“Que cada lector encuentre, en esta bruma compartida, su propia claridad.”
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La niebla es, desde siempre, un territorio fértil para la literatura. No por su misterio, sino por lo que obliga a hacer: detenerse, afinar la mirada y avanzar con atención. Este número de febrero reúne textos que exploran precisamente ese espacio intermedio donde las cosas no se muestran del todo, pero tampoco se ocultan.
Los autores convocados abordan la niebla desde distintas perspectivas: la memoria, el paisaje, la incertidumbre, el tránsito y la búsqueda personal. Poemas y relatos que, sin estridencias, construyen un mapa de voces que dialogan entre sí y ofrecen al lector una lectura pausada, reflexiva y abierta a interpretación.
En un tiempo que exige inmediatez, este número propone lo contrario: leer sin prisa, aceptar la ambigüedad y permitir que cada texto revele su sentido a su propio ritmo. La niebla, en estas páginas, no es un obstáculo: es un marco. Un modo de mirar.
Con esta edición, Letras Hispanas por el Mundo reafirma su compromiso con la diversidad de estilos, la calidad literaria y la creación como espacio compartido.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-02-28 14:56:572026-03-01 12:16:18EDITORIAL – FEBRERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Cada carta guarda un latido que no cabía en la voz.
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COLABORAN
Elspeth Gormley – España
Sarah Petrone – Argentina
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CARTA A MI PADRE
Elspeth Gormley – España
Hoy vuelvo a escribirte, aunque hace años que no estás. Y, aun así, sigo sintiéndote cerca. No es una paradoja: es la forma que tiene la memoria de mantener vivos a quienes amamos. Tu ausencia pesa, sí, pero tu presencia —esa que sembraste sin ruido— nunca se ha ido del todo.
A veces pienso en todo lo que viviste antes de que yo existiera. La guerra. La huida. Francia. Y ese tiempo oscuro en el que los alemanes te detuvieron y te enviaron a un campo de concentración. Apenas seis meses, dicen. Pero seis meses allí fueron una vida entera. Y sé que te marcaron para siempre, aunque tú casi nunca lo contaras. Lo intuía en tus silencios, en tu forma de mirar, en esa mezcla de fortaleza y fragilidad que solo tienen quienes han visto demasiado.
Y aun así, papá, nunca dejaste que el horror te volviera duro. Al contrario: te volvió más humano.
Me enseñaste a actuar con rectitud sin esperar recompensas, aplausos ni reconocimiento. A defender al oprimido y proteger la inocencia. A practicar la justicia incluso cuando no convenía. A escuchar siempre la voz de la conciencia, esa brújula interior que tú respetabas como un templo.
Me decías: “Lee y aprovecha. Reflexiona. Trabaja. Busca siempre la verdad a través del estudio y del progreso intelectual.” Y yo, sin saberlo entonces, estaba recibiendo la herencia más valiosa.
Me enseñaste a amar los libros como quien enseña a respirar. A amar la música, ese lenguaje universal que no necesita traducción. A respetar a los demás, incluso cuando el mundo no respetaba. A pensar por mí misma, a no repetir consignas, a no temer la libertad interior. A sostener mis ideas sin imponerlas. A mirar la vida con curiosidad, con ética, con esa serenidad tuya que parecía venir de otro tiempo.
Sé que ser masón en aquella España era caminar con cuidado, con discreción, con una dignidad silenciosa que yo, de niña, no entendía. Hoy sí. Hoy sé que tu manera de estar en el mundo era un acto de valentía. Y también un legado.
A veces me descubro repitiendo tus gestos, tus frases, tus manías. O defendiendo una idea con esa lógica sencilla y contundente que tú tenías. Y entonces me doy cuenta de que sigues aquí, en lo que pienso, en lo que escribo, en lo que soy.
No sé si estas palabras llegarán a algún lugar. No sé si existe un “otro lado” donde se lean las cartas que escribimos desde la vida. Pero si existe, ojalá te llegue esta:
Gracias, papá. Por lo que viviste. Por lo que superaste. Por lo que me enseñaste. Por haber sido luz incluso después de haber conocido tanta oscuridad.
Tu ausencia duele a veces. Pero tu presencia —esa que no se va— me acompaña siempre.
Elspeth
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CARTA QUE NO ENVIÉ
Sarah Petrone – Argentina
Aquí estoy otra vez, sentada con mi bloc de cartas, con la pluma cargada de tinta y un montón de palabras por escribir… Pero no puedo. Un nudo se ajusta en mi garganta, me aprieta el corazón y me hace desistir. Son muchos los mensajes a decir. Muchas las preguntas sin respuestas que he hecho a lo largo del tiempo. Muchas las críticas y las quejas que terminan siendo solo una desahogada necesidad en la incómoda situación de temas que me agobian y desvelan, entonces las escondo muy dentro de mi pecho y las callo, pese a que me las vuelvo a preguntar y, simplemente nadie me da respuestas. De modo que decidí que ya no enviaré mis cartas.
Por ejemplo, escribí a los pobres cada vez más empobrecidos, y les recuerdo lo importantes que somos, ya que somos quienes sostenemos la tambaleante pirámide de la vida en el equilibrio universal. Ayudamos a los más pobres, enriquecemos a los ricos, a esos que se esfuerzan porque sigamos siendo pobres. Sostenemos los cultos que se multiplican sólo porque los apoyamos económicamente, aunque no los comprendamos.
Creo que no saben leer ya que no me responden y me devuelven mis misivas, sin abrir siquiera.
El mismo Dios que se hizo hombre y caminó en sandalias por caminos polvorientos, dicen que habita en Catedrales fastuosas…. Y no lo creo.
Sé que cada noche se sienta a mi lado y me sostiene, me escucha y me responde desde un diálogo interior, profundo. Nadie me lo cree, y no me importa. Sonrío y callo.
El mundo de jerarquías compite con la inteligencia artificial y ya no sé cual es cual. Se han creado monstruos en esta cadena de la vida y hemos arrinconado a la Naturaleza, a los Poetas, a los Artistas, a los de Buena Voluntad y a los Buenos Propósitos que nos enseñaron desde niños sobre el Honor y el Compromiso Moral y a la Amistad… Y me duele. Sospecho que ya no se enseña en los colegios.
Una y otra vez rompo las cartas que escribo a los humanos, a los que aún no han sido robotizados pero tienen miedo.
En esta desconexión con la realidad, debo parecer una loca o una alienígena llegada de otra galaxia para sembrar dudas y no verdades. Todo es posible.
Me repliego en la soledad de mi Yo y espero. Creo que soy normalita.
Mientras tanto escribo cartas. Las que sé que nunca enviaré. Que loca ¿No?
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-02-28 14:23:452026-03-01 12:17:35CARTAS – FEBRERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Toda historia comienza cuando la niebla decide abrir un umbral.
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COLABORAN
Maren Alberdi– España
Magi Balsells – España
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
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LA NIEBLA
Maren Alberdi – España
Dicen que hubo un tiempo en que un pequeño pueblo pesquero vivía atrapado en una rutina tan espesa como la propia niebla que un día llegó del horizonte. Aunque lo tenían todo -el mar generoso, los huertos fértiles, el bosque vivo, la paz con los pueblos vecinos-, la gente caminaba sin alma, “como ausentes, sin una sonrisa de saludo…”, hasta que la niebla vino a mostrarles lo que no querían ver.
Aquel amanecer, los pescadores vieron cómo una masa gris avanzaba desde la línea donde el mar besa al cielo. No era una bruma ligera, sino un muro vivo que se movía con la lentitud de un gigante cansado. Cuando llegó al pueblo, lo cubrió todo: calles, casas, animales, voces, miradas. La vida quedó suspendida. Los pájaros callaron, los perros se escondieron, los niños dejaron de jugar.
El pueblo entero se convirtió en un mundo sin luz, sin tacto, sin sonido.
Los días pasaban y la niebla no se movía. Era como si una fuerza invisible hubiera apagado la voluntad de todos.
Entonces, los ancianos decidieron acudir a Euri, la bruja buena que vivía junto al bosque. Ella los recibió con una lámpara antigua en la mano, su rostro iluminado por sombras que parecían hablar.
Les dijo que la niebla no era un castigo, sino un espejo. Que la ambición por una felicidad inmediata los había vuelto ciegos a lo que ya tenían. Que la niebla solo les mostraba el vacío que ellos mismos habían creado.
Aquella noche, Euri bajó sola a la playa. Encendió una hoguera con los restos de una barca y, desnuda frente al mar, danzó alrededor del fuego recitando conjuros de perdón y memoria. Cuando cayó rendida, la luna llena iluminó el cielo como si quisiera ayudarla. El mar despertó, las olas rugieron, y la niebla comenzó a retirarse, concentrándose en un bloque blanco que se hundió lentamente en el océano.
Al amanecer, el pueblo despertó a un sol radiante. Los pájaros cantaban, los perros corrían, las casas brillaban. La vida había vuelto. Pero junto a las brasas de la hoguera solo encontraron los harapos de Euri. Su cuerpo ya no estaba. Algunos dicen que se hundió con la niebla. Otros, que subió por un rayo de luna para reunirse con la estrella que siempre la guiaba.
Lo cierto es que, desde aquel día, el pueblo aprendió a mirar. Y nunca más volvió a aburrirse.
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NIEBLAS
Magi Balsells– España
Esta niebla que, desde la tierra húmeda, se eleva produciendo en nuestros ojos figuradas formas fantasmales, penetra en nuestro cálido cuerpo y nos hace sentir un frío oculto, provocando en algún momento un leve temblor de ansiedad, dejando un suave rocío sobre nuestra vestimenta.
No solo están las matinales, que con los primeros rayos del sol desaparecen sin mayor importancia, simples caprichos de la naturaleza. También están las nocturnas, esas que siempre nos provocan un cierto temor. En la oscuridad, cuantas más formas espectrales creemos ver, más apresuramos el paso para dejarlas atrás lo antes posible, buscando el calor que ellas nos niegan.
Pero existe otro tipo de niebla, mucho más peligrosa, que ningún rayo de sol logra disipar. Son las nieblas de la mente, con sus múltiples formas y nombres. Cada una, según nuestra idiosincrasia, juega un papel fundamental en el comportamiento humano. A pesar de los medicamentos y de los estudios que continuamente se realizan, no se encuentra una solución definitiva. Algunos dicen que son cuestiones mentales; otros, simples manías. Pero lo cierto es que son ofuscaciones del pensamiento que, a diferencia de la niebla natural que se desvanece con el sol, están tan arraigadas que no existe astro rey capaz de iluminarlas ni borrarlas.
También existen las nieblas del corazón. Estas, muchas veces, nacen de amores truncados, de desgracias vividas o de situaciones afectivas no resueltas. Son más fáciles de sanar, porque el tiempo —ese gran doctor— puede llegar a curarlas, o quizá otro amor logre poner orden en esos sobresaltos del alma.
Procuremos, entonces, que nuestra niebla sea solo la que vemos muchos días, la que se disipa mientras el amanecer avanza. Y de las otras, deseemos que nunca se instalen en nuestras partes más queridas: la mente y el corazón.
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SILUETAS
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
Las ruedas de los patines en línea dejaban tras de sí el sonido áspero del roce con el pavimento. El cuerpo esbelto de la joven mujer se inclinaba en esa pose característica de los patinadores: inclinada hacia adelante, la mano izquierda atrás, apoyada en la cintura, mientras la derecha acompañaba el vaivén de las piernas, en forma acompasada. El movimiento era continuo, tranquilo, sin prisa… pero sin pausa.
María Eugenia se sentía contenta, saludable por fuera y por dentro. Gozaba del momento, en donde todas sus energías psíquicas y físicas estaban puestas en el patinaje. Dueña de una fuerte personalidad e interesada en cuidar su aspecto, daba rienda suelta a sus gustos. Había dejado hacía una hora su consultorio de psicóloga y, aunque tenía una invitación de un pretendiente, decidió salir a practicar su deporte favorito. Soltera, sin hijos, ni ataduras, vivía su vida tal cual lo deseaba, al momento.
Aunque el otoño había comenzado, el sol todavía estaba fuerte. Unas gotas de transpiración corrieron por su mejilla derecha, dejando un pequeño surco sobre la piel cobriza. Su sombra, todavía no muy alargada, estaba detrás de ella, siguiendo el ritmo de sus movimientos. En un momento determinado tomó conciencia de que debía descansar. Miró su cronómetro colocado en la muñeca y comprobó que ya había cumplido el tiempo de ida. Cuando vio el cordón de una isla en el medio de la calzada, se detuvo, se sentó y, sacando su pequeña cantimplora del equipo, bebió lenta y pausadamente. Se sintió satisfecha, un poco cansada por el ejercicio, pero llena de vitalidad.
Vio su sombra proyectarse delante y, en un gesto de broma, la saludó con la mano. Por supuesto, recibió el mismo cumplido. Guardó la botella en su pequeño arsenal, se levantó y comenzó de nuevo a balancearse con ritmo al compás de los patines, rumbo a su departamento, ya de regreso. La sombra ahora se encontraba al frente. Distinguió su casco, su figura, el torso, los brazos y las piernas balanceándose al ritmo de la marcha.
De repente… una duda germinó en su mente. Cuando había saludado a la sombra en el momento en que estaba sentada, recordaba haber movido su mano derecha, ¿Le había contestado igual o había movido la otra mano? Pensó y repasó en su memoria todos los movimientos realizados. Su intelecto estaba acostumbrado a analizar críticamente los actos de las personas. Puso en práctica su adiestramiento. Conclusión: algo aterrador. Estaba plenamente segura de que la sombra había contestado con la mano izquierda. ¡No podía ser! ¡Era una locura! ¡Qué estaba pasando!
Fijó su vista adelante y movió su mano derecha. El saludo vino… con la mano izquierda. Atónita, paró de golpe aplicando los frenos traseros con desesperación. Quedó clavada al piso, totalmente desconcertada.
Una niebla espesa comenzó a cubrir el espacio que la rodeaba. Algo inquietante, malévolo se expandió y la cubrió por completo. Poco a poco, la bruma fue desvaneciéndose, hasta que al fin se disipó. En el pavimento solo quedó reflejada una oscura silueta.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-02-28 14:22:282026-03-01 12:18:38LA NIEBLA – RELATOS – FEBRERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Este editorial enciende el tono con el que caminaremos enero.”
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Comenzamos este nuevo año con una sensación extraña, como si el mundo hubiera despertado sobresaltado. Enero no ha llegado suave: lo ha hecho con un mal convulso que ha sacudido rutinas, ánimos y certezas. A veces la realidad nos recuerda, sin pedir permiso, que la estabilidad es frágil y que incluso los comienzos pueden temblar.
Y aun así, aquí estamos. Escribiendo. Leyendo. Sosteniendo la palabra como quien enciende una lámpara en medio de un pasillo oscuro.
En Letras Hispanas por el Mundo creemos que, precisamente en tiempos inciertos, la cultura y la creación se vuelven más necesarias. No para escapar, sino para comprender. No para olvidar, sino para mirar con más claridad. Este número de enero nace desde esa convicción: la de que la palabra sigue siendo un refugio, un puente y, a veces, una brújula.
En estas páginas conviven artículos que analizan el presente, crónicas que capturan lo que a menudo pasa desapercibido, relatos que iluminan lo cotidiano, cartas que se escriben sin prisa y poemas que nos recuerdan que la sensibilidad también es una forma de resistencia. Cada sección aporta una mirada distinta, pero todas comparten un mismo pulso: el deseo de entender y de acompañar.
Este mes, más que nunca, celebramos el esfuerzo colectivo. La ilusión de quienes escriben, la dedicación de quienes editan y la presencia silenciosa de quienes leen. Cada edición es un pequeño acto de fe en la palabra, en su capacidad para unir, para sanar y para abrir espacios de diálogo incluso cuando el mundo parece ir demasiado rápido.
Que este enero convulso no nos robe la esperanza. Que nos encuentre despiertos, atentos y dispuestos a seguir creando. Y que esta revista siga siendo, para todos, un hogar de letras en medio del ruido.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-01-22 11:38:322026-01-22 11:38:33EDITORIAL ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante
“Renacer: volver a ser, pero nunca igual.”
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COLABORADORES
Libia B. Carciofetti – Argentina
Antonio Díaz Mola – España
Elspeth Gormley – España
Carlos González Saavedra – Argentina
Lamberto Ibárez Solís – México
Raquel Olay de Leanza – Argentina
Sarah Petrone – Argentina
COMO EL AVE FÉNIX
Libia B Carciofetti-Argentina
Cada corteza que voy quitando
de lo que queda en este cuerpo mío
lo cincelo como escultor; con arte
me va desnudando y tengo frío.
Con el correr de los años
me fue ganando el hastío
que se formó un caparazón
de cemento y de granito.
Pero hoy me amaneció la vida
y ya no sentí lo mismo…
Decidí aunque me cause dolor
sepultar mi ayer en el olvido.
Nadie mejor que yo sabe ¡Cuánto!
Y hasta donde me han herido
¡Tanto! Que se fueron haciendo capas
e impermeabilizada he vivido.
Pero desde hoy las iré quitando
una a una ¡si! No deliro…
Pues levanté sin temor la vista
y ¡por fin! encontré el camino.
No me detendré jamás
por eso valor ¡Dios! Te pido
devuélveme la que fui antes.
Mujer con cinco sentidos.
Al borde de la locura
Tu luz me alumbró y he oído
que me hablabas como nunca
susurrante suave a mis oídos.
Te quitaré el corazón de piedra
y uno de carne para ti he elegido.
Con el volverás a amar,
a sentir y escucharás sus latidos.
Primavera que en mi alma
tu sustancia ha florecido.
No tengo miedo al futuro
pues ya pagué el peaje y sigo.
Paso a paso, y sin premura
con mi trabajo termino…
Hoy me siento el Ave Fénix
que de las cenizas ha resurgido.
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RENACER
Antonio Díaz Mola-España
Con frecuencia la luz por su dominio extiende una urgencia que aflora en los objetos, que circunda los límites del aire. Por tanto lo que ves, y lo que intuyes, ocupa en tu relieve su relieve.
Una máquina en marcha hacia lo exacto -de qué modo lo exponen los espejos- es un cuerpo enfrente de sí mismo: renacen densidades de inminencia, de espacio que gastamos fuera de decisiones o de márgenes. Por tanto en lo que ves, y en lo que intuyes, un hombre es una forma ya habitada.
Con frecuencia la luz es el asombro, la paz, el fogonazo de una hoguera en la noche que se consume nítida y paciente, el ímpetu del mar a pocos metros, su humedad en la orilla, el reguero de huellas y las conchas otorgan la evidencia de que el mundo es mosaico de impresiones.
Este trajín reposa bajo el aire su insistencia tenaz de arqueología para que se convierta en existencia la vida inerte, el tiempo detenido. Es como si la luz proyectara en el giro de las cosas su afán globalizante: ningún cuerpo se libra, por ahora, de estar bajo una estrella. Bajo un inmenso origen, que es el sol, y amanece y calcina y nos ampara.
Nota editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Donde la palabra tiembla, el alma se reconoce. Enero escribe con cicatrices y luz.
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COLABORADORES
Mirian Alberganti – Argentina
Inés Blanco – Luna de abril – Colombia
Magi Balsells -España
Marcela Barrientos – Argentina
Libia B. Carciofetti – Argentina
Antonio Díaz Mora – España
Cristina Fervier – Argentina
Enrique Fredy – México
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Carlos Jaramillo – México
Marga Mangione – Argentina
Antonio Morelos – México
Raquel Olay de Leanza – Argentina
Ricardo Quattri – Argentina
Victoria Ramírez – Nicaragua
Sandra B. Romeo – Argentina
Jesús H. Rodríguez – Venezuela
Hamilton Sánchez – Nicaragua
María Guillermina Sánchez Magariños – Argentina
Adriana Terán – Poetisa Cálida– México Argentina
Yani Tugores – Uruguay
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ELIGE LEVANTARTE
Mirian Alberganti – Argentina
Elige levantarte
aunque el dolor te golpee fuerte,
mantén firme tu deseo de avanzar,
no te detengas en la suerte.
La mejor versión de ti,
es cuando decides brillar,
dejar atrás lo que te destruye,
y empezar a crear un nuevo lugar.
Mereces una vida
donde te sientas orgulloso,
donde la autoestima
sea tu mayor aliado
y apoyo generoso.
Aunque la vida te ponga a prueba,
no te rindas jamás,
tu determinación
puede convertir cualquier obstáculo
en un nuevo compás.
Lo bueno requiere tiempo,
no desesperes,
lo que se construye
con dedicación y constancia,
se convierte en un tesoro que perdures.
Celebra lo aprendido,
sea bueno o malo, es tu historia,
es la base de tu fortaleza,
de tu gloria y tu victoria.
Tu historia determina
tu fortaleza de roble,
eres capaz de superar
cualquier adversidad,
no te dobles, no te encorves.
Mantén la fe en ti,
aunque el camino sea incierto,
porque el poder de elegirte a ti mismo,
es el mayor regalo que te has dado,
y es un tesoro que no se ha muerto.
Así que sigue adelante,
con la frente en alto,
con la certeza de
que eres capaz de todo,
y que no hay obstáculo
que te haga un salto.
Recuerda que la vida es un viaje,
no un destino,
y que cada paso que das,
te acerca a tu mejor versión,
y a un futuro divino.
Este es solo tu camino,
Aún no llegas a tu destino!
Derechos reservados
Miriam Alberganti
Escritora humanista
Bs. As. Argentina
Tanto el placer y el dolor
al aceptarlos se calman,
pero al luchar contra ellos,
mucha energía se escapa.
A la larga o a la corta
sólo la verdad libera,
que difícil es al comienzo,
aunque la serenidad después
llega.
Ya no gasto más las fuerzas
en ocultar mi verdad,
el alma siento liviana,
cuando vivo en libertad.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
LA ALMOHADA
Magi Balsells – España
A esta prenda sin aparente ninguna valoración
Cuan necesaria es en algunos momentos de la vida
No le damos importancia, sin saber la razón
Pero valores tiene si es bien escogida
Compañera en nuestras noches de insomnio
donde en los cuales callada nos acompaña
apartan de nuestro pensamiento el demonio
muchas veces que llegan hasta la mañana
También es el archivo de nuestros sueños
saca de nuestra mente los deseos más ocultos
algunos son muy grandes y otros muy pequeños
quedan en su superficie y algunos no son aptos
A veces son el vertedero de unas lágrimas
por un amor no comprendido u olvidado
con ellas mojamos su superficie en las tinieblas
mientras intentamos olvidar el pasado
Cuando todo es normal, en una compañera ideal
nos da descanso a nuestro cuerpo cansado
es callada, nada pide, su vida es ser servicial
al despertar, queda sola en el lecho abandonado
Volverá la noche y con ella su deseada espera
seguirá su ciclo hasta la próxima madrugada
quieta sin movimiento como fiel compañera
pobre almohada , nunca será bien valorada
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
COMPLICIDAD OTOÑAL
Marcela Barrientos – Argentina
Entre dos árboles desnudos se alza la luna llena,
redonda confidencia de la noche nublada;
No juzga al árbol austero ni su temblor callado,
le besa la corteza con su fulgor plateado.
El otoño ha quitado sus ropajes al tronco,
dejando al aire el pulso secreto de la savia;
crujen las ramas solas, pero no es abandono:
es un silencio fértil que el invierno ensaya.
La luna sabe el idioma del tiempo que se espera,
susurra: “todo brote también fue madera”.
Entonces el árbol, en vigilia de savia y memoria,
sueña inviernos profundos que germinan la gloria.
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LÁGRIMAS
Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia Me pregunto: si hoy mis lágrimas son las mismas primigenias, que, al paso de los años, han envejecido o han madurado en el lagar de mis ojos tristes. Ellas, siempre ahí, desde la primera luz cuando abandoné el vientre de la madre; fueron sal, asombro, miedo o heridas de nostalgia, de soledad y ausencias. Gota a gota caen en silencio, abrasan como el fuego las mejillas; son lluvia, luz, alegría, emoción y también penumbra. A veces invisibles se visten de fiesta; celebran con vino, son música, danza, poema y canto.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
PUEDE COMO NO PUEDE SER
Libia B. Carciofetti – Argentina
Puede, como no puede ser
que después de una tormenta comience a llover .
Puede, como no puede ser
que después de sembrar, una buena cosecha se pueda recoger .
Puede, como no puede ser
que un óvulo se fertilice y un ser humano pueda nacer .
Puede, como no puede ser
que al despejarse las nubes, el sol vuelva a aparecer .
Puede, como no puede ser
que se construya una casa, y un hogar se pueda establecer .
Puede, como no puede ser
que en un mundo en guerra la paz vuelva a renacer.
Puede, como no puede ser
que a ningún niño jamás le falte pan para comer .
Puede, como no puede ser
que los sueños se me cumplan solo por creer.
Puede, como no puede ser
que las rosas plantadas un día florezcan al amanecer .
Puede, como no puede ser
que yo te ame por segunda vez
Puede, como no puede ser
que al reencontrarnos me digas ¡ven!
Puede, como no puede ser
que hayas tocado mi vida y no te alcancé a ver.
Puede, y estoy segura que así es,
que el Dios que nos ama nos logre convencer
que tenemos dominio sobre nuestro ser
que nos dio libre albedrío para escoger
lo bueno y lo mano de a uno y por vez
sin culpar a nadie de lo que nos pueda suceder .
Puede, y se que así es
que Dios ama al mundo aunque este desconfíe de el
que obra milagros y que también es juez .
Por eso en esta vida todo puede y no puede ser
que regrese el navío que se alejó una vez
llevándose sueños, esperanzas también
y en el puerto de la vida envuelto en bruma le veamos desaparecer .
Las caricias perdidas, los besos no dados, las palabras no dichas,
se pueden decir otra vez …
El ensayo comienza y salimos a escena …
rodando, rodando, toma uno, dos, y tres
¡aún estamos vivos! a jugarnos pues …
.❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
EL MAR
Libia B Carciofetti – Argentina
No se lo que tienes que tu me cautivas
¿Es tu agua salada con sabor a mar?
Tus sirenas plateadas emergen de tus aguas
se acercan a la orilla y las oigo cantar.
Tu encanto me atrapa, y fijo mi mirada.
Tus olas me sacuden de aquí para allá.
Bailamos una danza rodeados de corales
¡Que feliz sería si viviera en ti, mar!
Me siento como un pez que acarician tus aguas
Tu espuma me cubre de yodo y de sal
y mi piel se dora cuando el sol me mira
Añoro estar contigo, cada día más.
Las gaviotas juegan a las escondidas
Las persigo y tras de ellas quisiera volar.
Sueño que despliego mis alas al viento
y surco los cielos atravesándote, mar.
Vendré por las noches y nos dormiremos.
Mirando esa luna espectacular.
Convertidos en amantes secretos seremos.
Me rodearás con tus algas, y me dejaré besar.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
HERIDAS ABIERTAS
Enrique F. Díaz Castro – México
El ladrón llegó de noche,
con su cobarde conmino;
del poder hizo derroche,
imponiendo otro destino.
El mundo quedó en azoro,
por el dictamen de un loco,
fue por el negruzco oro
que se convirtió en su foco.
La gente a él no le interesa,
si vive o no en democracia,
quiere apropiarse riquezas
e imponer su autonomasia.
Del país venezolano,
bajo el suelo predomina,
¡El mejor petróleo, hermano,
que ni en Arabia trasmina!
Recuerden a Oriente Medio,
también Chile y Argentina,
Panamá vivió el asedio
de sus tropas asesinas.
Los conceptos dictador,
narcotráfico, armamento,
terrorismo y represor
promueve en predicamento.
Es la prensa reaccionaria
la que difunde en segundos,
sus notas condicionadas
cómo robots por el mundo.
Es muy fácil entender
lo que persigue el imperio:
recuperar el poder
que perdió en el hemisferio.
Robo, total exterminio,
ruinas, luego endeudamiento,
son piezas que en su dominio
mueve estratégico, lento.
Buen amigo, bien lo sabes:
América está en alerta:
no es ofensa que se lave
habiendo heridas abiertas.
Más, siempre tómalo en cuenta:
toda fiera lastimada,
a cualquier soga revienta,
y lucha desesperada.
México es un pueblo unido
y unidos van a encontrarnos;
aunque haya algunos jodidos
que apuestan a hipotecarnos.
Son arrastrados dolidos
que nomás «no hayan la puerta»
los privilegios perdidos
les tornó la vida incierta.
Para eso ahí está la historia,
en páginas que no mienten;
hay heroísmo, hay gloria
y todo un pueblo valiente…
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CORAJE Y CONVICCIÓN
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Es tanto el odio que sienten
por mi país, los traidores,
endebles opositores,
que no hay lugar en su mente
pa’ analizar el presente,
ni valorar el pasado,
lloriquean indignados,
pues privilegios perdieron;
del hondo despeñadero
nunca saldrán bien librados.
Rodeados de chayoteros
que a diario escupen veneno,
se revuelcan en el cieno
reafirmando que rastreros
son, por su dios el dinero;
se postran ante el tirano,
suplicando la invasión,
a esta tierra de patriotas
que caro vende derrotas
con coraje y convicción.
El ridículo es su suerte,
ya no ocultan el desprecio
por el pueblo digno y recio,
tan honorable y valiente,
que ya la sangre hervir siente
cuando escucha de amenazas,
pues sabe que nadie pasa
a humillarnos con su bota;
dignidad hay gota a gota
en esta heroica raza,
con valor que en poros brota.
Lo dice el nacional canto:
«en cada hijo un soldado,
el cielo a México ha dado»;
y honrar al tricolor manto
es el orgullo y encanto.
Cuna es nuestro noble suelo
de Hidalgo, Allende y Morelos;
su ejemplo sirva de guía
en los venideros días,
si asomara un negro velo.
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LLUVIA DESDE LA CASA
Antonio Díaz Mora – España
La lluvia es un ejemplo literario que ayuda a confesar un crimen o un amor.
Mirando cómo nada permanece ensayo la postura de vivir. Perfecciono por dentro la paciencia.
Párpado tuyo aquí, clausurado en la música del día, temblor de cortinas y luz del aire.
No abro los ojos salvo por ocasión de un roce leve trayendo claridad sobre la cama.
Hay pájaros que duermen mientras vuelan. Imagino la fuga de sus sueños.
Lo digo en la evidencia de saber que estás cerca y dormida, que no existe la culpa en protegerte.
Te toco. Se confirma el argumento: el mundo es tan real como decirlo y ver que estás al lado.
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PALABRAS
María Cristina Fervier – Argentina
Tatuadas en la finitud del ser
palabras errantes
buscan ser voz en el silencio.
En la orfandad del diálogo,
oscilan entre playas desoladas
con el corazón perdido en la Bitácora,
sueño febril de luna y de pájaros,
gritos ahogados en la garganta
como agridulce bocado.
Huérfanas de melodías,
impregnadas de sueños,
su canto es segmento de libertad
en el tiempo de las lluvias
y de la ternura.
El poeta se apiada de ellas,
¿o es a la inversa?
y en simbiosis perfecta
mitigan al ángel dormido,
cabalgan
sobre la intangible esperanza,
reinventan la belleza
en el álgido anhelo
de trascender a las bestias.
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TE ESPERO
Carlos González Saavedra – Argentina
Sentado en un banco rodeado
de ladrillos viejos,
sobre el piso, que hizo mi abuelo.
Rodeado de verdes y azulejos
Ahí, espero que vuelvas.
Con flor de lino en tu pelo
Y un vestidito blanco
En este tórrido verano
Que derrite el tiempo
Sonriente, con tus vivases
Ojos negros.
Prometo amarte siempre,
Sin ti, vivir no puedo.
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MI OVEJERO
Carlos González Saavedra – Argentina
Nos conocimos una tarde en febrero.
Desde ese día fuiste mi compañero
Pacientemente habitaste
Un suelo desconocido, ajeno.
Pero cuando te acariciaba
Movías tu cola, contento.
Mi ovejero
Así nos fuimos conociendo
Con los pasos del tiempo
Primero con una cuerda
Después caminabas a mi lado,
Suelto.
Mi Ovejero
En reuniones familiares disfrutaste,
El amor de mis nietos, de mis hijos
De mis amigos.
Mi ovejero
Te fuiste un viernes de julio
En invierno
Ya, no podías con tu cuerpo
Te fuiste como, se van los grandes
Con la sabiduría de los viejos.
Rambo…
Me falta de tu paciencia
Tu lealtad, tu obediencia
La casa tiene un vacío tremendo.
Por suerte tu alma esta ladrando en el cielo.
Mi querido Rambo
Tengo el pecho estrujado
Transito este momento como puedo
Pero sino escribo estas letras
Siento que me muero.
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A QUIEN CRUZA MIS PALABRAS
Elspeth Gormley – España
Si cruzas mi voz dormida
al rozar la piel del viento,
quizás la luna encendida
te revele lo que siento
No prometo luz constante
ni respuestas, ni certeza,
pero hay fuego en cada instante
cuando escribe la tristeza.
Si en ella hallaste tu rastro,
no estás solo, has encontrado
una estrella entre el desastre.
Gracias por ser navegante,
por entrar, por escuchar;
lleva en el alma adelante
este susurro de mar.
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ELOGIO DE LOS SENOS
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Son tus pechos dos mellizos de gacela. (Cantar de los cantares 4,5)
Son frutas en sazón ya casi abiertas suspendidas del árbol de la vida. Grifos de blanco amor cuando amamantan, grifos de roja miel cuando se entregan
Observad: crece el niño bebiendo de la fuente primitiva, mientras sus manos pequeñitas sienten lo que nunca se olvida: el calor del amor y su ternura… (Lo que de veras vale de la vida.) El pintor se deleita en su belleza
y busca la manera de plasmar en el lienzo la morbidez sensual de su figura. Absorto, el escultor, logra su forma pero no iguala nunca su tersura.
Y el poeta describe las pasiones que en el hombre provocan, sin poder comprender por qué en el alma esas pasiones nacen y crecen y se agitan y hacen perder la calma, y a veces mueren… pero resucitan. Se muestran ellos dos, altos, gloriosos,
entre los horizontes de los brazos, como faros del mar de los anhelos en la agitada tempestad del pecho. Y así como las uvas tiemblan en los racimos, los senos tiemblan en la vid del cuerpo; y así como las uvas, serán vino para el brindis de amor de los amantes (dulce embriaguez de bocas) en el banquete regio de la carne.
Senos despiertos de mujer. Poseen sendas antenas en sus róseas cumbres para rastrear deseos en las noches sin lumbre. Montañas son los senos de abismos escarpados y picos nebulosos para colgar anhelos. Se estremecen los senos en la red de las manos, prisioneros, como abiertas granadas, o luceros cautivos, o pétalos al viento, o angelitos desnudos tiritando de frío. En la red de las manos se estremecen, y ellos mismos no saben si quieren escapar… o detenerse. Hablemos de los senos de la madre:
los que Cristo bendijo cuando posó sus infantiles labios en los senos sin mancha de María. Sagrados son los senos de la madre … ¡Símbolos de una casi eucaristía! Y hablemos de los senos que se queman en el fuego invisible de la dicha: pulpa de amor, simétrica delicia, dulzura cosechada beso a beso y caricia por caricia. Visión resplandeciente, esfera en dos mitades dividida para encajar en ella el cuenco de las manos y en las manos palpar su maravilla. Combados como cielos, erectos como espadas, son colinas sembradas de ilusiones, los senos. Arrecifes de ensueño, atracción de los ojos, de las manos, imanes, de los sueños, desvelo; en la tiniebla, antorchas para encender deseos. Olas altas, gemelas, sobre la playa del amor, regadas. Fanales en la bruma fresca de la alborada.
Pirámides de gozo, levantadas sobre la arena ardiente de la carne; o tal vez, dos magnolias que sembró la mujer sobre su pecho y regó con su amor y con su sangre. Decid, hombres, si miento cuando este verso escribo: senos, postre de amores en dos platos de nácar, repartido. Decid, hombres, si miento cuando esta estrofa digo: no hay nada más hermoso en una noche oscura, que unos senos, plateados por la luz de la luna.
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MIS FLORES.
Lamberto Ibárez Solís – México
He vivido entre las flores;
porque Dios me ha regalado
que la vida me ha otorgado
y con distintos olores.
Pero con gratos sabores
ha degustado mi vida;
se siente tan complacida
que en vano yo no he vivido
porque muy feliz he sido
al tenerla hoy bendecida.
Tres hermosas flores me dio:
dalias, orquídeas y rosas
de todas las más hermosas
que mi Dios me concedió.
Tal vez en mi vida vio
un desierto o un jardín;
un comportamiento ruin
y cambiara de conducta;
pues bastante disoluta
que presagiaba un mal fin.
Por eso yo quiero honrar
a todas las flores bellas
que son tan lindas doncellas
y nos han sabido amar.
Saben con gusto entregar
el más completo cariño
como la madre a su niño;
es amor incomparable;
algunas son tan amables
y finas cual piel de armiño.
Flores lindas: azucenas,
hortensias, flor de cerezo
y nos regalan sus besos;
también nos quitan las penas.
Y nos cortamos las venas
cuando de amor ya morimos
porque en verdad las sentimos
en una separación;
duele tanto la traición
cuando en carne la vivimos.
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Y TU NO ESTAS
Carlos Jaramillo – México
Moldeaste con amor el triste barro
de esa pieza encontrada en el camino
creyendo en su valor le fuiste hablando
de los gajes de la vida y su destino.
