ARTÍCULOS – ABRIL
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· «Cada palabra escrita es un puente hacia nuevas perspectivas; descubre lo que abril tiene para ti.»

HACIA LA DICTADURA A TODA MÁQUINA
Lluis Bassets / Corresponsal Estados Unidos
La abierta batalla entre la justicia y la Casa Blanca ha llegado a su punto álgido. Vamos a ver si puede parar los pies a quien quiere erigirse en autócrata
Entre Trump y la dictadura solo quedan los jueces. Se acercan ya a dos centenares las demandas ante la justicia, contra sus 124 órdenes ejecutivas muchas absurdas y un buen puñado inconstitucionales a simple vista, que sigue firmando incansable con burlona solemnidad y luego muestra satisfecho a las cámaras. Todo sucede en el Despacho Oval, epicentro de la política en Estados Unidos y en el mundo, donde el presidente exhibe el trazo grueso de su rúbrica, su impenitente autoritarismo y los ritos imperiales, a veces humillantes, a los que somete a los invitados, ante un puñado de periodistas, debidamente acreditados por su obsequiosa disposición hacia el emperador.
En tres meses ha amasado el mayor poder de la historia presidencial, contando incluso los presidentes en guerra. En su caso, sin guerra alguna, aunque invoque poderes excepcionales propios de situaciones bélicas para detener y expulsar a personas sin papeles, otras con permiso de residencia permanente y aun otras más incluso con trabajo, familia e hijos nacidos en Estados Unidos. Detener a un ciudadano en mitad de la calle o en su casa para luego enviarlo directamente a un gulag de alta seguridad en El Salvador, sin comparecer ante un juez, ha sido hasta ayer una práctica admitida como normal por la Casa Blanca, que ningún recurso ante la justicia había conseguido parar.
Es la eficaz política del miedo, que acompaña al cierre de fronteras, a las razzias para detener y expulsar extranjeros y constituye, finalmente, su mayor y más lamentable victoria, puesto que satisface las peores pasiones xenófobas y racistas, al igual que la expansión de sus poderes presidenciales satisface su impudorosa vanidad y su irrefrenable pulsión autocrática. Sentado ante su coro de aduladores, se ríe de todo, de la Constitución, de la legalidad internacional y de los jueces, incluso del Tribunal Supremo. Hasta ayer, cuando por vez primera recibió una orden taxativa, que no admite subterfugios ni burlas como las utilizadas ante órdenes judiciales anteriores, y le obliga a paralizar todas las deportaciones en curso, a la cárcel de seguridad construida por Bukele para los sospechosos de terrorismo.
Esta es la segunda intervención directa del Supremo en la política de deportaciones emprendida por la Casa Blanca, que se acoge abusivamente a una vieja legislación de 1798 para detener y deportar en tiempos de guerra a los ciudadanos y nacidos en el país hostil sin ninguna intervención de los tribunales. Fue aplicada en 1812 en la guerra contra Inglaterra y en las dos guerras mundiales contra ciudadanos de origen alemán, italiano y japonés (aunque, en la práctica, solo se internó a estos últimos).Ahora Trump pretende que Estados nidos se halla en guerra e invadido por delincuentes y terroristas, mandados por Venezuela, aunque a nadie se le escapa que su propósito es prescindir del poder judicial, en un paso más hacia la destrucción del Estado de derecho.
Los jueces del Supremo pidieron en una anterior resolución que la Casa Blanca facilitara la repatriación a Estados Unidos del ciudadano salvadoreño Kilmar Armando Abrego Gracia, detenido y deportado ilegalmente a El Salvador. Una vez fue desatendida y burlada, siete de los nueve jueces del Supremo, incluidos los tres nombrados por Trump, dictaron ayer el bloqueo provisional de todas las deportaciones y en concreto las de ciudadanos venezolanos que se estaban preparando para este fin de semana.
