El verdadero tesoro de un país reside en la riqueza de su cultura, la calidez de su gente y la belleza de su diversidad. Elspeth Gormley
ARGENTINA
Liliana Lorán
Argentina …mi país… introducción-semblanza
Para introducir al lector en tema de un somero conocimiento de mi país, trataré de dar una semblanza general, escueta y somera para después, en futuros aportes ampliar conocimientos, características, detalles, curiosidades, etc. que hacen al perfil de mi Patria.
Comenzaré por situarla, para aquellos que no tienen no tienen clara su ubicación geográfica.
Su silueta comienza en al norte, exhibiendo la aridez tórrida del final del altiplano y se extiende hacia el sur del continente americano para concluir en la Antártida, exactamente en el vértice del Polo Sur. Y luego por el este, sus selvas y el enorme litoral marítimo del Atlántico se desdibujan en mesetas y llanuras hasta llegar a la columna vertebral de América elevándose en las alturas de los Andes del Sur, donde el cerro Aconcagua supera los 6900 metras de altura.
Por supuesto esta descripción es a vuelo de pájaro, un simple pantallazo de su magnificencia
Pero no voy a extenderme en presentaciones porque mi pretensión es mostrar, en diversas entregas a lo largo de mi espacio, las distintas facetas que puedo compartir sobre mi amada tierra. Hay mucho para hablar de su suelo, de su gente, de la multiplicidad de su cultura, su lengua, sus tradiciones y hacerlo en una sola entrega, sería extenso y agobiante para el lector, ya que no pretendo dar una clase formal.
Por otra parte, en cada presentación, después de una breve información, trataré de contarles los diferentes aspectos de mi información a través de poemas, que pinten de manera lírica quienes somos.
En esta entrega, como mujer surera que soy, comenzaré mostrando a través de mi poesía unas estampas de la llanura bonaerense, el territorio cordobés y un breve poema dedicado al mar.
Ya me he extendido demasiado, sin agobiarlos espero disfruten de esta entrega de mis letras.
ESPLENDOR SALTEÑO
Liliana Lorán
Rosadas nubes de algodón despiden el sol del mediodía, y enjoyan el cielo de la tarde azul añil …embeleso y armonía. Se abre paso en la quebrada la gredosa senda peregrina, camino ancestral de nuestra gente desde épocas precolombinas. Peñascal , montaña y soledad murmullos de las etnias más antiguas, guardados en recodos del camino entre las grietas de la montaña herida. Todo exhala el encanto de esta Salta mestizada, ardiente y bendecida, esplendor salteño de los valles viñedos verdes… verdes olivas. Augusto silencio, roca y cielo, tierra madre latiendo renacida, vibrando en las piedras y los cactus despertando voces adormecidas…
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-01-20 09:22:142025-01-20 09:30:49MI PAIS – ENERO
Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.
El crecimiento personal es el viaje continuo de descubrir quién eres, superar tus límites y convertirte en la mejor versión de ti mismo. Elspeth Gormley
AGRADECE LA GOTA QUE DERRAMÓ EL AGUA Andrea Kiperman / Argentina
Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.Para la nueva edición de la Revista de Enero, quisiera referirme a este tema tan importante en estos días. ¿Cuánto hemos aguantado a veces por mantener vínculos, amistades, relaciones, amores?. ¿Cuánto estuvimos sosteniendo y forzando cuando sabemos que las cosas no sonrecíprocas?. ¿Cuánto tiempo estamos tapando nuestros ojos para no reaccionar frente a cosas que sabemos no son así?. Puedo seguir con semejantes preguntas Ad Eternum.Y hay un día que vemos las cosas más claras que nunca. Como si el barro que estaba turbio luego de tanto movimiento empezó a esclarecerse. Los cambios no son sencillos, a veces vienen de manera dulce y otras son sacudones que movilizan hasta el alma.
A veces los cambios se dan de maneras abruptas, pateando todo el tablero de ajedrez y uno tiene que ir juntando pieza por pieza, despacio y con mucho amor propio. Claro que duele, claro que son momentos muy frágiles que tocan vivir esas experiencias. Pero considero que aún así, con dolor, tristeza, bronca, confusión esa pequeña gota que derramó el agua, esa gota que dijo “basta” le da comienzo a algo diferente. Agradece esa oportunidad de vivir diferente, de vivir una vida mejor, esa vida que te mereces. Quizá sin esa gota que marcó la diferencia, seguirías allí, y no se darían los cambios adecuados. Todo seguiría igual hasta quien sabe cuándo. Los nuevos aires del cambio, traen nuevas experiencias, nuevos sentires, nuevas personas, y creo que todos nos merecemos intentarlo. Así que agradece todo, agradece primero a ti por intentarlo. Quedo con ustedes…
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-01-20 09:20:352025-01-20 09:24:03ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL . ENERO
Pertenece al comité ambiental y Asesora de gobernación distrital periodo 2019/2020/2021/ 2022/2023. Diplomada en Formación Eco Social.
Capacitadora en Huertas Orgánicas Municipales. Orientador en gestión y educación ambiental.
Integrante activa de diferentes emprendimientos a nivel nacional: *Proyectos Comunitarios: Alcanzando el cambio, Polo a tierra, Cosechando esperanza. *Proyectos sociales: Aspira e Inspira, Sembrando valores, Haciendo el cambio. *Proyectos educativos y escolares: Eco Futuro, Bio Saberes, Plan Maestro , Manitas en Acción.
Escritora del libro «ECO» Educación ambiental
26 de ENERO *Día Mundial de la Educación Ambiental* Tiene el fin de enfatizar la importancia de la educación como generadora de conciencia sobre el cuidado del ambiente. La educación ambiental es un proceso que les permite a las personas investigar sobre temáticas ambientales, involucrarse en la resolución de problemas y tomar medidas para mejorar el medio ambiente. Como resultado, los individuos alcanzan un entendimiento más profundo de las temáticas ambientales y tienen las herramientas para tomar decisiones informadas y responsables. Los componentes de la educación ambiental son:
Conciencia y sensibilidad ante el ambiente y los desafíos ambientales.
Conocimiento y entendimiento del ambiente y los desafíos ambientales.
Actitudes de preocupación por el ambiente y de motivación por mejorar o mantener la calidad ambiental.
Habilidades para identificar y contribuir a resolver los desafíos ambientales.
Participación en actividades
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:54:552025-01-15 16:38:45CAMBIO CLIMATICO ENERO
Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.
VOLVER A UNO
Andrea Kiperman / Argentina
Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. Tal como dice el título de este escrito, volver a uno mismo. A veces el camino es ad eternum, sigue a lo largo de toda una vida, a veces sólo es en un momento de quiebre que nos damos cuenta de cuan importante es reconocernos, entendernos, volver a nosotros. A veces es cuestión de un abrir y cerrar los ojos, el efecto del aleteo de una mariposa, y otros es hasta el último momento. Se trata entonces de integrar nuestras luces y nuestras oscuridades. De tratar de hacer el camino para conocernos para recuperar nuestro poder que muchas veces nos es arrebatado por diferentes circunstancias de la vida. Volver a los valores que tenemos, a las, a lo real, a lo evolutivo, a lo efímero, a la verdad de nuestra alma de nuestro ser. Volver a lo simple, a la risa, a disfrutar el momento con uno y con los demás, al compartir, a los abrazos, al te quiero, a las caminatas, al aire fresco suavizando nuestra cara cual brizna de hierba. A los brindis, a la vida, al baile y al aplauso, volvamos a nosotros mismos hoy más que nunca, hoy más que siempre. Con tanta presencia de elementos que nos distraen constantemente, que nos alejan de lo verdaderamente importante, volver a nosotros mismos es un acto de rebeldía. A la palabra, a la lectura, a escribir, a las preguntas, a la paz interior, al amor, a la valentía, a la amistad, a la familia y a celebrar. Si pueden, todos los días vuelvan a ustedes mismos, aunque sea un minuto antes de irse a dormir, o por la mañana. Vuelvan a su esencia, eso para mi es recuperar el poder.
Quedo con ustedes…
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:53:582025-01-15 16:39:40ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL
Luchas cada madrugada con la penumbra que dice que podría esperarte otro mundo.
Abril también está confundido llega con ánimo de fiesta a un salón vacío en el que nadie quiere arriesgarse a ser el primero en bailar. Sólo si estás enfermo se te permite espiar tras las cortinas.
Esta primavera te prescribo pastillas contra la esperanza dosis de sol y de pájaros un patio donde sentirte un dios bueno y paciente.
Te prescribo una gran fiesta a la que no estás invitada.
Abril se marchará triste con un ramo de flores marchitándose en sus brazos.
ALAS MUERTAS
Sandra B. Romeo /Argentina
El aguijón de la pena lo atrapó en pleno vuelo penduleó en su alma llameante obligándolo a morir casi sin darse cuenta. Pobre sueño mío.
CONTRATO
Sandra B. Romeo /Argentina
Los viejos caminos olvidados pactan con una memoria ancestral y escondida pariendo por contrato llamas de dolor. Abiertas heridas de luces maltratadas en mi voz.
Divina Gracia
María Rosa Rzepka / Argentina
La gracia de ser mujer
mil maravillas encierra .
Ser el cántaro y el río,
brillar como única estrella.
Enamorar al Quijote,
ser remanso de sus penas.
Consuelo para el que sufre
dando amor a manos llenas.
Valor para quien pelea
cada día por su existencia.
Coraje para enfrentarse
a tantas impertinencias.
Mujer, tus dones son tantos
que nunca se han igualado.
Basta que recuerdes, solo,
que el milagro te fue dado.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:53:282025-01-15 16:49:19POEMAS DICIEMBRE
Se acerca la Navidad; noche apacible de paz no es una noche fugaz que aflore la caridad. Dar amor con suavidad allá en los montes y valles en pueblos donde tú te halles; mira a todos con amor, guarda el alma de dolor, brinda tu amor no lo calles.
Invita a Cristo a tu cena; se refleja en el mendigo también a quien es tu amigo comparte tu Nochebuena. Olvídate de tu pena, si el dolor te agobia tanto no lo conviertas en llanto; reúne a todos en tu mesa la familia es fortaleza y cura cualquier quebranto.
La Navidad sin los míos que partieron de mi vida; no cicatriza mi herida mi corazón es baldío. Es mi alma un monte frío que clama muchos abrazos quedó partida en pedazos y busco manos sinceras; ni quiero ofensas arteras que rompan todos los lazos.
Quiero tener en mi mesa a un gran invitado digno es el Mesías benigno; cuya voluntad expresa. “Amaos todos”: lo confiesa; compartió el pan y el vino habló un lenguaje tan fino; con parábolas que cantan y nuestra fe la levantan con amor Jesús Divino.
DICIEMBRE EN BUENOS AIRES
Liliana Lorán / Argentina
Transita diciembre por sus días
Aromado de rosas y jazmines
Rueda su luna en gastados adoquines
Y se duermen en azucenas níveas.
Se visten de fuego los ceibales,
El cielo, se apoya en las glicinias
El oro, se hace blando en los aromos
Que embriagan con fragancias anodinas.
Canta diciembre su gozo mas profundo
Porque es el mes por el cielo elegido,
Para darle una esperanza al mundo
En el Hijo de Dios recién nacido.
Sufre diciembre el dolor perenne
De la angustia de la eterna despedida
Que se repite irremediablemente
En cada año que termina con sus días,
Una tregua de paz, amor y luz
Un mes engalanado de rojo y verde,
Que presagia redención y Cruz,
Por el milagro de un Niño en el pesebre
NOCHE DE NAVIDAD
Elsa Lorences de Llaneza / Argentina
Noche de navidad, manteles blancos
Todo adornado, esta es la noche de navidad
Están los padres y los abuelos
También los nietos y los vecinos
Todos contentos, todos felices
Esta es la noche de navidad
En este ambiente llega el niñito
Y con respeto, se le coloca
En la cunita de su pesebre
Esta es la noche de Navidad
Todos le cantan los villancicos
Unos, sonríen, y el alma llora
A los que no están.
Esta es la noche de navidad
Noche soñada, noche de paz
Noche de amor familiar
Pero lamento, esto es pasado
Ya no existe, todo cambio
Que triste noche la de esta noche
Que nace el Niño el Salvador
Y encuentra, guerras, desavenencias
Malos modales y desamor
Pobre mi Niño que dio su vida
Para salvarnos y así pagamos
Tan gran amor
LA ESTRELLA DE BELÉN
Sarah Petrone / Argentina
Busco señales mientras miro al cielo.
Una nube tapa mi horizonte.
La Estrella de Belén sé que está cerca
pero la humanidad aún no está pronta.
Un árbol de navidad los entretiene
cegados por espejismos de colores
cambiando la realidad que les genera
momentos de felicidad, que duran poco.
Debajo de las guirnaldas, a escondidas,
los ángeles en silencio solo imploran
que con el tintinear de campanillas
un Villancico para Dios, entonen.
El Niño sonríe en un pesebre
derramando su amor sin condiciones.
Otra Navidad está viniendo
esperando la conversión que se pospone.
Se despejan de nubes mi horizonte,
la Estrella de Belén está en lo alto
siguiendo la ruta de la Vida
en la que el Niño Jesús trae esperanzas.
GLORIA A DIOS Y PAZ A LOS HOMBRES
Susana Mirta Piñeiro / Argentina
Niño Dios que no mereces nacer por darnos consuelo
tierno, frágil, indefenso, sufriendo desde pequeño.
¡Qué amor tan inmensurable nos prodiga el Padre Eterno
para entregar a Su Hijo y llevarnos a Su Reino!
Duele verte dulce Niño entre animales nacer
sin un aposento digno para semejante Rey
Pero si Tú no vinieras a compartir nuestro suelo
qué triste sería sufrir sin esperanza y remedio
Niño de azahar y jazmines, perseguido crecerás
incomprendido por muchos hacia un temprano final
Sabios magos del Oriente te vinieron a adorar
¡Ay…Tu cuna será Cruz sin cometer ningún mal!.
Demos gracias a Jesús, que por salvarnos asume
cargar con todo el dolor de la entera Humanidad
compartir nuestra existencia, andar por nuestros caminos
solo confiando en Su Padre que no lo abandonará.
Pero esa Cruz se hará Vida, trampolín que impulsa al Cielo
vino a nosotros el Sol que ilumina y da sustento
a todos los corazones que abrazando este Misterio
viva derramando amor y se sume a Su proyecto.
Que la alegría disipe tanto mal y sufrimiento
que no es la muerte el final sino gozoso comienzo.
¡Exulte toda la Tierra, canten ángeles del Cielo
que ha nacido el Salvador, el Dueño del Universo!
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:52:542025-01-15 16:54:54POEMAS NAVIDAD DICIEMBRE
Severino de la Canal, estaba furioso, caminaba de un lado al otro, gritaba, despotricaba. Nadie le decía nada, mientras se miraban entre si.
—No es posible, la estancia no es tan grande, para no encontrar a mi hija. Anda Francisco a ver en los potreros, si le quedo la camioneta encajada?
—Si patrón.
Al rato: —Nada Don Severino busque hasta en las cunetas al costado de las tranqueras, por si se le había ladeado la chata y nada.
—¿Matilde? —sigue Severino preguntando—. La vi ayer a la tardecita en el pueblo saliendo de la carnicería Toma y Daca ésa, de la esquina. Se iba al corralón a buscar algo que Ud. le encargo.
—Porque no te tranquilizas, aconseja Herminia, su mujer.
—Pero justo hoy, que viene Seijo con su familia. Habíamos quedado con Don Ernesto, en presentarle a su primogénito Adolfito que este año se recibe de abogado.
Harían una linda parejita.
—Don, ahí están trayendo la bebida, avisa Rosendo.
—Que la dejen en el galpón
Merceditas, le importaba poco las opciones del padre, con sus veintidós años, lo único que le interesaba eran los hombres. Podía contarse una lista larga, desde los trece años, los que afanosamente habían visitado su cuerpo. Ella muy apasionada y enamoradiza. Todos lo sabían, menos los padres. Ahora le había tocado el turno a Braulio, mano derecha de Don Severino. Un muchacho elegante, hombre de campo. Sencillo, humilde y reservado. Ideal para las pretensiones de Merceditas, que había tenido algún episodio incomodo con otros, que finalmente terminó pidiendo ayuda. Como a las seis de la tarde aparece Braulio.
—¿Se puede saber donde estuviste? —pregunta el patrón.
—Estuve tratando de arreglar el tractor y algunas cosas particulares —respondió con la boina entre las manos y mirando al piso.
—¿No has visto a mi hija?
—No —respondió, secamente.
—Bueno podías haber avisado, Che, cuando es así.
—Esta bien patrón, disculpe —y pegó media vuelta y se fue.
Entró al galpón silbando, ese era una aviso para que Meche, así la llamaba, saliera detrás de las gomas y una lona que la tapaba.
—El patrón me lleno de preguntas, !viste como es!
—Si, no te preocupes, déjalo ya se le va a pasar. —Mientras salía de su escondite completamente desnuda diciendo…—Veni Braulio, vení.
Y…otra vez El Braulio, así le decían, salió como si se le hubiera roto la cincha, desesperado a los brazos de Mercedita, que no perdió tiempo en desnudarlo. Los dos eran muy apasionados ya no les importaba ni los ruidos, ni el que dirán. Estaban en lo suyo. Un perro ladraba y olfateaba, insistente, luego se alejo.
—¿Dejaste algo, para que el Miki ladre? —pregunta Braulio, mientras besaba su cuello y sus senos y acariciaba su pelo.—-—No mi vestido lo deje en la chata y traje estas bombachas y camisa, ¿por?
—Llama la atención que ladre tanto.
—Sí, la carne que compre esta pegada a la puerta, por eso. Estará enloquecido.
Braulio, saca la bolsa abre el portón y tira un generoso trozo de carne. Ve que están llegando toda la familia Seijo. Mercedes salta como resorte y pide:
—Tráeme el vestido que deje en la camioneta, se va a armar lío.
Vuelve el Braulio con el vestido hecho un bollo ¡Mercedes se va corriendo para entrar por la cocina!
—Matilde, Matilde abrime.
—¿Donde te habías metido? tu padre esta furioso
—Estaba con Braulio en el galpón, ¡arreglando el tractor!
—¿Ah si? El tractor. Bue
—Pensá lo que quieras. Méteme en el baño sin que nadie se dé cuenta.
Detrás de las habitaciones había como un pasadizo para limpiar los ventanales, que perfectamente entraba una persona. Por ahí pasaron y pudo entrar al baño. Don Severino agita la campanilla, mientras saboreaba un aperitivo, charlando con Don Seijo.
—¿Señor?
—¿Merceditas?
—En el baño señor para mi que se quedo dormida, porque golpeo y no contesta.
—Perdón —acota don Severino, que presuroso sube las escaleras, pensando que algo podía pasarle.
Golpea fuertemente la puerta y grita…
—Merceditas, ¡hija!
Como en una respuesta lejana se escucha…
—Si.
—¿Estas bien? te estamos esperando
—Um me quede dormida.
—Matilde o Jacinta ¿la ayudan a cambiarse?!
—Si señor, afirma Matilde.
Los Seijo era una familia tradicional, «Colmada de apariencia” Propia de las hipocresía de la sociedad. La señora Susana Seijo (SS, así le decían) era una jugadora empedernida, en el pueblo era bastante conocida por su apuestas en carreras mesas de póker. Conocida por ese mote. Donde aparecían esas siglas, se sabía que la cuestión era seria. Siempre asesorada por el capitalista de juego y el comisario. Un trío que siempre, daba que hablar. Don Seijo un español con pretensión de rico, sin serlo. Solo tenían un buen pasar. Tenía una larga amistad con la enfermera, de muchos años. Se habían conocido cuando operado de apendicitis, ella lo asistió todo el tiempo. Don Ernesto alguna aventura guardaba en el armario. Emilia la hija poco se sabía, por la edad, 17, nada se comentaba…Candidata a modelo por hermosa. Pero Adolfito, siempre tímido, retraído y muy estudioso. Parecía un inglesito en las pampas. Camisa, corbata, chaleco y saco, siempre limpiando sus antojitos, impecable. Se había dejado los bigotes para parecer mas grande. Por allí decían las malas lenguas que un profesor de humanidades, del secundario de dudosa orientación sexual, lo había ayudado mucho. Al día de hoy casi abogado con 23 años, destinado a llamarse Dr. Seijo para orgullo de la familia y especialmente para su profesor, que tanto había hecho. Una familia hermosa como muchas. Los de la Canal tampoco escapan a ello aunque no se sabía tanto. Eran más cautos. Más allá de las presentaciones, la cena se desarrollo en absoluta normalidad.
Merceditas pensaba… ¿Mi viejo quiere que me case con este imberbe, sexualmente reprimido? Pero ni loca. Con tantos hombres como mi Braulio, que me tiene loca. Mientras comía su flan con dulce de leche., servido impecable por Jacinta, nueva, en su trabajo. Café entre los jefes de la familia, habano, un buen brandy charlas de conventillo, Sin sentido, entre las damas. El tiempo, que lindo vestido tiene con que modista se hace la ropa en fin. Merceditas escapo a encontrarse con Braulio, mientras Emilia y Adolfito charlaban pavadas. Don Severino estiraba la charla para ver si había alguna aproximación entre “los chicos” y ahí reparo que Mercedita no estaba. Otra vez agito la campanilla para llamar a Matilde.
—Señor —pregunta presurosa
—¿Dónde esta Mercedita?
—esta descompuesta algo le cayo mal —sembrando una vez mas, la duda.
Casi al filo de las diez de la noche se escucha unos ladridos y unos autos acercándose. Entra Jacinta rápidamente, asustada…
—Señor Señor afuera en el parque hay un hombre con una escopeta a punto de disparar.
Velozmente se abre la puerta de dos hojas de la casa, que da al comedor, donde estaban reunidos y pregunta.
—Baje esa arma Ud. esta en mi propiedad ¿Qué se le ofrece?
—¿Que se me ofrece? La familia Seijo esta cenando acá ¿no?
—Mire retírese se ve que esta Ud., un poco tomado, mandaré a buscar a la policía.
—¿Quién es Ud.?
—Silvio Santillán, si no salen empiezo a los tiros
En el silencio de la noche, soplaba una brisa suave que hacia placentero estar afuera… Pero en otras circunstancias, en estas no seria tan recomendable.
—¿Que dice? —afirma Severino, en forma amenazante.
—Si si a los tiros voy a empezar y para Ud también hay. —Con los ojos inyectados en sangre de muy pocas pulgas.
—Que salgan los Seijo y el marica también —Disparando al aire la escopeta del calibre 12.
—Todos en el piso, ¡cuerpo a tierra! grita Severino —Así hicieron y bajaron del otro auto un escribano, un juez de paz, el comisario y un tal Bustamante.
—¿que es lo que pasa? —Afirma Severino.
—No es con ud. amigo —afirma el comisario.
Otro disparo de Santillán hace volar las torcazas que estaban durmiendo en los árboles.
—¡Pare Silvio! ¿Se volvió loco?
—Quiero lo que es mío y me arrebataron.
—¡Que salga la loca esa! —Sigue enfurecido Silvio entre llantos y bronca acumulada.
—A quien se refiere —pregunta Ernesto en forma enérgica e intimidante.
—Bueno acá hay varias…pero por ahora solo una, su esposa.
Con paso firme y sin perder la calma, como si nada hubiera sucedido hasta el momento, se acerca y pregunta
—¿quien me busca? Aquí estoy.
—Bueno —comenta el comisario—, quieren hablar con ud. Señora ¿podemos pasar adentro?
Ante la mirada atónita de la familia y los sirvientes que no entendían muy bien lo que pasaba.
¿Ahora me tratas de Ud. amor? Tenes miedo papito.
—Esta tu marido —responde entre dientes.
—Hace tiempo que es cornudo, este estúpido y sabe de nosotros tres.
El comisario se quedo callado, no podía emitir sonido alguno, estaba colorado como ¡gringo haciendo fuerza! El juez de paz se adelanta unos pasos, mientras comenta en voz baja:
—Susana no haga mas difícil la situación, le han arrebatado el campo, a este pobre cristiano, le han hecho una denuncia por estupro, trafico de drogas y prostitución.
La situación de Silvio, es complicada. Éste, al lado, blandía el arma cargada a modo de custodia.
—¿Quien le hizo semejante denuncia?
—Gómez Echagüe el capitalista. Hace dos días, desapareció
—Y vos pedazo de mierda ¡¿Qué decís siendo el comisario?!
—¡Por favor señora! —contesta apretando los dientes.
Don Severino permanecía estupefacto, el personal de servicio, vigilante. A la señora Herminia, le bajo la presión y hubo que asistirla. Tomo un te y casi escondida detrás de una cómoda del comedor, permanecía, callada, sentada, lo que llamo la atención de los presentes. Con pasos severos marcados típicos de un militar, con las mismas botas de cuero, se adelanta por el parquet encerado del comedor, preguntando…
—La dueña de casa, ¿Herminia?
Ante las sorpresas de todos los concurrentes, que miran fijo detrás de la cómoda indicando el lugar. Se da vuelta mirando hacia el mueble diciendo…
—Herminia ¿no te acordás de mi? Soy Melchor Bustamante, me dedique a la política y ahora acá me ves, senador provincial y vine a arreglar un entuerto que tiene mi primo Santillán.
Ruborizada, casi balbuceando muerta de vergüenza, responde tímidamente:
—Si me acuerdo.
—Te busque y ¡despareciste! —afirma Melchor
—¿Vos conoces a este mequetrefe de Bustamante? —pregunta Severino
Herminia no emitía palabra:
—¡Contesta! insiste Melchor
Su mujer mas conocida como Betty Julie en el cabaret de Cascallares era mi preferida, teñida color champán No tenia que decirle nada conocía perfectamente su profesión Trabajábamos juntos un tiempo, ella los calentaba y después los apretaba con alguna fotito. Podía haber hecho mucho conmigo, pero no tiene códigos. Un buen día hace bastante tiempo se escapo con otra y robaron la recaudación del prostíbulo. No se hizo la denuncia para no complicar mas la cosa, iba a empezar la prensa y la radio del lugar, y el obispo que también visitaba de incógnito el lugar, en fin un escándalo. Como éste, al fin la vengo a encontrar, acá en su casa, con su familia. ¡Que suerte! Don Severino se tomo dos cañas seguidas y quedó callado por un buen rato hasta que empezaron los conciliábulos para arreglare el primer entuerto.
A todo esto el silencio reinante y la noche estrellada y tranquila como pocas, hacia vivir a Mercedita y Braulio una de las noches mas románticas. Al rato Ernesto apesadumbrado y avergonzado, lo mismo que Severino seguían tomando caña en un rincón. Esperando como salir de este escándalo. La familia De la Canal empezada a resquebrajarse con destino cierto. La de los Seijo ya sufriría el escarnio y la indignación popular. Todas las mascaras se caerían. En los sillones del estar y sobre la mesa ratona se habían ubicado un contrato de retroventa por las 428 has. que volvía a la potestad de Santillán y una declaración conjunta de Susana Seijo y Silvio Santillán que nada debía reclamarse y que exculpaban a Silvio de todas las acusaciones que pesaban sobre el, aclarando que el alias “ SS”, era lógico Susana Seijo y NO Silvio Santillán. Firmando el acta al pie, para evitar un escándalo mayúsculo. Al enterarse del desarrollo de los hechos Adolfito y con conocimientos legales que su madre iba camino a la cárcel, pide permiso y dice:
—No le podes hacer esto a mi mamá, la vas a mandar presa —Le reclama al juez de paz.
