ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL NOVIEMBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Asesora

Crecimiento personal: sembrar valores, cosechar bienestar.”

LEALTAD

Andrea Kiperman – Argentina

En esta oportunidad el tema a desarrollar es la lealtad.
Para ello consulté la definición del diccionario de la Real Academia Española: “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría del bien”.

Es una definición interesante, pues la asocia con la fidelidad y con lo bueno. Como siempre intento darle un giro distinto a mis escritos, aquí está la parte diferente: la lealtad, incluso en su definición, se orienta hacia lo externo, hacia las personas.
Es un valor que se posee y que se manifiesta en relación con los demás, lo cual me parece brillante.

En estos tiempos creo que tiene mucho peso ser leales con los demás, y desde mi punto de vista es algo que se está perdiendo junto con otros valores. ¿Cuántos hemos vivido situaciones en las que no han sido leales con nosotros?
¿Cuántos hemos sido leales y la respuesta de los demás no fue la esperada? Seguro más de uno levanta la mano conmigo.

Pero quiero ir más allá:
¿Y si todo ese esfuerzo que hacemos hacia los demás lo realizamos también hacia nosotros?
¿Y si empezamos a ser leales con lo que deseamos, con lo que sentimos necesitar o hacer?

Creo que este ejercicio parte de la necesidad de alejar lo que algunos llaman egocentrismo y darle otro nombre.
En estos tiempos en los que todo parece descartable, volver a uno mismo, a lo que sentimos necesitar, conectarnos con nuestros deseos más íntimos y personales, es la forma de practicar la lealtad primero hacia nosotros, porque nos la debemos, y luego hacia los demás.

Quedo con ustedes…

Separador

EDITORIAL – OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Editorial


“Cada editorial abre un libro, cada página nos lleva al bosque de lo que aún no hemos dicho.” Elspeth Gormley

La dignidad se pierde sin que nadie lo note. No hay sangre, no hay grito. Solo un gesto que no se devuelve, una voz que no se escucha, una puerta que no se abre.

Yo la he visto perderse en madres que callan, en jóvenes que aceptan lo inaceptable, en ancianos que esperan sin que nadie los mire. No para lamentarla, sino para nombrarla.

Este mes, no escribimos para consolar. Escribimos para recordar que la dignidad no es un concepto, sino una piel que merece ser cuidada.

Porque la dignidad no es un lujo: es el suelo que sostiene toda vida humana. Y cuando se quiebra, no hay poesía que la maquille, pero sí puede haber palabra que la denuncie, que la abrace, que la repare.

La dignidad no se negocia. Y sin embargo, cada día se vende, se regatea, se pisotea. En los contratos que humillan, en los diagnósticos que excluyen, en los discursos que justifican la injusticia.

Este mes, en Letras Hispanas por el Mundo, no pedimos permiso. Nombramos lo que duele. Porque la dignidad no es una idea: es un derecho. Y cuando se pierde, hay que gritarlo, escribirlo, imprimirlo.

Que esta edición sea un manifiesto. Que cada texto sea una barricada de belleza. Porque la palabra también puede ser trinchera. Que esta edición sea un abrazo para quienes ya no levantan la voz. Y que cada palabra sea un hilo que cose lo que otros rompieron.

La dignidad no se recupera con ruido, sino con presencia. Con la mirada que no esquiva, con el gesto que no humilla, con la palabra que no traiciona.

Que leer esta edición sea un gesto de cuidado, una forma de devolver lo que nunca debió ser robado

✺──────────────❖──────────────✺

CUENTOS Y RELATOS – LA DIGNIDAD ROBADA

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Relatos

La dignidad robada no se borra. Se escribe en cada relato, se grita en cada imagen.

⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆

Colaboradores en CUENTOS Y RELATOS – LA DIGNIDAD ROBADA

  1. Susana Curbela – Argentina ¡No matarán a mi hija! (cuento distópico)
  2. Luz Fontana – Italia La dignidad perdida
  3. Carlos González Saavedra – Argentina Emilito
  4. Elspeth Gormley – España La habitación sin ventanas

⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆

¡NO MATARÁN A MI HIJA!

Susana Curbela – Argentina

(cuento distópico)

En un país donde las mujeres valen sólo por los óvulos que producen para tener hijos, éstos les son extraídos con el fin de fertilizarlos en un laboratorio.

No hay nacimientos naturales para evitar los vínculos y sentimientos que pueden desarrollarse entre madres e hijos. Los que resultan mujeres son destruidos. Sólo fecundan algunos para futuros “alumbramientos.” Los que nacen varones, son criados y cuidados para defender al Gran Padre.

En ese escenario nació Sumiko (que significa niña de la bondad, niña bella en japonés). Cuando tuvo edad para participar en la “siembra” fue inseminada. Poco antes de dar a luz, escuchó una conversación entre dos médicos que se lamentaban porque el último control mostró que Sumik tendría una niña y no estaban seguros si la dejarían vivir, ya que el cupo de

“futuras madres” estaba completo. Sumiko sintió que la sangre le hervía y que todos los ancestros de su raza milenaria acostumbrada a renacer de sus cenizas, le infundían el coraje necesario para salvar a su bebé. ¿Pero cómo?

¿Por dónde escapar de esa inmensa ciudad? ¿Qué habrá afuera?. Por un segundo sintió un miedo paralizante. Justo en ese momento la bebé la patió. Cualquier cosa que haya será mejor que permitir la muerte de Suki (significa amada), como decidió llamar a su hija. Se recostó a pensar qué sabía de la rutina diaria. Todos los días llegaban suministros y visitantes. ¿En qué momento los guardias estarían distraídos suficiente tiempo para que pudiera atravesar el Portón? Repasó mentalmente los vehículos que veía cada mañana al amanecer, sentada en un banco de la plaza, luego de una saludable caminata, y que cubrían su cuota de curiosidad imaginando historias de sus ocupantes y de los lugares de los que provenían.

Al rato sonrió. Ya sabía en cual esconderse!….el vehículo del pan era el más conveniente, con esos enormes canastos repletos de perfumados panes recién horneados, calientes y crujientes, ofrecían suficiente espacio. Preparó su mochila con dos botellas de agua, un trozo de queso, frutas y una manta que el Gran Padre regalaba a todas las mujeres cuando quedaban embarazadas. Asidua visitante de la Biblioteca de Ciudad Segura apenas aprendió a leer, sabía que el agua era más necesaria en las travesías que las comidas. Agregó la ropa que preparó para su bebé. Puso el despertador a las 7. Cerró el libro y apagó la luz. Mañana lo cambiaría por uno de poemas.

¡Nunca le gustaron los finales abiertos!

⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆

LA DIGNIDAD PERDIDA

Luz Fontana – Italia

Dicen que la perdió el día que se le cayó el bolso en medio del mercado, y todos vieron los pañuelos usados, la libreta rota, el frasco de perfume sin tapa. Dicen que la perdió cuando lloró en voz alta, sin pedir permiso, sin maquillaje, sin metáforas. Dicen que la perdió cuando volvió a casa sin comprar nada, con los bolsillos vacíos y los ojos llenos de preguntas.

Pero nadie vio lo que yo vi.

La vi recoger cada pañuelo como quien recoge cartas de amor. La vi cerrar la libreta con ternura, como quien guarda un secreto que aún vibra. La vi oler el frasco roto, y sonreír como quien recuerda que alguna vez fue tocada por la belleza.

La vi caminar sin prisa, sin rumbo, sin miedo. Y entendí que la dignidad no se pierde: se transforma. Se esconde en los gestos mínimos, en los silencios que no se explican, en las ruinas que aún sostienen el alma.

Desde Italia, donde las piedras hablan y las fuentes susurran, yo la vi. Y juro que su dignidad brillaba más que nunca.

⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆

EMILITO

Carlos González Saavedra – Argentina

—¡Consíguete un trabajo! Y no vuelvas sin uno. Lauro golpeó la mesa con fuerza. Raquel, la madre de Emilito, permanecía en silencio, con lágrimas en los ojos, detrás de la puerta.

—Aquí las reglas son claras. No quiero vagos en mi casa —repetía el padre.

Emilito, con apenas catorce años, salió a buscar empleo. No tenía experiencia, solo el deseo de aprender a tocar el violín. Su sueño se desmoronaba. En el colegio tampoco lo había pasado bien. Su timidez, su piel clara, su cabello liso y sus modales delicados lo convertían en blanco de burlas y malentendidos. Una vez, empujó a un compañero que terminó en el hospital. Nadie creyó que él fuera capaz: no lo veían fuerte.

Prefería la música clásica al deporte. Bailaba cumbia por obligación. Le consiguieron trabajo como aprendiz en un taller. Sus manos, ajenas a la grasa, aprendieron a limpiarse con queroseno. Su padre se mostraba orgulloso de verlo regresar con el uniforme manchado. Su madre, en cambio, sufría en silencio.

A los tres meses, Emilito organizó un asado en agradecimiento. Cerraron la gomería para celebrarlo. Había música, bebida y una atmósfera de fiesta. En medio de la cumbia, apareció una joven con minifalda.

—¿Quién es Emilito? —preguntó. Todos lo señalaron entre risas. —Me han llamado para tu debut. Soy perfecta para esto.

—¡No vine para eso! —respondió Emilito, firme. —No importa. Aprenderás a disfrutar —insistieron. —¡Dije que no!

Sus palabras cayeron mal. Entre burlas y amenazas, lo acorralaron. Emilito rompió una botella y los enfrentó. —¡Al que se acerque, lo corto! Pero lo redujeron. Lo golpearon brutalmente. Lo violaron. Lo dejaron en la puerta de su casa, inconsciente.

Estuvo una semana hospitalizado, en estado de shock. Intentó denunciar, pero el sistema lo desanimó. Todo debía tramitarse en una comisaría a 40 kilómetros. A los veinte años, se marchó de La Bonita, el pueblo que lo vio crecer.

Se refugió en la música. Formó un grupo de cumbia llamado Los Pastores. Practicaba taekwondo en sus ratos libres. Tras años de esfuerzo, comenzaron a tener éxito. Lo contrataban para fiestas, incluso en la capital. Su apodo artístico era Joni Jr. Era el más delicado, el más atractivo, el más sereno.

Volvió a La Bonita para tocar en los carnavales. Nadie lo reconoció. Pero él sí vio a los cuatro hombres que lo habían agredido. Se descompuso. Se encerró en el baño. El odio seguía vivo. Esa noche, en casa de sus padres, los recuerdos lo invadieron. Solo el violín lo calmaba. Su interpretación del Adagio de Albinoni era su refugio.

Durante dos años, volvió al pueblo para tocar. Todo parecía en paz. Hasta que comenzaron a aparecer muertos. Eladio, peón de taller, fue hallado en una zanja. Ismael Llanos, envenenado en su casa. El “Zurdo”, colgado en la gomería. El “Chueco”, muerto tras caer en una alcantarilla. Todos habían participado en la agresión a Emilito.

En cada escena, una melodía: el Adagio de Albinoni. Un CD con esa música apareció junto al cuerpo del “Chueco”. El fiscal descartó la hipótesis. —Lo que no podemos saber, lo sabrá Dios —dijo en rueda de prensa.

En un salón tranquilo, al atardecer, se escucha un diálogo: —¿Amor, Emi, te preparo algo? —No, Rony. Prefiero seguir tocando el violín.

⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆

LA HABITACIÓN SIN VENTANAS

Elspeth Gormley – España 

Cuando la encontraron, no tenía nombre. Solo un apodo que no era suyo. Un número en la muñeca. Y una mirada que no pedía ayuda: pedía silencio.

Tenía diecisiete años. Había llegado con una promesa de trabajo. Una amiga de su prima. Un contacto de confianza. Un billete pagado. Una deuda que “se saldaría rápido”.

La primera noche no hubo cama. Solo un colchón compartido. Y una puerta sin cerradura. La segunda noche hubo clientes. Y la tercera. Y la cuarta. Y después, perdió la cuenta.

Le dijeron que no podía salir. Que debía dinero. Que si hablaba, su madre lo pagaría. Que si huía, su hermana ocuparía su lugar.

Aprendió a no llorar. A no preguntar. A no mirar a los ojos. A fingir que no sentía. A respirar sin hacer ruido. A desaparecer sin moverse.

Un día, una voluntaria entró al local. Ofrecía preservativos y folletos. Ella no los tomó. Pero dejó caer un dibujo. Un corazón con barrotes. Una palabra escrita en mayúsculas: AYUDA.

No fue inmediato. No fue fácil. Pero fue el principio.

Ahora tiene nombre. Tiene un cuarto con ventana. Tiene miedo, sí. Pero también tiene voz. Tiene una taza con su inicial. Una manta que eligió ella. Y un cuaderno donde escribe sin permiso.

Cuando le preguntan si “sabía a lo que venía”, ella responde:

—Sabía que venía a trabajar. No sabía que me robarían el cuerpo. Ni la voz. Ni la dignidad.

Y cuando le preguntan si ha perdonado, ella guarda silencio. No por miedo. Sino porque algunas heridas no se cierran con palabras. Se cierran con tiempo. Con justicia. Con memoria.

La trata no es pasado. Es presente que sangra. Y la dignidad robada no se recupera con silencio. Se recupera con relato. Con mirada. Con nombre.

La trata no es pasado. Es presente que sangra. Y la dignidad robada no se recupera con silencio

⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆⋅☆⋅⋆

ARTÍCULOS – LA DIGNIDAD ROBADA OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Letras-octubre

Aquí, en estas páginas, la dignidad robada se convierte en testimonio. No para exhibir heridas, sino para sembrar justicia. Porque cada historia contada es una semilla. Y cada semilla, una posibilidad de volver a florecer. Elspeth Gormley

`❖═══════✦═════✦

AUTORES Y ARTÍCULOS

  1. Enrique Fredy Díaz Castro – México – Ríos púrpura
  2. Thomas W. Falcón – Estados Unidos – La delincuencia organizada
  3. Elspeth Gormley – España – Los bacha bazi
  4. John Kennet – Estados Unidos – La voz silenciosa: el maltrato a las personas mayores
  5. Gorka Uribe – España – ¿Qué es la trata de personas?
  6. Sergio Morales Ruiz – México – Las víctimas de la trata
  7. Carlos Pérez de Villarreal – Argentina – La ternura en la educación

`❖═══════✦═════✦

RÍOS PÚRPURA

Enrique Fredy Díaz Castro – México

La tarde y sus presagios cayeron sobre la ciudad, así como la cortina de ignominia, odio y cerrazón de aquel que desde Los Pinos ordenó magnicidio.

Las voces enervadas de conciencia, razón y coraje, los corazones jóvenes, pulsando en la sociedad la empatía e identidad, 

recorrieron esas calles tumultuosas y admiradas del valiente atrevimiento surcando el murmullo que crecía y crecía como respuesta al descarnado y amenazante régimen absolutista.

De pronto las bengalas y al segundo, las ráfagas en lluvia aniquilante, atravesaban los cuerpos en grotesca competencia por acabar con la carrera desaforada hacia la esperanza que no alcanzó a llegar.

Tarde, noche y madrugada que en persecución de jauría, hambre de tragedia y sed de sangre recorrió palmo a palmo aquel dos de octubre de 1968, los edificios de un Tlatelolco en shock, 

Viendo sus calles convertidas en trágicos e insospechados RÍOS PÚRPURA, en llanto incontenible y en rabia que no tendría fin en el discurrir del tiempo.

«La Noche de Tlatelolco dejé de creer en DIOS…»clamaría después, José de Molina,

Elena Poniatowska disertaría también en cientos de páginas, el horror que la prensa reaccionaria calló en franca complicidad con el diazordacismo y su oscuro secretario de gobernación.

La historia se quebró, se hizo añicos, 

el alma se templó, se hizo de acero, 

las conciencias rompieron los moldes,

y el carácter cobró fuerza y voluntad 

para gritar un desafiante ¡Nunca más..!

El dos de octubre y su noche sin embargo, tuvieron inesperada y dolorosa réplica, cuarenta y seis años después en Iguala.

Nuevamente de las tinieblas asomaron las harpías, Otra vez la felonía del poder mísero y atroz  descargó en estudiantes la rabia al saberse trastocado, tambaleante y socavado.

Los otrora poderosos han buscado justificar la represión, las aberrantes mentiras, los rios sanguinolentos, pero la epopeya es también pisada firme y voz de trueno: La dignidad encamina al pensamiento y algún día alcanzará sus metas, forzando honestidad y alzando el coro que retumbe en las montañas, en los mares y lagos, en el desierto y en las grandes ciudades, clamando justicia y castigo a los culpables.

En el clásico y justo tremor que seguirá cimbrando muros y pavimento: «Ni perdón ni olvido…»

TARDE DEL JUEVES 2 DE OCTUBRE DE 2025-

`❖═══════✦═════=✦

LA DELINCUENCIA ORGANIZADA

Thomas W. Falcón – Estados Unidos

La explotación de seres humanos se ha convertido en una de las actividades más lucrativas para los grupos delictivos organizados. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2005 alrededor de 2,4 millones de personas eran víctimas de trata en un momento dado. Las ganancias generadas por este delito alcanzaban los 32.000 millones de dólares anuales. Y aunque estas cifras ya estremecen, las estimaciones más recientes sobre el trabajo forzoso indican que el problema es aún más grave.

En Europa, la trata de personas se ha consolidado como uno de los negocios ilícitos más rentables. Se calcula que los grupos delictivos obtienen cerca de 3.000 millones de dólares al año, convirtiendo esta práctica en una industria criminal de gran envergadura. Las víctimas suelen ser personas marginadas, vulnerables, atrapadas en redes que las convierten en mercancía.

Los tratantes no ven seres humanos: ven objetos. Cuerpos que pueden ser explotados, vendidos, manipulados para obtener beneficios. En Europa, la mayoría de los condenados por trata son hombres. Sin embargo, la proporción de mujeres involucradas en este delito es notablemente mayor que en otros crímenes. Algunas pandillas consideran que las mujeres son más eficaces para captar víctimas, ganando su confianza antes de someterlas.

La trata no es solo un delito: es una fractura ética. Una herida que atraviesa fronteras, géneros y edades. Y mientras siga siendo rentable, seguirá existiendo. Por eso, denunciarla, visibilizarla y combatirla es también un acto de dignidad.

