POEMAS – MARZO
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”En cada verso, se dejan las huellas de un corazón que soñó y sintió, escribiendo lo que las palabras callan y el alma grita.» Elspeth Gormley

LA ESPERA.
M. Balsells/ España
Siento el dolor de tu ausencia
Ya sabes porque te necesito
No dudes de mí porque te quiero
Tu silencio me llena de interrogantes
Aunque no quiero hacer preguntas
No por miedo a tus respuestas
Sino porque espero que me lo cuentes
Siempre me esquivas, me evitas
Noto que me excluyes de tu vida
Aunque no lo creas o lo dudes
Solo espero que des una señal
Para que puedas contar conmigo
Sino me dices que te ocurre
No puedo ni se aconsejarte
Porque no se lo que quieres
Y tengo miedo equivocarme
Sin con ello sin querer te hiero
Te siento tan lejos tan fría
Tus motivos yo desconozco
No se de tus problemas y angustias
De tus inquietudes y deseos
Háblame y así podré ayudarte
Tiéndeme tus manos hacia mí
Las mías hace tiempo que te esperan

PÁGINA OCULTA
Inés Blanco (Luna de Abril) Colombia
Cuando deslizo
entre las sombras
mis dedos de agua,
tejidos de olvidos;
aparece una luz
en los oscuros
abismos del aire.
En el viejo reloj
resucitan las horas
oxidadas por el tiempo.
Detengo inseguros,
trasnochados y lentos
los pasos moribundos;
ciegos caminos
que me llevan al vacío
de un algo sin nombre.
Adivino un aleteo,
un guiño, una voz;
sílabas que buscan refugio
en la página oculta,
-apenas presentida-
donde alegre
habitará el poema.
.

CALEIDOSCOPIO
Rebeca Bolaños/ Costa Rica
Cuerpo, alma, mente,
somos trinos,
pero algunas veces olvidamos
que una trinidad modela el prisma,
y que un prisma reflectado,
es mucho más que tres formas.
Somos trinos,
pero en esa trinidad,
nos transformamos,
integramos ocho formas,
seis, cuatro,
según los colores y diseños,
según giren, se entrelacen y se multipliquen
en el espacio de una vida.
Somos mente, alma y cuerpo,
pero también somos tierra, agua, aire,
sangre de animal herido,
los hijos que no nos nacen,
tristeza, hastío, dolor.
Somos trinos,
como prismas reflejamos formas y colores,
ruidos y silencios,
trazos, experiencias,
dolores, alegrías y miedos,
diseños que se entremezclan y se multiplican
en el gran túnel que somos.

PEQUEÑITA
Sara Búho/ España
Si alguna vez me miras a los ojos
y no me ves
ni tan siquiera al fondo,
no te asustes.
Si alguna vez me das la mano
y el tacto se hace incómodo,
frío y caliente a la vez,
como ausente, por favor no te asustes.
Si alguna vez notas
que las lágrimas se me están
quedando encerradas dentro
y en mi sonrisa sabes que estoy
llorando mares invisibles,
no te asustes,
por favor.
Si me ves,
alguna vez, más pequeñita
de lo que suelo,
más cerca del suelo,
sólo… no te vayas.
Quédate como permanece
el árbol esperando sus flores caducas.
Quédate porque voy a volver
como las mariposas
que siguen su ruta.
Quédate porque no me he
ido a ninguna parte.
Es sólo que es difícil
existir tanto tiempo en mi cuerpo,
en mi manera de sentir;
la vida desaparece a veces,
pero tu presencia
tira de mis océanos
hacia fuera.
Sé volver, y encontrarte
no es el lugar ni el destino,
es tener la brújula que da la calma
a quien está perdido,
cuando todo y nada
parece lo mismo.

