CRÓNICAS Y ENSAYOS – MARZO
Aviso Legal
Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.

CRÓNICAS Y ENSAYOS : «Fragmentos de la realidad narrados con pasión y autenticidad.»

EL MATRIMONIO INFANTIL
Elspeth Gormley / España
El matrimonio infantil es una herida abierta en nuestra humanidad, una práctica que sigue arrebatando la infancia y los derechos fundamentales de millones de niñas en todo el mundo. En países como Níger, Chad, República Centroafricana, Malaui, Sudán del Sur, Bangladesh, India y Yemen, esta realidad persiste, a menudo amparada por lagunas legales, tradiciones culturales o excepciones que permiten matrimonios con el consentimiento de los padres o la autorización de un juez.
En estos lugares, las niñas son forzadas a casarse a edades alarmantemente tempranas, perpetuando ciclos de pobreza, desigualdad y abuso. Muchas abandonan la escuela, perdiendo la oportunidad de construir un futuro mejor. Otras enfrentan embarazos precoces que ponen en riesgo sus vidas y las de sus bebés. Es una violación flagrante de sus derechos, una cadena que las ata a un destino impuesto, sin posibilidad de elección.
Recuerdo una escena que me marcó profundamente: en el Mercado de los Pájaros en Kabul, vi cómo niñas eran vendidas por cantidades irrisorias, tratadas como mercancía. Una imagen que no puedo borrar, un recordatorio de cómo la humanidad puede fallar a sus más vulnerables.
Historias como la de Najat, una niña romaní de Serbia, son desgarradoras. Vendida a los 11 años por un pollo, un paquete de cervezas y 100€, su infancia fue canjeada por un beneficio económico efímero. Ahora, con 18 años, Najat reflexiona sobre el daño irreparable que sufrió: “A ninguna de mis hermanas les fue mejor. Una dio a luz a los 13 años, y otra terminó en el hospital la noche de bodas, destrozada por un hombre que le quintuplicaba la edad”.
Cada año, más de 12 millones de niñas son forzadas a casarse, muchas veces con hombres mucho mayores. Pero no todo está perdido. La esperanza reside en las iniciativas internacionales que luchan por erradicar esta práctica. Organizaciones y comunidades trabajan incansablemente para educar, concienciar y presionar a los gobiernos para establecer leyes más estrictas. Sin embargo, no basta con prohibir; es necesario empoderar a las niñas y transformar las sociedades que perpetúan esta realidad.
Hablar de este tema con empatía y respeto es fundamental para movilizar a más personas hacia el cambio. Cada niña merece algo más que sobrevivir: merece vivir plenamente, decidir su destino y construir su futuro. Erradicar el matrimonio infantil no es solo un desafío, es nuestra responsabilidad colectiva como humanidad.
Los escritores y poetas tenemos un arma poderosa: la palabra. Con ella, podemos cruzar fronteras, tocar almas y dar voz a quienes han sido silenciadas. Escribamos con valentía, con el corazón en la mano, y hagamos que cada palabra sea un faro de esperanza y justicia. Porque con nuestras letras podemos cambiar realidades y devolverles la dignidad a quienes más lo necesitan.

PARALELISMO CON EL PRESENTE DEL LIBRO DE LUIS ZOCO
“EL MAPA DE UN MUNDO NUEVO”
Luz Martin Peña / Costa Rica
El libro de Luis Zueco nos muestra una época donde la cartografía transformó radicalmente la percepción del mundo. Los mapas no solo facilitaron la exploración geográfica, sino que también impulsaron el comercio, el intercambio cultural y la expansión del conocimiento. En el presente, vivimos algo muy similar con los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, el Big Data y la interconexión global.
Al igual que en la época de los grandes cartógrafos, hoy enfrentamos un mundo lleno de incertidumbre y posibilidades ilimitadas. Antes, los mapas simbolizaban el acceso al poder y la comprensión del entorno; hoy, los datos y las tecnologías emergentes ocupan ese lugar. Ambos períodos comparten la característica de la transformación: redefinen cómo interactuamos con nuestro entorno y entre nosotros.