Tomándolo en tus manos que son tibias
le enseñaste el valor de una sonrisa
mostrándole que hay piezas olvidadas
que nunca lo han sabido y son reliquia.
Iniciando tu labor cual artesano
resanaste lentamente y con caricias
los daños que el tiempo había causado
a esa obra que intentó vivir de prisa.
Al conocer su pasado que fue triste
saneaste con paciencia sus quebrantos
amalgamándolo a tu vida en todo instante
mitigaste su soledad, dolor y llanto.
Sintiendo el calor de tus palabras
y el aliento sutil que tu áurea emana
fue naciendo el ser que tu esperabas
vaciado al nuevo molde de autoestima.
Y hoy, ni el mármol ni el granito
ni las piedras más preciosas del planeta
brillan como esa pieza encontrada en el camino
que es la imagen del reflejo de tu alma.
Y que parodia, el brillo de esa pieza es genuino
como el amor que un día le inyectaste
y tu no estas, más esa obra va por el camino
sembrando tus principios, tus valores
y cultivando el amor que prodigaste.
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DEPENDENCIAS
Carlos Jaramillo – México
Nada se ha perdido en tu interior
sí ayer la incertidumbre tus espigas dobló
eres como el buen trigo triunfador
que alimenta el alma y nutre el corazón.
Si el polen de tus pétalos caídos floreció
si sus tallos ya crecidos cuidas hoy,
¿por qué flaquear a un sentimiento falaz?
sí hay botones que te piden te vuelvas a encontrar.
Si ayer dependimos del viento
y el mismo nos deshojó,
sí ayer dependimos del sol
y el mismo nos derritió.
Hoy no quiero más dependencias
que la que emana de Dios,
ya que tu no me lastimas
ya que tu no me desprecias.
Ahora sé que tú me aceptas
humana y con mis errores,
porque hoy tengo más flores
que se han abierto a tu amor.
Flores brotadas del alma
regadas con tu rocío,
que me piden tenga calma
pues quedo atrás el frío.
Y que tibio el corazón
cuando dependo de ti,
me aclaras la razón
y me haces digna de ti.
Me alejas de una obsesión
enseñándome a vivir
y a elevar una oración
con tres palabras que verter,
Gracias a Dios.
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ME HAS HERIDO
Marga Mangione – Argentina
Me has herido en lo profundo,
de mi ilusión florecida,
le has arrancado a mi vida,
la armonía y la quietud,
me has quitado la virtud
y has mutilado mis sueños
hoy de mi vida son dueños,
solamente los rastrojos
y estoy postrada de hinojos
entre inútiles empeños.
Como las olas que rompen
sin piedad contra las piedras,
como caníbales hiedras,
que devoran las paredes,
así atrapada en tus redes
me arrastras por este mundo
y soy ente vagabundo,
por ti, impiadoso verdugo,
que has puesto a mi vida un yugo,
con un zarpazo rotundo.
Sangre de la herida abierta
brota sin cesar de mi alma,
nunca encontraré la calma,
si no curas mis heridas
y entre las horas perdidas,
sin hallar paz ni consuelo
está mi vida de duelo
por mi pasión desolada,
y mi mente acobardada,
por el continuo desvelo.
Algún día cuando sientas,
un amor inmenso y puro,
y sueñes con un futuro,
de alegrías y de placer,
querrás contigo tener,
a esa mujer tan amada,
mas si en una carcajada,
te lanza su odio y desdén,
llorarás tu horror también,
como yo, al ser despreciada.
Cuando el puñal que se clava,
en carne propia penetra,
recién se entiende sin letra,
del cruel dolor del mensaje;
si a tus venas un drenaje,
le ha puesto quien adoraste,
en ese rudo contraste,
de ser vencedor vencido
has de pagar con su olvido,
todo el mal que me causaste.
Al gotear sobre tu vida,
esa sangre eternamente,
no has de gozar el presente
por tu pasado maldito,
y en el pesar infinito,
de tu incesante lamento,
ha de ser tuyo el tormento,
que habías prendido a mi vida,
y así vengaré la herida
que hoy nubla mi pensamiento.
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LOS AÑOS MÍOS
Antonio Morelos – México
Soy un viejo porque tengo
ya muchos años cumplidos,
pero no olviden que llevo
muchos mundos recorridos,
los años no me hacen viejo
más bien, un hombre instruido.
Los años que he acumulado,
son eslabones de amor,
nunca he sido un fracasado,
siempre soy un triunfador
y he aprendido de mis años
vivir como vive el sol.
Son muchos los años míos,
pero el tiempo no me espanta,
quizá a mi edad hay desvaríos,
pero esto a mi no me pasa
porque el vivir como hoy vivo
la felicidad me abraza.
El tiempo se va y si quieres
te vas de paseo con él,
no dudes si eso prefieres,
pero hay más cosas quehacer,
disfrutar los mil placeres
que el mundo te da a escoger.
Soy consciente de mi edad
más no es caso decidido,
de que yo sea un viejo ya
por los años que he vivido,
la muerte es punto final,
pero no está en mi camino.
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SOY UN LOCO
Antonio Morelos – México
Soy un loco, por ser loco
no acepto la ingratitud,
porque se que poco a poco
se irán mis años de luz,
pero aún loco, necio y todo
lucho por paz y quietud.
Soy neurótico y quizá
no encuentre la causa de ello,
quizá influyó mi edad
más tampoco tengo miedo,
si eso me puede pasar
amaré más lo que quiero.
Soy necio por lo que quiero
quizá mi edad me lo exige,
no tengo el miedo si muero
porque se mi lucha es libre,
si me aman, yo también quiero
y si no, esta vida sigue.
La esquizofrenia llegó
y no solo de visita,
yo no supe como entró
fue silenciosa y solita,
quizá mi edad la invitó
y ya la tengo en mi vida.
Neurótico, necio y loco,
quizá también testarudo,
suelto la rienda a mi potro
para cambiar este mundo ,
luchando talvez muy solo
sin malgastar un segundo.
Soy un demente también
porque a veces río solo,
no hay razón lo se muy bien
por eso no me acongojo,
mi edad también puede ser
de que sea demente y loco.
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MADRECITA LUJANERA
Raquel Olay de Leanza – Argentina
Llegaste desde muy lejos en una antigua carreta
tirada por fuertes bueyes que unos paisanos arriaban,
pero tu amor fue más fuerte y allí la dejó varada
a orillas del Rio Luján para asentar tu morada.
Yo te ruego Madrecita por nuestro pueblo argentino
que se encuentra confundido, enfrentado entre hermanos,
enséñanos a vivir unidos sin ofensas ni agravios
que sepamos respetarnos viviendo en paz y armonía,
que ninguno nos separe por intereses mezquinos.
Si todos somos tus hijos y nos amas por igual
no podemos ofenderte , Madre por Dios te lo pido,
ya sufriste suficiente al ver a tu Hijo en la cruz
llévanos por buen camino que nos conduzca a Jesús,
Que lindo poder decirte Madrecita dulce y santa,
hoy tu pueblo te venera con un amor entrañable,
por ser sencilla y amable, por ser Madre misionera
porque elegiste este suelo y así sentirte bien cerca
curaste nuestra orfandad, Madrecita Lujanera.
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OLGA NOEMI
Ricardo E. Quattri – Argentina
Desembocar en tu acantilado ya exhausto y pleno, ya adormecido en sueños descansados del día. Mecerte una vez más en edulcorado temblor. Misterio entonces, con ojos cerrados al deseo. Entregados nuevamente, los labios se perciben en total esplendor. Se acarician, se beben. Resueltos, intensos. Nos mecemos y exploramos. Más intensa la avidez del alma. Nos unimos hasta desaparecer todo límite. Convivimos en un mismo ser. Nos despedimos, guardados uno en el otro.
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MI ÁNGEL
Ricardo E. Quattri – Argentina
Esa última noche, mi amor, cómo te amé. Solo Dios sabe cuánto. Y te besé los ojos que me dieron mil miradas de amor. Te besé las manos con que me acariciaste todo y que siempre supo asirme caminando este sueño juntos que transitamos. Te besé los pies, tu delicado paso que acompañó mis pasos tantos años. Te besé la frente que fue un milagro que me pensase extrañándome. Te besé las mejillas que acaricié sin pensarlo, siempre. Porque fuiste mi bálsamo. Te besé los hombros y tu cuello amado que desató cada noche de enamorado, la pasión de estar amando. Te besé los hombros que fue el arranque de cada abrazo, que me regalaste en sueños, alados. Y tus labios, que me dieron el milagro de tus besos, y me regalaron el preciado halago del… te amo.
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MAGNOLIOS
Victoria Ramírez – Nicaragua
La mitad de los quemados de la Posta Central
se han quemado a sí mismos
con bencina o con alcohol
se han fosforado
desde la ventana que da hacia Portugal
se pueden ver los magnolios
allá adentro las vendas resplandecen
como lámparas de sal
me pregunto quiénes son esa mitad
de los quemados
si acaso comentan el origen del fuego
o esas mujeres que fueron bellas
se tocan la cara y piensan en sus maridos
y si se sientan en torno a una hoguera
se abrazan como una tribu volcánica
les sienta bien el alivio
de la sobrevivencia
para ellas las llamas han suturado las costuras
y caminan como santas averiadas
con la dignidad rota para que las reciban en el cielo
y si todos pudiéramos revertirnos
volver visibles nuestras grietas
correría el agua a través de nosotros
¿nos traspasaríamos, nos arruinaríamos?
nuestras hendiduras nos impedirían mentir
entonces si me afirman
que la mitad de los quemados de la Posta Central
son un porcentaje a lo bonzo
puedo mirar sus magulladuras
desear sentirlas como se supone que se sienten
sulfurarme como se supone que debo sulfurarme
y sentir los magnolios y fumarme las colillas
juntar los encendedores que dejan en mi casa como trofeos
o medallas o estatuas milenarias
rendir en cada chispazo homenajes modestos
tener altares como ofrendas colgando de las paredes
oír con tristeza los anuncios de la radio
los pequeños incendios
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SIEMPRE DETRÁS DE TI
Jesús H. Rodríguez Sánchez – Venezuela
A pesar de que corres con aliento
siempre de prisa, siempre, sin frenar,
disfruto de tu paso al caminar
y de tus faldas rítmicas al viento
Con gracia se destapa tu rodilla
al ritmo que le impone tu cadera
y tu rizado centro yo quisiera,
que siempre me sirviera de almohadilla.
No te quiero alcanzar aunque pudiera
porque ese ritmo de tu movimiento,
me colma de placer la vida entera.
Me llega como invierno en primavera
y me riega el follaje del aliento
al vaivén de tu linda cabellera.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝
CONMIGO
Jesús H Rodríguez Sánchez – Venezuela
Desde que tú estás conmigo,
ha cambiado el firmamento
y más dichoso me siento
porque estoy bajo tu abrigo;
en secreto te lo digo
que voy de la dicha en pos
para que escuches mi voz
susurrándote el oído
que yo nunca había tenido
una bella como vos.
Viajo con mis alegrías
como el viento en el planeta
y esa dicha se respeta
en las noches y en los días,
escuchando melodías
y extasiado en lo solaz
por la dicha que me das
con tu actuación cariñosa
tan atenta y tan preciosa,
porque eres buena y capaz.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝
LA CUMBIA
Sandra B. Romeo – Argentina
Se opacan los sonidos de la noche. Música de pájaros en mis oídos mañaneros. Abro mis ventanas al paisaje verde y me ataca mi vecino. Entiéndase bien: no me pega, escucha cumbia. Sus ruidos se adhieren a mis paredes y «qué felices somos los cuatro» parece que no recuerda que vivo sola. Las palabras trepan por mis cuadros «con la pollera amarilla» mientras «saca la mano Antonio que mamá está en la cocina». Mis gatos aúllan como posesos cuando «borracho yo voy cantando» se le enreda en las patas. A la hora de la siesta «se comenta que el pibe cantina ganó la lotería». Llega la tormenta. Lluvia de piedras sobre el equipo de música de mi vecino cumbiantero. Silencio cargado de presagios.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
SOLO CONOZCO MI SOMBRA
María Guillermina Sánchez Magariños – Argentina
A Susana Dietrich
Poner pie tras pie donde pisa mi sombra. Sus brazos se aferran a mi espalda. Mi sombra tiene miedo. Mi sombra solo conoce un camino de espinas. En su silueta se adhieren las moscas para poner huevos de nuevas sombritas. No sea cuestión de quedarse sola. Si por un desliz camino al filo de la penumbra, me empuja en forma solapada fuera de los tonos de luz. Debo cortar tanta dependencia, tanto silencio candado. Invitarla a conocer el lado luminoso de los girasoles. Mostrarle caminos llanos donde perder el miedo. Que hay una luz esperándola para ser su aliada. Mi sombra me ha dejado casi sin darse cuenta tras una claridad de mariposas. Soy libre y estoy lista y empiezo quererme.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
RODA PARA CELEBRACIONES
Hamilton Sánchez Estrada – Nicaragua
Me da frío cuando tu aliento me besa el olfato
en días que se parecen a un primer te amo:
En esos días los huesos se lloran hasta derretirse
y las rolas llaman una vez más al deseo.
En esos días los gritos se salen
como el de un caballo que se enciende
en una noche de sábado
y baila hasta el punto de morir violado.
Tengo frío en los días cálidos:
es entonces cuando tus besos me pegan
en los dientes,
en la frente
y el ombligo
hasta dejarme tirado en el suelo
buscando tu camino en los pasos.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
YO SOY DIRECTOR DE ORQUESTA
Hamilton Sánchez Estrada – Nicaragua
Movía mis manos marcando el tempo:
salían las negras, las corcheas, las blancas
y a los timbales le tiraba solo semicorcheas.
La gente bailaba y gritaba
al son del grupo de marimba que yo dirigía.
Al finalizar el show todos se retiraron.
Me di la vuelta, recogí mis cartones y mi abrigo del suelo
(en su bolsillo aún habita su foto)
cuando uno de los músicos me llamó
y me regaló la comida que le habían dado.
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POEMA DEL MAR
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México Argentina
El suntuoso y panorámico océano…
¡Aviva la inventiva!
Impresiona, encumbra la esencia mía.
Aguas de líquido concentrado,
desde hace centurias
transitan en vaivén.
El mar, galería subterránea
aguarda visitantes.
Alfaguara de inspiración
Para: literatos, trovadores,
intelectuales, creadores, cronistas,
investigadores, navegantes y eruditos.
Alcanzados por su impresionabilidad
y exquisitez de embrujo.
Con su exuberancia,
espaciosidad y fiereza,
ha gestado honra
y fascinación en el humano.
El mar nos descubre
con su desierto de agua.
Espejo de belleza en éste planeta
¡Exhibes magia encerrada!
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
FUERTE VENTURA (Islas Canarias)
Adriana Terán (Poetisa Cálida)– México Argentina
Isla fascinante…
tu configuración traslada a evocar
desde el catamarán, filmes Hollywoodenses.
Luces enigmática, invitas a ser calada.
Posada en la “guagua” arranca la aventura.
Voy explorando tus contrastes.
Ortografía misteriosa: mesetas, arenales,
macizos con polifacéticas tonalidades,
contrastan con las cumbres de dunas.
Tierra pigmentada en colores: granate
ocre, crema, naranja, verde y negro .
Matorrales, cactáceas y palmas.
Playas paradisíacas con arenas
albinas hasta color carbón.
Mares con aguas polícromas,
diamante, turquesa y zafiro.
Temperatura cálida dentro toda la región.
Contemplas gran actividad turística.
Vislumbras casonas formidables
en medio de la nada, aldeas pequeñas,
y ciudades en expansión con motes extraños.
Fauna introducida con: ovinos y camellos.
Cuantiosas aves en su pluralidad migratorias.
Fuerte Ventura es un territorio
¡que te hace sentir aterrizada en otro planeta!
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
REGALOS DEL ALMA
Yani Tugores – Uruguay
Estoy sumida en el silencio donde mi voz se esconde, donde mi piel se asemeja a un mapa gastado y las manos, vacías de numen, me abandonan. Donde el antiguo yo se desmorona lento, muy lento, sin hacer ruido, en un abismal mutismo. En sepulcral caída me fui abandonando hasta tocar fondo. No hubo estruendos, solo un suave crepitar del cuerpo sombrío. De pronto, un temblor, me sacudió el centro. Todo mi ser se estremeció. Una explosión de luz nacía después de una larga oscuridad. Estaba doblegada, sí, pero entera. Ahora, el agua fresca recorre mis surcos olvidados, limpia el polvo acumulado, sana viejas cicatrices. Reacomodo mi eje como un pájaro que rehace su nido, después de una tempestad. Mis ramas resurgen desde la raíz más profunda, y procuran un nuevo amanecer. Se anclan mis suspiros definitivamente. Soy semilla nueva dispuesta a ser sembrada. Florezco. Renazco a la vida, al amor, a la alegría, a la fe. Paso a paso, en silencio, sin pedir permisos. Respiro un aire impoluto, piso una tierra fértil, nado en aguas límpidas. Y las manos que estaban vacías, se llenan de palabras. Por fin puedo regalar trozos de mi alma, a oídos ajenos y a mi propio ser.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-01-22 11:35:252026-01-22 14:54:28POEMAS – ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“El aroma del mundo cabe en una crónica.”
✦ COLABORADORES ✦
✦Ilka Oliva Corado – Estados Unidos ✦Gustavo Páez Escobar – Colombia ✦Elspeth Gormley – España ✦Carlos Pérez de Villarreal – Argentina ✦Fran Serrato – España
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LA RESISTENCIA A TRAVÉS DE LA CULTURA Y EL ARTE
Ilka Oliva Corado – Estados Unidos
Mi expresión escrita nació de mi inexpresión verbal. Nunca he podido comunicarme con los humanos, dentro de mí habitan mundos y volcanes en erupción, pero por fuera son un témpano, la tosquedad misma. Me cuesta acércame a las personas, no soy tímida al contrario soy atrevida, tengo facilidad de palabra gracias a mi Alma Mater, el mercado donde crecí vendiendo helados, esa experiencia me enseñó a salir al paso y a buscarme la vida al trote, la vergüenza no sirve para la sobrevivencia; entonces gracias a aquellos años saliéndoles al paso a los comensales para ofrecerles los ricos helados que vendía y tratar de convencerlos prácticamente haciendo piruetas en el aire, puedo expresar mi opinión sin ningún problema, auto presentarme, conversar de puntos varios. Pero los sentimientos no, cuando se trata de sentimientos y emociones mi mundo es completamente aislado e inhabitable. Soy un vacío insondable.
Empecé a escribir poesía a la edad de los 13 años, cuando vivía en Ciudad Peronia, el arrabal donde crecí, en Guatemala. Pero el trabajo del día a día era demasiado que no quedaba tiempo ni para comer mucho menos para el ocio, el ocio fue catalogado como haraganería y haraganes en el arrabal no existen la necesidad obliga a ir contra reloj; entonces esos 10 o 15 minutos que yo tomaba al día para escribir significaban dejar de limpiar el gallinero a las horas o limpiar el chiquero a las horas, dar de comer a los animalitos de forma puntual y ordeñar las cabritas a su hora, un retraso de cinco minutos provoca un descontrol para quienes hemos vivido al trote: el arrabal lo sabe. Cualquier sueño, cualquier anhelo fue fulminado por el hambre, el frío y la pobreza. En las capas que recubren la pureza del alma, en la más profunda se encontraba mi amor por la pintura, fue bloqueado de un portazo en la nariz contra la realidad. Bloquear la poesía y el arte ayudaron a mi sobrevivencia en aquellos años, porque para qué iba a anhelar algo que era imposible, unas acuarelas eran un lujo que los niños en Peronia no nos podíamos dar. Escribo estas palabras con honestidad, sin afán de dramas innecesarios, pero con la responsabilidad que me obliga a relatar la esencia del arrabal…, porque estoy segura de que no soy la única que bloqueó y se dio con la cabeza contra la pared, ardiendo en furia por no poder ilusionarse con una realidad distinta a la que le tocó vivir.
Con los años emigré, joven, a los 23, llegué con toda la leche a dejar lo que me quedaba de pulmones en los pisos de las mansiones donde trabajé de empleada doméstica en Estados Unidos, aquí continuó mi labor de mil oficios con los que crecí, también buscándome la vida al trote solo que indocumentada, sin estatus de nada ni de ser humano. Las razones de la angustia y el miedo de los indocumentados son distintas a las del país de origen, pero es angustia al final de cuentas. Aquí mi inexpresión se volvió un ahogo, un dolor sordo, un nudo de sal en la garganta; provocados por la añoranza, la depresión post frontera, el estigma y el bloque de hielo enorme como muralla que era el idioma inglés, mismo que yo desconocía por completo. A los 6 años de emigrada, cansada de todos esos años sin poder dormir de corrido ni una sola noche por las pesadillas provocadas por los recuerdos de mi experiencia en la frontera, una madrugada comencé a escribir un poema que lo terminé cuando salió el sol. Y fue una catarsis total porque lloré cada letra. Lloré por mi frustración, por mi descontento, por el dolor de sentirme lastre. Ese poema al que yo titulé Nostalgia, fue la luz de un nuevo día en mi vida, una pequeña rendija de una ventana, diría que fue como el rocío del amanecer. Un amanecer que duró otros largos años porque mi proceso fue lento, pero lo sobrellevé con la escritura, primero con poemas, luego con relatos y después con artículos de opinión. Poco a poco fue reabriendo las heridas que estaban sin cerrar y las encaré, las traté de curar quitando costras y sangre podrida para ventilarlas y dejar que cicatrizaran a su paso, a su tiempo. Y eso ha sido la escritura para mí, una cura. Una pócima que le ha permitido a mi espíritu sanar su dolor. El dolor de la exclusión, de las sobrecargas de trabajo desde mi infancia, de la incomprensión, de los golpes recibidos, del racismo, de la pobreza. Porque sí, a nosotros los obreros nos han obligado a vivir la crudeza de la pobreza y la exclusión.
La pintura llegó muchos años después de aquel anhelo de infancia, llegó en la diáspora, después de varios años escribiendo, imagino que emergió de lo más profundo de mi alma cuando me había sacado ya varias espinas gracias a la escritura. Porque mi terapia han sido las letras. Llegó de forma inesperada y ha sido un regocijo para mi espíritu, el placer absoluto, la paz. Mi pintura refleja la paz de mi espíritu. Sucede lo contrario que con la escritura, con la escritura yo puedo expresar mi enojo, mi frustración, mi descontento, conmigo misma y con el sistema, en cambio con la pintura sólo brota de mi alma la tranquilidad y vuelvo a ser niña, no puedo verme como mujer adulta en la pintura, en la pintura soy niña. Y soy una niña feliz, como debe de ser la infancia de todos los niños en el mundo.
Desconozco de técnicas, desconozco completamente de los fundamentos del arte, de la escuela del arte, no puedo darme el lujo de tomar clases de pintura, no pagaría la renta si lo hiciera. Porque aquí también soy obrera y vivo al día. Para comprar mis pinturas, mis pinceles y mis lienzos he tenido que ahorrar, lo hice mi prioridad, ajustando y dejando de comprar otras cosas de primera necesidad. Porque para mí es muy importante acariciar este amor, alimentarlo, cobijarlo, este amor de niña que necesita mi abrigo o más bien, yo soy la que necesita ese amor y ese cobijo de esa niña que apareció de pronto con sus colores encendidos para que me reconcilie con mi infancia. Con la pintura he aprendido a defender quién soy, lo que soy, a defender mi esencia, a tener muy claro que mi estilo es mi estilo y que hacer las cosas a mi manera ha sido mi camino siempre, es decir; ser auténtica, aunque el mundo me cierre las puertas en la cara.
Y también he aprendido a que no hay necesidad ni espacio para la frustración y el enojo, porque claro está, tengo limitaciones porque mis manos no están familiarizadas con los pinceles y las técnicas, pero como todo en la vida se aprende y lleva tiempo y práctica. Pero tomar un pincel y poner los colores sobre el lienzo es ya para mí una realización. Es mi realización personal. Lo demás, lo demás la verdad no importa. Y siempre me han gustado las cosas simples, yo misma soy muy simple, no escribo con palabras rebuscadas y no busco en la pintura los excesos.
Tengo varias series, una de mis favoritas es la serie de la Mamá África a la que reverencio y quiero, por ser la raíz, mi raíz pero la raíz de todos los continentes y de quien he heredado mi cabello y mi color de piel. Está la serie Raíces, y la última en la que he estado trabajando que es la serie Mi familia, que se trata de las cabritas con las que crecí, los amores de mi vida, con la únicas con la que puedo ser yo, con las únicas con las que me puedo expresar. La serie Mi familia, es el amor puro a las cabritas.
La escritura es la expresión de mi alma, pero la pintura es la realización de mi espíritu. Quien quiera conocerme solo tiene que ver mis pinturas, me conocería mejor que conversando conmigo en persona. Y como todo lo que hacemos o dejamos de hacer en la vida es un acto político, yo sigo escribiendo y pintando por necedad y por resistencia. Mi esencia siempre fue ser necia, por necia recibí grandes palizas y fui excluida y por necia elevo mi voz en la escritura y mi espíritu en la pintura.
Porque el día que no esté más en este mundo quiero que cuando una niña de arrabal de sienta sola, desechada, violentada, excluida y se sienta un lastre, sepa que también en otros tiempos, otra niña de arrabal que creció en la pobreza como ella, que fue agredida y desechada se sintió como ella y después de darse con la cabeza contra la pared y anegarse en alcohol, comenzó a escribir y a pintar y ambas cosas le dieron sentido a su existencia. Quiero que esa niña sepa que vale la pena y la alegría resistir.
Será mi abrazo, mi cobijo de hermana para esas niñas, y estoy segura de que el tiempo me permitirá ese reencuentro con ellas, aunque yo ya no esté físicamente, porque todas las almas que están destinadas a coincidir se encuentran en el momento justo. Como yo he encontrado otras almas de ancestras que me han abrazado y cobijado como hermanas desde distintas partes del mundo y de la historia.
Mi legado para ellas, niñas de arrabal es la resistencia a través de la escritura y el arte.
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UN PAÍS DE OLVIDOS
Elspeth Gormley – España
A veces me pregunto si en Estados Unidos recuerdan quiénes fueron. No quiénes son hoy, sino quiénes fueron al principio: un país levantado por manos que venían de lejos, por acentos que chocaban entre sí, por esperanzas que cruzaron océanos enteros. Un país que nació del movimiento, del desarraigo, del miedo y del deseo urgente de empezar de nuevo.
Porque, salvo las generaciones más recientes y los pueblos originarios -los únicos verdaderamente anteriores a todo-, la inmensa mayoría de los estadounidenses descienden de inmigrantes. De personas que llegaron con frío, con hambre, con lo puesto, con un futuro que todavía no existía. Y sin embargo, hoy vemos deportaciones, detenciones masivas, familias separadas, interrogatorios interminables, incluso ciudadanos con nacionalidad obligados a demostrar una y otra vez que pertenecen al país donde nacieron. Una contradicción tan grande que roza lo grotesco.
Entonces surge la pregunta inevitable: ¿Cómo puede un país nacido del movimiento castigar ahora el movimiento?
¿Qué está pasando en Norteamérica para que la memoria se haya vuelto tan corta? ¿En qué momento se olvidó que la diversidad fue su cimiento, su fuerza, su identidad más profunda? ¿En qué instante se decidió que el origen ajeno era una amenaza, cuando el propio origen fue exactamente el mismo?
Quizá la respuesta esté en algo tan humano como el miedo. Miedo al cambio, miedo al otro, miedo a perder un lugar que nunca fue del todo propio. O quizá sea simplemente que la historia, cuando incomoda, se guarda en un cajón y se tapa con una bandera.
Pero la crónica no busca sentencias, sino preguntas. Y la pregunta que queda flotando es esta: ¿Puede un país renegar de su origen sin perderse a sí mismo?
No tengo la respuesta. Solo sé que la memoria es un territorio frágil, y que cuando un país decide olvidarla, no solo repite sus errores más antiguos.
También empieza a convertirse en aquello de lo que un día quiso escapar.
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UNA PASIÓN ARGENTINA
Gustavo Páez Escobar – Colombia
Historia de una pasión argentina, de Eduardo Mallea, me acompañó en el viaje que hace varios años realicé a su país. Comencé a leer el libro dos días antes de abordar el avión, continué la lectura en el largo itinerario a Buenos Aires, y a la postre -de regreso otra vez en Bogotá- supe que había percibido una imagen clara de Argentina.
Todo viaje debe tener un objetivo cultural. Los turistas superficiales, incapaces de apreciar la cultura de los pueblos a través de los tesoros que cada nación exhibe, carecen de sensibilidad para el arte y de vocación para la historia. Solo ven lo aparente, lo fastuoso o lo trivial.
Mientras en los inicios de la primavera entrábamos a Buenos Aires, apareció de repente, en medio de una madrugada apacible, la ciudad espléndida, llena de soberbias avenidas, airosos edificios y preciosas residencias. Buenos Aires es una ciudad cosmopolita abierta a todos los extranjeros. Tiene sangre europea: sus primeros pobladores fueron italianos y españoles. Varias calles recuerdan las de París, Madrid, Barcelona o Londres. Argentina, a pesar de su extensa superficie, está poco poblada y en algunos parajes es tierra desierta. Alrededor del 87 % de sus habitantes reside en las ciudades. La Patagonia argentina, que se une con la chilena hasta llegar al estrecho de Magallanes, y entre las dos crean una de las estampas más fascinantes del planeta, se caracteriza por sus glaciares de hielos milenarios, que se revisten de un blanco purísimo y forman grietas con resplandores azul y violeta.
Para tener una idea de la pampa, los programas turísticos ofrecen la visita, durante un día entero, a una de las estancias rurales localizadas en la provincia de Buenos Aires. Así llegamos a Santa Susana, a más de una hora de la capital. En los jardines de la entrada, bellas muchachas vestidas con atuendos típicos saludan a los turistas y les ofrecen las ricas empanadas que constituyen una de las comidas favoritas del país.
Vienen luego los vinos, las cervezas y los refrescos, mientras la parrillada, el atractivo central de la fiesta, hace ojitos al fondo del amplio salón que alberga a turistas de todo el mundo. En los potreros, los gauchos hacen destrezas con los caballos y de esta manera demuestran que como hijos de la tierra bravía nacieron para las faenas de la doma y el rodeo. Desde pequeños aprendieron el arte de amaestrar caballos y resistir temporales. El gaucho es trabajador incansable de la vida rural. Posee fuerza, arrogancia y coraje para enfrentar su severo destino. Ama la libertad y corre como el viento. Montado en un caballo y provisto de la rastra, la faja, el rebenque y el pañuelo, es el soberano de las llanuras.
Estamos en la legítima pampa. La cantada por José Hernández en Martín Fierro y por Ricardo Güiraldes en Don Segundo Sombra. Para armonizar con el momento, voy a tomarme un mate a la salud de mis lectores. Un gaucho no puede prescindir de esta infusión legendaria. Es la bebida nacional por excelencia, que ha pasado de generación en generación hasta volverse uno de los mayores íconos del pueblo argentino.
La Patagonia comienza en Bariloche, ubicada a dos horas de avión desde Buenos Aires. Sitio encantador, pulcro y amable, donde se respira una paz edénica. El sitio es célebre por la confección de deliciosos y artísticos chocolates, arte aprendido de sus primeros pobladores (emigrantes alemanes, austriacos y suizos). Bariloche limita con el fantástico lago Nahuel Huapi, alrededor del cual se extiende el parque de 710.000 hectáreas que lleva el mismo nombre.
En este recorrido hallamos otros lagos menores conectados entre sí, lo mismo que varios ríos míticos que fertilizan una amplia extensión de bosques nativos.
Es un valle encantado. Villa Traful parece irreal: se trata de una aldea mínima, de 500 personas (yo diría que invisibles), adormilada en aquella zona de silencio como si fuera un sueño profundo de la montaña. Entre sus bienes singulares cabe citar la Piedra del Viento, roca gigante que posee una puerta de madera asegurada con candado. ¿Qué se ocultará en aquel misterioso laberinto?
La tierra no se vende a ningún precio. Algún extranjero logró al fin, luego de mucha insistencia y no menos paciencia, que le vendieran media hectárea de aquella tierra dormida, pero por ella le pidieron ¡400.000 dólares! Negocio imposible.
Volvamos a Buenos Aires. Cerca del hotel Nogaró, donde nos hospedamos, está el nervio palpitante de la ciudad: la Plaza de Mayo, testigo de los sucesos más trascendentales de la vida política y social del país, que debe su nombre a la revolución del 25 mayo de 1810, la cual inició el proceso de la independencia.
En aquel sector se hallan la Casa Rosada, sede oficial del Gobierno; la Catedral Metropolitana, donde reposan los restos del general San Martín; el Cabildo, el Banco de la Nación y otros organismos tradicionales.
En el centro de la plaza se erige, en honor de la libertad, un majestuoso obelisco, y la circundan la Avenida de Mayo y la Avenida 9 de Julio, las dos arterias más importantes de Buenos Aires. Son famosas las reuniones que las “Madres y Abuelas de Mayo” realizan aquí desde viejos tiempos para recordar por este medio a los miles de familiares desaparecidos en la llamada Guerra Sucia de los años 70. Y aquí se congregan, de modo permanente y como si fueran parte del paisaje, grupos de manifestantes que lanzan sus protestas hacia la Casa Rosada, para que el presidente las escuche.
Los argentinos son muy apegados a sus costumbres y tradiciones. Pregonan su comida criolla, y no exageran la ponderación: la gastronomía del país goza de merecida fama internacional. El churrasco, por supuesto, es el campeón de los platos autóctonos y nadie regresa de la Argentina sin haber saboreado tan exquisito manjar. Eva de Perón es un mito que brota a flor de labio como un símbolo social Buenos Aires es febril y seductora. Tiene alma femenina. Su actividad comercial palpita en diversos escenarios, como la Calle Florida, zona peatonal llena de atracciones para el turista que busca novedades; o San Telmo, sector de talleres artesanales en medio de preciosas casonas; o Puerto Madero, a orillas del río de La Plata (el dios tutelar de la ciudad), pintoresca área dotada de importantes oficinas bancarias y lujosos hoteles y restaurantes; o La Recoleta, barrio aristocrático que tiene sus orígenes en el siglo XVIII -cuando los padres franciscanos construyeron el convento y la iglesia de Nuestra Señora del Pilar- y que hoy ostenta refinadas boutiques y tentadores restaurantes.
Hacemos un detallado paseo por La Recoleta y llegamos al legendario cementerio del barrio, obra fundada en 1822 por los monjes recoletos. Es un recinto famoso por el arte que atesora en mausoleos, tumbas y esculturas. A este camposanto fue traído el cadáver de Eva de Perón luego de los continuos traslados de que fue objeto a raíz de la implacable persecución política que se desató contra ella. Su cadáver se convirtió en un cuerpo político. Un cadáver embalsamado que deambuló por muchos lugares clandestinos, incluso del exterior, huyendo de la sevicia de sus enemigos.
El escritor Tomás Eloy Martínez, con los episodios estremecedores que narra en su novela Santa Evita (1995), ha agrandado la leyenda alrededor del itinerario infamante que recorrió, ya muerta, la mamá de los “descamisados”.
Otro escritor, refiriéndose a tan bochornoso capítulo de la vida argentina, habla de la “novia hermosa, melancólica y profanada por la vida en el corazón de su larga muerte”. Gardel y su tango son parte esencial del ambiente y del folklore argentinos. No podíamos regresar a casa sin ir a visitarlo en el cementerio de la Chacarita. Lo hacemos en un día de lluvia intensa, excepcional dentro del buen tiempo de la temporada. Y allí lo encontramos en su grandiosa estatua de bronce, sonriente y varonil, en medio de flores frescas y de mensajes escritos que evidencian la idolatría de la gente. Gardel está en todas partes, con increíble poder de ubicuidad: en San Telmo, en el Caminito, en La Ventana, en Señor Tango, en las tiendas de discos, en las librerías, en los suburbios, en los clubes, en las innumerables tanguerías y academias de baile, en cada esquina, y sobre todo en el alma del pueblo. A 33 kilómetros de Buenos Aires está localizada la ciudad de Tigre, punto ineludible de atracción. Hacia allí viajamos en bus, luego tomamos un tren hasta San Isidro, pintoresco sitio de artesanías, y al final nos embarcamos en el catamarán, la embarcación que nos lleva al delta del río Paraná, donde se goza de un maravilloso recorrido en medio de islas, arroyos, ranchos y canales.
Y si se trata de buscar un ambiente de religiosidad, está el parque temático de Tierra Santa, obra exclusiva en el mundo. En un predio de siete hectáreas, a poca distancia del centro de la ciudad, se representa, en más de mil figuras humanas y de animales de tamaño natural, la vida de Jesús de Nazaret desde su nacimiento hasta su resurrección. Todo en este parque es sobrecogedor. La emoción final se obtiene con la aparición de Cristo resucitado, en una imagen de 18 metros de altura que se mueve en lo alto de la montaña bajo los efectos deslumbrantes de la luz y el sonido.
Esta es la Argentina visible, la que se ve en todas partes, la de la fiesta y el ánimo alborozado. Dejo para otro capítulo a la Argentina invisible, la recóndita, la que llega al alma del escritor viajero a través de los libros y del clima espiritual. Esa Argentina la analiza Eduardo Mallea en Historia de una pasión argentina, sin dejar de contemplar el ámbito externo.