DI AQUE SÍ
María Elena Camba/ Argentina
Cuando el viento arrecie y tus manos se fatiguen
Cuando el llanto brote en tu mirada y pierdas horizonte
Cuando tus pies pierdan rumbo ante tanta violencia y desamparo
Di que sí a la esperanza de esa sonrisa niña
Di que sí al abrazo del amigo
Di que sí a esa voz que pide ayuda
La misericordia vive en medio de la desesperanza
Siempre titila una estrella en la noche más oscura
Una madre arropa a su hijo con amor
Dos ancianos abrazan su soledad con ternura
Una flor se abre en el suelo más desértico
La lluvia calma la sed de la tierra
Di que sí al amor, a la amistad, a la compasión
Di que sí a la unión y a la concordia
A la escucha y a la comprensión
A la tolerancia y a la unión
Di que sí a la paz

PLENITUD
María Elena Camba/ Argentina
Transito este cuerpo
sin atajos ni laberintos.
Mi tardía primavera
florece reverdecida .
La vida avasalla en su fragor
sin lastres que acarrear.
Esa libertad conseguida,
ese saberme mía,
aceptar mi piel madura,
encontrar la belleza de lo vivido
y soñar lo que quede por vivir.
Amo el vuelo de la gaviota
que se mece en el lecho marino
Enarbolo alas y continúo el vuelo.
Aunque el viento arrecie
no torceré el curso.
Este instante es mi plenitud.

ALBORADA DE PAZ
Libia Beatriz Carciofetti/ Argentina
Ya se oyen los ecos del concierto
están en pleno ensayo
puedo oír a lo lejos…
La distancia ya es un mito.
Se encienden las estrellas
la luna resplandece
la piel de mi cuerpo se eriza
y el rocío la humedece.
Está naciendo una alborada,
aurora que despierta a las cigarras.
En un mundo que se abstrae
y evade lo divino.
Yo me acerco a oír correr el río.
¡Por DIOS! Que mensajes
me traen del olimpo.
Un concierto que interpreto y descifro
pues los ángeles
escriben en mi libro.
Cada nota en mi pentagrama alisto
las redondas, las fusas, semifusas
las corcheas, las negras ya comienzan
a danzar solas y yo alabo
al que me dio el don de la palabra
y al concierto digo ¡LISTO!
Me rodea la escoria y no la miro
porque mi alma transmuta
y levita al paraíso…
Allí donde la maldad del hombre
no tiene acceso
porque todo es perfección
y sano juicio…

CUANDO YA NO ESTE MAS
Libia B. Carciofetti/ Argentina
Quisiera que cuando yo muera tú me recuerdes así ..
plena de vida, de dicha ¡ feliz ! por ser ¡ tan feliz !
Con el mismo brillo en los ojos, descubriendo maravillas sin fin
cada mañana admirando que el sol salía para mí .
Que olvides los momentos tristes, que alguna vez nos tocaron vivir
fueron los menos ¡a Dios gracias! Él los quitó de raíz .
Recuérdame en cada hoja que pisas y sientes crujir,
en cada rosa que cortes, de nuestro bello jardín.
Nunca dejes que tus ojos se te humedezcan por mí
quiero ver tu eterna sonrisa aunque yo ya no esté más aquí
El tiempo cura las grandes heridas, y las cicatriza al fin
“ no hay mal que dure cien años”, alguien escribió por allí…
Te dejaré de recuerdo mi libro, lo quise escribir para ti
siempre soñé despierta y se cumplieron mis sueños ¡por fin!
En cada página encontrarás mis dedos, cansados de tanto escribir
será ¡tan hermoso! que me recuerdes, cuando me busques allí…
Siempre, y en cada poema, te verás reflejado allí
aunque no diga tu nombre sabrás que te lo dediqué a ti.
Fuiste mi inspiración continua, tu me incentivaste a seguir
compartías mis poesías, te sentías orgulloso de mí.
Hoy que ya no estoy a tu lado, porque Dios lo dispuso así
encuéntrame en las mariposas, que atrapabas para mí
o en los pimpollo de rosas, que robabas para mí …
y las puestas de sol de seguro, harán que te acuerdes de mí .
Y cuando salga la luna tal vez me encuentre allí
guiñándote cómplice un ojo, diciéndote estoy aquí!
no bajes la vista nunca, pues será como revivir
las noches que bajo su blanco amparo, los dos solíamos dormir .
¿ Recuerdas nuestra melodía ? también la escucho yo aquí
solo que interpretada por ángeles y que nunca llega a su fin .
Extiende tus brazos y sueña, que mi cuerpo es un Jazmín
que te perfuma hasta el ama , y que de amor me morí.

