ARTÍCULOS – LA DIGNIDAD ROBADA OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Letras-octubre

Aquí, en estas páginas, la dignidad robada se convierte en testimonio. No para exhibir heridas, sino para sembrar justicia. Porque cada historia contada es una semilla. Y cada semilla, una posibilidad de volver a florecer. Elspeth Gormley

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AUTORES Y ARTÍCULOS

  1. Enrique Fredy Díaz Castro – México – Ríos púrpura
  2. Thomas W. Falcón – Estados Unidos – La delincuencia organizada
  3. Elspeth Gormley – España – Los bacha bazi
  4. John Kennet – Estados Unidos – La voz silenciosa: el maltrato a las personas mayores
  5. Gorka Uribe – España – ¿Qué es la trata de personas?
  6. Sergio Morales Ruiz – México – Las víctimas de la trata
  7. Carlos Pérez de Villarreal – Argentina – La ternura en la educación

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RÍOS PÚRPURA

Enrique Fredy Díaz Castro – México

La tarde y sus presagios cayeron sobre la ciudad, así como la cortina de ignominia, odio y cerrazón de aquel que desde Los Pinos ordenó magnicidio.

Las voces enervadas de conciencia, razón y coraje, los corazones jóvenes, pulsando en la sociedad la empatía e identidad, 

recorrieron esas calles tumultuosas y admiradas del valiente atrevimiento surcando el murmullo que crecía y crecía como respuesta al descarnado y amenazante régimen absolutista.

De pronto las bengalas y al segundo, las ráfagas en lluvia aniquilante, atravesaban los cuerpos en grotesca competencia por acabar con la carrera desaforada hacia la esperanza que no alcanzó a llegar.

Tarde, noche y madrugada que en persecución de jauría, hambre de tragedia y sed de sangre recorrió palmo a palmo aquel dos de octubre de 1968, los edificios de un Tlatelolco en shock, 

Viendo sus calles convertidas en trágicos e insospechados RÍOS PÚRPURA, en llanto incontenible y en rabia que no tendría fin en el discurrir del tiempo.

«La Noche de Tlatelolco dejé de creer en DIOS…»clamaría después, José de Molina,

Elena Poniatowska disertaría también en cientos de páginas, el horror que la prensa reaccionaria calló en franca complicidad con el diazordacismo y su oscuro secretario de gobernación.

La historia se quebró, se hizo añicos, 

el alma se templó, se hizo de acero, 

las conciencias rompieron los moldes,

y el carácter cobró fuerza y voluntad 

para gritar un desafiante ¡Nunca más..!

El dos de octubre y su noche sin embargo, tuvieron inesperada y dolorosa réplica, cuarenta y seis años después en Iguala.

Nuevamente de las tinieblas asomaron las harpías, Otra vez la felonía del poder mísero y atroz  descargó en estudiantes la rabia al saberse trastocado, tambaleante y socavado.

Los otrora poderosos han buscado justificar la represión, las aberrantes mentiras, los rios sanguinolentos, pero la epopeya es también pisada firme y voz de trueno: La dignidad encamina al pensamiento y algún día alcanzará sus metas, forzando honestidad y alzando el coro que retumbe en las montañas, en los mares y lagos, en el desierto y en las grandes ciudades, clamando justicia y castigo a los culpables.

En el clásico y justo tremor que seguirá cimbrando muros y pavimento: «Ni perdón ni olvido…»

TARDE DEL JUEVES 2 DE OCTUBRE DE 2025-

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LA DELINCUENCIA ORGANIZADA

Thomas W. Falcón – Estados Unidos

La explotación de seres humanos se ha convertido en una de las actividades más lucrativas para los grupos delictivos organizados. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2005 alrededor de 2,4 millones de personas eran víctimas de trata en un momento dado. Las ganancias generadas por este delito alcanzaban los 32.000 millones de dólares anuales. Y aunque estas cifras ya estremecen, las estimaciones más recientes sobre el trabajo forzoso indican que el problema es aún más grave.

En Europa, la trata de personas se ha consolidado como uno de los negocios ilícitos más rentables. Se calcula que los grupos delictivos obtienen cerca de 3.000 millones de dólares al año, convirtiendo esta práctica en una industria criminal de gran envergadura. Las víctimas suelen ser personas marginadas, vulnerables, atrapadas en redes que las convierten en mercancía.

