REFLEXIONES – SEPTIEMBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante

Reflexiones

“Aquí se piensa con palabras, se siente con letras.”

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Colaboran en esta Sección:

  • Miriam Alberganti – Argentina
  • Elspeth Gormley – España
  • Andrea Kiperman – Argentina
  • Lucas Landaburu – España
  • Antonio Morelos- México

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SOLEDAD Y DEPRESIÓN

Miriam Alberganti / Argentina

Reflexión sobre la soledad y la depresión

La soledad y la depresión son temas complejos que afectan a muchas personas en nuestra sociedad. A menudo, nos encontramos con personas que no saben estar solas y que sufren la soledad, pero que tampoco saben vivir en pareja de manera saludable. La inteligencia emocional es clave para entender y manejar nuestros propios errores y decisiones.

La depresión puede ser influenciada por una variedad de factores, incluyendo desequilibrios químicos en el cerebro, eventos estresantes, falta de apoyo social y problemas de salud mental. La soledad puede ser un factor importante en la depresión, ya que los seres humanos necesitamos de la interacción y el apoyo de los demás para sentirnos bien.

¿Qué podemos hacer?

* Buscar ayuda profesional si estamos experimentando síntomas de depresión

* Conectar con otros y buscar oportunidades para interactuar con amigos, familiares o grupos de apoyo

* Practicar la autocompasión y ser amables con nosotros mismos

* Cuidar nuestra salud física a través de la actividad física regular, una dieta saludable y el sueño adecuado

Un mensaje de esperanza

Recuerda que la depresión es una condición tratable, y con la ayuda adecuada, es posible superarla y mejorar la calidad de vida. No estás solo en esto. Busca ayuda, conecta con otros y cuida de ti mismo. ¡Tienes el poder de cambiar tu vida y encontrar la felicidad!

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¿ Y SI TE DIJERAN QUE DEBES IRTE ?

Elspeth Gormley / España

¿Cómo te sentirías si te dijeran que tienes que dejar tu casa, tu trabajo, tus recuerdos? No por elección. No por aventura. Sino porque alguien ha decidido que ya no perteneces. ¿Y si te dijeran que debes marcharte… a ninguna parte?

Esto no es una pregunta retórica. Desde octubre de 2023, Gaza ha sido escenario de una ofensiva militar sin precedentes. Más de un millón de personas han sido desplazadas por bombardeos constantes, cortes de suministros básicos y órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí. Las zonas designadas como “seguras” han sido atacadas, y la ayuda humanitaria apenas logra entrar. El objetivo declarado es desmantelar a Hamás, pero en el proceso, se está desmantelando también la vida civil. Familias enteras huyen sin saber a dónde ir, mientras sus barrios se convierten en escombros. Es la realidad de miles de gazatíes que, por cuestiones políticas, son obligados a abandonar su tierra. Su hogar. Su historia. Su raíz.

¿Qué ha sucedido con esta sociedad que permite el desarraigo como si fuera una solución? ¿Cómo se puede expulsar a personas del territorio donde han nacido, vivido, trabajado? ¿Qué les queda a las familias enteras que caminan hacia el exilio sin destino?

Mientras la comunidad internacional reacciona con lentitud, el problema se agrava: Palestina no es reconocida como estado. Y Gaza, ese rincón de dolor y resistencia, se vacía. ¿Para qué? Para que, con el tiempo, se construya un resort de lujo. ¿Estamos realmente locos?

¿Quién puede imaginar levantar un paraíso turístico sobre un lugar donde han muerto tantísimas personas? Es como si alguien decidiera construir un spa en un campo de concentración nazi. La memoria no se borra con cemento. El dolor no se maquilla con palmeras artificiales.

Pensemos en las personas. Dejemos de lado los ideales políticos, aunque cueste. Es difícil, sí. Pero no imposible.

Porque antes que banderas, hay vidas. Y antes que fronteras, hay humanidad.

Esta reflexión no busca señalar culpables, sino despertar conciencia. Porque antes que ideologías, hay personas. Y antes que fronteras, hay humanidad.

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LO QUE MIRAMOS CUANDO MIRAMOS

Andrea Kiperman / España

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
La pregunta es entonces: ¿Qué miramos cuando miramos realmente?
Es una pregunta muy interesante desde lo intelectual, pero sigan adelante, porque este escrito tiene una vuelta de tuerca especial.
Si observamos los acontecimientos que nos suceden —la vida misma—, por momentos se me ocurre que estamos educados desde una perspectiva en la cual vemos el *faltante* y no lo que *hay*.  
Tanto en nuestra vida, en todas las esferas que podemos tener —desde lo social, lo profesional o lo personal—, generalmente (no digo que todo el mundo, pero sí la mayoría), solemos ver lo que nos falta: lo que nos falta para ser felices, lo que nos falta para obtener ese reconocimiento que muchas veces es más interno que externo.
¿Cuántas veces nos sentimos mal esperando que nuestros días cambien, hasta conseguir “aquello” que estamos buscando o anhelando?
¿Y si realmente no es así?  
¿Y si es un engaño que nos impide disfrutar de todo lo que ya hemos logrado, porque seguimos esperando —como burros— la zanahoria delante de nuestros ojos?
¿Y si te digo que, a medida que transitamos la vida y los días, hay otra forma de vivirlos y atravesarlos, disfrutando cada jornada y agradeciendo por todo lo vivido?
Nadie tiene la bola mágica. Yo tampoco la tengo, lo aclaro desde ya.  
Pero detente un minuto en tu día y fíjate: ¿qué estás mirando hoy?
Creo que es una decisión diaria empezar a tomar conciencia de lo que tenemos, más que de lo que nos falta.
¿Qué parte estás mirando?  
¿Lo que tienes o lo que te falta?
Tampoco creo que debamos conformarnos con situaciones que no deseamos. Estoy segura de que todos los días se puede aprender algo nuevo.  
Pero el punto exacto al que quiero referirme es el *cómo*.  
El *cómo* se va aprendiendo y transitando la vida.

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LA PALABRA MAL VERTIDA

Lucas Landaburu (España)

Hay palabras que se dicen como si fueran agua. Pero no toda agua limpia. Algunas se vierten como aceite sobre papel: dejan marca, manchan, no se borran.

La palabra mal vertida no siempre es insulto. A veces es descuido. O prisa. O miedo.

Es esa frase que se escapa sin filtro, que llega antes que el pensamiento. Es el comentario que no se quiso hacer, pero ya está hecho. Es el silencio que debió hablar, y la voz que debió callar.

¿Quién no ha vertido alguna vez una palabra que luego quiso recoger? Pero las palabras no tienen reversa. No hay “control + z” en la boca.

Y sin embargo, también hay redención. Porque si la palabra mal vertida hiere, la palabra bien dicha puede sanar.

Una disculpa sincera. Un “no quise decir eso”. Un “lo siento, me equivoqué”.

La palabra es poder. Y como todo poder, necesita conciencia.

Hemos de cuidar lo que decimos, y sobre todo a quién, cuando hablamos de alguien. Porque eso es como tirar un cubo de agua al suelo: aunque intentes recogerlo, siempre hay una parte que queda.

Hoy, esta reflexión es para quienes han dicho sin pensar. Y para quienes han escuchado sin querer. Que sepamos ver más allá de lo dicho. Y que aprendamos a hablar con el alma, no solo con la lengua.

Porque la palabra puede ser puente. O puede ser abismo. Y cada día elegimos cuál construir.

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LA REALIDAD Y LA DUALIDAD DEL UNIVERSO

Antonio Morelos/ México

En la lucha constante del ser humano por comprender qué es la realidad, solemos decir que es aquello que se ve y existe, que no es espejismo ni mentira. Pero ¿es eso realmente la realidad? Afirmarlo con tanta simplicidad resulta, en mi opinión, demasiado aventurado.

Para muchos, Dios representa la totalidad de la realidad: la estructura inmanente de la existencia. Dios no está fuera del mundo, sino que es el mundo mismo. Sin embargo, si todo lo que existe es evolución y transformación de la substancia, entonces no hay un Dios trascendente, ni una oposición entre el Dios de amor y el Dios vengativo. Lo que existe es una realidad regida por leyes universales de cambio y transformación.

Vivimos en un universo dual, como sostiene la corriente filosófica que admite la existencia de dos principios diversos y contrarios que, sin embargo, se unen en una misma cosa. El alma y el cuerpo, por ejemplo, son distintos, pero coexisten en un solo ser.

Si profundizamos aún más, podríamos decir que el mal no existe como entidad propia, sino como consecuencia de la búsqueda del bien. El mal no crea: corrompe lo inventado por el bien. Por eso, el mal es, en esencia, la distancia que nos separa del bien supremo.

El libre albedrío es la libertad que permite tanto la aparición del mal como la manifestación del amor, la bondad, la alegría de vivir. El bien existe siempre como bien —el amor, la solidaridad, la compasión— pero es precisamente esa libertad la que hace posible que también surja el mal.

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ARTÍCULOS – AGOSTO

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada palabra es propiedad de su autor, quien la comparte bajo su sensibilidad y mirada única. La reproducción de este contenido debe hacerse con respeto, siempre citando su fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo el amparo de la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.  

Articulos

“Donde el pensamiento observa, el faro escribe en luz.” ( Elspeth)

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Antes de comenzar…

Agosto nos trae voces que laten desde distintos rincones del mundo hispano. Cada artículo aquí reunido es una ventana abierta a pensamientos que interpelan, conmueven o despiertan. Desde la introspección más íntima hasta la crítica social más punzante, estas letras no solo informan: transforman. Porque escribir es también resistir, recordar, imaginar. Y leer, un acto de complicidad con quienes se atreven a mirar más allá.

Colaboradores Artículos

Miriam Alberganti (Argentina) — El abandono interior

Martín Caparrós (España) — La palabra odio

Ika Oliva (Estados Unidos) — Helado de coco

Elspeth Gormley (España) — Cuando el ritmo entra por el oído

Karmen Hidalgo (España) — Donde la costa no sabe qué decir

Karelia Vázquez (España) — Más perros, menos niños

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EL ABANDONO INTERIOR

Miriam Alberganti / Escritora humanista / Argentina

En el silencio de la noche, cuando la soledad nos envuelve, recordamos los momentos en que fuimos abandonados, dejados a nuestra suerte, sin una mano que nos ayude.

La vida es un quilombo, un caos, donde a veces nos sentimos solos, sin nadie que nos dé la palmada en la espalda, que nos guíe el ojo cuando algo nos sale bien.

Pero en ese vacío, encontramos formas de tapar el dolor, de olvidar el abandono, con cigarrillos, con comida, con alcohol, con cualquier cosa que nos haga sentir menos solos.

Sin embargo, esos paliativos no curan, solo tapan la herida, la hacen sangrar más, porque el dolor no se va con un curita, se necesita algo más profundo, más auténtico.

Quizá el secreto esté en frenar, en sentir, en recordar que en ese abandono lo que nos falta es lo que debemos buscar, amor, comprensión, apoyo, alguien que nos escuche.

Es hora de pedir ayuda, de buscar a alguien que nos dé un abrazo, que nos haga sentir vivos, de llorar, de gritar, de decir lo que sentimos, de pedir lo que necesitamos sin miedo.

No hay peor abandono que el que nos hacemos a nosotros mismos, no hay mayor dolor que el que nos infligimos, así que parémonos un momento, miremos en el espejo de nuestra alma, y busquemos lo que nos falta con honestidad.

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LA PALABRA ODIO

Martín Caparrós / España

Cuando un grupo confuso no tiene nada en común, nada lo acopla tanto como inventarse un odio compartido

«Dime a quién odias y te diré quién eres”, no dijo nunca ningún profeta, ningún filósofo barbudo, y sin embargo pocas frases definirían mejor los días que vivimos, las personas que somos.

La palabra odio nos viene del latín, faltaba más, pero fue cambiando con el tiempo: si al principio se refería a algo que no nos gustaba o incluso nos enojaba —inodiare es el origen de enojar— en algún momento la palabra dio el salto cualitativo necesaria, para que la Academia, tan comedida defina odio como “antipatía y aversión hacia algo o alguien cuyo mal se desea”. Y entonces todo cambia: una cosa es detestar a algo o alguien; otra muy distinta aborrecerlos lo suficiente como para desearles —si no causarles— algún mal. Allí donde la aversión o el rencor pueden ser pasivos, el odio actúa: se hace cargo de lo que piensa o siente y ataca en consecuencia.

Hay por lo menos dos odios muy distintos. El odio personal acepta tantas causas que es casi un capricho: fulano cree que mengano lo ha perjudicado en un negocio o un amor o una partida de mus y decide odiarlo de todo corazón. Son odios que, en general, no van muy lejos: la barra del bar o la mesa familiar o la oficina y se manifiestan, cuando lo hacen, en pequeñas putadas. (La palabra putada es tan hispana, tan apropiada para el odio personal: perjudicar al otro un poco, molestarlo, intrigar en su contra.)

El odio colectivo es otra cosa. Desde siempre -o algo muy parecido a siempre-, fue el mejor instrumento de control y movilización sociales. Sin grandes esfuerzos, con imaginación escasa, los odios permitieron que se formaran grupos, sociedades, y dentro de esas sociedades grupos que se unían porque odiaban más o menos lo mismo. Cuando un grupo confuso no tiene nada en común, nada lo acopla tanto como inventarse un odio compartido.

No suelen ser originales. El odio, en general, es perezoso: no hay ninguno más fácil de imponer que el odio al otro –el “otrio”– en cualquiera de sus formas. El otro, en nuestras historias, es definido por ciertos rasgos básicos: el color de su piel, sus costumbres, sus dioses y santitos. La presencia de gentes diferentes casi siempre alcanzó para que jefes sin escrúpulos consiguieran convencer a seguidores sin cacúmenes de que esos otros eran el mal y había que atacarlos, aniquilarlos si cabía.

Así, gracias al odio, se fue armando la historia. El otrio permitió y potenció los peores liderazgos. Y, en general, cuando un pueblo sufre y no consigue entender por qué, no hay nada más fácil de convencerlo de que la culpa es de esos otros y que deben por lo tanto odiarlos en todo el sentido de la palabra odio: desearles el mal, causarles el mal, hacer todo para tratar de destruirlos.

En los últimos 80 años, sin embargo, el odio tuvo mala prensa. Esa sobredosis brutal que fue el nazismo nos dejó casi vacunados y últimamente nadie reivindicaba el odio: quedaba feo, sonaba viejo y rencoroso, perdedor. Si algo ha cambiado en la última década es que el odio ha recuperado su legitimidad y su potencia. El presidente argentino J. Milei dijo hace unas semanas que “no odiamos suficiente a los periodistas” y le dio tanto placer oírse que no para de repetirlo; el futuro expresidente norte­americano D. Trump dijo en su fiesta nacional que odia a los demócratas -además de los inmigrantes, empleados públicos, chinos, mujeres y demás etcéteras-. Y, en general, hablar con odio ha vuelto a ser un gran negocio.

Ahora hay en España un partido más o menos legal y unos grupos más o menos clandestinos que ponen en escena los mecanismos más básicos, más clásicos del odio: la sinergia entre unos energúmenos con pantalla que convocan a odiar a algún tipo de otro —los inmigrantes, los infieles, los zurdos, los diversos diversos— y unos energúmenos con palos y disfraces que completan ese odio con su fuerza bruta. Su estrategia es muy simple: implantar en algunos los gusanitos de su propio odio, despertar en otros el odio contra ellos y, uno más uno, conseguir que todo el escenario sea un choque de odios: allí ganan.

No pretendo disfrazarme de hare krishna y predicar que el odio se detiene con amor: el amor no tiene nada que ver en todo esto, salvo esa variedad babosa y vergonzante que se profesan los que se reúnen alrededor de su odio. Ni amor ni odio contra ellos: la ley, nomás, que no hay nada más desalentador que perder la libertad por creerse más libre que nadie.

La libertad no tiene grados: no hay libertad cuando algunos la tienen más que otros. Ni hay libertad cuando, so pretexto de ejercerla, se recurre al odio.

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HELADO DE COCO

lIka Oliva / Estados Unidos

Despierta como todos los días a las tres de la madrugada, se pega un estirón en la cama de metal que tiene una pata coja y dan un salto, cae parada en el piso de tierra.

Destranca la puerta hecha con pedazos de tablas y sale al patio a cepillarse los dientes y a lavarse la cara con el agua fría que recibió el sereno de la noche. Corta un limón en dos, le deja caer un poco de bicarbonato y se lo pasa en los sobacos.

Se amarra el pelo en una cola, termina de ponerse los zapatos y jalar un suéter. Comienza a caminar por el bulevar principal de Los Cerezos, periferia en donde vive y sale en el primer bus que va hacia el mercado Las Golondrinas que queda en la capital. Los pilotos ya la conocen, la ven hacer el mismo recorrido todos los lunes, Julia de ocho años va a comprar la fruta para hacer los helados que vende en el mercado.

A las cinco de la mañana en punto estaciona el bus en la parada, le dice al piloto que no se vaya a ir sin ella. Julia tiene cuarenta y cinco minutos para comprar la fruta y salir despepitada a tomar el bus que, si se va sin ella, le toca esperar el que llega a las ocho y si esto sucede echa a perder el día de venta, porque no llegaría a tiempo para vender los helados y sería un gran desbalance en la economía semanal de la familia.

Ve tanta fruta fresca que la quiere comprar toda: naranjas, toronjas, pomelas, zunzas y los costales de limones color de las plumas de la bandada de pericos que pasan volando todas las tardes, camino hacia las montañas verde botella que admira desde el patio de su casa. Se imagina una su limonada al medio día cuando va a las carreras a estudiar. Pasa por la cebollera y con ganas compraba un manojo de un ciento de las galanas, le encanta la cebolla roja, las come con su papá crudas cuando hacen huevos fritos y los acompañan con frijoles parados.

El olor de los canastos llenos de nances la atolondra, lo que daría por comerse un puñado. A un costado está la venta de mora, compra dos libras. Sigue caminando, sintiendo vibrar en su corazón el alma de Las Golondrinas. Avanza a paso ligero, pero sin dejar de observar absolutamente todo lo que logran acaparar sus sentidos, los costales llenos de especias y los granos de maíz de colores variados lo mismo que el frijol. Los manojos de tuzas cuelgan de las vigas que sostienen el techo de nailon en los locales de venta de granos, al igual que las candelas de todos colores, los rollos de puros, las trenzas de ajo, la canela como la forma de las astillas que da a un quetzal el costal la señora que vende leña de encino al final de la cuadra en donde vive. Quiere comprarlo todo, especialmente las carambolas para hacer fresco para el almuerzo.

Cuando pasa por la tomatera se impresiona de la variedad de tomates, pero siempre apuesta por el tomate mandarina porque le gusta su acidez, aunque no tiene dinero para comprar, si tuviera compraría una libra para hacer chirmol para comerlo con las tortillas recién salidas del comal que echa la señora que vende tortillas galanas en la cuadra vecina. Cada lunes el viaje de Julia está lleno de colores, aromas, voces, sonidos y formas que solo tiene el mercado, un mundo en sí mismo. Un mundo que se le va quedando impregnado en la imaginación y la memoria. Un mundo que poco a poco va formando su identidad y su sentido de pertenencia. Un mercado que se convierte en la raíz que la sostiene.

Arrecia el paso porque el tiempo se le está yendo, vive enamorada de las panelas canches, un pedazo de panela con tortilla caliente es su almuerzo cuando regresa de vender helados y se alista en quince minutos para irse a estudiar en la tarde. Pero en esta ocasión no tiene dinero para comprar panela como sucede con regularidad, cosa que no evita que la señora que la vende le regale siempre un pedazo para saborear. Justo enfrente está la venta de cocos y Julia una vez más suspira al ver aquellos racimos aperchados como las rajas de ocote en manojo que venden a la par.

Pide dos cocos sazones, pero le encantaría comprar un agua de coco en bolsa y un tamal de frijol de los que venden tostados con el calor de las brasas al final del corredor. Lo que daría Julia por tener dinero para comprar un su vaso de atol de arroz en leche, con el hambre que carga se pediría dos. Por último, compra una bolsa de palillo para helados en donde venden el ocote y se va despepitada a comprar las dos libras de manía. La siguiente semana le tocará comprar la caja de banano verde para los chocobananos, después ir a la sandillera a comprar las piñas para los chocopiñas.

Siempre que pasa por el sector donde venden flores suspira y se maravilla con tanta hermosura y frescura. Saca unas cuantas monedas de la bolsa de su pantalón y les pregunta a las vendedoras que cuánto puede comprar con lo que tiene, más de alguna agarra un manojo de claveles, lo desamarra y le hace otro más pequeño que le vende. Quisiera comprar media docena de plátanos para hacerlos cocidos y comerlos con leche, pero la leche es un lujo que no se puede dar, tampoco los plátanos.

Son las cinco con cuarenta y cinco minutos y el aroma de los claveles la envuelve, la cobija y la arrulla mientras duerme de regreso en el bus para su casa. La ensoñación le durará una semana, hasta el próximo lunes que regrese a recorrer a las carreras las venas del mercadón

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CUANDO EL RITMO ENTRA POR EL OÍDO

Elspeth Gormley / España

Lo que entra por el oído, también llega al corazón. Y cuando la música degrada, el silencio se vuelve cómplice. No todo vale.

Hay letras que no solo entretienen, sino que perpetúan estigmas, reproducen violencias y consolidan jerarquías. Cada verso tiene peso, cada ritmo tiene intención. Y aunque la música nos haga mover el cuerpo, no siempre eleva el alma.

El “perreo”, nacido en Puerto Rico como parte del universo sonoro del reguetón, es primo hermano de otros ritmos urbanos que hoy dominan las pistas. Su origen está marcado por la mezcla de culturas, por la resistencia, por la calle. Pero en su evolución, muchas veces se ha desviado hacia narrativas que glorifican la humillación, el consumo sin conciencia y la masculinidad tóxica.

La diferencia sociocultural se siente en cada compás: mientras unos bailan por placer, otros sobreviven entre escombros, entre ausencias, entre luchas que no caben en una canción de moda. ¿Podemos seguir celebrando ritmos que glorifican la violencia simbólica, mientras en otros rincones del mundo se pelea por la dignidad más básica?

La música puede ser fuego —que quema, que arrasa, que anestesia— pero también faro: que guía, que despierta, que transforma. Hoy más que nunca, necesitamos letras que defiendan la dignidad —en la pista de baile, en las calles, en los territorios donde la vida se juega cada día, sin aplausos ni focos.

Porque esto es lo que escuchan miles de jóvenes y adolescentes cada día. Y cuando el mensaje se repite sin filtro, sin contexto, sin crítica, se convierte en creencia. Les hace pensar que las mujeres son solo cuerpos disponibles, que el sexo es lo mejor —lo único— que pueden ofrecer o desear. Y así, la música deja de ser arte para convertirse en espejo distorsionado de una sociedad que aún no ha aprendido a mirar con respeto.

Porque cuando la palabra se convierte en acción, la indiferencia pierde fuerza. Y cuando el arte se alía con la conciencia, el ruido se convierte en mensaje. Que la música no solo nos haga vibrar, sino también pensar. Que no solo nos entretenga, sino que nos interpele.

Porque hay melodías que pueden abrir caminos, y versos que pueden sembrar esperanza. Que el sonido no nos adormezca, sino que nos despierte. Que el ritmo no nos arrastre, sino que nos eleve.

Y que nunca olvidemos: lo que se baila sin pensar, se termina creyendo sin querer.

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DONDE LA COSTA NO SABE QUE DECIR

Karmen Hidalgo / España

Reflexiones sobre las pateras y los jóvenes migrantes

Llegan sin papeles, pero con historias. Llegan como avalancha, pero con pies fríos y esperanzas temblando. Se deslizan entre la niebla del miedo y el rumor del mar, que nunca juzga ni pregunta de dónde vienes.
La mirada migrante no siempre cabe en titulares. Todos merecen una vida digna, pero los desafíos son reales. A menudo se entrelazan cuestiones complejas: edades inciertas, documentación incompleta, vacíos legales y contextos criminales que no los definen pero los condicionan.
Los menores migrantes: brújulas rotas en tierra ajena. No siempre son víctimas inocentes ni delincuentes predestinados. Son simplemente jóvenes sin brújula, navegando en un país extraño. En España hay censados unos 14.000 menores extranjeros no acompañados. Al cumplir la mayoría de edad, muchos de ellos se enfrentan a la pérdida de protección estatal, y a un laberinto de trámites para obtener documentación y recursos para su integración. Lo que sigue suele ser la exclusión: falta de vivienda, empleo esquivo, acceso limitado a educación y servicios sociales.
Entre necesidad y naufragio: los matices del trabajo migrante La contradicción es evidente. Hoy día muchas industrias —especialmente en el medio rural— claman por mano de obra. Sin embargo, un flujo migratorio sin orden ni políticas claras no garantiza integración. El tejido social se debilita cuando las llegadas no se acompañan de una acogida responsable.
Necesitamos:
· Políticas migratorias sostenibles y transparentes.
· Proyectos de acogida con seguimiento real, no solo simbólico.
· Corresponsabilidad internacional frente a una realidad que ya no tiene fronteras físicas.
️No se trata de cifras ni de políticas abstractas. Se trata de vidas que cruzan mares, de preguntas sin respuesta, de una realidad que exige más que compasión momentánea: compromiso, escucha y visión.
Y mientras la costa busca palabras, ellos siguen llegando —como latidos flotando entre olas. Y quizás, algún día, entendamos que la frontera más difícil no es la geográfica, sino la que separa la compasión del miedo.

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MÁS PERROS, MENOS NIÑOS LAS CIFRAS QUE EXPLICAN EL AMOR POR LAS MASCOTAS

Karelia Vázquez / España

Mientras la natalidad cae en picado en la Unión Europea, el número de mascotas se dispara. En la última década, los nacimientos descendieron de 5,2 millones a 3,67 millones, mientras los perros se triplicaron. En España, hay más de 10 millones de perros frente a menos de dos millones de niños menores de cinco años. Esta transformación estadística refleja un giro profundo: los animales de compañía han pasado de “mascotas” a “familia”.

Impulsados por la soledad urbana y el debilitamiento de los vínculos comunitarios, cada vez más personas otorgan a sus mascotas atributos emocionales humanos. Se habla de “antropomorfización”: los perros llevan gabardinas de Burberry, se les receta antidepresivos como a sus dueños y se les inscribe en apps de citas como Pawmates. Una encuesta en Hungría reveló que dos tercios de los propietarios consideran a sus mascotas más importantes que cualquier ser humano de sus vidas.