HOMBRE Y PERRO
Manuel de Cabral/ República Dominicana
Hombre que vas con tu perro:
con tu guardián.
Cuida mi voz,
como el perro cuida tu pan.
Perro que vas con un hombre
que amigo tuyo no es…
Acércate un poco al pobre,
huélelo bien.
Fíjate que tengo boca,
fíjate en mí.
Mira que soy hombre, pero…,
con estas manos vacías
cómo me parezco a ti.
Perro que vas con tu amo,
fíjate bien:
que al hablar contigo,
hablo conmigo mismo…
¿No ves que tan cerca del patrón,
no somos tres, sino dos…?
Hombre que vas con tu perro:
tu servidor.
¡Qué grueso que está tu perro,
y qué flaco que estoy yo!
¡Estoy flaco porque tengo gorda la voz!

EL GRITO DE LA TIERRA
Beatriz Di Nucci/ Argentina
Como sangro mí tierra,
como sangro los bosques quemados,
el talar de las selvas, y caudal del río infestado.
Como duele tanta desidia,
espero que mí grito sea escuchado,
solo puedo, con mis pocas fuerzas
el medir del tiempo acotado.
Quiero abrir con mis palabras un surco
y en el dejar semillas de esperanza
para poder todos juntos
lograr un futuro de bonanza.
Une tus palabras a las mías,
quien tenga fuerza de lucha
alce los brazos.
Defendamos el aire, el agua y la tierra.
Que no se parta el mundo en mil pedazos,
despertemos la conciencia del dormido,
el mañana es hoy, que ya ha llegado
la fauna y flora nos recuerdan
que también ellos, son nuestros hermanos.

ES UN ARCO IRIS
Carlos González Saavedra/ Argentina
Plena de colores
Regala flores, por dónde camina.
Con rulos al viento
Anda en bicicleta
Brillante y erguida
¡Hija adorada!
Que regala su corazón
A quien se aproxima.
con mirada dulce
Como su sonrisa
Colmada de sueños
Plena de proyectos
Construye su vida
Libre, honesta de mirada limpia.
Muchos la quieren
Otros la olvidan
Pero no le importa
Segura de sí misma
Sigue adelante con
Amor y empatía
Su nombre es Victoria
Adorada hija mía.

A FEDERICO GARCIA LORCA
Carlos González Saavedra/ Argentina
En qué punto del camino,
Se acallaron tus pasos
O vencieron tus brazos
En que punto algún malvado
Creyéndose victorioso,
te mostró esposado.
Pensando que te había vencido
Que te había callado.
En que punto del camino
Si tus letras, siguen sonando.
A través de los vientos, siguen volando.
No hay fusiles que maten al amor
Ni mordaza que impide tu grito.

LA ESPERANZA
Elspeth Gormley/ España
Cuando la vida castiga y nos dobla el alma,
cuando el dolor nos arrastra hacia la calma,
la esperanza, feroz como un grito al viento,
emerge, inquebrantable, desde el tormento.
En los días oscuros, cuando todo se hunde,
cuando el corazón llora y el miedo abunde,
la esperanza ruge, no se deja morir,
ilumina el camino, nos hace vivir.
Es llama que avanza, que no se apaga,
ni el tiempo ni el duelo rompen su daga.
Con ilusiones alzadas como bandera,
cruzamos abismos, llegamos a la meta
Así, aunque la vida nos hiera y nos tiente,
la esperanza nos llama, siempre insistente.
Unida a la ilusión, no hay meta lejana,
pues cada paso nos acerca al mañana.

SOBRE EL LOMO DE LA LUNA
Jaime Hoyos Forero/ Colombia
Sobre el lomo de la brisa
y en las alas de tus besos,
viene tu amor galopando
en un Pegaso de viento.
Te quiero cuando a mí vienes
con toda el alma en el cuerpo,
con tu sonrisa y tu voz
y con tus brazos abiertos.
Te quiero como una monja
enclaustrada en el convento,
cuando la imagen de un santo
aprieta contra su pecho.
Te quiero como queremos
el aroma del naranjo,
que nos hace detener
para poder aspirarlo.
Te quiero al mirar tu falda,
tus descubiertas rodillas,
tus dos senos de oro y plata,
y el calor de tus mejillas.
Te quiero como quisiera
quererte el mar en la playa:
tendida sobre la arena
mientras las olas te bañan.
Te quiero como la luna
cuando llega a tu ventana,
por contemplarte vestida
con solo la luz del alba.
Te quiero cuando a mí llegas
con toda el alma en el cuerpo,
galopando en un Pegaso,
con una alforja de besos.

