POESÍAS NOVIEMBRE

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COLABORAN EN ESTA SECCIÓN

Irene Mercedes Aguirre (Argentina) – Inés Blanco-Luna de Abril ( Colombia) – Sara Búho (España) – Matías Bonora (Argentina) – María Elena Camba (Argentina) – Libia Beatriz Carciofetti (Argentina) Susana Curbela (Argentina) – Damaris Escalante (Argentina) – Carlos González Saavedra (Argentina) – Elspeth Gormley (España) – Jaime Hoyos Forero (Colombia) – Lamberto Ibárez Solís (México) – Liliana Lorán (Argentina) – Manuel Llaneza Blanco (Argentina) – Teresa Mateo (España) – Margarita Mangione (Argentina) – Sandra Romeo (Argentina) – Sarah Petrone (Argentina) – Susana Piñeiro (Argentina) – Teresita Morán de Valcheff (Argentina)

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CRONOS

Mercedes Irene Aguirre – Argentina

¿Cuándo nos dimos cuenta de que estabas?

¿Cuándo te hiciste en nuestra vida urgencia?

Nos controlas la vida, la socavas,

nuestro pulso lo apuras o silencias.

Integrado por dentro y por afuera

a nuestra humilde condición humana,

nos racionas los días, las esperas,

determinas la muerte cuando callas.

¡Paradoja insertada en lo viviente

y que a Te temieron los hombres desde antaño,

por tu ritmo exigente, inexorable,

por tu “ahora” inmutable, año tras año,

¡Tiempo devorador, inapelable!

la savia generosa, agosta!

Marchitas o potencias las simientes,

embudo asfixiador. Vereda angosta.

Empero, sé que existe una esperanza,

ella me hace mirar a tus reflejos

con ánimo apacible, con confianza,

Porque siento que sólo eres espejo

que nunca logrará borrar mi alma,

sólo morirá el cuerpo en la pendiente,

pues más allá de tu impasible calma,

está el Tempo absoluto, independiente,

que se conjuga, en límpida armonía,

en el después, el antes y el ahora.

Vital y omniabarcante sinfonía

del Universo entero. En esa hora

en la que visualice, finalmente,

desde el Aleph, a la Totalidad,

en el silencio de lo Permanente,

¡Dónde no hay Cronos, sólo Eternidad!

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LA NIÑA Y YO

Inés Blanco (Luna de Abril) – Colombia


Busco en la memoria
las palabras empolvadas
de la niña frágil,
temerosa y dulce
que me habita.


También los aromas
de eucalipto y mejorana;
del surco y la cosecha.
Las manos de la abuela
y sus silencios repetidos.


Las añosas campanas
con sus voces centenarias;
el vuelo luminoso
de las luciérnagas…
el perro fiel y desnutrido.


Las sombras fantasmales,
las quejas, los rezos,
los mimos y las voces;
el vestido del domingo,
el pan y el café recién colado.


Juntas, la niña y yo,
entre llanto y risas
hemos crecido:
Ella, aún juega con la luna
y yo, deletreo palabras
en procura de un poema.

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PEQUEÑITA

Sara Búho – España

Si alguna vez me miras a los ojos
y no me ves
ni tan siquiera al fondo,
no te asustes.

Si alguna vez me das la mano
y el tacto se hace incómodo,
frío y caliente a la vez,
como ausente,
por favor
no te asustes.

Si alguna vez notas
que las lágrimas se me están
quedando encerradas dentro
y en mi sonrisa sabes que estoy
llorando mares invisibles,
no te asustes,
por favor.

Si me ves, alguna vez,
más pequeñita de lo que suelo,
más cerca del suelo,
sólo… no te vayas.

Quédate como permanece el árbol esperando
sus flores caducas.
Quédate porque voy a volver
como las mariposas que siguen su ruta.
Quédate porque no me he ido
a ninguna parte.

