POEMAS ¿ POR QUÉ ESCRIBIR? – ABRIL
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“Donde la palabra tiembla, nace el poema.”
COLABORADORES
Alberdi Maren – (España)
Bonora Matías – (Argentina)
Carciofetti Libia B. – (Argentina)
Díaz Castro Enrique Fredy – (México)
González Saavedra Carlos H. – (Argentina)
Gormley Elspeth – (España)
Hoyos Forero Jaime – (Colombia)
Ibarez Solís Lamberto – (México)
Olay Raquel – (Argentina)
Petrone Sarah – (Argentina)
Reveco Graciela – (Argentina)
Terán Adriana (Poetisa Cálida) – (Argentina/México)
Tugores Yanni – (Uruguay)
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¿POR QUÉ ESCRIBO?
Alberdi Maren — España
Escribo porque hay silencios
que sólo encuentran forma
cuando los dejo caer sobre el papel,
como quien suelta una piedra
para medir la hondura del agua.
Escribo porque la vida,
con su modo brusco de girar,
a veces me descoloca,
y en la palabra recupero
el eje que me sostiene.
Escribo para recordar
lo que el tiempo intenta borrar,
para honrar lo que amé
y para despedir lo que duele
sin que se rompa del todo.
Escribo porque he aprendido
que la verdad no siempre grita;
a veces apenas susurra,
y si no la escucho a solas,
se me pierde entre la gente.
Escribo porque en cada verso
hay un latido que vuelve a casa,
una luz que se abre paso
entre la sombra que insiste.
Escribo porque soy,
y porque siendo,
la palabra me acompaña
como un faro discreto
que nunca me abandona.
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DE VOCES & GRAFÍAS
Bonora-Matías — Argentina
Me derramo en palabras
que respiran por los poros del alma.
Y me vierto en un grito de tinta
con los versos que alumbran,
cada instante de mis días.
Y voy rimando la existencia
con el corazón hendido,
que navega por los pliegues
del arcano acontecer.
Y en el umbral del grávido tiempo
me arrullan las voces que acarician
un soplo de verdades,
en la morosidad del encuentro;
sembrado entre hercios
y renglones de lágrimas, de glebas
y ardores.
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¿PORQUÉ ESCRIBO?
Carciofetti Libia B — Argentina
Escribo porque tengo el alma
saturada de palabras,
que pugnan por salir
y ahogan mi garganta.
El lápiz y el papel
amigos de mis letras
compañeros inseparables
de mis días grises
y noches sin sueño.
Escribo porque mi voz trasciende
más allá de la montaña
en notas coordenadas
que solo el silencio reproduce
en las aves que cantan,
en la brisa que hamaca
la copa de los pinos
cerca de la playa.
Escribo porque los que ya no están
aplauden sin ruido
desde la verde grana.
Escribo porque un vals
hace agitar mi falda
y en ese imaginario baile
mi amor se acerca y me abraza.
Soy tan feliz escribiendo
que no lo cambiaría por nada.
Porque aun estando sola
las letras me acompañan.
y cuando me doy cuenta
ya llegó la madrugada…
Escribo porque hablo con Dios
que le susurra a mi alma.
Florecen las flores
vistiendo de fiesta la casa.
Y mi ser se renueva
porque Él me insufla la savia.
Simplemente por eso escribo…
Estoy saturada de palabras.
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QUE ME MOTIVA ESCRIBIR
Díaz Castro Enrique Fredy — México
Muy pocas veces hablo de lo que me motiva;
tan sólo se dibuja en todo lo que escribo,
delineando paisajes en franca introspectiva,
confiándome a las letras como pie en el estribo.
Fórmula que se ha vuelto del alma medicina,
brebaje que apacienta el pulso que se agita,
aire fresco, caricia que baja de la cima,
desahogo en los poros, baño de agua bendita.
Sendero que deambulo cargando noble herencia,
vertiente insospechada que al cielo le agradezco;
escribir es un reto convertido en vehemencia
que, cuando miro el fruto, satisfecho lo ofrezco.
Vago caleidoscopio que interpreto a mi modo,
poemas o canciones que guardo en el cuaderno,
saturando sus hojas como agua en un recodo,
como nieve inclemente en las noches de invierno.
Aliviante recurso, amable compañero,
que has ido modulando el paso de mis años;
nunca dejes de ser el juez férreo y sincero
mientras marcas la pauta al guiarme de la mano.
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¿POR QUÉ ESCRIBO?