Otro paralelismo interesante es cómo estos avances, tanto entonces como ahora, generan tensiones. En el pasado, los descubrimientos desataron conflictos por la apropiación de recursos y territorios. En la actualidad, enfrentamos debates éticos y políticos sobre el uso de tecnologías, el acceso a la información y los límites de la privacidad.
Finalmente, ambos momentos históricos también son testigos de la necesidad de valentía, imaginación y resiliencia para abrazar el cambio. Así como los cartógrafos del pasado desafiaron lo desconocido, nosotros, como sociedad, debemos adaptarnos y navegar por los nuevos «mapas» que la tecnología está creando.

EL LEGENDARIO JOSÉ GREGORIO
Gustavo Páez Escobar / Colombia
En el libro de la editorial Planeta que lleva por título José Gregorio Hernández: médico y santo (1987), Antonio Cacua Prada cuenta el suceso milagroso que le ocurrió, en abril de 1971, cuando estuvo en grave riesgo de morir ahogado en el mar, y lo salvó el entonces beato venezolano José Gregorio. Nuestro compatriota ocupaba la curul de senador de la República, y el presidente Pastrana Borrero lo designó delegado ante la asamblea general de la OEA que tuvo lugar en Costa Rica.
Acompañado con varios de los asistentes al acto, el senador se dirigió, un día de descanso, a gozar de las delicias del mar en Punta Arenas. De repente, irrumpió una tromba submarina que disgregó al grupo y le produjo terror. Las olas caían como cataratas sobre ellos. Arrastrado por la furia del mar, Cacua Prada intentaba nadar hacia la playa, y cada vez se alejaba más. Extenuado por completo, pensó –si acaso le quedaban fuerzas para pensar– que la muerte era inminente.
No logró rezar oración alguna, porque la mente se le había obnubilado, y ni siquiera le surgió el elemental padrenuestro que aprendemos de niños. Ya el mundo no existía para él. Sin embargo, al fulgurar en su alma una luz inesperada, se acordó del beato José Gregorio, tan de moda en la época y sobre quien se pregonaban milagros asombrosos.
Movido por el connatural instinto de salvación que no muere ni en la hora suprema, invocó al médico milagroso con esta exclamación que le brotó desde lo más profundo de su ser: “¡Sálvame!”. Y lo salvó.
Oigamos sus propias palabras: “Sentí que una ola me llevaba dulcemente, empujándome, y en minutos y en línea recta me depositó en la playa. Había resucitado, gracias al doctor José Gregorio Hernández. Se había hecho lo que yo llamé milagro”. Lo mismo sucedió con otros compañeros suyos que sufrieron la misma emergencia. En señal de gratitud, Cacua Prada –reconocido historiador, académico, periodista, diplomático, parlamentario– ofreció escribir el libro atrás mencionado acerca del venezolano portentoso que acaba de ser proclamado santo por el Papa Francisco.
No queda difícil pensar que José Gregorio Hernández Cisneros (1864-1919) ha sido, con base en sus prodigios científicos y paranormales, el personaje más popular de Venezuela durante el último siglo. Estudió medicina en su país, adelantó estudios de posgrado en París y Berlín y desempeñó su profesión con alto espíritu humanitario. Bajo la evidencia de sus acciones filantrópicas, se ganó el título de “médico de los pobres”. Son incontables los casos de sanación que se le atribuyen, no solo en su tierra, sino en otras naciones del continente.
Es autor de trece ensayos científicos. Fundó la cátedra de Bacteriología, calificada como la primera en América. Fue el pionero de la docencia científica de su país. Hablaba seis idiomas, y era persona culta por excelencia. En suma, un ser superior que ojalá sirviera de guía para quienes, desviados del sano manejo del poder, arrastran hoy al pueblo por los abismos de la opresión, la corrupción y el desprecio de la dignidad humana. Al respecto, José Gregorio escribió estas palabras lapidarias: “El bien solo puede venir de la verdad, nunca del error. El error es el veneno de la inteligencia”.