La unión entre personas y mascotas ha dado lugar al concepto de familia multiespecie: vínculos afectivos que imitan la crianza tradicional. Especialistas afirman que en tiempos de hiperindividualismo, cuidar de un animal resulta más accesible emocional y económicamente que tener hijos. Y, una vez que el niño llega, la mascota se mantiene: irrenunciable, inseparable.

El auge de esta convivencia transformó leyes e industrias. En 2023 se aprobó en España la Ley de Bienestar Animal, que reemplaza “dueño” por “tutor” y permite el acceso de mascotas al transporte público. Las clínicas veterinarias son ahora hospitales con endoscopias, cardiocirugías y cuidados paliativos. El gasto anual por mascota ronda los 1.000 a 1.400 euros; muchos se endeudan para pagar tratamientos. El sector de alimentación generó 1.900 millones de euros en un solo año.

Los vínculos son tan fuertes que el duelo por una mascota es cada vez más largo y devastador. Algunas personas optan por clonar a sus animales mediante empresas como Ovoclone. Sin embargo, expertos advierten: la humanización puede afectar el bienestar animal. Ponerles ropa sin necesidad, malinterpretar un lamido como “beso” cuando en realidad pide espacio… donde los humanos ven amor, puede haber incomodidad.

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ARTÍCULOS – JULIO

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Articulos-c

”Donde el pensamiento se despliega y la palabra encuentra terreno fértil«

Original

CERVANTES Y EL IDIOMA

Antonio Camacho Gómez

«No es permisible a una comunidad civilizada dejar su lengua desarbolada, a la deriva, al garete, sin velas, sin capitanes, sin rumbo». Pedro Salinas

En su obra La responsabilidad del escritor, Salinas expone algunas interrogantes como: ¿Tiene o no tiene el hombre como individuo, el hombre en comunidad, la sociedad, deberes inexcusables, mandatarios en todo momento con su idioma?,

Esos interrogantes marcan una posición comprometida con la herramienta más significativa de comunicación y entendimiento que poseen los hombres, que utilizan los pueblos y cuya preservación de bastardeo, la pobreza expresiva, la limitación del vocabulario, la adulteración de la norma inherente a su esencia, constituye una necesidad indispensable. Así lo entienden los constructores del idioma, desde Nebrija a Cuervo, desde Valdés, «Diálogo de la lengua», a Julio Casares, para citar a algunos gramáticos y tratadistas de prosapia directamente vinculados con la causa imperial del castellano. Ellos constituyen una pléyade de preceptistas, estudiosos e inquietos luchadores por la conservación, brillo y pureza del lenguaje común, robustecidos por la simiente vivificante de las voces americanas y abierto, pluma del alma, en el decir de Cervantes, a los términos que la ciencia, la técnica, el arte, el progreso en general, generan copiosa y permanentemente.

Pero si es lícita y conveniente la incorporación de voces nuevas a la lengua milenaria nacida con las glosas de San Millán y Silos, impulsada por el condado de Castilla, auténtica realidad política origen de una nación, y a la que el autor del Quijote, de andadura universal, jerarquizó produciendo una obra múltiple que lo sitúa a la cabeza de las letras hispanas y entre los primeros puestos de las universales, no lo es cuanto ello implica alguna forma de corruptela idiomática. Extranjerismos innecesarios, deformación de vocablos, destrucción de la sintaxis, desinterés por la prosodia, indiferencia por la ortografía son los males corrientes que muchas veces se procura justificar por pereza mental, abulia correctiva, despreocupación generalizada, intereses espurios, que también los hay.

No se trata de salvaguardar un academicismo a ultranza, de acotar el lenguaje con cerrazón purista, lo que conduciría a su empobrecimiento, o de pretender el uso de un castellano elitista, el de esa aristocracia idiomática formada por los mejores poetas de la comunidad lingüística a que se refiere Amado Alonso, sino de evitar la agresión constante que lo deteriora y lo corrompe en su calidad de bien espiritual y vehículo incomparable de relación interpersonal. Y esto es lo primordial en esta fecha en que se celebra el Día del Idioma recordando la triste jornada del 23 de abril de 1616 en que, pobre y solo, murió Miguel de Cervantes Saavedra, novelista, dramaturgo y poeta, que cuatro días antes, al dedicar las aventuras de su caballero andante al conde de Lemos, había escrito: «Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te escribo…». En realidad, el autor de las Novelas Ejemplares, cuyo cuatricentenario del fallecimiento recordamos, murió el 22 de abril de una hidropesía y fue enterrado el 23, con pocos días de diferencia de su par inglés Shakespeare, de cuya desaparición también se cumplen cuatrocientos años.

En este tiempo conflictivo por cuestiones vinculadas con la economía, la política, la inobservancia total o parcial de los derechos humanos, veintiuna naciones unidas por el lazo armonioso de una misma lengua, de un léxico común, el que cada día interesa más en países tan poderosos y diferentes como la Unión Soviética y los Estados Unidos, deben bregar por limpiarlo de impurezas que separan y degradantes formas de expresión.

Original

FRESCO DE ROSA DE JAMAICA

Ilka Oliva-Corado ./ Estados Unidos

En otros tiempos las guayabas las hubiera comprado en la aldea a diez len cada una, guayabonas galanas del tamaño de su mano, pero en cambio esas guayabas churucas dan más lástima que gusto, carísimas como todo, hoy en día hasta el aire que se respira sale caro, reflexiona Toña, viendo cómo ajusta su salario estirando los centavos.  

Tiene ganas de fresco de rosa de Jamaica, las bolsas de dos libras siempre las encuentra en los estantes de abajo en donde están los ejotes y las remolachas. Aunque siempre va directo al mandado, hoy Toña tiene ganas de caminar en los corredores del supermercado y desahuciarse con las frutas incoloras y sin sabor que le recuerdan que todo es pasajero en esta vida, menos los pesticidas que llegaron para quedarse.  Pero bueno, se consuela, en otros tiempos ella tenía sus dientes sanos, hoy tiene una placa que además le queda grande.

Al pasar frente a las remolachas agarra tres para ponerlas a cocer y después comérselas rodajeadas, con limón y sal. En esas anda cuando se le atraviesa la estantería donde están los apios, el culantro, las zanahorias, el berro y las lechugas. 
Lechugas de todo tipo que lleva años comprando para sus ensaladas, hasta esa vez que le dijeron que hirviera lechuga y se tomara el agua antes de acostarse y que eso le ayudaría con el insomnio, pero puros cuentos, o ella es dura como la piedra o el té estaba muy ralo. Lo que sí le sirvió fue hervir la cáscara de un banano, la mandó a dormir doce horas, lo que nunca había dormido en su vida. 

Su nariz se impregna del olor a tierra recién mojada, sus pies comienzan a hundirse entre la tierra suelta. Le cuesta respirar, necesita aire, respira a bocanadas. 
Se tambalea y apenas logra agarrarse de la orilla de la estantería. Se marea, ¿Qué le sucede?, ¿Qué es esa sensación?, ¿acaso le dará un ataque al corazón? No, no ahí, lejos, donde nadie la conoce, sin tener quién envíe su cuerpo de regreso a su aldea. 

Sus pies siguen hundiéndose en la tierra mojada, hasta que no puede más y cae sentada en medio de unos surcos de lechugas. Sus manos se han encogido, su piel es más oscura, toca su pecho y tiene puesto un huipil, ¿en dónde están sus zapatos?, su cabello es negro y largo y carga en la cabeza el canasto con el almuerzo para su papá y sus hermanos que están trabajando, limpiando la maleza. Es niña y está en su natal Zunil, en su amado Quetzaltenango. ¡Y tiene dientes!

Baja el canasto y corta las hojas más sazonas de las lechugas, las limpia con su delantal y saca del canasto un limón   partido por la mitad, la bolsa con sal y comienza a degustar su puñado de hojas. Mientras su padre y sus hermanos almuerzan ella camina entre los surcos, con los pies llenos de lodo, ayuda a limpiar la maleza y aprovecha a seguir cortando hojas. La niebla embellece los campos de cultivo y hasta donde no dan más sus ojos está lleno de siembras, las hortalizas son todo su horizonte. Los cerros abrigan su infancia. 

Lechugas enormes, como balones de fútbol, galanas, frescas, ha recuperado el ritmo de su respiración, toma una y se va, sale del supermercado antes de que le de otro soponcio.  Mientras hierve la rosa de Jamaica, Toña parte los pepinos, las cebollas, los tomates y deshoja la lechuga. Limpia la mesa, a la que le tiene un mantel que le envió su tía, tiene en su mesa el mantel favorito de su tía, lo que para ella es un lujo, su herencia más preciada y lo cuida como a la niña de sus ojos. Antes de comer da las gracias por haber tenido la oportunidad de ahorrar para comprarse su placa para poder masticar bien. 

Mientras disfruta su ensalada, observa por la ventana a los mishitos deslizarse por los aires, es junio y el canto de las chicharras comienza a armonizar con el atardecer. 

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LOS CAMBIOS

Elspeth Gormley / España

Cambiar no siempre se nota desde fuera. No siempre duele, ni siempre brilla. A veces, simplemente ocurre: como quien se acomoda mejor en su silla favorita, o aprende a sonreír sin tener que explicar por qué.

Con los años, algo adentro empieza a pulirse. El carácter se amansa, no por resignación, sino por sabiduría. Dejamos de pelear por tener la razón y empezamos a buscar la paz. Entendemos que no todo merece respuesta, que hay silencios que cuidan más que ciertas palabras.

Las cosas pequeñas —una risa compartida, un café sin apuro, una llamada a tiempo— se transforman en joyas secretas. Descubrimos que el amor no grita, sino que permanece. Y comprendemos que la familia no siempre es la de sangre, sino esa que la vida nos ha regalado a través de los años: los que permanecen, los que recuerdan, los que nos conocen sin que digamos nada.

El cuerpo cambia. Las arrugas aparecen como mapas de todo lo que hemos sentido. Y cada cana es una historia que nos enseñó a mirar con otros ojos. No es solo envejecer: es volvernos más nosotros.

Eso es bonito: que seguimos descubriéndonos en cada etapa, con una mezcla de aceptación, gratitud, y esa curiosidad tranquila de quien sabe que aún queda mucho por vivir.

Nuestros ojos ríen cuando nos sentimos a salvo. Cuando alguien nos mira con ternura. Cuando ya no necesitamos esconder quiénes somos. Y ese es quizás el logro más dulce del tiempo: aprender a vivir con amor, a mirar con amor, a recordarnos —con paciencia— que estamos hechos para florecer… una y otra vez.

Y si el tiempo quiere seguir caminando, que lo haga… Nosotras ya hemos aprendido a mirarlo sin miedo, con gratitud y con los ojos bien abiertos. Porque hay belleza en cada pliegue, y vida… en cada gesto que sigue eligiendo amar.

Somos memoria, sí, pero también promesa. Porque mientras el alma siga floreciendo, el paso del tiempo no será pérdida… sino puro renacer.

Y en este arte invisible de cambiar, quizás lo más valiente… es seguir sonriendo con los ojos, cuando alguien nos mira con amor.. .Ahí, justo ahí, es donde empieza -y vuelve a empezar- la vida.

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ENTRE MUROS Y SUSPIROS

Liliana Lorán / Argentina

Desde que la modernidad se impuso con su invasiva presencia, la paz de mi hogar se ha visto quebrantada. Lo que antes era refugio y respiro, hoy se siente atrapado, asfixiado por edificios que se han instalado como vigías silenciosos, decididos a quedarse. La ciudad ha cambiado de rostro, y en esa metamorfosis, mi rincón sagrado ha comenzado a perder su aliento.

Sin embargo, mi casa con jardín se resiste. En medio de la opresión que imponen las torres vacías y altivas, sigue siendo mi santuario: un oasis de calma en medio del bullicio, el lugar donde aún encuentro claridad y silencio para respirar. Aunque la tranquilidad ha sido invadida por sombras ajenas, sigo aferrada a lo que me pertenece: el jardín, el cielo, el aroma de la tierra.

El horizonte, que solía extenderse libre, ha sido cubierto por muros que no susurran. Las construcciones cercanas, con sus ventanas indiscretas, parecen observarme sin tregua, comprometiendo mi intimidad y alterando mi paz. Cada mirada ajena se siente como una invasión, como una brecha en la seguridad de mi rincón querido.

A pesar de todo, mi hogar se mantiene. El jardín, aunque cercado por lo desconocido, no deja de ser mi lugar de resistencia. Es allí donde lucho, donde preservo lo que queda de mi tranquilidad y mi derecho a la privacidad. Sigo firme, porque aún entre edificios sin alma, la luz que emana de mi refugio es más poderosa que cualquier sombra impuesta.

La paz y la tranquilidad se han visto perturbadas, por la presencia invasiva de la modernidad, mi hogar se siente ahora atrapado y asfixiado, por los edificios que han llegado a quedarse en la ciudad.

Pero en medio de la opresión y la desolación, mi casa con jardín sigue siendo mi santuario, un oasis de calma en medio de la confusión, un lugar donde encontrar paz y el respiro necesario.

En mi casa con jardín, donde solía reinar la calma, ahora se alzan edificios, altos y sin alma, sitiando mi espacio, invadiendo mi privacidad, cubriendo el cielo y robando mi tranquilidad.

Antes, el horizonte se extendía infinito y libre, ahora se ve limitado por muros sin susurros, mi jardín, mi refugio, ahora se siente invadido, por la sombra de lo ajeno, por lo desconocido.

Las ventanas indiscretas de los edificios cercanos, me hacen sentir expuesta, vulnerable en mis manos, mi intimidad se ve comprometida, mi paz se ve alterada, por la presencia constante de la mirada ajena y despiadada.

A pesar de la invasión, mi casa sigue siendo mi hogar, mi jardín sigue siendo mi oasis, mi lugar de paz y claridad, aunque rodeada por edificios que intentan opacar, mi privacidad y mi tranquilidad, que seguiré luchando por preservar.

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EL MITO DE GARDEL

Gustavo Páez Escobar / Colombia

Todo en Carlos Gardel es misterio. En los noventa años transcurridos desde el accidente de aviación en el aeropuerto Olaya Herrera, Medellín, donde perdió la vida el 24 de junio de 1935, poca claridad se ha obtenido acerca de los enigmas que rodearon su existencia. La controversia sobre el lugar y la fecha de su nacimiento sigue sin resolverse. Según una versión, nació en Uruguay, en 1887, y según otra, en Francia, en 1890.

Su nombre de pila es Charles Romuald Gardes, que él se cambia por el de Carlos Gardel. Su infancia transcurre en el barrio Abastos de Buenos Aires. En fondas, antros y cabarés se da a conocer como el “Zorzal Criollo”. A los 21 años forma un dúo famoso que marca la mejor etapa de su carrera. Viene luego una intensa época de giras por América y Europa.

En Nueva York filma tres de sus mayores éxitos: “Cuesta abajo”, “Mi Buenos Aires querido” y “Tango en Broadway”, seguidos poco tiempo después por “El día que me quieras” y “Tango Bar”, y vibran sus canciones más entrañables: “Volver”, “Adiós, muchachos”, “A media luz”, “Cambalache”, “Caminito”. En abril de 1935 comienza una gira por otros países, entre ellos Colombia. El destino inexorable lo detiene en Medellín.

Dice un testigo que el choque de los dos aviones explotó como una bomba atómica que oscureció el aeropuerto. La penumbra sobre el accidente es la misma del primer día. Se habla de fallas topográficas y aerológicas del aeropuerto, de sobrepeso del avión, de rivalidad entre las dos empresas, de una disputa a bala entre Gardel y Le Pera, o entre Gardel y uno de los pilotos. El misterio nunca se ha esclarecido.

Por su vida pasaron muchas mujeres, pero ninguna le encendió una pasión perdurable. Llegó, incluso, a hablarse de tendencias sospechosas. El aspecto homosexual suena falso y aterriza en el campo especulativo. Su talante lo llevaba a no pertenecer a nadie, sino al arte. Sus verdaderos amores fueron las canciones.

Con todo, mantuvo una relación prolongada con Isabel Martínez del Valle, joven esbelta que fulguró ante el público como la novia ideal. Pero la relación se rompió. Ella se casó y se fue a vivir al Uruguay. Quedó viuda, y veinte años después falleció a causa de un infarto cardiaco. Nunca dejó de amar a su ídolo, y pasó a la historia como la “novia eterna” de Gardel.

El tango nació en Buenos Aires a finales del siglo XIX. Era un ritmo sin mayor contenido, que carecía de originalidad y clase. Modestos grupos lo ejecutaban en bares, burdeles y tugurios. Bailar tango era un signo de gente plebeya. Faltaba que llegara Gardel a darle categoría. Con él nació el verdadero tango, el tango moderno, fenómeno cultural que refleja la idiosincrasia del pueblo argentino. Le imprimió ingredientes únicos, bajo el conjuro mágico de la música, la canción y la poesía. Y refrenda el concepto del hombre macho y de la mujer seductora, porque así es la vida cotidiana.

En el cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, se levanta una estatua en bronce con la figura sonriente de Carlos Gardel. Allí acuden multitudes constantes que depositan ramos de flores y le prenden velas a su ídolo. Algunos le piden un milagro. El mito continúa intacto.

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ARTÍCULOS – JUNIO

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Articulos-junio

CUANDO EL DOLOR NO DEBE DE SER TINTA

La libertad de expresión es un pilar de cualquier sociedad democrática, pero… ¿Qué sucede cuando esa libertad se convierte en un eco amplificado del horror, sin cuidado por quienes aún cargan con sus cicatrices?

La reciente controversia en torno al libro El odio ha vuelto a abrir una herida que nunca cerró del todo. Más allá de los tecnicismos legales, la verdadera pregunta late con fuerza: ¿Qué sentirías tú si fueras la madre de esas dos criaturas asesinadas por su propio padre?

Ruth Ortiz no ha pedido censura. Ha pedido respeto. Ha suplicado que no se transforme su duelo en literatura ajena, sin haber cruzado al menos una palabra con quien más lo ha llorado. ¿Acaso ese silencio editorial no es también una forma de violencia?

El autor de la novela afirma que no da voz al asesino, sino que lo confronta. Pero en su decisión de no hablar con Ruth —para evitar “distracciones”— asoma el vértice más incómodo de todo esto: cuando el mercado dicta más que la conciencia.

Porque no todo vale. Porque la libertad de expresión, para ser justa, debe también ser compasiva. Y porque en la piel de la madre aún sangra la pregunta que muchos no se atreven a hacer: ¿por qué convertir el espanto en un relato si no es para sanar… sino para vender?

LICUADO DE FRUTAS

Ilka Oliva-Corado / Estados Unidos

Tanita siempre anheló un licuado de frutas, un sueño inalcanzable en su infancia. Las licuadoras eran voladas de las que hablaban en los anuncios de radio cuando sintonizaban a Porfirio Cadena “El ojo de vidrio”. Qué emoción, recuerda Tanita, cuando llovía en la radio, escuchar los truenos que sacudían la lámina de la casa, el sonido de las manitas de los caballos caminando sobre el adoquín: taca, taca, taca, ta…

Se imaginaba que todo aquello acontecía entre los montes y se le perdía la mente entre los caminos reales, los palos de guayabos rojos y los zacatales. Se preguntaba si en las casas de ese lugar también se alumbraban con candil como en la suya, o si las niñas también tenían que acarrear agua de la quebrada como le tocaba a ella. Si tenían un radio Philips de batería como el que tenía su abuelo, si también remendaban la ropa y si hacían mamasos con sal cuando torteaban. Si los hombres dormían en una cama y las mujeres en otra, como en su casa y en las casas de las vecinas de su aldea.

Si tenían hamacas colgadas de las vigas en el corredor y si en sus pueblos también tenían nacimientos de agua. Si fiaban la sal, el aceite y la panela y lo pagaban con cargas de leña, manojos de ocote y flores de izote en la temporada, como en su pueblo. Si en el pueblo de Porfirio Cadena también las niñas anhelaban ir a estudiar y si las mujeres podían decidir no tener hijos, si en algún lugar del mundo las mujeres podían decidir no tener hijos. Si se lavaban los dientes con sal y ceniza y si hacían jabón de aceituno.

A la hora del almuerzo su papa sintonizaba Mosaico en madera, el programa radial que le permitió conocer la hermosa melodía de la marimba. Un sollozo silencioso humedecía sus ojos cuando las notas se deslizaban lentamente como bejucos entre las ramas de los matasanos y el palo de jocote corona, observando desde las alturas el chiquero de los coches donde ella les desgranaba mazorcas para alimentarlos. Sentía una especie de vahído, un suspiro que se le quedaba ahogado en la garganta, algo tan profundo y armonioso como el canto de las chicharras acariciando su alma al medio día o como la oscuridad de la noche siendo cortejada por la luz de las luciérnagas.

¿Qué será la marimba, a qué le llaman Tierra fría, el Altiplano guatemalteco?, todo lo que ella conocía estaba ahí, lo más lejos que había llegado su vista era a Ahuachapán, El Salvador, cuando se subía a la piedrona del patio y allá a los lejos asomaba entre la arboleda un puñado de techos de teja. Su mar era el río Paz. Y un camino angosto y serpentino, acolchonado de cáscaras de árboles de encino rojo, conacaste y chaparrones era la frontera entre Guatemala y El Salvador.

Siempre tuvo preguntas que se le anudaban en la garganta y que jamás se atrevió a verbalizar: por qué las niñas no van a la escuela y los niños sí, por qué los hombres de la casa no lavan los trastos, por qué solo los hombres tienen permitido hacer los chicharrones, por qué las mujeres tienen prohibido subirse a los árboles. Qué es argeñar, por qué dicen los adultos que cuando alguien está muy feliz y sonríe es porque algo malo pasará después, que mejor no esté tan feliz y que evite la desgracia. Por qué es prohibido estar feliz si la desgracia en realidad es tener amebas en la panza y estar cundida de piojos. Por qué los niños se comen los mocos. Y la pregunta fundamental de su vida, ¿por qué los zompopos de mayo dan tanta felicidad?

El día que emigró a la capital siendo adolescente, Tanita al recibir su primer sueldo como empleada doméstica fue al mercado la Terminal y con una sed de toda una vida compró un licuado de frutas, lo sintió tan insípido que fue como tomar atol shuco hecho de máiz blanco.

Y sorprendida por la puñalada en la espalda que le dio el progreso de la capital, vino a acordar que el gran avance del que hablaban: el cemento y la urbanización, no alcanzaba para que las hijas de las empleadas domésticas también fueran a la escuela.

Sangrando por la herida, en el famoso pueblón conoció a las hermanas de muchos músicos que tocaban marimba, cuando el domingo se juntaban en Guatemala Musical, niñas y adolescente que al igual que ella fueron destinadas al trabajo doméstico mientras que los hombres de la casa eran los artistas respetados.

Entonces supo que la licuadora no era un lujo, que el jugo de frutas no era inalcanzable y que la imaginación era más dulce, acogedora y humana que la realidad, entonces hizo su propia revolución: comenzó a aprender a escribir el abecedario.

EL PAPA LEÓN XIV: “Desarmar la palabra es desarmar el mundo”

Carlos Fresnina

Corresponsal privado / Roma

En su primer encuentro con la prensa, el Papa León XIV proclamó un firme “No más guerra”, durante la oración del Regina Coeli, haciendo mención especial a las diócesis de Valladolid, Toledo y Madrid. En una audiencia celebrada en el Salón Pablo VI del Vaticano, ante más de mil periodistas que cubrieron el cónclave y el funeral de su antecesor, Francisco, el nuevo Pontífice abogó por un periodismo valiente y comprometido con la verdad.

El momento más aplaudido fue cuando exigió la liberación de los periodistas encarcelados por ejercer su labor: “Solo quienes están verdaderamente informados pueden tomar decisiones justas”, señaló. Pidió a los medios no caer en lenguajes que alimenten el odio, la intolerancia o los prejuicios, y los instó a ser defensores de una “información desarmada y confiable”.

León XIV también habló del impacto de la inteligencia artificial, animando a un uso responsable y empático de esta tecnología emergente. Cerró la audiencia con calidez, saludando a la periodista peruana Paula Oghaz, quien le colocó un chal andino como símbolo de cercanía con América Latina. Paula, autora del libro “Mitad monjes, mitad soldados” sobre abusos dentro de Sodalicio, agradeció visiblemente emocionada el respaldo del Papa a la labor de quienes denuncian desde el periodismo.

Antes de retirarse, León XIV dejó una frase que resonó en cada rincón de la sala: “La paz comienza contigo”.

EL ESPEJISMO DEL “ TODO VALE “

Elspeth Gormley / España

Vivimos en una sociedad donde se confunde libertad con falta de responsabilidad, y donde el respeto parece un valor en vías de extinción.

Desde la desvalorización de los educadores, hasta la agresividad en redes sociales o en la calle. ¿Cuándo fue que dejamos de escuchar y parece ser que se volvió “anticuado” decir “gracias” o “por favor”?

Hubo un tiempo en que el saludo abría puertas, el “gracias” era más que una palabra y el “por favor” no era una rareza. Hoy, sin embargo, parece que la cortesía ha quedado arrinconada, como si fuera una pieza de museo que se observa con nostalgia, pero que ya nadie quiere usar. En la calle, en las aulas, en la esfera pública —y sobre todo en las redes sociales—, el respeto se ha visto sustituido por la inmediatez del juicio y la soberbia de la opinión sin escucha.

Se confunde la crítica con el insulto, la libertad de expresión con el derecho a herir, y la honestidad con la crudeza innecesaria. ¿En qué momento dejamos de mirar a los ojos para entender al otro? ¿Cuándo nos pareció buena idea hablar más fuerte, pero escuchar menos? El respeto no exige sumisión, exige humanidad.

En el imaginario colectivo de antaño, la autoridad no era el grito, ni la amenaza, ni el castigo. Era la voz de la experiencia, la figura que inspiraba por su ejemplo, no por su jerarquía. Hoy, sin embargo, pareciera que todo lo que representa límites o contención es visto como opresión. Se ha confundido el derecho a cuestionar con la obligación de desacreditar.

El maestro, el médico, el abuelo, el escritor… ya no son faros, sino blancos fáciles. Se ha olvidado que no toda autoridad es imposición, y que muchas veces representa el cuidado, la guía, el amor volcado en forma de consejo. Recuperar el respeto hacia estas figuras no es ceder terreno, es reconocer el valor de quien camina antes para allanar el camino de los demás.

