ARTÍCULOS – MAYO

Todo el contenido publicado en esta revista está protegido por la Ley Española de Propiedad Intelectual y por el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, conforme a su artículo 2 y disposiciones concordantes.

Articulos

“Cada artículo es una invitación a mirar el mundo con más calma.” E.Gormley

COLABORAN

Miriam Alberganti – Argentina

Maren Alberdi – España

Ilka Oliva Corado – Estados Unidos

Iñigo Domínguez – Italia

Luz Fontana – Italia / España

Naiara Galarraga – Brasil / España

Elspeth Gormley – España

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ARQUITECTOS DE MI IMAGINACIÓN

Miriam Alberganti – Argentina

A veces, cuando me siento frente a la pantalla en blanco —o ante el papel, en esos días de trinchera analógica—, me doy cuenta de que nunca escribo realmente a solas. Detrás de cada parpadeo del cursor, de cada palabra que decido borrar o salvar, hay un eco. Un murmullo constante que no me pertenece del todo, pero que habita en mí.

Hoy quiero hacer una pausa en el ruido para dar las gracias. Gracias a ustedes, los grandes escritores del ayer y del hoy, por ser el alimento inagotable de mi imaginación y los verdaderos arquitectos de la musa que hoy me inspira.

A los clásicos, a los inmortales que escribieron a la luz de las velas, entre el humo de revoluciones o en la quietud de siglos pasados: gracias. Ustedes construyeron los cimientos de este rascacielos. Me enseñaron que el alma humana, con sus abismos y sus cumbres, no muta tanto a través del tiempo. Sus textos sobrevivieron a la historia para recordarme que las palabras tienen peso, textura y el poder absoluto de desafiar la mortalidad.

Y a los contemporáneos, a mis referentes del presente que navegan este mundo hiperconectado, fugaz y a menudo caótico: gracias también. Ustedes me demuestran que la literatura está viva, latiendo y reinventándose en tiempo real. Me inspiran a encontrar la poesía en el asfalto, a diseccionar la ansiedad moderna y a entender la complejidad de existir aquí y ahora. Ustedes son la prueba de que todavía hay historias que merecen ser contadas.

Siempre se habla de “la musa” como si fuera un ente místico, un chispazo de genialidad que cae del cielo. Pero yo conozco mi propia verdad: mi musa es un algoritmo analógico, un mosaico inmenso formado por todas sus obras. Está hecha de la tensión de sus tramas, de la melancolía de sus versos, de la arquitectura imposible de sus universos fantásticos. Cada libro, cada ensayo, cada artículo que he devorado ha sido el combustible puro para mi propio motor creativo.

Gracias por atreverse a mirar el vacío, a pelear con sus propios bloqueos y volver a nosotros con historias. Gracias por prestarme sus ojos cuando no sabía cómo mirar el mundo. Al compartir sus voces, me dieron el valor, la rebeldía y las herramientas necesarias para salir a buscar la mía.

Hoy, cada letra que tecleo es, en el fondo, un humilde y eterno tributo a todos ustedes. ¡Sigamos escribiendo!

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JUNIO: el mes en que miles de jóvenes se juegan un sueño

Maren Alberdi España

Cada junio, mientras el calor empieza a insinuarse en las calles, miles de jóvenes se sientan ante un pupitre para enfrentarse a la PAU. Y, aunque no lo digan, aunque intenten parecer tranquilos, llevan dentro un torbellino que nosotros conocemos bien. Porque todos fuimos ellos alguna vez.

Este año las notas de corte rozan el 14. Un 14 que no es solo un número: es una presión silenciosa que pesa sobre sus hombros. El 60% depende de lo que han hecho en Bachillerato. El 40% se decide en unos días que parecen interminables. Y alrededor, un país entero conteniendo la respiración.

Los adultos miramos desde fuera, pero no desde lejos. Recordamos perfectamente el temblor de las manos, el estómago encogido, la sensación de que todo se jugaba en un examen. Recordamos el olor de las aulas, el silencio tenso, el reloj avanzando demasiado rápido. Recordamos la mezcla de miedo y esperanza.

