POEMAS – OCTUBRE
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«Un espacio donde la emoción se hace poesía y la poesía se vuelve refugio.»
COLABORADORES
Maren Alberdi (España) · Miriam Alberganti (Argentina) · Amalia Beatriz Arzac (Argentina) · Sandy Bell (Argentina) · Inés Blanco (Luna de Abril) (Colombia) · Ramón Bonachí (España) · J. Alfredo Cisneros (Dracco) (México) · Nati Chanaga (Colombia) · Emmanuel Chimezie (Nigeria) · Gloria del Río (Colombia) · Enrique F. Díaz Castro (México) · María Cristina Fervier (Argentina) · Margarita Filiputti (Argentina) · Santiago García (México) · Carlos González Saavedra (Argentina) · Elspeth Gormley (España) · Stella Higuera (Colombia) · Enrique Fredy Díaz Castro (México) · Carlos Diego Jaramillo (México) · Omar Martínez González (Cuba). Luis Fernando Molina (Guatemala) · Ginnebra Move (Colombia) · Ángel Ariel Navarro (Argentina) · Santos Nerone (Argentina) ·Sylvia Ovington (Argentina). Cecilia Pari Silva (Khaekha) (Perú) · Sarah Petrone (Argentina) · Ricardo Quattri (Argentina) · Ana Unhold (Argentina) · Carlos Pérez de Villarreal (Argentina) · Jesús H. Rodríguez Sánchez (Venezuela) · María Rosa Rzepka (Argentina). Yanni Tugores ( Uruguay )
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EL TELAR DE MIS SUEÑOS
Maren Alberdi- España
Cada día despierto con hilos de bruma,
con retazos de luz que la noche dejó,
y en el telar secreto que el alma perfuma
tejo sueños que el tiempo jamás deshiló.
Tejo risas que vienen de mares lejanos,
tejo abrazos que nunca llegaron a ser,
tejo voces que rozan mis dedos humanos
y palabras que aún no aprendí a entender.
Mi telar no conoce relojes ni esquemas,
ni patrones que dicten lo que debo hilar;
solo sigue el compás de los dulces poemas
que la vida me canta al despertar.
Hay días que tejo con hilos de oro,
otros con ceniza, con viento, con sal,
pero siempre hay un sueño que guardo y atesoro
como un verso bordado en mi ritual.
Y si un hilo se rompe, no lloro su ausencia:
lo enredo en la trama de lo que vendrá,
porque el telar de mis sueños tiene paciencia
y sabe que todo se vuelve a hilar.
Así vivo, así escribo, así soy cada día:
una hilandera de sueños, de amor y de fe,
con mi telar encendido en la poesía
y el alma bordando lo que aún no se ve
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CREO
Miriam Alberganti – Argentina
En el secreto de la vida quise encontrarme,
entre palabras que no eran mías, supe buscarme.
Me dijeron cómo ser, cómo debía actuar, cómo amar,
y elegí ser única, aunque cueste explicar.
Feliz de ser diferente, incomprendida tal vez,
ese es mi valor, mi agregado, mi honradez.
No vivir como otros me enseñaron a hacer,
sino elegir mi forma, mi propio florecer.
Hay cosas que no salen con palabras, lo sé,
salen a través del arte, y ahí me encontraré.
Un trazo, un color, un juego del alma,
donde lo que no digo, se vuelve calma.
Estoy muy lejos del autoritarismo de la razón,
de esas verdades ajenas que piden sumisión.
No compro discursos que quieren recortar,
mi pensamiento es libre, no se deja domar.
Como individuo no deseo dividirme,
partida en mitades no van a conseguirme.
Quiero conservarme entera, completa, de pie,
aunque la vida intente fragmentar mi fe.
Conmigo no lo va a lograr, no va a poder,
porque mi cultura es la de renacer.
¿Por qué elegí escribir?
Es mi necesidad vital,
mi manera de decir, mi impulso natural.
Es mi placer creativo, mi forma de dejar huella,
rescatar recuerdos, encender hasta una estrella.
Y quién te dice, al leerme, si alguien podrá
detenerse, sentir, y un poco reflexionar.
Es mi modo de quedarme, de no desaparecer,
de decir: aquí estuve, aquí volví a nacer.
Busqué, caminé, me golpeé y caí,
me levanté, agradecí, y así seguí.
Mi alegría jamás la entregaré,
es mi registro, mi forma de ser.