La abierta batalla entre la justicia y la Casa Blanca ha llegado a su punto álgido. Vamos a ver si la última línea de defensa puede parar los pies a quien quiere erigirse en el autócrata de Estados Unidos, por encima de la Constitución, con todos los poderes en sus manos y sin rendir cuentas ante nadie. Para el historiador Timothy Snyder es el punto decisivo del “comienzo de una política de terror de Estado”. Edward Luce, columnista del Financial Times, da por hecho que ya “a mediodía del 14 de abril de 2025, Estados Unidos dejó de tener un gobierno que respeta la ley”, puesto que “ignoró la decisión unánime del Tribunal Supremo de repatriar a un hombre deportado ilegalmente”. Y según Ezra Klein, este en The New York Times, estamos ante “la obra de una dictadura”, que “ya nos enfrenta al horror”.
Penden de un hilo el Estado de derecho, las libertades civiles y la libertad de expresión. Peligran la independencia de los jueces y la autonomía universitaria. También el derecho al voto. La amenaza pesa sobre todos los ciudadanos, no tan solo a los nacidos en el extranjero. Son descarados los instintos dictatoriales que flirtean con la perpetuación en el poder más allá del segundo mandato de cuatro años. Trump quiere echar al presidente de la Reserva Federal porque no baja los tipos de interés. Quienes saben lo que es vivir bajo una dictadura pueden reconocer sus signos inconfundibles en la sombra que va cayendo paso a paso sobre la gran democracia americana.

A VECES ESTABLEZCO CORRESPONDENCIA IMAGINARIA
Bárbara Blasco / España
El mundo se tambalea bajo nuestros pies. Nos levantamos cada día con la esperanza de encontrarlo tal y como lo dejamos al apagar la luz
Querido Pessoa, te sorprendería ver que creaste moda: hoy todo el mundo tiene heterónimos, se inventa personalidades virtuales a medida, ni te cuento los youtubers.
Pero también con el futuro. Querida vecina del S.XXII: el mundo se tambalea bajo nuestros pies. Nos levantamos cada día con la esperanza de encontrarlo tal y como lo dejamos al apagar la luz. El mañana, hormonado de contradicciones, se ha vuelto imprevisible. Hoy toca aranceles, el reino del liberalismo económico, el de ¡hereje quien toque el mercado!, defiende ahora medidas intervencionistas, proteccionistas.
Que la vida era compleja uno lo empieza a comprender tarde. Como todos los jóvenes, yo vine a llevarme el matiz por delante, diría hoy Gil de Biedma. Y los no tan jóvenes, apuntaríamos.
No sé si aún leéis a Gil de Biedma en el XXII. Me apena pensar que no.
Sé que todo pasa, esa es la única constante. El desencanto ante una política vacía de contenido, de postureo, mientras la traviesa pandilla seguía desvalijando el almacén, dio paso a que cualquier discurso con contenido propio, por aberrante que sea, esté inyectado de atractivo.
Ahora los refugiados de guerra se han convertido en criminales, los inmigrantes en criminales. La cultura, en una plancha de estampación para camisetas o un señuelo para ligar o un estupefaciente más. Ahora los casos de corrupción no pasan factura electoral, y si la pasan, es en B.
Hasta las denominaciones se tambalean. La clasificación izquierda/derecha, esa simpleza de banco de Parlamento que nos ha servido durante los últimos siglos, está siendo dinamitada. No sé qué la sustituirá, si superficiales versus profundos, racionales vs viscerales, individualistas vs colectivistas.
Todo es confuso, también yo soy hija de mi época.
A menudo me dices que te sorprende nuestro individualismo vintage, nuestra escasa eficacia como grupo, lo mucho que nos pesa el culo social, con lo fácil que os resulta allí moveros todos a una para alcanzar unas coordenadas concretas.
