CARTAS – JULIO

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Cartas-junio

“Cada carta es un puente entre dos almas que aún se buscan.”

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COLABORADORES

Maren Alberdi – España

José Ernesto Druán – Costa Rica

Carlos González Saavedra – Argentina

Elspeth Gormley – España

Sarah Petrone – Argentina

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CARTA A LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA

Maren Alberdi – España

Hoy te escribo, Justicia, aunque sé que no te gusta que te nombren cuando fallas. Te escribo desde este rincón del Mediterráneo donde la vida respira despacio, y donde la gente aprende a sostenerse sola porque tú, Justicia, a veces no llegas… y cuando llegas, llegas tarde.

Te escribo porque estoy cansada de verte caminar con los ojos vendados solo cuando te conviene. Porque te he visto mirar hacia otro lado mientras alguien se desmoronaba en silencio, esperando una respuesta que nunca llegó.

Te escribo porque ya no sé si eres balanza o si eres viento. Porque pesas cuando no debes y soplas cuando no toca. Porque a veces pareces un dios caprichoso y otras, una sombra que no protege a nadie.

Te escribo porque he visto vidas romperse por un sello mal puesto, por un expediente olvidado, por una firma que nunca llegó, por un error que nadie quiso reconocer. He visto lágrimas que no deberían existir, y silencios que duelen más que cualquier sentencia.

Te escribo porque me duele tu frialdad. Tu manera de convertir el dolor en trámite, la verdad en papel, la dignidad en espera. Me duele que no escuches el temblor de las manos que sostienen documentos como si fueran esperanza. Me duele que no veas los ojos que se apagan mientras tú decides.

Te escribo porque te has olvidado de la gente. De la madre que suplica, del hijo que lucha, del anciano que reclama, del inocente que confía, del culpable que también merece humanidad. Te has olvidado de que detrás de cada caso hay un corazón que late y una vida que se sostiene como puede.

Te escribo porque aún creo en ti, aunque me falles, aunque me canses, aunque me duelas. Creo en lo que deberías ser, no en lo que eres ahora.

Te escribo para recordarte que la justicia sin alma es solo un edificio lleno de ecos. Un lugar donde se oyen palabras pero no se escucha el dolor. Un lugar donde la verdad se sienta en una silla y espera… y espera… y espera.

Te escribo para pedirte que despiertes. Que mires. Que escuches. Que recuerdes que tu nombre es una promesa, y que las promesas, Justicia, no se firman: se cumplen.

Hoy te escribo porque la gente sigue esperando. Porque la verdad sigue esperando. Porque la dignidad sigue esperando. Y porque tú, Justicia, no puedes seguir llegando tarde.

Porque cuando tú llegas tarde, la vida se rompe. Y cuando la vida se rompe, no hay sentencia que la repare.

Por eso te escribo. Por eso te nombro. Por eso te reclamo. Porque aún creo que puedes ser lo que un día prometiste ser.

Justicia… haz justicia.

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LEALTAD

José Ernesto Druán – Costa Rica

Querida Lealtad:

No sé en qué momento dejaste de ser una palabra y te volviste un refugio. Tal vez fue el día en que descubrí que no todos permanecen, que algunos solo están mientras el viento sopla a favor. Tú, en cambio, no te mueves con las corrientes: te quedas donde el corazón decide.

He visto cómo te confunden con obediencia, como si ser leal significara callar o aceptar. Pero tú no eres eso. Tú eres firmeza, claridad, la mano que no suelta incluso cuando el camino se vuelve áspero. Eres la voz que dice “aquí estoy” sin necesidad de promesas.

Por eso te escribo hoy. Para agradecerte por las veces que me sostuviste cuando otros se fueron, por recordarme que la lealtad no se exige: se demuestra. Y porque, aunque el mundo cambie de piel cada día, tú sigues siendo la misma.

Con respeto y gratitud,
José Ernesto Druán

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ES NUESTRO SUEÑO

Carlos González Saavedra – Argentina

No despiertes de éste sueño, que es nuestro. Que tanto queremos. Por suerte podemos atravesar distancias a través de las letras.

Mi corazón late fuerte. Estoy seguro que estaremos juntos en unos meses. Las ansias de tenerte entre mis brazos es muy grande.

Esta carta, solo sirve para acercarme. Que me tengas presente.