`❖═══════✦═════=✦

LOS BACHA BAZI

Elspeth Gormley – España

Nota editorial inicial

Este texto fue escrito en septiembre de 2019, cuando la práctica de los “niños bailarines” aún se ocultaba tras capas de silencio institucional. Hoy, mientras las redes se llenan de indignación por los abusos cometidos por los talibanes, me pregunto: ¿por qué no se denunció con igual fuerza cuando el ejército estadounidense estaba allí? ¿Por qué el horror fue tolerado, silenciado, o incluso normalizado bajo el manto de la “liberación”? La guerra no es solo fuego. Es también silencio. Y este texto es mi forma de romperlo.

La tradición ancestral afgana de los bacha bazi —niños maquillados y vestidos con ropas femeninas que bailan para el placer de altos cargos y luego son entregados como mercancía humana— tiene los días contados. O, al menos, eso espera el Gobierno afgano tras aprobar una ley que criminaliza esta práctica.

También conocidos como bacha bereesh (niños sin barba), su existencia se remonta a los tiempos de Alejandro Magno. Su prohibición representa un paso de gigante para quienes luchan por los derechos de la infancia y contra la explotación sexual.

Pero esta medida llega tarde. Durante más de una década, organizaciones no gubernamentales exigieron su abolición. Solo tras las revelaciones de AFP en 2016 —que mostraban cómo los talibán utilizaban a los bacha bazi para infiltrarse en controles policiales y asesinar agentes— el gobierno de Ashraf Ghani decidió actuar.

Paradójicamente, los talibán prohibieron esta práctica bajo pena de muerte en 1996, ganando popularidad entre familias cuyos hijos eran víctimas de una tradición muyahidín. Pero en 2001, tras la reconquista del país por la coalición internacional, los bacha bazi regresaron con más fuerza que nunca.

La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán denunció durante años que, pese a la prohibición legal de la violación y la pederastia, los niños bailarines quedaban excluidos. “Sufren constantes violaciones físicas que los traumatizan de por vida”, señala su informe. La ambigüedad legal permitía que los perpetradores escaparan sin condena.

El nuevo capítulo del Código Penal, titulado “Conduciendo a los niños hacia la corrupción moral”, no solo prohíbe la práctica, sino que establece que las víctimas no pueden ser procesadas. En Afganistán, las víctimas de abuso —especialmente mujeres— suelen ser consideradas parte del crimen.

“Ahora la ley define a quienes utilizan a los bacha bazi como criminales, sin lugar a ambigüedad”, afirma Nasrullah Stanekzai, consejero presidencial. Las penas van desde siete años de prisión hasta la pena de muerte en casos agravados.

Pero la batalla no ha terminado. Para muchos comandantes, señores de la guerra y élites políticas, los bacha bazi son símbolo de estatus y poder. Diversos parlamentarios ya han anunciado su oposición a la ley. “He recibido llamadas de legisladores que aseguran que nunca permitirán su aprobación”, denuncia Soraya Sobhrang, miembro destacado de la Comisión de Derechos Humanos.

Sobhrang lo llama “una batalla para salvar a los esclavos del siglo XXI”. Una confrontación que desafía una de las tradiciones más controvertidas del país. Por eso, las enmiendas fueron aprobadas por decreto presidencial, evitando el Parlamento. Pero muchos legisladores harán todo lo posible por anularla o presionar para que no se implemente.

La batalla por los niños sometidos a esclavitud sexual —muchos secuestrados o vendidos por sus propias familias— solo acaba de comenzar.

¿Cómo pueden decir que pondrán freno a la violencia sexual, infantil, o machista, si la propia guerra es la máxima expresión de dicha violencia? Hoy, esta pregunta vuelve como tambor. Que resuene. Que incomode. Que despierte.

Estos días, diversos medios han documentado cómo los talibanes celebran fiestas privadas con “femboys”, jóvenes vestidos con ropas femeninas que bailan para altos cargos. Pero no nos confundamos: estos “femboys” no son una expresión libre de identidad. Son los mismos bacha bazi de siempre, rebautizados para encajar en una narrativa que pretende modernidad mientras perpetúa la esclavitud sexual infantil.

La práctica no ha desaparecido. Solo ha cambiado de nombre. Y si el mundo calla, que al menos este artículo hable.

`❖═══════✦════=✦

LA VOZ SILENCIOSA : EL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES

John KennetEEUU

En nuestras sociedades, existe una realidad sombría que muchas veces pasamos por alto o no queremos enfrentar: es el maltrato a las personas mayores. Este problema no solo incluye el abuso físico, sino también el maltrato psicológico, emocional, y financiero. Las personas mayores, que han dedicado sus vidas a sus familias y comunidades, merecen vivir sus años dorados con dignidad y respeto. Sin embargo, para algunos, la realidad es muy diferente.

El maltrato físico puede manifestarse de diversas formas, desde golpes y empujones hasta la negligencia en su cuidado básico. Este tipo de abuso deja marcas visibles en el cuerpo, pero el daño psicológico puede ser aún más profundo. El maltrato psicológico incluye insultos, amenazas, humillaciones y aislamiento social. Estos actos pueden erosionar la autoestima de las personas mayores, dejándolas con sentimientos de miedo, inseguridad y desesperanza.

Uno de los mayores desafíos es la invisibilidad del maltrato a las personas mayores. Muchas víctimas tienen miedo de hablar, ya sea por temor a represalias, por dependencia emocional o financiera de sus abusadores, o por sentimientos de vergüenza. A menudo, los agresores son familiares cercanos o cuidadores, lo que hace que la situación sea aún más dolorosa y complicada de manejar. La sociedad, en general, tiende a ignorar o minimizar este problema, quizás porque nos resulta incómodo enfrentarlo.

El maltrato a las personas mayores tiene consecuencias devastadoras. Afecta su salud física y mental, y puede llevar a problemas como la depresión, la ansiedad y el deterioro cognitivo. Además, el abuso puede acelerar el proceso de envejecimiento y reducir significativamente la calidad de vida. Las víctimas de maltrato suelen experimentar sentimientos de soledad y desesperación, lo que puede llevar a un deterioro adicional de su bienestar general.

Es crucial que como sociedad reconozcamos y enfrentemos este problema. Proteger a las personas mayores requiere una combinación de esfuerzos individuales y colectivos. Es importante educar a la población sobre los signos del maltrato y fomentar una cultura de respeto y dignidad hacia las personas mayores. También se necesitan políticas públicas que refuercen la protección de los derechos de las personas mayores y aseguren que los agresores enfrenten consecuencias legales.

Cada uno de nosotros puede hacer una diferencia. Si conoces a una persona mayor que podría estar siendo maltratada, ofrécele tu apoyo y ayuda. No tengas miedo de hablar o de denunciar situaciones de abuso. Juntos, podemos crear un entorno más seguro y respetuoso para nuestras personas mayores

`❖═══════✦═════✦

¿QUÉ ES LA TRATA DE PERSONAS ?

Gorka Uribe – España

La trata de personas es una forma moderna de esclavitud. Implica el uso de fuerza, fraude o coerción para explotar a alguien con fines laborales, sexuales o de servicios. En el caso de menores de edad, cualquier participación en actos sexuales comerciales —incluso sin violencia explícita— En España, la trata de personas está claramente tipificada como delito grave en el Código Penal, concretamente en el artículo 177 bis de la Ley Orgánica 10/1995. Se considera una forma moderna de esclavitud y un atentado directo contra la libertad y la dignidad humana.

Los tratantes utilizan múltiples estrategias para someter a sus víctimas:

  • Imposición de deudas
  • Promesas falsas de empleo o amor
  • Coerción psicológica
  • Violencia física o amenazas

El delito no depende del traslado geográfico. Una persona puede ser víctima de trata sin haber salido jamás de su ciudad natal. Lo que define el crimen es la explotación, no el movimiento.

¿Quiénes son las víctimas?

Las víctimas pueden ser de cualquier edad, género, etnia, nacionalidad o clase social. Lo que las une no es su perfil, sino su vulnerabilidad. Muchas no buscan ayuda por miedo, desconocimiento o barreras culturales y lingüísticas. Algunas ni siquiera se reconocen como víctimas.Entre las vulnerabilidades más comunes están:

  • En niños: violencia doméstica, negligencia, abandono, situación de calle, fuga del hogar, o desprotección institucional.
  • En adultos y menores: pobreza extrema, desconfianza en las autoridades, aislamiento familiar o comunitario, desplazamiento por desastres naturales.

Los tratantes se aprovechan de estas grietas para someter, controlar y lucrar. La trata de personas no es solo un delito: es una fractura ética que exige reparación.

`❖═══════✦═════✦

LAS VICTIMAS DE LA TRATA

Sergio Morales RuizMéxico

nivel mundial, una de cada cinco víctimas de la trata es un niño. En regiones más pobres, como África o el gran Mekong, los menores representan la mayoría. Son captados para mendicidad forzosa, pornografía infantil, explotación sexual o trabajo esclavo. Se prefiere a los niños por sus manos pequeñas, útiles para desenredar redes de pesca, coser prendas lujosas o recolectar cacao. También son reclutados como soldados en zonas de conflicto armado.

Dos terceras partes de las víctimas de trata son mujeres. La mayoría son jóvenes engañadas con falsas promesas de empleo. Luego son violadas, drogadas, encerradas, golpeadas o amenazadas. Se les imponen deudas, se les retira el pasaporte, se las chantajea. El cuerpo se convierte en mercancía, y la dignidad, en deuda impuesta.

Los hombres y niños también son víctimas: trabajo forzoso, mendicidad, explotación sexual, reclutamiento militar. Pero sus casos son menos visibles. Durante años, la legislación se centró en mujeres y niños, especialmente en la trata con fines sexuales. Esto ha invisibilizado otras formas de esclavitud moderna.

No existe un perfil único de víctima. La trata ocurre en todo el mundo, sin importar sexo, edad u origen. Niños de Europa oriental son llevados a mendigar en Europa occidental. Jóvenes africanas son engañadas con promesas de trabajo como modelos o au pair, y terminan atrapadas en redes de explotación sexual. Mujeres asiáticas son confinadas y abusadas bajo falsas ofertas laborales. Hombres y mujeres de América del Sur son forzados a trabajar en condiciones deplorables en granjas del norte.

La lucha contra la trata no es solo tarea de las autoridades. Todos podemos ayudar:

  • Mantente alerta: si ves algo sospechoso, avisa. Es mejor equivocarse que permitir que otra víctima siga esclavizada.
  • Infórmate: conoce lo que ocurre en tu comunidad. Comparte, sensibiliza, involucra a tu entorno.
  • Apoya: puedes colaborar con organizaciones que ayudan a sobrevivientes. Incluso un pequeño gesto puede marcar la diferencia.
  • Sé responsable: como consumidor, elige con conciencia. Algunos productos esconden historias de explotación.

La trata de personas es una herida abierta. Pero cada palabra, cada acto, cada mirada consciente puede ser un paso hacia la reparación

`❖═══════✦═════✦

LA TERNURA EN LA EDUCACIÓN

Carlos Pérez de VillarrealArgentina

Educación, ¡todo un tema!  ¿No?

Se ha hablado y explicado tanto sobre ella, que se supone no quedan más palabras para decir. Sin embargo, siempre aparecen algunas opiniones valederas que nos hacen reflexionar. En un reportaje realizado a Fernando González Lucini (pedagogo español), éste se planteaba la pregunta más fácil y tal vez la más difícil que pueda pensar un educador: ¿qué es educar?

Y respondía reivindicando la enseñanza de valores que permitieran recuperar esa misión de humanizar, más allá de la mera adquisición de conocimientos. «El desafío de hoy es humanizar, curiosamente en un mundo deshumanizado».

¿Debemos pensar entonces en una educación más humanista? Creemos que sí.

Es necesario rescatar esos grandes pensamientos que motivaron a la humanidad: libertad, justicia, paz…, que se nutren de pequeños valores como son la responsabilidad y el esfuerzo.

González Lucini opinaba que entre esos grandes valores, existe uno muy preciado, la “ternura”; que es el elemento fundador de nuestra identidad y hoy en día muy maltratada en la sociedad actual. Parecería ser que esta condición humana debe ser alejada del modelo masculino -estereotipo de fuerza y agresividad-, cuando en realidad todo ser humano, sin distinción de sexo, posee una gran capacidad de ternura.

«La ternura es un muro de contención que previene la violencia. Si recuperamos la ternura en la educación, recuperaríamos la pedagogía de la esperanza. Ello generaría un comportamiento humano que nos llevaría a una sociedad mas justa y solidaria».

¿Podríamos lograr una enseñanza basada en sentimientos, más allá de contenidos de los planes de estudio? Creemos que sí.

Debemos intentar promover estos valores con la finalidad de establecer criterios que nos permitan vivir en un mundo mejor. «Los valores generan derechos, los derechos generan deberes y estos generan normas».

Nuestros hijos y nietos nos lo agradecerán.

`❖═══════✦═════✦

POEMAS – LA DIGNIDAD ROBADA

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Poemas-la-dignidad

Donde la dignidad fue silenciada, el verso se convierte en testigo

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

COLABORADORES

  1. Magi Balsells – España
  2. Isidoro Barrera Molina – México
  3. Inés Blanco (Luna de Abril) – Colombia
  4. María Elena Camba – Argentina
  5. Libia B. Carciofetti – Argentina
  6. Enrique Fredy Díaz – México
  7. Luz Fontana – Italia
  8. Carlos González Saavedra – Argentina
  9. Elspeth Gormley – España
  10. Andrea Kiperman – Argentina
  11. Margarita Mangione – Argentina
  12. Sarah Petrone – Argentina
  13. Sandra B. Romeo – Argentina

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ────

PARA QUE VIVIR

Magi Balsells – España

Ya es de noche oscura y cerrada
Yo aun en este portal esperando
Poco trabajo hay esta madrugada
Los clientes se han ido marchando
Triste y desconsolada es mi situación
Dar por dinero algo de falso amor
Musitar al oído palabras sin corazón
No sintiendo ni alegría ni mucho menos pudor
Aun doliéndome, solo mucho trabajo es desear
A cualquiera y a cualquier hora me puedo ofrecer
Y de un hombre su lujuria calmar
Para olvidarme de todo mi refugio es beber
Mi cuerpo antes deseado y esplendoroso
Hoy que lastima, lleno de arrugas y dolores
Dicen que mi trabajo es de los peores
El cliente a veces drogado o bebido
Solicitando rara y denigrante petición
Ni edad ni condición no importa es bienvenido
Solo es deseo, no amor del corazón
Mal mirada y repudiada por la sociedad
Solo befas y desprecios tengo que sufrir
Cada vez más crueles por mi edad
Para esto, para que vivir, mejor morir

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ─────

HERIDAS QUE NUNCA SANAN
Isidoro Barrera Molina – México

Hay personas que sufren sus penas
y soportan su peso aparentando calma.
Por tal el cuerpo son duras como el alma,
con ni la magia o tu dinero se les gana.

La mayoría de todas son superficiales,
en cosas de amores crece el contenido,
y disputas se disuelven, todas son banales,
son de valor cuando se les ha comprendido.

Pero hay golpes duros que, en definitiva,
se quedan abrazados de la indignación.
Se vuelven testigos de cada lastimación,
a cada persona en su mundo se le ve su herida.

Respetemos los derechos de cada persona,
no usando clasismos ni juicios sin sentido.
Que al final de todo el mundo es compartido,
hasta los feos fines o bonitos cruzamos la calle.

La fosa que el soberbio o muy rico recibe
solo es su agujero en la tierra, quizás muy lujoso.
Pero el contenido es nada, sin sentido y triste:
cuando todo acaba, sin nada llegaste, sin nada te fuiste.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

INOCENTES

Inés Blanco ( Luna de Abril) – Colombia

Por la dignidad de los niños que no saben de la guerra.

Niño:

¿Por qué no juegas?

¿Dónde está tu balón?
-Y, tú, niña…
¿Perdiste a tu muñeca
en medio de estas ruinas?
-Y, ustedes
niños en desamparo
con el hambre a cuestas;
¿buscan sin lograrlo
golosinas, abrigo
y un abrazo?
-No están papá, mamá
ni tíos ni abuelos.
¿A dónde han ido?

¿Y, la casa?
¿Por qué se cayó
de pronto?

¿Por qué lloran todos?
Huyen y maldicen
con terror en las pupilas.
-Y a Joseph
le sangran los pies…
No tiene zapatos.
-Mi hermanita Iris
se quedó dormida…
Ya no llora.
-Mi perrita Sara

corrió despavorida,
ojalá regrese.
-Tu ropa, niño,
la camiseta roja
se hizo negra y está en jirones.
Con terror y llanto las gentes
huyen por las calles rotas,
en tropel hacia la nada.
-No llores más, niño,
quizás todo sea una pesadilla,
un mal sueño.
-Mañana verás
de nuevo el sol,
volverás a la escuela…
-Gritarás, reirás;
llegará la esperanza y
patearás alegre tu balón.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

HOY

María Elena Camba – Argentina

Hoy que tantas personas 

murieron en un instante, 

sin oportunidad de defenderse.

Una madre abandonó su recién nacido

en la basura como un trapo viejo,

un  hombre violó a una mujer, 

un niño caminaba descalzo en invierno.

Hoy que el dolor cala hondo 

pero ya nada importa, 

nos vestimos de corderos 

y somos leones, 

caminamos solapados 

y al acecho siempre.

Cierro los ojos para no mirar 

y me tapo los oídos para no escuchar.

Hoy siento que al hombre 

hay que rearmarlo.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

NIÑEZ POSTERGADA

María Elena Camba – Argentina

A vos

que te veo trabajar de sol a sol 

y cargas en tus espaldas niñas 

el peso de tanta injusticia 

y una infancia postergada

A vos 

que naciste para reír y amar 

para jugar y cantar 

y en soledad padeces 

tanto dolor a cuestas

A vos

que abandonaste tu tierra 

huyendo del horror y la guerra 

y sobrevives con mendrugos 

en un país extraño sin hogar

sin familia, sin amor

A vos 

que violentaron tu inocencia 

mancillada por adultos 

con espurias intenciones.

Te veo 

bajo los escombros 

clamando auxilio 

hundido en una barca 

a la deriva en un mar bravío 

abandonado a tu suerte

Cuánta violencia te ronda

Cuánto dolor adormecido

En tu frágil cuerpito

En tu corazoncito huérfano 

Hoy mi poema se desgarra

Ante tanta indiferencia 

Y grita por piedad

No seamos ciegos

Veamos lo que no queremos ver

Hablemos de lo que no se habla

Clamemos por  ellos hoy 

Es tiempo de cambiar

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

BASTA YA!

Libia B Carciofetti – Argentina

¡Basta ya! La última vez que lo digo.

Me nacieron garras en el alma mía.

Al ver ¡tanta! violencia, ¡tanto castigo!