ANÁLISIS DE LA NOVELA EL FARMER DE ANDRÉS RIVERA
Carlos F. Pérez de Villarreal / Argentina
En estos últimos años, un logro editorial ganó al público argentino interesado en la lectura, la llamada Novela Histórica. Próceres, personajes históricos de nuestro quehacer nacional del siglo XIX y XX, pasaron a ser protagonistas de una nueva forma de escritura. Se desmitificaron creencias y se comenzó a descubrir al humano dentro de esa inmortalidad. ¿Es esto bueno o malo? Depende del punto de vista con que se lo tome. Descubrir que nuestros «hombres y mujeres de la Patria» fueron seres con virtudes y defectos obliga a repensar sus actos. Humanizarlos puede llegar a permitirnos descubrir sus verdaderas personalidades. Sus aciertos, sus equivocaciones, sus alegrías, sus temores.
Pasemos entonces al análisis de la novela de Andrés Rivera[i], y consideremos El Farmer[ii]. Nótese la dicotomía de emplear el artículo “el” en castellano y la palabra granjero (farmer en inglés). Es el día 27 de diciembre de 1871, a veinte años de su partida del país, a treinta y dos años de la gesta de Los Libres del Sur, y a seis años de su muerte, que acaecerá el 14 de marzo de 1877; Juan Manuel de Rosas se encuentra solo, exilado en Inglaterra, más precisamente en Swanthling, cerca de Southampton. El hombre que manejó los destinos de un país durante veinte años, se ha convertido en un farmer, un granjero.
La novela puede ser interpretada como si ese día fuera todos los días, siempre iguales; como si Rosas, existiera por fuera del tiempo. Ya no ostenta autoridad, e incluso no tiene dinero. Los que otrora fueron sus amigos e incondicionales, hoy lo han abandonado, lo han olvidado. No fuma, no toma, no sale de su casa y se conforma con tomar mate junto a un brasero y comer carne asada, con la sola compañía de una perra en celo. Piensa, piensa mucho, en sus amigos y enemigos, en la muerte y se rebela contra los que lo desacreditan. Añora el tiempo en el que una voz suya era cumplida a rajatabla, pero ahora, en este presente, está muy lejos de su patria y en su corazón cada vez hace más frío.
El Farmer, editada por primera vez en 1996, por la editorial Alfaguara[iii], es una de las novelas más simbólicas de la narrativa de Andrés Rivera. Escrita con un manejo excelente de la prosa y el lenguaje, nos muestra en toda su medida un estilo formidable, maravilloso e insuperable. Ratifica el diálogo que entabla Rivera con ese pasado argentino. Es esa franca unión entre la literatura de ficción y la historia de este protagonista, que hemos leído en nuestros libros y que figura en nuestro imaginación
Al escribir en primera persona, la vida de Rosas es narrada por él mismo. Hace referencia a cuestiones con otros personajes, ya que expresa lo que escribió Sarmiento, relata lo que dijo Mitre y toma en cuenta lo que escribió Lord Palmerston sobre Shakespeare. Pero, al mismo tiempo, existe una diferencia destacable, porque de repente un narrador omnisciente aclara el bando publicado: «Consigna del general Rosas a la población. Lo que no se ve está fuera de la ley». Esta referencia en sí literaria, explicitada en tercera persona, se transforma en referencia histórica. A su vez, otra particularidad obstaculiza la primera persona en ese perpetuo acordarse en forma autobiográfica de los hechos acontecidos, surgen grupos, tonadas, que prácticamente dividen la novela en capítulos. Más allá de esta separación, los versos tienen la particularidad de ser formulados por una segunda persona, haciendo más visible la polémica. Es allí donde notamos que el apresuramiento en escribir el presente, este se impone a la nostalgia del pasado. Existe una frase que parece manifestar una aseveración: «Miro a Rosas». Aquí la primera persona se divide y lleva a la escritura a su máximo nivel. El mismo Rosas es objeto de la mirada, pero no deja de ser sujeto. Ese personaje que mira y observa a lo largo de todo el relato es el mismo Rosas.
La novela junta los opuestos y al mismo tiempo hace hincapié en la amistad de Rosas con los hacendados de toda nacionalidad: argentinos, galeses, escoceses e irlandeses, y demás está decirlo, con los comerciantes ingleses, donde puede leerse una discusión con el revisionismo histórico. Encontramos una ligera aspiración, a veces manifiesta, por conectar constantemente el pasado y el presente. Habría que tomar en su verdadero contexto, en la época en la que se desarrollaron los hechos, esa ferocidad que tomaron los gobernantes y caudillos, dejando tras de sí muertes, persecuciones y exilios. Lo que pasó durante el siglo XIX se refleja en los acontecimientos del siglo venidero, el XX.