COPLERO
Lamberto Ibárez Solís/ México
Yo soy el coplero señores
de Zacualpan; versador;
el que le canta al amor
cuando una pena lo agota.
Porque de mi pecho brota
el sentimiento sublime
y no hay nada que decline
el amor que por mí brota.
Venimos de la pobreza
que nos castigó de niños
y recibimos cariños
de la madre que nos reza.
Que en la plegaria del cielo;
les reza siempre a sus hijos
que mi Dios Padre bendijo;
naciendo en hermoso suelo.
Este suelo mexicano
al que quiero con el alma
que nos cubre con la palma
de mi Creador que es su mano.
Es tricolor mi bandera;
cuyos colores afloran
son mis ojos los que lloran
y no la manden de afuera.
Lienzo: verde, blanco y rojo
que mis héroes defendieron;
a la patria; vida dieron
con su valentía y enojo.
Zacualpan de mis amores;
en ti se anida esta copla;
cuando tu viento te sopla
y te bendice con flores.
Son tus mujeres divinas
de dos yo me enamoré;
mis versos les regalé
con estas coplas tan finas.
Yo soy de tierra y arado;
y en los montes columpié;
yo soy hombre que anda a pie;
aunque me pise el ganado.

TU FRIALDAD ES COMO UNA NEVADA
Andrea Kiperman/ Argentina
Esa frialdad que me toca, que me quema,
esa frialdad de tus ojos de hielo,
esa frialdad que traspasa mi dureza,
ese abrazo que derrite mi alma,
ese baile que deja mis noches en vela,
esa dulzura en tu mirada,
envuelta en témpanos de hielo.
Esa piel que envuelve mi cuerpo.
¿Pero quién eres? ¿De dónde te conozco?
¿Por qué siento esto?
Tus palabras, duras y crueles,
hombre de todos y de nadie,
que tampoco eres mío.
Aunque siento que derribé tu helada,
con una sola mirada, con un solo baile,
con un solo suspiro.
No lo vas a admitir, y yo tampoco.
No lo susurras, porque al hacerlo,
caes rendido.
Por eso el silencio,
por eso las palabras no dichas,
por eso el intento de olvidar,
en otros labios, en otros cuerpos.
Pero ahí, en tu memoria, estaré.
Porque yo no soy igual,
y tú lo sabes bien,
aunque no me lo digas,
aunque yo no te lo diga.
Te pienso, te siento,
te extraño, te espero
Me freno, me frenas, me acallas.
Y, sin embargo, te siento.
Quiero verte,
quiero bailar contigo,
quiero abrazarte,
quiero mirarte.
Todo eso quiero.
Y tú te escondes en otras personas,
porque nuestras miradas queman,
queman el corazón.
No te quiero ver.
No te quiero pensar. Como si se pudiera….
Déjame en paz.

BAJO UN CIELO DE PARRALES
Liliana Loran/ Argentina
Bajo un cielo de parrales
vuelvo a los días de mi infancia,
cuando en la antigua casona
eran tiempos de bonanza.
Tiempos de lucha y trabajo,
de tristezas arrastradas,
de esperanzas compartidas,
de familia unida y ..calma…
Vuelvo a las horas felices
en torno a la mesa larga,
con los abuelos sonrientes
mirando su gente amada.
Vuelvo a los olores viejos
de uvas que maduraban,
de jazminero en diciembre
y azahares que embriagaban.
La sábanas en los cordeles
su olor a prendas soleadas,
y el delantal de la abuela
moteado de harina blanca.
Lejanos días del ayer
con pasos que resonaban,
en la galería y los patios
de la noche a la mañana.
Eran…mis padres, tíos y abuelos
moradores de la casa,
cantando el canto a la vida
que en filial amor abraza.
Luego los pies pequeñitos
de mi hijo por la casa,
trayendo chispas vitales
a horas desconsoladas .
Las risas y los juguetes
sus travesuras y andanzas ,
renovaban ese tiempo
donde yo niña …jugaba.
Casona de mis mayores
legado de la añoranza,
del amor, de la honradez
y luchas esperanzadas.
Bajo un cielo de parrales
sigue guardada mi infancia,
mi niñez feliz, mis sueños
y el amor de los que amaba.
No importa donde me encuentre
si pienso en la vieja casa,
vivencias en remolino
me envuelven de luz el alma.