Es sólo que es difícil existir
tanto tiempo en mi cuerpo,
en mi manera de sentir;
la vida desaparece a
veces,
pero tu presencia tira
de mis océanos hacia fuera.
Sé volver,
y encontrarte no es el lugar ni el destino,
es tener la brújula que da la calma
a quien está perdido,
cuando todo y nada
parece lo mismo.

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MI RÍO

Matías Bonora – Argentina

En el umbral del remanso

recuerdo mí río,

desde aquel rocío

en el amanecer de mi vida.

Todo era río con el sol de la infancia.

Allí conocí la temprana muerte

en su tarde apacible:

                     era blanca su pálida carne

y oscura malla llevaba

e izado el juvenil cuerpo,

hasta la sosegada orilla,

abrigado con la urgente planicie

de un maternal, desnudado

y desahogado plañido.

Todo era sol y sombras,

caprichos de luna,

marea sin edades;

crepusculares destellos

sobre la acuática piel

acariciada desde la brisa

en secretas voces de junco,

sauce y casuarinas.

El río vive en el latido

del lecho,

ribereño beso de perenne corriente.

Y en la placidez de su estoa

el río impera, el río es vida,

el río lleva,

          el río da… ¡Siempre quita el rio!

          Y es el río que, 

perpetuo, 

                 une, aleja 

y nos trae.

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ELEGÍA DEL ÁRBOL FENECIDO

Matías Bonora – Argentina

¡Ay, la vida
en crueldad tendida!
Ha fenecido la sombra, el aire,
la noble presencia.
El árbol que no supo ser bosque,
ha sido mutilado de raíz sedienta
ante un frenesí de ácida indiferencia.
Centenario bronquio del suelo triste.
Queda tu hollada herida
                de impotencia y astillas.
Morir de pie, a un misterio del cielo,
sin sentido,
ante el filo del desamparo
y en el postrero silencio
del mudo quejido;
la infamia lacera
                    y quedas
desaparecido,
                    en la oquedad perenne
del siniestro acontecido,
                    y ultrajado
de olvido.

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NUESTRAS MANOS

María Elena Camba – Argentina

Tus manos en las mías

danza tribal por nuestros ríos,

recorriendo laderas,

llegando a la cúspide,

acoplando esencias.

Tus manos en las mías

hablando de rutinas,

hacedoras de momentos,

tan nuestros,

tan simples.

Nuestras manos,

de leños añosos,

hacedoras de milagros,

juntas pueden

superar abismos.

Nuestras manos

se llaman siempre

con su propio lenguaje,

crean ritmos de orquesta,

arpegios florales.

Nuestras manos se llaman,

se buscan,

se eligen cada día,

milagro cotidiano

de saberse juntas.

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TE LLAMABAN TERNURA

Libia Beatriz Carciofetti – Argentina

Eras la custodia oficial

en la empresa en que trabajaba.

No tenías días libres

y no eras muy bien remunerada.

Cumplías con tu tarea

sin reclamar nunca nada.

Con una simple caricia

al pasar te conformabas.

Dormías como cualquier perro.

Ante el menor ruido te despertabas.

Eras lo más dulce que conocí.

Por eso *Ternura * yo te llamaba.

Al escuchar mi voz…

Tus orejitas parabas…

Pues sabías que mi trato hacia ti.

Era como a una gran dama.

Hasta que un día llegué tarde.

En esta ciudad ¡tan convulsionada!

El tráfico era un caos…

Estacioné y caminé apresurada.

Al encender la luz de mi oficina

oí que alguien se quejaba.

¡No pude creer lo que veía!

¡Eras casi una piltrafa humana!

Me miraste con esos ojitos

de miel almibarada…

Te abracé sin importarme

que mis ropas se mancharan.

Comenzaron a arrimarse…

El jefe y otras empleadas.

«Parece que el robo fue»

muy temprano esta madrugada.

Y cuando su perra vio al ladrón

que al portero amenazaba.

Se abalanzó sobre el mismo

Mientras el con un hierro le pegaba.

Ella quedó junto al portero

como él; inmovilizada.

Su «Ternura»… fue la custodia

hasta que el personal llegara.

