ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL-JULIO

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Asesora

RE-INICIO

Andrea Kiperman / Argentina

Antes que nada, como siempre, gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. En esta nueva edición de mi sección, quisiera traer al tema un aspecto más que importante hoy en día.

La naturaleza siempre tiene mucho para enseñarnos, y si miramos a nuestro alrededor podemos observar grandes señales que nos ayudan en la vida diaria. En esta oportunidad, quiero referirme a los reinicios. Si observamos, por ejemplo, un árbol durante los distintos ciclos de la naturaleza, podemos verlo de diversas formas: el mismo árbol, distintas expresiones.

El punto al que quiero hacer hincapié es precisamente ese: los reinicios. Al adentrarnos en el invierno en el hemisferio sur, y en el verano en el norte, así como la naturaleza se va modificando día a día, también nosotros lo hacemos.

Un ejercicio poderoso es comenzar a contemplar los árboles o plantas durante su proceso de cambio cíclico a lo largo de las estaciones. Y es que nosotros también atravesamos transformaciones, a veces tan sutiles que parecen intangibles, pero existen. Parte del conocimiento personal es realizar insights que nos revelen cómo estamos.

Y entonces surge la pregunta: ¿Qué cosas te reinician?

Permitirnos hacer aquellas cosas que nos hacen sentir bien, que reinician nuestro sistema nervioso, que nos generan bienestar físico y mental… Esa sensación de que todo nuestro sistema se reinicia energéticamente.

Decidí escribir sobre esto porque pocas veces se dice, y genera mucho bienestar en este momento en que todo parece difícil. La idea de volver a uno mismo, de encontrar pequeños momentos para nuestro propio bienestar, me parece clave para afrontar desafíos en todas las áreas.

Generalmente, esas cosas que nos reinician son muy sencillas. Pero como somos seres únicos, el desafío es descubrir qué exactamente te reinicia a vos. Ese es tu poder y tu forma de cuidarte. Porque, como sostengo siempre, el cuidado comienza por uno, igual que el amor propio (lejos del egocentrismo).

Me quedo con ustedes… 

ARTÍCULOS – JULIO

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Articulos-c

”Donde el pensamiento se despliega y la palabra encuentra terreno fértil«

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CERVANTES Y EL IDIOMA

Antonio Camacho Gómez

«No es permisible a una comunidad civilizada dejar su lengua desarbolada, a la deriva, al garete, sin velas, sin capitanes, sin rumbo». Pedro Salinas

En su obra La responsabilidad del escritor, Salinas expone algunas interrogantes como: ¿Tiene o no tiene el hombre como individuo, el hombre en comunidad, la sociedad, deberes inexcusables, mandatarios en todo momento con su idioma?,

Esos interrogantes marcan una posición comprometida con la herramienta más significativa de comunicación y entendimiento que poseen los hombres, que utilizan los pueblos y cuya preservación de bastardeo, la pobreza expresiva, la limitación del vocabulario, la adulteración de la norma inherente a su esencia, constituye una necesidad indispensable. Así lo entienden los constructores del idioma, desde Nebrija a Cuervo, desde Valdés, «Diálogo de la lengua», a Julio Casares, para citar a algunos gramáticos y tratadistas de prosapia directamente vinculados con la causa imperial del castellano. Ellos constituyen una pléyade de preceptistas, estudiosos e inquietos luchadores por la conservación, brillo y pureza del lenguaje común, robustecidos por la simiente vivificante de las voces americanas y abierto, pluma del alma, en el decir de Cervantes, a los términos que la ciencia, la técnica, el arte, el progreso en general, generan copiosa y permanentemente.

Pero si es lícita y conveniente la incorporación de voces nuevas a la lengua milenaria nacida con las glosas de San Millán y Silos, impulsada por el condado de Castilla, auténtica realidad política origen de una nación, y a la que el autor del Quijote, de andadura universal, jerarquizó produciendo una obra múltiple que lo sitúa a la cabeza de las letras hispanas y entre los primeros puestos de las universales, no lo es cuanto ello implica alguna forma de corruptela idiomática. Extranjerismos innecesarios, deformación de vocablos, destrucción de la sintaxis, desinterés por la prosodia, indiferencia por la ortografía son los males corrientes que muchas veces se procura justificar por pereza mental, abulia correctiva, despreocupación generalizada, intereses espurios, que también los hay.

No se trata de salvaguardar un academicismo a ultranza, de acotar el lenguaje con cerrazón purista, lo que conduciría a su empobrecimiento, o de pretender el uso de un castellano elitista, el de esa aristocracia idiomática formada por los mejores poetas de la comunidad lingüística a que se refiere Amado Alonso, sino de evitar la agresión constante que lo deteriora y lo corrompe en su calidad de bien espiritual y vehículo incomparable de relación interpersonal. Y esto es lo primordial en esta fecha en que se celebra el Día del Idioma recordando la triste jornada del 23 de abril de 1616 en que, pobre y solo, murió Miguel de Cervantes Saavedra, novelista, dramaturgo y poeta, que cuatro días antes, al dedicar las aventuras de su caballero andante al conde de Lemos, había escrito: «Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te escribo…». En realidad, el autor de las Novelas Ejemplares, cuyo cuatricentenario del fallecimiento recordamos, murió el 22 de abril de una hidropesía y fue enterrado el 23, con pocos días de diferencia de su par inglés Shakespeare, de cuya desaparición también se cumplen cuatrocientos años.

En este tiempo conflictivo por cuestiones vinculadas con la economía, la política, la inobservancia total o parcial de los derechos humanos, veintiuna naciones unidas por el lazo armonioso de una misma lengua, de un léxico común, el que cada día interesa más en países tan poderosos y diferentes como la Unión Soviética y los Estados Unidos, deben bregar por limpiarlo de impurezas que separan y degradantes formas de expresión.

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FRESCO DE ROSA DE JAMAICA

Ilka Oliva-Corado ./ Estados Unidos

En otros tiempos las guayabas las hubiera comprado en la aldea a diez len cada una, guayabonas galanas del tamaño de su mano, pero en cambio esas guayabas churucas dan más lástima que gusto, carísimas como todo, hoy en día hasta el aire que se respira sale caro, reflexiona Toña, viendo cómo ajusta su salario estirando los centavos.  

Tiene ganas de fresco de rosa de Jamaica, las bolsas de dos libras siempre las encuentra en los estantes de abajo en donde están los ejotes y las remolachas. Aunque siempre va directo al mandado, hoy Toña tiene ganas de caminar en los corredores del supermercado y desahuciarse con las frutas incoloras y sin sabor que le recuerdan que todo es pasajero en esta vida, menos los pesticidas que llegaron para quedarse.  Pero bueno, se consuela, en otros tiempos ella tenía sus dientes sanos, hoy tiene una placa que además le queda grande.

Al pasar frente a las remolachas agarra tres para ponerlas a cocer y después comérselas rodajeadas, con limón y sal. En esas anda cuando se le atraviesa la estantería donde están los apios, el culantro, las zanahorias, el berro y las lechugas. 
Lechugas de todo tipo que lleva años comprando para sus ensaladas, hasta esa vez que le dijeron que hirviera lechuga y se tomara el agua antes de acostarse y que eso le ayudaría con el insomnio, pero puros cuentos, o ella es dura como la piedra o el té estaba muy ralo. Lo que sí le sirvió fue hervir la cáscara de un banano, la mandó a dormir doce horas, lo que nunca había dormido en su vida. 

Su nariz se impregna del olor a tierra recién mojada, sus pies comienzan a hundirse entre la tierra suelta. Le cuesta respirar, necesita aire, respira a bocanadas. 
Se tambalea y apenas logra agarrarse de la orilla de la estantería. Se marea, ¿Qué le sucede?, ¿Qué es esa sensación?, ¿acaso le dará un ataque al corazón? No, no ahí, lejos, donde nadie la conoce, sin tener quién envíe su cuerpo de regreso a su aldea. 

Sus pies siguen hundiéndose en la tierra mojada, hasta que no puede más y cae sentada en medio de unos surcos de lechugas. Sus manos se han encogido, su piel es más oscura, toca su pecho y tiene puesto un huipil, ¿en dónde están sus zapatos?, su cabello es negro y largo y carga en la cabeza el canasto con el almuerzo para su papá y sus hermanos que están trabajando, limpiando la maleza. Es niña y está en su natal Zunil, en su amado Quetzaltenango. ¡Y tiene dientes!

Baja el canasto y corta las hojas más sazonas de las lechugas, las limpia con su delantal y saca del canasto un limón   partido por la mitad, la bolsa con sal y comienza a degustar su puñado de hojas. Mientras su padre y sus hermanos almuerzan ella camina entre los surcos, con los pies llenos de lodo, ayuda a limpiar la maleza y aprovecha a seguir cortando hojas. La niebla embellece los campos de cultivo y hasta donde no dan más sus ojos está lleno de siembras, las hortalizas son todo su horizonte. Los cerros abrigan su infancia. 

Lechugas enormes, como balones de fútbol, galanas, frescas, ha recuperado el ritmo de su respiración, toma una y se va, sale del supermercado antes de que le de otro soponcio.  Mientras hierve la rosa de Jamaica, Toña parte los pepinos, las cebollas, los tomates y deshoja la lechuga. Limpia la mesa, a la que le tiene un mantel que le envió su tía, tiene en su mesa el mantel favorito de su tía, lo que para ella es un lujo, su herencia más preciada y lo cuida como a la niña de sus ojos. Antes de comer da las gracias por haber tenido la oportunidad de ahorrar para comprarse su placa para poder masticar bien. 

Mientras disfruta su ensalada, observa por la ventana a los mishitos deslizarse por los aires, es junio y el canto de las chicharras comienza a armonizar con el atardecer. 

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LOS CAMBIOS

Elspeth Gormley / España

Cambiar no siempre se nota desde fuera. No siempre duele, ni siempre brilla. A veces, simplemente ocurre: como quien se acomoda mejor en su silla favorita, o aprende a sonreír sin tener que explicar por qué.

Con los años, algo adentro empieza a pulirse. El carácter se amansa, no por resignación, sino por sabiduría. Dejamos de pelear por tener la razón y empezamos a buscar la paz. Entendemos que no todo merece respuesta, que hay silencios que cuidan más que ciertas palabras.

Las cosas pequeñas —una risa compartida, un café sin apuro, una llamada a tiempo— se transforman en joyas secretas. Descubrimos que el amor no grita, sino que permanece. Y comprendemos que la familia no siempre es la de sangre, sino esa que la vida nos ha regalado a través de los años: los que permanecen, los que recuerdan, los que nos conocen sin que digamos nada.

El cuerpo cambia. Las arrugas aparecen como mapas de todo lo que hemos sentido. Y cada cana es una historia que nos enseñó a mirar con otros ojos. No es solo envejecer: es volvernos más nosotros.

Eso es bonito: que seguimos descubriéndonos en cada etapa, con una mezcla de aceptación, gratitud, y esa curiosidad tranquila de quien sabe que aún queda mucho por vivir.

Nuestros ojos ríen cuando nos sentimos a salvo. Cuando alguien nos mira con ternura. Cuando ya no necesitamos esconder quiénes somos. Y ese es quizás el logro más dulce del tiempo: aprender a vivir con amor, a mirar con amor, a recordarnos —con paciencia— que estamos hechos para florecer… una y otra vez.

Y si el tiempo quiere seguir caminando, que lo haga… Nosotras ya hemos aprendido a mirarlo sin miedo, con gratitud y con los ojos bien abiertos. Porque hay belleza en cada pliegue, y vida… en cada gesto que sigue eligiendo amar.

Somos memoria, sí, pero también promesa. Porque mientras el alma siga floreciendo, el paso del tiempo no será pérdida… sino puro renacer.

Y en este arte invisible de cambiar, quizás lo más valiente… es seguir sonriendo con los ojos, cuando alguien nos mira con amor.. .Ahí, justo ahí, es donde empieza -y vuelve a empezar- la vida.

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ENTRE MUROS Y SUSPIROS

Liliana Lorán / Argentina

Desde que la modernidad se impuso con su invasiva presencia, la paz de mi hogar se ha visto quebrantada. Lo que antes era refugio y respiro, hoy se siente atrapado, asfixiado por edificios que se han instalado como vigías silenciosos, decididos a quedarse. La ciudad ha cambiado de rostro, y en esa metamorfosis, mi rincón sagrado ha comenzado a perder su aliento.

Sin embargo, mi casa con jardín se resiste. En medio de la opresión que imponen las torres vacías y altivas, sigue siendo mi santuario: un oasis de calma en medio del bullicio, el lugar donde aún encuentro claridad y silencio para respirar. Aunque la tranquilidad ha sido invadida por sombras ajenas, sigo aferrada a lo que me pertenece: el jardín, el cielo, el aroma de la tierra.

El horizonte, que solía extenderse libre, ha sido cubierto por muros que no susurran. Las construcciones cercanas, con sus ventanas indiscretas, parecen observarme sin tregua, comprometiendo mi intimidad y alterando mi paz. Cada mirada ajena se siente como una invasión, como una brecha en la seguridad de mi rincón querido.

A pesar de todo, mi hogar se mantiene. El jardín, aunque cercado por lo desconocido, no deja de ser mi lugar de resistencia. Es allí donde lucho, donde preservo lo que queda de mi tranquilidad y mi derecho a la privacidad. Sigo firme, porque aún entre edificios sin alma, la luz que emana de mi refugio es más poderosa que cualquier sombra impuesta.

La paz y la tranquilidad se han visto perturbadas, por la presencia invasiva de la modernidad, mi hogar se siente ahora atrapado y asfixiado, por los edificios que han llegado a quedarse en la ciudad.

Pero en medio de la opresión y la desolación, mi casa con jardín sigue siendo mi santuario, un oasis de calma en medio de la confusión, un lugar donde encontrar paz y el respiro necesario.

En mi casa con jardín, donde solía reinar la calma, ahora se alzan edificios, altos y sin alma, sitiando mi espacio, invadiendo mi privacidad, cubriendo el cielo y robando mi tranquilidad.

Antes, el horizonte se extendía infinito y libre, ahora se ve limitado por muros sin susurros, mi jardín, mi refugio, ahora se siente invadido, por la sombra de lo ajeno, por lo desconocido.

Las ventanas indiscretas de los edificios cercanos, me hacen sentir expuesta, vulnerable en mis manos, mi intimidad se ve comprometida, mi paz se ve alterada, por la presencia constante de la mirada ajena y despiadada.

A pesar de la invasión, mi casa sigue siendo mi hogar, mi jardín sigue siendo mi oasis, mi lugar de paz y claridad, aunque rodeada por edificios que intentan opacar, mi privacidad y mi tranquilidad, que seguiré luchando por preservar.

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EL MITO DE GARDEL

Gustavo Páez Escobar / Colombia

Todo en Carlos Gardel es misterio. En los noventa años transcurridos desde el accidente de aviación en el aeropuerto Olaya Herrera, Medellín, donde perdió la vida el 24 de junio de 1935, poca claridad se ha obtenido acerca de los enigmas que rodearon su existencia. La controversia sobre el lugar y la fecha de su nacimiento sigue sin resolverse. Según una versión, nació en Uruguay, en 1887, y según otra, en Francia, en 1890.

Su nombre de pila es Charles Romuald Gardes, que él se cambia por el de Carlos Gardel. Su infancia transcurre en el barrio Abastos de Buenos Aires. En fondas, antros y cabarés se da a conocer como el “Zorzal Criollo”. A los 21 años forma un dúo famoso que marca la mejor etapa de su carrera. Viene luego una intensa época de giras por América y Europa.

En Nueva York filma tres de sus mayores éxitos: “Cuesta abajo”, “Mi Buenos Aires querido” y “Tango en Broadway”, seguidos poco tiempo después por “El día que me quieras” y “Tango Bar”, y vibran sus canciones más entrañables: “Volver”, “Adiós, muchachos”, “A media luz”, “Cambalache”, “Caminito”. En abril de 1935 comienza una gira por otros países, entre ellos Colombia. El destino inexorable lo detiene en Medellín.

Dice un testigo que el choque de los dos aviones explotó como una bomba atómica que oscureció el aeropuerto. La penumbra sobre el accidente es la misma del primer día. Se habla de fallas topográficas y aerológicas del aeropuerto, de sobrepeso del avión, de rivalidad entre las dos empresas, de una disputa a bala entre Gardel y Le Pera, o entre Gardel y uno de los pilotos. El misterio nunca se ha esclarecido.

Por su vida pasaron muchas mujeres, pero ninguna le encendió una pasión perdurable. Llegó, incluso, a hablarse de tendencias sospechosas. El aspecto homosexual suena falso y aterriza en el campo especulativo. Su talante lo llevaba a no pertenecer a nadie, sino al arte. Sus verdaderos amores fueron las canciones.

Con todo, mantuvo una relación prolongada con Isabel Martínez del Valle, joven esbelta que fulguró ante el público como la novia ideal. Pero la relación se rompió. Ella se casó y se fue a vivir al Uruguay. Quedó viuda, y veinte años después falleció a causa de un infarto cardiaco. Nunca dejó de amar a su ídolo, y pasó a la historia como la “novia eterna” de Gardel.

El tango nació en Buenos Aires a finales del siglo XIX. Era un ritmo sin mayor contenido, que carecía de originalidad y clase. Modestos grupos lo ejecutaban en bares, burdeles y tugurios. Bailar tango era un signo de gente plebeya. Faltaba que llegara Gardel a darle categoría. Con él nació el verdadero tango, el tango moderno, fenómeno cultural que refleja la idiosincrasia del pueblo argentino. Le imprimió ingredientes únicos, bajo el conjuro mágico de la música, la canción y la poesía. Y refrenda el concepto del hombre macho y de la mujer seductora, porque así es la vida cotidiana.

En el cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, se levanta una estatua en bronce con la figura sonriente de Carlos Gardel. Allí acuden multitudes constantes que depositan ramos de flores y le prenden velas a su ídolo. Algunos le piden un milagro. El mito continúa intacto.

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CRÓNICAS Y ENSAYOS- JULIO

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«Cada instante es un país vivido, cada palabra, una frontera cruzada.«

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS- ENSAYO

Luz Fontana / Italia

Los libros de El Señor de los Anillos, escritos por J.R.R. Tolkien, no son sólo novelas de aventuras. Son una declaración profunda sobre la amistad, el poder, la corrupción, y la resiliencia frente a la oscuridad. Aunque muchas personas ,conocen la historia a través de las películas, leer los libros despierta una experiencia distinta, más íntima y reveladora.

El texto que respira profundidad

Tolkien, filólogo apasionado, construye no solo una historia sino un universo: con idiomas propios, mitologías, mapas, genealogías y leyendas. La Tierra Media no es escenario sino protagonista. Cada página contiene capas de significado, desde lo épico hasta lo contemplativo.

Leer la trilogía –La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey-, permite descubrir matices que el cine no puede capturar: el pensamiento de Frodo, los silencios de Sam, la lucha interna de Gollum, o la nobleza casi mística de Aragorn. La voz narrativa de Tolkien, serena y elegante, transporta con un ritmo que es más lento que el cine, pero más envolvente.