González Saavedra Carlos — Argentina
Escribo para que los acordes de mi corazón,
suenen como trinos.
Dejando mensajes de lo que observo,
Sin que lo gane el olvido.
Escribo…
A la ancianidad
A los hermanos mayores
A los niños
A los desamparados y desprotegidos
A la hipocresía de los políticos
A los relatos vacíos
A los mensajes engañosos que quedan
en vía muerta, sin destino
A las plantas, a las flores
A los ríos ,a los mares
A los cielos distintos
A los sueños realizados
A todo lo que guarda mi alma
A todos los que he amado
A todos los que amare en mi camino
Escribo al amor en todas sus formas
A todos los que viajan conmigo
A todos mis amigos.
Porque soy un peregrino de las letras
Ésa es mi misión, éste mi camino.
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¿POR QUÉ ESCRIBO?
Gormley Elspeth — España
Escribo porque a veces
la vida pesa más de lo que digo,
y en la palabra encuentro
el hueco exacto donde respiro.
Escribo porque el mundo
no siempre escucha lo que siento,
y entonces dejo que la tinta
sea mi forma de silencio.
Escribo lo que duele
y lo que salva,
lo que se rompe
y lo que vuelve a levantarse
cuando nadie mira.
Escribo porque hay voces
que ya no están conmigo
y, al nombrarlas,
regresan un instante
a sentarse a mi lado.
Escribo para no perderme,
para entenderme,
para sostener lo que amo
y despedir lo que ya no vuelve.
Escribo porque la vida
me enseñó que la luz
también se escribe,
y que a veces basta un verso
para que el alma respire.
Escribo porque soy,
y porque siendo
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ESCRIBIR UN SONETO
Hoyos Forero Jaime — Colombia
Escribir un soneto no es locura.
No da trastorno, fiebre ni agonía;
solo se necesita mente fría,
corazón palpitante y alma pura.
Lo puede hacer usted en noche oscura;
o a plena luz del sol y a mediodía;
con un tráfico horrible en plena vía,
o en el lecho admirando una hermosura.
Puede escribirlo en un avión, si quiere;
o entre el coche, lloviendo, y al volante;
o desnudo en la ducha, si prefiere,
o, en fin, con tinta o lápiz retenerlo.
Para hacer un soneto es importante
una cosa no más: saber hacerlo.
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¿POR QUÉ ESCRIBO?
Ibarez Solís Lamberto — México.
¿Y por qué escribo poemas?
Porque me nace en la mente,
contarles las penas mías;
las palabras son un puente.
Que cruzan mares, fronteras;
se anidan como pigmentos
y entrelazan sentimientos
que brotan como lamentos.
Poetas que en forma libre;
blanden su pluma certera
y lo hacen de tal manera
que traspasan las fronteras.
Directos al corazón
que con su mente y razón
sostienen su pensamiento.
¿Virtud, defecto? Es don.
Don, que el Creador regaló
que con metáforas cantan;
el ritmo de la emoción
cuando las coplas levantan.
Levantan la inspiración
los vientos de la canción
brotados de inspiración
que dominan la pasión.
Así el poeta connota
la fluidez del pensamiento
que lanzado por los vientos
la palabra viva; brota.
Por eso escribe el poeta;
cuyos versos cual saetas;
disparadas por su arpón,
las arroja el corazón.
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LA PALABRA
Raquel Olay — Argentina
Muchas veces escuché decir
frente a distintos problemas,
que una determinada actividad
para ellos es un cable a tierra.
Supongo que quisieron expresar
con esta metáfora brillante,
que fue la cuerda que ayudó a su alma
a descargar un peso agobiante.
Yo suelo decir, que para mí la escritura
es un cable al cielo, que me conecta con Dios,
con María y los santos, la naturaleza toda,
la vida y los seres que quiero tanto.
Me ayuda a expresar mis pensamientos,
poner en palabras mis temas preferidos,
que envuelvan en fraternal abrazo
a mis queridos amigos y otros desconocidos.
Quizás parezca ingenuo decir
que la escritura es sedante, es más,
pienso que tiene un poder curativo,
cuando la palabra irradia fe, amor y
esperanza, brinda paz, y trae alivio
al corazón herido.
Este es para mi el espacio preferido
donde anuncio mi fe en Jesucristo,
pregonando su Palabra que libera,
redime, ilumina y reconforta al afligido.
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ELLA ESCRIBE
Petrone Sarah — Argentina
Ella escribe. Sentada en un rincón, en sus cuadernos
anota cada frase en la que piensa
motivada en la soledad donde se esconde.
