POESÍA – SEPTIEMBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Poesia-septiembre

Aquí, cada palabra respira. Cada silencio también.

Colaboran en esta Sección:

  • Miriam Alberganti – Argentina
  • Magi Balsells – España
  • Isidoro Barrera – México
  • Marcela Barrientos – Argentina
  • Inés Blanco – Luna de abril – Colombia
  • María Elena Camba – Argentina
  • Libia Beatriz Carciofetti – Argentina
  • Susana Curbela – Argentina
  • Beatriz Di Nucci – Argentina
  • Enrique F. Díaz Castro – México
  • María Cristina Fervier – Argentina
  • Luis García Montero – España
  • Carlos González Saavedra – Argentina
  • Elspeth Gormley – España
  • Jaime Hoyos Forero – Colombia
  • Lamberto Ibárez Solís – México
  • Andrea Kiperman – Argentina
  • Liliana Lorán – Argentina
  • Elsa Lorences – Argentina
  • Margarita Mangione – Argentina
  • Antonio Morelos – México
  • Sarah Petrone – Argentina
  • Graciela Reveco – Argentina
  • María Sánchez Fernández – España
  • Elvira Sastre – España

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DESPERTAR EN 60

Miriam Alberganti / Argentina

A los sesenta

La vida empezó,

Sin rutina fina,

El alma despertó.

De niña me enseñaron

A ser sumisa

Casarme, tener hijos,

La familia precisa

Lavaba planchaba,

Cocinaba sin fin,

Mi esposo criticaba

Yo callaba en paz,

Un día se fue,

Y quede en silencio

Y entonces me escuché

Con un nuevo comienzo

Sola me encontré,

Pero no con dolor,

Un silencio profundo

Me hizo ver mi amor,

Me inscribí en una carrera,

Me gusto y por mi

Comencé a viajar sola,

Ni miedo sentí.

Ví el mar en invierno,

Con brisa de sal,

Me quité los zapatos

Sentó libertad igual

“ ¿por qué espere tanto?”

Me dije con verdad,

Ahora vivo en paz,

Conmigo en libertad.

No tengo horarios,

Pero tengo ganas,

Paso horas en museos,

En trenes en mis mañanas.

Los ojos en el espejo,

Y una luz nueva vi,

A lo sesenta viví

Y ya no sobreviví

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CAFÉS DE SOLEDAD

Miriam Alberganti / Argentina

Jardines de cafés

Donde el aroma flota,

Soledades que escriben

Poesías sin nota,

En el silencio las palabras se despiertan,

Como hojas de otoño,

Historias que cuentan

La nostalgia

Teje hilos de sueños pasados,

Y en cada verso,

Los recuerdos están guardados.

La soledad es un jardín secreto,

Donde las poesías crecen sin defecto,

Allí las palabras, son como flores que brotan

Y en cada línea, el alma late y se nota

En jardines de café el tiempo se pierde,

Las soledades escriben

Lo que el corazón quiere.

Y aunque el camino

sea de pasos solitarios,

En la poesía encuentras

Motivos necesarios.

Reflexiona en el aroma dele café que pasa

Las `palabras que quedan

Como una huella en casa.

La nostalgia motiva a seguir escribiendo,

Con jardines de cafés,

Donde las poesías van tejiendo,

Y e cada letras, sueños van durmiendo

Con recuerdos, que en el alma van quedando-

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TE LLAMO

Magi Balsells / España

Te llamo, no contestas

Te busco, no te encuentro

Pregunto, nadie dice nada

Solo en mis sueños estas.

Escuchar tu voz 

Notar tu cuerpo

Amarte una vez más

Pasar del sueño a la realidad

No padecer tu ausencia

Dejar estas inquietudes

Que matan mi alma

Y nublan mi mente,

¿Por qué de mi te escondes?

Cuando ningún mal te deseo

Eres toda mi existencia

Sin ti, la vida no importa

Transito tristemente

Como perro sin dueño

Esperando tú presencia

En mi vida esta ilusión mantengo

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BIENVENIDA

Isidoro Barrera Molina / México

Dedicado a Fátima Andreé

El tiempo es muy corto para contemplarte,
aunque a mí me tarde, tú ni me alcanzas.
Hoy es muy temprano, no puedo abrazarte;
mañana, muy tarde, me estás muy avanzada.

Bendición de Dios a tus padres y abuelos,
esa es tu llegada, gracias al poder de Dios.
Sabiduría hoy pedimos al dueño del cielo,
para siempre, ciencia y una vida mejor.

Grandiosa chiquilla, un presente hermoso,
bienvenida seas, con tu papá y mamá,
con sonrisas tiernas al acariciar.