Los tratantes no ven seres humanos: ven objetos. Cuerpos que pueden ser explotados, vendidos, manipulados para obtener beneficios. En Europa, la mayoría de los condenados por trata son hombres. Sin embargo, la proporción de mujeres involucradas en este delito es notablemente mayor que en otros crímenes. Algunas pandillas consideran que las mujeres son más eficaces para captar víctimas, ganando su confianza antes de someterlas.

La trata no es solo un delito: es una fractura ética. Una herida que atraviesa fronteras, géneros y edades. Y mientras siga siendo rentable, seguirá existiendo. Por eso, denunciarla, visibilizarla y combatirla es también un acto de dignidad.

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LOS BACHA BAZI

Elspeth Gormley – España

Nota editorial inicial

Este texto fue escrito en septiembre de 2019, cuando la práctica de los “niños bailarines” aún se ocultaba tras capas de silencio institucional. Hoy, mientras las redes se llenan de indignación por los abusos cometidos por los talibanes, me pregunto: ¿por qué no se denunció con igual fuerza cuando el ejército estadounidense estaba allí? ¿Por qué el horror fue tolerado, silenciado, o incluso normalizado bajo el manto de la “liberación”? La guerra no es solo fuego. Es también silencio. Y este texto es mi forma de romperlo.

La tradición ancestral afgana de los bacha bazi —niños maquillados y vestidos con ropas femeninas que bailan para el placer de altos cargos y luego son entregados como mercancía humana— tiene los días contados. O, al menos, eso espera el Gobierno afgano tras aprobar una ley que criminaliza esta práctica.

También conocidos como bacha bereesh (niños sin barba), su existencia se remonta a los tiempos de Alejandro Magno. Su prohibición representa un paso de gigante para quienes luchan por los derechos de la infancia y contra la explotación sexual.

Pero esta medida llega tarde. Durante más de una década, organizaciones no gubernamentales exigieron su abolición. Solo tras las revelaciones de AFP en 2016 —que mostraban cómo los talibán utilizaban a los bacha bazi para infiltrarse en controles policiales y asesinar agentes— el gobierno de Ashraf Ghani decidió actuar.

Paradójicamente, los talibán prohibieron esta práctica bajo pena de muerte en 1996, ganando popularidad entre familias cuyos hijos eran víctimas de una tradición muyahidín. Pero en 2001, tras la reconquista del país por la coalición internacional, los bacha bazi regresaron con más fuerza que nunca.

La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán denunció durante años que, pese a la prohibición legal de la violación y la pederastia, los niños bailarines quedaban excluidos. “Sufren constantes violaciones físicas que los traumatizan de por vida”, señala su informe. La ambigüedad legal permitía que los perpetradores escaparan sin condena.

El nuevo capítulo del Código Penal, titulado “Conduciendo a los niños hacia la corrupción moral”, no solo prohíbe la práctica, sino que establece que las víctimas no pueden ser procesadas. En Afganistán, las víctimas de abuso —especialmente mujeres— suelen ser consideradas parte del crimen.

“Ahora la ley define a quienes utilizan a los bacha bazi como criminales, sin lugar a ambigüedad”, afirma Nasrullah Stanekzai, consejero presidencial. Las penas van desde siete años de prisión hasta la pena de muerte en casos agravados.

Pero la batalla no ha terminado. Para muchos comandantes, señores de la guerra y élites políticas, los bacha bazi son símbolo de estatus y poder. Diversos parlamentarios ya han anunciado su oposición a la ley. “He recibido llamadas de legisladores que aseguran que nunca permitirán su aprobación”, denuncia Soraya Sobhrang, miembro destacado de la Comisión de Derechos Humanos.

Sobhrang lo llama “una batalla para salvar a los esclavos del siglo XXI”. Una confrontación que desafía una de las tradiciones más controvertidas del país. Por eso, las enmiendas fueron aprobadas por decreto presidencial, evitando el Parlamento. Pero muchos legisladores harán todo lo posible por anularla o presionar para que no se implemente.

La batalla por los niños sometidos a esclavitud sexual —muchos secuestrados o vendidos por sus propias familias— solo acaba de comenzar.

¿Cómo pueden decir que pondrán freno a la violencia sexual, infantil, o machista, si la propia guerra es la máxima expresión de dicha violencia? Hoy, esta pregunta vuelve como tambor. Que resuene. Que incomode. Que despierte.

Estos días, diversos medios han documentado cómo los talibanes celebran fiestas privadas con “femboys”, jóvenes vestidos con ropas femeninas que bailan para altos cargos. Pero no nos confundamos: estos “femboys” no son una expresión libre de identidad. Son los mismos bacha bazi de siempre, rebautizados para encajar en una narrativa que pretende modernidad mientras perpetúa la esclavitud sexual infantil.

