CRÓNICAS Y ENSAYOS DICIEMBRE
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2024 ESBOZOS DE UN FUTURO INCIERTO
Por Francisco Báez Rodríguez / México-Italia
Si uno revisa lo sucedido en 2024, encontrará que ha sido un año de cambios profundos, y que se empieza a dibujar un mundo diferente al que hemos vivido. Como se trata apenas de un esbozo, no sabemos cuál será el resultado final. Lo que ya parece cierto es que no se trata del mismo paisaje. Eso significa que serán otros los problemas principales que aquejarán a la humanidad.
De entrada, las economías del mundo van a tumbos, con contadísimas excepciones. Tres lustros después de la crisis financiera desatada por la falta de regulación, no ha habido respuesta productiva. El crecimiento es lento y desigual en todos los sentidos: es desigual regionalmente y también lo es en términos de distribución del ingreso. Los mercados ocupacionales están dislocados: la precariedad y la inestabilidad en el empleo son la nueva normalidad. Y eso ha generado, de paso, diferencias intergeneracionales importantes.
Lejos estamos de los años de posguerra, cuando las economías crecían y se generaban oportunidades suficientes como para que hubiera movilidad social en un contexto siempre desigual, pero con tendencias a ser más igualitario. Tan lejos estamos que la mayoría de la población mundial no vivió esos tiempos, y su única experiencia ha sido la de un crecimiento económico lento, cuando no de crisis recurrentes. Es en ese contexto que estamos viviendo cambios políticos de envergadura. Las distintas elecciones en 2024 así lo demostraron.
En la mayor parte de los países, los votantes mostraron su descontento por el estado de cosas. Después de la crisis de los mercados financieros en 2008, la mayor parte de la gente perdió la confianza en los mercados y en quienes daban la receta económica tradicional. Pero no se movió a la izquierda, porque también perdió la confianza en el Estado como interventor en la economía (o no se la dio). De hecho, con pocas excepciones nacionales, las mayorías han perdido la confianza en los gobiernos y se han movido hacia quienes se presentan como ajenos a la clase política tradicional. Esto a su vez crea otro problema: la desconfianza hacia cualquier fuente de autoridad, combinada paradójicamente con el deseo de que haya alguna autoridad que traiga una solución mágica a los distintos problemas. Parte de la receta populista.
Y nuevos problemas están en la mesa, ya muy claramente. Uno es la reproducción desaforada de rumores, posverdades y teorías conspirativas empujadas por las redes sociales (alimentada, a su vez, por la desconfianza reseñada hacia cualquier fuente de autoridad, que en este caso son los periodistas y los medios profesionales). Se trata de una fragmentación de la realidad: cada quien se está formando una idea muy diferente (y no siempre coherente) de cómo están las cosas. Esto dificulta tanto la gobernanza como la solidaridad social y abona a que las sociedades estén cada vez más polarizadas.
Otro es la precipitada irrupción de la inteligencia artificial en los mercados laborales, que -a falta de regulación- está generando problemas de todo tipo, que van desde el cambio del tipo de trabajo o su eliminación, a la existencia de sesgos con resultados defectuosos, a la merma en la calidad de los servicios. Esto puede conducir a crisis sociales.
Un tercero es la creciente importancia de las migraciones en el contexto mundial. Han tenido un efecto político y social importante en Europa y el hecho de que el tema haya sido central en la campaña presidencial de un país de inmigrantes como Estados Unidos demuestra nos hace ver que la migración es un tema central para prácticamente todas las naciones. Hay un problema cuando una parte de la sociedad tiene todos los derechos (porque son ciudadanos) y la otra no, cuando esta segunda es numéricamente relevante. Hay un problema cuando no se trata de migraciones paulatinas, sino de olas migratorias masivas. Lo hay cuando el mundo está tan conectado que es imposible, en la práctica, detenerlas.
Un cuarto es el proceso de reconfiguración del orden mundial, con numerosos actores intentando influir y colocarse. Era previsible el carácter efímero del mundo unipolar posterior a la caída del bloque soviético. Pero vivir el proceso de reacomodo no es sencillo. Los conflictos bélicos con los que inició el año siguen ahí, cuando no se han recrudecido, como en Medio Oriente. Es imposible verlo todo con la lógica de “buenos contra malos”; más aún cuando los valores se trastocan. Llegará una nueva estabilidad, pero no sabemos cuándo, ni si será positiva para los pueblos. Y mientras tanto, seguirá la zozobra.