No haces sollozo, sola traes halo venturoso.
Hoy una bebita, y mañana mujer serás,
para orgullo futuro, regalo precioso.

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DOS BELLEZAS

Isidoro Barrera Molina / México

La vi junto a su ventana

Cuando miraba el paisaje

Que frente a su ventana nace

De aquella ciudad suriana

Como muestra de un linaje

De antigua selva serrana.

Dos bellezas se hermanaban

La mujer y esa montaña

Formando hermosa maraña

A una sus flores bordaban

Y a la otra sus pestañas

Que bellos ojos cuidaban

Yo gané en partida doble

Cuando descubrí esos ojos

Adornando rostro hermoso

Con una sonrisa agradable

Y en un cuerpo primoroso

Con cadenciosos andares

Yo al santo mayor le pido

Sin levantar mucho alarde

Solo ayúdame compadre

Pero haciendo poco ruido

Que yo solo hare mi parte

Si tu eres buena conmigo

Tu serás nuestro invitado

Residente en la montaña

El guardián de hoy y mañana

Para siempre venerado

Bien hechos de nuestras almas

No me olvides gran hermano

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MUSA ENTRE SOMBRA

Marcela Barrientos / Argentina

A mi musa herida, que sangra en silencio,  

tu alma desgarrada que hoy prefiere la sombra,

resuena en mis sueños con ecos de angustia,  

una melodía triste que el viento ha olvidado.

Eres la flor marchita en un jardín de cenizas,  

el susurro frío que atraviesa la penumbra,  

el aroma a tierra seca que espera la lluvia,

la caricia áspera de un amor que se desgasta.

Tus ojos, pozos profundos de lágrimas y fuego,  

reflejan mares oscuros donde naufraga mi esperanza,  

y en tu piel, como mapas de heridas abiertas,  

se dibujan senderos de dolor y de añoranza.

La luz que alguna vez te iluminó se ha extinguido,  

dejando en tu rostro la sombra de un eclipse,  

y en cada respiración, la sensación de un suspiro  

que busca en el silencio la razón de tu derrota.

Mas en tu herida aún arde una chispa de vida,  

como un faro apagado en la tormenta del alma,  

y aunque el dolor te robe la sonrisa y el aliento,  

tu espíritu herido aún susurra la esperanza.

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LIBRES

Inés Blanco (Luna de abril) / Colombia

Huyo de mi propio

laberinto.

Voy en busca

de la calle abierta.

Camino con la lluvia

que moja los ojos y los pies.

Me miro en los espejos

del agua movediza.

Tropiezo con las gentes…

– parecen de otros mundos -.

Con mi silencio

a todos les hablo.

Me reanimo al sol.

De aromas me alimento.

La noche y sus fantasmas

me persiguen.

Un farol insomne

gotea húmeda la luz.

Recojo las palabras

que duermen en la calle.

Las apunto en mi cuaderno:

ellas y yo, nos declaramos libres.

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SÍLABA

Inés Blanco (Luna de abril) / Colombia

Yo, de la soledad

he venido

y en la soledad

me oculto,

me protejo,

muero y resucito.

Junto a ella

encontré la palabra

y su alegría,

su esplendor

y la nostalgia,

el bullicio y el silencio.

Con ella me recreo,

danzo con su música…

soy fantasma,

realidad y asombro.

Me deletreo,

soy sílaba y poema,

mujer y encantamiento.

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LA POESÍA

María Elena Camba / Argentina

La poesía es un grito en el desierto
La luz que enceguece la mirada
Un puñal que se aloja en la garganta
Lo no dicho, lo sagrado y lo blasfemo
La esperanza en la desesperanza
El mantra de la revelación
Es la voz de Dios
La utopía hecha metáfora

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NUESTRO MAR

María Elena Camba / Argentina

Eres la estampa
de un Dios indeleble
en tu fluir constante.
Infinito devenir,
metáfora cristalina
en horizonte azulado.
A veces tu oleaje
galopa furioso,,
como animal sediento.
Arrastras todo a tu paso
Borras huellas
Alivianas pesares
Otras ofrendas sereno
tus más preciados dones
en eco de caracolas.
Eres la voz de Dios,
paraíso marino
que nos arrulla.
Promesa de resurrección,
que resuenas constante
en acordes celestiales.
Hoy te contemplo
con ojos de salitre
y manos de algas
Tu voz transparente
canta entre las olas
y de nuevo ilumina
mi orilla de eternidad.

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MIS ATARDECERES

Libia B. Carciofetti / Argentina

Siguiendo un poema de Jorge Luis Borges

Camino entre la gente

Que viste las calles.