Llegando hasta el punto de la agonía.

La mujer es un ser que necesita abrigo.

Vivir para ella debe ser motivo de alegría.

Ser grano germinado en espiga de trigo.

No ser simple arcilla en una alfarería.

Un vientre te dio a luz, con dolor y gemido.

Y su seno, la ambrosía de la cual bebías.

Su mirada para ti, fue el primer postigo.

Que al despertarte, al mundo tú veías.

No solo los golpes, son un cruel castigo.

Sino las palabras usadas con altanería.

Convierten al amor, en un triste mendigo.

Migajas de ternura, dispersas con artillería.

Mi mano hoy en alto, pide Socorro Divino.

Por ¡tantas mujeres! que piden amnistía.

Ya no más malos tratos, frialdad, desabrigo.

Pues de una mujer, nació Jesús, el más fiel amigo.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

SU DIOSA

Enrique Fredy Díaz – México

Pese a ser una absurda

y fatal calamidad,.

desde que a ras del mundo

vive la humanidad,

Pese a ser mensajera

de muerte y destrucción,

la leña de la hoguera

de la desolación…

Pese a ser promotora

del dolor en la tierra,

hay cobardes que adoran

a su diosa la guerra.

No les importa el llanto

de miles de inocentes,

orfandad y quebranto

que siembran indolentes,

De las armas negocios 

traman por todo el orbe,

fabricándose socios,

pisoteando al que estorbe.

Y el ejemplo está ahora:

muchos se benefician;

son las televisoras

maquillando noticias.

Su propósito es claro,

descarado y profundo,

hacia quien ha dictado

las leyes en el mundo.

La ONU es el esclavo

del ruin imperialismo,

mientras hunden los clavos

a golpes de cinismo.

Les llaman terroristas

a quienes se defienden.

del invasor fascista

que a la paz tanto ofende.

Convierten en aliados

a esos que los alaban,

frágiles agachados

a órdenes dictadas.

Hoy la paz es falacia

al capricho amarrada,

mientras con cruel audacia

preparan la estocada.

Pandemias construyeron 

y conflictos mundiales,

y el fantasma del miedo,

vocero es de sus males..

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────


LUZ DEL RAYO
Luz Fontana – Italia

Me llamo Luz,
pero no fui lámpara en sus noches.
Fui rayo escondido
en el bolsillo roto de quien no pudo elegir.

Me llamo Luz,
y me apagaron con leyes, con silencios,
con contratos sin alma
y madrugadas sin nombre.

Me llamo Luz,
y aún así, escribo.
Porque la dignidad no se vende,
no se negocia,
no se olvida.

La dignidad es un hilo invisible
que une a la niña que calla,
al anciano que espera,
a la mujer que resiste.

Me llamo Luz,
y en cada verso que tú lees,
vuelvo a encenderme.

No para iluminar el poder,
sino para abrazar al que fue robado
y decirle:
aquí estás,
aquí sigues,
aquí te nombramos.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

DIGNIDAD

Carlos González Saavedra – Argentina

Cuando la soberbia y la arrogancia

De unos pocos…

Pretenden robarte la dignidad

Caminas solo, sin horizonte, ni ciudad.

Con la mirada perdida

Sin encontrar tu lugar.

Cuando  nos desprecian

Maltratando a los  niños

Los ancianos, los enfermos

Victimas inocentes de las guerras

Cuando desvalorizan sin piedad

Terminamos caminando en el aire

hasta volver a empezar.

Pruebas que nos pone la vida

para medir tu temple

para reconocer en el otro

su mediocridad.

Reparemos  el alma rota

Y sigamos caminando

Sin mirar atrás

Que siempre el sol, estará por delante

 Y las estrellas por detrás.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

NO ERA SU ELECCIÓN

Elspeth Gormley – España

Para todas las mujer que les robaron el derecho a elegir

La vistieron de noche sin luna,
le pusieron tacones como cadenas,
le dijeron que el cuerpo era moneda
y que el silencio era su única fortuna.

No era su elección.
Era la urgencia, el miedo, la amenaza.
Era el hambre que no espera,
la deuda que no perdona,
el hombre que no pregunta.

Cada cliente le robó un nombre,
cada madrugada, un pedazo de alma.
Y aún así, ella camina.
Con los ojos abiertos,
con la dignidad escondida
como joya en el bolsillo roto.

No era su elección.
Pero ahora escribe.
Ahora grita.
Ahora se nombra.

Porque aunque le robaron el cuerpo,
no pudieron apagar su fuego.
Y en cada verso que la recuerda,
ella vuelve a ser mujer.
No mercancía.
No objeto.
…. Mujer.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

CUANDO NADIE DEFENDIÓ

Elspeth Gormley – España

Te dijeron que era un secreto,
que no hablaras, que era un juego.
Y tu, con los ojos grandes,
te tragaste el miedo entero.

Te robaron la risa de los lunes,
el abrazo del recreo,
la confianza en los adultos
y el derecho al “no quiero”.

Te dejaron con preguntas
que no caben en cuadernos,
con un cuerpo que no entiende
por qué duele lo sincero.

Y aunque el mundo siga andando
como si nada pasara,
tu sabes que hay un rincón
donde el alma no se calla.

Pero también hay un brote
que resiste entre los huesos,
una voz que aún susurra:
“no fue tu culpa, pequeño”.

Y aunque tiemble tu silencio,
aunque el mundo no repare,
yo te creo.
Yo te abrazo.
Y te nombro.
Para que nadie más te calle.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

AY MUJER

Andrea Kiperman – Argentina

Ay, mujer, levanta la cabeza.
Vos podés. Sos muy fuerte.
Aquellos que intentan aprisionarte no van a poder:
tenés alas, y volás alto, a pesar de lo que ellos quieren.

Vamos, mujer, que nunca ha sido sencillo el camino.
Nos tienen tanto miedo que tratan de acallarnos.
Desde la historia misma, siempre intentaron eso:
callarnos, aprisionarnos, repletarnos de labores. Eso quieren.

Pero vos tenés alas.
Sos hermosa, talentosa, creativa. Podés.
Tenés más fuerza que cien corceles.
¿Qué esperás para ir por tus sueños?

El momento es ahora. Sin miedo.
Y si lo tenés, con miedo también.
Pero avanzá. Para adelante.
Somos muchas las que estamos con vos.

Barajá y da de nuevo.
¿Qué tenés para perder?

Ay, mujer, tenés el destino en tus manos.
Querida hermana, te tomo fuerte la mano.
Y siempre recordá que hay un mañana.
Hay esperanza.

Solo tenés que creer en vos.
Creé en vos, aunque intenten derrotarte.
Sacudite. Barajá de nuevo.
Ay, mujer, levantá la cabeza: el límite es el cielo.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

NI UNA MENOS

Margarita Mangione- Argentina                                                

Homenaje a todas las mujeres y niñas

muertas por violencia familiar o sexual.

Ni una menos hoy gritamos,

porque el pueblo lo reclama,

desesperados marchamos

con esta justa proclama.

Somos hombres y mujeres

que les pedimos justicia;

Diputados, Senadores:

¡trabajen con más pericia!

¿Acaso no tienen madres,

los que juzgados manejan?

¿No tienen jueces por padres,

ésas, que los hombres vejan?

¿No hay entre los magistrados,

alguien con hijas violadas,

y locos, desesperados,

quieren sus honras vengadas?

Si no le ha pasado nunca,

no sentirá la impotencia

de llorar la vida trunca

de quien murió por violencia.

Hay que votar esas leyes

que a las mujeres protejan

no están tiradas por bueyes

las carretas que manejan.

La tecnología hoy día,

no justifica el atraso,

la desidia es cobardía,

y la apatía un fracaso.

Hombres: dejen de tomarnos

como seres inferiores,

no necesitan matarnos

para tapar sus errores.

¡Basta ya de femicidios,

ni una menos en el mundo!

¡No queremos homicidios

por causa de un iracundo!

¡A la cárcel de por vida,

púdrase allí el asesino!

¡Ni una menos que perdida,

muera por ese destino!

Luchemos por las quemadas,

las golpeadas y agredidas,

por las que son humilladas,

y por las muertas y heridas.

Por esos hijos pequeños,

que huérfanos han quedado

la madre muerta, y sin sueños

y su padre encarcelado.

Que los cuiden sus abuelos,

sus tíos o sus hermanos,

y los priven de los duelos,

que destroza a los humanos.

No les enseñen a odiar,

porque no vale la pena

sus mentes deben brillar,

dentro de un alma serena.

Mañana, cuando ya grandes,

quieran saber sus verdades

sin elocuentes alardes,

hablen de fatalidades.

Si ésos son niños felices,

no repetirán la historia

porque no habrá cicatrices

aguardando en su memoria.

¡Por los padres y los hijos

de tantas mujeres muertas,

pidamos jueces prolijos

cuyas mentes sean abiertas!

¡Ya queremos soluciones,

No más violencia que aterra!

¡Que se unan las naciones:

ni una menos en la tierra!

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

INOCENCIA

Sarah Petrone – Argentina

Matar la inocencia de los niños

vulnerando su candor, sus esperanzas,

festejando el despertar del egoísmo

que simplemente, abre los ojos al engaño.

Dejar que las heridas se presenten

cada vez que el recuerdo las rescate 

y atraídos por el peso, justifiquen 

un nuevo dolor en sus entrañas.

Matar por matar el alma de los niños

que no podrán crecer, y malogrados

se refugien en las garras de los vicios

dejándolos sin vida, sin mañanas.

Detrás de las pasiones sin sentido,

el hombre pervertido, va estafando,

pero en esas vueltas de la vida

su condena perdedora, los va marcando.

            ────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────   

     DENUNCIAS

 Sarah Petrone – Argentina

En otras culturas diferentes

se ha valorado el paso de los años,

tomando como ejemplo de esta vida,

al hombre viejo, como a un hombre sabio.

Acompañando el transitar de sus estíos,

respetando su morir como Dios manda,

entregando en paz, el alma a los ancestros

que desde el más allá están aguardando.

Eso es comprender la vida misma,

no hacerlos sentir como una carga

de una sociedad que ha corrompido

la esencia de su ser por oro y plata.

Protege el animal, en su guarida,

a los mismos de su especie, y no rechaza

como lo hace el ser humano en estos días

a los que debería honrar, como mandato.

El universo, llorando se ha sentido

devastado ante el descontrol que se ha gestado

al poner en el derecho de la vida,

al ser longevo desterrar con su rechazo.

Aún no ha comprendido su fracaso,

el hombre se destruye por sí mismo,

porque el tiempo de los años va llegando.

Todos cargamos idéntico destino.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

ADICCIONES

Sandra B. Romeo – Argentina

Siempre buscó la oportunidad de saber como
desprenderse del poder, que ejerce sobre él, ese
líquido dentro de la botella. Fuego que se esparce
por su mente. Obnubilando.
Oportunidad de saber que no llega.
Caminó ese día sin rumbo fijo.
Buscaba entre la gente algo, alguien que lo salvara
de su ansiedad malsana.
Se prendió de unos ojos claramente oscuros, casi,
con un dejo de tristeza.
Ella lo miró sin curiosidad, como navegando sobre
él.
Dentro del café adonde la siguió, la charla surgió de
forma natural.
Se fueron juntos.
Perfume. Tibieza.
Las manos torpes se enredan. Pantalones en el
piso. Falda ovillada. Pulover abierto, desierto.
Zapatos pateados. Sus medias hechas un nudo.
Los zoquetes granates de ella, rojo sangre,
chorrean por sus piernas.
Perfume. Tibieza.
Un silencio sonoro ahoga el grito.

Sin tregua, el fuego se esparce por su mente.
Obnubilando.
Oscuridad impía. Conciencia maliciosa.
La ciudad, indiferente, lo recibe sin abrazarlo.
Él vuelve a buscar entre la gente, casi, con un dejo
de tristeza.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

DESTRATO

Sandra B. Romeo – Argentina

Mortajas de sentimientos
las manos asesinas
yacen inertes
desgajadas
encepadas…
Desflorada,
el alma
late sin vida
en las tinieblas de la furia.

────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────

POESIA – OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Poesia-1

No es lo que se ve, es lo que el poema despierta.

AUTORES PUBLICADOS EN LA REVISTA

  1. Ana Adón – España
  2. Miriam Alberganti – Argentina
  3. Magi Balsells- España
  4. Inés Blanco (Luna de Abril)Colombia
  5. Isidoro Barrera Molina – México
  6. Matías Bonora BerenguerArgentina
  7. Libia B. CarciofettiArgentina
  8. María Cristina Fervier – Argentina
  9. Enrique F. Díaz Castro – México
  10. Luz FontanaItalia
  11. Carlos González SaavedraArgentinas
  12. Elspeth GormleyEspaña
  13. Jaime Hoyos Forero – Colombia
  14. Lamberto Ibárez SolísMéxico
  15. Andrea Kiperman – Argentina
  16. Margarita Mangione – Argentina
  17. Martín López-Vega – España
  18. Liliana LoránArgentina
  19. Ana Merino – España
  20. Antonio MorelosMéxico
  21. Sarah Petrone – Argentina
  22. Susana Piñeiro Argentina
  23. Jesús H. Rodríguez Sánchez Venezuela
  24. María Guillermina Sánchez MagariñosArgentina

LA VIDA REPETIDA
Ana Adón – España

A veces sucede que toda la ingenuidad
de los seres adoptados como propios
se acerca y se adhiere para llenar los ya colmados vasos
de incertidumbre.

Abriendo los párpados al eterno insomnio
e impidiendo la respiración feliz —o, al menos, sosegada—
de la hija que descansa en el hijo,
tiritando. Como un animal.

Salvajes las mareas, pero no hay otra cosa.
Ritmos y palabras.
Llegar al lodazal.
Que las masas de vapor acuoso se sostengan sobre su cabeza
y que el cuerpo de frágil hija humana se transmute
en frágil líquido.
Mientras el sol mantiene su centelleo tardío.

El hijo ha vuelto a casa caminando
tras sus clases en la mansión Lady Hood.
Siempre ha valorado la práctica del ejercicio físico,
con una asfixia en el cuello, vulgar.
Empezar no es sencillo, pero cuando se empieza…
Ha deseado echar a correr. Apartarse.
Girar y girar. Hasta volar.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·
CAFÉS DE SOLEDAD
Miriam Alberganti – Argentina

Jardines de cafés,
donde el aroma flota,
soledades que escriben
poesías sin nota.

En el silencio,
las palabras se despiertan,
como hojas de otoño,
con historias que cuentan.

La nostalgia
teje hilos de suspiros,
y en cada taza de café,
los sueños se hacen suspiros.

La soledad es un jardín secreto,
donde las poesías crecen sin defecto.
Allí, en cada sorbo, las flores que brotan,
y en cada línea, el alma late y se nota.

Jardines de cafés,
donde el tiempo se esconde,
y la esencia del alma
en cada verso responde.

Y aunque el camino
sea largo y sin final,
en los cafés de soledad,
la poesía es el manantial.

Así son los jardines de café que pasa,
con tinta de alma y aroma de taza.
Jardines de cafés,
donde la soledad es un rincón escondido,
y las palabras vuelan
como mariposas en un tejido.

Jardines de cafés,
donde la soledad va tejiendo,
versos que nacen en el alma,
bebidos en silencio y entendidos en el tiempo.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

SABANAS SOLITARIAS

Magi Balsells – España

Una noche más, sin tu compañía
Se acumula otro triste amanecer
En nuestra cama donde fuiste mía
Pasando horas de amor y placer

Estas sabanas blancas que te cubrieron
Perdieron con el tiempo tu suave aroma
Hoy son unos recuerdos que se olvidaron
Todo ello me parece una cruel broma

No se si fue el destino o las circunstancias
Quizás fuera tu culpa o la mía, no importa
Ocurrió, pudieron ser nuestras arrogancias
Es el castigo que la situación nos comporta

Desearía recuperar nuestra anterior vida
La mía esta perdida en estos momentos
Sin deseos estoy y con el alma abatida
Los remordimientos son fuertes tormentos

No quiero pensar más, no deseo este sufrimiento
Estoy con estas sabanas testigo de nuestro amor
Y la almohada es mi callado acompañante
Mientras mi mente te recuerda con gran fervor

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

EL HUMO DEL TIEMPO

Inés Blanco (Luna de Abril) – Colombia

Busco
en la memoria,
detrás
de puertas y ventanas
las telarañas
que en mis dedos
de niña,
se enredaron pegajosas.
También persigo
la luz de las candelillas
en su danza nocturna,
que como un misterio
encendían la noche
de sueños, fantasmas,
y juegos infantiles.
Aparece la luna
que iluminó mis pasos;
ella, coqueteaba con las nubes
y tras ellas se escondía;
percibo el aire tibio
que corría conmigo
enredado entre mi pelo
Y, mis ojos tristes,
negros y profundos
abarcaron los espacios
en busca de palabras,
abrazos y caricias.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

LA VIDA ES UN VIAJE
Isidoro Barrera Molina – México

Al iniciar el gran viaje de mi vida
con la directriz de mis padres y familias
con más niños, jóvenes y adultos mayores
olvidé que lo sabio era aprender otras razones.

Se impuso por educación solo costumbres
de usos del pasado sin ningún aprendizaje
que sabios son los más viejos, no el que sabe
que el saber se ha anticuado por los años.

Un trayecto que se acordará con un diario
de cada paso que se hace por el camino
con una historia que se escribe con el alma
para aprender lo que se ha vivido paso a paso.

El camino se hace con las huellas paso a paso
como camino lo hace el paso del caminante
con pasos acordados por el tiempo
que se hace pasado en cada paso futuro.

El camino se hace con el paso del tiempo
por errores que se cargan, y con aciertos
que se olvidan como historia del pasado
que se recuerda como historia del presente.

Vuelve al andar con el recuerdo los destinos
recuerda que el camino se hace con pasos
que se escriben con letras de historia
como recuerdos por aciertos y con errores.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

LA PALABRA
Matías Bonora Berenguer – Argentina


Es la expresión del muscular
gesto
que a la humanidad emancipa
y la inscribe
en el cénit de toda terrenal especie
y en una orfandad evolutiva,
inmensurable.

La voz que se acuña
desde el pensamiento que navega,
en un derrotero
de espontáneas caligrafías,
se vierte en saberes
y enlaza en comunión atávica
que porvenires siembra,
en la gleba del conocimiento
que no cesa.

Perpetua,
la cultura se nutre
de la Historia
y de la creación que habitamos,
fónica peregrinación hacia un equilibrio
de belleza, perfección e idealizado
mandato.

