CARTAS – ABRIL
Nota editorial: Todos los contenidos están protegidos por la legislación española de Propiedad Intelectual y por los derechos de sus autores. Se permite la difusión del contenido siempre que se mencione la autoría o la página.

“Cada carta es un puente entre dos almas que aún se buscan.”
COLABORAN
Alberdi Maren – España
González Saavedra Carlos H. – Argentina
Gormley Elspeth – España
Petrone Sarah – Argentina
✦────────✦
CARTA A UN AMOR QUE NO PUDO SER
Alberdi Maren — España
A ti, que fuiste casi, pero no llegaste a ser:
Te escribo desde este lugar donde ya no duele, pero todavía late. Hay historias que no terminan: simplemente se desvanecen. Y la nuestra fue una de esas. No hubo tormenta, ni ruptura, ni palabras afiladas. Solo un silencio que fue creciendo entre los dos, como una puerta que se cierra sin hacer ruido.
A veces pienso que lo nuestro fue un puente que nunca cruzamos. Un gesto detenido. Una posibilidad suspendida en el aire.
Y sin embargo, te recuerdo con una ternura que no esperaba. No por lo que fuimos, sino por lo que pudimos ser. Por ese brillo breve que encendiste en mí, por esa versión mía que despertó cuando te miré y que, aunque no se quedó, aprendió algo importante.
No te escribo para reclamar nada. Ni para volver atrás. Te escribo porque hay afectos que merecen ser nombrados, aunque hayan durado poco, aunque no hayan encontrado su forma, aunque no hayan tenido tiempo de convertirse en historia.
Te escribo porque, de algún modo, fuiste un espejo. Me mostraste lo que buscaba, lo que temía, lo que aún no sabía decir. Y eso también es amor, aunque no haya sido el nuestro.
Hoy te dejo ir de verdad. Sin tristeza, sin reproches, sin preguntas. Solo con gratitud por lo que despertaste y por lo que no llegó a suceder.
Hay amores que se viven. Y hay amores que se escriben. El nuestro pertenece a los segundos.
Con calma,
Maren
✦────────✦
CARTA…
González Saavedra Carlos H. — Argentina
Es así, lo he decidido, en silencio. Sin tratar mal a nadie. Sin gritos, ni desaires.
No me hallo en un lugar, donde me falten el respeto. No hay enojo. Solo yo sé, qué siente mi corazón.
De no sentirse querido. Lastimado, deambulando Hasta encontrar el camino.
Sigo sin prisa, pero sin pausa.
Lo que han comentado a mis espaldas, aquellos que creía amigos. esas pruebas me las guardo. Es una decisión, tomada con sabiduría.
Sin romper nada.
Cuando tomo las riendas de mi vida, para atrás ,no miro. Hablará por mí, el silencio.
Me he ocupado, rápidamente, de mi corazón herido Lo vivido, queda aprendido, jamás olvidado. Parto, sin hacer ruido, así como he entrado.
Dios te guarde
✦────────✦
CARTA A MI MADRE
Gormley Elspeth — España
Mamá:
Te escribo desde este tiempo que ya no compartimos, pero que sigue lleno de ti. A veces pienso que la vida te graduó antes que a nadie: sin títulos, sin ceremonias, sin aplausos. Te graduó en la escuela más dura y más noble: la vida misma. Y allí, sin libros ni cátedras, aprendiste lo que muchos nunca llegan a comprender.
Tenías una inteligencia natural que no necesitaba explicarse. Una intuición fina, casi infalible. Una manera de mirar el mundo que convertía lo sencillo en importante.
Fuiste una madre buena, de esas que no hacen ruido pero sostienen el mundo entero. Fuiste una esposa leal, una mujer fuerte, una trabajadora incansable. Tu taller de costura era tu reino: allí transformabas telas en vestidos, hilos en belleza, cansancio en dignidad. Y sin darte cuenta, mientras cosías para otros, me ibas cosiendo a mí por dentro.
Me enseñaste más de lo que supiste. Me enseñaste a no rendirme. A hacer las cosas bien, aunque nadie lo viera. A tener las manos firmes y el corazón blando. A entender que la vida no siempre es fácil, pero siempre merece ser vivida.
Hoy te escribo porque te echo de menos. Porque hay días en los que daría lo que fuera por escucharte decir una frase sencilla, una de esas que parecían nada y lo eran todo. Porque hay decisiones que aún tomo pensando en lo que tú habrías hecho. Porque hay heridas que solo tu voz habría sabido curar.
Te escribo para darte las gracias. Por tu amor sin adornos. Por tu sabiduría sin libros. Por tu fuerza sin alardes. Por tu vida, que fue tu mayor lección.
Te fuiste, sí. Pero sigues aquí, en cada gesto que repito sin darme cuenta, en cada valor que me dejaste, en cada hilo invisible que aún me sostiene.
Madre, esta carta es para ti. Para que el mundo sepa quién fuiste. Para que tu nombre siga vivo en mis palabras. Para que, de algún modo, sigamos hablándonos.
Con todo lo que soy, tu hija.
✦────────✦
CARTA A UN ESCRITOR DESCONOCIDO
Petrone Sarah — Argentina
Querido escritor, acabo de leer tu último libro y debo confesarte que una vez más me has sorprendido gratamente. Intento sin lograrlo, descubrir a través de alguno de tus escritos la similitud con otros textos de tu autoría , y de otros, y así tratar de descubrir tu identidad, esa que escondes bajo el seudónimo de : «Anónimo».
Tú y yo sabemos muy bien que tienes un nombre y un apellido, un rostro que quizás me sea familiar y aún no lo descubro.
Te escondes de mí y lo estás haciendo desde hace muchísimo tiempo. Ya no tengo memoria de cuántos años, décadas, siglos. Desde la antigüedad vienes negándote, como si te avergonzaras de tu talento. De generación en generación tu paso por los libros se ha vuelto una incógnita difícil de develar.
Has abarcado tanta diversidad de estilos y temas dentro de la literatura, que a tu pesar te has hecho famoso. El juego irreverente de jugar a las escondidas te sienta bien.
Astuto y audaz, me intrigas. Me agradan tus acertijos, tus poemas, tus frases que delatan un alma sensible, intuitiva y pletórica de sueños, pero que no dejan entrever ni siquiera, el sexo que te identifica como ser humano. ¿Eres humano?
¿Hombre? ¿Mujer? ¿Qué eres? Una dualidad de género en un montón de palabras que me invitan a pensar, a decidir seguirte en esta noble profesión, sin sentir la necesidad de copiar o plagiar tus obras. Son tuyas. Siempre lo serán.
Pienso en todos los que escriben y se ufanan de ello poniendo en letras luminosas sus nombres para ser reconocidos por sus trabajos. ¡Y está bien! Quiero conocer los rostros de los que me emocionan, o no. Los que me subyugan con sus historias robadas de la vida misma.
Comprendo también, que todo lo que una vez que se publica, ya pertenece al mundo para ser leído y juzgado. Y es por eso que quizá te pierdes en el anonimato, temeroso de las críticas.
«LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS» debería haber sido una frase escrita por ti. Pero no lo es.
Aplaudo tu modesta virtud. Valoro tu talento y respeto tu decisión de permanecer en el anonimato.
Espero con ansiedad tu próximo libro y sé que te reconoceré a través de la firma con que rotulas tu trabajo.
Simplemente: ANÓNIMO.
✦────────✦