Entre idas vueltas…

En busca de nadie.

El sol ya declina como mi corazón en la tarde.

Y esta tristeza mía.

Que agoniza en el parque.

Porque presiento a los parias,

mendigando entre los árboles.

Mi voz no tiene eco, y mis ojos.

Mis ojos ¡Ya no ven!

Me siento miserable.

la sangre se me cuaja

en las venas que arden. 

Estoy ¡Tan herido!

Que no puedo mirarles

porque en el ocaso de mi vida, reconozco que no fui feliz.

Teniéndolo todo…y fue culpa ¡de nadie!

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AMOR

Susana Curbela / Argentina

Porque sos ,
de lo eterno, lo infinito,
olvido con frecuencia
mi mortal envoltura.
Y permanezco, entonces,
entre un vago realismo,
y la esencia vital
de mi figura.

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YO SOY

Susana Curbela / Argentina

La calidez de un nido
Nido que protege las almas heridas
del dolor de una noche eterna.
Yo soy
Un pecho henchido de felicidad.
Felicidad que me inunda
cuando mis hijas elevan sus mejillas al cielo.
Yo soy
Caminos de sangre.
Sangre que atraviesa
mis eternidades.

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HECHICERA I (El)

Beatriz Di Nucci / Argentina

Hay algo en ti que es de hechicera
y me llevas por el aire bruja blanca
no sé si el lenguaje de tus manos
el timbre de tú voz, o la mirada.
En la cueva infinita de los sueños
donde guardas celosa los conjuros
curioso entre aquella tarde
quedando por siempre entre sus muros.
soy hombre tan solo que se asombra
al ver tú apariencia transformada
en extraños ensueños te revelas
y puedes hacer de mí, del todo, nada.
Quiero ver danzar tus pies descalzos,
sobre la playa que el mar besa bravío
y saber así que majestuoso
se rinde ante ti, cariño mío.
No me despiertes, y déjame que sueñe
es la realidad donde yo vivo
amarrado a la noche de tú pelo
soy el más fiel de todos los cautivos.

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HECHICERA II En la Playa (Ella)

Beatriz Di Nucci / Argentina

Mis huellas quedaron en la arena
de la playa que el mar besa bravío
y viste así que majestuoso
se rendía ante mí, manso y tranquilo.
Me vestía el agua, con su espuma,
se humedeció tú cuerpo, junto al mío,
cuando el tul de la bruma nos cubría
quedando en las sombras confundidos.
Fuiste hombre envuelto entre mis brazos
fuiste brazas quemando los sentidos
con el encanto sutil de esos momentos
que los dos tan solo compartimos.
Se quebró el hechizo con su magia
que, de golpe, presurosos nos bebimos.
Nos separamos al despuntar el día
buscando cada cual otro camino.
Hoy he vuelto después de tanto tiempo
y recuerdo la feliz algarabía
que dejo la embriagues de aquella noche
cuando sentí fundir tú alma con la mía.
La playa me esperaba solitaria,
el viento azotaba mis oídos
dije tú nombre, y pude ver de pronto
que ninguno de los dos había partido.

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DESPUÉS DE LA LLUVIA 

-Enrique Fredy Díaz Castro / México

Su música es un arrullo 

que despierta los sentidos,

como aliviante suspiro 

que se pierde entre murmullos.

Ver al cielo encapotado,

los cerros reverdeciendo,

y el sol que se va perdiendo 

sobre aquel manto nublado

Se torna gratificante 

mientras se escuchan los truenos 

señal de un período ameno 

con la lluvia refrescante.

Por las calles los riachuelos 

indican que allá en la sierra,

bien mojada está la tierra 

con la bendición del cielo.

Nos empapa la alegría 

el aire huele a riqueza,

con la divina proeza 

de refrescarnos el día.

Las avecillas callaron 

cubriéndose en la floresta,

en medio de aroma y fiesta 

que sus trinos resguardaron.

¡Que ya mojé mis zapatos, 

mi pantalón y camisa!

¡No importa, deja tus prisas,

ya te secarás al rato!

Después de la lluvia siente 

como tu espíritu canta,

el ánimo se agiganta 

con lo fresco del ambiente.

Las plazas y los jardines 

recobran el señorío,

como el torrente los ríos,

y el perfume los jazmines.

Gracias por el temporal 

¡Oh Señor del universo!

por el potencial inmenso 

en el naciente maizal.

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BARCOS DE PAPEL

Enrique Fredy Díaz Castro / México

¿Se acuerdan de aquellas,

las tardes lluviosas

Cuando intermitentes

caían como hoy,

golpeantes las gotas

y los nubarrones,

cual negros pendones

tapaban al sol?