Mi paz no se negocia, no se presta,
es mi casa, mi templo y mi fiesta.
Antes admiraba a quien lograba llegar,
sin que la muerte se lo llevara sin disfrutar.
Hoy celebro el arte de disfrutarme,
de abrazarme, de habitarme.
A pesar de las despedidas que dolieron,
y de las que vendrán, que también hirieron,
mi crecimiento lo agradece, es mayor,
porque cada adiós me hizo mejor.
Y cuando la vida me deja sin saber qué hacer,
en ese borde frágil de no entender,
simplemente digo: Creo.
Y cuando Creo, todo lo creo.
Cambia la mirada del presente y futuro,
se abre el cielo, aunque parezca oscuro.
Siempre se puede estar mejor,
a pesar de los adioses que llevamos en el interior.
Porque siempre hay un nuevo amanecer,
y como dice el poeta que me hace reír:
¡Todo mal día termina a las doce, para volver a vivir!
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YO REFUTO
Amalia Beatriz Arzac – Argentina
Dijo que yo no estaba.
Que me había ido.
Que esa silla vacía no mentía.
*
Yo refuto.
Refuto con mi taza caliente,
con el sonido de mis pasos
que todavía bajan la escalera,
con mi respiración empañando el vidrio.
*
Refuto con mi sombra
que se proyecta sobre su espalda
mientras él afirma, muy tranquilo,
que no hay nadie más en la habitación.
*
Dice que no existo.
Que soy una construcción de culpa,
un eco de lo que fue.
*
Yo refuto.
Refuto con las migas
que dejé en la mesa.
Con la luz del baño
que aún parpadea por mi culpa.
Con la bufanda
que olvidé en el perchero.
*
Él habla de mí
como se habla de los muertos.
Con esa piedad selectiva
que huele a exhumación.
Con esa voz baja
que le gusta adoptar para hablar de mí
en tercera persona.
*
Yo lo miro.
No me mira.
Sigue hablando.
*
Dice que yo no puedo estar aquí,
porque ya no estoy en ninguna parte.
*
Yo refuto.
Pero él no escucha.
Sigue relatando mi ausencia con lujo de detalles.
Como si la ausencia
fuera una alfombra que se puede describir.
*
Entonces camino hasta el espejo.
Y lo miro.
Y por fin me escucho.
Y por fin me veo.
*
Y entiendo.
Yo también estaba equivocada.
Yo también
me había ido.
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TENGO
(Pero me faltas Tu)
Sandy Bell – Argentina
Tengo en esta mañana,
el sol acariciando mi ventana
Tengo el trinar de las aves,
endulzándome el alma
Tengo el calor de la familia,
cándida y siempre unida
Tengo la ocupación querida,
que me enaltece y dignifica
Tengo al Dios que me cobija,
me fortalece, consuela y vivifica
Tengo el afecto de los amigos
que van siempre conmigo
Tengo una salud de hierro,
que me mantiene de pie en el tiempo
Tengo el sabor del encuentro
con los que quiero en todo momento
Tengo en mis noches de luna,
estrellas que iluminan mi cielo
Tengo los principios de cuna,
que muestran la esencia que llevo
Tengo quizá, más de lo que espero
Pero entre tanto tener todo,
me doy cuenta que no tengo nada
nada, nada amor, si tú me faltas…
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HILO DE LUZ
Inés Blanco (Luna de abril)- Colombia
Entre los labios
llevo hoy
un áspero sabor
de otoño.
Los recuerdos
como las hojas,
caen frágiles, ausentes,
opacos, quebradizos y
a merced del viento.
El vino ya no brilla
entre las copas
ni la alegría
se dibuja en la mirada;
las palabras naufragaron
en silencio.
Surgen ecos destemplados
de voces que no fueron,
de besos extraviados,
de aromas perdidos
que no tuvieron primavera.
Un hilo de luz
penetra la ventana;
surge en la memoria
el colibrí herido
que yace entre las manos.
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OFELIA (ÉGOGLA)
Ramón Bonachí. – España
La sombra de la noche es una cruz
que arrastra por el prado su calvario,
se ha perdido la luz
y a oscuras el dolor es un rosario.
La efigie a contraluz
de Ofelia, deja páginas a diario
de una amarga tristeza
que hiere día a día.
Me duele el alma mía
pues los ojos no encuentran la belleza
que decoraba el todo
bajo un intenso cielo
y llena de incerteza
el vivir sin vivir, no importa el modo.
