POEMAS RENACER-ENERO

Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.

Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante

Renacer-1

“Renacer: volver a ser, pero nunca igual.”

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COLABORADORES

  • Libia B. Carciofetti – Argentina
  • Antonio Díaz Mola – España
  • Elspeth Gormley – España
  • Carlos González Saavedra – Argentina
  • Lamberto Ibárez Solís – México
  • Raquel Olay de Leanza – Argentina
  • Sarah Petrone – Argentina

COMO EL AVE FÉNIX

Libia B Carciofetti-Argentina

Cada corteza que voy quitando

de lo que queda en este cuerpo mío

lo cincelo como escultor; con arte

me va desnudando y tengo frío.

Con el correr de los años

me fue ganando el hastío

que se formó un caparazón

de cemento y de granito.

Pero hoy me amaneció la vida

y ya no sentí lo mismo…

Decidí aunque me cause dolor

sepultar mi ayer en el olvido.

Nadie mejor que yo sabe ¡Cuánto!

Y hasta donde me han herido

¡Tanto! Que se fueron haciendo capas

e impermeabilizada he vivido.

Pero desde hoy las iré quitando

una a una ¡si! No deliro…

Pues levanté sin temor la vista

y ¡por fin! encontré el camino.

No me detendré jamás

por eso valor ¡Dios! Te pido

devuélveme la que fui antes.

Mujer con cinco sentidos.

Al borde de la locura

Tu luz me alumbró y he oído

que me hablabas como nunca

susurrante suave a mis oídos.

Te quitaré el corazón de piedra

y uno de carne para ti he elegido.

Con el volverás a amar,

a sentir y escucharás sus latidos.

Primavera que en mi alma

tu sustancia ha florecido.

No tengo miedo al futuro

pues ya pagué el peaje y sigo.

Paso a paso, y sin premura

con mi trabajo termino…

Hoy me siento el Ave Fénix

que de las cenizas ha resurgido.

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RENACER

Antonio Díaz Mola-España

Con frecuencia la luz
por su dominio extiende
una urgencia que aflora en los objetos,
que circunda los límites del aire.
Por tanto lo que ves, y lo que intuyes,
ocupa en tu relieve su relieve.

Una máquina en marcha hacia lo exacto
-de qué modo lo exponen los espejos-
es un cuerpo enfrente de sí mismo:
renacen densidades de inminencia,
de espacio que gastamos
fuera de decisiones o de márgenes.
Por tanto en lo que ves, y en lo que intuyes,
un hombre es una forma ya habitada.

Con frecuencia la luz es el asombro,
la paz, el fogonazo
de una hoguera en la noche
que se consume nítida y paciente,
el ímpetu del mar a pocos metros,
su humedad en la orilla, el reguero
de huellas y las conchas
otorgan la evidencia
de que el mundo es mosaico de impresiones.

Este trajín reposa bajo el aire
su insistencia tenaz de arqueología
para que se convierta en existencia
la vida inerte, el tiempo detenido.
Es como si la luz proyectara
en el giro de las cosas
su afán globalizante:
ningún cuerpo se libra, por ahora,
de estar bajo una estrella.
Bajo un inmenso origen, que es el sol,
y amanece y calcina y nos ampara.

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RENACER

Elspeth Gormley-España

Renacer no es volver ilesa,

ni borrar la noche espesa,

ni fingir que no dolió

lo que el alma se llevó.

Renacer tras la caída,

tras la herida mal cosida,

tras la ausencia que desgarra

y en silencio nos desarma.

Renacer después del duelo,

cuando el cuerpo toca el suelo

y las lágrimas, de sangre,

van dejando su lenguaje.

Renacer desde el abismo,

cuando ya no hay optimismo,

cuando el alma, a oscuras, duda

si habrá senda o si se muda.

Pero vuelvo. Más cansada,

más humana, más marcada,

con mis grietas, con mi historia,

con mi sombra y con mi gloria.

Renacer es levantarme,

aunque el miedo quiera atarme,

y decirme, sin temblar:

“Sobreviviste. A caminar.”

Renacer no es ser la misma,

es subir desde la sima

con un pulso que, aunque lento,

late firme aquí, dentro.

Y con eso me sostengo.

Y con eso me mantengo.

Y aunque el mundo esté al revés,

renazco. Porque lo ves:

sigo aquí. Y sigo en pie.

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ENTRÉGATE MANSO

Carlos González Saavedra-Argentina

Cuando la desazón te gana

Y no te deja crecer

Cuando tus dificultades

Te adormecen

Cuando te ha desilusionado

Un querer.

Plántate en ti mismo, fuerte.

Hazle al cuerpo saber

Que estas entero

Conectado con tu eje.

Que ha cambiado, el alma,

su destino.