¿Se acuerdan hermanos

que por la ventana,

o tal vez parados 

en el corredor,

un tanto impacientes,

un tanto sonrientes,

veíamos la calle

y su alrededor,

listos para cuando

amainara el agua,

salir y mojarnos

en buen retozón?

Ya que nuestras obras

de papiroflexia,

rompían la inercia

del atardecer,

entre los riachuelos

que la calle abrían,

surcaban triunfantes

blancos, tambaleantes,

¡Barcos de papel!

¿Se acuerdan que a veces

nuestro padre hacía

con gran maestría,

doblez por doblez?

¡¡ Qué tiempos aquellos

de nuestra niñez !!

cuando hasta descalzos

solíamos correr…

Cambiaron los sueños,

los años se fueron,

¡¡ como ya partieron

algunos también !!

Hoy, sigue lloviendo

como aquellas tardes,

a la vez que miro

a la nieve cubrir

paulatinamente 

este par de sienes,

pero estoy seguro

que no olvidaré

a aquellos traviesos

que entre los riachuelos

echaban a flote

sus frágiles naves…

sus vistosos barcos:

¡¡ Barcos de papel !!

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SUEÑOS OLVIDADOS

María Cristina Fervier / Argentina

¿El salario y el sudor de cada día

alcanzan para compensar la agonía

de los sueños que yacen olvidados?

¿Vale la pena esta lucha de querer

olvidándonos del ser?

¿Ser esclavos de quién,

por qué, para qué?

Sólo se es un número

que autómata produce

¿Quién inventó indolente

el perverso sistema

que encasilla y corroe,

atrapa y enjaula?

Si el hombre nació libre

como lo son los pájaros,

¿dónde silenciaron sus trinos?

¿Acaso en la cruz negra

labrada por la avaricia?

Quietos, manchados de niebla,

los sueños están tan altos.

¿Serán pájaros liberados

que vuelan sin alcanzarlos,

o entre la corrupción y la ignominia,

esperanzas de bolsillo

perdidos por los agujeros raídos?

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ARBOLEDA

Luis García Montero / España

Dormía en el refugio de los débiles,
una cama revuelta
de oscuridades fuertes,

cuando bajó su sueño a sespertarlo.
Puso entonces los pies
en un mundo nevado.

El frío de las ropas por el suelo,
de los amaneceres
y los zapatos viejos.

Como los pedregales de la casa
no esperan el orgullo
de una sombra descalza,

pudo abrir los cerrojos de la puerta,
llegar al campo libre
sin que nadie lo viera.

Y se atrevió a romper con su destino.
Cortó a la luz del día
la flor de los malditos,

soportando la noche del cobarde,
la angustia de los números
y la rabia del ángel.

Buscó la soledad de una arboleda,
y sigue allí, lejano
para sentirse cerca,

vigilante de lunas despedidas,
con la plata del sueño
y el limón del realista.

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M

PEDIDO

Carlos González Saavedra / Argentina

Voy a pedirle a mi ángel

lleve esta carta al cielo,

Donde viven las estrellas

Y se cumplen las quimeras. 

  Quisiera sentirme pleno

 en una casa blanca y solariega

Colmada de malvones y hortensias,

 Donde, su  patio tenga…

Una higuera!!!

 Una mesa larga…,

Para la familia, cuando venga.

¡¡¡Los ambientes…, amplios

Llenos de luz y colores.

 Árboles copiosos,

 de hojas como lentejuelas.

Que todo brille…,

 que mis relaciones estén plenas.

 Y por las noches,

Con guitarras, se vayan  las penas.

Las ventanas, sin pistillos…

Que entre el sol de la mañana

y deje su calor, a la siesta.

Con una vida prodigiosa,

De hijos, nietos, amigos,

Amor y gente buena.

Para eso vine.

Por eso, espero tranquilo;

Este  sueño realizado

En cualquier lugar, que sea.

 No han de ser, mis días,

 tan aciagos, si llevo con ellos

 una sonrisa eterna

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CUANDO LLEGAN…

Carlos González Saavedra / Argentina

Cuando llegan los nietos, el cielo se abre

Y bajan presurosas luces del universo,

Colmadas de amor.

Todos, me llaman abuelo.

Se respira inocencia,

se renueva la existencia

Un nuevo tiempo comienza.

Estrellitas de luz, que han esperado

pacientes en el tiempo,

a empezar de nuevo

Nos muestran que la vida es eso;

Amor, ternura, sueños…

Mi corazón se enternece,

Su ingenuidad, sus sonrisas,

hace que todo lo olvide.

