ARTÍCULOS FEBRERO

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Articulos-febrero

En los artículos, la verdad se despliega con claridad, ofreciendo una ventana al conocimiento, la reflexión y el entendimiento del mundo que nos rodea. Elspeth Gormley.

LA RESISTENCIA A TRAVÉS DE LA ESCRITURA Y EL ARTE

Ilka Oliva Corado / Estados Unidos

Mi expresión escrita nació de mi inexpresión verbal. Nunca he podido comunicarme con los humanos, dentro de mí habitan mundos y volcanes en erupción, pero por fuera son un témpano, la tosquedad misma. Me cuesta acércame a las personas, no soy tímida al contrario soy atrevida, tengo facilidad de palabra gracias a mi Alma Mater, el mercado donde crecí vendiendo helados, esa experiencia me enseñó a salir al paso y a buscarme la vida al trote, la vergüenza no sirve para la sobrevivencia; entonces gracias a aquellos años saliéndoles al paso a los comensales para ofrecerles los ricos helados que vendía y tratar de convencerlos prácticamente haciendo piruetas en el aire, puedo expresar mi opinión sin ningún problema, auto presentarme, conversar de puntos varios. Pero los sentimientos no, cuando se trata de sentimientos y emociones mi mundo es completamente aislado e inhabitable. Soy un vacío insondable.

Empecé a escribir poesía a la edad de los 13 años, cuando vivía en Ciudad Peronia, el arrabal donde crecí, en Guatemala. Pero el trabajo del día a día era demasiado que no quedaba tiempo ni para comer mucho menos para el ocio, el ocio fue catalogado como haraganería y haraganes en el arrabal no existen la necesidad obliga a ir contra reloj; entonces esos 10 o 15 minutos que yo tomaba al día para escribir significaban dejar de limpiar el gallinero a las horas o limpiar el chiquero a las horas, dar de comer a los animalitos de forma puntual y ordeñar las cabritas a su hora, un retraso de cinco minutos provoca un descontrol para quienes hemos vivido al trote: el arrabal lo sabe. Cualquier sueño, cualquier anhelo fue fulminado por el hambre, el frío y la pobreza. En las capas que recubren la pureza del alma, en la más profunda se encontraba mi amor por la pintura, fue bloqueado de un portazo en la nariz contra la realidad. Bloquear la poesía y el arte ayudaron a mi sobrevivencia en aquellos años, porque para qué iba a anhelar algo que era imposible, unas acuarelas eran un lujo que los niños en Peronia no nos podíamos dar. Escribo estas palabras con honestidad, sin afán de dramas innecesarios, pero con la responsabilidad que me obliga a relatar la esencia del arrabal… porque estoy segura de que no soy la única que bloqueó y se dio con la cabeza contra la pared, ardiendo en furia por no poder ilusionarse con una realidad distinta a la que le tocó vivir.

Con los años emigré, joven, a los 23, llegué con toda la leche a dejar lo que me quedaba de pulmones en los pisos de las mansiones donde trabajé de empleada doméstica en Estados Unidos, aquí continuó mi labor de mil oficios con los que crecí, también buscándome la vida al trote solo que indocumentada, sin estatus de nada ni de ser humano. Las razones de la angustia y el miedo de los indocumentados son distintas a las del país de origen, pero es angustia al final de cuentas. Aquí mi inexpresión se volvió un ahogo, un dolor sordo, un nudo de sal en la garganta; provocados por la añoranza, la depresión post frontera, el estigma y el bloque de hielo enorme como muralla que era el idioma inglés, mismo que yo desconocía por completo. A los 6 años de emigrada, cansada de todos esos años sin poder dormir de corrido ni una sola noche por las pesadillas provocadas por los recuerdos de mi experiencia en la frontera, una madrugada comencé a escribir un poema que lo terminé cuando salió el sol. Y fue una catarsis total porque lloré cada letra. Lloré por mi frustración, por mi descontento, por el dolor de sentirme lastre. Ese poema al que yo titulé Nostalgia, fue la luz de un nuevo día en mi vida, una pequeña rendija de una ventana, diría que fue como el rocío del amanecer. Un amanecer que duró otros largos años porque mi proceso fue lento, pero lo sobrellevé con la escritura, primero con poemas, luego con relatos y después con artículos de opinión. Poco a poco fue reabriendo las heridas que estaban sin cerrar y las encaré, las traté de curar quitando costras y sangre podrida para ventilarlas y dejar que cicatrizaran a su paso, a su tiempo. Y eso ha sido la escritura para mí, una cura. Una pócima que le ha permitido a mi espíritu sanar su dolor. El dolor de la exclusión, de las sobrecargas de trabajo desde mi infancia, de la incomprensión, de los golpes recibidos, del racismo, de la pobreza. Porque sí, a nosotros los obreros nos han obligado a vivir la crudeza de la pobreza y la exclusión.