El poder del anillo como metáfora

El Anillo Único representa mucho más que un objeto mágico: es un símbolo de poder absoluto, capaz de corromper incluso al más puro. Tolkien, que vivió las dos guerras mundiales, entendía cómo el poder sin límite podía desfigurar lo humano. La caída de Saruman, el tormento de Boromir, y el sufrimiento de Frodo son reflejos de esta tensión universal.

Naturaleza, nostalgia y lo perdido

Uno de los aspectos más emotivos del libro es la presencia constante de la naturaleza. Los Ents, los bosques antiguos, el Shire… todo habla de una nostalgia por lo que fue, por los espacios que se pierden ante el avance de la guerra y el dominio. Tolkien parece susurrarnos: “la belleza está en lo sencillo, y no debemos olvidarla”.

La luz que resiste

Más allá de batallas épicas y caminatas eternas, El Señor de los Anillos es un canto a la esperanza. A la bondad silenciosa que cambia el mundo. Frodo no vence por fuerza, sino por perseverancia; Sam no brilla por estrategia, sino por amor. Es esa luz interior la que sostiene la historia, y tal vez por eso, sigue tocando corazones en todos los hemisferios.

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ENTRADA RESTRINGIDA

Leila Guerriero / España

Si la Iglesia Católica ha perdido miles de fieles, ¿no convendría confiar en la posibilidad de que un curioso entrara, fuera tocado por el rayo de la fe y se transformara en devoto?

Estaba hace poco en Palma de Mallorca. Salí a caminar. Llegué a una iglesia. En la entrada había dos carteles con la señal de “Prohibido el paso”, y la frase: “Entrada restringida. Solo para quienes acudan a misa”. Aunque no tengo fe, me interesa la fe de los otros: entro a las iglesias, escucho los rezos, observo la devoción. Pero ese cartel era un freno a mi curiosidad irrespetuosa, así que me fui. Supuse que estarían hartos de la irrupción de turistas sacando fotos como si aquello fuera un zoológico y no un sitio de recogimiento, pero me pregunté cómo confirmarían que alguien efectivamente entraba para asistir a la misa y no para curiosear. ¿Exigirían el recitado del Credo, someterían al paseante a un múltiple choice de contenido religioso? En todo caso, me pareció que el cartel era publicidad en contra. Si la Iglesia Católica ha perdido miles de fieles, ¿no convendría confiar en la posibilidad de que un curioso entrara, fuera tocado por el rayo de la fe y se transformara en devoto? Después de todo, los católicos creen en cosas más extrañas, como la santísima trinidad o el embarazo de una virgen. Mientras caminaba, imaginé el consultorio de un psicoanalista en cuya puerta se leyera “Entrada restringida. Solo para pacientes interesantes”. ¿Y la posibilidad de toparse con lo impredecible, de descubrir que nos gusta mucho aquello que pensábamos que no? El cartel, además, contradecía la idea de acogida que promueve la Iglesia arrojando el mensaje opuesto: estamos encantados con nosotros mismos, no necesitamos a nadie más. Al día siguiente, un señor con quien comenté el asunto me explicó que ese cartel está allí ―y en muchas otras iglesias― para impedir que la gente entre gratis: “Si hay misa, no se puede cobrar la visita. Les da igual lo de la fe. Lo que quieren es que pagues”. Así fue como todas mis disquisiciones me parecieron cándidas y nobles comparadas con las maniobras financieras de la Empresa de Dios.

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MEMORIA EN TRÁNSITO. ENTRE ACRÓPOLIS Y NILO

Elspeth Gormley / España

Corría el año 1987. Cinco noches sobre aguas mediterráneas en un ferry que se balanceaba entre sueños, charlas y el rumor persistente del mar. La parada en El Pireo no fue solo un descanso: fue una respiración de historia, un paseo por Atenas con la Acrópolis asomando majestuosa, incluso envuelta en andamios, como una diosa en plena renovación. Desde el monte Licabeto, la ciudad brillaba como un mapa estrellado. Pero el viaje no había hecho más que empezar

Aquel paseo no era sólo turismo: era un rito silencioso de encuentro con lo ancestral. Cada piedra parecía querer contar su versión de la historia, y nosotros escuchábamos sin saber que ese asombro sería apenas la primera página del viaje.

En ese momento estaba en obras, pero no por eso dejaba de ser increíblemente majestuosa. La Acrópolis es una antigua ciudadela fortificada situada en lo alto de Atenas. Considerada la cuna de la civilización occidental y símbolo de la democracia, su nombre significa “ciudad alta” en griego. El conjunto arquitectónico incluye el Partenón, el Erecteión, el Templo de Atenea Niké, los Propileos y el Odeón de Herodes Ático.

Después de la visita, fuimos a comer al monte Licabeto. La vista desde el restaurante era bellísima: se podía contemplar todo Atenas extendido como un mapa luminoso.

Regresamos al barco… y dos días más tarde llegamos a Egipto.

Desde la cubierta, mientras el sol comenzaba a pintar de dorado las aguas, la policía egipcia subía al ferry. Miraban los pasaportes, los sellaban, y explicaban a los turistas cómo debían proceder con las compras, el cambio de moneda, y algunas normas de comportamiento.

Allí comenzaba otro viaje, distinto, profundo, envuelto en arena y misterio.

Luego de aquel desembarco en Alejandría, el aire olía a especias y mar. Mientras la policía egipcia revisaba pasaportes y daba instrucciones con gestos firmes y palabras casi ceremoniales, uno sentía que estaba a punto de entrar en otra dimensión -un país que no solo conserva ruinas, sino también secretos que no se han dicho-.

Alejandría y sus ecos Las calles eran un collage de carteles árabes, vendedores ambulantes y arquitectura desgastada por el salitre. El contraste entre las palmeras y los edificios coloniales nos hacía sentir como si el tiempo no se midiera en años, sino en capas. Visitamos la moderna Biblioteca Alejandrina, aún reciente en aquella época, y contemplamos el Mediterráneo como quien busca en él los libros perdidos de la Antigüedad.

El Cairo, ciudad de mil voces. Entre bocinazos, palomas, y niños correteando, El Cairo se desplegaba como un caos organizado. Subimos a la Ciudadela de Saladino, y desde allí la vista era infinita: mezquitas, barrios, humo, historia. Visitamos el Museo Egipcio, donde la máscara de Tutankamón nos miraba como si supiera más de nosotros que nosotros mismos.

Las Pirámides de Giza Ahí estaban. Inmutables. Gigantes. No hay foto ni documental que iguale el silencio que las rodea. El calor pegaba, los camellos pasaban sin apuro, y el viento traía arena con vocación de eternidad. Nos sentamos frente a la Esfinge y alguien susurró: “Aquí no se viene a mirar, se viene a recordar”.

Navegar el Nilo Tomamos una faluca pequeña. El agua era oscura pero tranquila, como si guardara todas las historias. En la orilla, mujeres lavaban ropa, niños saludaban y el río seguía su curso sin mirar atrás. Esa tarde, escribí una frase en mi diario: “Viajar no es ir lejos, es volver distinta”.

Aquella noche, las luces de El Cairo se apagaban lentamente mientras el barco partía en silencio. Días después, regresamos a España. Pero yo ya no era la misma. Egipto me había tocado el alma —y algunas partes de mí todavía siguen allí, entre las aguas del Nilo y las piedras que susurran historia.

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LITERATURA Y FICCIÓN

La confluencia entre realidad y ficciónEl papel de la ficción en la literatura

Carlos Pérez de Villarreal / Argentina

2da ParteSu importancia

Siendo una de las formas de locución artística, la literatura permite el desarrollo de una de las particularidades de la humanidad toda… el lenguaje. Y ha producido cambios sustanciales en la cultura y nuestra forma de pensar. La imaginación y la creatividad son nuevos elementos a ser tenidos en cuenta. No tenemos una clasificación de la misma, pero a grandes rasgos podemos decir que su tipología más frecuentes es: la oral, antigua, clásica, contemporánea, vanguardista, mística, romántica, de ciencia-ficción, realista, fantástica. En cuanto a los géneros modernos citamos: poesía, narrativa y dramaturgia.

Terry Eagleton (crítico literario británico nacido en 1943), a partir del texto denominado ¿Qué es la literatura?, introducción de su obra más conocida «Una introducción a la teoría literaria», supone que los cimientos de esta teoría deberían estar terminados, pero aún no se ha encontrado la respuesta. La cuestión origina una gran discusión y la solución está lejos de percibirse. Su conjetura es que a partir del Siglo XVII se comienzan a distinguir las obras literarias entre “hechos” y “ficción”. Pero esta teoría muestra temas en que los escritos afines con historias de esa época, dejan establecido perspectivas filosóficas que en la actualidad se leen como literarias o textos científicos-históricos. Tampoco es estimable diferenciar en algunas obras históricas, el uso de un lenguaje “novelístico” entre la “historia” y lo “artístico. Eagleton expresa que los formalistas rusos son importantes en la historia de la crítica. El término «formalismo ruso» designa un movimiento intelectual que marca el nacimiento de la teoría literaria y de la crítica literaria como disciplinas autónomas y que también tuvo su influencia en la evolución de los estudios lingüísticos. (1915 – 1916). Entre los principales investigadores del movimiento figuran Víktor Shklovski -considerado el padre del formalismo-, Borís Tomashevski, Yuri Tyniánov, Borís Eichenbaum, Vladímir Propp y Román Jakobson.

Desechan los conceptos sociológicos, políticos, o cualquier otra característica fuera de lo formal. Se vuelve un objeto de estudio científico, se analizan sus partes descubriendo la conformación de los textos. El “texto literario” se explicita en el lenguaje. Lo literario, entonces, usa figuras retóricas del pensamiento, logrando un efecto que va más allá del lenguaje mismo.

Pero, de acuerdo a quien reciba el mensaje, oraciones comunes u otros términos pueden considerarse textos literarios. A su vez las normas no se mantienen invariables, sino que cambian y lo literario se vuelve más confuso. Eagleton después de estas cuestiones, respalda una postura que defiende la manera que tiene cada persona de leer. No importa lo que el autor dice, sino lo que busca el lector. Cualquiera puede leer un texto informativo como literario y viceversa. Surge claramente que lo literario llama la atención sobre sí mismo. El discurso se hace “referente” (función poética de Jakobson). Se centra en el mensaje. Produce un efecto especial en el destinatario: goce, emoción, entusiasmo, etc.

El autor avanza en sus conceptos, para establecer que lo literario no es un cúmulo de matices de una obra determinada, sino la manera en que el lector se conecta con lo escrito. La literatura no tiene una naturaleza definitiva, solo es una construcción, una convención necesaria. No tiene un carácter real. No pasa por lo funcional, sino por lo que se considera “bien escrito”. Se centra en el conocimiento que tenemos en una época determinada. En consecuencia no se la puede estudiar como algo objetivo, ya que siempre la veremos desde nuestro enfoque personal.

La literatura está siempre en un proceso de “reescribirse”. Cada persona tiene una manera diferente de ver el mundo, por eso es imposible valorarlo en forma desinteresada. Estos valores se relacionan con la ideología, las maneras de percibirlo y creencias -tal vez inconscientes-, que entran en contacto con nosotros. Eagleton proclama que aunque la literatura no puede ser objetiva, tampoco es totalmente subjetiva porque los juicios de valor de los individuos son originados y formados en los grupos sociales dominantes, y con ello va implícito ese mismo pensamiento que transmiten. Fíjense la dicotomía de todos estos pensamientos.

Ficción

La palabra ficción deriva del latín fictus, que significa «inventado», derivado del verbo fingiere, «fingir». Y es el nombre que tiene el género opuesto a la «no-ficción» de las crónicas, ensayos y novelas, que se ciñen lo más fielmente posible a la realidad.

La ficción literaria, nos permite expresar con palabras, hechos no reales, donde los personajes forman una historia importante y particular de la misma Es la imaginación llevada al límite, donde cada uno de sus exponentes expresa una determinada historia, con las particularidades que le imprime cada escritor. ¿Qué buscamos cuando escribimos ficción…? que los lectores perciban la trama que escribimos, que incluye diversos elementos dentro de la historia, desarrollo de la acción y profundidad psicológica. Estimo que es un aspecto propio de nuestra especie, que muestra el grado de evolución que nos permitió acceder a complicados horizontes de formación social a través de lo imaginario. Así lo establece el Historiador Harari (Yuval Noah Harari es un historiador y escritor israelí de origen judeopolaco, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Entre sus obras se encuentran Sapiens: De animales a dioses, Homo Deus: Breve historia del mañana ​ y 21 lecciones para el siglo XXI)

Podríamos considerar que, aparte de la oralidad que deviene de tiempos primitivos, tenemos varios arquetipos principales de géneros de ficción: misterio, suspenso, ciencia ficción, romance y fantasía; y alguna de sus formas pueden ser: cuento, novela corta (nouvelle) y novela, sin soslayar la historieta, la cinematografía o incluso, el imaginario popular. ¿Acaso no tenemos leyendas urbanas? También nos cabe aseverar que de acuerdo al tipo de recursos estilísticos que usamos, podríamos hace una especie de categorización:

Fantástica: mundos donde todo es posible debido a la magia (hechicería, brujería), los fantasmas (espectros, apariciones), las fuerzas sobrenaturales, etc. Realista: intenta parecerse al mundo real. Ciencia Ficción: que originalmente fue tomado como un subgénero, pero que se ha convertido en esta contemporaneidad en una extrapolación del alegato científico.

La Ficción es inventada, necesitamos usar nuestra imaginación cuando la estamos escribiendo. Una historia de Ficción debe establecer su propio mundo, otorgarle la mejor decoración, ofrecer una credibilidad y coherencia, el proceso de la trama, la creación de personajes, el lenguaje y el desenlace de nuestra historia. Por ello decimos que todo cuento, novela corta o novela, debe tener un principio, un medio y un final y si este último es sorprendente, mejor. Cortázar, a quien le gustaba el boxeo, solía decir que una novela gana por puntos, mientras que un cuento gana por knock-out. El final debe girar 180 grados para darle esa etapa de suspicacia que sobrecoge al lector.

Por otro lado Antón Chéjov, explicaba su principio narrativo de la siguiente manera “Si en el primer acto has colgado una pistola en la pared, en el siguiente debes dispararla. De lo contrario, no la coloques allí.”

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POESÍA

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Poesia

«Donde se calla el ruido, comienza el verso —y la imagen respira poesía.«

Rosa

NO ERES TÚ

Rocío Acebal Doval / España

No es la costumbre -ese taimado hito
de la muerte-. Tampoco
ir a las bodas sola o escapar
de un dormitorio ajeno los domingos;
menos aún hacer
la cena para dos y cenar uno.
No es ni siquiera
la espera solitaria en el dentista,
el ancho de la cama o este miedo
a no volver a amar -y ya es bastante-.

Porque no es el adiós,
ni la vida sin ti, ni tu recuerdo;
sino saber perdida
a esa mujer que fui cuando te amaba.

Cuando el amor se va, a veces no extrañamos a quien se fue…

sino a quien fuimos cuando lo amábamos. (Editora)

Rosa

EN ESE LUGAR DEL ALMA

Inés Arribas (Nené) / Argentina

En ese lugar del alma

Donde reposan los sueños

Habita la poesía

De cuya magia me adueño

Ella alimenta mi cuerpo

Sacia la sed en garganta

nutre de ideas la mente

Y mis versos agiganta

Es sol calentando inviernos

Y alumbrándome los días

Es un faro de ilusión

Que dulcemente me guía

En ese rincón sagrado

Donde mi silencio anida

Es campana de cristal

Que va alegrando la vida

Y envolviéndome en sus sones

A expandirlos me convida

Quiera Dios que mi palabra

Sea de armonía y bonanza

Transmitiendo en el sentir

Un mensaje de esperanza

Hay rincones donde la poesía no visita

habita. Y desde allí, multiplica la esperanza. (Editora)

Rosa

LUNA

Magi Balsells / España

Luna lanza tus pálidos rayos, para la noche esconder

Sin calor, fríos como un tempano de blanco hielo

Así y todo iluminan tenuemente el cielo

Tan necesaria para esta oscuridad romper

Siempre mucho se ha escrito de ti

Palabras de amor muchas has sentido

Por esto te pido para mí

Este cariño que nunca he tenido

Luna, solo quiero ser amado

Ya que todo mi cariño doy

No quiero que mi amor sea olvidado

Por esto, ahora suplicándote estoy

Los antiguos te adoraban 

Sus sabias razones tendrían

Cuando desaparecías temblaban

Alegres cuando tus rayos les sonreían

Por todo ello astro querido

Igual que el amor deseado 

Quisiera que nunca me faltaran 

Y ambos a mi no me olvidaran

Hay noches en que la luna no alumbra: simplemente escucha. (Editora)

Rosa

LA MUJER Y SU FOTO.

Isidoro Barrera Molina / México

Caminaba aquella tarde

con su paso cadencioso

al ritmo su pelo hermoso

jugueteaba con el aire

al tiempo que de su bolso

caía una foto en la calle.

Con la foto entre mis dedos

seguí a la bella mujer

lo notó y quiso correr

como queriendo y no quiero

después me regresó a ver

y vi los ojos más bellos.

Su voz se escuchó agradable

cuando preguntó ¿Qué quiere?

darle esta foto que pierde

cuando de su bolso sale

de paso yo saludarle

y mi admiración presentarle.

Suave sonrisa y discreta

así mostró su elegancia

libre de toda arrogancia

toda una dama perfecta

suavemente dijo gracias

y se dió la media vuelta.

Solo me quedé pensando

en su perfecta celsitud

que con callada actitud

de mi se estaba alejando

y yo en mi total quietud

parado y nomás mirando.

Hay miradas que se guardan como fotos: sin marco, pero eternas. (Editora)

Rosa

DESDE LA VENTANA IV

Inés Blanco (Luna de Abril) / Colombia

Una ráfaga de soledad

entró por la ventana;

traía aire fresco,

aromas, colores

y trinos muy cercanos.

Se apoderó en silencio

de todos los espacios;

con ojos de viento

recorrió mi estancia…

se detuvo ante el espejo.

La luz de la tarde

a gotas fue cayendo,

tan sutil y lenta como el rocío

que humedece los recuerdos

al paso de las horas.

Como un tropel

llegan a la mente

voces y juegos infantiles,

junto a la algarabía del perro

en procura de un juguete.

Aparecen por el tiempo

desteñidos: parques,

rodaderos y columpios;

abandonados cuadernos, tareas

y las campanas del recreo.

Se atraviesa entonces,

la juventud alborotada:

los bailes, coqueteos,

citas, cartas, poemas

y un vaso de ron con Coca-Cola.

Pasado el tiempo

y junto a la ventana;

aquí, de frente al espejo

se renuevan los años

sin borrarse los caminos.

Adentro se ha quedado todo:

lo bello, lo bueno, lo triste,

lo aprendido; junto a la alegría

de tener una ventana por donde

llega la noche y renace el día.

Desde la ventana, la memoria no envejece: sólo se hace más sabia. (Editora)

Rosa

PLANES DE FUTURO

Rosa Berbel / España

Tenemos cuarenta años y un trabajo que odiamos
que nos hace pagar las facturas,
llegar a fin de mes,
tener eso que llaman dignidad
y que se siente igual que la tristeza.

Tenemos un trabajo y un piso en la playa,
pero ante el mar soñamos
un milagro:
nuestra ropa en la arena como entonces
y quedarnos así a la intemperie, uno
enfrente del otro,
con toda la extrañeza de los cuerpos desnudos,
con esta luz precaria,
con un amor que existe y no nos basta.