Es la voz que pronunciamos
con los sonidos de los anhelos,
de las derrotas
y los besos,
alumbran un futuro de sílabas
y fonemas que se conectan
en el soplido de las almas
que se encuentran.

Es la voz
que vibra, germinal fuerza
convertida en palabra,
arcana esencia del verbo
que aloja sentidos
y una sinergia
que nos lanza
a un polifónico océano
de intelecto y de ánimas;
donde anida el dialéctico hábito
que nos hace:
labrados en la identidad certera
de la letra,
principio andante
de nuestro ser.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

AURORA DE PAZ

Libia B Carciofetti – Argentina

Ya se oyen los ecos del concierto,

están en pleno ensayo

puedo oír a lo lejos…

La distancia ya es un mito.

Se encienden las estrellas

la luna resplandece,

la piel de mi cuerpo se eriza

y el rocío la humedece.

Está naciendo una alborada.

Aurora que despierta a las cigarras.

En un mundo que se abstrae y evade lo divino.

Yo me acerco a oír correr el río.

¡Por DIOS! Que mensajes

me traen del olimpo.

Un concierto que interpreto y descifro pues los ángeles

escriben en mi libro.

Cada nota en mi pentagrama alisto

las redondas, las fusas, semifusas

las corcheas, las negras ya comienzan a danzar solas

y yo alabo al que me dio el don de la palabra.

Al concierto digo ¡LISTO!

Me rodea la escoria y no la miro

porque mi alma transmuta y levita al paraíso…

Allí donde la maldad del hombre no tiene acceso

porque todo es perfección

y sano juicio…

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

EFÍMERO 

Enrique F. Díaz Castro – México

Bajando la sierra cercana a Morelia,

bañada de lluvia y tupido verdor, 

asoma de pronto como una saeta

rasgando las gotas y rayos del sol,

translúcido, efímero, pero atrayente

luciendo imponente; fantasía fugaz,

se antoja cercano además de elocuente,

dándole a la tarde un toque sin par…

Suave es la caricia del aún tenue viento,

y otra vez el cielo se empieza a nublar,

se escucha a lo lejos el sutil concierto

de aves buscando refugio al azahar.

Comienza a esfumarse cual pálida nube

mientras mi alma sube a intentarlo buscar

como aquellos sueños que de niño tuve,

como el eco etéreo allá entre el pinar…

Toda una aventura, para mí, de infante,

entre la espesura era imaginar,

que tocar podría tan solo un instante

aquel rozagante arco sideral.

Pero todo pasa y el camino espera,

ya la carretera nos invita a andar,

adiós arco iris, otro día cualquiera

al cesar la lluvia te vuelvo a encontrar

y otra vez pintando sobre la arboleda,

te veré y mi infancia… ¡¡ Volveré a evocar !!

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

GRACIAS ¡OH DIOS POR LA LLUVIA!

Enrique Fredy Díaz Castro – México

Marca el reloj nueve y veinte

de esta noche calurosa,

muchos ya en casa reposan,

tras un ajetreado viernes.

Un trueno rasga las nubes,

ya caen las primeras gotas

el viento inclemente azota

mi oración al Creador sube:

Gracias ¡Oh Dios por la lluvia!

Para esta tierra regalo,

porque el calor es desmayo

y el agua vida y frescura.

Gracias ¡oh DIOS, te apiadaste!

de quienes con apatía,

vemos a la ecología;

Insensibles e ignorantes.

A diario contaminamos

ríos, presas, mares, lagos;

cerros y selvas quemamos,

y luego nos enojamos,

cuando alguien con energía

nos pide que no lo hagamos.

Si Señor, te agradecemos

por tu bondad infinita,

pero eso en nada nos quita

plantear que reflexionemos:

Tala montes, incendiarios,

enfermos por el poder;

creen que con cerros prender,

tendrán millones a diario.

Miran y no quieren ver

ese irreversible daño

que causan año con año

a sus hijos y mujer;

a toda la humanidad

mil enfermedades causan,

tóxicos, cáncer y matan

flora y fauna sin contar.

El oxígeno se acaba

y los acuíferos mantos,

la sequía causa espanto

¡Mucho había antes, hoy, nada!

Padre Eterno, la conciencia

ya dejó de ser humana,

hoy la ambición se engalana

del brazo de la indolencia.

Inclemente es el poder

de quienes desde el gobierno,

hacen de esta vida infierno,

olvidándose del bien.

Corrupción hay en las leyes

para hacerlas a su modo,

modificándolo todo

cuando saquear ellos quieren.

Dan por ejemplo, permisos

para hacer pozos profundos,

engañando a medio mundo,

luego se hacen los omisos.

Y los gobiernos enanos

«se hacen de la vista gorda»,

esa es la justicia sorda,

ante el pueblo protestando.

El hombre es depredador

de lo que se le ha confiado,

por siglos ha destrozado

todo a su alrededor…

Como muchos me pregunto:

¿hasta dónde llegaremos?

¿Qué a los hijos legaremos?

¡Rescatemos nuestro mundo!

Gracias ¡Oh Dios por la lluvia!

pero hay mucho por hacer;

dicen: «querer es poder»

¡Gracias por esa fortuna!

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

BUSCÁNDOTE

María Cristina Fervier – Argentina

Sé que te busco

doblando las esquinas

de la vida,

inmersa

en el color gris oscuro

de la melancolía.

Como en un laberinto

de recodos y espejos,

que confunden y pierden,

donde me reflejo.

Recorriendo distancias

de neblina y penumbra,

adentrándome

en imágenes insólitas

y encuentros fugaces…

Descorriendo el velo

de lo cotidiano

que hastía y enmohece

de tanta espera en vano.

Sé que te busco

en silencio, tallado

en pétalos delicados

y luces fugitivas,

en distantes sonidos

de mundos lejanos,

inalcanzables, quietos,

por caminos

aún no recorridos.

Sé que te busco y espero

en la pendiente atemporal,

huella abierta hacia

el escalón de lo infinito,

reencontrándome

con mis sueños vivos.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

ENTRE HOJAS Y SUSPIROS

Luz Fontana – Italia

El viento no pregunta, solo pasa,
como quien sabe que el tiempo no se detiene.
Las hojas caen sin drama, sin amenaza,
y el suelo las recibe como quien entiende.

Hay días que no buscan ser memorables,
solo quieren existir, sin ruido ni gloria.
Y en ellos, la vida se vuelve amable,
como un suspiro que no exige memoria.

Camino entre sombras que no duelen,
entre aromas que no piden ser nombrados.
Y descubro que hay belleza en lo que muere,
y verdad en los instantes olvidados.

No todo debe arder para ser fuego,
ni todo debe brillar para ser luz.
A veces, basta con un rastro, un ruego,
una palabra que no lleva cruz.

Hoy no escribo para ser leída,
escribo para acompañar el silencio.
Porque hay versos que no buscan salida,
solo quieren ser abrigo, ser comienzo.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

VUELO A LAS ESTRELLAS

Carlos González Saavedra – Argentina

El domingo te aseguro, voy a tratar de volar

Y  llegar con mi vuelo, lo más cerca de donde estas

Solamente para decirte, ¡¡¡Qué linda que estas mamá!!!

Que te extraño siempre… y no te podré olvidar

De mis muchas frustraciones, vos desde el cielo miras

y simplemente tus caricias, tan dulcemente soplas

me acurruco chiquitito y me pongo a pensar

Que aunque sea  hombre maduro, necesito tu mimar.

A veces  pido al cielo, que se acerque un poco más 

para espiarte en tu sitio y solo verte  brillar 

 y mirarte sorprendido el amor que reflejas

Solo para gritarte ¡¡¡Qué linda que estas mamáaaaa!!!

Por eso desde acá, en la tierra, no dejo de observar

que en la galaxia mas linda, ahí donde vos habitas

 Habrá millones de estrellas, pero una, sin pensar

es la que más brilla, porque esa es mi mamá.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

POR LA VENTANA

Carlos González Saavedra- Argentina

Mira pasar la vida una anciana

También mira los pájaros

Y las plantas de la plaza

Por la ventana

Mira el paso del tiempo

Recuerda sus andanzas

Viene a su mente anécdotas

Felices de la infancia.

Por la ventana

También la muerte pasa

En un cortejo  familiar

Con penas y añoranzas.

Por la ventana

Colmada de flores

La primavera avanza

Abundancia y bonanza

Renovada esperanza

Por la ventana

Así…,

 pasa la vida de esta anciana

Ciclos que inexorables

Avanzan.

Hasta que su corazón diga basta

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

MAR EN LA NOCHE OTOÑAL

Elspeth GormleyEspaña

El mar respira en la noche
con su pulso de cristal,
y el otoño, sin reproche,
le susurra su ritual.

Las olas vienen despacio,
como versos sin final,
y en la orilla, su espacio
se convierte en catedral.

La luna, tímida y sola,
se refleja en su vaivén,
y la brisa que lo escolta
huele a sal, a ayer, a bien.

No hay gaviotas que lo toquen,
ni turistas que lo hieran,
solo sombras que susurran
y silencios que se esperan.

El mar, en su noche lenta,
me confiesa sin hablar,
que la vida se reinventa
cuando aprendemos a estar.

Y yo, que lo escucho quieta,
con mi alma en espiral,
me convierto en su poeta,
en su faro emocional.

Porque el mar, cuando es otoño,
no reclama ni castiga,
solo ofrece su abandono
como quien ama y abriga.

Y así, bajo cielo oscuro,
con el viento como altar,
le entrego mi verso puro
al mar que sabe esperar.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

AMISTAD

Jaime Hoyos Forero – Colombia

La amistad no es humana.

¡Es un ángel tu amigo!

Es Cristo que recoge tu cruz para cargarla.

Es la figura noble del buen samaritano

y el que salva tu vida arrojándose al agua.

Es el que pone el pecho y muere en la batalla

para que tú regreses a conocer tu hijo.

A veces, ni siquiera conoces al amigo

porque la mano buena

hace el bien sin alarde, sin voz y sin gemido.

Amigo es el que llora para que tú sonrías;

amigo, el que sonríe para que tú no llores.

Cuando el amor se va, a ti viene el amigo

para escuchar tu queja y cubrir tus heridas.

El amor pide fuego y pide carne;

en cambio,  la amistad, no pide nada.

La amistad es la cúpula y el amor la veleta.

Mientras amor es flor que se deshoja,

la amistad es raíz y savia y tallo.

Cuando todo se ha ido, porque nada perdura,

cuando a ti mismo, ¡Oh paria!, se te acaba la vida

y todo lo que has sido se vuelve tierra impura,

y toda tu materia, sin vida, se derrumba,

solamente el amigo te visita en la tumba.

Y entre la polvareda revuelta del camino,

cuando se escucha el canto mendaz de las sirenas,

descubres que es un ángel, no un humano, tu amigo.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

MIS LÁGRIMAS

Lamberto Ibárez Sol ís- México

Había perdido mis lágrimas; recién las encontré;

en los resquicios y vericuetos de mi historia;

las encontré sumergidas en los montes y valles de mi barrio;

las hallé saladas al igual que mi laguna azul que amo.

Las encontré recostadas en el pecho de mi madre;

dormidas y acurrucadas en su regazo blanco transparente;

las encontré en el piso de tierra de la casita de adobe;

en las afueras de mi pueblo donde albergó mi vida.

Encontré sus huellas enteras como señuelos blancos;

las encontré en el camino de mi escuela; mi escuela primaria;

en su trayecto donde dibujé mis sueños y mi esperanza;

donde arropé y quise tirar mis miedos y angustias.

Las encontré tiradas en el llanto lastimero de mi madre;

cuando se tronaba los dedos en las tardes grises

cuando el hambre golpeaba nuestros llantos de niños;

e iba a pedir el pan prestado con sus amigas vecinas.

Las encontré batientes y burlonas cuando recorrí

como un jinete a tropel mis caminos de vida andados;

las encontré vanidosas en el amor burlado y traicionado

cuando entregué a mi amada mi sangre destilada y entera.

Me tropecé con mis lágrimas cuando mis flores enfermaban;

y la impotencia me traicionaba queriendo ser yo el enfermo;

me dolía el alma verlas sufrir y llorar con agujas puestas;

y pedirme que les quitaran esas maripositas lastimosas.

Las encontré recientes y nublaron mi vista ya cansada;

me ufanaba de haberlas perdido y no sentirlas nunca;

pero las he encontrado y volvieron aparecer airosas,

triunfantes en la muerte de un ser querido y de amigos.

Me acompañaron solidarias ante el rechazo de la mujer;

que concebí en mis sueños, que amé en mis vigilias;

que ensayé miles de veces las formas de declaración de amor:

que si rosas rojas, serenatas, mariachis, desayunos, comidas.

Creía que se había secado el venero y vertedero sombrío;

que no había agua saladas; solo sudores expandidos;

pero las he encontrado altivas y no deseo más llantos;

no deseo más sufrimientos que las saquen de su guarida.

No las quiero jamás de visita en mis ojos heridos;

no las quiero asomadas por las ventanas de mi alma;

no quiero que regresen para hacerme más daño;

no las quiero porque ya no son salobres; son de sangre.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

“GUITARRAS LASTIMERAS”

Lamberto Ibárez Solís – México

Guitarras de cuerdas finas
que acompañan mi dolor;
yo traigo en mi corazón,
dolor y ofensas genuinas.
Guitarras que me han rasgado
y escarbadas mis heridas;
de los golpes de la vida;
aquí los tengo grabados.
Guitarras que en sus lamentos
tocaron notas de amor;
donde escondo mi dolor
y el caudal de sufrimientos.
Guitarras que me acompañan
en mis días de alegrías;
guitarras que enmudecieron
cuando mis versos gemían.
Guitarras que me tocaron
en una noche de farra
que con música de viento;
esa noche acompañaron.
Fueron Gabino Barrera;
después un puño de tierra,
cuando a mi pueblo llegué
a colocar mi bandera.
Mi pueblo que tanto quiero
lo escribo desde mi puño;
porque en mi barrio crecí
con la pobreza que acuño.

Donde los riquillos de antes;
humillaban a los pobres;
con nuestro llanto salobre,
se creían importantes.
La ruleta de la vida;
hace su ciclo fecunda
y con memoria sentida;
hay heridas muy profundas.
Dónde están los que apedrearon;
dijo Jesús a Magdala,
la vida ya se ha encargado
y de tenerlos juzgados.
Un niño jamás olvida;
las ofensas recibidas
porque el destino te cobra
y te tasa a su medida.
Guitarras sigan tocando
y con un hermoso rasgueo;
la vida; va divisando
con mi reata que floreo.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

CALLA

Andrea Kiperman – Argentina

A veces es mejor no decir nada.  
Calla, que las palabras se las lleva el viento.  
¿Qué sentido tiene, entonces, hablar?  
No te haces cargo, y yo tampoco.  
Pasás noches en vela, susurrando mi nombre,  
extrañando mi cabello.  
¿Y qué hacés?

Calla,  
que se hace de día y aún no hacés nada.  
Te esfuerzas por probar otros labios,  
y tu orgullo, de pie, silencia las emociones.

Calla,  
que los días son eternos sin vos.  
Y así, de a poco,  
nos olvidamos,  
nos perdonamos,  
nos confundimos,  
hasta que volvemos a vernos,  
y todo vuelve a empezar.

Calla.  
A veces es mejor no decir nada.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

SONETO A TU VOZ        

Margarita Mangione – Argentina                                       

Dedicado a la memoria de mi hijo Gustavo Oscar Guzzetti,

muerto a los 33 años, a manos de un asesino al volante…

Cantaba el zorzal cuando te fuiste

en la fatal y triste madrugada,

¿será que en él, tu alma reencarnada

quiso llorar el día que partiste?

Lo oigo cantar en cada primavera

sobre el nogal, él despliega su encanto,

mi corazón despierta con su canto

para que en mí, tu recuerdo no muera.

Al principio su trino me angustiaba

cuando al amanecer yo lo escuchaba

ensayando su canto melodioso,

pero ahora me parece tan hermoso

que lo espero con ansias cada día

pues imagino tu voz, en su alegría.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

PARA EL TIEMPO QUE VENDRÁ

Martín López-Vega España

Para el tiempo que vendrá
burilamos nuestra huella,

para que sobre ella pise
y la borre,

para el tiempo que vendrá
y nos conocerá por un libro de estampas
en las que buscará a los audaces,
a los libertos, a los abnegados,
y en las hileras de iguales acomodados
reparará apenas en un estilo, en un peinado,
un motivo de risa repetida
a costa de quienes sus afanes empeñaron
en vanos prestigios fugaces;

para el tiempo que vendrá
a descubrir ruinas nuevas que revelarán
nuestros equívocos sobre el pasado,
y habrá hecho de nuestra lengua
una jerigonza deliciosa en la que hablar
de cosas prodigiosas que nunca hubiéramos soñado,

para el tiempo que vendrá y querrá saber
cómo nos amamos, el motivo de nuestro sufrimiento
y en qué nos distinguimos del triste rebaño,

para el tiempo que vendrá a culparnos
mientras nos imita, para ese tiempo también nuestro.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

GUITARRA MÍA

Liliana Lorán – Argentina

Hoy te he mirado de frente
y me susurró tu boca,
un acorde melodioso
que a mi memoria provoca.

Silencio de larga ausencia
de mis manos en tus cuerdas,
hoy regreso a ti… guitarra,
por saber si me recuerdas.

— Por saber si con mis dedos
al pulsarte, aún liberas
mil sonidos agradecidos
por tus años de madera.

Amiga de tantas horas
de alegrías y tristezas,
canta conmigo de nuevo
a la vida y a la belleza.

Canta conmigo como antes
cuando eras mi confidente,
en mis horas de vigilia
y en mis horas de duermevela.

Canta aún si sufres lejana,
tras el eco de mi mirada,
a los sueños que se pierden,
a los recuerdos guardados.

Junta a tu boca mi frente,
buscaré el eco perdido,
hasta hallar en tu tiempo
el alma que me pertenece
y que se ha ido contigo…

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

ESCRITOR… BENDITO SEAS

Liliana Lorán – Argentina

¡Bendito sea, escritor!
Bendita sea tu magia,
esa que te impulsa al mundo
acortando las distancias.

Esa magia que abre puertas
y te regala las alas,
para decir de mil temas
y de mil formas tu alma.

Bendita sea tu prosa,
tan elocuente y versada,
en las ciencias, en las artes,
la ficción… o… la esperanza.

Tal vez si tú no escribieras
serían solo sombras largas,
las lentas horas vacías
de las gentes solitarias.