Su aliento fue el único oxígeno

hasta que llegó la ambulancia.

Pero ella no se dejó tocar.

Seguro que a usted la esperaba.

Te miré fijo a los ojos

Y asentiste con la mirada.

Como diciendo ¡mamá!

Demoraste esta mañana…

Tu corazón junto al mío

muy lento ya palpitaba…

Solo atiné a alzarte

y correr a la veterinaria.

Parecías un bebé, y yo,

yo calor con mi cuerpo te daba.

Llorando todo el camino

y mientras te examinaban.

Te entablillaron las costillas.

Tenías ¡tantas quebradas!

Habías perdido ¡tanta sangre!

Mi «Ternurita» fiel empleada.

Cumpliste con tu tarea.

Pero no te sirvió ¡de nada!

Tu ama llegó muy tarde.

Cuando casi agonizabas.

De solo pensar en tu fin.

De dolor se me embarga el alma.

Y lloro de impotencia

de intolerancia ¡de rabia!

Mientras te curan sostengo

lo que quedan de tus patas.

No se que será de mí…

sol de mis mañanas…

Hoy me reintegré a mis tareas

junto a la pena que me acompaña.

No encuentro tu cuerpecito tibio.

Alfombrita color dorada.

Soy un robot que hace cuentas.

Que sigue atendiendo llamadas.

Que tiene los pies en la tierra.

Pero en su cabeza ¡nada!.

Un ladrón no solo robó a mi empresa.

Sino que te mató con saña.

Que allí en la cárcel se pudra,

y la sangre se le haga agua.

Que sólo recuerde tus ojos

cuando feroz te golpeaba.

Será su peor castigo.

y para mí la mejor venganza…

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EMBRAVECIDO MAR

 Libia Beatriz Carciofetti – Argentina

Embravecido mar que te agitas

encrespado por tanto daño que te causan

y en una vorágine de Tsunami  vomitas.

Océanos que dejaron de ser transparentes

por esta raza humana que descarga

deshechos que contaminan

la fauna de los peces que lo habitan.

Queremos que el agua sea clara

que se vean las piedras que le adornan

que al reflejarse el sol en ellas

sean cual preciosas joyas.

Que sus olas besen las playas

kilómetros a la redonda.

Que su espuma traiga el aroma

de su sal y de su esencia

y en el golfo se concentre

cual si fuera una corona.

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SOLO RESPIRO

Susana Curbela – Argentina

¡No te confundas!

No estoy viva. Sólo respiro.

Y por mala voluntad de este cuerpo rebelde

que insiste en demostrar su poderío.

¡No te rías! ¡Es cierto!

El decide cuando duermo y si despierto;

si lloro o río, como o ayuno, odio o amo, olvido o recuerdo…

Ah! lo siento…no puedo perdonarte…

¡Acaba de robarme mi albedrío!

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MI CIUDAD HOY (haiku)

Susana Curbela – Argentina

Arena, sol y mar.

Viento sur alejando

aves y humanos.

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BARBARA

Susana Curbela – Argentina

Pequeño gorrión de esencias,

de inquietudes infinitas.

Néctar de altiva arrogancia,

de inmensidades chiquitas.

Volcán de frío aparente

que guarda entrañas de fuego,

con aroma de poemas

y de erupciones inéditas.

Sos un sí y un no,

juntos, disjuntos,

un siempre, un nunca,

un ayer, hoy y mañana.

Algo superficial y tan profundo,

que hace a la paradoja más humana.

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DIEZ SEGUNDOS

Damaris Escalante – Argentina

Entre palabras graciosas se eleva mi risa.

Hasta que un silencio se arrima.

Apenas pasan dos segundos

y mis manos ya están temblando.

Piensa mi mente qué payasada decir

para con ellos volver a reír.

Pero estoy tan blanca como la nieve.

Tan roja como frío ardiente.

Segundo tres, el silencio me genera estrés.

Me llevo la mano entre los dientes y

mastico mis uñas para entretenerme.

Segundo cuatro, cinco.

Me muevo a cada rato y brinco.