Vivimos en una cultura donde todo parece medirse en clics, en segundos, en la velocidad con la que se desliza un dedo por una pantalla. Lo profundo espanta; lo rápido seduce. La reflexión ha sido reemplazada por la reacción, el diálogo por el monólogo, y el pensamiento por la prisa de tener razón. Ya no importa tanto comprender como opinar, ni tanto aprender como aparentar.

Se ha perdido el gusto por lo lento, por lo elaborado, por aquello que requiere pausa. ¿Dónde quedaron los silencios fértiles, los libros que se saborean página a página, las conversaciones que no buscan ganar sino acompañar? La profundidad ha pasado de ser virtud a ser rareza. Y con ella, la empatía, la escucha, la conexión verdadera.

No, no todo está perdido. No todos los jóvenes “pasan de todo”. No toda autoridad es corrupta. No toda palabra es ruido. A veces, simplemente, lo bueno hace menos escándalo que lo malo. Pero eso no significa que no exista.

Hay jóvenes que leen en silencio, que ayudan sin postearlo, que cuidan sin esperar aplauso. Hay adultos que inspiran desde la humildad y el ejemplo. Hay familias que aún enseñan a pedir perdón, a agradecer, a mirar a los ojos. Todo eso existe, aunque no sea tendencia

Este no es un manifiesto nostálgico por un pasado idealizado. Es una invitación firme a mirar de frente lo que nos duele, pero también a no rendirnos ante el estruendo del vacío. Recuperar valores no es retroceder: es reencontrarnos con lo que nos sostuvo y lo que aún puede sostenernos. Porque reconstruir la profundidad, el respeto y la empatía… también es un acto de revolución.

EL HOMBRE QUE SE PENSABA A SI MISMO

Ángel Medina / España

El Hombre es un animal de costumbres, y cuando estas se instalan en la sociedad acaban convirtiéndose en normas, algo que le hace percibir el aparente confort dentro de su madriguera, frenándose a exponerse a algo nuevo. Y es que los que se adaptan a su laberinto, la propia inercia los acaba confundiendo.

Lo que nos dicen tres grandes pensadores sirve para hacer un diseño del hombre de nuestro tiempo. Albert Camús afirma: “El hombre moderno es la única criatura que rechaza ser lo que es”, de lo cual se desprende la conciencia que de sí mismo tiene. ¿Qué piensa el hombre de sí? Por su parte, Ernest Bloch nos plantea un interrogante: “El hombre es algo que tenemos que encontrar todavía. No sabemos aún lo que somos, y no somos todavía lo que seremos”. Aunque ha sabido penetrar en la esencia de la física cuántica y desintegrar el átomo, sin embargo, se desconoce. El último, Paul Ricoeur es más optimista: “El hombre es posible”. Todavía estamos a tiempo de esbozar lo que es un hombre. Son tres ponderaciones que vienen a advertirnos que el hombre es una pasión inútil (por sí mismo), que existe la posibilidad de reencontrarse consigo, según la altura de sus deseos (hurgando dentro de él), que todavía es posible (aplicando su voluntad).

Las sociedades cambian, pero el hombre, si quiere serlo ha de reorientar el camino para hallarse. Debe ser capaz de comprender lo que le ofrece el mundo y esforzarse para alcanzar ser el que puede ser. Ciertamente, está aturdido por tanta información, tantas opiniones y criterios distintos, tanta banalidad e intrascendencia que hurtan la responsabilidad a cambio de lo superfluo e intrascendente.

El hombre ha de abrirse al pensamiento. Ha de ejercitarlo. Y como no hay ciencia infusa que valga, todo conocimiento proviene del exterior. Información para conseguir formación, y el abanico de las ideas, filtrarlas por el tamiz de su testa y transformarla en opinión.

De manera consciente o inconsciente el hombre de la sociedad moderna ha caído (o se lo han conculcado) en la autosuficiencia. En bastarse a sí mismo. Pero, ni la sociedad, ni la política, ni el consumismo- sean cosas o ideas- hacen crecer el proyecto de hombre que todos somos, en un mundo que valora a sus hijos por lo que tienen y lo que hacen, pero no por lo que son. Somos como el grano que la tierra convierte en espiga. El riesgo es que, ahogado y pereciendo no dé el fruto deseado. Por eso, importa el terreno de la siembra. Sin embargo, el hombre no es solo materialidad. Necesita algo más. El problema radica en que, para encontrarse, tiene que buscar el soporte. Y la sociedad actual ha renunciado a la Verdad. A lo sumo la representa con medias verdades, que resultan ser las peores verdades. La verdad hay que buscarla. No como concepto solamente, sino, ante todo, en cómo me afecta a mí como sujeto. Para ello el hombre ha de reflexionar sobre lo que tiene y lo que desea. Salir de sí mismo para regresar y encontrarse. Una prueba de que el hombre no se basta a sí mismo, es la incapacidad de amarse. Pues, ¿quién se ama si no es a costa de odiarse? Extraña pregunta, sí. Esto viene a decirnos, que, incapaz de excusarse ante él y los demás, necesita saberse perdonado desde esa apelación a la Verdad que lo trasciende, a poco que se avenga a abrirse a ella.

Nadie que se piensa (ese es el problema de nuestra sociedad: no pararse demasiado a recapacitar y dejar ir la vida tras lo inmediato) a fuer de ser honesto consigo, puede aceptarse. Ya lo explicaba Feuerbach a su manera: que el Ser Supremo es la elevación al infinito de las cualidades que el hombre gustaría poseer. ¿Hay uno solo que se considere como el que desearía ser? Basta echar la mirada atrás y pensar en la conducta que se arrastra. El pasado. Aquellas cosas que no queremos ni recordar y que realmente nos avergüenzan. Por eso las cubrimos con el olvido, aunque en realidad permanecen con nosotros. No somos capaces de reconocerlas, tomarlas como experiencias de lo que no debe ser y continuar el camino al abrigo de la confianza. Saber perdonarnos. En el fondo, el hombre se detesta. Sin contrición, no hay cambio. Necesita saberse amnistiado. Pero, para ello ha de examinarse. De ahí la importancia de hacer un alto en el camino y recapacitar. Confrontar ideas y valores.

Toda metanoia invita a la introspección. Pararse a considerar por dónde discurre la vida. Por eso, es conveniente adentrarse sigilosamente en su interior. Dejarse rasgar con la precisión de un bisturí. El ser humano, como la cebolla, está recubierto de distintas capas, infinidad de partes que constituyen su todo. No es posible tratar su conjunto, pero, sí, al menos una parte de él que pueda reorientarle.

“El hombre que se pensaba a sí mismo” es mi último libro, de reciente aparición. En él trato de proyectar una lucecita, con la pretensión de que el lector pueda meditar lo que en él se dice acerca del hombre. Alguien con el que pueda identificarse quien lo tenga en sus manos.

DEL TIEMPO Y SUS CAMINOS

Beatriz Villacañas / España

LA HERIDA DE LA BELLEZA

La belleza, lo dijeron Platón y, mucho después, en el siglo XIX, el joven poeta romántico inglés John Keats en su poema “Oda a una urna griega”, está unida a la verdad, y ambas están tan unidas que, en realidad, son lo mismo. Mas la belleza, tanto para Platón como para Keats, no es sólo algo que se percibe con los sentidos, sino que, junto a ello, es decir, la belleza que captamos con los ojos, la que nos llega, como la música, penetrando nuestros oídos, es la belleza invisible, lo que tiene que ver con el bien: aquello que no se ve pero se percibe con el alma, aquello que eleva el espíritu, lo que nos hace mejores, incluso más sabios, pues la belleza no visible está también unida a la sabiduría.

Hace tiempo escribí, en la sección “Tomando la palabra” de mi libro Hermano tiempo. Pensamientos a la intemperie, que la belleza es la diosa que tiene la facultad de ser visible e invisible. Y, en ambas manifestaciones, la belleza es algo esencial en nuestra vida.

La belleza, asimismo, causa herida. Pero es una herida que, lejos de perjudicar, nos enriquece, nos da, incluso, ese golpe manso al corazón que nos salva del vacío. No pocas veces la belleza sobrecoge y hasta nos hace llorar. Un acto de bondad, de sacrificio, de generosidad, de entrega amorosa, hace brotar nuestras lágrimas y nos redime frente al mal y su fealdad. También los adagios musicales duelen y se gozan a un tiempo. Lo bello, intensificando nuestra emoción, puede hacernos llorar mientras lo gozamos.

Los espíritus heridos por la belleza salen fortalecidos por ella, pues están penetrados por su verdad y por su luz. La propia palabra “lucidez” ya habla por sí sola. Ser lúcido es tener clarividencia, y la clarividencia se sustenta en la belleza y la verdad, clarividencia que nos hace también ver, aunque a simple vista parezca algo paradójico, todo aquello que forma parte del mal y que es, por tanto, rechazable, Con la belleza, con la verdad, adquirimos la fuerza para combatir a sus enemigos, es decir, al mal y a sus agentes.

La belleza, como la poesía, es revelación, es epifanía. Y su herida, ese golpe benévolo que nos despierta y que despiertos nos mantiene, nos hace fuertes desde el llanto, nos enriquece de amor y de empatía.

Gozosa es la herida de la belleza. Gozosa es la lágrima que la belleza hace brotar. Que nos siga haciendo fuertes esa herida suya al contemplarla con los ojos, al oír su música. Y al sentirla invisible, pero siempre grande y poderosa.

ARTICULOS – MAYO

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Articulos

«Las palabras analizan, cuestionan y revelan. En cada artículo, una verdad se descifra, una mirada se amplía, una historia se cuenta.» E. Gormley

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FEDERICO Y NÍJAR

Antonio Camacho Gómez / Argentina

Níjar era un pueblo de la provincia de Almería, en cuya cercanía funcionaban unas minas de oro que eran explotadas con mano de obra deprimida, en las que trabajó mi abuelo y, también, mi padre, que lo acompañó en su adolescencia. Él me proporcionó un material inestimable para uno de mis cuentos -“El esclavo”- publicado en una revista mundial que se edita en Alicante en portugués y en español, con el título “Aristos Internacional”, en la que sigo colaborando con poemas y artículos, según efemérides, o no. Asimismo apareció en “Las sirenas del odio”, del que soy autor y del que se hizo cargo una conocida editorial de Buenos Aires.

Contaba mi progenitor que uno de los más famosos, si no el mejor cirujano de Almería, el doctor Monroy, que me atendió en varias oportunidades, había obtenido su notable capacidad atendiendo -no pocos mineros perdieron brazos y piernas- a esos esforzados trabajadores. El caso es que se cerraron las minas con el tiempo y la localidad vivió una época difícil entregándose sus gentes a tareas agrícolas y a otros menesteres, como el tejido de alfombras y de diferentes prendas que hoy son motivo de atracción turística. Ya ciudad, es muy visitada, en un ámbito paisajístico que hace años motivó el interés de un escritor de la talla de Juan Goytisolo, que nos dejó su obra “Campos de Níjar”.

El meollo de la cuestión estriba en que en el viejo pueblo se produjo un hecho de sangre que fue la base del drama “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca quien, pocos lo saben, en su preadolescencia estudió en el colegio de los escolapios en Almería -ciudad en donde fueron filmadas numerosas películas norteamericanas, francesas, inglesas y todos los western spaghetti- y en la que contrajo una infección a la garganta que lo tuvo a las puertas de la muerte. No obstante escribió un poema humorístico satirizando al obeso rey de Marruecos. Aunque, no está de más aclararlo, pensaba ser músico y no poeta.

Con respecto a las circunstancias que provocaron el sangriento desenlace, en la iglesia de Níjar iba a contraer enlace una pareja que, como ocurría en aquellos tiempos eran no sólo conocidos por todo el pueblo sino de largo compromiso. Pero hete aquí los dedos del destino. Cuando se apersonó el novio para la ceremonia, la potencial contrayente no estaba. ¿Qué había acontecido? Pues que huyó, cabalgando, con el hombre que realmente quería. El despechado no se anduvo con vueltas. Tomó un caballo o una jaca -vaya uno a saber- y los persiguió hasta encontrarlos. Y ciego de ira mató a su rival en amores. La mujer sobrevivió muriendo muchos años más tarde.

Como final de esta nota corresponde puntualizar que el templo en donde iban a tener lugar las fracasadas nupcias, siguió funcionando un tiempo hasta que, como ha sucedido en tantos casos, fue abandonado y, actualmente, se encuentra en lamentable estado de conservación. Más allá de la visita de cultos o avisados turistas que se acercan con lógica curiosidad, al margen de los intereses que tengan al visitar la pintoresca ciudad. Cabe preguntar, ¿Cómo las autoridades tan atentas al mantenimiento de ciertos edificios históricos -aunque la piqueta también, como en tantos lugares extra hispanos, practicó torpes demoliciones- no cuidaron tan famoso patrimonio? He aquí la cuestión diría el Hamlet inmortal.

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ADN MITOCONDRIAL

El legado silencioso de nuestras células.

Dina Chaves / Costa Rica

Cuando escuchamos hablar de ADN, solemos pensar en esa compleja doble hélice que define quienes somos. Pero dentro de nuestras células, existe otro tipo de ADN, más pequeño y peculiar, que se encuentra exclusivamente en las mitocondrias: el ADN mitocondrial. Este diminuto manual de instrucciones no solo es clave para la energía que alimenta nuestras células, sino que también guarda historias ancestrales fascinantes.

Lo más interesante del ADN mitocondrial es su herencia. En lugar de recibirlo de ambos padres, como sucede con el ADN nuclear, este legado genético proviene exclusivamente de nuestras madres. ¿Por qué? Durante la fecundación, aunque los espermatozoides del padre poseen mitocondrias, estas quedan fuera del «proceso evolutivo» y no contribuyen al ADN del futuro bebé. Como resultado, cada uno de nosotros lleva consigo un testimonio directo de nuestras madres, y de sus madres antes que ellas. Es un puente genético que conecta generaciones y linajes maternos con una precisión única.

Por ejemplo, imagina a una abuela que, sin saberlo, transmite su ADN mitocondrial a su nieta. Aunque la nieta nunca conoció a su abuela, lleva en cada célula un fragmento de su historia. Este ADN mitocondrial es como un hilo invisible que une a ambas, recordándonos que, incluso en la distancia o el tiempo, las conexiones familiares son profundas y duraderas.

Además de su papel en la herencia, el ADN mitocondrial es esencial para la función energética de nuestras células. Las mitocondrias, conocidas como las «centrales eléctricas» de la célula, necesita este ADN para producir la energía que alimenta cada uno de nuestros movimientos, pensamientos y latidos. Sin embargo, debido a su pequeña escala y estructura, también es más vulnerable a daños, lo que lo vincula a ciertas enfermedades relacionadas con el envejecimiento y la genética.

Por otro lado, este ADN especial también ha revolucionado los estudios genealógicos y evolutivos. Investigadores lo han utilizado para rastrear linajes maternos, reconstruir migraciones humanas y resolver misterios evolutivos que alguna vez parecían imposibles de descifrar. Gracias a su constancia y singularidad, el ADN mitocondrial ha sido clave para entender de dónde venimos y cómo hemos llegado aquí.

En resumen, el ADN mitocondrial es un testimonio silencioso pero poderoso de nuestra historia, una cápsula genética que no solo impulsa nuestras células, sino que también conecta nuestras vidas con las de nuestros antepasados. Una herencia diminuta que guarda secretos del pasado y nos impulsa hacia el futuro.

Era una tarde tranquila, y el sol entraba por la ventana mientras la abuela y su nieta, Sofía, estaban sentadas en el salón. La abuela, con sus gafas y su tejido en las manos, miraba a Sofía, quien hojeaba un libro de biología con una expresión de curiosidad.

—Abuela, ¿Qué son las mitocondrias? —preguntó Sofía, levantando la vista del libro.

La abuela dejó a un lado su tejido y sonrió. Siempre había disfrutado compartir su conocimiento con su nieta.

—Bueno, pequeña científica, las mitocondrias son como pequeñas centrales eléctricas dentro de nuestras células. Se encargan de producir la energía que nuestro cuerpo necesita para funcionar.

—¿Y cómo lo hacen? —continuó Sofía, intrigada.

—Es una maravilla, Sofía. Las mitocondrias transforman los nutrientes que ingerimos en una molécula llamada ATP, que es la fuente principal de energía para nuestras células. Y lo hacen mediante un proceso que se llama respiración celular.

Sofía frunció el ceño, pensando.

—¡Espera! Entonces, ¿todas las personas tienen mitocondrias iguales?

La abuela rió suavemente.

—¡Qué buena pregunta, Sofía! Todas las mitocondrias tienen una cosa especial: tienen su propio ADN, distinto al que está en el núcleo de nuestras células. Y, ¿sabes qué es aún más interesante? Ese ADN mitocondrial se hereda únicamente de las madres. Así que, en tus mitocondrias, hay un pedacito de mí.

—¿En serio? ¿Un pedacito tuyo dentro de mí? —dijo Sofía, sorprendida.

—Exacto. Es un lazo invisible pero muy poderoso que compartimos. Las mitocondrias son un testimonio de nuestra conexión, de generación en generación.

Sofía sonrió y se abrazó a su abuela, sintiendo ese vínculo especial de una manera más profunda.

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LOS RETOS QUE ENFRENTARA LEÓN XIV, EL SUCESOR DEL PAPA FRANCISCO

Cecilia Degl’Innoceenti / Italia

El estadounidense Robert Francis Prevost fue elegido sumo pontífice este jueves por la tarde. Tendrá que lidiar con una Iglesia dividida entre el legado reformista del jesuita y las presiones de los sectores conservadores.

El rumbo del Vaticano quedó sellado con la elección de Robert Francis Prevost como nuevo papa. Bajo el nombre de León XIV, el cardenal de origen estadounidense y nacionalizado peruano deberá lidiar con una serie de desafíos que heredará del papa Francisco, tras 12 años de un pontificado que supuso una nueva era de reformas, inclusión y tensiones internas. La Iglesia católica, en tanto, se enfrenta a una encrucijada histórica respecto al legado del primer pontífice jesuita y sudamericano cuyo sucesor parece que se moverá en la misma dirección.

El primer papa latinoamericano, fallecido el 21 de abril a los 88 años, logró limpiar la imagen de la institución tras numerosos escándalos enmarcados en las filtraciones denominadas Vatileaks. Su liderazgo austero, cercano a los pobres y a los migrantes, dejó una huella indeleble para el nuevo obispo de Roma, que deberá liderar a 1.200 millones de fieles en un contexto internacional desafiante. Prevost, de 69 años, pertenece a la rama de los agustinos que va en sintonía con la bajada de línea de su antecesor, en función de la inclusión de los marginados y los migrantes.

En su homilía inicial, pidió por la «paz», por la memoria de su antecesor y se mostró en contra del clericalismo, pidiendo una Iglesia más cerca de los ‘bautizados’, en un mensaje encriptado contra las facciones más conservadoras de la curia romana, ante la que Francisco tampoco se doblegó. A pesar de las presiones, promovió una Iglesia más cercana a los marginados, impulsó reformas estructurales, abrió espacios de liderazgo para las mujeres y adoptó un discurso inclusivo hacia la comunidad LGBTQ+. Sin embargo, su papado también profundizó divisiones internas y dejó desafíos sin resolver, incluida la profundización de políticas para prevenir abusos sexuales dentro de la Iglesia, que ahora heredará su sucesor.

Esto no les gusta a los autoritarios

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Como primer papa jesuita, Francisco marcó una nueva era en la Iglesia católica.

El legado de Francisco

La principal interrogante que enfrentó el nuevo papa es si continuaría con la línea reformista de Francisco o daría paso a un retorno más conservador. Tras su primer discurso desde el balcón de la basílica de San Pedro del Vaticano, no quedaron demasiadas dudas.

De hecho, representantes del ultra conservadurismo estadounidense, como Steve Bannon, ya habían identificado en su figura una línea sucesoria del «progresismo» de Francisco que, según el exasesor de Donald Trump, provocará un “ cisma importante en la Iglesia “en los próximos diez años.

Los sectores tradicionalistas, que durante años resistieron las reformas del pontífice argentino, cobraron fuerza y reclaman una Iglesia más apegada a sus raíces doctrinales. Uno de los puntos de mayor tensión en el Vaticano es el papel de la mujer, en el marco de una fuerte caída de la inscripción de nuevas monjas a nivel mundial registrada desde 2012

Las facciones de la Iglesia Católica que dirimen la elección de nuevo Papa

Si bien Francisco permitió avances sin precedentes —como el nombramiento de Sor Raffaella Petrini como la número dos de la gobernación del Vaticano—, el acceso al sacerdocio sigue vetado para las mujeres. La creciente presión de organizaciones como la Conferencia de Ordenación de Mujeres plantea un dilema que el próximo líder espiritual del catolicismo y político a nivel mundial no podrá evitar.

Polarización ideológica: la Iglesia dividida

El cónclave que se desarrolló en Roma no solo buscaba un nuevo papa, sino también un árbitro capaz de navegar la creciente polarización entre progresistas y conservadores. El documento crítico firmado en 2022 por el cardenal australiano George Pell reveló el malestar de ciertos sectores con el gobierno de Francisco, al que tildaron de “autocrático” y de alejar a la Iglesia de su tradición.

Esta grieta es particularmente evidente en países como Estados Unidos, donde la Iglesia local se ha convertido en campo de batalla ideológico entre quienes piden mayor apertura y quienes insisten en la ortodoxia doctrinal. La forma en que el nuevo papa afronte este escenario podría definir no solo su pontificado, sino también la unidad interna de la institución.

«Tolerancia cero» para los abusos sexuales

Otro gran pendiente del pontífice será la gestión de los casos de abuso sexual cometidos por miembros del clero. Aunque Francisco endureció las sanciones y reformó el derecho canónico, la falta de transparencia y la persistencia de la impunidad siguen generando desconfianza entre los fieles y sobrevivientes.

Organizaciones como SNAP, que defienden a las víctimas, exigen una política de «tolerancia cero» y una investigación independiente sobre los abusos pasados y presentes. La restauración de la credibilidad de la Iglesia dependerá en gran parte de la voluntad del nuevo papa para actuar con firmeza y sin dilaciones.

Cónclave 2025: Los detalles de la elección de un nuevo Papa y quienes son los favoritos en el Vaticano

El escándalo de Vatileaks: una crisis que impulsó reformas

El escándalo de Vatileaks, que estalló en 2012 durante el papado de Benedicto XVI, reveló filtraciones de documentos confidenciales del Vaticano, exponiendo luchas internas y prácticas cuestionables. Aunque, presionado, Benedicto XVI renunció en 2013, el impacto de Vatileaks dejó una marca indeleble en la Santa Sede que impactó en el papado de Francisco.

Como sucesor papal, Jorge Bergoglio asumió el desafío de restaurar la confianza pública luego del escándalo que expuso el escandaloso manejo financiero del Vaticano. Implementó reformas estructurales, como la creación de la Secretaría para la Economía y el Consejo para la Economía, con el objetivo de garantizar una gestión más transparente y eficiente.

El papa emérito Benedicto XVI y su sucesor, Francisco

Además, el papa jesuita adoptó su postura austera a las finanzas del Vaticano. En 2021, implementó recortes salariales del 10% para cardenales y del 8% para otros altos funcionarios, como parte de un esfuerzo por reducir costos y evitar lo superfluo. Además, promovió una política de «déficit cero», instando a las instituciones vaticanas a seleccionar prioridades, evitar gastos innecesarios y contribuir al equilibrio financiero general.

Estas medidas se alinearon con su visión de una Iglesia más cercana a los pobres y menos centrada en el lujo institucional, tal como demostró al evitar vivir en el lujoso palacio vaticano y elegir, en cambio, la residencia de Santa Marta.

El acercamiento de la Iglesia a la comunidad LGBTQ+

La actitud de Francisco hacia la comunidad LGBTQ+ —resumida en su célebre frase “ser homosexual no es un crimen”— marcó un cambio de tono en el Vaticano. Sin embargo, no todas sus iniciativas prosperaron: obispos conservadores, especialmente en África, se opusieron abiertamente a la posibilidad de bendecir a parejas del mismo sexo.

El nuevo papa deberá decidir si mantiene ese enfoque pastoral o si opta por una interpretación más rígida de la doctrina. En un mundo donde los derechos humanos y la inclusión son temas centrales, esta elección tendrá repercusiones globales para la Iglesia.

León XIV no solo heredará la silla de Pedro, sino también un legado cargado de tensiones, esperanzas y desafíos que pondrán a prueba su liderazgo como sucesor de Francisco, el papa que marcó una nueva era en la milenaria institución.

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LA IGLESIA EN TIEMPOS DE CAMBIO: ENTRE LA NECESIDAD Y LA RESISTENCIA

Elspeth Gormley / España

La Iglesia Católica ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes en el mundo. Sin embargo, la sociedad evoluciona, y con ella, las expectativas sobre la Iglesia y su papel en los tiempos modernos. La llegada del Papa León XIV marca un nuevo capítulo, pero ¿hacia dónde se dirige la Iglesia en medio de un mundo que cambia rápidamente?

El cambio como necesidad

La sociedad actual plantea nuevos desafíos que la Iglesia no puede ignorar. Los derechos humanos, la diversidad, el papel de la mujer, la justicia social son solo algunos de los temas que requieren respuestas. El pontificado del Papa Francisco abrió puertas que antes parecían cerradas: una postura más inclusiva, un discurso menos rígido, un acercamiento a quienes habían sentido que la Iglesia les daba la espalda.

Hoy, la pregunta no es si la Iglesia debe cambiar, sino cómo lo hará. Su capacidad para adaptarse determinará su relevancia en una sociedad que valora la apertura y la empatía más que nunca.

La resistencia conservadora

El cambio, sin embargo, no es aceptado por todos. Hay sectores dentro de la Iglesia que defienden con firmeza las tradiciones, preocupados por la pérdida de ciertos valores que han definido la institución por siglos. Para ellos, la apertura promovida por Francisco y continuada por León XIV representa un riesgo, una posible desviación de lo que consideran la esencia misma del catolicismo.

Este debate interno entre tradición y evolución no es nuevo, pero hoy cobra especial relevancia. ¿Es posible que la Iglesia encuentre un equilibrio entre ambas posturas sin fracturar su identidad?

El legado de Francisco y el futuro con León XIV

El Papa Francisco marcó un antes y un después con su cercanía a los excluidos, su énfasis en la justicia social y su visión de una Iglesia misionera. León XIV ahora enfrenta el desafío de dar continuidad o imprimir su propio sello en este camino.