Ella escribe. Un afán imperioso la domina,
un sueño, una razón, como un destino
imperioso por cumplir antes que muera.
Ella escribe. Se ufana de saber que está en la cuenta
regresiva de su vida, en una espera,
que luego, simplemente ha de partir.
Ella escribe. Los retazos que se agolpan en su mente
develan sus más íntimos secretos
y los deja sin razón, solo fluir.
Vuelan y se vuelven marionetas
de ese lápiz que aprieta con destreza,
que vuelcan en las páginas, las veces
que quiso y no pudo ser feliz.
Escribe y borra sus poemas.
Igual que Penélope, blasfema
escondiendo su dolor y su tristeza,
deseado que su Ulises vuelva, al fin.
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PÁGINAS GASTADAS
Petrone Sarah — Argentina
Desempolvando viejas poesías
que fueron escritas en tiempos lejanos,
de las rimas de los versos que se han descrito
han quedado, sin dudar, restos del alma.
Se fueron descolgando entre suspiros
ensueños de un ayer, y su nostalgia
atrapada en romances se ha perdido
en la piel de los que el lápiz ha plasmado.
Han corrido con la magia y el hechizo
los perfectos retazos que han dejado
huellas de algún amor… Y el paraíso
los ha tomado entre sus manos, sin dudarlo.
Algunos sinsabores presentidos,
y noches de confusos desengaños,
se han fortalecido en el lirismo
de seguir soñando tal a como fue soñado.
Amarga pequeñez en almas rotas
que por ignotas razones van llenando
el cántaro de la ilusión que fue escondido
al suponer que a nadie le importaban.
Se aquieta en la verdad de la ironía
viejas letanías que han pasado
detrás de las páginas gastadas
que dieron paso a la melancolía.
Ninguna razón bastó, si en esos días
sólo el corazón a la pluma dominaba,
ahora, disfrutando lo leído
como un grito retumban en mi alma.
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¿POR QUÉ ESCRIBO?
Reveco Graciela — Argentina
No es una pregunta
es la realidad sibilante del ingenio
a más palabras
esculpe el silencio en letras de regocijo
y recrea alegorías en imágenes hiladas
con la voz interior de los latidos
imágenes sensoriales de color y movimiento
purpúreas, azules, ondulantes en su capa de oro y sepia
para estallar en los rizos nevosos de las páginas
imágenes gustativas de sabor interno y externo
para desvirtuar el resabio amargo
de la fruta envejecida entre mis manos níveas
y elevar el mielismo del alma pura
pensamiento de luz mentado sobre los labios
como dulce fresa solitaria
imágenes visuales que ven por dentro y por fuera
y enciendan la visión sombría
en la vertebral anchura del hartazgo
cuando zozobra la barca de los sueños
en su horizonte agitado
por el espejo inalterable de los mares terrenos
imágenes auditivas que escuchan por fuera y por dentro
y despiertan el ritmo trepidante de todos los silencios
lejos y sonoro
donde el volcán histriónico de todas las arterias
derrama en voceríos lávicos
la rumorosa pasión de la piel enmudecida
imágenes táctiles
que rozan y se sienten por dentro y por fuera
que inventan la tibia caricia de los dedos fríos
cansados del crudo invierno del poema
y con la húmeda brevedad de un beso sobre la hoja
nace dúctil la clamorosa palabra
imágenes metafóricas
trasladan el sentido concreto de su esencia
a otro figurado por su semejanza
¿es una rosa la metáfora que hiende su espina
en la espina dorsal de cada verso parido con sangre?