Mis manos oprimen la mente,

obligándola a pensar.

Segundo seis, siete.

¿Qué le pasa a mi mente?

Pierdo el ritmo para respirar,

inhalo y exhalo velocidad.

Segundos ocho y nueve.

No retoco mi respiración

y ni una palabra me llueve.

Me mareo, me acobija el pánico,

el silencio me sabe antipático.

Segundo diez, dejo de mover mis pies.

Mis manos paran de temblar,

se han calmado por el tacto de un ser amado.

Un abrazo es más que suficiente,

las palabras surgen fácilmente

y la risa, otra vez, suena potente.

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¿QUÉ NOS PASA ?

Carlos González Saavedra – Argentina

Que andamos por la vida a las patadas.

Con un teléfono, captando

Peleas, en una pantalla.

Que no, miramos a los ojos.

Que no, emitimos palabras.

Que ignoramos ,al necesitado.

Que juzgamos sin piedad.

¿Qué nos pasa?

Competimos con la pobreza

Dando a conocer guarismos,

que no resuelven nada.

Y no nos ocupamos, de lo que nos falta.

¿Qué nos pasa?

Que enfocamos el sufrimiento en Gaza

E ignoramos los niños de África

Los campos de refugiados

O al que va pidiendo en nuestra vereda,

casa por casa.

¿Qué nos pasa?

Que no brindamos amor

Que miramos de reojo,

Desconfiamos, de los ojos escarchados

De los que les falta.

De los que necesitan un abrazo,

una mirada.

Con que urgencia vivimos

Que nos cuesta responder

Al que nos muestra, las carencias de su alma.

¡Nos pasa!

Que vivimos contaminados

Sumidos en el desconcierto,

Sin apreciar la abundancia.

Nos cuesta, encontrar la Paz,

en nuestra alma.

Tómenos conciencia

El Amor y La Paz

Palabras que debemos practicarlas

Eso lo que nos falta.

Porque son la esencia

Que atesora el alma.

A nosotros mismos,

A todos.

Por una humanidad,

sin odios, ni guerras ,con Paz

Porque la Paz,

es más que una palabra.

Es voz del alma.

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EN EL SUSURRO DEL MAR

Elspeth Gormley – España

Cuando la tristeza invade mi ser,

busco refugio en la orilla del mar,

donde las olas, como manos tiernas,

acarician mi alma en su eterno suspirar.

El horizonte se tiñe de melancolía,

mientras el sol se esconde tras el ocaso,

mis lágrimas se mezclan con la sal,

y la brisa se convierte en un cálido abrazo.

Cada paso en la arena, una confesión,

huellas que guardan mi dolor y esperanza,

mas el vaivén de las olas, compasivo,

las borra suavemente, como un beso de bonanza.

El murmullo del mar calma mis heridas,

susurros marinos que envuelven mi dolor,

la luna, testigo de noches de soledad,

me guía con su luz, mi constante farol.

En la inmensidad del océano encuentro paz,

el mar me habla en su lenguaje eterno,

me recuerda que todo en la vida pasa,

y con su abrazo, mi tristeza se disuelve en un sueño.

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EL MILAGRO DE TU RISA

Jaime Hoyos Forero – Colombia

Despierta ríes, y al reír, tus labios

inquietos me parecen

                                relámpagos de grana que serpean

                                sobre un cielo de nieve.

                                              (Gustavo Adolfo Bécquer)

Si no existieras más que en tu sonrisa

y solo conociera yo tu boca,

viviría del goce que provoca

el pájaro canoro de tu risa.

Su dulce timbre musical, hechiza

todo lo que al vibrar su risa toca:

la flor, el alma, el manantial, la roca

y las cuerdas de lira de la brisa.

El quinto punto cardinal del mundo

son tus labios que besan bajo el peso

del amor, en su vértice profundo.

Tu boca es milagrosa como el vino:

se hace en la copa de tus labios, beso,

y honda embriaguez de amor en mi camino

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MI PADRE

Lamberto Ibárez Solís – México

Te recordaré siempre en mi vida;

tu figura, tu temple y hasta tu bravura;

tu recia mano, tu mando con dulzura

que gobernó nuestra infancia vivida.