EL NIDO
Elsa Lorences/ Argentina
Yo construí hace años, un nido que creí mío ,
Con pajitas y con tierra, todo bien amasadito
para que nunca el viento se llevara mi nidito.
Tuve en el dos pichoncitos de distinto sexo
Y a los dos los crie bien siempre dándoles consejos.
Los ame como se aman a los hijos ,
Con el alma, dándoles, todo mi amor
Para que nada faltara.
Hoy mi nido esta vacío, mis pichoncitos
Volaron y no fue el viento maldito
Quien se llevo mi nidito.
Ellos solos escogieron abandonar su casita
Y volar, volar muy alto para probar
Sus alitas. Y aunque me duela Muy. Hondo
Ver mi nidito vacío comprendo que mis pichones?
Hayan querido volar Y sentir en sus
Alitas el aire de libertad.
Yo solo fui intermediaria
Y Dios a mi Me eligió
Para enseñarles a amar y luego
Abrir el nidito Para que puedan volar.
Ojala mis dos pichones Vuelen alto
y muy derecho y nunca jamás
se olviden del nidito de sus viejos.

QUE NO ME TAPEN LA CARA
Marga Mangione/ Argentina
No me dejaba quejarme y se creía muy valiente,
aquel hombre que a mi amor, lo destrozó brutalmente.
¿Cuándo fue que comenzó, el dolor y el desatino?
Ya no puedo recordar el principio de este sino,
ni en qué momento él cambió, por un golpe de la suerte,
¡y todas mis ilusiones fueron camino a la muerte!
Solo sé que aquella mano que antaño me acariciaba;
se levantaba imponente para pegarme en la cara.
Y esa voz que con dulzura, me hablara de amor eterno,
se elevaba para hundirme en el más profundo infierno.
No me dejaba quejarme, pues mi voz le molestaba
y si me atrevía a hacerlo mucho más fuerte golpeaba.
En mis carnes que eran puras, los cardenales reinaban
y en mi cuerpo profanado, heridas se acrecentaban.
No me dejaba quejarme, y siempre me amenazaba:
¡Si hablas con la familia, verás que todo se acaba!
Además… ¿Quién va a creer, que yo pueda lastimarte?
¡Si les muestro a cada instante que vivo para adorarte…!
¡Nunca se lo dije a nadie! Preferí quedar callada
y guardar la humillación en mi alma silenciada.
No me dejaba quejarme, y si en las noches lloraba,
en el lecho que fue nido, sólo la espalda me daba.
Mi piel que antes fuera lirio, y con orgullo mostraba,
detrás de mangas y cuellos escondida la llevaba.
Mis ojos perdieron luz, mi boca la carcajada
y el amor dentro del pecho era como una coartada.
¿Por qué no quería hablar? ¡Prefería estar callada,
para que nadie supiera que era mujer maltratada!
En medio de mi dolor, por el miedo dominada,
porque él sabía amenazarme con tan sólo una mirada.
Anoche llegó enojado, no sé por qué circunstancia…
nunca hablaba de sus cosas, siempre guardaba distancia.
Vi su rostro demudado, y desde donde me hallaba,
puse su cena en la mesa mientras por dentro rezaba.
Sus ojos echaban chispas, la paliza se anunciaba;
me tomó de los cabellos mientras su boca insultaba.
Me revolcó por el suelo entre golpes y patadas.
Yo, no atiné a defenderme, pues me sentía aterrada.
¡La impotencia me cegó y ya no pensé más nada!
Mi mano buscó el cuchillo encima de la mesada
y cuando me alzó del piso se lo clavé en las entrañas,
para calmar mi dolor, y terminar con sus mañas.
Después… señor comisario, aunque usted me preguntara,
¡no sé cuánto lo enterré, en su cuerpo y en su cara!
Ahora él descansa en paz, y mi paz está embargada.
¡Con cárcel he de pagar, por mi virtud mancillada!
¡Por el amor que entregué, por mi esperanza abortada,
por el hogar que fundamos y se ha perdido en la nada!
No sé qué dirán mis padres, que ignoraban mi calvario,
pensando en mi matrimonio, como si fuese un santuario.
¡Se morirán de amargura, Al saber la cruel verdad,
y han de llorar por mis hijos que quedan en soledad!
En cuánto a los padres de él, mejor… ¡no les diga nada!
déjelos nomás que crean, que soy una desquiciada.
Para qué hacerles saber que su hijo me golpeaba,
que me prohibía quejarme, y en vez de amarme, me odiaba…
¡Para qué hacerlos sufrir, total ya no importa nada,
déjelos nomás que piensen que soy una trastornada!
Me odiarán de todas formas, como amaban a su hijo
no creerán en mi palabra, ni aún delante un crucifijo.
Y con respecto a mis hijos que tanto y tanto han sufrido,
se ha de lavar su martirio con el llanto que he vertido.
Nunca más han de mirarme, con los ojitos en llanto
al notar mi sufrimiento o al contemplar mi quebranto,
Yo misma los he llevado, a la casa de mi hermana
ella… sabrá que decirles, cuando pregunten mañana.
Ahora señor comisario, quiero pedirle un favor,
cuando me saquen de aquí, que no oculten mi dolor.
Quiero que en mi rostro vean la ignominia reflejada
y las marcas que quedaron, en mi cara destrozada.
Que sepan que el que lo hizo, fue alguien que amé con locura
y a cambio llenó mi vida de llantos y de amargura.
Que vean en esta mujer, a todas las violentadas,
a las que sufren torturas, a las que fueron quemadas.
A las que a golpes murieron por quienes debían honrarlas,
convertida en asesina del que más debía amarla.
¡De ése que yace en el suelo, porque no dejó que hablara!
Se lo suplico por Dios… ¡Que no me tapen la cara!