El juez no sabe donde poner las palabras, hace un gesto como de no escucharlo.
Adolfito fuera de sí comenta:
—Si vas mandar a mamá en cana —perdiendo la línea—, cuento lo nuestro.
—Bueno bueno —el comisario acota—, a ver si te callas, muchacho y cerrás un poco la boca —para opinar, con aire de superioridad paternal.
—El que se va a callar sos vos corrupto, porque cuento todos y cada uno de los chanchullos en que estas metido, todos los que sé al menos contados por este juez también corrupto. Con notorias desviaciones sexuales como las mías —largándose a llorar desconsoladamente —Por eso llevamos tantos años juntos.
El juez quedo a borde del desmayo, pálido. Casi en la habitación pegada al estar, hablaban privadamente Melchor y Herminia (Bety Julie). En este acto y ante mi, se firma el acta mencionada que será inscripta en el registro de propiedad inmueble, ante mi firma al pie Susana Giacobe de Seijo y Silvio Santillán. Silvio dejo su arma cuando tuvo en su poder el acta y la declaración exculpándolo de las acusaciones. Su hija Emilia avergonzada pidió al comisario si la podía llevar a la estación de trenes más cercana y se iría a Buenos Aires a estudiar en una escuela de modelos, con proyección internacional. Herminia prometió devolver a Melchor, hoy dueño de ese prostíbulo, los diez mil dólares sustraídos en su momento. Pone los gritos en el cielo Don Severino diciendo:
—Vos crees que te voy a dar diez mil dólares para devolverle a este mequetrefe de político, Ni loca pienses que voy hacer eso.
—Bueno Bueno no empecemos otra vez a insultar —ya medio enojado Melchor—, déjese de joder y ponga ahora ¡quince mil, en vez de diez!
—¿Pero que se cree Ud.? ¿Qué soy entupido que me voy a dejar intimidar por un político corrupto como usted?
—Jacinta, Jacintaaaa —grita fuerte Melchor—, ante la mirada azarosa de todos los presentes.
—Si Señor Melchor
—¿No hiciste una denuncia por abuso deshonesto en la comisaría acusándolo a Don Severino?
Todas las miradas azoradas se desplazaron hacia la colorada cara de De la Canal.
—Sí la hice
—¿Quien te la tomó?
—El comisario
—¿Es así comisario?
—Así es senador
—Pero esto es extorsión replica Severino
—Ud. me levanto la pollera en la cocina y me toqueteo toda y no lo voy a permitir
—¿Que edad tenes Jacinta?
—17, en octubre cumplo los 18… —contesta.
—¡¿Ah encima sos menor?!
—Son veinte mil don Severino De la Canal más los reclamos que me han acercado sus empleados por sueldos en negro y aguinaldo no pagados, por la crisis según Ud. más las cargas sociales.
Casi al borde de un infarto Don Severino sentado en un mullido sillón de cuero se hundió, se tomo un Valium y se durmió profundamente. Hasta el amanecer. Don Melchor Bustamante se quedó a dormir en la habitación de huéspedes, disfrutando la visita de Betyjulie, y sus bondades, que buscó, infructuosamente bajar la cifra, No lo logró.
Poco a poco cada uno fue ocupando lugar y espacio en su pueblo y en su vida. Al amanecer, después de pasar una noche espléndida entre grillos y alguna copa de vino, se abre el portón donde se guardaba el tractor y salen de la mano Mercedes y Braulio, dispuestos a hablar con su padre.
—Te casarías conmigo —pregunta el Braulio.
—Sí para toda la vida —contesta Merceditas.
—¿Queres tener hijos conmigo? —vuelve a preguntar Braulio.
En un rincón olvidado del mundo, donde el mar besa tiernamente la tierra y el cielo se inclina para escuchar los susurros de la naturaleza, existía un pueblecito pesquero, tan pequeño que apenas figuraba en los mapas. Este lugar, conocido como Mar Azul, era un lienzo en blanco para los sueños y las leyendas.
La vida en Mar Azul transcurría con la monotonía de las olas: siempre presentes, pero raramente se veían. Los habitantes de este lugar, aunque bendecidos con la belleza de su entorno, habían caído en la trampa de la cotidianidad, incapaces de ver la magia en la simplicidad de sus días.
Pero la niebla llegó, no como un manto frío y sin vida, sino como un ser consciente, una entidad antigua que buscaba recordarles el valor de lo que habían olvidado. Se deslizó entre las casas y las calles, tocando cada corazón con dedos de bruma, susurrando secretos largamente perdidos.
Los aldeanos, ahora ciegos a su mundo, pero con una nueva visión interna, comenzaron a percibir la vida de una manera diferente. La niebla les enseñó que cada grano de arena, cada gota de rocío, cada sonrisa compartida, era un tesoro invaluable.
Sara, la bruja del pueblo, conocía bien el lenguaje de la niebla. Ella sabía que este fenómeno no era un castigo, sino un regalo. Con su sabiduría ancestral, guio a los aldeanos a través de la niebla, no para disiparla, sino para abrazarla.
Bajo su tutela, los habitantes de Mar Azul aprendieron a bailar con la niebla, a cantar con las olas, y a pintar sus sueños en el cielo. La niebla se convirtió en su maestra, y ellos, sus ávidos estudiantes.
Y así, cuando la niebla decidió retirarse, dejó tras de sí un pueblo transformado. Mar Azul ya no era solo un punto en el mapa, sino un faro de esperanza y maravilla, un testimonio de que incluso en la más densa de las brumas, la luz puede encontrarse dentro.
Sara, habiendo cumplido su propósito, se desvaneció con la niebla, dejando solo la leyenda de su existencia. Algunos dicen que se convirtió en parte del mar, otros que ascendió a los cielos. Pero todos están de acuerdo en una cosa: su espíritu vive en cada brizna de magia que ahora impregna Mar Azul
En los días que siguieron a la partida de Sara, Mar Azul se convirtió en un santuario de maravillas. Los pescadores, que antes lanzaban sus redes con desgana, ahora veían en cada captura una danza de colores y formas. Las redes no solo traían peces, sino también historias del abismo, relatos de criaturas luminosas y tesoros sumergidos que solo la niebla podía revelar.
Los niños, que antes jugaban en las calles con la indiferencia de la costumbre, ahora exploraban cada rincón como si fuera un nuevo mundo. La niebla les había enseñado a ver lo invisible, a escuchar lo inaudible. Encontraban caracolas que susurraban melodías antiguas y piedras que brillaban con la luz de las estrellas caídas.
Las mujeres de Mar Azul, que tejían y bordaban en silencio, ahora lo hacían al ritmo de antiguas canciones de cuna, entonadas por la brisa marina. Sus manos no solo creaban ropa, sino que tejían sueños, bordaban esperanzas y cosían fragmentos de leyendas en cada puntada.
Los ancianos, sabios y cansados, encontraron un nuevo propósito en sus relatos. Sus historias ya no eran solo recuerdos, sino profecías y enseñanzas. La niebla les había devuelto la voz, y con ella, la certeza de que su legado sería eterno.
Y así, Mar Azul se convirtió en un lugar de peregrinación. Viajeros de todos los rincones del mundo venían a experimentar su magia. Cada visitante partía con una historia que contar, un sueño que perseguir, y la promesa de que, en algún lugar entre la niebla y el mar, la esperanza siempre encontraría su camino.
La leyenda de Sara, la bruja que se convirtió en niebla y mar, en viento y cielo, se extendió más allá de los confines del pueblo. Se decía que en las noches de luna llena, si escuchabas con atención, podías oír su risa mezclada con el murmullo de las olas, recordándote que la magia está en todas partes, esperando ser descubierta..
EL Faro de Mar Azul, que una vez fue guía de marineros y centinela contra las tormentas, había compartido el destino de olvido del pueblo. Pero con la llegada de la niebla y la transformación de los aldeanos, el faro también encontró un nuevo propósito.
Mientras la niebla enseñaba a los habitantes a ver la magia en lo cotidiano, el faro, que había permanecido inactivo durante años, comenzó a sentir un cálido cosquilleo en su estructura. Las piedras, bañadas por la sal y el viento, susurraban entre ellas, recordando los días en que su luz era esperanza en la oscuridad.
Una noche, cuando la luna se ocultó tras un velo de nubes y las estrellas parpadearon con curiosidad, el faro despertó. Su luz, que había sido tenue y vacilante, ahora brillaba con la fuerza de mil soles. La niebla, lejos de opacarla, se tornó en un lienzo donde la luz del faro pintaba auroras y constelaciones.
Los viajeros que llegaban a Mar Azul se maravillaban ante el espectáculo. El faro no solo les mostraba el camino, sino que les contaba historias de navegantes valientes, de mares embravecidos y de calmas profundas. Cada rayo de luz era un verso, cada destello, un capítulo de una epopeya marina.
Con el tiempo, el faro se convirtió en el corazón de Mar Azul. Los aldeanos celebraban festivales en su honor, donde las luces de papel y las antorchas danzaban al son de la luz del faro. Los niños jugaban a ser héroes de leyendas, navegando en barcos imaginarios hacia tierras desconocidas, guiados por la luz infalible del faro.
Y así, el faro de Mar Azul se erigió no solo como un monumento a la guía y protección, sino como un símbolo de la inspiración y la creatividad que la niebla había despertado en el alma del pueblo. Se decía que su luz era tan poderosa que podía alcanzar incluso los rincones más oscuros del corazón humano, recordándoles que siempre hay un faro que ilumina el camino hacia casa.
SUICIDIO
Jaime Hoyos Forero / Colombia
Era Irma una escritora destacada.
Un jueves santo, leyendo los mensajes recibidos en su computador, encontró uno que decía: “Señora Irma, gracias por salvarme la vida” Jairo Holmes”. La escritora se sobresaltó un instante y luego dijo: “Otro loco”.
Tres días después recibió el siguiente mensaje de Jairo:
—Quisiera, señora, mostrarle mi agradecimiento. Y quiero expresárselo enviándole unas flores. ¿Podría usted ser tan amable de dejarme conocer la dirección de su casa?
Este aparente halago no le sonó bien a Irma. “Puede ser un ladrón o un chantajista”, se dijo, y llamó a su hija Clara.
—Cuidado, mamá —Le advirtió Clara—, debe de ser un secuestrador. Obtendrá lo que quiera por el solo hecho de plagiar a una de las más famosas escritoras del país.
—¿Qué hago si vuelve a insistir? —preguntó Irma.
—Si él insiste, llama a la policía.
Una semana después, el mensaje recibido por Irma, decía:
“Perdone, señora, mi insistencia. Consideraría que la desprecio si dejo pasar un hecho tan significativo como el salvarme la vida. Su libro Milagros delamor cayó a mis manos inesperadamente, justo la tarde en que cargué mi pistola con el fin de quitarme la vida esa noche. Milagros del amor lo encontré tirado en el sótano del parqueadero donde dejo diariamente el carro mientras trabajo. Pensé que a uno de mis vecinos de parqueadero se le cayó el libro al subirse a su carro y yo lo recogí para dárselo al portero a fin de que el libro volviera a su dueño. Pero el portero no apareció cuando salí, ya de noche, así que lo llevé a mi apartamento y por pura curiosidad comencé a ojearlo mientras comía el sándwich que tenía preparado. Algo así como el último sándwich. Mientras lo comía, quise alejar los nervios que sentía por mi decisión de quitarme la vida y fui, sin darme cuenta, encontrando tan ameno e interesante el libro (usted, señora Irma, escribe como un ángel) y tan grandioso su contenido, que a las 4 de la madrugada, cuando terminaba de leerlo, ya había decidido en el interior de mi alma, no suicidarme. Es más: había determinado también, no ir ese día a mi consultorio (soy neurocirujano) sino al hospital de caridad de la ciudad, para atender gratuitamente a los mentalmente alienados. La frase de su libro, señora Irma, ‘La vida es bella aún después de la última pérdida…Inténtalo’ me llegó al fondo del corazón. Usted, señora Irma, me ha salvado y pensaría yo que no es sincera al escribir si desprecia la humilde muestra de mi agradecimiento. Jairo Holmes”. Había una posdata: “Sé que las flores la alegrarán, pues me doy cuenta por su libro, que usted sufre de una gran nostalgia”.
Irma quedó consternada. Nada de chantajistas, ladrones o plagiarios. El hombre del mensaje era conmovedor. Y había, sobre todo, algo que estremeció a Irma; dijo entonces para sí: “Es la primera persona, entre miles de lectores y muchos amigos, que ha sido capaz de captar mi desolación.”
Efectivamente, Irma había ocultado a todo el mundo su desdicha. Su matrimonio fue el peor de los fracasos y la gente creía lo contrario, porque mientras él vivió, siempre los veían juntos, tomados de la mano. Nadie sabía nada de la tragedia de Irma. Y después de la muerte de su esposo, la vida se tornó calmada, pero absolutamente vacía y desolada.
Sin contarle a su hija lo leído en el computador, se sentó en él y escribió “calle 52#132-48. Las flores me encantan. Irma”.
Esa noche llovía tremendamente. Los rayos y los truenos se sucedían unos a otros, casi sin pausa. Era verdaderamente una noche tormentosa.
De pronto tocaron a la puerta. Clara se sorprendió al abrir y ver aquel hombre con su overol azul chorreando agua y un enorme manojo de rosas rojas en las manos.
“Pobre, exclamó Clara dentro de sí. Y ya no es joven. Se ve que la vida es muy dura para él.” Y agregó en voz alta:
—Mamá, son flores. No traen tarjeta pero el mensajero dice que son para ti. ¿Las recibo?
—Por supuesto —dijo Irma—. Recíbelas que ya bajo.
Clara las recibió y pidió al mensajero que aguardara un instante para traerle su propina.
Mientras tanto, el mensajero escribió algo en una tarjeta pequeñita que metió entre un sobre del mismo tamaño.
Segundos después, recibió la propina y extendiendo la mano, entregó a Clara la tarjeta, diciéndole:
—Perdone usted, traía la tarjeta entre el bolsillo para que no se mojara.
Al cerrar la puerta, Irma bajó a mirar sus flores y Clara le entregó la tarjeta. Decía: “Irma, siento no haberla visto. Su hija es bella, luego usted lo es. Jairo” .
—¿Ya se fue? –preguntó Irma.
—¿Quién? ¿El mensajero? Acaba de salir. ¿Por qué? Ya le di su propina.
Clara no había acabado la frase, cuando Irma abrió la puerta y echó a correr. Un automóvil prendió las luces y encendió el motor.
—¡Aguarde! —gritó Irma en medio del aguacero—. ¡Soy yo… Irma!
El coche, que ya había comenzado a rodar, se detuvo y bajó de él Jairo, todavía empapado por el aguacero y el overol azul encima de su costoso vestido.
Bromeando, Jairo dijo:
—Es suficiente, señora. Su hija me dio una excelente propina… estoy feliz porque es la primera que recibo en la vida.-
En la casa, Clara consternada, estaba llamando por el celular a su hermano Antonio.
—Antonio, mamá se volvió loca. Le mandaron unas flores y salió detrás del mensajero. Han pasado cinco minutos y no ha vuelto. ¿Qué hago?
Y afuera, en la calle, un carro sin conductor, con las luces prendidas. Un aguacero que más parecía una tormenta. Los rayos y truenos no cesaban. Y en mitad de la acera, un hombre y una mujer se abrazaban y besaban felices, como si el mundo no existiera.
HISTORIAS DEL VIEJO FARO
Carlos Pérez de Villarreal / Argentina
El viento era cada vez más fuerte. Las olas embravecidas se levantaban con fuerza golpeando el promontorio del viejo faro. La tempestad arreciaba. Leopoldo, el viejo farero, comenzó a preocuparse. Se dirigió a la cocina. Un fino hilo de agua se filtraba por la junta entre la pared y el techo del lado sur. Observó por el ventanuco y se extrañó al ver la espuma del mar golpeando como latigazos contra el muro. Nunca había visto nada igual. Ayer se había comunicado telegráficamente con el Servicio Naval y le habían informado que se presentaría una tormenta de grandes proporciones, con vientos huracanados del SSO e intensidades mayores a las de la época. Duraría dos o tres días, lo suficiente para tener en cuenta que la estructura podía sufrir algún deterioro. Pero nunca se había imaginado esto.
Subió por la escalera metálica destartalada y antes de llegar al escalón 66, escuchó la voz de Alberto: —¡Cuidado Leopoldo, sabés que siempre te tropezás en ese escalón. Ahí a la escalera le faltan dos bulones! —¡Sí, lo sé, me lo dijiste tantas veces, que sueño con ello! —contestó con una sonrisa en los labios. No terminó de hablar, que su pie derecho tropezó con el peldaño haciéndole golpear la rodilla izquierda con fuerza. Una imprecación soez se desprendió de sus labios. Malhumorado, escuchó la voz que desde arriba le decía, riéndose: —¡Te lo dije! ¡No digas que no te avisé! Una carcajada le salió de la garganta, llevándose la ira por completo: —¡Si Alberto, es en lo único que te entretenés, en decirme lo que tengo y no tengo que hacer¡ Pero eso sólo lo podés hacer vos. Menos mal que tengo tu compañía. La risa fina y alegre se escuchó desde arriba y las palabras salieron atropelladas: —¡Para eso estoy!
De repente, un crujido estruendoso se escuchó en todo el faro reverberando por las paredes. La luz empezó a titilar y el silbido del viento se hizo rugido al pasar a través de las juntas de las ventanas. Leopoldo corrió escaleras abajo y entró raudamente al cuarto de máquinas. El agua había invadido ya casi veinte centímetros el recinto. El motor apagado echaba humo.
Saltó por encima de él cortando la llave de corriente eléctrica y salió disparado hacia la cocina. No llegó. Un ruido potente y raro se oyó en el ambiente, mientras un pedazo de escalera metálica de casi cinco metros de altura, se desprendía de la pared cayendo con fuerza sobre él. ¡Oh casualidad, se había roto desde el peldaño número 66! Transcurrió mucho tiempo hasta que Alberto lo llamó: —¡Leopoldo…! ¿Estás bien? —¡Sí! —contestó—. ¡Te veo, arriba, sobre la baranda! —¡Cómo que me ves! ¿Me podés ver? —¡Sí Alberto…! ¡Yo también me convertí en fantasma!
RECUERDO DE LA SEQUÍA
Sandra B. Romeo / Argentina
Por el cauce del río seco corrían lenguas de fuego, sí señor.
Así se veía la tarde y los días enteros, señor. Así fue cuando la gran sequía.
Secó todo, los animales, las plantas, la tierra, los hombres.
No éramos muchos en el pueblo. Pero cuando los vientos, rojos de secos, aventaron hasta los muertos viejos del cementerio, los vivos empezaron a irse también.
Quedamos pocos, sí señor.
Y ahora que usté lo dice, recuerdo que entonces, los que quedamos, manteníamos el pueblo andando, tan convencidos estábamos de que los otros volverían.
Pero cuando el viento quemante soplaba y soplaba, empezamos a perder las ganas de caminar un pueblo vacío.
Las ganas y la esperanza… De tanto en tanto, alguna nube hinchada de grises, se pinchaba entre los cerros y se desperdigaba en muchas nubecitas más. Pero de agua nada, ni hablar. Ni una gota.
Primero dejamos de arreglar las paredes y los techos. Ahí arriba el sol nos pelaba y nos confundía la cabeza. La tierra entera parecía haberse metido para adentro y nos dejaba a mano solamente un cuero duro y rugoso.
Las pequeñas huertas caseras murieron incrustadas entre el polvo y las grietas del suelo.
Después, el pellejo se nos empezó a pegar a los huesos. Sí señor, tanto que parecía que salíamos de la tierra misma, correosos y secos. Viejos…
Más tarde nos dimos cuenta de que estábamos solos de veras.
No se veía ni se escuchaba en el pueblo el ladrido de un sólo perro. Detenido, quieto estaba el aire. Tan estancado por el calor que cuando abríamos la boca, la misma lengua hacía como ruiditos de fritanga. El mismo aliento del sol la cocinaba.
Sí señor, fue grande la sequía ese año. Y larga…
Cuando caía la noche, las luciérnagas se suicidaban prendidas del viento de polvo. Apenas se encendían, opacadas, las perdíamos de vista.
Dejamos de dormir. Acostarse en los catres, abajo, tan cerca del suelo, al ras del piso crujiente, era aspirar la furia misma de la tierra, por estar abandonada de humedad.
Finalmente, el polvo eterno que levantaba el viento, parecía formar paredes que costaba trabajo traspasar.
Entonces fue cuando dejamos de caminar, levantarnos, acostarnos, para no gastar el poco resuello que nos quedaba.
De tan envueltos en tierra como estábamos dejamos de vernos, poco a poco, unos a otros.
Así fue como pasó.
—¿Pero…dígame una cosa señor, usté no es Damiano, el hijo de doña Ramira, el que se ahogó el día de la crecida grande? Lo sacamos del río, si mal no recuerdo, con ramas de piquillín…
—Sí, soy Damiano.
EL LIBRO DEL ABUELO JESÚS
Walter H. Rotela G. / Uruguay
Siendo niño me gustaba oír las historias de mi abuelo. Él, a su modo, jugaba con nosotros, sus nietos. No como jugaría un adulto mayor tal como vemos en una tanda televisiva de publicidad o en una imagen fotográfica de un medio cualquiera. No, así no.
Don Jesús era el modo como se referían a él sus vecinos. Y de eso estaba muy orgulloso. Es decir, buscaba hacer honor al nombre que eligieron sus padres. Era el séptimo hijo. En realidad, el noveno; pero dos de sus hermanos habían fallecido, al poco de nacer. Los padres querían hijos varones; sin embargo, la vida les dio en su mayoría, mujeres.
Siendo chicos, siempre lo llamábamos señor, por la costumbre que teníamos en la zona de las tierras color sangre. Cada mañana, al verlo al abuelo le pedíamos su bendición. Él accedía siempre y nos regalaba algún caramelo, generalmente. Pasábamos mucho tiempo sin verlo, pues por temporadas se ausentaba por razones de trabajo. A veces, un par de meses. Cuando volvía nos traía regalos. Eso, según contaba mi abuela, fue siempre así. Pero sus ausencias, en mi niñez no se debían a motivos laborales, sino a una costumbre muy arraigada. Esas razones me fueron reveladas por mis tías sólo al llegar a mi juventud, no antes.
Una tarde, conversando bajo un árbol de mango, me animé a preguntarle por un libro que él guardaba en un cajón de la cómoda de su habitación. Le mencioné que de niño lo había descubierto, que leí algo de su contenido, pero nunca capté el verdadero significado de cuanto estaba allí anotado.
Mi abuelo sonrió. Luego de una pausa me ilustró sobre una realidad totalmente desconocida por mí.
—No es ningún secreto. Pero es sí información comprometedora, o al menos que sería relevante en alguna suerte de investigación… Contiene información, detalles sobre gente muy joven, niños que estuvieron a cargo, como yo, de don Pascual.
—Interesante dije —alentándolo a proseguir.
El abuelo se puso serio, pero confesó estar feliz por poder compartir sobre el asunto. Así que ingresó a su habitación y trajo el libro. Él era un lector ávido. De todo lo que encontraba en sus viajes siempre comentaba o incluso traía algunos libros que le regalaban, pues en su mayoría no podía comprárselos. Sin embargo, es no impedía que accediera a ellos. Era veloz leyendo. Esa lectura le permitía tener una conversación interesante y con ello ganaba la buena voluntad de sus interlocutores que le permitían leer esos libros que no estaban a su alcance comprarlos.
Jesús, mi abuelo, volvió con el libro que yo había visto siendo niño. Me pareció más pequeño de lo que lo recordaba. Era un viejo libro de asientos contables que tenía información sobre una empresa y además figuraban nombres y fechas. No eran muchos, una treintena. Jesús comentó:
—Los nombres que ves aquí son de niños que el señor Pascual recibió, con la promesa a sus padres de enviarlos a la escuela, ocuparse de su alimentación, de brindarles un lugar en su vivienda. Y lo que hizo en realidad fue usarlos como mano de obra barata en sus campos o en la ciudad.
—¿Y tú cómo conseguiste este libro abuelo?
—Mira… Esto quedará entre nosotros. Lo tomé del escritorio del señor Pascual un año antes de dejar la hacienda. Nos castigaron cuando no se encontró pero no dije nada. Consideré que era algo valioso, que serviría como prueba de lo que me parecía no estaba bien. Pero…
—¿Pero…?
—No, no sirvió. Aún no. Pues poco se sabe y todo lo que se dice sobre el laburo de los mitaí ‘se maquilla’, como dicen ahora. Y antes las condiciones eran peores. Había menos posibilidades de conocer lo que hacían los dueños de estancias de las grandes casas de la ciudad. Parte de nuestra cultura, quizás.
—¿Y la lista de nombres?
—Son los nombres de los niños y adolescentes que pasaron por la estancia y la casa en los años en que se registró en el libro. Desde 1919 hasta 1930, aproximadamente. Pero la cosa siguió después e incluso aumentó la cantidad que pasaron por las manos del viejo Pascual y su familia.
—¿Y qué hacían los niños abuelo? Pues supongo que no todos hacían los mismo.
—Pareces un periodista con tus preguntas che.
—Bueno… Quizás pueda hacer algo, quizás pueda continuar con lo que empezaste, me refiero a dar a luz lo que sucedía. Este libro es parte, como una prueba ¿No? Tengo un amigo que quizás pueda ayudarme. Eso si tú crees conveniente, claro…
—Sí, quizás sea una buena idea. Bien… Te contaré qué hacíamos los niños en esos tiempos. Algunos trabajaban en la agricultura, otros con el ganado, otros en la ladrillaría y unos cuantos en las casas de la ciudad. Había más de una. Pero, en todos lados, lo pasábamos mal en general. Algún día me gustaría contar las cosas que pasamos en esos campos. Pero la vida se me está pasando y quizás no pueda. Por eso…
—Por eso conservaste el libro… —Le mencioné.
—Sí, claro. Es una prueba de lo que pasó allí. Está anotadas incluso las defunciones. ¿Ves aquí esta señal? me mostró una cruz, apenas visible al costado de un nombre, que estaba acompañada de una fecha.
—Interesante… —Le dije para entusiasmarlo y que me cuente más.
—Pues eso indica que un niño o adolescente murió. No era lo común. Pero sí las golpizas, el castigo. Y el domingo íbamos a misa. Y ahí, a callarse.
—¡Qué historia Jesús! ¡Qué historia! Abuelo te agradezco que me hayas confiado todo esto.