La pintura llegó muchos años después de aquel anhelo de infancia, llegó en la diáspora, después de varios años escribiendo, imagino que emergió de lo más profundo de mi alma cuando me había sacado ya varias espinas gracias a la escritura. Porque mi terapia han sido las letras. Llegó de forma inesperada y ha sido un regocijo para mi espíritu, el placer absoluto, la paz. Mi pintura refleja la paz de mi espíritu. Sucede lo contrario que con la escritura, con la escritura yo puedo expresar mi enojo, mi frustración, mi descontento, conmigo misma y con el sistema, en cambio con la pintura sólo brota de mi alma la tranquilidad y vuelvo a ser niña, no puedo verme como mujer adulta en la pintura, en la pintura soy niña. Y soy una niña feliz, como debe de ser la infancia de todos los niños en el mundo.

Desconozco de técnicas, desconozco completamente de los fundamentos del arte, de la escuela del arte, no puedo darme el lujo de tomar clases de pintura, no pagaría la renta si lo hiciera. Porque aquí también soy obrera y vivo al día. Para comprar mis pinturas, mis pinceles y mis lienzos he tenido que ahorrar, lo hice mi prioridad, ajustando y dejando de comprar otras cosas de primera necesidad. Porque para mí es muy importante acariciar este amor, alimentarlo, cobijarlo, este amor de niña que necesita mi abrigo o más bien, yo soy la que necesita ese amor y ese cobijo de esa niña que apareció de pronto con sus colores encendidos para que me reconcilie con mi infancia. Con la pintura he aprendido a defender quién soy, lo que soy, a defender mi esencia, a tener muy claro que mi estilo es mi estilo y que hacer las cosas a mi manera ha sido mi camino siempre, es decir; ser auténtica, aunque el mundo me cierre las puertas en la cara.

Y también he aprendido a que no hay necesidad ni espacio para la frustración y el enojo, porque claro está, tengo limitaciones porque mis manos no están familiarizadas con los pinceles y las técnicas, pero como todo en la vida se aprende y lleva tiempo y práctica. Pero tomar un pincel y poner los colores sobre el lienzo es ya para mí una realización. Es mi realización personal. Lo demás, lo demás la verdad no importa. Y siempre me han gustado las cosas simples, yo misma soy muy simple, no escribo con palabras rebuscadas y no busco en la pintura los excesos.

Tengo varias series, una de mis favoritas es la serie de la Mamá África a la que reverencio y quiero, por ser la raíz, mi raíz pero la raíz de todos los continentes y de quien he heredado mi cabello y mi color de piel. Está la serie Raíces, y la última en la que he estado trabajando que es la serie Mi familia, que se trata de las cabritas con las que crecí, los amores de mi vida, con la únicas con la que puedo ser yo, con las únicas con las que me puedo expresar. La serie Mi familia, es el amor puro a las cabritas.

La escritura es la expresión de mi alma, pero la pintura es la realización de mi espíritu. Quien quiera conocerme solo tiene que ver mis pinturas, me conocería mejor que conversando conmigo en persona. Y como todo lo que hacemos o dejamos de hacer en la vida es un acto político, yo sigo escribiendo y pintando por necedad y por resistencia. Mi esencia siempre fue ser necia, por necia recibí grandes palizas y fui excluida y por necia elevo mi voz en la escritura y mi espíritu en la pintura.