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ANÁLISIS DE LA NOVELA LOS SIETE LOCOS DE ROBERTO ARLT
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
Publicada en octubre de 1929, la novela de Roberto Arlt, Los siete locos, logra dos cometidos importantes y novedosos para la época: el primero de ellos fue comentar los problemas sociales que asolaban a la Argentina en ese período de los años 20´. En ellos incluyó sus reflexiones y puntos de vista filosóficos, que de alguna manera se anticiparon a la corriente del existencialismo. En segundo lugar, eligió escribir giros del lenguaje porteño, que incluso le valieron críticas, porque muchos pensaban que no quería usar expresiones correctas. Pero justamente aquí, es donde se conjuga la novedad de la obra, una crítica social con una marcada imagen realista, más la aportación de un estilo literario propio e innovador.
Arlt refleja el sentido de la vida, el amor, la muerte, el absurdo existencial y con ellos construye una feroz crítica al canon impuesto. Y no es solamente a la sociedad, sino también a la literatura, a las condiciones humanas y a la existencia, que parece tener más de quimera que una construcción sólida con la cual se pueda vivir. Nos refriega en la cara nuestra propia vida y hace que la veamos tal cual es, desnuda, despojada, hermosa y espantosa, como solo los mejores escritores lo han podido lograr.
En esta obra se presentan tres aspectos diferentes: uno psicológico, uno policial y otro den fantasía. La novela presenta desde las primeras páginas un relato objetivo, conducido en tercera persona por un narrador omnisciente que en el texto toma el nombre de “comentador” y que ingresa en la obra como un cronista a quien el propio personaje le hace sus confesiones Pero rápidamente se pone de manifiesto que la labor del narrador es mucho más complicada que describir los principales pasos que llevan a su protagonista Remo Erdosain, de la angustia a la desesperación. La objetividad de los hechos narrados, que son crueles, es secundaria. Existe un núcleo central (la conciencia de Erdosain), con lo que se logra dar mayor énfasis a su tragedia individual, al mismo tiempo que da la impresión de objetividad, de distancia. Por otra parte la narración presenta oraciones cortas, incisivas, cortantes, que lanzan un reto a quien las quiera recoger.
Arlt tuvo una niñez triste y dura, debido principalmente al problema económico que asolaba a las grandes masas de inmigrantes llegadas al país, y al autoritarismo de su padre, inmigrante prusiano, de rígido carácter, que provocó la huida de su hogar de muy joven, dejándole un recuerdo desagradable que incluso lo refleja en las palabras de su principal protagonista de la novela. Sus personajes pasan desde el absurdo a lo ideológico, donde es prácticamente imposible encontrarle un sentido a la vida. El mismo Remo Erdosain explica que esta no o tiene, y es igual seguir cualquier corriente. Todos los protagonistas viven encerrados en sí mismos, tienen una preeminencia en sus propios fracasos, con una perspectiva de liberación que solo puede llegar con un suceso sorprendente, pero que ellos mismos consideran improbable.
Ambientada en la Buenos Aires de la década del 20´, Los siete locos, impone una teatralidad en cada uno de sus personajes, que es minuciosa, pulida y muy exacta. Cuando el lector se sumerge en la trama es difícil no ver a esos intérpretes corporizados. El escritor refleja sus experiencias importantes, se aleja de lo clásico, la tradicionalidad, para poner a contraluz, la realidad de la Argentina que a él le interesaba. Cubiertos de angustia y suciedad, sus personajes pintorescos deambulan por los suburbios, en los arrabales, en los rincones oscuros de la capital. Arlt cimienta sus ficciones con noticias que va reuniendo de varios lados. Lo que aparece como un enloquecimiento de pura imaginación, fue extraído de noticias periodísticas. En EEUU, para esa época, se había descubierto una organización secreta denominada “La Orden del Gran Sello”, que tenía por misión, casi las mismas que el autor hace aparecer en las novela. Por otro lado, se supone que este presunto golpe que dará el Astrólogo, junto con todos los demás personajes, fue premonitorio de la revolución del 30´, en la que el general José Félix Uriburu y Agustín Pedro Justo derrocan al presidente electo Hipólito Irigoyen, provocando la primera dictadura militar del siglo XX, que tuvo éxito.
La novela en su texto escritural tiene tres días de duración, pero lo que caracteriza a esta construcción narrativa, es que la trama casi no avanza, gira en torno a sí misma, porque su clave es lo que pasa en el interior de cada personaje. Se cuentan pocos hechos. Todos son seres que han quedado sujetos a la angustia de su propia individualidad. Sufren por ser como son y cuando buscan “ser”, ellos mismos hacen difícil lograr ese cambio. En esa búsqueda acaban destruyéndose.
El libro se refleja en tres capítulos, que se subdividen cada uno en acápites que tienen un título que aclara su contenido. El primero y el tercer capítulo contienen catorce acápites y el segundo solamente seis, lo que causa curiosidad: ¿por qué no fueron siete para completar así una secuencia que se basa en el número múltiplo del nombre de la novela? La explicación hay que encontrarla tomando en consideración Los siete locos y Los lanzallamas (la continuación) como una unidad, expresándose claramente este hecho, en la introducción de esta última.
Dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, varios escritores abordaron uno de los movimientos intelectuales y culturales, que dejó una huella muy profunda en el pensamiento y las artes europeas, denominado Existencialismo. Pese a que aparece muy ligado a nombres propios como Camus o Sartre, muchos críticos mencionan a Roberto Arlt como el Dostoievski argentino. De hecho el escritor ruso fue uno de los primeros en presentar en sus obras temáticas de corte existencialista, con personajes que bucean a través de novelas de profunda carga psicológica como Crimen y castigo. Otro tanto sucede en este caso con Arlt, que colma su novela con monólogos interiores que tocan el absurdo kafkiano o la perspicacia nietzscheana, dejando entrever lo que se esconde social y moralmente.
La obra de Roberto Arlt resulta más atractiva si lo vemos a la luz de ese movimiento vanguardista que fue el expresionismo alemán. Las actitudes, las discordancias, incluso el vocabulario vulgar que algunos críticos le reprochan, surgen como lo que son: la manifestación de una estética deliberada que ejerce sobre quien lo lee, una atracción muy fuerte. La trama relativamente complicada, en la que el hilo argumental central se mezcla de pronto con episodios laterales, y donde la inquietud de toda novela policial se combina con largas diálogos y conversaciones semifilosóficas, se asemeja al folletín, pero está muy emparentada con la novela Los poseídos, de Dostoievsky, con la cual comparte varios objetivos característicos. Una sociedad secreta se funda para conquistar el poder; pero su desafío es más bien metafísico que político, y su pretensión es alcanzar la destrucción antes que dirigir la sociedad. Sus componentes, en ambos casos, son seres desequilibrados, rodeados por la esquizofrenia o hundidos en ella, en los que se manifiestan, en relámpagos de significado, las tensiones y las contradicciones de todo el ámbito social que los envuelve.
A diferencia del escritor ruso, Arlt propone en sus novelas un foco central (la conciencia de Erdosain), a través del que se da mayor relieve a la tragedia individual y como una sensación de distancia, de objetividad, frente a la organización clandestina que el protagonista integra.
Los siete locos, no es una novela distópica, ya que no cumple con las características de la misma. En realidad pasa a ser una novela grotesca, algunas de cuyas características son: la búsqueda de comunicación por parte del sujeto y la contención familiar no obtenida, que lleva al protagonista a la depresión y a lo patético.
Los siete locos fue llevado al cine en 1973, en la película argentina homónima dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, quien escribió el guion en colaboración con Luis Pico Estrada, Beatriz Guido y Mirtha Arlt. Fue protagonizada por Alfredo Alcón como Remo Erdosain, junto a Norma Aleandro, Thelma Biral, Héctor Alterio y Sergio Renán. En 2015 la TV Pública estrenó una adaptación televisiva de la novela de Arlt y su continuación, con el nombre Los siete locos y los lanzallamas. La misma contó con la dirección de Fernando Spiner y Ana Piterbarg y fue desarrollada por el reconocido escritor Ricardo Piglia, quien realizó el argumento. Fue protagonizada por Diego Velázquez como Remo Erdosain, junto a Carlos Belloso, Daniel Fanego, Pablo Cedrón, Belén Blanco, Fabio Alberti, Leonor Manso, Pompeyo Audivert, Julieta Zylberberg, Claudio Rissi y Daniel Hendler.
Roberto Arlt (Buenos Aires, 1900-1942) fue periodista toda su vida. En sus comienzos, colaboró en la revista Don Goyo, fue redactor del diario Crítica, en el que se dedicó a las crónicas policiales. Y, a partir de 1928, integró el equipo del periódico El Mundo, donde permaneció hasta su muerte y para el que escribió magistralmente textos luego compilados en Aguafuertes porteñas (1933). Sus obras más importantes son las novelas El juguete perdido (1926), Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), habiendo publicado además El amor brujo (1932) y El criador de gorilas (1941) y la colección de cuentos El jorobadito (1933). Como dramaturgo, retrató un cuadro alucinado de la vida burocrática con La isla desierta (1938). Es autor, asimismo, de Trescientos millones (1932), Saverio el cruel (1936), El fabricante de fantasmas (1936), La fiesta de hierro (1940) y El desierto entra en la ciudad (1942).
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LAS BRUJAS DE ESCOCIA BUSCAN PERDÓN
Fran Serrato – España
La abogada Claire Mitchell lidera una campaña para que el Parlamento indulte a 2.500 mujeres asesinadas hace más de tres siglos
Lilias Adie reconoció haber practicado sexo con el mismísimo diablo. Esa confesión, obtenida bajo tortura, valió para que en 1704 un tribunal la condenase a arder en la hoguera por bruja. El castigo nunca se completó porque la mujer apareció sin vida en su celda de Torryburn, un pequeño pueblo escocés. Los delatores creyeron que su inesperada muerte era una prueba irrefutable de sus vínculos con Lucifer, pero los científicos que recrearon su rostro hace unos años sostienen que se suicidó. Lilias fue enterrada en la playa, bajo una pesada piedra, pues los lugareños temían que volviera de entre los muertos para perseguirles. Como ella, más de 3.800 personas fueron procesadas por brujería en Escocia entre los siglos XV y XVIII. Unas 2.500 acabaron siendo ejecutadas, la mayoría mujeres. Tres siglos más tarde, un grupo de activistas ha lanzado una campaña, para que el Parlamento escocés indulte a las víctimas.
Los humanos han invocado fuerzas y seres sobrenaturales desde el inicio de los tiempos. Muchas culturas han reaccionado a esas acusaciones por temor religioso o supersticioso. Es justo lo que sucedió en el siglo XV, cuando se extendió la creencia de que la cristiandad se enfrentaba a un nuevo enemigo. El Papa Inocencio VIII redactó una bula en 1484 para luchar contra la brujería, un tipo de hechicería en la que intervenía el diablo. El documento tuvo influencia en los territorios católicos, pero también fue aceptada por luteranos, puritanos y anglicanos. Desde entonces, la Inquisición se dedicó a quemar herejes y brujas por América y Europa, siendo especialmente virulentos los territorios del Sacro Imperio Románico Germánico. Cuando los Estados feudales se organizaron como monarquías, la tarea se trasladó a los jueces laicos.
La Ley de Brujería estuvo vigente en Escocia de 1567 a 1736. Han pasado casi tres siglos y nadie hasta ahora se ha disculpado por los atroces acontecimientos. La abogada Claire Mitchell busca restituir a las víctimas y, para ello, ha iniciado la campaña Brujas de Escocia Todo comenzó por casualidad, mientras realizaba una investigación sobre el letrado George Mackenzie en la Biblioteca del Colegio de Abogados de Edimburgo. Revisando documentos leyó la cita de una mujer pobre que había sido condenada por brujería. Se preguntaba si podía ser bruja sin saberlo. La declaración le causó tanta impresión que decidió seguir indagando. En Escocia, la caza de brujas fue especialmente feroz, ya que contó con el entusiasmo del rey Jacobo VI. “La campaña tiene tres objetivos: el indulto para los condenados, una disculpa para los acusados y un monumento nacional para recordarles”, explica la abogada por correo electrónico.
Juicios parciales Mitchell sostiene que el 84% de las denuncias en Escocia se realizaron contra mujeres. “La gente creía entonces que eran más débiles y, por tanto, más propensas a caer bajo el hechizo del diablo”, insiste. En su opinión, es “muy importante” reconocer esta grave injusticia. Por eso, en enero de 2021 presentó una solicitud al Comité de Justicia del Parlamento que es quien debe decidir si indulta a las víctimas. De momento, su labor consiste en crear conciencia pública, ya que son pocos los lugares que han resarcido a las víctimas. Salem, en Estados Unidos, ya emitió una disculpa formal para cientos de personas condenadas por brujería. Lo mismo que en España las Juntas Generales de Bizkaia, en 2018. En otros países, como Noruega, se han levantado monumentos públicos como homenaje. Así triunfaron las series policíacas del país sin crímenes. La mujer araña: la víctima de maltrato se convirtió en una asesina en seria
“Los acusados tuvieron un juicio parcial. En ese momento se creía que la brujería existía realmente y las mujeres ni siquiera podían defenderse de las acusaciones”, relata Mitchell. Los calderos y las escobas jamás figuraron como pruebas. Y por supuesto, ningún juez vio el vuelo nocturno de las brujas. Algunos historiadores sostienen que muchas de las acusadas eran mujeres viudas a las que se acusaba sin pruebas con el objetivo de arrebatarles las tierras. De hecho, la crisis económica de finales del siglo XVI sirvió como excusa para intensificar la persecución. Se les culpaba de ser el origen de todas las desgracias. Aunque no se puede saber con exactitud el número de víctimas, un estudio publicado en 2019 por el profesor Michel Porret, de la Universidad de Ginebra, sostiene que Europa sentenció a muerte a casi 70.000 personas, la mayoría habitantes de zonas rurales, y que el 75% de las víctimas fueron mujeres.
España fue uno de los países menos contundente con las persecuciones. La Inquisición abrió 125.000 procesos, pero solo condenó a 59 mujeres, según un trabajo realizado por una treintena de especialistas. Aun así, se produjeron episodios como los de Zugarramurdi, la localidad navarra en la que fueron condenadas decenas de personas en 1609. El especialista Fermín Mayorga explica que el Santo Oficio se mostró muy indulgente con estas mujeres, “siempre y cuando no intervinieran en las oraciones y creencias cristianas”. No obstante, revela que las persecuciones en España correspondieron a los tribunales civiles, que veían en la brujería un atentado contra el orden público. Mayorga relata que solo en Cataluña se han documentado 800 de estos casos. Y concluye: “Se persiguió a personas que conocían plantas venenosas. Muchas mujeres acudían a estas hechiceras para librarse de un marido que las maltrataba. No tenían otra posibilidad”.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-01-22 11:34:192026-01-22 11:34:20CRÓNICAS Y ENSAYOS – ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“El pensamiento toma forma en cada línea.”
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✤COLBORADORES ✤
✤A. Bernés – España ✤Luz Fontana – Italia ✤Elspeth Gormley – España ✤María de los Ángeles Macías – España ✤Ángel Medina – España
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TRAGEDIA EN ALTA VELOCIDAD
A. Bernés – España
A la conmoción por el accidente del AVE en Córdoba se debe responder con rapidez y transparencia en la información.
El choque de dos trenes a 200 km por hora. en medio de la noche cerca de Córdoba es una catástrofe inimaginable que mantiene a España sobrecogida desde la noche del domingo. Da una idea de la dimensión de la tragedia el hecho de que, después de un día entero de búsqueda entre los restos de los trenes, las autoridades aún no eran capaces de dar una cifra de víctimas mortales definitiva, que anoche ascendía a 40 personas. España asiste una vez más al desgarrador ritual de familias buscando a sus allegados y relatos de supervivientes entre los que se intenta adivinar algún detalle que dé sentido a una cosa así. Este es el momento de la solidaridad con las víctimas, del consuelo a quienes han perdido a un ser querido al que esperaban el domingo por la noche.
La secuencia conocida de los hechos deja grandes interrogantes. Un tren Iryo de ocho coches en dirección Madrid descarriló a las 19.45 a la altura de la localidad de Adamuz. Los últimos vagones invadieron la vía contraria. En ese momento, una composición Alvia de cuatro coches que iba en la otra dirección embistió a estos vagones. Los dos primeros coches del Alvia “salieron despedidos”, según la expresión utilizada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, y cayeron por un terraplén de cuatro metros. Entre el descarrilamiento y el impacto pasaron 20 segundos, segùn informó el presidente de Renfe, tiempo insuficiente para activar el freno de emergencia Los pasajeros del Iryo hablan de una fuerte vibración antes del accidente. El tren había sido revisado el 15 de enero. El tramo de infraestructura había sido renovado en mayo.
La escena posterior es más propia de accidentes aéreos que de un medio como el tren de alta velocidad, que los ciudadanos han adoptado en las últimas tres décadas como la mejor forma de viajar entre las grandes capitales españolas. La apertura de la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla en 1992, en la que se produjo el accidente, cambió de manera radical la imagen y la percepción de los ferrocarriles españoles. En tres décadas, España ha construido una red de alta velocidad de más de 3.900 kilómetros —la segunda más larga del mundo después de la de China— a una relación calidad-coste que es un ejemplo a nivel global. La liberalización del mercado ferroviario de pasajeros, en 2021, supuso una nueva revolución con la competencia de dos nuevos operadores además de Renfe, Ouigo (propiedad pública francesa) e Iryo (empresa semipública italiana). En los 11 primeros meses de 2025, las líneas de alta velocidad llevaron 40 millones de viajeros.
El nombre de Adamuz, como Angrois, como Paiporta, quedará para siempre ligado a la tragedia. Pero también la conmovedora respuesta de solidaridad y organización de unos vecinos. que salvaron vidas en los primeros minutos y facilitaron la labor de los equipos de emergencia. Frente a lo vivido en otras tragedias recientes, es necesario también destacar el comportamiento de las autoridades en estas primeras horas y los reconocimientos mutuos a la colaboración, el respeto y la profesionalidad. Falta mucho por hacer, especialmente en la atención a las víctimas. Eso no es incompatible con la exigencia de información sobre el accidente según se vaya confirmando. Cuando el presidente del Gobierno dijo ayer » Todos nos preguntamos qué ha sucedido» puso voz a una ciudadanía atónita. “La respuesta” que prometió Pedro Sánchez no puede ser el informe técnico de una comisión que puede durar meses o años, sino una explicación pronta y entendible de los hechos que dé tranquilidad a los ciudadanos cuanto antes.
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FEMINISMOS SIGLOS XX-XXI
Luz Fontana – Italia
El feminismo ha atravesado más de un siglo de transformaciones, luchas y conquistas. No es un movimiento estático: respira, se adapta, se expande. Y aunque sus raíces siguen firmes, las ramas han crecido hacia direcciones nuevas, impulsadas por los cambios sociales, tecnológicos y culturales de nuestro tiempo.
El feminismo del siglo XX: conquistó derechos básicos
Durante gran parte del siglo XX, el feminismo se centró en abrir puertas que estaban cerradas. Sus objetivos eran claos y urgentes:
El derecho al voto.
El acceso a la educación y al trabajo remunerado.
La igualdad jurídica frente al matrimonio, la maternidad y la propiedad.
La denuncia de la violencia doméstica, entonces silenciada.
Era un feminismo que luchaba contra estructuras visibles y muy concretas. Las mujeres reclamaban existir en el espacio público, ser reconocidas como ciudadanas plenas. Fue un movimiento valiente, organizado y profundamente transformador.
El feminismo del siglo XXI: ampliar la mirada
El feminismo actual hereda esas conquistas, pero vive en un mundo distinto. Hoy, las preguntas ya no son solo “¿podemos estar ahí?”, sino “¿cómo queremos estar?” y “¿quiénes pueden estar?”.
Incorpora la diversidad de experiencias: edad, clase, origen, identidad, orientación.
Señala desigualdades más sutiles: brecha salarial, cuidados invisibles, techos de cristal.
Reflexiona sobre el cuerpo, la autonomía y la representación mediática.
Se mueve en redes sociales, donde la palabra se multiplica y se cuestiona en tiempo real.
Busca alianzas con otros movimientos que también reclaman dignidad y justicia.
Ya no se trata solo de abrir puertas, sino de revisar las habitaciones enteras.
Si el feminismo del siglo XX fue un grito colectivo, el del XXI es también un espacio de diálogo. No siempre fácil, no siempre unánime, pero sí profundamente vivo. Las nuevas generaciones cuestionan, reinterpretan y amplían lo heredado. Y en ese movimiento, el feminismo sigue siendo lo que siempre fue: una búsqueda de libertad. Un puente entre dos siglos
No hay ruptura, sino continuidad. No hay un “antes” y un “ahora” enfrentados, sino un camino que se ensancha. El feminismo del siglo XX abrió la puerta. El del XXI intenta que nadie quede fuera.
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SOBRE LA PAZ
Elspeth Gormley – España
Escribir sobre la Paz en estos días se ha convertido en un ejercicio casi imposible. No por falta de datos ni por escasez de análisis, sino porque la Paz -esa palabra que solemos pronunciar con mayúscula- aparece hoy tan herida, tan humillada, tan cubierta de polvo y sangre, que cualquier intento de describirla parece quedarse corto. Quizá nunca antes, en esta civilización que presume de avances, había sido tan evidente su fragilidad.
Los últimos acontecimientos en distintos rincones del planeta han vuelto a recordarnos que la violencia no es un eco del pasado, sino un ruido constante que atraviesa fronteras y discursos. Desde Oriente Medio hasta Europa del Este, pasando por regiones olvidadas del mapa, la población civil sigue siendo la primera víctima de decisiones tomadas muy lejos de sus vidas. Cada conflicto tiene su historia, pero todos comparten un mismo hilo conductor: la vida humana convertida en moneda de cambio en un tablero geopolítico que no entiende de compasión.
No se trata solo de guerras declaradas. También están las tensiones silenciosas, las alianzas que se tejen en despachos cerrados, los intereses económicos que se disfrazan de grandes causas, los discursos que prometen seguridad mientras alimentan el miedo. La violencia adopta formas nuevas, pero conserva la misma raíz antigua: la codicia, el fanatismo, la necesidad inagotable de poder.
La historia nos lo ha mostrado una y otra vez. Desde sus orígenes, la humanidad ha convivido con la destrucción como si fuera un instinto inevitable. Y sin embargo, seguimos preguntándonos —con una mezcla de ingenuidad y desesperación— si algún día aprenderemos a romper este ciclo. ¿Está la humanidad condenada a repetir sus errores? ¿Existe realmente una salida que no pase por la fuerza?
Frente a estas preguntas, la tentación de la resignación es grande. Pero sería una derrota moral. Si algo nos queda -si algo nos salva- es la capacidad de resistir desde la palabra, desde la memoria, desde la ética. Los seres humanos que aún creen en la dignidad tienen la responsabilidad de defenderla, incluso cuando parece que el mundo entero se inclina hacia la barbarie.
La literatura, el arte, la educación… siguen siendo trincheras luminosas. No detienen bombas ni frenan invasiones, pero sí impiden que la violencia se normalice. Nos recuerdan lo que no debe olvidarse, nos obligan a mirar de frente lo que otros preferirían ocultar. La Paz no se construye solo con tratados; también se construye con relatos, con gestos, con la insistencia de quienes se niegan a aceptar que la violencia sea el lenguaje natural del ser humano.
Porque la guerra, al final, es la salida cobarde a los problemas de la paz. Y la paz, aunque herida, sigue siendo la única esperanza posible.
Antoine de Saint‑Exupéry lo dijo con una claridad que hoy resuena más que nunca: “Si queremos un mundo de paz y de justicia, hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.”
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LA IA AL SERVICIO DE LAS PERSONAS
María de los Ángeles Macías – España
En los últimos años he vivido una transformación sin precedentes en el ámbito de los Recursos Humanos, impulsada por la innovación tecnológica y la digitalización. Como directora de RR.HH., mi compromiso —y el de todo mi equipo— ha sido claro: ser el puente entre el talento y la tecnología, liderando una evolución hacia una organización más ágil, innovadora y profundamente centrada en las personas.
Sé que la tecnología, y especialmente la inteligencia artificial, puede generar inquietud. Es comprensible: se habla de automatización, algoritmos y eficiencia, y a veces parece que las “dos H” de nuestro departamento corren el riesgo de desdibujarse. También surge la duda de si la IA se interpondrá entre nosotros y las personas, deshumanizando la relación.
Mi experiencia demuestra lo contrario. Cuando la IA se implementa con criterio, ética y propósito, nos permite concentrarnos en lo esencial: las personas. Escucharlas, acompañarlas y desarrollar su talento. La tecnología no resta humanidad; la potencia.
En nuestra organización creemos que la tecnología debe acercarnos, no alejarnos. Por eso, en selección utilizamos analítica de datos para identificar competencias con precisión, pero la decisión final siempre es humana. Hemos reducido sesgos, estructurado entrevistas y mantenemos una comunicación personalizada para que cada candidato se sienta acompañado. La IA no sustituye la empatía, la creatividad o la intuición, pero sí nos regala mejores preguntas y más tiempo para conocer a quienes tenemos delante.
También hemos diseñado itinerarios de onboarding a medida, con contenidos digitales dinámicos, mentores asignados y supervisión especializada en los primeros pasos dentro de la organización. La tecnología adapta el ritmo; la acogida la hacemos nosotros.
En formación, la IA nos ayuda a recomendar contenidos ajustados al rol, las metas y las habilidades presentes y futuras. Complementamos esta capacidad con itinerarios de carrera y proyectos retadores, porque la IA acelera, pero el crecimiento real lo valida el liderazgo y se define de forma personalizada.
Hemos pasado de “fotografías anuales” a conversaciones continuas. Las herramientas nos ofrecen señales —feedback 360, OKR, evolución de habilidades—, pero la calidad está en el diálogo, los planes de acción y el reconocimiento oportuno. Las entrevistas de desarrollo, apoyadas en herramientas digitales, se han convertido en un pilar de transparencia y comunicación fluida entre dirección y equipos.
Sí, usamos datos para anticipar riesgos y detectar oportunidades. No para etiquetar, sino para llegar antes y mejor: ajustando cargas, ofreciendo desarrollo o iniciando conversaciones que antes se posponían. Los datos iluminan el camino; el cambio nace del diálogo.
Hemos consolidado modelos de trabajo flexibles e híbridos, con herramientas que favorecen la coordinación y el sentido de pertenencia en equipos distribuidos. La tecnología conecta; la cultura sostiene. Cuidamos costumbres, espacios de reconocimiento y una comunicación cercana.
Creemos firmemente que la innovación solo suma humanidad cuando se implementa con principios claros: las personas primero. Garantizamos que ninguna decisión relevante dependa únicamente de algoritmos. La ética y la privacidad guían cada paso, asegurando transparencia, consentimiento y seguridad en el uso de datos. La IA no reemplaza conversaciones ni empatía; las amplifica.
Además, medimos con propósito: calidad de contratación, rotación, compromiso, satisfacción en onboarding y formación. Estos indicadores nos permiten mejorar la experiencia sin perder lo esencial: el valor humano.
Los avances logrados en el departamento de Personas son evidentes: procesos más ágiles, experiencias más cuidadas, itinerarios de desarrollo personalizados, mayor equidad en selección y evaluación, y algo que valoramos especialmente: más tiempo para lo que realmente importa, estar cerca de las personas, escucharlas y construir un futuro juntos.
Nuestro siguiente paso es profundizar en taxonomías de habilidades, formación especializada, programas de liderazgo apoyados en analítica de equipo y comunidades de aprendizaje. Todo con un hilo conductor: usar la tecnología para acercarnos, no para alejarnos.
En conclusión, la digitalización no es un fin, sino un medio para poner a las personas en el centro con más fuerza que nunca. Mi visión es clara: con IA, el departamento de Recursos Humanos será más humano que nunca, más presente, más justo y más cercano. Y eso nos permitirá atraer, consolidar y desarrollar el talento que hará crecer a nuestra organización hoy y mañana.
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¿HOY O MAÑANA…?
Ángel Medina – España
¿Quién no recuerda la elegante belleza de una Deneuve? ¿Qué decir de la exuberancia exótica de la Loren? ¿Cómo definir la beldad concupiscente expresada en la mirada de la Gardner? ¿Dónde situar la finesse encantadora de la muñequita Bardot? ¿Acaso no es para entrecortarse el suspiro al contemplar la lindeza de la Lollo?
Mas, ¡ay!, todo eso pertenece al ayer. Basta con entrar en el navegador, escribir un nombre y añadir: «Antes y ahora». Y al conjuro se desvanece la primera imagen para ser suplantada por la actual. Donde todo era atracción, encanto y finura, por arte de birlibirloque, contrariamente al espejito mágico de la malvada reina de Blancanieves, se ha transformado en decadencia. La hermosura de la flor se ha marchitado. (Que no toque nadie a rebato machista, pues esto dicho a modo de ejemplo vale para todos y cada uno de los mortales). Es más, si queremos personalizar, tomemos una fotografía retrospectiva en la que nos encontrábamos junto a un grupo de amigos, compañeros de trabajo o familiares. De inmediato resuena en nuestra testa aquello de: fulanito ya no está; menganito, tampoco, zutanito se nos fue anteayer mismo. Y siguiendo el dedo cual puntero hemos de admitir que son ya muchos los que dejaron este valle de lágrimas. Mas, de repente nos invade la duda: ¿Y yo…? Punto y final de la meditación. Eso, mejor lo dejamos para mañana.
Tempus fugit. Cierto, porque el tiempo vuela. Hay un refrán que hunde sus raíces en la palabra “procrastinar”, del latín procrastinare (pro -adelante- crastinus -mañana-) Esto es: retrasar algo. Lo que se refuta en el proverbio “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. No se trata de caer en los extremos. No se nos insta a estar de continuo pensando en la adversidad que ha de sobrevenir al paso del tiempo y que no puede evitarse, como se aproximaría al perfil estoico. Tampoco el reverso de la moneda, cuál sería el epicureísmo, pensando que la vida toda no tiene más afán que el del placer. Más bien, de lo que se trata es de tomar conciencia de lo que es la vida y adónde nos lleva; aunque eso, probablemente acarrearía algún cambio de actitud, algo que posiblemente podría incomodarnos. Sacarnos de una rutina a la que nos hemos acomodado. Y es sabido que el hombre una vez dentro de su propio laberinto, a pesar de la estrechez tiene más miedo en salir de él que en permanecer. Tal vez pensando que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer, lo que implicaría, quizá a dar la vuelta al caparazón de cómo se vive para vivir cómo se piensa. Metanoia.
Sin embargo, es costumbre arraigada en nuestro hoy eso de la gandulería de la mente. A este propósito, conviene recordar lo que decía un poeta contemporáneo:“Si el diablo quiere perseverar en la tentación del hombre, habrá de modificar la jerarquía de sus seducciones, y en consecuencia alterar el orden de los llamados “pecados capitales”, de modo que el último, la pereza, se convierta en el más prioritario. Porque, si la pereza de antes consistía en la astenia para realizar cualquier actividad mundana, la que padece el hombre actual es la de relajar su espíritu, hasta el punto de perder el conocimiento de sí mismo, lo que le lleva a desinteresarse por su proyección final.
Decía Hamlet aquello de “morir, dormir, tal vez soñar…” Y nuestro Calderón lo de “la vida es sueño”. Lo malo no es soñar -vislumbrar lo mejor por acontecer-, sino dormir la realidad y mecerse sin control en el filo de la navaja de la existencia, anestesiando el pensamiento, como si así pudiéramos ignorarla. ¿Acaso no es el hombre también tiempo?
Ciertamente, pensar en el fin encoje el ánimo, pues el hombre está hecho para la vida. Y ello supone vivirse sin fin. Esa es la voz que vibra en el interior de cada uno. ¡Vivir, sí! Siempre vivir. Pero, por más que se pueda mirar hacia otra parte, somos conscientes― aún sin pararnos a pensarlo― que convive en nosotros una eterna compañera de viaje que espera siempre pacientemente: como una amante o como un sayón. Eso depende de nosotros.
La aceptación requiere madurar. Ese instinto de existir sin terminarse necesita de una esperanza, si bien esa certidumbre confiada precisa edificarse en la mente. Es como la casa levantada sobre rocas, que podrá resistir las embestidas del temporal, en tanto que la construida sin solidez acabará cayendo. Sería oportuno reflexionar ¿puede levantarse una casa sin cimientos? O lo que es lo mismo: ¿en la soledad de la última hora, tendrá el hombre firmeza para soportar la infinita levedad de su ser?
La altiva razón no entiende sino aquello que domina. Y, siendo el hombre raciocinio y también sensibilidad habrá de dialogarse sin violentarla, lo cual exige tiempo. No se puede dejar la esperanza para el último momento, cuando llega la desconexión que pasa entre la vida sensible y el misterio inefable que se abre ante él. ¿Un “viaje” hacia la nada?
¿O tal vez…? Quizá eso es lo que debería meditarse. Hoy mejor que mañana.
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A
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-01-22 11:33:232026-01-22 11:33:24ARTÍCULOS – ENERO
Nota Editorial. Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablantes.
“Historias que iluminan cuando cae la luz.”
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COLABORADORES
✦Miriam Alberganti – Argentina ✦Magi Balsells – España ✦Carlos González Saavedra – Argentina ✦Elspeth Gormley – España ✦Jaime Hoyos Forero – Colombia ✦Andrea Kiperman – Argentina ✦Andrea Morini – Argentina ✦Graciela Reveco – Argentina ✦Sandra B. Romeo – Argentina
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TODO LO QUE AMO
Miriam Alberganti – Argentina
La verdad que este año no lo empecé tan bien, sentía que el mundo se me venía abajo y en ese momento solo me concentre en resistir.
Al cabo de un tiempo cambie mi plan, ya no se trataba de resistir, comencé a entrenar mi mente para recibir lo mejor. Me planté, me formé, me preparé , me determiné y las oportunidades comenzaron a aparecer y el cielo se volvió a abrir.
Ya no recuerdo cuántas minis vacaciones me tomé este año… Playas de Ñandubaysal, Carnaval de Gualeguaychú, Las Heras, Capilla del Señor, Rosario, Quebracho ladeado en Córdoba, , Chapadmalal en Mar del Plata, Zárate, Campana… Ninguna fue planeada, en todas me invitaron…
Y perdí la cuenta de cuántas excursiones y lugares bellísimos que conocí en Bs.As , palacios, cafés notables, estancias, centros históricos, lugares increíbles que desconocía que marcaron leyendas urbanas y acontecimientos que marcaron el rumbo de miles de familias que eligieron nuestro país para regalarle su descendencia. Cuánta rica historia incorpore!
A tal punto que decidí comenzar la carrera de turismo!
Aplícalo a la relación que quieras…
«Si no te responde: ¡Ya te está respondiendo!
Quien quiere estar: ¡Aparece!
Quien lo siente: ¡Se comunica!
Quien puede:¡Se queda!
¿Todo lo demás? ¡Es excusa!
El silencio también es un mensaje: ¡Y a veces es el más honesto!
Llego a la conclusión, que todo mal momento pasa, que la buena gente nunca se va, que de todo se aprende, que la vida siempre sorprende, que una cosa es desear estar bien y otra muy distinta es «determinar», que vivir preocupándose nos roba la vida, que el amor y el humor nunca falla, sana cura,libera y restaura., y lo más sorprendente es que hay una fuerza que ningún mal momento la puede frenar, ¡LA FUERZA INTERIOR!
¿Conciencia tranquila? ¿Paz en el corazón? ¿Momentos lindos? ¿Buenas acciones? ¿Pensamientos puros?
¡Todo sirve para construirnos y evolucionar!
Me propuse «crear recuerdos con la gente que amo» y es una de las mejores experiencias de este año!
Reconstruir relaciones, recuperar vínculos, hablar de conversaciones incómodas, de entender silencios, o soltar personas y pesos innecesarios, es como limpiar nuestro «Placard emocional», es liberarse, es hacer lugar, es sumar, es incorporar lo nuevo y hasta devolver lo que no es nuestro.
Llegar a un lugar que hace rato no vas y te reciben con la alegría de siempre, que ese lugar de la mesa nunca se perdió, charlas profundas y restauradoras con «ese o esa» que menos te imaginas, momentos impagables de tanta risa tan sana que quedan fijados en la memoria vividos con la familia o amigos, abrazos y palabras cariñosas que muchas veces me hicieron sentir amada y contenida!
¿Que si fue un año malo o bueno?
Tuve muchas situaciones y razones para deprimirme y no salir de la cama. Pero elegí aprovechar la adversidad para, si se pudiera, ser mejor persona, y créanme que disfrute el proceso, ¡me gusta quien soy! ¡Gracias a quienes me ayudan a serlo! Agradezco a la vida por esos seres de luz que me acompañan en el camino!
¡Que afortunada soy!
¡Estoy tranquila, estoy en paz!
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EL VIEJO LIBRO
Magi Balsells – España
Que sorpresa, al efectuar unas obras en mi vivienda, me he encontrado con algo que pensé estaría perdido, y si lo ha estado durante muchos años, el hallarlo me ha devuelto a mi juventud, cuántos recuerdos han aparecido en breves momentos en mi pensamiento, cuánta añoranza hay en su contenido, cuánto deseo y cariño hay en este viejo libro.