El mundo observa con expectativa: ¿qué dirección tomará la Iglesia? ¿Profundizará en la apertura o buscará un término medio? ¿Cómo dialogará con los sectores más tradicionalistas sin perder el contacto con quienes exigen renovación?

El desafío no es menor. La Iglesia no es la misma que hace cien años, ni siquiera la misma que hace una década. Y ante una realidad cambiante, su capacidad para escuchar y responder determinará el papel que jugará en los tiempos venideros.

Las instituciones, como las personas, evolucionan. La Iglesia, aunque arraigada en siglos de tradición, enfrenta hoy un desafío ineludible: escuchar el mundo que la rodea, comprender sus cambios y responder sin miedo a la transformación.

No hay evolución sin resistencia, ni apertura sin cuestionamientos. Pero la pregunta no es si la Iglesia debe cambiar, sino si está preparada para ser relevante en una sociedad que exige menos muros y más puentes.

León XIV inicia su papado en un momento crucial. Lo que está en juego no es solo el rumbo de la Iglesia, sino su capacidad de seguir conectando con quienes aún buscan respuestas.

El futuro no está escrito, pero la historia nos ha enseñado algo claro: las instituciones que no se adaptan, desaparecen. Y las que encuentran la manera de escuchar, permanecen.

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UNA POLITICA EXTERIOR “ HECHA CON LOS PIES EN LA REGIÓN “

Muere Pepe Mujica, uno de los ‘faros’ de la izquierda global

Juan Carlos Iragorri / España

Durante el proceso de escritura de Otros mundos posibles, López y el resto de autores iban los domingos a la chacra de Mujica a conversar con él sobre su visión de la política exterior. También se encargó de digitalizar el archivo del expresidente: «Te podrás imaginar que Pepe no tenía un archivo, sino un conjunto de papeles…», recuerda con cariño.

El investigador explica que «Mujica tuvo una visión de la política exterior muy situada en Uruguay, hecha muy desde el sur; fue una mirada ubicada históricamente y eso supuso un cambio en este campo porque fue probablemente la política exterior más hecha con los pies en la región». Esa «vocación de unionismo latinoamericano», añade Montenegro, la mantuvo hasta el final de sus días.

El dirigente «redescubrió lo internacional después de la cárcel». De hecho, fue «a la salida de su tercera estancia en prisión, la más larga», cuando un militante del Frente Amplio (Guillermo Chifflet) se encargó de «ponerle al día» después de que se escapara en 1971 de la cárcel de máxima seguridad de Punta Carreta junto a otra centena de guerrilleros tupamaros, recuerda López.

Con la vuelta a la democracia, analiza el investigador, Mujica añadió a su mirada histórica un marcado interés por la biología y la antropología. «Fue un agricultor que se dedicó siempre a trabajar la tierra en su granja, que observó el mundo desde allí y pensó la globalidad desde su trabajo como agricultor». «Él mismo se definió muchas veces como ‘un trozo de tierra con patas'», rememora López

“Él mismo se definió muchas veces como “un trozo de tierra con patas

Ese conjunto entre historia, biología y antropología le hizo tener «una visión muy crítica sobre el consumo, la conducta humana y los comportamientos del rico que ponen en riesgo la sostenibilidad del planeta», dice el autor. Los discursos sobre estos temas, que resonaron en todos los rincones del planeta, fueron escritos íntegramente por el propio político. «Nadie se los preparaba —afirma López— como el de Río+20[uno de sus discursos más famosos], que, según él mismo nos explicó, redactó a partir de un conjunto de notas con temas que le interesaba abordar».

Eran palabras que llegaron «desde otro lado —desarrolla el investigador uruguayo— desde un continente específico, preocupado por la desigualdad estructural y sobre cómo los asuntos climáticos impactan en estas desigualdades… Fue una mirada que partía de su día a día, de ver su plantación de flores y los animales que andaban en el campo. Mujica pensaba desde el sur y entendía América Latina como un espacio que merecía mayor coordinación política».

Uruguay, un escenario favorable para Mujica

Para entender la fama del líder y los logros sociales que alcanzó resulta imprescindible comprender la estabilidad institucional de la que goza Uruguay y la tradición de respeto político construida a lo largo de las décadas y conservada por los diferentes grupos políticos, independientemente de sus ideologías. «Los logros durante su presidencia fueron colectivos», subraya Damián Rodríguez, militante del Frente Amplio, docente e investigador de la Universidad de la República de Uruguay.

La agenda de derechos que defendió Mujica y las leyes que aprobó, que fueron motivo de admiración de muchos gobiernos extranjeros (la legalización del aborto, la marihuana y el matrimonio gay) fueron «una construcción colectiva» donde el entonces presidente sirvió, según su análisis, como «facilitador» más que «catalizador», subraya Rodríguez. «La ciudadanía uruguaya es una ciudadanía altamente politizada», con movimientos sociales que «ya tenían mucho recorrido histórico» y él «formó parte de esos movimientos sociales», dice el militante.

Entrevista a Jose Mujica, presidente de Uruguay, en Los Desayunos

Aunque era consciente de la relevancia de su figura y cómo captaba la atención de gobiernos y personas de todo el mundo, «siempre creyó en lo colectivo», dice López. Hasta el final de su vida, «no hubo tema político en Uruguay que no pasara por Mujica y no se le consultara», explica Granados. Pero, aun así, «nunca se subía al estrado, en los encuentros políticos, dicen que se colocaba en una silla en el centro de la gente, al mismo nivel que el resto», afirma la investigadora.

En este sentido, él siempre repetía que «un dirigente sirve cuando deja una generación de relevo que le supere con creces», recuerda Tulbovitz, y esa tarea de conseguir un relevo generacional sólido (tanto en su partido, el Movimiento de Participación Popular, como el grupo político dentro del que este se incluye, el Frente Amplio) fue una en la que puso un gran empeño, según coinciden la mayoría de entrevistados.

Así lo repitió en el acto de cierre de campaña de las elecciones uruguayas del pasado 27 de octubre, donde advirtió: «Estoy muy cerca de emprender la retirada de donde no se vuelve, pero soy feliz porque están ustedes, porque cuando mis brazos se vayan habrá miles de brazos sustituyendo la lucha». Algunos de los asistentes estallaron en lágrimas.

Cuenta Camilo López que Mujica escapó del photocall del Festival de Cine de Venecia en 2018 cuando se estrenó la película El Pepe, una vida suprema, y que se salió cinco minutos antes de la sala donde se proyectó para evitar ser el foco de los aplausos. Así era el expresidente uruguayo, un político que recibía a mandatarios de todos los países en su chacra, pero que rehuía de la pose. «Yo no soy una estrella, soy un estrellado», advirtió a sus compañeros cuando quisieron obligarle a pasar por delante de los flashes.

“Yo no soy una estrella, soy un estrellado

Tulbovitz recuerda que «Mujica le tomaba el pelo a la muerte, convivía con ella y apelaba al humor cuando la nombraba… Incorporaba en su relato el tema con una facilidad que yo nunca había visto, y nos decía: ‘Cuando deje la presidencia voy a hacer dos cosas: voy ir a Múgica [municipio vizcaíno en el que nació su padre y que visitó en dos ocasiones] con Lucía, y luego voy a ir a un entierro, el mío'». Hasta respondía cuando la gente le pedía «una última foto»: «¡No! La última en el cajón».

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EL HOMBRE QUE PENSABA EN SI MISMO

Ángel Medina / España

El Hombre es un animal de costumbres, y cuando estas se instalan en la sociedad acaban convirtiéndose en normas, algo que le hace percibir el aparente confort dentro de su madriguera, frenándose a exponerse a algo nuevo. Y es que los que se adaptan a su laberinto, la propia inercia los acaba confundiendo.

Lo que nos dicen tres grandes pensadores sirve para hacer un diseño del hombre de nuestro tiempo. Albert Camús afirma: “El hombre moderno es la única criatura que rechaza ser lo que es”, de lo cual se desprende la conciencia que de sí mismo tiene. ¿Qué piensa el hombre de sí? Por su parte, Ernest Bloch nos plantea un interrogante: “El hombre es algo que tenemos que encontrar todavía. No sabemos aún lo que somos, y no somos todavía lo que seremos”. Aunque ha sabido penetrar en la esencia de la física cuántica y desintegrar el átomo, sin embargo, se desconoce. El último, Paul Ricoeur es más optimista: “El hombre es posible”. Todavía estamos a tiempo de esbozar lo que es un hombre. Son tres ponderaciones que vienen a advertirnos que el hombre es una pasión inútil (por sí mismo), que existe la posibilidad de reencontrarse consigo, según la altura de sus deseos (hurgando dentro de él), que todavía es posible (aplicando su voluntad).

Las sociedades cambian, pero el hombre, si quiere serlo ha de reorientar el camino para hallarse. Debe ser capaz de comprender lo que le ofrece el mundo y esforzarse para alcanzar ser el que puede ser. Ciertamente, está aturdido por tanta información, tantas opiniones y criterios distintos, tanta banalidad e intrascendencia que hurtan la responsabilidad a cambio de lo superfluo e intrascendente.

El hombre ha de abrirse al pensamiento. Ha de ejercitarlo. Y como no hay ciencia infusa que valga, todo conocimiento proviene del exterior. Información para conseguir formación, y el abanico de las ideas, filtrarlas por el tamiz de su testa y transformarla en opinión.

De manera consciente o inconsciente el hombre de la sociedad moderna ha caído (o se lo han conculcado) en la autosuficiencia. En bastarse a sí mismo. Pero, ni la sociedad, ni la política, ni el consumismo- sean cosas o ideas- hacen crecer el proyecto de hombre que todos somos, en un mundo que valora a sus hijos por lo que tienen y lo que hacen, pero no por lo que son. Somos como el grano que la tierra convierte en espiga. El riesgo es que, ahogado y pereciendo no dé el fruto deseado. Por eso, importa el terreno de la siembra. Sin embargo, el hombre no es solo materialidad. Necesita algo más. El problema radica en que, para encontrarse, tiene que buscar el soporte. Y la sociedad actual ha renunciado a la Verdad. A lo sumo la representa con medias verdades, que resultan ser las peores verdades. La verdad hay que buscarla. No como concepto solamente, sino, ante todo, en cómo me afecta a mí como sujeto. Para ello el hombre ha de reflexionar sobre lo que tiene y lo que desea. Salir de sí mismo para regresar y encontrarse. Una prueba de que el hombre no se basta a sí mismo, es la incapacidad de amarse. Pues, ¿quién se ama si no es a costa de odiarse? Extraña pregunta, sí. Esto viene a decirnos, que, incapaz de excusarse ante él y los demás, necesita saberse perdonado desde esa apelación a la Verdad que lo trasciende, a poco que se avenga a abrirse a ella.

Nadie que se piensa (ese es el problema de nuestra sociedad: no pararse demasiado a recapacitar y dejar ir la vida tras lo inmediato) a fuer de ser honesto consigo, puede aceptarse. Ya lo explicaba Feuerbach a su manera: que el Ser Supremo es la elevación al infinito de las cualidades que el hombre gustaría poseer. ¿Hay uno solo que se considere como el que desearía ser? Basta echar la mirada atrás y pensar en la conducta que se arrastra. El pasado. Aquellas cosas que no queremos ni recordar y que realmente nos avergüenzan. Por eso las cubrimos con el olvido, aunque en realidad permanecen con nosotros. No somos capaces de reconocerlas, tomarlas como experiencias de lo que no debe ser y continuar el camino al abrigo de la confianza. Saber perdonarnos. En el fondo, el hombre se detesta. Sin contrición, no hay cambio. Necesita saberse amnistiado. Pero, para ello ha de examinarse. De ahí la importancia de hacer un alto en el camino y recapacitar. Confrontar ideas y valores.

Toda metanoia invita a la introspección. Pararse a considerar por dónde discurre la vida. Por eso, es conveniente adentrarse sigilosamente en su interior. Dejarse rasgar con la precisión de un bisturí. El ser humano, como la cebolla, está recubierto de distintas capas, infinidad de partes que constituyen su todo. No es posible tratar su conjunto, pero, sí, al menos una parte de él que pueda reorientarle.

“El hombre que se pensaba a sí mismo” es mi último libro, de reciente aparición. En él trato de proyectar una lucecita, con la pretensión de que el lector pueda meditar lo que en él se dice acerca del hombre. Alguien con el que pueda identificarse quien lo tenga en sus manos.

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MUJICA SIN CORBATA

Gustavo Páez Escobar / Colombia

Con motivo de la conmovedora muerte de José Mujica, recupero esta nota que sobre él escribí en marzo de 2017

José Mujica (Pepe, o el Pepe, lo llaman en Uruguay) nunca ha usado corbata. Tal vez eso ha contribuido a mantener auténtica su personalidad. Durante los años de su gobierno (2010-2015) siempre concurría al despacho en traje sencillo y sin la menor afectación, como si se tratara del más simple de los ciudadanos que recorriera las calles de Montevideo. No cambió su chacra en Rincón del Cerro, donde vivía con absoluta felicidad en compañía de su esposa, por el palacio presidencial, donde se sentiría extraño y cohibido.

Ni quiso cambiar su viejo automóvil Volkswagen Fusca, modelo 1987, por el lujoso de la presidencia. Una vez un jeque árabe le ofreció un millón de dólares por el auto desvencijado, y él rechazó la oferta con esta razón genial: “Ese vehículo nos lo regaló un puñado de amigos que hizo una colecta. Nunca podríamos venderlo, pues ofenderíamos a ese puñado de amigos”.

 Hombre modesto, bonachón, elemental, bromista, y dotado al mismo tiempo de aguda concepción filosófica y gran sensibilidad humana, desconcertó al mundo con su carisma y sus singulares maneras de gobernar en medio de la pobreza, la pulcritud y la renuncia a las aureolas y los bienes materiales. Por encima de su propia condición económica estaba la suerte de la nación y de sus paisanos, y a esa causa consagró todas sus energías y capacidad social, con resultados admirables.

Se jacta en decir que es rico con lo poco que tiene. No necesita más para ser feliz: “Pobre no es el que tiene poco –dice–, pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea más y más”. El 90 por ciento del sueldo de presidente lo donó para los pobres, y lo mismo hizo su esposa, la senadora Lucía Topolansky.

Conducta ejemplar y desconcertante frente a los bochornosos sucesos de corrupción y pillaje que hoy se destapan en los países latinoamericanos, en cabeza de presidentes, ministros, altos funcionarios y políticos de toda laya. La ley del momento es llegar a las altas posiciones para enriquecerse.

A Mujica se le conoce como el presidente más pobre del mundo. Difícil, cuando no imposible, que su caso tenga seguidores. Pero de lo que no puede dudarse es del asombro que despierta en un mundo envilecido por la avaricia y la corrupción.

Quizás la mayoría de los gobernantes compadezcan a este buen señor de la decencia, la pulcritud y la moralidad, pero algún freno se opera en el campo de los desenfrenos del poder. La semilla está sembrada.

Mujica es un político distinto. De su experiencia como guerrillero y de los largos años pasados en presidio extrajo el conocimiento de la sociedad y la sabiduría del filósofo. Y los aplicó en su tránsito por la vida pública, como diputado, senador, ministro y presidente de la república.

Su lenguaje es claro, sencillo, directo, sin retóricas ni esguinces. Amante de decir la verdad, su discurso llegó a la masa, y la gente supo captarlo y lo siguió como el líder capaz de adelantar la silenciosa revolución que se adelantó en su gobierno.

Por eso, Pepe Mujica, el del pueblo, fue un presidente sin corbata. Con ella, se habría falseado. Así lo analiza Allan Percy en el libro Mujica, una biografía inspiradora, que me obsequió mi nieta Valeria, de 3 años, y que he leído con mucho agrado. Los nietos saben penetrar en la mente de los abuelos.

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ARTÍCULOS – ABRIL

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Articulos

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HACIA LA DICTADURA A TODA MÁQUINA
Lluis Bassets / Corresponsal Estados Unidos

La abierta batalla entre la justicia y la Casa Blanca ha llegado a su punto álgido. Vamos a ver si puede parar los pies a quien quiere erigirse en autócrata

Entre Trump y la dictadura solo quedan los jueces. Se acercan ya a dos centenares las demandas ante la justicia, contra sus 124 órdenes ejecutivas muchas absurdas y un buen puñado inconstitucionales a simple vista, que sigue firmando incansable con burlona solemnidad y luego muestra satisfecho a las cámaras. Todo sucede en el Despacho Oval, epicentro de la política en Estados Unidos y en el mundo, donde el presidente exhibe el trazo grueso de su rúbrica, su impenitente autoritarismo y los ritos imperiales, a veces humillantes, a los que somete a los invitados, ante un puñado de periodistas, debidamente acreditados por su obsequiosa disposición hacia el emperador.
En tres meses ha amasado el mayor poder de la historia presidencial, contando incluso los presidentes en guerra. En su caso, sin guerra alguna, aunque invoque poderes excepcionales propios de situaciones bélicas para detener y expulsar a personas sin papeles, otras con permiso de residencia permanente y aun otras más incluso con trabajo, familia e hijos nacidos en Estados Unidos. Detener a un ciudadano en mitad de la calle o en su casa para luego enviarlo directamente a un gulag de alta seguridad en El Salvador, sin comparecer ante un juez, ha sido hasta ayer una práctica admitida como normal por la Casa Blanca, que ningún recurso ante la justicia había conseguido parar.
Es la eficaz política del miedo, que acompaña al cierre de fronteras, a las razzias para detener y expulsar extranjeros y constituye, finalmente, su mayor y más lamentable victoria, puesto que satisface las peores pasiones xenófobas y racistas, al igual que la expansión de sus poderes presidenciales satisface su impudorosa vanidad y su irrefrenable pulsión autocrática. Sentado ante su coro de aduladores, se ríe de todo, de la Constitución, de la legalidad internacional y de los jueces, incluso del Tribunal Supremo. Hasta ayer, cuando por vez primera recibió una orden taxativa, que no admite subterfugios ni burlas como las utilizadas ante órdenes judiciales anteriores, y le obliga a paralizar todas las deportaciones en curso, a la cárcel de seguridad construida por Bukele para los sospechosos de terrorismo.
Esta es la segunda intervención directa del Supremo en la política de deportaciones emprendida por la Casa Blanca, que se acoge abusivamente a una vieja legislación de 1798 para detener y deportar en tiempos de guerra a los ciudadanos y nacidos en el país hostil sin ninguna intervención de los tribunales. Fue aplicada en 1812 en la guerra contra Inglaterra y en las dos guerras mundiales contra ciudadanos de origen alemán, italiano y japonés (aunque, en la práctica, solo se internó a estos últimos).Ahora Trump pretende que Estados nidos se halla en guerra e invadido por delincuentes y terroristas, mandados por Venezuela, aunque a nadie se le escapa que su propósito es prescindir del poder judicial, en un paso más hacia la destrucción del Estado de derecho.
Los jueces del Supremo pidieron en una anterior resolución que la Casa Blanca facilitara la repatriación a Estados Unidos del ciudadano salvadoreño Kilmar Armando Abrego Gracia, detenido y deportado ilegalmente a El Salvador. Una vez fue desatendida y burlada, siete de los nueve jueces del Supremo, incluidos los tres nombrados por Trump, dictaron ayer el bloqueo provisional de todas las deportaciones y en concreto las de ciudadanos venezolanos que se estaban preparando para este fin de semana.
La abierta batalla entre la justicia y la Casa Blanca ha llegado a su punto álgido. Vamos a ver si la última línea de defensa puede parar los pies a quien quiere erigirse en el autócrata de Estados Unidos, por encima de la Constitución, con todos los poderes en sus manos y sin rendir cuentas ante nadie. Para el historiador Timothy Snyder es el punto decisivo del “comienzo de una política de terror de Estado”. Edward Luce, columnista del Financial Times, da por hecho que ya “a mediodía del 14 de abril de 2025, Estados Unidos dejó de tener un gobierno que respeta la ley”, puesto que “ignoró la decisión unánime del Tribunal Supremo de repatriar a un hombre deportado ilegalmente”. Y según Ezra Klein, este en The New York Times, estamos ante “la obra de una dictadura”, que “ya nos enfrenta al horror”.
Penden de un hilo el Estado de derecho, las libertades civiles y la libertad de expresión. Peligran la independencia de los jueces y la autonomía universitaria. También el derecho al voto. La amenaza pesa sobre todos los ciudadanos, no tan solo a los nacidos en el extranjero. Son descarados los instintos dictatoriales que flirtean con la perpetuación en el poder más allá del segundo mandato de cuatro años. Trump quiere echar al presidente de la Reserva Federal porque no baja los tipos de interés. Quienes saben lo que es vivir bajo una dictadura pueden reconocer sus signos inconfundibles en la sombra que va cayendo paso a paso sobre la gran democracia americana.

A VECES ESTABLEZCO CORRESPONDENCIA IMAGINARIA

Bárbara Blasco / España

El mundo se tambalea bajo nuestros pies. Nos levantamos cada día con la esperanza de encontrarlo tal y como lo dejamos al apagar la luz

Querido Pessoa, te sorprendería ver que creaste moda: hoy todo el mundo tiene heterónimos, se inventa personalidades virtuales a medida, ni te cuento los youtubers.

Pero también con el futuro. Querida vecina del S.XXII: el mundo se tambalea bajo nuestros pies. Nos levantamos cada día con la esperanza de encontrarlo tal y como lo dejamos al apagar la luz. El mañana, hormonado de contradicciones, se ha vuelto imprevisible. Hoy toca aranceles, el reino del liberalismo económico, el de ¡hereje quien toque el mercado!, defiende ahora medidas intervencionistas, proteccionistas.

Que la vida era compleja uno lo empieza a comprender tarde. Como todos los jóvenes, yo vine a llevarme el matiz por delante, diría hoy Gil de Biedma. Y los no tan jóvenes, apuntaríamos.

No sé si aún leéis a Gil de Biedma en el XXII. Me apena pensar que no.

Sé que todo pasa, esa es la única constante. El desencanto ante una política vacía de contenido, de postureo, mientras la traviesa pandilla seguía desvalijando el almacén, dio paso a que cualquier discurso con contenido propio, por aberrante que sea, esté inyectado de atractivo.

Ahora los refugiados de guerra se han convertido en criminales, los inmigrantes en criminales. La cultura, en una plancha de estampación para camisetas o un señuelo para ligar o un estupefaciente más. Ahora los casos de corrupción no pasan factura electoral, y si la pasan, es en B.

Hasta las denominaciones se tambalean. La clasificación izquierda/derecha, esa simpleza de banco de Parlamento que nos ha servido durante los últimos siglos, está siendo dinamitada. No sé qué la sustituirá, si superficiales versus profundos, racionales vs viscerales, individualistas vs colectivistas.

Todo es confuso, también yo soy hija de mi época.

A menudo me dices que te sorprende nuestro individualismo vintage, nuestra escasa eficacia como grupo, lo mucho que nos pesa el culo social, con lo fácil que os resulta allí moveros todos a una para alcanzar unas coordenadas concretas.

Soy consciente de nuestras lacras, pero son tiempos apasionantes a pesar de todo. No sé si caminamos hacia un encontronazo de proporciones mundiales y en caso de hacerlo cuál será el relato que lo sustente: si totalitarismos frente a democracias, si el medioambiente, la lucha de sexos o una vez más el pretexto de las religiones. Tal vez el gran cambio ya haya sucedido sin apenas darnos cuenta, ya sabes, como el agua caliente y la rana.

En cualquier caso, no tengas miedo de hacer spoiler en tu próxima carta. Me crie con aquella portada del TP: Chanquete muere el domingo, y el domingo allí estábamos frente al televisor para ver cómo moría Chanquete, sabiendo que solo «el cómo» merece la pena, que ningún relato puede sustituir su vivencia. Dicen que vivimos precisamente en la época del relato, pero ¿cuál no lo es? Yo me limitaría a adjetivarlo: distópico, algo inverosímil, con factura de best seller facilón.

Y me despido ya, esperando con ansia tu respuesta.

