuerpos
que se tragó la risa
y se transformó en martirio.
Cuántas voces que callaron
en la mitad del grito
y fueron polvo desgarrado.
Cuánta rabia contenida
sin que nadie impida
y detenga la barbarie.
Cuánto silencio
en medio del bullicio
que asesinó inocentes.
Cuánto dolor y guerras
en el mundo entero, sin horas,
para contar los muertos.

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¡AY, PALESTINA DESANGRA!

-Elegía contra el Genocidio-
de Matías Bonora

I

Ocho mil millones de miradas
que no ven y se siegan,
en la planetaria espalda
del ocaso.
Los erectos fusiles de una abstrusa,
indolente minoría, de un sionismo bifurcado;
inconmensurables impactan
contra insondables cuerpos del ruego,
sin Patria
ni otros porvenires.

II

Habitamos el trágico,
degradado envés de la Historia,
en su fatua polaridad revertida.

Se escurre demasiado la sangre
de un pueblo que fenece
con los rotos dientes del hambre
y una odiada infancia,
que orfandades
plañe.

Y en este crepuscular umbral
¿Quién es Goliat? ¿Cuál es David
en un perentorio milenio de siglos caídos,
desde herrumbrosas colonias
del genocidio que no cesa?

La arena del tiempo se detiene
en este abrupto devenir del espanto
que asfixia,
con la atávica pólvora del desprecio
alienado.

El patíbulo es un desierto
derrumbado,
entre escombros de familias
apiladas,
bajo las páginas calcinadas

-de un Tanaj y de un Corán-
olvidadas y ensangrentadas.

Agoniza Abel,
hastiado en el estertor perenne
de una humanidad hendida,
hundida,
en la soledad de su quietud
abúlica y terminal.

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MÁS QUE POESÍA…

(Enrique Fredy Díaz Castro)

La omisión y la mentira 

se ensañan en la infodemia,

mientras la maldad transpira

dispersando cual pandemia.

Facilitarle al tirano 

con su fastuosa locura,

matar a nuestros hermanos

en su fatal desventura…

Es como aceptar que somos 

retrógrados en ideas,

como si al látigo el lomo 

sin camisa se ofreciera.

La ONU supeditada 

es la descarada alfombra 

con la cerviz agachada 

balbuceando entre las sombras.

No le importa Palestina 

ni el genocidio que vive;

bombas que al pueblo exterminan 

que en hambre y sed sobreviven.

¡Basta de complicidades 

alimentándose al sionismo,

fabricándose  verdades 

a través del terrorismo!

¡Que Gaza no es de Israel;

Netanyahu es asesino,

desempeñando el papel 

de peón de Estados Unidos!

¡Ver desde el aire arrojando 

sólo comida chatarra, 

para luego ir masacrando

a musulmanes que agarra!

Se deshace de testigos,

disparando a periodistas

llamándolos enemigos,

por la verdad que publican.

Los medios de Occidente

omiten a información,

convirtiéndose en

vehementes,

tinterillos de ocasión

Porque es inimaginable 

tanto daño en esta era,

¡Que ya la paz sea alcanzable 

es algo que el mundo espera!

Más que poesía es un grito 

que ojalá cubra la tierra:

¡Que ya acabe ese maldito 

modo de inducir la guerra!

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LOS NIÑOS DE GAZA

Carlos González Saavedra / Argentina

No tienen cariño

Solo tienen confianza

No tienen comida

Solo hambruna, en su panza

Se hace difícil, su crianza

Solo caras demacradas

No cuentan con una mano, que los acaricie.

Tampoco, unos brazos, que los abracen.

Perdidos en esa maldita, franja de Gaza

A merced de miserables arrogantes.

Que los explotan,

Que van rifando, su infancia.

Los niños de Gaza

Pelean por un trozo, de pan

Solo conocen,

La resiliencia, la templanza,

Deseando la paz, el amor

Sin perder la esperanza.

Los niños de Gaza

Un ejemplo vivo

De cómo resiste el alma.

Cuando, de honrar la vida se trata.

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DONDE LA PAZ SE PRONUNCIA

Elspeth Gormley/ España

El mundo calla,
pero hay voces que insisten
en pronunciar la paz
como si fuera un idioma antiguo
que aún vive en la memoria.