Hoy son ellos quienes viven ese vértigo. Miles de jóvenes con miles de sueños: Medicina, Ingeniería, Arte, Derecho, Enfermería, Psicología… Sueños grandes, sueños pequeños, sueños que aún no saben cómo nombrar.

Y sí, algunos no llegarán a la nota de corte. Tendrán que elegir otra carrera, otro camino, otra puerta. Pero los adultos —que ya hemos vivido unas cuantas vueltas de la vida— sabemos algo que ellos aún no ven: los caminos que parecen secundarios a veces llevan justo al lugar donde uno debía llegar.

Porque la vida no se decide en junio. Ni en un examen. Ni en una nota. La vida se decide en el tiempo, en la constancia, en la capacidad de adaptarse, en la valentía de seguir adelante incluso cuando el plan A se tambalea.

Por eso, este artículo no es para ellos. Es para nosotros. Para que acompañemos sin presionar. Para que escuchemos sin juzgar. Para que recordemos que a los dieciocho años nadie tiene por qué saberlo todo. Para que no olvidemos que detrás de cada joven hay una historia, un esfuerzo, un sueño que merece respeto.

Junio pasará. La PAU pasará. Y ellos seguirán construyendo su vida, con más fuerza de la que imaginan.

Y nosotros, los adultos, seguiremos ahí: recordando nuestros propios nervios, y sosteniendo los suyos con la serenidad que da haber sobrevivido a todos los exámenes que no venían en ningún libro.

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LA GUATEMALA DEL ETERNO ABUSO A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Ilka Oliva Corado – Estados Unidos

Guatemala, país de desigualdades eternas y racismo enraizado hasta en el azúcar del café. País de clasistas muertos de hambre. En esa Guatemala que se desborda de poesía y memoria en los huipiles de las mujeres indígenas y; de sacrificio y trabajo milenario en sus manos y espaldas, la exclusión la ponen los mestizos que desde siempre se han creído superiores por etnia y clase social. 

En esa Guatemala de indígenas masacrados y desaparecidos en masa, en la Guatemala de la desmemoria colectiva, del abuso gubernamental, de la deforestación, de  los ecocidios, de la migración forzada, de las parvadas de clicas criminales saqueando el Estado. Esa Guatemala de mestizos jactándose de tener niñas indígenas de empleadas domésticas en sus casas. De indígenas rajándose el lomo cargando los bultos de los mestizos en el mercado La Terminal. De mestizos muertos de hambre. 

Guatemala, donde se vivió uno de los genocidios más atroces de la historia latinoamericana que buscaba exterminar a los pueblos originarios. Poco ha cambiado desde entonces, los indígenas siguen siendo humillados, excluidos y explotados. Sus tierras siguen siendo robadas por oligarquías a las que el Estado solapa, las aguas de los ríos contaminadas dejando a comunidades enteras sin sustento. Porque en la Guatemala de las eternas desigualdades y el racismo los pueblos originarios son los más maltratados, pero también los más dignos. Lloran solos a sus muertos, como si la muerte de un indígena no valiera lo mismo que la de un mestizo, como si masacrar indígenas fuera como atacar plagas. 

Se cuidan entre ellos, se abrigan entre ellos porque solo se tienen a ellos mismos, los indígenas en Guatemala como parte de la sociedad y la población solo existen para ser explotados. Guatemala está parada sobre sus lomos, resuella el país gracias a las remesas que envían miles de migrantes indocumentados, esos migrantes son en su mayoría indígenas que han tenido que abandonar sus pueblos para irse a buscar la vida a otro país. Entonces también, a pesar de ser discriminados por sus propios connacionales ellos los mantienen a flote con sus remesas. Guatemala no subsiste gracias los mestizos, logra medio respirar gracias a las remesas de miles de indígenas. Los mismos indígenas que probado está que en tiempo de crisis dan a manos llenas, se quitan el bocado de la boca para darlo a quien tenga necesidad sin detenerse a pensar en etnias. 