Soy consciente de nuestras lacras, pero son tiempos apasionantes a pesar de todo. No sé si caminamos hacia un encontronazo de proporciones mundiales y en caso de hacerlo cuál será el relato que lo sustente: si totalitarismos frente a democracias, si el medioambiente, la lucha de sexos o una vez más el pretexto de las religiones. Tal vez el gran cambio ya haya sucedido sin apenas darnos cuenta, ya sabes, como el agua caliente y la rana.
En cualquier caso, no tengas miedo de hacer spoiler en tu próxima carta. Me crie con aquella portada del TP: Chanquete muere el domingo, y el domingo allí estábamos frente al televisor para ver cómo moría Chanquete, sabiendo que solo «el cómo» merece la pena, que ningún relato puede sustituir su vivencia. Dicen que vivimos precisamente en la época del relato, pero ¿cuál no lo es? Yo me limitaría a adjetivarlo: distópico, algo inverosímil, con factura de best seller facilón.
Y me despido ya, esperando con ansia tu respuesta.

MI TEXTO A GALEANO
Ilka Oliva Corado / Estados Unidos
El día lunes por la madrugada me levanté a abrir las ventanas de mi habitación, llovía a cántaros, me quedé unos minutos observando la oscurana y pensé: qué hermoso día para morir. Cierta nostalgia me invadió, los días lúgubres de cielos cenizos, niebla y lluvia son mis preferidos. Y en la fantasía en la que vivo son los mejores días para morir, y también sé que son pocos los seres que tienen ese privilegio, solo realmente los Sui géneris son honrados con esa despedida tan inusual. Encendí mi ordenador y comencé a leer los periódicos internacionales, sucedió de pronto, la noticia se propagó en cuestión de segundos, don Eduardo Galeano había muerto, sentí como si me hubieran dando un mazazo en la cabeza, un dolor agrio tan profundo como cuando murió mi abuelo materno, (tío Lilo) la misma sensación de angustia como cuando murió mi amada Mercedes Sosa, ese vacío que uno sabe que no logrará llenar con nada ni con nadie, esa certidumbre de saberse solo en el mundo. Ese llorar desconsolada por una pérdida irreparable. Vaya, -dije aletargada- se apagó el fogón del mar de fueguitos. Tenía contados los minutos para alistarme e irme a trabajar, sabía que tenía que escribir inmediatamente porque el desconsuelo me ahogaba; agarré mi libreta y comencé a escribir mientras me alistaba, el texto “Don Eduardo Galeano de nosotros los nadies,” lo escribí en 10 minutos. Por esa razón es tan emocional. No tiene adornos de ningún tipo, en él expreso el sentir natural de una paria, de una “nadie,” como él nos nombró a los sin nombre. Llegué al trabajo y le pedí de favor a mi jefa que me diera 10 minutos porque necesitaba publicar un texto en mi bitácora, y así fue como lancé al mundo un escrito cargado con toda la gratitud y el dolor que nosotros los parias sentimos con la partida de un ser extraordinario como don Eduardo. El sentir de ese texto no es el de los letrados, es el de los analfabetas de los lomos curtidos. Nunca imaginé los alcances que tendría, inmediatamente fue publicado en los cinco continentes. Nunca imaginé que un texto escrito por una “nadie” a un hombre que la nombró, sería tan bien aceptado por lectores de todo el mundo. Y admiro tanto la capacidad de los editores porque supieron que cada error gramatical de ese texto tenía su razón de ser, y lo publicaron tal como lo escribí, supieron intuir de dónde venía y no dieron por emperifollarlo. Comprendieron que era emocional y que el tiempo apremiaba. Que era un texto escrito por una “nadie” y merecía ser publicado en su forma original. Eso lo agradezco tanto. Esa humildad de ellos. Para mí todos los medios son importantes, no existen grandes ni pequeños, todos aportan, así como todos los seres con nuestra diversidad engrandecemos esta humanidad. Son tan importantes los oficios como las profesiones. Pero ayer nuevamente me sorprendió el medio mexicano La