CARTAS – JULIO
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«Cartas atadas con hilos invisibles de memoria… susurros del tiempo que aún laten entre líneas.»

CARTA QUE NUNCA LLEGARÁ A TUS MANOS
Libia B. Carciofetti / Argentina
El ramo
Amor de mi vida, el primero, el único, el que cuando íbamos al colegio me compartía su emparedado. Él, que cuando la maestra me hacía pasar a dar la lección , se ponía colorado. Pues los ojos de sus compañeros en vez de escucharme a mi, te miraban a vos… pues transpirabas nervioso de que cometiera algún error… y cuando oías que de mi fluían las palabras, se te transformaba el rostro y eras como un ángel que me enviaba Dios, para que me abrazaras fuerte y me dieras contención…
Amor que al pronunciar tu nombre, se me encoge el corazón. Llamarte Rodrigo ¡Era muy largo! y entonces solo te llamaba *RO*… Lo escribo con mayúsculas porque así eras, un ser humano, un hijo único, y de los amigos ¡El mejor! Los compañeros al enterarse también te llaman «RO»; haciéndote burla en el recreo, pero la que te impedía que les «rompieras la cara» con tus puños de hombre…era simplemente ¡Yo!
Luego otro mote optaron por ponerte: *Pastillita de menta*…que en forma de corazoncitos, me comprabas en el quiosco frente a la estación… y cuanto llegaba la clase de álgebra, de los nervios siempre me agarraba tos… Por debajo de los bancos me las ibas pasando, hasta que llegaban a mis manos ¡Que bella sensación!
Vivía pendiente de todos mis gustos…cazabas mariposas… que perseguías en sus vuelos y me habías preparado una hermosa colección. Al principio me daba pena, verlas ya sin vida…pero me conformaste con esta explicación: ¿Sabes Li? los seres vivos recobran vida, en las manos de alguien que le prodiga amor…y si te miraras al espejo cuando las observas, me darías toda la razón… Y en ese momento me crecían las alas y hubiese querido volar con vos…
Dejamos de ser niños…y el último día en el colegio, lloramos los dos ..Terminaban las clases…y la señora directora nos llamó la atención. ¡Sean conscientes que ha de comenzar el acto! y con «esa facha» dan lástima los dos…. Por tu puntaje fuiste abanderado, yo era tu escolta…y el acto comenzó… Las palabras del Himno Nacional Argentino, se escuchaba retumbando el salón.Solo nuestras voces quedaban ahogadas, dentro muy dentro de nuestro corazón…
¿Que sería de nosotros? De aquí en más mi «RO»?…Mirando tu bici volaba mi imaginación… Recordaba los días ¡Tan fríos de invierno! cuando me bajabas a una cuadra, para evitar las cargadas, al vernos llegar juntos, me calentabas las manos con tu aliento, y mis dedos endurecidos, recobraban vigor.. Pero el destino quiso que siguiéramos juntos y seguimos creciendo «Juntos por amor». Te recibiste de ingeniero mecánico, y yo de profesora de piano que era mi pasión… El arte siempre se me enredó en la vida… y siguió su curso hasta el día de hoy. Te escribía poemas con mucha vergüenza, pero que iluminaban tu rostro. ¡No olvido esa expresión!
La vida se pasaba apresuradamente, como se acrecentaba así nuestro amor. Todos comentaban ¡Son uno para el otro! y ya lo sabíamos con antelación. Llegó el momento de la decisión más grande. Y la tomamos si vacilación. Nuestros padres fueron nuestros confidentes, y nos apoyaron confirmándolo. Pusimos la fecha para nuestra boda. «21 de septiembre del año 2002». Primavera que siempre fue motivo en nuestra vida, románticos de profesión… En abril comenzamos con los preparativos…fusionamos los sueños y Dios nos concedió que tus abuelos nos regalaran la vivienda.
En un parque precioso con olor a alcanfor…había cerezos, manzanos, naranjos, y bandadas de pájaros, aturdiéndonos… Me regalaste un perrito blanco como espuma, que sería en tu ausencia… mi guardaespaldas, hasta que regresaras vos. Mis amigas me hicieron una despedida…donde reinó la alegría, las bromas, la música y la canción… La tuya te la harían un día antes de la boda, esperando a tus primos y aprovechando esa ocasión. Mi temor eran las bromas «pesadas», que a veces los hombres hacen cuando se exceden en el alcohol. Pero mi mami me decía ¡No te preocupes! eso no sucede con los amigos de «RO».