—Bueno… Pero no pude hacer nada por esos chicos. Por los que vinieron después de mí.
—Abuelo, cuenta esta historia. Cuéntala. Cuéntala como cuando éramos niños nos contabas cosas mientras hacías los bodoques. Seguro que tu historia, tarde o temprano, se conocerá como «El libro del abuelo Jesús».
—Suena pretencioso. Me bastaría con que lo que pasó se sepa y no quede en el olvido.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:52:242025-06-10 20:24:29CUENTOS Y RELATOS DICIEMBRE
Días señalados en el calendario, momentos de ilusión y alegría nos invaden, lo que es momentos de reunión con la familia y los seres queridos, el jolgorio y también el recogimiento, si hay con quien disfrutar de ello
Solo estoy, en un gran piso, sin pareja, sin hijos, sin nada mas que mi sola compañía, los únicos familiares muy lejanos están, y poco contacto ha habido en estos últimos años, todos tienen sus problemas, todos tienen su familia y yo me he quedado solo,
Solo con mis recuerdos, con mis tristes pensamientos, con la tristeza de no ver mas a mis seres tan amados, todos ellos desaparecieron hace ya algún tiempo sin ver que yo me quedaba solo y abandonado a esta triste situación no deseada
Tengo que celebrar la Nochebuena, ¿con que? o ¿con quién?, qué dilema, no puedo llamar a ninguna puerta para que me acojan en estos días, aunque solo fuera una sola, para poder sentir el calor y el cariño de otras personas, mis amigos tampoco están y los pocos que quedan, ellos quizás estén en la misma situación, ya que solos nos quedamos muchas veces, según van pasando los años
Pondré la mesa y en ella las fotografías de los que se fueron, así no estaré tan solo, encenderé todas luces para iluminar la casa como les gustaba, pondré el mejor servicio como si aún estuvieran aquí conmigo, hablaré con ellos aunque no pueda oír sus voces, pero en mi mente si los escucharé, reiré con ellos aunque las lágrimas mansamente afloren resbalando por mis enjutas mejillas
Llaman a la puerta, ¿Quién será a estas horas? Es el vecino de al lado, que me viene a buscar, no admite excusas me están esperando
Toda su familia en la mesa están, me guardan el sitio de honor, como si yo fuera su patriarca, me besan las mujeres y me abrazan los hombres Sin poderme contener es ahora es cuando las lagrimas salen a borbotones de mis cansados ojos ya que sin poderlas ni quererlas reprimir.
Las palabras se agolpan en mi boca, me es imposible darles las gracias, la emoción tapa cualquier palabra, todos me acogen como uno más de ellos, como uno más de su familia
Gracias a mis deudos ausentes, por lograr este milagro, se que habéis sido vosotros los que habéis tocado el corazón de estas personas
Veo que en el mundo aún existe bondad, ahora si será una hermosa Navidad
UN RELATO DE NAVIDAD
Carlos González Saavedra / Argentina
Ese domingo estaba ansioso, más que otras veces. Si bien conocía Río, en mi cuatro viaje me faltaba conocer el Río profundo donde se respira Brasil en las paredes. El Samba y pobreza de las favelas. Contrastes y desigualdad de un país maravilloso.
El brasilero común, de la sonrisa permanente, de la onda que te invade. En cada rincón, en cada vuelta de la esquina hay una sorpresa rayana en la bohemia, melancolía y esa fuerza increíble para salir adelante, cantando a pesar de todo. Todo eso, ni más ni menos, de la mano de mi hijo Federico, residente en Río hace nueve años.
—Viejo, ¿que queres conocer bien?.
—Un barcito de esos donde se hace música con una tapita de coca o una latita de cerveza.
—Bien, esta noche vamos a lo de Alfredo.
—¡Dale! Ya me gusta la idea con solo conocer el nombre de pila.
Allí fuimos, domingo a las nueve de la noche, imaginé un bar grande, no un sucucho que no tenía más de ocho metros de frente por doce de fondo. Fede me presenta a Alfredo. que permanecía sentado en la puerta del local en una mesa, con una planilla que anotaba las consumiciones.
—Viejo, el tema acá es así: En el fondo tenes dos heladeras cargadas de cervezas, una con alguna botella de vino y agua. Una barra para lavar alguna copa y un bañito. Te servís y le avisas a Alfredo lo que tomas, el anota y al irnos pagamos.
En un costado del angosto salón, había una madera donde uno ajustado apoyaba el codo, tomando una cerveza, en el medio sentados en sillas o bancos comunes músicos y mas gente en la calle que del local.
—¿Por qué se llama Bip Bip?
-Alfredo le puso ese nombre por el corre caminos, no se le ocurrió otro —Cerveza mediante Fede acota—, ojo acá no se aplaude, está prohibido. Solo se casquilla los dedos, por respeto a los vecinos, a la música. Si hay mucho bullicio Alfredo, ¡No sabes como se pone!
El samba recorría las paredes y nuestros oídos. Era un momento y un lugar pleno de magia, cuando cantaban, lo mismo. Venían unos, otros se iban. Siempre ocupaban los banquitos. Tocaban con instrumentos pero también marcando el ritmo con cucharitas.
—Viejo, este es un bar socialista. Los martes se viene a hablar de política. Los músicos son profesores del conservatorio, como algunos de canto.
—¿Como los músicos también pagan lo que consumen?
—Acá, todos pagamos papá, ellos también.
La bohemia me arrancaba el corazón. Fui dos veces al baño, para quedarme en la barra de atrás, observándolo todo. El bullicio iba subiendo en intensidad y el número de gente en la vereda crecía y hablaba. Furioso se levantó de su silla, los músicos dejaron de tocar y un silencio sepulcral se adueñó del lugar. Alfredo se había enojado. Alfredo tenia problemas respiratorios por el cigarrillo, cercano a los sesenta y cinco años, se ponía colorado y hablaba salteado para poder tomar aire:
—Acá venimos a escuchar música y disfrutar. Si hablamos gritando, no escuchamos la música y es una falta de respeto a los vecinos —Todo en un portugués cerrado propio de Copacabana—. Si no les gusta, se van y listo.
Lentamente después de su alocución, complicada por su falta de aire, una suave y dulce melodía de una flauta volvió a la normalidad. Alfredo se habia vuelto a sentar. La noche se nos iba de las mano, eran como la una de la mañana y seguía llegando gente.
—¿A que hora cierran Fede?
—Hasta que salga el sol. Nosotros, si querés en una hora más, nos vamos, viejo. ¡Mañana tengo que laburar!
—Si, hijo cuando me digas.
—Quedémonos una hora más.
—Dale.
La paredes impregnadas de nostalgia, decoradas con recuerdos, fotos y en una de esos cuadritos medio perdidos en un rincón, encuentro un diploma con una Distinción del Ministerio de cultura. Nombrando a Bip Bip tal cual su nombre, lugar cultural de Río de Janeiro. Cobró otra dimensión donde me había traído mi hijo, cuna del Samba y autóctono sentir de Brasil. Solo tomaba cerveza, iba por la quinta y veía como Fede se divertía con ellos, aprendí los secretos de la pandereta, tan famosa por su ruido, Tan característicos toca con el movimiento de la muñeca. El profesor nos señalaba:
— Ven esa niña está tocando mal.
Para mí, tocaba bárbaro. Hasta que la sentí, por él. Su sonido, me transformaba. Eso sí que era maravilloso, como todo lo que estaba ahí. Mientras la música acariciaba los oídos y todos meneábamos el cuerpo al compás. Una muchacha con una lata de helado de cinco litros, con una ranura en la tapa invitaba a todos una propina. Será para los músicos, pensé.
—Fede muy bueno el lugar, quedé encantado. ¡Como tocan, que maravilla! ¿Ahora cada uno se paga su cerveza? ¡Increíble!, menos mal que después con la propina se arreglan. Hermoso regalo me hiciste hijo.
—¡No, viejo! Ése dinero que se junta cada noche, durante todo el año, es para el día de Navidad!
—¿Cómo?
—Alfredo el día de Navidad pone las mesas en la calle y le da de comer a todos los indigentes y vagabundos que no tienen donde ir. Hace una gran mesa y brinda con todos ellos, por la Navidad.
Ese comentario, terminó por darme una dimensión mucho mas profunda de Alfredo y sus músicos, de su altruismo, de su humanidad. Rescatando al hombre concreto de una sociedad injusta y salvaje. Me impactó mucho emocionalmente. Antes de irme volvimos y tuve la oportunidad de confundirme en un abrazo con Alfredo, cosa inusual según mi hijo .Le había escrito un poema al lugar. Fede se encargó de dárselo a su amigo para que se lo traduzca. Seguramente fue por eso que me abrazó. Sentí su emoción. Lo abracé por tantas cosas, que no me alcanzaban los brazos para decirle gracias. No sé, me sentía en deuda, con él.
Alfredo falleció de un enfisema pulmonar, hace un año y medio. El amigo de mi hijo, no recuerdo su nombre, quedó a cargo del lugar. Después nos invadió la pandemia y no pude volver. Me gustaría volver al Bip Bip y ayudar a servir la mesa rescatando miradas de agradecimiento y felicidad por Alfredo, por su inmensa humanidad. Brindando, con ojos escarchados, por una ¡Feliz Navidad!
EL ROBLE Y LA LUZ DE NAVIDAD
Elspeth Gormley / España
En las tierras altas de Escocia, en un pequeño pueblo rodeado de montañas y lagos, se cuenta la historia de un roble mágico y el Espíritu de la Nochebuena, dos símbolos de esperanza y renovación que aparecen cada año en la víspera de Navidad.
Hace muchos años, durante una Navidad especialmente fría y oscura, el pueblo estaba al borde de la desesperación. Las cosechas habían sido malas y el invierno era implacable.
Una noche, un sabio anciano del pueblo tuvo un sueño, en el que el espíritu del bosque le decía que debía llevar a todos los aldeanos al Roble de Navidad.
Siguiendo las instrucciones del anciano, los aldeanos se reunieron alrededor del roble en la noche de Navidad. Al llegar la medianoche, el roble comenzó a brillar con una luz dorada y sus ramas se llenaron de hojas verdes y frutos dorados. Los aldeanos recogieron los frutos y, al comerlos, sintieron una calidez y una energía renovada.
En ese momento, el anciano contó a los aldeanos la historia del nacimiento del Niño Dios, recordándoles cómo, en una noche fría y oscura en Belén, un niño nació en un humilde pesebre, trayendo esperanza y luz al mundo.
Inspirados por esta historia, los aldeanos comprendieron que la verdadera magia de la Navidad no solo residía en el milagro del roble, sino también en el amor y la fe que compartían.
De repente, una luz brillante apareció en el cielo y descendió hasta el altar de la iglesia del pueblo. La luz se transformó en el Espíritu de la Nochebuena, una figura etérea y radiante que irradiaba calidez y amor. El espíritu habló a los aldeanos, diciéndoles que su fe y bondad habían sido escuchadas y que, a partir de ese momento, cada Nochebuena, él vendría a bendecir el pueblo con paz y prosperidad.
Desde entonces, cada víspera de Navidad, los aldeanos se reúnen alrededor del Roble de Navidad y en la iglesia para celebrar y recordar el milagro que les salvó, y para contar la historia del nacimiento del Niño Dios. Al llegar la medianoche, una luz brillante aparece en el altar, recordándoles que la verdadera magia de la Navidad reside en la fe, la esperanza y el amor compartido.
La leyenda dice que mientras el roble siga floreciendo cada Navidad y el Espíritu de la Nochebuena siga apareciendo, el pueblo siempre tendrá esperanza y prosperidad.
EL MILAGRO DE NAVIDAD
Mercedes Alberdi / España
En un pequeño pueblo cubierto de nieve, la Navidad siempre había sido una época de alegría y celebración. Las luces brillaban en cada ventana y el aroma de galletas recién horneadas llenaba el aire. Sin embargo, este año era diferente. La guerra había dejado su huella en el corazón de muchos, y la Navidad parecía más sombría que nunca.
En medio de esta tristeza, vivía una niña llamada Clara. A pesar de las dificultades, Clara nunca perdió la esperanza. Cada noche, miraba las estrellas y pedía un deseo: que la paz y la alegría volvieran a su pueblo.
Una fría noche de diciembre, mientras Clara caminaba por las calles desiertas, encontró a un anciano sentado en un banco. Su rostro estaba marcado por las arrugas del tiempo, pero sus ojos brillaban con una luz especial. Clara se acercó y le ofreció una galleta que había guardado para sí misma.
El anciano sonrió y aceptó la galleta con gratitud. «Gracias, pequeña,» dijo con una voz suave. «Tu bondad es un verdadero regalo de Navidad.»
Clara se sentó junto a él y comenzaron a hablar. El anciano le contó historias de Navidades pasadas, de tiempos de paz y amor. Clara escuchaba con atención, sintiendo cómo su corazón se llenaba de calidez.
«¿Sabes, Clara?» dijo el anciano. «La Navidad no es solo luces y regalos. Es un tiempo para recordar lo que realmente importa: el amor, la esperanza y la solidaridad.»
Esa noche, Clara regresó a casa con una nueva perspectiva. Decidió que haría todo lo posible para traer un poco de alegría a su pueblo. Junto con sus amigos, comenzó a organizar pequeñas acciones de bondad: repartieron comida a los necesitados, decoraron las casas de los ancianos y cantaron villancicos en las calles.
Poco a poco, el espíritu de la Navidad comenzó a regresar. Las sonrisas volvieron a los rostros de las personas y el pueblo se llenó de una calidez que hacía tiempo no se sentía. La guerra seguía siendo una realidad, pero la esperanza y la solidaridad habían encontrado su lugar en los corazones de todos.
En la noche de Navidad, Clara miró al cielo y vio una estrella brillar más intensamente que nunca. Supo en ese momento que su deseo se había cumplido. La paz y la alegría habían vuelto, no solo a su pueblo, sino también a su corazón.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:51:582024-12-22 19:51:59CUENTOS Y RELATOS NAVIDAD
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SOPA DE BERRO
Ilka Oliva Corado / Estados Unidos
Salió del supermercado con su bolsa llena de verduras, compró un manojo de berro para hacerlo en caldo, su amigo Joaquín le dijo que para los días fríos en el largo invierno estadounidense, el caldo de berro era lo mejor. María solamente ha probado el berro en ensaladas y en las tortitas de carne, a las que algunas veces agrega acelga y en otras el berro, aunque últimamente también las revuelve con tofu.
En una mano lleva una libra de uvas que se va degustando una por una, solamente come esta fruta para diciembre porque le recuerdan sus años de adolescencia en su natal Guatemala, teme que si las come en otra época del año desaparezca el hechizo y olvide para siempre aquella época de olor a ponche, hoja fresca de plátanos, tamales recién cocidos y el sereno goteando de la lámina de la casa en las madrugadas. Le pasa igual con las manzanas rojas de Washington que sólo llevan a vender en diciembre al mercado de su natal Camotán. En donde vive las venden todo el año, pero sólo las compra cuando se acerca la navidad.
Eso tiene Estados Unidos, que María siente que perdió la magia de comer frutas sólo para la estación, ahí hay frutas todo el año pues llegan de distintas partes del mundo, cuando es invierno en un lugar, es verano en otro. Mangos hay todo el tiempo, como papayas, sandías, naranjas, piñas, aunque nunca tienen el sabor natural porque las cortan demasiado tiernas para que aguanten el viaje, igual pasa con las verduras. Se come desabrido pero las estanterías siempre están llenas, es la abundancia del país. Piñas enormes, pero sin sabor. Una cosa por otra dice siempre y suspira.
En el estacionamiento del centro comercial se detiene frente a los árboles navideños que tienen en venta, como lo hace año tras año está buscando desesperadamente los pinos y cipreses, pero no hay, en su vida de extranjera los árboles navideños están hechos de ramas de abetos y los hacen al tamaño que la clientela guste. Los árboles más grandes no entrarían en la puerta de su casa.
Una casa de tres habitaciones donde vive con tres hijos y su esposo Ibrahim, para quien de religión musulmana todo es distinto al catolicismo en el que creció ella. Y tan distinto también a la religión judía de sus empleadores. Días van a misa y días a la mezquita. Su Ibrahim es de la tercera generación en el país, su entendimiento del islam es más relajado que el de sus abuelos, aceptó que sus hijos tuvieran el apellido materno como primer apellido, de esa forma María honra a su abuelo materno que fue quien la crió, cuando su papá abandonó a su mamá cuando estaba embarazada.
María ha tenido la enorme suerte de haber encontrado en su camino a un hombre que no le pega y no la violenta psicológicamente, como le ha pasado por desgracia a la mayoría de las mujeres de su familia. Que además es responsable y que la trata cariñosamente y con el mayor de los respetos. Mismo que cuando va a Guatemala se pone a rajar leña, a componer la lámina de la casa y a ordeñar las vacas. Que en diciembre se va con los hombres de la familia a cortar las hojas de guineo para los tamales y es el encargado de cocer la masa. El año pasado él hizo la paleta a puro machete cuto.
Cuando van a Bosnia-Herzegovina, país de los abuelos de Ibrahim, María se deleita con la comida de por allá, donde todos se han enamorado de su color de piel tonalidad barro se adobe oreándose. Los hijos les salieron café con leche, pues Ibrahim tiene los ojos verdes tirándole a azul, que en momentos se le ponen turquesa. Y es blanco como la leche recién ordeñada.
Mañana, -piensa María mientras observa las ramas de abetos-, me traigo a todos a escoger el árbol de navidad y se dirige hacia su casa a preparar la sopa de berro, que enseñará a cocinar a los cuatro hombres de la casa, porque eso sí, en su casa todos cocinan, lavan, planchan y hacen limpieza. Los roles de género en la familia han quedado como un recuerdo de generaciones pasadas.
LA NAVIDAD. UN VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO Y DEL CORAZÓN
Elspeth Gormley / España
La Navidad, esa época mágica del año, ha evolucionado de muchas maneras a lo largo del tiempo. Desde las tradiciones más antiguas hasta las celebraciones modernas, la esencia de la Navidad ha cambiado, pero su espíritu sigue siendo el mismo: un tiempo de amor, esperanza y reflexión.
En la Navidad tradicional, las calles se llenan de luces brillantes y los hogares se adornan con árboles de Navidad resplandecientes. Las familias se reúnen para compartir comidas festivas, intercambiar regalos y crear recuerdos inolvidables. Es un tiempo de alegría y celebración, donde las risas de los niños y el sonido de los villancicos llenan el aire.
Hoy en día, la Navidad también ha tomado un tono más introspectivo. En medio del bullicio y el consumismo, muchas personas buscan un significado más profundo. La solidaridad y la reflexión se han convertido en pilares importantes de la celebración. Se organizan campañas de caridad, se visitan a los más necesitados y se reflexiona sobre el verdadero significado de la Navidad: el deseo de un mundo mejor.
Sin embargo, no todos pueden disfrutar de la Navidad de la misma manera. En muchas partes del mundo, la Navidad se vive en medio de conflictos bélicos, desplazamientos forzados y carencias extremas. Para estas personas, la Navidad es un recordatorio de lo que han perdido y de las dificultades que enfrentan diariamente. Es una época de esperanza, pero también de dolor y lucha.
La Navidad es un momento para compartir pensamientos y esperanzas. Recordamos las Navidades pasadas, los momentos felices con nuestros seres queridos y los sueños que aún tenemos por cumplir. Es un tiempo para soñar con un futuro lleno de paz y amor, y para trabajar juntos para hacerlo realidad.
En esta Navidad, celebremos tanto la alegría de las luces y los regalos como la calidez de la solidaridad y la reflexión. Que nuestros corazones se llenen de amor y esperanza, y que nuestras acciones reflejen el verdadero espíritu de la Navidad. Porque, al final, la Navidad no es solo una fecha en el calendario, sino un estado del corazón.
SE VIENEN LAS FIESTAS
Andrea Kiperman / Argentina
Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
Hoy ya en el mes de Diciembre, luego de que hemos atravesado un año que fue muy fuerte para muchos de nosotros, que pueden ser plasmados en diferentes acontecimientos que hemos vivido, me es indispensable hablar sobre este tema. Ya se acercan las fiestas, hay un clima festivo en la mayoría de los países, las calles se repletan de colores, de luces, de gente por aquí y por allá, caminando a paso acelerado. Pareciera que por un mes se termina todo, pero siempre sucede lo mismo en tiempos de fiestas. Por aquí en Buenos Aires hace calor, pero en otros lugares hace frío, y se va tiñendo todo con esos
de celebración. Muchas personas hacen balances del año, otros deciden no pensar demasiado, otros hacen diferentes rituales escribiendo deseos, hay un sin fin de cosas, de vivencias, de modos de hacer las cosas, la comida, los aromas, los regalos, juntarse con seres amados, en fin. Eso si, en estas fiestas
propongo que hagas lo que sientas, que veas a las personas que quieras ver, que hagas aquello que te sienta en ganas. Habrá algunas personas que se reunirán con muchas gente, otras no,prefieren quedarse en círculos más pequeños, o con sus mascotas. Aquellos quizá decidan este año no festejar tanto como otros años, y otros al revés, vestidos con muchos brillos y
brindando por doquier. Cada uno sabe lo que ha pasado, lo que ha transitado, las personas que lo acompañaron y cuáles no. A lo que quisiera referirme es que hagamos lo que nos vibre este año, ser honestos con nosotros mismos, es uno de los caminos que nos llevan al éxito y al desarrollo personal. Todo es válido, eso si, como recomendación en ese momento especial del día, levanta una copa con alguna bebida que te guste y brinda por ti, por tus logros, por lo que atravesaste, por estar aquí un día más y cree que todo puede ser posible. Agradece este momento que estás pasando, brinda con todas tus fuerzas por las mejorías, bríndate a ti, con todo lo que eres y todo lo que sos capaz de ser. Y yo claro, brindaré por mi y también brindaré por vos. Quedo con ustedes…
EL IMPACTO DE LA NAVIDAD EN LA SOCIEDAD
Luis Landaburu / España
La Navidad es una de las festividades más esperadas y celebradas en todo el mundo. Desde la decoración de las calles y los hogares, hasta las reuniones familiares y los intercambios de regalos, la Navidad tiene un impacto significativo en la sociedad. Pero, ¿cómo influye la Navidad en el ambiente social?
Consumismo y Gasto Excesivo Una de las influencias más evidentes de la Navidad en la sociedad es el consumismo y el gasto excesivo. Durante esta época del año, las personas tienden a gastar más dinero en regalos, decoraciones, comida y entretenimiento. Si bien es comprensible que las personas quieran celebrar y compartir con sus seres queridos, el consumismo desenfrenado puede tener un impacto negativo en el medio ambiente. El aumento en la producción de bienes y la demanda de productos navideños conlleva a un mayor uso de recursos naturales, generación de residuos y emisiones de carbono
Impacto en la Comunidad y la Solidaridad A pesar del consumismo asociado con la Navidad, esta festividad también tiene un impacto positivo en la sociedad. La Navidad es un momento en el que las personas tienden a ser más solidarias y generosa Las donaciones a organizaciones benéficas, la participación en eventos de caridad y la ayuda a los menos afortunados son prácticas comunes durante esta época del año. La Navidad también fomenta la unión familiar y la conexión con la comunidad[. Las reuniones familiares, las cenas compartidas y las tradiciones navideñas fortalecen los lazos sociales y promueven un sentido de pertenencia
Desperdicio de Alimentos y Recursos Otro aspecto importante a considerar es el desperdicio de alimentos y recursos durante la Navidad Las grandes cenas y celebraciones pueden llevar a un exceso de comida que, en muchos casos, termina siendo desperdiciada Además, la decoración excesiva con luces y adornos consume una gran cantidad de energía, contribuyendo al agotamiento de recursos naturales y al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero Es importante reflexionar sobre la forma en que celebramos la Navidad y buscar alternativas más sostenibles
Conclusión En conclusión, la Navidad tiene una influencia significativa en la sociedad, tanto en aspectos positivos como negativos Mientras que el consumismo y el gasto excesivo pueden tener un impacto negativo en el medio ambiente, la solidaridad y la generosidad que se manifiestan durante esta festividad pueden fortalecer los lazos sociales y promover un sentido de comunidad. Es importante encontrar un equilibrio entre celebrar y ser conscientes del impacto que nuestras acciones tienen en el mundo que nos rodea.
NAVIDAD UN FESTEJO ESPECIAL
Carlos Pérez de Villarreal /Argentina
La festividad cristiana que se festeja el 25 de diciembre de cada año, se relaciona con el nacimiento de Jesucristo, según el calendario gregoriano y es una celebración mundial, tanto para los creyentes como por aquellos que no lo son.
Si nos remontamos a la antigüedad debemos relacionar este hecho con varias circunstancias, ya que en los evangelios de Mateo y Lucas, (entre el año 80 y 90 del siglo I d.C) si bien consideran que Jesús de Nazareth nació en Belén, en un pesebre y fue anunciado por un ángel; no se especifica el día exacto, cuestión que se resolvería siglos más tarde.
Consideremos que en territorio romano, para esa época, se realizaban diversas festividades y cuando decimos «para esa época», estamos hablando de los orígenes del Cristianismo primitivo. Téngase en cuenta que existía el mazdeísmo persa, celebraciones de la antigua religión romana e incluso nórdica, que estaban muy relacionadas con el solsticio de invierno del hemisferio norte.
Constantino, el Emperador (300 dC.), legalizó el Cristianismo, animado por superponer las prácticas religiosas a otras mucho más antiguas, estableciendo el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús, con un objetivo muy claro: instituir una tradición que era muy fácil de asimilar por los paganos, porque se asemejaba a sus fiestas principales que se celebraban en esa fecha: las Saturnales y el Sol Invictus.
La sociedad romana, antes del nacimiento de Cristo, tenía un panteón de dioses protectores de las distintas actividades que llevaban a cabo en su diario vivir. Por ejemplo, para la agricultura, se adoraba al dios Saturno, celebrándose sus fiestas entre el 17 y el 23 de diciembre, que coincidía con el solsticio de invierno, durante el cual se presentan los días más cortos del año. Durante esos siete días finalizaban las labores de labrado y cultivo, permitiendo que los esclavos aplazaran la labor diaria. Se visitaba a parientes y amigos y celebraban banquetes públicos donde concurrían todas las clases sociales. La fiesta del Sol Invictus, el sol «invencible», se manifestaba con motivo de ese solsticio, en honor de Apolo, el dios Sol, coincidiendo con las fiestas Brumales o Brumalia (el día más corto), instituidas por Rómulo, fundador y primer rey de Roma.
A través del tiempo y con los siglos transcurriendo, la comunidad cristiana decide, más allá de la muerte y resurrección de Jesús, celebrar en un importante discernimiento, que se debería celebrar el que un Dios se hubiera hecho hombre y comienza la celebración de su nacimiento el 25 de diciembre, transformando así una fiesta pagana, en algo trascendental. Celebración que comienza su periplo recién en el siglo IV dC., cuando el Papa Julio I en el año 350 establece la Natividad el 25 de diciembre. Decretada cuatro años después por el Papa Liberio. Se aúnan a estas interpretaciones costumbres germánicas y celtas como el tronco u árbol navideño, la comida del festejo y los regalos.