Casi con temor abro su portada, y allí en la primera hoja, una dulce dedicación a mi persona, con cuidado paso las primeras paginas, recreándome en la lectura de su contenido y leyendo unas anotaciones en los márgenes que hice en su momento, me parecen escritas por otra persona ya que hoy las encuentro aun siendo mías de un gran contenido y sentimiento,
Cada página, es un dulce recuerdo, no me hace falta leerlo ya que las palabras escritas van reviviendo en mi mente, pese a los años transcurridos
Al llegar a la mitad de este libro, hace su aparición, lo más deseado y añorado en su día, unos pétalos de una rosa, que en su momento, llenos de fragancia aromatizaban el libro, hoy caducas y secas, siguen para mi siendo frescas y lozanas como el primer día. Con mucho tiento cojo uno de los pétalos; esta seco y posiblemente crujiente, pero esto no me importa, solo pienso en que no se rompa, lo acerco a mis labios para depositar en la rigidez de su tersura el mas puro beso, tan cerca está de mí que aun pasados los años mantiene un fondo de suave aroma, cierro los ojos y se presenta en mi memoria el recuerdo de día que me fue regalado y por la persona que tuvo este bello detalle,
Éramos muy jóvenes, pero teníamos un amor puro y sincero, ella un año mas joven que yo, solo tenia 15 años, con sus pobres ahorros me compro este gran regalo, que juntos pasábamos las horas deleitándonos con su contenido, mientras nuestras manos enlazadas soportaban el cariño que nos profesábamos
Muchas horas pasamos leyendo y releyendo esta magnifica obra poética, basándonos en el intentamos nuestros incipientes ensayos poéticos, no se si eran bellos ni rimados, pero eran una glosa al cariño que de nuestras letras emanaban.
Pero nuestra felicidad se trunco, era época de escasez, poco trabajo, mucha miseria, sus padres decidieron marchar a buscar fortuna a otro país, y así de golpe sin esperarlo nuestras vidas se separaron, quedamos en escribirnos, pero algo mas aumento nuestra desdicha, mis padres también emigraron y yo con ello, nuestro amor quedo en el olvido.
Cuanto lloré, cuantas noches despierto estuve pensando, como estaría, que haría, mil y un pensamientos se alojaba en mi mente
Con los días se fue perdiendo este deseo, aunque no quedo en el olvido; así pasaron muchos años, yo nunca pude mirar a otra mujer ya que su grácil figura permanentemente estaba en mi mente, ninguna me parecía lo suficiente hermosa para desbancar a mi flor querida
Voy a cerrar el libro y guardarlo, ya que me estoy entristeciendo, de lo que puedo ser y no fue, al pasar la ultima pagina, encuentro un papel pegado, que nunca lo había visto en las muchas horas de lectura
Con curiosidad lo abro y allí con su fina letra hay una nota de mi amada que dice
«Mi querido amor Debería haberte dicho esto de palabra, pero he preferido hacerlo de esta manera, se que nos separan, e ingenié una manera de poder volvernos a encontrar en el futuro, no se si recordaras que antes de marcharme con mis padres , te pedí este libro, allí puse en el ultimo instante y antes de devolvértelo esta nota, hoy tengo 15 años, pero dentro de los mismos que ahora tengo o sea 30, estaré en el pinar que había junto a la ermita de san Jacobo, en el día de tu cumpleaños, si no estas lo sentiré mucho significara que no has leído mi nota, por lo cual cada día de tu cumpleaños allí te esperaré, esto será mi prueba de amor hacia ti, iré cada año, esperándote.»
Te quiero Que alegría, dentro de dos días es mi cumpleaños, no puedo perder mas tiempo, pediré permiso en el trabajo a cuenta de vacaciones, no creo que haya ningún problema. Estoy tan nervioso que hasta el libro se me ha caído de las manos, no sé que hacer si gritar reír o llorar, no lo sé, pues las sensaciones que tengo no puedo enumerarlas
Hoy es el día que debemos encontrarnos, ya llevo más de dos horas sentado en el pórtico de la ermita, estoy anhelante. No se si vendrá o a que hora, es igual esperaré hasta la noche si hace falta, pero no será necesario, por el camino, viene una figura femenina, no se si será ella, veo que es toda una mujer, nada que ver con aquella chiquilla de pelo rubio y trenzas, pero algo tiene que me es familiar, no puedo esperarla aquí, me levanto y salgo corriendo a su encuentro. ¡Si, es ella, no me equivoqué, aquí está.!
Nos juntamos con un fuerte abrazo, mi corazón golpea mi tórax con la fuerza de un ciclón, no sé que decir, pero creo que no son necesarias la palabras, las miradas son suficiente
Una vez pasado estos naturales arrebatos, empezamos a contarnos nuestras vidas, ella aun soltera y yo también, ella esperándome siempre y yo deseándola mas que a mi vida.
Me pregunta, me esperaste todo este tiempo.
Solo tenía un pensamiento y era volver a estar contigo, para hoy ya con cierta edad decirte lo mucho que te quiero y que de tu lado nada ni nadie me separará.
Y así fue como volví a recuperar el amor de mi vida.
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RENACER CON EL ALMA VENDADA
Carlos González Saavedra – Argentina
El día se presentaba espléndido: un sol imponente, cielo limpio. Una suave brisa nos acariciaba el rostro.
Sin embargo, Enrique lucía destrozado, derrumbado. Al mirarlo a los ojos, comprendí que no tenía consuelo, ni él ni su esposa. La pérdida de su hija mayor los había dejado sin fuerzas.
Como amigo cercano, no sabía qué hacer, más que estar a su lado. En un breve diálogo lo alenté diciéndole: ¡Fuerza, amigo!
Se dio vuelta lentamente y me contestó: “Tus palabras son como aspirina: calman mi dolor, pero enseguida apareceotra vez… hasta escuchar la voz de otro amigo alentándome. Así ando por la vida.”
Quedé perplejo, obviamente sin saber qué decirle. Lo vi alejarse lentamente, con pasos pesados, sin ganas de nada.
Los acompañé los primeros días en su casa. Pero la vida continúa.
Finalmente me llamó para invitarme a una peña folclórica, para juntar fondos para viajar a la provincia de Córdoba. Juntaron el dinero y fueron a un evento llamado RENACER, creado por padres con el mismo dolor.
A partir de allí fueron a otros. Aprendieron a renacer entre las cenizas, a tratar de vivir otra vez la vida. Con ayuda de familiares y amigos, construyeron una nueva vida.
Esta historia real, que me tocó tan de cerca, me hizo admirarlos y aprender de ellos. No sé si podría renacer como ellos. A través de los años, han sido un ejemplo de superación.
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LA CARACOLA
Elspeth Gormley – España
Caminando un día por una playa virgen encontré una hermosa caracola. Era verano y el mar, tranquilo y cálido, rozaba con sus labios de agua la nacarada caracola depositada en la orilla por las olas. Mojada de mar, el sol la hacía brillar como una aparición, como una mensajera de sugerencias que obligaba a centrar en ella la mirada, componiendo una escena de evocación y misterio.
Tuve el impulso de recogerla, de quitársela a la playa, pero por un momento imaginé la soledad de la arena y el agua, y me contuve. Era como robarle a la naturaleza aquella escena, aquella historia que parecía querer contarse desde el hueco de la caracola. La tomé entre mis manos y la llevé al oído. Una voz de mar profundo me susurró su leyenda: había vivido en la oscuridad de una cueva submarina y apenas entreveía la claridad del sol al mediodía. Una vez pasó por allí un cangrejo ermitaño, de esos que caminan esgrimiendo una gran pinza, y se introdujo en ella apropiándosela como refugio. Entonces, arrastrándose, arrastrándola, emprendió el camino hacia la orilla. La luz creciente la fascinaba, llenando su concha de bellas irisaciones que nunca había contemplado en la penumbra de su retiro en la cueva.
Una vez en la arena, fuera del agua, el cangrejo la abandonó y se alejó arrastrándose por la orilla. No le volvió a ver… quizás volvió al mar, quizás se apropió de otra caracola. Ella se quedó allí, extasiada de la belleza de la luz, de la blancura de la arena, del verde azulado del mar que por primera vez veía desde afuera. Y se alegró de que el cangrejo se hubiera ido; no le gustaba su caparazón áspero y opaco, su pinza amenazante, su posesión ciega, sus ojos pequeños, su cobardía. Todo esto me dijo susurrando la caracola.
La dejé otra vez sobre la arena mientras experimentaba una sensación de inquietud y tristeza por su destino. Era bellísima y fascinante, pero su sitio estaba allí, en la playa; no debía llevármela. Aunque quizás fuera de nuevo apropiada por otro cangrejo que la arrastraría otra vez al fondo del mar, que la abandonaría otra vez en la tenue soledad. O quizás, permaneciendo sola en la playa, el mar de invierno, con sus olas violentas, acabara rompiéndola en mil pedazos contra las rocas del fondo. O tal vez otro caminante como yo decidiera robarla sin escrúpulos para su exclusivo deleite, y al final terminara olvidada en alguna vitrina de una casa cualquiera.
La caracola estaba condenada antes o después, lo sabía, y nunca volvería a brillar de aquella mágica manera, en aquella escena de playa, mar verde azulado y verano. Pero no sería yo quien la arrebatara ahora de aquella plenitud. Allí la dejé, después de admirarla largo rato.
Y cuando me alejé, sabía que iba a perdurar en mi corazón durante mucho tiempo, a salvo de las manos del azar y de los mares de invierno, mientras siguiera viva en mi mente el recuerdo de la caracola, con su voz de luz y sueños, con su fantasía de playas vírgenes e historias imposibles.
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NO TODOS APRENDEN LEYENDO
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Había leído muchas historias de amores imposibles. No sé por qué razón estas tristes historias en las que el hombre -el enamorado- siempre perdía, le entusiasmaban de alguna manera. No todos, sin embargo, aprenden leyendo. Y entre estos estaba Jimmy, como cariñosamente le llamaban sus amigos. José, con quien tenía una más estrecha amistad, le decía: —Jimmy, tienes vocación de mártir. ¿Cómo pueden gustarte esas historias?
Y lo que José no sabía ni podía imaginar era que su amigo se había enamorado perdidamente -igual que en las historias y novelas que leía- de un amor imposible. Helena, efectivamente, era una mujer muy rica. Tal vez porque el dinero nada le costaba -era la hija única de un potentado millonario- tampoco le costaba nada despilfarrarlo. —Puedo hacerlo —decía—, mi padre es mi inacabable caja fuerte.
Helena sabía, además, que cuando su padre faltara, ella heredaría la totalidad de su hacienda. Incluso hacía el cálculo de que si gastara diez mil dólares por día, su fortuna le alcanzaría hasta cumplir 115 años. ¿Por qué Jimmy se enamoró de Helena? Descartado que fuese por dinero. Jamás. Jimmy era un romántico empedernido y es sabido que a esta clase de enamorados solo les importa el amor. Y Helena… ¿estaba enamorada? Digámoslo de esta manera: a ella le fascinaba la cortesía, la amabilidad, el modo respetuoso de tratar a los demás, la simpatía de Jimmy que les parecía inigualable a las amigas de Helena. Pero, ¿realmente estaba enamorada? Lo prefería, sí, a sus muchos amigos adinerados, tan malcriados y arrogantes y vanos. Helena, dueña de tres camionetas Mercedes Benz, dos de ellas con chófer propio y recibida con extremas venias por los empleados de los cinco clubes a los que pertenecía su padre, un día invitó a Jimmy a un matrimonio al Washington Club. En el primer grupo de invitados a donde llegaron esa tarde, alguien le preguntó a Jimmy: —Oye, no nos parece haberte visto. ¿Dónde estudiaste?
Cuando respondió que era egresado del Colegio oficial municipal del barrio Los Remedios, ellos, los amigos de Helena se miraron como si hubieran dicho: “Este pobrete…” Uno de ellos, preguntó a Helena: —¿Es tu amigo?
Luego de un momento de reflexión, ella contestó: —Es mi escolta preferido.
Jimmy se fue escabullendo lentamente. Nadie lo vio alejarse… ni ella. Salió del club, cabizbajo y anímicamente malherido.¿Será necesario agregar que ese fue el fin de esa relación?
Tiempo después -hay hombres que no aprenden- nuestro “héroe” se enamoró de Luisa, tan arrogante como Helena, sin mucho dinero pero con un deseo irrevocable de figurar en la política. Su verbosidad impetuosa fascinaba a Jimmy. Luisa, en solo dos años, fue concejala, diputada, senadora. Cuando necesitó depositar en su cuenta bancaria una millonada proveniente de favores hechos a gente de la mafia, Luisa no dudó en decirle a Jimmy: —El 10% es tuyo. Solo tienes que depositar esos milloncitos en tu cuenta y ya te diré qué ir haciendo con ellos.
¿Será necesario agregar que esa relación se acabó de plano cuando Jimmy se sintió “objeto” y testaferro de su novia?
Tiempo después -hay hombres que no aprenden- nuestro héroe, incapaz de aplicarse los versos magistrales de Andrés Eloy Blanco, “He renunciado a ti. No era posible, fueron vapores de la fantasía; son ficciones que a veces dan a lo inaccesible una proximidad de lejanía. He renunciado a ti, serenamente, como renuncia a Dios el delincuente; he renunciado a ti como el mendigo que no se deja ver del viejo amigo. Y como el ciego junto al libro abierto. Y el niño pobre ante el juguete caro”
Nuestro hombre -quién lo creyera- volvió a enamorarse, no ya de una millonaria ni de una ambiciosa política, sino de una intelectual…¡Lo que le faltaba! Trinidad -Triny la llamaban familiarmente-, era una excelente escritora. Había publicado libros a granel y conocía a mucha, mucha gente del mundo de las letras. Cuando José la conoció, dijo a su amigo: —Jimmy, por Dios… ¿Otra vez?-
Triny era espectacular por su belleza, su hidalguía, su don de gentes, su profunda simpatía. Era dueña de una sonrisa celestial, que cautivaba a hombres y mujeres. Su rostro, su cuerpo, su alma, eran de diosa. ¡Toda ella…era la encarnación de la belleza y del amor! Cuando Jimmy la besó por primera vez, supo (¿Es comparar tan malo?) que esta vez una mujer amada, verdaderamente amada, había entrado en su vida. ¡Quién lo creyera!
José, tuvo que rendirse y exclamar: —¡Jimmy, ganaste…Te saliste con la tuya! Si la llegas a dejar, ¡te mato… prefiero un amigo muerto que un hombre que desprecie el diamante en el alma de una mujer!
José y Jimmy, al calor de un vino y teniendo delante de sus ojos un retrato de Triny, recitaron a voz en cuello los versos de Amado Nervo: “Todo en ella encantaba, todo en ella atraía, su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar. El efluvio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el avemaría… Quien la vio no la pudo ya jamás olvidar”. Y ahora, dijeron los dos a un mismo tiempo:
“Repitamos los verso no en pasado, sino en presente… En un presente que nunca acabe”.
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REINICIO
Andrea Kiperman – Argentina
Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
El tema de este mes tiene que ver con el Reinicio, un tema de más interesante y más aún en los comienzos de un gran año. A veces el reinicio se puede dar simplemente con una nueva bocanada de aire fresco, cuando sentimos que el aire ingresa y, en ese instante, remueve todas nuestras preocupaciones. Y esto no lo digo solamente yo.
La idea es poder, en estos tiempos donde la urgencia, la rapidez y los ritmos acelerados están presentes en nuestra vida cotidiana —cada vez más rápida, aunque no sepamos muy bien hacia dónde corremos—, conectarnos con nosotros mismos, con nuestra respiración, con nuestras emociones y pensamientos.
En un mundo donde lo externo cada vez cobra más “importancia”, el reinicio que propongo tiene que ver con ir hacia adentro. Volver a nuestro ritmo, intentar estar presentes en aquello que hagamos durante el día, tomarnos unos minutos —si se puede— para respirar con tranquilidad. Cuando estemos en la calle, poder apreciar, como turistas, el lugar en el que vivimos, disfrutar del paisaje y reiniciar nuestros pensamientos.
La idea sería poder vivir cada día de manera diferente, en el mismo lugar en el que estamos, pero desde una mirada totalmente distinta.
¿Te animas a reiniciarte?
Quedo con ustedes…
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EL CANTO DE LA ORALIDAD
Andrea Morini – Argentina
El viento helado de la noche se filtraba por las rendijas de la vieja cabaña, silbando una melodía que a Doña Clara le resultaba inquietante. Había dedicado su vida entera a relatar leyendas, pero esa noche, la historia que guardaba en su vientre parecía querer nacer antes de tiempo. Sentada frente al fuego, se esforzaba por escuchar más allá del dolor, buscando consuelo en el susurro de las brasas. Clara era una benzedeira, una mujer que tejía el mundo visible con el invisible. Sabía que su parto no sería un simple acto de la carne, sino el alumbramiento de un espíritu con un destino marcado. La imaginación popular dictaba que aquellos nacidos bajo la luna traían consigo la sombra de la floresta y la fuerza de los caboclos; esos que nunca cruzaron el río de la muerte y que moran ahora como seres encantados. Ella lo había presentido en las señales: el canto mudo del urutaú al amanecer y el agua del pozo tornándose color miel. Necesitaba saber si el alma que venía era libre o si estaba atada a los antiguos juramentos de su linaje. De repente, una voz grave y nítida resonó, no desde el exterior, sino desde la profundidad de la choza.
—Madre, déjame ayudarte a contar mi propia historia —dijo la voz. Clara abrió los ojos mientras un sudor frío le recorría la frente. La voz provenía de su vientre; no era un grito de dolor, sino una súplica cargada de saber ancestral. La benzedeira sonrió con la certeza de quien comprende, al fin, el misterio. El miedo se disipó. Era un encantado quien venía al mundo, un hijo del monte. Mientras las contracciones se intensificaban, Clara se preparó para dar a luz al niño que esa misma noche le enseñaría el verdadero lenguaje de los caboclos. Entonces, comenzó a murmurar su plegaria:
«Oh, fuerzas que me ven; oh, voces del silencio: que mi espíritu logre escuchar más allá del ruido y mi alma tenga el valor de narrar lo aprendido. Invoco a la imaginación que traza el mapa del espíritu para conocer la verdad que yace oculta y quieta. Que se abran las señales en el humo y en la arena, y se revele lo que es inquietante y lo que es sereno. Por el poder de la criatura que mi cuerpo entrega al mundo y la memoria que me ata a lo más profundo. Llamo a los caboclos, guías de la tierra y del destino, y a los encantados, guardianes de mi camino. ¡Que este saber sea luz en mi senda oscura! ¡Que así sea!».
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BESO BLANCO
Graciela Reveco – Argentina
Incluso en el final de todos los crepúsculos hay una dimensión ignota dentro de los seres, que no se quiebra jamás. Estar ausente, porque no se es visible a los ojos, es una cuestión que no se puede acreditar como verdad absoluta. Alba lo siente así, y se ha quedado prendada de la luminosidad del cosmos, como si cada punto de luz le anunciara que el conjunto representa la mano evangélica cuya misión será dibujar en su mirada de duelo la presencia que necesita para seguir respirando.
Cada día el edificio renace con un efluvio distante, desde la altura omnisciente que le otorga la distribución equitativa de los departamentos hasta el suelo abrupto de cerámicos espejados. La ventana de la habitación permanece abierta, sitio del que no ha salido por mucho tiempo y en el que Alba atiende a un inusitado privilegio que vibra en todo su misticismo. El reloj marca la misma hora de la fatalidad, cuando cercenó el futuro de los abrazos, las discrepancias, las ternuras aladas y los labios en un beso rojo, como bucólico azar que nunca borrará su mente. La blancura inmaculada que desprende el cielo por escasos segundos le trasmite esa conmoción inédita; algo se dibuja solo para ella, que acude, la toca y… la besa. No quiere saber si es una ilusión, solo necesita vivirlo y así lo representa, como un holograma cibernético en la interioridad del alma. La congoja no le permite cerrar la ventana y espera el instante que llegue como un abalorio en la desdicha, dormida tal vez en un sueño palmario, sin límites, sin regreso, inmersa en la oposición a la realidad. Y puede ver en su interior lo que él ve detrás de la nebulosa, detrás del recuerdo, detrás de toda esa magnificencia que puede crear la Fe. Lo quiere blanco porque él vive en la ausencia literal y absoluta del color, y escucha el sonido trémulo de su voz sin palabras. No hay matiz en los pensamientos del hombre que navega frente a la entelequia de Alba. Algo sepulcral lo ha borrado y lo detiene en un negro espectro, no obstante, él sigue pilotando por el aire, en ese espacio beligerante y profundo donde las estrellas sucumben cada noche al influjo del Universo, entre espumas de algodón flotante, en medio de una maqueta sin acuarelas que aguarda el cincel. El sol está oculto en algún punto cardinal que no encuentra, y tampoco produce alarma en la quietud de Alba, porque Alba solo vive para la espera. El piloto reflexiona sobre el dictamen de la extraña presunción que el paisaje le ofrece, diferente de otras ocasiones, quizás menos azul, menos naranja, menos rosa. La avioneta está lejos y está cerca, se ve y no se ve, y de pronto se aquieta.
Alba sabe que antes de partir él revisó la parte afectada, que por bastante tiempo advirtió señales de disfuncionalidad, pero la seguridad de él nunca fue la suya, aunque siga afirmando a la distancia que nada puede sucederle a esa espléndida carcasa, mezcla de aluminio y aleaciones que la sustentan invencible y la sostienen sobre los brazos del aire en un lugar mediático y desconocido. “No quiero que vueles sin resolver el problema”, suplicó ella la última vez, con la mano alzada diciendo adiós. Con treinta años de convivir con su porfía, luego de dar un vistazo general, esa mañana él se escabulló sigiloso hacia dentro de la pequeña cabina con olor a pintura vieja para volar como un pájaro insuflado de alas nuevas, desoyendo la petición de su mujer. Durante el vuelo, comprendió con cierto dolor intolerante a los deseos verbales que el tiempo en los espacios abiertos no tiene calendarios, que la velocidad es intransigente a los apremios humanos y que todo sucede sin previo aviso, o con avisos que se ignoran. Un frío oráculo y el punzón del desafuero lo fusionan rabioso con el negro hilado de una telaraña, pero regresa siempre al mismo lugar del blanco, nieve en los ojos de Alba, los mismos que pintan sobre la maqueta buscando la forma y el color. La nívea vocación persiste por esa analogía de soledad que acontece en un sueño convulso. Volar es sugestivo, casi una desazón sangrante frente a la seguridad del peligro, y todo piloto lo sabe, pero volar solo con su significante no le permitió retener el remanente que deja el amor luego de la carne en la anunciación del encuentro. El sello del amor sin la presencia. Soledad en la nada, sin embargo puede traspasar la piel y sacudir el espasmo que le provoca estar dentro de ella. Alba tiene la aptitud para encontrar elementos en sí misma que la alivien y piensa que quiso subir a la avioneta y él no se lo permitió, piensa en el riesgo que le quitó de las manos, piensa que emparentado con un destino deliberadamente ortodoxo le dejó un designio que cifra el orden de su existencia. La anáfora duele y choca con las paredes acústicas del cerebro, pero no es dolor. Es el pensamiento que daña adentro de cada fibra que inexorable permanece con vida.
Todas las ausencias pertenecen al infinito y él no está a la vista, está en el torrente de la hembra despojada del embrión original, en la entrega incondicional al recuerdo. Se trata de un cuerpo vivo y otro volátil que funden sus voces en un mismo blanco, con el fuego abrasado a la piel y al espíritu, atrapado en la risa llanto, más allá de cualquier parámetro anormal en la distancia. No hay palabra escrita, ni reflexión oral, ni sacramento divino capaz de detener la ira, el dolor por esos besos y abrazos robados y no vividos. Desde su lecho negro, el piloto necesita llegar a esos labios, a ese cuerpo que lo espera tembloroso; quisiera volver hacia atrás y no eludir el consejo, pero subió a la máquina y ascendió muy alto, tan alto, que la intención se queda en dos puntos luminosos que emergen desde la superficie de la Tierra, desde el mar brumoso en los ojos de Alba. Sobre la maqueta del fantasma surge la figura de la mujer lejana. Ella acude como una deidad suprema que imagina la flor, aspira el aroma y se aparea en el aire, se espeja en el mar breñoso del deseo y llega a la piel con el oráculo perverso del instinto hasta desintegrarse en el orgasmo. Él con Alba, adentro de Alba, pero sabe que el blanco se ha perdido en una difusa cancela abierta, con lágrimas en los ojos y una zanja bermeja y solitaria en medio del pecho sin latidos porque a través de ese surco se le escapó la vida. Alba llegará algún día hasta él de otra forma, cuando lo permita su propio reloj de arena. Un lápiz de algodón ayuda en la proeza pictórica, una estela de humo que se evapora hasta que una sombra de luz con un beso robado al ingenio se lo arrebata. Y una voz sin sonido asevera con resignación profética que hay un tiempo para Alba. A él le resta emulsionar su hialina presencia con la nada, sin poder quebrar la nueva dimensión en la que vive, tan triste y tan solo, como alguna vez clamara Shakespeare entre el sepulcro y el verso en sus poemas de azúcar. La dulzura de las tumbas que se abren a destiempo para desgajar el amor y depositarlo en el único cuerpo que aún respira, el de Alba.
Alba, quieta en su cama sin arrugas, en su habitáculo de memorias, iluminada con el resplandor que ingresa mansamente por la ventana del edificio, recupera su instante. Sin vestigios de negritud, recibe el beso blanco que llega con el viento, que la acaricia y la consuela, y luego al diluirse como una brizna de luz irredenta, sabe que necesita acudir a la ventana, despertar, respirar ese aire desconocido con formas de moléculas místicas, bienhechor en la medida supletoria de los sueños, y… saltar… saltar… saltar hasta llegar al fondo de los espejos de la cerámica, piso abajo, donde el intervalo estelar de la muerte puede fundirla con él, por fin en la única realidad consistente, en el blancos curo planeta de todos los silencios, pero… el aire y el sol chocan con su rostro, sacuden su cuerpo y la despiertan. Con los ojos abiertos al nuevo día, Alba sabe que la soledad le permite un reencuentro con su nueva vida, sin él, y entiende que lo único que debe arrojar al vacío es la tristeza.
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DÍA DE CINE
Sandra B. Romeo – Argentina
Que se hace una mañana,en que todo lo que fuere parece una migaja de lo que pudiera ser. Silvio Rodríguez. Poeta y cantautor cubano
La película comenzó a la hora prevista (¡cómo le gustaba el cine!). Todos los miércoles, a pesar de la continuas peleas con su mujer por el tema, él horario de diecinueve en adelante era sagrado. Era su espacio. Ni le interesaba saber previamente de qué historia se trataría ese día. Sentía el vértigo de los protagonistas en su propia sangre. A veces no le gustaba pensar en eso -y menos aún aceptarlo-, pero en esos perfectos momentos de soledad y comunión con la pantalla, él, Julián González dejaba de ser quien era. Algunas tardes abandonaba sus treinta y cinco años para llegar a los sesenta de un personaje comenzando su jubilación. Otras, cambiaba su trabajo en la oficina pública para convertirse en ese domador de caballos del oeste que viajaba de feria en feria llevándose siempre a la chica más linda. Así, sus sueños a través de la ficción se convertían en realidad. Aunque todavía no lograba consumar su más preciada ambición: sentirse poseedor de una lancha. Se arrellanó en la butaca veintitrés mientras la oscuridad inundaba la sala, la gente, el aire. Las letras se recortaron blancas y rojas en la pantalla, y la música del océano inundó sus oídos.
Ahí, al alcance de su mano, de sus sentidos, de todo su ser, se encontraba el objeto de sus desvelos: la lancha más hermosa que pudiera imaginarse. Y el torbellino comenzó. El viento sacudía su cabello. El sol quemaba su piel y él, al mando de su lancha rompía las olas, las partía en dos, las cabalgaba ensanchando sus horizontes, esos mismos que años atrás, en otra vida de lejanos recuerdos, le habían sabido grises. Disfrutaba del olor de la sal pegada a su piel. De la inmensidad. De la soledad y de su nueva habilidad náutica. Viró bruscamente poniendo proa al infinito estallante de sol -acaso para desafiar aquellos lejanos recuerdos grises- y aceleró a toda máquina sintiendo que se perdía. Se convertían él y su lancha en un puntito minúsculo en el horizonte en llamas, fundiéndose con él. La vida era una fiesta. El mar estaba en calma cuando se encendieron las luces de la sala y el público, escaso, comenzó a salir a la noche de otoño.
Su esposa todavía lo busca en cines en dónde la butaca veintitrés siempre está vacía.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-01-22 11:30:152026-01-22 16:16:14CUENTOS Y RELATOS – ENERO
Creo que mi profundo respeto por los escritores nació conmigo. Esos seres fantásticos, capaces de expresar, con justas palabras, aquellas que alivian tu pena, acompañan tu soledad o te brindan la esperanza necesaria para seguir respirando, son verdaderos DEMIURGOS en sus tres acepciones: originalmente significaba «artesano»; luego pasó a ser «productor» y por último «creador».
Recordando aquellos grandes que estudié en mis años escolares, un sentimiento dual me inmoviliza: la alegría de que alguien lea algo que escribí y le guste… y la vergüenza de llamarme escritora y no estar a la altura de su significado. Pero si no escribo me ahogo… ¡tengo tanto que decir! En mi caso, las palabras siempre salvaron mi vida. No puedo imaginar un mundo sin libros. Y eso significa que no puedo imaginar un mundo sin escritores. Seguiré apostando a las palabras, a los escritores y a mis humildes poemas. Al fin de cuentas… ¡es más barato que el psicólogo!
GRACIAS Escritores.
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CARTA SIN DIRECCIÓN
Luz Fontana – Italia
No sé a quién escribo. Tal vez a ti, que lees sin saber si esta carta te pertenece. O quizás a nadie, y eso también está bien.
Hoy no quiero contar nada urgente. Solo dejar constancia de algo que me ronda: el mundo se mueve demasiado rápido, y sin embargo, hay gestos que siguen teniendo el mismo tiempo de siempre. El tiempo de mirar a alguien sin prisa. El tiempo de preparar un café con cuidado. El tiempo de escribir una carta sin saber si será leída.
A veces me pregunto si seguimos siendo capaces de esperar. Esperar una respuesta. Esperar que algo florezca. Esperar que el silencio nos diga algo que no sabíamos.
No sé si esta carta llegará a alguien. Pero si lo hace, que sepas que fue escrita con calma, con palabras que no buscan convencer, sino acompañar. Con la esperanza de que, en medio de tanto ruido, aún haya espacio para lo que no se grita.
Si estás ahí, gracias por leer. Y si no estás, también.
◇ ◇ ◇◇ ◇ ◇◇ ◇ ◇
CARTA DE UN INMIGRANTE
El país que ha olvidado sus orígenes
Elspeth Gormley – España
Querido Estados Unidos:
Te escribo desde un lugar que, curiosamente, parece que ya no reconoces: el lugar del que tú mismo naciste. El del inmigrante. El del que llega con miedo, con esperanza, con una historia a medio construir. El mismo lugar desde el que llegaron tus abuelos, tus bisabuelos y todos esos antepasados que hoy adornan tus libros de historia como pioneros, valientes y visionarios.
A veces pienso que padeces una especie de alergia a tu propio origen. Una alergia fuerte, de esas que borran de golpe que fuiste levantado por manos extranjeras, por acentos torpes, por sueños que venían en barcos abarrotados. Y sin embargo, aquí estoy, viendo cómo los descendientes de inmigrantes miran a los inmigrantes como si fuéramos una amenaza recién inventada.
Qué ironía tan grande: los nietos de los que llegaron en barco ahora quieren cerrar los puertos.
Los bisnietos de los que escaparon del hambre ahora señalan al que llega con una mochila. Los tataranietos de los que no tenían papeles ahora exigen documentos, certificados, pruebas, ADN y, si pudieran, una carta firmada por la historia misma.
Mientras tanto, los únicos que estaban aquí desde el principio —los pueblos originarios— siguen confinados en reservas. Pero claro, eso no encaja en tu relato heroico. Debe ser un detalle incómodo, una nota al pie que nadie quiere leer.
Y en medio de este olvido tan conveniente, aparecen deportaciones, detenciones masivas, interrogatorios absurdos… incluso ciudadanos con nacionalidad obligados a demostrar que son lo que ya son. Yo los veo. Los escucho. Los acompaño. Y me pregunto si realmente sabes quién eres.
Porque la ironía es tan grande que casi duele: un país que nació del movimiento castigando ahora el movimiento.
Quizá sea miedo. Quizá sea ignorancia. O quizá sea que la memoria, cuando incomoda, se guarda en un cajón y se tapa con una bandera.
Pero desde donde yo estoy -desde la piel del inmigrante-, la conclusión es otra: cuando un país olvida que también llegó en barco, empieza a hundirse sin darse cuenta.
Con respeto, Un inmigrante que recuerda lo que tú has decidido olvidar
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CARTA DE UNA MAMÁ A SU HIJA
Sarah Petrone – Argentina
Querida hija, Te pido que por un rato, no más, dejes de lado tu rol de madre y de abuela y me dejes abrazarte y mimarte, simplemente como a mi hija. La hija que fue mi niña y que ya creció, pero a la que sigo sintiendo como la pequeña que amé más que a nada en este mundo.
Te veo ir y venir afanosa mientras te desvelas como yo lo hacía y me agoto con tu trajín. Son los mismos desvelos de todas las madres, a las que yo restaba importancia, porque en la vorágine de la vida, todo trabajo era poco, enfocado en la crianza de esa hija, que dependía exclusivamente de mí. El rol más arduo y hermoso a llevar a cabo. No sentía cansancio en esos años, como tampoco te veo agotada pese a la rutina.
Tus brazos como los míos, se llenaron de sueños de futuros venturosos y abrazan ramilletes de sonrisas .
Sentada, mientras sigo tu ir y venir por la casa, me emociona ver el crecimiento personal, enorme que has logrado. Nada puedo hacer para ayudarte. Mi tiempo de crianza ha pasado y el tuyo, por ventura, tiene el tiempo justo que se repite en la historia y en las vidas de las mujeres que continuamos con la milagrosa misión que la maternidad para las generaciones venideras.
Ahora sabes que todo el amor del mundo no basta para lograr que a veces, la vida también puede mostrarnos su cara más oscura..
Mis canas, mis arrugas, mis pasos vacilantes no son signo de senilidad. No me observes como queriendo protegerme todo el tiempo. Por dentro, siento que soy esa mujer jóven y fuerte que todo lo podía, aunque mi cuerpo no quiere comprenderlo.
Te hice fuerte porque fui fuerte. Nos hemos preparado para resistir en este mundo difícil y hermoso. Gracias por haberme regalado el título de Mamá.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2026-01-22 11:28:302026-01-22 11:28:31CARTAS – ENERO
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EDITORIAL – FEBRERO
“Que cada lector encuentre, en esta bruma compartida, su propia claridad.”
⁘ ⁘ ⁘ ⁘
La niebla es, desde siempre, un territorio fértil para la literatura. No por su misterio, sino por lo que obliga a hacer: detenerse, afinar la mirada y avanzar con atención. Este número de febrero reúne textos que exploran precisamente ese espacio intermedio donde las cosas no se muestran del todo, pero tampoco se ocultan.
Los autores convocados abordan la niebla desde distintas perspectivas: la memoria, el paisaje, la incertidumbre, el tránsito y la búsqueda personal. Poemas y relatos que, sin estridencias, construyen un mapa de voces que dialogan entre sí y ofrecen al lector una lectura pausada, reflexiva y abierta a interpretación.
En un tiempo que exige inmediatez, este número propone lo contrario: leer sin prisa, aceptar la ambigüedad y permitir que cada texto revele su sentido a su propio ritmo. La niebla, en estas páginas, no es un obstáculo: es un marco. Un modo de mirar.
Con esta edición, Letras Hispanas por el Mundo reafirma su compromiso con la diversidad de estilos, la calidad literaria y la creación como espacio compartido.
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CARTAS – FEBRERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Cada carta guarda un latido que no cabía en la voz.
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COLABORAN
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CARTA A MI PADRE
Elspeth Gormley – España
Hoy vuelvo a escribirte, aunque hace años que no estás. Y, aun así, sigo sintiéndote cerca. No es una paradoja: es la forma que tiene la memoria de mantener vivos a quienes amamos. Tu ausencia pesa, sí, pero tu presencia —esa que sembraste sin ruido— nunca se ha ido del todo.
A veces pienso en todo lo que viviste antes de que yo existiera. La guerra. La huida. Francia. Y ese tiempo oscuro en el que los alemanes te detuvieron y te enviaron a un campo de concentración. Apenas seis meses, dicen. Pero seis meses allí fueron una vida entera. Y sé que te marcaron para siempre, aunque tú casi nunca lo contaras. Lo intuía en tus silencios, en tu forma de mirar, en esa mezcla de fortaleza y fragilidad que solo tienen quienes han visto demasiado.
Y aun así, papá, nunca dejaste que el horror te volviera duro. Al contrario: te volvió más humano.
Me enseñaste a actuar con rectitud sin esperar recompensas, aplausos ni reconocimiento. A defender al oprimido y proteger la inocencia. A practicar la justicia incluso cuando no convenía. A escuchar siempre la voz de la conciencia, esa brújula interior que tú respetabas como un templo.
Me decías: “Lee y aprovecha. Reflexiona. Trabaja. Busca siempre la verdad a través del estudio y del progreso intelectual.” Y yo, sin saberlo entonces, estaba recibiendo la herencia más valiosa.
Me enseñaste a amar los libros como quien enseña a respirar. A amar la música, ese lenguaje universal que no necesita traducción. A respetar a los demás, incluso cuando el mundo no respetaba. A pensar por mí misma, a no repetir consignas, a no temer la libertad interior. A sostener mis ideas sin imponerlas. A mirar la vida con curiosidad, con ética, con esa serenidad tuya que parecía venir de otro tiempo.