La sombra de la noche se apodera
de la luz que aún quedaba en la colina,
mientras todo mi amor sigue esperando
debajo de una encina.
El viento como yo sigue llorando
por culpa de una ausencia que asesina,
provoca tanta angustia
que incluso hasta el silencio tiene frío.
Tengo en mí un gran vacío
una esperanza mustia
que me destroza entero.
Y así bajo un ciprés, solo y umbrío
sin mi Ofelia doy fe que me muero
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TE ENHEBRO
J. Alfredo Cisneros. (Dracco) -México
se atropellan las palabras
cada que quiero decir… “te amo“
y es así que de mi garganta
salen palabras, como:
… “te nube“… o “te enhebro“
y tu cara de asombro me acalla
porque has de pensar que me he vuelto loco
que de mis cinco sentidos
ninguno está en su cordura total
y entiendo tu descompostura
con una cara de no saber qué hacer conmigo
o de no saber en dónde y con quien has caído
es entonces que veo la forma en que me capturan tus ojos
y están tan llenos de ternura
que en mis adentros nace una luciérnaga
que en tu lenguaje
es como decir una sonrisa
y revolotean girasoles en mi horizonte
los grillitos de mi acelerador combustionan trajinosamente
la humedad que soy se evapora y llueve en tu mar
y te exhalo y te naufrago
te claroscuro, te variopinto
colocas tus manos en mi rostro, y dices… “te amo“
yo callo
y en silencio andamos la vereda que nos une
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¡RECORDAD!
Nati Chanaga- Colombia
Que somos
esta misma tierra,
madre y creadora;
no somos superior a ella,
si parte de su piel y de su esencia;
por tanto hermanos de la abeja,
el halcón el águila
la serpiente y la piedra
¡Recordad!
no eres dueño del estero en
el que convive la esperanza en la sequía
entre el grito del llanero
se van tejiendo con esmero
las noches y los días.
Unidos por la eternidad
planeta y universo y en él, tú y yo
grandes y a la vez pequeños.
¡Cuídame! dice cada mañana
la naturaleza que respira
en el canto de las aves
en el murmullo de la brisa
danzando en las guaduas
y los robles, el romero y las flores
¡cuídame! dice el agua naciendo
en cada páramo y la escarcha
que se eleva al cálido beso del sol.
¡Cuídame! dice el Amazonas
que transpira y se hace un río alado
en la neblina de los Andes,
la lluvia y el amor.
¡Cuídame! Dicen
cerca del océano, marismas y ensenadas
que un su quietud piden
¡deja de extraer y busca libertad!
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MI NOBLE SOMBRA
Emmanuel Chimezie (Nigeria)
Soy un esclavo en mi tierra natal,
soy un hombre negro que llora y se hunde.
No tengo labios para hablar en medio del caos;
soy la sombra de mi ser noble.
¿Es esta la canción que cantaba mi madre?
¿Es esta la Biblia que leía mi madre?
Oh, tierra mía, ¿dónde está tu sol?
Solo encuentro caos en la tierra de mis padres.
Soy una marioneta en la tierra de mis padres,
no tengo rumbo hasta que otros me lo indican.
El dios de los leopardos desgarra mi carne
en una estancia donde fluyen aguas vivas.
Tu hijo medita,
contando una a una sus entrañas.
Soy negro, rojo y marrón.
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¿AMIGOS?
Gloria del Río – Colombia
Si me hablan del más allá, lo desconozco,
a mi me basta con la suave voz de un poema.
No necesito la amistad de quien finge darla,
es suficiente con la aurora azul de madrugada,
con un solo lucero que alumbre cada noche.
Muchos tuvieron la oportunidad
de exprimir mi corazón apasionado
y se quedaron con sus pequeños comienzos
construyendo barquitos de palabras,
sin dirección, sin enlace de afecto
solo frases hilvanadas con lentejuelas
y un rosario enlazado entre los dedos.
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PEQUEÑO HÉROE
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Perdido en el bosque lo encontraron
personas que tienen alma buena,
de paz y cariño lo colmaron
quitándole soledad y penas.
Halló calidez techo y reposo
un nombre, atención y gran confianza,
brindó él a su vez enorme gozo,
que al ser humano también descansa.
El hogar y el parque le colmaron
de eso que tanto había buscado,
que en otro lugar se lo negaron
pero Dios lo vió recompensado.