No nutrirían los pueblos
tradiciones legendarias,
que llegan hasta el presente,
por escrituras guardadas.

¡Bendito seas, escritor!
Bendita tu mente, tu alma,
y tu mano que nos plasma
sobre el papel, tu palabra.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

EPIFANIA QUE DUELE

Ana Merino – España

El día se ha filtrado
debajo de mis uñas,
qué extraña efervescencia
la de la luz en mis dedos
aderezada por un cosquilleo
de sangre perezosa,
esa respiración parecida al pensamiento,
ese querer estar viva
para poder contarlo,
y que vuelvan a su lugar
los propósitos soñados,
y el deseo ambiguo
de las insatisfacciones más leves.
Poner el paladar en su lugar,
que no se escape el aire,
ni la lengua se ahogue
en la saliva seca
de una intuición asustadiza.
Un instante luminoso,
un mal presentimiento
parecido a un olvido que empalaga
y va arrastrando flecos
por un laberinto
de palabras perdidas.
Epifanía que duele
como un mordisco gris
debajo de los párpados,
fogonazo en la sombra
del vértigo enhebrado
en una aguja gruesa
que se adentra en los ojos
y deshace el umbral del sentimiento.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

CONFUNDIDA

Antonio Morelos Martínez – México

Dudas de ser como eres
y eso te causa inquietud,
no disfrutas lo que tienes,
ni has vivido en plenitud,
tampoco sabes qué quieres,
ni sabes quién eres tú.

Quizá te hayas confundido
con cosas de aquel ayer,
que soñaste habías tenido
y fuiste una gran mujer,
pero solo un sueño ha sido,
ya hoy es otro amanecer.

Los sueños, solo eso son,
la realidad es otra cosa,
vivir tiene una razón
encuentra la tuya ahora,
descubre esa gran misión
y vive sin ser tu sombra.

Eres como eres, no otra,
acepta esa realidad,
regresa a tu mundo ahora
que te espera tu lugar,
que el mar y el sol te valoran
y también la sociedad.

Si buscas lo que tú piensas
que es tuyo, pero no está,
no juzgues, es tu conciencia
quien te dirá lo que harás,
solamente abre las puertas
del amor y la humildad.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

NECEDAD
Antonio Morelos Martínez – México

La necedad de los vivos
es un fracaso anunciado,
se mueren y no han vivido,
lloran sin haber llorado,
culpando no haber podido
hallar lo que no han buscado.

El necio culpa sin ver,
culpar sin haber culpable,
más la culpa puede ser
del que culpa y él lo sabe,
pero por necio también
la culpa en él tiene parte.

El necio solo por serlo
culpa sin tener razón,
no busca causa, ni duelo,
solo necedad en acción,
siendo culpar su consuelo
y la necedad, su honor.

No es crítica destructiva,
ni tampoco es lisonjera,
no le hablo mal a la vida,
ni apapacho al que muera,
pero el necio sin medida
es por necio, fácil presa.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

MAMÁ NO ESTÁ

Sarah Petrone – Argentina

Mamá no está
se perdió en la indiferencia de los hijos,
en el beso que esperó cada mañana
en esa limosna de amor
que siempre quiso
y nunca pudo comprar
porque era cara.
Arrodillada como un cristo ante otro cristo
mira la vida pasar
y ve a otro lado.
El mundo de los hijos se alborota
y el tiempo de mamá
se está acabando.
Detrás de lágrimas mudas
el capricho de los jóvenes
siempre reflotando.
Envueltos en reproches justifican
que el arte del amor
no está en sus brazos.
Los muchos testimonios de la vida,
el peso de los sueños
que no sacian
y el grito visceral del vientre, dice
que la carga fue un cristal
que despedaza.
La rutina la atrapó en su remolino,
en las fibras inconexas de la carne.
Mamá
absurda mente incomprendida
por los hijos que han crecido
y mamá… mamá no está.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

GAUCHO

Sarah Petrone – Argentina

Sufre tu corazón, gaucho argentino,
tu dueña se perdió aquella mañana
en que el indio, sediento de justicia
la llevó sin compasión, tras la matanza.

Se fue cautiva dejándote vacío,
en su vientre, al hijo que añorabas,
impávido de asombro, un fuerte grito
dejaste escapar de tu garganta.

Atravesando los ritos y costumbres,
tus nostalgias de vidalas y zambas, te acompañan
dejando atrás la noche más absurda
en el silencio del exilio, desgarrado

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

 AHORA

Susana Piñeiro – Argentina

A prisa se van marchando los minutos y las horas

corren muy apresurados, se van perdiendo en las sombras.

Con ellos también se van las caricias e ilusiones

y van dejando vacíos y tristes los corazones.

Intento darles sentido, sin pausa y sin desperdicio

pintándolos de colores, risas, canciones y trinos

mas danzando a veloz ritmo con frenesí desbocado

se alejan sin percatarse cuánto a su paso han dejado…

pedacitos de alegría y trocitos de ternura

amores que aún esperan, emociones y aventuras

¡Alto ya de correr tanto! retomemos el aliento

y abracemos el milagro que nos brinda cada encuentro!

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

LUZ DE ESPERANZA

Susana Piñeiro – Argentina

¡Vuelen mariposas…libres! aún en tan breves vidas

de flor en flor inmiscuidas sin detener su labor

que lo que importa no es tanto gozar de larga existencia

sino amar lo que se hace y hacerlo con devoción.

Beban ese dulce néctar, sueñen con cielos de trigo

disfruten el bello aroma de las rosas y el clavel

y guarden en sus pupilas abanico de colores…

porque cuando el día termine algo habrá de acontecer.

Mas «no teman» pequeñitas, que, así como en cierta noche

bellas alas les nacieron que las hizo sorprender…

cuando entornen sus ojitos ya cansadas del camino

antes que despunte el alba… ¡se haga un milagro otra vez!

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

EN MI PENSAMIENTO

Jesús Hildebrando Rodríguez Sánchez – Venezuela

Permaneces en él con alegría

porque el hechizo de tu cuerpo bello

convirtió en realidad mi fantasía.

Y te sigo adorando sin falsía

porque siento la luz de tu destello

iluminando la presencia mía.

Para los dos el más sublime encuentro

en la piscina de las ilusiones

cuando la plenitud de mis visiones

se apoderó de tu precioso centro.

Y se fueron sumando las pasiones

hasta llegar a lo que ahora siento

una vida feliz, sin condiciones.

Y en nombre de lo bello y lo divino

bajemos a la tierra el firmamento

para alumbrar con él, nuestro destino.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

ENAMORADOS

Jesús Hildebrando Rodríguez Sánchez – Venezuela

Nos deslumbramos con muestras miradas

desde el primer momento que nos vimos

y en el sutil encuentro que tuvimos,

quedaron encendidas llamaradas

Fueron tus ojos luces encantadas

que iluminaron lo que pretendimos

y todas las palabras que dijimos

recordaron las cosas olvidadas.

Si regresaras a mi cuento de hadas

y al romance bonito que tuvimos

entraremos  a un mar sin marejadas.

Con noches y divinas madrugadas

a revivir lo que antes compartimos

en etapas sutiles y soñadas.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

CONTIGO PAN Y CEBOLLA

María Guillermina Sánchez Magariños – Argentina

Le regaló un castillo
donde criar mariposas.
Fue feliz con sus vuelos
en el estómago.
Le regaló la harina
con que amasar suspiros.
Fue feliz en la tibieza
de las cobijas tostadas
Le prohibió dar pasos
hacia la propia cumbre.
Se quedó inmóvil
tras clausuras de puertas.
Le prohibió abrir la boca
sobre la paliza del viento.
Se quedó callada
oculta en cicatrices.
Supo con certeza
que no era sano
llorar cebollas,
que la mentira
ennegrecía los panes.
Dese la cordura
apagó el horno,
guardó la cuchilla.
Secó su llanto agrio,
lavó sus manos justicieras,
desechó para siempre
el delantal de cocina
y nunca más le sirvió la cena.

· · · ◦ ° ✧ ° ◦ · · ·

CUENTOS Y RELATOS – OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Cuentos-y-relatos-octubre-a

Cada cuento es un peldaño. Cada relato, una estrella. Bienvenidos al portal donde la palabra despierta mundos.

Elspeth Gormley

╰───────༺༻───────╯

COLABORADORES

  1. Leonora Acuña de Marmolejo – Estados Unidos – La Nana
  2. Magi Balsells – España – Había una vez una trucha
  3. Marcela Barrientos – Argentina – Memoria fragmentada
  4. Libia B. Carciofetti – Argentina – La pesadilla
  5. Carlos González Saavedra – Argentina – El día que Anahí pidió hablar con el gerente
  6. Elspeth Gormley – España – El mar en otoño
  7. Antonio Morelos – México – Quiero ser profesor (Relato lírico)
  8. Walter H. Rotela G. – Uruguay – El hombre de la cloaca

╰───────༺༻───────╯

 LA NANA

Leonora Acuña de Marmolejo I.W.A& Peace Activist

Andrés Montemiranda un hombre bastante acaudalado -quien vivía en San Bernardo un hermoso pueblo del Valle del Cauca-, había enviudado de su esposa Claudia con la que había procreado dos hijos: Gerardo, y Graciela Inés de 12 y 14 años respectivamente.

       Ante la situación tan crítica al quedarse solo para levantar a sus hijos, Andrés resolvió enviar a la niña al convento de las Madres Franciscanas de la capital, quienes tenían también bajo su dirección el Colegio de bachillerato “María Auxiliadora”.

       La directora del colegio era la madre Dorothy Wharton, una dama oriunda de Inglaterra en donde vivía toda su familia. Su hermano más allegado se llamaba Harry quien con cierta regularidad solía ir al convento a visitarla.

       Siendo Graciela una hermosa niña muy educada, inteligente y de buenas maneras, muy pronto las monjas se encariñaron bastante con ella; al tal punto que llegaron a tratarla como un miembro más de sus respectivas familias, especialmente la Madre Superiora quien llegó a considerada como a su propia hija.

       En una ocasión cuando el hermano de aquella y su esposa se encontraban de visita allí en el convento, tuvieron la oportunidad de conocer a la niña -quien ya tenía 17 años-, y les agradó tanto su personalidad, su don de gentes, y su presencia, que le sugirieron a su hermana hablar con el padre de aquella a fin de que le permitiera anexarse a su extensa familia en calidad de “Nana” y por supuesto vivir allá en Europa con ellos.

       Dos años más tarde, y bajo la anuencia de su padre, Graciela resolvió viajar a Wallington, Surrey en Inglaterra para desempeñarse en aquel cargo ofrecido por los esposos Wharton, y así trabajó con y para ellos con gran eficiencia. Se encontraba muy confortable y contenta, más la esposa de Harry -para quien ella solícitamente se había convertido en su mano derecha-, venía deteriorándose cada vez más a causa de la  distrofia muscular que padecía, y un triste día pese a los cuidados médicos y de su esposo, dejó de existir. 

       Está por demás decir la tristeza y el temor que invadieron a Harry al quedarse solo. Entonces ya acostumbrado a la presencia y cuidados de Graciela, cuando su hermana Dorothy lo acompañaba por unos días tras el deceso de su esposa, aprovechó la oportunidad a fin de considerar con ella, el dejar a la muchacha como ama de casa con todos los derechos para continuar a cargo de su familia.

       En una armonía muy reconfortante tanto para Harry como para todos sus allegados, y tras de algún tiempo, éste se dio cuenta de que la presencia de Graciela se había tornado  en una necesidad imperiosa para él, y que se sentía enamorado de ella. Entonces en consideración a que ésta de pronto decidiera regresar a su país, resolvió confesarle sus aprensiones y su amor. Fue grande su sorpresa cuando en ese preciso momento Graciela venciendo su timidez le dijo que ella también paulatinamente se había ido enamorando de él.  Días después con la presencia de Andrés Montemiranda, de su otro hijo Gerardo (hermano de Graciela), y por supuesto de Dorothy la “Madre Superiora”, como también de toda su agradecida familia -que tanto la apreciaba por su conducta intachable hacia su madre-,se efectuó la pomposa boda. Así aquella soleada mañana abrileña, muy airosa y feliz Graciela Inés Montemiranda “La Nana” salió del templo, del brazo de Harry su esposo, ya convertida en la flamante Mrs. Wharton…

      *Cuento del libro “La Dama de honor y otros cuentos”

╰───────༺༻───────╯

HABIA UNA VEZ UNA TRUCHA

Magi Balsells – España

Elisondo, esta preparando sus aparejos para salir este fin de semana a su deporte favorito, la pesca, lleva muchos años practicándola ha recorrido muchos de los ríos de su país con mejor o peor fortuna

Uno de sus amigos también aficionado a este deporte, le ha indicado un pequeño rio entre las montañas en el cual hay una truchas muy especiales, aparte de su tamaño y de la exquisitez de su carne, tanto le ha hablado de el, que al final le ha solicitado un plano de la ubicación de aquel lugar y una vez ya en su poder , ha hecho los preparativos necesarios para obtener el éxito que le auguro su amigo

Pone su coche en marcha, y con buen animo  va hacia el destino deseado, después de unas horas de circular llega al valle desde donde se vislumbra el deseado rio, va remontando  su corriente hasta llegar a un pequeño estanque  que se ha hecho con el transcurrir de los años y la fuerza de las aguas que bajan de la montaña

Monta su tienda de campaña y empieza a sacar las cañas de su vehículo, busca entre sus anzuelos  los que pueden darle el éxito  que espera en forma de múltiples presas

Ya  lo tiene todo preparado, lanza con fuerza su sedal que cae en el centro del pequeño lago, y ahora armándose de paciencia espera  que alguna de las truchas que nadan entre sus aguas  se enamore de su  cebo

Pasan los minutos y de momento no hay ninguna señal todo esta quieto, saca su sedal del agua  y ve que el cebo ha sido comido por algún pez, seguramente muy pequeño ya que dejo el anzuelo limpio, vuelve a poner otro cebo  y repite la operación, ahora si que hay novedades, solo tocar encima el agua el anzuelo se produce un remolino en la superficie, y nota que algo tira de su caña no con gran fuerza pero si insistentemente, va recogiendo el sedal sin prisas aflojando  un poco y tirando  después de esta manera cansa al pez que esta enganchado en su anzuelo, al fin ve aparecer por encima del agua una hermosa trucha, la acerca pausadamente a la orilla y la coge entre sus manos.

Cuando de súbito oye una voz que le dice

.-Pescador suéltame de tu anzuelo, por misericordia

.-Quien me habla, no serás tu trucha ¿

.-Si soy yo, mi raza tiene la propiedad de poder comunicarnos verbalmente con los humanos, por esto oyes mi voz suplicándote

.-Pero porque debería soltarte, tú intentaste comerte mi cebo y ya sabias que podías quedar enganchado, lo siento pero este es el juego

.-No era para mí tu cebo sino para mis pequeñas hijas las truchitas, ya que en este lugar poca comida hay y muchas de ellas  se mueren  por su falta

.-Este cuento ya me lo conozco, no me engañaras, a la sartén iras

.-No lo creo, Si no me sueltas llamare a mi amigo el oso y este dará buena cuenta de ti.-.

-Me amenazas trucha apestosa, ahora te saco el anzuelo y a la bolsa te meto

La pobre trucha, suelta un gran grito, no compresible por el pescador, lo que hace que este se quede parado en la operación que iba a efectuar

De golpe nota detrás suyo nota una fatigosa respiración, se vuelve y se encuentra en su cara unos dientes enormes  como los que tienen los osos, ya que es un oso lo que esta encima de sus hombros, se queda helado no sabe que decir ni que hacer esta agarrotado, un frío sudor empapa su cuerpo, suelta sus aparejos para la pesca, el oso pisotea la caña destrozándola y agarrando a Elisondo por el cuello se dirige a la trucha preguntándole.-

.-Que hago con este mal hombre

.-Nada, creo que con el susto ya tuvo bastante, déjalo que se vaya que recoja sus cosas menos la comida, algunas de las cosas serán para ti y otras para mi  y mis hijas

Suelta al asustado Elisondo, que a la carrera se dirige a  su vehículo, montando en el lo pone en marcha y desaparece en la lejanía a una velocidad asombrosa

.-Gracias amigo oso por ayudarme con tu presencia 

.-No me necesitabas, eso lo se pero me ha encantado darle un susto a este pobre hombre que seguro no volverá a pescar nunca mas igual que a todos los que han venido a destrozar nuestra paz, a la cual tu preservas con la sabiduría que te da ser la hada de este estanque y de toda la montaña, gracias siempre a ti que velas por nuestra vida.

A Elisondo nunca mas se le vio con una caña ni comiendo pescado, tampoco volvió ha hablar con su amigo, pues pensó que el ya había pasado la experiencia que el paso y no le aviso y seguramente se estaría riendo de su aventura

╰───────༺༻───────╯

MEMORIA FRAGMENTADA

Marcela BarrientosArgentina

Me encontró por accidente. Yo llevaba años escondido en el fondo de un cajón polvoriento, debajo de bufandas que ya no usaba, de papeles amarillentos y de fotos dobladas que se quedaron sin marco. No sé cuánto tiempo había pasado desde la última vez que me miró, pero cuando sus manos me sacaron de ese escondite, un estremecimiento recorrió mi superficie astillada. Yo estaba roto, sí, con mis venas de vidrio extendiéndose como raíces secas, pero aún podía reflejar.

Ella me observó con un gesto de sorpresa y desconfianza. No era el mismo rostro de antes: había líneas nuevas en la frente, ojeras más hondas y una sombra que no se debía solo a la luz. Quiso apartarme, dejarme de nuevo en la oscuridad, pero algo la detuvo. Me sostuvo frente a su cara y entonces ocurrió: no se vio a sí misma tal como estaba, sino como había estado.

En uno de mis fragmentos más pequeños apareció la imagen de una tarde de verano: ella, con el cabello mojado, riéndose mientras corría bajo un chaparrón inesperado. Esa risa no buscaba ser observada; era pura, infantil, indómita. La escena la dejó perpleja. Tocó el pedazo de vidrio con la yema de los dedos, como si pudiera alcanzar el agua que entonces le empapaba la ropa.

—¿Qué es esto? —susurró.

Yo no respondí con palabras, sino con más reflejos. Otro fragmento, más grande y quebrado en el borde, le mostró una tarde de su adolescencia: sentada en una plaza, comiendo un helado de vainilla con su mejor amiga, riéndose de un secreto que ya había olvidado. No había preocupaciones, solo la tibieza del sol en los hombros.