Porque el día que no esté más en este mundo quiero que cuando una niña de arrabal de sienta sola, desechada, violentada, excluida y se sienta un lastre, sepa que también en otros tiempos, otra niña de arrabal que creció en la pobreza como ella, que fue agredida y desechada se sintió como ella y después de darse con la cabeza contra la pared y anegarse en alcohol, comenzó a escribir y a pintar y ambas cosas le dieron sentido a su existencia. Quiero que esa niña sepa que vale la pena y la alegría resistir.

Será mi abrazo, mi cobijo de hermana para esas niñas, y estoy segura de que el tiempo me permitirá ese reencuentro con ellas, aunque yo ya no esté físicamente, porque todas las almas que están destinadas a coincidir se encuentran en el momento justo. Como yo he encontrado otras almas de ancestros que me han abrazado y cobijado como hermanas desde distintas partes del mundo y de la historia.

Mi legado para ellas, niñas de arrabal es la resistencia a través de la escritura y el arte.

LOS JUEGOS INFANTILES

Elías Gálati / Argentina

El mundo cambia. Todo cambia. La vida fluye constantemente en un devenir impredecible. Cada generación tiene su historia, sus relatos, sus juegos, sus proyectos y sus apetencias. El cambio debe significar un progreso, pero a veces la evolución se transforma en involución. Como en una dicotomía perversa avanzan lo bueno y lo que no es, lo correcto y lo incorrecto, la verdad y la mentira, lo pacífico y lo violento, la solidaridad y el egoísmo.

En ese maremagnum de contradicciones nos movemos, sostenidos a duras penas por nuestros valores y nuestros ideales. En una pulsión interminable entre el deber y el deseo, el goce de lo honesto y de lo deshonesto. Uno de los parámetros de los cambios sociales son los juegos infantiles.

Tienen gran importancia porque van formando el carácter del niño y encausan su propia cosmovisión. La forma de ver la realidad y el ajuste de la conducta a dicha realidad. En una primera etapa no puede determinar el niño con exactitud la ficción del juego con la vida real.

Después acomoda su comportamiento a dicha ficción y lo trasponla a la vida. De cómo sean sus juegos dependerá en buena parte cuales serán sus valores. La primera aproximación a los juegos enseña al niño a identificar su yo y separarlo del resto que lo rodea. Se llega a este conocimiento en dos tiempos, identificando y reconociendo las partes de su yo, y tomado conciencia de las personas y objetos que lo circundan a través de las impresiones que ellos le producen.

La observación se convierte en el primer modelo educativo. Desde mediados del siglo pasado la tecnología y los nuevos paradigmas visuales revolucionaron la existencia del hombre y también los juegos. Ese avance arrollador fue acompañado con la cosmovisión de los países dominantes que junto con el avance tecnológico impusieron su forma de ver el mundo. No escapa a ellos los juegos infantiles. 50 ó 60 años atrás el niño jugaba con la imaginación y con el modelo de equipo solidario.

Cualquier objeto, un palo,  una escoba, un bollo de papel, era transformado en un bastón, una lanza, una pelota. Se jugaba cara a cara, en vivo y en directo, conociéndose, y sabiendo el pensamiento, las limitaciones, las preferencias y los aspectos sobresalientes de los otros, como los otros conocían los nuestros.

En un marco de respeto y de comprensión. Ganar era una contingencia del juego, y se sabía muy bien que nada tenía que ver con la realidad.

Además  se contaba con la contención de los padres y de la familia, y que primero con su ejemplo y luego con su prédica marcaban la diferencia entre juego y realidad.

De a poco la tecnología se apoderó no solo de los sueños infantiles, sino de la proyección de los mayores. Los niños se encontraron con posibilidades infinitas, de modo virtual, que no necesitaban de la presencia del otro y que abrían un espectro interminables de posibles juegos. Los padres quedaron desbordados porque la información que daban los medios virtuales excedía a su conocimiento y no podían competir.

Se empezó a jugar on line, y ya no se conocía contra quien se jugaba, ni había la emoción del encuentro con el contrincante, ni la empatía del juego en común. El juego se hizo solo uno contra otro, tal vez desconocido y ganar era destruirlo. El juego se transformó en un ejercicio de violencia inusitada, donde había que ser más fuerte, tener más poder para acabar con el contrincante. El medio era la violencia y el fin la destrucción y muerte del oponente. Sin ninguna responsabilidad, total no se conocían. Como la contención paterna había quedado desfasada, el juego se trasponla  a la realidad.