La práctica no ha desaparecido. Solo ha cambiado de nombre. Y si el mundo calla, que al menos este artículo hable.

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LA VOZ SILENCIOSA : EL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES

John KennetEEUU

En nuestras sociedades, existe una realidad sombría que muchas veces pasamos por alto o no queremos enfrentar: es el maltrato a las personas mayores. Este problema no solo incluye el abuso físico, sino también el maltrato psicológico, emocional, y financiero. Las personas mayores, que han dedicado sus vidas a sus familias y comunidades, merecen vivir sus años dorados con dignidad y respeto. Sin embargo, para algunos, la realidad es muy diferente.

El maltrato físico puede manifestarse de diversas formas, desde golpes y empujones hasta la negligencia en su cuidado básico. Este tipo de abuso deja marcas visibles en el cuerpo, pero el daño psicológico puede ser aún más profundo. El maltrato psicológico incluye insultos, amenazas, humillaciones y aislamiento social. Estos actos pueden erosionar la autoestima de las personas mayores, dejándolas con sentimientos de miedo, inseguridad y desesperanza.

Uno de los mayores desafíos es la invisibilidad del maltrato a las personas mayores. Muchas víctimas tienen miedo de hablar, ya sea por temor a represalias, por dependencia emocional o financiera de sus abusadores, o por sentimientos de vergüenza. A menudo, los agresores son familiares cercanos o cuidadores, lo que hace que la situación sea aún más dolorosa y complicada de manejar. La sociedad, en general, tiende a ignorar o minimizar este problema, quizás porque nos resulta incómodo enfrentarlo.

El maltrato a las personas mayores tiene consecuencias devastadoras. Afecta su salud física y mental, y puede llevar a problemas como la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo. Además, el abuso puede acelerar el proceso de envejecimiento y reducir significativamente la calidad de vida. Las víctimas de maltrato suelen experimentar sentimientos de soledad y desesperación, lo que puede llevar a un deterioro adicional de su bienestar general.

Es crucial que como sociedad reconozcamos y enfrentemos este problema. Proteger a las personas mayores requiere una combinación de esfuerzos individuales y colectivos. Es importante educar a la población sobre los signos del maltrato y fomentar una cultura de respeto y dignidad hacia las personas mayores. También se necesitan políticas públicas que refuercen la protección de los derechos de las personas mayores y aseguren que los agresores enfrenten consecuencias legales.

Cada uno de nosotros puede hacer una diferencia. Si conoces a una persona mayor que podría estar siendo maltratada, ofrécele tu apoyo y ayuda. No tengas miedo de hablar o de denunciar situaciones de abuso. Juntos, podemos crear un entorno más seguro y respetuoso para nuestras personas mayores

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¿QUÉ ES LA TRATA DE PERSONAS ?

Gorka Uribe – España

La trata de personas es una forma moderna de esclavitud. Implica el uso de fuerza, fraude o coerción para explotar a alguien con fines laborales, sexuales o de servicios. En el caso de menores de edad, cualquier participación en actos sexuales comerciales —incluso sin violencia explícita— En España, la trata de personas está claramente tipificada como delito grave en el Código Penal, concretamente en el artículo 177 bis de la Ley Orgánica 10/1995. Se considera una forma moderna de esclavitud y un atentado directo contra la libertad y la dignidad humana.

Los tratantes utilizan múltiples estrategias para someter a sus víctimas:

  • Imposición de deudas
  • Promesas falsas de empleo o amor
  • Coerción psicológica
  • Violencia física o amenazas

El delito no depende del traslado geográfico. Una persona puede ser víctima de trata sin haber salido jamás de su ciudad natal. Lo que define el crimen es la explotación, no el movimiento.

¿Quiénes son las víctimas?

Las víctimas pueden ser de cualquier edad, género, etnia, nacionalidad o clase social. Lo que las une no es su perfil, sino su vulnerabilidad. Muchas no buscan ayuda por miedo, desconocimiento o barreras culturales y lingüísticas. Algunas ni siquiera se reconocen como víctimas.Entre las vulnerabilidades más comunes están:

  • En niños: violencia doméstica, negligencia, abandono, situación de calle, fuga del hogar, o desprotección institucional.
  • En adultos y menores: pobreza extrema, desconfianza en las autoridades, aislamiento familiar o comunitario, desplazamiento por desastres naturales.

