CARTAS DICIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

“Cada carta es un faro: ilumina la memoria y exige al mundo su verdad.”
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✦ Colaboradores – Cartas de Navidad ✦
- Luz Fontana – Italia
- Carlos González Saavedra – Argentina
- Elspeth Gormley – España
- Sarah Petrone – Argentina
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CARTA A LOS LECTORES
Luz Fontana – Italia
Queridos lectores, La proximidad de la Navidad nos invita a reflexionar no solo sobre la tradición, sino sobre el lugar que ocupa la palabra en tiempos de incertidumbre. La historia nos enseña que las fiestas han sido siempre un espejo de la sociedad: en ellas se revelan tanto la abundancia como la carencia, tanto la memoria como el olvido.
Hoy, cuando la humanidad se enfrenta a crisis de agua, migraciones forzadas y desigualdades que atraviesan continentes, la literatura se convierte en un espacio de resistencia cultural. Como señaló Octavio Paz, “la literatura es la otra voz”: aquella que se alza cuando el ruido del poder pretende silenciar la conciencia. Escribir, entonces, no es un gesto ornamental, sino un acto de responsabilidad.
La Navidad, con sus símbolos luminosos, nos recuerda que la esperanza no puede desligarse de la justicia. No basta con encender luces si no iluminamos también las zonas de sombra: los niños que buscan agua, las familias que esperan paz, los pueblos que reclaman dignidad. La palabra escrita es un faro que atraviesa esas oscuridades, un testimonio que se niega a desaparecer.
Que esta revista sea, pues, un lugar donde la erudición se encuentre con la sensibilidad, donde cada carta y cada artículo se conviertan en memoria viva. Porque escribir es afirmar que tenemos alma, y que esa alma se proyecta hacia el futuro como legado y como promesa.
Con respeto y gratitud
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CARTA A MARCELA
Carlos González Saavedra – Argentina
Siempre tengo ganas de escribirte, pero lo dejo para después. Así van pasando los días, las semanas. Hoy me dije: sí o sí escribo lo que pienso. Aunque estamos cerca, no me he animado a dar un paso más. Ganas no me han faltado.
La familia, los chicos, nuestras parejas… todos forman parte del paisaje cotidiano. Y aun así, puedo adivinar en tu mirada la necesidad de conectarte de otra manera, especialmente conmigo. No nos hemos acercado, por prudencia. Así lo siento.
Desconocía que mamá te había invitado. No supe cómo disimular la alegría de tenerte cerca, de poder conversar mirándonos a los ojos. Uno dice tantas cosas con ellos… leerlos me haría sentir privilegiado.
Esa noche nos envolvió una sana intención: vivir en paz y armonía. Son momentos que la vida nos regala. Los brindis, las charlas amenas y los abrazos hacen que uno viva mágicamente, auténticamente en el amor. Al menos, eso me sucede a mí.
Siento que en ti mora el mismo sentimiento: el amor al prójimo. Agradezco este instante que la vida nos con
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CARTA A PAPÁ NOEL
Elspeth Gormley – España
Este año no quiero pedir imposibles, porque aprendí desde niña que la vida se conquista con esfuerzo, y que los regalos más grandes no caben en un papel de colores. Pero también aprendí que hay cosas que deberían ser básicas y siguen siendo un privilegio: salud, justicia, paz, dignidad.
Por eso te escribo a ti, Papá Noel, que llegas primero y llenas de ilusión tantas casas. No traigas solo juguetes y adornos: trae lo esencial, lo que debería estar garantizado. Salud para quienes luchan cada día, amor para quienes se sienten solos, y tiempo para quienes apenas sobreviven entre jornadas interminables.
Enséñanos a pensar con libertad, porque vivimos rodeados de voces que manipulan, de noticias que confunden, de líderes que prefieren el poder a la verdad. Que tu saco no lleve solo regalos, sino también conciencia.
Un saquito de solidaridad, sí, pero no como gesto simbólico: que se convierta en política, en acción, en compromiso real. Porque mientras unos acumulan riquezas obscenas, otros siguen contando monedas para llegar a fin de mes.
Intercede en los conflictos bélicos, aunque sé que la cordura rara vez visita a los poderosos. El poder los abduce, los cambia, los vuelve sordos. Protege a los más vulnerables: niños, ancianos, enfermos, refugiados. Que nadie quede fuera de la mesa, que nadie pierda la dignidad de sentirse amado.
Si no puedes traer todo esto, trae al menos una chispa de esperanza, una lágrima que lave la injusticia, una luz que nos recuerde que no estamos solos.
En lo personal, te pido conservar lo que ya tengo: mi familia de sangre y mi familia elegida, esas amistades que resisten la distancia, encuentros que llenan de ilusión mi vida, y la certeza de que el amor, en todas sus formas, es el único regalo que no se agota.
Querido Papá Noel, deja en cada casa una lámpara encendida, no como adorno, sino como recordatorio: que la verdadera magia no está en los renos ni en los trineos, sino en la capacidad de los pueblos de resistir, de compartir, de exigir un mundo más justo.
Con agradecimiento, pero también con firmeza, te deseo una feliz Navidad y un año nuevo donde la luz no sea promesa, sino realidad compartida.
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CARTA A SANTA CLAUS
Sarah Petrone – Argentina
Querido Santa, hoy sentí la necesidad de escribirte. Tuve nostalgia de las tantas cartitas que con mis hijos te enviamos a ese lugar del Polo Norte, donde supuestamente vivías, y que año tras año, los pedidos de regalos que querían para las Navidades, llegaban de tu mano, casi siempre.
Era tierno y conmovedor ser parte de esa ilusión que llenaba el alma de los niños, bendita ingenuidad con la que soñaban con tu viaje en trineo tirado por un montón de renos que te paseaban por los cielos de una punta a la otra del mundo, vestido con tu traje rojo, tu barba blanca y riendo con esa risa bonachona de abuelo bueno con la que aún te representan en los afiches de venta de juguetes. Tocando tu campanita y cantando tu Ho, Ho, Ho.
Hoy, mis niños han crecido, sin embargo soy yo la que quiere recuperar ese tiempo que se perdió en el tiempo. Quiero creer que los años no han pasado, que vuelvo a recuperar la magia de la Navidad, que ya no es la misma.
Casi sin darme cuenta, se fue diluyendo la época más feliz, la de lograr que los niños vivieran una infancia con ilusiones, con sueños, sin temores, cuando todavía podíamos protegerlos y enseñarles todo lo que aprendimos y que ahora ellos enseñan a sus hijos, mis nietos.
De generación en generación, tu figura o tu mito,(o no) no se ha perdido. Los padres no hemos dejado que tu historia se perdiera, pese a las dificultades de la vida, a los años, a las perdidas de seres queridos, al tiempo, a la realidad que no siempre es la que esperamos.
Hoy, te escribo desde el alma, como la mujer adulta que soy, la que quisiera volver el tiempo atrás para rescatar eso bueno que año tras año llenaba de ilusiones a los niños y a los grandes que hacíamos de esa magia el cuento de amor más genuino y real. Gracias por esa infancia que nunca olvidaremos.
PD. Me olvidaba. Sí, quiero pedirte algo. Necesito que recojas un puñado de PAZ para este mundo convulsionado y egoísta que perdió la inocencia y olvidó reír y soñar, y cuando te descuelgues por las chimeneas de las casas, con tus regalos, derrámala en cada una de ellas, para que no se pierda su esencia en el entorno familiar. Como cada año, en este, también te espero. GRACIAS.
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