Jornada, en esta ocasión en el Estado de Morelos, publicaron íntegro mi texto: “Don Eduardo Galeano de nosotros los nadies.” Me enteré en la noche ya cuando estaba cabeceando con ganas de dormir, la noticia me quitó el sueño. Morelos…Pensé en Morelos, retrocedí 11 años y regresé al inicio de mi viaje migratorio, Cuernavaca, Jojutla y mi estadía ahí aprendiendo a hablar como mexicana, aprendiendo a hacerme pasar por una auténtica veracruzana para atravesar México en mi camino a Estados Unidos. Los recuerdos se me desmoronaron y se apropiaron de últimas horas de la noche y de las primeras de madrugada, son las horas en las que no he dormido nada. Y estoy aquí nuevamente, en la mesa de la cocina de mi jefa, escribiendo este océano de emociones que trajo a mí la publicación en La Jornada, Morelos. Estado fundamental en mi travesía hacia Estados Unidos. El mercado Benito Juárez, el mirador de la laguna de Tequesquitengo, la arboleda de Cuernavaca, la brisa caliente del puerto de Acapulco. El desconcierto de no saber qué era la frontera y qué consecuencias tendría en mi vida. Y me emociona este retorno mío a Morelos, convertida en letras y nada más y nada menos que en La Jornada. Todo a causa de don Eduardo Galeano que sigue iluminando con su fogón a todos los parias que somos el mar de fueguitos que él describió. Nos sigue nombrando, nos sigue llenando de luz. Somos nosotros los impronunciables las brasas vivas de su fogón. No salgo del asombro, no dejo de admirar con embeleso de niña heladera, las venias de esta vida tan de luz y de sombras. No tengo la menor idea de quién hizo llegar mi texto a La Jornada, Morelos. Pero le agradezco. Como también le agradezco a don Eduardo Galeano, que hiciera de mi sencillo pero muy sincero homenaje a él, un texto tan universal. ¿Por qué no me guardo esta noticia, porqué la comparto en mi blog? Porque nosotros los nadies también tenemos el derecho a ser nombrados. Porque guardarlo sería deshonrar a don Eduardo y su eterna lucha por hacernos visibles. Porque tengo la emoción de una niña heladera que ha creído toda su vida en que las alegrías no existen en el jornal de los parias. Una vez más, gracias a los medios que me arropan dándome espacio en sus plataformas con la reseña de columnista. Como siempre, cada paso en mi andar de escritora va dedicado con todo mi amor, a los vendedores de mercado y a los indocumentados del mundo entero. Mi reverencia a mi natal Comapa y mi Ciudad Peronia.

LA IMPORTANCIA DE LA CONEXIÓN HUMANA EN LA ERA DIGITAL
Elspeth Gormley / España
«Vivimos en un mundo hiperconectado, pero ¿Cuándo fue la última vez que sentiste una conexión auténtica?»
En un mundo donde las pantallas dominan nuestra vida cotidiana, la conexión humana se convierte en un baluarte esencial para mantener nuestra esencia como sociedad. Nos comunicamos más que nunca, pero ¿estamos realmente conectados? ¿Qué ocurre con esos encuentros cara a cara, esas miradas que hablan más que las palabras?
La tecnología ha abierto puertas insospechadas: podemos hablar con alguien al otro lado del planeta en cuestión de segundos, compartir nuestras experiencias, y aprender de culturas diversas con solo un clic. Sin embargo, también nos enfrenta al reto de mantener la autenticidad en nuestras relaciones. ¿Estamos construyendo lazos genuinos o simplemente acumulando contactos en nuestras listas de amigos virtuales?
Curiosamente, los amigos que se hacen a través de estas plataformas digitales a menudo se convierten en puentes de amistad reales. En más de una ocasión, estas conexiones logran materializarse en abrazos físicos, en encuentros donde las palabras trascienden las pantallas. A veces, estos lazos son tan fuertes que terminamos considerándolos como una familia virtual, con quienes compartimos alegrías y penas, y donde todos, en una gran muestra de humanidad, intentamos ayudarnos mutuamente.