MI TEXTO A GALEANO

Ilka Oliva Corado / Estados Unidos

El día lunes por la madrugada me levanté a abrir las ventanas de mi habitación, llovía a cántaros, me quedé unos minutos observando la oscurana y pensé: qué hermoso día para morir. Cierta nostalgia me invadió, los días lúgubres de cielos cenizos, niebla y lluvia son mis preferidos. Y en la fantasía en la que vivo son los mejores días para morir, y también sé que son pocos los seres que tienen ese privilegio, solo realmente los Sui géneris son honrados con esa despedida tan inusual. Encendí mi ordenador y comencé a leer los periódicos internacionales, sucedió de pronto, la noticia se propagó en cuestión de segundos, don Eduardo Galeano había muerto, sentí como si me hubieran dando un mazazo en la cabeza, un dolor agrio tan profundo como cuando murió mi abuelo materno, (tío Lilo) la misma sensación de angustia como cuando murió mi amada Mercedes Sosa, ese vacío que uno sabe que no logrará llenar con nada ni con nadie, esa certidumbre de saberse solo en el mundo. Ese llorar desconsolada por una pérdida irreparable. Vaya, -dije aletargada- se apagó el fogón del mar de fueguitos. Tenía contados los minutos para alistarme e irme a trabajar, sabía que tenía que escribir inmediatamente porque el desconsuelo me ahogaba; agarré mi libreta y comencé a escribir mientras me alistaba, el texto “Don Eduardo Galeano de nosotros los nadies,” lo escribí en 10 minutos. Por esa razón es tan emocional. No tiene adornos de ningún tipo, en él expreso el sentir natural de una paria, de una “nadie,” como él nos nombró a los sin nombre. Llegué al trabajo y le pedí de favor a mi jefa que me diera 10 minutos porque necesitaba publicar un texto en mi bitácora, y así fue como lancé al mundo un escrito cargado con toda la gratitud y el dolor que nosotros los parias sentimos con la partida de un ser extraordinario como don Eduardo. El sentir de ese texto no es el de los letrados, es el de los analfabetas de los lomos curtidos. Nunca imaginé los alcances que tendría, inmediatamente fue publicado en los cinco continentes. Nunca imaginé que un texto escrito por una “nadie” a un hombre que la nombró, sería tan bien aceptado por lectores de todo el mundo. Y admiro tanto la capacidad de los editores porque supieron que cada error gramatical de ese texto tenía su razón de ser, y lo publicaron tal como lo escribí, supieron intuir de dónde venía y no dieron por emperifollarlo. Comprendieron que era emocional y que el tiempo apremiaba. Que era un texto escrito por una “nadie” y merecía ser publicado en su forma original. Eso lo agradezco tanto. Esa humildad de ellos. Para mí todos los medios son importantes, no existen grandes ni pequeños, todos aportan, así como todos los seres con nuestra diversidad engrandecemos esta humanidad. Son tan importantes los oficios como las profesiones. Pero ayer nuevamente me sorprendió el medio mexicano La Jornada, en esta ocasión en el Estado de Morelos, publicaron íntegro mi texto: “Don Eduardo Galeano de nosotros los nadies.” Me enteré en la noche ya cuando estaba cabeceando con ganas de dormir, la noticia me quitó el sueño. Morelos…Pensé en Morelos, retrocedí 11 años y regresé al inicio de mi viaje migratorio, Cuernavaca, Jojutla y mi estadía ahí aprendiendo a hablar como mexicana, aprendiendo a hacerme pasar por una auténtica veracruzana para atravesar México en mi camino a Estados Unidos. Los recuerdos se me desmoronaron y se apropiaron de últimas horas de la noche y de las primeras de madrugada, son las horas en las que no he dormido nada. Y estoy aquí nuevamente, en la mesa de la cocina de mi jefa, escribiendo este océano de emociones que trajo a mí la publicación en La Jornada, Morelos. Estado fundamental en mi travesía hacia Estados Unidos. El mercado Benito Juárez, el mirador de la laguna de Tequesquitengo, la arboleda de Cuernavaca, la brisa caliente del puerto de Acapulco. El desconcierto de no saber qué era la frontera y qué consecuencias tendría en mi vida. Y me emociona este retorno mío a Morelos, convertida en letras y nada más y nada menos que en La Jornada. Todo a causa de don Eduardo Galeano que sigue iluminando con su fogón a todos los parias que somos el mar de fueguitos que él describió. Nos sigue nombrando, nos sigue llenando de luz. Somos nosotros los impronunciables las brasas vivas de su fogón. No salgo del asombro, no dejo de admirar con embeleso de niña heladera, las venias de esta vida tan de luz y de sombras. No tengo la menor idea de quién hizo llegar mi texto a La Jornada, Morelos. Pero le agradezco. Como también le agradezco a don Eduardo Galeano, que hiciera de mi sencillo pero muy sincero homenaje a él, un texto tan universal. ¿Por qué no me guardo esta noticia, porqué la comparto en mi blog? Porque nosotros los nadies también tenemos el derecho a ser nombrados. Porque guardarlo sería deshonrar a don Eduardo y su eterna lucha por hacernos visibles. Porque tengo la emoción de una niña heladera que ha creído toda su vida en que las alegrías no existen en el jornal de los parias. Una vez más, gracias a los medios que me arropan dándome espacio en sus plataformas con la reseña de columnista. Como siempre, cada paso en mi andar de escritora va dedicado con todo mi amor, a los vendedores de mercado y a los indocumentados del mundo entero. Mi reverencia a mi natal Comapa y mi Ciudad Peronia.

LA IMPORTANCIA DE LA CONEXIÓN HUMANA EN LA ERA DIGITAL

Elspeth Gormley / España

«Vivimos en un mundo hiperconectado, pero ¿Cuándo fue la última vez que sentiste una conexión auténtica?»

En un mundo donde las pantallas dominan nuestra vida cotidiana, la conexión humana se convierte en un baluarte esencial para mantener nuestra esencia como sociedad. Nos comunicamos más que nunca, pero ¿estamos realmente conectados? ¿Qué ocurre con esos encuentros cara a cara, esas miradas que hablan más que las palabras?

La tecnología ha abierto puertas insospechadas: podemos hablar con alguien al otro lado del planeta en cuestión de segundos, compartir nuestras experiencias, y aprender de culturas diversas con solo un clic. Sin embargo, también nos enfrenta al reto de mantener la autenticidad en nuestras relaciones. ¿Estamos construyendo lazos genuinos o simplemente acumulando contactos en nuestras listas de amigos virtuales?

Curiosamente, los amigos que se hacen a través de estas plataformas digitales a menudo se convierten en puentes de amistad reales. En más de una ocasión, estas conexiones logran materializarse en abrazos físicos, en encuentros donde las palabras trascienden las pantallas. A veces, estos lazos son tan fuertes que terminamos considerándolos como una familia virtual, con quienes compartimos alegrías y penas, y donde todos, en una gran muestra de humanidad, intentamos ayudarnos mutuamente.

La conexión humana va más allá de los gestos automáticos. Requiere atención, empatía y tiempo. En el siglo XXI, donde todo parece correr deprisa, detenernos para escuchar realmente a otra persona se ha convertido en un acto revolucionario. Apreciar los pequeños momentos, los abrazos cálidos, las conversaciones sin prisa, es lo que nutre nuestras almas y nos recuerda que, más allá de las redes sociales, somos seres que necesitan vincularse.

Según un estudio de la Universidad de Harvard, las relaciones genuinas están directamente conectadas con nuestro bienestar emocional y físico. Este dato refuerza la importancia de dedicar tiempo y esfuerzo a cultivar nuestras conexiones humanas.

Además, la conexión humana nos hace resilientes. Nos ayuda a atravesar los momentos difíciles y a celebrar las alegrías con mayor intensidad. Es lo que nos lleva a mirar al otro con comprensión y respeto, creando un espacio donde la diversidad sea una fuente de riqueza y no de separación.

Por eso, en esta era digital, es más importante que nunca hacer un esfuerzo consciente para mantener y valorar nuestras conexiones humanas. Porque al final, son los lazos que formamos los que nos definen y nos hacen sentir que, más allá de las pantallas, estamos juntos en este viaje.

«Desconéctate por un momento, sal a buscar miradas, abrazos y conversaciones genuinas. En eso radica nuestra humanidad.»

EL YIHADISMO EN EUROPA: UN DESAFÍO PERSISTENTE PARA LA SEGURIDAD Y LA SOCIEDAD

Robert Janssens / Bruselas

El yihadismo ha sido una de las mayores amenazas para la seguridad en Europa en las últimas décadas. Desde los atentados del 11-M en Madrid hasta los ataques en París, Bruselas y Londres, este fenómeno ha dejado una huella profunda en la sociedad europea. Pero, ¿cómo ha evolucionado el yihadismo en el continente y cuáles son los retos actuales?

Orígenes y Evolución:

El yihadismo en Europa tiene raíces en conflictos internacionales, como la guerra en Afganistán y la aparición de grupos como Al Qaeda y, más recientemente, el Daesh.

La radicalización de individuos en suelo europeo ha sido facilitada por redes sociales y plataformas digitales, que actúan como herramientas de propaganda y reclutamiento.

Impacto en la Sociedad:

Los atentados han generado un clima de miedo y desconfianza, afectando la convivencia en sociedades multiculturales.

Las comunidades musulmanas en Europa a menudo enfrentan estigmatización, lo que puede dificultar la integración y aumentar la polarización.

El Debate sobre el Velo en las Escuelas:

En varios países europeos, el uso del velo islámico en las escuelas ha generado intensos debates sobre la libertad religiosa y los derechos de las mujeres.

Algunos consideran el velo como una expresión de identidad y fe, mientras que otros lo ven como un símbolo de opresión y desigualdad.

Países como Francia y Austria han implementado leyes que prohíben el uso del velo en espacios educativos, argumentando que estas medidas promueven la laicidad y la igualdad de género

En España, el tema sigue siendo objeto de discusión, con propuestas legislativas que buscan regular su uso en las aulas y garantizar la neutralidad en la educación pública.

Respuesta de los Gobiernos:

Los países europeos han implementado medidas de seguridad más estrictas, como el aumento de la vigilancia y la cooperación internacional en inteligencia.

Sin embargo, estas medidas han generado debates sobre la privacidad y los derechos civiles.

El Futuro del Yihadismo en Europa:

Con la caída del Daesh como entidad territorial, el yihadismo ha adoptado nuevas formas, como los «lobos solitarios» y las células durmientes.

Además, el retorno de combatientes extranjeros plantea un desafío adicional para los sistemas judiciales y penitenciarios europeos.

El yihadismo en Europa es un problema multifacético que requiere un enfoque integral. Más allá de las medidas de seguridad, es fundamental abordar las causas profundas de la radicalización, como la exclusión social y la falta de oportunidades. Asimismo, el debate sobre el uso del velo en las escuelas refleja la necesidad de equilibrar la libertad religiosa con la igualdad de género y la laicidad en las instituciones públicas. Solo así se podrá construir una sociedad más segura y cohesionada.

SEMANA SANTA EN ESPAÑA – DE LA TRADICIÓN RÍGIDA A LA DIVERSIDAD CULTURAL

Javier Pardo Setién / España
La Semana Santa en España ha sido, durante siglos, una de las tradiciones más arraigadas del país. Sin embargo, con la llegada de la libertad religiosa en 1978, tras la aprobación de la Constitución Española, la sociedad ha experimentado una transformación significativa en su relación con esta festividad. Lo que antes era una celebración estrictamente religiosa, marcada por normas sociales rígidas, ha evolucionado hacia una expresión cultural más inclusiva y diversa.
Durante el franquismo, la Semana Santa era un periodo de estricta observancia religiosa.
Los bares cerraban, las calles se llenaban de procesiones solemnes y la televisión emitía exclusivamente música sacra y contenidos religiosos.
La participación en los actos religiosos era prácticamente obligatoria, y la vida cotidiana se paralizaba por completo.
La Constitución de 1978 garantizó la libertad religiosa, marcando un antes y un después en la sociedad española.
Este cambio permitió que cada individuo viviera la Semana Santa según sus propias creencias o incluso que optara por no participar en ella.
La apertura de bares y la programación variada en televisión reflejan esta nueva pluralidad.
Aunque sigue siendo una celebración profundamente arraigada, especialmente en regiones como Andalucía, la Semana Santa ha adoptado un carácter más cultural y turístico.
En zonas muy turísticas del país, donde residen numerosos extranjeros, las procesiones han incorporado pasos organizados por cofradías de extranjeros. Estas cofradías aportan una perspectiva única, enriqueciendo aún más la diversidad de esta tradición.
Las procesiones conviven con actividades alternativas, como conciertos, exposiciones y eventos gastronómicos.
La diversidad de creencias y la secularización han enriquecido la manera en que se vive esta festividad.
El Canto del Alma en las Procesiones Las saetas son canciones religiosas interpretadas durante las procesiones de Semana Santa, generalmente desde balcones o en las calles, mientras los pasos avanzan. Este canto,
profundamente emotivo, es una expresión de fe y devoción que conecta directamente con el corazón de quienes lo escuchan.
Originarias de Andalucía, las saetas tienen raíces flamencas y se caracterizan por su estilo libre y desgarrador. No siguen una estructura fija, lo que permite al cantaor expresar su sentimiento de manera única e improvisada. Las letras suelen estar dedicadas a las imágenes religiosas, como el Cristo o la Virgen, y reflejan el dolor, la esperanza y la fe.
En ciudades como Sevilla, Málaga y Jerez, las saetas son un momento culminante de las procesiones. Los cantaores, muchas veces reconocidos artistas flamencos, detienen el paso de las imágenes para dedicarles su canto, creando un ambiente de recogimiento y emoción que deja huella en todos los presentes.
Este arte, que combina tradición y espiritualidad, es un símbolo de la Semana Santa y un homenaje a la riqueza cultural de España.
La evolución de la Semana Santa refleja el cambio hacia una sociedad más abierta y plural.
Este proceso ha permitido que la tradición se mantenga viva, pero adaptándose a los tiempos modernos y a las nuevas sensibilidades.
La Semana Santa en España es un ejemplo de cómo una tradición puede evolucionar sin perder su esencia. La libertad religiosa no solo ha permitido una mayor diversidad en su celebración, sino que también ha enriquecido su significado, convirtiéndola en un reflejo de la sociedad española contemporánea.

ARTÍCULOS – MARZO

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Aarticulos

LOS ARTICULOS SON : «La mirada profunda que descifra el mundo con palabras y reflexiones.»

ANDALUCIA

Antonio Camacho Gómez / Argentina

Dentro del Estado español la Constitución de 1978 contempla la independencia política de las diferentes comunidades y regiones. Y Andalucía pudo ejercer tal derecho tras largas gestiones de los ayuntamientos y del pueblo culminando con las instituciones de gobierno el 28 de febrero de 1980.

Un viejo sueño del considerado padre de la patria andaluza, el abogado Blas Infante, creador del escudo y del himno, cuya estrofa inicial reza: “La bandera blanca y verde / vuelve tras siglos de guerras, / a decir paz y esperanza, / bajo el sol de nuestra tierra”.

Para entender la historia de Andalucía hay que remontarse a Tartessos o Tarshish, que ha sido la cultura más antigua de Occidente, anterior a la griega y a la romana. Considérese que antes de Cristo, seis mil años nada menos, se encontraron leyes en verso. Además de este perfil milenario cabe agregar, sin desconocer las opiniones del erudito alemán Schulten sobre los primitivos pobladores que, como asevera el filósofo Ortega y Gasset, aquélla es “de todas las regiones españolas, la que posee una cultura más radicalmente suya”.

Tengamos en cuenta que recibió la influencia de todas las culturas violentas del Mediterráneo sin dejar de absorber rápidamente a sus invasores. Y todos dejaron su huella: fenicios, griegos, romanos, cartagineses, visigodos, árabes –éstos estuvieron ochocientos años desde su llegada con Tarik en el siglo octavo- y los judíos en la diáspora. Hago un paréntesis para informar que, recientemente, el gobierno hispano le ha concedido la nacionalidad a los sefarditas.

Ciudades como Cádiz (Gades), acueductos como el de Segovia, no andaluz, monumentos tales como la Alhambra, de Granada; la Mezquita, de Córdoba y el puente romano; la Giralda sevillana, las Alcazabas de Almería y de Málaga son algunos testimonios de aquellas viejas civilizaciones. ¿Vandalucía? ¿Al-Andalus? Son nombres dados por los vándalos y los árabes a la región sureña que para Federico García Lorca no sólo era el ombligo del mundo occidental, sino que España y hasta todo lo hispánico resultaban una extensión de Andalucía. Dio dos emperadores a Roma: Adriano y Trajano; un filósofo tan profundo y austero como Séneca; una Córdoba que durante el período musulmán fue la más culta y poblada de Europa; cuna de Góngora; donde Ziryab, de origen iraquí, en el siglo IX, promovió una revolución musical y Averroes, el pensador más importante de la Europa no cristiana influyó hasta los tiempos modernos.

Cómo no recordar a sus grandes poetas. Ahí están los Machados, Bécquer, Alberti, Guillén, Rueda, Villaespesa, Lorca, Jiménez, Aleixandre y tantos otros. Y en cuanto a pintores basten Murillo, Velázquez y Picasso. En música, Manuel de Falla y Paco de Lucía, recientemente fallecido.

Andalucía: donde surgió el flamenco, declarado por la Unesco “patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”, la de Antonio Banderas, Bisbal y el maestro Padilla, que puso música a filmes, segunda Meca del cine durante un largo período en Almería. Hoy es un centro vital de turismo internacional, con ferias y fiestas religiosas de fama mundial, modernos aeropuertos y trenes de alta velocidad, paisajes, monumentos y gastronomía singulares, con las costas en las que residen miles de extranjeros. Un pueblo cordial y abierto que acoge al visitante con la vieja hospitalidad arabigoandaluza.-

RAICES

Lika-Oliva Corado / Estados Unidos

Siempre quise pintar la serie Raíces, que trata sobre Guatemala, pero mi tierra me ha dolido tanto que imagino que mi mente evadió durante tantos años colorear la nostalgia y la memoria. Cosa que no sucedió con mi escritura, porque con la escritura pude gritar.

Dale tiempo al tiempo, pensé. Y por fin, un día sin yo proponérmelo, (porque si me lo hubiera propuesto seguramente lo hubiera destruido porque habría sido impuesto) salió. Y nació desde el fondo de mi alma que es el mercado, mi Alma Mater. Y qué mejor día para conmemorar y enaltecer a la mujer campesina, obrera y vendedora de mercado que hoy 8 de marzo. Porque además, las mulas siempre tiramos pa’l monte.

Y uno de mis más grandes anhelos es, que las niñas-mujeres que trabajan en maquilas, limpiando casas, en el jornal, a quienes se les impuso la maternidad, que un día el arte llegue a sus vidas y brinde un rayito de sol a sus almas, tal como ha sucedido conmigo. Ese pequeño momento de felicidad les dirá que valen, valen mucho por la simple razón de atreverse a ser y eso es suficiente.

LA PAZ UNA QUIMERA ECONÓMICA

Elspeth Gormley / España

La paz es un ideal que ha guiado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, alcanzar una paz duradera y universal sigue siendo un objetivo elusivo. Las razones son muchas y variadas, pero uno de los factores más predominantes es el económico.

La guerra, a pesar de su costo humano y moral, genera beneficios económicos para ciertos sectores. La venta de armas es un negocio multimillonario que involucra a países de todo el mundo. Las industrias de defensa y los contratistas militares prosperan en tiempos de conflicto, y sus beneficios económicos crean un incentivo perverso para perpetuar la guerra. La paz, en cambio, no genera esos mismos beneficios económicos. No hay una «industria de la paz» que pueda competir con la maquinaria económica de la guerra.

Además, la guerra a menudo se justifica como un medio para obtener recursos naturales, controlar territorios estratégicos o ejercer influencia política. Estos intereses económicos y geopolíticos prevalecen sobre los esfuerzos por la paz. Los líderes y gobiernos que se benefician de la guerra tienen poco incentivo para buscar soluciones pacíficas y resolver conflictos de manera diplomática.

La paz requiere inversión en educación, desarrollo sostenible, y fortalecimiento de instituciones democráticas. Estos son proyectos a largo plazo que no ofrecen los retornos inmediatos que la guerra puede proporcionar. Sin embargo, la paz tiene un valor incalculable en términos de bienestar humano, desarrollo social y estabilidad global.

Para lograr una paz duradera, es necesario cambiar nuestra perspectiva y reconocer que el verdadero progreso económico no se mide solo en términos de ganancias monetarias, sino en la calidad de vida y el bienestar de todas las personas. Necesitamos construir una economía de paz que valore la cooperación, la justicia y el desarrollo sostenible por encima de los intereses económicos inmediatos.

La paz no es solo un sueño utópico, sino una necesidad urgente y alcanzable si estamos dispuestos a cambiar nuestras prioridades y trabajar juntos hacia un futuro más justo y pacífico.

Como escritores, tenemos la obligación moral de promover la paz a través de nuestras letras que viajan a todos los países del mundo. Nuestros relatos, poemas y ensayos tienen el poder de inspirar, educar y despertar conciencias. En un mundo donde los conflictos y la violencia prevalecen, nuestras palabras pueden convertirse en faros de esperanza y entendimiento.

Es nuestra responsabilidad utilizar el don de la escritura para sembrar semillas de paz en el corazón de nuestros lectores. A través de nuestras historias, podemos mostrar la belleza de la diversidad, la importancia del diálogo y el valor de la empatía. Cada letra, cada palabra, cada frase tiene el potencial de construir puentes entre culturas y derribar muros de odio e incomprensión.

Ojalá podamos concienciar a nuestros lectores para que luchen por la paz, no solo como un concepto abstracto, sino como una realidad tangible que todos podemos construir juntos. Que nuestras letras viajen lejos y encuentren eco en las mentes y corazones de quienes buscan un mundo mejor.

LA CONFIANZA

Ángel Medina / España

Cogito, ergo sum, esta es la cuestión. Pensar o no pensar, equivaldría aquí la célebre frase cartesiana. Porque, muchas veces nos enredamos con el pensamiento… a base de no pensar. ¿Pensar, el qué? Sencillamente esto: que todo discurre en el sujeto y por tanto lo que sucede es cómo me posiciono ante el objeto.

Quiero decir: las cosas son lo que son, pero yo me entenderé con ella desde mi percepción. Esto es, la traducción que del objeto haga inteligentemente. Pero, es obvio que para este menester se impone pensar. Parodiando a Shakespeare podríamos recitar: “Pensar o no pensar, esa es la cuestión”. Y a base de dejarnos manipular por los medios de comunicación, que todo nos lo dan hecho, el no-pensar va paso de convertirse en un deporte nacional. (Si no, díganme ese maligno proyecto de abandonar el entendimiento del aprendizaje para delegar el conocimiento en la Wikipedia de turno)

Desde la perspectiva de que todo ha de ser pensado y razonado, y dependiendo de cómo me lo haga entender, está claro que pueden darse muy diversas interpretaciones. Todo lo cual suscita la duda, pues el mecanismo de acción del pensamiento es la duda sistemática de todo. ¿Cómo puedo estar seguro de algo que es ajeno a mí, si de lo que se trata es de que aquello que es pura objetividad (la cosa) he de darle forma dentro de la testa, o sea, subjetivarla? Si no, piénsese, por ejemplo― estamos hablando de la indecisión; no nos perdamos― en la relación afectiva. ¿Cómo alcanzar la convicción, y menos aún la certeza, de que nos guardan fidelidad? No. No es posible. Acabaríamos neuróticos bañados en la duda continua. Sin confianza no se puede vivir. Dígasele, si no a los trapecistas de un circo, que han de saltar al vacío sin más sostén que las manos de su compañero. ¿No habrán de confiarse? De nada podemos estar seguros al cien por cien. Y no nos calentemos la chola dándole vueltas, que es sencillo de entender. Todo se constituye en duda, porque tenemos que arriesgar la respuesta― por supuesto después de sopesarla― Ante uno se abren varios caminos: desentendernos, dudar, negar o afirmar. Confianza se llama la respuesta. Riesgo, si se prefiere. Pero ante la duda― en el fondo todo lo es como venimos diciendo― no cabe otra cosa. La vida y el hombre son así.

Llegado aquí― no olvidemos que estamos racionalizando el raciocinio― podríamos argüir lo siguiente: que no puedo estar seguro de nada, aunque le conceda mi voluntad y procure en principio admitir esa cosa objeto de mi pensamiento ¿Por qué? Sencillamente, porque siempre tendré una duda razonable al tratar de responderme sobre algo ajeno a mí mismo.

Correcto. Hemos llegado a entender la diferencia entre la “cosa” objetivable y el sujeto que la piensa. ¿Y por qué no invertir el orden para hacerlo más asequible o al menos práctico? Veamos, ¿no sería mejor tratar de ver si me entiendo mejor o peor a mí mismo, con o sin esa cosa?

¿Qué “cosa” poner aquí para mejor comprensión? Se me ocurre una: la «Cosa». La causa primera y última de todo, incluido yo mismo. El Misterio que ha de ser sustento de todo, si queremos sostener que todo efecto ha de tener causa.

Traigamos aquí la otra no menos frase de Pascal: Credo, ergo sum. Porque creo, existo. Me sé.

Hagámonos la pregunta: ¿qué puede un hombre saber de Dios, sino lo inexplicable, de igual manera que la gota en el mar, aun siendo mar, al sentirse rodeada del agua por todas partes no puede abarcar la inmensidad? La relación sólo cabe en la confianza. En ella misma es inabarcable, pero he de darme una explicación razonable para mi inteligencia. ¿Cuál ha de ser el camino, entonces?

Sencillamente el contrario al iniciado. Lo antes dicho. No puedo relacionarme con la Cosa de tú a tú, pero sí es posible entender cómo puedo comprender mi existencia mejor― ya estoy buscándome a mí directamente― con o sin esa cosa.

Descendiendo al plano coloquial. Puedo decir: “no existe”, pues me resulta imposible, y más, demostrarlo. Siempre se me escapa. Pero, también puedo decir:” sí existe”, si bien no podré acreditar ninguna de las dos conclusiones. ¿Sin embargo― desenredando el pensamiento, aunque reflexionando―, cómo afirmarme? O, mejor aún, dicho en Román paladino: ¿cómo puedo explicarme yo a mí mismo?

Lo primero que sé es que lo que no es no puede darse existencia a sí mismo. Y, no obstante, yo existo. Luego, a poco que lo piense habré de haber recibido esa existencia desde fuera. Y como la “nada” nada me dice, habré de situar ahí mi primer acto de confianza razonable.

Lo segundo, es lo desconcertante de la vida. Haber sido arrojado a ella para tener que padecer y finalmente morir. Si se me ha dado la existencia, sería una crueldad que todo viniese a concluir en la nada. Venir de la nada para ir a parar a la nada, ¿qué sentido conceder a ese planteamiento? A lo cual podría responderme. Puro azar. A lo que habría de seguir otra interpelación: ¿Y qué prueba la casualidad? ¡Nada! Entonces, la criatura, es decir, yo, sería un absurdo. Un caos. Pero también `puedo responderme. ¡No! El azar no existe. Lo que existe es la causalidad. (de lo contrario habría de sostenerse algo insostenible: que existen efectos sin causas, al menos sin una causa primera). Ha de haber una causa primera y última que respondan a la interpelación que me hago no ya sobre esa “Cosa”, sino de mí mismo. Viene a cuento recordar el grito de Michelet, del cual se hace eco nuestro inmortal Unamuno, cuando a la hora postrera grita aquello de ¡Mi “yo”, que me lo arrebatan!”. Y es que ahí reside la esencia del hombre: en su ansia de vivir, sabedor de que no puede prolongarse. No tiene capacidad para demostrar ni su origen ni su destino, pero siente ese deseo como parte vital de él mismo. Esencia del ser. Y estas razones fuerzan más al “sí” que al “no”, a pesar de no poder demostrarse la racionalidad ni irracionalidad del deseo de perpetuarse. Ahí habrá de situarse el segundo acto de la confianza.

Razones válidas para inclinarnos hacia la confianza radical. Algo que, a pesar de las aparentes contradicciones de la vida nos hagan caer en la cuenta, que más allá de la incertidumbre lo que se ventila es mi propio ser. Entender mejor de mí o no. Eso dependerá de dónde se ponga esa confianza, que ni es racional ni irracional, pero sí razonable.

¿SON DEL CARTEL DE JALISCO O NO?