Mientras se realizaba el festejo fui por mi última medida, del traje ¡Tan soñado!.. Me quedaba en el cuerpo como pintado, y no pudimos con mamá, reprimir la emoción…nos sobrepusimos pensando en «MAÑANA»…esa palabra triste que nunca me gustó. Allí no más retiramos el traje, al no necesitar un solo retoque…y combinamos el horario con Betty la modista, que me conocía de niña, que abrocharía los sesenta botoncitos, que llevaba el modelo que a mi se me ocurrió. Nos quedaba de paso la florería, y el ramo esperaba en el refrigerador…al otro día sería feriado…la autonomía del pueblo donde nací yo. Mientras manejaba camino a mi casa tenía deseos de pasar por donde le hacían el festejo a Ro… Pero mamá me dijo, no me parece bien, es su fiesta; tu hiciste la tuya y el no te molestó. Pasaban las horas y mis ojos se dormían, pero el que no podía dormirse era mi corazón.Hasta que de pronto sonó el timbre de casa, papá abrió la puerta y solo escuché un grito: ¡por Dios! ¡NO!
Me puse en un segundo la bata que tenía a mano, cuando vi. al policía todo el cuerpo se me paralizó. Mi papi lloraba como niño abandonado…el uniformado trataba de tranquilizarlo en todo momento pero no lo logró, lo que pasó conmigo no puedo explicarlo…desperté el 22 de Septiembre envuelta en sopor… Mi mami quería explicarme, lo inexplicable…que el miércoles había sido una noche trágica, y que en mi vida ya no estaría RO. Que en medio de esas bromas de la fiesta de solteros, lanzaron al aire, al único hombre que en mi vida existió… El que transpiraba, cuando yo pasaba al frente, el que me surtía de pastillitas, cuando me daba la tos. El que calentaba con su aliento mis manos, y el que conducía la bici, con destreza y precaución.Lo rodearon en grupo a pesar de los reclamos que nadie escuchó, lo levantaron por el aire como se echan a volar los pájaros. ¡Alto! ¡Tan alto! que cuando cayó, no tuvo contención…la red humana falló en el intento, quizás por el humo que había en el ambiente, o tal vez por el alcohol que allí se consumió. Su cuerpo fue una bolsa que dio contra el piso, su cabeza que tantas veces en mi pecho descansó, fue la que con más fuerza el golpe recibió, descerebrándose sin remedio ni opción.
Aún sigo en mi lecho, viva; pero ¡Muerta! vacía de sueños, de proyectos, de ambición, como una mariposa de las que cazabas de niño, y que aún conservo muertas como yo. Mi casa es un desfile de vecinos y amigos que quieren condolerse con lo que pasó. Algunos de los que estuvieron festejando esa noche, no pueden reponerse después de lo que pasó.
Solo escucho a mi mami que dice: el médico no quiere que reciba a nadie, tal vez algún día se recupere de este shock En el maniquí hay una novia parada, con un ramo en sus manos y veintiuna rosas blancas, entreveradas con lirios, elegidos con amor. La novia me mira con lágrimas en los ojos ¡Hasta se me parece! ¿No seré yo? Mamá me cubre de besos la cara; papá está mudo sentado en su sillón…y a mi me posee una dulce locura…que me lleva a tus brazos y hasta siento tu calor… Se que jamás leerás esta carta, pero la escribo pues quiero contarte mi amor, que aunque las rosas del ramo de novia, un día se sequen y cambien de color…seguirán siendo un mudo testigo, que por mi vida pasó el amor… que nació siendo niña y fue creciendo a medida que el tiempo transcurrió…
Serán esas rosas que perfumaban tu vida, y que nadie ni tú, jamás deshojó, pues queríamos juntos sentir su perfume, la noche de bodas…Pétalo por pétalo, descubrir la pasión… Pero no fue posible, no se lo cuestiono a Dios… Seguiré siendo tuya ¡Solo tuya! Hasta que un ángel venga a buscarme, para jamás separarnos ¡Te lo prometo! Mi RO.