Tenemos cuarenta años y dos hijos que corren,
que gritan y que lloran
porque la arena está demasiado caliente,
porque nosotros discutimos,
porque no hay nada aquí que nos divierta.

Tenemos casa, hijos y demasiado miedo
a la muerte, a los contratos temporales,
como la gente normal, miedos
de gente feliz, miedos felices,
como este insomnio dulce de los días
antiguos o esta nostalgia común
y rutinaria.

Tenemos cuarenta años y un país que no nos nombra,
no cogemos aviones
porque hemos olvidado
cómo decir te quiero en otras lenguas,
la violencia del viaje,
cómo dormir tranquilos en hoteles lejanos
donde nadie nos llama por las noches.

Tenemos cuarenta años y una vida feliz
feliz sin contratiempos,
una vida segura,
equilibrada.

Pero después del amor, de la rutina,
la propiedad privada y el verano,
la realidad regresa
inconformista.

Hay vidas que parecen completas, pero todavía buscan un milagro. (Editora)

Rosa

A JULIA

María Elena Camba / Argentina 

Llegaste

Cuando ya no había 

capacidad de asombro 

Con tu mirada mansa azulada 

cubriste con manto de ternura

la vida familiar

Trajiste alegría y esperanza ,

 los días se volvieron luminosos ,

los amaneceres promesas.

Pude ver estrellas fugaces 

en mi cielo niño otra vez.

Y la vida se volvió eterna

 en tus blancas manitas.

Hay llegadas que no pisan la tierra, sino el alma. (Editora)

Rosa

PAUSA Y SILENCIO ( SELAH)

Libia B. Carciofetti/ Argentina

 Se hizo una pausa entre el ayer y el hoy, en la música de mi vida

Hasta que llegaste tú

e irrumpió otra melodía.

Llegaste como llegan las cosas que se creyeron perdidas…

Sin hacer ruido, en silencio

como el suave aire de una brisa.

El pentagrama no tenía notas, los espacios no las conocían.

La clave de sol a oscuras.

A mi música nadie la entendía.

Pero trajiste el acompañamiento de tu dulce sinfonía…

Y brotaron los arpegios

R

tomándome desprevenida.

Amor, que llegaste a tiempo

antes de que se acabe mi vida.

Convertiste en realidad

lo que yo solo en sueños veía.

Hoy interpretamos a dos manos la música y su poesía…

No pudiendo separarlas

porque son gemelas nacidas.

Hay silencios que no callan, sino que afinan la melodía donde renace el amor. (Editora)

Rosa

EL ALCOHOL ES TU FAMILIA

Libia Carciofetti/ Argentina

Nuevamente te encontré

con la mirada extraviada,

una sombra obnubilada

que aún no descifro porqué.

Tuviste amor en la vida

hijos que ahora han crecido,

pero el vicio te ha vencido

y has perdido la partida.

Tus padres muy orgullosos

hablan de ti en todas partes.

Tú con amigos compartes

los deleites «venenosos».

¿Sabes? ¡Te estás suicidando!

Claramente ¡No te importa!

Tu necedad no soporta

ver que te estás quebrantando.

No te escondas, se valiente

Justo es DIOS pero perdona.

Tú serás nueva persona

si del vicio eres consciente.

Sufro de verte hecho harapos

piensa en quien te dio la vida;

en su alma sangra la herida

que no seca con guiñapos.

Como tú también hay hombres

que torcieron su destino

erraron el buen camino

vilipendiando sus nombres.

Hoy abrazan la esperanza

de empezar a ver la vida

como una nueva partida

y en ganar tienen confianza.

Cuando mires el futuro

y recuerdes tu pasado,

sabe que DIOS ha borrado

de tu historia el lado oscuro

Rosa

TRASCENDENCIA 

Enrique Fredy Díaz Castro / México

Trasciende en su mesiánica labor 

aquel que al educar desborda afecto,

quien sólo ve virtudes, no defectos

e inculca por las letras el amor.

Combate la tristeza y el dolor,

moldeando con la metodología 

renglones de tesón y de alegría 

para sembrar la ciencia al alumnado 

cosecha que los años habrán dado 

frutos de bien a la ciudadanía.

Trasciende con su obra tan discreta 

rompiendo paradigmas conformistas 

que luego a la ignorancia dan la pista 

si no hay una labor firme y concreta;

por eso no hay como fijarse metas

que logren derrotar a lo siniestro,

que nos enorgullezcan de lo nuestro

haciendo del alumno hombre de honores,

llevando una bandera de valores 

forjada en la enseñanza de un maestro.

El maestro que enseña con el alma no busca aplausos, sino raíces que florezcan en otros. (Editora)

Rosa

MIRA AL CIELO 

Enrique Fredy Díaz Castro / México

No claves tus ojos en el cielo,

levanta la cara y mira al cielo,

no dobles la cerviz, no tengas miedo,

que el viento sea caricia y sea denuedo.

La vida un día se abrió para retarte,

poniéndote a la vera, desafíos.

El sol, la luna, el cerro, el ancho río 

son forja en el criterio y el carácter.

Sé férreo cual la roca en la montaña,

ve seguro como el águila en el vuelo,

no ignores consejos de los abuelos,

y se noble en la lid desde la entraña.

Si el surco la planta se abre paso 

y arraigada y valiente busca el agua,

como el remo que impulsa la piragua 

desgarrando las redes del sargazo.

De ese modo tú debes ser constante,

separando lo malo de lo bueno,

no te exaltes, compórtate sereno,

analizando sin precipitarte.

Usan mil rostros el odio y engaño,

no te fíes de cualquiera al momento,

revisa los comerciales y gestos 

sé cauteloso al pisar el peldaño.

Y no confundas con ser desconfiado 

vivir aislado del resto del mundo,

hay en tu esencia potencial profundo 

para rodearte del afecto honrado.

Recuerda que tus padres son el puerto 

para zarpar y para guarecerte 

cuando las tempestades sean fuertes,

ya pasarán para ir a mar abierto.

Escucha también del tiempo el consejo,

la formula se nutre en la experiencia,

de ti dependerá llegar muy lejos 

con determinación y con sapiencia.

Que ni el halago banal o burla hiriente

hallen cabida en tu corazón sano,

cada quien posee lo honesto y lo vano 

que lo identificará ante la gente.

Tienes derecho a caer no a quedarte 

ahí tirado viendo la derrota,

la dignidad es principio que brota 

para con nuevos bríos levantarte.

Sé agradecido con DIOS, no lo olvides,

es un valor de todo ser humano;

al que ha caído bríndale la mano 

pues la verdad es cáliz que pervive.

Rosa

ABRAZO DEL ALMA

Carlos González Saavedra / Argentina

Cuando mi alma abraza

Todas sus partículas sub-atómicas

Se preparan

Su energía en movimiento

Se engalana

Y todo el amor universal fluye,

Libre, como si nada.

Porque el amor une

Y quita las penas

Cierra cicatrices

Que un alma guarda.

Si despliegas tus alas.

Cuando alguien te abraza

Todo es sabiduría y enseñanza

Todo es luz

Todo es un concierto armónico

De sonidos y almas

Hay abrazos que no tocan la piel, pero iluminan el alma. (Editora)

Rosa

ASÍ ESCRIBO

Carlos González Saavedra / Argentina

En cada verso, en cada poema,

en cada lágrima derramada…

esta mi alma vigorosa y eterna.

Dejando rastros de cómo me siento

Cantándole al amor…a los desencuentros.

A lo soñado, llevado por el tiempo.

Escribo…

A esos soles de otoño.

A esos días nublados, de invierno.

Busco palabras en vano, en el diccionario.

Lo que mi corazón mas sabio,

me esta diciendo.

Palabras que así rendidas,

las encierro.

En un poema, vocablo por vocablo,

verso por verso.

Vibrando en un latir sonoro,

Con su onda expansiva,

por el universo.

Así escribo, así lo siento.

Rosa

LA VIDA

Elspeth Gormley/ España

La vida no grita, susurra despacio,
se esconde en la brisa, se cuela en el paso.
No siempre es fiesta, ni siempre es tormenta,
a veces es pausa, a veces, la cuenta.

Nos da sin aviso, nos quita sin ruido,
nos deja preguntas, nos presta sentido.
Es hilo que une, es sombra que enseña,
es luz que se apaga, es flor que se empeña.

La vida es un mapa sin ruta marcada,
un verso que cambia con cada jornada.
Es todo lo simple, lo hondo, lo incierto,
lo que nos toca, lo que está cubierto.

Y aunque no siempre sepamos qué hacer,
vivir es el arte de no retroceder.

Rosa

MUCHACHA ENAMORADA

Jaime Hoyos Forero/ Colombia

                  Eres llena de fuego entre todos mis sueños. (Carlos Martín)

   

Te estoy viendo, muchacha enamorada,

hija de mi placer y mis delirios;

estoy viendo tus ojos como lagos

donde llovió en un tiempo la amargura

y aún queda por debajo de los párpados

el depósito inmenso de tus lágrimas,

que se diluyen poco a poco en llanto

o se evaporan en tus comisuras.

Te estoy viendo, mujer hecha de luna,

de fantásticos pétalos de carne,

de adormideras en tus ojos grandes,

de derretido azúcar en los labios,

de fresa y uva y mora y aceituna,

de sangre roja porque así es mi sangre,

de sangre oscura porque así es mi vida,

de mi sangre que riega el caudaloso

río de las vertientes de tu carne.

Te estoy viendo, mujer hecha de trigo,

salpicada de aromas orientales,

gitana, egipcia, mora y castellana,

hecha de pasta de dolor creciente,

hecha de caracoles recogidos

con paciencia en las playas tropicales,

y con pequeñas piedras de los ríos.

Y por todo lo dicho te estoy viendo

en todo el esplendor de tu hermosura

-mujer dulce, de carne enamorada-

-piña en sazón, paloma adormecida.

Bella, porque tus padres te crearon

con barro del amor en noche oscura;

bella, porque en el vientre de su amada

tu padre dibujó tu arquitectura;

y porque fue el origen de tu vida

un derroche de besos y ternura,

y porque tú eres hija de la tierra

y del agua y del sol y de la luna.

Bella porque el Señor así lo quiso,

por el amor sin fin que te he entregado,

que crece en ti como una enredadera

que se llena de flores y de nidos

donde cantan los pájaros y el viento.

Bella, en fin, porque yo te he madurado

con mi voz, con mi amor y con mi beso.

Hay mujeres que no se nombran: se celebran como poesía. Editora)

Rosa

PERDÓNAME

Jaime Hoyos Forero / Colombia

Solo la sombra trémula se retuerce en mis manos. (Pablo Neruda)

Perdóname el desvío

porque en ojos más bellos se extasiaron los míos.
Porque a otros dulces ojos, mis ojos les sonrieron;
porque bocas más frescas refrescaron mis labios
y anheló muchas veces otros brazos mi pecho.

Perdóname el azoro que en mis dedos causaron
otros cálidos dedos que apretaron los míos
dejándome anticipos de entrega entre las manos.

Perdóname la dicha que estremeció mi pecho
al contacto furtivo de otras manos amadas
que erizaban la piel, corrían por mi cuerpo
con espasmos de dicha y caricias de fuego.

Perdóname el silencio pecador de mis labios
que a menudo callaron sin decirte un «te quiero».
Perdona la energía que gasté en otros seres
y perdona mi pluma que voló tantas veces
a nidos que habitaban solícitas mujeres.

Perdóname las veces que con vehemencia loca,
besos prendí en los cuellos, besos tatué en las frentes
las manos y los senos y en los quemantes vientres
y en los pulidos muslos y en las ardientes bocas.

Perdóname los años que no acabaron nunca
y en los que fue la carne la reina de mi vida.
No pido que me aceptes. Solo el perdón te pido:
con él me iré en silencio al reino del olvido.


La soledad sin pausa será mi compañía
en medio de las sombras de todas las mujeres
que quise, que me amaron, que estuvieron conmigo
compartiendo mi lecho, mis besos y mis rimas
pero que nunca fueron completamente mías.

Rosa

CANTEN CIGARRAS

Lamberto Ibárez Solís/ México

Dejad que canten las cigarras;

dejad; pues que enloden mi nombre

en mi cuerpo herido tengo garras

que aún herido… soy un hombre.

Dejad que esbocen su sonrisa;

cruenta, disfruten su alegría.

gócense…  sea fuerte su risa, 

disfruten bien su cobardía.

Dios vive en mí; contra él; nadie,

su luz me guía, me protege,

su gran manto sagrado es mi aire;

me dicta: de malos; me aleje.

Los sismos me templan el alma;

 vigor a mi dura armadura,

me refuerzan de fe y de calma

me quita aristas y me cura.

No siempre se está muy arriba;

no siempre se está muy abajo;

aún la vida no me derriba;

mi temple no es cabizbajo.

“Dejad pues que los perros ladren”,

le dijo Don Quijote a Sancho;

dejad que mi cuerpo taladren;

que tengo un corazón muy ancho.

Venid voces que estoy herido,

rompan mi cuerpo y mi figura;

yo soy roble y estoy erguido

y erguido iré a mi sepultura.

Soy como el sándalo de noble

que perfuma el hacha que lo hiere;

 mi Gran Dios será el que me doble

ante Él de rodillas; viviere.

Solo ante Él yo juré un día;

ponerme de rodillas, Padre

que nadie más me humillaría;

solo ante Ti y ante mi Madre.

Como las cigarras, canta más fuerte quien no se rinde. (Editora)

Rosa

CON ESA LUZ
Andrea Kiperman / Argentina
Con esa luz del recuerdo
despierto las mañanas
con el calor de tus besos
y la frialdad de tus ojos
esa ambigüedad que me despierta
y me quema
me olvida y me recuerda
a ti
Pasan los días
pasan las horas
y tu recuerdo se va esfumando en la niebla
el recuerdo se va esparciendo en el éter
añejando nuestros corazones
pero el anhelo
sigue intacto
con esa luz del recuerdo
duermo en las noches.

Donde el recuerdo arde sin ruido, sigue brillando la ternura. (Editora)

Rosa

ME PIERDO

Andrea Kiperman / Argentina

Me pierdo en tus ojos,

en tu piel, en tu cuerpo,

en tu mirada, en tu baile,

en tu misterio, en

lo que callas y en lo que dices.

Me pierdo en tu silencio,

en tu distancia, en tu boca,

en tu intensidad.

Me pierdo en ti:

en tu disimulo, en tu ambigüedad.

Me pierdo en tus ojos,

en lo que callas y en lo que dices.

Me pierdo todos los días

y me vuelvo a encontrar en tu mirada.

Las horas pasan casi en segundos

porque me pierdo en tus ojos,

en tu piel, en tu cuerpo.

Me envuelves, me dejas,

me abrazas y nuevamente me alejas.

Me acercas, y simplemente me pierdo en ti.

Rosa

CAMPANAS AL ALBA

Liliana Lorán/ Argentina

Levanta el sol de invierno

su mantilla de tibieza,

mientras el viento del sur

despeina las copas secas.

Y donde tuerce la calle

en torno a la plaza vieja,

vuelan campanas al alba

de la torre de la iglesia.

Es tiempo de acción de gracias

por el día que comienza,

las ancianas con rebozo

a la misa prestas llegan.

Recorta el cielo celeste

alguna nube viajera,

y el campanario da un toque

solemne sobre la aldea.

Hay auroras que no iluminan: solo bendicen el silencio. (Editora)

Rosa

HORAS SIN TIEMPO….

Marga Mangione / Argentina

Lejana juventud que hoy se pronuncia

en las horas sin tiempo que he vivido.

Horas amargas cuando la renuncia

ensanchaba el sinsabor de lo sufrido.

Tiempo sin horas que en la lejanía

proyectan sombras sobre los cristales.

Recuerdos locos que en mi fantasía,

acarician mis sueños otoñales.

Tu piel ya no se funde con la mía,

tus manos no recorren mi esperanza.

El frenesí que entonces nos unía,

ha mutado en dolor y desconfianza.

Horas sin tiempo que no se marcharon

y el alma me lastiman todavía…

Rémoras que a mi vida le dejaron

contusiones de golpes a porfía.

Arde en mi pecho la brutal certeza,

de advertir que ya están desvanecidas.

Y que viven tan sólo en mi cabeza

aunque de tu memoria estén perdidas.

Están detrás de aquella antigua puerta,

evocando el pasado a cada instante…

¿Será por eso que la dejo abierta,

con la esperanza siempre vacilante?

Quisiera regresar a aquellas horas,

retrasando el reloj de mi existencia.

Y matar este hoy en que me ignoras,

para volver al ayer con tu presencia.

Horas sin tiempo… ¡ cuánto necesito,

revivir tu pasión que me abrasaba!

Y transformaba mi cuerpo en infinito

cuando tu boca a la mía se apretaba.

He de llevar conmigo hasta la muerte,

el recuerdo sin par de aquellas horas.

La ilusión de encontrarte y de quererte

y sentir que con tus besos me devoras.

Nadie podrá robarme esta ilusión,

ni quitarme esas horas que son mías.

Las guardará para siempre el corazón

hasta el último instante de mis días.

Hay horas que no se miden en relojes, sino en latidos que nunca olvidan. (Editora)

SI NO ESTÁS AMOR…

Marga Mangione / Argentina

El sol me besa,

el viento me acaricia,

la arena me contiene,

el cielo me subyuga

y una gaviota me sorprende.

Todo es tan maravilloso

que no entiendo por qué

estoy tan triste.

Debe ser porque no estás.

Y si no estás, amor…

nadie me besa,

nadie me acaricia,

nada me contiene,

ni me subyuga

y nadie me sorprende.

¿Será por eso

que estoy tan triste?

Rosa

o

TU FRACASO

Antonio Morelos Martínez / México

No hay tristeza, ni alegría,

al saber como tú vives,

no haz mejorado tu vida,

tu mal proceder persiste,

ha empeorado tu valía

por el mal paso que diste.

Te vi por casualidad

nunca creí que eras tú,

me acerqué poquito más

porque era escasa la luz,

pero al escucharte hablar,

me entristeció tu actitud.

La calle donde te vi

es de escaso movimiento,

no era lugar para ti

tú querías los altos vientos,

pero si tú estás allí

es que es tu lugar perfecto.

No me entristece tu rango,

tampoco me da alegría,

no se si tú haz fracasado

o es el triunfo que querías,

hallaste lo que haz buscado

o es que busques todavía?.

La vida es maravillosa

y uno es lo que se proyecta,

tu mundo color de rosa

talvez te cerró las puertas,

pero el del fango, preciosa,

para ti, las tiene abiertas.

Hay caminos que no fracasan… simplemente no eran el destino. (Editora)

i

TE EQUIVOCASTE

Antonio Morelos Martínez / México

Con lujos de hipocresía

me sonreíste esta vez,

pensaste que olvidaría

tu desprecio y tu altivez

y que a tí hoy regresaría

con el mismo amor de ayer.

Te amé quizá por honesta,

que eso creí yo de ti,

pero al iniciar la cuesta

de ese mundo que subí,

me diste otra respuesta

que me hizo dudar de ti.

Falseabas con tu mirada,

tu caminar inseguro,

tu boca al hablar temblaba,

parecías en otro mundo,

tu corazón fuerte hablaba

por tu proceder inmundo.