Finalmente, hay un reacomodo de valores. La democracia ya no tiene el prestigio de antes, aunque siga siendo el método más civilizado para que las sociedades diriman sus diferencias y tracen su ruta hacia el futuro. Y hay un choque creciente entre lo que dicen las leyes y la manera de interpretarlas y de vivir con ellas (viene a la mente el caso del asesino del CEO de la aseguradora United Healthcare, su manifiesto y la popularidad que ha conquistado). Esto es resultado de que no se han resuelto muchas injusticias y, también, de que algunos presuntos justicieros lo que hacen es el “quítate tú para ponerme yo”, y reproducir el problema, en vez de resolverlo.

LA INJUSTICIA SOCIAL
Elspeth Gormley / España
Un estado permanente de injusticia social produce la degradación moral y la pérdida de la dignidad tanto del opresor como del oprimido. En general, los bajos ingresos, la carencia de viviendas dignas, la mala educación y alimentación son también una fuente de injusticia social. Esto se produce en todos los ámbitos de la sociedad. Algunas de las causas a nivel de Estado son la corrupción que lleva a la disminución de fondos para la salud pública, educación pública, creación de trabajos y subsidios sociales.
A nivel individual o personal, se produce debido a la discriminación, intolerancia y falta de respeto contra otra persona por su nacionalidad, raza, género, clase social o jerarquía.
Es por ello, que la injusticia social va de la mano con la desigualdad social que agrava las condiciones de los más necesitados. La justicia social se refiere de manera general a la inequidad política y la desigualdad social a la económica.
En este sentido, al estar la política y la economía conectados, la injusticia y la desigualdad social también lo están. Todo ello genera situaciones preocupantes y constituyen violaciones a los derechos humanos, tales como el desalojo forzoso de personas de sus hogares, el hambre, la contaminación de las aguas, un salario insuficiente para llevar una vida digna, la negación de derechos fundamentales como el acceso a la información, a los servicios básicos o a la atención sanitaria; la segregación de individuos o minorías, generadora de exclusión en la escuela o el trabajo, entre muchas otras cosas.
Resumiendo. La injusticia social es el desequilibrio en el reparto de los bienes y derechos sociales en una sociedad. Y se produce en todos los ámbitos … En este sentido, sin moral no existe justicia, por lo tanto, la injusticia social es la falta de moral social.

LAS GRANDES CORTESANAS
Gustavo Páez Escobar / Colombia
Clara Petacci, que pasó a la historia con el nombre de Claretta, nació en Roma en1912. Desde muy joven sentía admiración por el dictador Benito Mussolini, con quien un día se encontró de casualidad a las afueras de Roma. Desde entonces se inició el romance que se prolongaría durante 13 años. Ella tenía 20 años y Mussolini 49. Claretta pertenecía a la clase burguesa y poseía alto nivel cultural.
Era inteligente, atractiva y dulce. Mussolini, hombre violento que lideró una época de terror bajo la bandera fascista, era mujeriego irreductible. Lleras Restrepo, el autor de estas reseñas convertidas en libro, le atribuye al menos 400 mujeres en sus lances lujuriosos.
No se entiende cómo dos personas tan disímiles pudieron ser pareja sin sortear mayores problemas. Cabe aquí una reflexión: la inteligencia de Claretta, unida a la pasión que sentía por el Duce (caudillo), como se hizo nombrar, superaba todos los obstáculos. Mussolini, a pesar de sus numerosas mujeres de paso, hallaba en ella la perfecta fórmula amorosa. Desde que Claretta se separó de su esposo, Ricardo Federici, teniente de la Fuerza Aérea Italiana, con quien llevaba una relación postiza, se entregó en cuerpo y alma al Duce.