llovizna sobre la hoja la misma pena visceral
que se repite a diario
imágenes personificando
elementos con rasgos inanimados
animando
cuando sangran las estrellas de los ojos impíos
ciegos de luna
mudos carbones encendidos
por soltar al viento las deidades del oficio
imágenes comparando y anexando su ‘como’
sin interrogantes que lastiman
cuando el sol derrama sus luces como lluvia
invocando las musas que tropiezan en su aljófar
como duendes desdentados de miedos
sobre mi hombro herido de preguntas
imágenes con anáforas
repetición de palabras al sustento
vocablos impasibles
donde se dilata el anatema de los gnomos
cuando claro no los veo
cuando abierto no los busco
cuando crecen a la sombra de mis huesos bruñidos
imágenes con hipérbaton
alteración del orden sintáctico de los genes vocales
sintaxis conmovida por aleaciones imprevistas
crece en las voces que atraviesan continentes
donde el crepúsculo con su suavidad de plumas
cayendo está
y como naufrago sin bote en la marea mansa
flotando va
sobre la vía imaginaria de trenes sin destino
que van, solo van sin regreso
imágenes con aliteraciones
repetición de sonidos en la sordera unívoca
ecos desinflamados del viento
aliteración que rueda en su ronda
de arroyo nocturno que arrolla mis norias
girando en el giro perfecto del aire su llanto sereno
imágenes en la paráfrasis
discurso amplificado de las bocas amargas
para admitir en su seno de glosa esgrimida
allí, donde los duendes compilan su destreza
para soltar las amarras de viejo peregrino
impeler con la fuerza del suspiro renovado
tras verter la amargura en dulce filosofía
el oxímoron convierte en ilusión lo verdadero
las brasas congelan las contradicciones del cuerpo
estático como el iceberg que resiste a las llamas…
un chispazo de hielo
una gota de fuego en la mirada
y tanto más oculto en anaqueles intrínsecos
hasta que las técnicas impelan en la sangre
para crear el vinario que sustentará el poema
son tantos los recursos en el poderío del género
que semientan en mi vientre y sin respiro
la razón por la que escribo.
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PLASMO POEMAS
Terán Adriana (Poetisa Cálida) — Argentina/México
Plasmo letras,
en noches calladas.
Tu mente adueñada
despacio interpretará
exenta de recapacitar.
Normas del silencio,
estrofas de mi verso
poseen exquisito encanto:
estrellas, alas, labios,
fecundan efectos.
Líneas de mi locura.
Descienden y ascienden,
emergen y sumergen
mi ilusión obscura.
Mientras plasmo poemas.
Alimento el alma.
Dejando mi corazón latente,
mi vida ferviente,
mi historia diferente.
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ASFIXIANTE REALIDAD
Terán Adriana (Poetisa Cálida) — Argentina/México
Tomo mi estilográfica,
oigo música suave, pienso en ti,
me transporto a otro mundo.
Mi alma se rasga
saca todo cuanto abrigo,
te vislumbro a mi lado,
dándome vehemencia y auxilio.
Observo tus ojos
profundos y brillantes,
son tan recónditos
que no vislumbro su desleal fondo.
Siento conmociones
y alteraciones contradictorias,
alegría de verte,
tristeza de no tenerte cerca.
Te ostentas como fruto prohibido,
la tentación y el deseo
hacen una muralla que nos aleja.
Un sobresalto me reincorpora,
te veo como un imposible,
te trato de olvidar.
La angustia y el sufrimiento
se me encaraman,
me asfixia saberte ausente.
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DESAHOGO
Tugores Yany — Uruguay
Escribo…
Porque no quiero que las voces
me arrastren al silencio,
o a los abismos insondables de mi alma.
Porque los verbos se ahogan en un río sin cauce
y el horizonte no esgrime respuestas.
Escribo…
Porque duele no hacerlo.
Para que las palabras encuentren refugio.
Detengan el tiempo
que se escapa en hilos finitos,
y así mi pecho no se transforme en nido vacío
Escribo…
Sin buscar nada a cambio.
Para ver cómo el papel
en un instante se vuelve refugio.
Como las líneas se suceden
una tras otras sin parar
y se tornan perennes
Escribo…
Pues en mi memoria
hay miles de flores que se deshojan,
y se borran de recuerdos.
Quiero volcar en mis letras
lo que no quiero olvidar,
lo que fui y lo que soy.
Escribo…
Porque dentro de mí
hay ecos del pasado que no quiero perder.
Allí están; el café con leche de mamá,
la rayuela de mi infancia,
el aroma a retamas en casa de la abuela,
los amores de ayer, los niños perdidos.
Escribo…
Porque cada grafía es mi refugio.
Habito en ellas.
Porque el caos de mi interior
se ordena con cada una.
Escribo…
Sin pensar en triunfos.
No quiero reconocimientos.
No quiero alabanzas.
Solamente quiero comprender,
lo que me convierte en humana.
Escribo…
Buscando una grieta de paz
una luz de calma.
Es refugio natural.
Desahogo cuando la vida golpea,
cuando la alegría te invade,
cuando la tristeza te abate.
¿Por qué escribo?
Se levanta ante mí la inspiración
yo no puedo evitar este sendero.
Aunque sea agria o dulce no es condena,
es un don que me ha dado el Ser Supremo.
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