Te mando un beso enorme, otro día te sigo escribiendo  ,mi amor, ahora tengo “compañía”

Beso

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MUJERES DE LA NOCHE ANTIGUA

Elspeth Gormley – España

A vosotras, mujeres de la noche antigua, a vosotras que caminasteis por los bosques de Zugarramurdi, a vosotras que fuisteis llamadas brujas cuando solo erais libres,os escribo desde un tiempo que no os pudo salvar, pero sí recordar.

Sé que vuestra historia no es un mito. Sé que no sois leyenda. Sé que fuisteis víctimas de la Inquisición española, esa que en el siglo XVII envió a la hoguera a decenas de mujeres y hombres, más de setenta almas acusadas de brujería, cuando en realidad solo eran diferentes, solo eran sabias, solo eran libres.

No sé si llevo vuestra sangre, pero sí llevo vuestra sombra. Una sombra que no asusta, una sombra que acompaña, una sombra que me habla cuando el mundo se vuelve demasiado ruidoso.

A veces pienso en vosotras, en cómo os miraron, en cómo os juzgaron, en cómo os temieron por saber cosas que otros no entendían, por hablar con la tierra, por escuchar el viento, por curar con hierbas, por vivir sin pedir permiso.

No quiero imaginar vuestro dolor, pero sí vuestra fuerza. La fuerza de seguir siendo vosotras incluso cuando el fuego quiso borrar vuestro nombre.

Yo no soy vosotras, pero os llevo dentro. En cada intuición que me guía, en cada silencio que me protege, en cada decisión que nace de un lugar que no sé nombrar. En cada vez que la vida me empuja y yo respondo con una calma que no es mía, sino vuestra.

Dicen que el destino está escrito. Vosotras sabéis que no. Que el destino se rompe, se cambia, se desafía, se reconstruye. Vosotras lo hicisteis, aunque el mundo no lo viera.

Hoy os escribo para deciros que no estáis olvidadas. Que vuestra historia sigue viva en quienes no aceptamos las sombras que otros imponen. Que vuestra voz sigue en quienes escuchamos la intuición, la tierra, la memoria, la raíz.

Si alguna vez el destino vuelve a temblar bajo mis pies, os prometo que caminaré con vuestra fuerza. No para repetir vuestra historia, sino para honrarla.

Con respeto, con luz, con silencio, con memoria, os escribo desde este tiempo que por fin os nombra sin miedo.

Elspeth.

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CARTA SIN DESTINO

Sarah Petrone – Argentina

Aquí estoy otra vez, buscando en la incongruencia de las palabras, una razón que justifique las diferentes interpretaciones sobre la finitud de la vida…Y su destino.

Se dice que en el libro de la historia de cada uno, todo lo que nos sucederá ya está escrito de antemano en sus páginas. Claro, siempre que el mítico trío de las hilanderas griegas no jueguen con las hebras invisibles que Clota tejió para nosotros, y terminen midiendo y cortando el largo de los hilos de la vida que nos toca por derecho.

Entonces, el destino deja de estar predeterminado por el Plan Divino para ser juguete de ese otro destino. Mito o realidad, nos dejamos influenciar según nos convenga, por diferentes creencias y a veces creemos tomar al destino con nuestras propias manos.

Los hados que intervienen como consejeros en nuestras vidas en forma de amigos, colaboradores, de oraciones de los que se preocupan y nos quieren, a veces miran hacia otro lado y nos dejan a nuestro libre albedrío, es cuando el destino se desorienta y esas encrucijadas son las que enferman el alma y casi siempre dan un vuelco inesperado y fundamental en nuestro camino. Y eso está bien. Es cuando el destino nos pone a prueba para ver si podemos manejar solos, nuestra propia historia de vida, torciendo la directiva del destino.

Nadie sabe qué sucederá mañana. El destino es una incógnita indescifrable que ningún horóscopo puede aseverar.

Bueno, al principio hablé de la incongruencia de mis palabras, creo haber sido fiel  a lo dicho. No sé si los he confundido o simplemente conseguí alguna sonrisa escéptica.  De cualquier manera quiero pensar que la culpa es por haber nacido bajo un destino loco y contradictorio, al que me enfrento cara a cara, día tras día, porque es el ordenador de lo que me sucede y no lo puedo modificar.

No me escondo detrás de mis palabras, mis palabras siempre son un grito.  Y el destino es una quimera sin respuesta.

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