Con mi inalterable amor de Li para Ro…

CARTA DESDE EL HAMBRE
Luz Fontana / Italia
Querido mundo que todavía duerme tranquilo:
Hoy te escribo desde un lugar donde ser niño no significa jugar, sino buscar entre lo que otros desechan. Aquí, la comida no siempre viene de una mano amable. A veces se encuentra en la miseria más profunda, y aún así, se recibe con gratitud.
Vi a un niño hoy, hurgando entre las heces. No por curiosidad, sino por supervivencia. Su cuerpo pequeño estaba doblado sobre la desesperación, y su mirada, lejos de tener miedo, tenía costumbre.
No sé su nombre. No sé si alguna vez fue abrazado. Pero sé que tú, al leer esto, puedes hacerlo existir. No con lástima, sino con la conciencia de que hay realidades que deben cambiarse… y que se cambian empezando por recordarlas.
Con un nudo en la garganta, y con Luz como testigo,

SECRETOS QUE NO SE PUEDEN CONTAR
Carlos H. González Saavedra / Argentina
Nunca pensé que podría escribirte o al menos no tenía la intención de hacerlo.
Pero así es.
Desde que nos acercamos después de mucho tiempo, compartí momentos maravillosos, me escuchaste, contuviste y ayudaste.
Siempre mantuvimos la relación al límite, por los mandatos y compromisos
que nos unen.
Estabas a la espera de algún amor, igual que yo.
Un pasillo angosto, donde decidimos caminar juntos.
Coincidimos en un montón de cosas. Los fines de semana eran una fiesta, entre almuerzos y caminatas.
El tiempo y actividades nos parecían poco. Estábamos muy conectados.
Organizamos nuestros encuentros, con un grupo al cual íbamos. Después cena y cada uno a su lugar.
Te confieso que más de una vez al llevarte a tu casa, quise preguntarte ¿ Me quedo? No me anime, creo que vos, esperabas ansiosa esa pregunta.
Finalmente una visita , me dio la señal. Una de tantas que no quería mirar. Me esperaste con una rica cena y un vinito .
A la sobremesa nos sentamos en un cómodo sillón. Un silencio cómplice me avisó, que estaba atrapado. Con voz firme dije! ¡Me voy! Sorprendida… me despediste.
No estaba preparado, me gustabas mucho, cada vez más. Tenía miedo de enamorarme. Creo que así, lo entendiste.
Pasaron meses en la misma situación, me sentía cómodo y nuestras conversaciones eran profundas.
Por mi lado, iba resolviendo causas emocionales de mi familia. Lo mismo que vos.
Estábamos solos sin saberlo.
Siempre hay un momento, un buen día.
Apesadumbrado te llamo para contarte mi angustia y me dijiste: -¡Vení! Esta noche. Lo que necesitas son mimos.
No pensé en mimos amorosos, pensé en consuelo.
Espere que las circunstancias me sorprendan
Cenamos, nos reímos y abrimos una botella de champán. Pretendiendo espantar la mala onda familiar, que nos envolvía….Ese sillón hizo el resto. Nos besamos, y la noche nos envolvió en su secreto.
No olvidaré tus gestos, tu manera de entregarte, esa intensidad que nos llevó a descubrirnos sin palabras.
Me hiciste sentir pleno, sin necesidad de nombrarlo.
¿Cómo acallar tanta energía? ¿Cómo seguir después de esa noche?
Coincidimos en dejarlo allí… entre los pliegues del silencio.
Y aunque nunca lo contemos, lo guardo como algo inolvidable.
No siempre transgredir es error— a veces, es simplemente vivir.
Así fue. Así es. Y quizás, así quedará.

SOY BARRIO
Lamberto Ibárez Solís / México
Te he conocido; tienes la virtud de enjuagar mis lágrimas; tienes la enorme virtud de ser mujer, de ser madre de ser tú; me arropas, me cubres con mis sábanas blancas y olorosas; pero estás llegando a mi vida y no pregunté tu nombre. Lo escribí en mis arenas del mar hermoso; mi mar subyugante; mis playas mágicas llenas de candor te veneran; y mis flores; mis flores de múltiples colores que me sonríen cuando llego; mis flores que son un símil de tu belleza de tu forma, de tu vida.