De cualquier manera, esta, tal vez, verdadera historia de la Navidad, no debe apartarnos de nuestras creencias familiares y propias. La verdadera particularidad de las mismas, va más allá de lo histórico y precisamente entra en el campo de la espiritualidad de cada ser humano y es muy loable que así suceda.
LOS BABYS BOOMERS
Enrique Pozón Lobato / España
Las personas mayores tienen que adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.
Es de gran importancia destacar que la utilización de las nuevas tecnológicas en nuestra sociedad actual supone importantes ventajas para las personas mayores y sin embargo, se sienten alejadas de ellas. Las personas mayores tienen que adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología. Deben formar parte del presente de una manera más activa y visible. Sacar un mayor partido a las nuevas tecnologías, demuestra a la sociedad, que el concepto de persona mayor no es sinónimo de pasado e impide que no se aparten de la vida social al sentirse inútiles. Diversos estudios han demostrado que el aprendizaje de nuevas tecnológicas estimula la actividad mental de las personas mayores.
España experimentó entre 1958 y 1977 un inusual crecimiento de las tasas de natalidad, fenómeno que se denominó “baby boom”. Nacieron casi 14 millones de niños (650.000 anuales); 2,5 millones más que en los veinte años anteriores; y 4,5 millones más que en los veinte años siguientes. Sus integrantes, que se encuentran ahora en edad laboral, pasarán a ser mayores de 65 años a partir del 2024 e iniciarán su jubilación, una época de la vida que poco tendrá que ver con la idea de jubilación que hemos tenido hasta ahora. Vivieron su infancia y juventud en una época de rápido crecimiento económico; poco acostumbrados a ahorrar; en la madurez les alcanzó la crisis que se inició en el 2007. Ahora saben que el sistema de la Seguridad Social tendrá que pagar más pensiones, durante más años, en un periodo en que habrá menos trabajadores en activo.
Cada generación trae consigo valores y actitudes que reflejan las influencias culturales y sociales prevalecientes en los años de formación de cada uno. Se dice que la generación del baby boom no dejará de sorprender y seguirá rompiendo paradigmas. Han cambiado las expectativas, hábitos y valores de las personas en edad de jubilación, así como los escenarios sociales, tecnológicos e incluso medioambientales.
El perfil de las personas que se jubilarán en los próximos 10 o 15 años tiene poco que ver con lo que hoy entendemos como personas mayores. Son generaciones con más nivel de estudios; han viajado mucho más; han compaginado la vida familiar y laboral; y han vivido el cambio a la sociedad de la información, integrando internet en su día a día. Esto supone expectativas diferentes de cara a las últimas etapas de la vida, que además serán mucho más largas, demandando experiencias sociales y actividades, fórmulas para seguir aprendiendo y una aspiración de independencia aún mayor. También se enfrentará el deseo de retirarse con la necesidad de seguir trabajando y puede que se extiendan casos como el de BMW en Alemania, que anunció la construcción de una fábrica especialmente diseñada para empleados de más de 50 años. Medicamentos más personalizados; sistemas de monitorización constante para chequear la salud desde casa; y nuevos productos alimenticios vinculados a la salud son tendencias que están a la vuelta de la esquina. También la industria de la estética, que dentro del bienestar cobra cada vez más importancia el aspecto físico una vez pasados los 65. En este escenario, y bajo el prisma de la inestabilidad económica, surge también el debate de la longevidad como lujo que no todo el mundo puede permitirse.
La generación “baby boomers” es mercado objetivo para planes de seguros y pensiones; casas y clubes de retiro; centros deportivos y spás; tratamientos de belleza anti edad; centros vacacionales y hoteles especiales para personas maduras; destinos turísticos culturales y reposo; comunidades pequeñas online basadas en la economía del intercambio; expansión de los bancos del tiempo, o experimentos para suplir servicios sociales que tradicionalmente daban las grandes instituciones públicas. Por otro lado, internet favorecerá también la creación de redes sociales específicas, vinculadas a temas de salud pero también al ocio o al debate político, con una presencia más activa de las personas mayores en la vida pública.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:51:122024-12-22 20:12:03ARTÍCULOS DICIEMBRE
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2024 ESBOZOS DE UN FUTURO INCIERTO
Por Francisco Báez Rodríguez / México-Italia
Si uno revisa lo sucedido en 2024, encontrará que ha sido un año de cambios profundos, y que se empieza a dibujar un mundo diferente al que hemos vivido. Como se trata apenas de un esbozo, no sabemos cuál será el resultado final. Lo que ya parece cierto es que no se trata del mismo paisaje. Eso significa que serán otros los problemas principales que aquejarán a la humanidad.
De entrada, las economías del mundo van a tumbos, con contadísimas excepciones. Tres lustros después de la crisis financiera desatada por la falta de regulación, no ha habido respuesta productiva. El crecimiento es lento y desigual en todos los sentidos: es desigual regionalmente y también lo es en términos de distribución del ingreso. Los mercados ocupacionales están dislocados: la precariedad y la inestabilidad en el empleo son la nueva normalidad. Y eso ha generado, de paso, diferencias intergeneracionales importantes.
Lejos estamos de los años de posguerra, cuando las economías crecían y se generaban oportunidades suficientes como para que hubiera movilidad social en un contexto siempre desigual, pero con tendencias a ser más igualitario. Tan lejos estamos que la mayoría de la población mundial no vivió esos tiempos, y su única experiencia ha sido la de un crecimiento económico lento, cuando no de crisis recurrentes. Es en ese contexto que estamos viviendo cambios políticos de envergadura. Las distintas elecciones en 2024 así lo demostraron.
En la mayor parte de los países, los votantes mostraron su descontento por el estado de cosas. Después de la crisis de los mercados financieros en 2008, la mayor parte de la gente perdió la confianza en los mercados y en quienes daban la receta económica tradicional. Pero no se movió a la izquierda, porque también perdió la confianza en el Estado como interventor en la economía (o no se la dio). De hecho, con pocas excepciones nacionales, las mayorías han perdido la confianza en los gobiernos y se han movido hacia quienes se presentan como ajenos a la clase política tradicional. Esto a su vez crea otro problema: la desconfianza hacia cualquier fuente de autoridad, combinada paradójicamente con el deseo de que haya alguna autoridad que traiga una solución mágica a los distintos problemas. Parte de la receta populista.
Y nuevos problemas están en la mesa, ya muy claramente. Uno es la reproducción desaforada de rumores, posverdades y teorías conspirativas empujadas por las redes sociales (alimentada, a su vez, por la desconfianza reseñada hacia cualquier fuente de autoridad, que en este caso son los periodistas y los medios profesionales). Se trata de una fragmentación de la realidad: cada quien se está formando una idea muy diferente (y no siempre coherente) de cómo están las cosas. Esto dificulta tanto la gobernanza como la solidaridad social y abona a que las sociedades estén cada vez más polarizadas.
Otro es la precipitada irrupción de la inteligencia artificial en los mercados laborales, que -a falta de regulación- está generando problemas de todo tipo, que van desde el cambio del tipo de trabajo o su eliminación, a la existencia de sesgos con resultados defectuosos, a la merma en la calidad de los servicios. Esto puede conducir a crisis sociales.
Un tercero es la creciente importancia de las migraciones en el contexto mundial. Han tenido un efecto político y social importante en Europa y el hecho de que el tema haya sido central en la campaña presidencial de un país de inmigrantes como Estados Unidos demuestra nos hace ver que la migración es un tema central para prácticamente todas las naciones. Hay un problema cuando una parte de la sociedad tiene todos los derechos (porque son ciudadanos) y la otra no, cuando esta segunda es numéricamente relevante. Hay un problema cuando no se trata de migraciones paulatinas, sino de olas migratorias masivas. Lo hay cuando el mundo está tan conectado que es imposible, en la práctica, detenerlas.
Un cuarto es el proceso de reconfiguración del orden mundial, con numerosos actores intentando influir y colocarse. Era previsible el carácter efímero del mundo unipolar posterior a la caída del bloque soviético. Pero vivir el proceso de reacomodo no es sencillo. Los conflictos bélicos con los que inició el año siguen ahí, cuando no se han recrudecido, como en Medio Oriente. Es imposible verlo todo con la lógica de “buenos contra malos”; más aún cuando los valores se trastocan. Llegará una nueva estabilidad, pero no sabemos cuándo, ni si será positiva para los pueblos. Y mientras tanto, seguirá la zozobra.
Finalmente, hay un reacomodo de valores. La democracia ya no tiene el prestigio de antes, aunque siga siendo el método más civilizado para que las sociedades diriman sus diferencias y tracen su ruta hacia el futuro. Y hay un choque creciente entre lo que dicen las leyes y la manera de interpretarlas y de vivir con ellas (viene a la mente el caso del asesino del CEO de la aseguradora United Healthcare, su manifiesto y la popularidad que ha conquistado). Esto es resultado de que no se han resuelto muchas injusticias y, también, de que algunos presuntos justicieros lo que hacen es el “quítate tú para ponerme yo”, y reproducir el problema, en vez de resolverlo.
LA INJUSTICIA SOCIAL
Elspeth Gormley / España
Un estado permanente de injusticia social produce la degradación moral y la pérdida de la dignidad tanto del opresor como del oprimido. En general, los bajos ingresos, la carencia de viviendas dignas, la mala educación y alimentación son también una fuente de injusticia social. Esto se produce en todos los ámbitos de la sociedad. Algunas de las causas a nivel de Estado son la corrupción que lleva a la disminución de fondos para la salud pública, educación pública, creación de trabajos y subsidios sociales.
A nivel individual o personal, se produce debido a la discriminación, intolerancia y falta de respeto contra otra persona por su nacionalidad, raza, género, clase social o jerarquía.
Es por ello, que la injusticia social va de la mano con la desigualdad social que agrava las condiciones de los más necesitados. La justicia social se refiere de manera general a la inequidad política y la desigualdad social a la económica.
En este sentido, al estar la política y la economía conectados, la injusticia y la desigualdad social también lo están. Todo ello genera situaciones preocupantes y constituyen violaciones a los derechos humanos, tales como el desalojo forzoso de personas de sus hogares, el hambre, la contaminación de las aguas, un salario insuficiente para llevar una vida digna, la negación de derechos fundamentales como el acceso a la información, a los servicios básicos o a la atención sanitaria; la segregación de individuos o minorías, generadora de exclusión en la escuela o el trabajo, entre muchas otras cosas.
Resumiendo. La injusticia social es el desequilibrio en el reparto de los bienes y derechos sociales en una sociedad. Y se produce en todos los ámbitos … En este sentido, sin moral no existe justicia, por lo tanto, la injusticia social es la falta de moral social.
LAS GRANDES CORTESANAS
Gustavo Páez Escobar / Colombia
Clara Petacci, que pasó a la historia con el nombre de Claretta, nació en Roma en1912. Desde muy joven sentía admiración por el dictador Benito Mussolini, con quien un día se encontró de casualidad a las afueras de Roma. Desde entonces se inició el romance que se prolongaría durante 13 años. Ella tenía 20 años y Mussolini 49. Claretta pertenecía a la clase burguesa y poseía alto nivel cultural.
Era inteligente, atractiva y dulce. Mussolini, hombre violento que lideró una época de terror bajo la bandera fascista, era mujeriego irreductible. Lleras Restrepo, el autor de estas reseñas convertidas en libro, le atribuye al menos 400 mujeres en sus lances lujuriosos.
No se entiende cómo dos personas tan disímiles pudieron ser pareja sin sortear mayores problemas. Cabe aquí una reflexión: la inteligencia de Claretta, unida a la pasión que sentía por el Duce (caudillo), como se hizo nombrar, superaba todos los obstáculos. Mussolini, a pesar de sus numerosas mujeres de paso, hallaba en ella la perfecta fórmula amorosa. Desde que Claretta se separó de su esposo, Ricardo Federici, teniente de la Fuerza Aérea Italiana, con quien llevaba una relación postiza, se entregó en cuerpo y alma al Duce.
Y no hubo poder humano que la hiciera desistir de esa seducción frenética, convertida en sublime obsesión. Raquel, la esposa de Mussolini, conocía de sobra los amoríos de su cónyuge, cada vez más descarados, a los que ni siquiera les daba el título de infidelidades, por saber que eran pasajeros. Y también enfermizos, claro está. Hasta tal punto llega a veces la tolerancia excedida, la cual linda con la sandez y la indignidad.
Consideraba Raquel que el problema no eran las 400 mujeres a que alude Lleras Restrepo, las cuales se esfumaban como sombras huidizas, tal vez para no volver.
Su verdadero malestar residía en la bella Claretta, una pasión cierta. Por lo tanto, sus armas se dirigieron hacia esta mujer fatal, a quien debía separar de las complacencias de su esposo y nunca lo consiguió. El propio Mussolini intentó más de una vez sacarla de su vida, pero luego sucumbía ante esta atracción subyugante, difícil de interpretar en el hombre poderoso que dominaba a Italia y causaba revuelo en el mundo.
Mussolini nunca renunció a Raquel y tampoco alejó a Claretta. Ambas le saciaban sus apetitos lujuriosos con diferente sazón: estaba la esposa legítima, que con él convivía, y a corta distancia, la amante romántica, valiente y victoriosa, que defendía su papel de preferida. Esta historia contiene un fondo burlesco y transmite un suceso disparatado e insondable bajo el sello burgués de la época.
Curiosa, por decir lo menos, esta dualidad insólita.
Cuando el tirano presintió el final irremediable de su mandato, se trasladó a Milán y tomó la decisión de huir. Iba disfrazado de soldado, a bordo de un convoy alemán. Claretta lo acompañaba y le daba fuerzas para seguir por las vías del escape. Él era un ser demacrado y horrorizado. Un grupo de militares, que creía sus protectores, le comunicó de repente la orden de ser fusilado “como un perro rabioso”. Era el 28 de abril de 1945. Al ser activados los fusiles, Claretta corrió cerca de él y cayó fusilada, cual una heroína del amor, al lado de su hombre.
Tenía 33 años.
LA ARROGANCIA DEL HOMBRE
Rebeca Solnit / EEUU
En Los hombres me explican cosas Rebecca Solnit desmonta la postura arrogante de ellos: “Han pisoteado a muchas mujeres”
Los hombres me explican cosas (Capitán Swing) es un libro feminista escrito por una mujer para otras mujeres, que deben leer los hombres. Es el ensayo feminista que pondrá de los nervios a los hombres, incluso a los que no se den por aludidos en la arrogancia con la que el género masculino trata al femenino.
«Qué están hablando. Algunos hombres”, escribe. Rebecca Solnit apela a su propia experiencia para declarar que asistimos a “una guerra a la que se enfrentan las mujeres cada día”. Una guerra que invita al silencio de ellas: el hombre pontifica, la mujer calla y traga.
Solnit (Connecticut, EEUU, 1961) -primera mujer con columna fija en el Harper’s Magazine y autora de libros sobre arte, medio ambiente y política- cuenta que la batalla contra los Hombres Que Explican Cosas “ha pisoteado a muchas mujeres”. A las de su generación, las de la siguiente y a las anteriores a ellas que no eran admitidas en “el laboratorio o en la biblioteca o en la conversación o en la revolución o, incluso, en la categoría llamada humana”.
La arrogancia del hombre mantiene a la mujer lejos de expresar lo que piensa y de ser escuchada cuando se atreve a hacerlo. “Es la que nos educa en la inseguridad y en la autolimitación de la misma manera que ejercita el infundado exceso de confianza de los hombres”. Solnit recuerda -en uno de los ensayos llamados a protagonizar las novedades de septiembre- los encontronazos que ha tenido con “ignorantes totales de la cosa” y la facilidad que tienen para polemizar. ¿Resultado? “Ningún hombre se ha disculpado nunca por explicarme erróneamente cosas que yo sabía y ellos no”.
LA INMIGRACIÓN ES EL PRINCIPAL PROBLEMA PARA LOS ESPAÑOLES
Jordi Torregrosa / España
Esta inquietud, espoleada por la extrema derecha, escala en tres meses del noveno puesto en la lista de preocupaciones ciudadanas al primero, superando al paro, la economía y la discusión política. Treinta y tres personas de origen subsahariano, entre ellas cuatro mujeres y un niño, han llegado este miércoles en una neumática a la playa de la Garita, situada en el pueblo de Arrieta, en el norte de Lanzarote..Adriel Perdomo (EFE)
La pregunta es directa y de respuesta espontánea. No hay opciones para elegir. “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?”. Casi uno de cada tres españoles (el 30,4%) ha contestado “la inmigración”, según el barómetro publicado este miércoles por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La inmigración ha pasado de ser la cuarta preocupación -así figuraba en la encuesta de julio con un 16,9%, por debajo del paro, la economía y “los problemas políticos en general”-, a situarse en cabeza solo dos meses después. Si se compara con el estudio de junio, la inmigración ha pasado en 100 días del noveno puesto (11,2%) al primero en la lista de problemas de los españoles. Es decir, ha crecido casi 20 puntos (19,2%) durante el verano. Sin embargo, cuando a los encuestados se les pregunta por los problemas que les afecta personalmente a ellos y no a España, la inmigración -también en respuesta espontánea- ya no es el primero, sino el quinto. En julio, eso sí, era el octavo.
Que la inmigración ocupe el primer puesto no se veía en España desde 2007, según apunta la agencia de noticias Servimedia. En aquellos años (2006-2008) se produjo la denominada Crisis de los cayucos de Canarias, cuando llegaron a las costas españolas más de 30.000 migrantes. Los ciudadanos entrevistados para este estudio del CIS han sido 4.000, a través de llamadas telefónicas a móviles y fijos.
Principales problemas: Fuente: CIS
Hace poco más de un año, en mitad del verano, España era El único pais mediterráneo que ograba contener la inmigración irregular Un hito efímero que se pulverizó un par de meses después con un enorme repunte de la ruta canaria que se mantiene hasta hoy. Ahora España es, junto con Grecia, el único país mediterráneo donde crecen las entradas irregulares, según las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los desembarcos en Canarias han aumentado un 126% y las entradas en Ceuta un 143%. Entre el 1 de enero y el 15 de agosto, el Ministerio del Interior había registrado la llegada, por tierra y por mar, de 31.155 personas, un 66% más que en el mismo periodo de 2023, aunque las cifras revelaban un frenazo respecto a principios del año.
En ese contexto se ha instalado un envenenado debate sobre la inmigración, alentado por la extrema derecha. Y todo esto se refleja en el CIS. Los extremismos, sin embargo, solo son un problema para el 5,4% de los encuestados de este barómetro. “Me llama la atención la diferencia entre la respuesta de percepción general y la preocupación que tiene cada uno con la inmigración”, observa por teléfono Javier de Lucas, expresidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. “Esto me lleva a pensar que los españoles encuestados y, por tanto, la representación, piensan que la inmigración es el problema más preocupante, pero no el que más le preocupa. Esto quizá se deba al impacto de las noticias y al bombardeo mediático, del que son responsable la mayor parte de los medios de comunicación que difunden noticias descontextualizadas”.
De Lucas considera que muchas veces se dan datos porcentuales del incremento de la llegada de pateras en Canarias sin contexto. “Se transmite la impresión de que la presión migratoria procede de los saltos de Melilla y la llegada de las pateras y esto no es así. Esto es una gota en el circuito migratorio”. La preocupación general es, a su juicio, una preocupación “inducida” por el tipo de mensaje que se emiten desde algunos partidos políticos. “La responsabilidad de Vox y la irresponsabilidad del PP es enorme. Pero también de los partidos de la coalición de Gobierno que en la crisis de Canarias no han hecho un esfuerzo convincente por contextualizar y desmentir ese imaginario”.
La segunda inquietud para los españoles, según el barómetro hecho público este miércoles, son “los problemas políticos en general”, que en el pasado estudio ocupaban la primera posición. Los siguen el paro y “los problemas de índole económico”. Llama la atención la caída del problema de acceso a la vivienda, que hace dos meses estaba en el segundo puesto (la menciona el 21% de los encuestados) y ahora en el sexto (15,4%). El tercer puesto es para el paro (20,1%). En agosto, un mal mes para el empleo, el paro registrado subió en 21.884 personas, hasta alcanzar los 2.572.121 desempleados.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2024-12-22 19:50:192024-12-22 20:12:43CRÓNICAS Y ENSAYOS DICIEMBRE
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MI PAIS – ENERO
El verdadero tesoro de un país reside en la riqueza de su cultura, la calidez de su gente y la belleza de su diversidad. Elspeth Gormley
ARGENTINA
Liliana Lorán
Argentina …mi país… introducción-semblanza
Para introducir al lector en tema de un somero conocimiento de mi país, trataré de dar una semblanza general, escueta y somera para después, en futuros aportes ampliar conocimientos, características, detalles, curiosidades, etc. que hacen al perfil de mi Patria.
Comenzaré por situarla, para aquellos que no tienen no tienen clara su ubicación geográfica.
Su silueta comienza en al norte, exhibiendo la aridez tórrida del final del altiplano y se extiende hacia el sur del continente americano para concluir en la Antártida, exactamente en el vértice del Polo Sur. Y luego por el este, sus selvas y el enorme litoral marítimo del Atlántico se desdibujan en mesetas y llanuras hasta llegar a la columna vertebral de América elevándose en las alturas de los Andes del Sur, donde el cerro Aconcagua supera los 6900 metras de altura.
Por supuesto esta descripción es a vuelo de pájaro, un simple pantallazo de su magnificencia
Pero no voy a extenderme en presentaciones porque mi pretensión es mostrar, en diversas entregas a lo largo de mi espacio, las distintas facetas que puedo compartir sobre mi amada tierra. Hay mucho para hablar de su suelo, de su gente, de la multiplicidad de su cultura, su lengua, sus tradiciones y hacerlo en una sola entrega, sería extenso y agobiante para el lector, ya que no pretendo dar una clase formal.
Por otra parte, en cada presentación, después de una breve información, trataré de contarles los diferentes aspectos de mi información a través de poemas, que pinten de manera lírica quienes somos.
En esta entrega, como mujer surera que soy, comenzaré mostrando a través de mi poesía unas estampas de la llanura bonaerense, el territorio cordobés y un breve poema dedicado al mar.
Ya me he extendido demasiado, sin agobiarlos espero disfruten de esta entrega de mis letras.
ESPLENDOR SALTEÑO
Liliana Lorán
Rosadas nubes de algodón
despiden el sol del mediodía,
y enjoyan el cielo de la tarde
azul añil …embeleso y armonía.
Se abre paso en la quebrada
la gredosa senda peregrina,
camino ancestral de nuestra gente
desde épocas precolombinas.
Peñascal , montaña y soledad
murmullos de las etnias más antiguas,
guardados en recodos del camino
entre las grietas de la montaña herida.
Todo exhala el encanto de esta Salta
mestizada, ardiente y bendecida,
esplendor salteño de los valles
viñedos verdes… verdes olivas.
Augusto silencio, roca y cielo,
tierra madre latiendo renacida,
vibrando en las piedras y los cactus
despertando voces adormecidas…
ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL . ENERO
Aviso Legal
Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.
El crecimiento personal es el viaje continuo de descubrir quién eres, superar tus límites y convertirte en la mejor versión de ti mismo. Elspeth Gormley
AGRADECE LA GOTA QUE DERRAMÓ EL AGUA
Andrea Kiperman / Argentina
Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.Para la nueva edición de la Revista de Enero, quisiera referirme a este tema tan importante en estos días. ¿Cuánto hemos aguantado a veces por mantener vínculos, amistades, relaciones, amores?. ¿Cuánto estuvimos sosteniendo y forzando cuando sabemos que las cosas no sonrecíprocas?. ¿Cuánto tiempo estamos tapando nuestros ojos para no reaccionar frente a cosas que sabemos no son así?. Puedo seguir con semejantes preguntas Ad Eternum.Y hay un día que vemos las cosas más claras que nunca. Como si el barro que estaba turbio luego de tanto movimiento empezó a esclarecerse. Los cambios no son sencillos, a veces vienen de manera dulce y otras son sacudones que movilizan hasta el alma.
A veces los cambios se dan de maneras abruptas, pateando todo el tablero de ajedrez y uno tiene que ir juntando pieza por pieza, despacio y con mucho amor propio. Claro que duele, claro que son momentos muy frágiles que tocan vivir esas experiencias. Pero considero que aún así, con dolor, tristeza, bronca, confusión esa pequeña gota que derramó el agua, esa gota que dijo “basta” le da comienzo a algo diferente. Agradece esa oportunidad de vivir diferente, de vivir una vida mejor, esa vida que te mereces. Quizá sin esa gota que marcó la diferencia, seguirías allí, y no se darían los cambios adecuados. Todo seguiría igual hasta quien sabe cuándo. Los nuevos aires del cambio, traen nuevas experiencias, nuevos sentires, nuevas personas, y creo que todos nos merecemos intentarlo. Así que agradece todo, agradece primero a ti por intentarlo. Quedo con ustedes…
CAMBIO CLIMATICO ENERO
Miriam Alberganti
Ecologista
Buenos Aires / Argentina
Pertenece al comité ambiental y Asesora de gobernación distrital periodo 2019/2020/2021/ 2022/2023. Diplomada en Formación Eco Social.
Capacitadora en Huertas Orgánicas Municipales. Orientador en gestión y educación ambiental.
Integrante activa de diferentes emprendimientos a nivel nacional: *Proyectos Comunitarios: Alcanzando el cambio, Polo a tierra, Cosechando esperanza. *Proyectos sociales: Aspira e Inspira, Sembrando valores, Haciendo el cambio. *Proyectos educativos y escolares: Eco Futuro, Bio Saberes, Plan Maestro , Manitas en Acción.
Escritora del libro «ECO» Educación ambiental
26 de ENERO *Día Mundial de la Educación Ambiental* Tiene el fin de enfatizar la importancia de la educación como generadora de conciencia sobre el cuidado del ambiente. La educación ambiental es un proceso que les permite a las personas investigar sobre temáticas ambientales, involucrarse en la resolución de problemas y tomar medidas para mejorar el medio ambiente. Como resultado, los individuos alcanzan un entendimiento más profundo de las temáticas ambientales y tienen las herramientas para tomar decisiones informadas y responsables. Los componentes de la educación ambiental son:
Conciencia y sensibilidad ante el ambiente y los desafíos ambientales.
Conocimiento y entendimiento del ambiente y los desafíos ambientales.
Actitudes de preocupación por el ambiente y de motivación por mejorar o mantener la calidad ambiental.
Habilidades para identificar y contribuir a resolver los desafíos ambientales.