Ya no dudé más de ti

tu sendero despejé,

hoy ruedas lejos de mi

lo que prefieres hacer,

si así hoy te gusta vivir

yo impedirlo, nunca haré.

Rosa

ESCUCHO

Sarah Petrone / Argentina

Escucho el murmullo del viento entre las hojas

como una oración clamando al universo

que calme su fuerza desde el cielo,

para acallar la furia de su entorno.

Lo escucho bramar, igual que lo hace un trueno

atrapado entre las nubes que se forman

queriendo liberar lo que se rompe

porque ya, la humanidad no lo contiene.

Escucho el silencio de las horas

que pasan sin que nadie se sorprenda,

dejando que se escape del infierno

toda la maldad, sin un reproche.

Lo escucho caminar en las espinas,

en la sangre que se vierte en las derrotas,

en los surcos del campo que se azotan

bajo los resplandores de la guerra.

Lo veo desvanecerse, arrodillado

bajo el huracán que desmorona

el amor, la paz, el alma que alborota

su escasa identidad…Lo escucho…Y lloro.

Cuando el silencio llora, el poema se vuelve testigo. (Editora)

Rosa

ANTE LA MUERTE 

Susana Piñeiro / Argentina

La vida burbujeante palpita aquí en mi pecho 

generosa me ofrece más de lo que esperé.

No vuelvo mi cabeza por ver lo ya pasado,

solo miro adelante con amor y con fe.

El sol que cada día renace en la esperanza;

la belleza que a veces me cuesta descubrir….

tal vez por omitir la pausa necesaria 

que me hunda en el misterio de este breve existir.

El dolor nunca falta pues el mal aún persiste 

y sufrimos en vano por cosas sin valor,

más hay una certeza oculta en nuestra historia 

de que el Bien es más fuerte y es siempre vencedor.

Ay vida que te escapas con el grano de arena

que suavemente cae sin pausa y sin saber

que con cada segundo que se va en un suspiro,

se consume implacable la finitud del ser.

Habrá alguna manera para sobrevivir

más allá de lo trágico de tener que morir?

Yo creo que sí, existe..!

«Se vive en lo que amamos y en el recuerdo intacto

de todo lo que dimos con pasión y cariño…»

Seguro que es así!

La vida sigue latiendo en lo que damos: ahí se vence la muerte. (Editora)

Rosa

PAZ

María Sánchez Fernández / España

En la calma de un mundo que venera

la inmensa magnitud de lo creado

escuchamos el cántico callado

de la hierba que crece en la pradera.

La alondra trina y se alza placentera

a una nube con tinte nacarado,

y el torrente se lanza ilusionado

hacia un mar que con amor le espera.

¡Bendita Paz, tan limpia y deseada

por el alma que adora la concordia

y sueña con un mundo de alianza!

Unamos nuestra fuerza en oleada

que inunde para siempre la discordia

Cuando la belleza se hace concordia, la paz no es deseo: es certeza. (Editora)

Rosa

MI VIDA HUELE A FLOR

Elvira Sastre / España

He redondeado esquinas

para no encontrar monstruos a la vuelta

y me han atacado por la espalda.

He lamido mi cara cuando lloraba

para recordar el sabor del mar

y solo he sentido escozor en los ojos.

He esperado de brazos cruzados

para abrazarme

y me he dado de bruces contra mi propio cuerpo.

He mentido tanto

que cuando he dicho la verdad

no

me

he

creído.

He huido

con los ojos abiertos

y el pasado me ha alcanzado.

He aceptado

con los ojos cerrados

cofres vacíos

y se me han ensuciado las manos.

He escrito mi vida

y no me he reconocido.

He querido tanto

que me he olvidado.

He olvidado tanto

que me he dejado de querer.

Pero

he muerto tantas veces

que ahora sé resucitar

—la vida es

quien tiene la última palabra—.

He llorado tanto

que se me han hecho los ojos agua

cuando he reído,

y me he besado.

He fallado tantas veces

que ahora sé cómo discernir los aciertos de lo inevitable.

He sido derrotada por mí misma

con dolor y consciencia,

pero la vuelta a casa ha sido tan dulce

que me he dejado ganar

-prefiero mi consuelo

que el aplauso-.

He perdido el rumbo

pero he conocido la vida en el camino.

He caído

pero he visto estrellas en mi descenso

y el desplome ha sido un sueño.

He sangrado,

pero

todas mis espinas

han evolucionado a rosa.

Y ahora

mi vida

huele a flor.

Hay espinas que enseñan a florecer. (Editora)

CUENTOS Y RELATOS – JULIO

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Cuentos Y Relatos

“Relatos que despiertan sueños, cuentos que no saben dormir.”

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LA CASA DE LOS ABUELOS

Miriam Alberganti / Argentina

No me acuerdo cómo viajamos. Vinimos a visitar a mis abuelos. Los padres de mi papá que eran de Rosario como él. Yo les había contado que por trabajo vivíamos en Mendoza. Mi mamá se quedó con mis hermanas. Viajamos: las dos «mayores» con papá. La casa… impresionante. Teníamos que portarnos como nenas educadas. Las recomendaciones: lavarse las manos, no levantar los codos al usar los cubiertos, comer con la boca cerrada y mucho más. Claro, el viaje era largo y pasamos unos días acá. Conocimos un montón de primos. Algunos muchos mayores y otros casi de nuestra edad. Mi papá tenía cinco hermanos cuatro mujeres y un varón, que era el tercero. Por supuesto, recorrimos toda la casa. Nosotras con papá paramos en el tercer piso, donde vivía mi tía sola. Daba a la terraza y ella tenía sus plantas y mi abuelo dos pajareras enormes, una con canarios y otra con unos pájaros negros muy lindos, pero que gritaban un montón. En el segundo piso, vivían mis abuelos y, como en una suerte de departamento aparte del mismo piso, había dos habitaciones y baño para mis tíos –el hermano de papá y su señora– y sus dos hijos. En el primer piso o planta baja, que fue lo que más me impresionó, había una sala enorme con un piano de cola, que tocaba mi abuela tocaba, y algunos sillones. Esa sala tenía una puerta que no se abría hasta la hora de las comidas. Era de madera y vidriecitos de muchos colores, me dijeron que se llamaba vitral, muy linda. En la misma planta, se hallaba el escritorio de mi abuelo al que entré creo que una vez. La hora de almorzar en general en éste viaje fue de conocer la casa de los otros tíos abuelos y de las otras hermanas de papá. ¡Ah, otra cosa! La casa tenía sótano. Mi abuelo me llevó una vez. El iba al mercado y traía las verduras y otras compras que hacían falta y como yo pregunté por la cocina, ¡me la mostró y me dijo que no era lugar para chicos! Nunca más bajé, pero me hubiera gustado investigar más. La cena siempre era en casa, ¡y bajábamos bañadas y cambiadas, muy coquetas! Desde el primer día, la mesa era para mí un espectáculo. Les cuento: copas para agua transparentes, las copas de color para el vino blanco y otra para el vino tinto. Bueno con estas cosas, copas altas tenía un problemón. ¡Cómo hacer para no romper nada! Fue complicado, pero me salió. En todos los días que pasamos, no rompimos nada. Claro, en casa, en Mendoza, no es que viviéramos como indios: pero usábamos vasos comunes y siempre había algún modelo distinto, porque rompíamos fácilmente. Teníamos copas, pero se usaban para los mayores cuando había fiestas. La comida era muy rica y variada, parecida a la de casa, pero… primer plato, segundo plato y postre eran como mucho. Yo comía bien; pero pedía un poco menos de todo porque no se podía despreciar ninguno. Este fue un viaje inolvidable. De vuelta en casa, las dos contábamos de todo al mismo tiempo. Yo, especialmente, quedé impresionada por dos cosas: mi abuelo que cuando terminaba cada comida preguntaba en vos muy alta: «¿Quién quiere un par de huevos fritos?» Después de semejante comida todos se reían con gusto. La otra cuestión que me llamaba la atención era la mesa puesta con todas las copas, que para mí eran de una luminosidad enorme.

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LOBEZNO

Magi Balsells / España

En aquellas agrestes montañas, pérdidas en la inmensidad de la nada, solo cabras son sus moradores normales, alimentándose los de hermosos pastos que cubre la tierra, donde procrean y nacen sus crías

Donde el aire es puro sin ningún atisbo de polución, y el agua pura, fresca y cristalina que baja de las nieves de las más altas montañas, serpenteando entre los cauces que con los años se han ido creando

Alguna ave rapaz sobrevuela los altos picachos dando una paz inmensa, con este vuelo majestuoso que solo ellas saben dar solo se oyen, sus graznidos y el balar de las cabras rompe el silencio que en este lugar mora, que en algunos momentos parece música celestial

Todo ello es contemplado por un zagal de no más de 14 años, que cuida del ganado, acompañado de dos hermosos perros que son sus vigilantes y únicos amigo, ya que esta solo en esta inmensidad

Hace dos años, se quedo sin su sostén querido, su madre, su padre ya lo perdió antes de nacer, se encontró solo, sin saber que hacer, nadie se quedo con su persona, eran tiempos muy difíciles, no abundaba la comida, fueron años de malas cosechas

Estuvo mendigando durante un tiempo, hasta que encontró un modo de vivir, quizás no fuera el adecuado para su edad ni por sus pobres conocimientos pero era el que se le ofreció, y sin dudar lo aceptó

La oferta vino por el cabrero que ya era muy mayor y no podía cuidar de sus rebaño, la oferta era simple, que se encargara del cuidado de los animales, y el cabrero e le enseñaría lo mas básico, le daría techo y comida y haría un reparto de las posibles ganancias que se podrían suscitar con la venta de la leche que producían las cabras

Su mentor le llevaría comida cada dos días, muy frugal queso y pan aparte de la leche que consumiera, eso si sin limite además tendría una tosca cabaña, hecha ya hace muchos años con ramas de los árboles que en este monte abundaban, no era mucho pero por lo menos tendría un techo para refugiarse cuando aparecieran las tormenta o en invierno la nieve

Los días transcurrían con gran monotonía siempre era lo mismo, solo cambiaba de lugar cuando veía que los pastos donde estaba parecían decrecer, entonces trasladaba el ganado a otras fuentes de alimentación para que las cabras tuvieran el alimento necesario y pudieran dar la leche necesaria, la cual almacenaba en los grandes bidones que después se llevaba el cabrero cada dos días en su carro

En una mañana mientras intentaba guiar el rebaño, le pareció oír un sonido diferente, algo parecido a un lloro o un lamento, alguien o algo se estaba quejando, paró el rebaño y lo dejo al cuidado de sus amigos los perros, que mostraban un cierto nerviosismo, estaban inquietos por los sonidos que no sabían de donde salían

Agarró su bastón con fuerza y determinación y empezó a indagar quien o que era el causante de esta inquietud, y entonces lo vio, era como una bola de algodón, era una cría de lobo, estaba prisionera por una trampa, que sujetaba con fuerza una de sus extremidades. Con precaución y cierto recelo se fue acercando, el pobre animal parecía muy asustado.

Sin pensarlo mas y con las fuerzas mínimas que tenia procuró abrir la trampa, al final y con gran esfuerzo lo consiguió, siendo en aquel momento lamido por el pequeño animal, lo que le dejo tranquilo, vio que no lo atacaría sino muy al contrario le estaba agradeciendo lo que había hecho por el.

Examinó su pata y vio que tenia una herida producida por los dientes de la trampa, no sabia que hacer, pero pensó que necesitaría cuidados, por lo menos intentaría curar la herida, con el agua que llevaba en su cantimplora lavó la herida, rasgó una parte baja de su camisa y vendó como pudo la pata dañada.

Una vez finalizado esta cura provisional, pensó que estaría hambriento, fue y ordeño una de las cabras, y en su plato se lo dio al pequeño lobo, el cual empezó a lamer la fresca leche, y en santiamén dejo el plato más limpio imposible, por lo cual volvió a llenárselo y pasó lo mismo, aunque ahora cuando terminó se acurruco a su lado cerrando los ojos respirando tranquilamente y se quedó dormido.

No sabia que hacer, ya que primero debía cuidar de su rebaño, pero no podía dejar a este hermoso animal a su suerte, y tomo la decisión que considero mas adecuada, recoger el rebaño y volver a la cabaña, donde podría cuidar mejor a su nuevo amigo.

Dicho y hecho, llamo a sus perros y les indico que volvían a casa ellos obedientes recogieron el rebaño y lo fueron guiando hasta sus corrales.

Una vez ya en su aposento, volvió a mirar la herida, y con sus mínimos conocimiento vio que no había afectado en demasía la extremidad, tenia un pequeño botiquín que usaba para curar las heridas de las cabras, donde había, alcohol, una pomada y vendas limpias, se puso en la tarea de limpiar mejor la herida, limpió primero con alcohol y aplicó la pomada que daba muy buenos resultados en la cicatrización de como había comprobado con las cabras, lo envolvió todo con la vendas limpias.

Se preparó un poco de comida, una vez engullido el pan y el queso se tumbó para descansar, quedándose dormido junto al lobezno.

Cuando despertó al día siguiente muy de mañana, como era su costumbre, quedo asombrado al ver al lobezno durmiendo junto a los perros, los cuales lo arropaban con sus cuerpos parecía como si lo protegieran.

Al momento todos estaban despiertos, preparo la comida de los animales y preparo a sus perros para el trabajo diario, sin saber que hacer con el nuevo amigo, por lo cual decidió llevárselo consigo para el pastoreo, así podría comprobar cómo se encuentra de la herida sufrida, pero antes destapo la venda que le había puesto la noche anterior y vio que la herida tenía un buen color, seguramente sería.

gracias a la pomada que le aplico, volvió a limpiar y aplico una nueva capa de la pomada y vendó la pata.

Ya todo dispuesto empezó su trabajo diario, saco al rebaño de los corrales y guiado por sus fieles perros se dirigió a unos prados cercanos, muy abundantes de fresca hierba.

El lobezno andaba a su lado con cierta dificultad, por lo decidió cogerlo en sus brazos, no fuera cuestión que se malograra lo conseguido.

Fue un hermoso día, tranquilo, y satisfactorio, se respiraba mucha paz, estaba contento por el suceso ocurrido, sin dejar de pensar que quizás la familia del lobito estuviera buscándolo.

Al atardecer, los animales habían pastado convenientemente El Sol empezaba a menguar y descendía la temperatura, ésta era la señal para volver hacia la cabaña.

Llamó a sus perros, para que hicieran el trabajo que tan bien sabían realizar y todos juntos de dirigieron a su morada en busca de su sustento y disfrutar del merecido descanso.

Llegando a la misma, encerró las cabras en su corral, y preparo la comida para sus amigos , cuando de golpe se oyó unos aullidos muy fuerte y cercanos, en principio se asustó, eran muy similares a los que había efectuado su lobezno, pero no era solo uno sino varios y en diferentes tonalidades, como realizados por diferentes voces.

Noto que raspaban en su puerta, era de lo mas frágil imaginable, poco podría aguantar, sus perros se pusieron delante suyo para protegerlo de este posible peligro, ladrando como aviso de que estaban dispuestos a luchar.

En este momento el lobezno, se adelanto todos ellos y lanzo un aullido, sonó muy diferente a los que antes había lanzado cuando estaba sujeto a una trampa, se hizo el silencio.

Los perros callaron los aullidos desaparecieron, quedó una espera tensa, que rompió el lobezno acercándose a la puerta, donde volvió a emitir unos aullidos que denotaban alegría, automáticamente fueron correspondidos por unos similares desde el otro lado de la puerta.

Y la puerta en este momento se abrió, y en su dintel apareció una manada de lobos, de los cuales uno se abrió paso hasta llegar al lobezno, lamiéndolo repetidas veces y atrayéndolo a su pecho, mientras el resto de la manada estaba quieta y expectante, no se veía ningún ánimo de ataque, mantenía una posición de tranquilidad.

La madre loba, dejó a su hijo al lado y se acercó al muchacho, lo olio, le dio un par de vueltas, se restregó en sus temblorosas piernas y al final se elevó hasta su cara, lamiéndola profundamente, apoyando su gran cabeza sobre su hombro.

Una vez realizado este acto podríamos decir de agradecimiento, se replegaron, quedando solo el lobezno en la habitación, se acercó al muchacho y le lanzo un tenue aullido como si tuviera pena en marcharse con su familia, dio media vuelta y se incorporó al lado de su madre perdiéndose en la oscuridad de la noche.

Desde aquel momento, nunca más volvió a verlo, aunque si más de una vez se oyeron sus aullidos.

Tampoco ocurrieron más ataques a los rebaños, parecía que los lobos no hubiesen estado nunca.

Solo quedo la paz en este hermoso lugar.

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SI AMAR FUERA FÁCIL

Libia B. Carciofetti / Argentina

Si amar fuera fácil, no existiría la palabra rencor.

Porque ante una ofensa reaccionaríamos perdonando a quien nos ofendió.

Si amar fuera fácil, las guerras no tendrían sentido.

Si amar fuera fácil, no habría niños desamparados, 

porque cada ser se convertiría, no en un hogar de tránsito sino en un refugio de ternura.

Si amar fuera fácil, no haríamos distinciones de razas, de lenguas, de religiones.

Si amar fuera fácil, aprenderíamos con empeño a convivir y a comportarnos como seres maduros.

Si amar fuera fácil, entenderíamos de que manera DIOS amó a este mundo que entregó a su único Hijo a morir por nuestros pecados.

Si amar fuera fácil aprenderíamos a conjugar el verbo desde el final al principio… Ellos, vosotros, nosotros, el, tu… yo.

Si amar fuera fácil, ofrecería lo poco o mucho que tengo ante una necesidad inminente.

Si amar fuera fácil, donaría mis órganos mientras disfruto de salud para salvar a otro.

Si amar fuera fácil, sería la muleta imaginaria del que le falta una pierna y me convertiría en alas del que no tiene ninguna.

Si amar fuera fácil me convertiría en los ojos del que no puede ver, contándole que florecieron las glicinas y haciendo que huela su perfume.

Si amar fuera fácil, honraríamos a nuestros padres como lo manda DIOS.

Si amar fuera fácil, la palabra «TE QUIERO» no se caería de nuestro labios.

Si amar fuera fácil, nos dolería en el mismo lugar la herida de nuestro prójimo.

Si amar fuera fácil, los ancianos y los niños ocuparían un lugar importante en nuestro corazón.

Si amar fuera fácil, seríamos más tolerantes y obedeceríamos a nuestros superiores.

Si amar fuera fácil, utilizaríamos la palabra lo siento, perdón, gracias… ¿te ayudo?

Si amar fuera fácil, no se pondría el sol sobre nuestro enojo.

Si amar fuera fácil, la amistad se convertiría en un idilio eterno.

Si amar fuera fácil, no habría tantas familias separadas por un muro de indiferencia.

SI amar fuera tan fácil, no sería un bello desafío.

Si amar no fuera ¡TAN DIFÍCIL! hoy yo no hubiera escrito esto y tú no lo hubieras leído hasta el final…

*Intentemos amar y darnos, que a su tiempo cosecharemos el fruto de nuestro intento*

Que DIOS que es el AMOR en potencia, nos conceda este don…

Abrazos a tu corazón

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EL MÉDICO DE CLOTILDE

Carlos Gonzáles Saavedra / Argentina

Salí de la guardia del hospital con el cuerpo molido y la cabeza flotando. Había pasado la noche en  urgencias sin tregua. Al bajar por la rampa, mi paso se cruzó con el de una joven a la que casi derribó sin querer.