Fue amigo de quienes lo cuidaron
capaz de motivar mil sonrisas,
creciendo en los sueños que forjaron
sin límites y sin tanta prisa.
Cachorro autor de cien travesuras,
pastor alemán, pura energía;
fue el patio testigo de aventuras
que así diseñaba día con día.
De pronto colapsó su intestino
requiriendo del veterinario,
preocupándolos por el destino
que suele afectar a perros varios.
Largas horas de la madrugada
duró la quirúrgica labor,
mientras que la angustia se adueñaba
de quienes le prodigaban amor.
Aquel pequeño héroe salió avante
aunque observación la requería,
con metódica atención constante
y así se mantuvo cuatro días.
Pero continuaban los dolores
y necesitó médico urgente,
resurgiendo otra vez los temores
de algún desenlace de repente.
Llegó la terrible disyuntiva;
estaba sufriendo demasiado
sus posibilidades de vida
eran mínimas en ese estado.
Fue la decisión más dolorosa
por tanto cariño generado:
con una inyección secar la rosa
que por meses habían cultivado.
Libre del dolor que lo aquejaba
Se fue persiguiendo luz de luna,
moviendo la cola se alejaba
al entrar a la gloria perruna.
De su pelo se quedó un puñado
para fortalecer los recuerdos,
son tantos que quedarán guardados
nostalgia que asimilo y comprendo.
Es cierto, hay un triste vacío
que no podrá llenarse con nada,
pero el tiempo cobijara el frío,
con la resignación como aliada.
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CUANDO ENCUENTRE LAS PALABRAS
María Cristina Fervier-Argentina
Cuando encuentre las palabras
gritaré al viento lo que hoy callo,
será reencontrarme con el idioma
que creía muerto y olvidado.
Pronunciaré los infinitos modos del te amo
que arcanos, en el corazón, llevo guardados.
Al cantarlas entenderé el lenguaje de las aves
y serán suaves en los oídos de quien ame.
Tendrán aroma de rosas al pronunciar los perdones
y las reinventaré en el viejo fuego de mis pasiones.
Exteriorizarán mi sentimiento vivo
al expresar cuán importante eres, amigo.
Mi voz se unirá con las manos en plegaria al Altísimo
en un vuelo con destino al Verbo infinito.
Cuando encuentre las palabras
escribiré el poema que danza en mi alma.
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RETAZOS DE SUEÑOS
Margarita Filiputti- Argentina
Vagar es su norte…
Calmo, silencioso, plagado de historias.
Sucio y harapiento habla con los perros,
remienda tristezas, se aleja y regresa.
Relata algún cuento, en canto sereno.
Viaja por las nubes y los campos secos…
y come migajas, de otro forastero.
Las vías lo siguen, conocen su pena,
saben que sucumbe
a ríos revueltos de pájaros muertos.
Por zonas agrestes deja en el paisaje,
retazos de sueños.
En ese, su sino,
con lágrimas secas prosigue su rumbo…
De olvido y misterio.
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REPROCHE
Santiago García – México
Por qué se encontraron tus miradas con las mías
por qué el roce de tus tibias manos
tocaban las mías frías, mil atenciones sólo sentía.
Largas eran las noches, despertar, evocarte toda y pensarte,
llenaba mis ilusos pensamientos con tus tórridos recuerdos,
tus detalles emprendían vuelos incapaces de aterrizar,
surcaba cielos, todo eras tú.
Frases silentes endulzaban al oído y saciaban mis vacíos,
nublados amaneceres se convertían en soleados matinales,
en tardes luminosas de ansiosa vibración. ¡Todo era esplendor!
Más un día de fatal encuentro, tus últimas muecas marcaron la distancia,
aún retumban en mí mente, ciegas palabras de desdén,
siento que gruñe mi cuerpo, arden por dentro y se deshacen mis entrañas.
No entendiste mi querido amigo que para amar se ocupa la luna,
que para entregarse se ocupa el sol, distintos, distantes,
distancias que no se acortan, astros que no se juntan,
ilusión que se contempla y se desvanece luego, tenue luz,
reflejo intenso, ardiente llamarada que se apaga al ocaso.
Te enamoraste sin tan sólo preguntarme. Callaste.
Ahogaste tu sentir, plenilunio en días soleados,
no pudimos más que eclipsar tu luz y yo mi sombra.
Hombre mortal sin pena, la rabia cristaliza mis ojos
gotas que se esfumaron en ardientes llamaradas de coraje.