Entonces el mundo es hostil, los que no están conmigo o no piensan como yo, son enemigos y hay que destruirlos. Se los destruye con toda forma de violencia, física, verbal, espiritual, desacreditándolos, señalando su condición de malvados, y si es posible exterminarlos. Parece muy loco, pero hay varias generaciones que tienen incorporada la violencia irracional como forma de su comportamiento.

¿Y los valores? La bondad, la paz, la solidaridad, la abnegación, la justicia, la libertad de todos, la equidad, el derecho a una vida digna, ¿cómo se instalan en la mente de nuestros niños?

Es una tarea de padres y educadores, que comienza en el hogar donde se ponen límites, que enseñe a diferenciar la ficción de la realidad, porque los juegos están, no podemos esconder la cabeza y creer que es posible otro mundo, u otros juegos. Hay que asumirlos y obrar en consecuencia.

Mostremos a nuestros niños que somos capaces de amar la paz, la bondad, la libertad, la justicia, la solidaridad y habremos creado un mundo mejor.

SOBRE LA PAZ

Elspeth Gormley / España

Qué difícil es en este momento escribir sobre la Paz. No es por falta de trabajo o de información, sino porque la Paz está hoy tan golpeada, tan humillada… tan lacerada y empapada de sangre… tal vez como nunca antes en la historia de la ¿Civilización? Por todo ello, la verdad, no encontraba cómo iniciar este artículo ni cómo darle una estructura, pero voy a exponerles mi punto de vista.

Podría escribir mucho sobre el tema… todos sabemos que los motivos religiosos, la discriminación racial y la insaciable necesidad de poder son las causas de tantos desequilibrios y conflictos en nuestras sociedades. Esto implica que el ser humano JAMÁS se sentirá completo y tenderá siempre a la acumulación de poder y riqueza. Desde el origen mismo de la humanidad siempre ha habido violencia y guerra, nunca ha existido la Paz. El espíritu tiene como premisa fundamental evitar la violencia para sacar al hombre de la ley de la selva. La historia demuestra la forma recurrente en que los seres humanos propician la destrucción de sus congéneres y de sí mismos. ¿Es que acaso la humanidad está maldita? ¿No tiene salvación? Estas preguntas no dejan de golpear mi alma tan endeble. La humanidad se dirige inevitablemente al colapso económico, social y espiritual, que podría significar su extinción. Para evitarlo, es necesario transformar la civilización. La metamorfosis de la civilización del Tercer Milenio hace indispensable una nueva filosofía que se oponga a la irracionalidad que todavía pervive en forma de tabú moral y pensamiento mágico en la mente de miles de millones de seres humanos. La violencia y el sometimiento del hombre por el hombre emergen de ese lastre espiritual.

¿Qué podemos hacer los seres humanos pacíficos? Debemos poner todo nuestro empeño y tesón en inculcar los grandes principios morales arrasados y pisoteados por millones de nuestros congéneres. Hagamos una gran cruzada para sembrar, difundir y defender la Paz universal y fomentar el espíritu de Fraternidad entre todos los seres humanos, a través de la Literatura. ¡Alto a la VIOLENCIA y a la destrucción DEL HOMBRE POR EL HOMBRE! Definitivamente… La guerra es la salida cobarde a los problemas de la Paz.

Les dejo una frase de Antoine de Saint-Exupéry: Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.

EL ÚLTIMO TESTIMONIO DE GILBERTO RODRÍGUEZ OREJUELA

Emma Jaramillo Bernat / Colombia

Más que a la cárcel o a la muerte, Gilberto Rodríguez Orejuela le temía a la pobreza. En las memorias que escribió en prisión, publicadas este mes por la editorial Aguilar, la pobreza lo ronda una y otra vez, como un fantasma. “Sin dinero nada es bonito. Ser pobre es desastroso ”Rodríguez Orejuela pensaba con cabeza fría, y sabía que las guerras no se ganaban con balas sino con información, dinero e inteligencia. Eran los tiempos en que las investigaciones se hacían con binoculares, en los que los delincuentes hablaban en teléfonos públicos con palabras clave, y burlaban a las autoridades con disfraces o pasaportes falsos. Esos elementos, según relata, así como la jugosa recompensa que entregaron, fueron los que permitieron la captura de Pablo Escobar, en un trabajo conjunto entre el cartel de Cali y las autoridades. “Al día siguiente, ¡vaya sorpresa!, el objetivo ya éramos nosotros. Los que un día consideramos ‘aliados’ comenzarían a perseguirnos”. Fue entonces cuando comprendió que el interés por encontrar vías para su sometimiento y el dinero entregado a políticos, militares y policías había sido en vano.

