POEMAS – A LOS LIBROS – MAYO
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«En cada página duerme un universo, esperando al lector que lo despierte con su mirada.»E. Gormley

SONETO DEL LIBRO
Matías Bonora / Argentina
En este mundo yermo y desolado
solo queda un libro que nos espera,
arrojado en la violencia que impera
y, aislado, clama desde su costado
descosido y ajado lomo ahuesado.
Constelaciones de letras en pira
se apresuran porque un margen expira
y un título se expresa, en su llamado
que no cesa. Y una soledad se aleja,
tempestades amainan en palabra
tras palabra que fluyen en torrente
de sempiterna tinta, cual refleja:
cosmos en cada página que alumbra
y nos habita de vida y simiente.

VIEJO AMIGO
Carlos González Saavedra / Argentina
Te conocí de pequeño
Encontré en tu interior
historias fantásticas
Que me hicieron soñar y
Aprender.
Viejo amigo
Con el paso de los años
Siempre tenías algo
Para decirme
Cuando el amor golpeo
A mi puerta
Un mundo de ilusiones
Me hicieron vibrar.
Te consulte
Cuando eran pequeños mis hijos
Cuando se fueron haciendo hombres.
Viejo amigo
Has sido y serás sendero
que he disfrutado
Camino a transitar.
Por viejos pueblos, por viejos cuentos.
Por nuevos horizontes.
Libro amigo
Feliz dia!!!
Gracias por tanto amor.

HOMENAJE A LOS LIBROS
Elspeth Gormley / España
En hojas suaves yace un universo,
historias, sueños, un mundo diverso.
Sus páginas guardan secretos y tramas,
refugio de almas, cobijo de llamas.
El tacto del papel, aroma que envuelve,
esencia que al lector siempre disuelve.
Cada palabra un latido constante,
que une las vidas en un mismo instante.
Maestros del tiempo, puente sin fronteras,
custodios del saber, guías verdaderas.
Cuando la vida se torna sombría,
un libro siempre alumbra con su melodía.
Al abrir sus páginas, mundos hallamos,
y en sus historias, también nos encontramos.
Libros, guardianes de la humanidad,
puentes eterno hacia la libertad.

LOS LIBROS
Sarah Petrone / Argentina
Mientras duermen apilados, de rodillas,
entre historias que ya fueron olvidadas,
las páginas se tiñen y suspiran
en el ocre en que el destino los desgasta.
Nadie los acaricia en las mañanas
ni en las noches veladas de lirismo,
ninguno ha querido deshojarlos
para que las palabras volaran sus escritos.
Los libros se han dormido. Están soñando
que manos nuevas rozan con cariño
los muchos desvelos que gestaron
fértiles mentes, que atravesaron lo infinito.
Se apenan, escondidos en rincones,
empolvados, esperando un cruel destino,
la magia la encuentran disfrazada
en pantallas modernas, fríos y sin brillo.
Galopan en las páginas cerradas,
los cuentos, las hadas, las intrigas
y el suspenso cargado de nostalgia
y las historias de amor, triste y genuino.
El tiempo de lo insólito y lo amargo
interfieren con la realidad que está dolida,
los libros, amigos entrañables
buscan lo que alguna vez fue su conquista.

E
LIBRO
Susana Piñeiro / Argentina
Compañero de horas muertas
que por tí recobran vida
permitiéndonos viajar
sin restricción ni medida…
descubrir mundos lejanos
desplegar la fantasía
y recorrer mil caminos
sin movernos de una silla.
Invitación al ingenio
para anciano, joven, niño
recreación y aventura
que nos alegra el espíritu.
¡Cuántas veces a través
de la lectura de un libro
como desde un trampolín
hallé en mí algo distinto!
Descubrí nuevas facetas
de mi ser y mi destino;
me emocioné hasta llorar
y me reí hasta el delirio.
Despertador de emociones
que cual una flecha enciendes
deseos desconocidos
u’ olvidados …., de repente.
Supe de otros universos
diferentes de los míos;
tocaste también mi alma
y sin pedirme permiso.
Sol que alumbras y recreas
nuestro pensar recurrente
haciéndonos conocer
pensamientos de otra gente.
Late en tus letras la magia
de un hermano que acompaña
revelando su interior,
regalando su semblanza.
Tan cerca, tan al alcance
aguardando con gran ansia
que al leer te demos vida
transmitiendo tu enseñanza.
Tú vives, porque en tus letras
descubrimos el misterio
de quienes nos van donando
sus sentires y sus sueños…
recuerdos, descubrimientos,
sus temores y deseos
tan queribles, tan sinceros,
parecidos a los nuestros.
¡Que no se acaben los versos
los relatos y los cuentos;
sigan regalando encanto
y a todos enriqueciendo