El jardín familiar reverdece;

tiene brillo, florece.

Semillitas del cielo, floreciendo.

Son luz,

antorcha que viene de lejos,

motor que empuja mis sueños

Transformándolo todo,

cuando me llaman abuelo.

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HERENCIA DE MAR

Elspeth Gormley / España

Mis abuelos fueron hombres de espuma,

de redes tendidas bajo la luna.

Sus manos curtidas por viento y sal

tejieron mi historia, mi rumbo vital.

Con ojos de faro, de cielo y de bruma,

miraban el mar como quien se suma

a un pacto secreto, a un viejo ritual,

donde cada ola es verso inmortal.

Sus voces eran canto de madrugada,

sus pasos, leyenda nunca olvidada.

En cada mareo, en cada tormenta,

la vida les daba su dura cuenta.

Pero ellos, valientes, sin más abrigo,

alzaban la frente, seguían su amigo:

el mar que los llama, que nunca miente,

que a veces castiga, pero es presente.

Yo escucho sus nombres en cada ola,

en cada gaviota que el cielo escolta.

Sus historias viven en mi memoria,

como anclas profundas de vieja gloria.

Me enseñaron a amar sin condiciones,

a leer el viento, a oír corazones.

A saber que el miedo no es enemigo,

sino compañero en todo camino.

Sus botas gastadas, sus viejos remos,

sus cartas de amor que aún no leemos.

Todo eso guardo como un tesoro,

como un mapa antiguo lleno de oro.

Y si alguna vez me siento perdida,

recuerdo su fuerza, su fiel partida.

Ellos me enseñaron que el mar no engaña,

que todo se encuentra si el alma baña.

Por ellos escribo, por ellos respiro,

por cada silencio, por cada suspiro.

Por cada jornada que no volvió,

por cada mirada que el mar llevó.

Mis abuelos fueron hombres de espuma,

y yo soy su nieta, su voz, su pluma.

Que el mar me bendiga como a ellos hizo,

que en cada poema encuentre su latido

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ÁMAME MÁS SI PUEDES

Jaime Hoyos Forero / Colombia

“Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.

Racimos refregados. Mordeduras bermejas.

Yo soy el que en la hora del amor te desea”.

(Pablo Neruda)

Todas las dichas del amor están

En tu cálido cuerpo, diluidas.

En mis labios de tierra florecieron tus besos

Y en mis dedos quedaron guedejas de tu pelo.

Yo soy el que en la noche despierta tus instintos.

Tu ser es el jardín de asombro de mis ojos,

flor roja cuyos pétalos deshojaron mis manos

y dejaron en ellas sus aromas de Oriente.

Y ahora rompe mis cercos;

tus brazos de querube, conviértelos en alas;

pon a volar en ellas tu corazón inmenso.

Libera de tu pecho los deseos contenidos.

Da rienda a tus secretos, revélame tus sueños.

Me gustas como eres: la mujer más auténtica,

la que todo lo puede por el hombre que ama.

La del verso sin métrica rebosante de esencias,

la de la ardiente estrofa cargada de metáforas.

La que le canta al hombre con fuego de palabras,

con poemas que llevan la marca de tus besos,

y en donde cada sílaba quema como una brasa.

Ámame más si puedes:

Mírame ciegamente porque soy el que te ama.

Yo soy el que en la noche levanta tus dos brazos

y te siembra caricias y te riega de besos

y brinda por tu vida con seco vino puro

en las copas talladas de tus bruñidos senos.

Y no ceses de amarme porque la vida es corta,

y solamente amando se puede entrar al cielo.

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UN DÍA

Jaime Hoyos Forero /Colombia

Te dirás…

-¡lo amé tanto!-

Lo dirás sin dolor y sin tristeza.

Pasarán tus palabras por mi lápida

como pasan los ríos por las piedras.

Ya nada me diré y estaré muerto.

Solo tendré de mí la sepultura

Y de tu alcoba en un rincón, mis versos.

Pero tú vivirás. Y mi recuerdo

Se irá desvaneciendo en tu memoria.

Solo cuando te acuerdes de mis besos

que un día florecieron en tu boca,

sentirás en tu sangre un hervor breve

y una sonrisa asomará en tus labios…

(Recordaciones locas).

Aún entre la tumba,

no olvidaré tu voz, tu amor, tu cuerpo.

Tú pasarás tu mano por mi lápida

como limpiando el último recuerdo.