¡Ay desventurado e iluso corazón!
acaso no te advirtieron, no te diste cuenta:
en el juego del amor son más de dos los que se ocupan.
Dejaste la rendija abierta por donde se entra la luz.
Ahora sufre y cierra bien esa puerta y si sucede de nuevo
¡Ábrela por completo! seguro verás a quien toca.
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ME PARÉ
Carlos González Saavedra-Argentina
Me pare en el camino
A reflexionar un instante
Para revisar mis maletas,
mi ropaje.
Ando caminando más lento.
Arrastrando cosas viejas
Miedos, inseguridades,
Trastos viejos y cachivaches.
Ya no me importan.
Voy haciendo más ligero, mi equipaje
Mi ego, no es tan necesario.
Con lo simple, tengo bastante.
No guardo rencores, ni sabores amargos
No necesito demostrarle nada, a nadie
Sé quién soy.
Seré más sensible, menos instruido
Hasta un poco aventurero, soñador
y salvaje.
Para conservar la avidez del aprendizaje
Y en mi corazón un mundo, de sueños
y estrellas.
La hermosa vida que vivo, siendo amable.
Con sus bellos momentos.
Sus paisajes me brindan la magia de la vida.
La mesa de amigos y familiares.
Lo único que llevare en mi equipaje.
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NADA PIERDE SU ESENCIA
Elspeth Gormley- España
Cual frágil mariposa temblorosa,
que ante la llama ardiente y seductora
se acerca sin temor, alborozada,
ignorando que llegó su última hora.
Así es la vida: llama siempre atrayente,
que envuelve e hipnotiza sugestiva;
y se piensa que la ausencia la detiene,
olvidando que el mundo gira y gira.
Si la palabra pierde su ternura
y la sedosidad que al alma calma,
aunque la miel extravíe su dulzura,
mantén por siempre viva la esperanza.
En fatigosa carrera desbocada
pretendes alcanzar la ansiada meta;
no entierres la ilusión si todo falla,
recuerda que ante ti habrá otra puerta.
¿Y qué queda al final de la jornada?
¿Acaso se detendrá el ciclo eterno?
No llega el fin mientras respire el alma,
y aun esquivándolo, volvemos al sendero.
Nada pierde su esencia
Nada pierde su esencia ni su aroma
cuando se vive al fuego de la fragua;
porque el risco, aun roto en mil pedazos,
seguirá siendo roca; el mar, será agua.
Y como el risco ante las olas fieras,
que a su embate constante no se inmuta,
sigue adelante; pasarán las tormentas,
no será eterna la pena que te abruma….
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LOS SILENCIOS
Stella Higuera -Colombia
Cuántos silencios ocultos en las pisadas de la hierba,
en la hoja arrastrada por el viento,
en la quietud de la noche.
La sabiduría es la que calla.
Contemplas.
Comprendes.
No sé qué confidencias le harás al aire.
Solo sé, madre, que pides a Dios por mí.
Sobre la franja oculta de la tarde
la vida avanza ligera con sus manos blancas.
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TE VERÉ MARCHAR
Carlos Diego Jaramillo – México
Está bien, se dará nuestra separación como tú lo quieres,
cada uno adoptará su forma y su religión y comulgará en otros altares.
Si, tomarán nuestras vidas diferentes caminos
tornándonos indiferentes,
y así, se alejarán también nuestros signos,
llegando el dolor y el desgaste a nuestras mentes.
Aun con todo esto, crees tú que lograré olvidarte;
no… te equivocas,
tú eres mi fe y vivo para amarte,
con obsesión tal que el enfermo a las copas.
Pero tú así lo quieres,
aun cuando sabes que te amo sin medida,
aun cuando implore de rodillas te quedes,
habrá despedida, porque tú así lo quieres.
Sólo Dios sabe lo inmenso de mi amor,
solo cuando se ama con este amor limpio
en medio del propio sufrimiento y dolor
buscaré tu bienestar en mi martirio.
Y lo sabes, a fuerzas no se dan las cosas…
por ello, te dejo volar;
aunque yo me quede con las alas rotas.
Si… será como tú lo quieres,
como tú lo quieres, te veré marchar.
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EL BELLO NARCISO
Omar Martínez González- Cuba
Cada mañana,
en el cristal del lago,
el bello Narciso se disfrutaba.
¡De verdad soy lindo!
Se jactaba así Narciso
cada día, en la mañana.