En ese discurso, en esa peculiaridad discursiva, el autor hace un uso muy particular del silencio. Siendo una novela, debería contar más cosas, pero es más lo que se calla que lo que se cuenta, máxime teniendo en cuanta que la prosa es fuerte, dura, seca, consolidada por frases cortas, incisivas. Pero existe una sobriedad de procedimiento y un laconismo en la narración, que podemos pensar que nos es posible la una sin el otro.
En esta novela, Rosas deja de ser el protagonista de la Historia que marcó a nuestro país, para convertirse en el protagonista de una historia particular, desde un lugar especial. Ha caído, lo han abandonado, es un hombre viejo, ya no es presente, es memoria. Aquí podemos observar que los procesos históricos se encuentran llenos de irregularidades. Aquí no existe la linealidad. Inclusive no es un granjero en la acepción de la palabra, sino un hombre que vive en una granja, acompañado por dos ayudantes.
Existen variadas figuras retóricas, sobresaliendo disgreciones, efectos de compasión y elementos realistas, que describen una novela histórica, cuyo contexto se sitúa a fines del siglo XIX. Su publicación, marcó un jalón, ya que fue muy bien recibida por la crítica.
Podemos establecer que lo que sucede en esa jornada, en ese sólo día, actúa como una metonimia de la vida de Rosas en el destierro. Cuando se cuentan los hábitos domésticos diarios a los que se ve impuesto, como por ejemplo ordeñar, prepararse el almuerzo, dormir la siesta, redactar cartas o calefaccionar el hogar; se entrelazan con la evocación de su pasado, cuando era el hombre poderoso. La novela desarrolla, por otro lado, en la voz ficcional de Rosas, una descontextualización de lo manifestado en la que también incide el texto de Rivera.
Al conocer, en otros medios, la historia personal del protagonista, vemos una historia de crueldad y perversión cuando se narra su niñez. Su padre (León Ortiz de Rosas), castigaba a su madre (Agustina Osornio) azotándola. Ella a su vez castigaba de la misma manera a su hijo. Este castigo físico se refleja más en un goce sexual, que físico. Esta violación desata en Rosas el escarmiento propinado a los hombres que no opinaban lo mismo que él, sus adversarios políticos.
Como conclusión, diremos que Rivera produjo una Novela histórica, cuya particularidad sea ostentar una cualidad: nos brindó el conocimiento que no teníamos, conocer al Rosas del destierro, al hombre viejo, el que fuera el caudillo más poderoso de nuestro país desde 1820 hasta la batalla de Caseros en 1852. Un hombre solitario que no se puede reconocer en ese “espejo” del tiempo. El autor usa un lenguaje parco, frugal, cuidado deliberadamente, intertextual, similar a la narrativa dura de escritores norteamericanos de los policiales negros, que él admiraba (Hammet o Chandler).
Fragmento
- “No fumo. No tomo vino ni licor alguno. Ni rapé. No asisto a comidas. No visito a nadie. No recibo visitas…Soy Juan Manuel de Rosas. Soy un campesino viejo, que no ha terminado de encanecer. Y que, sentado junto a un brasero, tiene frío. Y toma mate. Soy, también, un hombre viejo que, sentado junto a un brasero, mira nevar en sus escasas tierras, aquí, en el condado de Swanthling… Nieva en mi corazón.”
Cada mañana, durante años, este narrador, se levantaba temprano, y se ponía a escribir a mano, en cuadernos, con lapicera fuente. Como él decía: «No hubo alternativa para mí. En un momento abrí un cuaderno y empecé a escribir». La novela fue llevada al teatro con una repercusión admirable; fue presentada y sucesivamente llevada a varias salas, exhibida en Buenos Aires. Se debe realizar una aclaración: en la obra escrita la fecha es el 27 de diciembre de 1871, como ya se explicitó, en cambio en la obra teatral, es el 14 de marzo de 1877, último día de la vida de Rosas.