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CAFETEANDO

Lamberto Ibárez Solís / México

Bebida como la tinta
del África bienvenida
y con el agua fundida;
aromático lo pinta.
Porque mis sueños los finta,
tus ricos granos tostados
que con panela mezclados,
con bolillo o con telera;
una mañana cualquiera
de tantos días nublados.
Nublados con buen café
de mi sierra atoyaquense
y como buen zacualpense;
rico almuerzo comeré.
Con el café hilvanaré,
algunos versos sentidos,
tímidos y cohibidos;
venidos de matorrales
de mis montes y maizales
a mi mente bienvenidos.
Venidos llenos de gotas
en este mar que no cesa
con sus olas cual turquesa;
ya van rimando mis notas.
En los picos de gaviotas
que alegres graznan el cielo
con el vaivén de su vuelo,
mi júbilo las alcanza
en su volar como danza
y unidas buscan consuelo.
Consuelo en sus desventuras,
en simetrías perfectas;
con sus trazos de arquitectas
desparraman aventuras.
Unas locuaces criaturas
que en mis playas admiré;
zigzagueantes divisé
al asomarse la aurora
porque Dios bendiga la hora
que disfruto mi café.
Mi café humeante disfruto
con mis hermanos cafeteros
y música de troveros

se van las horas, minutos.
Sin aburrirse en absoluto
en charlas y discusiones,
acarician las canciones
al compás de las guitarras;
entonando “La Cigarra”
que se agolpa en emociones.

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¿A DÓNDE VAN ?

Andrea Kiperman / Argentina

¿A dónde van los besos no dados?  
¿Las caricias no entregadas?  
¿A dónde van los abrazos entrecortados?  
¿A dónde van los sueños no realizados?

¿A dónde van las palabras no dichas?  
¿La melancolía de lo que pudo haber sido?  
¿A dónde van esos pensamientos que solo se quedan en nosotros,  
sin poder ser expresados?

¿A dónde se quedan esas miradas desencantadas?  
¿A dónde queda el amor, ese amor frenado?  
¿A dónde quedamos tú sin mí, y yo sin ti?

Sencillamente, no lo sé.  
No sé qué será de nosotros.

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HACIA EL SUR

Liliana Lorán / Argentina

Las nubes espumosas y grisáceas

Se empeñan en cubrir el cielo azul

El día plomizo, se abraza a las paredes

De las casas que miran rumbo al sur

La calleja parece que desciende

Desde el mismo ciclo y es su albur,

Bajar entre yuyos y guijarros

Llevando las huellas rumbo al sur

Barrio humilde blanqueado por los soles

Ni la sombra fugaz del abedul,

Refresca en horas de la siesta

Tus ventanas abiertas hacia el sur.

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CUIDEMOS LA TIERRA

Elsa Lorences de Llaneza / Argentina

La tierra ruge,
la tierra sufre,
culpa del hombre
que no comprende
de su dolor:
Tala de árboles,
obras mal hechas
que inundan campos,
matan ganado
causan dolor.
Hombres sin alma
que campos queman
sin importarles
que mucha gente
sin casas quedan.
La tierra ruge,
la tierra sufre.
Pide a los hombres
su compasión,
pide que surja
la paz del alma,
que nos amemos
en la oración.
Que consigamos que todo vuelva
hacia el principio de la creación,
para que ancianos, niños y hombres,
junto a la tierra que Dios nos dio
seamos felices y consigamos
todos unidos vivir con amor.

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LA VIDA EMPIEZA MAÑANA

Margarita Mangione / Argentina

Hoy buscando cosas viejas

cayó la caja en mis manos…

¡Cuántos recuerdos lejanos

encontré en ese paquete!

Tu palabra que promete,

mil besos en los papeles,

con los falsos oropeles,

de esas cartas mentirosas

y sus palabras tramposas,

tan dulces como las mieles.

Como fieras en tropeles,

hasta mi mente llegaron,

las lágrimas que lloraron

mis ojos por tus engaños.

Hoy transcurridos los años

persiste el sabor amargo,

de mi culpa me hago cargo

no debí confiar en ti

y así en tinieblas me hundí,

sumida en triste letargo.

En este camino largo

tu ausencia entre mis paredes,

entretejió falsas redes,

en esa orfandad eterna.

Y como animal que inverna

me encerré en mis soledades,

tus sempiternas maldades,

mi corazón agostaron

y hecho trizas lo dejaron,

víctima de tus crueldades.

Ajeno a mis realidades,

te desplazas por el mundo

y yo en mi abismo profundo,

entre el dolor sobrevivo.

Ya no encuentro el atractivo

que antes tenía la vida

y en mi angustia repetida,

quiero olvidar y no olvido,

mi amor no correspondido,

que aún sufre por tu partida.

Aún de nostalgia vestida,

he de quemar esas cartas,

ya no quiero que compartas,

ni un minuto en mi existencia.