La conexión humana va más allá de los gestos automáticos. Requiere atención, empatía y tiempo. En el siglo XXI, donde todo parece correr deprisa, detenernos para escuchar realmente a otra persona se ha convertido en un acto revolucionario. Apreciar los pequeños momentos, los abrazos cálidos, las conversaciones sin prisa, es lo que nutre nuestras almas y nos recuerda que, más allá de las redes sociales, somos seres que necesitan vincularse.
Según un estudio de la Universidad de Harvard, las relaciones genuinas están directamente conectadas con nuestro bienestar emocional y físico. Este dato refuerza la importancia de dedicar tiempo y esfuerzo a cultivar nuestras conexiones humanas.
Además, la conexión humana nos hace resilientes. Nos ayuda a atravesar los momentos difíciles y a celebrar las alegrías con mayor intensidad. Es lo que nos lleva a mirar al otro con comprensión y respeto, creando un espacio donde la diversidad sea una fuente de riqueza y no de separación.
Por eso, en esta era digital, es más importante que nunca hacer un esfuerzo consciente para mantener y valorar nuestras conexiones humanas. Porque al final, son los lazos que formamos los que nos definen y nos hacen sentir que, más allá de las pantallas, estamos juntos en este viaje.
«Desconéctate por un momento, sal a buscar miradas, abrazos y conversaciones genuinas. En eso radica nuestra humanidad.»

EL YIHADISMO EN EUROPA: UN DESAFÍO PERSISTENTE PARA LA SEGURIDAD Y LA SOCIEDAD
Robert Janssens / Bruselas
El yihadismo ha sido una de las mayores amenazas para la seguridad en Europa en las últimas décadas. Desde los atentados del 11-M en Madrid hasta los ataques en París, Bruselas y Londres, este fenómeno ha dejado una huella profunda en la sociedad europea. Pero, ¿cómo ha evolucionado el yihadismo en el continente y cuáles son los retos actuales?
Orígenes y Evolución:
El yihadismo en Europa tiene raíces en conflictos internacionales, como la guerra en Afganistán y la aparición de grupos como Al Qaeda y, más recientemente, el Daesh.
La radicalización de individuos en suelo europeo ha sido facilitada por redes sociales y plataformas digitales, que actúan como herramientas de propaganda y reclutamiento.
Impacto en la Sociedad:
Los atentados han generado un clima de miedo y desconfianza, afectando la convivencia en sociedades multiculturales.
Las comunidades musulmanas en Europa a menudo enfrentan estigmatización, lo que puede dificultar la integración y aumentar la polarización.
El Debate sobre el Velo en las Escuelas:
En varios países europeos, el uso del velo islámico en las escuelas ha generado intensos debates sobre la libertad religiosa y los derechos de las mujeres.
Algunos consideran el velo como una expresión de identidad y fe, mientras que otros lo ven como un símbolo de opresión y desigualdad.
Países como Francia y Austria han implementado leyes que prohíben el uso del velo en espacios educativos, argumentando que estas medidas promueven la laicidad y la igualdad de género
En España, el tema sigue siendo objeto de discusión, con propuestas legislativas que buscan regular su uso en las aulas y garantizar la neutralidad en la educación pública.
Respuesta de los Gobiernos:
Los países europeos han implementado medidas de seguridad más estrictas, como el aumento de la vigilancia y la cooperación internacional en inteligencia.
Sin embargo, estas medidas han generado debates sobre la privacidad y los derechos civiles.
El Futuro del Yihadismo en Europa:
Con la caída del Daesh como entidad territorial, el yihadismo ha adoptado nuevas formas, como los «lobos solitarios» y las células durmientes.
Además, el retorno de combatientes extranjeros plantea un desafío adicional para los sistemas judiciales y penitenciarios europeos.