Y no hubo poder humano que la hiciera desistir de esa seducción frenética, convertida en sublime obsesión. Raquel, la esposa de Mussolini, conocía de sobra los amoríos de su cónyuge, cada vez más descarados, a los que ni siquiera les daba el título de infidelidades, por saber que eran pasajeros. Y también enfermizos, claro está. Hasta tal punto llega a veces la tolerancia excedida, la cual linda con la sandez y la indignidad.
Consideraba Raquel que el problema no eran las 400 mujeres a que alude Lleras Restrepo, las cuales se esfumaban como sombras huidizas, tal vez para no volver.
Su verdadero malestar residía en la bella Claretta, una pasión cierta. Por lo tanto, sus armas se dirigieron hacia esta mujer fatal, a quien debía separar de las complacencias de su esposo y nunca lo consiguió. El propio Mussolini intentó más de una vez sacarla de su vida, pero luego sucumbía ante esta atracción subyugante, difícil de interpretar en el hombre poderoso que dominaba a Italia y causaba revuelo en el mundo.
Mussolini nunca renunció a Raquel y tampoco alejó a Claretta. Ambas le saciaban sus apetitos lujuriosos con diferente sazón: estaba la esposa legítima, que con él convivía, y a corta distancia, la amante romántica, valiente y victoriosa, que defendía su papel de preferida. Esta historia contiene un fondo burlesco y transmite un suceso disparatado e insondable bajo el sello burgués de la época.
Curiosa, por decir lo menos, esta dualidad insólita.
Cuando el tirano presintió el final irremediable de su mandato, se trasladó a Milán y tomó la decisión de huir. Iba disfrazado de soldado, a bordo de un convoy alemán. Claretta lo acompañaba y le daba fuerzas para seguir por las vías del escape. Él era un ser demacrado y horrorizado. Un grupo de militares, que creía sus protectores, le comunicó de repente la orden de ser fusilado “como un perro rabioso”. Era el 28 de abril de 1945. Al ser activados los fusiles, Claretta corrió cerca de él y cayó fusilada, cual una heroína del amor, al lado de su hombre.
Tenía 33 años.

LA ARROGANCIA DEL HOMBRE
Rebeca Solnit / EEUU
En Los hombres me explican cosas Rebecca Solnit desmonta la postura arrogante de ellos: “Han pisoteado a muchas mujeres”
Los hombres me explican cosas (Capitán Swing) es un libro feminista escrito por una mujer para otras mujeres, que deben leer los hombres. Es el ensayo feminista que pondrá de los nervios a los hombres, incluso a los que no se den por aludidos en la arrogancia con la que el género masculino trata al femenino.
«Qué están hablando. Algunos hombres”, escribe. Rebecca Solnit apela a su propia experiencia para declarar que asistimos a “una guerra a la que se enfrentan las mujeres cada día”. Una guerra que invita al silencio de ellas: el hombre pontifica, la mujer calla y traga.
Solnit (Connecticut, EEUU, 1961) -primera mujer con columna fija en el Harper’s Magazine y autora de libros sobre arte, medio ambiente y política- cuenta que la batalla contra los Hombres Que Explican Cosas “ha pisoteado a muchas mujeres”. A las de su generación, las de la siguiente y a las anteriores a ellas que no eran admitidas en “el laboratorio o en la biblioteca o en la conversación o en la revolución o, incluso, en la categoría llamada humana”.
La arrogancia del hombre mantiene a la mujer lejos de expresar lo que piensa y de ser escuchada cuando se atreve a hacerlo. “Es la que nos educa en la inseguridad y en la autolimitación de la misma manera que ejercita el infundado exceso de confianza de los hombres”. Solnit recuerda -en uno de los ensayos llamados a protagonizar las novedades de septiembre- los encontronazos que ha tenido con “ignorantes totales de la cosa” y la facilidad que tienen para polemizar. ¿Resultado? “Ningún hombre se ha disculpado nunca por explicarme erróneamente cosas que yo sabía y ellos no”.