Sé que ser masón en aquella España era caminar con cuidado, con discreción, con una dignidad silenciosa que yo, de niña, no entendía. Hoy sí. Hoy sé que tu manera de estar en el mundo era un acto de valentía. Y también un legado.
A veces me descubro repitiendo tus gestos, tus frases, tus manías. O defendiendo una idea con esa lógica sencilla y contundente que tú tenías. Y entonces me doy cuenta de que sigues aquí, en lo que pienso, en lo que escribo, en lo que soy.
No sé si estas palabras llegarán a algún lugar. No sé si existe un “otro lado” donde se lean las cartas que escribimos desde la vida. Pero si existe, ojalá te llegue esta:
Gracias, papá. Por lo que viviste. Por lo que superaste. Por lo que me enseñaste. Por haber sido luz incluso después de haber conocido tanta oscuridad.
Tu ausencia duele a veces. Pero tu presencia —esa que no se va— me acompaña siempre.
Elspeth
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CARTA QUE NO ENVIÉ
Sarah Petrone – Argentina
Aquí estoy otra vez, sentada con mi bloc de cartas, con la pluma cargada de tinta y un montón de palabras por escribir… Pero no puedo. Un nudo se ajusta en mi garganta, me aprieta el corazón y me hace desistir. Son muchos los mensajes a decir. Muchas las preguntas sin respuestas que he hecho a lo largo del tiempo. Muchas las críticas y las quejas que terminan siendo solo una desahogada necesidad en la incómoda situación de temas que me agobian y desvelan, entonces las escondo muy dentro de mi pecho y las callo, pese a que me las vuelvo a preguntar y, simplemente nadie me da respuestas. De modo que decidí que ya no enviaré mis cartas.
Por ejemplo, escribí a los pobres cada vez más empobrecidos, y les recuerdo lo importantes que somos, ya que somos quienes sostenemos la tambaleante pirámide de la vida en el equilibrio universal. Ayudamos a los más pobres, enriquecemos a los ricos, a esos que se esfuerzan porque sigamos siendo pobres. Sostenemos los cultos que se multiplican sólo porque los apoyamos económicamente, aunque no los comprendamos.
Creo que no saben leer ya que no me responden y me devuelven mis misivas, sin abrir siquiera.
El mismo Dios que se hizo hombre y caminó en sandalias por caminos polvorientos, dicen que habita en Catedrales fastuosas…. Y no lo creo.
Sé que cada noche se sienta a mi lado y me sostiene, me escucha y me responde desde un diálogo interior, profundo. Nadie me lo cree, y no me importa. Sonrío y callo.
El mundo de jerarquías compite con la inteligencia artificial y ya no sé cual es cual. Se han creado monstruos en esta cadena de la vida y hemos arrinconado a la Naturaleza, a los Poetas, a los Artistas, a los de Buena Voluntad y a los Buenos Propósitos que nos enseñaron desde niños sobre el Honor y el Compromiso Moral y a la Amistad… Y me duele. Sospecho que ya no se enseña en los colegios.
Una y otra vez rompo las cartas que escribo a los humanos, a los que aún no han sido robotizados pero tienen miedo.
En esta desconexión con la realidad, debo parecer una loca o una alienígena llegada de otra galaxia para sembrar dudas y no verdades. Todo es posible.
Me repliego en la soledad de mi Yo y espero. Creo que soy normalita.
Mientras tanto escribo cartas. Las que sé que nunca enviaré. Que loca ¿No?
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LA NIEBLA – RELATOS – FEBRERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Toda historia comienza cuando la niebla decide abrir un umbral.
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COLABORAN
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LA NIEBLA
Maren Alberdi – España
Dicen que hubo un tiempo en que un pequeño pueblo pesquero vivía atrapado en una rutina tan espesa como la propia niebla que un día llegó del horizonte. Aunque lo tenían todo -el mar generoso, los huertos fértiles, el bosque vivo, la paz con los pueblos vecinos-, la gente caminaba sin alma, “como ausentes, sin una sonrisa de saludo…”, hasta que la niebla vino a mostrarles lo que no querían ver.
Aquel amanecer, los pescadores vieron cómo una masa gris avanzaba desde la línea donde el mar besa al cielo. No era una bruma ligera, sino un muro vivo que se movía con la lentitud de un gigante cansado. Cuando llegó al pueblo, lo cubrió todo: calles, casas, animales, voces, miradas. La vida quedó suspendida. Los pájaros callaron, los perros se escondieron, los niños dejaron de jugar.
El pueblo entero se convirtió en un mundo sin luz, sin tacto, sin sonido.
Los días pasaban y la niebla no se movía. Era como si una fuerza invisible hubiera apagado la voluntad de todos.
Entonces, los ancianos decidieron acudir a Euri, la bruja buena que vivía junto al bosque. Ella los recibió con una lámpara antigua en la mano, su rostro iluminado por sombras que parecían hablar.
Les dijo que la niebla no era un castigo, sino un espejo. Que la ambición por una felicidad inmediata los había vuelto ciegos a lo que ya tenían. Que la niebla solo les mostraba el vacío que ellos mismos habían creado.
Aquella noche, Euri bajó sola a la playa. Encendió una hoguera con los restos de una barca y, desnuda frente al mar, danzó alrededor del fuego recitando conjuros de perdón y memoria. Cuando cayó rendida, la luna llena iluminó el cielo como si quisiera ayudarla. El mar despertó, las olas rugieron, y la niebla comenzó a retirarse, concentrándose en un bloque blanco que se hundió lentamente en el océano.
Al amanecer, el pueblo despertó a un sol radiante. Los pájaros cantaban, los perros corrían, las casas brillaban. La vida había vuelto. Pero junto a las brasas de la hoguera solo encontraron los harapos de Euri. Su cuerpo ya no estaba. Algunos dicen que se hundió con la niebla. Otros, que subió por un rayo de luna para reunirse con la estrella que siempre la guiaba.
Lo cierto es que, desde aquel día, el pueblo aprendió a mirar. Y nunca más volvió a aburrirse.
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NIEBLAS
Magi Balsells – España
Esta niebla que, desde la tierra húmeda, se eleva produciendo en nuestros ojos figuradas formas fantasmales, penetra en nuestro cálido cuerpo y nos hace sentir un frío oculto, provocando en algún momento un leve temblor de ansiedad, dejando un suave rocío sobre nuestra vestimenta.
No solo están las matinales, que con los primeros rayos del sol desaparecen sin mayor importancia, simples caprichos de la naturaleza. También están las nocturnas, esas que siempre nos provocan un cierto temor. En la oscuridad, cuantas más formas espectrales creemos ver, más apresuramos el paso para dejarlas atrás lo antes posible, buscando el calor que ellas nos niegan.
Pero existe otro tipo de niebla, mucho más peligrosa, que ningún rayo de sol logra disipar. Son las nieblas de la mente, con sus múltiples formas y nombres. Cada una, según nuestra idiosincrasia, juega un papel fundamental en el comportamiento humano. A pesar de los medicamentos y de los estudios que continuamente se realizan, no se encuentra una solución definitiva. Algunos dicen que son cuestiones mentales; otros, simples manías. Pero lo cierto es que son ofuscaciones del pensamiento que, a diferencia de la niebla natural que se desvanece con el sol, están tan arraigadas que no existe astro rey capaz de iluminarlas ni borrarlas.
También existen las nieblas del corazón. Estas, muchas veces, nacen de amores truncados, de desgracias vividas o de situaciones afectivas no resueltas. Son más fáciles de sanar, porque el tiempo —ese gran doctor— puede llegar a curarlas, o quizá otro amor logre poner orden en esos sobresaltos del alma.
Procuremos, entonces, que nuestra niebla sea solo la que vemos muchos días, la que se disipa mientras el amanecer avanza. Y de las otras, deseemos que nunca se instalen en nuestras partes más queridas: la mente y el corazón.
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SILUETAS
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
Las ruedas de los patines en línea dejaban tras de sí el sonido áspero del roce con el pavimento. El cuerpo esbelto de la joven mujer se inclinaba en esa pose característica de los patinadores: inclinada hacia adelante, la mano izquierda atrás, apoyada en la cintura, mientras la derecha acompañaba el vaivén de las piernas, en forma acompasada. El movimiento era continuo, tranquilo, sin prisa… pero sin pausa.
María Eugenia se sentía contenta, saludable por fuera y por dentro. Gozaba del momento, en donde todas sus energías psíquicas y físicas estaban puestas en el patinaje. Dueña de una fuerte personalidad e interesada en cuidar su aspecto, daba rienda suelta a sus gustos. Había dejado hacía una hora su consultorio de psicóloga y, aunque tenía una invitación de un pretendiente, decidió salir a practicar su deporte favorito. Soltera, sin hijos, ni ataduras, vivía su vida tal cual lo deseaba, al momento.
Aunque el otoño había comenzado, el sol todavía estaba fuerte. Unas gotas de transpiración corrieron por su mejilla derecha, dejando un pequeño surco sobre la piel cobriza. Su sombra, todavía no muy alargada, estaba detrás de ella, siguiendo el ritmo de sus movimientos. En un momento determinado tomó conciencia de que debía descansar. Miró su cronómetro colocado en la muñeca y comprobó que ya había cumplido el tiempo de ida. Cuando vio el cordón de una isla en el medio de la calzada, se detuvo, se sentó y, sacando su pequeña cantimplora del equipo, bebió lenta y pausadamente. Se sintió satisfecha, un poco cansada por el ejercicio, pero llena de vitalidad.
Vio su sombra proyectarse delante y, en un gesto de broma, la saludó con la mano. Por supuesto, recibió el mismo cumplido. Guardó la botella en su pequeño arsenal, se levantó y comenzó de nuevo a balancearse con ritmo al compás de los patines, rumbo a su departamento, ya de regreso. La sombra ahora se encontraba al frente. Distinguió su casco, su figura, el torso, los brazos y las piernas balanceándose al ritmo de la marcha.
De repente… una duda germinó en su mente. Cuando había saludado a la sombra en el momento en que estaba sentada, recordaba haber movido su mano derecha, ¿Le había contestado igual o había movido la otra mano? Pensó y repasó en su memoria todos los movimientos realizados. Su intelecto estaba acostumbrado a analizar críticamente los actos de las personas. Puso en práctica su adiestramiento. Conclusión: algo aterrador. Estaba plenamente segura de que la sombra había contestado con la mano izquierda. ¡No podía ser! ¡Era una locura! ¡Qué estaba pasando!
Fijó su vista adelante y movió su mano derecha. El saludo vino… con la mano izquierda. Atónita, paró de golpe aplicando los frenos traseros con desesperación. Quedó clavada al piso, totalmente desconcertada.
Una niebla espesa comenzó a cubrir el espacio que la rodeaba. Algo inquietante, malévolo se expandió y la cubrió por completo. Poco a poco, la bruma fue desvaneciéndose, hasta que al fin se disipó. En el pavimento solo quedó reflejada una oscura silueta.
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EDITORIAL ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Este editorial enciende el tono con el que caminaremos enero.”
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Comenzamos este nuevo año con una sensación extraña, como si el mundo hubiera despertado sobresaltado. Enero no ha llegado suave: lo ha hecho con un mal convulso que ha sacudido rutinas, ánimos y certezas. A veces la realidad nos recuerda, sin pedir permiso, que la estabilidad es frágil y que incluso los comienzos pueden temblar.
Y aun así, aquí estamos. Escribiendo. Leyendo. Sosteniendo la palabra como quien enciende una lámpara en medio de un pasillo oscuro.
En Letras Hispanas por el Mundo creemos que, precisamente en tiempos inciertos, la cultura y la creación se vuelven más necesarias. No para escapar, sino para comprender. No para olvidar, sino para mirar con más claridad. Este número de enero nace desde esa convicción: la de que la palabra sigue siendo un refugio, un puente y, a veces, una brújula.
En estas páginas conviven artículos que analizan el presente, crónicas que capturan lo que a menudo pasa desapercibido, relatos que iluminan lo cotidiano, cartas que se escriben sin prisa y poemas que nos recuerdan que la sensibilidad también es una forma de resistencia. Cada sección aporta una mirada distinta, pero todas comparten un mismo pulso: el deseo de entender y de acompañar.
Este mes, más que nunca, celebramos el esfuerzo colectivo. La ilusión de quienes escriben, la dedicación de quienes editan y la presencia silenciosa de quienes leen. Cada edición es un pequeño acto de fe en la palabra, en su capacidad para unir, para sanar y para abrir espacios de diálogo incluso cuando el mundo parece ir demasiado rápido.
Que este enero convulso no nos robe la esperanza. Que nos encuentre despiertos, atentos y dispuestos a seguir creando. Y que esta revista siga siendo, para todos, un hogar de letras en medio del ruido.
POEMAS RENACER-ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante
“Renacer: volver a ser, pero nunca igual.”
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COLABORADORES
COMO EL AVE FÉNIX
Libia B Carciofetti-Argentina
Cada corteza que voy quitando
de lo que queda en este cuerpo mío
lo cincelo como escultor; con arte
me va desnudando y tengo frío.
Con el correr de los años
me fue ganando el hastío
que se formó un caparazón
de cemento y de granito.
Pero hoy me amaneció la vida
y ya no sentí lo mismo…
Decidí aunque me cause dolor
sepultar mi ayer en el olvido.
Nadie mejor que yo sabe ¡Cuánto!
Y hasta donde me han herido
¡Tanto! Que se fueron haciendo capas
e impermeabilizada he vivido.
Pero desde hoy las iré quitando
una a una ¡si! No deliro…
Pues levanté sin temor la vista
y ¡por fin! encontré el camino.
No me detendré jamás
por eso valor ¡Dios! Te pido
devuélveme la que fui antes.
Mujer con cinco sentidos.
Al borde de la locura
Tu luz me alumbró y he oído
que me hablabas como nunca
susurrante suave a mis oídos.
Te quitaré el corazón de piedra
y uno de carne para ti he elegido.
Con el volverás a amar,
a sentir y escucharás sus latidos.
Primavera que en mi alma
tu sustancia ha florecido.
No tengo miedo al futuro
pues ya pagué el peaje y sigo.
Paso a paso, y sin premura
con mi trabajo termino…
Hoy me siento el Ave Fénix
que de las cenizas ha resurgido.
❖❖❖❖❖
RENACER
Antonio Díaz Mola-España
Con frecuencia la luz
por su dominio extiende
una urgencia que aflora en los objetos,
que circunda los límites del aire.
Por tanto lo que ves, y lo que intuyes,
ocupa en tu relieve su relieve.
Una máquina en marcha hacia lo exacto
-de qué modo lo exponen los espejos-
es un cuerpo enfrente de sí mismo:
renacen densidades de inminencia,
de espacio que gastamos
fuera de decisiones o de márgenes.
Por tanto en lo que ves, y en lo que intuyes,
un hombre es una forma ya habitada.
Con frecuencia la luz es el asombro,
la paz, el fogonazo
de una hoguera en la noche
que se consume nítida y paciente,
el ímpetu del mar a pocos metros,
su humedad en la orilla, el reguero
de huellas y las conchas
otorgan la evidencia
de que el mundo es mosaico de impresiones.
Este trajín reposa bajo el aire
su insistencia tenaz de arqueología
para que se convierta en existencia
la vida inerte, el tiempo detenido.
Es como si la luz proyectara
en el giro de las cosas
su afán globalizante:
ningún cuerpo se libra, por ahora,
de estar bajo una estrella.
Bajo un inmenso origen, que es el sol,
y amanece y calcina y nos ampara.
❖❖❖❖❖
RENACER
Elspeth Gormley-España
Renacer no es volver ilesa,
ni borrar la noche espesa,
ni fingir que no dolió
lo que el alma se llevó.
Renacer tras la caída,
tras la herida mal cosida,
tras la ausencia que desgarra
y en silencio nos desarma.
Renacer después del duelo,
cuando el cuerpo toca el suelo
y las lágrimas, de sangre,
van dejando su lenguaje.
Renacer desde el abismo,
cuando ya no hay optimismo,
cuando el alma, a oscuras, duda
si habrá senda o si se muda.
Pero vuelvo. Más cansada,
más humana, más marcada,
con mis grietas, con mi historia,
con mi sombra y con mi gloria.
Renacer es levantarme,
aunque el miedo quiera atarme,
y decirme, sin temblar:
“Sobreviviste. A caminar.”
Renacer no es ser la misma,
es subir desde la sima
con un pulso que, aunque lento,
late firme aquí, dentro.
Y con eso me sostengo.
Y con eso me mantengo.
Y aunque el mundo esté al revés,
renazco. Porque lo ves:
sigo aquí. Y sigo en pie.
❖❖❖❖❖
ENTRÉGATE MANSO
Carlos González Saavedra-Argentina
Cuando la desazón te gana
Y no te deja crecer
Cuando tus dificultades
Te adormecen
Cuando te ha desilusionado
Un querer.
Plántate en ti mismo, fuerte.
Hazle al cuerpo saber
Que estas entero
Conectado con tu eje.
Que ha cambiado, el alma,
su destino.
Te llevara al abismo del nuevo ser
Otra fuerza, otra energía
Abundancia, merecimiento y placer
No desfallezcas,
Es, un nuevo amanecer
Es un viento nuevo, de la vida
Otro vibración, otro renacer
Es despojarte de lo viejo
Para volver a florecer
Para volver a creer
Esa es tu esencia
Ése, es tu verdadero ser
Reconocerás la luminosidad tu alma,
la verdadera luz de tu ser.
Entrégate manso,
a un nuevo amanecer.
De eso se trata la vida
De morir a lo viejo
Y volver a renacer.
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RENACER
Lamberto Ibárez Solís-México
He renacido en el canto
del viejo cenzontle herido;
en mi linda “Terronera”
donde viví en su nido.
En mi gran laguna azul
a la que tanto he querido
en vida de pescadores
que bastantes han partido.
Renacido cual ocaso
que desvaneció las tardes;
tardes grises del olvido
que mi corazón las guarde.
Renací en milpas de maíz
con las lágrimas regadas
de mi gente campesina;
renací con su alborada.
Renací y me levanté
de los áridos escombros,
de los montes y montañas
que aún sostienen mis hombros.
Renacer en las gaviotas
que en los vaivenes se mecen;
zigzagueantes en sus vuelos
con cánticos que florecen.
Renací cual Ave Fénix
de rojo y dorado vive;
su muerte y resurrección
de sus cenizas revive.
Renacer en la alborada
que brinda la fresca aurora;
renacer en el alba azul
y en el grito que enamora.
Renacer cuando han partido;
quienes amo con el alma;
quienes me dieron su abrigo;
me toleraron con calma.
Nacer en mi pueblo bello
con su laguna azulada
y mi pesca matutina;
donde pierdo la mirada.
Renacer donde parieron
al ciudadano y al coplero;
al que le escribe a su tierra,
cuando se quita el sombrero.
Por ello renazco diario;
al despuntar la mañana,
cuando la aurora me canta;
abriéndome la ventana.
Por ello a mi Dios sublime,
le doy las gracias cumplidas
y por cada renacer
que me cura las heridas.
❖❖❖❖❖
FORTALEZA Y ESPERANZA
Raquel Olay de Leanza-Argentina
Así como el labriego, después de ver su campo
anegado por el agua, o inerte por la sequía,
desafiando la adversidad que lo lastima,
no duda en abrir de nuevo el surco
y plantar en su seno la semilla.
Así como el ave después de la tormenta
cantando reconstruye su nido destruido,
se esfuerza por hacer prolijo su trabajo
olvidando la causa de todo lo perdido.
Así como el hombre,
que viendo devorada su casa por las llamas,
en medio de escombros y cenizas,
no dudó en levantar nuevamente las paredes
para albergar bajo su techo a su familia.
Así como la madre llora la pérdida de un hijo,
secando las lágrimas que mojan sus mejillas,
acepta con valor y entereza el desafío
apostando nuevamente por la vida.
Del mismo modo al término de una guerra,
la humanidad ya no será la misma,
sacará lo mejor de sus reservas
uniendo fortaleza y esperanza
encontrará el verdadero sentido de la vida.
AVE FENIX
Sarah Petrone-Argentina
Renacer de las cenizas. Quien pudiera
salir como el ave fénix de las brasas
volando en espiral hasta los cielos
surcando con las alas limpias el espacio.
Renacer en la esperanza de la vida
con una poca de lucidez, de tanto en tanto,
despertando a los cinco sentidos que han dormido
por una eternidad, en las entrañas.
Querer romper el cascarón de lo vivido
después de navegar distintos mares,
de naufragar de cara a lo sufrido
y aún pensar que nada ha sido en vano.
Extraña claridad que no sabía
que podía albergar en mí, tal esperanza
sin importar si el mundo ha decidido
interponerse en mi camino, sin dudarlo.
Vuelvo otra vez al punto de partida
rompiendo el molde en el que fui moldeada
y cambio el rumbo que desconocía
con toda la fuerza que viene de lo alto.
❖❖❖❖❖
EL SENDERO DE LA VIDA
Sarah Petrone-Argentina
Carga la vida igual que una condena
sin esperar del futuro una migaja
sin ver la realidad que desespera
por mostrarle la luz del sol, cualquier mañana.
Inclina con dolor su pecho a la nostalgia,
arrastra con temor los años que ha sufrido
como quien ve pasar su vida en la de otros
se retrae al reabrir tan solo sus heridas.
Sola, en la realidad que no ha elegido
dibuja su silueta en el ocaso
el sendero de la vida en que sostiene
con mano trémula el bastón que la acompaña.
Detrás de las montañas, el regreso
de aquellos a los que ama, se retrasa,
es la espera de los muchos que se fueron
en busca de libertad o de trabajo.
Se acerca a la grieta de su vida
anunciándose a un final que ha presagiado,
sin embargo, desea y se decide
a esperar un poco más… Y vuelve a casa.
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POEMAS – ENERO
Nota editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Donde la palabra tiembla, el alma se reconoce. Enero escribe con cicatrices y luz.
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COLABORADORES
Mirian Alberganti – Argentina
Inés Blanco – Luna de abril – Colombia
Magi Balsells -España
Marcela Barrientos – Argentina
Libia B. Carciofetti – Argentina
Antonio Díaz Mora – España
Cristina Fervier – Argentina
Enrique Fredy – México
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Carlos Jaramillo – México
Marga Mangione – Argentina
Antonio Morelos – México
Raquel Olay de Leanza – Argentina
Ricardo Quattri – Argentina
Victoria Ramírez – Nicaragua
Sandra B. Romeo – Argentina
Jesús H. Rodríguez – Venezuela
Hamilton Sánchez – Nicaragua
María Guillermina Sánchez Magariños – Argentina
Adriana Terán – Poetisa Cálida – México Argentina
Yani Tugores – Uruguay
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
ELIGE LEVANTARTE
Mirian Alberganti – Argentina
Elige levantarte
aunque el dolor te golpee fuerte,
mantén firme tu deseo de avanzar,
no te detengas en la suerte.
La mejor versión de ti,
es cuando decides brillar,
dejar atrás lo que te destruye,
y empezar a crear un nuevo lugar.
Mereces una vida
donde te sientas orgulloso,
donde la autoestima
sea tu mayor aliado
y apoyo generoso.
Aunque la vida te ponga a prueba,
no te rindas jamás,
tu determinación
puede convertir cualquier obstáculo
en un nuevo compás.
Lo bueno requiere tiempo,
no desesperes,
lo que se construye
con dedicación y constancia,
se convierte en un tesoro que perdures.
Celebra lo aprendido,
sea bueno o malo, es tu historia,
es la base de tu fortaleza,
de tu gloria y tu victoria.
Tu historia determina
tu fortaleza de roble,
eres capaz de superar
cualquier adversidad,
no te dobles, no te encorves.
Mantén la fe en ti,
aunque el camino sea incierto,
porque el poder de elegirte a ti mismo,
es el mayor regalo que te has dado,
y es un tesoro que no se ha muerto.
Así que sigue adelante,
con la frente en alto,
con la certeza de
que eres capaz de todo,
y que no hay obstáculo
que te haga un salto.
Recuerda que la vida es un viaje,
no un destino,
y que cada paso que das,
te acerca a tu mejor versión,
y a un futuro divino.
Este es solo tu camino,
Aún no llegas a tu destino!
Derechos reservados
Miriam Alberganti
Escritora humanista
Bs. As. Argentina
Tanto el placer y el dolor
al aceptarlos se calman,
pero al luchar contra ellos,
mucha energía se escapa.
A la larga o a la corta
sólo la verdad libera,
que difícil es al comienzo,
aunque la serenidad después
llega.
Ya no gasto más las fuerzas
en ocultar mi verdad,
el alma siento liviana,
cuando vivo en libertad.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
LA ALMOHADA
Magi Balsells – España
A esta prenda sin aparente ninguna valoración
Cuan necesaria es en algunos momentos de la vida
No le damos importancia, sin saber la razón
Pero valores tiene si es bien escogida
Compañera en nuestras noches de insomnio
donde en los cuales callada nos acompaña
apartan de nuestro pensamiento el demonio
muchas veces que llegan hasta la mañana
También es el archivo de nuestros sueños
saca de nuestra mente los deseos más ocultos
algunos son muy grandes y otros muy pequeños
quedan en su superficie y algunos no son aptos
A veces son el vertedero de unas lágrimas
por un amor no comprendido u olvidado
con ellas mojamos su superficie en las tinieblas
mientras intentamos olvidar el pasado
Cuando todo es normal, en una compañera ideal
nos da descanso a nuestro cuerpo cansado
es callada, nada pide, su vida es ser servicial
al despertar, queda sola en el lecho abandonado
Volverá la noche y con ella su deseada espera
seguirá su ciclo hasta la próxima madrugada
quieta sin movimiento como fiel compañera
pobre almohada , nunca será bien valorada
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COMPLICIDAD OTOÑAL
Marcela Barrientos – Argentina
Entre dos árboles desnudos se alza la luna llena,
redonda confidencia de la noche nublada;
No juzga al árbol austero ni su temblor callado,
le besa la corteza con su fulgor plateado.
El otoño ha quitado sus ropajes al tronco,
dejando al aire el pulso secreto de la savia;
crujen las ramas solas, pero no es abandono:
es un silencio fértil que el invierno ensaya.
La luna sabe el idioma del tiempo que se espera,
susurra: “todo brote también fue madera”.
Entonces el árbol, en vigilia de savia y memoria,
sueña inviernos profundos que germinan la gloria.
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LÁGRIMAS
Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia
Me pregunto:
si hoy mis lágrimas
son las mismas primigenias,
que, al paso de los años,
han envejecido
o han madurado
en el lagar
de mis ojos tristes.
Ellas, siempre ahí,
desde la primera luz
cuando abandoné
el vientre de la madre;
fueron sal, asombro, miedo
o heridas de nostalgia,
de soledad y ausencias.
Gota a gota
caen en silencio,
abrasan como el fuego
las mejillas; son lluvia,
luz, alegría, emoción
y también penumbra.
A veces invisibles
se visten de fiesta;
celebran con vino,
son música, danza,
poema y canto.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
PUEDE COMO NO PUEDE SER
Libia B. Carciofetti – Argentina
Puede, como no puede ser
que después de una tormenta comience a llover .
Puede, como no puede ser
que después de sembrar, una buena cosecha se pueda recoger .
Puede, como no puede ser
que un óvulo se fertilice y un ser humano pueda nacer .
Puede, como no puede ser
que al despejarse las nubes, el sol vuelva a aparecer .
Puede, como no puede ser
que se construya una casa, y un hogar se pueda establecer .
Puede, como no puede ser
que en un mundo en guerra la paz vuelva a renacer.
Puede, como no puede ser
que a ningún niño jamás le falte pan para comer .
Puede, como no puede ser
que los sueños se me cumplan solo por creer.
Puede, como no puede ser
que las rosas plantadas un día florezcan al amanecer .
Puede, como no puede ser
que yo te ame por segunda vez
Puede, como no puede ser
que al reencontrarnos me digas ¡ven!
Puede, como no puede ser
que hayas tocado mi vida y no te alcancé a ver.
Puede, y estoy segura que así es,
que el Dios que nos ama nos logre convencer
que tenemos dominio sobre nuestro ser
que nos dio libre albedrío para escoger
lo bueno y lo mano de a uno y por vez
sin culpar a nadie de lo que nos pueda suceder .
Puede, y se que así es
que Dios ama al mundo aunque este desconfíe de el
que obra milagros y que también es juez .
Por eso en esta vida todo puede y no puede ser
que regrese el navío que se alejó una vez
llevándose sueños, esperanzas también
y en el puerto de la vida envuelto en bruma le veamos desaparecer .
Las caricias perdidas, los besos no dados, las palabras no dichas,
se pueden decir otra vez …
El ensayo comienza y salimos a escena …
rodando, rodando, toma uno, dos, y tres
¡aún estamos vivos! a jugarnos pues …
.❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
EL MAR
Libia B Carciofetti – Argentina
No se lo que tienes que tu me cautivas
¿Es tu agua salada con sabor a mar?
Tus sirenas plateadas emergen de tus aguas
se acercan a la orilla y las oigo cantar.
Tu encanto me atrapa, y fijo mi mirada.
Tus olas me sacuden de aquí para allá.
Bailamos una danza rodeados de corales
¡Que feliz sería si viviera en ti, mar!
Me siento como un pez que acarician tus aguas
Tu espuma me cubre de yodo y de sal
y mi piel se dora cuando el sol me mira
Añoro estar contigo, cada día más.
Las gaviotas juegan a las escondidas
Las persigo y tras de ellas quisiera volar.
Sueño que despliego mis alas al viento
y surco los cielos atravesándote, mar.
Vendré por las noches y nos dormiremos.
Mirando esa luna espectacular.
Convertidos en amantes secretos seremos.
Me rodearás con tus algas, y me dejaré besar.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
HERIDAS ABIERTAS
Enrique F. Díaz Castro – México
El ladrón llegó de noche,
con su cobarde conmino;
del poder hizo derroche,
imponiendo otro destino.
El mundo quedó en azoro,
por el dictamen de un loco,
fue por el negruzco oro
que se convirtió en su foco.
La gente a él no le interesa,
si vive o no en democracia,
quiere apropiarse riquezas
e imponer su autonomasia.
Del país venezolano,
bajo el suelo predomina,
¡El mejor petróleo, hermano,
que ni en Arabia trasmina!
Recuerden a Oriente Medio,
también Chile y Argentina,
Panamá vivió el asedio
de sus tropas asesinas.
Los conceptos dictador,
narcotráfico, armamento,
terrorismo y represor
promueve en predicamento.
Es la prensa reaccionaria
la que difunde en segundos,
sus notas condicionadas
cómo robots por el mundo.
Es muy fácil entender
lo que persigue el imperio:
recuperar el poder
que perdió en el hemisferio.
Robo, total exterminio,
ruinas, luego endeudamiento,
son piezas que en su dominio
mueve estratégico, lento.
Buen amigo, bien lo sabes:
América está en alerta:
no es ofensa que se lave
habiendo heridas abiertas.
Más, siempre tómalo en cuenta:
toda fiera lastimada,
a cualquier soga revienta,
y lucha desesperada.
México es un pueblo unido
y unidos van a encontrarnos;
aunque haya algunos jodidos
que apuestan a hipotecarnos.
Son arrastrados dolidos
que nomás «no hayan la puerta»
los privilegios perdidos
les tornó la vida incierta.
Para eso ahí está la historia,
en páginas que no mienten;
hay heroísmo, hay gloria
y todo un pueblo valiente…
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
CORAJE Y CONVICCIÓN
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Es tanto el odio que sienten
por mi país, los traidores,
endebles opositores,
que no hay lugar en su mente
pa’ analizar el presente,
ni valorar el pasado,
lloriquean indignados,
pues privilegios perdieron;
del hondo despeñadero
nunca saldrán bien librados.
Rodeados de chayoteros
que a diario escupen veneno,
se revuelcan en el cieno
reafirmando que rastreros
son, por su dios el dinero;
se postran ante el tirano,
suplicando la invasión,
a esta tierra de patriotas
que caro vende derrotas
con coraje y convicción.
El ridículo es su suerte,
ya no ocultan el desprecio
por el pueblo digno y recio,
tan honorable y valiente,
que ya la sangre hervir siente
cuando escucha de amenazas,
pues sabe que nadie pasa
a humillarnos con su bota;
dignidad hay gota a gota
en esta heroica raza,
con valor que en poros brota.
Lo dice el nacional canto:
«en cada hijo un soldado,
el cielo a México ha dado»;
y honrar al tricolor manto
es el orgullo y encanto.
Cuna es nuestro noble suelo
de Hidalgo, Allende y Morelos;
su ejemplo sirva de guía
en los venideros días,
si asomara un negro velo.
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LLUVIA DESDE LA CASA
Antonio Díaz Mora – España
La lluvia es un ejemplo literario
que ayuda a confesar un crimen o un amor.
Mirando cómo nada permanece
ensayo la postura de vivir.
Perfecciono por dentro la paciencia.
Párpado tuyo aquí,
clausurado en la música del día,
temblor de cortinas y luz del aire.
No abro los ojos
salvo por ocasión de un roce leve
trayendo claridad sobre la cama.
Hay pájaros que duermen mientras vuelan.
Imagino la fuga de sus sueños.
Lo digo en la evidencia de saber
que estás cerca y dormida,
que no existe la culpa
en protegerte.
Te toco. Se confirma el argumento:
el mundo es tan real
como decirlo y ver que estás al lado.
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PALABRAS
María Cristina Fervier – Argentina
Tatuadas en la finitud del ser
palabras errantes
buscan ser voz en el silencio.
En la orfandad del diálogo,
oscilan entre playas desoladas
con el corazón perdido en la Bitácora,
sueño febril de luna y de pájaros,
gritos ahogados en la garganta
como agridulce bocado.
Huérfanas de melodías,
impregnadas de sueños,
su canto es segmento de libertad
en el tiempo de las lluvias
y de la ternura.
El poeta se apiada de ellas,
¿o es a la inversa?
y en simbiosis perfecta
mitigan al ángel dormido,
cabalgan
sobre la intangible esperanza,
reinventan la belleza
en el álgido anhelo
de trascender a las bestias.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
TE ESPERO
Carlos González Saavedra – Argentina
Sentado en un banco rodeado
de ladrillos viejos,
sobre el piso, que hizo mi abuelo.
Rodeado de verdes y azulejos
Ahí, espero que vuelvas.
Con flor de lino en tu pelo
Y un vestidito blanco
En este tórrido verano
Que derrite el tiempo
Sonriente, con tus vivases
Ojos negros.
Prometo amarte siempre,
Sin ti, vivir no puedo.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
MI OVEJERO
Carlos González Saavedra – Argentina
Nos conocimos una tarde en febrero.
Desde ese día fuiste mi compañero
Pacientemente habitaste
Un suelo desconocido, ajeno.
Pero cuando te acariciaba
Movías tu cola, contento.
Mi ovejero
Así nos fuimos conociendo
Con los pasos del tiempo
Primero con una cuerda
Después caminabas a mi lado,
Suelto.
Mi Ovejero
En reuniones familiares disfrutaste,
El amor de mis nietos, de mis hijos
De mis amigos.
Mi ovejero
Te fuiste un viernes de julio
En invierno
Ya, no podías con tu cuerpo
Te fuiste como, se van los grandes
Con la sabiduría de los viejos.
Rambo…
Me falta de tu paciencia
Tu lealtad, tu obediencia
La casa tiene un vacío tremendo.
Por suerte tu alma esta ladrando en el cielo.
Mi querido Rambo
Tengo el pecho estrujado
Transito este momento como puedo
Pero sino escribo estas letras
Siento que me muero.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
A QUIEN CRUZA MIS PALABRAS
Elspeth Gormley – España
Si cruzas mi voz dormida
al rozar la piel del viento,
quizás la luna encendida
te revele lo que siento
No prometo luz constante
ni respuestas, ni certeza,
pero hay fuego en cada instante
cuando escribe la tristeza.
Si en ella hallaste tu rastro,
no estás solo, has encontrado
una estrella entre el desastre.
Gracias por ser navegante,
por entrar, por escuchar;
lleva en el alma adelante
este susurro de mar.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
ELOGIO DE LOS SENOS
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Son tus pechos dos mellizos de gacela. (Cantar de los cantares 4,5)
Son frutas en sazón ya casi abiertas
suspendidas del árbol de la vida.
Grifos de blanco amor cuando amamantan,
grifos de roja miel cuando se entregan
Observad:
crece el niño
bebiendo de la fuente primitiva,
mientras sus manos pequeñitas sienten
lo que nunca se olvida:
el calor del amor y su ternura…
(Lo que de veras vale de la vida.)
El pintor se deleita en su belleza
y busca la manera
de plasmar en el lienzo
la morbidez sensual de su figura.
Absorto, el escultor, logra su forma
pero no iguala nunca su tersura.
Y el poeta describe las pasiones
que en el hombre provocan,
sin poder comprender por qué en el alma
esas pasiones nacen
y crecen y se agitan
y hacen perder la calma,
y a veces mueren… pero resucitan.
Se muestran ellos dos, altos, gloriosos,
entre los horizontes de los brazos,
como faros del mar de los anhelos
en la agitada tempestad del pecho.
Y así como las uvas tiemblan en los racimos,
los senos tiemblan en la vid del cuerpo;
y así como las uvas, serán vino
para el brindis de amor de los amantes
(dulce embriaguez de bocas)
en el banquete regio de la carne.