El yihadismo en Europa es un problema multifacético que requiere un enfoque integral. Más allá de las medidas de seguridad, es fundamental abordar las causas profundas de la radicalización, como la exclusión social y la falta de oportunidades. Asimismo, el debate sobre el uso del velo en las escuelas refleja la necesidad de equilibrar la libertad religiosa con la igualdad de género y la laicidad en las instituciones públicas. Solo así se podrá construir una sociedad más segura y cohesionada.

SEMANA SANTA EN ESPAÑA – DE LA TRADICIÓN RÍGIDA A LA DIVERSIDAD CULTURAL
Javier Pardo Setién / España
La Semana Santa en España ha sido, durante siglos, una de las tradiciones más arraigadas del país. Sin embargo, con la llegada de la libertad religiosa en 1978, tras la aprobación de la Constitución Española, la sociedad ha experimentado una transformación significativa en su relación con esta festividad. Lo que antes era una celebración estrictamente religiosa, marcada por normas sociales rígidas, ha evolucionado hacia una expresión cultural más inclusiva y diversa.
Durante el franquismo, la Semana Santa era un periodo de estricta observancia religiosa.
Los bares cerraban, las calles se llenaban de procesiones solemnes y la televisión emitía exclusivamente música sacra y contenidos religiosos.
La participación en los actos religiosos era prácticamente obligatoria, y la vida cotidiana se paralizaba por completo.
La Constitución de 1978 garantizó la libertad religiosa, marcando un antes y un después en la sociedad española.
Este cambio permitió que cada individuo viviera la Semana Santa según sus propias creencias o incluso que optara por no participar en ella.
La apertura de bares y la programación variada en televisión reflejan esta nueva pluralidad.
Aunque sigue siendo una celebración profundamente arraigada, especialmente en regiones como Andalucía, la Semana Santa ha adoptado un carácter más cultural y turístico.
En zonas muy turísticas del país, donde residen numerosos extranjeros, las procesiones han incorporado pasos organizados por cofradías de extranjeros. Estas cofradías aportan una perspectiva única, enriqueciendo aún más la diversidad de esta tradición.
Las procesiones conviven con actividades alternativas, como conciertos, exposiciones y eventos gastronómicos.
La diversidad de creencias y la secularización han enriquecido la manera en que se vive esta festividad.
El Canto del Alma en las Procesiones Las saetas son canciones religiosas interpretadas durante las procesiones de Semana Santa, generalmente desde balcones o en las calles, mientras los pasos avanzan. Este canto,
profundamente emotivo, es una expresión de fe y devoción que conecta directamente con el corazón de quienes lo escuchan.
Originarias de Andalucía, las saetas tienen raíces flamencas y se caracterizan por su estilo libre y desgarrador. No siguen una estructura fija, lo que permite al cantaor expresar su sentimiento de manera única e improvisada. Las letras suelen estar dedicadas a las imágenes religiosas, como el Cristo o la Virgen, y reflejan el dolor, la esperanza y la fe.
En ciudades como Sevilla, Málaga y Jerez, las saetas son un momento culminante de las procesiones. Los cantaores, muchas veces reconocidos artistas flamencos, detienen el paso de las imágenes para dedicarles su canto, creando un ambiente de recogimiento y emoción que deja huella en todos los presentes.
Este arte, que combina tradición y espiritualidad, es un símbolo de la Semana Santa y un homenaje a la riqueza cultural de España.
La evolución de la Semana Santa refleja el cambio hacia una sociedad más abierta y plural.
Este proceso ha permitido que la tradición se mantenga viva, pero adaptándose a los tiempos modernos y a las nuevas sensibilidades.
La Semana Santa en España es un ejemplo de cómo una tradición puede evolucionar sin perder su esencia. La libertad religiosa no solo ha permitido una mayor diversidad en su celebración, sino que también ha enriquecido su significado, convirtiéndola en un reflejo de la sociedad española contemporánea.