Y esto se ve también en las luchas por la defensa del medio ambiente, son los indígenas los que ponen el pecho, los que defienden el agua de los ríos, los que defienden los bosques, los derechos humanos de sus pueblos. Y cuando atacan, violentan o asesinan a uno de ellos, son ellos los únicos que salen a denunciar. Está patente el caso de las mujeres ixiles que denunciaron haber sido violadas por miembros del ejército en tiempos de dictadura, en el juicio por genocidio en el 2013. La sociedad las dejó solas, no solo las acusó de mentirosas también las discriminó por su etnia. 

Está el ejemplo de la Masacre de Alaska, el 4 de octubre de 2012 en donde 7 personas indígenas fueron masacradas   por soldados del ejército en el kilómetro 169, en la Cumbre de Alaska cuando se manifestaban pacíficamente junto  a otros cientos, en defensa de la educación y por el alza a la energía eléctrica.  Hasta la fecha los familiares de esas víctimas siguen luchando por justicia en la Guatemala de la eterna impunidad. La sociedad también los dejó solos, eran indígenas que los mestizos no reconocen como personas. Las poblaciones que en Petén, frontera con México son sacadas de sus casas por docenas de policías y soldados, para entregarles las tierras a finqueros. ¿Qué sociedad por ellas?

Cuando detienen y violentan a periodistas indígenas comunitarios solo los pueblos originarios con ellos.   Y como un ejemplo también reciente, la detención de la periodista comunitaria Anastasia Mejía Tiriquiz, directora de la estación de radio Xol Abaj Radio  y Xol Abaj Tv, en el municipio de Joyabaj, Quiché. A la que se le acusa de sedición, atentado agravado, incendio provocado y robo agravado, porque documentó e informó sobre irregularidades de gestión y manejo del alcalde de Joyabaj, Francisco Carrascosa y las manifestaciones de la población en su contra. Es decir, a las autoridades de turno no les gustó que la periodista documentara con video y audio las imágenes de la población manifestando su rechazo a su gestión en la alcaldía y de ahí su detención no solo para amedrentarla pero también para callar la expresión y denuncia. 

Estas detenciones a periodistas comunitarios se dan con regularidad en un país donde la impunidad socaba toda lucha por la justicia, periodistas que son discriminados por parte del gremio, donde abundan los mestizos, clasistas y racistas que los denigran por sus etnias, pero también porque estos comunicadores no cuentan con el título universitario que los acredite. En el caso de la periodista Anastasia Mejía Tiriquiz se ha visto muy claro el racismo y el clasismo del gremio periodístico del país que cuando tocan a uno de los suyos brincan con uñas y dientes, pero no vaya a ser un indígena porque entonces que se defienda solo. Lo que no sorprende, porque en un país donde el racismo y el clasismo está hasta en las moscas del plato de comida, raro sería que el gremio actuara con solidaridad y por consecuencia humana; que ninguna de las dos la dan los cartones universitarios y vaya que si de eso sabrán los pueblos originarios más que nadie. 

Con qué gran sacrificio los periodistas comunitarios escriben sus artículos de opinión, realizan sus videos, sus notas de audio, toman sus fotografías, denunciando lo que sucede en sus comunidades, pues no cuentan con los recursos materiales ni con el financiamiento de nada, es de su propia bolsa, no trabajan para ningún medio donde les paguen un salario, lo hacen por la necesidad de informar a sus comunidades. Para que encima de todo el abuso gubernamental, el racismo y el clasismo propios del país el gremio no se solidarice con ellos y los ignore con esto colocándolos en posiciones más vulnerables todavía contra el abuso. Pero ni falta que hacen, los pueblos originarios se han defendido solos desde siempre y lo seguirán haciendo. 

Los pueblos originarios de Guatemala exigen la libertad inmediata de la periodista comunitaria Anastasia Mejía Tiriquiz. Y junto a ellos quienes creemos en el derecho a la libertad de expresión y en que un título universitario, una etnia o clase social no le da las agallas ni la dignidad a nadie, ni se las quita. 