Cambiamos canicas por el arado;

las rayuelas, los trompos y culebrinas

por las madrugadas duras e inquinas

y la escuela llenó nuestro sueño dorado.

Nunca llegó ese beso anhelado;

ese abrazo tuyo que me habría cimbrado;

yo era un niño en un mundo ofuscado,

yo… era tu hijo y te había amado.

Fui adolescente con muchas dudas,

buscaba tu ayuda cual bálsamo entero

y tu ruda mirada y tu rostro fiero

dolían mi carne con tus manos duras.

Volé del nido y busqué mi futuro,

las letras cambiaron con fe y esperanza,

las aulas muy doctas me dieron templanza;

caminé veredas y surcos muy duros.

Y hoy que soy padre y te he comprendido

que beso a mis hijas con amor profundo

que son mi todo, mi fe en este mundo;

me duele tu ausencia… ¿Por qué te me has ido?

¿Por qué te me fuiste mi Viejo adorado?

Quisiera decirte cuánto te quise

y cuántas cosas en mi vida hice;

quisiera abrazarte y llorar a tu lado.

Reírme contigo y caminar contigo,

sostenerte en mis brazos hoy en tu vejez;

oír tus consejos y tus regaños, una y otra vez;

cuánto te quise mi padre querido.

¿Por qué tu muerte me dejó al desamparo?

Cuando mi mundo no estaba tan claro

qué pena tan triste qué golpe tan caro

qué vacía mi vida… hoy busco tu faro.

Tu faro de luz que ilumine mi vida,

mi vida incompleta; pues me faltan dos:

mi Padre y mi Madre que están ya con Dios

y lloro en silencio su eterna partida.

Hoy cuánto diera por estar a tu lado,

junto a mis hijas con mi amor soñado,

invitarte una copa y haber conversado;

abrazarte y besarte mi viejo amado.

Más… estoy solo; sin nadie en el mundo,

no tengo un abrazo mi padre adorado,

ni quien me reciba con un beso esperado,

pero hoy te canto… mi Padre anhelado.

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ROSAS EN LLAMAS

Liliana Loran – Argentina

Extrañas rosas en llamas,

un ardiente sortilegio,

mágica lumbre que asombra

con sus fúlgidos destellos.

Fuego en sus cálices verdes,

sus corolas son de fuego,

radiante flama que asciende

desde la tierra hacia el cielo.

Así se enciende mi alma

después de sentir tus besos,

que traen calma a mi dolor

y a mi penumbra … un lucero.

Como esas rosas ardientes

mi alma se hizo luz y fuego,

después de sentir tu abrazo

estrechándome en tu pecho.

Y un reflejo diferente ha

y en mis ojos luciendo,

después de que me han mirado

tus ojos, mansos y buenos.

Hay un sabor singular

en mis labios , casi ingenuos,

después de haberme besado

tus labios tibios … sedientos.

Y son dos rosas en llamas

nuestras almas, encendiendo,

mágica lumbre de amor

que iluminará nuestros sueños

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ENGUALICHADA

Liliana Lorán – Argentina


Miro los árboles, los pájaros, las nubes
lánguidos tules blancos en el cielo,
huelo los pastos que verdean con valentía
guapeándole al frío intenso del invierno.


Aquí y allá alguna hoja amarronada
desprendida de los tilos casi yermos,
nos cuenta la historia conocida,
de vientos, de lloviznas , de silencio …


Camino bajo el cielo ciudadano,
que guarda en cada esquina un ventisquero,
de esos … con olor a pampeanía,
retazos desflecados del Pampero .


Camino… y suspiro cuando advierto
cuánta gente de mi patria se halla lejos,
y se estruja mi corazón pensando
que algún día pueda ser… una de ellos .