Me enamoraron tus ojos; tu forma de ser, de actuar y convivir con un ser tan complicado como lo soy; y por ello deseo escribirte esta carta; tal vez no sea de amor; pero un aprendiz de poeta escribe su canción; esta canción que solo se canta a dúo; tal vez sin mariachis hermosa.
En este tormentoso mar donde hemos caminado, me sonríes; no eres nada para mí; pero veo luz en tus ojos y en tu pelo; deseo exclamarle al mar; todo mi encanto; me felicidad y le he gritado con todas mis fuerzas pero sus olas me opacan. Aquí frente al mar te conocí y te he admirado en demasía; ¿Qué te puede ofrecer un pescador de sueños imposibles?: Un pescador de silencios apagados y que llora triste; cuando las tardes lo torturan con sus recuerdos amargos.?
¿Qué te puede ofrecer un pescador de ilusiones agridulces? ¿Qué te pueden ofrecer mis bolsillos roídos; sino más quimeras? El que deambula por las calles de mi pueblo y lo ama con amor?; El que le ha cantado a su barrio como un nativo de su solar. El que su Laguna Azul sigue siendo su gloria y espejo; donde miro porque; yo soy un pescador de atarraya; y soy barrio, soy tarécua, soy masa y también soy angustia; soy el cuatete que ha caído en su atarraya y soy Zacualpan.
Soy la masa que no han conseguido mis hermanos de mi barrio; Soy memela, soy el bolillo, su telera; soy su café en las mañanas; soy su pregonero que anuncia las seis de la mañana, tempranero.

QUERIDA MUJER
Andrea Kiperman / Argentina
Querida mujer, abuela, madre, hija, hermana, sobrina, prima… querida mujer, esta carta es para vos. Cada pequeño paso de la historia hasta aquí ha costado lucha. Mucha lucha. No olvides que, por momentos, parecería que estamos viviendo en un mundo de hombres… o eso piensan, ¿no?
Querida mujer, alza tus ojos, endereza tu espalda y afila tus palabras. El mundo necesita que no te quedes callada, que puedas dar tu versión, tu opinión, tu pensamiento, tu amor.
Querida hermana, no bajes los brazos. Que tus ojos brillen, y que nadie opaque tu luz. No lo permitas.
Querida amiga, no te dejes vencer. La vida está hecha de nuevas oportunidades para ser feliz, de acariciar nuevos horizontes, de cumplir nuestros sueños. No olvides dejar tu impronta, tu idea, tu pensamiento, tu dulzura, tu amor. No calles. No permitas que nadie se quede con tus palabras. Es momento de brillar. Es momento de metas cumplidas. Es momento de compartir. Es momento de recibir todas esas maravillas que la vida tiene para ti.
Querida mujer, te honro, te acompaño, y no olvides: el poder está en ti. Esta carta es para vos. Recuerda cada una de estas palabras.
Quedo con ustedes…

CARTA A MI SEÑOR JESÚS
Sarah Petrone / Argentina
Señor Jesús,
mi único Señor. Solo ante tí, únicamente, bajo mis ojos en señal de respeto y me arrodillo. Hoy, no te escribo para pedirte ni suplicarte, porque sé que escuchas en mi interior, y me comprendes. Hoy, solo quiero agradecer.
Te agradezco que hayas puesto tus ojos en mí, para bendecirme. Te doy gracias por la vida que me das, aunque muchas veces, en medio de las duras pruebas que debí afrontar, no la valoré.
Te agradezco por mis padres que ya no están y a los que extraño, aunque muchas veces disentí con ellos. Te agradezco por mis hermanos. Te agradezco por el compañero, el esposo que elegí y que ya está a tu lado.
Te agradezco por los hijos que me diste y también por el que te llevaste. A pesar de los amores y sinsabores de tantos años, valió la pena el ser madre.
Gracias por los nietos, la sublime y continua heredad que te dejo para alabarte. Gracias por las lágrimas, que no fueron pocas, pero que me hicieron comprender mi «nada».
Hoy que contemplo las razones de mi vida, solo te puedo agradecer por tu compañía y tu presencia en mí, porque sé, que sola, no lo hubiese podido conseguir, y espero tener salud y mucho tiempo para seguir agradeciéndote. Gracias Jesús.