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LA PRIMERA ENCICLICA DEL PAPA

Iñigo Domínguez – Italia

El papa León XIV lanza con su primera encíclica una llamada de alarma contra el tecnofascismo: “Quien controla la IA impondrá su visión moral”
‘Magnifica humanitas’ alerta de los peligros de las nuevas tecnologías y del control de una élite que “corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades”. Rechaza la idea de “guerra justa” y pide perdón por la esclavitud

Un mensaje central: defender lo humano frente a la IA

El Papa León XIV publica su primera encíclica, Magnífica humanidad, donde lanza una advertencia contundente: quien controle la inteligencia artificial controlará la moral, la información y la democracia. Denuncia el riesgo de un “tecnofascismo” impulsado por ideologías poshumanas y transhumanistas, especialmente las que nacen en Silicon Valley.
Afirma que pequeños grupos con gran poder tecnológico pueden manipular consumos, elecciones y economías, y pide a los Estados regular la IA y la propiedad de los datos.

Crítica al poder tecnológico y defensa del multilateralismo
León XIV reclama que la ONU y los organismos internacionales recuperen fuerza para frenar la concentración de poder digital. Advierte que la IA afecta al medio ambiente, al trabajo, a la educación y a la guerra. Rechaza la teoría de la “guerra justa”, usada para justificar conflictos.

. Una llamada a frenar la deshumanización
El Papa denuncia una sociedad dominada por:
· la idolatría del lucro
· la uniformidad que aplasta diferencias
· la reducción de la persona a datos
· la polarización mediática alimentada por algoritmos
También alerta sobre la pérdida de memoria histórica y el riesgo de repetir atrocidades del siglo XX.
. Contra extremismos, fanatismos y manipulaciones políticas
Señala una alianza peligrosa entre extremismos religiosos, fanatismos identitarios y un economicismo irracional. La política —dice— usa la desinformación y el miedo para dividir.

“Desarmar la IA”: la propuesta más fuerte del documento
León XIV afirma que la IA no es neutral, sino un arma. Propone “desarmarla”:
· sacarla de la lógica militar y económica
· impedir que domine lo humano
· romper monopolios
· hacerla discutible y accesible
La compara incluso con la bomba atómica.

Crítica al poshumanismo y a la idea de humanos de “segunda clase”
Refuta las teorías de Musk, Thiel y otros gurús del transhumanismo. Advierte que estas ideas pueden justificar que algunos seres humanos sean considerados menos valiosos.

. Nuevas formas de esclavitud y explotación digital
Denuncia que la economía digital se sostiene en millones de trabajadores invisibles: etiquetadores de datos, moderadores de contenido, entrenadores de modelos… muchos de ellos jóvenes y mujeres, mal pagados.
Habla de un nuevo colonialismo que no domina cuerpos, sino datos.
Incluye un mea culpa histórico por la tardanza de la Iglesia en condenar la esclavitud.

. Migración: la prueba moral de una sociedad
El Papa afirma que la forma en que un país trata a migrantes y refugiados revela si está guiado por el miedo o por la fraternidad.
Defiende dos derechos:
· el derecho a partir
· el derecho a quedarse en la propia tierra
. Crítica al capitalismo salvaje y a la desigualdad
Reclama:
· empleo digno
· un Estado fuerte
· políticas fiscales redistributivas
· límites a la libertad económica cuando daña a los vulnerables

. La información como campo de batalla
Denuncia la manipulación mediática y pide una “ecología de la información”. Agradece a la prensa por destapar casos de pederastia en la Iglesia.

Cultura, memoria y referencias simbólicas
Cita a Hannah Arendt, Tolkien, Beethoven, el Guernica y La lista de Schindler para subrayar la importancia de la verdad, la memoria y el arte como resistencia al mal.

. Advertencia sobre los móviles en menores
Pide regular el acceso temprano a teléfonos móviles y proteger a los niños de modelos de negocio que monetizan su atención.

. Educación pública y desigualdad
Defiende la educación pública y denuncia las desigualdades en el acceso a estudios superiores.

Un cierre esperanzador
Propone cinco caminos:
· desarmar las palabras
· construir paz con justicia
· mirar desde las víctimas
· cultivar realismo
· relanzar el diálogo y el multilateralismo

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IA EN LOS COLEGIOS ( (siempre con la supervisión del profesorado

Luz FontanaItalia/España

La educación está viviendo una transformación silenciosa pero imparable. En las aulas de hoy conviven cuadernos, pizarras digitales, libros, tabletas… y, cada vez más, herramientas de Inteligencia Artificial. Lejos de sustituir al profesorado —algo imposible e indeseable—, la IA se está convirtiendo en un apoyo pedagógico que, bien utilizado, puede mejorar el aprendizaje y aliviar la carga de quienes enseñan.