Carmen Morán Breña/ México

Los expertos están divididos sobre la autoría de un video de encapuchados negando reclutamientos forzados en Teuchitlán

Un grupo de encapuchados que se identifica con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha grabado un video para dar su opinión sobre lo ocurrido en el rancho Izaguirre, el supuesto recinto de reclutamiento y exterminio de Teuchitlán (Jalisco) denunciado por un colectivo de buscadoras de desaparecidos, el último gran escándalo que ha espantado a la población por la capacidad del crimen organizado para sumar fuerza social a sus filas y recrearse en la violencia. El video en cuestión divide a los expertos sobre la veracidad del mismo. Mientras algunos opinan sin dudas que se trata de miembros del cartel, uno de los más poderosos de México, otros no creen en su autenticidad y cada quien aporta buenos argumentos a su tesis. También aquellos que no saben a qué carta quedarse. En la complejidad del narco y la política mexicanos, unos encapuchados pueden ser cualquier cosa, alegan.

Armados hasta los dientes con poderosas metralletas como las que usa el Ejército, el grupo se sitúa a cielo abierto tras un portavoz que lee un papel. El discurso es tan delirante que por momentos semeja un monólogo cómico en el que el mundo se ha dado la vuelta: el crimen es bueno, pacificador, comprensible con el dolor, respetuoso con las fuerzas del orden y crítico con las madres buscadoras, los medios de comunicación, en fin, un chiste completo y no de buen gusto.

Experto en asuntos de Seguridad, Bernardo León no da crédito a la grabación, que le parece “megaburocrática, con expresiones como ‘en tiempo y forma”, ridículas, a su modo de ver, para un mensaje como ese. También echa en falta el clásico cartel con la marca del cartel jalisciense, que ha acompañado otros videos como este. Pero sabe, como todos, que sin pruebas suficientes, comprobables, solo se mueve en el terreno de la especulación. En el lado del escepticismo se mueve también Carlos Pérez Ricart, “por la lejanía de las imágenes en la cámara, por el lenguaje que usan y hasta por el acento de quien lee”. No, dice, no se lo cree. Opina que no hay que prestar atención a un producto como ese, que hasta ha conseguido enojarlo, por la esquizofrenia del mensaje y el cinismo absoluto. “Es completamente irreal, ridículo e insustancial”.

Si no son ellos, ¿Quiénes pueden tener interés en grabar algo así? Pérez Ricart asegura que hay múltiples actores, desde alguien con buen manejo de la Inteligencia Artificial, gentes de los gobiernos federal o estatal o cualquier otro grupo criminal. Lo cierto es que el encapuchado portavoz niega que las ropas, zapatos y restos humanos encontrados en el rancho Izaguirre sean pruebas de un campo de exterminio del cartel y carga contra quienes defienden esa versión en contra de las autoridades policiales de Jalisco, que dejaron el caso en suspenso cuando entraron allí en septiembre de 2024. El que lee el papel hasta se pregunta con qué autoridad entraron allí las madres buscadoras, como si un cartel criminal fuera el mayor garante del Estado de Derecho. No entienden, sigue el mensaje, qué buscan ni por qué quieren perjudicar al CJNG y amenazan con romper la paz que ellos mismos dicen haber llevado a Jalisco, un Estado con el mayor número de desapariciones. Ellos no reclutan forzadamente ni secuestran, sostienen, ni son secuestrados, solo comparten los mismos ideales de su líder.

Este es el discurso que decanta a otros expertos por la veracidad del video. “Coinciden con la narrativa de Nemesio Oseguera [líder del CJNG], las armas que llevan son de los lotes que poseen: para mí es totalmente verídico”, dice David Saucedo, y asegura que tiene fuentes oficiales que se lo han confirmado. Para Eduardo Guerrero, otro de los grandes expertos en Seguridad de México, tampoco hay duda, son ellos: “El video es una buena producción y se le ve muy ensayado, las armas son impresionantes, un alarde que deja un mensaje claro a las autoridades federales y estatales”. También contra las madres buscadoras, a las que deja “en peligro grave al menos en los próximos meses”, sostiene Guerrero, de Lantia Consultores. Dice también que el hallazgo en el rancho de Teuchitlán parece un error de una de las múltiples células que tiene el cartel y que, con probabilidad, habrá represiones por ello. “Lo que vienen a decir es que no fue una orden ni error de la cúpula, sino de alguna de las células, de la que toman distancia”.

Todos los consultados sostienen que el mensaje va dirigido también a su base social. Que este cartel, como otros, se dedica a repartir juguetes, despensas de comida y en ocasiones a impartir cierta justicia en los territorios. Por donde pasan pueden sembrar el terror, sobre todo cuando se pelean con otros carteles, pero también han pacificado algunas zonas. Por eso, la aparición pública de una suerte de campo de exterminio “pega a su marca nacional, les desprestigia”, afirma Guerrero. Porque, dice, los reclutamientos no siempre son forzados, a veces los jóvenes reciben una paga de 1.000 o 1.500 dólares por su trabajo, más de lo que consiguen en su vida común. “Es forzado solo cuando tienen escasez de personal, quizá en Jalisco ahora no lo consigan, pero lo lograrán en otros Estados al sur”, sostiene Guerrero, quien define el funcionamiento del cartel como una empresa poderosa, extendida y multifacética.

“El cartel puede no tener credibilidad, pero algunos jóvenes encuentran en sus filas un modo de vida”, dice Saucedo. El rancho de los horrores que ha espant ado a los mexxicanos, por un cierto parecido con un campo de exterminio nazi, perturba la imagen que el crimen cultiva en ciertos pueblos, de benefactores de los pobres. Así lo dice Saucedo: “El rancho rompe con el discurso de que ofrece una forma de vida, por eso se quieren desvincular de ese lugar. Sienten que los reportajes afectan a su imagen ante esa población que quieren reclutar y entre la que reparten juguetes, ropa, medicina…”. La doble cara del narco. De ahí que Guerrero sostenga que habrá un castigo para la célula que ha cometido ese error. “Les supone un costo reputacional” y les afecta el clamor social que se ha levantado pidiendo consecuencias para un crimen tan terrible.

La base social es también el argumento que, según Bernardo León, justifica un video como este. Es, dice, lo que están defendiendo. “Claro que tienen base social. Teuchitlán no está en un lugar escondido, ¿acaso nadie se dio cuenta de lo que allí ocurría?”, y repasa de nuevo el catálogo de regalos con que los miembros del crimen obsequian a ciertas poblaciones, algo que sale en los medios de comunicación a menudo.

Javier Garza, analista también de estas cuestiones de seguridad, quiere mantenerse muy distante con este video. No confía en encapuchados “porque no hay manera de verificar nada”. “Pueden decir que son del cartel Jalisco Nueva Generación y echar la culpa a otro cartel de lo de Teuchitlán. Detrás de un pasamontañas puedes decir lo que sea”, afirma. Fijándose en el mensaje, en todo caso, Garza dice que es coherente con un grupo criminal al que se le acusa de campos de exterminio en Teuchitlán, razón por la que arremeten contra las madres buscadoras que lo sacaron a la luz. La diferencia, explica, es que cuando los colectivos dicen que han desaparecido a personas lo dicen con su cara, sin anonimato. “Sabemos quiénes son y qué trabajo realizan”. Sin embargo, añade: “¿Por qué aceptar el mensaje de un grupo criminal que lleva el anonimato al extremo?”.

¿Este hallazgo podría convertirse en el nuevo Caso Ayotzinapa? Es difícil saberlo, porque está sucediendo en este momento, pero provocan que la sociedad se revele y exija el fin de situaciones dramáticas que ponen en riesgo los derechos y la seguridad de los mexicanos.

Y ESO ES TODO

Rosa Montero / España

Lo que de verdad nos desconsuela es darnos cuenta de que es la vida en sí, la vida de todos, lo que es tan poca cosa.

Acaba de morir, a los 93 años, Carmen Carlavilla, una mujer modesta y luminosa. Una pequeña vida que se apaga. Estuvo viniendo a limpiar mi casa durante décadas y terminamos desarrollando una relación muy familiar. Aprendí primero a admirarla y después a quererla. Venía de una España paupérrima y profunda; de todos los hermanos, Carmen había sido la designada, como antes se hacía con mujeres como ella, para quedarse a cuidar a los padres ancianos Cuando fallecieron, ella estaba cerca de los 50 años, era casi analfabeta y no había tenido nunca novio. Al llegar a mi casa se puso a estudiar y se sacó el graduado escolar. En lo del novio, en cambio, no hubo novedades. Supongo que nunca conoció varón, pero eso era algo que no parecía preocuparle lo más mínimo y que desde luego no la convertía en una pacata. Era una mujer plenamente viva. Bajita, cuadrada, recia, con un precioso pelazo negro que llevaba siempre corto, ojos chispeantes y abundante sonrisa. Tenía un sentido estético innato, una vena artística que se le manifestaba en las bonitas labores que cosía y bordaba, pero también en la elegancia natural con la que se vestía, en lo bien que combinaba los colores, en un don formidable para crear magníficos ramos con cualquier ramita que recogía del campo. Y era, sobre todo, una buenísima persona, generosa y humilde. De hecho, murió por no molestar, como conté en un artículos hace unas semanas. Por no molestar a las enfermeras, se levantó sola de su cama de hospital y se cayó.

Y esto es todo. Son 93 años que se pueden resumir en un párrafo. En el breve texto que acabáis de leer. Se diría que estas existencias en apariencia tan menudas nos dejan un mayor desconsuelo, como si se deshicieran como un azucarillo mojado entre los dedos. Tan poca cosa fue su vida, nos decimos. Pero en realidad esta reflexión es un error. En primer lugar, porque lo que de verdad nos desconsuela es darnos cuenta de que es la vida en sí, la vida de todos, lo que es tan poca cosa. Intentamos huir de ese vacío existencial haciendo 10.000 planes, intentamos escapar con el “afán”, como decía genialmente Luis Landero en su novela Juegos de la edad tardía, es decir, con el deseo, el sueño, el anhelo de cumplir grandes logros, pero, ¿sabéis qué?, la democrática muerte siempre nos iguala. Para comprobarlo no hay como entrar en un cementerio y pasearse por las zonas antiguas; ver los grandes mausoleos del siglo XIX con toda esa estridencia de mármoles y ángeles, y leer esos nombres que hoy nadie conoce ni recuerda, tipos que se creyeron el colmo del poder y del triunfo, rutilantes prohombres de la patria que, por añadidura, quizá fueron en su momento unos tipejos, machistas, tiranos, explotadores, esclavistas. Bien olvidados están, bien segada su memoria por la guadaña niveladora de la Parca. Ninguno de ellos fue ni un ápice más importante que Carmen Carlavilla. O que mi madre. O tu padre. Que todos esos individuos que vivieron dentro de la oscuridad social y que aparentemente no fueron nadie, nada, tan sólo unas personas buenas y cabales.

Como cada año, las pasadas Navidades, las televisiones emitieron por enésima vez la película ¡Qué bello es vivir! dirigida en 1947 por Frank Capra. Dudo que haya alguien en el mundo que no la conozca, pero recordaré que el protagonista, James Stewart, sufre una serie de reveses profesionales y anímicos y decide tirarse desde un puente el Día de Navidad porque se siente un fracasado, un inútil, un ser irrelevante. Entonces llega un ángel que le muestra lo triste que sería el mundo si él no hubiera existido, y Stewart recupera el amor por la vida. Esta trama, que así resumida parece de un azucarado repugnante, resulta en realidad preciosa de ver, no sólo por el talento de Capra, sino porque en la idea hay algo profundamente verdadero. Cuanto mayor soy más claro tengo que los humanos formamos un todo; que, pese a la violencia y los enfrentamientos, zumba por debajo el atronador murmullo de la especie. Que somos un cardúmen que se mueve al unísono a través de los siglos, y que son las buenas gentes quienes nos enhebran y sostienen. En 2023 (aún no hay cifras del 2024) murieron en España 435.124 personas. Me pregunto cuántas de ellas tuvieron una pequeña, modesta y luminosa vida semejante a la de Carmen. Son los únicos ángeles en los que creo.

ARTÍCULOS DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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«La voz de cada mujer es un eco de lucha, un canto de esperanza y una promesa de cambio. Hoy celebramos sus historias, sus sueños y su incansable fuerza.» Elspeth Gormley.

Rosa

LA ENVIDIA ENTRE MUJERES

Ilka Oliva Corado / Estados Unidos

Al dominio patriarcal le es afín que las mujeres sintamos envidia entre nosotras, le es grato cuando nos odiamos, nos señalamos, cuando nos dispersamos en lugar de unirnos. Cuando estamos metiéndonos zancadilla para ver caer a quien creemos nuestra rival. La rivalidad entre mujeres es producto de los patrones patriarcales con los que crecemos y que están en todo ámbito de la sociedad. Romper con eso es nuestra misión de género.

No podemos dejar a las generaciones que están por venir un legado de indiferencia, de rencores, de discriminación; esas niñas merecen crecer en una sociedad donde las mujeres se comuniquen entre ellas, donde se aplaudan los logros en lugar de apuñalarse por la espalda. Una sociedad donde se tomen de la mano para avanzar en busca de derechos, donde puedan caminar juntas y saber que cualquier mujer en cualquier lugar del mundo será una aliada y no una enemiga.

Sí, yo sé, son sueños muy grandes pero las cimas más altas se logran conquistar paso a paso, ya han hecho tanto nuestras ancestras y aun no es suficiente, ¿Qué estamos haciendo nosotras para continuar en la construcción de ese legado? ¿Qué es lo que vamos a dar a cambio de esos derechos que nos dejaron nuestras antecesoras? Porque a muchas de ellas les costó la vida; fueron humilladas, ultrajadas, desaparecidas para que nosotras hoy tengamos el derecho a levantar la voz, el derecho al voto. ¿No merecen las niñas acaso que nosotras peleemos el derecho al aborto?

Una buena forma de iniciar a romper ese esquema patriarcal que nos divide sería comenzar a decirle a otras mujeres lo bien que se ven, lo lindos que le quedan esos zapatos de tal color, que su blusa le queda linda, que se expresó muy bien en tal ponencia, que su trabajo es excelente. Que tal falda le queda linda, que su sonrisa irradia. Que su forma de ser es contagiosa. Que su humanismo es admirable, que sus acciones invitan a la imitación. Y no hay nada de malo en decirlo, no hay nada de malo en que una mujer le diga a otra que se ve bonita, que le luce su color de pintalabios, que luce linda sin maquillaje. Eso no quiere decir absolutamente nada más que eso, que luce linda y hay que decirlo. Hay que decirle a las personas que hacen bien las cosas, cuando las están haciendo bien. Hay que decirles que las admiramos por su empeño, por su esfuerzo, por su profesionalismo. No tiene nada de malo que sea otra mujer la que se lo diga. Romper con el patrón de la envidia entre mujeres es vital para derrumbar el patriarcado. Y no, eso no significa que la otra mujer sea homosexual y se lo esté diciendo con otros fines. Ése es el primer enganche con el que el patriarcado nos desafía, dos mujeres pueden admirarse mutuamente y eso no significa absolutamente nada más que eso.

¿Qué tal si nos desafiamos y comenzamos hoy mismo viendo a nuestro alrededor y diciendo a las mujeres que nos rodean lo lindo que se ven, lo bien que hacen su trabajo, lo admirables que son? Costará el primer día, pero al tercero les prometo que será como montar en bicicleta.

Y poco a poco iremos adentrándonos en la lucha de los derechos de género, y así ojalá un día sepamos todas las mujeres que no es necesario colocarse el apellido del esposo para ser alguien, para cambiar de status ante otras mujeres o ante la sociedad, que eso no nos hace más importantes, al contrario nos coloca en la situación de objetos propiedad de una persona. Porque, ¿en dónde existe una ley común, de dos dedos de frente donde el esposo pueda colocarse el apellido de la esposa o diga en públicamente soy fulanito de tal, de la misma forma en que sucede con las mujeres? Sí, eso también es yugo del patriarcado contra las mujeres.

Rosa

HERENCIA DE CAMBIOS

Carla Ferrara / Italia

Cuando María era niña, su madre le enseñó que las mujeres debían encargarse del hogar, como si fuera una verdad escrita en las estrellas. Poner la mesa, recoger los platos, barrer el suelo. Sus hermanos, entretanto, jugaban en el patio, libres de esas responsabilidades. No era por maldad, no era por falta de amor; era simplemente el eco de generaciones moldeadas por una tradición que pesaba como una losa.

María creció, y el mundo empezó a cambiar. Las voces de muchas mujeres se alzaron, exigiendo igualdad, justicia y respeto. María escuchó, aprendió, cuestionó. Se miró al espejo y prometió que haría las cosas de forma diferente. Cuando tuvo hijos, les enseñó que no había tareas “de hombres” ni “de mujeres.” “Aquí todos colaboramos,” decía con una sonrisa mientras enseñaba tanto a su hija como a su hijo a poner la mesa.

Pero María sabe que aún queda mucho por hacer. El cambio comienza en el hogar, se construye día a día y se hereda como un acto de justicia. Porque la igualdad no es solo un sueño; es una responsabilidad ineludible que marca el presente y da forma al futuro.

Rosa

8 DE MARZO UNA HISTORIA DE LUCHA Y ESPERANZA

Elspeth Gormley / España

Cada 8 de marzo, el mundo se viste de fuerza, memoria y reivindicación. Es un día en el que las mujeres de todos los rincones del planeta, a pesar de las fronteras que las separan—sean geográficas, culturales o sociales—se levantan juntas para conmemorar una lucha que trasciende generaciones: la batalla por la igualdad, la justicia y el respeto.

Este día no solo honra a las grandes figuras de la historia, sino también a esas mujeres corrientes que, con gestos cotidianos, han transformado el mundo. Desde la antigua Grecia, donde Lisístrata lideró una huelga pacífica para exigir el fin de la guerra, hasta las mujeres de la Revolución Francesa que, con valentía, marcharon hacia Versalles clamando por “libertad, igualdad y fraternidad,” cada paso ha marcado un sendero hacia un futuro más justo.

La idea de dedicar un día a las mujeres nació a finales del siglo XIX, una época de cambios intensos, revoluciones industriales y sueños radicales. Fue entonces cuando, en medio del crecimiento acelerado de las ciudades y las ideas, surgió la necesidad de visibilizar la lucha de las mujeres por participar en igualdad de condiciones en una sociedad que a menudo les daba la espalda.

Hoy, ese espíritu sigue vivo. Es un recordatorio de cuánto hemos avanzado y de cuánto nos queda por conquistar. Es una invitación a soñar y construir un mundo donde todas las mujeres puedan vivir libres, seguras y valoradas.

«Cuando una mujer alza la voz, alza el mundo entero. Su fuerza no tiene límites, y su esperanza ilumina el camino hacia un mañana más justo.»

Rosa

MUJERES EN MARCHA:
La silenciada lucha de las mujeres de RD Congo
ONG Jesuita / España

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, junto a Alboan y a través de nuestra campaña conjunta «Mujeres en Marcha«, llamamos la atención sobre la lucha de las mujeres en la República Democrática del Congo (RDC), una realidad marcada por la violencia extrema y el desplazamiento forzado, pero también por la resistencia y la esperanza.

Desde hace décadas, RD Congo sufre un conflicto vinculado a intereses geopolíticos y la explotación de sus recursos minerales. En su territorio se encuentra el 80% del coltán mundial, un mineral clave para la fabricación de dispositivos electrónicos. La región de Kivu, rica en estos recursos, es el epicentro de la violencia.

La reciente toma de la ciudad de Goma y de gran parte de la provincia de Kivu por el grupo armado M23 ha agravado la situación. Más de 5.000 personas han sido asesinadas, miles han huido de sus hogares y quienes permanecen enfrentan la falta de agua, alimentos y electricidad. Las mujeres, en este contexto, son especialmente vulnerables.
El cuerpo de la mujer, arma de guerra

En el este de RD Congo, la violencia sexual es utilizada como una estrategia de terror. Miles de mujeres y niñas son violadas y torturadas cada año con el objetivo de destruir comunidades y frenar cualquier intento de resistencia. En una sociedad donde las mujeres sostienen la economía informal, la educación y el cuidado familiar, “los grupos armados libran la guerra sobre el cuerpo de la mujer, ya que intentan convencer a la población de que se rinda. Al destruir a una mujer se desestabiliza la comunidad”, en palabras de Caddy Adzuba, abogada congoleña.

Julienne Baseke, periodista y activista local, ahonda en esa idea: “las mujeres están en la diana, la violencia sexual es desarrollada como una estrategia militar. Hay que destruir a las mujeres para debilitar al enemigo.”

Mujeres en marcha: la lucha por la dignidad

A pesar de la violencia, las mujeres resisten. “Las encontramos con coraje, con ese compromiso de poder transformar. Se dicen a ellas mismas que el dolor indescriptible que han conocido, les hace más fuertes y les motiva a seguir comprometiéndose para que nuestras hijas, para que las generaciones futuras no tengan que pasar por lo mismo” afirma Baseke.

Por su parte, Caddy Adzuba señala que entre tanto horror y desesperación “también hay mujeres que se han constituido en defensoras de los derechos de otras mujeres. Ellas luchan y quieren que toda la humanidad entienda su historia”.
Alboan y Entreculturas acompañan a defensoras de derechos humanos y organizaciones locales que trabajan sin descanso para proteger y empoderar a las víctimas. Su labor se centra en cuatro áreas clave:

· Acompañamiento psicosocial: apoyo psicológico y talleres de empoderamiento.
· Defensa de los medios de vida: acceso a educación y formación para generar ingresos.
· Acompañamiento psico sanitario: acceso a servicios de salud y apoyo psicológico.
· Incidencia política: sensibilización a nivel local e internacional sobre la situación de las mujeres.

Desde hace siete años, el programa “Mujeres en marcha” impulsa la recuperación física y emocional de supervivientes de violencia sexual. En un país donde más de 400.000 mujeres y niñas han sido víctimas de la violencia armada. Ahora, con motivo del Día Internacional de las Mujeres, Alboan y Entreculturas reiteran su compromiso con las mujeres congoleñas y su lucha por la justicia, la dignidad y la paz.

Rosa

DÍA DE LA MUJER

Carlos F. Pérez de Villarreal / Argentina

«Lucha por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.»

En este mes de marzo, cada día 8 en especial, se recuerda a las mujeres heroicas que hace más de un siglo iniciaron una lucha -en la que dejaron la vida-, por el reconocimiento de sus derechos.

Por el transcurso del tiempo, más que un día de celebración, se convirtió -con un sentido más amplio-, en un día de conmemoración, que debe servir como un recordatorio para generar una sociedad más justa en oportunidades y derechos.

Este año, es un año concluyente para buscar la igualdad de género y el empoderamiento de la Mujer, ya que se cumplen 30 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. En 1995, se reunieron 189 gobiernos durante la Conferencia Mundial sobre la Mujer, adoptando esta Plataforma. Sentaron así las bases para los programas y políticas que justamente tienen efecto en áreas claves como: paz, educación, salud, medios, participación política, empoderamiento económico y la eliminación de la violencia contra la mujer y las niñas

Comprometidos con nuestro tiempo, y sin olvidar a quienes iniciaron el camino, conmemoramos el «Día de la Mujer» en reconocimiento a las que, -cada una desde el lugar que ocupa en la vida-, enfrentan sus propios combates y se solidarizan con las mujeres que aún hoy luchan en diferentes territorios del planeta por los Derechos Humanos que son patrimonio de la Humanidad.

En lo particular, nuestra revista saluda y felicita a las MUJERES colaboradoras de la misma, y a todas en general, por su compromiso y su constante lucha por lograr Bienestar, Calidad de Vida y Paz, para su entorno, su comunidad y la Humanidad toda.

Rosa

INTENTARON CORTARME LAS ALAS

Andrea Kiperman / Argentina

Un día intentaron cortarme las alas… más no pudieron.

Me las cortaron, si… un tiempo,

pero ahora crecen más brillantes y más grandes que nunca;

de color dorado y multicolor.

Intentaron acallar mi boca, pero no pudieron.

Intentaron dominar mi cuerpo, pero mi cuerpo gritaba.

Intentaron atarme con alambre las alas,

pero sólo quedaron heridas, sanando día a día.

Intentaron atar mis manos, más ellas libres siempre van a encontrar la forma de hacer.

Intentaron nublarme la vista, pero veo más claro que nunca, con más clarividencia.

Intentaron bloquear mi cuerpo, empero mi cuerpo danza, baila, siente y ama.

Intentaron anestesiar mi alma, más es y será imposible, mi alma y mi ser siempre serán libres.

Intentaron masacrar mis ideas, más cada día son más fuertes, más sentidas y marcadas de opinión.

Intentaron matar mis sueños, pero hoy están más vivos que nunca.

Intentaron opacar mi femineidad, y hoy soy más mujer, intentaron presionarme para que crea y piense cosas que nunca voy a creer, ni pensar.

Intentaron que asienta a todo, como un robot, como un ser sin alma, como un muerto viviente,

NO, de ninguna manera.

!Que estoy más viva que nunca!

Que estoy en expansión cada día,

Que cada día es una magia,

Que cada día es un regalo,

Que cada día agradezco quién soy, y quién soy capaz de ser.

intentaron tantas cosas y no pudieron, y no van a poder…

mi cuerpo siente, y agradezco a Dios,

Alma encendida, cuerpo encendido, antorcha de luz, palabras que sanan y guían, palabras que curan. Hoy mi alma baila.

Este escrito está dedicado a todas las mujeres del mundo, las honro, las

celebro, las aplaudo, Feliz Día para todas nosotras.

Rosa

ARTÍCULOS FEBRERO

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Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.

Articulos-febrero

En los artículos, la verdad se despliega con claridad, ofreciendo una ventana al conocimiento, la reflexión y el entendimiento del mundo que nos rodea. Elspeth Gormley.

LA RESISTENCIA A TRAVÉS DE LA ESCRITURA Y EL ARTE

Ilka Oliva Corado / Estados Unidos

Mi expresión escrita nació de mi inexpresión verbal. Nunca he podido comunicarme con los humanos, dentro de mí habitan mundos y volcanes en erupción, pero por fuera son un témpano, la tosquedad misma. Me cuesta acércame a las personas, no soy tímida al contrario soy atrevida, tengo facilidad de palabra gracias a mi Alma Mater, el mercado donde crecí vendiendo helados, esa experiencia me enseñó a salir al paso y a buscarme la vida al trote, la vergüenza no sirve para la sobrevivencia; entonces gracias a aquellos años saliéndoles al paso a los comensales para ofrecerles los ricos helados que vendía y tratar de convencerlos prácticamente haciendo piruetas en el aire, puedo expresar mi opinión sin ningún problema, auto presentarme, conversar de puntos varios. Pero los sentimientos no, cuando se trata de sentimientos y emociones mi mundo es completamente aislado e inhabitable. Soy un vacío insondable.