Participación en actividades
ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL
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VOLVER A UNO
Andrea Kiperman / Argentina
Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
Tal como dice el título de este escrito, volver a uno mismo. A veces el camino es ad eternum, sigue a lo largo de toda una vida, a veces sólo es en un momento de quiebre que nos damos cuenta de cuan importante es reconocernos, entendernos, volver a nosotros. A veces es cuestión de un abrir y cerrar los ojos, el efecto del aleteo de una mariposa, y otros es hasta el
último momento. Se trata entonces de integrar nuestras luces y nuestras oscuridades. De tratar de hacer el camino para conocernos para recuperar nuestro poder que muchas veces nos es arrebatado por diferentes circunstancias de la vida. Volver a los valores que tenemos, a las, a lo real, a lo evolutivo, a lo efímero, a la verdad de nuestra alma de nuestro ser. Volver
a lo simple, a la risa, a disfrutar el momento con uno y con los demás, al compartir, a los abrazos, al te quiero, a las caminatas, al aire fresco suavizando nuestra cara cual brizna de hierba. A los brindis, a la vida, al baile y al aplauso, volvamos a nosotros mismos hoy más que nunca, hoy más que siempre. Con tanta presencia de elementos que nos distraen
constantemente, que nos alejan de lo verdaderamente importante, volver a nosotros mismos es un acto de rebeldía. A la palabra, a la lectura, a escribir, a las preguntas, a la paz interior, al amor, a la valentía, a la amistad, a la familia y a celebrar. Si pueden, todos los días vuelvan a ustedes mismos, aunque sea un minuto antes de irse a dormir, o por la mañana. Vuelvan a su esencia, eso para mi es recuperar el poder.
Quedo con ustedes…
POEMAS DICIEMBRE
LA TENTACIÓN
Irene Mercedes Aguirre /Argentina
¡Ah, cascabeles necios y atrevidos,
que resuenan y avivan los desvelos
hacia rutas de caos y revuelos
¡Carnadura extremada a rojos vivos!
Un ardor animal de cortos vuelos
e inconstantes proyectos compulsivos
en su cárcel nos vuelve los cautivos
de las propias miserias y recelos.
Los tenaces transcursos de las horas
van quitando sentido a la palabra
de brutal complexión. Por eso imploras
como un niño el feliz ¡Abracadabra!
que remueva con frescas cantimploras
las falacias astutas y macabras.
CUANDO MI CORAZON VIENE SONANDO
Carlos González Saavedra / Argentina
Borbotones de letras engarzadas,
como un rosario, arman mi canto.
Para que se esparzan por el mundo.
Para que ocupen con amor los espacios,
de corazones indiferentes o solitarios.
Viento divino de amor, que todo lo une.
Que los egos, las envidias, queden en el pasado.
¡La paz, es un grito sagrado!
Miremos con amor
A los discapacitados
A los desamorados
A los postergados
A los niños abandonados
A los enfermos
A los que nos miran desvalidos,
con ojos escarchados.
A los que necesitan un hombro,
para descargar su llanto
A los que necesitan ser abrazados,
Para que nadie, los deje de lado.
Una sonrisa, para el que nos mira de costado.
A los que llegan de rodillas.
A los que hay que ayudarlos.
¡La paz, en un deber sagrado!
Es un canto de amor a todos.
Una mirada compasiva,
A los ancianos.
A los que viven anclados en el pasado,
sumergidos entre tristezas y fracasos.
A los sufren la perdida de un ser amado.
Miremos con amor
A los que viven sanando con sus manos
A los que entregan su corazón a cada rato
A los bomberos voluntarios
A los seres solidarios
El amor y la paz nos unen, como un rosario
Para que se realice el milagro
De mirar al otro, sin cuidado.
Para esto, los acordes de mi corazón,
siguen sonando.
Para el nuevo sol, que viene asomando.
Para que el amor y la paz, lo gobiernen todo
Desterrando el odio, guerras y espanto.
Para esto son mis letras
Para esto es mi canto.
Armonía y paz
En el corazón, todo ser humano.
Porque la paz es un deber sagrado.
MIRIAM
Carlos González Saavedra /Argentina
A veces la miro
Y la veo distinta
Cuando esta apurada
Y ni siquiera me mira
Cuando se pone en madre
Y de mí se olvida
Pero cuando vuelve
Ella me ilumina
A veces la miro
Y su alma es la misma
Ilumina a todos
A sus nietos mima
Porque lleva luces
para cada esquina
La saludan todos
Ella siembra besos
Todos le sonríen
Donde todo termina
El amor es mas fuerte
Entera se brinda
Es un alma blanca
Que a todos ilumina
Es mi amada esposa
Que se llama Miriam
Aunque la veo distinta
Siempre será la misma.
EL VIAJE DE LA VIDA
Elspeth Gormley / España
En un rincón del tiempo, la vida comienza,
con risas y juegos, en la infancia eterna.
Susurros de alegría, sueños a volar,
el mundo es nuestro, todo por explorar.
La adolescencia llega, como un torbellino,
buscando respuestas, forjando su destino.
Risas y lágrimas, todo en un vaivén,
aprendemos, crecemos, caemos también.
La juventud se eleva, con fuerza y con ansias,
caminos inciertos, en busca de esperanzas.
Formamos amistades, amamos sin temor,
la vida es un libro, que escribe el corazón.
La madurez nos toca, con calma y con prisa,
valores profundos, la razón se divisa.
Comprendemos que el tiempo, un sabio consejero,
nos enseña a vivir, con amor verdadero.
La vida nos cambia, a veces sin aviso,
enseña y sorprende, con su dulce hechizo.
Unas veces ganamos, otras veces no,
pero en cada paso, hay una lección.
Agradecemos el sol, la luna y la flor,
los días dorados, la lluvia y su olor.
la vida es un regalo, un bello amanecer,
y cada día, un motivo para agradecer.
PIEL DE COBRE
Liliana Lorán / Argentina
Atenta , tal vez, observadora,
quizás recelosa o asombrada,
tus ojos pardiscos y verdosos
guardan la selva en tu mirada.
La inocencia vive en tu semblante,
en tu piel de cobre late tu alma,
rodean tus labios de niñita
varillas y flores como alhajas.
Preciosos collares de semillas
enjoyan la pureza de tu infancia,
y en halo de exótica belleza
ostentas la esencia de tu raza .
Dios te guarde, pequeña de la selva !
Dios proteja tus tierras y tus aguas !
Dios ampare el aire que respiras,
y bendiga los pasos de tu crianza.
HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ.
Poeta español (1910-1942)
Lamberto Ibárez Solís / México
Miguel Hernández Poeta
de verso rebelde y bravo
porque en mis décimas trabo
tu poesía tan inquieta.
Surca el viento tu veleta
con ráfagas cimbra el viento
pleno de resentimiento
contra un feroz dictador
de tu España el opresor
y tú fuiste el defensor.
Nacido en Orihuela, España
en mil novecientos diez
y con profunda brillantez;
fue tu poesía una hazaña.
Que toda España extraña
por tu muerte hecha botón
y tu poema hecha canción
treinta y dos años viviste
en cuarenta y dos moriste
de negro manto crespón.
Grandes poemas escribiste;
ruiseñor de la poesía
porque tu verso fluía
como un cenzontle luciste.
Tus cantos pero rompiste
como aquel niño yuntero;
huyendo tu cerco fiero
de Madrid y Andalucía
no lograste tu porfía;
muriendo cual un guerrero.
Y tus ojos de aceitunas
abiertos solo quedaron,
sin lágrimas se opacaron;
mirando al cielo, a la luna.
Como un toro sin vacuna,
sin nanas y sin cebollas;
encerrado y con argollas,
moribundo a corta edad
y dejando en la orfandad
a tu poemario que arrolla.
De Asturias, gallegos, vascos
andaluces, extremeños
y quisieron ser tus dueños
pero se llevaron un fiasco.
Te erguiste cual un peñasco
como un gran toro de España,
logrando una gran hazaña
con tu canto libertario;
valiente como un corsario
Con su verso hecho guadaña
Miguel Hernández Gilabert;
fuiste “el niño de la noche;”
cerraste con oro y broche
de tu obscuro amanecer.
Pero nos diste a saber
el caudal de tu poesía,
con versos de rebeldías;
eras “hijo de la piedra”;
tan altivo como la hiedra
en los dramas que escribías.
ATRAVESANDO MUROS…
Marga Mangione / Argentina
Atravesando muros
llegará la alborada;
la ansiedad hará nidos
en mis manos cansadas.
La quietud de la noche
se romperá en pedazos,
y a la luz de la aurora
me encerraré en tus brazos.
Entonces cuando el día,
estalle en sol y brisas,
en tus labios ardientes,
se encenderán sonrisas.
Y en el lecho revuelto
donde el amor es rito,
mordiendo nuestras bocas
ahogaremos un grito.
Después nos dormiremos
felices y abrazados
la pasión satisfecha,
y los cuerpos cansados.
Cuando llegue la noche
saldrás por esa puerta
que de día se cierra,
y de noche está abierta.
Mañana cuando el alba,
desvanezca las sombras,
despertaré dichosa
al oír que me nombras.
Es tu amor tan ardiente
el eje de mi historia;
¡qué importa si es prohibido
si me lleva a la gloria!
Atravesando muros
llegará la alborada
y sembraremos besos
debajo de la almohada.
LOS AMANTES ETERNOS
Marga Mangione / Argentina
Acércate mi amor hasta tocarme
y reclina en mi hombro tu cabeza,
deja atrás el pesar y la tristeza
y apresta los sentidos para amarme.
Nuestro lecho nupcial será la tierra
tálamo generoso que guarece
y mientras la pasión nos enloquece
no oiremos los fragores de la guerra.
Haremos el amor pero no temas,
engendra un gran retoño en pura entraña
mientras calienta el sol de la mañana
sin pensar en maldición o en condena.
Cuando el amor termine, aquí estaremos
tu cuerpo al mío unido por el lazo,
de este eterno, e inmemorial abrazo
que hará que nunca más nos separemos.
Y la posteridad ha de encontrarnos,
en esta cama tan blanda y sencilla
donde sobre el verdor de la gramilla
hallaremos un sitio para amarnos.
Deja que el mundo se hunda en su agonía
que fabrique su propia desventura
mientras mis manos rodean tu cintura
y yo entrego mi cuerpo y te hago mía.
No existen ni el pasado ni el futuro,
Si he de morir después de poseerte
frente a la inmensa dicha de tenerte
siento este instante inmaculado y puro.
No cambiaría tu amor por imperios
que Oriente u Occidente me ofrecieran,
no habrá lujos o riquezas que me dieran
que me impidan entrar en tus misterios.
¡Que volcanes escupan los infiernos!
¡Que se sequen los mares hasta el fondo!
¡Que se conviertan hielos en un horno,
¡Que los cielos se cambien por avernos!
¡Qué importa que zozobre el mundo entero
mientras ardan los cuerpos de pasión!
¡Que más confiere el lugar y ocasión,
dónde pueda gritarte que te quiero
Ven aquí, ¡que se caiga ya ese velo
que cubre tus encantos primorosos!
¡Hoy seremos los amantes dichosos!
Y mañana…solo huesos bajo el suelo…
LUCHAS CADA MADRUGADA
Ana Pérez Cañamares / España
Luchas cada madrugada
con la penumbra que dice
que podría esperarte otro mundo.
Abril también está confundido
llega con ánimo de fiesta
a un salón vacío en el que
nadie quiere arriesgarse
a ser el primero en bailar.
Sólo si estás enfermo
se te permite espiar tras las cortinas.
Esta primavera te prescribo
pastillas contra la esperanza
dosis de sol y de pájaros
un patio donde sentirte
un dios bueno y paciente.
Te prescribo una gran fiesta
a la que no estás invitada.
Abril se marchará triste
con un ramo de flores
marchitándose en sus brazos.
ALAS MUERTAS
Sandra B. Romeo /Argentina
El aguijón de la pena
lo atrapó en pleno vuelo
penduleó en su alma llameante
obligándolo a morir
casi sin darse cuenta.
Pobre sueño mío.
CONTRATO
Sandra B. Romeo /Argentina
Los viejos caminos olvidados
pactan
con una memoria
ancestral y escondida
pariendo por contrato
llamas de dolor.
Abiertas heridas
de luces maltratadas
en mi voz.
Divina Gracia
María Rosa Rzepka / Argentina
La gracia de ser mujer
mil maravillas encierra .
Ser el cántaro y el río,
brillar como única estrella.
Enamorar al Quijote,
ser remanso de sus penas.
Consuelo para el que sufre
dando amor a manos llenas.
Valor para quien pelea
cada día por su existencia.
Coraje para enfrentarse
a tantas impertinencias.
Mujer, tus dones son tantos
que nunca se han igualado.
Basta que recuerdes, solo,
que el milagro te fue dado.
POEMAS NAVIDAD DICIEMBRE
AVENIDOS
Matías Bonora / Argentina
Una calle en la espalda
del mundo,
acariciada por la morosa lumbre
de un bar insomne;
titilantes anhelos drenan
por el urbano empedrado
en la frontera del olvido.
Y en un desierto de mesas vacías
dos miradas se enredan:
un dueto de soledades
confluyen en el crepúsculo,
surgidos sobre un piélago
de atávicas indiferencias,
terminales calendarios vencidos
y mudas derrotas.
Por las vetas del desencanto
sus mesas se hermanan,
como abrazos sin brazos.
Y en el vislumbre de gesto
gestado,
se asoman al abrigo del momento,
en un lapso sin más orbedades.
Y en el silencio desvanecido,
se brindan sin otras voces ni tiempo,
donde, ahora, con el susurro del encuentro,
atisban sus latidos
que ya no esperan
ni ruegan.
NACIÓ SIN CUNA Y HOY ES REY
Libia Beatriz Carciofetti / Argentina
Gracias Señor porque naciste
en una cuna prestada.
El pesebre de Belén
en una noche estrellada.
También fue prestado tu padre
sin paternidad reclamada.
Como así lo fue tu casa
mientras en este mundo estabas.
Entraste a Jerusalén
y sobre un asno de montabas.
Un púlpito te prestaron
y sobre el predicabas,
era una simple barcaza
y la gente te escuchaba.
Hasta el clamor que exhalaste
en esa cruz prestada
no halló eco en la multitud
que viendo tu dolor te injuriaba
¡Padre mío! ¿Por qué me abandonas?
y tu espíritu… ya volaba
Fuiste sepultado en una tumba “nueva”
que también te fue prestada
por un discípulo amigo
que con sinceridad te amaba.
Te envolvió en sábanas limpias
mientras te desangrabas.
¡Si vieras el dolor de tu madre!
reflejado en su mirada.
Pero ¡Aleluya! Resucitaste
mientras el ángel velaba.
Hoy reinas en un trono propio
a pesar de nacer «con nada»
Tu poder sobre la muerte
quedó ya registrada
Se perpetuará por los siglos
y no es una historia inventada.
Cuna y Cruz…obra sin ficción
como best seller consagrada.
Niño DIOS que se hizo hombre
dentro mío has morada
para que en los siglos venideros
mis generaciones no dejen
de seguir tus bellas pisadas.
NAVIDADES DE AYER Y HOY
Elspeth Gormley / España
En tiempos de antaño, la Navidad brillaba.
con luces y risas, la familia se abrazaba.
el árbol adornado, regalos bajo el pino.
villancicos cantados, un amor divino.
Hoy la Navidad tiene un doble reflejo-
una cara de luces, otra de espejo.
en un rincón del mundo, la guerra resuena.
navidades distintas, donde el dolor no frena.
.
La Navidad tradicional, de alegría y festín-
con cenas y risas, un cálido confín.
pero hay otra Navidad, de lucha y esperanza.
donde el corazón sufre, pero nunca se cansa.
Recordamos los tiempos de paz y de amor,
soñamos con un mundo sin odio ni rencor.
en cada rincón, una historia distinta,
navidades que unen, aunque el dolor persista.
Que esta Navidad traiga luz y consuelo,
a quienes en la sombra buscan un cielo.
que nuestras acciones reflejen bondad,
y que en cada corazón viva la Navidad.
NAVIDAD
Lamberto Ibárez Solís / México
Se acerca la Navidad;
noche apacible de paz
no es una noche fugaz
que aflore la caridad.
Dar amor con suavidad
allá en los montes y valles
en pueblos donde tú te halles;
mira a todos con amor,
guarda el alma de dolor,
brinda tu amor no lo calles.
Invita a Cristo a tu cena;
se refleja en el mendigo
también a quien es tu amigo
comparte tu Nochebuena.
Olvídate de tu pena,
si el dolor te agobia tanto
no lo conviertas en llanto;
reúne a todos en tu mesa
la familia es fortaleza
y cura cualquier quebranto.
La Navidad sin los míos
que partieron de mi vida;
no cicatriza mi herida
mi corazón es baldío.
Es mi alma un monte frío
que clama muchos abrazos
quedó partida en pedazos
y busco manos sinceras;
ni quiero ofensas arteras
que rompan todos los lazos.
Quiero tener en mi mesa
a un gran invitado digno
es el Mesías benigno;
cuya voluntad expresa.
“Amaos todos”: lo confiesa;
compartió el pan y el vino
habló un lenguaje tan fino;
con parábolas que cantan
y nuestra fe la levantan
con amor Jesús Divino.
DICIEMBRE EN BUENOS AIRES
Liliana Lorán / Argentina
Transita diciembre por sus días
Aromado de rosas y jazmines
Rueda su luna en gastados adoquines
Y se duermen en azucenas níveas.
Se visten de fuego los ceibales,
El cielo, se apoya en las glicinias
El oro, se hace blando en los aromos
Que embriagan con fragancias anodinas.
Canta diciembre su gozo mas profundo
Porque es el mes por el cielo elegido,
Para darle una esperanza al mundo
En el Hijo de Dios recién nacido.
Sufre diciembre el dolor perenne
De la angustia de la eterna despedida
Que se repite irremediablemente
En cada año que termina con sus días,
Una tregua de paz, amor y luz
Un mes engalanado de rojo y verde,
Que presagia redención y Cruz,
Por el milagro de un Niño en el pesebre
NOCHE DE NAVIDAD
Elsa Lorences de Llaneza / Argentina
Noche de navidad, manteles blancos
Todo adornado, esta es la noche de navidad
Están los padres y los abuelos
También los nietos y los vecinos
Todos contentos, todos felices
Esta es la noche de navidad
En este ambiente llega el niñito
Y con respeto, se le coloca
En la cunita de su pesebre
Esta es la noche de Navidad
Todos le cantan los villancicos
Unos, sonríen, y el alma llora
A los que no están.
Esta es la noche de navidad
Noche soñada, noche de paz
Noche de amor familiar
Pero lamento, esto es pasado
Ya no existe, todo cambio
Que triste noche la de esta noche
Que nace el Niño el Salvador
Y encuentra, guerras, desavenencias
Malos modales y desamor
Pobre mi Niño que dio su vida
Para salvarnos y así pagamos
Tan gran amor
LA ESTRELLA DE BELÉN
Sarah Petrone / Argentina
Busco señales mientras miro al cielo.
Una nube tapa mi horizonte.
La Estrella de Belén sé que está cerca
pero la humanidad aún no está pronta.
Un árbol de navidad los entretiene
cegados por espejismos de colores
cambiando la realidad que les genera
momentos de felicidad, que duran poco.
Debajo de las guirnaldas, a escondidas,
los ángeles en silencio solo imploran
que con el tintinear de campanillas
un Villancico para Dios, entonen.
El Niño sonríe en un pesebre
derramando su amor sin condiciones.
Otra Navidad está viniendo
esperando la conversión que se pospone.
Se despejan de nubes mi horizonte,
la Estrella de Belén está en lo alto
siguiendo la ruta de la Vida
en la que el Niño Jesús trae esperanzas.
GLORIA A DIOS Y PAZ A LOS HOMBRES
Susana Mirta Piñeiro / Argentina
Niño Dios que no mereces nacer por darnos consuelo
tierno, frágil, indefenso, sufriendo desde pequeño.
¡Qué amor tan inmensurable nos prodiga el Padre Eterno
para entregar a Su Hijo y llevarnos a Su Reino!
Duele verte dulce Niño entre animales nacer
sin un aposento digno para semejante Rey
Pero si Tú no vinieras a compartir nuestro suelo
qué triste sería sufrir sin esperanza y remedio
Niño de azahar y jazmines, perseguido crecerás
incomprendido por muchos hacia un temprano final
Sabios magos del Oriente te vinieron a adorar
¡Ay…Tu cuna será Cruz sin cometer ningún mal!.
Demos gracias a Jesús, que por salvarnos asume
cargar con todo el dolor de la entera Humanidad
compartir nuestra existencia, andar por nuestros caminos
solo confiando en Su Padre que no lo abandonará.
Pero esa Cruz se hará Vida, trampolín que impulsa al Cielo
vino a nosotros el Sol que ilumina y da sustento
a todos los corazones que abrazando este Misterio
viva derramando amor y se sume a Su proyecto.
Que la alegría disipe tanto mal y sufrimiento
que no es la muerte el final sino gozoso comienzo.
¡Exulte toda la Tierra, canten ángeles del Cielo
que ha nacido el Salvador, el Dueño del Universo!
CUENTOS Y RELATOS DICIEMBRE
DOS FAMILIAS DE CAMPO
Carlos González Saavedra / Argentina
Severino de la Canal, estaba furioso, caminaba de un lado al otro, gritaba, despotricaba. Nadie le decía nada, mientras se miraban entre si.
—No es posible, la estancia no es tan grande, para no encontrar a mi hija. Anda Francisco a ver en los potreros, si le quedo la camioneta encajada?
—Si patrón.
Al rato: —Nada Don Severino busque hasta en las cunetas al costado de las tranqueras, por si se le había ladeado la chata y nada.
—¿Matilde? —sigue Severino preguntando—. La vi ayer a la tardecita en el pueblo saliendo de la carnicería Toma y Daca ésa, de la esquina. Se iba al corralón a buscar algo que Ud. le encargo.
—Porque no te tranquilizas, aconseja Herminia, su mujer.
—Pero justo hoy, que viene Seijo con su familia. Habíamos quedado con Don Ernesto, en presentarle a su primogénito Adolfito que este año se recibe de abogado.
Harían una linda parejita.
—Don, ahí están trayendo la bebida, avisa Rosendo.
—Que la dejen en el galpón
Merceditas, le importaba poco las opciones del padre, con sus veintidós años, lo único que le interesaba eran los hombres. Podía contarse una lista larga, desde los trece años, los que afanosamente habían visitado su cuerpo. Ella muy apasionada y enamoradiza. Todos lo sabían, menos los padres. Ahora le había tocado el turno a Braulio, mano derecha de Don Severino. Un muchacho elegante, hombre de campo. Sencillo, humilde y reservado. Ideal para las pretensiones de Merceditas, que había tenido algún episodio incomodo con otros, que finalmente terminó pidiendo ayuda. Como a las seis de la tarde aparece Braulio.
—¿Se puede saber donde estuviste? —pregunta el patrón.
—Estuve tratando de arreglar el tractor y algunas cosas particulares —respondió con la boina entre las manos y mirando al piso.
—¿No has visto a mi hija?
—No —respondió, secamente.
—Bueno podías haber avisado, Che, cuando es así.
—Esta bien patrón, disculpe —y pegó media vuelta y se fue.
Entró al galpón silbando, ese era una aviso para que Meche, así la llamaba, saliera detrás de las gomas y una lona que la tapaba.
—El patrón me lleno de preguntas, !viste como es!
—Si, no te preocupes, déjalo ya se le va a pasar. —Mientras salía de su escondite completamente desnuda diciendo…—Veni Braulio, vení.
Y…otra vez El Braulio, así le decían, salió como si se le hubiera roto la cincha, desesperado a los brazos de Mercedita, que no perdió tiempo en desnudarlo. Los dos eran muy apasionados ya no les importaba ni los ruidos, ni el que dirán. Estaban en lo suyo. Un perro ladraba y olfateaba, insistente, luego se alejo.
—¿Dejaste algo, para que el Miki ladre? —pregunta Braulio, mientras besaba su cuello y sus senos y acariciaba su pelo.—-—No mi vestido lo deje en la chata y traje estas bombachas y camisa, ¿por?
—Llama la atención que ladre tanto.
—Sí, la carne que compre esta pegada a la puerta, por eso. Estará enloquecido.
Braulio, saca la bolsa abre el portón y tira un generoso trozo de carne. Ve que están llegando toda la familia Seijo. Mercedes salta como resorte y pide:
—Tráeme el vestido que deje en la camioneta, se va a armar lío.
Vuelve el Braulio con el vestido hecho un bollo ¡Mercedes se va corriendo para entrar por la cocina!
—Matilde, Matilde abrime.
—¿Donde te habías metido? tu padre esta furioso
—Estaba con Braulio en el galpón, ¡arreglando el tractor!
—¿Ah si? El tractor. Bue
—Pensá lo que quieras. Méteme en el baño sin que nadie se dé cuenta.
Detrás de las habitaciones había como un pasadizo para limpiar los ventanales, que perfectamente entraba una persona. Por ahí pasaron y pudo entrar al baño. Don Severino agita la campanilla, mientras saboreaba un aperitivo, charlando con Don Seijo.
—¿Señor?
—¿Merceditas?
—En el baño señor para mi que se quedo dormida, porque golpeo y no contesta.
—Perdón —acota don Severino, que presuroso sube las escaleras, pensando que algo podía pasarle.
Golpea fuertemente la puerta y grita…
—Merceditas, ¡hija!
Como en una respuesta lejana se escucha…
—Si.
—¿Estas bien? te estamos esperando
—Um me quede dormida.
—Matilde o Jacinta ¿la ayudan a cambiarse?!
—Si señor, afirma Matilde.
Los Seijo era una familia tradicional, «Colmada de apariencia” Propia de las hipocresía de la sociedad. La señora Susana Seijo (SS, así le decían) era una jugadora empedernida, en el pueblo era bastante conocida por su apuestas en carreras mesas de póker. Conocida por ese mote. Donde aparecían esas siglas, se sabía que la cuestión era seria. Siempre asesorada por el capitalista de juego y el comisario. Un trío que siempre, daba que hablar. Don Seijo un español con pretensión de rico, sin serlo. Solo tenían un buen pasar. Tenía una larga amistad con la enfermera, de muchos años. Se habían conocido cuando operado de apendicitis, ella lo asistió todo el tiempo. Don Ernesto alguna aventura guardaba en el armario. Emilia la hija poco se sabía, por la edad, 17, nada se comentaba…Candidata a modelo por hermosa. Pero Adolfito, siempre tímido, retraído y muy estudioso. Parecía un inglesito en las pampas. Camisa, corbata, chaleco y saco, siempre limpiando sus antojitos, impecable. Se había dejado los bigotes para parecer mas grande. Por allí decían las malas lenguas que un profesor de humanidades, del secundario de dudosa orientación sexual, lo había ayudado mucho. Al día de hoy casi abogado con 23 años, destinado a llamarse Dr. Seijo para orgullo de la familia y especialmente para su profesor, que tanto había hecho. Una familia hermosa como muchas. Los de la Canal tampoco escapan a ello aunque no se sabía tanto. Eran más cautos. Más allá de las presentaciones, la cena se desarrollo en absoluta normalidad.