No hay bandera que abrace,
ni frontera que consuele,
pero hay manos que escriben
como quien siembra
en tierra herida.

La palabra no salva,
pero acompaña.
No cura,
pero recuerda.

Y en cada verso que nace
sin permiso de la guerra,
hay un latido
que se niega a morir.

Porque la paz no es un silencio,
es un murmullo que resiste
en cada poema
que se atreve a existir.

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CON LOS NIÑOS… NO

Lamberto Ibárez Solís / México.

A los niños no se les acribilla;
ellos son pétalos brotando en flor,
semillas alumbradas por el sol;
en Gaza las metrallas asesinan.
Gaza huele a estertores de muerte;
los misiles despiadados atacan,
los niños son bombardeados en masa
en la guerra; Israel decidió su suerte.
Poetas del mundo; alcéis vuestra voz,
escriban letras en contra del miedo;
destrabemos el mundo de este enredo
y nuestras letras supliquen a Dios.
Paren la guerra y no mueran los niños;
son capullos que florecen en vida;
eran orugas con llantos y heridas,
son masacrados en vientre y corpiños.
El caos pulula entre calles y plazas;
el hambre camina y el dolor avanza;
Tanatos se burla y se ríe en Gaza,
mientras las balas a niños alcanzan.
Paren esta guerra por misericordia;
maldecidos terroristas de Hamás;
Israel ya no maten niños jamás;
mil voces Poetas por paz y concordia.

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SÚPLICA  A UN SOLDADO EN GUERRA

Sarah Petrone / Argentina

Ay de tí, que no te escondes en las sombras

y atacas sin piedad, sin fundamento

que puedan validar el descontento

que llevas en tu alma y te sofoca.

Ay de tí, que cargas sin temores

la ira que te ciega y te maldice

por una franja de tierra que predice

que has de sucumbir por tus pasiones.

Ay de tí, que empuñas en tus manos

las armas con que matas a tu antojo

y pierdes la vida, poco a poco

detrás de una promesa que no existe.

Suplico a tu conciencia y desvarío,

que ceses, por piedad y por justicia

la muerte de mujeres y de niños

porque Dios, tu impunidad, no la soporta.

El mundo se horroriza nuevamente

del desamor desatado y la codicia

gestando en burocráticas conquistas

la suerte de la verdad y de la historia.

Vuelve a tu casa. Tu Patria y tu Bandera

necesitan la grandeza de tus hombros

para contener con toda honra

la Paz, que por derecho se precisa.               

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CUÁNTOS

Sarah Petrone / Argentina

¿Cuántos cielos hacen falta

para albergar tantos muertos,

si desde que el mundo es mundo,

los hombres nunca supieron?

Con el correr de los años,

a través de muchos tiempos

la vida se fue esfumando

detrás de un destino incierto.

Humanidad corrompida,

epidemias, guerras, destierros,

todo acabó conspirando

en pos de los cementerios.

Piedad no tuvo el destino,

ni Dios dejó que tuviera

quizá porque somos muchos

y el mundo quedó pequeño.

¿Tendrá conciencia, la vida,

de lo que mata y detiene,

o sólo pasa de largo

como un pájaro agorero?

¿Cuánto cielos hacen falta,

y cuántos hay, que de nuevo

sobrevuelan las cenizas

y el viento barre las huellas?

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SILENCIO ROJO

Graciela Reveco / Argentina

Silencio rojo
color del abrazo
círculo perfecto del silencio
como el sol que es ajeno al ruido de la tierra
al ruido del abrazo por la explosión eludible
mudez de los pájaros y las campanas
vuelan por el aire los retazos de piel y tirria
mientras el abrazo acuna
irreversible
el oxígeno del veneno


que llueve desde los ojos
y sobre la orfandad del sonido
que empantana de suicidio la esperanza
que abre en el arcoíris el único color que desecha
para que el cielo denuncie la inquina
y se refleje en el espejo de la tierra
rojo el grito sordo congelado
en el abrazo por la vida que se desploma inerte
círculo perfecto del silencio
cuando la muerte inexplicable
imbatible… acecha
llegará la mano que partirá en pedazos
la codicia… y la desidia.

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