MODERNIDAD DESHUMANIZADA
Lincoln Martin/ Perú
Hoy en día
da mucho miedo la modernidad.
Ya nadie se enamora
y comunicarse cuesta más.
No nos hacemos falta
porque el amor va quedando de lado
y ahora que tenemos libertad
no sabemos qué hacer con ella.
Vamos acelerados
que nos emocionamos más
recibiendo un regalo, que dándolos.
Cada vez somos más insensibles,
una sociedad sin compasión
al dolor ajeno.

ENGAÑO
José Luis Moreno/ México
Mi necio corazón ni a mal se entera,
que en polvo del olvido se ha quedado,
y en suspiros palpita enamorado
Si al milagro su vista lo vistiera.
Estoy consciente que a su amor espera,
y el fuego que era, en fuego se ha apagado…
Él, sueña con un sueño equivocado.
Yo, no sueño esperando que me quiera.
Usted sabe, de olvido voy completo.
Y el loco corazón no fue votivo…
¡Usted me lo arrancó sin compasión!
Ahora, que mi alma está en asueto
y un canto de ave me mantiene vivo,
entiendo que el olvido es la ficción.

DUENDE Y ROMANCE
Sarah Petrone/ Argentina
Despierta al amanecer, mi mágico cielo níveo
románticamente tibio en secreta libertad.
Tú, amoroso, espiritual, liberas mi fantasía,
la irracional compañía de mi natura, al amar.
Novelesco sentimiento atesora el pecho mío.
Pones duende en cada hora de la espiritualidad,
así me vuelve a atrapar la sorda melancolía
porque ésta vez, alma mía, no me has mirado al pasar.
Amor revolucionario que creces día tras día,
alborotas mi alegría, me acongojas por demás.
No te logras apartar, estás en mis pensamientos,
tanto te estoy al pendiente que nada me importa más.
Te quiero…Porque te quiero. Porque sin tí no soy nada.
No mujer. Sólo tu esclava. El mango de tu cincel.
¡Ay de mí! Cómo es de cruel esta vida que me alcanzas
que sólo clava su lanza Cupido, dentro de mí.