—¡Perdón! ¿Te lastimé? —balbuceé, aún atrapado en mi cansancio. —No, tranquilo… Estaba distraída —respondió, con una sonrisa luminosa.

Sus ojos celestes atraparon los míos. Era esbelta, de curvas suaves y pelo castaño, con una expresión entre pícara y tierna. Me sentí hechizado.

—¿Te llevo? Tengo el coche   a la vuelta —dije, mientras la ayudaba a recoger unas carpetas caídas. —Gracias, pero no. Voy a ver a mi abuelo, vive a una cuadra, está algo enfermo.

—¿Qué le pasa? ¿Puedo echarle un vistazo? Soy residente médico, tal vez pueda ayudar —ofrecí, queriendo alargar la conversación y, lo confieso, seguir disfrutando de su presencia.

—¿Quieres acompañarme?

—Claro. Ariel —dije, presentándome—.

Clotilde rió. —No te va a gustar mi nombre.

—Es único. Me encanta.

La casa estaba al fondo de un terreno modesto. Sin revocar, desvencijada, parecía abandonada por los años. Sin embargo, Clotilde caminaba con alegría, como si el deterioro no le afectará. La seguí.

La puerta de chapa crujió al abrir. Dentro, el ambiente era triste: paredes despintadas, cocina escasa, mosaicos maltratados, una mesada de madera vieja y una garrafa apoyada junto a un anafe. En el dormitorio, don Eleuterio Zabala respiraba con dificultad.

Clotilde entró a su habitación. Yo, curioso, recorría con la vista el hogar decadente. Pobreza evidente, desorden sin consuelo. Pero ella… impecable. No encajaba con ese entorno. Me guardé los juicios.

Un gemido gutural del anciano interrumpió mis pensamientos.

—Ya está, abuelo. Fui a buscar al médico —le decía Clotilde, con ternura.

Volvió y se sentó a mi lado en una silla de paja, junto a una mesa tapada con un mantel de hule. Todo olía a encierro y humedad.

De repente, otro grito más agudo sacudió el silencio. Clotilde corrió al cuarto. Me levanté preocupado.

—¿Puedo revisarlo? Llevo conmigo algunos medicamentos y el estetoscopio.

—Sí, por favor. Pasa.

La habitación era un caos: ropa tirada, papeles abiertos, un sobre de banco vacío… Me concentré en el viejo. Tenía un cuadro severo, probablemente una neumonía. Urgía internación.

—Voy a avisar a la vecina —dijo Clotilde.

Su hermano, Javier, llegó en ese momento, cruzó la cocina y se fue con rapidez. Sentí la puerta cerrarse con fuerza. Y entonces, escuché la voz acelerada de Clotilde desde afuera:

—¡Vamos, vamos!

Me dirigí a la puerta, pero no cedía. Estaba trabada por fuera. Las ventanas eran pequeñas, con rejas, postigos, pestillos oxidados. No había salida. Ni mi maletín estaba: había desaparecido.

El viejo seguía gimiendo con rabia y desesperación. Yo, atrapado con mi camisolín de médico, temblando.

“¿Quién me mandó a meterme en este lío?” Pensé, furioso conmigo mismo. Me senté junto al abuelo. Sin querer, me dormí vencido por el agotamiento.

Desperté con el rugido de una tormenta. Las ventanas vibraban, el viento arremetía, y el anciano volvía a quejarse. El Valium que le había dado se disipaba, y noté que movía las manos debajo de las colchas.

Me acerqué. Su mirada me quemó. Le retiré con cuidado la sábana… y lo vi. Un revólver, calibre 38, atado con cinta de embalar sobre su estómago. Estaba maniatado.

—¡Me han asaltado, imbécil! ¿No lo ves? ¡Me robaron la jubilación y la plata del terreno! ¡Desátame!

—Pensé que estaba enfermo… —respondí, confundido. —¡Te embaucaron! Igual que a mí. ¿Sos uno de ellos? ¿Te dejaron para hacer tiempo? ¡Desátame!

Me paralice. ¿Desatar a un jubilado ex policía con un arma cargada y furia en los ojos? Mejor no. Le saqué el arma como pude y le tapé la boca con cinta. Preferí esperar.

Con la luz del amanecer, descubrí que uno de los pestillos se había soltado. Le di una patada a la ventana, abrí una rendija y me escabullí al jardín. Corrí hacia la calle.

El candado del portón ya no estaba. Salí como un relámpago, pero mi auto no aparecía. No estaba en la cortada que mencioné… ni siquiera reconocía la calle. Al mirar el cartel: “Eleuterio Zabala”.

Todo estaba dicho.

El revólver terminó escondido entre sábanas sucias del hospital, que el lavadero retiraría. Tomé un remis y me refugié en casa de mis padres, helado, ausente, sin explicaciones.

Una semana después, pedí traslado a Neuquén, donde una tía me recibió en una salita de atención primaria.

Nunca conté exactamente lo que pasó. Nadie lo hubiera entendido. Y yo… yo tampoco del todo.

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YO ERA EL FARO

Elspeth Gormley / España

En este relato cargado de sal y silencio, el faro se transforma en voz, en testigo, en milagro. Porque no todos los héroes tienen rostro: algunos brillan para que otros no se hundan.

Yo era el faro. No tenía piernas, ni brazos, ni voz. Pero cada noche me alzaba sobre la costa como un centinela inmóvil, lanzando luz donde todo era sombra. No lo hacía por mí. Lo hacía por ellos: los que se aventuraban en la oscuridad, con la esperanza de encontrar tierra, consuelo o destino.

Desde mi altura, lo veía todo. Las tormentas que rugían como bestias, los barcos que resistían con espinas de madera y alma humana. Vi marinos que cantaban para no llorar, vi embarcaciones que se alejaban sin promesa de regreso. Y también vi al farero —ese hombre callado que vivía a mi lado— estudioso de mareas, amigo del viento, solitario sin queja. Subía cada día hasta lo más alto, con cuadernos gastados y ojos abiertos. Me hablaba. Yo le respondía con luz.

Aquella noche, el cielo se desgarró. La tormenta llegó con furia antigua, con olas que parecían querer devorar la costa. Los pájaros huyeron antes que el primer trueno, y la lluvia comenzó a golpear el alma del mundo. Fue entonces cuando lo vi: un barco, pequeño pero valiente, luchando entre espumas y abismos. Se encallaba, lentamente, sin que nadie pudiera ayudarle. Nadie… excepto yo.

Mis luces giraron sin pausa, cortando la negrura como cuchillas luminosas. El farero corrió a mí, encendió los motores, pronunció palabras que sólo el mar entiende. “No nos falles,” murmuró. Y no lo hice.

Alumbré con toda la fuerza que guardaba desde siglos pasados. Y el barco me vio. Gritó en silencio. Se desplazó apenas, lo justo para evitar la muerte. Encalló, sí… pero lo hizo en arena, no en tragedia.

Desde entonces, sigo encendido. En las noches serenas como en las de ira. Porque no todos los héroes tienen rostro. Algunos brillan para que otros no se hundan. Y yo… yo era el faro.

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EL RETORNO

Andrea Morini / Argentina

Camino sin rumbo, en la noche neblinosa del insomnio.

Percibo formas que me persiguen, susurrantes, amenazadoras, que evaden misteriosas, la mirada vacilante.

Tengo miedo, visceral y profundo, pero sigo adelante, con la certeza de que mis pasos me guiarán al hogar perdido, dónde esperan mis padres, ansiosos, el retorno.

No les avisé que regreso, no pude calmarles el dolor de la espera, tan solo la sorpresa en sus rostros valdrá los pesares acaecidos en el peregrinar hasta su regazo.

Ante cada pisada siento la respiración de los monstruos acechando, sabedores de su poder para entorpecer el camino.

Me sobrevuelan reminiscencias del joven que fui, mi habitación en la parte superior de la casa; recuerdo a mí madre poniendo sábanas limpias en la cama, acomodando mi revuelo juvenil.

Todo debe estar como antes de mí partida, el tiempo congelado en aquella lejana noche en que fui arrancado de su tibieza, la música sonando, mientras en los rostros demudados de los míos se anclaba el terror ante la violencia que se enseñoreaba en la casa.

Hace tanto tiempo que me fui, que he olvidado los aromas cotidianos, las risas y palabras compartidas, todo aquello que habla de nosotros.

Mí hermano, el pequeño, debe ser bastante mayor ya. «¿Se acordará de mí

La noche se cierne profunda, plomiza, los pasos retumban en el empedrado, cuando, al fin, entreveo la casona familiar.

El corazón se acelera y casi no puedo respirar, es tanta la emoción que me embarga. Avanzo rápido hacia la luz que percibo en el zaguán, aún las sombras me protegen. Tanto horror me ha calado hasta el alma, no logro desembarazarme de él.

Continúo aproximándome, debo asomarme al resplandor de la única farola que ilumina esa parte de la calle. Observo, a través de la ventana, a mí madre trajinando en la habitación del primer piso, intuyo el color de la ropa de cama que coloca. Celeste, cómo siempre me gustó, el gesto me acaricia el espíritu.

Decido seguir adelante, ya nada falta para estar en sus brazos protectores. Me entrego a esa sensación, cálida, placentera.

Dejo atrás la zona de penumbras, cuando alcanzo a escuchar, una vez más, aquella voz pétrea, urgida de autoridad, que grita “Alto”, pero… es tanto el deseo de volver que doy otro paso.

Desde el piso percibo, hoy como entonces, el grito desgarrado de mi madre, mientras una voz cavernosa susurra algo que no entiendo.

El ciclo se repite inexorablemente.

Una última lágrima se derrama por mi mejilla.

Luego todo termina: la noche, el miedo, las luces, el dolor y la vida.

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DON ESTANISLAO

Walter Hugo Rotela González / Uruguay

Salvatore estaba a punto de cumplir la mayoría de edad. Pensaba casarse. Trabajó desde los seis años. Primero ayudó en la casa de don Abelino Contreras. Después pasó a trabajar en la panadería que tenía el caraí1 Abelino. Hacía de todo: barría, apilaba bolsas de harina, acomodaba latas o repartía el pan. Hasta los doce años no percibió ni un guaraní. Después sí; pero siempre fue poca cosa. A los dieciséis seguía viviendo en la misma casa, pero trabajaba para un hojalatero. Allí comenzó a ganar dinero y a charlar con otras personas. Su mundo se amplió. Era más grande que lo que él conocía. Había otras tierras más allá de las kibebé.

Don Elías, el hojalatero, le preguntaba a menudo por su familia y él rehuía del tema de la mejor manera. Una mañana, Salvatore, llegó al trabajo y, tras saludar a don Elías, le preguntó si lo ayudaría a encontrar a su padre. El veterano puso cara de confundido; pero conocía algo de la vida de su empleado. Y le dijo que sí, aunque fingió desconocer totalmente la historia, más allá de que lo poco que sabía por palabras de don Abelino, que nunca fue dado a hablar de sus criados.

Salvatore no era, claro, hijo de don Abelino Contreras. Vivía en su casa, pero era un criado. Sus padres lo dejaron a cargo de don Abelino a los cinco años de edad y nunca más los volvió a ver. Y ahora que estaba a punto de casarse se preguntaba por sus orígenes. ¿Quién era? ¿Quiénes habían sido sus padres? ¿Vivían aún? ¿Qué les diría a los padres de su novia, ahora que no podía seguir eludiendo las preguntas? Aunque ellos conocían su condición de criadito, ahora era un hombre a punto de casarse con su hija.

Las únicas caras que Salvatore conocía como familiares eran las de los Contreras. Sin embargo, ellos siempre le habían dejado en claro que, si bien era de algún modo parte de la familia, no era más que un criadito. Tenían un lazo lejano de sangre, pero la condición económica de sus padres lo ponía en un lugar diferente al de ellos. Él era un criadito.

Don Elías conocía a mucha gente. Entre ellos a unos sacerdotes que tenían buenos contactos. Así que se comprometió a ayudarlo a buscar datos sobre su familia, a partir de la poca información que la familia de don Abelino le proporcionó. Conocía las intenciones de casarse de Salvatore. Éste, además, le confió que deseaba conocer algo más sobre sus padres y posibles hermanos, antes de formar su propia familia.

Seis meses después de que Salvatore le pidiera ayuda a su patrón, éste le entregó una carta. Se la había enviado a él uno de sus conocidos. El remitente era un religioso que residía en la zona de la campaña donde, posiblemente, vivieran los padres de Salvatore. La carta decía, textualmente:

Estimado Sr. don Elías González:

Le escribo a fin de poner en su conocimiento las novedades reunidas en torno a la pesquisa que llevo adelante según su solicitud y en relación al destino de los familiares de su dependiente, don Salvatore.

Por un lado, cumplo en informarle que la señora madre del joven falleció poco tiempo después de dar a luz al segundo hermano del joven. Eso consta en actas de la Parroquia de la Santísima Trinidad de la zona parroquial donde también hallé otros datos. Por ejemplo, el bautismo de otros hijos.

Fue la antigua secretaria parroquial, aún viva pero que no trabaja más, quién me proporcionó la información de la señora, pues la conocía por trabajar para una amiga suya. Se desempeñaba como lavandera y, además, le vendía leche, pues tenía una vaca lechera.

El esposo de la señora, don Estanislao Ayala, quedó a cargo de tres vástagos muy pequeños. Se desposó con una joven mujer que conoció en estas tierras. Hace tres años, poco más o menos, don Estanislao emigró hacia otra zona del país. Destino que no logré conocer.

Estimado don Elías, espero haber contribuido con la causa de su dependiente en alguna medida. Quizás más adelante pueda conocer más sobre el paradero del padre de Salvatore, para poder compartirlo. Pero el resultado de esa búsqueda sólo Dios conoce.

Atte. le envío mis saludos y la bendición de Dios.

R. P. Francisco Rodríguez

El joven Salvatore quedó pensativo y le expresó a don Elías: «No sé si estar triste o alegrarme después de leer esta carta».

̶ Salvatore, Salvatore… Tienes un padre, don Estanislao. Y está vivo. Y tienes hermanos por conocer. Posees una familia en alguna parte de estas tierras rojas.

̶ Sí… Estanislao. Quizás cuando tenga hijos, si mi esposa lo consiente, lo llamaré Estanislao.

P

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Expresiones de la lengua guaraní utilizadas en este cuento:

1 Caraí: señor

2 Kibebé: alimento a base de zapallo hervido, de color amarillo a rojizo.

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AUTOS QUE SE DETIENEN

Walter Hugo Rotela González / Uruguay

—¡Corré, corré, vamos ahora…!

—Pero… ¿Y Juan?

—Déjalo… ¡Vamos…! ¡Vamos que se viene la yuta!

—La gran p… No puede ser… No puede ser…

Cada noche igual… Se repite el mismo sueño perturbador de los autos que se detienen, es claro el chirrido de las ruedas… Le siguen las detonaciones de armas, una, dos, tres y otra vez ruido de un motor que ruge, rompe el silencio y se desvanece.

Una y otra vez la escena del auto azul que se para, justo, delante de otro automóvil gris, chapa BA517 872*. Bajan tres hombres y una mujer; abren la puerta izquierda y disparan contra quien conducía. Éste, antes de dejar de respirar, saca un arma y mata a uno de sus atacantes.

Empapado en sudor Roberto se despierta, ansioso, enojado y triste con un grito ahogado. Cada noche se despierta así, casi siempre un rato después de dormirse, cuando el reloj marca las 3 de la mañana. En ese momento siente que su corazón late rápido y con fuerza. Le cuesta volver a retomar el sueño, por lo que se incorpora. A veces puede decirlo, otras, sólo lo piensa: “Tenía razón Juan, el número de la chapa era una señal del destino”

Roberto se levanta, dolorido, con una tremenda contracción muscular. Se dirige a la heladera y bebe, en forma pausada, un vaso de leche. Luego se acerca a su escritorio, enciende la luz y mira un viejo bloc de notas, muy gastado, algo amarillento. Mira en su interior y repasa unas frases escritas, años atrás. Se tranquiliza, un poco, al releer una que dice: “la libertad exige sacrificios” … Está escrita en la parte de atrás de una vieja fotografía en sepia, de una mujer joven, de tez con pecas, cabello largo, recogido en una trenza. Vuelve al dormitorio. Intenta dormir, da vueltas en la cama, una y otra vez. Tras una media hora, al fin, lo consigue.

A la mañana se despierta, deambula por su viejo apartamento. Mira las cosas y se pierde en sus cavilaciones. Sale al balcón, riega las plantas, casi marchitas, como él, con su piel gastada, algo reseca, sin la grasa bajo la piel de los años jóvenes. Con pocas ganas, habitualmente, se viste y va a dar una vuelta por el parque. Mira las matrículas de autos, recuerda a Juan. El amigo apostador estaba en lo cierto -suele pensar. La desgracia y la sorpresa estaban escritas en la chapa.

Hace un par de años se jubiló y busca cómo pasar el tiempo. Se encuentra con viejos camaradas de sus años de facultad en el exilio y conversan sobre los tiempos actuales, la política internacional y, casi siempre, surgen los recuerdos de cuando fueron compañeros de armas. Los temas que surgen, habitualmente, tuercen hacia un tiempo específico y la charla se vuelve algo tensa. La conversación, a esa altura, es en voz baja, como en secreto y con la vista clavada en los que pasean a sus perros, mientras caminan. Con cautela, recorren algunos detalles, luego sus miradas se pierden, más allá del horizonte. En pleno medio día, cuando la calle se vuelve un hormiguero, ellos aún están ahí. Más de una vez, un frenado de auto los altera, los incomoda. A Roberto, más que al resto. Juegan ajedrez, lo practican, lo estudian tanto o más, que a sus 19 años. Cada movimiento está precedido de largos silencios y algunos suspiros.

La tarde transcurre entre actividades varias, visita a familiares, salidas para hacer compras pequeñas, tareas todas para que el cansancio se acumule y vuelva posible el sueño. Ese sueño que prefiere que no llegue, se resiste, le teme, pero no lo dice. Calla, siempre calla. El sueño nunca llega antes de las dos o tres de la mañana. Un rato antes de que hace su entrada la pesadilla de cada noche… Aparece el auto chapa BA517 872

—¡Corré, corré, dale vamos ahora…!

—Pero… ¿Y Juan?

—Déjalo, ¡Vamos…! ¡Vamos que se viene la yuta**!

—La gran p… No puede ser… No puede ser…

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*Para los que juegan a la quiniela en el Río de la Plata, a ciertos sueños les corresponde un número. Así a la desgracia le corresponde el 517, y a la sorpresa el 872.

**La yuta es una expresión del lunfardo que se usa en el conurbano bonaerense para referirse a la policía.

Gldbar

CARTAS – JULIO

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Cartas

«Cartas atadas con hilos invisibles de memoria… susurros del tiempo que aún laten entre líneas.»

