CARTAS- MARZO
Nota editorial: Todos los contenidos están protegidos por la legislación española de Propiedad Intelectual y por los derechos de sus autores. Se permite la difusión del contenido siempre que se mencione la autoría o la página.

“Lo que se escribe con el alma, llega sin distancia.”
********** *********
COLABORADORES – CARTAS
- Maren Alberdi – España
- Luz Fontana – Italia
- Carlos González Saavedra -Argentina
- Elspeth Gormley – España
- Sarah Petrone – Argentina
********** **********
CARTA AL INVIERNO
Maren Alberdi – España
Querido invierno:
Te has marchado sin hacer ruido, como haces siempre. Un día estabas ahí, con tu aire frío y tus silencios largos, y al siguiente ya no. No te reprocho nada. Tú eres así: discreto, serio, un poco brusco a veces, pero honesto en tu manera de estar.
Este año te he sentido más hondo que otros. Quizá porque venía cansada, quizá porque necesitaba tu pausa, tu recogimiento, tu forma de obligarme a mirar hacia dentro. No eres fácil, lo sé. Pero también sé que, sin ti, muchas cosas no se ordenan.
Me dejaste días de calma y otros de sombra. Me enseñaste a escuchar mis propios silencios, a distinguir entre lo que pesa y lo que simplemente duele, a aceptar que hay inviernos que no son estaciones, sino etapas.
Y aun así, te fuiste sin despedirte.Como hacen las cosas que cumplen su función.
Ahora la luz empieza a cambiar. La primavera empuja desde abajo, con esa suavidad que tú nunca tuviste. Y yo, que te he sobrevivido una vez más, te escribo para darte las gracias.
Gracias por lo que me quitaste, porque ya no lo necesitaba.Gracias por lo que me dejaste, porque me sostiene.Gracias por obligarme a parar, a respirar, a recomponerme.
No te guardo rencor.Tampoco nostalgia.Solo reconocimiento.
Sé que volverás, como vuelven todas las cosas que forman parte del ciclo. Y cuando regreses, te recibiré con la misma mezcla de respeto y paciencia. Porque ya aprendí que cada invierno trae una verdad distinta, y que ninguna llega en vano.
Hasta entonces, sigue tu camino.Yo sigo el mío, un poco más ligera.
Con afecto, Maren.
·········· ✧ ··········
COMPAÑERA LEAL
Balsells Magi – España
Cuando nací, al abrir los ojos, fue lo primero que vi. No sé si eras tú u otra. Con los años te fui conociendo cada vez más a fondo, ya que tú estuviste siempre conmigo. Unas veces a mi lado, no importa si es el derecho o el izquierdo, permaneces allí. Otras, estás delante mío como guiando mis pasos. También alguna vez detrás de mí te aposentas, como vigilante permanente; nunca pierdes el contacto conmigo, fiel como la mejor amiga. He intentado abrazarme a ti, no me lo permites, sólo permites tener unos contactos muy tenues, el resto de tu cuerpo queda libre…
Solo descansa al anochecer, pero casi siempre queda algún vestigio de tu presencia muy diluido, aunque sigues estando del todo presente, aunque escondida. Sólo en la oscuridad de mi dormitorio, que no es de tu agrado, es cuando no estás, pero no me importa: ya te he tenido durante todo el día y sé que mañana volverás a aparecer para acompañarme en mi rutina diaria. No importa si hace mucho sol o está lluvioso. En el primer caso, tu contacto conmigo es más fuerte, pero en los días tristes o lluviosos parece como si tú también estuvieras con este síndrome de tristeza. Tanto en uno como en otro caso, no me abandonas; permanece tu presencia agarrada a mi cuerpo.
En algunos casos eres grande, muy grande, pero en otros tu tamaño se empequeñece hasta quedar en la mínima expresión. Entiendo que son momentos de tu existencia a los cuales no debo ni puedo criticar; sólo son unos espacios de tiempo que yo comprendo. Algunos te critican por sus desgracias diciendo que eres mala, es un eufemismo sin ninguna importancia. Para mí eres buena, mejor dicho: sensacional y necesaria, ya que el día que, por la vida misma, te pierda, lo habré perdido todo. Gracias por estar siempre conmigo, acompañándome en la fortuna y la desgracia. Mi querida… SOMBRA.
·········· ✧ ··········
SEMANA SANTA
Luz Fontana – Italia
(para creyentes y no creyentes)
Queridos lectores:
Llega la Semana Santa y, con ella, un tipo de silencio que todos reconocemos, creamos o no creamos. Es un silencio antiguo, cargado de memoria, que nos invita a bajar un poco el ritmo y a mirar hacia dentro, aunque sea solo un instante.
Estos días tienen algo especial. Para unos es fe. Para otros, tradición. Para otros, simple descanso. Pero todos, de un modo u otro, sentimos que el tiempo cambia de textura. Se vuelve más lento, más hondo, más consciente.
La Semana Santa no exige credos. No pide explicaciones. No pregunta quién eres ni qué piensas.
Solo ofrece un espacio. Un puente entre lo que fuimos y lo que queremos ser.
Quizá por eso, cada año, cuando llegan estas fechas, siento una claridad suave. No es revelación ni milagro. Es algo más sencillo: la oportunidad de reconciliarme con lo vivido, de agradecer lo que permanece y de soltar lo que ya no me acompaña.
Ojalá estos días nos regalen un poco de paz, cada uno a su manera. Ojalá encontremos un rincón donde descansar por dentro. Ojalá aprendamos a mirarnos con más compasión, sin juicios, sin prisas.
Creyentes o no, todos necesitamos un momento para respirar.