Se que lentamente la nostalgia
rasgaría mi alma en los desvelos,
y mis ojos hurgarían en la distancia
la nocturna Cruz del Sur como consuelo …


Mi país me brota por los poros,
cuando lo nombro casi me estremezco,
porque llevo en el alma a Buenos Aires,
porque Argentina … es en mi, sello de fuego

Cómo no enamorarse de sus calles ?
de su gente , sus olores, de su acerbo,
si hasta aquellos que dejaron sus terruño
eligen concretar aquí sus sueños …


Me confieso y proclamo “engualichada”
por argentinos conjuros hechiceros,
que me hacen una ardiente enamorada
de la grandeza de mi tierra y … de mi pueblo.

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CUANDO ME HAYA IDO

Manuel Llaneza BlancoArgentina

Cuando me haya ido, no me olviden,

manténgame con vida en sus recuerdos.

Moriré por siempre si deciden,

olvidar todos los momentos bell

Cuando me haya ido, no me lloren,

volaré en mi viaje a las estrellas.

Búsquenme en el cielo y no me añoren,

me verán allá entre todas ellas.

Cuando me haya ido, llenen mi ausencia,

con todos los instantes ya vividos.

Ahí descubrirán mi esencia,

que alejará por siempre al olvido.

Cuando me haya ido, tengan fuerza,

la vida continúa y es muy bella.

Celébrenla con ganas y entereza,

que yo seré feliz en las estrellas.

Cuando me haya ido,

poniéndole final a mi existencia

Recuerden lo que hemos compartido,

y encontrarán mi alma y mi presencia.

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TE DECLARO CULPABLE

Teresa Mateo – España

Te declaro culpable
de este no tener los pies en la tierra
llena de cristales de los vasos de agua
en los que tantas veces me ahogué
sin saber que nunca dejé de hacer pie,
con lo que a mí me gusta ser descalza
y saltar en los charcos
para salpicarte la vida.
Quiero ser yo y nuestras circunstancias,
permanecer en esa altura
con tu brisa dándome en la cara.
Eres todo lo bueno que se hace
si esperar es contigo.
Eres el sentido de las agujas de mi reloj,
porque me da igual que no me dé Tiempo
si el que lo hace ahora eres tú
y no pensar en otra cosa que no sea vivir para contarlo
con los dedos de mi mano sobre tu espalda,
rompiéndonos de risa
mientras nos buscamos las cosquillas
diciendo con la mirada frío o caliente,
siendo siempre lo segundo,
dejando que este juego lento nos queme.

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ES EL AMOR

Marga Mangione – Argentina

Es el amor la expresión,

más noble del ser humano,

amor de madre, de hermano,

amor entre hombre y mujer.

El amor puede crecer,

haciendo al mundo más puro,

porque con amor, seguro,

no habrá odios ni rencores,

ni corrupción, ni dolores,

si es que reina en el futuro.

Con amor yo les auguro,

a muchas generaciones,

armonía en las naciones,

compromiso hacia el hermano.

Con amor, el ser humano,

ha de vivir dignamente,

y levantada la frente,

trabajará con orgullo,

sin gritos y sin barullo,

gozando siempre el presente.

Con amor estará ausente,

la guerra en el universo,

no podrá el hombre perverso,

crear ninguna contienda.

Y cuando el amor se extienda,

hasta el animal salvaje,

será adorno en el paisaje

y nadie habrá de matarlo,

con amor han de cuidarlo,

comprendiendo su lenguaje.

Amor de Dios es mensaje,

y al amor hemos de darnos,

si logramos no olvidarnos,

hemos de ser muy felices.

Cerremos las cicatrices,

y olvidemos las heridas,

no serán horas perdidas

las que usemos para crear,

un mundo donde encontrar,

unión en todas las vidas.

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DESOLACIÓN

Sandra Romeo – Argentina

Transparente
el aire perlado
cae en mis manos
con la contundencia
de tu mirada helada.
Tus ausencias
dejan huellas perfectas
inasibles
que se pierden
en la lisa
inconmovible superficie
de una tierra devastada
desierta
desolada.