CARTA QUE NUNCA LLEGARÁ A TUS MANOS

Libia B. Carciofetti / Argentina

El ramo

Amor de mi vida, el primero, el único, el que cuando íbamos al colegio me compartía su emparedado. Él, que cuando la maestra me hacía pasar a dar la lección , se ponía colorado. Pues los ojos de sus compañeros en vez de escucharme a mi, te miraban a vos… pues transpirabas nervioso de que cometiera algún error… y cuando oías que de mi fluían las palabras, se te transformaba el rostro y eras como un ángel que me enviaba Dios, para que me abrazaras fuerte y me dieras contención…

Amor que al pronunciar tu nombre, se me encoge el corazón. Llamarte Rodrigo ¡Era muy largo! y entonces solo te llamaba *RO*… Lo escribo con mayúsculas porque así eras, un ser humano, un hijo único, y de los amigos ¡El mejor! Los compañeros al enterarse también te llaman «RO»; haciéndote burla en el recreo, pero la que te impedía que les «rompieras la cara» con tus puños de hombre…era simplemente ¡Yo!

Luego otro mote optaron por ponerte: *Pastillita de menta*…que en forma de corazoncitos, me comprabas en el quiosco frente a la estación… y cuanto llegaba la clase de álgebra, de los nervios siempre me agarraba tos… Por debajo de los bancos me las ibas pasando, hasta que llegaban a mis manos ¡Que bella sensación!

Vivía pendiente de todos mis gustos…cazabas mariposas… que perseguías en sus vuelos y me habías preparado una hermosa colección. Al principio me daba pena, verlas ya sin vida…pero me conformaste con esta explicación: ¿Sabes Li? los seres vivos recobran vida, en las manos de alguien que le prodiga amor…y si te miraras al espejo cuando  las observas, me darías toda la razón… Y en ese momento me crecían las alas y hubiese querido volar con vos…

Dejamos de ser niños…y el último día en el colegio, lloramos los dos ..Terminaban las clases…y la señora directora nos llamó la atención. ¡Sean conscientes que ha de comenzar el acto! y con «esa facha» dan lástima los dos…. Por tu puntaje fuiste abanderado, yo era tu escolta…y el acto comenzó… Las palabras del Himno Nacional Argentino, se escuchaba retumbando el salón.Solo nuestras voces quedaban ahogadas, dentro muy dentro de nuestro corazón…

¿Que sería de nosotros? De aquí en más mi «RO»?…Mirando tu bici volaba mi imaginación… Recordaba los días ¡Tan fríos de invierno! cuando me bajabas a una cuadra, para evitar las cargadas, al vernos llegar juntos, me calentabas las manos con tu aliento, y mis dedos endurecidos, recobraban vigor.. Pero el destino quiso que siguiéramos juntos y seguimos creciendo «Juntos por amor». Te recibiste de ingeniero mecánico, y yo de profesora de piano que era mi pasión… El arte siempre se me enredó en la vida… y siguió su curso hasta el día de hoy. Te escribía poemas con mucha vergüenza, pero que iluminaban tu rostro. ¡No olvido esa expresión!

La vida se pasaba apresuradamente, como se acrecentaba así nuestro amor. Todos comentaban ¡Son uno para el otro! y ya lo sabíamos con antelación. Llegó el momento de la decisión más grande. Y la tomamos si vacilación. Nuestros padres fueron nuestros confidentes, y nos apoyaron confirmándolo. Pusimos la fecha para nuestra boda. «21 de septiembre del año 2002». Primavera que siempre fue motivo en nuestra vida, románticos de profesión… En abril comenzamos con los preparativos…fusionamos los sueños y Dios nos concedió que tus abuelos nos regalaran la vivienda.

En un parque precioso con olor a alcanfor…había cerezos, manzanos, naranjos, y bandadas de pájaros, aturdiéndonos… Me regalaste un perrito blanco como espuma, que sería en tu ausencia… mi guardaespaldas, hasta que regresaras vos. Mis amigas me hicieron una despedida…donde reinó la alegría, las bromas, la música y la canción… La tuya te la harían un día antes de la boda, esperando a tus primos y aprovechando esa ocasión. Mi temor eran las bromas «pesadas», que a veces los hombres hacen cuando se exceden en el alcohol. Pero mi mami me decía ¡No te preocupes! eso no sucede con los amigos de «RO».

Mientras se realizaba el festejo fui por mi última medida, del traje ¡Tan soñado!.. Me quedaba en el cuerpo como pintado, y no pudimos con mamá, reprimir la emoción…nos sobrepusimos pensando en «MAÑANA»…esa palabra triste que nunca me gustó. Allí no más retiramos el traje, al no necesitar un solo retoque…y combinamos el horario con Betty  la modista, que me conocía de niña, que abrocharía los sesenta botoncitos, que llevaba el modelo que a mi se me ocurrió. Nos quedaba de paso la florería, y el ramo esperaba en el refrigerador…al otro día sería feriado…la autonomía del pueblo donde nací yo. Mientras manejaba camino a mi casa tenía deseos de pasar por donde le hacían el festejo a Ro… Pero mamá me dijo, no me parece bien, es su fiesta; tu hiciste la tuya y el no te molestó. Pasaban las horas y mis ojos se dormían, pero el que no podía dormirse era mi corazón.Hasta que de pronto sonó el timbre de casa, papá abrió la puerta y solo escuché un grito: ¡por Dios! ¡NO!

Me puse en un segundo la bata que tenía a mano, cuando vi. al policía todo el cuerpo se me paralizó. Mi papi lloraba como niño abandonado…el uniformado trataba de tranquilizarlo en todo momento pero no lo logró, lo que pasó conmigo no puedo explicarlo…desperté el 22 de Septiembre envuelta en sopor… Mi mami quería explicarme, lo inexplicable…que el miércoles había sido una noche trágica, y que en mi vida ya no estaría RO. Que en medio de esas bromas de la fiesta de solteros, lanzaron al aire, al único hombre que en mi vida existió… El que transpiraba, cuando yo pasaba al frente, el que me surtía de pastillitas, cuando me daba la tos. El que calentaba con su aliento mis manos, y el que conducía la bici, con destreza y precaución.Lo rodearon en grupo a pesar de los reclamos que nadie escuchó, lo levantaron por el aire como se echan a volar los pájaros. ¡Alto! ¡Tan alto! que cuando cayó, no tuvo contención…la red humana falló en el intento, quizás por el humo que había en el ambiente, o tal vez por el alcohol que allí se consumió. Su cuerpo fue una bolsa que dio contra el piso, su cabeza que tantas veces en mi pecho descansó, fue la que con más fuerza el golpe recibió, descerebrándose sin remedio ni opción.

Aún sigo en mi lecho, viva; pero ¡Muerta! vacía de sueños, de proyectos, de ambición, como una mariposa de las que cazabas de niño, y que aún conservo muertas como yo. Mi casa es un desfile de vecinos y amigos que quieren condolerse con lo que pasó. Algunos de los que estuvieron festejando esa noche, no pueden reponerse después de lo que pasó.

Solo escucho a mi mami que dice: el médico no quiere que reciba a nadie, tal vez algún día se recupere de este shock En el maniquí hay una novia parada, con un ramo en sus manos y veintiuna rosas blancas, entreveradas con lirios, elegidos con amor. La novia me mira con lágrimas en los ojos  ¡Hasta se me parece! ¿No seré yo? Mamá me cubre de besos la cara; papá está mudo sentado en su sillón…y a mi me posee una dulce locura…que me lleva a tus brazos y hasta siento tu calor… Se que jamás leerás esta carta, pero la escribo pues quiero contarte mi amor, que aunque las rosas del ramo de novia, un día se sequen y cambien de color…seguirán siendo un mudo testigo, que por mi vida pasó el amor… que nació siendo niña y fue creciendo a medida que el tiempo transcurrió…

Serán esas rosas que perfumaban tu vida, y que nadie ni tú, jamás deshojó, pues queríamos juntos sentir su perfume, la noche de bodas…Pétalo por pétalo, descubrir la pasión… Pero no fue posible, no se lo cuestiono a Dios… Seguiré siendo tuya ¡Solo tuya! Hasta que un ángel venga a buscarme, para jamás separarnos  ¡Te lo prometo! Mi RO.

Con mi inalterable amor de Li para Ro…

CARTA DESDE EL HAMBRE

Luz Fontana / Italia

Querido mundo que todavía duerme tranquilo:

Hoy te escribo desde un lugar donde ser niño no significa jugar, sino buscar entre lo que otros desechan. Aquí, la comida no siempre viene de una mano amable. A veces se encuentra en la miseria más profunda, y aún así, se recibe con gratitud.

Vi a un niño hoy, hurgando entre las heces. No por curiosidad, sino por supervivencia. Su cuerpo pequeño estaba doblado sobre la desesperación, y su mirada, lejos de tener miedo, tenía costumbre.

No sé su nombre. No sé si alguna vez fue abrazado. Pero sé que tú, al leer esto, puedes hacerlo existir. No con lástima, sino con la conciencia de que hay realidades que deben cambiarse… y que se cambian empezando por recordarlas.

Con un nudo en la garganta, y con Luz como testigo,

SECRETOS QUE NO SE PUEDEN CONTAR

Carlos H. González Saavedra / Argentina

Nunca pensé que podría escribirte o al menos no tenía la intención de hacerlo.

Pero así es.

Desde que nos acercamos después de mucho tiempo, compartí momentos maravillosos, me escuchaste, contuviste y ayudaste.

Siempre mantuvimos la relación al límite, por los mandatos y compromisos

que nos unen.

Estabas a la espera de algún amor, igual que yo.

Un pasillo angosto, donde decidimos caminar juntos.

Coincidimos en un montón de cosas. Los fines de semana eran una fiesta, entre almuerzos y caminatas.

El tiempo y actividades nos parecían poco. Estábamos muy conectados.

Organizamos nuestros encuentros, con un grupo al cual íbamos. Después cena y cada uno a su lugar.

Te confieso que más de una vez al llevarte a tu casa, quise preguntarte ¿ Me quedo? No me anime, creo que vos, esperabas ansiosa esa pregunta.

Finalmente una visita , me dio la señal. Una de tantas que no quería mirar. Me esperaste con una rica cena y un vinito .

A la sobremesa nos sentamos en un cómodo sillón. Un silencio cómplice me avisó, que estaba atrapado. Con voz firme dije! ¡Me voy! Sorprendida… me despediste.

No estaba preparado, me gustabas mucho, cada vez más. Tenía miedo de enamorarme. Creo que así, lo entendiste.

Pasaron meses en la misma situación, me sentía cómodo y nuestras conversaciones eran profundas.

Por mi lado, iba resolviendo causas emocionales de mi familia. Lo mismo que vos.

Estábamos solos sin saberlo.

Siempre hay un momento, un buen día.

Apesadumbrado te llamo para contarte mi angustia y me dijiste: -¡Vení! Esta noche. Lo que necesitas son mimos.

No pensé en mimos amorosos, pensé en consuelo.

Espere que las circunstancias me sorprendan

Cenamos, nos reímos y abrimos una botella de champán. Pretendiendo espantar la mala onda familiar, que nos envolvía….Ese sillón hizo el resto. Nos besamos, y la noche nos envolvió en su secreto.

No olvidaré tus gestos, tu manera de entregarte, esa intensidad que nos llevó a descubrirnos sin palabras.

Me hiciste sentir pleno, sin necesidad de nombrarlo.

¿Cómo acallar tanta energía? ¿Cómo seguir después de esa noche?

Coincidimos en dejarlo allí… entre los pliegues del silencio.

Y aunque nunca lo contemos, lo guardo como algo inolvidable.

No siempre transgredir es error— a veces, es simplemente vivir.

Así fue. Así es. Y quizás, así quedará.

SOY BARRIO

Lamberto Ibárez Solís / México

Te he conocido; tienes la virtud de enjuagar mis lágrimas; tienes la enorme virtud de ser mujer, de ser madre de ser tú; me arropas, me cubres  con mis sábanas blancas y olorosas; pero estás llegando a mi vida y no pregunté tu nombre. Lo escribí en mis arenas del mar hermoso; mi mar subyugante; mis playas mágicas llenas de candor te veneran; y mis flores; mis flores de múltiples colores que me sonríen cuando llego; mis flores que son un símil de tu belleza de tu forma, de tu vida. 

Me enamoraron tus ojos; tu forma de ser, de actuar y convivir con un ser tan complicado como lo soy; y por ello  deseo escribirte esta carta; tal vez no sea de amor; pero un aprendiz de poeta escribe su canción; esta canción que solo se canta a dúo; tal vez sin mariachis hermosa.

En este tormentoso mar donde hemos caminado, me sonríes; no eres nada para mí; pero veo luz en tus ojos y en tu pelo; deseo exclamarle al mar; todo mi encanto; me felicidad y le he gritado con todas mis fuerzas pero sus olas me opacan. Aquí frente al mar te conocí y te he admirado en demasía; ¿Qué te puede ofrecer un pescador de sueños imposibles?: Un pescador de silencios apagados y que llora triste; cuando las tardes lo torturan con sus recuerdos amargos.?

¿Qué te puede ofrecer un pescador de ilusiones agridulces? ¿Qué te pueden ofrecer mis bolsillos roídos; sino más quimeras? El que deambula por las calles de mi pueblo y lo ama con amor?; El que le ha cantado a su barrio como un nativo de su solar. El que su Laguna Azul sigue siendo su gloria y espejo; donde  miro porque; yo soy un pescador de atarraya; y soy barrio, soy tarécua, soy masa y también soy angustia; soy el cuatete que ha caído en su atarraya y soy Zacualpan.

Soy la masa que no han conseguido mis hermanos de mi barrio; Soy memela, soy el bolillo, su telera; soy su café en las mañanas; soy su pregonero que anuncia las seis de la mañana, tempranero.

QUERIDA MUJER

Andrea Kiperman / Argentina

Querida mujer, abuela, madre, hija, hermana, sobrina, prima… querida mujer, esta carta es para vos. Cada pequeño paso de la historia hasta aquí ha costado lucha. Mucha lucha. No olvides que, por momentos, parecería que estamos viviendo en un mundo de hombres… o eso piensan, ¿no?

Querida mujer, alza tus ojos, endereza tu espalda y afila tus palabras. El mundo necesita que no te quedes callada, que puedas dar tu versión, tu opinión, tu pensamiento, tu amor.

Querida hermana, no bajes los brazos. Que tus ojos brillen, y que nadie opaque tu luz. No lo permitas.

Querida amiga, no te dejes vencer. La vida está hecha de nuevas oportunidades para ser feliz, de acariciar nuevos horizontes, de cumplir nuestros sueños. No olvides dejar tu impronta, tu idea, tu pensamiento, tu dulzura, tu amor. No calles. No permitas que nadie se quede con tus palabras. Es momento de brillar. Es momento de metas cumplidas. Es momento de compartir. Es momento de recibir todas esas maravillas que la vida tiene para ti.

Querida mujer, te honro, te acompaño, y no olvides: el poder está en ti. Esta carta es para vos. Recuerda cada una de estas palabras.

Quedo con ustedes…

CARTA  A MI SEÑOR JESÚS

Sarah Petrone / Argentina

Señor Jesús,

                    mi único Señor. Solo ante tí, únicamente, bajo mis ojos en señal de respeto y me arrodillo. Hoy,  no te escribo para pedirte ni suplicarte, porque sé que escuchas en mi interior, y me comprendes. Hoy, solo quiero agradecer.

                   Te agradezco que hayas puesto tus ojos en mí, para bendecirme. Te doy gracias por la vida que me das, aunque muchas veces, en medio de las duras pruebas que debí afrontar, no la valoré.

                   Te agradezco por mis padres que ya no están y a los que extraño, aunque muchas veces disentí con ellos. Te agradezco por mis hermanos. Te agradezco por el compañero, el esposo que elegí y que ya está a tu lado. 

                    Te agradezco por los hijos que me diste y también por el que te llevaste. A pesar de los amores y sinsabores de tantos años, valió la pena el ser madre.

                   Gracias por los nietos, la sublime y continua heredad que te dejo para alabarte. Gracias por las lágrimas, que no fueron pocas, pero que me hicieron comprender mi «nada».

                   Hoy que contemplo las razones de mi vida, solo te puedo agradecer por tu compañía y tu presencia en mí, porque sé, que sola, no lo hubiese podido conseguir, y espero tener salud y mucho tiempo para seguir agradeciéndote. Gracias Jesús.

EDITORIAL-JULIO

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Letras-hispanas

» Lo que se escribe con alma, queda suspendido como luz en el aire.”

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LETRAS QUE ABRAZAN EL TIEMPO

Elspeth Gormley / España

Hay meses que llegan con un silencio distinto. Julio no es solo calor y estaciones; es también un espacio en el que las palabras adquieren peso, en el que lo escrito se convierte en puente entre lo vivido y lo que aún se espera.

Este número de la revista nace desde esa conciencia: la de que la escritura tiene una misión que va más allá de narrar. Tiene el poder de sostener memorias, de acariciar lo que ya no está, de transformar emociones invisibles en gestos que tocan al lector. En cada poema, en cada reflexión, en cada cuento que aquí se presenta, hay un latido que quiere permanecer.

A lo largo del tiempo, hemos comprobado que lo que se comparte desde lo auténtico no desaparece. Queda suspendido como luz en el aire, aguardando ser leído, sentido, transformado otra vez. Esa es la función de estas letras: proteger lo esencial, lo delicado, lo que se intuye más allá de la superficie.

Queremos este mes invitarte no solo a leer, sino a detenerte. A permitir que las palabras te busquen sin prisa. Que encuentres en ellas no solo historias, sino rastros, preguntas, ecos.

Escribir -decía alguien-, es también cuidar. Cuidar de las voces que nos preceden, de los gestos que nos marcaron, de lo que aún no ha sido dicho. Este editorial es eso: una caricia extendida hacia lo invisible. Porque las letras tienen raíces, y cuando se escriben con intención, florecen en quienes las leen.

Que julio nos encuentre escribiendo con la luz encendida por dentro. Porque si el mundo se mueve, que lo haga al compás de palabras que abrazan.

Julio se convierte así en un homenaje a lo que perdura. A la palabra que no se agota, al gesto literario que toca fondo y desde allí vuelve a florecer. Porque si el mundo se mueve, que lo haga al compás de palabras que abrazan. Que lo haga, sobre todo, con el alma encendida por dentro.

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Gracias por acompañarnos con el alma abierta, con ojos sembrados de esperanza, con sensibilidad despierta.

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HOMENAJE A LILIANA LORAN

Liliana-y-salvador

Hoy nos reunimos bajo el amparo de la palabra para rendir homenaje a quien supo vivirla, compartirla y sembrarla: Liliana Lorán

Este encuentro no es solo una despedida. Es un gesto de memoria, una ofrenda de afecto que atraviesa el tiempo. Porque hay personas que no se despiden nunca… permanecen en lo que dejaron dicho, en lo que inspiraron, en lo que callaron con elegancia.

Liliana fue parte esencial de este proyecto editorial, no solo por lo que aportó con sus letras, sino por la sensibilidad que imprimió en cada uno de sus gestos. Fue luz discreta, brújula silenciosa, y compañera generosa.

Hoy, al reunirnos para recordarla, traemos no solo su figura, sino también su eco. Nos acompaña en cada palabra que publicamos, en cada mirada que dedicamos a lo invisible.

Este homenaje es también un agradecimiento. Porque sin voces como la suya, el mundo editorial sería menos humano, menos hondo, menos cierto.