Los tratantes se aprovechan de estas grietas para someter, controlar y lucrar. La trata de personas no es solo un delito: es una fractura ética que exige reparación.

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LAS VICTIMAS DE LA TRATA

Sergio Morales RuizMéxico

nivel mundial, una de cada cinco víctimas de la trata es un niño. En regiones más pobres, como África o el gran Mekong, los menores representan la mayoría. Son captados para mendicidad forzosa, pornografía infantil, explotación sexual o trabajo esclavo. Se prefiere a los niños por sus manos pequeñas, útiles para desenredar redes de pesca, coser prendas lujosas o recolectar cacao. También son reclutados como soldados en zonas de conflicto armado.

Dos terceras partes de las víctimas de trata son mujeres. La mayoría son jóvenes engañadas con falsas promesas de empleo. Luego son violadas, drogadas, encerradas, golpeadas o amenazadas. Se les imponen deudas, se les retira el pasaporte, se las chantajea. El cuerpo se convierte en mercancía, y la dignidad, en deuda impuesta.

Los hombres y niños también son víctimas: trabajo forzoso, mendicidad, explotación sexual, reclutamiento militar. Pero sus casos son menos visibles. Durante años, la legislación se centró en mujeres y niños, especialmente en la trata con fines sexuales. Esto ha invisibilizado otras formas de esclavitud moderna.

No existe un perfil único de víctima. La trata ocurre en todo el mundo, sin importar sexo, edad u origen. Niños de Europa oriental son llevados a mendigar en Europa occidental. Jóvenes africanas son engañadas con promesas de trabajo como modelos o au pair, y terminan atrapadas en redes de explotación sexual. Mujeres asiáticas son confinadas y abusadas bajo falsas ofertas laborales. Hombres y mujeres de América del Sur son forzados a trabajar en condiciones deplorables en granjas del norte.

La lucha contra la trata no es solo tarea de las autoridades. Todos podemos ayudar:

  • Mantente alerta: si ves algo sospechoso, avisa. Es mejor equivocarse que permitir que otra víctima siga esclavizada.
  • Infórmate: conoce lo que ocurre en tu comunidad. Comparte, sensibiliza, involucra a tu entorno.
  • Apoya: puedes colaborar con organizaciones que ayudan a sobrevivientes. Incluso un pequeño gesto puede marcar la diferencia.
  • Sé responsable: como consumidor, elige con conciencia. Algunos productos esconden historias de explotación.

La trata de personas es una herida abierta. Pero cada palabra, cada acto, cada mirada consciente puede ser un paso hacia la reparación

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LA TERNURA EN LA EDUCACIÓN

Carlos Pérez de VillarrealArgentina

Educación, ¡todo un tema!  ¿No?

Se ha hablado y explicado tanto sobre ella, que se supone no quedan más palabras para decir. Sin embargo, siempre aparecen algunas opiniones valederas que nos hacen reflexionar. En un reportaje realizado a Fernando González Lucini (pedagogo español), éste se planteaba la pregunta más fácil y tal vez la más difícil que pueda pensar un educador: ¿qué es educar?

Y respondía reivindicando la enseñanza de valores que permitieran recuperar esa misión de humanizar, más allá de la mera adquisición de conocimientos. «El desafío de hoy es humanizar, curiosamente en un mundo deshumanizado».

¿Debemos pensar entonces en una educación más humanista? Creemos que sí.

Es necesario rescatar esos grandes pensamientos que motivaron a la humanidad: libertad, justicia, paz…, que se nutren de pequeños valores como son la responsabilidad y el esfuerzo.

González Lucini opinaba que entre esos grandes valores, existe uno muy preciado, la “ternura”; que es el elemento fundador de nuestra identidad y hoy en día muy maltratada en la sociedad actual. Parecería ser que esta condición humana debe ser alejada del modelo masculino -estereotipo de fuerza y agresividad-, cuando en realidad todo ser humano, sin distinción de sexo, posee una gran capacidad de ternura.

«La ternura es un muro de contención que previene la violencia. Si recuperamos la ternura en la educación, recuperaríamos la pedagogía de la esperanza. Ello generaría un comportamiento humano que nos llevaría a una sociedad mas justa y solidaria».

¿Podríamos lograr una enseñanza basada en sentimientos, más allá de contenidos de los planes de estudio? Creemos que sí.

Debemos intentar promover estos valores con la finalidad de establecer criterios que nos permitan vivir en un mundo mejor. «Los valores generan derechos, los derechos generan deberes y estos generan normas».

Nuestros hijos y nietos nos lo agradecerán.

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