Ella se emocionó, como si un recuerdo enterrado de golpe recobrara vida. Se inclinó más cerca y comenzó a buscar. Yo, obediente, le mostré otras escenas. En cada pedazo de mi cuerpo roto brillaba un instante en el que había sido feliz sin darse cuenta: la primera vez que sintió a su sobrino dormirse sobre su pecho; la caminata solitaria por una playa casi desierta al amanecer; una noche de fogata donde cantó sin importarle desafinar; una mañana en que despertó y se sorprendió a sí misma tarareando, sin motivo aparente.

Yo era un espejo roto, pero también era un archivo secreto. Mis fragmentos no devolvían la forma exacta de su rostro actual, sino la suma de los destellos que había olvidado. Cada risa, cada calma, cada sorpresa. En ellos estaba la evidencia de que había sido feliz incluso en los días comunes, los que creyó insípidos o dolorosos.

—No lo vi… —dijo, con los ojos humedecidos—. No sabía que en ese instante era tan feliz.

Su voz era un lamento, pero también un despertar. Yo, que había guardado esas memorias, sentí cómo mis grietas brillaban con una luz tenue. En su rostro presente se dibujó un gesto nuevo, mezcla de nostalgia y fuerza. Me miraba distinto: ya no con miedo, sino con deseo de reconocerse.

Le mostré todavía más: aquel día que cocinó sola y la salsa le quedó perfecta; la primera vez que se animó a bailar sin preocuparse de quién miraba; la tarde en que su padre, ya cansado, aún la llamó “pequeña”; la madrugada en que escribió páginas enteras de un cuaderno y luego durmió profundamente. Cada trozo mío era un recordatorio de que, incluso en medio de la rutina, había destellos luminosos.

Ella respiró hondo. Vi cómo sus manos temblaban, cómo se llevaba un fragmento de mí al pecho, sin miedo de cortarse. Entendió, en ese silencio, que no era la sombra la que la definía, sino esos instantes dispersos que habían sido parte de ella y seguían siéndolo.

—Gracias… —murmuró al fin, y sentí que la palabra me recorría como un pulso.

En ese agradecimiento había un compromiso. Lo entendí cuando me dejó sobre la mesa y me miró directamente, esta vez aceptando tanto la imagen actual como las memorias que yo le había mostrado. No necesitaba volver atrás: había descubierto que la felicidad no siempre avisa, que se cuela en lo cotidiano, que puede ser recogida y rehecha incluso ahora.

Yo, espejo roto, no podía devolverle una imagen entera. Pero sí podía ofrecerle la certeza de que había sido feliz sin saberlo, y que aún podía volver a serlo. Esa convicción encendió una chispa en su mirada, y esa chispa, más fuerte que cualquier reflejo, fue mi última revelación: ella había recuperado la fe en el poder de cambiar.

Me quedé quieto, fragmentado y luminoso, sabiendo que mi propósito estaba cumplido.

╰───────༺༻───────╯

LA PESADILLA

Libia B Carciofetti – Argentina

Horas, minutos, segundos, solo se que la noche fue larga. Aun tengo una sensación ¡Tan extraña! Mezcla de terror, y experiencia amarga… Pasillos oscuros, sin luz y un túnel por el que jamás había entrado el sol.

Solo oía el crish crash de la camilla en la que me conducían. Mi corazón, que por momentos temí dejara de latir.

Y de pronto se abrieron dos puertas vaivén, y tres hombres vestidos de blanco casi a coro preguntaron:

¿Tienes miedo? ¿Estás nerviosa??? Quise contestar, pero no tenía voz…

Se había quedado colgada afuera entre la enredadera de jazmines con olor a lluvia que había humedecido mi bata antes de entrar. Asentí con la cabeza…

¡Eres demasiado grande para tener miedo! El miedo lo inventaron para los niños, y tú ya creciste demasiado.

La voz áspera me iba abriendo una herida que no sabría como expresar el dolor que me causaba…

Con torpes modales me hicieron abrir la boca y me colocaron una pastilla debajo de mi lengua…

Recuerdo que me pusieron una máscara con dos orificios para mis ojos color verde…

La palabra «córnea» «globo ocular» «iris» «pupila» se mezcló entre el ruido de elementos de una cajita rectangular de acero inoxidable… Hasta que una jeringa con un líquido  de sabor muy amargo que me inyectaron en el ojo izquierdo, me paso por la garganta.

Quise levantar la mano en señal de que me dolía, pero las fuerzas me habían abandonado. Conversaban entre ellos por lo bajo, pero yo no los podía ya ver.

Desperté no se después de cuanto tiempo, sin saber donde estaba, ni quienes eran los que me rodeaban….

Sus voces me eran familiares… de seguro eran tres… De pronto uno de ellos rompió el silencio, y acomodando su imposte de voz dijo.

Nos esforzamos por hacer todo lo posible, pero tu afección corneal degenerativa jugó en contra y no pudimos salvar la visión de tus dos ojos…

En mi semiinconsciencia trataba de abrir mis ojos y girar mi cabeza para buscar la luz, pero no lo logré…

¡Por favor descorran las cortinas! ¡quiero ver la luz!

¿Es que no has oído lo que acabamos de decirte???? -Estiré la mano para que el roce de algún afecto mío me diera calor,

pero sentí que las figuras de álgidos fantasmas danzaban a mi alrededor.

Risas burlonas y extrañas se adueñaron de la sala, quise gritar pero de mi garganta enronquecida solo pude emitir sonidos «guturales»

Entonces si rompí en llanto, un llanto que me nació del alma herida, de alguien que nunca más volvería a ver el rostro de su hijo, contemplar una flor, ver volar una mariposa, un ave.

Contemplar la vida y a mis seres queridos que forman parte de ella… Mi camisola estaba mojada en sudor, mis cabellos eran una maraña…

Oía que alguien corría alrededor de mi cama, tratando de calmarme y con dulce voz me decía… ¡Cálmese por favor!!! Tiene un poco de fiebre causada sin duda por esta «pesadilla» que a veces es producida por la anestesia…

Se tiene que tranquilizar porque en el pasillo hay alguien esperando que el médico le quite las vendas para entrar…

Ya le voy a cambiar las sábanas y la voy a poner bonita, va a estrenar esta bata que dejó su marido anoche cuando usted dormía y no quiso despertarla, es rosa como la ternura con que la miraba cuando vio que la camilla se la llevaba a la sala de operaciones.

¡DIOS! Una pesadillaaaaa!!! desde niña que no había tenido una y tan horrible.

A los minutos llegó mi médico y me quitó las vendas, seguro que si,  había hecho uno de sus mejores trabajos

porque no lo hizo sólo, si no acompañado por cientos de oraciones de amigos y familiares y guiado con la pericia de la mano de DIOS…

Ahora si, dijo el doctor que pase el primer visitante… cuide las emociones…porque pueden perjudicarle la vista.

La puerta vaivén se abrió y un joven alto, apuesto, precioso como un galán de cine entró con un ramo de rosas perfumadas y se repitió casi la historia, cuando el abrió sus ojos a la vida los primeros ojos que vio, fueron los míos… y ahora cuando yo los abrí, los primeros ojos que vi fueron los de el… y en esa mirada un amor inconmensurable que va más allá de todo razonamiento humano…

Un abrazo de corazón a corazón … y un brillo distinto en nuestras miradas que se reencontraron después de tantos años volviendo a revivir sensaciones y emociones a diario.

Afuera es invierno, pero adentro mora la tibieza de un amor inalterable…

La pesadilla quedó atrás, la mirada puesta adelante, agradeciendo a DIOS por su inconfundible amor…

Las lágrimas el colirio divino que no necesita prescripción médica.

La rosas en un jarrón son las espectadoras perfumadas de este relato, mezcla de inspiración y hechos reales.

╰───────༺༻───────╯

EL DÍA QUE ANAHÍ PIDIÓ HABLAR CON EL GERENTE

Carlos González Saavedra – Argentina

Finalmente, ya estaba instalado. Yo estaba contento, y mi familia también: les había encantado el piso. Luminoso, amplio y cómodo.

Mis compañeros me habían recibido muy bien. A veces pensaba que la gente de Buenos Aires tiene fama de ser distante, pero yo me sentía respetado y bien tratado en mi nuevo puesto como gerente del Banco Nación. Estaba orgulloso.

Claro que no es lo mismo ser gerente en un pueblo de diez mil habitantes que en una ciudad del área metropolitana con más de trescientos mil. La directora regional me había llamado unos días antes del nombramiento para avisarme que ya estaba todo listo. Me dijo: “Cuente conmigo para lo que necesite. Tiene una excelente trayectoria. ¡Adelante!”

Mi oficina era cómoda y espaciosa. El personal, excelente. Incluso Mariano,
uno de los empleados, cocinaba para todos. Nos turnábamos en el comedor para almorzar.

Los primeros días fueron de adaptación. Poco a poco me fui familiarizando con la dinámica. A la semana, el regional me llamó:

—Edgardo, mañana vendrán un arquitecto y el jefe departamental. La sucursal ha sido elegida para mejorar la atención al público. —Perfecto, los espero —respondí, sorprendido. Al llegar, comentaron: —Haremos reformas. Donde hay cuatro cajeros automáticos, habrá once. Se ampliará el frente, y en lugar de cuatro ventanillas de atención, habrá ocho. —¿Cuándo comienzan?

—Este mismo fin de semana. En quince días estará terminado. En el pueblo todo se consultaba. Aquí todo venía decidido. Tendría que adaptarme.

—Edgardo, cuando comiencen las obras, Casa Central asignará diez mil cuentas que se repartirán entre usted y la sucursal de La Matanza. Le corresponderán unas seis mil. —¿Y el personal? No es suficiente… Pensaba: aquí no tengo control de nada. No sé quién entra ni quién sale. Imposible mantener el trato cercano que tenía en el pueblo.

Unos días antes había firmado el traslado de diez personas, más un asistente de cuentas. Se presentarían entre mañana y pasado. Por momentos pensaba: “¿En qué lío me he metido?” Era mucho para gestionar,
controlar y reportar.

Después de las reformas, con el banco ya ampliado, logré organizarme. Fui firme con el personal y con algunos clientes difíciles. Me había transformado, pero me desempeñaba bien. Me gustaba. Había aprendido a manejarlo.

No podía evitar las largas filas para cobrar por ventanilla. Personas desde las siete de la mañana, bajo la lluvia o el frío, esperando afuera. Dar números no bastaba. Me sentía responsable, pero hacía lo que podía.

Un lunes, después de un festivo, el banco estaba colapsado. Filas dentro y fuera. Un verdadero día de caos.

Preferí encerrarme en mi oficina para concentrarme. Ya había rechazado la invitación al almuerzo.

Golpearon la puerta con respeto.

—Adelante.

—Señor gerente, hay una señora con su hija. Quieren hablar con usted. Es por una tarjeta. Llevan una hora esperando.

—Que las atienda Silvia, jefa de cuentas. No puedo en este momento. Media hora después, Silvia se asomó por la puerta:

—Edgardo, insisten. No se irán sin hablar con usted. Son muy respetuosas y humildes.
Gente trabajadora.

—Que pasen.

Entraron dos mujeres de aspecto sencillo. Parecían empleadas domésticas. Tímidas, nerviosas, con escasa instrucción.

—Buenas tardes. ¿En qué puedo ayudarlas?

—Háblale al señor, cuéntale —dijo la madre—. Es mi hija. Tiene algo importante que decirle.

—Disculpe que le quite su tiempo. El problema es mi tarjeta de ahorro. La perdí y quiero saber si me robaron el dinero o si aún está.

—¿Por qué no lo explicó a las empleadas que la atendieron? ¿No compartió su clave?

—Es un asunto delicado

—¿Qué es lo delicado? ¿Quiere saber si tiene dinero en la cuenta? ¿Si le depositaron el subsidio? ¿Cuándo perdió la tarjeta?

—Hace tres meses.

—¿Tres meses? ¿Y recién ahora viene?

—Cuéntale al señor —insistió la madre.

—Me tenían secuestrada. Me amenazaban con matar a mi familia.

Me acomodé en la silla, sorprendido.

—Una amiga me invitó a una fiesta en El Palomar. Fuimos en autobús. La fiesta era de unos amigos suyos. Bailamos. Uno quiso propasarse. Lo frené. Me pidió disculpas y me ofreció una bebida. Acepté.

La chica estaba al borde del llanto. —Seguí, Anahí —la alentó la madre, conteniendo el suyo.

—Me empecé a sentir mareada. No recuerdo más. Desperté en una habitación deteriorada,
entre colchones húmedos. No sabía dónde estaba.

—Vamos, nena, despiértate – tienes trabajo. Me llamo Samanta.

—¿Dónde estoy? —pregunté. Un hombre me agarró del cabello, me arrojó bajo agua fría. Me dio ropa y un trapo para secarme.

Samanta me apretó la cara con fuerza:

—Aquí vas a atender hombres. Sin protestar. Si no, te golpeamos. Y matamos a tu madre. Sabemos dónde vive. ¿Comprendes ?

Me llevaron a otra habitación. Había tres chicas más. Una me dijo: “Estamos en el Chaco. Tu viniste conmigo. Ellas llegaron ayer.”

Yo, pálido, sin saber qué decir, solo podía escuchar. La chica lloraba. La madre la sostenía.

—Nos quitaron los documentos —dijo Isabel, la más alerta.

—Se imagina lo que pasé, señor. Maltrato, abusos. Comíamos mal, dormíamos peor. Lo mejor era el mate cocido con pan caliente que traía el panadero.

La madre lloraba en silencio. Sus ojos tristes, su entereza intacta.

Jamás imaginé semejante drama frente a mí. Estaba perplejo, incómodo, desorientado. Al borde del llanto.

Pensaba en mis hijos. En mi hija, que había empezado la universidad. Veinte años, llena de sueños. Anahí no estaba tan lejos. En su mirada se leía el arrebato de su inocencia.

—¿Cómo escaparon?

—Isabel notó que el panadero hablaba con Samanta. No cerraban la puerta. Era nuestra oportunidad.

Corrimos un kilómetro, escondiéndonos. Un camionero nos llevó hasta Santa Fe. Al contarle lo ocurrido, nos dejó en un convento. Pedimos que no llamaran a la policía. Estuvimos tres días. Comimos, descansamos, nos dieron ropa limpia y dinero para el viaje. Llegamos a Retiro.

—¿Dónde vas ahora?

—A casa de mi primo. Por si me buscan. Quiero saber si mi madre está viva.

Fuimos. Él fue a buscar a mi madre y a Dora, la hermana de Isabel, para asegurarse de que estaban bien.

Las miré. Me levanté. Las abracé. Quería pedirles perdón. Por esta sociedad injusta, donde siempre sufren más los más vulnerables.

—La monja me dijo: “No cuentes a nadie. Habla con quien manda.” Por eso lo esperé con mi madre, llorando.

Ese abrazo nos quebró a los tres. Como niños en el colegio, abrazados, llorando.

Silvia irrumpió, vio la escena, cerró la puerta con delicadeza.
Afuera, el ruido se apagó. Ese día de caos se convirtió en un acto de humanidad.
Como los que viví en el Banco Nación de aquel pueblo. Gracias a eso, pude escuchar y comprender.

—Dame tu número de documento. Al buscarlo en el sistema, ANSES había depositado el subsidio.
Treinta mil pesos acumulados. A punto de vencer.

Silvia, con lágrimas en los ojos, entregó la tarjeta nueva. Nos abrazamos los cuatro.

—¡Dios lo bendiga! —dijo la madre. Anahí no podía hablar. Tampoco yo.

Supe poco después que había regresado con su madre a Formosa, donde vivía toda su familia.

╰───────༺༻───────╯

EL MAR EN OTOÑO

Elspeth Gormley – España

El mar, ese vasto espejo de la naturaleza, cambia su rostro con las estaciones. En otoño, sus aguas se tornan un manto de serenidad, reflejando los tonos dorados y rojizos del cielo al atardecer. Las olas, con su ritmo pausado, parecen susurrar secretos antiguos al viento. Caminamos por la orilla, sintiendo la caricia fresca de la brisa en nuestras mejillas, y nos dejamos llevar por la calma que solo el mar puede brindar.

Pero a medida que el invierno se acerca, el mar se transforma. Se despierta de su letargo otoñal y se muestra en toda su majestuosidad y ferocidad. Las olas se alzan imponentes, recordándonos su poder indomable. Nos detenemos en la orilla, testigos de cómo se desencadenan los elementos, y no podemos evitar sentir una mezcla de asombro y respeto. El corazón se nos encoge al presenciar la furia de esas aguas que, al desatarse, arrasan con todo a su paso.

El mar, nuestra despensa natural, nos provee con su abundancia y belleza. Pero también nos confronta. Nos recuerda que no siempre lo tratamos con el cuidado que merece. Que lo hemos herido, contaminado, olvidado. Y sin embargo, sigue ahí: ofreciendo alimento, horizonte, consuelo.

Es nuestra responsabilidad protegerlo. Porque en sus aguas no solo encontramos sustento, sino también un refugio para el alma. Un lugar donde la memoria se disuelve y la esperanza se renueva.

Así es el mar en otoño e invierno: un ser vivo que respira, que siente, que nos habla con su lenguaje de olas y mareas. Nos invita a contemplar su grandeza y a recordar que, aunque nos dé vida y calma, también puede mostrarnos su lado más indómito y salvaje. ..Y entonces, el mar deja de ser solo paisaje. Se convierte en presencia. En compañía. En confesión.

El mar no responde, pero acompaña. Y en su pausa, la vida se acuerda de sí misma

╰───────༺༻───────╯

QUIERO SER PROFESOR

Antonio Morelos – México

Relato Lirico

El destino no ha existido, tampoco la suerte. Ser profesor has querido, por eso amas lo que fuiste y al pueblo que has servido, tan pobre como tú fuiste.

Para algunos fue prioridad, otros no lo querían. Fue la necesidad la que los obligó aquel día a convertirse en profesionales de la ciencia y la pedagogía.

Muchos padres soñaban que su hijo fuera doctor, arquitecto o abogado, pero nunca profesor. Pensaban que el maestro era un necio bebedor.

—Quiero ser profe de escuela, no te opongas, padre mío. Quiero ver la ignorancia hecha pedazos. Quiero a los niños, quiero darles mi vida en trocitos.

—Déjame ser profesor. Quiero estar en la montaña. No quiero ser doctor ni constructor. Quiero ser mentor de los niños de mi raza.

—Déjame ser profesor. Quiero luchar con mi gente. Quiero sembrar letras en esas mentes que el burgués quiere dominar como siempre.