Gracias, Liliana, por lo sembrado. Por lo dicho y por lo no dicho. Que tu memoria siga siendo guía, inspiración y abrazo.

La presente edición acoge varios mensajes llegados desde distintas latitudes. Cada uno refleja el eco que Liliana dejó en quienes la leyeron o compartieron su luz.

Nota de Gustavo Páez Escobar de Colombia escritor y colaborador de la revista

Querida Elspeth:

Deploro el fallecimiento de Liliana Loran y me uno al homenaje que le rindes con tus bellas palabras. Ella estuvo muy unida a la revista, y por eso su ausencia te causa hondo dolor. Sin haberla conocido, la siento de la familia. Efusivo abrazos de solidaridad para sus seres queridos, para ti y todos los colaboradores.

Testimonio de despedida: Margarita Mangione / Argentina, escritora y colaboradora de la revista

Con el alma en duelo y el corazón desgarrado, aún me cuesta aceptar que nos dejó Liliana Lorán, exquisita poeta, escritora y bailarina, luego de enfrentar con valentía una larga y dolorosa enfermedad. Fue una persona de belleza que trascendía lo visible: dulce, amorosa, luminosa.

Tuve el privilegio de su amistad durante muchos años, y hoy la tristeza es inmensa. Su esposo, Salvador D’Arrisso, quien me mantenía al tanto de su salud, fue quien me dio esta dolorosa noticia. Hace apenas unos días, presenté en el Centro Cultural Municipal León Fourvel Rigolleau , dependiente de la Secretaría de Cultura de Berazategui, presentó el libro Pinceladas y Versos en Pandemia , una obra compartida entre la artista plástica Inés Dagand y Liliana. El salón se colmó de personas que celebraban esta unión de arte. Aunque Liliana no pudo estar presente, sus versos fueron leídos y aplaudidos con emoción.

Tenía la esperanza de que pudiera acompañarnos en octubre, en la Feria del Libro de Berazategui. Hoy, esa esperanza se convierte en recuerdo. Desde lo más profundo, envío mi pésame a Salvador, a su familia, amigos ya todos quienes la admiraron. Ruego una oración por su eterno descanso

Querida amiga del alma, nunca te olvidaré. Que brille para ti la luz que nunca se apaga. Que el Señor te reciba en sus brazos. Descansa en paz. Besos al cielo, con el anhelo de volver a encontrarnos.

Koldo Aranguren , escritor vasco, envía este mensaje, para el homenaje a Liliana

Koldoren begirada berrituan, Euskal Herriko idazlea: Lilianaren bidez ikusezina ikasten hasi nintzen. Bere bertsoek farolen moduan argitzen zituzten lehen ihes egiten zidaten xehetasunak, poesiak arima zorrozteko gaitasuna balu bezala. Ez zuen idazten soilik: begiratzeko modu bat irakasten zuen, goxotasunez, sakontasunez, harriduraz. Orain, bere presentzia mundua ikusteko nire moduan parte da.

Desde la mirada de Koldo , escritor del País Vasco: A través de Liliana aprendí a ver lo invisible. Sus versos eran faroles que alumbraban detalles que antes se me escapaban, como si la poesía tuviera el poder de afinar el alma. No solo escribía: enseñaba a mirar con ternura, con hondura, con asombro. Su presencia es ahora parte de mi forma de ver el mundo.

Isabel Anchon, desde Toledo, envía este mensaje:

Gracias, Elspeth, por abrirme las puertas al mundo poético de Liliana a través de tus publicaciones y charlas. Es una gran pérdida para el mundo literario; su poesía no solo conmovía, sino que sembraba luz. Un abrazo profundo, y mis condolencias para su familia y para todos los que aman la palabra.

Desde los ojos de Juan José González de Colombia, lector fiel de esta revista: Leer a Liliana era siempre una emoción quieta, como música que abraza sin pedir permiso. No quiero echarla de menos. Quiero seguir encontrándola en sus poemas, como quien vuelve a casa. Que su voz no se apague: que siga publicando, desde el lugar donde danzan las almas

POESÍAS

CUANDO MARCHAN LOS POETAS

En recuerdo de Liliana Lorán

Inés Arribas (Nené) / Argentina

Mientras los poetas transcienden

Hacia el reino celestial

Los reciben las campanas

Con un duce redoblar

Cada vez que componían

En la tierra sus poemas

Cantando a vida, natura

Amor, dolor o entrega

Del corazón transmitía,

Letras y dulce esencia.

En cada verso exponían

Lo que su alma guardaba

Y cual cofre de recuerdos

La memoria conservaban

Hoy en la altura reunidos

Con pares disfrutando

Comparten los pensamientos

Entre nubes vagando

El Señor bendiga siempre

A simples soñadores

Y lo celebren en el cielo

junto a otros trovadores

ELEGIA A LILIANA LORAN

Isidoro Barrera Molina / México

Trágicas horas de la madrugada

del cinco de julio dos mil veinticinco

poetisa y bailarina inició retirada

vicepresidente, de Vuelta Obligado y Patricios.

Dejas el recuerdo de “Estirpe Surera”

pinceladas y versos en pandemia

fuiste profesora y maestra guerrera

bien queriente de rimas en toda la tierra.

“Pertenencia” con poemas criollitas

más bien conocida como Antología

habla de batallas y líneas paisajistas

con esos poemas se forma una poesía.

La literatura reclama un silencio

después un aplauso con mucho calor

se fue la que sigue entre nos su recuerdo

viviendo en sus versos y en el corazón.

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ETERNA ALMA SURERA

En homenaje a nuestra querida Liliana Lorán .

Marcela Barrientos / Argentina

En la tierra que tanto amaste, quedó tu luz,

una llama ardiente que el viento sur llevó,

tu alma pampeana, en cada verso, en cada raíz,

resuena en el eco de un canto criollo, en el sol que doró.

Tu voz, dulce río de sabiduría gauchesca,

fluyó con gracia por las pampas y su arte,

una poesía para cada efeméride patria,

una fe profunda y un amor por lo religioso.

Sangre criolla, cabello dorado, alma de fuego,

en cada palabra dejaste un legado sin igual,

una poeta de pasión, de alma en juego,

que en cada verso dejó su huella inmortal.

Aunque hoy tu partida nos deja un vacío profundo,

tu presencia en letras y en el alma será siempre un farol,

una huella única, un recuerdo fecundo,

que brilla eternamente en la tierra pampeana, en nuestro sol.

Gracias por compartir tu luz, tu arte, tu ser,

por regalarnos tu voz, tu fe, tu corazón,

en cada rincón, en cada amanecer,

tu espíritu vive en esta tierra, en cada canción.

A LILIANA LORÁN

María Elena Camba / Argentina

Tus pies son alas, tus manos pañuelos

que danzan y giran en círculo eterno.

Con renovado compás 

la música acaricia, envuelve los pasos

ligeros que siguen bailando en ronda.

Al ritmo de tus poemas,

cantas a nuestra tierra.

Al cóndor que surca los cielos, 

al sauce que acaricia la orilla,

al prócer que honró la patria, 

a tu terruño Mataderos.

Enhebras cada palabra 

en cuentas de paz.

Amaste cada rincón 

de nuestra amada Argentina.

Tus poemas despertaron 

tantas almas dormidas

Hoy te recuerdo Liliana 

tu mirada amorosa, 

esa sonrisa cristalina,

tu aura luminosa.

Querida compañera,

hermana de letras

Ojalá desde el cielo 

se escuche esa lira amorosa

y baje tu pluma piadosa 

a iluminar el camino.

HACIA LA LUZ INFINITA 

Enrique Fredy Díaz Castro / México

Hoy la cúpula celeste 

de esa tu patria Argentina,

no oye tu voz cantarina 

con poemas de Este a Oeste.

Ni los Viajeros de Paz

hoy sentirán tu alegría,

porque surge la elegía 

por el adiós que les das.

Las danzas tradicionales 

que tú tanto fomentabas 

un compás de espera clavan 

sin público y sinodales.

Liliana Lorán partiste 

hacia la luz infinita,

mientras pañuelos se agitan 

pues tu pluma quedó triste.

Hoy tus Campanas al alba 

doblan con honda tristeza,

a la vez que por ti rezan.

¡Que descanse en paz tu alma!

De esos bailes prodigiosos 

y de esa poesía exquisita,

quedan las constantes citas 

que de ti podrán hablarles.

La Patagonia y Las Pampas,

icónicas de tu tierra,

en tu recuerdo se encierran,

mientras tus letras decantan.

Allá en tu suelo sureño 

de esta América pujante,

¡Permanecerán vibrantes, 

tu danza y poesías de ensueño!

UN ÁNGEL ENTRE NOSOTROS

A Liliana Lorán

Carlos González Saavedra / Argentina

Te fui conociendo

a través del tiempo

En alguna radio o

en algún evento.

Conocí tus letras

Conocí tus verbos

Escribiste al campo

A la belleza del atardecer

y paisajes de nuestro suelo.

La argentinidad pintada

En distintos lienzos

De las cosas simples.

Emociona leer

vocablos y versos.

Sentiste un llamado

Y abandonaste el cuerpo

Una luz infinita

Iluminó el firmamento.

Partiste a perfumar otros cielos.

Dios bendijo tu paso

y has bendecido el nuestro.

Te fuiste a un mundo nuevo.

Gracias, Liliana Loran

Estoy seguro que…,

Dios, estará contento.

A LILIANA CON GRATITUD

Elspeth Gormley / España

Estuviste, sin ruido ni aviso,

como luz que en silencio se posa,

como lluvia que llega sin prisa

y acaricia la piel más hermosa.

Fuiste abrazo en las tardes sin canto,

fuiste calma en las horas oscuras,

compañera sin nombre ni manto,

pero llena de amor sin fisuras.

No sé cómo nombrarte despacio,

lo que fuiste no cabe en mi verso;

solo sé que agradezco despacio

tu presencia en mi mundo diverso..

No te digo adiós, no hace falta,

te mantengo en mi voz cada día.

porque aunque la distancia resalta,

como brisa en mi alma…sigues viva.

LLANTO POR LA POETA LILIANA LORÁN

Lamberto Ibárez Solís / México.

Mis versos como saetas

de mi patria mexicana;

que mi corazón hilvana

y honrar a la gran Poeta.

Que nos dejó una gran grieta

por su partida temprana,

en mis décimas desgrana

mi dolor hecho palabras

que en mis montañas se labra

con sus dobles de campanas.

Campanas de “Mataderos,”

tocaron dobles en julio;

opacando los estudios

de los Poetas enteros.

Que seguían con esmero

a la danza y la Poesía

porque en sus versos hervía

su bella pampa argentina

que con su pluma tan fina

denostaba su alegría.

Alegrías nativistas

con pinceladas de versos

de manantiales diversos

en que se yergue la artista.

Jóvenes revisionistas;

todas las Letras Hispanas

desde tierras muy lejanas;

te ganaste tu homenaje

con mi lírico lenguaje

de mis letras castellanas.

Castellanas mis palabras;

surgidas desde mi costa

donde aflora la langosta

con estocada macabra.

Y con mi llanto que labra;

voz de Liliana Lorán,

el trayecto es un vaivén

y el camino es un misterio

que nos lleva al cementerio

para la Poeta un Edén.

NO PREGUNTES CUANDO

Graciela Reveco / Argentina

solo sé que un día compraré el pasaje

ayer ya pasó

mañana aún no llega

hoy es un misterio

imposible no cruzar la puerta y respirar la vida

sin embargo

de algo estoy segura

envuelta como una nube de nieve

en el tenue arrullo de un trino de pájaros

en el salto de una rana en las acequias del verano

en el croar de los grillos de una noche estrellada

en la fresca atalaya del viento sobre los árboles

en la lluvia temprana de la melancolía

entre las sombras vertebrales de la ciudad

en cada palabra del libro que no leíste

en la línea invisible entre la montaña y el mar

en el quieto paisaje de tus pantallas táctiles

allí vas a encontrarme

cuando compre el pasaje que aún no pretendo

no preguntes cuándo

que todavía hoy… es un misterio.

A LILIANA  LORÁN

Sarah Petrone / Argentina

Amiga de las letras, que transitas 

por el plano que el destino te ha marcado,

has dejado que la pluma en tu mano,

repose, por lo mucho que escribiste.

Rodeada de poemas, transcribiste

todo lo que tenías en tu alma,

hasta que un arco iris de palabras

iluminó el camino que elegiste.

Sin tiempo, la distancia se persigna,

una oración enciende en su plegaria

el deseo de que brilles con la calma

que solo el Creador nos da, y bendice. 

  A LILIANA…

Susana Piñeiro / Argentina

Como tierna flor nativa abrazada a tu Tierra amada

enamorada de todo lo que en ella valorabas….

como ave matutina que los espacios surcara

atesorando visiones que en tus poesías volcabas…

o danzando melodías autóctonas tan logradas

y recitando un refrán que una enseñanza dejara…

Así quiero recordarte en tu voz tan dulce y cálida

o en un consejo casual que en la distancia me dabas.

Amiguita tan preciada, mujer íntegra,

aplicada

me alegra haber disfrutado de tu amistad y tu calma,

de tu sensibilidad y tu profunda mirada.

Tu presencia se agiganta en cada nueva alborada

pues la Vida verdadera, con la muerte no se acaba,

sólo cambia su vestido volviéndose toda diáfana.

Exquisita poetisa de bondadosa templanza

envíanos un susurro que nos infunda confianza,

que nos alumbre el camino y que nos en dulce el alma.

Regálanos un poema de azucenas y plegarias

y píntanos el paisaje celestial por donde vayas!

Epílogo: Elspeth Gormley

Cuando una presencia toca tantas almas, no se despide… se multiplica. Cada palabra aquí reunida es más que memoria: es llama viva, es eco agradecido, es abrazo que no cesa.

Liliana Lorán no está ausente. Está en la música de estos versos, en el susurro compartido, en la ternura con que tejemos esta red de letras.

Que su nombre siga danzando entre nosotros como lo hizo su luz: discreta, profunda, inolvidable.

Si un alma logra tocar tantas voces, ya no pertenece al tiempo. Liliana vive en el murmullo de estos versos, como música suave, como faro invisible que sigue guiando. Y aquí, donde la palabra se convierte en abrazo, su presencia sigue siendo llama viva.

Hago eco como Director de la Revista, de las palabras de nuestra Editora. Liliana no está en nuestro plano físico, pero su recuerdo permanecerá siempre con nosotros. Carlos Pérez de Villarreal

EDITORIAL – JUNIO

AVISO LEGAL: Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.

“Todo el contenido presente en esta publicación pertenece a sus respectivos autores. Por favor, si deseas compartir o reproducir, hazlo siempre citando la fuente. La inspiración se expande… pero con respeto florece.”

Editorial

En cada sombra hay un destello de luz esperando ser descubierto. Junio nos recuerda que avanzar es aceptar ambas partes del camino.»

EDITORIAL JUNIO: ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA, EL MOVIMIENTO Y LA TRANSICIÓN

Elspeth Gormley/ España

Junio llega como un punto de inflexión, un umbral entre lo que hemos recorrido y lo que aún nos espera. No es solo el sexto mes del año: es un instante de luz y sombra, de caminos abiertos, de decisiones que marcan el rumbo.

El solsticio de verano se acerca en el hemisferio norte, extendiendo los días hasta su límite, envolviendo todo con la intensidad de su brillo. Mientras tanto, en el sur, el invierno reclama su espacio, invitándonos a la introspección, al recogimiento necesario antes de emprender una nueva marcha.

Así es junio: una danza entre opuestos, una invitación a moverse, a explorar, a redefinir lo que somos. Cada viaje que emprendemos—sea externo o interno—es una puerta hacia lo desconocido. Y cada paso nos exige confrontar nuestras propias sombras, descubrir lo que realmente nos impulsa.

La luz y la oscuridad no son enemigos; son fuerzas complementarias que nos enseñan a mirar más allá de lo evidente. Hay momentos para correr hacia el horizonte y otros para detenerse y escuchar el eco de nuestro interior. Junio nos recuerda que el equilibrio entre ambos es lo que nos hace avanzar.

«En este tránsito entre luz y sombra, entre movimiento y pausa, el mundo también cruza un umbral. Las decisiones de unos pocos marcan el destino de muchos, y la historia nos observa. La pregunta es: ¿seremos capaces de encontrar equilibrio entre lo que hemos sido y lo que podemos llegar a ser?»

Y así, en este mes que arde en luz, también llegan las Hogueras. En muchas orillas del mundo —y especialmente en tierras de fuego mediterráneo—, junio enciende su ritual: el fuego que purifica, que deja atrás lo viejo para dar paso a lo nuevo. Saltamos llamas, escribimos deseos, y entregamos al aire lo que ya no queremos cargar.

Porque junio también es eso: una llama que transforma, una oportunidad de renacer entre brasas y esperanza.

Ya sea que caminemos por senderos reales o por los caminos de nuestra propia mente, junio nos reta a seguir adelante. Porque todo cambio es movimiento, y en ese viaje, encontramos nuestra verdad.

«Porque, en tiempos de incertidumbre, la palabra es resistencia. Que las letras atraviesen fronteras, desafíen silencios y sean luz en la sombra.»

POEMAS – JUNIO

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Poemas-junio

“Donde el verso respira, florece el alma de quien se atreve a sentir.”

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DESDE LA VENTANA (III)

Inés Blanco (Luna de Abril) Colombia

Solitaria he trepado
al lomo del tiempo
que viaja junto a mí,
desde los primeros pasos.
He cabalgado sin tregua:
con desazón, miedos y alegrías… Sí.
Con restricciones y fracasos… Sí.
También con falencias infinitas.
Las voces ancestrales
se arraigaron en mis ojos,
sobre la piel y en los sentidos
como ráfagas de viento.
Los primeros balbuceos
en mí fueron sílabas que
anhelaron ser palabras
y quisieron ser poemas.
Al filo de los años
arribaron los naufragios,
como ventanales rotos
azotados por el viento.
Si no existieran las ventanas,
¿por cuál agujero contemplaríamos
la luna como único testigo
de las noches sin estrellas?
En la oquedad del pensamiento,
donde la luz desaparece,
presiento un sueño extraviado,
oculto en las garras de la muerte.

Dejo abiertas las ventanas
de par en par, a merced de la tormenta,
para que regresen vivas,
sonrientes y sabias las palabras.

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EL VIOLÍN Y SU SER

Matías Bonora Berenguer / Argentina

a Sami Abadi

Late su alma,
entre vibraciones de notas
que susurran el tiempo
y respiran ese instante,
de capturada eternidad.
El músico se expande
con la creadora voz de su instrumento,
haciéndose espontánea metáfora
de musicales sílabas
y albores,
fraguando el vuelo del ardiente centro,
entre gestos de cerdas, cuerdas, esbeltos tendones
y muscular madera.

Fundidos en la seminal ofrenda,
impera un atemporal sosiego
que, abrigados, cadencioso nos hilvana
al intenso candor del inesperado encuentro;
elevados en la arcana coda
de una existencia sensible,
compartida.