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EL HOMBRE Y DIOS

Sarah Petrone – Argentina

Te llamo otra vez y no me escuchas
toco tu corazón y no me atiendes
me aferro a tu mano y te conduzco
sin embargo… Te sueltas y me alejas.


El compromiso de amor estás quebrando
los frutos recogidos se dispersan
te asustas porque niegas mis Verdades
ya no sé cómo encauzarte y no te pierdas.


Te espero en cada vuelta de tu vida
pacientemente te cuido desde cerca
me abrazo a tu cruz y porque la hago mía
desde Mi Cruz derramo mi clemencia.


Despierta a tu conciencia y mira al mundo
del infierno del Dante te prevengo
mis lágrimas de dolor no han conseguido
llenar el cuenco que apague tanto incendio.


Ni aún así me ves ni te arrepientes
está matando el desamor a tu planeta
mi creación, mi simiente y mi natura,
y tu heredad desangran sin remedio.


Pobres al fin, el despertar del mundo
se muere sin saber que desde lejos
una oración se pierde sin fututo
y de rodillas lloro tu desprecio.

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FELICIDAD 

Susana Piñeiro – Argentina

Felicidad que anhelamos y te muestras tan esquiva… 

¡cuánta frustración nos causas, desvaríos y fatiga! 

¡cuánta energía perdida nos  provoca la ansiedad

de atarte a nuestra existencia cuando está descolorida!

Te apareces como un sueño inalcanzable y perenne 

que nos empuja a lanzarnos, atraparte y poseerte 

pero si así lo intentamos, te diluyes fugazmente 

dejándonos más vacíos que antes de desear tenerte.

Y es que libre y lisonjera, también eres traicionera 

no te entregas para siempre, sólo momentos nos dejas…

instantes breves y etéreos que unos tras otros desfilan,

emociones que se esfuman cual la luna en la neblina.

Ya no quiero perseguirte y hacerte mi prisionera 

pero sí, reconocerte y gozarte cuando llegas 

guardándome esa alegría para poderla evocar 

sabiendo que vas y vienes como un ave en libertad.

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    ENCUENTRO

Susana Piñeiro – Argentina 

¿Dónde corres presurosa Luna llena …tan hermosa 

loca de amor por el Sol, sin ocultar tu desvelo 

por fundirte en tierno abrazo y darte entera  en un beso?

Fugaz reunión, dos amantes deseosos y apasionados 

inspiración hecha versos por «amar y ser amados»… 

aunque solo sea un instante ¡qué bien lo disfrutan ambos!

Destino ingrato que impide tu largo encuentro anhelado

en que sosiegues su ardor con el frío de tus labios 

y entibies con su calor heladas noches de antaño.

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Hoy nos despedimos de una voz única y querida, Teresita Morán de Valcheff , cuya poesía iluminó páginas y tocó nuestros corazones. Su talento y sensibilidad nos dejaron un legado de palabras que seguirán resonando en nuestras almas. Aunque su presencia física ya no esté con nosotros, su espíritu vive en cada verso que escribió. Gracias, Teresita Morán de Valcheff , por compartir tu luz con nosotros. Descansa en paz  

LAS LETRAS DE MI NOMBRE

Teresita Morán de Valcheff – Argentina

Que la muerte no me atrae

en muelle lecho de aséptica blancura

en la agónica lumbre que agiganta

quedas sombras que aguardan…

No quiero la queja plañidera

de rotos campanarios

en un cielo de piedra

ni enterrar mis raíces

en prolijo campo

de losas que predican

vanidad de epitafios.

Quiero andar los caminos

con mirada asombrada.

tocar los fuegos de infinitos ocasos

embriagarme con todos los aromas de la tierra.

Que la sal de ignotos mares

me lastime la boca

y el viento del desierto

haga nido en mi huella

.

Bajo un cielo extraño

cuando la noche regale sus oscuros racimos

vendrá la muerte con soplo terrible

para robar los fuegos.

Mas…yo estaré extasiada

en el mágico trino del pájaro de oro

que graba en una estrella

las letras de mi nombre.

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