—No quiero esa carrera para mi hijo consentido. Mejor otra que tenga más dinero, más prestigio, que lo admiren donde sea y que sea bien recibido.

La charla se prolongó, llegó a ser discusión. Aunque el hijo no ganó, se graduó de profesor, dando al padre una lección que sin querer aprendió.

El tiempo pasó y llegaron los días de la graduación. Todos compramos trajes para la ocasión. Algunos eran caros, otros más modestos.

Nos repartieron las plazas y alegres nos presentamos. Con nuestras órdenes dadas, fuimos a los pueblos asignados. Todos con muchas ganas empezamos a trabajar.

El trabajo comenzó con muchas contradicciones. El cacique entendió nuestras buenas intenciones de hacer un pueblo mejor, rompiendo sus presiones.

Cuando el fruto se vio, y mi padre lo supo, me recibió emocionado al terminar aquel junio, cuando regresé del primer año en el surco.

—Qué bueno que has regresado a casa, profesor. Cuéntame lo que ha pasado, mi querido luchador. Estoy impaciente, quiero oírte, mi mentor.

Le conté lo que había hecho, lo que intenté. Le dije que di respeto a quienes me enfrenté, lo que logré para el pueblo y lo que aún pienso hacer.

Dos lágrimas rodaron por el rostro de mi padre. Estaba emocionado, lo vi en su mirada. No habló, solo parpadeaba.

Al fin alzó la mirada y me dijo emocionado: —Quiero verte en la montaña enseñando a los chiquillos. Que cada mañana seas amigo de los pobres.

—Gracias por ser profesor —me dijo mi padre—. Vete al campo sin temor, enfrenta al rico cobarde, destruye al opresor enseñando al que no sabe.

—Gracias por ser profesor —me repitió otra vez—. Si antes fui tu opositor, fue mi soberbia, tal vez. Hoy reconozco mi error y aplaudo tu sensatez.

Se levantó y dijo de nuevo: —Gracias, querido maestro. Quiero luchar contigo, ser parte de tu reto. Sé que has querido no ver más analfabetos.

Lo abracé y le dije: —Padre, gracias por tu comprensión. Los amo a ti y a mi madre. Hoy que soy profesor, seguiré adelante, siempre contra el opresor.

╰───────༺༻───────╯

EL HOMBRE DE LA CLOACA

Walter H. Rotela G. – Uruguay

Una tarde, mientras caminaba por la ciudad, con mi hija pequeña de la mano, vimos a un hombre dentro de una gran fosa.
El hombre parecía un ser pequeño, un minúsculo grano de arena en medio un enorme médano informe. Casi imperceptible, en me

dio del todo. Una pieza visible, sólo gracias a una suerte de gracia celestial, puesto que sobresalía por delante de su rostro, un par de gafas oscuras que no disimulaban su enorme nariz.
Lo miramos por un inacabable minuto para luego olvidarlo para siempre. Sin embargo, en ese instante fue imposible no verlo, pues cual cucaracha salía de la fosa, de una cloaca. Este es un sistema que recibía las heces y orines de un importante edificio de gentes significativas, que trabajaban en sus prestigiosos puestos del buró central.
Casi disculpándose por su presencia allí intentó esgrimir alguna frase o saludo, mas no fue así. Simplemente seguimos, casi, sin mirar atrás. Mi hija, sin embargo, miró una vez más y dijo – casi balbuceando – ¿Quién es él, papi?
-Soy yo, aunque no te des cuenta, soy yo –contesté, sin querer contestar.

  • No, tú estás aquí. No eres tú.
  • Soy yo, en un momento que aún no llega, pero está ahí, en medio del espacio tiempo,
    en un cruce del camino, de las huellas del destino…

╰───────༺༻───────╯

ARTÍCULOS – OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

62c8d8d5e7bc5feed913e77e469d0080

“Cada artículo es un viaje. Cada palabra, un vagón que cruza el tiempo.”

Elspeth Gormley

Colaboradores en Artículos

  1. Ilka Oliva-Corado – Estados Unidos – Frijol Camagua
  2. Elspeth Gormley – España – Cuando el lenguaje golpea
  3. Jaime Hoyos Forero – Colombia – Sexismo lingüístico
  4. Ángel Medina – España – El aborto entre el derecho y la contradicción social
  5. Martín Yelime – España. – Entre velos y contradicción escolar

✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎

FRIJOL CAMAGUA

Ilka Oliva-Corado – Estados Unidos

Clemencia compró frijol camagua iba por chiles dulces y cebollas, pero el frijol le salió al paso desde el canasto de nía[ María. Primero se paró de cabeza, saltó, levantó las manos y bailó, pero Clemencia estaba entretenida buscando los chiles más galanes. El camagua no se dio por vencido y utilizó su última herramienta, se lanzó de panzazo sobre los manojos de siente montes, sabía que era la única forma de captar la atención de la despistada. 

Con cinco chiles en la bolsa, Clemencia buscó las cebollas, pero como un montarral espeso de finales de invierno, aparecieron frente a ella los siete montes. Sintió el aroma de su infancia llegado desde las montañas de la Sierra de las Minas. Se le erizó la piel y se le dejaron caer en manada el puño de recuerdos cuando vendían queso fresco, crema, requesón y suero en la casa de sus padres en Teculután, Zacapa. 

Los años en los que si llovía su madre les gritaba desde donde estuviera, que fueran a tapar los espejos con una toalla y que le desconectaran el televisor, rituales que Clemencia no sigue y que no les enseñó a sus hijos. De hecho, sus hijos no saben qué es el requesón y mucho menos el suero de vaca, si ella les contara que su madre ponía una herradura de caballo atrás de la puerta con una trenza de ajos, no le creerían le dirían que de dónde sacó esa historia. Mucho menos les diría que regaba la entrada de la casa con agua de siete montes o que el manojo lo dejaba en un jarrón abajo del mostrador. 

¿Le creerían si les contara que creció barriendo el patio con escoba de escobillo? Primero le preguntarían qué es escobillo[3]. No, sus hijos no la imaginarían así, regando el patio con palangana o lavando la ropa a mano y tendiendo la ropa en un lazo. Mucho menos le creerían que también ordeñaba las vacas que compró su abuelo materno para que su madre comenzara con un negocio y no estuviera a la espera de que Silverio, su esposo, le diera dinero. 

Pero es que si les contara que sus pies se le llenaban de niguas, le dirían que qué le pasó, que si se siente bien o está delirando, que qué es todo eso de lo que está hablando. No le creerían que creció comiendo tortillas, mismas que están prohíbas en su casa, como la papa, los elotes, los plátanos y todo lo que dice su entrenadora personal y la nutrióloga de la familia que no se debe comer. 

Es su culpa, Clemencia se lleva la mano al pecho, a los lejos escucha la voz de nía María que le pregunta qué va a llevar, pero no distingue, no capta qué le dice, la ve mover los labios pero no entiende lo que le está diciendo.  Es su culpa, se dice a ella misma, es su culpa por no enseñarles de dónde viene, cuáles son sus raíces, por eso son unos adolescentes arrogantes, que creen que porque tienen dinero y cinco empleados en su casa al servicio de todos sus caprichos les pertenecen como si fueran sus zapatos. 

Es su culpa no haberlos acercado a su familia, a sus raíces, en cambio sí con la familia de su esposo, adinerada, con buenos modales, que viajan alrededor del mundo cuando se les da la gana y viven de vacaciones en vacaciones. ¿Por qué renunció a su identidad? Un golpe de realidad le cae como balde de agua fría, por qué escondió a su familia y nunca los visitó si nunca le hicieron daño, al contrario, sus padres se desvivieron por ella y sus cinco hermanos. ¿Por qué sus hijos no conocen a sus tíos ni a sus abuelos? 

¿Por qué se inventó un título universitario que no tiene? ¿Para no avergonzarlos en ser la única en la familia sin título de la universidad?  Qué estúpida, se dice y se da un golpe en la cabeza con la mano. Nía María le sigue preguntando que qué va a llevar, ve a Clemencia más despistada de lo de siempre, ¿con quién estará hablando ahora? 

Clemencia va al mercado todos los jueves, la lleva uno de los dos pilotos, aunque las empleadas encargadas de la casa son las que hacen las compras en el supermercado, Clemencia tiene el mismo ritual de los jueves desde hace quince años. Necesita sentir las verduras y las hierbas frescas, sabe que jamás se compararán con las del supermercado por mucho dinero que pague al comprarlas.  

Nía María le sube la voz, qué te pasa Clemencia, le pregunta y la hace volver en sí. Nía María, cómo está, deme por favor un manojo de cebolla, quisiera llevarme los siete montes, pero no tengo en dónde ponerlos y regáleme por favor cinco libras de frijol camagua. Los frijoles se dan la mano y comienzan a saltar juntos, por fin la Clemen se los llevará, les encanta ver desde las ventanas de la cocina el patio lleno de grama verde, la piscina y el jacuzzi, aunque después terminen envueltos en masa y tuza.  Clemencia ha visto el frijol camagua durante años, siempre a mediados del invierno y cuando es el tiempo del atol de elote, los elotes asados con limón y sal, del chipilín con arroz y crema y de los tamalitos de frijol camagua. Compra una rapadura canche y un ayote sazón.

De cuando en cuando a Clemencia le dan estos golpes de realidad, la llama la tierra donde nació, siente en la boca del estómago un halo helado cuando tiene nostalgia, pero nunca se ha atrevido a regresar, solamente les envía dinero a sus padres mensualmente. Es mucho lo que tiene qué perder, una vez al mes nía María le lleva tortillas, Clemencia se las come a escondidas en su habitación, con queso fresco que compra en el mercado. Después las vomita, sería incapaz de subir de peso y que sus amigas la juzguen y peor aún su familia política. El frijol camagua se lo lleva de regalo a las empleadas para que hagan sus tamales, lo mismo con el ayote y la rapadura y vean que mala empleadora no es. 

Se despide de nía María, se sube al automóvil donde la espera el piloto y se va, en el camino se prepara para entrar de nuevo en su personaje, deja ser Clemencia y se convierte en Valentina, en fingir se ha convertido en una experta, total, todo lo que tiene alrededor es falsedad. Se lleva las manos a la cara imaginándose que, si en su pueblo supieran que se ha puesto de nombre Valentina para encajar en sociedad, inmediatamente le llamarían tina, bañera, chorro de agua, charco, ojo agua donde toman agua las vacas, hasta el frijol camagua y los siete montes se reirían de ella,  sabe que en el oriente no perdonan.

E

 ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎

CUANDO EL LENGUAJE GOLPEA

Elspeth Gormley – España

El otro día escribí sobre la música. Sobre esas letras que, entre ritmos pegajosos y coreografías virales, esconden violencia. Letras que denigran a las mujeres, que las convierten en objeto, en trofeo, en carne sin alma. Pensé que era suficiente. Que con ese artículo había dicho lo necesario.

Pero ayer vi unos reels en TikTok. Y me quedé helada.

No eran solo palabras malsonantes. Era el tono. La actitud. El desprecio. El maltrato físico mostrado como broma. La humillación convertida en entretenimiento. Y lo más inquietante: no eran solo ellos. También ellas. Degradando a otras mujeres. Repitiendo insultos. Celebrando la violencia como si fuera empoderamiento.

¿Qué estamos enseñando a nuestros jóvenes? ¿A hablar mal? ¿A ser el chulito de la clase? ¿A maltratar a las mujeres y a celebrarlo? ¿A confundir libertad con crueldad?

El vocabulario que utilizan es terrible. Pero más terrible aún es la normalización. La risa. El aplauso. El algoritmo que premia el escándalo y silencia la ternura.

Y no, no es solo culpa de las redes. Es un espejo. Un reflejo de lo que no hemos querido mirar. De lo que no hemos querido corregir. Porque el lenguaje no solo nombra: también construye. Y si construimos desde el insulto, desde la cosificación, desde la burla… ¿qué tipo de sociedad estamos edificando?

Hoy no escribo para denunciar. Escribo para preguntar. Para incomodar. Para invitar a mirar más allá del filtro. Porque si no enseñamos a hablar con respeto, con compás, con dignidad… seguiremos criando generaciones que confunden violencia con estilo.

Y si no enseñamos a escuchar con ternura, seguiremos creyendo que el grito es más fuerte que el argumento. Que el golpe es más eficaz que el abrazo. Que el desprecio es más viral que el respeto.

“Si el lenguaje construye mundos, que el nuestro no siga edificando violencia.”

✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎

SEXISMO LINGÜÍSTICO

Jaime Hoyos Forero – Colombia

Hace unos años, en Bogotá, una orden judicial obligaba al Gobierno a darle a la ciudad, como uno de sus lemas, la expresión “Bogotá para todos y todas” en lugar de “Bogotá para todos”.

Espero que el juez que dio la orden, haya sido condenado a perder la mitad, por lo menos, de su lengua, por haber cometido semejante barbaridad.

Ese juez y todos los sexistas, debieran recordar (se enseña en la escuela) que en español y en general en los idiomas modernos, se emplea –y es norma-  el llamado masculino genérico o colectivo mixto a través del género gramatical masculino.

El buen uso del idioma no tiene por qué mancharse de sexismo ni política. Del buen uso son ejemplos patentes padres (“padre y madre”), reyes (“rey y reina”), príncipes (“príncipe y princesa”), etc.

A continuación, dos ejemplos del buen uso en oraciones, tomados del diccionario de dudas de la Academia, donde se ve con toda claridad el uso correcto y limpio del colectivo mixto:

“Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales; En mi barrio hay muchos gatos, (donde de la referencia no quedan excluidas  las mujeres prehistóricas ni las gatas”).

 Cuando excepcionalmente no queda claro que el masculino genérico se refiere a ambos sexos, sí se emplea el recurso de desdoblamiento: hombres y mujeres pueden servir en el ejército.

La Real Academia advierte que es grave error gramatical “las series coordinadas de ambos géneros propias del lenguaje político y administrativo actual.

Madrid.- ¿Es necesario el desdoblamiento léxico para no ser sexistas? No para la Real Academia Española (RAE), cuyo pleno considera que recurrir a fórmulas como «ciudadanos y ciudadanas» supone recargar el lenguaje hasta hacerlo impracticable y cita como ejemplo un artículo de la Constitución de Venezuela:

«Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva…», reza el citado fragmento que se alarga, innecesariamente según la RAE, para escribir en masculino y femenino casi una veintena de cargos.

A este extremo de ridiculez se puede llegar por no seguir las normas de la Academia.

Y las normas académicas exigen que se escriba con claridad, belleza y economía de palabras. Y el desdoblamiento léxico es  -como llaman ahora a las cosas que al multiplicarse dañan-   un virus que al ir contra la economía del buen decir, afecta gravemente el idioma.

✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎

EL ABORTO ENTRE EL DERECHO Y LA CONTRADICCIÓN SOCIAL

Ángel Medina – España

Hablar del aborto en España implica abordar un debate complejo. La propuesta de incluirlo en el artículo 43 de la Constitución ha generado controversia: algunos juristas advierten que podría debilitar su protección legal, al no tener el mismo rango que el artículo 15. Mientras tanto, más del 80% de los procedimientos se siguen derivando a clínicas privadas, a pesar de la reforma de 2023 que buscaba fortalecer la sanidad pública.

La cuestión se ha convertido en arma política, con tensiones entre comunidades autónomas y partidos. A nivel internacional, algunos países avanzan: México lo despenalizó en 2023 y Francia lo blindó constitucionalmente en 2024. Sin embargo, millones de mujeres aún enfrentan abortos inseguros, con graves consecuencias para su salud.

El uso del término “interrupción voluntaria del embarazo” encubre, la realidad de una muerte. Desde la fecundación, el desarrollo embrionario muestra signos de vida humana progresiva. El feto no es parte del cuerpo de la madre, sino un ser con origen genético propio. La noción de “vida humanizada” solo al nacer resulta cuestionable desde el punto de vista biológico y ético.

También se abordan los argumentos económicos: ¿es válido eliminar al hijo por falta de recursos? En una sociedad donde la pobreza se extiende sin solución política, surge la pregunta sarcástica: “Si se trata de reducir bocas, ¿por qué no empezar por quienes más comen?”

Se denuncia una inversión de valores, donde el derecho a la vida queda subordinado a otros intereses. La Ley debe garantizar ese derecho, no relativizarlo. Se protege la vida del culpable, pero se elimina la del inocente. Basta mirar atrás: el Holocausto comenzó eliminando a quienes no eran útiles para la sociedad. Hoy, las leyes que favorecen la eutanasia deberían hacernos reflexionar sobre el riesgo que corren los mayores.

La Ley no puede ser neutra ni permisiva. Debe ser garante, no espectadora. Aunque la maternidad implica responsabilidad, la mujer embarazada en situación vulnerable debe ser apoyada. Es preferible fomentar la adopción como alternativa digna, antes que eliminar al hijo. También se requiere una educación que distinga entre sexualidad responsable y pornografía.

El aborto, más allá de la permisividad, exige una reflexión profunda sobre el valor de la vida humana y el papel de la Ley como garante de los derechos fundamentales.

✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎

ENTRE VELOS Y CONTRADICCION ESCOLAR

Martín Yelime – España

En las aulas de Europa, el velo no es solo una prenda: es símbolo, frontera, y a veces, conflicto. Cada mañana, niñas musulmanas cruzan el umbral escolar con el hiyab como parte de su identidad. Lo hacen por fe, por respeto familiar. Pero también lo hacen en un espacio que exige neutralidad, convivencia y respeto por las normas sociales compartidas. La escuela pública no es una extensión del hogar. Es un lugar donde se aprende a vivir con otros, a negociar diferencias, a entender que la libertad individual tiene límites cuando entra en contacto con la comunidad. En casa, cada familia puede seguir sus rituales, sus creencias, sus códigos. Pero en la escuela, el velo adquiere otro significado: se convierte en símbolo visible de una diferencia que, en algunos contextos, genera tensión.

No se trata de prohibir por prohibir. Se trata de preguntarse qué representa el velo en una sociedad que lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, por la autonomía de los menores, por la neutralidad institucional. ¿Es justo que una niña lleve velo si no puede decidir libremente? ¿Es justo que se le imponga una prenda que, en otros países, es símbolo de sumisión o incluso de castigo? La libertad religiosa es un derecho. Pero también lo es la protección de la infancia, la igualdad de género y el respeto por las normas comunes. En países como Francia o Bélgica, se ha optado por prohibir los símbolos religiosos visibles en las escuelas públicas, no como ataque a la fe, sino como defensa de la convivencia.