Senos despiertos de mujer. Poseen
sendas antenas en sus róseas cumbres
para rastrear deseos
en las noches sin lumbre.
Montañas son los senos
de abismos escarpados
y picos nebulosos
para colgar anhelos.
Se estremecen los senos
en la red de las manos, prisioneros,
como abiertas granadas,
o luceros cautivos,
o pétalos al viento,
o angelitos desnudos
tiritando de frío.
En la red de las manos se estremecen,
y ellos mismos no saben
si quieren escapar… o detenerse.
Hablemos de los senos de la madre:
los que Cristo bendijo
cuando posó sus infantiles labios
en los senos sin mancha de María.
Sagrados son los senos de la madre …
¡Símbolos de una casi eucaristía!
Y hablemos de los senos que se queman
en el fuego invisible de la dicha:
pulpa de amor,
simétrica delicia,
dulzura cosechada
beso a beso y caricia por caricia.
Visión resplandeciente,
esfera en dos mitades dividida
para encajar en ella
el cuenco de las manos
y en las manos palpar su maravilla.
Combados como cielos,
erectos como espadas,
son colinas sembradas
de ilusiones, los senos.
Arrecifes de ensueño,
atracción de los ojos,
de las manos, imanes,
de los sueños, desvelo;
en la tiniebla, antorchas
para encender deseos.
Olas altas, gemelas,
sobre la playa del amor, regadas.
Fanales en la bruma
fresca de la alborada.
Pirámides de gozo, levantadas
sobre la arena ardiente de la carne;
o tal vez, dos magnolias
que sembró la mujer sobre su pecho
y regó con su amor y con su sangre.
Decid, hombres, si miento
cuando este verso escribo:
senos, postre de amores
en dos platos de nácar, repartido.
Decid, hombres, si miento
cuando esta estrofa digo:
no hay nada más hermoso
en una noche oscura,
que unos senos, plateados
por la luz de la luna.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
MIS FLORES.
Lamberto Ibárez Solís – México
He vivido entre las flores;
porque Dios me ha regalado
que la vida me ha otorgado
y con distintos olores.
Pero con gratos sabores
ha degustado mi vida;
se siente tan complacida
que en vano yo no he vivido
porque muy feliz he sido
al tenerla hoy bendecida.
Tres hermosas flores me dio:
dalias, orquídeas y rosas
de todas las más hermosas
que mi Dios me concedió.
Tal vez en mi vida vio
un desierto o un jardín;
un comportamiento ruin
y cambiara de conducta;
pues bastante disoluta
que presagiaba un mal fin.
Por eso yo quiero honrar
a todas las flores bellas
que son tan lindas doncellas
y nos han sabido amar.
Saben con gusto entregar
el más completo cariño
como la madre a su niño;
es amor incomparable;
algunas son tan amables
y finas cual piel de armiño.
Flores lindas: azucenas,
hortensias, flor de cerezo
y nos regalan sus besos;
también nos quitan las penas.
Y nos cortamos las venas
cuando de amor ya morimos
porque en verdad las sentimos
en una separación;
duele tanto la traición
cuando en carne la vivimos.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
Y TU NO ESTAS
Carlos Jaramillo – México
Moldeaste con amor el triste barro
de esa pieza encontrada en el camino
creyendo en su valor le fuiste hablando
de los gajes de la vida y su destino.
Tomándolo en tus manos que son tibias
le enseñaste el valor de una sonrisa
mostrándole que hay piezas olvidadas
que nunca lo han sabido y son reliquia.
Iniciando tu labor cual artesano
resanaste lentamente y con caricias
los daños que el tiempo había causado
a esa obra que intentó vivir de prisa.
Al conocer su pasado que fue triste
saneaste con paciencia sus quebrantos
amalgamándolo a tu vida en todo instante
mitigaste su soledad, dolor y llanto.
Sintiendo el calor de tus palabras
y el aliento sutil que tu áurea emana
fue naciendo el ser que tu esperabas
vaciado al nuevo molde de autoestima.
Y hoy, ni el mármol ni el granito
ni las piedras más preciosas del planeta
brillan como esa pieza encontrada en el camino
que es la imagen del reflejo de tu alma.
Y que parodia, el brillo de esa pieza es genuino
como el amor que un día le inyectaste
y tu no estas, más esa obra va por el camino
sembrando tus principios, tus valores
y cultivando el amor que prodigaste.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
DEPENDENCIAS
Carlos Jaramillo – México
Nada se ha perdido en tu interior
sí ayer la incertidumbre tus espigas dobló
eres como el buen trigo triunfador
que alimenta el alma y nutre el corazón.
Si el polen de tus pétalos caídos floreció
si sus tallos ya crecidos cuidas hoy,
¿por qué flaquear a un sentimiento falaz?
sí hay botones que te piden te vuelvas a encontrar.
Si ayer dependimos del viento
y el mismo nos deshojó,
sí ayer dependimos del sol
y el mismo nos derritió.
Hoy no quiero más dependencias
que la que emana de Dios,
ya que tu no me lastimas
ya que tu no me desprecias.
Ahora sé que tú me aceptas
humana y con mis errores,
porque hoy tengo más flores
que se han abierto a tu amor.
Flores brotadas del alma
regadas con tu rocío,
que me piden tenga calma
pues quedo atrás el frío.
Y que tibio el corazón
cuando dependo de ti,
me aclaras la razón
y me haces digna de ti.
Me alejas de una obsesión
enseñándome a vivir
y a elevar una oración
con tres palabras que verter,
Gracias a Dios.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝
ME HAS HERIDO
Marga Mangione – Argentina
Me has herido en lo profundo,
de mi ilusión florecida,
le has arrancado a mi vida,
la armonía y la quietud,
me has quitado la virtud
y has mutilado mis sueños
hoy de mi vida son dueños,
solamente los rastrojos
y estoy postrada de hinojos
entre inútiles empeños.
Como las olas que rompen
sin piedad contra las piedras,
como caníbales hiedras,
que devoran las paredes,
así atrapada en tus redes
me arrastras por este mundo
y soy ente vagabundo,
por ti, impiadoso verdugo,
que has puesto a mi vida un yugo,
con un zarpazo rotundo.
Sangre de la herida abierta
brota sin cesar de mi alma,
nunca encontraré la calma,
si no curas mis heridas
y entre las horas perdidas,
sin hallar paz ni consuelo
está mi vida de duelo
por mi pasión desolada,
y mi mente acobardada,
por el continuo desvelo.
Algún día cuando sientas,
un amor inmenso y puro,
y sueñes con un futuro,
de alegrías y de placer,
querrás contigo tener,
a esa mujer tan amada,
mas si en una carcajada,
te lanza su odio y desdén,
llorarás tu horror también,
como yo, al ser despreciada.
Cuando el puñal que se clava,
en carne propia penetra,
recién se entiende sin letra,
del cruel dolor del mensaje;
si a tus venas un drenaje,
le ha puesto quien adoraste,
en ese rudo contraste,
de ser vencedor vencido
has de pagar con su olvido,
todo el mal que me causaste.
Al gotear sobre tu vida,
esa sangre eternamente,
no has de gozar el presente
por tu pasado maldito,
y en el pesar infinito,
de tu incesante lamento,
ha de ser tuyo el tormento,
que habías prendido a mi vida,
y así vengaré la herida
que hoy nubla mi pensamiento.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
LOS AÑOS MÍOS
Antonio Morelos – México
Soy un viejo porque tengo
ya muchos años cumplidos,
pero no olviden que llevo
muchos mundos recorridos,
los años no me hacen viejo
más bien, un hombre instruido.
Los años que he acumulado,
son eslabones de amor,
nunca he sido un fracasado,
siempre soy un triunfador
y he aprendido de mis años
vivir como vive el sol.
Son muchos los años míos,
pero el tiempo no me espanta,
quizá a mi edad hay desvaríos,
pero esto a mi no me pasa
porque el vivir como hoy vivo
la felicidad me abraza.
El tiempo se va y si quieres
te vas de paseo con él,
no dudes si eso prefieres,
pero hay más cosas quehacer,
disfrutar los mil placeres
que el mundo te da a escoger.
Soy consciente de mi edad
más no es caso decidido,
de que yo sea un viejo ya
por los años que he vivido,
la muerte es punto final,
pero no está en mi camino.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
SOY UN LOCO
Antonio Morelos – México
Soy un loco, por ser loco
no acepto la ingratitud,
porque se que poco a poco
se irán mis años de luz,
pero aún loco, necio y todo
lucho por paz y quietud.
Soy neurótico y quizá
no encuentre la causa de ello,
quizá influyó mi edad
más tampoco tengo miedo,
si eso me puede pasar
amaré más lo que quiero.
Soy necio por lo que quiero
quizá mi edad me lo exige,
no tengo el miedo si muero
porque se mi lucha es libre,
si me aman, yo también quiero
y si no, esta vida sigue.
La esquizofrenia llegó
y no solo de visita,
yo no supe como entró
fue silenciosa y solita,
quizá mi edad la invitó
y ya la tengo en mi vida.
Neurótico, necio y loco,
quizá también testarudo,
suelto la rienda a mi potro
para cambiar este mundo ,
luchando talvez muy solo
sin malgastar un segundo.
Soy un demente también
porque a veces río solo,
no hay razón lo se muy bien
por eso no me acongojo,
mi edad también puede ser
de que sea demente y loco.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
MADRECITA LUJANERA
Raquel Olay de Leanza – Argentina
Llegaste desde muy lejos en una antigua carreta
tirada por fuertes bueyes que unos paisanos arriaban,
pero tu amor fue más fuerte y allí la dejó varada
a orillas del Rio Luján para asentar tu morada.
Yo te ruego Madrecita por nuestro pueblo argentino
que se encuentra confundido, enfrentado entre hermanos,
enséñanos a vivir unidos sin ofensas ni agravios
que sepamos respetarnos viviendo en paz y armonía,
que ninguno nos separe por intereses mezquinos.
Si todos somos tus hijos y nos amas por igual
no podemos ofenderte , Madre por Dios te lo pido,
ya sufriste suficiente al ver a tu Hijo en la cruz
llévanos por buen camino que nos conduzca a Jesús,
Que lindo poder decirte Madrecita dulce y santa,
hoy tu pueblo te venera con un amor entrañable,
por ser sencilla y amable, por ser Madre misionera
porque elegiste este suelo y así sentirte bien cerca
curaste nuestra orfandad, Madrecita Lujanera.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
OLGA NOEMI
Ricardo E. Quattri – Argentina
Desembocar en tu acantilado
ya exhausto y pleno,
ya adormecido en sueños
descansados del día.
Mecerte una vez más
en edulcorado temblor.
Misterio entonces,
con ojos cerrados al deseo.
Entregados nuevamente,
los labios se perciben
en total esplendor.
Se acarician, se beben.
Resueltos, intensos.
Nos mecemos y exploramos.
Más intensa la avidez del alma.
Nos unimos hasta desaparecer
todo límite.
Convivimos en un mismo ser.
Nos despedimos,
guardados uno en el otro.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
MI ÁNGEL
Ricardo E. Quattri – Argentina
Esa última noche, mi amor, cómo te amé.
Solo Dios sabe cuánto.
Y te besé los ojos
que me dieron mil miradas de amor.
Te besé las manos
con que me acariciaste todo
y que siempre supo asirme caminando
este sueño juntos que transitamos.
Te besé los pies, tu delicado paso
que acompañó mis pasos tantos años.
Te besé la frente que fue un milagro
que me pensase extrañándome.
Te besé las mejillas que acaricié sin pensarlo, siempre.
Porque fuiste mi bálsamo.
Te besé los hombros y tu cuello amado
que desató cada noche de enamorado,
la pasión de estar amando.
Te besé los hombros
que fue el arranque de cada abrazo,
que me regalaste en sueños, alados.
Y tus labios,
que me dieron el milagro de tus besos,
y me regalaron el preciado halago del… te amo.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
MAGNOLIOS
Victoria Ramírez – Nicaragua
La mitad de los quemados de la Posta Central
se han quemado a sí mismos
con bencina o con alcohol
se han fosforado
desde la ventana que da hacia Portugal
se pueden ver los magnolios
allá adentro las vendas resplandecen
como lámparas de sal
me pregunto quiénes son esa mitad
de los quemados
si acaso comentan el origen del fuego
o esas mujeres que fueron bellas
se tocan la cara y piensan en sus maridos
y si se sientan en torno a una hoguera
se abrazan como una tribu volcánica
les sienta bien el alivio
de la sobrevivencia
para ellas las llamas han suturado las costuras
y caminan como santas averiadas
con la dignidad rota para que las reciban en el cielo
y si todos pudiéramos revertirnos
volver visibles nuestras grietas
correría el agua a través de nosotros
¿nos traspasaríamos, nos arruinaríamos?
nuestras hendiduras nos impedirían mentir
entonces si me afirman
que la mitad de los quemados de la Posta Central
son un porcentaje a lo bonzo
puedo mirar sus magulladuras
desear sentirlas como se supone que se sienten
sulfurarme como se supone que debo sulfurarme
y sentir los magnolios y fumarme las colillas
juntar los encendedores que dejan en mi casa como trofeos
o medallas o estatuas milenarias
rendir en cada chispazo homenajes modestos
tener altares como ofrendas colgando de las paredes
oír con tristeza los anuncios de la radio
los pequeños incendios
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝
SIEMPRE DETRÁS DE TI
Jesús H. Rodríguez Sánchez – Venezuela
A pesar de que corres con aliento
siempre de prisa, siempre, sin frenar,
disfruto de tu paso al caminar
y de tus faldas rítmicas al viento
Con gracia se destapa tu rodilla
al ritmo que le impone tu cadera
y tu rizado centro yo quisiera,
que siempre me sirviera de almohadilla.
No te quiero alcanzar aunque pudiera
porque ese ritmo de tu movimiento,
me colma de placer la vida entera.
Me llega como invierno en primavera
y me riega el follaje del aliento
al vaivén de tu linda cabellera.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝
CONMIGO
Jesús H Rodríguez Sánchez – Venezuela
Desde que tú estás conmigo,
ha cambiado el firmamento
y más dichoso me siento
porque estoy bajo tu abrigo;
en secreto te lo digo
que voy de la dicha en pos
para que escuches mi voz
susurrándote el oído
que yo nunca había tenido
una bella como vos.
Viajo con mis alegrías
como el viento en el planeta
y esa dicha se respeta
en las noches y en los días,
escuchando melodías
y extasiado en lo solaz
por la dicha que me das
con tu actuación cariñosa
tan atenta y tan preciosa,
porque eres buena y capaz.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝
LA CUMBIA
Sandra B. Romeo – Argentina
Se opacan los sonidos
de la noche.
Música de pájaros
en mis oídos mañaneros.
Abro mis ventanas
al paisaje verde
y me ataca mi vecino.
Entiéndase bien:
no me pega,
escucha cumbia.
Sus ruidos
se adhieren a mis paredes
y «qué felices somos los cuatro»
parece que no recuerda
que vivo sola.
Las palabras trepan por mis cuadros
«con la pollera amarilla»
mientras «saca la mano Antonio
que mamá está en la cocina».
Mis gatos aúllan como posesos
cuando «borracho yo voy cantando»
se le enreda en las patas.
A la hora de la siesta
«se comenta
que el pibe cantina
ganó la lotería».
Llega la tormenta.
Lluvia de piedras
sobre el equipo de música
de mi vecino cumbiantero.
Silencio cargado de presagios.
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SOLO CONOZCO MI SOMBRA
María Guillermina Sánchez Magariños – Argentina
A Susana Dietrich
Poner pie tras pie
donde pisa mi sombra.
Sus brazos se aferran
a mi espalda.
Mi sombra tiene miedo.
Mi sombra solo conoce
un camino de espinas.
En su silueta
se adhieren las moscas
para poner huevos
de nuevas sombritas.
No sea cuestión
de quedarse sola.
Si por un desliz
camino al filo de la penumbra,
me empuja en forma solapada
fuera de los tonos de luz.
Debo cortar
tanta dependencia,
tanto silencio candado.
Invitarla a conocer
el lado luminoso
de los girasoles.
Mostrarle
caminos llanos
donde perder
el miedo.
Que hay una luz esperándola
para ser su aliada.
Mi sombra me ha dejado
casi sin darse cuenta
tras una claridad de mariposas.
Soy libre
y estoy lista
y empiezo quererme.
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RODA PARA CELEBRACIONES
Hamilton Sánchez Estrada – Nicaragua
Me da frío cuando tu aliento me besa el olfato
en días que se parecen a un primer te amo:
En esos días los huesos se lloran hasta derretirse
y las rolas llaman una vez más al deseo.
En esos días los gritos se salen
como el de un caballo que se enciende
en una noche de sábado
y baila hasta el punto de morir violado.
Tengo frío en los días cálidos:
es entonces cuando tus besos me pegan
en los dientes,
en la frente
y el ombligo
hasta dejarme tirado en el suelo
buscando tu camino en los pasos.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
YO SOY DIRECTOR DE ORQUESTA
Hamilton Sánchez Estrada – Nicaragua
Movía mis manos marcando el tempo:
salían las negras, las corcheas, las blancas
y a los timbales le tiraba solo semicorcheas.
La gente bailaba y gritaba
al son del grupo de marimba que yo dirigía.
Al finalizar el show todos se retiraron.
Me di la vuelta, recogí mis cartones y mi abrigo del suelo
(en su bolsillo aún habita su foto)
cuando uno de los músicos me llamó
y me regaló la comida que le habían dado.
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POEMA DEL MAR
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México Argentina
El suntuoso y panorámico océano…
¡Aviva la inventiva!
Impresiona, encumbra la esencia mía.
Aguas de líquido concentrado,
desde hace centurias
transitan en vaivén.
El mar, galería subterránea
aguarda visitantes.
Alfaguara de inspiración
Para: literatos, trovadores,
intelectuales, creadores, cronistas,
investigadores, navegantes y eruditos.
Alcanzados por su impresionabilidad
y exquisitez de embrujo.
Con su exuberancia,
espaciosidad y fiereza,
ha gestado honra
y fascinación en el humano.
El mar nos descubre
con su desierto de agua.
Espejo de belleza en éste planeta
¡Exhibes magia encerrada!
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FUERTE VENTURA (Islas Canarias)
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México Argentina
Isla fascinante…
tu configuración traslada a evocar
desde el catamarán, filmes Hollywoodenses.
Luces enigmática, invitas a ser calada.
Posada en la “guagua” arranca la aventura.
Voy explorando tus contrastes.
Ortografía misteriosa: mesetas, arenales,
macizos con polifacéticas tonalidades,
contrastan con las cumbres de dunas.
Tierra pigmentada en colores: granate
ocre, crema, naranja, verde y negro .
Matorrales, cactáceas y palmas.
Playas paradisíacas con arenas
albinas hasta color carbón.
Mares con aguas polícromas,
diamante, turquesa y zafiro.
Temperatura cálida dentro toda la región.
Contemplas gran actividad turística.
Vislumbras casonas formidables
en medio de la nada, aldeas pequeñas,
y ciudades en expansión con motes extraños.
Fauna introducida con: ovinos y camellos.
Cuantiosas aves en su pluralidad migratorias.
Fuerte Ventura es un territorio
¡que te hace sentir aterrizada en otro planeta!
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
REGALOS DEL ALMA
Yani Tugores – Uruguay
Estoy sumida en el silencio
donde mi voz se esconde,
donde mi piel se asemeja
a un mapa gastado
y las manos, vacías de numen,
me abandonan.
Donde el antiguo yo
se desmorona lento, muy lento,
sin hacer ruido,
en un abismal mutismo.
En sepulcral caída
me fui abandonando
hasta tocar fondo.
No hubo estruendos,
solo un suave crepitar
del cuerpo sombrío.
De pronto, un temblor,
me sacudió el centro.
Todo mi ser se estremeció.
Una explosión de luz nacía
después de una larga oscuridad.
Estaba doblegada, sí, pero entera.
Ahora,
el agua fresca
recorre mis surcos olvidados,
limpia el polvo acumulado,
sana viejas cicatrices.
Reacomodo mi eje
como un pájaro que rehace su nido,
después de una tempestad.
Mis ramas resurgen
desde la raíz más profunda,
y procuran un nuevo amanecer.
Se anclan mis suspiros definitivamente.
Soy semilla nueva
dispuesta a ser sembrada.
Florezco.
Renazco a la vida,
al amor, a la alegría, a la fe.
Paso a paso, en silencio,
sin pedir permisos.
Respiro un aire impoluto,
piso una tierra fértil,
nado en aguas límpidas.
Y las manos
que estaban vacías,
se llenan de palabras.
Por fin puedo regalar
trozos de mi alma,
a oídos ajenos
y a mi propio ser.
❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞❝ ❞
CRÓNICAS Y ENSAYOS – ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“El aroma del mundo cabe en una crónica.”
✦ COLABORADORES ✦
✦Ilka Oliva Corado – Estados Unidos
✦Gustavo Páez Escobar – Colombia
✦Elspeth Gormley – España
✦Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
✦Fran Serrato – España
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LA RESISTENCIA A TRAVÉS DE LA CULTURA Y EL ARTE
Ilka Oliva Corado – Estados Unidos
Mi expresión escrita nació de mi inexpresión verbal. Nunca he podido comunicarme con los humanos, dentro de mí habitan mundos y volcanes en erupción, pero por fuera son un témpano, la tosquedad misma. Me cuesta acércame a las personas, no soy tímida al contrario soy atrevida, tengo facilidad de palabra gracias a mi Alma Mater, el mercado donde crecí vendiendo helados, esa experiencia me enseñó a salir al paso y a buscarme la vida al trote, la vergüenza no sirve para la sobrevivencia; entonces gracias a aquellos años saliéndoles al paso a los comensales para ofrecerles los ricos helados que vendía y tratar de convencerlos prácticamente haciendo piruetas en el aire, puedo expresar mi opinión sin ningún problema, auto presentarme, conversar de puntos varios. Pero los sentimientos no, cuando se trata de sentimientos y emociones mi mundo es completamente aislado e inhabitable. Soy un vacío insondable.
Empecé a escribir poesía a la edad de los 13 años, cuando vivía en Ciudad Peronia, el arrabal donde crecí, en Guatemala. Pero el trabajo del día a día era demasiado que no quedaba tiempo ni para comer mucho menos para el ocio, el ocio fue catalogado como haraganería y haraganes en el arrabal no existen la necesidad obliga a ir contra reloj; entonces esos 10 o 15 minutos que yo tomaba al día para escribir significaban dejar de limpiar el gallinero a las horas o limpiar el chiquero a las horas, dar de comer a los animalitos de forma puntual y ordeñar las cabritas a su hora, un retraso de cinco minutos provoca un descontrol para quienes hemos vivido al trote: el arrabal lo sabe. Cualquier sueño, cualquier anhelo fue fulminado por el hambre, el frío y la pobreza. En las capas que recubren la pureza del alma, en la más profunda se encontraba mi amor por la pintura, fue bloqueado de un portazo en la nariz contra la realidad. Bloquear la poesía y el arte ayudaron a mi sobrevivencia en aquellos años, porque para qué iba a anhelar algo que era imposible, unas acuarelas eran un lujo que los niños en Peronia no nos podíamos dar. Escribo estas palabras con honestidad, sin afán de dramas innecesarios, pero con la responsabilidad que me obliga a relatar la esencia del arrabal…, porque estoy segura de que no soy la única que bloqueó y se dio con la cabeza contra la pared, ardiendo en furia por no poder ilusionarse con una realidad distinta a la que le tocó vivir.
Con los años emigré, joven, a los 23, llegué con toda la leche a dejar lo que me quedaba de pulmones en los pisos de las mansiones donde trabajé de empleada doméstica en Estados Unidos, aquí continuó mi labor de mil oficios con los que crecí, también buscándome la vida al trote solo que indocumentada, sin estatus de nada ni de ser humano. Las razones de la angustia y el miedo de los indocumentados son distintas a las del país de origen, pero es angustia al final de cuentas. Aquí mi inexpresión se volvió un ahogo, un dolor sordo, un nudo de sal en la garganta; provocados por la añoranza, la depresión post frontera, el estigma y el bloque de hielo enorme como muralla que era el idioma inglés, mismo que yo desconocía por completo. A los 6 años de emigrada, cansada de todos esos años sin poder dormir de corrido ni una sola noche por las pesadillas provocadas por los recuerdos de mi experiencia en la frontera, una madrugada comencé a escribir un poema que lo terminé cuando salió el sol. Y fue una catarsis total porque lloré cada letra. Lloré por mi frustración, por mi descontento, por el dolor de sentirme lastre. Ese poema al que yo titulé Nostalgia, fue la luz de un nuevo día en mi vida, una pequeña rendija de una ventana, diría que fue como el rocío del amanecer. Un amanecer que duró otros largos años porque mi proceso fue lento, pero lo sobrellevé con la escritura, primero con poemas, luego con relatos y después con artículos de opinión. Poco a poco fue reabriendo las heridas que estaban sin cerrar y las encaré, las traté de curar quitando costras y sangre podrida para ventilarlas y dejar que cicatrizaran a su paso, a su tiempo. Y eso ha sido la escritura para mí, una cura. Una pócima que le ha permitido a mi espíritu sanar su dolor. El dolor de la exclusión, de las sobrecargas de trabajo desde mi infancia, de la incomprensión, de los golpes recibidos, del racismo, de la pobreza. Porque sí, a nosotros los obreros nos han obligado a vivir la crudeza de la pobreza y la exclusión.
La pintura llegó muchos años después de aquel anhelo de infancia, llegó en la diáspora, después de varios años escribiendo, imagino que emergió de lo más profundo de mi alma cuando me había sacado ya varias espinas gracias a la escritura. Porque mi terapia han sido las letras. Llegó de forma inesperada y ha sido un regocijo para mi espíritu, el placer absoluto, la paz. Mi pintura refleja la paz de mi espíritu. Sucede lo contrario que con la escritura, con la escritura yo puedo expresar mi enojo, mi frustración, mi descontento, conmigo misma y con el sistema, en cambio con la pintura sólo brota de mi alma la tranquilidad y vuelvo a ser niña, no puedo verme como mujer adulta en la pintura, en la pintura soy niña. Y soy una niña feliz, como debe de ser la infancia de todos los niños en el mundo.
Desconozco de técnicas, desconozco completamente de los fundamentos del arte, de la escuela del arte, no puedo darme el lujo de tomar clases de pintura, no pagaría la renta si lo hiciera. Porque aquí también soy obrera y vivo al día. Para comprar mis pinturas, mis pinceles y mis lienzos he tenido que ahorrar, lo hice mi prioridad, ajustando y dejando de comprar otras cosas de primera necesidad. Porque para mí es muy importante acariciar este amor, alimentarlo, cobijarlo, este amor de niña que necesita mi abrigo o más bien, yo soy la que necesita ese amor y ese cobijo de esa niña que apareció de pronto con sus colores encendidos para que me reconcilie con mi infancia. Con la pintura he aprendido a defender quién soy, lo que soy, a defender mi esencia, a tener muy claro que mi estilo es mi estilo y que hacer las cosas a mi manera ha sido mi camino siempre, es decir; ser auténtica, aunque el mundo me cierre las puertas en la cara.
Y también he aprendido a que no hay necesidad ni espacio para la frustración y el enojo, porque claro está, tengo limitaciones porque mis manos no están familiarizadas con los pinceles y las técnicas, pero como todo en la vida se aprende y lleva tiempo y práctica. Pero tomar un pincel y poner los colores sobre el lienzo es ya para mí una realización. Es mi realización personal. Lo demás, lo demás la verdad no importa. Y siempre me han gustado las cosas simples, yo misma soy muy simple, no escribo con palabras rebuscadas y no busco en la pintura los excesos.
Tengo varias series, una de mis favoritas es la serie de la Mamá África a la que reverencio y quiero, por ser la raíz, mi raíz pero la raíz de todos los continentes y de quien he heredado mi cabello y mi color de piel. Está la serie Raíces, y la última en la que he estado trabajando que es la serie Mi familia, que se trata de las cabritas con las que crecí, los amores de mi vida, con la únicas con la que puedo ser yo, con las únicas con las que me puedo expresar. La serie Mi familia, es el amor puro a las cabritas.
La escritura es la expresión de mi alma, pero la pintura es la realización de mi espíritu. Quien quiera conocerme solo tiene que ver mis pinturas, me conocería mejor que conversando conmigo en persona. Y como todo lo que hacemos o dejamos de hacer en la vida es un acto político, yo sigo escribiendo y pintando por necedad y por resistencia. Mi esencia siempre fue ser necia, por necia recibí grandes palizas y fui excluida y por necia elevo mi voz en la escritura y mi espíritu en la pintura.
Porque el día que no esté más en este mundo quiero que cuando una niña de arrabal de sienta sola, desechada, violentada, excluida y se sienta un lastre, sepa que también en otros tiempos, otra niña de arrabal que creció en la pobreza como ella, que fue agredida y desechada se sintió como ella y después de darse con la cabeza contra la pared y anegarse en alcohol, comenzó a escribir y a pintar y ambas cosas le dieron sentido a su existencia. Quiero que esa niña sepa que vale la pena y la alegría resistir.
Será mi abrazo, mi cobijo de hermana para esas niñas, y estoy segura de que el tiempo me permitirá ese reencuentro con ellas, aunque yo ya no esté físicamente, porque todas las almas que están destinadas a coincidir se encuentran en el momento justo. Como yo he encontrado otras almas de ancestras que me han abrazado y cobijado como hermanas desde distintas partes del mundo y de la historia.
Mi legado para ellas, niñas de arrabal es la resistencia a través de la escritura y el arte.
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UN PAÍS DE OLVIDOS
Elspeth Gormley – España
A veces me pregunto si en Estados Unidos recuerdan quiénes fueron. No quiénes son hoy, sino quiénes fueron al principio: un país levantado por manos que venían de lejos, por acentos que chocaban entre sí, por esperanzas que cruzaron océanos enteros. Un país que nació del movimiento, del desarraigo, del miedo y del deseo urgente de empezar de nuevo.
Porque, salvo las generaciones más recientes y los pueblos originarios -los únicos verdaderamente anteriores a todo-, la inmensa mayoría de los estadounidenses descienden de inmigrantes. De personas que llegaron con frío, con hambre, con lo puesto, con un futuro que todavía no existía. Y sin embargo, hoy vemos deportaciones, detenciones masivas, familias separadas, interrogatorios interminables, incluso ciudadanos con nacionalidad obligados a demostrar una y otra vez que pertenecen al país donde nacieron. Una contradicción tan grande que roza lo grotesco.
Entonces surge la pregunta inevitable: ¿Cómo puede un país nacido del movimiento castigar ahora el movimiento?
¿Qué está pasando en Norteamérica para que la memoria se haya vuelto tan corta? ¿En qué momento se olvidó que la diversidad fue su cimiento, su fuerza, su identidad más profunda? ¿En qué instante se decidió que el origen ajeno era una amenaza, cuando el propio origen fue exactamente el mismo?
Quizá la respuesta esté en algo tan humano como el miedo. Miedo al cambio, miedo al otro, miedo a perder un lugar que nunca fue del todo propio. O quizá sea simplemente que la historia, cuando incomoda, se guarda en un cajón y se tapa con una bandera.
Pero la crónica no busca sentencias, sino preguntas. Y la pregunta que queda flotando es esta: ¿Puede un país renegar de su origen sin perderse a sí mismo?
No tengo la respuesta. Solo sé que la memoria es un territorio frágil, y que cuando un país decide olvidarla, no solo repite sus errores más antiguos.
También empieza a convertirse en aquello de lo que un día quiso escapar.
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UNA PASIÓN ARGENTINA
Gustavo Páez Escobar – Colombia
Historia de una pasión argentina, de Eduardo Mallea, me acompañó en el viaje que hace varios años realicé a su país. Comencé a leer el libro dos días antes de abordar el avión, continué la lectura en el largo itinerario a Buenos Aires, y a la postre -de regreso otra vez en Bogotá- supe que había percibido una imagen clara de Argentina.
Todo viaje debe tener un objetivo cultural. Los turistas superficiales, incapaces de apreciar la cultura de los pueblos a través de los tesoros que cada nación exhibe, carecen de sensibilidad para el arte y de vocación para la historia. Solo ven lo aparente, lo fastuoso o lo trivial.
Mientras en los inicios de la primavera entrábamos a Buenos Aires, apareció de repente, en medio de una madrugada apacible, la ciudad espléndida, llena de soberbias avenidas, airosos edificios y preciosas residencias. Buenos Aires es una ciudad cosmopolita abierta a todos los extranjeros. Tiene sangre europea: sus primeros pobladores fueron italianos y españoles. Varias calles recuerdan las de París, Madrid, Barcelona o Londres. Argentina, a pesar de su extensa superficie, está poco poblada y en algunos parajes es tierra desierta. Alrededor del 87 % de sus habitantes reside en las ciudades. La Patagonia argentina, que se une con la chilena hasta llegar al estrecho de Magallanes, y entre las dos crean una de las estampas más fascinantes del planeta, se caracteriza por sus glaciares de hielos milenarios, que se revisten de un blanco purísimo y forman grietas con resplandores azul y violeta.
Para tener una idea de la pampa, los programas turísticos ofrecen la visita, durante un día entero, a una de las estancias rurales localizadas en la provincia de Buenos Aires. Así llegamos a Santa Susana, a más de una hora de la capital. En los jardines de la entrada, bellas muchachas vestidas con atuendos típicos saludan a los turistas y les ofrecen las ricas empanadas que constituyen una de las comidas favoritas del país.
Vienen luego los vinos, las cervezas y los refrescos, mientras la parrillada, el atractivo central de la fiesta, hace ojitos al fondo del amplio salón que alberga a turistas de todo el mundo. En los potreros, los gauchos hacen destrezas con los caballos y de esta manera demuestran que como hijos de la tierra bravía nacieron para las faenas de la doma y el rodeo. Desde pequeños aprendieron el arte de amaestrar caballos y resistir temporales. El gaucho es trabajador incansable de la vida rural. Posee fuerza, arrogancia y coraje para enfrentar su severo destino. Ama la libertad y corre como el viento. Montado en un caballo y provisto de la rastra, la faja, el rebenque y el pañuelo, es el soberano de las llanuras.
Estamos en la legítima pampa. La cantada por José Hernández en Martín Fierro y por Ricardo Güiraldes en Don Segundo Sombra. Para armonizar con el momento, voy a tomarme un mate a la salud de mis lectores. Un gaucho no puede prescindir de esta infusión legendaria. Es la bebida nacional por excelencia, que ha pasado de generación en generación hasta volverse uno de los mayores íconos del pueblo argentino.
La Patagonia comienza en Bariloche, ubicada a dos horas de avión desde Buenos Aires. Sitio encantador, pulcro y amable, donde se respira una paz edénica. El sitio es célebre por la confección de deliciosos y artísticos chocolates, arte aprendido de sus primeros pobladores (emigrantes alemanes, austriacos y suizos). Bariloche limita con el fantástico lago Nahuel Huapi, alrededor del cual se extiende el parque de 710.000 hectáreas que lleva el mismo nombre.
En este recorrido hallamos otros lagos menores conectados entre sí, lo mismo que varios ríos míticos que fertilizan una amplia extensión de bosques nativos.
Es un valle encantado. Villa Traful parece irreal: se trata de una aldea mínima, de 500 personas (yo diría que invisibles), adormilada en aquella zona de silencio como si fuera un sueño profundo de la montaña. Entre sus bienes singulares cabe citar la Piedra del Viento, roca gigante que posee una puerta de madera asegurada con candado. ¿Qué se ocultará en aquel misterioso laberinto?
La tierra no se vende a ningún precio. Algún extranjero logró al fin, luego de mucha insistencia y no menos paciencia, que le vendieran media hectárea de aquella tierra dormida, pero por ella le pidieron ¡400.000 dólares! Negocio imposible.
Volvamos a Buenos Aires. Cerca del hotel Nogaró, donde nos hospedamos, está el nervio palpitante de la ciudad: la Plaza de Mayo, testigo de los sucesos más trascendentales de la vida política y social del país, que debe su nombre a la revolución del 25 mayo de 1810, la cual inició el proceso de la independencia.
En aquel sector se hallan la Casa Rosada, sede oficial del Gobierno; la Catedral Metropolitana, donde reposan los restos del general San Martín; el Cabildo, el Banco de la Nación y otros organismos tradicionales.
En el centro de la plaza se erige, en honor de la libertad, un majestuoso obelisco, y la circundan la Avenida de Mayo y la Avenida 9 de Julio, las dos arterias más importantes de Buenos Aires. Son famosas las reuniones que las “Madres y Abuelas de Mayo” realizan aquí desde viejos tiempos para recordar por este medio a los miles de familiares desaparecidos en la llamada Guerra Sucia de los años 70. Y aquí se congregan, de modo permanente y como si fueran parte del paisaje, grupos de manifestantes que lanzan sus protestas hacia la Casa Rosada, para que el presidente las escuche.
Los argentinos son muy apegados a sus costumbres y tradiciones. Pregonan su comida criolla, y no exageran la ponderación: la gastronomía del país goza de merecida fama internacional. El churrasco, por supuesto, es el campeón de los platos autóctonos y nadie regresa de la Argentina sin haber saboreado tan exquisito manjar. Eva de Perón es un mito que brota a flor de labio como un símbolo social Buenos Aires es febril y seductora. Tiene alma femenina. Su actividad comercial palpita en diversos escenarios, como la Calle Florida, zona peatonal llena de atracciones para el turista que busca novedades; o San Telmo, sector de talleres artesanales en medio de preciosas casonas; o Puerto Madero, a orillas del río de La Plata (el dios tutelar de la ciudad), pintoresca área dotada de importantes oficinas bancarias y lujosos hoteles y restaurantes; o La Recoleta, barrio aristocrático que tiene sus orígenes en el siglo XVIII -cuando los padres franciscanos construyeron el convento y la iglesia de Nuestra Señora del Pilar- y que hoy ostenta refinadas boutiques y tentadores restaurantes.