Su pluma, sin embargo, se afina cuando habla del hambre que pasó cuando era niño: “No recuerdo qué fue lo que me pasó, pero, por el sol y por el hambre, me desmayé en plena calle (…) Es curioso que allí, en la 14 con Novena, muchos años después, iba a inaugurar la primera farmacia de lo que sería la cadena de droguerías más grande del país”. Como el mayor de seis hermanos, y luego el padre de siete hijos, consideraba que salir de la miseria era una “responsabilidad con la sangre”. Nada estaba por encima de la familia.

Vio a su madre preparando una olla de sopa sin carne, solo con papa y plátano, y luego sirviéndola antes de despacharlos para la escuela. Muchas veces la sopa no alcanzaba para ella y entonces se quedaba sin comer. Ese era uno de los recuerdos que más lo atormentaban. Tenía mucha razón su mamá cuando decía: ‘Cuando los hijos comen, a uno no le da hambre’.

“Siempre me escucharon hablando de amor”, escribe el jefe del cartel de Cali. Aunque también da pinceladas sobre sus partes más oscuras. Nunca le negó un favor a nadie, pero tampoco le tembló la voz para ordenar alguna muerte: “¡Hagan lo que crean correcto!”, o “Usted sabe qué hay que hacer”, eran las frases sutiles con las que les daba la instrucción a sus hombres. Rodríguez Orejuela era un hombre de contradicciones. Mientras vigilaba cómo se encaletaba cocaína en una camioneta, leía Los miserables, de Víctor Hugo. O estudiaba a Hemingway y hacía los trámites para patentar dos jarabes al tiempo que buscaba nuevas rutas para ampliar el mercado estadounidense.

Como era de esperarse, el libro destapa la caja de Pandora —que se abre de cuándo en cuándo— sobre la relación entre la política y el narcotráfico. Su nombre, junto con el de su hermano Miguel, acaparó titulares de prensa en la década de los noventa, cuando estalló el llamado proceso 8.000, un caso judicial contra el entonces presidente Ernesto Samper, acusado de recibir financiación del narcotráfico para su campaña. En el texto, Rodríguez no aporta datos ni detalles novedosos. Zanja el asunto diciendo que la historia “ya fue contada por los señores Santiago Medina y Fernando Botero [quienes aceptaron el ingreso del dinero y señalaron al presidente de saberlo]”, y que “a la hora de la verdad, [Samper] hasta sería el que menos recibió”. Curiosamente, en el relato él resulta ser el expresidente mejor librado. Al liberal César Gaviria y al conservador Andrés Pastrana, en cambio, se refiere en peores términos.

Su debilidad era el Partido Liberal, aunque dice haber dado dinero a políticos de otras tendencias. Entre las muchas anécdotas del libro, relata que cuando era niño Gaitán frotó su cabeza. Cuenta que “su padre, Carlos Rodríguez, fue vecino y amigo de Jorge Eliécer Gaitán, en la mejor época del caudillo, y siguió sus ideas”. En los ochenta y noventa, cuando a las manos de Gilberto llegaban millones de dólares —el número exacto ni él mismo se atreve a cuantificarlo— recibía constantes llamadas de políticos que querían financiación para sus campañas. “Nos dimos a la tarea de entregar plata a diestra y siniestra por todo tipo de favores, al político de turno, a funcionarios, al fiscal o al juez”, comenta Rodríguez Orejuela, al punto de que con Miguel llegaron a sentirse como “hermanitas de la caridad”. Sin embargo, después de su captura, muy rara vez el teléfono volvió a sonar.

¿DEMOCRACIA FALLIDA?