Empecé a escribir poesía a la edad de los 13 años, cuando vivía en Ciudad Peronia, el arrabal donde crecí, en Guatemala. Pero el trabajo del día a día era demasiado que no quedaba tiempo ni para comer mucho menos para el ocio, el ocio fue catalogado como haraganería y haraganes en el arrabal no existen la necesidad obliga a ir contra reloj; entonces esos 10 o 15 minutos que yo tomaba al día para escribir significaban dejar de limpiar el gallinero a las horas o limpiar el chiquero a las horas, dar de comer a los animalitos de forma puntual y ordeñar las cabritas a su hora, un retraso de cinco minutos provoca un descontrol para quienes hemos vivido al trote: el arrabal lo sabe. Cualquier sueño, cualquier anhelo fue fulminado por el hambre, el frío y la pobreza. En las capas que recubren la pureza del alma, en la más profunda se encontraba mi amor por la pintura, fue bloqueado de un portazo en la nariz contra la realidad. Bloquear la poesía y el arte ayudaron a mi sobrevivencia en aquellos años, porque para qué iba a anhelar algo que era imposible, unas acuarelas eran un lujo que los niños en Peronia no nos podíamos dar. Escribo estas palabras con honestidad, sin afán de dramas innecesarios, pero con la responsabilidad que me obliga a relatar la esencia del arrabal… porque estoy segura de que no soy la única que bloqueó y se dio con la cabeza contra la pared, ardiendo en furia por no poder ilusionarse con una realidad distinta a la que le tocó vivir.

Con los años emigré, joven, a los 23, llegué con toda la leche a dejar lo que me quedaba de pulmones en los pisos de las mansiones donde trabajé de empleada doméstica en Estados Unidos, aquí continuó mi labor de mil oficios con los que crecí, también buscándome la vida al trote solo que indocumentada, sin estatus de nada ni de ser humano. Las razones de la angustia y el miedo de los indocumentados son distintas a las del país de origen, pero es angustia al final de cuentas. Aquí mi inexpresión se volvió un ahogo, un dolor sordo, un nudo de sal en la garganta; provocados por la añoranza, la depresión post frontera, el estigma y el bloque de hielo enorme como muralla que era el idioma inglés, mismo que yo desconocía por completo. A los 6 años de emigrada, cansada de todos esos años sin poder dormir de corrido ni una sola noche por las pesadillas provocadas por los recuerdos de mi experiencia en la frontera, una madrugada comencé a escribir un poema que lo terminé cuando salió el sol. Y fue una catarsis total porque lloré cada letra. Lloré por mi frustración, por mi descontento, por el dolor de sentirme lastre. Ese poema al que yo titulé Nostalgia, fue la luz de un nuevo día en mi vida, una pequeña rendija de una ventana, diría que fue como el rocío del amanecer. Un amanecer que duró otros largos años porque mi proceso fue lento, pero lo sobrellevé con la escritura, primero con poemas, luego con relatos y después con artículos de opinión. Poco a poco fue reabriendo las heridas que estaban sin cerrar y las encaré, las traté de curar quitando costras y sangre podrida para ventilarlas y dejar que cicatrizaran a su paso, a su tiempo. Y eso ha sido la escritura para mí, una cura. Una pócima que le ha permitido a mi espíritu sanar su dolor. El dolor de la exclusión, de las sobrecargas de trabajo desde mi infancia, de la incomprensión, de los golpes recibidos, del racismo, de la pobreza. Porque sí, a nosotros los obreros nos han obligado a vivir la crudeza de la pobreza y la exclusión.

La pintura llegó muchos años después de aquel anhelo de infancia, llegó en la diáspora, después de varios años escribiendo, imagino que emergió de lo más profundo de mi alma cuando me había sacado ya varias espinas gracias a la escritura. Porque mi terapia han sido las letras. Llegó de forma inesperada y ha sido un regocijo para mi espíritu, el placer absoluto, la paz. Mi pintura refleja la paz de mi espíritu. Sucede lo contrario que con la escritura, con la escritura yo puedo expresar mi enojo, mi frustración, mi descontento, conmigo misma y con el sistema, en cambio con la pintura sólo brota de mi alma la tranquilidad y vuelvo a ser niña, no puedo verme como mujer adulta en la pintura, en la pintura soy niña. Y soy una niña feliz, como debe de ser la infancia de todos los niños en el mundo.

Desconozco de técnicas, desconozco completamente de los fundamentos del arte, de la escuela del arte, no puedo darme el lujo de tomar clases de pintura, no pagaría la renta si lo hiciera. Porque aquí también soy obrera y vivo al día. Para comprar mis pinturas, mis pinceles y mis lienzos he tenido que ahorrar, lo hice mi prioridad, ajustando y dejando de comprar otras cosas de primera necesidad. Porque para mí es muy importante acariciar este amor, alimentarlo, cobijarlo, este amor de niña que necesita mi abrigo o más bien, yo soy la que necesita ese amor y ese cobijo de esa niña que apareció de pronto con sus colores encendidos para que me reconcilie con mi infancia. Con la pintura he aprendido a defender quién soy, lo que soy, a defender mi esencia, a tener muy claro que mi estilo es mi estilo y que hacer las cosas a mi manera ha sido mi camino siempre, es decir; ser auténtica, aunque el mundo me cierre las puertas en la cara.

Y también he aprendido a que no hay necesidad ni espacio para la frustración y el enojo, porque claro está, tengo limitaciones porque mis manos no están familiarizadas con los pinceles y las técnicas, pero como todo en la vida se aprende y lleva tiempo y práctica. Pero tomar un pincel y poner los colores sobre el lienzo es ya para mí una realización. Es mi realización personal. Lo demás, lo demás la verdad no importa. Y siempre me han gustado las cosas simples, yo misma soy muy simple, no escribo con palabras rebuscadas y no busco en la pintura los excesos.

Tengo varias series, una de mis favoritas es la serie de la Mamá África a la que reverencio y quiero, por ser la raíz, mi raíz pero la raíz de todos los continentes y de quien he heredado mi cabello y mi color de piel. Está la serie Raíces, y la última en la que he estado trabajando que es la serie Mi familia, que se trata de las cabritas con las que crecí, los amores de mi vida, con la únicas con la que puedo ser yo, con las únicas con las que me puedo expresar. La serie Mi familia, es el amor puro a las cabritas.

La escritura es la expresión de mi alma, pero la pintura es la realización de mi espíritu. Quien quiera conocerme solo tiene que ver mis pinturas, me conocería mejor que conversando conmigo en persona. Y como todo lo que hacemos o dejamos de hacer en la vida es un acto político, yo sigo escribiendo y pintando por necedad y por resistencia. Mi esencia siempre fue ser necia, por necia recibí grandes palizas y fui excluida y por necia elevo mi voz en la escritura y mi espíritu en la pintura.

Porque el día que no esté más en este mundo quiero que cuando una niña de arrabal de sienta sola, desechada, violentada, excluida y se sienta un lastre, sepa que también en otros tiempos, otra niña de arrabal que creció en la pobreza como ella, que fue agredida y desechada se sintió como ella y después de darse con la cabeza contra la pared y anegarse en alcohol, comenzó a escribir y a pintar y ambas cosas le dieron sentido a su existencia. Quiero que esa niña sepa que vale la pena y la alegría resistir.

Será mi abrazo, mi cobijo de hermana para esas niñas, y estoy segura de que el tiempo me permitirá ese reencuentro con ellas, aunque yo ya no esté físicamente, porque todas las almas que están destinadas a coincidir se encuentran en el momento justo. Como yo he encontrado otras almas de ancestros que me han abrazado y cobijado como hermanas desde distintas partes del mundo y de la historia.

Mi legado para ellas, niñas de arrabal es la resistencia a través de la escritura y el arte.

LOS JUEGOS INFANTILES

Elías Gálati / Argentina

El mundo cambia. Todo cambia. La vida fluye constantemente en un devenir impredecible. Cada generación tiene su historia, sus relatos, sus juegos, sus proyectos y sus apetencias. El cambio debe significar un progreso, pero a veces la evolución se transforma en involución. Como en una dicotomía perversa avanzan lo bueno y lo que no es, lo correcto y lo incorrecto, la verdad y la mentira, lo pacífico y lo violento, la solidaridad y el egoísmo.

En ese maremagnum de contradicciones nos movemos, sostenidos a duras penas por nuestros valores y nuestros ideales. En una pulsión interminable entre el deber y el deseo, el goce de lo honesto y de lo deshonesto. Uno de los parámetros de los cambios sociales son los juegos infantiles.

Tienen gran importancia porque van formando el carácter del niño y encausan su propia cosmovisión. La forma de ver la realidad y el ajuste de la conducta a dicha realidad. En una primera etapa no puede determinar el niño con exactitud la ficción del juego con la vida real.

Después acomoda su comportamiento a dicha ficción y lo trasponla a la vida. De cómo sean sus juegos dependerá en buena parte cuales serán sus valores. La primera aproximación a los juegos enseña al niño a identificar su yo y separarlo del resto que lo rodea. Se llega a este conocimiento en dos tiempos, identificando y reconociendo las partes de su yo, y tomado conciencia de las personas y objetos que lo circundan a través de las impresiones que ellos le producen.

La observación se convierte en el primer modelo educativo. Desde mediados del siglo pasado la tecnología y los nuevos paradigmas visuales revolucionaron la existencia del hombre y también los juegos. Ese avance arrollador fue acompañado con la cosmovisión de los países dominantes que junto con el avance tecnológico impusieron su forma de ver el mundo. No escapa a ellos los juegos infantiles. 50 ó 60 años atrás el niño jugaba con la imaginación y con el modelo de equipo solidario.

Cualquier objeto, un palo,  una escoba, un bollo de papel, era transformado en un bastón, una lanza, una pelota. Se jugaba cara a cara, en vivo y en directo, conociéndose, y sabiendo el pensamiento, las limitaciones, las preferencias y los aspectos sobresalientes de los otros, como los otros conocían los nuestros.

En un marco de respeto y de comprensión. Ganar era una contingencia del juego, y se sabía muy bien que nada tenía que ver con la realidad.

Además  se contaba con la contención de los padres y de la familia, y que primero con su ejemplo y luego con su prédica marcaban la diferencia entre juego y realidad.

De a poco la tecnología se apoderó no solo de los sueños infantiles, sino de la proyección de los mayores. Los niños se encontraron con posibilidades infinitas, de modo virtual, que no necesitaban de la presencia del otro y que abrían un espectro interminables de posibles juegos. Los padres quedaron desbordados porque la información que daban los medios virtuales excedía a su conocimiento y no podían competir.

Se empezó a jugar on line, y ya no se conocía contra quien se jugaba, ni había la emoción del encuentro con el contrincante, ni la empatía del juego en común. El juego se hizo solo uno contra otro, tal vez desconocido y ganar era destruirlo. El juego se transformó en un ejercicio de violencia inusitada, donde había que ser más fuerte, tener más poder para acabar con el contrincante. El medio era la violencia y el fin la destrucción y muerte del oponente. Sin ninguna responsabilidad, total no se conocían. Como la contención paterna había quedado desfasada, el juego se trasponla  a la realidad.

Entonces el mundo es hostil, los que no están conmigo o no piensan como yo, son enemigos y hay que destruirlos. Se los destruye con toda forma de violencia, física, verbal, espiritual, desacreditándolos, señalando su condición de malvados, y si es posible exterminarlos. Parece muy loco, pero hay varias generaciones que tienen incorporada la violencia irracional como forma de su comportamiento.

¿Y los valores? La bondad, la paz, la solidaridad, la abnegación, la justicia, la libertad de todos, la equidad, el derecho a una vida digna, ¿cómo se instalan en la mente de nuestros niños?

Es una tarea de padres y educadores, que comienza en el hogar donde se ponen límites, que enseñe a diferenciar la ficción de la realidad, porque los juegos están, no podemos esconder la cabeza y creer que es posible otro mundo, u otros juegos. Hay que asumirlos y obrar en consecuencia.

Mostremos a nuestros niños que somos capaces de amar la paz, la bondad, la libertad, la justicia, la solidaridad y habremos creado un mundo mejor.

SOBRE LA PAZ

Elspeth Gormley / España

Qué difícil es en este momento escribir sobre la Paz. No es por falta de trabajo o de información, sino porque la Paz está hoy tan golpeada, tan humillada… tan lacerada y empapada de sangre… tal vez como nunca antes en la historia de la ¿Civilización? Por todo ello, la verdad, no encontraba cómo iniciar este artículo ni cómo darle una estructura, pero voy a exponerles mi punto de vista.

Podría escribir mucho sobre el tema… todos sabemos que los motivos religiosos, la discriminación racial y la insaciable necesidad de poder son las causas de tantos desequilibrios y conflictos en nuestras sociedades. Esto implica que el ser humano JAMÁS se sentirá completo y tenderá siempre a la acumulación de poder y riqueza. Desde el origen mismo de la humanidad siempre ha habido violencia y guerra, nunca ha existido la Paz. El espíritu tiene como premisa fundamental evitar la violencia para sacar al hombre de la ley de la selva. La historia demuestra la forma recurrente en que los seres humanos propician la destrucción de sus congéneres y de sí mismos. ¿Es que acaso la humanidad está maldita? ¿No tiene salvación? Estas preguntas no dejan de golpear mi alma tan endeble. La humanidad se dirige inevitablemente al colapso económico, social y espiritual, que podría significar su extinción. Para evitarlo, es necesario transformar la civilización. La metamorfosis de la civilización del Tercer Milenio hace indispensable una nueva filosofía que se oponga a la irracionalidad que todavía pervive en forma de tabú moral y pensamiento mágico en la mente de miles de millones de seres humanos. La violencia y el sometimiento del hombre por el hombre emergen de ese lastre espiritual.

¿Qué podemos hacer los seres humanos pacíficos? Debemos poner todo nuestro empeño y tesón en inculcar los grandes principios morales arrasados y pisoteados por millones de nuestros congéneres. Hagamos una gran cruzada para sembrar, difundir y defender la Paz universal y fomentar el espíritu de Fraternidad entre todos los seres humanos, a través de la Literatura. ¡Alto a la VIOLENCIA y a la destrucción DEL HOMBRE POR EL HOMBRE! Definitivamente… La guerra es la salida cobarde a los problemas de la Paz.

Les dejo una frase de Antoine de Saint-Exupéry: Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.

EL ÚLTIMO TESTIMONIO DE GILBERTO RODRÍGUEZ OREJUELA

Emma Jaramillo Bernat / Colombia

Más que a la cárcel o a la muerte, Gilberto Rodríguez Orejuela le temía a la pobreza. En las memorias que escribió en prisión, publicadas este mes por la editorial Aguilar, la pobreza lo ronda una y otra vez, como un fantasma. “Sin dinero nada es bonito. Ser pobre es desastroso ”Rodríguez Orejuela pensaba con cabeza fría, y sabía que las guerras no se ganaban con balas sino con información, dinero e inteligencia. Eran los tiempos en que las investigaciones se hacían con binoculares, en los que los delincuentes hablaban en teléfonos públicos con palabras clave, y burlaban a las autoridades con disfraces o pasaportes falsos. Esos elementos, según relata, así como la jugosa recompensa que entregaron, fueron los que permitieron la captura de Pablo Escobar, en un trabajo conjunto entre el cartel de Cali y las autoridades. “Al día siguiente, ¡vaya sorpresa!, el objetivo ya éramos nosotros. Los que un día consideramos ‘aliados’ comenzarían a perseguirnos”. Fue entonces cuando comprendió que el interés por encontrar vías para su sometimiento y el dinero entregado a políticos, militares y policías había sido en vano.

Su pluma, sin embargo, se afina cuando habla del hambre que pasó cuando era niño: “No recuerdo qué fue lo que me pasó, pero, por el sol y por el hambre, me desmayé en plena calle (…) Es curioso que allí, en la 14 con Novena, muchos años después, iba a inaugurar la primera farmacia de lo que sería la cadena de droguerías más grande del país”. Como el mayor de seis hermanos, y luego el padre de siete hijos, consideraba que salir de la miseria era una “responsabilidad con la sangre”. Nada estaba por encima de la familia.

Vio a su madre preparando una olla de sopa sin carne, solo con papa y plátano, y luego sirviéndola antes de despacharlos para la escuela. Muchas veces la sopa no alcanzaba para ella y entonces se quedaba sin comer. Ese era uno de los recuerdos que más lo atormentaban. Tenía mucha razón su mamá cuando decía: ‘Cuando los hijos comen, a uno no le da hambre’.

“Siempre me escucharon hablando de amor”, escribe el jefe del cartel de Cali. Aunque también da pinceladas sobre sus partes más oscuras. Nunca le negó un favor a nadie, pero tampoco le tembló la voz para ordenar alguna muerte: “¡Hagan lo que crean correcto!”, o “Usted sabe qué hay que hacer”, eran las frases sutiles con las que les daba la instrucción a sus hombres. Rodríguez Orejuela era un hombre de contradicciones. Mientras vigilaba cómo se encaletaba cocaína en una camioneta, leía Los miserables, de Víctor Hugo. O estudiaba a Hemingway y hacía los trámites para patentar dos jarabes al tiempo que buscaba nuevas rutas para ampliar el mercado estadounidense.

Como era de esperarse, el libro destapa la caja de Pandora —que se abre de cuándo en cuándo— sobre la relación entre la política y el narcotráfico. Su nombre, junto con el de su hermano Miguel, acaparó titulares de prensa en la década de los noventa, cuando estalló el llamado proceso 8.000, un caso judicial contra el entonces presidente Ernesto Samper, acusado de recibir financiación del narcotráfico para su campaña. En el texto, Rodríguez no aporta datos ni detalles novedosos. Zanja el asunto diciendo que la historia “ya fue contada por los señores Santiago Medina y Fernando Botero [quienes aceptaron el ingreso del dinero y señalaron al presidente de saberlo]”, y que “a la hora de la verdad, [Samper] hasta sería el que menos recibió”. Curiosamente, en el relato él resulta ser el expresidente mejor librado. Al liberal César Gaviria y al conservador Andrés Pastrana, en cambio, se refiere en peores términos.

Su debilidad era el Partido Liberal, aunque dice haber dado dinero a políticos de otras tendencias. Entre las muchas anécdotas del libro, relata que cuando era niño Gaitán frotó su cabeza. Cuenta que “su padre, Carlos Rodríguez, fue vecino y amigo de Jorge Eliécer Gaitán, en la mejor época del caudillo, y siguió sus ideas”. En los ochenta y noventa, cuando a las manos de Gilberto llegaban millones de dólares —el número exacto ni él mismo se atreve a cuantificarlo— recibía constantes llamadas de políticos que querían financiación para sus campañas. “Nos dimos a la tarea de entregar plata a diestra y siniestra por todo tipo de favores, al político de turno, a funcionarios, al fiscal o al juez”, comenta Rodríguez Orejuela, al punto de que con Miguel llegaron a sentirse como “hermanitas de la caridad”. Sin embargo, después de su captura, muy rara vez el teléfono volvió a sonar.

¿DEMOCRACIA FALLIDA?

Ángel Medina / España

¿Predicación homilética? ¡No! La confianza en el sistema y en la moral se están perdiendo. El termómetro social marca la bajada. La sociedad está siendo fustigada desde el poder y no reacciona. Se introduce en ella el vacío de la zafiedad desde los medios televisivos para que los instintos maniaten al pensamiento y sobrevenga la docilidad.

Democracia manipulada por la partitocracia que se apoya en un progresismo banal para mantenerse en el poder; no sólo el régimen que pretende imponer, sino también los muchos advenedizos que medran y viven de la política, sirviendo a la voz de su amo. ¿Vivir para el pueblo o vivir a su costa?

Leyes invertidas. Se condena al inocente e indefenso y se exonera al culpable para que no responda de lo que ha engendrado. Vida sin valor. Primero, los que vienen al mundo, después, los que están a punto de irse del mundo. ¿Mañana, tal vez los que no produzcan para el mundo?

Retroceso en la superación cainita. Transición desnudada por reavivarse el enfrentamiento ya superado mediante trincheras ideológicas. División entre hermanos. Los verdugos de ayer son las víctimas de hoy. Ni siquiera los muertos pueden descansar en la paz de su reconocimiento. La inocencia ha de ser probada y no la demostración de la culpa. Basta que lo señale la fragilidad de un dedo, apoyado por el clamor de un eco persistente. La Historia pretenden reescribirla, de manera que sepamos no lo que fue, sino lo que otros quieren que hubiese sido. La indigencia se combate desde el subvencionismo, nublando la iniciativa y creando la dependencia al poder. ¿Se puede sacar constantemente agua del pozo sin agotar su recurso, o habrá de reemplazarla con alguna aportación social? La política adquiere rasgos chulescos. Se dice una cosa y se hace la contraria, con tanta frecuencia y celeridad que pronto la nueva oculta a la anterior. La respuesta en las urnas, pero, mientras, ¿qué?

El Premier británico dimitió por naderías comparadas con lo que aquí se hace. No todos los pueblos tienen el mismo perfil democrático. Será porque somos diferentes. ¿Hasta cuándo, Pueblo?

RESUMEN DE LOS 14 MILLONES DE INDOCUMENTADOS EN ESTADOS UNIDOS

Paola Nagovitch / Estados Unidos

Más permisos temporales, pero menos mexicanos: Un informe muestra que entre 2019 y 2023, la población no autorizada creció en tres millones, un 6% al año. El país no había visto aumentos anuales tan significativos desde principios de los 2000

En Estados Unidos, el número de inmigrantes indocumentados ha sido objeto de debate. Mientras que Donald Trump afirma que hay 20 millones, las estimaciones oficiales para 2022 apuntan a 11 millones, aunque expertos sitúan la cifra en aproximadamente 14 millones en 2023. El presidente republicano utiliza estas cifras para justificar su estricta agenda migratoria, que incluye criminalizar y deportar a inmigrantes.

Durante el mandato de Joe Biden (2019-2023), la población inmigrante no autorizada creció en tres millones, alcanzando niveles de aumento no vistos desde principios de la década de 2000. Este incremento se debe, en parte, a la recuperación económica de EEUU. tras la pandemia y al colapso del sistema migratorio ante el aumento de cruces irregulares.

El informe del Instituto de Política Migratoria (MPI) menciona dos factores principales para este aumento: la recuperación económica de EEUU. y la sobrecarga del sistema de gestión migratoria. Además, la administración Biden permitió la entrada de cientos de miles de personas mediante la libertad condicional humanitaria y la aplicación CBP One, aunque estas personas no tienen un estatus legal permanente.

México sigue siendo el principal país de origen de los inmigrantes irregulares, aunque su proporción ha disminuido. En 2023, el 40% de los indocumentados eran mexicanos, comparado con el 62% en 2010. Guatemala, Honduras, El Salvador, Venezuela, Colombia y Filipinas también tienen una alta representación.

La administración Trump ha acabado con varios programas de protección temporal, incluyendo el derecho al asilo y el TPS, lo que ha aumentado la incertidumbre para los inmigrantes. Los defensores de la comunidad migrante temen que los titulares de DACA sean los próximos en ser afectados.

ARTÍCULOS ENERO

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Los artículos son las brújulas que nos orientan en el vasto mar del conocimiento, iluminando con claridad y precisión los temas que nos apasionan y nos invitan a reflexionar. Elspeth Gormley

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LA FELICIDAD

Leonora Acuña de Marmolejo / EUA

En una charla amistosa, alguien me preguntó acerca de mi criterio sobre la felicidad.

Particularmente pienso que la felicidad absoluta no existe. Si la relacionamos a otros conceptos, frecuentemente vemos que está condicionada por lo que para cada cual constituye el concepto de este don. Y recordemos siempre que no hay camino a la felicidad: La felicidad es el camino. La felicidad es un trayecto, no un destino; es un estado interno que no depende de cosas externas o de otra gente, y surge de nuestro interior.

Para algunos, felicidad significa solamente dinero; para otros, amor; para otros, salud, y asi… Hay quienes piensan que siendo famosos o alcanzando el poder, son felices; finalmente otros se contentan con ser físicamente bellos. Así pues, aquella gema, al parecer, tan elusiva depende de la personalidad e ideales particulares de cada sujeto.

El renombrado intelectual Denis Waitley, con mucha razón dijo: “La felicidad es una experiencia espiritual de saber vivir cada momento con amor, gracia, y gratitud”. Creo que el secreto estriba en saber apreciarla sencillamente, en el tiempo, manera y dosis en que se presente; sin exigencias, sin objeciones y sin razonamientos analíticos; como los niños cuando reciben un bello juguete: gozando de este sencillamente al máximo. Porque el proceso de reflexión, da características de opacidad a la policromía del paisaje que pudiendo haber sido deslumbrantemente hermoso, pierde entonces su belleza que va difuminándose hacia contornos tristes, lo cual está reñido con la esencia misma de la felicidad.

Nos aferramos a una tendencia masoquista de sufrir, que casi por tradición y a tientas buscamos; que nuestra voluntad lucha por vencer, y que defendemos subconscientemente con paralogismos negativos que van desde las más sutiles aprensiones, hasta el miedo en sus diferentes expresiones. Esto nos incapacita para ser felices, o hacernos conscientes en el momento preciso en que podríamos serlo; simultáneamente somos hasta capaces de inquietarnos pensando con pesar, que este momento fuera aún más placentero y espléndido si estuviese complementado por otras circunstancias o realidades. Con esta deseo basta para que el “Hada Felicidad” se esfume como por encanto, porque ésta, es única desde todos sus puntos de vista y no admite exigencias ni promiscuidad con otros valores semejantes. Somos felices por una cosa o por la otra, pero nó por todas a la vez, porque además si así lo fuera, siendo absolutamente felices y si todo nos fuera concedido a pedir de boca, el aburrimiento por hartazgo sería como una serpiente venenosa que enroscándose a nuestras vidas nos estrangularía con sádica crueldad. No tendríamos desafíos nobles, ni incentivos de lucha, y esto por lógica derrotaría nuestras ansias de vivir. Además recordemos que la vida está hecha de momentos; vivamos pues cada momento de la mejor manera posible: con optimismo y agradecimiento a Dios por el privilegio de la vida.