JUVENTUD
Sarah Petrone/ Argentina
Velo tu sueño sin tiempo y sin distancias,
busco tu estrella efímera y secreta
desde la edad perpetua de tu espacio
porque ahora estás distante…Y tan presente.
Guardo el recuerdo impreso en la nostalgia
y te dejo correr como el agua entre los dedos.
No puedo atarte al paso de mis pasos
porque siempre corriste más ligero.
Aquí me quedo, sin prisa y sin retardo
disfrutando mi tiempo y mis esperas,
tú, corre juventud, no me hagas caso,
yo me quedo con tus ansias en mi pecho.

NUEVA AURORA
Susana Piñeiro/ Argentina
¡Sople, sople Tu Espíritu trayéndonos nuevos aires,
llévese todo el odio, la violencia y desazón,
renuévese la Tierra desde su propio centro
y resurja lo bueno en cada corazón!
Es el Amor del Creador, el que todo lo sostiene
aquél que nos da la fuerza para intentarlo otra vez,
para apostar a lo bello buscando nuevos caminos
para que todo lo yerto hoy vuelva a reverdecer.
Solo el Amor nos eleva y solo es él quien nos construye,
a veces ganamos más cuando aceptamos perder…
pues pongámonos en marcha, ya cesemos tanta queja
para que juntos veamos un radiante Amanecer.

SUSTENTO VITAL
Susana Piñeiro/ Argentina
Vive el Amor aún en medio de tanta lucha entre hermanos,
del odio y marginaciones, del terror y destrucción;
aún vive, porque sin él la vida se extinguiría
como el buey sin su pastura, como la planta sin sol.
Vive aunque lo que abunda sea violencia y desenfreno
pues si el Amor no estuviera, la Tierra sería un desierto;
vive porque aún renacen las flores en primavera
y hay familias que cobijan un nuevo ser en su seno.
Vive pues como el ave al que derrumban su nido
lo edifica nuevamente con destreza y avidez,
así también el humano se alza sobre su miseria
y resiliente lo intenta con más esmero otra vez.
Mientras haya en este mundo mujeres y hombres de fe
que con sus vidas inviten a seguir sembrando el Bien,
nos sostendrá la esperanza, la certeza y la confianza
de que ¡el Amor ya ha vencido, vive hoy y sigue en pie!

ZA – AZ EL ÁRBOL ABECEDARIO
Graciela Reveco/ Argentina
ZA – AZ el árbol abecedario
De la A a la Z el abecedario crece
se enrama con un dibujo ancestral
que contiene la sed del mundo
es un frondoso árbol
un refugio de libre pensadores
una herramienta de la mano artesana
justicia verbal y solidaria
mis hijos aprendieron
el sentido de la libertad
la magia de las palabras
y la amplitud de pensamiento
ahora mis nietos
crecen con las ramas
de ese abecedario
que es como el árbol
y el árbol está ahí
con la fuerza de un sable
que cercena sin saberlo
el árbol está ahí
azotado por un viento caliente
que congela el suelo
el árbol está ahí
con un grito sin voz en las raíces
el árbol está ahí
desgarrado en pedazos
que nunca volverán a su sitio
el árbol sigue ahí
sin caer y sin lamento
pero ese árbol… está feliz.

AL MAESTRO
María Rosa Rzepka/ Argentina
Hay maestros que rozan nuestra senda.
No se nos hacen piel. Llegan pasan.
Son aquellos que imparten contenidos,
que transmiten conceptos. No confianza.
Que miden resultados en planillas,
que cumplen lo que el reglamento manda.
Masificando en números y letras,
logro y fracaso, sin buscar raíz ni causa.
Hay otros que se brindan por entero.
Que sufren y trabajan por la infancia.
No miden su descanso en los relojes
si a su sombra se inclina alguna rama.
Maestros que acompañan, desde el alma.
Obreros y albañiles de palabras.
De gestos firmes, ejemplos como lanzas
que lejos de causar heridas, sanan.
Maestros que prosiguen su tarea mucho
después de haber tañido la campana.
Algunos son maestros sin pizarra,
sin borrador ni tiza, ni alharacas.
Son seres que trascienden las historias,
que les sobra valor en las instancias
cuando es preciso apuntalar al débil.
Buscarle soluciones a las trabas.
Dejando huellas se les van los días.
Sembrando en la ignorancia.
De vez en cuando en apretado abrazo
sienten el pecho rebozar de gracias
cuando algún hombre se acerca, y a sus hijos,
los trae para confiarles su enseñanza.
A ese maestro, corazón y patria.