EL LIBRO
Graciela Reveco / Argentina
lo vi llegar ante mí como un blanco río desmigado
vestigio de su papel en criba de viejas memorias
que intenta saltar las piedras
por llegar apresurado y tribal
al cauce de los ojos
en busca de su transparencia de luz y sombras
a través del sol de los dedos
manipula su cresta en plenilunios
entre los empíricos tejidos
con sensual épica del raciocinio
y la agudeza visceral de la conciencia
redondea la paráfrasis
entrega rodando su luz de prisma
como círculo de pasión entre las nieves eternas
y ese mismo caudal derrama en otros ríos
rectangular y tormentoso de lluvia
engolillados
disímiles en diversas factorías
noria de costumbres encumbradas
al ocio temperamental de su época
esplendentes de sol y luna
en hojaldrada destreza de su tiempo
aromatizado de tinta fresca
y rabillos rotos
libros nuevos y viejos
emparedados a las bibliotecas puras del orden
no pierden su actualidad de saberes deferidos
menester encuentro… sentidos ensalzados
ardorosa cadencia y verso blanco
como un río que rima en su rumor cotidiano
la versal se aclara
loables perímetros del teatro de los dedos
sobre el manso doblez de la hoja
desplegado en pecho abierto
mortal por las heridas sin rostros
y febril en su sonrisa apretada
eso es un libro
el olor del papel y de la tinta
que gime con melancolía
en bibliotecas de polvo y de caricias
no importan las redes
el libro es el único que respira
en los tableros cableados
balancea frente al regocijo del beso
en el perfil fotográfico de su Historia
parida
en la creatividad de las formas tecnológicas
sin perder su contacto
con los labios frescos de la voz que recita
un texto escrito y leído
agasaja los gnomos secretos y ancestrales
del alma escribiente
gime en anaqueles de polvo y la desidia
la mirada se impregna de aire antiguo
con la cálida humedad de las palabras
y te dice leyente de caminos
soy tu lectura
tu libro de la vida
tu voz acumulada
y tus silencios
aquí me tienes… blanco más blanco…
bajo tus ojos de viento
que asume la eternidad del estamento
silencioso rostro de las páginas
que aún espera escribir al Universo
en la búsqueda constante del palier
que absorba su voz y la derrame
ningún milenio desplazará ese legado
lo que escribo
sepa que me fusiona con usted… leyente
su lealtad lectora confronta mis estrellas
de lo ya expuesto
inserto el dolor en la brevedad del suelo
brota la inquietud promisoria
de permanecer sobre las piedras
aunque la arena regrese al mar
como regresa el polvo de los huesos
a su morada
ergo… estrellas del cielo
y digo lo mismo
con la ingenuidad del niño que adolece
somos adultos que germinan hacia adentro
con templanza abrasiva
sin vedar su tiempo
para permanecer y huir de la sombra
de los caballos calendarios
que nos arranca del tiempo
me sumerjo en océanos marginales
y ensayo arrebatar a la Lengua
los sellos más ardientes
para que resista esta fusión que me ensiesta
-delegado el cuerpo a la eternidad del suelo-
y no ser solo raíz en el sepulcro
sino soberana libertad de las palabras
tinta y papel… Historia
en el sonoro silencio de las bibliotecas.

EL PLACER DE LEER UN LIBRO
Roberto Santamaría / España
Es un placer tan inmenso
que siento al abrir un libro,
me noto vivir y vibro
ante un goce tan intenso.
Es una aventura y pienso
que no hay mayor sensación,
sumirte en la narración
y olvidarte de la vida,
sanas al tiempo la herida
que causa la postración.
Compartir la travesía
con el pirata y corsario,
las aventuras que a diario
con Sandokan yo tenía,
y era dulce fantasía
que encontraba en la novela,
donde la dulce Isabela
novia del bravo pirata,
navegaba en su fragata,
ya veloz y a toda vela.
¡Tengamos sueños grandiosos!
¡Vivan grandes aventuras!
¡Penetren en las locuras
de hidalgos caballerosos!
Fueron de gestas gloriosos
el armado Don Quijote,
pues fue sin duda el azote
de ladinos y trúhanes,
evitando sus desmanes
con su «rocinante» al trote.
Hoy vive en melancolía
el libro por nuestra ausencia,
pues no percibe presencia
del lector que ayer tenía,
los ojos que le leían.
Y ellos hoy, lo que no saben,
que en la «tele» no describen
por más que algunos pretendan,
de la «caja tonta» aprendan
más, que de aquellos que escriben.