Por una visión miope de nuestra conciencia adiestrada y empeñada en percibir primero el dolor… como un ideal redentor, muchas veces ni siquiera abrimos nuestra psique a una sensación positivista de dicha o placer. Pero con la misma fe, podemos también buscar, descubrir, y disfrutar de la alegría y de la belleza de la vida y de este transitorio paraíso terrenal con un sentido menos punitivo. Por la prevención al sufrimiento, muchas veces la felicidad ha pasado a nuestro lado desapercibidamente, y no hemos tenido la gracia de

Hacernos conscientes de ella y de apreciarla, hasta mucho después cuando parangonando

el momento presente con otro pasado en una visión retrospectiva en nuestro subconsciente, hemos visto con pesar como por reflexión en la imagen que nos devuelve, cuántos momentos de felicidad han pasado inadvertidos.

La felicidad no tiene ni un tiempo ni una medida determinados. Por eso a veces surge tan súbitamente y con un impulso tan arrollador que nos aturde y nos confunde de inmediato como cuando irónicamente lloramos de dicha. Tampoco se encuentra en un sitio especial. Es un tesoro disperso, itinerante, y no siendo una sensación prolongada, sino un estado más o menos transitorio de ánimo, lo que podemos hacer con ella es aprovecharla disfrutándola al máximo y agradecidos como si construyéramos un suelo firme, adoquinado por pequeños tramos de emociones gratas adosados con la certidumbre de que han sido únicos y lo mejor de nuestra vida. No busquemos con desesperación de náufragos esta diva porque esta misma zozobra ya de inmediato nos la está robando. Dejemos que ella llegue espontáneamente.

La felicidad no tiene forma específica y está latente en las cosas más simples: en la sonrisa de un bebé; en la noche estrellada; en las pequeñas gotitas de la lluvia rielando cristalinas y trémulas cual diminutos diamantes sobre las rosas arropadas por la luz de un farol; en el rayo de sol filtrándose por la ventana en una dorada mañana; en los pajarillos cerniendo bajo la temblorosa rama de un árbol en torno a un comedero de semillas… ; en la furtiva y acuciosa búsqueda de alimento de una inquieta, astuta, y esquiva ardillita…

Hay dones que son retributivos. Dar felicidad es también sentirla; no solamente en los planos tangibles, sino también en los espirituales y subjetivos. Hay que tener cierta sutileza para captar las necesidades de todos los seres que nos rodean y estar listos a brindar ya una sonrisa de ánimo, ya una palabra de aliento, ya un gesto conciliador e indulgente… yuxtaponiendo las cosas sencillamente maravillosas que a veces son aparentemente triviales pero que involucran tanta dicha para otros, reflejándola a su vez de nuevo hacia nosotros.

El eminente filósofo y matemático inglés Bertrand Russell (Arthur William) 1872-1970, Premio Nóbel 1950, manifestó que el hombre puede llegar a ser feliz, cuando hay integración entre él (como ente o individuo) y la sociedad; cuando se siente “un ciudadano del mundo”; y sin molestarse en pensar en la muerte, al sentir en una profunda e instintiva unión con el flujo de la vida y los gozos que ésta proporciona, que en realidad él no estará separado de aquellos que vendrán tras de él.

Otros factores que contribuyen a la felicidad son la comprensión, la compasión, y el perdón; no guardar rencores y mucho menos odio porque como bien se ha dicho: “ el odio corroe el barco que lo lleva”; y se ha dicho que puede llegar hasta a causar cáncer. De acuerdo con las normas de la sabiduría oriental, para ser feliz son necesarios cinco factores: Liberarse del rencor y del odio; liberarse de preocupaciones; vivir sencillamente; dar más; y esperar menos.

Todas las anteriores son razones suasorias en favor de la existencia de la felicidad, y ésta es próvida a nosotros si sabemos percibirla. Ello está sujeto en gran parte a que nuestro estado de ánimo sea receptivo; todo depende del cristal con que miremos para alcanzar lo que parece ser un mito. Aquí cabría lo, que dice la autora de este artículo en su poema “SENSACIÓN” de su libro “POEMAS EN MI RED”: “no es hermosa la lluvia / y son tenues las nubes / cuando estamos felices?/ Pero son nubarrones / que presagian tormenta / cuando el alma agoniza / de pesar y tristeza /. Y la lluvia que otrora / tintineara feliz / en nuestros ventanales, / es pertinaz y odiosa / aquí en la claraboya / cuando el barco navega / sin rumbo, a la deriva.”

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DEFENSA DE LA FAMILIA

Antonio Camacho Gómez / Argentina

En el programa de una televisión de alcance internacional se propaló que las causas de la caída del Imperio Romano fueron tres: una, el descreimiento en los dioses que habían adoptado de los griegos, a los que les pusieron distintos nombres; otra, el resquebrajamiento familiar, y, la tercera, la corrupción de las costumbres. Fue una fruta madura para los bárbaros a los que los seguidores de Constantino, de feliz reinado, sirvieron en bandeja después de haber sido los maestros indiscutibles del derecho, con jurisconsultos de la talla de Ulpiano y Cayo y disponer de una fuerza militar modelo que dominó gran parte del mundo conocido.

Valga, precisamente, este introito para subrayar que en la época de esplendor del Imperio fue la familia un soporte capital. Porque, como tantas veces se ha dicho, constituye una célula básica de la sociedad y ésta es el resultado de aquélla. Lo que viene ocurriendo en Occidente -capítulo aparte merecen las autocracias y dinastías imperantes en Asia y África- tiene cierto parentesco con lo acontecido en los vastos dominios romanos. La familia tradicional está siempre jaqueada tanto por la indiferencia religiosa de muchos gobernantes y gobernados, como por legislaciones permisivas y un concepto materialista que fogonean no pocos medios de información masiva. El todo vale en la relación de pareja, con excepciones explicables, en un mundo en el que la ciencia y la tecnología, tal lo afirma el sociólogo Ulrich Beck, producen “beneficios y desgracias”, está apareciendo un vacío existencial que potencian las separaciones frecuentes y los amoríos transitorios. Con una lamentable secuela de embarazos indeseados o utilitarios, hijos de padres diferentes y multitud de niños a la deriva. La falta de ejemplos formativos en materia de ética y moral coexisten con una educación deplorable y un sentido de libertad equívoco muestran una realidad socialmente alarmante.

Ciertamente los tiempos han cambiado y con ellos la cultura, pero no los principios seculares para la evolución amónica del individuo y la comunidad de que forma parte. Y en este punto la familia, el matrimonio civil y religioso, sin desconocer uniones de hecho permanentes fuera de aquél, juega un papel fundamental. Uniones, cabe aclarar, que son estudiadas por los obispos católicos. Esto permitirá al Papa Francisco, tener un panorama definitivo para obrar en consecuencia. Es decir, con misericordia y comprensión, pero impedido de tomar decisiones en pugna con las enseñanzas evangélicas.

El matrimonio cristiano es un sacramento, no un frío contrato, sino una alianza de vida y de amor y cuyas propiedades esenciales son la unidad y la indisolubilidad, según el Nuevo Código de Derecho Canónico, número 1056. Es, señala el Concilio Vaticano II (Gadium et Spes) “una íntima comunidad de vida y amor conyugal”. Por supuesto que exige sacrificios, vencer dificultades, respeto, comprensión y paciencia.

Muchos fracasan porque se han efectuado a la ligera, por vanidad, capricho, despecho, lujuria o egoísmo, sin el debido tiempo y conocimiento del contrayente. Sin descartar pasiones, encandilamientos ni buena fe.

Que el amor no es para siempre constituye una falacia. Hasta en Hollywood hay casos concluyentes. Pero una mentalidad hedonista, descreída y desvalorizada que en cierta medida considera a la mujer objeto de placer y ofrece falsos paraísos, intenta prevalecer sobre la familia tradicional. Cuya unidad y preservación son imprescindibles para fortalecer un Occidente desorientado y convulso.

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YO: Libia Beatriz Carciofetti fui «TARTAMUDA»

Libia B. Carciofetti / Argentina

Siento la imperiosa necesidad de confesarles que yo fui una niña «TARTAMUDA». Creo por lo menos por espacio de cuatro años, no lo recuerdo bien pero desde los 4 hasta los 8.

Mis compañeros aun los que se decían ser mis amigos, se burlaban de mí. Ahora se diría que me hacían Bullying; y así me volví una niña tímida y reacia para salir en los recreos a jugar. Mis maestras siempre fueron mi paño de lágrimas, TODAS sin excepción. Mis notas siempre se destacaban de «Los alumnos normales». Y mi espíritu de superación llegaba muy lejos. Hasta que un día no pudiendo más con mi carga, estallé en llanto en mi casa y le dije a mis padres que no quería ir más a la escuela.

Ellos por supuesto se imaginaron los motivos, pero aún así mi papi fue a hablar con la directora que inmediatamente tomó cartas  en el asunto y le dijo a mi maestra que me llevara a la dirección, mientras ella hablaba con mis compañeros… Por mi amigo querido Oscar Puricelli, me enteré que la directora Gertrudis Eggan, iba a tomar drásticas medidas con los que me hicieran burla.

Pasé noches enteras llorando en silencio y amanecía con los ojos hinchados. Mi papá me decía canta, canta y cantando no tartamudeaba, la maestra me decía que leyera en voz alta y leía y tampoco tartamudeaba. Mi papi me enseñó a leer en italiano y a entenderlo bastante; con él leíamos el diario del domingo. Y me preguntaba ¿Qué dice aquí? y sus ojitos le brillaban cuando se daba cuenta que yo le entendía. Creo que esa fue la sicología mejor empleada. y un día se hizo el milagro.

DIOS dijo ¡Ya no más! y así fue, casi sin darme cuenta ni mis padres, ni mi hermana que era casi bebé, ni yo. Y hoy, mis amigos me abrieron los ojos, y me ofrecieron un espacio en sus aulas para que cuente mi experiencia en sus colegios de niños con capacidades diferentes. Pues no solamente fui tartamuda, sino que no tuve estudios secundarios ni terciarios.

Vivía en un pueblo llamado Benavídez, donde el colegio más cercano estaba a 30 km y mis padres jamás accedieron a que viajara sola en tren. Pero a los 16 años comencé a estudiar Corte y Confección y me recibí de profesora de alta costura, estudié  piano hasta 4º año y años de Ingles en la Cultural británica hasta que me casé.

Siempre desde los 10 años escribí y seguía devorando libro que encontraba. Fui la trovadora «tartamuda” que introdujo la trova en Argentina, con infinidad de premios que logré gracias al sostén de DIOS, Y QUE NUNCA DI UN PASO ATRÁS. Leo casi perfectamente el portugués, gracias a que al entrar en la trova me fui haciendo amiga de su idioma.

Basta que se me presente un desafío, allí presente Liby para sortearlo. Mi familia la primera siempre para apoyarme: ¡VOS PUEDES! Y PUDE! Como contar esta parte oculta de mi vida, que si bien no era un gran peso porque mi confianza en Dios lo supera todo, dejo este versículo de la Biblia Filipenses cap. 4: versículo 13 TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE…

Pero mi logro mayor fue animarme después de perder 3 bebés, a adoptar con mi esposo Miguel, al hijo maravilloso que hoy es mi sostén consejero y hombre de mi vida quien junto a su esposa Luciana nos regalaron dos nietos hermosos, Delfina y Tomás.

Hoy desnudo mi alma ha pedido de la mayoría que les compartí una parte de mi historia. Cuando me iban a hacer mi primer reportaje, decía para mis adentros que no me pregunten «estudios cursados» y una amiga muy querida de España me dijo: lo que tú haces es meritorio, así que deja colgada en el perchero la vergüenza y responde «SOY AUTODIDACTA» y punto.

Asique ahora que ya lo saben, espero que me sigan leyendo con el mismo cariño de siempre, tanto como el que yo empleo cuando escribo. Los abrazo desde mi corazón. Y ya saben; nunca digan no puedo y se detengan, porque detenerse es retroceder.

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EL VENENO DE LAS VERDADES A MEDIAS. EL DESPRESTIGIO EN LA ERA DIGITAL

Elspeth Gormley / España

En la era digital, el poder de las palabras ha alcanzado nuevas dimensiones, y con ello, el daño que pueden causar. Desprestigiar a una persona a través de internet, utilizando correos e identidades falsas, es una forma de violencia que deja cicatrices profundas y duraderas. Las verdades a medias y las mentiras malintencionadas se propagan como un veneno silencioso, envenenando la percepción de quienes las escuchan y destruyendo la reputación de la víctima.

La cruz que el desprestigiado y sus seres queridos deben llevar es pesada y dolorosa. Las murmuraciones y los rumores se convierten en un eco constante que resuena en cada rincón de su vida.

Aquellos que alguna vez se llamaron amigos desaparecen ipso facto, dejando un vacío que solo puede ser llenado por el apoyo incondicional de la familia y los verdaderos amigos. Estos son los que permanecen a su lado, sabiendo del sufrimiento y el daño que están enfrentando.

El corazón influye en la lengua, y cuando está lleno de ira, egoísmo, envidia y orgullo, nuestras palabras se convierten en armas que pueden herir profundamente. En estas situaciones, lo mejor es callar, porque el tiempo se encargará de poner a todos en su lugar.

Es especialmente doloroso cuando aquellos que se consideran tan creyentes se apartan de los afectados como si tuvieran lepra, olvidando las enseñanzas de Jesús sobre el perdón. Jesús dijo: «Perdonar setenta veces siete», recordándonos que el perdón y la compasión deben ser la base de nuestras acciones. En lugar de juzgar y condenar, deberíamos acercarnos a los afectados, escuchar su versión y ofrecer nuestro apoyo. Solo así podremos construir una comunidad verdaderamente solidaria y empática

Cuidemos los comentarios que hacemos cuando escuchamos a alguien hablar mal de otra persona. Lo mejor es ir directamente a la persona afectada y escuchar lo que tiene que decir, pero no hacemos eso; normalmente nos erigimos en jueces y jurado, sin escuchar ambas partes.

El desprestigio no solo afecta a la víctima, sino también a quienes lo perpetúan. La negatividad y el odio que se propagan envenenan el alma y corroen la integridad de quienes los difunden. Para juzgar, siempre hay que escuchar a ambas partes, y recordar que detrás de cada pantalla hay un ser humano con sentimientos y una vida que puede ser destruida por nuestras palabras.

En un mundo donde la información se propaga a la velocidad de la luz, es nuestra responsabilidad ser conscientes del poder de nuestras palabras y usarlas con sabiduría y compasión. Solo así podremos construir una sociedad más justa y empática, donde el respeto y la verdad prevalezcan sobre el odio y la mentira.

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LA VOZ SILENCIOSA : EL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES

John Kennet / EE.UU

En nuestras sociedades, existe una realidad sombría que muchas veces pasamos por alto o no queremos enfrentar: es el maltrato a las personas mayores. Este problema no solo incluye el abuso físico, sino también el maltrato psicológico, emocional, y financiero. Las personas mayores, que han dedicado sus vidas a sus familias y comunidades, merecen vivir sus años dorados con dignidad y respeto. Sin embargo, para algunos, la realidad es muy diferente.

El Maltrato Físico y Psicológico El maltrato físico puede manifestarse de diversas formas, desde golpes y empujones hasta la negligencia en su cuidado básico. Este tipo de abuso deja marcas visibles en el cuerpo, pero el daño psicológico puede ser aún más profundo. El maltrato psicológico incluye insultos, amenazas, humillaciones y aislamiento social. Estos actos pueden erosionar la autoestima de las personas mayores, dejándolas con sentimientos de miedo, inseguridad y desesperanza.

La Invisibilidad del Problema Uno de los mayores desafíos es la invisibilidad del maltrato a las personas mayores. Muchas víctimas tienen miedo de hablar, ya sea por temor a represalias, por dependencia emocional o financiera de sus abusadores, o por sentimientos de vergüenza. A menudo, los agresores son familiares cercanos o cuidadores, lo que hace que la situación sea aún más dolorosa y complicada de manejar. La sociedad, en general, tiende a ignorar o minimizar este problema, quizás porque nos resulta incómodo enfrentarlo.

Las Consecuencias del Maltrato El maltrato a las personas mayores tiene consecuencias devastadoras. Afecta su salud física y mental, y puede llevar a problemas como la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo. Además, el abuso puede acelerar el proceso de envejecimiento y reducir significativamente la calidad de vida. Las víctimas de maltrato suelen experimentar sentimientos de soledad y desesperación, lo que puede llevar a un deterioro adicional de su bienestar general.

La Necesidad de Actuar Es crucial que como sociedad reconozcamos y enfrentemos este problema. Proteger a las personas mayores requiere una combinación de esfuerzos individuales y colectivos. Es importante educar a la población sobre los signos del maltrato y fomentar una cultura de respeto y dignidad hacia las personas mayores. También se necesitan políticas públicas que refuercen la protección de los derechos de las personas mayores y aseguren que los agresores enfrenten consecuencias legales.

El Poder de la Comunidad Cada uno de nosotros puede hacer una diferencia. Si conoces a una persona mayor que podría estar siendo maltratada, ofrécele tu apoyo y ayuda. No tengas miedo de hablar o de denunciar situaciones de abuso. Juntos, podemos crear un entorno más seguro y respetuoso para nuestras personas mayores

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CECILIA SALA: RELATO DE SU DETENCIÓN EN LA CÁRCEL DE TEHERÁN

Manuel Tori / Italia

El cielo y un libro, para derrotar al silencio. La periodista italiana Cecilia Sala, fue liberada por las autoridades de Irán después de tres semanas detenida, sin cargos concretos, en una celda en aislamiento en la cárcel de Evin, en la capital del país. Su liberación ha sido resultado de las negociaciones del Gobierno, la diplomacia y la inteligencia italianas; que han mediado entre Estados Unidos e Irán para lograr la excarcelación de la comunicadora transalpina.

Al día después de su vuelta a Roma, este jueves, Cecilia Sala grabó un nuevo episodio de su programa radiofónico -el podcast con título Stories– donde, entrevistada por su compañero el periodista Mario Calabresi, relata los detalles de las tres semanas en las que estuvo encarcelada injustamente al norte de Teherán.

Cecilia Sala había viajado a Teherán con un visado concedido por las propias autoridades del país, que conocían perfectamente los desplazamientos que habría realizado en Irán; país «al que quería volver» y donde se encontraban «las personas a las que más cariño le había cogido» en los últimos años, que habían atravesado su «escudo» profesional y que se habían convertido en «amigos». A los que quería darles «voz» en sus nuevos reportajes.

A veces la ironía también hace su juego. El día antes de ser detenida había entrevistado precisamente a la cómica más conocida de Irán: «Estuvimos hablando precisamente de cómo era permanecer en una celda de aislamiento. Me había llegado a contar, de hecho, que llegó incluso a reírse dentro de la cárcel donde, incluso ahí dentro, le surgieron chistes y sketches para sus monólogos». Y añade: «Pensar en su fuerza fue una gran ayuda».

El día antes de su vuelta a Italia, el 19 de diciembre, mientras trabajaba en la producción de un nuevo episodio para su programa, fue detenida por las autoridades iraníes que fueron directamente al hotel en el que se alojaba en Teherán: «Llamaron a la puerta y pensé que eran personas de la limpieza. Dije que no necesitaba nada y que estaba trabajando», explica la periodista Cecilia Sala, pero «fueron insistentes y abrí». A partir de ese momento fue trasladada por la fuerza: «En ese momento estaba convencida de que sería algo rápido». Sin embargo, después de las primeras preguntas realizadas por las autoridades del país, «entendí que mi detención iba a ser larga».

La comunicadora transalpina, al poco tiempo, relacionó su detención -injusta y sin cargos- con la del ingeniero iraní Mohammad Abedini, que había tenido lugar en Milán tres días antes que ella, el 16 de diciembre -legalmente, tras un mandato de arresto internacional emitido por Estados Unidos-. «Conocí la noticia en su momento. Pensé que ése era el motivo y que me estarían usando para ello, desde el principio», admite Cecilia Sala, pensando que «sería un intercambio muy difícil».

A lo largo de la entrevista con su compañero Mario Calabresi, la periodista considera que «a lo mejor» no habría sido encarcelada si no hubiera tenido lugar la detención del ingeniero iraní en Italia. De hecho, ella misma confió en esa moderada apertura del actual Gobierno del país al conceder unos contados visados a periodistas y medios occidentales, algo que había sido «muy difícil» en los dos años anteriores: «La CNN y Paris Match pudieron viajar recientemente a Teherán. Algo que no ocurre todos los días», asegura Cecilia Sala, convencida de que esa «apertura» del Ejecutivo de Irán «era cierta, si no fuera por lo que cambió sobre la marcha», en su contra.

La periodista italiana Cecilia Sala nunca antes había estado en la conocida cárcel del norte de Teherán, pero «conocía cómo era, lo grande que era y dónde estaba. Al realizar el camino que hice en coche entendí que, de hecho, seguía en Teherán. Más tarde, a través del recorrido que hice en el interior de la cárcel comprendí que sólo podía ser ésa», la prisión de Evin, pensando «que me iba a quedar mucho tiempo allí».

Durante su detención, las primeras dos semanas fue interrogada «todos los días» siendo acusada de «diferentes delitos» cometidos supuestamente en «varios lugares». Nunca hubo cargos oficiales contra ella hasta diez días después de su captura, cuando las autoridades del país formalizaron una genérica «violación de las leyes de la República Islámica de Irán». Cecilia Sala asegura «haber tenido miedo» por su vida; aunque no haya sido amenazada físicamente: «Tienes miedo de ser acusada de algo muy grave en un país donde existen castigos definitivos».

Los medios de comunicación italianos e internacionales, al conocer el contenido de las llamadas que la periodista transalpina pudo hacer a su madre, a su padre y a su pareja; informaron acerca de las condiciones inhumanas que sufría Cecilia Sala. La prensa destacó que ni siquiera tenía «almohadas ni colchones» para dormir, sólo «mantas» sobre las que echarse encima y colocar debajo. Durante casi toda su permanencia «no me dieron las gafas porque se consideran peligrosas, dado que puedes romper los cristales y usarlos para cortarte». Tampoco podía escribir, ya que no le entregaron «ni siquiera un bolígrafo» por el mismo motivo: «Porque se puede convertir en un arma».

No podía escribir, pero sí leer. Por eso intentó, al menos, que le dieran un libro. Pidió el Corán en inglés pensando que «sería el único libro que podrían tener en inglés una cárcel de máxima seguridad de la República Islámica de Irán», pero durante muchos días no se lo concedieron, incluso asegurando que habría podido leerlo sin gafas colocándolo muy cerca de su rostro. Hubo más suerte con la comida: «Por suerte para mí, la cocina persa es maravillosa, aunque en la cárcel no es la misma que fuera», admite Cecilia Sala quien comió «mucho arroz» acompañado con «lentejas» y «carne».

El problema principal, para la periodista italiana, no fue tanto comer sino dormir. «Cuando no tienes nada que hacer, no te cansas, no tienes sueño y no duermes», comparte la periodista italiana: «Ahí dentro una hora parece una semana y si no duermes, tienes que rellenar 24 horas al día». Lo que más quería era un libro porque consistía en disfrutar del «relato de otra persona, que me permitiera entrar dentro de otra historia que no fuera la mía en ese momento».

«El silencio es otro gran enemigo»

La parte «más difícil de soportar», para ella, fue la psicológica: «Hubo momentos en los que empecé a contar los días, los dedos de mis manos y a leer los ingredientes del pan» porque «era lo único que estaba escrito en inglés». A lo largo de su permanencia tuvo tanto «pensamientos positivos como negativos»; donde «el silencio es otro gran enemigo». Estando en aislamiento no podía hablar con nadie, salvo con una de las guardias, mujer, que no hablaba inglés pero «era la más amable» de la prisión de Evin; con la que podía intercambiar alguna palabra.

Aun así, la reportera transalpina también logró reír: «Cuando vi el cielo en el patio de la cárcel», le confiesa en la entrevista a Mario Calabresi, sin poder contener la emoción: «Ahí me reí y lloré de alegría». Ella misma se animaba pensando que, en cualquier momento, podía volver a ese patio «como una forma de darme un objetivo, algo en lo que pensar» para ir hacia adelante. También en el patio, igualmente, Cecilia Sala seguía el régimen de aislamiento, de modo que no tenía acceso a otros seres humanos. Sólo tenía acceso al cielo de Teherán.

Al final, además de las gafas, también llegó el libro. No fue el Corán en inglés como pidió, sino Kafka en la orilla de Haruki Murakami: «Un libro triste y lleno de sexo, algo que no me esperaba de la República Islámica de Irán», apunta con cierta ironía Cecilia Sala. Pensando que habrían estado alejados mucho tiempo, le dijo a Daniele -su pareja, también periodista- que comprara el mismo libro «para que estuviéramos en el mismo sitio con la cabeza, aunque no pudiéramos estarlo con el cuerpo».

En los últimos días, a la celda de Cecilia Sala llegó otra mujer. «No hablaba inglés pero yo sí un poco de farsi. Aprendimos algunas palabras en ambos idiomas», detalla la periodista. Se comunicaban sobre todo con «mimos y abrazos», con «risas y sonrisas» y hacían «juegos simples, para mantenernos alegres y ocupadas». La mujer junto a ella en la celda le confesó que estaba allí detenida porque era una opositora.

Cecilia Sala nunca llegó a pensar que iba a ser liberada «tan pronto». La primera persona en comunicárselo fue la guardia, mujer, con la que de vez en cuando cruzaba alguna palabra: «Cuando me dijeron que iba a ser liberada, no me lo creí e incluso pensé que se trataba de un engaño». Antes de alegrarse, lo primero que pensó fue cómo decírselo a su compañera de celda. «Fueron muchas emociones unidas y confusas», pensando en que «se habría quedado ahí sola». Antes de marcharse, «el abrazo con ella fue muy potente».

Las autoridades iraníes fueron las que la acompañaron al aeropuerto de Teherán. «Fue maravilloso disfrutar, a través de la ventanilla, de ese trayecto en coche apreciando la luz natural, pero no desde la cárcel», confiesa Cecilia Sala. En ese camino acompañada por las autoridades del país, pensó también que «sería la última vez que vería» a su querido Irán.

La reportera italiana habla con cierto sabor a despedida: «Seguiré amándolo, nada cambiará para mí. Amo a las mujeres iraníes que visten orgullosamente su velo, pero que no por eso quieren que exista alguien que castigue e intimide a las chicas que no quieren hacerlo». «He tenido miedo por mis amigos allí, por si había sido peligrosa para ellos por el simple hecho de haberse cruzado conmigo. Sin embargo, al volver descubrí que eran ellos los que estuvieron preocupados por mí», confiesa la periodista italiana Cecilia Sala, hoy liberada, apreciando que «ahora puedo mirar el cielo». Cada vez que quiera.

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