LA INMIGRACIÓN ES EL PRINCIPAL PROBLEMA PARA LOS ESPAÑOLES
Jordi Torregrosa / España
Esta inquietud, espoleada por la extrema derecha, escala en tres meses del noveno puesto en la lista de preocupaciones ciudadanas al primero, superando al paro, la economía y la discusión política. Treinta y tres personas de origen subsahariano, entre ellas cuatro mujeres y un niño, han llegado este miércoles en una neumática a la playa de la Garita, situada en el pueblo de Arrieta, en el norte de Lanzarote..Adriel Perdomo (EFE)
La pregunta es directa y de respuesta espontánea. No hay opciones para elegir. “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?”. Casi uno de cada tres españoles (el 30,4%) ha contestado “la inmigración”, según el barómetro publicado este miércoles por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La inmigración ha pasado de ser la cuarta preocupación -así figuraba en la encuesta de julio con un 16,9%, por debajo del paro, la economía y “los problemas políticos en general”-, a situarse en cabeza solo dos meses después. Si se compara con el estudio de junio, la inmigración ha pasado en 100 días del noveno puesto (11,2%) al primero en la lista de problemas de los españoles. Es decir, ha crecido casi 20 puntos (19,2%) durante el verano. Sin embargo, cuando a los encuestados se les pregunta por los problemas que les afecta personalmente a ellos y no a España, la inmigración -también en respuesta espontánea- ya no es el primero, sino el quinto. En julio, eso sí, era el octavo.
Que la inmigración ocupe el primer puesto no se veía en España desde 2007, según apunta la agencia de noticias Servimedia. En aquellos años (2006-2008) se produjo la denominada Crisis de los cayucos de Canarias, cuando llegaron a las costas españolas más de 30.000 migrantes. Los ciudadanos entrevistados para este estudio del CIS han sido 4.000, a través de llamadas telefónicas a móviles y fijos.
Principales problemas: Fuente: CIS
Hace poco más de un año, en mitad del verano, España era El único pais mediterráneo que ograba contener la inmigración irregular Un hito efímero que se pulverizó un par de meses después con un enorme repunte de la ruta canaria que se mantiene hasta hoy. Ahora España es, junto con Grecia, el único país mediterráneo donde crecen las entradas irregulares, según las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los desembarcos en Canarias han aumentado un 126% y las entradas en Ceuta un 143%. Entre el 1 de enero y el 15 de agosto, el Ministerio del Interior había registrado la llegada, por tierra y por mar, de 31.155 personas, un 66% más que en el mismo periodo de 2023, aunque las cifras revelaban un frenazo respecto a principios del año.
En ese contexto se ha instalado un envenenado debate sobre la inmigración, alentado por la extrema derecha. Y todo esto se refleja en el CIS. Los extremismos, sin embargo, solo son un problema para el 5,4% de los encuestados de este barómetro. “Me llama la atención la diferencia entre la respuesta de percepción general y la preocupación que tiene cada uno con la inmigración”, observa por teléfono Javier de Lucas, expresidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. “Esto me lleva a pensar que los españoles encuestados y, por tanto, la representación, piensan que la inmigración es el problema más preocupante, pero no el que más le preocupa. Esto quizá se deba al impacto de las noticias y al bombardeo mediático, del que son responsable la mayor parte de los medios de comunicación que difunden noticias descontextualizadas”.
De Lucas considera que muchas veces se dan datos porcentuales del incremento de la llegada de pateras en Canarias sin contexto. “Se transmite la impresión de que la presión migratoria procede de los saltos de Melilla y la llegada de las pateras y esto no es así. Esto es una gota en el circuito migratorio”. La preocupación general es, a su juicio, una preocupación “inducida” por el tipo de mensaje que se emiten desde algunos partidos políticos. “La responsabilidad de Vox y la irresponsabilidad del PP es enorme. Pero también de los partidos de la coalición de Gobierno que en la crisis de Canarias no han hecho un esfuerzo convincente por contextualizar y desmentir ese imaginario”.
La segunda inquietud para los españoles, según el barómetro hecho público este miércoles, son “los problemas políticos en general”, que en el pasado estudio ocupaban la primera posición. Los siguen el paro y “los problemas de índole económico”. Llama la atención la caída del problema de acceso a la vivienda, que hace dos meses estaba en el segundo puesto (la menciona el 21% de los encuestados) y ahora en el sexto (15,4%). El tercer puesto es para el paro (20,1%). En agosto, un mal mes para el empleo, el paro registrado subió en 21.884 personas, hasta alcanzar los 2.572.121 desempleados.