Con afecto, Luz Fontana
·········· ✧ ··········
CARTA A NORMA
Caros González Saavedra – Argentina
Normita:
Al fin me animé a escribirte estas líneas. Te sentía tan lejana que no estaba seguro de que quisieras saber de mí.
Era lógico: a pesar de mi inocencia, seguro te molestó que yo estuviera del lado de quien terminó jorobándote. Mi amigo —o al menos así lo consideraba en ese momento— terminó portándose como un canalla. Me hizo meterme en un negocio de exportación que solo me trajo conflictos y desprolijidades.
La culpa fue mía, por confiado.
Hoy ya pasaron los años y todo quedó atrás. Una enseñanza más, una lección aprendida.
Te dejo estas letras con la sana intención de que, quizás, algún día podamos reencontrarnos y tomar un café.
Mis hijos ya están grandes; sé que los tuyos también, y que todos están bien de salud. Salieron muy trabajadores, los tuyos y los míos. Y los nietos… más hermosos que nunca.
Según estoy informado, estás sola. Por mi parte, me divorcié; no me fue bien. Así es la vida.
Vivís en Belgrano. Yo sigo en la misma casa, que recuperé con los años.
Te mando un beso enorme, con la convicción de que recuperaremos aquella amistad tan linda que teníamos.
Carlos
·········· ✧ ··········
CARTA AL TIEMPO
Elspeth Gormley – España
Tiempo: Te escribo ahora que ya no corro detrás de ti ni intento retenerte. Has pasado por mi vida con tus maneras bruscas, a veces empujando, a veces arrastrando, y otras dejándome quieta en un silencio que no sabía si era descanso o castigo. Pero aquí sigo. Y eso, a estas alturas, ya es suficiente.
He visto cómo algunas personas intentaban hacerme daño, como si la sombra de otros pudiera tapar mi luz. No lo lograron. No porque yo fuera más fuerte, sino porque tú —con tu paciencia de siglos— me enseñaste a callar cuando el ruido ajeno no merece respuesta. Me enseñaste que el silencio, bien usado, es una frontera.
Hoy no te escribo para reprocharte nada.Te escribo para reconocer lo que hiciste sin que yo lo entendiera entonces.
Me enseñaste a soltar lo que pesaba.A no quedarme donde ya no había nada para mí.A distinguir entre lo que duele y lo que daña.A no confundir compañía con presencia.A no confundir ruido con verdad.
También me diste mañanas frente al mar, ese mar que me entiende sin hablar. Él y tú hacéis buen equipo: uno me ordena por dentro, el otro me empuja hacia adelante. Entre los dos me habéis enseñado que todo vuelve, incluso yo.
No te pido que vayas más lento ni más rápido.No quiero que me devuelvas nada ni que me prometas nada.Solo quiero seguir caminando contigo sin miedo, con la certeza de que lo que tenga que quedarse, se quedará. Y lo que tenga que irse, se irá sin hacer ruido.
Gracias por lo vivido.Gracias incluso por lo que dolió.Gracias por dejarme aquí, entera, con mis silencios limpios y mi nombre intacto.
Sigo.Y tú conmigo.
·········· ✧ ··········
CARTA DE UNA CRÓNICA DE VIDA Y RESILIENCIA
Sarah Petrone – Argentina
En estos tiempos de guerras que el mundo afronta nuevamente, quiero relatar una síntesis de una crónica periodística que escribí en 2015 sobre héroes anónimos, en guerras pasadas. Sobrevivientes que no escriben de historia, pero que fueron los protagonistas, mudos testigos y víctimas de la estupidez de los que tienen el poder de crear y dirigir los conflictos, a voluntad, sentados en sus burocráticos sillones, detrás de sus escritorios.
Soy descendiente de una de las tantas familias italianas de un pueblo del sur del país, que años tras años fue empobrecido por las guerras que nunca solucionaron ni solucionan nada. El negocio de la guerra es rentable. Va más allá de los intereses ideológicos o religiosos.
Mi abuelo paterno se enroló en la Primera Guerra Mundial de 1914, como voluntario a pesar de ser padre de cinco hijos menores que lo necesitaban. Su patriotismo y su amor por la Patria lo hirieron en un pulmón, y murió por mala praxis, tiempo después.
Su hijo mayor, mi padre, fue enrolado en el Servicio Militar y reclutado para la Segunda Guerra Mundial de 1940, pasando cinco largos años lejos de su tierra natal y de los suyos.
Diezmado su regimiento, mi padre fue capturado por los alemanes, el 12 de septiembre de 1943 y conducido a Prusia Oriental, a un campo de concentración hasta que cesó su cautiverio, al finalizar la guerra, al cabo de dos años . Retenido por las FFAA aliadas, el 8 de mayo de 1945, veinte días después, regresó a Italia.
A su regreso, ni mi padre ni el pueblo de la posguerra fueron los mismos. El hambre, la desocupación, los saqueos, las familias destruidas, diezmaron la voluntad de seguir viviendo en Europa, y comenzó el éxodo que nos trajo a Argentina, la tierra prometida, de Paz. América. La que nos acogió.
Amada y añorada, la Patria que no pudo contener los sueños perdidos bajo los escombros, y la miseria golpeando con dolor el corazón y la memoria
que se vuelven a reactivar con las imágenes actuales que parecen sacadas de una vieja película de guerra. Pero ES LA REALIDAD.
Nada ha cambiado ni nada se aprendió. El flagelo de las guerras nunca cesaron, recrudecen como volcanes en plena erupción, por todo el mundo. Y quiero vivir en PAZ, y que la Paz no sea una utopía.
No quiero llorar más las pérdidas humanas. Necesito soñar con un futuro que me permita sanar mi Yo interior y no seguir gritando: AY, PATRIA MÍA, CÓMO ME DUELES.
·········· ✧ ··········