En España, el debate sigue abierto, y cada centro toma decisiones que a veces generan polémica, como la expulsión de una alumna por llevar hiyab. La pregunta no es si el velo debe ser permitido o no. La pregunta es si estamos dispuestos a dialogar sobre lo que representa. Porque el respeto no puede ser unilateral. Si pedimos que se respeten las tradiciones musulmanas, también debemos permitir que se nombren las nuestras: Navidad, Semana Santa, el Día de la Madre. La convivencia no se construye borrando, sino sumando. Y para sumar, hay que hablar. Con firmeza, con empatía, con claridad. Porque una niña que lleva velo en la escuela no solo está expresando su fe: también está entrando en un espacio que le pertenece a todos. Y ese espacio necesita reglas claras, diálogo constante, y una mirada que no confunda respeto con renuncia.

Porque educar no es solo enseñar contenidos, sino formar conciencia. Porque convivir no es solo tolerar, sino comprender. Y porque el velo, como símbolo, merece ser mirado con profundidad, no con prejuicio. Hoy, más que nunca, necesitamos escuelas que no se escondan tras la neutralidad, sino que abracen la complejidad. Que protejan a las niñas, respeten a las familias, y defiendan los valores que sostienen esta sociedad. No se trata de imponer, ni de prohibir sin diálogo. Se trata de nombrar lo que vemos, de cuidar lo que somos, y de recordar que la libertad no se mide por lo que uno lleva en la cabeza, sino por lo que puede decidir con dignidad. Y eso, en cualquier cultura, se llama respeto que se aprende, se enseña y se defiende.

✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎ ✒︎

CRÓNICAS Y ENSAYOS – OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Cronicas-y-ensayos

“Aquí se escribe lo que no cabe en el olvido. Crónica es memoria, y ensayo, resistencia.” Elspeth Gormley

╾──────╼╾──────╼╾──────╼

Colaboradores de CRÓNICAS Y ENSAYOS – OCTUBRE

  1. Miriam AlbergantiPaseando por el barrio del Retiro de Buenos Aires
  2. Miguel EscuderoVíctimas sin nombre, historia sin justicia
  3. Elspeth GormleyLos niños ya no se manchan
  4. Gustavo Páez EscobarLa mirada inquieta de Cela

╾──────╼╾──────╼╾──────╼

PASEANDO POR EL BARRIO DEL RETIRO DE BUENOS AIRES

Miriam Alberganti – Argentina

En mi paseo por Retiro con Cecilia —una loca encantadora, curiosa de arquitecturas y de sus historias— nos subimos a la Torre Monumental, un imponente monumento de estilo renacentista donado por los residentes británicos con motivo del centenario del primer gobierno patrio. Inaugurada el 24 de mayo de 1916, se alza en la plaza Fuerza Aérea Argentina, en pleno corazón del barrio de Retiro.

Conocida durante décadas como la Torre de los Ingleses, esta estructura se convirtió en testigo fiel del desarrollo urbano del siglo XX. Durante años, fue la puerta de entrada a la Ciudad de Buenos Aires, gracias a su cercanía con la terminal ferroviaria de la Estación Retiro, el Puerto de la Ciudad y el antiguo Hotel de Inmigrantes, hoy transformado en museo.

Con sus sesenta metros de altura, la torre —diseñada por el arquitecto Ambrose Macdonald Poynter— luce una elegante combinación de ladrillos rojos y piedra labrada. Se erige sobre un basamento con cuatro escalinatas, una en cada lado, y vertederos en sus esquinas que completan su armonía arquitectónica.

El guía nos compartió muchas historias, todas contadas con pasión, pero lo que más me impactó fue la sincronicidad perfecta de su gran reloj inglés y la vista majestuosa que se impone desde lo alto. El barrio de Retiro, con su belleza serena y su carga histórica, sigue asombrando a quien se detiene a mirarlo con ojos nuevos.

╾──────╼╾──────╼╾──────╼

VICTIMAS SIN NOMBRE, HISTORIA SIN JUSTICIA

Miguel Escudero – España

Si sólo se leyeran los libros de la propia especialidad, el mercado se resentiría enormemente. Yo procuro leer lo que me atrae y deseo conocer mejor lo que sé de modo insuficiente. En particular, me interesan los espléndidos libros que historiadores como Gaizka Fernández Soldevilla, María Jiménez Ramos y Josefina Martínez Álvarez, entre otros, van acumulando en un fondo editorial acerca de las consecuencias de la violencia política organizada.

El año en que murió Franco, 1975, fue también el año en el que se registró en España un mayor número de ataques a las librerías; fueron ataques de la ultraderecha. En paralelo a la represión legal funcionó una violencia extralegal. En Terrorismo y represión (Tecnos), fruto de la cooperación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo con la UNED, se analiza la violencia en el ocaso de la dictadura. Es un libro donde los autores citados han coordinado a un equipo de historiadores, juristas y periodistas empleando las herramientas metodológicas propias de sus respectivas disciplinas. Y siempre contrastando con rigor y cautela todos los datos que ofrecen.

En un borrador del acta del Consejo de Ministros del 30 de diciembre de 1970 constan unas líneas que el almirante Carrero Blanco modificó. Pero las penas de muerte dictadas fueron conmutadas. Carrero auspició una clemencia que desapareció con Arias Navarro, quien le sucedió tras su muerte, al acabar 1973:

“En este momento fue parecer general que, tras la justicia, la clemencia era la fórmula más adecuada, a fin de evitar caer en la trampa tendida por el enemigo, orientada a crear ‘mártires’.

Para exterminar a la ETA se juzga que lo más útil, aunque de momento pudiera parecer no comprensible, era conceder el indulto de todas las sentencias.

Una ejecución ahora magnificaría más que dañaría a la ETA”.

El asesinato de Carrero no buscaba acabar con el franquismo, como se aireó, sino seguir atizando la estrategia de la acción-reacción-acción. Cabe insistir en que el 95 por ciento de las 853 víctimas mortales producidas por la banda terrorista ultranacionalista sucedieron una vez muerto Franco; en el caso de los 2.658 heridos, el porcentaje asciende al 99 por ciento.

En enero de 1975 el Estado organizó un grupo de Técnicos Especialistas en Desactivar Artefactos Explosivos (los TEDAX) Ese mismo año, un boletín del servicio de inteligencia franquista recogía la siguiente apreciación: “Esta escalada de la violencia está provocando en nuestra sociedad una visible psicosis de preocupación y miedo” Todo en un contexto de lo que se conoce como tercera oleada internacional del terrorismo, una oleada que tenía unas características comunes al margen de la ideología que profesasen los distintos terroristas.

Aquel año se ordenaron redadas masivas sin pruebas consistentes, lo que obligó a una elevada tasa de liberaciones sin cargos. El asesinato de Carrero (y de su escolta y de su chófer) ocurrió en pleno Proceso 1001 contra Comisiones Obreras. No toda la oposición antifranquista celebró con cava el atentado: la represión del movimiento sindical alcanzó una dureza muy superior a la de antes. El propio Salvador Puig Antich, ejecutado por decisión política con el bárbaro método del garrote vil, adivinó lo que le esperaba cuando, ya encarcelado, supo que el coche de Carrero había volado por los aires; ‘El MIL, una guerrilla contracultural en el peor lugar posible’ es un capítulo de especial interés, escrito por Manuel Calderón. El capítulo ‘Txiki y Otaegi. De ETA al mito’ muestra la adopción de interpretaciones volubles según las circunstancias políticas. Ninguno de ellos luchó para establecer la democracia, tenían en perspectiva un régimen totalitario. Fueron tanto terroristas como víctimas del franquismo. Y procesados por un Estado que no era de Derecho y no tuvieron un juicio justo. Sin embargo, no eran inocentes de los cargos que se les imputaban, mataron a sangre fría.

╾──────╼╾──────╼╾──────╼

LOS NIÑOS YA NO SE MANCHAN

Elspeth GormleyEspaña

Antes, sabíamos que un niño había jugado porque volvía con las rodillas raspadas, la ropa manchada y los ojos llenos de historias. Hoy, la ropa está intacta. Y el silencio también.

Los niños ya no se manchan. No trepan árboles, no se esconden entre arbustos, no se revuelcan en la tierra como lo hacíamos nosotros. Salen, sí. Pero siempre acompañados. Vigilados. Dirigidos. El juego ha perdido su desorden, su riesgo, su libertad.

En los últimos años, hemos cruzado una línea invisible: la que separa la protección de la sobreprotección. Y en ese cruce, algo se ha perdido.

Es evitarles toda dificultad, todo sufrimiento, todo problema. Es resolver por ellos, anticiparse a cada tropiezo, suavizar cada borde. Es querer que estén siempre felices, siempre seguros. Pero esa seguridad tiene un precio: la incapacidad para afrontar la vida.

Porque si tú solucionas todos los problemas de tu hijo, no le estás capacitando para vivir. Le estás enseñando que el mundo se adapta a él, que no hay piedras en el camino, que alguien siempre vendrá a rescatarlo. Y eso no es verdad.

Jugar no es solo entretenimiento. Es ensayo. Es aprendizaje. Es enfrentarse al miedo, al error, al conflicto. Es negociar, perder, caer, levantarse. Es mancharse. Y en esa mancha, hay una lección.

Los niños necesitan saber que pueden equivocarse. Que pueden resolver. Que pueden pedir ayuda, sí, pero también intentarlo solos. Necesitan saber que el mundo no siempre será amable, pero ellos pueden ser fuertes.

Debemos proteger a nuestros hijos, claro que sí. Pero no impedirles vivir. No encerrarles en una burbuja de perfección y control. Debemos prepararles para volar, aunque eso implique que a veces caigan. Porque el vuelo no se aprende en el aire, sino en el suelo.

Un niño que no se mancha, no juega. Un niño que no juega, no explora. Y un niño que no explora, no aprende a volar. Dejémosles volar, aunque a veces caigan. Que el cielo también se aprende desde el suelo.

╾──────╼╾──────╼╾──────╼

LA MIRADA INQUIETA DE CELA

Gustavo Páez Escobar – Colombia

Tal vez la condición más desarrollada de Camilo José Cela fue su capacidad de análisis del hombre y sus circunstancias. Poseía una mirada penetrante sobre el mundo cotidiano, y esa habilidad innata le permitió descubrir, con agudo y a veces despiadado realismo, el lado oculto de la gente.

No había detalle que se escapara a su ojo de zahorí, ni pecado o virtud que tratara de ocultarse a su mirada inquieta, porque poseía la perspicacia capaz de desentrañar los secretos más escondidos. Era, ante todo, un escrutador del alma, y eso explica su destreza para crear en sus novelas auténticos personajes de la comedia humana.

Desde sus primeros años mostró el temperamento provocador, rayano a veces en la insolencia, con que irrumpió siempre en los ambientes ortodoxos para romper costumbres inveteradas y poner en duda la autenticidad de las cosas aparentes.

Las celebridades eran para él siempre sospechosas, y nunca fue fácil para aceptar lo establecido por el solo hecho de obedecer a la tradición o la costumbre. Por el contrario, huía de lo tradicional y lo ilusorio: allí podía existir una mentira. Pero no despreciaba la legitimidad de los hechos y la realidad de las personas.

Debido a su carácter abierto y desenfadado cosechó no pocas enemistades.

Enemistades que no ignoraba y parecía consentir. En 1972, en nueva publicación de La familia de Pascual Duarte en Ediciones Destino, anotó con malicia y vanidad: “Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera”.

Lo importante para él era escribir, sin fijarse a quiénes hería o incomodaba. Como era iconoclasta y transgresor por naturaleza, su oficio de escritor lo ejercía con mayor placer utilizando las armas punzantes de la ironía y el duelo implacable de  las palabras.

Vivió en función permanente, casi angustiosa, de crear nuevos vocablos y darle sonoridad y mayores alcances a su expresión idiomática. Su sentido del idioma como patrimonio del pueblo le hizo manejar el lenguaje directo y vigoroso, rico en matices, claridad y belleza.

Sus libros están matizados de poesía, porque su vocación por la estética y las cosas hermosas del universo era la llave maestra para comunicarse con sus lectores. En 1936, apenas de 20 años, escribió su primer poemario, que publicaría en 1945: Pisando la dudosa luz del día. Más aún: de solo ocho años ya escribía poemas secretos.

Pocos como él han incursionado en todos los géneros literarios. Es uno de los escritores más prolíficos de España y una de las figuras más destacadas de las letras universales. Escribió mucho, tal vez demasiado (se habla de más de un centenar de libros), y varias de sus obras quedarán sepultadas en la fosa del olvido. Pero las que marcan su popularidad y prestigio, que no pasan de cinco o seis, son suficientes para definirlo como un clásico del mundo. Su personalidad literaria es no sólo singular, sino arrolladora. Su mayor mérito reside en su maestría para captar la tragedia del hombre. Cela buscaba mostrar su verdad con  palabras, y así lo deja evidenciado en su obra.

Los personajes fuertes y bien caracterizados de sus novelas –sobre todo los que se mueven en La familia de Pascual Duarte y La colmena, que son las de mayor contextura y densidad humana– se quedan caminando por el planeta como actores imperecederos de la realidad social. La misma realidad que él vivió en su España convulsionada –en la que, por extraña ironía, desempeñó el cargo de censor oficial, oprobio que él mismo sufriría con sus dos obras mayores– y la que ha vivido y continuará viviendo el hombre a lo largo de la historia.

Nada nuevo descubre el escritor en el mundo conflictivo de Pascual Duarte, ni en la atmósfera madrileña de los años 40, pero la ciencia novelística consiste en pintar ambientes y personajes novedosos. Nada nuevo hay en el arte: la magia consiste en saber expresarlo. Los personajes creados son la propia encarnación del novelista, pero estos solo perduran si tienen vida propia y alma inmortal, como Cela se las transmitió a los suyos. Lo demás es perecedero.

╾──────╼╾──────╼╾──────╼

*

CARTAS – OCTUBRE

Nota Editorial

Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.

Cartas-1

«Cada carta es un latido que no se archiva: se sostiene, se abraza, se cree.”

Colaboradores de CARTAS – OCTUBRE

  1. Carlos González SaavedraArgentina
  2. Elspeth GormleyEspaña
  3. Sarah Petrone – Argentina

AMANDA A SOFÍA

Carlos González Saavedra – Argentina

Te extraño tanto, que apenas una suave brisa me acaricia, pienso que llegaste.

Al tiempo una enorme desilusión me envuelve.

Tus días en la cárcel se hacen muy largos. Los míos esperándote aún más.

Los días de encierro nos han servido para conocernos. Llegará el momento que la vida nos pondrá libres

Seguiré trabajando en la penitenciaria. Vos seguirás presa de tu profesión, la prostitución. La que quieres dejar, pero es más fuerte que vos. Seré libre al fin, vos, no lo sé.

Te deseo lo mejor!

Eduardo

Pen-
LA INJUSTICIA DE LA JUSTICIA

Elspeth Gormley – España

Dicen que la justicia es ciega, pero a veces parece sorda. O muda. O demasiado obediente.

Hay mujeres que denuncian y esperan. Que repiten su historia en voz alta, en voz rota, en voz legal. Y aún así, el sistema les responde con silencio, con demora, con tecnicismos que no entienden.

La injusticia de la justicia no es solo que llegue tarde. Es que a veces no llega. O llega vestida de neutralidad, cuando lo que se necesita es compasión.

Hay dolores que no aparecen en las radiografías. No hay hematomas, no hay fracturas. Pero hay miedo. Hay insomnio. Hay hijos que tiemblan cuando oyen una llave girar.

Y aún así, se les obliga a ver a sus padres. A compartir fines de semana. A fingir normalidad. Porque el papel dice que no hay peligro. Porque el expediente está limpio.

¿Cómo se mide el daño que no deja marcas? ¿Cómo se prueba el miedo que vive en el cuerpo, pero no en los papeles?

La justicia debería ser abrigo. Pero a veces es un trámite. Y en ese trámite, muchas voces se pierden.

Hay niños que aprenden a callar antes de aprender a hablar. Que dibujan casas sin ventanas. Que sueñan con puertas que no se abren.

Y hay madres que los miran, que los sostienen, que los protegen como pueden. Pero el sistema les exige pruebas. Les exige calma. Les exige que no se rompan.

La injusticia de la justicia es esa: pedir equilibrio a quien vive en el temblor. Pedir pruebas a quien solo tiene miedo. Pedir paciencia a quien ya ha esperado demasiado.

Los jueces aplican la ley, sí, pero no siempre la justicia.

La ley es un conjunto de normas escritas, creadas por legisladores. La justicia es un ideal ético, muchas veces subjetivo, que busca equidad, reparación y dignidad.

En teoría, la ley debería estar inspirada en la justicia. Pero en la práctica, la ley puede estar desfasada, sesgada o incompleta. Y los jueces están obligados a seguirla, incluso si va en contra de su conciencia o del sentido común.

En esta sociedad tan avanzada, ¿Cómo es posible que la ley aún no sepa leer el miedo? ¿Cómo es posible que las penas no reflejen el daño real, ni la reparación necesaria?

“La justicia no debería pedir pruebas del miedo. Debería saber leer el temblor.” “Porque hay verdades que no se archivan. Se sostienen. Se abrazan. Se creen.

Pen-

CARTA DE UNA MADRE DE LA GUERRA 

Sarah Petrone – Argentina

Hijo querido 

                    Hace mucho tiempo que he escrito esta carta. La guardé porque no sé a dónde dirigirla. Desde que partiste a la guerra vivo orando, pidiendo que el cielo te cuide y me permita volver a verte antes de que entregue mi alma al infinito. 

Mis lagrimas de dolor han hecho un surco por mi cara y mis ojos han desteñido su color por tanto llanto. 

                    Cada mañana despierto con el fragor de la guerra. Por las noches, la única canción de cuna que se escucha es el llanto de los niños huérfanos. Todo se ha cubierto de polvo negro, cuerpos mutilados y cenizas. Nada quedó de nuestra casa y me refugio entre los escombros, buscando algún pequeño pedazo de nuestra historia, pero los recuerdos se van perdiendo cada vez más rápido de mi cabeza. Son como trozos de piedras en el camino, y duelen.

                    Por eso te escribo, para rescatar retazos de la vida que perdimos. Se escuchan rumores de paz en la frontera, pero siguen los bombardeos y los gritos. En el cielo no hay estrellas, solo resplandores de incendios y lluvias de cenizas.

                    Hijo querido, suelta las armas, te lo pido. Al mundo no es así como se lo conquista. Regresa. Búscame entre los vivos, todavía. 

                    Mamá. 

Pen-