No hará falta mucha ciencia,

un fósforo es suficiente,

y cuando el papel ardiente,

falsas promesas destruya

ya no seré yo quien huya,

por quitarte de mi mente.

He de tenerlo presente:

la vida empieza mañana,

la esperaré en la ventana,

cuando se cierren las puertas.

Y cuando mi dicha adviertas,

mantente de mí lejano,

que este reino soberano,

es mi sitio predilecto,

y aunque es un mundo imperfecto,

para el amor es temprano…

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DESIGUALDAD INCIERTA

Antonio Morelos / México

Solo por culpar culpaste

porque un motivo no había,

por ser hombre lo acusaste

sabiendo bien que mentías,

como eres mujer pensaste

que el mundo te lo creería.

La mujeres como tú

dicen merecerlo todo,

actúan con ingratitud

aunque pisaron el lodo,

que les manchó su virtud

y les opacó el decoro.

Muchas piensan por igual

viviendo el mismo modo,

jamás dudan ni en culpar

a los hombres del decoro,

que han perdido al caminar

por calles con mucho lodo.

No culpen su proceder

a consecuencias ajenas,

cuiden su rol de mujer

viviendo una vida plena,

y el hombre en su deber,

las ama, no las condena.

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CONFUNDIDA

Antonio Morelos / México

Dudas de ser como eres

y eso te causa inquietud,

no disfrutas lo que tienes,

ni haz vivido en plenitud,

tampoco sabes que quieres,

ni sabes quien eres tú.

Quizá te hayas confundido

con cosas de aquel ayer,

que soñaste habías tenido

y fuiste una gran mujer,

pero solo un sueño ha sido,

ya hoy es otro amanecer.

Los sueños, solo eso son,

la realidad es otra cosa,

vivir tiene una razón

encuentra la tuya ahora,

descubre esa gran misión

y vive sin ser tu sombra.

Eres como eres, no otra,

acepta esa realidad,

regresa a tu mundo ahora

que te espera tu lugar,

que el mar y el sol te valoran

y también la sociedad.

Si buscas lo que tú piensas

que es tuyo, pero no está,

no juzgues, es tu conciencia

quien te dirá lo que harás,

solamente abre las puertas

del amor y la humildad.

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LA MUSA Y EL ESCRITOR

Sarah Petrone / Argentina

Un sueño de plumas blancas

sensitivas, algo viejas

medita  justo a mi lado,

suspira y mira sereno.

Me observa mientras desato

cuadernos y lapiceras

y me toma de la mano

escribiendo mi poema.

Le dejo hacer y sonríe

porque sabe que comprendo

que tiene poder en mí,

y siente lo que yo siento.

 Aquí me borra un quejido,

allí corrige la letra,

el pensamiento se copia

como alumno y su maestro.

Releemos a la par 

y discuto su fonema,

las rimas que quiero yo, 

son las que él aborrece.

Un café para el disfrute

sin azúcar, nos deleita,

amargo como el amor

que se sufre en lo secreto.

El tintinear e cucharas

revuelve exquisito néctar,

y el aroma del café caliente

invade el cerebro.

Las papilas gustativas

de lo amargo y de lo excelso

comienzan a despertar

las formas y las ideas.

Reanudamos la labor

complacidos y contentos

poniéndonos, al final, de acuerdo

…Casi de acuerdo.

Con un apretón de manos

sonreímos satisfechos.

Los versos, tienen que dar

la vuelta al mundo,

y que regresen

transformados en amor,

en color, en otros sueños.

La musa la pongo yo. 

El escritor, es mi esencia.

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    METAMORFOSIS

Sarah Petrone / Argentina

Quedó atrapado en esa letanía

que alguna vez oyó desde la infancia.

Se creyó igual que cada día,

como una nota más, del pentagrama.

Negó que fuera por melancolía,

sin embargo, mucho se notaba.

Rodó una lágrima mientras despedía

con un mohín, la gota, de su cara.

La vida equivocó lo ya sabido.

Algo se escapó por la ventana,

dejó en su alma, la voz de otro destino

y el cuerpo despertó ya desdoblado.

Intentó ser lo que todos querían,

pero apenas pudo hacer lo que deseaba,

escondido en la realidad que no pedía,

de cara a la realidad, fingió ignorarla.

Debajo de la piel, un mundo nuevo

ya en lo desconocido se gestaba,

y en ese reconocerse, o no, que no era suyo,

con otro cuerpo, otro ser salió adelante.