Merceditas pensaba… ¿Mi viejo quiere que me case con este imberbe, sexualmente reprimido? Pero ni loca. Con tantos hombres como mi Braulio, que me tiene loca. Mientras comía su flan con dulce de leche., servido impecable por Jacinta, nueva, en su trabajo. Café entre los jefes de la familia, habano, un buen brandy charlas de conventillo, Sin sentido, entre las damas. El tiempo, que lindo vestido tiene con que modista se hace la ropa en fin. Merceditas escapo a encontrarse con Braulio, mientras Emilia y Adolfito charlaban pavadas. Don Severino estiraba la charla para ver si había alguna aproximación entre “los chicos” y ahí reparo que Mercedita no estaba. Otra vez agito la campanilla para llamar a Matilde.
—Señor —pregunta presurosa
—¿Dónde esta Mercedita?
—esta descompuesta algo le cayo mal —sembrando una vez mas, la duda.
Casi al filo de las diez de la noche se escucha unos ladridos y unos autos acercándose. Entra Jacinta rápidamente, asustada…
—Señor Señor afuera en el parque hay un hombre con una escopeta a punto de disparar.
Velozmente se abre la puerta de dos hojas de la casa, que da al comedor, donde estaban reunidos y pregunta.
—Baje esa arma Ud. esta en mi propiedad ¿Qué se le ofrece?
—¿Que se me ofrece? La familia Seijo esta cenando acá ¿no?
—Mire retírese se ve que esta Ud., un poco tomado, mandaré a buscar a la policía.
—¿Quién es Ud.?
—Silvio Santillán, si no salen empiezo a los tiros
En el silencio de la noche, soplaba una brisa suave que hacia placentero estar afuera… Pero en otras circunstancias, en estas no seria tan recomendable.
—¿Que dice? —afirma Severino, en forma amenazante.
—Si si a los tiros voy a empezar y para Ud también hay. —Con los ojos inyectados en sangre de muy pocas pulgas.
—Que salgan los Seijo y el marica también —Disparando al aire la escopeta del calibre 12.
—Todos en el piso, ¡cuerpo a tierra! grita Severino —Así hicieron y bajaron del otro auto un escribano, un juez de paz, el comisario y un tal Bustamante.
—¿que es lo que pasa? —Afirma Severino.
—No es con ud. amigo —afirma el comisario.
Otro disparo de Santillán hace volar las torcazas que estaban durmiendo en los árboles.
—¡Pare Silvio! ¿Se volvió loco?
—Quiero lo que es mío y me arrebataron.
—¡Que salga la loca esa! —Sigue enfurecido Silvio entre llantos y bronca acumulada.
—A quien se refiere —pregunta Ernesto en forma enérgica e intimidante.
—Bueno acá hay varias…pero por ahora solo una, su esposa.
Con paso firme y sin perder la calma, como si nada hubiera sucedido hasta el momento, se acerca y pregunta
—¿quien me busca? Aquí estoy.
—Bueno —comenta el comisario—, quieren hablar con ud. Señora ¿podemos pasar adentro?
Ante la mirada atónita de la familia y los sirvientes que no entendían muy bien lo que pasaba.
¿Ahora me tratas de Ud. amor? Tenes miedo papito.
—Esta tu marido —responde entre dientes.
—Hace tiempo que es cornudo, este estúpido y sabe de nosotros tres.
El comisario se quedo callado, no podía emitir sonido alguno, estaba colorado como ¡gringo haciendo fuerza! El juez de paz se adelanta unos pasos, mientras comenta en voz baja:
—Susana no haga mas difícil la situación, le han arrebatado el campo, a este pobre cristiano, le han hecho una denuncia por estupro, trafico de drogas y prostitución.
La situación de Silvio, es complicada. Éste, al lado, blandía el arma cargada a modo de custodia.
—¿Quien le hizo semejante denuncia?
—Gómez Echagüe el capitalista. Hace dos días, desapareció
—Y vos pedazo de mierda ¡¿Qué decís siendo el comisario?!
—¡Por favor señora! —contesta apretando los dientes.
Don Severino permanecía estupefacto, el personal de servicio, vigilante. A la señora Herminia, le bajo la presión y hubo que asistirla. Tomo un te y casi escondida detrás de una cómoda del comedor, permanecía, callada, sentada, lo que llamo la atención de los presentes. Con pasos severos marcados típicos de un militar, con las mismas botas de cuero, se adelanta por el parquet encerado del comedor, preguntando…
—La dueña de casa, ¿Herminia?
Ante las sorpresas de todos los concurrentes, que miran fijo detrás de la cómoda indicando el lugar. Se da vuelta mirando hacia el mueble diciendo…
—Herminia ¿no te acordás de mi? Soy Melchor Bustamante, me dedique a la política y ahora acá me ves, senador provincial y vine a arreglar un entuerto que tiene mi primo Santillán.
Ruborizada, casi balbuceando muerta de vergüenza, responde tímidamente:
—Si me acuerdo.
—Te busque y ¡despareciste! —afirma Melchor
—¿Vos conoces a este mequetrefe de Bustamante? —pregunta Severino
Herminia no emitía palabra:
—¡Contesta! insiste Melchor
Su mujer mas conocida como Betty Julie en el cabaret de Cascallares era mi preferida, teñida color champán No tenia que decirle nada conocía perfectamente su profesión Trabajábamos juntos un tiempo, ella los calentaba y después los apretaba con alguna fotito. Podía haber hecho mucho conmigo, pero no tiene códigos. Un buen día hace bastante tiempo se escapo con otra y robaron la recaudación del prostíbulo. No se hizo la denuncia para no complicar mas la cosa, iba a empezar la prensa y la radio del lugar, y el obispo que también visitaba de incógnito el lugar, en fin un escándalo. Como éste, al fin la vengo a encontrar, acá en su casa, con su familia. ¡Que suerte! Don Severino se tomo dos cañas seguidas y quedó callado por un buen rato hasta que empezaron los conciliábulos para arreglare el primer entuerto.
A todo esto el silencio reinante y la noche estrellada y tranquila como pocas, hacia vivir a Mercedita y Braulio una de las noches mas románticas. Al rato Ernesto apesadumbrado y avergonzado, lo mismo que Severino seguían tomando caña en un rincón. Esperando como salir de este escándalo. La familia De la Canal empezada a resquebrajarse con destino cierto. La de los Seijo ya sufriría el escarnio y la indignación popular. Todas las mascaras se caerían. En los sillones del estar y sobre la mesa ratona se habían ubicado un contrato de retroventa por las 428 has. que volvía a la potestad de Santillán y una declaración conjunta de Susana Seijo y Silvio Santillán que nada debía reclamarse y que exculpaban a Silvio de todas las acusaciones que pesaban sobre el, aclarando que el alias “ SS”, era lógico Susana Seijo y NO Silvio Santillán. Firmando el acta al pie, para evitar un escándalo mayúsculo. Al enterarse del desarrollo de los hechos Adolfito y con conocimientos legales que su madre iba camino a la cárcel, pide permiso y dice:
—No le podes hacer esto a mi mamá, la vas a mandar presa —Le reclama al juez de paz.
El juez no sabe donde poner las palabras, hace un gesto como de no escucharlo.
Adolfito fuera de sí comenta:
—Si vas mandar a mamá en cana —perdiendo la línea—, cuento lo nuestro.
—Bueno bueno —el comisario acota—, a ver si te callas, muchacho y cerrás un poco la boca —para opinar, con aire de superioridad paternal.
—El que se va a callar sos vos corrupto, porque cuento todos y cada uno de los chanchullos en que estas metido, todos los que sé al menos contados por este juez también corrupto. Con notorias desviaciones sexuales como las mías —largándose a llorar desconsoladamente —Por eso llevamos tantos años juntos.
El juez quedo a borde del desmayo, pálido. Casi en la habitación pegada al estar, hablaban privadamente Melchor y Herminia (Bety Julie). En este acto y ante mi, se firma el acta mencionada que será inscripta en el registro de propiedad inmueble, ante mi firma al pie Susana Giacobe de Seijo y Silvio Santillán. Silvio dejo su arma cuando tuvo en su poder el acta y la declaración exculpándolo de las acusaciones. Su hija Emilia avergonzada pidió al comisario si la podía llevar a la estación de trenes más cercana y se iría a Buenos Aires a estudiar en una escuela de modelos, con proyección internacional. Herminia prometió devolver a Melchor, hoy dueño de ese prostíbulo, los diez mil dólares sustraídos en su momento. Pone los gritos en el cielo Don Severino diciendo:
—Vos crees que te voy a dar diez mil dólares para devolverle a este mequetrefe de político, Ni loca pienses que voy hacer eso.
—Bueno Bueno no empecemos otra vez a insultar —ya medio enojado Melchor—, déjese de joder y ponga ahora ¡quince mil, en vez de diez!
—¿Pero que se cree Ud.? ¿Qué soy entupido que me voy a dejar intimidar por un político corrupto como usted?
—Jacinta, Jacintaaaa —grita fuerte Melchor—, ante la mirada azarosa de todos los presentes.
—Si Señor Melchor
—¿No hiciste una denuncia por abuso deshonesto en la comisaría acusándolo a Don Severino?
Todas las miradas azoradas se desplazaron hacia la colorada cara de De la Canal.
—Sí la hice
—¿Quien te la tomó?
—El comisario
—¿Es así comisario?
—Así es senador
—Pero esto es extorsión replica Severino
—Ud. me levanto la pollera en la cocina y me toqueteo toda y no lo voy a permitir
—¿Que edad tenes Jacinta?
—17, en octubre cumplo los 18… —contesta.
—¡¿Ah encima sos menor?!
—Son veinte mil don Severino De la Canal más los reclamos que me han acercado sus empleados por sueldos en negro y aguinaldo no pagados, por la crisis según Ud. más las cargas sociales.
Casi al borde de un infarto Don Severino sentado en un mullido sillón de cuero se hundió, se tomo un Valium y se durmió profundamente. Hasta el amanecer. Don Melchor Bustamante se quedó a dormir en la habitación de huéspedes, disfrutando la visita de Betyjulie, y sus bondades, que buscó, infructuosamente bajar la cifra, No lo logró.
Poco a poco cada uno fue ocupando lugar y espacio en su pueblo y en su vida. Al amanecer, después de pasar una noche espléndida entre grillos y alguna copa de vino, se abre el portón donde se guardaba el tractor y salen de la mano Mercedes y Braulio, dispuestos a hablar con su padre.
—Te casarías conmigo —pregunta el Braulio.
—Sí para toda la vida —contesta Merceditas.
—¿Queres tener hijos conmigo? —vuelve a preguntar Braulio.
—Mas adelante si, quiero hijos tuyos. Responde enamorada.
MAR AZUL
Elspeth Gormley / España
En un rincón olvidado del mundo, donde el mar besa tiernamente la tierra y el cielo se inclina para escuchar los susurros de la naturaleza, existía un pueblecito pesquero, tan pequeño que apenas figuraba en los mapas. Este lugar, conocido como Mar Azul, era un lienzo en blanco para los sueños y las leyendas.
La vida en Mar Azul transcurría con la monotonía de las olas: siempre presentes, pero raramente se veían. Los habitantes de este lugar, aunque bendecidos con la belleza de su entorno, habían caído en la trampa de la cotidianidad, incapaces de ver la magia en la simplicidad de sus días.
Pero la niebla llegó, no como un manto frío y sin vida, sino como un ser consciente, una entidad antigua que buscaba recordarles el valor de lo que habían olvidado. Se deslizó entre las casas y las calles, tocando cada corazón con dedos de bruma, susurrando secretos largamente perdidos.
Los aldeanos, ahora ciegos a su mundo, pero con una nueva visión interna, comenzaron a percibir la vida de una manera diferente. La niebla les enseñó que cada grano de arena, cada gota de rocío, cada sonrisa compartida, era un tesoro invaluable.
Sara, la bruja del pueblo, conocía bien el lenguaje de la niebla. Ella sabía que este fenómeno no era un castigo, sino un regalo. Con su sabiduría ancestral, guio a los aldeanos a través de la niebla, no para disiparla, sino para abrazarla.
Bajo su tutela, los habitantes de Mar Azul aprendieron a bailar con la niebla, a cantar con las olas, y a pintar sus sueños en el cielo. La niebla se convirtió en su maestra, y ellos, sus ávidos estudiantes.
Y así, cuando la niebla decidió retirarse, dejó tras de sí un pueblo transformado. Mar Azul ya no era solo un punto en el mapa, sino un faro de esperanza y maravilla, un testimonio de que incluso en la más densa de las brumas, la luz puede encontrarse dentro.
Sara, habiendo cumplido su propósito, se desvaneció con la niebla, dejando solo la leyenda de su existencia. Algunos dicen que se convirtió en parte del mar, otros que ascendió a los cielos. Pero todos están de acuerdo en una cosa: su espíritu vive en cada brizna de magia que ahora impregna Mar Azul
En los días que siguieron a la partida de Sara, Mar Azul se convirtió en un santuario de maravillas. Los pescadores, que antes lanzaban sus redes con desgana, ahora veían en cada captura una danza de colores y formas. Las redes no solo traían peces, sino también historias del abismo, relatos de criaturas luminosas y tesoros sumergidos que solo la niebla podía revelar.
Los niños, que antes jugaban en las calles con la indiferencia de la costumbre, ahora exploraban cada rincón como si fuera un nuevo mundo. La niebla les había enseñado a ver lo invisible, a escuchar lo inaudible. Encontraban caracolas que susurraban melodías antiguas y piedras que brillaban con la luz de las estrellas caídas.
Las mujeres de Mar Azul, que tejían y bordaban en silencio, ahora lo hacían al ritmo de antiguas canciones de cuna, entonadas por la brisa marina. Sus manos no solo creaban ropa, sino que tejían sueños, bordaban esperanzas y cosían fragmentos de leyendas en cada puntada.
Los ancianos, sabios y cansados, encontraron un nuevo propósito en sus relatos. Sus historias ya no eran solo recuerdos, sino profecías y enseñanzas. La niebla les había devuelto la voz, y con ella, la certeza de que su legado sería eterno.
Y así, Mar Azul se convirtió en un lugar de peregrinación. Viajeros de todos los rincones del mundo venían a experimentar su magia. Cada visitante partía con una historia que contar, un sueño que perseguir, y la promesa de que, en algún lugar entre la niebla y el mar, la esperanza siempre encontraría su camino.
La leyenda de Sara, la bruja que se convirtió en niebla y mar, en viento y cielo, se extendió más allá de los confines del pueblo. Se decía que en las noches de luna llena, si escuchabas con atención, podías oír su risa mezclada con el murmullo de las olas, recordándote que la magia está en todas partes, esperando ser descubierta..
EL Faro de Mar Azul, que una vez fue guía de marineros y centinela contra las tormentas, había compartido el destino de olvido del pueblo. Pero con la llegada de la niebla y la transformación de los aldeanos, el faro también encontró un nuevo propósito.
Mientras la niebla enseñaba a los habitantes a ver la magia en lo cotidiano, el faro, que había permanecido inactivo durante años, comenzó a sentir un cálido cosquilleo en su estructura. Las piedras, bañadas por la sal y el viento, susurraban entre ellas, recordando los días en que su luz era esperanza en la oscuridad.
Una noche, cuando la luna se ocultó tras un velo de nubes y las estrellas parpadearon con curiosidad, el faro despertó. Su luz, que había sido tenue y vacilante, ahora brillaba con la fuerza de mil soles. La niebla, lejos de opacarla, se tornó en un lienzo donde la luz del faro pintaba auroras y constelaciones.
Los viajeros que llegaban a Mar Azul se maravillaban ante el espectáculo. El faro no solo les mostraba el camino, sino que les contaba historias de navegantes valientes, de mares embravecidos y de calmas profundas. Cada rayo de luz era un verso, cada destello, un capítulo de una epopeya marina.
Con el tiempo, el faro se convirtió en el corazón de Mar Azul. Los aldeanos celebraban festivales en su honor, donde las luces de papel y las antorchas danzaban al son de la luz del faro. Los niños jugaban a ser héroes de leyendas, navegando en barcos imaginarios hacia tierras desconocidas, guiados por la luz infalible del faro.
Y así, el faro de Mar Azul se erigió no solo como un monumento a la guía y protección, sino como un símbolo de la inspiración y la creatividad que la niebla había despertado en el alma del pueblo. Se decía que su luz era tan poderosa que podía alcanzar incluso los rincones más oscuros del corazón humano, recordándoles que siempre hay un faro que ilumina el camino hacia casa.
SUICIDIO
Jaime Hoyos Forero / Colombia
Era Irma una escritora destacada.
Un jueves santo, leyendo los mensajes recibidos en su computador, encontró uno que decía: “Señora Irma, gracias por salvarme la vida” Jairo Holmes”. La escritora se sobresaltó un instante y luego dijo: “Otro loco”.
Tres días después recibió el siguiente mensaje de Jairo:
—Quisiera, señora, mostrarle mi agradecimiento. Y quiero expresárselo enviándole unas flores. ¿Podría usted ser tan amable de dejarme conocer la dirección de su casa?
Este aparente halago no le sonó bien a Irma. “Puede ser un ladrón o un chantajista”, se dijo, y llamó a su hija Clara.
—Cuidado, mamá —Le advirtió Clara—, debe de ser un secuestrador. Obtendrá lo que quiera por el solo hecho de plagiar a una de las más famosas escritoras del país.
—¿Qué hago si vuelve a insistir? —preguntó Irma.
—Si él insiste, llama a la policía.
Una semana después, el mensaje recibido por Irma, decía:
“Perdone, señora, mi insistencia. Consideraría que la desprecio si dejo pasar un hecho tan significativo como el salvarme la vida. Su libro Milagros del amor cayó a mis manos inesperadamente, justo la tarde en que cargué mi pistola con el fin de quitarme la vida esa noche. Milagros del amor lo encontré tirado en el sótano del parqueadero donde dejo diariamente el carro mientras trabajo. Pensé que a uno de mis vecinos de parqueadero se le cayó el libro al subirse a su carro y yo lo recogí para dárselo al portero a fin de que el libro volviera a su dueño. Pero el portero no apareció cuando salí, ya de noche, así que lo llevé a mi apartamento y por pura curiosidad comencé a ojearlo mientras comía el sándwich que tenía preparado. Algo así como el último sándwich. Mientras lo comía, quise alejar los nervios que sentía por mi decisión de quitarme la vida y fui, sin darme cuenta, encontrando tan ameno e interesante el libro (usted, señora Irma, escribe como un ángel) y tan grandioso su contenido, que a las 4 de la madrugada, cuando terminaba de leerlo, ya había decidido en el interior de mi alma, no suicidarme. Es más: había determinado también, no ir ese día a mi consultorio (soy neurocirujano) sino al hospital de caridad de la ciudad, para atender gratuitamente a los mentalmente alienados. La frase de su libro, señora Irma, ‘La vida es bella aún después de la última pérdida…Inténtalo’ me llegó al fondo del corazón. Usted, señora Irma, me ha salvado y pensaría yo que no es sincera al escribir si desprecia la humilde muestra de mi agradecimiento. Jairo Holmes”. Había una posdata: “Sé que las flores la alegrarán, pues me doy cuenta por su libro, que usted sufre de una gran nostalgia”.
Irma quedó consternada. Nada de chantajistas, ladrones o plagiarios. El hombre del mensaje era conmovedor. Y había, sobre todo, algo que estremeció a Irma; dijo entonces para sí: “Es la primera persona, entre miles de lectores y muchos amigos, que ha sido capaz de captar mi desolación.”
Efectivamente, Irma había ocultado a todo el mundo su desdicha. Su matrimonio fue el peor de los fracasos y la gente creía lo contrario, porque mientras él vivió, siempre los veían juntos, tomados de la mano. Nadie sabía nada de la tragedia de Irma. Y después de la muerte de su esposo, la vida se tornó calmada, pero absolutamente vacía y desolada.
Sin contarle a su hija lo leído en el computador, se sentó en él y escribió “calle 52#132-48. Las flores me encantan. Irma”.
Esa noche llovía tremendamente. Los rayos y los truenos se sucedían unos a otros, casi sin pausa. Era verdaderamente una noche tormentosa.
De pronto tocaron a la puerta. Clara se sorprendió al abrir y ver aquel hombre con su overol azul chorreando agua y un enorme manojo de rosas rojas en las manos.
“Pobre, exclamó Clara dentro de sí. Y ya no es joven. Se ve que la vida es muy dura para él.” Y agregó en voz alta:
—Mamá, son flores. No traen tarjeta pero el mensajero dice que son para ti. ¿Las recibo?
—Por supuesto —dijo Irma—. Recíbelas que ya bajo.
Clara las recibió y pidió al mensajero que aguardara un instante para traerle su propina.
Mientras tanto, el mensajero escribió algo en una tarjeta pequeñita que metió entre un sobre del mismo tamaño.
Segundos después, recibió la propina y extendiendo la mano, entregó a Clara la tarjeta, diciéndole:
—Perdone usted, traía la tarjeta entre el bolsillo para que no se mojara.
Al cerrar la puerta, Irma bajó a mirar sus flores y Clara le entregó la tarjeta. Decía: “Irma, siento no haberla visto. Su hija es bella, luego usted lo es. Jairo” .
—¿Ya se fue? –preguntó Irma.
—¿Quién? ¿El mensajero? Acaba de salir. ¿Por qué? Ya le di su propina.
Clara no había acabado la frase, cuando Irma abrió la puerta y echó a correr. Un automóvil prendió las luces y encendió el motor.
—¡Aguarde! —gritó Irma en medio del aguacero—. ¡Soy yo… Irma!
El coche, que ya había comenzado a rodar, se detuvo y bajó de él Jairo, todavía empapado por el aguacero y el overol azul encima de su costoso vestido.
Bromeando, Jairo dijo:
—Es suficiente, señora. Su hija me dio una excelente propina… estoy feliz porque es la primera que recibo en la vida.-
En la casa, Clara consternada, estaba llamando por el celular a su hermano Antonio.
—Antonio, mamá se volvió loca. Le mandaron unas flores y salió detrás del mensajero. Han pasado cinco minutos y no ha vuelto. ¿Qué hago?
Y afuera, en la calle, un carro sin conductor, con las luces prendidas. Un aguacero que más parecía una tormenta. Los rayos y truenos no cesaban. Y en mitad de la acera, un hombre y una mujer se abrazaban y besaban felices, como si el mundo no existiera.
HISTORIAS DEL VIEJO FARO
Carlos Pérez de Villarreal / Argentina
El viento era cada vez más fuerte.
Las olas embravecidas se levantaban con fuerza golpeando el promontorio del viejo faro.
La tempestad arreciaba.
Leopoldo, el viejo farero, comenzó a preocuparse.
Se dirigió a la cocina.
Un fino hilo de agua se filtraba por la junta entre la pared y el techo del lado sur.
Observó por el ventanuco y se extrañó al ver la espuma del mar golpeando como
latigazos contra el muro.
Nunca había visto nada igual.
Ayer se había comunicado telegráficamente con el Servicio Naval y le habían informado
que se presentaría una tormenta de grandes proporciones, con vientos huracanados del
SSO e intensidades mayores a las de la época.
Duraría dos o tres días, lo suficiente para tener en cuenta que la estructura podía sufrir
algún deterioro.
Pero nunca se había imaginado esto.
Subió por la escalera metálica destartalada y antes de llegar al escalón 66, escuchó la voz
de Alberto:
—¡Cuidado Leopoldo, sabés que siempre te tropezás en ese escalón. Ahí a la escalera le
faltan dos bulones!
—¡Sí, lo sé, me lo dijiste tantas veces, que sueño con ello! —contestó con una sonrisa en
los labios.
No terminó de hablar, que su pie derecho tropezó con el peldaño haciéndole golpear la
rodilla izquierda con fuerza. Una imprecación soez se desprendió de sus labios.
Malhumorado, escuchó la voz que desde arriba le decía, riéndose:
—¡Te lo dije! ¡No digas que no te avisé!
Una carcajada le salió de la garganta, llevándose la ira por completo:
—¡Si Alberto, es en lo único que te entretenés, en decirme lo que tengo y no tengo que
hacer¡ Pero eso sólo lo podés hacer vos. Menos mal que tengo tu compañía.
La risa fina y alegre se escuchó desde arriba y las palabras salieron atropelladas:
—¡Para eso estoy!
De repente, un crujido estruendoso se escuchó en todo el faro reverberando por las
paredes. La luz empezó a titilar y el silbido del viento se hizo rugido al pasar a través de
las juntas de las ventanas.
Leopoldo corrió escaleras abajo y entró raudamente al cuarto de máquinas.
El agua había invadido ya casi veinte centímetros el recinto.
El motor apagado echaba humo.
Saltó por encima de él cortando la llave de corriente eléctrica y salió disparado hacia la
cocina.
No llegó.
Un ruido potente y raro se oyó en el ambiente, mientras un pedazo de escalera metálica
de casi cinco metros de altura, se desprendía de la pared cayendo con fuerza sobre él.
¡Oh casualidad, se había roto desde el peldaño número 66!
Transcurrió mucho tiempo hasta que Alberto lo llamó:
—¡Leopoldo…! ¿Estás bien?
—¡Sí! —contestó—. ¡Te veo, arriba, sobre la baranda!
—¡Cómo que me ves! ¿Me podés ver?
—¡Sí Alberto…! ¡Yo también me convertí en fantasma!
RECUERDO DE LA SEQUÍA
Sandra B. Romeo / Argentina
Por el cauce del río seco corrían lenguas de fuego, sí señor.
Así se veía la tarde y los días enteros, señor. Así fue cuando la gran sequía.
Secó todo, los animales, las plantas, la tierra, los hombres.
No éramos muchos en el pueblo. Pero cuando los vientos, rojos de secos, aventaron hasta los muertos viejos del cementerio, los vivos empezaron a irse también.
Quedamos pocos, sí señor.
Y ahora que usté lo dice, recuerdo que entonces, los que quedamos, manteníamos el pueblo andando, tan convencidos estábamos de que los otros volverían.
Pero cuando el viento quemante soplaba y soplaba, empezamos a perder las ganas de caminar un pueblo vacío.
Las ganas y la esperanza… De tanto en tanto, alguna nube hinchada de grises, se pinchaba entre los cerros y se desperdigaba en muchas nubecitas más. Pero de agua nada, ni hablar. Ni una gota.
Primero dejamos de arreglar las paredes y los techos. Ahí arriba el sol nos pelaba y nos confundía la cabeza. La tierra entera parecía haberse metido para adentro y nos dejaba a mano solamente un cuero duro y rugoso.
Las pequeñas huertas caseras murieron incrustadas entre el polvo y las grietas del suelo.
Después, el pellejo se nos empezó a pegar a los huesos. Sí señor, tanto que parecía que salíamos de la tierra misma, correosos y secos. Viejos…
Más tarde nos dimos cuenta de que estábamos solos de veras.