Hacemos un detallado paseo por La Recoleta y llegamos al legendario cementerio del barrio, obra fundada en 1822 por los monjes recoletos. Es un recinto famoso por el arte que atesora en mausoleos, tumbas y esculturas. A este camposanto fue traído el cadáver de Eva de Perón luego de los continuos traslados de que fue objeto a raíz de la implacable persecución política que se desató contra ella. Su cadáver se convirtió en un cuerpo político. Un cadáver embalsamado que deambuló por muchos lugares clandestinos, incluso del exterior, huyendo de la sevicia de sus enemigos.
El escritor Tomás Eloy Martínez, con los episodios estremecedores que narra en su novela Santa Evita (1995), ha agrandado la leyenda alrededor del itinerario infamante que recorrió, ya muerta, la mamá de los “descamisados”.
Otro escritor, refiriéndose a tan bochornoso capítulo de la vida argentina, habla de la “novia hermosa, melancólica y profanada por la vida en el corazón de su larga muerte”. Gardel y su tango son parte esencial del ambiente y del folklore argentinos. No podíamos regresar a casa sin ir a visitarlo en el cementerio de la Chacarita. Lo hacemos en un día de lluvia intensa, excepcional dentro del buen tiempo de la temporada. Y allí lo encontramos en su grandiosa estatua de bronce, sonriente y varonil, en medio de flores frescas y de mensajes escritos que evidencian la idolatría de la gente. Gardel está en todas partes, con increíble poder de ubicuidad: en San Telmo, en el Caminito, en La Ventana, en Señor Tango, en las tiendas de discos, en las librerías, en los suburbios, en los clubes, en las innumerables tanguerías y academias de baile, en cada esquina, y sobre todo en el alma del pueblo. A 33 kilómetros de Buenos Aires está localizada la ciudad de Tigre, punto ineludible de atracción. Hacia allí viajamos en bus, luego tomamos un tren hasta San Isidro, pintoresco sitio de artesanías, y al final nos embarcamos en el catamarán, la embarcación que nos lleva al delta del río Paraná, donde se goza de un maravilloso recorrido en medio de islas, arroyos, ranchos y canales.
Y si se trata de buscar un ambiente de religiosidad, está el parque temático de Tierra Santa, obra exclusiva en el mundo. En un predio de siete hectáreas, a poca distancia del centro de la ciudad, se representa, en más de mil figuras humanas y de animales de tamaño natural, la vida de Jesús de Nazaret desde su nacimiento hasta su resurrección. Todo en este parque es sobrecogedor. La emoción final se obtiene con la aparición de Cristo resucitado, en una imagen de 18 metros de altura que se mueve en lo alto de la montaña bajo los efectos deslumbrantes de la luz y el sonido.
Esta es la Argentina visible, la que se ve en todas partes, la de la fiesta y el ánimo alborozado. Dejo para otro capítulo a la Argentina invisible, la recóndita, la que llega al alma del escritor viajero a través de los libros y del clima espiritual. Esa Argentina la analiza Eduardo Mallea en Historia de una pasión argentina, sin dejar de contemplar el ámbito externo.
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ANÁLISIS DE LA NOVELA LOS SIETE LOCOS DE ROBERTO ARLT
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
Publicada en octubre de 1929, la novela de Roberto Arlt, Los siete locos, logra dos cometidos importantes y novedosos para la época: el primero de ellos fue comentar los problemas sociales que asolaban a la Argentina en ese período de los años 20´. En ellos incluyó sus reflexiones y puntos de vista filosóficos, que de alguna manera se anticiparon a la corriente del existencialismo. En segundo lugar, eligió escribir giros del lenguaje porteño, que incluso le valieron críticas, porque muchos pensaban que no quería usar expresiones correctas. Pero justamente aquí, es donde se conjuga la novedad de la obra, una crítica social con una marcada imagen realista, más la aportación de un estilo literario propio e innovador.
Arlt refleja el sentido de la vida, el amor, la muerte, el absurdo existencial y con ellos construye una feroz crítica al canon impuesto. Y no es solamente a la sociedad, sino también a la literatura, a las condiciones humanas y a la existencia, que parece tener más de quimera que una construcción sólida con la cual se pueda vivir. Nos refriega en la cara nuestra propia vida y hace que la veamos tal cual es, desnuda, despojada, hermosa y espantosa, como solo los mejores escritores lo han podido lograr.
En esta obra se presentan tres aspectos diferentes: uno psicológico, uno policial y otro den fantasía. La novela presenta desde las primeras páginas un relato objetivo, conducido en tercera persona por un narrador omnisciente que en el texto toma el nombre de “comentador” y que ingresa en la obra como un cronista a quien el propio personaje le hace sus confesiones Pero rápidamente se pone de manifiesto que la labor del narrador es mucho más complicada que describir los principales pasos que llevan a su protagonista Remo Erdosain, de la angustia a la desesperación. La objetividad de los hechos narrados, que son crueles, es secundaria. Existe un núcleo central (la conciencia de Erdosain), con lo que se logra dar mayor énfasis a su tragedia individual, al mismo tiempo que da la impresión de objetividad, de distancia. Por otra parte la narración presenta oraciones cortas, incisivas, cortantes, que lanzan un reto a quien las quiera recoger.
Arlt tuvo una niñez triste y dura, debido principalmente al problema económico que asolaba a las grandes masas de inmigrantes llegadas al país, y al autoritarismo de su padre, inmigrante prusiano, de rígido carácter, que provocó la huida de su hogar de muy joven, dejándole un recuerdo desagradable que incluso lo refleja en las palabras de su principal protagonista de la novela. Sus personajes pasan desde el absurdo a lo ideológico, donde es prácticamente imposible encontrarle un sentido a la vida. El mismo Remo Erdosain explica que esta no o tiene, y es igual seguir cualquier corriente. Todos los protagonistas viven encerrados en sí mismos, tienen una preeminencia en sus propios fracasos, con una perspectiva de liberación que solo puede llegar con un suceso sorprendente, pero que ellos mismos consideran improbable.
Ambientada en la Buenos Aires de la década del 20´, Los siete locos, impone una teatralidad en cada uno de sus personajes, que es minuciosa, pulida y muy exacta. Cuando el lector se sumerge en la trama es difícil no ver a esos intérpretes corporizados. El escritor refleja sus experiencias importantes, se aleja de lo clásico, la tradicionalidad, para poner a contraluz, la realidad de la Argentina que a él le interesaba. Cubiertos de angustia y suciedad, sus personajes pintorescos deambulan por los suburbios, en los arrabales, en los rincones oscuros de la capital. Arlt cimienta sus ficciones con noticias que va reuniendo de varios lados. Lo que aparece como un enloquecimiento de pura imaginación, fue extraído de noticias periodísticas. En EEUU, para esa época, se había descubierto una organización secreta denominada “La Orden del Gran Sello”, que tenía por misión, casi las mismas que el autor hace aparecer en las novela. Por otro lado, se supone que este presunto golpe que dará el Astrólogo, junto con todos los demás personajes, fue premonitorio de la revolución del 30´, en la que el general José Félix Uriburu y Agustín Pedro Justo derrocan al presidente electo Hipólito Irigoyen, provocando la primera dictadura militar del siglo XX, que tuvo éxito.
La novela en su texto escritural tiene tres días de duración, pero lo que caracteriza a esta construcción narrativa, es que la trama casi no avanza, gira en torno a sí misma, porque su clave es lo que pasa en el interior de cada personaje. Se cuentan pocos hechos. Todos son seres que han quedado sujetos a la angustia de su propia individualidad. Sufren por ser como son y cuando buscan “ser”, ellos mismos hacen difícil lograr ese cambio. En esa búsqueda acaban destruyéndose.
El libro se refleja en tres capítulos, que se subdividen cada uno en acápites que tienen un título que aclara su contenido. El primero y el tercer capítulo contienen catorce acápites y el segundo solamente seis, lo que causa curiosidad: ¿por qué no fueron siete para completar así una secuencia que se basa en el número múltiplo del nombre de la novela? La explicación hay que encontrarla tomando en consideración Los siete locos y Los lanzallamas (la continuación) como una unidad, expresándose claramente este hecho, en la introducción de esta última.
Dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, varios escritores abordaron uno de los movimientos intelectuales y culturales, que dejó una huella muy profunda en el pensamiento y las artes europeas, denominado Existencialismo. Pese a que aparece muy ligado a nombres propios como Camus o Sartre, muchos críticos mencionan a Roberto Arlt como el Dostoievski argentino. De hecho el escritor ruso fue uno de los primeros en presentar en sus obras temáticas de corte existencialista, con personajes que bucean a través de novelas de profunda carga psicológica como Crimen y castigo. Otro tanto sucede en este caso con Arlt, que colma su novela con monólogos interiores que tocan el absurdo kafkiano o la perspicacia nietzscheana, dejando entrever lo que se esconde social y moralmente.
La obra de Roberto Arlt resulta más atractiva si lo vemos a la luz de ese movimiento vanguardista que fue el expresionismo alemán. Las actitudes, las discordancias, incluso el vocabulario vulgar que algunos críticos le reprochan, surgen como lo que son: la manifestación de una estética deliberada que ejerce sobre quien lo lee, una atracción muy fuerte. La trama relativamente complicada, en la que el hilo argumental central se mezcla de pronto con episodios laterales, y donde la inquietud de toda novela policial se combina con largas diálogos y conversaciones semifilosóficas, se asemeja al folletín, pero está muy emparentada con la novela Los poseídos, de Dostoievsky, con la cual comparte varios objetivos característicos. Una sociedad secreta se funda para conquistar el poder; pero su desafío es más bien metafísico que político, y su pretensión es alcanzar la destrucción antes que dirigir la sociedad. Sus componentes, en ambos casos, son seres desequilibrados, rodeados por la esquizofrenia o hundidos en ella, en los que se manifiestan, en relámpagos de significado, las tensiones y las contradicciones de todo el ámbito social que los envuelve.
A diferencia del escritor ruso, Arlt propone en sus novelas un foco central (la conciencia de Erdosain), a través del que se da mayor relieve a la tragedia individual y como una sensación de distancia, de objetividad, frente a la organización clandestina que el protagonista integra.
Los siete locos, no es una novela distópica, ya que no cumple con las características de la misma. En realidad pasa a ser una novela grotesca, algunas de cuyas características son: la búsqueda de comunicación por parte del sujeto y la contención familiar no obtenida, que lleva al protagonista a la depresión y a lo patético.
Los siete locos fue llevado al cine en 1973, en la película argentina homónima dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, quien escribió el guion en colaboración con Luis Pico Estrada, Beatriz Guido y Mirtha Arlt. Fue protagonizada por Alfredo Alcón como Remo Erdosain, junto a Norma Aleandro, Thelma Biral, Héctor Alterio y Sergio Renán. En 2015 la TV Pública estrenó una adaptación televisiva de la novela de Arlt y su continuación, con el nombre Los siete locos y los lanzallamas. La misma contó con la dirección de Fernando Spiner y Ana Piterbarg y fue desarrollada por el reconocido escritor Ricardo Piglia, quien realizó el argumento. Fue protagonizada por Diego Velázquez como Remo Erdosain, junto a Carlos Belloso, Daniel Fanego, Pablo Cedrón, Belén Blanco, Fabio Alberti, Leonor Manso, Pompeyo Audivert, Julieta Zylberberg, Claudio Rissi y Daniel Hendler.
Roberto Arlt (Buenos Aires, 1900-1942) fue periodista toda su vida. En sus comienzos, colaboró en la revista Don Goyo, fue redactor del diario Crítica, en el que se dedicó a las crónicas policiales. Y, a partir de 1928, integró el equipo del periódico El Mundo, donde permaneció hasta su muerte y para el que escribió magistralmente textos luego compilados en Aguafuertes porteñas (1933). Sus obras más importantes son las novelas El juguete perdido (1926), Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), habiendo publicado además El amor brujo (1932) y El criador de gorilas (1941) y la colección de cuentos El jorobadito (1933). Como dramaturgo, retrató un cuadro alucinado de la vida burocrática con La isla desierta (1938). Es autor, asimismo, de Trescientos millones (1932), Saverio el cruel (1936), El fabricante de fantasmas (1936), La fiesta de hierro (1940) y El desierto entra en la ciudad (1942).
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LAS BRUJAS DE ESCOCIA BUSCAN PERDÓN
Fran Serrato – España
La abogada Claire Mitchell lidera una campaña para que el Parlamento indulte a 2.500 mujeres asesinadas hace más de tres siglos
Lilias Adie reconoció haber practicado sexo con el mismísimo diablo. Esa confesión, obtenida bajo tortura, valió para que en 1704 un tribunal la condenase a arder en la hoguera por bruja. El castigo nunca se completó porque la mujer apareció sin vida en su celda de Torryburn, un pequeño pueblo escocés. Los delatores creyeron que su inesperada muerte era una prueba irrefutable de sus vínculos con Lucifer, pero los científicos que recrearon su rostro hace unos años sostienen que se suicidó. Lilias fue enterrada en la playa, bajo una pesada piedra, pues los lugareños temían que volviera de entre los muertos para perseguirles. Como ella, más de 3.800 personas fueron procesadas por brujería en Escocia entre los siglos XV y XVIII. Unas 2.500 acabaron siendo ejecutadas, la mayoría mujeres. Tres siglos más tarde, un grupo de activistas ha lanzado una campaña, para que el Parlamento escocés indulte a las víctimas.
Los humanos han invocado fuerzas y seres sobrenaturales desde el inicio de los tiempos. Muchas culturas han reaccionado a esas acusaciones por temor religioso o supersticioso. Es justo lo que sucedió en el siglo XV, cuando se extendió la creencia de que la cristiandad se enfrentaba a un nuevo enemigo. El Papa Inocencio VIII redactó una bula en 1484 para luchar contra la brujería, un tipo de hechicería en la que intervenía el diablo. El documento tuvo influencia en los territorios católicos, pero también fue aceptada por luteranos, puritanos y anglicanos. Desde entonces, la Inquisición se dedicó a quemar herejes y brujas por América y Europa, siendo especialmente virulentos los territorios del Sacro Imperio Románico Germánico. Cuando los Estados feudales se organizaron como monarquías, la tarea se trasladó a los jueces laicos.
La Ley de Brujería estuvo vigente en Escocia de 1567 a 1736. Han pasado casi tres siglos y nadie hasta ahora se ha disculpado por los atroces acontecimientos. La abogada Claire Mitchell busca restituir a las víctimas y, para ello, ha iniciado la campaña Brujas de Escocia Todo comenzó por casualidad, mientras realizaba una investigación sobre el letrado George Mackenzie en la Biblioteca del Colegio de Abogados de Edimburgo. Revisando documentos leyó la cita de una mujer pobre que había sido condenada por brujería. Se preguntaba si podía ser bruja sin saberlo. La declaración le causó tanta impresión que decidió seguir indagando. En Escocia, la caza de brujas fue especialmente feroz, ya que contó con el entusiasmo del rey Jacobo VI. “La campaña tiene tres objetivos: el indulto para los condenados, una disculpa para los acusados y un monumento nacional para recordarles”, explica la abogada por correo electrónico.
Juicios parciales Mitchell sostiene que el 84% de las denuncias en Escocia se realizaron contra mujeres. “La gente creía entonces que eran más débiles y, por tanto, más propensas a caer bajo el hechizo del diablo”, insiste. En su opinión, es “muy importante” reconocer esta grave injusticia. Por eso, en enero de 2021 presentó una solicitud al Comité de Justicia del Parlamento que es quien debe decidir si indulta a las víctimas. De momento, su labor consiste en crear conciencia pública, ya que son pocos los lugares que han resarcido a las víctimas. Salem, en Estados Unidos, ya emitió una disculpa formal para cientos de personas condenadas por brujería. Lo mismo que en España las Juntas Generales de Bizkaia, en 2018. En otros países, como Noruega, se han levantado monumentos públicos como homenaje. Así triunfaron las series policíacas del país sin crímenes. La mujer araña: la víctima de maltrato se convirtió en una asesina en seria
“Los acusados tuvieron un juicio parcial. En ese momento se creía que la brujería existía realmente y las mujeres ni siquiera podían defenderse de las acusaciones”, relata Mitchell. Los calderos y las escobas jamás figuraron como pruebas. Y por supuesto, ningún juez vio el vuelo nocturno de las brujas. Algunos historiadores sostienen que muchas de las acusadas eran mujeres viudas a las que se acusaba sin pruebas con el objetivo de arrebatarles las tierras. De hecho, la crisis económica de finales del siglo XVI sirvió como excusa para intensificar la persecución. Se les culpaba de ser el origen de todas las desgracias. Aunque no se puede saber con exactitud el número de víctimas, un estudio publicado en 2019 por el profesor Michel Porret, de la Universidad de Ginebra, sostiene que Europa sentenció a muerte a casi 70.000 personas, la mayoría habitantes de zonas rurales, y que el 75% de las víctimas fueron mujeres.
España fue uno de los países menos contundente con las persecuciones. La Inquisición abrió 125.000 procesos, pero solo condenó a 59 mujeres, según un trabajo realizado por una treintena de especialistas. Aun así, se produjeron episodios como los de Zugarramurdi, la localidad navarra en la que fueron condenadas decenas de personas en 1609. El especialista Fermín Mayorga explica que el Santo Oficio se mostró muy indulgente con estas mujeres, “siempre y cuando no intervinieran en las oraciones y creencias cristianas”. No obstante, revela que las persecuciones en España correspondieron a los tribunales civiles, que veían en la brujería un atentado contra el orden público. Mayorga relata que solo en Cataluña se han documentado 800 de estos casos. Y concluye: “Se persiguió a personas que conocían plantas venenosas. Muchas mujeres acudían a estas hechiceras para librarse de un marido que las maltrataba. No tenían otra posibilidad”.
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ARTÍCULOS – ENERO
Nota Editorial: Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“El pensamiento toma forma en cada línea.”
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✤COLBORADORES ✤
✤A. Bernés – España
✤Luz Fontana – Italia
✤Elspeth Gormley – España
✤María de los Ángeles Macías – España
✤Ángel Medina – España
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TRAGEDIA EN ALTA VELOCIDAD
A. Bernés – España
A la conmoción por el accidente del AVE en Córdoba se debe responder con rapidez y transparencia en la información.
El choque de dos trenes a 200 km por hora. en medio de la noche cerca de Córdoba es una catástrofe inimaginable que mantiene a España sobrecogida desde la noche del domingo. Da una idea de la dimensión de la tragedia el hecho de que, después de un día entero de búsqueda entre los restos de los trenes, las autoridades aún no eran capaces de dar una cifra de víctimas mortales definitiva, que anoche ascendía a 40 personas. España asiste una vez más al desgarrador ritual de familias buscando a sus allegados y relatos de supervivientes entre los que se intenta adivinar algún detalle que dé sentido a una cosa así. Este es el momento de la solidaridad con las víctimas, del consuelo a quienes han perdido a un ser querido al que esperaban el domingo por la noche.
La secuencia conocida de los hechos deja grandes interrogantes. Un tren Iryo de ocho coches en dirección Madrid descarriló a las 19.45 a la altura de la localidad de Adamuz. Los últimos vagones invadieron la vía contraria. En ese momento, una composición Alvia de cuatro coches que iba en la otra dirección embistió a estos vagones. Los dos primeros coches del Alvia “salieron despedidos”, según la expresión utilizada por el ministro de Transportes, Óscar Puente, y cayeron por un terraplén de cuatro metros. Entre el descarrilamiento y el impacto pasaron 20 segundos, segùn informó el presidente de Renfe, tiempo insuficiente para activar el freno de emergencia Los pasajeros del Iryo hablan de una fuerte vibración antes del accidente. El tren había sido revisado el 15 de enero. El tramo de infraestructura había sido renovado en mayo.
La escena posterior es más propia de accidentes aéreos que de un medio como el tren de alta velocidad, que los ciudadanos han adoptado en las últimas tres décadas como la mejor forma de viajar entre las grandes capitales españolas. La apertura de la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla en 1992, en la que se produjo el accidente, cambió de manera radical la imagen y la percepción de los ferrocarriles españoles. En tres décadas, España ha construido una red de alta velocidad de más de 3.900 kilómetros —la segunda más larga del mundo después de la de China— a una relación calidad-coste que es un ejemplo a nivel global. La liberalización del mercado ferroviario de pasajeros, en 2021, supuso una nueva revolución con la competencia de dos nuevos operadores además de Renfe, Ouigo (propiedad pública francesa) e Iryo (empresa semipública italiana). En los 11 primeros meses de 2025, las líneas de alta velocidad llevaron 40 millones de viajeros.
El nombre de Adamuz, como Angrois, como Paiporta, quedará para siempre ligado a la tragedia. Pero también la conmovedora respuesta de solidaridad y organización de unos vecinos. que salvaron vidas en los primeros minutos y facilitaron la labor de los equipos de emergencia. Frente a lo vivido en otras tragedias recientes, es necesario también destacar el comportamiento de las autoridades en estas primeras horas y los reconocimientos mutuos a la colaboración, el respeto y la profesionalidad. Falta mucho por hacer, especialmente en la atención a las víctimas. Eso no es incompatible con la exigencia de información sobre el accidente según se vaya confirmando. Cuando el presidente del Gobierno dijo ayer » Todos nos preguntamos qué ha sucedido» puso voz a una ciudadanía atónita. “La respuesta” que prometió Pedro Sánchez no puede ser el informe técnico de una comisión que puede durar meses o años, sino una explicación pronta y entendible de los hechos que dé tranquilidad a los ciudadanos cuanto antes.
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FEMINISMOS SIGLOS XX-XXI
Luz Fontana – Italia
El feminismo ha atravesado más de un siglo de transformaciones, luchas y conquistas. No es un movimiento estático: respira, se adapta, se expande. Y aunque sus raíces siguen firmes, las ramas han crecido hacia direcciones nuevas, impulsadas por los cambios sociales, tecnológicos y culturales de nuestro tiempo.
El feminismo del siglo XX: conquistó derechos básicos
Durante gran parte del siglo XX, el feminismo se centró en abrir puertas que estaban cerradas. Sus objetivos eran claos y urgentes:
Era un feminismo que luchaba contra estructuras visibles y muy concretas. Las mujeres reclamaban existir en el espacio público, ser reconocidas como ciudadanas plenas. Fue un movimiento valiente, organizado y profundamente transformador.
El feminismo del siglo XXI: ampliar la mirada
El feminismo actual hereda esas conquistas, pero vive en un mundo distinto. Hoy, las preguntas ya no son solo “¿podemos estar ahí?”, sino “¿cómo queremos estar?” y “¿quiénes pueden estar?”.
Ya no se trata solo de abrir puertas, sino de revisar las habitaciones enteras.
Si el feminismo del siglo XX fue un grito colectivo, el del XXI es también un espacio de diálogo. No siempre fácil, no siempre unánime, pero sí profundamente vivo. Las nuevas generaciones cuestionan, reinterpretan y amplían lo heredado. Y en ese movimiento, el feminismo sigue siendo lo que siempre fue: una búsqueda de libertad. Un puente entre dos siglos
No hay ruptura, sino continuidad. No hay un “antes” y un “ahora” enfrentados, sino un camino que se ensancha. El feminismo del siglo XX abrió la puerta. El del XXI intenta que nadie quede fuera.
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SOBRE LA PAZ
Elspeth Gormley – España
Escribir sobre la Paz en estos días se ha convertido en un ejercicio casi imposible. No por falta de datos ni por escasez de análisis, sino porque la Paz -esa palabra que solemos pronunciar con mayúscula- aparece hoy tan herida, tan humillada, tan cubierta de polvo y sangre, que cualquier intento de describirla parece quedarse corto. Quizá nunca antes, en esta civilización que presume de avances, había sido tan evidente su fragilidad.
Los últimos acontecimientos en distintos rincones del planeta han vuelto a recordarnos que la violencia no es un eco del pasado, sino un ruido constante que atraviesa fronteras y discursos. Desde Oriente Medio hasta Europa del Este, pasando por regiones olvidadas del mapa, la población civil sigue siendo la primera víctima de decisiones tomadas muy lejos de sus vidas. Cada conflicto tiene su historia, pero todos comparten un mismo hilo conductor: la vida humana convertida en moneda de cambio en un tablero geopolítico que no entiende de compasión.
No se trata solo de guerras declaradas. También están las tensiones silenciosas, las alianzas que se tejen en despachos cerrados, los intereses económicos que se disfrazan de grandes causas, los discursos que prometen seguridad mientras alimentan el miedo. La violencia adopta formas nuevas, pero conserva la misma raíz antigua: la codicia, el fanatismo, la necesidad inagotable de poder.
La historia nos lo ha mostrado una y otra vez. Desde sus orígenes, la humanidad ha convivido con la destrucción como si fuera un instinto inevitable. Y sin embargo, seguimos preguntándonos —con una mezcla de ingenuidad y desesperación— si algún día aprenderemos a romper este ciclo. ¿Está la humanidad condenada a repetir sus errores? ¿Existe realmente una salida que no pase por la fuerza?
Frente a estas preguntas, la tentación de la resignación es grande. Pero sería una derrota moral. Si algo nos queda -si algo nos salva- es la capacidad de resistir desde la palabra, desde la memoria, desde la ética. Los seres humanos que aún creen en la dignidad tienen la responsabilidad de defenderla, incluso cuando parece que el mundo entero se inclina hacia la barbarie.
La literatura, el arte, la educación… siguen siendo trincheras luminosas. No detienen bombas ni frenan invasiones, pero sí impiden que la violencia se normalice. Nos recuerdan lo que no debe olvidarse, nos obligan a mirar de frente lo que otros preferirían ocultar. La Paz no se construye solo con tratados; también se construye con relatos, con gestos, con la insistencia de quienes se niegan a aceptar que la violencia sea el lenguaje natural del ser humano.
Porque la guerra, al final, es la salida cobarde a los problemas de la paz. Y la paz, aunque herida, sigue siendo la única esperanza posible.
Antoine de Saint‑Exupéry lo dijo con una claridad que hoy resuena más que nunca: “Si queremos un mundo de paz y de justicia, hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.”
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LA IA AL SERVICIO DE LAS PERSONAS
María de los Ángeles Macías – España
En los últimos años he vivido una transformación sin precedentes en el ámbito de los Recursos Humanos, impulsada por la innovación tecnológica y la digitalización. Como directora de RR.HH., mi compromiso —y el de todo mi equipo— ha sido claro: ser el puente entre el talento y la tecnología, liderando una evolución hacia una organización más ágil, innovadora y profundamente centrada en las personas.
Sé que la tecnología, y especialmente la inteligencia artificial, puede generar inquietud. Es comprensible: se habla de automatización, algoritmos y eficiencia, y a veces parece que las “dos H” de nuestro departamento corren el riesgo de desdibujarse. También surge la duda de si la IA se interpondrá entre nosotros y las personas, deshumanizando la relación.
Mi experiencia demuestra lo contrario. Cuando la IA se implementa con criterio, ética y propósito, nos permite concentrarnos en lo esencial: las personas. Escucharlas, acompañarlas y desarrollar su talento. La tecnología no resta humanidad; la potencia.
En nuestra organización creemos que la tecnología debe acercarnos, no alejarnos. Por eso, en selección utilizamos analítica de datos para identificar competencias con precisión, pero la decisión final siempre es humana. Hemos reducido sesgos, estructurado entrevistas y mantenemos una comunicación personalizada para que cada candidato se sienta acompañado. La IA no sustituye la empatía, la creatividad o la intuición, pero sí nos regala mejores preguntas y más tiempo para conocer a quienes tenemos delante.
También hemos diseñado itinerarios de onboarding a medida, con contenidos digitales dinámicos, mentores asignados y supervisión especializada en los primeros pasos dentro de la organización. La tecnología adapta el ritmo; la acogida la hacemos nosotros.
En formación, la IA nos ayuda a recomendar contenidos ajustados al rol, las metas y las habilidades presentes y futuras. Complementamos esta capacidad con itinerarios de carrera y proyectos retadores, porque la IA acelera, pero el crecimiento real lo valida el liderazgo y se define de forma personalizada.
Hemos pasado de “fotografías anuales” a conversaciones continuas. Las herramientas nos ofrecen señales —feedback 360, OKR, evolución de habilidades—, pero la calidad está en el diálogo, los planes de acción y el reconocimiento oportuno. Las entrevistas de desarrollo, apoyadas en herramientas digitales, se han convertido en un pilar de transparencia y comunicación fluida entre dirección y equipos.
Sí, usamos datos para anticipar riesgos y detectar oportunidades. No para etiquetar, sino para llegar antes y mejor: ajustando cargas, ofreciendo desarrollo o iniciando conversaciones que antes se posponían. Los datos iluminan el camino; el cambio nace del diálogo.
Hemos consolidado modelos de trabajo flexibles e híbridos, con herramientas que favorecen la coordinación y el sentido de pertenencia en equipos distribuidos. La tecnología conecta; la cultura sostiene. Cuidamos costumbres, espacios de reconocimiento y una comunicación cercana.
Creemos firmemente que la innovación solo suma humanidad cuando se implementa con principios claros: las personas primero. Garantizamos que ninguna decisión relevante dependa únicamente de algoritmos. La ética y la privacidad guían cada paso, asegurando transparencia, consentimiento y seguridad en el uso de datos. La IA no reemplaza conversaciones ni empatía; las amplifica.
Además, medimos con propósito: calidad de contratación, rotación, compromiso, satisfacción en onboarding y formación. Estos indicadores nos permiten mejorar la experiencia sin perder lo esencial: el valor humano.
Los avances logrados en el departamento de Personas son evidentes: procesos más ágiles, experiencias más cuidadas, itinerarios de desarrollo personalizados, mayor equidad en selección y evaluación, y algo que valoramos especialmente: más tiempo para lo que realmente importa, estar cerca de las personas, escucharlas y construir un futuro juntos.
Nuestro siguiente paso es profundizar en taxonomías de habilidades, formación especializada, programas de liderazgo apoyados en analítica de equipo y comunidades de aprendizaje. Todo con un hilo conductor: usar la tecnología para acercarnos, no para alejarnos.
En conclusión, la digitalización no es un fin, sino un medio para poner a las personas en el centro con más fuerza que nunca. Mi visión es clara: con IA, el departamento de Recursos Humanos será más humano que nunca, más presente, más justo y más cercano. Y eso nos permitirá atraer, consolidar y desarrollar el talento que hará crecer a nuestra organización hoy y mañana.
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¿HOY O MAÑANA…?
Ángel Medina – España
¿Quién no recuerda la elegante belleza de una Deneuve? ¿Qué decir de la exuberancia exótica de la Loren? ¿Cómo definir la beldad concupiscente expresada en la mirada de la Gardner? ¿Dónde situar la finesse encantadora de la muñequita Bardot? ¿Acaso no es para entrecortarse el suspiro al contemplar la lindeza de la Lollo?
Mas, ¡ay!, todo eso pertenece al ayer. Basta con entrar en el navegador, escribir un nombre y añadir: «Antes y ahora». Y al conjuro se desvanece la primera imagen para ser suplantada por la actual. Donde todo era atracción, encanto y finura, por arte de birlibirloque, contrariamente al espejito mágico de la malvada reina de Blancanieves, se ha transformado en decadencia. La hermosura de la flor se ha marchitado. (Que no toque nadie a rebato machista, pues esto dicho a modo de ejemplo vale para todos y cada uno de los mortales). Es más, si queremos personalizar, tomemos una fotografía retrospectiva en la que nos encontrábamos junto a un grupo de amigos, compañeros de trabajo o familiares. De inmediato resuena en nuestra testa aquello de: fulanito ya no está; menganito, tampoco, zutanito se nos fue anteayer mismo. Y siguiendo el dedo cual puntero hemos de admitir que son ya muchos los que dejaron este valle de lágrimas. Mas, de repente nos invade la duda: ¿Y yo…? Punto y final de la meditación. Eso, mejor lo dejamos para mañana.
Tempus fugit. Cierto, porque el tiempo vuela. Hay un refrán que hunde sus raíces en la palabra “procrastinar”, del latín procrastinare (pro -adelante- crastinus -mañana-) Esto es: retrasar algo. Lo que se refuta en el proverbio “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. No se trata de caer en los extremos. No se nos insta a estar de continuo pensando en la adversidad que ha de sobrevenir al paso del tiempo y que no puede evitarse, como se aproximaría al perfil estoico. Tampoco el reverso de la moneda, cuál sería el epicureísmo, pensando que la vida toda no tiene más afán que el del placer. Más bien, de lo que se trata es de tomar conciencia de lo que es la vida y adónde nos lleva; aunque eso, probablemente acarrearía algún cambio de actitud, algo que posiblemente podría incomodarnos. Sacarnos de una rutina a la que nos hemos acomodado. Y es sabido que el hombre una vez dentro de su propio laberinto, a pesar de la estrechez tiene más miedo en salir de él que en permanecer. Tal vez pensando que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer, lo que implicaría, quizá a dar la vuelta al caparazón de cómo se vive para vivir cómo se piensa. Metanoia.
Sin embargo, es costumbre arraigada en nuestro hoy eso de la gandulería de la mente. A este propósito, conviene recordar lo que decía un poeta contemporáneo: “Si el diablo quiere perseverar en la tentación del hombre, habrá de modificar la jerarquía de sus seducciones, y en consecuencia alterar el orden de los llamados “pecados capitales”, de modo que el último, la pereza, se convierta en el más prioritario. Porque, si la pereza de antes consistía en la astenia para realizar cualquier actividad mundana, la que padece el hombre actual es la de relajar su espíritu, hasta el punto de perder el conocimiento de sí mismo, lo que le lleva a desinteresarse por su proyección final.
Decía Hamlet aquello de “morir, dormir, tal vez soñar…” Y nuestro Calderón lo de “la vida es sueño”. Lo malo no es soñar -vislumbrar lo mejor por acontecer-, sino dormir la realidad y mecerse sin control en el filo de la navaja de la existencia, anestesiando el pensamiento, como si así pudiéramos ignorarla. ¿Acaso no es el hombre también tiempo?
Ciertamente, pensar en el fin encoje el ánimo, pues el hombre está hecho para la vida. Y ello supone vivirse sin fin. Esa es la voz que vibra en el interior de cada uno. ¡Vivir, sí! Siempre vivir. Pero, por más que se pueda mirar hacia otra parte, somos conscientes― aún sin pararnos a pensarlo― que convive en nosotros una eterna compañera de viaje que espera siempre pacientemente: como una amante o como un sayón. Eso depende de nosotros.
La aceptación requiere madurar. Ese instinto de existir sin terminarse necesita de una esperanza, si bien esa certidumbre confiada precisa edificarse en la mente. Es como la casa levantada sobre rocas, que podrá resistir las embestidas del temporal, en tanto que la construida sin solidez acabará cayendo. Sería oportuno reflexionar ¿puede levantarse una casa sin cimientos? O lo que es lo mismo: ¿en la soledad de la última hora, tendrá el hombre firmeza para soportar la infinita levedad de su ser?
La altiva razón no entiende sino aquello que domina. Y, siendo el hombre raciocinio y también sensibilidad habrá de dialogarse sin violentarla, lo cual exige tiempo. No se puede dejar la esperanza para el último momento, cuando llega la desconexión que pasa entre la vida sensible y el misterio inefable que se abre ante él. ¿Un “viaje” hacia la nada?
¿O tal vez…? Quizá eso es lo que debería meditarse. Hoy mejor que mañana.
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A
CUENTOS Y RELATOS – ENERO
Nota Editorial. Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablantes.
“Historias que iluminan cuando cae la luz.”
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COLABORADORES
✦Miriam Alberganti – Argentina
✦Magi Balsells – España
✦Carlos González Saavedra – Argentina
✦Elspeth Gormley – España
✦Jaime Hoyos Forero – Colombia
✦Andrea Kiperman – Argentina
✦Andrea Morini – Argentina
✦Graciela Reveco – Argentina
✦Sandra B. Romeo – Argentina
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TODO LO QUE AMO
Miriam Alberganti – Argentina
La verdad que este año no lo empecé tan bien, sentía que el mundo se me venía abajo y en ese momento solo me concentre en resistir.
Al cabo de un tiempo cambie mi plan, ya no se trataba de resistir, comencé a entrenar mi mente para recibir lo mejor. Me planté, me formé, me preparé , me determiné y las oportunidades comenzaron a aparecer y el cielo se volvió a abrir.
Ya no recuerdo cuántas minis vacaciones me tomé este año… Playas de Ñandubaysal, Carnaval de Gualeguaychú, Las Heras, Capilla del Señor, Rosario, Quebracho ladeado en Córdoba, , Chapadmalal en Mar del Plata, Zárate, Campana… Ninguna fue planeada, en todas me invitaron…
Y perdí la cuenta de cuántas excursiones y lugares bellísimos que conocí en Bs.As , palacios, cafés notables, estancias, centros históricos, lugares increíbles que desconocía que marcaron leyendas urbanas y acontecimientos que marcaron el rumbo de miles de familias que eligieron nuestro país para regalarle su descendencia. Cuánta rica historia incorpore!
A tal punto que decidí comenzar la carrera de turismo!