Harto ya del pavoneo
de ese tan «bello» Narciso,
el lago,
volteaba el rostro y se alejaba.
¡Pondré turbias todas mis aguas
para que no se goce este tal Narciso!
Se prometía así el lago
cuando se iba Narciso.
Su compromiso el lago incumplía.
Y al día siguiente,
y al otro día,
se contoneaba,
se perfilaba,
se disfrutaba
y se saboreaba Narciso.
Sólo una cosa desconocía ese bello Narciso.
Era la causa que cada día
al lago bien le impedía enturbiar sus aguas,
cumplir su promesa
para impedirle a Narciso
que se gozara.
Pocos metros a la derecha,
todos los días,
lavaba ropas la campesina.
Joven,
hermosa,
sencilla.
Y ella en el lago no se miraba.
No sabía Narciso.
No la veía.
El lago sí.
Sí la observaba. Y disfrutaba,
cada mañana que la muchacha
con sus aguas las ropas aseara.
La campesina.
¡Llegó un mal día!
Mientras se recreaba,
el bello Narciso escuchó un quejido.
Y se enturbiaron las aguas frente a Narciso.
¡Había perdido dos pantalones la campesina!
Ella lloraba mientras se hundían.
¡Sin pensarlo saltó Narciso!
Ni siquiera el lago pudo advertirlo.
¡El bello Narciso había olvidado que él no nadaba!
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HOMBRE
Luis Fernando Molina – Guatemala
De pronto el hombre surgió ante mis ojos,
con los pasos firmes y firmes los hombros,
pero algún vestigio queda en su mirada
del niño que ayer llevé de la mano
del niño que ayer dio brillo a mi casa.
Hoy abre los surcos con sus propias manos,
siembra las semillas de sus propios sueños,
mientras su sudor riega aquel sustrato
en el que cultiva sus jóvenes años.
El niño de antes, hoy fruto maduro,
que soltó mi mano y sigue su rumbo,
lleva sin descanso corriendo en sus venas
la fuerza del cerro y mi amor profundo,
la sangre es el puente entre nuestros mundos.
De pronto el hombre me miró a los ojos
y supe que el niño ya se había ido,
y mi amor y él habían crecido.
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EL INVIERNO DE LOS AÑOS
Ginnebra Move – Colombia
Las huellas de la noche,
tu luz, el esplendor del día,
el color de primavera,
el frío del invierno,
la melancolía del otoño
cernida en lo rojizo de la tarde;
de pronto,
otra vez la oscuridad
y hacia la nada el escalón final…
las nubes oscuras
se llenan de relámpagos…
las primeras gotas
empiezan a caer,
una inesperada tormenta de otoño…
cuando el invierno de los años te empieza a marchitar,
en el corazón
crece el amor propio,
floreciendo
en una nueva órbita
y hacia nuevos mundos
la brisa te espele dulcemente;
ya todos los meses
entra el sol por la ventana
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QUISE PROBARTE CON UN BESO...
Ángel Ariel Navarro – Argentina
Quise probarte con un beso…
quise probar a qué sabías.
Recuerdo: me acerqué ese día
y -¡vaya sorpresa!- me quedé tieso.
Olías a perfumes de otros tiempos,
a flores silvestres y a jazmines;
yo me senté en los adoquines
y, embelesado, te observé de lejos.
Un aura turquesa te envolvía
como un manto cubre a una sacra imagen;
tus ojos fulgían amenazantes,
tus manos blancas resplandecían.
Aunque quería yo no podía,
-¡oh pavor siniestro!- aproximarme;
en extático trance caí esa tarde,
absorto oteaba en la lejanía.
«¿Te pasa algo?», me preguntaste
cuando llegaste hasta mí.
«Quiero saber a qué sabes»,
dije y, pasmada, echaste a reír.
«Levántate y pruébame», alentaste;
el cielo trepidó sobre mí,
las aves huyeron al instante
y mi corazón muy fuerte empezó a latir.
Tomaste mi mano, yo tus caderas,
y con ímpetu amable te acerqué a mí,
un beso estalló en la arboleda
y luego un silencio… silencio sin fin.
Supe de pronto a qué sabe tu boca,
tu historia, tus miedos, tu ansias, tu ser;
probé con un beso tu alma amorosa
y en tus labios de ensueño fui libre otra vez.
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UN CANTO A LA VIDA
Santos Nerone – Argentina
Un canto a la vida celebro en la ocasión
ya que he determinado en tono de poesía
que mis versos se vuelquen con lo que el corazón
me dicte a su manera viviendo cada día.