“Que en mi epitafio se lea: Aquí yace Juan Manuel De Rosas, un argentino que nunca dudó”.
[i] Andrés Rivera nació en Buenos Aires en 1928. Hijo de inmigrantes, fue, sucesivamente, obrero textil, periodista y escritor. Recibió el Premio Nacional de Literatura por su novela La revolución es un sueño eterno; en 1993, la Fundación El Libro distinguió La sierva como el mejor libro publicado en 1992, y El verdugo en el umbral obtuvo el Premio Club de los XIII 1995. El Farmer (1996) volvió a colocar a Rivera entre los autores más reconocidos por el público y la crítica. Sus últimas obras, El profundo sur, Tierra de exilio y Hay que matar, no sólo ratificarían las condiciones de Andrés Rivera, sino que lo llevarían a ocupar, nuevamente, la cima de los best sellers. Falleció a los 88 años el 23 de diciembre de 2016.
[ii] El farmer, la novela de Andrés Rivera con adaptación teatral, actuación y dirección de Pompeyo Audivert y Rodrigo de la Serna (a quienes se sumó Andrés Mangone en la codirección), volvió a escena en el Teatro de la Comedia en 2019, antes de la pandemia. Entre divagaciones nostálgicas y algunos salpicones de humor, la obra nos muestra un lado de Rosas que la historia oficial argentina se encargó de tachar. ¿Quién fue realmente Rosas? ¿Qué fue Rosas para la nación Argentina? ¿Por qué tuvo un final así? Este tirano -como se lo presentaba en los libros de historia, hasta no hace mucho-, que soportó el ataque militar de las dos mayores potencias mundiales, que cruzó cadenas a lo ancho del río Paraná para defender la soberanía nacional y que levantó los impuestos aduaneros para proteger la economía; fue también el fundador de la Mazorca, la primera organización del terror; quien centralizó fuertemente el poder en su persona y que censuró y obligó al exilio a los intelectuales que no estaban de acuerdo con su política. Merece que su vida y su obra sean revisadas y repensadas.
[1] Andrés Rivera. El Farmer. Ediciones Alfaguara, Buenos Aires, 1996. 1ra.edición, 124 págs.

AHOO DARYACI: EL NUEVO SÍMBOLO IRANÍ
Lara Villalón / Estambul
Fue detenida tras pasearse en ropa interior por su universidad en Teherán, rodeada de velos y miradas de reproche. «Desde hace unos meses hay muchos más agentes que vigilan», denuncia a ‘Crónica’ una estudiante del mismo centro que Ahoo Daryaei
Armita, Hashem, Sakineh, Melikah, Ahoo o Roya son algunos de los nombres de una larga lista de mujeres ingresadas este último año en centros psiquiátricos de Irán. Fueron hospitalizadas por orden judicial sin un anterior diagnóstico médico. Todas internadas a la fuerza tras ser detenidas por desafiar la imposición del velo islámico, por dejar al descubierto su pelo en la calle o en redes sociales, por vestir ropas ajustadas o consideradas inmorales. Son actrices, periodistas, juezas, médicos o estudiantes. Muchas denuncian que sus familiares fueron obligados a declarar que tenían desórdenes mentales y ninguna tenía antecedentes de problemas psicológicos.
Un nuevo caso desgarrador ha arrojado luz al incremento de este tipo de represión contra las mujeres. En un vídeo aparecido esta semana en redes sociales, una joven se pasea en ropa interior y con su larga melena suelta por el campus de la Universidad de Azad, en el norte de Teherán. La estudiante camina ante la atenta mirada de otros alumnos, muchos pasmados por el desafío contra las autoridades que ejerce la joven con su cuerpo. En un segundo vídeo que ha sido eliminado de redes sociales, aparece una furgoneta y varios agentes fuerzan a la mujer a subirse. Varios testimonios apuntan que la estudiante —llamada Ahoo Daryaei según medios locales— se desvistió tras ser increpada por agentes de seguridad de la universidad por no cubrirse el cabello con el velo islámico reglamentario.