Te llevara al abismo del nuevo ser

Otra fuerza, otra energía

Abundancia, merecimiento y placer

No desfallezcas,

Es, un nuevo amanecer

Es un viento nuevo, de la vida

Otro vibración, otro renacer

Es despojarte de lo viejo

Para volver a florecer

Para volver a creer

Esa es tu esencia

Ése, es tu verdadero ser

Reconocerás la luminosidad tu alma,

la verdadera luz de tu ser.

Entrégate manso,

a un nuevo amanecer.

De eso se trata la vida

De morir a lo viejo

Y volver a renacer.

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RENACER

Lamberto Ibárez Solís-México

He renacido en el canto

del viejo cenzontle herido;

en mi linda “Terronera”

donde viví en su nido.

En mi gran laguna azul

a la que tanto he querido

en vida de pescadores

que bastantes han partido.

Renacido cual ocaso

que desvaneció las tardes;

tardes grises del olvido

que mi corazón las guarde.

Renací en milpas de maíz

con las lágrimas regadas

de mi gente campesina;

renací con su alborada.

Renací y me levanté

de los áridos escombros,

de los montes y montañas

que aún sostienen mis hombros.

Renacer en las gaviotas

que en los vaivenes se mecen;

zigzagueantes en sus vuelos

con cánticos que florecen.

Renací cual Ave Fénix

de rojo y dorado vive;

su muerte y resurrección

de sus cenizas revive.

Renacer en la alborada

que brinda la fresca aurora;

renacer en el alba azul

y en el grito que enamora.

Renacer cuando han partido;

quienes amo con el alma;

quienes me dieron su abrigo;

me toleraron con calma.

Nacer en mi pueblo bello

con su laguna azulada

y mi pesca matutina;

donde pierdo la mirada.

Renacer donde parieron

al ciudadano y al coplero;

al que le escribe a su tierra,

cuando se quita el sombrero.

Por ello renazco diario;

al despuntar la mañana,

cuando la aurora me canta;

abriéndome la ventana.

Por ello a mi Dios sublime,

le doy las gracias cumplidas

y por cada renacer

que me cura las heridas.

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FORTALEZA Y ESPERANZA

Raquel Olay de Leanza-Argentina

Así como el labriego, después de ver su campo

anegado por el agua, o inerte por la sequía,

desafiando la adversidad que lo lastima,

no duda en abrir de nuevo el surco

y plantar en su seno la semilla.

Así como el ave después de la tormenta

cantando reconstruye su nido destruido,

se esfuerza por hacer prolijo su trabajo

olvidando la causa de todo lo perdido.

Así como el hombre,

que viendo devorada su casa por las llamas,

en medio de escombros y cenizas,

no dudó en levantar nuevamente las paredes

para albergar bajo su techo a su familia.

Así como la madre llora la pérdida de un hijo,

secando las lágrimas que mojan sus mejillas,

acepta con valor y entereza el desafío

apostando nuevamente por la vida.

Del mismo modo al término de una guerra,

la humanidad ya no será la misma,

sacará lo mejor de sus reservas

uniendo fortaleza y esperanza

encontrará el verdadero sentido de la vida.

   AVE FENIX

Sarah Petrone-Argentina

Renacer de las cenizas. Quien pudiera

salir como el ave fénix de las brasas

volando en espiral hasta los cielos

surcando con las alas limpias el espacio.

Renacer en la esperanza de la vida

con una poca de lucidez, de tanto en tanto,

despertando a los cinco sentidos que han dormido

por una eternidad, en las entrañas.

Querer romper el cascarón de lo vivido

después de navegar distintos mares,

de naufragar de cara a lo sufrido

y aún pensar que nada ha sido en vano.

Extraña claridad que no sabía

que podía albergar en mí, tal esperanza

sin importar si el mundo ha decidido

interponerse en mi camino, sin dudarlo.

Vuelvo otra vez al punto de partida

rompiendo el molde en el que fui moldeada

y cambio el rumbo que desconocía

con toda la fuerza que viene de lo alto.

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 EL SENDERO DE LA VIDA

Sarah Petrone-Argentina

Carga la vida igual que una condena

sin esperar del futuro una migaja

sin ver la realidad que desespera

por mostrarle la luz del sol, cualquier mañana.

Inclina con dolor su pecho a la nostalgia,

arrastra con temor los años que ha sufrido

como quien ve pasar su vida en la de otros

se retrae al reabrir tan solo sus heridas.

Sola, en la realidad que no ha elegido

dibuja su silueta en el ocaso

el sendero de la vida en que sostiene

con mano trémula el bastón que la acompaña.

Detrás de las montañas, el regreso

de aquellos a los que ama, se retrasa,

es la espera de los muchos que se fueron

en busca de libertad o de trabajo.

Se acerca a la grieta de su vida

anunciándose  a un final que ha presagiado,

sin embargo, desea y se decide

a esperar un poco más… Y vuelve a casa.

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