Ya lejos de otros tiempos en que por principiante
mi pluma no rasgaba con fuerza el papel,
si bien con ese ímpetu casi siempre anhelante
pero sin la sapiencia que hoy llevo a flor de piel.
Tomándome distancia de recriminaciones
por las vivencias propias que hacen lo cotidiano,
al fin la queja airada con sanas intenciones
que permití aflorara al compás de mi mano.
Tomar lo positivo para este libro nuevo
que es muy capaz la vida de ofrecerme a mi paso,
sentir cada poesía con el sabor que llevo
transitando mis días más cerca del ocaso.
Dejar la merecida muestra de gratitud
hacia todo lo bello que se nos cruza a diario;
un amor, un paisaje, la amistad o la virtud
que excelsa se realce en algún comentario.
Vestir ropas de gala en el poeta eterno
que llevo dentro mío dejándolo aflorar,
y así con cada estrofa completar el cuaderno
que luego será libro para poder volar.
De mi libro “Un canto a la vida” publicado recientemente.

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MELANIA
Sylvia Ovington
Tengo una tristeza
absurda,
deborando mis adentros.
Manera que siento
el universo ajeno.
Mi yo se expande
en neblinas azules
y quiere
ser pájaro de buenas
nuevas.
Y nadie entiende
esta alma peregrina
buscando ternura.
Habita laberintos
concentricos.
Y me pierdo…
Y me encierro en lo profundo
de la magia del abecedario.
Y hay una Melania sutil.
Y me susurra canciones…
Canciones, como viento
que se lleva hojas a su paso.
Y la madrugada trae
nostalgia…
De caricias suaves.
De voces amadas.
Y la sonrisa renace,
como amanecer nuevo.

LA VOZ DE LA TIERRA
Cecilia Pari Silva (Khaekha)– Perú
Nos han dicho
cuántos grados ha subido el mar,
cuántos días de calor
nos ha regalado el cambio,
cuántos millones de peces
se han ido a lo profundo.
Pero ningún número duele tanto
como escuchar a la tierra toser.
Yo soy de Cajamarca,
donde la tierra no es paisaje,
es madre. Pachamama.
Y la Pachamama
ya no canta como antes.
Antes su arroyuelo cantaba clarito.
Ahora llora turbio.
Antes el viento traía trinos.
Ahora trae polvo.
Los poetas lo sabían
antes que los científicos.
César Vallejo dijo:
«Si llueve,
que llueva de corazón».
Y hoy llueve,
pero no de corazón.
Llueve con rabia.
Llueve cuando no debe.
¿Para qué sirve el poeta hoy?
Para recordarnos
que no estamos perdiendo grados,
estamos perdiendo el hogar.
Para que un niño de Celendín entienda
que cuidar un puquial
es más poético
que talar un bosque.
Para que el labrador
que tararea en la chacra
siga teniendo
a quién agradecerle.
Porque cuando se seque
el último ojo de agua de Porcón,
no nos va a doler la estadística.
Nos va a doler el silencio.
Que nuestra voz sea hoy
el arroyuelo
que no se quiere apagar.
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EL SENDERO DE LA VIDA
Sarah Petrone-Argentina
Carga la vida igual que una condena
sin esperar del futuro una migaja
sin ver la realidad que desespera
por mostrarle la luz del sol, cualquier mañana.
Inclina con dolor su pecho a la nostalgia,
arrastra con temor los años que ha sufrido
como quien ve pasar su vida en la de otros
se retrae al reabrir tan solo sus heridas.
Sola, en la realidad que no ha elegido
dibuja su silueta en el ocaso
el sendero de la vida en que sostiene
con mano trémula el bastón que la acompaña.
Detrás de las montañas, el regreso
de aquellos a los que ama, se retrasa,
es la espera de los muchos que se fueron
en busca de libertad o de trabajo.
Se acerca a la grieta de su vida
anunciándose a un final que ha presagiado,
sin embargo, desea y se decide
a esperar un poco más… Y vuelve a casa.
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MADRE
Ricardo Quattri -Argentina
Madre de parto y nueve lunas felices.
Hermosa en un cuerpo nuevo de perlada
belleza y fragancias dulces. Bella.
Con su piel única y felicidad plena…
En sonrisas de luz y magia,
llena de engendro soñado, esperado. Amado.