«Desde hace unos meses hay muchos más agentes de seguridad por la universidad. Vigilan que no haya ningún tipo de protesta y cada vez molestan más a las mujeres por no cubrirse el pelo», explica a este periódico otra estudiante de la misma universidad. Señala que no conoce a la alumna detenida, pero cuenta que tras su protesta aún hay más agentes en la universidad. «Creo que es porque hace tiempo que las mujeres son más valientes, no se tapan. También hay más solidaridad entre compañeros», cuenta. «No creo que Ahoo estuviera loca, creo que estaba harta. Todas estamos hartas», lamenta.
La dirección de la universidad señaló que la joven se encontraba «bajo una presión mental severa y tenía un trastorno mental», por lo que ha sido internada en un centro psiquiátrico. Las autoridades por su parte aclararon que no se ha abierto ningún proceso judicial contra la estudiante y que están tratando el caso «como un asunto social», señaló la portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani. En otro vídeo aparece un hombre con el rostro y voz distorsionados, que asegura ser el marido de la estudiante detenida. El hombre pide que se eliminen las imágenes de su protesta para no deshonrar a los dos hijos que tienen en común.
Se desconoce si Daryaei estaba casada y si el hombre que aparece en el vídeo es realmente un familiar suyo. La noticia de su hospitalización ha sido recibida con gran escepticismo por grupos de derechos y feministas, que ven su ingreso en un centro médico como una tapadera para ocultar la detención y tortura de la joven. Amnistía Internacional ha pedido «que sea liberada de inmediato» y criticó que fuera arrestada «violentamente tras quitarse la ropa en protesta por la aplicación abusiva del velo obligatorio».
La imagen de la estudiante andando con decisión en ropa interior de colores, rodeada por otras alumnas cubiertas de pies a cabeza con ropas negras, se ha convertido en un símbolo de la lucha de las mujeres por sus libertades. Miles de jóvenes privadas de poder manifestarse en la calle, han compartido en sus redes sociales ilustraciones de Daryaei como una heroína contra el régimen. Iraníes en el exilio en ciudades como París o Londres se han desvestido como desafío al régimen.
No tenemos noticias de ella, pero lo que sí sabemos es que el régimen intenta presentar a las mujeres disidentes como locas e histéricas», declaró durante la protesta en París Chirinne Ardakani, abogada y miembro del colectivo Justicia para Irán.
«El traslado de personas que participan en protestas pacíficas a hospitales psiquiátricos no sólo constituye un acto de detención arbitraria, es también una forma de secuestro. Esta práctica es una forma de desacreditar a los activistas etiquetándolos de mentalmente inestables», señala Hadi Ghaemi, director del Centro de Derechos Humanos de Irán (CHRI). En los actos de protesta que se han popularizado gracias a las redes sociales, las autoridades han tachado a las mujeres de mentalmente inestables. Es el caso de tres famosas actrices iraníes consideradas «enfermas mentales» según un juez por publicar fotos suyas en internet sin el velo reglamentario.
MAS CONDENAS : Activistas feministas aseguran que las condenas son muy arbitrarias. Hace un año un tribunal de Teherán condenó a una mujer a pasar un mes limpiando cadáveres en una morgue tras ser sorprendida conduciendo sin el velo. «Están perdiendo la batalla, por eso los castigos cada vez son más severos, más injustificados», describe una abogada que trata casos de detenciones arbitrarias. «Fuera no lo parece pero el movimiento Mujer, Vida y Libertad tuvo un gran impacto en Irán», añade.
En septiembre de 2022 una estudiante llamada Mahsa Jina Amini fue detenida en el metro de Teherán por no llevar el velo reglamentario. Su muerte en custodia policial desató una ola de protestas, con miles de mujeres cortándose el pelo en público, quemando el velo en la calle como desafío contra la imposición del régimen sobre su cuerpo.
El grito feminista se convirtió en manifestaciones masivas. Las autoridades respondieron reprimiendo a la ciudadanía, con más de 500 muertos en acciones policiales y cerca de 20.000 detenidos. Al menos 10 activistas han sido ejecutados y se han aprobado nuevas multas y penas de prisión por no llevar el velo. «Protestas como la de Deryaei muestran que el movimiento sigue vivo, incluso dos años después. Queremos derechos, queremos ser libres», sentencia la abogada.