Aplícalo a la relación que quieras…
«Si no te responde: ¡Ya te está respondiendo!
Quien quiere estar: ¡Aparece!
Quien lo siente: ¡Se comunica!
Quien puede:¡Se queda!
¿Todo lo demás? ¡Es excusa!
El silencio también es un mensaje: ¡Y a veces es el más honesto!
Llego a la conclusión, que todo mal momento pasa, que la buena gente nunca se va, que de todo se aprende, que la vida siempre sorprende, que una cosa es desear estar bien y otra muy distinta es «determinar», que vivir preocupándose nos roba la vida, que el amor y el humor nunca falla, sana cura,libera y restaura., y lo más sorprendente es que hay una fuerza que ningún mal momento la puede frenar, ¡LA FUERZA INTERIOR!
¿Conciencia tranquila? ¿Paz en el corazón? ¿Momentos lindos? ¿Buenas acciones? ¿Pensamientos puros?
¡Todo sirve para construirnos y evolucionar!
Me propuse «crear recuerdos con la gente que amo» y es una de las mejores experiencias de este año!
Reconstruir relaciones, recuperar vínculos, hablar de conversaciones incómodas, de entender silencios, o soltar personas y pesos innecesarios, es como limpiar nuestro «Placard emocional», es liberarse, es hacer lugar, es sumar, es incorporar lo nuevo y hasta devolver lo que no es nuestro.
Llegar a un lugar que hace rato no vas y te reciben con la alegría de siempre, que ese lugar de la mesa nunca se perdió, charlas profundas y restauradoras con «ese o esa» que menos te imaginas, momentos impagables de tanta risa tan sana que quedan fijados en la memoria vividos con la familia o amigos, abrazos y palabras cariñosas que muchas veces me hicieron sentir amada y contenida!
¿Que si fue un año malo o bueno?
Tuve muchas situaciones y razones para deprimirme y no salir de la cama. Pero elegí aprovechar la adversidad para, si se pudiera, ser mejor persona, y créanme que disfrute el proceso, ¡me gusta quien soy! ¡Gracias a quienes me ayudan a serlo! Agradezco a la vida por esos seres de luz que me acompañan en el camino!
¡Que afortunada soy!
¡Estoy tranquila, estoy en paz!
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EL VIEJO LIBRO
Magi Balsells – España
Que sorpresa, al efectuar unas obras en mi vivienda, me he encontrado con algo que pensé estaría perdido, y si lo ha estado durante muchos años, el hallarlo me ha devuelto a mi juventud, cuántos recuerdos han aparecido en breves momentos en mi pensamiento, cuánta añoranza hay en su contenido, cuánto deseo y cariño hay en este viejo libro.
Casi con temor abro su portada, y allí en la primera hoja, una dulce dedicación a mi persona, con cuidado paso las primeras paginas, recreándome en la lectura de su contenido y leyendo unas anotaciones en los márgenes que hice en su momento, me parecen escritas por otra persona ya que hoy las encuentro aun siendo mías de un gran contenido y sentimiento,
Cada página, es un dulce recuerdo, no me hace falta leerlo ya que las palabras escritas van reviviendo en mi mente, pese a los años transcurridos
Al llegar a la mitad de este libro, hace su aparición, lo más deseado y añorado en su día, unos pétalos de una rosa, que en su momento, llenos de fragancia aromatizaban el libro, hoy caducas y secas, siguen para mi siendo frescas y lozanas como el primer día. Con mucho tiento cojo uno de los pétalos; esta seco y posiblemente crujiente, pero esto no me importa, solo pienso en que no se rompa, lo acerco a mis labios para depositar en la rigidez de su tersura el mas puro beso, tan cerca está de mí que aun pasados los años mantiene un fondo de suave aroma, cierro los ojos y se presenta en mi memoria el recuerdo de día que me fue regalado y por la persona que tuvo este bello detalle,
Éramos muy jóvenes, pero teníamos un amor puro y sincero, ella un año mas joven que yo, solo tenia 15 años, con sus pobres ahorros me compro este gran regalo, que juntos pasábamos las horas deleitándonos con su contenido, mientras nuestras manos enlazadas soportaban el cariño que nos profesábamos
Muchas horas pasamos leyendo y releyendo esta magnifica obra poética, basándonos en el intentamos nuestros incipientes ensayos poéticos, no se si eran bellos ni rimados, pero eran una glosa al cariño que de nuestras letras emanaban.
Pero nuestra felicidad se trunco, era época de escasez, poco trabajo, mucha miseria, sus padres decidieron marchar a buscar fortuna a otro país, y así de golpe sin esperarlo nuestras vidas se separaron, quedamos en escribirnos, pero algo mas aumento nuestra desdicha, mis padres también emigraron y yo con ello, nuestro amor quedo en el olvido.
Cuanto lloré, cuantas noches despierto estuve pensando, como estaría, que haría, mil y un pensamientos se alojaba en mi mente
Con los días se fue perdiendo este deseo, aunque no quedo en el olvido; así pasaron muchos años, yo nunca pude mirar a otra mujer ya que su grácil figura permanentemente estaba en mi mente, ninguna me parecía lo suficiente hermosa para desbancar a mi flor querida
Voy a cerrar el libro y guardarlo, ya que me estoy entristeciendo, de lo que puedo ser y no fue, al pasar la ultima pagina, encuentro un papel pegado, que nunca lo había visto en las muchas horas de lectura
Con curiosidad lo abro y allí con su fina letra hay una nota de mi amada que dice
«Mi querido amor Debería haberte dicho esto de palabra, pero he preferido hacerlo de esta manera, se que nos separan, e ingenié una manera de poder volvernos a encontrar en el futuro, no se si recordaras que antes de marcharme con mis padres , te pedí este libro, allí puse en el ultimo instante y antes de devolvértelo esta nota, hoy tengo 15 años, pero dentro de los mismos que ahora tengo o sea 30, estaré en el pinar que había junto a la ermita de san Jacobo, en el día de tu cumpleaños, si no estas lo sentiré mucho significara que no has leído mi nota, por lo cual cada día de tu cumpleaños allí te esperaré, esto será mi prueba de amor hacia ti, iré cada año, esperándote.»
Te quiero Que alegría, dentro de dos días es mi cumpleaños, no puedo perder mas tiempo, pediré permiso en el trabajo a cuenta de vacaciones, no creo que haya ningún problema. Estoy tan nervioso que hasta el libro se me ha caído de las manos, no sé que hacer si gritar reír o llorar, no lo sé, pues las sensaciones que tengo no puedo enumerarlas
Hoy es el día que debemos encontrarnos, ya llevo más de dos horas sentado en el pórtico de la ermita, estoy anhelante. No se si vendrá o a que hora, es igual esperaré hasta la noche si hace falta, pero no será necesario, por el camino, viene una figura femenina, no se si será ella, veo que es toda una mujer, nada que ver con aquella chiquilla de pelo rubio y trenzas, pero algo tiene que me es familiar, no puedo esperarla aquí, me levanto y salgo corriendo a su encuentro. ¡Si, es ella, no me equivoqué, aquí está.!
Nos juntamos con un fuerte abrazo, mi corazón golpea mi tórax con la fuerza de un ciclón, no sé que decir, pero creo que no son necesarias la palabras, las miradas son suficiente
Una vez pasado estos naturales arrebatos, empezamos a contarnos nuestras vidas, ella aun soltera y yo también, ella esperándome siempre y yo deseándola mas que a mi vida.
Me pregunta, me esperaste todo este tiempo.
Solo tenía un pensamiento y era volver a estar contigo, para hoy ya con cierta edad decirte lo mucho que te quiero y que de tu lado nada ni nadie me separará.
Y así fue como volví a recuperar el amor de mi vida.
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RENACER CON EL ALMA VENDADA
Carlos González Saavedra – Argentina
El día se presentaba espléndido: un sol imponente, cielo limpio. Una suave brisa nos acariciaba el rostro.
Sin embargo, Enrique lucía destrozado, derrumbado. Al mirarlo a los ojos, comprendí que no tenía consuelo, ni él ni su esposa. La pérdida de su hija mayor los había dejado sin fuerzas.
Como amigo cercano, no sabía qué hacer, más que estar a su lado. En un breve diálogo lo alenté diciéndole: ¡Fuerza, amigo!
Se dio vuelta lentamente y me contestó: “Tus palabras son como aspirina: calman mi dolor, pero enseguida aparece otra vez… hasta escuchar la voz de otro amigo alentándome. Así ando por la vida.”
Quedé perplejo, obviamente sin saber qué decirle. Lo vi alejarse lentamente, con pasos pesados, sin ganas de nada.
Los acompañé los primeros días en su casa. Pero la vida continúa.
Finalmente me llamó para invitarme a una peña folclórica, para juntar fondos para viajar a la provincia de Córdoba. Juntaron el dinero y fueron a un evento llamado RENACER, creado por padres con el mismo dolor.
A partir de allí fueron a otros. Aprendieron a renacer entre las cenizas, a tratar de vivir otra vez la vida. Con ayuda de familiares y amigos, construyeron una nueva vida.
Esta historia real, que me tocó tan de cerca, me hizo admirarlos y aprender de ellos. No sé si podría renacer como ellos. A través de los años, han sido un ejemplo de superación.
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LA CARACOLA
Elspeth Gormley – España
Caminando un día por una playa virgen encontré una hermosa caracola. Era verano y el mar, tranquilo y cálido, rozaba con sus labios de agua la nacarada caracola depositada en la orilla por las olas. Mojada de mar, el sol la hacía brillar como una aparición, como una mensajera de sugerencias que obligaba a centrar en ella la mirada, componiendo una escena de evocación y misterio.
Tuve el impulso de recogerla, de quitársela a la playa, pero por un momento imaginé la soledad de la arena y el agua, y me contuve. Era como robarle a la naturaleza aquella escena, aquella historia que parecía querer contarse desde el hueco de la caracola. La tomé entre mis manos y la llevé al oído. Una voz de mar profundo me susurró su leyenda: había vivido en la oscuridad de una cueva submarina y apenas entreveía la claridad del sol al mediodía. Una vez pasó por allí un cangrejo ermitaño, de esos que caminan esgrimiendo una gran pinza, y se introdujo en ella apropiándosela como refugio. Entonces, arrastrándose, arrastrándola, emprendió el camino hacia la orilla. La luz creciente la fascinaba, llenando su concha de bellas irisaciones que nunca había contemplado en la penumbra de su retiro en la cueva.
Una vez en la arena, fuera del agua, el cangrejo la abandonó y se alejó arrastrándose por la orilla. No le volvió a ver… quizás volvió al mar, quizás se apropió de otra caracola. Ella se quedó allí, extasiada de la belleza de la luz, de la blancura de la arena, del verde azulado del mar que por primera vez veía desde afuera. Y se alegró de que el cangrejo se hubiera ido; no le gustaba su caparazón áspero y opaco, su pinza amenazante, su posesión ciega, sus ojos pequeños, su cobardía. Todo esto me dijo susurrando la caracola.
La dejé otra vez sobre la arena mientras experimentaba una sensación de inquietud y tristeza por su destino. Era bellísima y fascinante, pero su sitio estaba allí, en la playa; no debía llevármela. Aunque quizás fuera de nuevo apropiada por otro cangrejo que la arrastraría otra vez al fondo del mar, que la abandonaría otra vez en la tenue soledad. O quizás, permaneciendo sola en la playa, el mar de invierno, con sus olas violentas, acabara rompiéndola en mil pedazos contra las rocas del fondo. O tal vez otro caminante como yo decidiera robarla sin escrúpulos para su exclusivo deleite, y al final terminara olvidada en alguna vitrina de una casa cualquiera.
La caracola estaba condenada antes o después, lo sabía, y nunca volvería a brillar de aquella mágica manera, en aquella escena de playa, mar verde azulado y verano. Pero no sería yo quien la arrebatara ahora de aquella plenitud. Allí la dejé, después de admirarla largo rato.
Y cuando me alejé, sabía que iba a perdurar en mi corazón durante mucho tiempo, a salvo de las manos del azar y de los mares de invierno, mientras siguiera viva en mi mente el recuerdo de la caracola, con su voz de luz y sueños, con su fantasía de playas vírgenes e historias imposibles.
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NO TODOS APRENDEN LEYENDO
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Había leído muchas historias de amores imposibles. No sé por qué razón estas tristes historias en las que el hombre -el enamorado- siempre perdía, le entusiasmaban de alguna manera. No todos, sin embargo, aprenden leyendo. Y entre estos estaba Jimmy, como cariñosamente le llamaban sus amigos. José, con quien tenía una más estrecha amistad, le decía: —Jimmy, tienes vocación de mártir. ¿Cómo pueden gustarte esas historias?
Y lo que José no sabía ni podía imaginar era que su amigo se había enamorado perdidamente -igual que en las historias y novelas que leía- de un amor imposible. Helena, efectivamente, era una mujer muy rica. Tal vez porque el dinero nada le costaba -era la hija única de un potentado millonario- tampoco le costaba nada despilfarrarlo. —Puedo hacerlo —decía—, mi padre es mi inacabable caja fuerte.
Helena sabía, además, que cuando su padre faltara, ella heredaría la totalidad de su hacienda. Incluso hacía el cálculo de que si gastara diez mil dólares por día, su fortuna le alcanzaría hasta cumplir 115 años. ¿Por qué Jimmy se enamoró de Helena? Descartado que fuese por dinero. Jamás. Jimmy era un romántico empedernido y es sabido que a esta clase de enamorados solo les importa el amor. Y Helena… ¿estaba enamorada? Digámoslo de esta manera: a ella le fascinaba la cortesía, la amabilidad, el modo respetuoso de tratar a los demás, la simpatía de Jimmy que les parecía inigualable a las amigas de Helena. Pero, ¿realmente estaba enamorada? Lo prefería, sí, a sus muchos amigos adinerados, tan malcriados y arrogantes y vanos. Helena, dueña de tres camionetas Mercedes Benz, dos de ellas con chófer propio y recibida con extremas venias por los empleados de los cinco clubes a los que pertenecía su padre, un día invitó a Jimmy a un matrimonio al Washington Club. En el primer grupo de invitados a donde llegaron esa tarde, alguien le preguntó a Jimmy: —Oye, no nos parece haberte visto. ¿Dónde estudiaste?
Cuando respondió que era egresado del Colegio oficial municipal del barrio Los Remedios, ellos, los amigos de Helena se miraron como si hubieran dicho: “Este pobrete…” Uno de ellos, preguntó a Helena: —¿Es tu amigo?
Luego de un momento de reflexión, ella contestó: —Es mi escolta preferido.
Jimmy se fue escabullendo lentamente. Nadie lo vio alejarse… ni ella. Salió del club, cabizbajo y anímicamente malherido.¿Será necesario agregar que ese fue el fin de esa relación?
Tiempo después -hay hombres que no aprenden- nuestro “héroe” se enamoró de Luisa, tan arrogante como Helena, sin mucho dinero pero con un deseo irrevocable de figurar en la política. Su verbosidad impetuosa fascinaba a Jimmy. Luisa, en solo dos años, fue concejala, diputada, senadora. Cuando necesitó depositar en su cuenta bancaria una millonada proveniente de favores hechos a gente de la mafia, Luisa no dudó en decirle a Jimmy: —El 10% es tuyo. Solo tienes que depositar esos milloncitos en tu cuenta y ya te diré qué ir haciendo con ellos.
¿Será necesario agregar que esa relación se acabó de plano cuando Jimmy se sintió “objeto” y testaferro de su novia?
Tiempo después -hay hombres que no aprenden- nuestro héroe, incapaz de aplicarse los versos magistrales de Andrés Eloy Blanco, “He renunciado a ti. No era posible, fueron vapores de la fantasía; son ficciones que a veces dan a lo inaccesible una proximidad de lejanía. He renunciado a ti, serenamente, como renuncia a Dios el delincuente; he renunciado a ti como el mendigo que no se deja ver del viejo amigo. Y como el ciego junto al libro abierto. Y el niño pobre ante el juguete caro”
Nuestro hombre -quién lo creyera- volvió a enamorarse, no ya de una millonaria ni de una ambiciosa política, sino de una intelectual…¡Lo que le faltaba! Trinidad -Triny la llamaban familiarmente-, era una excelente escritora. Había publicado libros a granel y conocía a mucha, mucha gente del mundo de las letras. Cuando José la conoció, dijo a su amigo: —Jimmy, por Dios… ¿Otra vez?-
Triny era espectacular por su belleza, su hidalguía, su don de gentes, su profunda simpatía. Era dueña de una sonrisa celestial, que cautivaba a hombres y mujeres. Su rostro, su cuerpo, su alma, eran de diosa. ¡Toda ella…era la encarnación de la belleza y del amor! Cuando Jimmy la besó por primera vez, supo (¿Es comparar tan malo?) que esta vez una mujer amada, verdaderamente amada, había entrado en su vida. ¡Quién lo creyera!
José, tuvo que rendirse y exclamar: —¡Jimmy, ganaste…Te saliste con la tuya! Si la llegas a dejar, ¡te mato… prefiero un amigo muerto que un hombre que desprecie el diamante en el alma de una mujer!
José y Jimmy, al calor de un vino y teniendo delante de sus ojos un retrato de Triny, recitaron a voz en cuello los versos de Amado Nervo: “Todo en ella encantaba, todo en ella atraía, su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar. El efluvio de Francia de su boca fluía. Era llena de gracia, como el avemaría… Quien la vio no la pudo ya jamás olvidar”. Y ahora, dijeron los dos a un mismo tiempo:
“Repitamos los verso no en pasado, sino en presente… En un presente que nunca acabe”.
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REINICIO
Andrea Kiperman – Argentina
Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
El tema de este mes tiene que ver con el Reinicio, un tema de más interesante y más aún en los comienzos de un gran año. A veces el reinicio se puede dar simplemente con una nueva bocanada de aire fresco, cuando sentimos que el aire ingresa y, en ese instante, remueve todas nuestras preocupaciones. Y esto no lo digo solamente yo.
La idea es poder, en estos tiempos donde la urgencia, la rapidez y los ritmos acelerados están presentes en nuestra vida cotidiana —cada vez más rápida, aunque no sepamos muy bien hacia dónde corremos—, conectarnos con nosotros mismos, con nuestra respiración, con nuestras emociones y pensamientos.
En un mundo donde lo externo cada vez cobra más “importancia”, el reinicio que propongo tiene que ver con ir hacia adentro. Volver a nuestro ritmo, intentar estar presentes en aquello que hagamos durante el día, tomarnos unos minutos —si se puede— para respirar con tranquilidad. Cuando estemos en la calle, poder apreciar, como turistas, el lugar en el que vivimos, disfrutar del paisaje y reiniciar nuestros pensamientos.
La idea sería poder vivir cada día de manera diferente, en el mismo lugar en el que estamos, pero desde una mirada totalmente distinta.
¿Te animas a reiniciarte?
Quedo con ustedes…
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EL CANTO DE LA ORALIDAD
Andrea Morini – Argentina
El viento helado de la noche se filtraba por las rendijas de la vieja cabaña, silbando una melodía que a Doña Clara le resultaba inquietante. Había dedicado su vida entera a relatar leyendas, pero esa noche, la historia que guardaba en su vientre parecía querer nacer antes de tiempo. Sentada frente al fuego, se esforzaba por escuchar más allá del dolor, buscando consuelo en el susurro de las brasas.
Clara era una benzedeira, una mujer que tejía el mundo visible con el invisible. Sabía que su parto no sería un simple acto de la carne, sino el alumbramiento de un espíritu con un destino marcado. La imaginación popular dictaba que aquellos nacidos bajo la luna traían consigo la sombra de la floresta y la fuerza de los caboclos; esos que nunca cruzaron el río de la muerte y que moran ahora como seres encantados.
Ella lo había presentido en las señales: el canto mudo del urutaú al amanecer y el agua del pozo tornándose color miel. Necesitaba saber si el alma que venía era libre o si estaba atada a los antiguos juramentos de su linaje. De repente, una voz grave y nítida resonó, no desde el exterior, sino desde la profundidad de la choza.
—Madre, déjame ayudarte a contar mi propia historia —dijo la voz. Clara abrió los ojos mientras un sudor frío le recorría la frente. La voz provenía de su vientre; no era un grito de dolor, sino una súplica cargada de saber ancestral.
La benzedeira sonrió con la certeza de quien comprende, al fin, el misterio. El miedo se disipó. Era un encantado quien venía al mundo, un hijo del monte. Mientras las contracciones se intensificaban, Clara se preparó para dar a luz al niño que esa misma noche le enseñaría el verdadero lenguaje de los caboclos. Entonces, comenzó a murmurar su plegaria:
«Oh, fuerzas que me ven; oh, voces del silencio: que mi espíritu logre escuchar más allá del ruido y mi alma tenga el valor de narrar lo aprendido. Invoco a la imaginación que traza el mapa del espíritu para conocer la verdad que yace oculta y quieta. Que se abran las señales en el humo y en la arena, y se revele lo que es inquietante y lo que es sereno. Por el poder de la criatura que mi cuerpo entrega al mundo y la memoria que me ata a lo más profundo. Llamo a los caboclos, guías de la tierra y del destino, y a los encantados, guardianes de mi camino. ¡Que este saber sea luz en mi senda oscura! ¡Que así sea!».
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BESO BLANCO
Graciela Reveco – Argentina
Incluso en el final de todos los crepúsculos hay una dimensión ignota dentro de los seres, que no se quiebra jamás. Estar ausente, porque no se es visible a los ojos, es una cuestión que no se puede acreditar como verdad absoluta. Alba lo siente así, y se ha quedado prendada de la luminosidad del cosmos, como si cada punto de luz le anunciara que el conjunto representa la mano evangélica cuya misión será dibujar en su mirada de duelo la presencia que necesita para
seguir respirando.
Cada día el edificio renace con un efluvio distante, desde la altura omnisciente que le otorga la distribución equitativa de los departamentos hasta el suelo abrupto de cerámicos espejados. La ventana de la habitación permanece abierta, sitio del que no ha salido por mucho tiempo y en el que Alba atiende a un inusitado privilegio que vibra en todo su misticismo. El reloj marca la misma hora de la fatalidad, cuando cercenó el futuro de los abrazos, las discrepancias, las ternuras aladas y los labios en un beso rojo, como bucólico azar que nunca borrará su mente. La blancura inmaculada que desprende el cielo por escasos segundos le trasmite esa conmoción inédita; algo se dibuja solo para ella, que acude, la toca y… la besa. No quiere saber si es una ilusión, solo necesita vivirlo y así lo representa, como un holograma cibernético en la interioridad del alma. La congoja no le permite cerrar la ventana y espera el instante que llegue como un abalorio en la desdicha, dormida tal vez en un sueño palmario, sin límites, sin regreso, inmersa en la oposición a la realidad. Y puede ver en su interior lo que él ve detrás de la nebulosa, detrás del recuerdo, detrás de toda esa magnificencia que puede crear la Fe. Lo quiere blanco porque él vive en la ausencia literal y absoluta del color, y escucha el sonido trémulo de su voz sin palabras.
No hay matiz en los pensamientos del hombre que navega frente a la entelequia de Alba. Algo sepulcral lo ha borrado y lo detiene en un negro espectro, no obstante, él sigue pilotando por el aire, en ese espacio beligerante y profundo donde las estrellas sucumben cada noche al influjo del Universo, entre espumas de algodón flotante, en medio de una maqueta sin acuarelas que aguarda el cincel. El sol está oculto en algún punto cardinal que no encuentra, y tampoco produce alarma en la quietud de Alba, porque Alba solo vive para la espera. El piloto reflexiona sobre el dictamen de la extraña presunción que el paisaje le ofrece, diferente de otras ocasiones, quizás menos azul, menos naranja, menos rosa. La avioneta está lejos y está cerca, se ve y no se ve, y de pronto se aquieta.
Alba sabe que antes de partir él revisó la parte afectada, que por bastante tiempo advirtió señales de disfuncionalidad, pero la seguridad de él nunca fue la suya, aunque siga afirmando a la distancia que nada puede sucederle a esa espléndida
carcasa, mezcla de aluminio y aleaciones que la sustentan invencible y la sostienen sobre los brazos del aire en un lugar mediático y desconocido. “No quiero que vueles sin resolver el problema”, suplicó ella la última vez, con la mano
alzada diciendo adiós. Con treinta años de convivir con su porfía, luego de dar un vistazo general, esa mañana él se escabulló sigiloso hacia dentro de la pequeña cabina con olor a pintura vieja para volar como un pájaro insuflado de alas
nuevas, desoyendo la petición de su mujer. Durante el vuelo, comprendió con cierto dolor intolerante a los deseos verbales que el tiempo en los espacios abiertos no tiene calendarios, que la velocidad es intransigente a los apremios
humanos y que todo sucede sin previo aviso, o con avisos que se ignoran. Un frío oráculo y el punzón del desafuero lo fusionan rabioso con el negro hilado de una telaraña, pero regresa siempre al mismo lugar del blanco, nieve en los ojos de
Alba, los mismos que pintan sobre la maqueta buscando la forma y el color. La nívea vocación persiste por esa analogía de soledad que acontece en un sueño convulso. Volar es sugestivo, casi una desazón sangrante frente a la seguridad
del peligro, y todo piloto lo sabe, pero volar solo con su significante no le permitió retener el remanente que deja el amor luego de la carne en la anunciación del encuentro. El sello del amor sin la presencia. Soledad en la nada, sin embargo
puede traspasar la piel y sacudir el espasmo que le provoca estar dentro de ella. Alba tiene la aptitud para encontrar elementos en sí misma que la alivien y piensa que quiso subir a la avioneta y él no se lo permitió, piensa en el riesgo que le quitó de las manos, piensa que emparentado con un destino deliberadamente ortodoxo le dejó un designio que cifra el orden de su existencia. La anáfora duele y choca con las paredes acústicas del cerebro, pero no es dolor. Es el pensamiento que daña adentro de cada fibra que inexorable permanece con vida.
Todas las ausencias pertenecen al infinito y él no está a la vista, está en el torrente de la hembra despojada del embrión original, en la entrega incondicional al recuerdo. Se trata de un cuerpo vivo y otro volátil que funden sus voces en un
mismo blanco, con el fuego abrasado a la piel y al espíritu, atrapado en la risa llanto, más allá de cualquier parámetro anormal en la distancia. No hay palabra escrita, ni reflexión oral, ni sacramento divino capaz de detener la ira, el dolor por
esos besos y abrazos robados y no vividos. Desde su lecho negro, el piloto necesita llegar a esos labios, a ese cuerpo que lo espera tembloroso; quisiera volver hacia atrás y no eludir el consejo, pero subió a la máquina y ascendió muy
alto, tan alto, que la intención se queda en dos puntos luminosos que emergen desde la superficie de la Tierra, desde el mar brumoso en los ojos de Alba. Sobre la maqueta del fantasma surge la figura de la mujer lejana. Ella acude como una
deidad suprema que imagina la flor, aspira el aroma y se aparea en el aire, se espeja en el mar breñoso del deseo y llega a la piel con el oráculo perverso del instinto hasta desintegrarse en el orgasmo. Él con Alba, adentro de Alba, pero sabe que el blanco se ha perdido en una difusa cancela abierta, con lágrimas en los ojos y una zanja bermeja y solitaria en medio del pecho sin latidos porque a través de ese surco se le escapó la vida. Alba llegará algún día hasta él de otra forma, cuando lo permita su propio reloj de arena. Un lápiz de algodón ayuda en la proeza pictórica, una estela de humo que se evapora hasta que una sombra de luz con un beso robado al ingenio se lo arrebata. Y una voz sin sonido asevera con resignación profética que hay un tiempo para Alba. A él le resta emulsionar su hialina presencia con la nada, sin poder quebrar la nueva dimensión en la que vive, tan triste y tan solo, como alguna vez clamara Shakespeare entre el sepulcro y el verso en sus poemas de azúcar. La dulzura de las tumbas que se abren a destiempo para desgajar el amor y depositarlo en el único cuerpo que aún respira, el de Alba.
Alba, quieta en su cama sin arrugas, en su habitáculo de memorias, iluminada con el resplandor que ingresa mansamente por la ventana del edificio, recupera su instante. Sin vestigios de negritud, recibe el beso blanco que llega con el viento, que la acaricia y la consuela, y luego al diluirse como una brizna de luz irredenta, sabe que necesita acudir a la ventana, despertar, respirar ese aire desconocido con formas de moléculas místicas, bienhechor en la medida supletoria de los sueños, y… saltar… saltar… saltar hasta llegar al fondo de los espejos de la cerámica, piso abajo, donde el intervalo estelar de la muerte puede fundirla con él, por fin en la única realidad consistente, en el blancos curo planeta de todos los silencios, pero… el aire y el sol chocan con su rostro, sacuden su cuerpo y la despiertan.
Con los ojos abiertos al nuevo día, Alba sabe que la soledad le permite un reencuentro con su nueva vida, sin él, y entiende que lo único que debe arrojar al vacío es la tristeza.
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DÍA DE CINE
Sandra B. Romeo – Argentina
Que se hace una mañana, en que todo lo que fuere parece una migaja de lo que pudiera ser. Silvio Rodríguez. Poeta y cantautor cubano
La película comenzó a la hora prevista (¡cómo le gustaba el cine!). Todos los miércoles, a pesar de la continuas peleas con su mujer por el tema, él horario de diecinueve en adelante era sagrado. Era su espacio.
Ni le interesaba saber previamente de qué historia se trataría ese día. Sentía el vértigo de los protagonistas en su propia sangre.
A veces no le gustaba pensar en eso -y menos aún aceptarlo-, pero en esos perfectos momentos de soledad y comunión con la pantalla, él, Julián González dejaba de ser quien era.
Algunas tardes abandonaba sus treinta y cinco años para llegar a los sesenta de un personaje comenzando su jubilación.
Otras, cambiaba su trabajo en la oficina pública para convertirse en ese domador de caballos del oeste que viajaba de feria en feria llevándose siempre a la chica más linda.
Así, sus sueños a través de la ficción se convertían en realidad. Aunque todavía no lograba consumar su más preciada ambición: sentirse poseedor de una lancha.
Se arrellanó en la butaca veintitrés mientras la oscuridad inundaba la sala, la gente, el aire.
Las letras se recortaron blancas y rojas en la pantalla, y la música del océano inundó sus oídos.
Ahí, al alcance de su mano, de sus sentidos, de todo su ser, se encontraba el objeto de sus desvelos: la lancha más hermosa que pudiera imaginarse.
Y el torbellino comenzó.
El viento sacudía su cabello.
El sol quemaba su piel y él, al mando de su lancha rompía las olas, las partía en dos, las cabalgaba ensanchando sus horizontes, esos mismos que años atrás, en otra vida de lejanos recuerdos, le habían sabido grises.
Disfrutaba del olor de la sal pegada a su piel. De la inmensidad. De la soledad y de su nueva habilidad náutica.
Viró bruscamente poniendo proa al infinito estallante de sol -acaso para desafiar aquellos lejanos recuerdos grises- y aceleró a toda máquina sintiendo que se perdía.
Se convertían él y su lancha en un puntito minúsculo en el horizonte en llamas, fundiéndose con él.
La vida era una fiesta.
El mar estaba en calma cuando se encendieron las luces de la sala y el público, escaso, comenzó a salir a la noche de otoño.
Su esposa todavía lo busca en cines en dónde la butaca veintitrés siempre está vacía.
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CARTAS – ENERO
“Palabras que buscan a quien las lea.”
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CARTA A LOS ESCRITORES DEL MUNDO
Susana Curbela Ayala – Argentina
Creo que mi profundo respeto por los escritores nació conmigo. Esos seres fantásticos, capaces de expresar, con justas palabras, aquellas que alivian tu pena, acompañan tu soledad o te brindan la esperanza necesaria para seguir respirando, son verdaderos DEMIURGOS en sus tres acepciones: originalmente significaba «artesano»; luego pasó a ser «productor» y por último «creador».
Recordando aquellos grandes que estudié en mis años escolares, un sentimiento dual me inmoviliza: la alegría de que alguien lea algo que escribí y le guste… y la vergüenza de llamarme escritora y no estar a la altura de su significado. Pero si no escribo me ahogo… ¡tengo tanto que decir! En mi caso, las palabras siempre salvaron mi vida. No puedo imaginar un mundo sin libros. Y eso significa que no puedo imaginar un mundo sin escritores. Seguiré apostando a las palabras, a los escritores y a mis humildes poemas. Al fin de cuentas… ¡es más barato que el psicólogo!
GRACIAS Escritores.
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CARTA SIN DIRECCIÓN
Luz Fontana – Italia
No sé a quién escribo. Tal vez a ti, que lees sin saber si esta carta te pertenece. O quizás a nadie, y eso también está bien.
Hoy no quiero contar nada urgente. Solo dejar constancia de algo que me ronda: el mundo se mueve demasiado rápido, y sin embargo, hay gestos que siguen teniendo el mismo tiempo de siempre. El tiempo de mirar a alguien sin prisa. El tiempo de preparar un café con cuidado. El tiempo de escribir una carta sin saber si será leída.
A veces me pregunto si seguimos siendo capaces de esperar. Esperar una respuesta. Esperar que algo florezca. Esperar que el silencio nos diga algo que no sabíamos.
No sé si esta carta llegará a alguien. Pero si lo hace, que sepas que fue escrita con calma, con palabras que no buscan convencer, sino acompañar. Con la esperanza de que, en medio de tanto ruido, aún haya espacio para lo que no se grita.
Si estás ahí, gracias por leer. Y si no estás, también.
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CARTA DE UN INMIGRANTE
El país que ha olvidado sus orígenes
Elspeth Gormley – España
Querido Estados Unidos:
Te escribo desde un lugar que, curiosamente, parece que ya no reconoces: el lugar del que tú mismo naciste. El del inmigrante. El del que llega con miedo, con esperanza, con una historia a medio construir. El mismo lugar desde el que llegaron tus abuelos, tus bisabuelos y todos esos antepasados que hoy adornan tus libros de historia como pioneros, valientes y visionarios.
A veces pienso que padeces una especie de alergia a tu propio origen. Una alergia fuerte, de esas que borran de golpe que fuiste levantado por manos extranjeras, por acentos torpes, por sueños que venían en barcos abarrotados. Y sin embargo, aquí estoy, viendo cómo los descendientes de inmigrantes miran a los inmigrantes como si fuéramos una amenaza recién inventada.
Qué ironía tan grande: los nietos de los que llegaron en barco ahora quieren cerrar los puertos.
Los bisnietos de los que escaparon del hambre ahora señalan al que llega con una mochila. Los tataranietos de los que no tenían papeles ahora exigen documentos, certificados, pruebas, ADN y, si pudieran, una carta firmada por la historia misma.
Mientras tanto, los únicos que estaban aquí desde el principio —los pueblos originarios— siguen confinados en reservas. Pero claro, eso no encaja en tu relato heroico. Debe ser un detalle incómodo, una nota al pie que nadie quiere leer.
Y en medio de este olvido tan conveniente, aparecen deportaciones, detenciones masivas, interrogatorios absurdos… incluso ciudadanos con nacionalidad obligados a demostrar que son lo que ya son. Yo los veo. Los escucho. Los acompaño. Y me pregunto si realmente sabes quién eres.
Porque la ironía es tan grande que casi duele: un país que nació del movimiento castigando ahora el movimiento.
Quizá sea miedo. Quizá sea ignorancia. O quizá sea que la memoria, cuando incomoda, se guarda en un cajón y se tapa con una bandera.
Pero desde donde yo estoy -desde la piel del inmigrante-, la conclusión es otra: cuando un país olvida que también llegó en barco, empieza a hundirse sin darse cuenta.
Con respeto, Un inmigrante que recuerda lo que tú has decidido olvidar
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CARTA DE UNA MAMÁ A SU HIJA
Sarah Petrone – Argentina
Querida hija, Te pido que por un rato, no más, dejes de lado tu rol de madre y de abuela y me dejes abrazarte y mimarte, simplemente como a mi hija. La hija que fue mi niña y que ya creció, pero a la que sigo sintiendo como la pequeña que amé más que a nada en este mundo.
Te veo ir y venir afanosa mientras te desvelas como yo lo hacía y me agoto con tu trajín. Son los mismos desvelos de todas las madres, a las que yo restaba importancia, porque en la vorágine de la vida, todo trabajo era poco, enfocado en la crianza de esa hija, que dependía exclusivamente de mí. El rol más arduo y hermoso a llevar a cabo. No sentía cansancio en esos años, como tampoco te veo agotada pese a la rutina.
Tus brazos como los míos, se llenaron de sueños de futuros venturosos y abrazan ramilletes de sonrisas .
Sentada, mientras sigo tu ir y venir por la casa, me emociona ver el crecimiento personal, enorme que has logrado. Nada puedo hacer para ayudarte. Mi tiempo de crianza ha pasado y el tuyo, por ventura, tiene el tiempo justo que se repite en la historia y en las vidas de las mujeres que continuamos con la milagrosa misión que la maternidad para las generaciones venideras.
Ahora sabes que todo el amor del mundo no basta para lograr que a veces, la vida también puede mostrarnos su cara más oscura..
Mis canas, mis arrugas, mis pasos vacilantes no son signo de senilidad. No me observes como queriendo protegerme todo el tiempo. Por dentro, siento que soy esa mujer jóven y fuerte que todo lo podía, aunque mi cuerpo no quiere comprenderlo.
Te hice fuerte porque fui fuerte. Nos hemos preparado para resistir en este mundo difícil y hermoso. Gracias por haberme regalado el título de Mamá.
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