No se veía ni se escuchaba en el pueblo el ladrido de un sólo perro. Detenido, quieto estaba el aire. Tan estancado por el calor que cuando abríamos la boca, la misma lengua hacía como ruiditos de fritanga. El mismo aliento del sol la cocinaba.
Sí señor, fue grande la sequía ese año. Y larga…
Cuando caía la noche, las luciérnagas se suicidaban prendidas del viento de polvo. Apenas se encendían, opacadas, las perdíamos de vista.
Dejamos de dormir. Acostarse en los catres, abajo, tan cerca del suelo, al ras del piso crujiente, era aspirar la furia misma de la tierra, por estar abandonada de humedad.
Finalmente, el polvo eterno que levantaba el viento, parecía formar paredes que costaba trabajo traspasar.
Entonces fue cuando dejamos de caminar, levantarnos, acostarnos, para no gastar el poco resuello que nos quedaba.
De tan envueltos en tierra como estábamos dejamos de vernos, poco a poco, unos a otros.
Así fue como pasó.
—¿Pero…dígame una cosa señor, usté no es Damiano, el hijo de doña Ramira, el que se ahogó el día de la crecida grande? Lo sacamos del río, si mal no recuerdo, con ramas de piquillín…
—Sí, soy Damiano.
EL LIBRO DEL ABUELO JESÚS
Walter H. Rotela G. / Uruguay
Siendo niño me gustaba oír las historias de mi abuelo. Él, a su modo, jugaba con nosotros, sus nietos. No como jugaría un adulto mayor tal como vemos en una tanda televisiva de publicidad o en una imagen fotográfica de un medio cualquiera. No, así no.
Don Jesús era el modo como se referían a él sus vecinos. Y de eso estaba muy orgulloso. Es decir, buscaba hacer honor al nombre que eligieron sus padres. Era el séptimo hijo. En realidad, el noveno; pero dos de sus hermanos habían fallecido, al poco de nacer. Los padres querían hijos varones; sin embargo, la vida les dio en su mayoría, mujeres.
Siendo chicos, siempre lo llamábamos señor, por la costumbre que teníamos en la zona de las tierras color sangre. Cada mañana, al verlo al abuelo le pedíamos su bendición. Él accedía siempre y nos regalaba algún caramelo, generalmente. Pasábamos mucho tiempo sin verlo, pues por temporadas se ausentaba por razones de trabajo. A veces, un par de meses. Cuando volvía nos traía regalos. Eso, según contaba mi abuela, fue siempre así. Pero sus ausencias, en mi niñez no se debían a motivos laborales, sino a una costumbre muy arraigada. Esas razones me fueron reveladas por mis tías sólo al llegar a mi juventud, no antes.
Una tarde, conversando bajo un árbol de mango, me animé a preguntarle por un libro que él guardaba en un cajón de la cómoda de su habitación. Le mencioné que de niño lo había descubierto, que leí algo de su contenido, pero nunca capté el verdadero significado de cuanto estaba allí anotado.
Mi abuelo sonrió. Luego de una pausa me ilustró sobre una realidad totalmente desconocida por mí.
—No es ningún secreto. Pero es sí información comprometedora, o al menos que sería relevante en alguna suerte de investigación… Contiene información, detalles sobre gente muy joven, niños que estuvieron a cargo, como yo, de don Pascual.
—Interesante dije —alentándolo a proseguir.
El abuelo se puso serio, pero confesó estar feliz por poder compartir sobre el asunto. Así que ingresó a su habitación y trajo el libro. Él era un lector ávido. De todo lo que encontraba en sus viajes siempre comentaba o incluso traía algunos libros que le regalaban, pues en su mayoría no podía comprárselos. Sin embargo, es no impedía que accediera a ellos. Era veloz leyendo. Esa lectura le permitía tener una conversación interesante y con ello ganaba la buena voluntad de sus interlocutores que le permitían leer esos libros que no estaban a su alcance comprarlos.
Jesús, mi abuelo, volvió con el libro que yo había visto siendo niño. Me pareció más pequeño de lo que lo recordaba. Era un viejo libro de asientos contables que tenía información sobre una empresa y además figuraban nombres y fechas. No eran muchos, una treintena. Jesús comentó:
—Los nombres que ves aquí son de niños que el señor Pascual recibió, con la promesa a sus padres de enviarlos a la escuela, ocuparse de su alimentación, de brindarles un lugar en su vivienda. Y lo que hizo en realidad fue usarlos como mano de obra barata en sus campos o en la ciudad.
—¿Y tú cómo conseguiste este libro abuelo?
—Mira… Esto quedará entre nosotros. Lo tomé del escritorio del señor Pascual un año antes de dejar la hacienda. Nos castigaron cuando no se encontró pero no dije nada. Consideré que era algo valioso, que serviría como prueba de lo que me parecía no estaba bien. Pero…
—¿Pero…?
—No, no sirvió. Aún no. Pues poco se sabe y todo lo que se dice sobre el laburo de los mitaí ‘se maquilla’, como dicen ahora. Y antes las condiciones eran peores. Había menos posibilidades de conocer lo que hacían los dueños de estancias de las grandes casas de la ciudad. Parte de nuestra cultura, quizás.
—¿Y la lista de nombres?
—Son los nombres de los niños y adolescentes que pasaron por la estancia y la casa en los años en que se registró en el libro. Desde 1919 hasta 1930, aproximadamente. Pero la cosa siguió después e incluso aumentó la cantidad que pasaron por las manos del viejo Pascual y su familia.
—¿Y qué hacían los niños abuelo? Pues supongo que no todos hacían los mismo.
—Pareces un periodista con tus preguntas che.
—Bueno… Quizás pueda hacer algo, quizás pueda continuar con lo que empezaste, me refiero a dar a luz lo que sucedía. Este libro es parte, como una prueba ¿No? Tengo un amigo que quizás pueda ayudarme. Eso si tú crees conveniente, claro…
—Sí, quizás sea una buena idea. Bien… Te contaré qué hacíamos los niños en esos tiempos. Algunos trabajaban en la agricultura, otros con el ganado, otros en la ladrillaría y unos cuantos en las casas de la ciudad. Había más de una. Pero, en todos lados, lo pasábamos mal en general. Algún día me gustaría contar las cosas que pasamos en esos campos. Pero la vida se me está pasando y quizás no pueda. Por eso…
—Por eso conservaste el libro… —Le mencioné.
—Sí, claro. Es una prueba de lo que pasó allí. Está anotadas incluso las defunciones. ¿Ves aquí esta señal? me mostró una cruz, apenas visible al costado de un nombre, que estaba acompañada de una fecha.
—Interesante… —Le dije para entusiasmarlo y que me cuente más.
—Pues eso indica que un niño o adolescente murió. No era lo común. Pero sí las golpizas, el castigo. Y el domingo íbamos a misa. Y ahí, a callarse.
—¡Qué historia Jesús! ¡Qué historia! Abuelo te agradezco que me hayas confiado todo esto.
—Bueno… Pero no pude hacer nada por esos chicos. Por los que vinieron después de mí.
—Abuelo, cuenta esta historia. Cuéntala. Cuéntala como cuando éramos niños nos contabas cosas mientras hacías los bodoques. Seguro que tu historia, tarde o temprano, se conocerá como «El libro del abuelo Jesús».
—Suena pretencioso. Me bastaría con que lo que pasó se sepa y no quede en el olvido.
CUENTOS Y RELATOS NAVIDAD
MILAGRO DE NAVIDAD
Magi Balsells / España
Días señalados en el calendario, momentos de ilusión y alegría nos invaden, lo que es momentos de reunión con la familia y los seres queridos, el jolgorio y también el recogimiento, si hay con quien disfrutar de ello
Solo estoy, en un gran piso, sin pareja, sin hijos, sin nada mas que mi sola compañía, los únicos familiares muy lejanos están, y poco contacto ha habido en estos últimos años, todos tienen sus problemas, todos tienen su familia y yo me he quedado solo,
Solo con mis recuerdos, con mis tristes pensamientos, con la tristeza de no ver mas a mis seres tan amados, todos ellos desaparecieron hace ya algún tiempo sin ver que yo me quedaba solo y abandonado a esta triste situación no deseada
Tengo que celebrar la Nochebuena, ¿con que? o ¿con quién?, qué dilema, no puedo llamar a ninguna puerta para que me acojan en estos días, aunque solo fuera una sola, para poder sentir el calor y el cariño de otras personas, mis amigos tampoco están y los pocos que quedan, ellos quizás estén en la misma situación, ya que solos nos quedamos muchas veces, según van pasando los años
Pondré la mesa y en ella las fotografías de los que se fueron, así no estaré tan solo, encenderé todas luces para iluminar la casa como les gustaba, pondré el mejor servicio como si aún estuvieran aquí conmigo, hablaré con ellos aunque no pueda oír sus voces, pero en mi mente si los escucharé, reiré con ellos aunque las lágrimas mansamente afloren resbalando por mis enjutas mejillas
Llaman a la puerta, ¿Quién será a estas horas? Es el vecino de al lado, que me viene a buscar, no admite excusas me están esperando
Toda su familia en la mesa están, me guardan el sitio de honor, como si yo fuera su patriarca, me besan las mujeres y me abrazan los hombres Sin poderme contener es ahora es cuando las lagrimas salen a borbotones de mis cansados ojos ya que sin poderlas ni quererlas reprimir.
Las palabras se agolpan en mi boca, me es imposible darles las gracias, la emoción tapa cualquier palabra, todos me acogen como uno más de ellos, como uno más de su familia
Gracias a mis deudos ausentes, por lograr este milagro, se que habéis sido vosotros los que habéis tocado el corazón de estas personas
Veo que en el mundo aún existe bondad, ahora si será una hermosa Navidad
UN RELATO DE NAVIDAD
Carlos González Saavedra / Argentina
Ese domingo estaba ansioso, más que otras veces. Si bien conocía Río, en mi cuatro viaje me faltaba conocer el Río profundo donde se respira Brasil en las paredes. El Samba y pobreza de las favelas. Contrastes y desigualdad de un país maravilloso.
El brasilero común, de la sonrisa permanente, de la onda que te invade. En cada rincón, en cada vuelta de la esquina hay una sorpresa rayana en la bohemia, melancolía y esa fuerza increíble para salir adelante, cantando a pesar de todo. Todo eso, ni más ni menos, de la mano de mi hijo Federico, residente en Río hace nueve años.
—Viejo, ¿que queres conocer bien?.
—Un barcito de esos donde se hace música con una tapita de coca o una latita de cerveza.
—Bien, esta noche vamos a lo de Alfredo.
—¡Dale! Ya me gusta la idea con solo conocer el nombre de pila.
Allí fuimos, domingo a las nueve de la noche, imaginé un bar grande, no un sucucho que no tenía más de ocho metros de frente por doce de fondo. Fede me presenta a Alfredo. que permanecía sentado en la puerta del local en una mesa, con una planilla que anotaba las consumiciones.
—Viejo, el tema acá es así: En el fondo tenes dos heladeras cargadas de cervezas, una con alguna botella de vino y agua. Una barra para lavar alguna copa y un bañito. Te servís y le avisas a Alfredo lo que tomas, el anota y al irnos pagamos.
En un costado del angosto salón, había una madera donde uno ajustado apoyaba el codo, tomando una cerveza, en el medio sentados en sillas o bancos comunes músicos y mas gente en la calle que del local.
—¿Por qué se llama Bip Bip?
-Alfredo le puso ese nombre por el corre caminos, no se le ocurrió otro —Cerveza mediante Fede acota—, ojo acá no se aplaude, está prohibido. Solo se casquilla los dedos, por respeto a los vecinos, a la música. Si hay mucho bullicio Alfredo, ¡No sabes como se pone!
El samba recorría las paredes y nuestros oídos. Era un momento y un lugar pleno de magia, cuando cantaban, lo mismo. Venían unos, otros se iban. Siempre ocupaban los banquitos. Tocaban con instrumentos pero también marcando el ritmo con cucharitas.
—Viejo, este es un bar socialista. Los martes se viene a hablar de política. Los músicos son profesores del conservatorio, como algunos de canto.
—¿Como los músicos también pagan lo que consumen?
—Acá, todos pagamos papá, ellos también.
La bohemia me arrancaba el corazón. Fui dos veces al baño, para quedarme en la barra de atrás, observándolo todo. El bullicio iba subiendo en intensidad y el número de gente en la vereda crecía y hablaba. Furioso se levantó de su silla, los músicos dejaron de tocar y un silencio sepulcral se adueñó del lugar. Alfredo se había enojado. Alfredo tenia problemas respiratorios por el cigarrillo, cercano a los sesenta y cinco años, se ponía colorado y hablaba salteado para poder tomar aire:
—Acá venimos a escuchar música y disfrutar. Si hablamos gritando, no escuchamos la música y es una falta de respeto a los vecinos —Todo en un portugués cerrado propio de Copacabana—. Si no les gusta, se van y listo.
Lentamente después de su alocución, complicada por su falta de aire, una suave y dulce melodía de una flauta volvió a la normalidad. Alfredo se habia vuelto a sentar. La noche se nos iba de las mano, eran como la una de la mañana y seguía llegando gente.
—¿A que hora cierran Fede?
—Hasta que salga el sol. Nosotros, si querés en una hora más, nos vamos, viejo. ¡Mañana tengo que laburar!
—Si, hijo cuando me digas.
—Quedémonos una hora más.
—Dale.
La paredes impregnadas de nostalgia, decoradas con recuerdos, fotos y en una de esos cuadritos medio perdidos en un rincón, encuentro un diploma con una Distinción del Ministerio de cultura. Nombrando a Bip Bip tal cual su nombre, lugar cultural de Río de Janeiro. Cobró otra dimensión donde me había traído mi hijo, cuna del Samba y autóctono sentir de Brasil. Solo tomaba cerveza, iba por la quinta y veía como Fede se divertía con ellos, aprendí los secretos de la pandereta, tan famosa por su ruido, Tan característicos toca con el movimiento de la muñeca. El profesor nos señalaba:
— Ven esa niña está tocando mal.
Para mí, tocaba bárbaro. Hasta que la sentí, por él. Su sonido, me transformaba. Eso sí que era maravilloso, como todo lo que estaba ahí. Mientras la música acariciaba los oídos y todos meneábamos el cuerpo al compás. Una muchacha con una lata de helado de cinco litros, con una ranura en la tapa invitaba a todos una propina. Será para los músicos, pensé.
—Fede muy bueno el lugar, quedé encantado. ¡Como tocan, que maravilla! ¿Ahora cada uno se paga su cerveza? ¡Increíble!, menos mal que después con la propina se arreglan. Hermoso regalo me hiciste hijo.
—¡No, viejo! Ése dinero que se junta cada noche, durante todo el año, es para el día de Navidad!
—¿Cómo?
—Alfredo el día de Navidad pone las mesas en la calle y le da de comer a todos los indigentes y vagabundos que no tienen donde ir. Hace una gran mesa y brinda con todos ellos, por la Navidad.
Ese comentario, terminó por darme una dimensión mucho mas profunda de Alfredo y sus músicos, de su altruismo, de su humanidad. Rescatando al hombre concreto de una sociedad injusta y salvaje. Me impactó mucho emocionalmente. Antes de irme volvimos y tuve la oportunidad de confundirme en un abrazo con Alfredo, cosa inusual según mi hijo .Le había escrito un poema al lugar. Fede se encargó de dárselo a su amigo para que se lo traduzca. Seguramente fue por eso que me abrazó. Sentí su emoción. Lo abracé por tantas cosas, que no me alcanzaban los brazos para decirle gracias. No sé, me sentía en deuda, con él.
Alfredo falleció de un enfisema pulmonar, hace un año y medio. El amigo de mi hijo, no recuerdo su nombre, quedó a cargo del lugar. Después nos invadió la pandemia y no pude volver. Me gustaría volver al Bip Bip y ayudar a servir la mesa rescatando miradas de agradecimiento y felicidad por Alfredo, por su inmensa humanidad. Brindando, con ojos escarchados, por una ¡Feliz Navidad!
EL ROBLE Y LA LUZ DE NAVIDAD
Elspeth Gormley / España
En las tierras altas de Escocia, en un pequeño pueblo rodeado de montañas y lagos, se cuenta la historia de un roble mágico y el Espíritu de la Nochebuena, dos símbolos de esperanza y renovación que aparecen cada año en la víspera de Navidad.
Hace muchos años, durante una Navidad especialmente fría y oscura, el pueblo estaba al borde de la desesperación. Las cosechas habían sido malas y el invierno era implacable.
Una noche, un sabio anciano del pueblo tuvo un sueño, en el que el espíritu del bosque le decía que debía llevar a todos los aldeanos al Roble de Navidad.
Siguiendo las instrucciones del anciano, los aldeanos se reunieron alrededor del roble en la noche de Navidad. Al llegar la medianoche, el roble comenzó a brillar con una luz dorada y sus ramas se llenaron de hojas verdes y frutos dorados. Los aldeanos recogieron los frutos y, al comerlos, sintieron una calidez y una energía renovada.
En ese momento, el anciano contó a los aldeanos la historia del nacimiento del Niño Dios, recordándoles cómo, en una noche fría y oscura en Belén, un niño nació en un humilde pesebre, trayendo esperanza y luz al mundo.
Inspirados por esta historia, los aldeanos comprendieron que la verdadera magia de la Navidad no solo residía en el milagro del roble, sino también en el amor y la fe que compartían.
De repente, una luz brillante apareció en el cielo y descendió hasta el altar de la iglesia del pueblo. La luz se transformó en el Espíritu de la Nochebuena, una figura etérea y radiante que irradiaba calidez y amor. El espíritu habló a los aldeanos, diciéndoles que su fe y bondad habían sido escuchadas y que, a partir de ese momento, cada Nochebuena, él vendría a bendecir el pueblo con paz y prosperidad.
Desde entonces, cada víspera de Navidad, los aldeanos se reúnen alrededor del Roble de Navidad y en la iglesia para celebrar y recordar el milagro que les salvó, y para contar la historia del nacimiento del Niño Dios. Al llegar la medianoche, una luz brillante aparece en el altar, recordándoles que la verdadera magia de la Navidad reside en la fe, la esperanza y el amor compartido.
La leyenda dice que mientras el roble siga floreciendo cada Navidad y el Espíritu de la Nochebuena siga apareciendo, el pueblo siempre tendrá esperanza y prosperidad.
EL MILAGRO DE NAVIDAD
Mercedes Alberdi / España
En un pequeño pueblo cubierto de nieve, la Navidad siempre había sido una época de alegría y celebración. Las luces brillaban en cada ventana y el aroma de galletas recién horneadas llenaba el aire. Sin embargo, este año era diferente. La guerra había dejado su huella en el corazón de muchos, y la Navidad parecía más sombría que nunca.
En medio de esta tristeza, vivía una niña llamada Clara. A pesar de las dificultades, Clara nunca perdió la esperanza. Cada noche, miraba las estrellas y pedía un deseo: que la paz y la alegría volvieran a su pueblo.
Una fría noche de diciembre, mientras Clara caminaba por las calles desiertas, encontró a un anciano sentado en un banco. Su rostro estaba marcado por las arrugas del tiempo, pero sus ojos brillaban con una luz especial. Clara se acercó y le ofreció una galleta que había guardado para sí misma.
El anciano sonrió y aceptó la galleta con gratitud. «Gracias, pequeña,» dijo con una voz suave. «Tu bondad es un verdadero regalo de Navidad.»
Clara se sentó junto a él y comenzaron a hablar. El anciano le contó historias de Navidades pasadas, de tiempos de paz y amor. Clara escuchaba con atención, sintiendo cómo su corazón se llenaba de calidez.
«¿Sabes, Clara?» dijo el anciano. «La Navidad no es solo luces y regalos. Es un tiempo para recordar lo que realmente importa: el amor, la esperanza y la solidaridad.»
Esa noche, Clara regresó a casa con una nueva perspectiva. Decidió que haría todo lo posible para traer un poco de alegría a su pueblo. Junto con sus amigos, comenzó a organizar pequeñas acciones de bondad: repartieron comida a los necesitados, decoraron las casas de los ancianos y cantaron villancicos en las calles.
Poco a poco, el espíritu de la Navidad comenzó a regresar. Las sonrisas volvieron a los rostros de las personas y el pueblo se llenó de una calidez que hacía tiempo no se sentía. La guerra seguía siendo una realidad, pero la esperanza y la solidaridad habían encontrado su lugar en los corazones de todos.
En la noche de Navidad, Clara miró al cielo y vio una estrella brillar más intensamente que nunca. Supo en ese momento que su deseo se había cumplido. La paz y la alegría habían vuelto, no solo a su pueblo, sino también a su corazón.
ARTÍCULOS DICIEMBRE
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SOPA DE BERRO
Ilka Oliva Corado / Estados Unidos
Salió del supermercado con su bolsa llena de verduras, compró un manojo de berro para hacerlo en caldo, su amigo Joaquín le dijo que para los días fríos en el largo invierno estadounidense, el caldo de berro era lo mejor. María solamente ha probado el berro en ensaladas y en las tortitas de carne, a las que algunas veces agrega acelga y en otras el berro, aunque últimamente también las revuelve con tofu.
En una mano lleva una libra de uvas que se va degustando una por una, solamente come esta fruta para diciembre porque le recuerdan sus años de adolescencia en su natal Guatemala, teme que si las come en otra época del año desaparezca el hechizo y olvide para siempre aquella época de olor a ponche, hoja fresca de plátanos, tamales recién cocidos y el sereno goteando de la lámina de la casa en las madrugadas. Le pasa igual con las manzanas rojas de Washington que sólo llevan a vender en diciembre al mercado de su natal Camotán. En donde vive las venden todo el año, pero sólo las compra cuando se acerca la navidad.
Eso tiene Estados Unidos, que María siente que perdió la magia de comer frutas sólo para la estación, ahí hay frutas todo el año pues llegan de distintas partes del mundo, cuando es invierno en un lugar, es verano en otro. Mangos hay todo el tiempo, como papayas, sandías, naranjas, piñas, aunque nunca tienen el sabor natural porque las cortan demasiado tiernas para que aguanten el viaje, igual pasa con las verduras. Se come desabrido pero las estanterías siempre están llenas, es la abundancia del país. Piñas enormes, pero sin sabor. Una cosa por otra dice siempre y suspira.
En el estacionamiento del centro comercial se detiene frente a los árboles navideños que tienen en venta, como lo hace año tras año está buscando desesperadamente los pinos y cipreses, pero no hay, en su vida de extranjera los árboles navideños están hechos de ramas de abetos y los hacen al tamaño que la clientela guste. Los árboles más grandes no entrarían en la puerta de su casa.
Una casa de tres habitaciones donde vive con tres hijos y su esposo Ibrahim, para quien de religión musulmana todo es distinto al catolicismo en el que creció ella. Y tan distinto también a la religión judía de sus empleadores. Días van a misa y días a la mezquita. Su Ibrahim es de la tercera generación en el país, su entendimiento del islam es más relajado que el de sus abuelos, aceptó que sus hijos tuvieran el apellido materno como primer apellido, de esa forma María honra a su abuelo materno que fue quien la crió, cuando su papá abandonó a su mamá cuando estaba embarazada.
María ha tenido la enorme suerte de haber encontrado en su camino a un hombre que no le pega y no la violenta psicológicamente, como le ha pasado por desgracia a la mayoría de las mujeres de su familia. Que además es responsable y que la trata cariñosamente y con el mayor de los respetos. Mismo que cuando va a Guatemala se pone a rajar leña, a componer la lámina de la casa y a ordeñar las vacas. Que en diciembre se va con los hombres de la familia a cortar las hojas de guineo para los tamales y es el encargado de cocer la masa. El año pasado él hizo la paleta a puro machete cuto.
Cuando van a Bosnia-Herzegovina, país de los abuelos de Ibrahim, María se deleita con la comida de por allá, donde todos se han enamorado de su color de piel tonalidad barro se adobe oreándose. Los hijos les salieron café con leche, pues Ibrahim tiene los ojos verdes tirándole a azul, que en momentos se le ponen turquesa. Y es blanco como la leche recién ordeñada.
Mañana, -piensa María mientras observa las ramas de abetos-, me traigo a todos a escoger el árbol de navidad y se dirige hacia su casa a preparar la sopa de berro, que enseñará a cocinar a los cuatro hombres de la casa, porque eso sí, en su casa todos cocinan, lavan, planchan y hacen limpieza. Los roles de género en la familia han quedado como un recuerdo de generaciones pasadas.
LA NAVIDAD. UN VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO Y DEL CORAZÓN
Elspeth Gormley / España
La Navidad, esa época mágica del año, ha evolucionado de muchas maneras a lo largo del tiempo. Desde las tradiciones más antiguas hasta las celebraciones modernas, la esencia de la Navidad ha cambiado, pero su espíritu sigue siendo el mismo: un tiempo de amor, esperanza y reflexión.
En la Navidad tradicional, las calles se llenan de luces brillantes y los hogares se adornan con árboles de Navidad resplandecientes. Las familias se reúnen para compartir comidas festivas, intercambiar regalos y crear recuerdos inolvidables. Es un tiempo de alegría y celebración, donde las risas de los niños y el sonido de los villancicos llenan el aire.
Hoy en día, la Navidad también ha tomado un tono más introspectivo. En medio del bullicio y el consumismo, muchas personas buscan un significado más profundo. La solidaridad y la reflexión se han convertido en pilares importantes de la celebración. Se organizan campañas de caridad, se visitan a los más necesitados y se reflexiona sobre el verdadero significado de la Navidad: el deseo de un mundo mejor.
Sin embargo, no todos pueden disfrutar de la Navidad de la misma manera. En muchas partes del mundo, la Navidad se vive en medio de conflictos bélicos, desplazamientos forzados y carencias extremas. Para estas personas, la Navidad es un recordatorio de lo que han perdido y de las dificultades que enfrentan diariamente. Es una época de esperanza, pero también de dolor y lucha.
La Navidad es un momento para compartir pensamientos y esperanzas. Recordamos las Navidades pasadas, los momentos felices con nuestros seres queridos y los sueños que aún tenemos por cumplir. Es un tiempo para soñar con un futuro lleno de paz y amor, y para trabajar juntos para hacerlo realidad.
En esta Navidad, celebremos tanto la alegría de las luces y los regalos como la calidez de la solidaridad y la reflexión. Que nuestros corazones se llenen de amor y esperanza, y que nuestras acciones reflejen el verdadero espíritu de la Navidad. Porque, al final, la Navidad no es solo una fecha en el calendario, sino un estado del corazón.