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EL FUEGO MERECIDO

Graciela Reveco / Argentina

En conmemoración de Dante Alighieri

En la Divina Comedia
el Dante
atraviesa con la lira sus enmiendas
y no solo destraba los límites de la mujer cautiva
relegada a la presencia servil y de puerperio
sino que persigue el sentido de la vida
del amor
y allí, en lo más profundo del teatro
encuentra un purgatorio donde expiar las faltas
incita las lumbreras de un infierno desértico
para quemar las culpas
y desenredar la conciencia
cuando dice
“rompió el profundo sueño de mi mente
un gran trueno
de modo que cual hombre que la fuerza despierta
me repuse”
porque el alma humana es un retazo de tiempo
que se dobla y desdobla por las heridas que sangran
y necesita descifrar un pentagrama de consuelo
en cada palabra
en un lugar que destrabe el mutismo
de un Dios que brilla en el sagrario
y con el perdón que apague el fuego
«descendamos ahora al ciego mundo
-dice el poeta todo amortecido-
yo iré primero y tú vendrás detrás»
con el reflejo de arrugas en la frente
que libere la osadía del que clama
“y me dijo:
la angustia de las gentes que están aquí
en el rostro me ha pintado la lástima
que tú piensas que es miedo
vamos, que larga ruta nos espera»
caminar entre llamas y los estratos
de las suelas gastadas y el ocre de la hoguera
donde las cenizas no callan
“así me dijo

y así me hizo entrar al primer cerco que el abismo ciñe
¿no me preguntas qué espíritus
son estos que estás viendo?
quiero que sepas
antes de seguir
que no pecaron
y aunque tengan méritos
no basta
pues están sin el bautismo
donde la fe en que crees
principio tiene”
y pretendo habitar su perspectiva
aceptar la constricción y la ausencia necesaria
según el precepto
los orígenes del óvulo que en el alma nace
con su axioma hacia el futuro
mientras la comedia dependa de la letra
y no termine en la última palada de la muerte
aunque la fosa permanezca abierta
y provoque otra proclama del artista
que atraviesa el infierno del purgatorio
solo para entender la vida
entonces, dice el Dante en su diatriba
“al cristianismo, fueron anteriores
y a Dios debidamente no adoraron
a estos tales, yo mismo pertenezco”
y como él
en las liturgias de cada Pascua concebida
con distintas banderas de un culto peregrino
todos pertenecemos
a una promesa de cruz y clavos
a un salmo que cada año desarruga su tiempo
y resucita del cielo a la tierra
de la tierra al cielo
por ese viaje que todos aguardamos
en la oscuridad y el silencio
mismo fuego del poeta en la comedia
divina comedia
infierno… que quizás nos merecemos.

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LIRAS AL OLIVO

María Sánchez Fernández / España

Me voy a la aceituna

con mi vara, mi baraja y mi jumento,

siguiéndome la luna

con cara de contento

en el olivar toma su asiento.

¡Ay, luna aceitunera!

que vas a la faena divertida.

Cuando el mantón te espera

para la recogida

tú vas, luego la amanecida.

Mis manos se encallecen

vareando las ramas plateadas,

pero se enorgullecen

por ser muy deseadas

y del fruto serán muy bien colmadas.

¡Hermosa atardecida

que cubres la faena de colores!

La mano encallecida

enjugó los sudores

y bendice al olivo en sus amores…

Mi alma se ha ensanchado

Y el campo se ha cubierto de canciones,

El tajo ya ha cesado

Y vibro de ilusiones

Evocando a mi amor tan deseado

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LA MARAVILLOSA SUERTE DE QUE TODO SIGA EN SU SITIO

Elvira Sastre / España

Tus arrugas:

las toco y pienso en todos esos campos

que asaltamos de jóvenes,

que allanamos sin vergüenza

y con pasión.

Tus arrugas:

las toco y veo ahora

montañas llenas de ríos

e historias,

hechas con árboles ya viejos

que nadie entiende que resumen el paisaje.

Tu cuerpo:

lo toco y creo en el deseo

del tiempo,

en los sueños de las noches de insomnio.

Tu cuerpo:

lo toco y lo recorro de memoria y recuerdo

lo absoluto del amor,

el milagro de conocerte e invadirte

con la paz que da

alcanzar el hogar,

la maravillosa suerte de que todo siga en su sitio.

Tu silencio:

lo toco y me parece joven,

tus veinte años devueltos a un gemido entrecortado.

Tu silencio:

lo toco y lo traduzco en otro idioma

que se antoja lejano pero sigue ahí,

hablándonos,

recordando la chispa que enciende el juego,

el trozo de madera que lo aviva.

Te toco.

Y entro en ti,

con el nervio de una guerra

que ya ha terminado

pero en la que aún resuenan los disparos.

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