Ella, madre de juegos, cuidados, besos y abrazos.
Abrazos a corazón abierto. Llenos de amor. Ella.
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¿POR QUÉ?
Ana Unhold- Argentina
Recibí tantos dones. Nací en un precioso lugar,
ríos, lagos, montañas, pampas, glaciares y desiertos.
Brisa tibia, sol de abrigo, cuando a otros falta el agua, alimentos y cobijo.
¿Por qué?
Toda vez, que mis labios muerden frutos jugosos,
evoco a quienes, como largas sombras húmedas amasan tortas de barro,
y paladean su hambre ancestral a orillas de un río sucio.
¿Por qué?
Me fue dado el don de la paz,
que disfruto tal vez sin siquiera merecerlo.
¿Por qué?
Puedo oír el trinar de los pájaros,
arañando la penumbra, anunciando la mañana.
La música del agua saltando entre las piedras,
y el violín de los grillos en la noche.
En otros lugares no muy lejos de aquí
sólo oyen el silbido de las balas,
los ayes de dolor afinando sus notas en alambres de púas,
y el silencio escandaloso de la muerte.
¿Por qué?
Es este un mundo difícil de digerir.
Hermanos contra hermanos, madres contra sus hijos,
ambiciosos humanos, ciegos frente al dolor.
¿Por qué?
Sólo el santo y el poeta sueñan con locas quimeras
Por qué… por qué…por qué….
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NOCTURNO
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
Inmóvil en la arena
Pienso
El rumor del mar
Despierta ecos en mi interior
El atardecer se desgaja
Callado
La noche vence
En el sempiterno juego
Y la luna
Pincelada
Exhala sus tímidos rayos.
Mi espera termina
Ha llegado lo esperado
Su perfume de mujer
Inunda mis entrañas
Amar y ser amado
Eterna ambición
Perpetuo anhelo
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ABIERTOS VENTANALES
Jesús H. Rodríguez Sánchez- Venezuela
Por abiertos ventanales de tu alma,
tus ojos de esperanza,
miran al infinito.
No hay ribazos que inclinen tu visión
ni neblina que la opaque;
limpio está el horizonte de tus sueños.
Se hace inalcanzable tu mirada,
pero sigo contigo,
me iluminas las rutas y me orientas.
Al final de la senda, me miraré en tus ojos,
si es que me lo permiten
tus párpados inquietos.
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HONDOS SUSPIROS
María Rosa Rzepka. Argentina
Cuando el amor se desata
difícil es calcular
o encontrar explicaciones
por lo que pueda pasar.
De pronto la sangre grita.
Las venas con su caudal
sueltan al aire las ansias
que a la pasión echa a andar.
La vida y la muerte exhalan
hondos suspiros al par
que los besos muerden labios.
La gloria se instala ya.
Dulce abandono, las manos
pétalos en caricias van
tan dulcemente que el cielo
comienza a nivel del mar.
Entre las armas más nobles,
las que no causan dolor,
los besos solo asesinan
a quienes mueren de amor.
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LA ÚLTIMA PALABRA
Yanni Tugores- Uruguay
Marcho sin saber hacia dónde voy.
Soy una hoja que arrastra el viento.
Transito una ruta que no tiene fin.
No tengo mapa ni brújula.
Mi camino es incierto.
¿Acaso tenemos un destino?
¿O simplemente somos
nuestros propios artífices
y escribimos sobre pasos ciegos
un mapa de lo que puede ser?
La hoja ¿elige dónde caer?
¡No! El viento la arrastra.
Es él quien propone su viaje.
Ella, simplemente, se deja llevar.
Así es la vida.
Somos generales en nuestras batallas,
capitanes de naufragios,
arquitectos en las guerras,
gobernantes del cosmos.
Nos dejamos llevar por la marea humana.
Con un narigón nos arrastran
bajo promesas que nunca se cumplirán.
Dormimos bajo los eclipses y relámpagos,
detrás de banderas tejidas de olvidos.
El destino se ríe de nosotros
como un tahúr que mezcla sus cartas,
y siempre nos toca la peor partida.
Pero él se olvida de que existimos,
de que vinimos con un propósito.
Nos vende cuentos escritos sin tinta.
Es un carcelero disfrazado de libertad,
un pastor sin rebaño.
Cree que seguimos bajo su dominio,
y quizá él pueda emitir el veredicto final;
sin embargo, nosotros, siempre,
tendremos la última palabra.
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