SE VIENEN LAS FIESTAS
Andrea Kiperman / Argentina
Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
Hoy ya en el mes de Diciembre, luego de que hemos atravesado un año que fue muy fuerte para muchos de nosotros, que pueden ser plasmados en diferentes acontecimientos que hemos vivido, me es indispensable hablar sobre este tema. Ya se acercan las fiestas, hay un clima festivo en la mayoría de los países, las calles se repletan de colores, de luces, de gente por aquí y por allá, caminando a paso acelerado. Pareciera que por un mes se termina todo, pero siempre sucede lo mismo en tiempos de fiestas. Por aquí en Buenos Aires hace calor, pero en otros lugares hace frío, y se va tiñendo todo con esos
de celebración. Muchas personas hacen balances del año, otros deciden no pensar demasiado, otros hacen diferentes rituales escribiendo deseos, hay un sin fin de cosas, de vivencias, de modos de hacer las cosas, la comida, los aromas, los regalos, juntarse con seres amados, en fin. Eso si, en estas fiestas
propongo que hagas lo que sientas, que veas a las personas que quieras ver, que hagas aquello que te sienta en ganas. Habrá algunas personas que se reunirán con muchas gente, otras no,prefieren quedarse en círculos más pequeños, o con sus mascotas. Aquellos quizá decidan este año no festejar tanto como otros años, y otros al revés, vestidos con muchos brillos y
brindando por doquier. Cada uno sabe lo que ha pasado, lo que ha transitado, las personas que lo acompañaron y cuáles no. A lo que quisiera referirme es que hagamos lo que nos vibre este año, ser honestos con nosotros mismos, es uno de los caminos que nos llevan al éxito y al desarrollo personal. Todo es válido, eso si, como recomendación en ese momento especial del día, levanta una copa con alguna bebida que te guste y brinda por ti, por tus logros, por lo que atravesaste, por estar aquí un día más y cree que todo puede ser posible. Agradece este momento que estás pasando, brinda con todas tus fuerzas por las mejorías, bríndate a ti, con todo lo que eres y todo lo que sos capaz de ser. Y yo claro, brindaré por mi y también brindaré por vos. Quedo con ustedes…
EL IMPACTO DE LA NAVIDAD EN LA SOCIEDAD
Luis Landaburu / España
La Navidad es una de las festividades más esperadas y celebradas en todo el mundo. Desde la decoración de las calles y los hogares, hasta las reuniones familiares y los intercambios de regalos, la Navidad tiene un impacto significativo en la sociedad. Pero, ¿cómo influye la Navidad en el ambiente social?
Consumismo y Gasto Excesivo Una de las influencias más evidentes de la Navidad en la sociedad es el consumismo y el gasto excesivo. Durante esta época del año, las personas tienden a gastar más dinero en regalos, decoraciones, comida y entretenimiento. Si bien es comprensible que las personas quieran celebrar y compartir con sus seres queridos, el consumismo desenfrenado puede tener un impacto negativo en el medio ambiente. El aumento en la producción de bienes y la demanda de productos navideños conlleva a un mayor uso de recursos naturales, generación de residuos y emisiones de carbono
Impacto en la Comunidad y la Solidaridad A pesar del consumismo asociado con la Navidad, esta festividad también tiene un impacto positivo en la sociedad. La Navidad es un momento en el que las personas tienden a ser más solidarias y generosa Las donaciones a organizaciones benéficas, la participación en eventos de caridad y la ayuda a los menos afortunados son prácticas comunes durante esta época del año. La Navidad también fomenta la unión familiar y la conexión con la comunidad[. Las reuniones familiares, las cenas compartidas y las tradiciones navideñas fortalecen los lazos sociales y promueven un sentido de pertenencia
Desperdicio de Alimentos y Recursos Otro aspecto importante a considerar es el desperdicio de alimentos y recursos durante la Navidad Las grandes cenas y celebraciones pueden llevar a un exceso de comida que, en muchos casos, termina siendo desperdiciada Además, la decoración excesiva con luces y adornos consume una gran cantidad de energía, contribuyendo al agotamiento de recursos naturales y al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero Es importante reflexionar sobre la forma en que celebramos la Navidad y buscar alternativas más sostenibles
Conclusión En conclusión, la Navidad tiene una influencia significativa en la sociedad, tanto en aspectos positivos como negativos Mientras que el consumismo y el gasto excesivo pueden tener un impacto negativo en el medio ambiente, la solidaridad y la generosidad que se manifiestan durante esta festividad pueden fortalecer los lazos sociales y promover un sentido de comunidad. Es importante encontrar un equilibrio entre celebrar y ser conscientes del impacto que nuestras acciones tienen en el mundo que nos rodea.
NAVIDAD UN FESTEJO ESPECIAL
Carlos Pérez de Villarreal /Argentina
La festividad cristiana que se festeja el 25 de diciembre de cada año, se relaciona con el nacimiento de Jesucristo, según el calendario gregoriano y es una celebración mundial, tanto para los creyentes como por aquellos que no lo son.
Si nos remontamos a la antigüedad debemos relacionar este hecho con varias circunstancias, ya que en los evangelios de Mateo y Lucas, (entre el año 80 y 90 del siglo I d.C) si bien consideran que Jesús de Nazareth nació en Belén, en un pesebre y fue anunciado por un ángel; no se especifica el día exacto, cuestión que se resolvería siglos más tarde.
Consideremos que en territorio romano, para esa época, se realizaban diversas festividades y cuando decimos «para esa época», estamos hablando de los orígenes del Cristianismo primitivo. Téngase en cuenta que existía el mazdeísmo persa, celebraciones de la antigua religión romana e incluso nórdica, que estaban muy relacionadas con el solsticio de invierno del hemisferio norte.
Constantino, el Emperador (300 dC.), legalizó el Cristianismo, animado por superponer las prácticas religiosas a otras mucho más antiguas, estableciendo el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús, con un objetivo muy claro: instituir una tradición que era muy fácil de asimilar por los paganos, porque se asemejaba a sus fiestas principales que se celebraban en esa fecha: las Saturnales y el Sol Invictus.
La sociedad romana, antes del nacimiento de Cristo, tenía un panteón de dioses protectores de las distintas actividades que llevaban a cabo en su diario vivir. Por ejemplo, para la agricultura, se adoraba al dios Saturno, celebrándose sus fiestas entre el 17 y el 23 de diciembre, que coincidía con el solsticio de invierno, durante el cual se presentan los días más cortos del año. Durante esos siete días finalizaban las labores de labrado y cultivo, permitiendo que los esclavos aplazaran la labor diaria. Se visitaba a parientes y amigos y celebraban banquetes públicos donde concurrían todas las clases sociales. La fiesta del Sol Invictus, el sol «invencible», se manifestaba con motivo de ese solsticio, en honor de Apolo, el dios Sol, coincidiendo con las fiestas Brumales o Brumalia (el día más corto), instituidas por Rómulo, fundador y primer rey de Roma.
A través del tiempo y con los siglos transcurriendo, la comunidad cristiana decide, más allá de la muerte y resurrección de Jesús, celebrar en un importante discernimiento, que se debería celebrar el que un Dios se hubiera hecho hombre y comienza la celebración de su nacimiento el 25 de diciembre, transformando así una fiesta pagana, en algo trascendental. Celebración que comienza su periplo recién en el siglo IV dC., cuando el Papa Julio I en el año 350 establece la Natividad el 25 de diciembre. Decretada cuatro años después por el Papa Liberio. Se aúnan a estas interpretaciones costumbres germánicas y celtas como el tronco u árbol navideño, la comida del festejo y los regalos.
De cualquier manera, esta, tal vez, verdadera historia de la Navidad, no debe apartarnos de nuestras creencias familiares y propias. La verdadera particularidad de las mismas, va más allá de lo histórico y precisamente entra en el campo de la espiritualidad de cada ser humano y es muy loable que así suceda.
LOS BABYS BOOMERS
Enrique Pozón Lobato / España
Las personas mayores tienen que adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.
Es de gran importancia destacar que la utilización de las nuevas tecnológicas en nuestra sociedad actual supone importantes ventajas para las personas mayores y sin embargo, se sienten alejadas de ellas. Las personas mayores tienen que adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología. Deben formar parte del presente de una manera más activa y visible. Sacar un mayor partido a las nuevas tecnologías, demuestra a la sociedad, que el concepto de persona mayor no es sinónimo de pasado e impide que no se aparten de la vida social al sentirse inútiles. Diversos estudios han demostrado que el aprendizaje de nuevas tecnológicas estimula la actividad mental de las personas mayores.
España experimentó entre 1958 y 1977 un inusual crecimiento de las tasas de natalidad, fenómeno que se denominó “baby boom”. Nacieron casi 14 millones de niños (650.000 anuales); 2,5 millones más que en los veinte años anteriores; y 4,5 millones más que en los veinte años siguientes. Sus integrantes, que se encuentran ahora en edad laboral, pasarán a ser mayores de 65 años a partir del 2024 e iniciarán su jubilación, una época de la vida que poco tendrá que ver con la idea de jubilación que hemos tenido hasta ahora. Vivieron su infancia y juventud en una época de rápido crecimiento económico; poco acostumbrados a ahorrar; en la madurez les alcanzó la crisis que se inició en el 2007. Ahora saben que el sistema de la Seguridad Social tendrá que pagar más pensiones, durante más años, en un periodo en que habrá menos trabajadores en activo.
Cada generación trae consigo valores y actitudes que reflejan las influencias culturales y sociales prevalecientes en los años de formación de cada uno. Se dice que la generación del baby boom no dejará de sorprender y seguirá rompiendo paradigmas. Han cambiado las expectativas, hábitos y valores de las personas en edad de jubilación, así como los escenarios sociales, tecnológicos e incluso medioambientales.
El perfil de las personas que se jubilarán en los próximos 10 o 15 años tiene poco que ver con lo que hoy entendemos como personas mayores. Son generaciones con más nivel de estudios; han viajado mucho más; han compaginado la vida familiar y laboral; y han vivido el cambio a la sociedad de la información, integrando internet en su día a día. Esto supone expectativas diferentes de cara a las últimas etapas de la vida, que además serán mucho más largas, demandando experiencias sociales y actividades, fórmulas para seguir aprendiendo y una aspiración de independencia aún mayor. También se enfrentará el deseo de retirarse con la necesidad de seguir trabajando y puede que se extiendan casos como el de BMW en Alemania, que anunció la construcción de una fábrica especialmente diseñada para empleados de más de 50 años. Medicamentos más personalizados; sistemas de monitorización constante para chequear la salud desde casa; y nuevos productos alimenticios vinculados a la salud son tendencias que están a la vuelta de la esquina. También la industria de la estética, que dentro del bienestar cobra cada vez más importancia el aspecto físico una vez pasados los 65. En este escenario, y bajo el prisma de la inestabilidad económica, surge también el debate de la longevidad como lujo que no todo el mundo puede permitirse.
La generación “baby boomers” es mercado objetivo para planes de seguros y pensiones; casas y clubes de retiro; centros deportivos y spás; tratamientos de belleza anti edad; centros vacacionales y hoteles especiales para personas maduras; destinos turísticos culturales y reposo; comunidades pequeñas online basadas en la economía del intercambio; expansión de los bancos del tiempo, o experimentos para suplir servicios sociales que tradicionalmente daban las grandes instituciones públicas. Por otro lado, internet favorecerá también la creación de redes sociales específicas, vinculadas a temas de salud pero también al ocio o al debate político, con una presencia más activa de las personas mayores en la vida pública.
CRÓNICAS Y ENSAYOS DICIEMBRE
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2024 ESBOZOS DE UN FUTURO INCIERTO
Por Francisco Báez Rodríguez / México-Italia
Si uno revisa lo sucedido en 2024, encontrará que ha sido un año de cambios profundos, y que se empieza a dibujar un mundo diferente al que hemos vivido. Como se trata apenas de un esbozo, no sabemos cuál será el resultado final. Lo que ya parece cierto es que no se trata del mismo paisaje. Eso significa que serán otros los problemas principales que aquejarán a la humanidad.
De entrada, las economías del mundo van a tumbos, con contadísimas excepciones. Tres lustros después de la crisis financiera desatada por la falta de regulación, no ha habido respuesta productiva. El crecimiento es lento y desigual en todos los sentidos: es desigual regionalmente y también lo es en términos de distribución del ingreso. Los mercados ocupacionales están dislocados: la precariedad y la inestabilidad en el empleo son la nueva normalidad. Y eso ha generado, de paso, diferencias intergeneracionales importantes.
Lejos estamos de los años de posguerra, cuando las economías crecían y se generaban oportunidades suficientes como para que hubiera movilidad social en un contexto siempre desigual, pero con tendencias a ser más igualitario. Tan lejos estamos que la mayoría de la población mundial no vivió esos tiempos, y su única experiencia ha sido la de un crecimiento económico lento, cuando no de crisis recurrentes. Es en ese contexto que estamos viviendo cambios políticos de envergadura. Las distintas elecciones en 2024 así lo demostraron.
En la mayor parte de los países, los votantes mostraron su descontento por el estado de cosas. Después de la crisis de los mercados financieros en 2008, la mayor parte de la gente perdió la confianza en los mercados y en quienes daban la receta económica tradicional. Pero no se movió a la izquierda, porque también perdió la confianza en el Estado como interventor en la economía (o no se la dio). De hecho, con pocas excepciones nacionales, las mayorías han perdido la confianza en los gobiernos y se han movido hacia quienes se presentan como ajenos a la clase política tradicional. Esto a su vez crea otro problema: la desconfianza hacia cualquier fuente de autoridad, combinada paradójicamente con el deseo de que haya alguna autoridad que traiga una solución mágica a los distintos problemas. Parte de la receta populista.
Y nuevos problemas están en la mesa, ya muy claramente. Uno es la reproducción desaforada de rumores, posverdades y teorías conspirativas empujadas por las redes sociales (alimentada, a su vez, por la desconfianza reseñada hacia cualquier fuente de autoridad, que en este caso son los periodistas y los medios profesionales). Se trata de una fragmentación de la realidad: cada quien se está formando una idea muy diferente (y no siempre coherente) de cómo están las cosas. Esto dificulta tanto la gobernanza como la solidaridad social y abona a que las sociedades estén cada vez más polarizadas.
Otro es la precipitada irrupción de la inteligencia artificial en los mercados laborales, que -a falta de regulación- está generando problemas de todo tipo, que van desde el cambio del tipo de trabajo o su eliminación, a la existencia de sesgos con resultados defectuosos, a la merma en la calidad de los servicios. Esto puede conducir a crisis sociales.
Un tercero es la creciente importancia de las migraciones en el contexto mundial. Han tenido un efecto político y social importante en Europa y el hecho de que el tema haya sido central en la campaña presidencial de un país de inmigrantes como Estados Unidos demuestra nos hace ver que la migración es un tema central para prácticamente todas las naciones. Hay un problema cuando una parte de la sociedad tiene todos los derechos (porque son ciudadanos) y la otra no, cuando esta segunda es numéricamente relevante. Hay un problema cuando no se trata de migraciones paulatinas, sino de olas migratorias masivas. Lo hay cuando el mundo está tan conectado que es imposible, en la práctica, detenerlas.
Un cuarto es el proceso de reconfiguración del orden mundial, con numerosos actores intentando influir y colocarse. Era previsible el carácter efímero del mundo unipolar posterior a la caída del bloque soviético. Pero vivir el proceso de reacomodo no es sencillo. Los conflictos bélicos con los que inició el año siguen ahí, cuando no se han recrudecido, como en Medio Oriente. Es imposible verlo todo con la lógica de “buenos contra malos”; más aún cuando los valores se trastocan. Llegará una nueva estabilidad, pero no sabemos cuándo, ni si será positiva para los pueblos. Y mientras tanto, seguirá la zozobra.
Finalmente, hay un reacomodo de valores. La democracia ya no tiene el prestigio de antes, aunque siga siendo el método más civilizado para que las sociedades diriman sus diferencias y tracen su ruta hacia el futuro. Y hay un choque creciente entre lo que dicen las leyes y la manera de interpretarlas y de vivir con ellas (viene a la mente el caso del asesino del CEO de la aseguradora United Healthcare, su manifiesto y la popularidad que ha conquistado). Esto es resultado de que no se han resuelto muchas injusticias y, también, de que algunos presuntos justicieros lo que hacen es el “quítate tú para ponerme yo”, y reproducir el problema, en vez de resolverlo.
LA INJUSTICIA SOCIAL
Elspeth Gormley / España
Un estado permanente de injusticia social produce la degradación moral y la pérdida de la dignidad tanto del opresor como del oprimido. En general, los bajos ingresos, la carencia de viviendas dignas, la mala educación y alimentación son también una fuente de injusticia social. Esto se produce en todos los ámbitos de la sociedad. Algunas de las causas a nivel de Estado son la corrupción que lleva a la disminución de fondos para la salud pública, educación pública, creación de trabajos y subsidios sociales.
A nivel individual o personal, se produce debido a la discriminación, intolerancia y falta de respeto contra otra persona por su nacionalidad, raza, género, clase social o jerarquía.
Es por ello, que la injusticia social va de la mano con la desigualdad social que agrava las condiciones de los más necesitados. La justicia social se refiere de manera general a la inequidad política y la desigualdad social a la económica.
En este sentido, al estar la política y la economía conectados, la injusticia y la desigualdad social también lo están. Todo ello genera situaciones preocupantes y constituyen violaciones a los derechos humanos, tales como el desalojo forzoso de personas de sus hogares, el hambre, la contaminación de las aguas, un salario insuficiente para llevar una vida digna, la negación de derechos fundamentales como el acceso a la información, a los servicios básicos o a la atención sanitaria; la segregación de individuos o minorías, generadora de exclusión en la escuela o el trabajo, entre muchas otras cosas.
Resumiendo. La injusticia social es el desequilibrio en el reparto de los bienes y derechos sociales en una sociedad. Y se produce en todos los ámbitos … En este sentido, sin moral no existe justicia, por lo tanto, la injusticia social es la falta de moral social.
LAS GRANDES CORTESANAS
Gustavo Páez Escobar / Colombia
Clara Petacci, que pasó a la historia con el nombre de Claretta, nació en Roma en1912. Desde muy joven sentía admiración por el dictador Benito Mussolini, con quien un día se encontró de casualidad a las afueras de Roma. Desde entonces se inició el romance que se prolongaría durante 13 años. Ella tenía 20 años y Mussolini 49. Claretta pertenecía a la clase burguesa y poseía alto nivel cultural.
Era inteligente, atractiva y dulce. Mussolini, hombre violento que lideró una época de terror bajo la bandera fascista, era mujeriego irreductible. Lleras Restrepo, el autor de estas reseñas convertidas en libro, le atribuye al menos 400 mujeres en sus lances lujuriosos.
No se entiende cómo dos personas tan disímiles pudieron ser pareja sin sortear mayores problemas. Cabe aquí una reflexión: la inteligencia de Claretta, unida a la pasión que sentía por el Duce (caudillo), como se hizo nombrar, superaba todos los obstáculos. Mussolini, a pesar de sus numerosas mujeres de paso, hallaba en ella la perfecta fórmula amorosa. Desde que Claretta se separó de su esposo, Ricardo Federici, teniente de la Fuerza Aérea Italiana, con quien llevaba una relación postiza, se entregó en cuerpo y alma al Duce.
Y no hubo poder humano que la hiciera desistir de esa seducción frenética, convertida en sublime obsesión. Raquel, la esposa de Mussolini, conocía de sobra los amoríos de su cónyuge, cada vez más descarados, a los que ni siquiera les daba el título de infidelidades, por saber que eran pasajeros. Y también enfermizos, claro está. Hasta tal punto llega a veces la tolerancia excedida, la cual linda con la sandez y la indignidad.
Consideraba Raquel que el problema no eran las 400 mujeres a que alude Lleras Restrepo, las cuales se esfumaban como sombras huidizas, tal vez para no volver.
Su verdadero malestar residía en la bella Claretta, una pasión cierta. Por lo tanto, sus armas se dirigieron hacia esta mujer fatal, a quien debía separar de las complacencias de su esposo y nunca lo consiguió. El propio Mussolini intentó más de una vez sacarla de su vida, pero luego sucumbía ante esta atracción subyugante, difícil de interpretar en el hombre poderoso que dominaba a Italia y causaba revuelo en el mundo.
Mussolini nunca renunció a Raquel y tampoco alejó a Claretta. Ambas le saciaban sus apetitos lujuriosos con diferente sazón: estaba la esposa legítima, que con él convivía, y a corta distancia, la amante romántica, valiente y victoriosa, que defendía su papel de preferida. Esta historia contiene un fondo burlesco y transmite un suceso disparatado e insondable bajo el sello burgués de la época.
Curiosa, por decir lo menos, esta dualidad insólita.
Cuando el tirano presintió el final irremediable de su mandato, se trasladó a Milán y tomó la decisión de huir. Iba disfrazado de soldado, a bordo de un convoy alemán. Claretta lo acompañaba y le daba fuerzas para seguir por las vías del escape. Él era un ser demacrado y horrorizado. Un grupo de militares, que creía sus protectores, le comunicó de repente la orden de ser fusilado “como un perro rabioso”. Era el 28 de abril de 1945. Al ser activados los fusiles, Claretta corrió cerca de él y cayó fusilada, cual una heroína del amor, al lado de su hombre.
Tenía 33 años.
LA ARROGANCIA DEL HOMBRE
Rebeca Solnit / EEUU
En Los hombres me explican cosas Rebecca Solnit desmonta la postura arrogante de ellos: “Han pisoteado a muchas mujeres”
Los hombres me explican cosas (Capitán Swing) es un libro feminista escrito por una mujer para otras mujeres, que deben leer los hombres. Es el ensayo feminista que pondrá de los nervios a los hombres, incluso a los que no se den por aludidos en la arrogancia con la que el género masculino trata al femenino.
«Qué están hablando. Algunos hombres”, escribe. Rebecca Solnit apela a su propia experiencia para declarar que asistimos a “una guerra a la que se enfrentan las mujeres cada día”. Una guerra que invita al silencio de ellas: el hombre pontifica, la mujer calla y traga.
Solnit (Connecticut, EEUU, 1961) -primera mujer con columna fija en el Harper’s Magazine y autora de libros sobre arte, medio ambiente y política- cuenta que la batalla contra los Hombres Que Explican Cosas “ha pisoteado a muchas mujeres”. A las de su generación, las de la siguiente y a las anteriores a ellas que no eran admitidas en “el laboratorio o en la biblioteca o en la conversación o en la revolución o, incluso, en la categoría llamada humana”.
La arrogancia del hombre mantiene a la mujer lejos de expresar lo que piensa y de ser escuchada cuando se atreve a hacerlo. “Es la que nos educa en la inseguridad y en la autolimitación de la misma manera que ejercita el infundado exceso de confianza de los hombres”. Solnit recuerda -en uno de los ensayos llamados a protagonizar las novedades de septiembre- los encontronazos que ha tenido con “ignorantes totales de la cosa” y la facilidad que tienen para polemizar. ¿Resultado? “Ningún hombre se ha disculpado nunca por explicarme erróneamente cosas que yo sabía y ellos no”.
LA INMIGRACIÓN ES EL PRINCIPAL PROBLEMA PARA LOS ESPAÑOLES
Jordi Torregrosa / España
Esta inquietud, espoleada por la extrema derecha, escala en tres meses del noveno puesto en la lista de preocupaciones ciudadanas al primero, superando al paro, la economía y la discusión política. Treinta y tres personas de origen subsahariano, entre ellas cuatro mujeres y un niño, han llegado este miércoles en una neumática a la playa de la Garita, situada en el pueblo de Arrieta, en el norte de Lanzarote..Adriel Perdomo (EFE)
La pregunta es directa y de respuesta espontánea. No hay opciones para elegir. “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España?”. Casi uno de cada tres españoles (el 30,4%) ha contestado “la inmigración”, según el barómetro publicado este miércoles por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La inmigración ha pasado de ser la cuarta preocupación -así figuraba en la encuesta de julio con un 16,9%, por debajo del paro, la economía y “los problemas políticos en general”-, a situarse en cabeza solo dos meses después. Si se compara con el estudio de junio, la inmigración ha pasado en 100 días del noveno puesto (11,2%) al primero en la lista de problemas de los españoles. Es decir, ha crecido casi 20 puntos (19,2%) durante el verano. Sin embargo, cuando a los encuestados se les pregunta por los problemas que les afecta personalmente a ellos y no a España, la inmigración -también en respuesta espontánea- ya no es el primero, sino el quinto. En julio, eso sí, era el octavo.
Que la inmigración ocupe el primer puesto no se veía en España desde 2007, según apunta la agencia de noticias Servimedia. En aquellos años (2006-2008) se produjo la denominada Crisis de los cayucos de Canarias, cuando llegaron a las costas españolas más de 30.000 migrantes. Los ciudadanos entrevistados para este estudio del CIS han sido 4.000, a través de llamadas telefónicas a móviles y fijos.
Principales problemas: Fuente: CIS
Hace poco más de un año, en mitad del verano, España era El único pais mediterráneo que ograba contener la inmigración irregular Un hito efímero que se pulverizó un par de meses después con un enorme repunte de la ruta canaria que se mantiene hasta hoy. Ahora España es, junto con Grecia, el único país mediterráneo donde crecen las entradas irregulares, según las cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los desembarcos en Canarias han aumentado un 126% y las entradas en Ceuta un 143%. Entre el 1 de enero y el 15 de agosto, el Ministerio del Interior había registrado la llegada, por tierra y por mar, de 31.155 personas, un 66% más que en el mismo periodo de 2023, aunque las cifras revelaban un frenazo respecto a principios del año.
En ese contexto se ha instalado un envenenado debate sobre la inmigración, alentado por la extrema derecha. Y todo esto se refleja en el CIS. Los extremismos, sin embargo, solo son un problema para el 5,4% de los encuestados de este barómetro. “Me llama la atención la diferencia entre la respuesta de percepción general y la preocupación que tiene cada uno con la inmigración”, observa por teléfono Javier de Lucas, expresidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. “Esto me lleva a pensar que los españoles encuestados y, por tanto, la representación, piensan que la inmigración es el problema más preocupante, pero no el que más le preocupa. Esto quizá se deba al impacto de las noticias y al bombardeo mediático, del que son responsable la mayor parte de los medios de comunicación que difunden noticias descontextualizadas”.
De Lucas considera que muchas veces se dan datos porcentuales del incremento de la llegada de pateras en Canarias sin contexto. “Se transmite la impresión de que la presión migratoria procede de los saltos de Melilla y la llegada de las pateras y esto no es así. Esto es una gota en el circuito migratorio”. La preocupación general es, a su juicio, una preocupación “inducida” por el tipo de mensaje que se emiten desde algunos partidos políticos. “La responsabilidad de Vox y la irresponsabilidad del PP es enorme. Pero también de los partidos de la coalición de Gobierno que en la crisis de Canarias no han hecho un esfuerzo convincente por contextualizar y desmentir ese imaginario”.
La segunda inquietud para los españoles, según el barómetro hecho público este miércoles, son “los problemas políticos en general”, que en el pasado estudio ocupaban la primera posición. Los siguen el paro y “los problemas de índole económico”. Llama la atención la caída del problema de acceso a la vivienda, que hace dos meses estaba en el segundo puesto (la menciona el 21% de los encuestados) y ahora en el sexto (15,4%). El tercer puesto es para el paro (20,1%). En agosto, un mal mes para el empleo, el paro registrado subió en 21.884 personas, hasta alcanzar los 2.572.121 desempleados.