La clave es simple: la tecnología no educa sola; educa cuando un docente la guía.

Aprendizajes personalizados para cada alumno

No todos los niños aprenden igual ni al mismo ritmo. La IA permite:

  • adaptar ejercicios según el nivel real del alumno
  • reforzar áreas donde necesita más práctica
  • ofrecer actividades más avanzadas a quienes van por delante
  • detectar dificultades antes de que se conviertan en un problema

Es como tener un pequeño asistente que observa, analiza y propone, mientras el profesor decide qué es útil y qué no.

Más tiempo para enseñar, menos tiempo para tareas repetitivas

Los docentes dedican horas a corregir, preparar materiales, organizar actividades… La IA puede:

  • generar fichas y ejercicios
  • corregir tareas simples
  • resumir textos
  • crear explicaciones alternativas

Esto no sustituye al profesor: le libera tiempo para lo que realmente importa: acompañar, motivar, escuchar, enseñar.

Fomenta la creatividad y el pensamiento crítico

Lejos de “hacerlo todo por el alumno”, la IA puede ser una herramienta para:

  • crear historias
  • diseñar proyectos
  • explorar ideas
  • plantear preguntas
  • investigar temas nuevos

El profesor guía, el alumno imagina, y la IA se convierte en un puente entre ambos.

Inclusión y accesibilidad

Para estudiantes con dificultades de aprendizaje, la IA es una aliada poderosa:

  • convierte texto en voz
  • adapta contenidos
  • ofrece explicaciones más sencillas
  • permite aprender a su propio ritmo

La tecnología abre puertas que antes estaban cerradas.

Preparación para el futuro

Los niños de hoy vivirán en un mundo donde la IA será tan común como lo es hoy internet. Aprender a usarla con responsabilidad, criterio y ética es tan importante como aprender matemáticas o lengua.

Y eso solo puede hacerse con la guía de un profesor.

La supervisión docente: el corazón de todo

La IA no tiene valores, ni sensibilidad, ni intuición. No sabe cuándo un niño está triste, cuándo necesita apoyo, cuándo se frustra o cuándo necesita un reto mayor

Eso solo lo sabe un maestro.

Por eso, la IA en los colegios no es un sustituto, sino una herramienta que amplifica la labor docente. Un lápiz más. Una pizarra más. Un recurso más.

Conclusión

La Inteligencia Artificial puede mejorar la educación, hacerla más justa, más personalizada y más eficiente. Pero solo si se utiliza con criterio, con ética y con la mirada atenta del profesorado.

Porque la tecnología puede enseñar contenidos, pero solo un maestro enseña a pensar.

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Lula: radioterapia en un año decisivo

Naiara Galarraga – Brasil/España

Artículo literario-periodístico para revista Letras Hispanas por el Mundo

A veces, la política se detiene un instante y deja ver al ser humano que late detrás del cargo. Eso ocurrió esta semana en Brasil, cuando el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a sus ochenta años, inició un tratamiento preventivo de radioterapia tras la extirpación de una lesión de cáncer de piel. No hubo dramatismo, ni discursos solemnes, ni cámaras esperando a las puertas del hospital. Solo un hombre entrando a primera hora de la mañana en una sala blanca, silenciosa, para recibir una sesión de apenas dos minutos.

Quince sesiones en total. Tres semanas. Un gesto médico que, según su equipo, no alterará su agenda. Pero que inevitablemente abre una grieta de humanidad en medio del ruido político.

Lula salió del hospital como quien vuelve de un trámite inevitable, se colocó su ya habitual sombrero Panamá —ese que desde hace un mes oculta la cicatriz reciente— y siguió con su día. Más tarde, presidió un encuentro con rectores brasileños y africanos, hablando de educación, cooperación y futuro, como si la mañana no hubiera tenido un peso distinto.