Ángel Medina / España

¿Predicación homilética? ¡No! La confianza en el sistema y en la moral se están perdiendo. El termómetro social marca la bajada. La sociedad está siendo fustigada desde el poder y no reacciona. Se introduce en ella el vacío de la zafiedad desde los medios televisivos para que los instintos maniaten al pensamiento y sobrevenga la docilidad.

Democracia manipulada por la partitocracia que se apoya en un progresismo banal para mantenerse en el poder; no sólo el régimen que pretende imponer, sino también los muchos advenedizos que medran y viven de la política, sirviendo a la voz de su amo. ¿Vivir para el pueblo o vivir a su costa?

Leyes invertidas. Se condena al inocente e indefenso y se exonera al culpable para que no responda de lo que ha engendrado. Vida sin valor. Primero, los que vienen al mundo, después, los que están a punto de irse del mundo. ¿Mañana, tal vez los que no produzcan para el mundo?

Retroceso en la superación cainita. Transición desnudada por reavivarse el enfrentamiento ya superado mediante trincheras ideológicas. División entre hermanos. Los verdugos de ayer son las víctimas de hoy. Ni siquiera los muertos pueden descansar en la paz de su reconocimiento. La inocencia ha de ser probada y no la demostración de la culpa. Basta que lo señale la fragilidad de un dedo, apoyado por el clamor de un eco persistente. La Historia pretenden reescribirla, de manera que sepamos no lo que fue, sino lo que otros quieren que hubiese sido. La indigencia se combate desde el subvencionismo, nublando la iniciativa y creando la dependencia al poder. ¿Se puede sacar constantemente agua del pozo sin agotar su recurso, o habrá de reemplazarla con alguna aportación social? La política adquiere rasgos chulescos. Se dice una cosa y se hace la contraria, con tanta frecuencia y celeridad que pronto la nueva oculta a la anterior. La respuesta en las urnas, pero, mientras, ¿qué?

El Premier británico dimitió por naderías comparadas con lo que aquí se hace. No todos los pueblos tienen el mismo perfil democrático. Será porque somos diferentes. ¿Hasta cuándo, Pueblo?

RESUMEN DE LOS 14 MILLONES DE INDOCUMENTADOS EN ESTADOS UNIDOS

Paola Nagovitch / Estados Unidos

Más permisos temporales, pero menos mexicanos: Un informe muestra que entre 2019 y 2023, la población no autorizada creció en tres millones, un 6% al año. El país no había visto aumentos anuales tan significativos desde principios de los 2000

En Estados Unidos, el número de inmigrantes indocumentados ha sido objeto de debate. Mientras que Donald Trump afirma que hay 20 millones, las estimaciones oficiales para 2022 apuntan a 11 millones, aunque expertos sitúan la cifra en aproximadamente 14 millones en 2023. El presidente republicano utiliza estas cifras para justificar su estricta agenda migratoria, que incluye criminalizar y deportar a inmigrantes.

Durante el mandato de Joe Biden (2019-2023), la población inmigrante no autorizada creció en tres millones, alcanzando niveles de aumento no vistos desde principios de la década de 2000. Este incremento se debe, en parte, a la recuperación económica de EEUU. tras la pandemia y al colapso del sistema migratorio ante el aumento de cruces irregulares.

El informe del Instituto de Política Migratoria (MPI) menciona dos factores principales para este aumento: la recuperación económica de EEUU. y la sobrecarga del sistema de gestión migratoria. Además, la administración Biden permitió la entrada de cientos de miles de personas mediante la libertad condicional humanitaria y la aplicación CBP One, aunque estas personas no tienen un estatus legal permanente.

México sigue siendo el principal país de origen de los inmigrantes irregulares, aunque su proporción ha disminuido. En 2023, el 40% de los indocumentados eran mexicanos, comparado con el 62% en 2010. Guatemala, Honduras, El Salvador, Venezuela, Colombia y Filipinas también tienen una alta representación.

La administración Trump ha acabado con varios programas de protección temporal, incluyendo el derecho al asilo y el TPS, lo que ha aumentado la incertidumbre para los inmigrantes. Los defensores de la comunidad migrante temen que los titulares de DACA sean los próximos en ser afectados.