La salud del presidente siempre ha sido un tema sensible en Brasil. No solo por su edad, sino por la historia que arrastra: un cáncer de laringe en 2011, una hemorragia cerebral en 2024 que obligó a una operación urgente, una prótesis de cadera, una intervención por cataratas, una tendinitis rebelde. Cada episodio ha sido narrado por su entorno con una mezcla de prudencia y voluntad de mostrar fortaleza. Lula, que ha sobrevivido a la cárcel, a la enfermedad y a la política más feroz, insiste en presentarse como un hombre en marcha, no como un anciano fatigado.

Y, sin embargo, esta nueva etapa médica llega en un momento especialmente delicado. Brasil votará en octubre. Lula ha dejado claro que quiere un nuevo mandato, el cuarto de su vida. Las encuestas lo sitúan ligeramente por delante del candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro, en un país que sigue profundamente dividido. Si gana, terminará su mandato con 85 años.

La radioterapia preventiva no cambia el tablero político, pero sí añade una capa de realidad: detrás del líder, del símbolo, del candidato, hay un cuerpo que envejece, que se cansa, que necesita cuidados. Y eso, lejos de debilitar su figura, la humaniza.

En Brasilia, mientras el sol cae sobre los edificios modernistas, Lula continúa su agenda como si nada hubiera ocurrido. Pero el país mira de reojo, consciente de que cada gesto, cada aparición pública, cada palabra, tiene ahora un eco distinto. La política sigue su curso, pero la vida —esa que no entiende de campañas ni de encuestas— también.

Y quizá ahí reside la fuerza de esta historia: en recordar que incluso los gigantes de la política pasan por la misma fragilidad que cualquier ciudadano. Que el poder no inmuniza contra la enfermedad. Que la edad no se negocia. Que la salud, al final, es el territorio donde todos somos iguales.

Lula lo sabe. Brasil lo sabe. Y el calendario electoral avanza, implacable, hacia octubre.

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ESCRIBIR SIN DIPLOMA

Elspeth Gormley – España

Últimamente parece que para escribir hay que tener un diploma. Cursos, talleres, másteres, retiros, certificaciones…Y me parece bien, quien quiera hacerlos, que los haga.

Pero que no vengan a mirarte raro cuando dices: “Nunca he hecho un curso literario.” Porque hay gente que te observa y te mira , como si acabaras de caer del cielo en una nave oxidada. Como si escribir sin pasar por un aula fuese una excentricidad. Como si la creatividad necesitase permiso.

Pues no. La creatividad no se enseña. Se trae de fábrica. Se afina con la vida. Se despierta con los golpes, con las pérdidas, con los amores, con las calles, con los silencios.

Nuestros maestros —Alberti, Cortázar, Lorca, Hernández y tantos otros—no hicieron cursos literarios. No tenían diplomas. Tenían idioma, sensibilidad y una voz que ardía.

Yo tampoco he hecho ninguno. A unos gustará, a otros no. Pero escribo. Escribo porque lo necesito, porque me sostiene, porque me ordena. Eso no me lo enseñó ningún profesor: me lo enseñó la vida.

Y aquí quiero decir algo con claridad: me gustaría que nadie mirara a nadie por encima del hombro por no haber asistido a talleres literarios. Esa actitud es tan absurda como si quienes hemos pasado por la universidad miráramos al resto con prepotencia, como si el conocimiento solo valiera cuando viene con sello oficial. La literatura no funciona así. La sensibilidad tampoco.

Lo curioso es que muchos de los que presumen de cursos, de sentirse superiores por acumular talleres, no escriben mejor. Ni más claro. Ni más hondo. Ni más verdadero.

La técnica ayuda, sí. Pero la técnica sin alma es un mueble bien barnizado: bonito, correcto, vacío.

La literatura nace de otra parte. De un temblor. De una imagen que no te suelta. De una frase que te despierta. De una herida que pide voz. Eso no se aprende. Eso se vive.

Así que sí: que cada cual haga los cursos que quiera. Pero que nadie olvide lo esencial: la escritura no empieza en un aula. Empieza en el pecho.

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