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SOLEDAD

Susana Curbela / Argentina

A la hora que se extingue el día,
cuando el sol se esconde, porque no quiere encontrarse con la luna,

llega Ella.
Densa
Espesa
Insolente y
Grosera
No pide permiso.
Me invade.
Me asfixia.
Llena cada espacio
de mi cuerpo y mente.
En uno calienta.
En otra susurra.
Repite tu nombre.
Dibuja tu cara.
Aunque la aborrezco,
no puedo echarla…

¡Es lo único que tengo!

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MI GRITO DICE ¡BASTA!

Carlos González Saavedra / Argentina

De guerras que espantan

De terror que amenaza

De aplastar pueblos inocentes

De someter a niños

A madres y ancianos

De bombardear sus casas

El miedo no deja respirar,

Amordaza.

Basta

De misiles que dibujan

la muerte, cuando pasan.

Basta

De charlas vanidosas e interesadas

en organismos mundiales,

Colmados de egoísmos,

hipocresía y arrogancias.

Basta

Mercaderes del odio y venganzas.

¡Matando, no se soluciona nada.!

Basta

De darle mas importancia

a batallas por la franja de Gaza,

Que la sonrisa de un niño

Cuando ríe o cuando juega

O cuando canta.

De una mama, cuando amamanta.

De familias que desarrollan sanamente

sus crianzas.

¡Haya PAZ!

¡BASTA DE GUERRAS!

¡BASTA ,BASTA, BASTA!

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QUIERO ESTAR CONTIGO

Carlos González Saavedra / Argentina

Seguiremos gritando

Para que sea bonito

Que los pájaros dibujen

La alegría con su trino

Que el viento nos lleve al mismo

Destino.

Porque nos amamos hasta el infinito

Que decidimos jugar este desafío

De pasar los próximos años

Contigo.

Porque el mundo ahora, lo vemos distinto

Porque hace tiempo que quiero

Estar junto a vos, juntitos

Para llenar de besos tus espacios

Vacíos.

Para tener tu calor, cuando sienta frío

Para que tu aliento respire junto con el mío

Por las mañanas sienta que estas al lado mío.

Los latidos mandan

Repiquetean en nuestros oídos

Las voces de nuestras almas dicen:

¡QUIERO ESTAR CONTIGO!

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APRENDIZAJE

Elspeth Gormley / España

La vida me ha enseñado que todo es pasajero,

y las palabras son como un suspiro al viento;

a no rendirme a ciegas al verbo lisonjero

y que el mayor milagro es el primer aliento.

Que tan solo los ríos siguen un rumbo fijo,

y todos los caminos conducen a un final;

que no es la fe aferrarse tan solo a un crucifijo,

sino tomar conciencia de qué es el bien y el mal.

Que el llanto es medicina que dulcifica el alma

y la risa un modo de agradecer a Dios,

que toda tempestad trae consigo la calma

y para iniciar guerras se necesitan dos.

Que amores verdaderos son cual verano ardiente

con gotas de rocío que donan su frescor,

y son grata tibieza en un invierno hiriente:

la mano que sostiene cuando falta vigor.

Que al alma, igual que al río, la ensucia el recorrido:

es clara y pura el agua al salir del manantial.

Si el paso va dejando al espíritu abatido,

el cuerpo es solo lecho; el alma es inmortal.

Y si vivir nos lleva a etapas de renuncia,

también hay estaciones colmadas de bonanza;

aun el cielo más negro la claridad anuncia:

el tiempo sana heridas… y brota la esperanza.

Si lo ignoto amedrenta el exiguo entendimiento,

la vida es como el cielo… con cenit y nadir;

es un suspiro, un viaje, un fugaz movimiento…

y con el amor que llega, empezaré a vivir.

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DÓNDE ESTARÁS, HERMANA?

Jaime Hoyos Forero / Colombia

Era una monja linda…

como un ángel sin alas.

Su boca era un racimo cargado de ciruelas

y sus manos diez lirios

en dos largos manojos,

y sus ojos dos noches misteriosas y negras.

Oh Dios, con solo verla,

sin querer yo pecaba…

Un pecado risueño

con sabor a manzana,

con olor a heliotropo

y a campiña mojada

Una tarde,

en la puerta pesada del convento

no pude más. Tal vez yo era muy joven:

la cogí de las manos,

la estreché contra el pecho

y le dejé en la boca

el beso más ardiente y más inesperado…

Como rayo que cae en una roca

en la mitad de un día de verano.

Ella no dijo nada.

No rechazó mi beso.

Me castigó con una durísima mirada

y se cerró la puerta ante mi cara.

Nunca más volví a verla.

Nunca más supe nada

de aquella monja linda

como un ángel sin alas.

A veces en las noches

retumba entre mis sienes

una voz que me grita

como ronca campana:

– ¡Violador de los labios

de mujeres sin mancha,

que el Señor te perdone

el sacrilegio rojo

de aquella tarde blanca !

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“LA LLUVIA CAE”…

Lamberto Ibárez Solís / México

Cae la lluvia, la miro descorrer mi ventana;

serpentea en ráfagas perdidas en los cristales…

resbala, canta, cae en goterones y emana;

emana y brotan mis recuerdos a raudales.

La lluvia cae, fresca y limpia todos mis males;

regresar el tiempo, el momento, el reloj entero

en que tus ojos eran lindos y frescos portales,

el olor de tu pelo, tu boca… un lindo florero.

Al igual que la lluvia golpea mis recuerdos,

salpica mi alma y escarba mi corazón herido,

humedece mi pecho y mis pensamientos cuerdos;

no puede aguantar mi silencio… un sordo gemido.

Y recuerdo las calles, recuerdo la lluvia,

recuerdo tu rostro, tu cara y tus ojos bellos;

nada que empañe y opaque; porque nada enturbia

tu rostro mojado, tus ojos de sol cual un destello.

Recuerdo tu blanca ropa, cocida en tu cuerpo,

tu ropa de sal, pegada, adherida en silencio;

dos corazones juntos, palpitantes y yertos,

la lluvia que moja y de mi ventana presencio.

La lluvia en silencio que cae, que cae en mis ojos,

la lluvia iracunda… golpea mis pupilas letargas;

se confunde en silencio que en silencio mojo

y se deslizan heridas mis lágrimas amargas.

¡Lluvia, milagro entero! Agua, dadora de vida,

manantial celeste que derramas vida entera;

cántaros divinos que descienden y se anidan;

besando mi tierra porque hay sed y no espera.

Sigue cayendo con fuerza, lluvia bendecida;

lluvia amada, lluvia estruendosa y adolorida

que opacas mi llanto… duele y avivas la herida

que guardo en mi pecho y la tengo escondida.

Derrama inclemente con fuerza en mi rostro,

derrama tus gotas dulces, amargas y fieras;

pero si Dios te envía; yo ante él me postro

y bañes mi cuerpo frío cuando yo muera.

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MI POESÍA PERDIO LA PRIMAVERA
Ernesto Kahan, 23 de mayo, 2025 a las 04 horas desde el refugio

Ernesto Kahan escribe desde la experiencia viva y herida. En estos dos poemas nos entrega su mirada desde el refugio, el insomnio y la memoria. Un testimonio poético de su tiempo.

Las alarmas nocturnas, ¡tantas e insoportables!,
me han robado el sueño, tres veces ayer y anoche.
Las corridas al refugio me han dejado sin aliento,
mis piernas, ya inválidas, avanzan lentamente.

El terror, aquí y allá, ha borrado mi sonrisa.
La guerra es solo presente, un temor constante.
Mi pueblo no solo sangra,
está amenazado en su porvenir.

Los colores de mi paleta son sombras,
no hay pureza, solo suciedad.
Mi poesía se olvidó de la primavera,
mis planes se han perdido en un tiempo extraño.

Hoy miro a mis hermanos, cayendo…
a mis vecinos, hambrientos…
a mis hijos, temblando por sus hijos…
y a mis nietos, reclutados para la guerra…

Siempre amé viajar y absorber culturas,
historia, belleza, museos, festivales…
pero ahora, dudo por nuestra seguridad allí:
El terror se ha extendido, se agranda por doquier.

Mamá, suerte que te fuiste sin ver esto,
sin tener que preguntar:
¿Dónde están las promesas, la providencia?
¿Dónde?

¿Dónde está mi gobierno que no piensa en los demás,
en la paz, en el amor, en la democracia,
en mi jubilación, en la ley, en nuestro pan?
Abrazo a mi compañera y le digo: “estamos juntos”.

Mi poesía perdió la primavera,
quizás alguien la escuche
como un grito de alarma
o mejor, tal vez, como un eco innecesario.

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JUDEOFOBIA EN EL VIENTO

Ernesto Kahan. Junio 6, 2025

¡Hey! ¡Mundo en «sangre fría»!

que pretendes terminar lo que quedó incompleto en el 3er Reich:

Destruir a los judíos, por ahora, «desde el río hasta el mar».

Donde hubo un Edén,

una promesa,

una lámpara encendida.

Pero me dicen:

«No te pertenece esa pizca de tierra».

Ni siquiera al polvo de tus huesos.

Estoy despierto.

Soy carne,

no una estatua.

Mis párpados pesan

pero no me sellan la visión.

Quedará mi nombre, quizás,

en el aliento de algún poeta,

pero no en la mesa común

ni en las lápidas donde lloran los hijos.

Tiemblo.

Callo.

Perdón, madre, quiero dormir…

Mientras, sinceramente te pregunto:

¿Qué prefieres usar para eliminar judíos, 

crematorio o arma nuclear?

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PIEL DE COBRE

Liliana Lorán / Argentina

Atenta , tal vez, observadora,

quizás recelosa o asombrada,

tus ojos pardiscos y verdosos

guardan la selva en tu mirada.

La inocencia vive en tu semblante,

en tu piel de cobre late tu alma,

rodean tus labios de niñita

varillas y flores como alhajas.

Preciosos collares de semillas

enjoyan la pureza de tu infancia,

y en halo de exótica belleza

ostentas la esencia de tu raza .

Dios te guarde, pequeña de la selva !

Dios proteja tus tierras y tus aguas !

Dios ampare el aire que respiras,

y bendiga los pasos de tu crianza.

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GUITARRA MIA

Liliana Lorán / Argentina

Hoy te he mirado de frente

y me susurró tu boca,

un acorde melodioso

que a mi memoria provoca.

Silencio de larga ausencia

de mis manos en tus cuerdas,

hoy regreso a ti… guitarra,

por saber si me recuerdas.

Por saber si con mis dedos

al pulsarte, aún liberas,

mil sonidos agridulces

por tus labios de madera.

Amiga de tantas horas

de alegrías y tristezas,

canta conmigo de nuevo

a la vida y la belleza.

Canta conmigo como antes

cuando eras la confidente,

en mis horas de vigilia

de mi tiempo adolescente.

Canta a mis sueños lejanos,

a los años que he vivido,

a todo lo que he amado

a los recuerdos queridos.

Junto a tu boca mi boca

buscará el eco perenne,

hechizo de amor y

tiempo en las canciones de siempre.

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CONFESION

Marga Mangione / Argentina

Dictador que eres parte de mi entraña,

obligándome a rogar tu amor de hinojos.

Que has cambiado mis sueños por despojos,

desde que tu querer no me acompaña.

Sabes bien que mi ser todo te extraña,

y que el llanto es el dueño de mis ojos.

Que has trocado bellezas por rastrojos,

en medio de esta angustia que me daña.

En mis noches me siento desolada,

es un nido de lágrimas mi almohada,

y me sumo en las brumas del encierro.

Te reclamo entre gritos, obstinada,

me hacen falta tus besos, tu mirada,

¡sin tu amor agonizo en el destierro!

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SUEÑOS DE PAZ

Marga Mangione / Argentina

Son los sueños de paz como burbujas

que flotan al salir del pensamiento,

y cruzan libremente el firmamento,

pero la guerra mortal es como agujas,

y los destruye tan solo en un momento.

Si hubiera muchos hombres en el mundo

que se sentaran a pensar la paz,

no podría esa aguja tan falaz,

provocar un desastre tan profundo

ni sería la armonía algo fugaz.

Entonces muchos globos flotarían

frente al asombro de millones de ojos,

que verían satisfechos sus antojos,

pues libres y esplendentes andarían

sin cárceles, ni jaulas, ni cerrojos.

Esas bellas burbujas de colores

transportando ilusiones y esperanzas,

entre cantos de amor y de alabanzas,

nos librarían de los sinsabores

al rescatarnos de las desconfianzas.

Soñemos con la paz día tras día

y elevemos al cielo nuestros sueños,

busquemos entre todos ser los dueños,

de un mundo donde reine una alegría

que nos compense por nuestros empeños.

Y el sol convertirá en tornasoladas

las burbujas cristalinas y brillantes,

que irán como arco iris de diamantes,

girando por el viento transportadas,

orgullosas, serenas y elegantes.

Y nosotros elevando una oración

brindaremos al Señor agradecidos,

las preces por anhelos compartidos,

que saliendo sin cesar del corazón,

realizaron esos sueños elegidos.

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LA COPA VACÍA

Sarah Petrone / Argentina

Te encuentro en el alcohol, y es tu mirada

a través de la copa con que brindo,

el tirano verdugo que me grita

que ya no volverás, todo es en vano.

Inútil es tratar de retenerte

tras el humo que exhalo de mi boca

cuando el cigarrillo me coloca

en el límite fatal que me perdiste.

Agonizo en la oscuridad que se trastoca,

imperiosa necesidad que me desviste

de todos los prejuicios y me agoto

y en el último momento me arrodillo.

Te dejo igual que ayer, que hoy y que mañana,

te suelto de mi mano pesimista,

pero ofrendo como siempre, una plegaria

al Dios que se apiadó porque te fuiste.

De todos mis absurdos sinsabores,

mi sentimiento mejor fue haberme dado prisa

en dejarte ir, a pesar de que te adoro,

mi copa vacía, mi derrota, mi sueño de amor, mi único imposible.

                                    

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      CERCA DEL CIELO

Sarah Petrone / Argentina

Por no turbar los momentos 

que a mis sueños les dedico,

callo mi voz, un poquito,

y dejo mis sentimientos

en brazos de los más fuertes

ensueños que en mí han habido.

Entorno mis ojos tiernos

para esconder en los mismos

un pedazo de mi cielo

que hasta parece distinto.

cuando lo miro en las noches

y en sus brazos me cobijo.

Todo calla en los contornos,

si hasta el mágico infinito

aquieta a mi lado, el grito

de todo su inmenso vuelo

solo para que al fin, pueda

encontrar mi amor y vivirlo.

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LA PAZ QUE ANHELO

Susana Piñeiro / Argentina

No es la paz de cementerio, ésa que deseo yo

ni la que impone silencio infundiéndonos temor

sino aquélla que naciendo del respeto a los derechos

está dispuesta al diálogo por encontrar solución.

Esa paz que yo deseo no responde con insultos

al reclamo y la protesta, fruto de la indignación;

pues ya lo decía Gandhi en su gran revolución:

«Más violencia solo logra avivar la que estalló»

La paz que amo no surge del grito amenazador,

se conquista dando ejemplo de empatía y compromiso

expresando al oponente argumentos convincentes

que finalmente le ayuden a ver su equivocación.

Por esa paz yo trabajo buscando en toda ocasión

crear los medios que permitan que crezca a mi alrededor,

en primer lugar cuidándola en mi propio corazón

para luego proyectarla donde haya confusión.

Esta mundo tan cargado de impaciencia y agresión

necesita sembradores de paz, justicia y amor.

No es la fuerza la que logra implantar una verdad

se la siembra con esfuerzo, convicción y dignidad.

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LA MUERTE DEL CISNE

Susana Piñeiro / Argentina

Quiero hacer de mi existencia un canto de gratitud,
armoniosa melodía que en mi mundo disonante
vuelque un poco de alegría
y singular beatitud.

Y que no sea mi canto de tristeza o despedida,
sí presagio de esperanza en un mañana mejor
y convincente mensaje de que morir solo es
recostarse en un ocaso y dormitar junto al sol.

Quiero creer que los cisnes en el ritual de su muerte
no cantan porque de pena, tienen roto el corazón,
sino para transmitirnos con esa paz infinita
que ella es solo de esta vida, su más valioso eslabón.

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RECORDAR

Juan F Rivero / España

Si en el inmenso bosque del dolor

naciese un árbol

sembrado en otra vida, hace ya mucho,

por mí,

si el implacable ascenso

a la memorias

e truncara y volviesen

los fantasmas que he sido,

si me fuera algún día

sin las palabras puestas

y aunque llamaseis no os supiese contestar,

recordad que hubo un tiempo

en el que fui feliz

y en que amé como un niño todas estas cosas

en su camino hacia la destrucción.»

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PARA MI SATISFACCIÓN

Jesús H. Rodríguez Sánchez / Venezuela

Bien sé que estoy presente en tus acciones,

me lo dice tu amable proceder

que sale de la magia de tu ser,

en toda su extensión y direcciones.

Tu mirada bonita y soñadora

queriendo, o sin querer, con alegría

revela diligente picardía

en tu forma de actuar, linda señora.

Me enloquece tu forma de mirar

porque revela lo que llevas dentro

en todo tiempo y en cualquier lugar.

Siendo de la beldad, el propio centro,

a cualquiera lo haces suspirar

y motivas amor en cada encuentro.

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ABIERTOS VENTANALES

Jesús H. Rodríguez Sánchez / Venezuela

Por abiertos ventanales de tu alma,

tus ojos de esperanza,

miran al infinito.

No hay ribazos que inclinen tu visión

ni neblina que la opaque;

limpio está el horizonte de tus sueños.

Se hace inalcanzable tu mirada,

pero sigo contigo,

me iluminas las rutas y me orientas.

Al final de la senda, me miraré en tus ojos,

si es que me lo permiten

tus párpados inquietos.

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EL CANTO DEL DIABLO

Sandra B Romeo/ Argentina

Ruge el hielo
nervando la tarde
que muere degollada
a los pies de la noche.
Ruge y en su sonido
el mismo diablo canta
en las estepas de luna
en las amortajadas montañas
adonde mis brazos
desnudos
ya no llegan.
Erguido.
Entero.
Helado.
Siento trepar desde mi centro
un verde recuerdo
de brotes y naceres.
Sofocado sonido
de manantiales
vida corriendo, savia llegando…
Hoy
sólo unas pocas lágrimas
logro sembrar a mis pies.
Copos cayendo
que mueren cantando
la música del diablo.

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SER LIBRE

María Sánchez Fernández/ España

Tiene sus alas rotas

manchadas de abandonos y de llantos

y mira con anhelo las bandadas

de otros pájaros libres en el aire.

Un día le cantó a la libertad.

A los vuelos altivos.

A horizontes rosados.

A las cumbres alzadas.

A los vientos marinos.

Se remontó en sus sueños libertarios

y se cayó del nido

Ahora muere a la sombra de la rama

que lo dejó caer;

sin vuelos y sin trinos.

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PAZ

María Sánchez Fernández / España

En la calma de un mundo que venera

la inmensa magnitud de lo creado

escuchamos el cántico callado

de la hierba que crece en la pradera.

La alondra trina y se alza placentera

a una nube con tinte nacarado,

y el torrente se lanza ilusionado

hacia un mar que con amor le espera.

¡Bendita Paz, tan limpia y deseada

por el alma que adora la concordia

y sueña con un mundo de alianza!

Unamos nuestra fuerza en oleada

que inunde para siempre la discordia

sembrando campos verdes de esperanza.

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SEXTING

María Sánchez Sadrin / España

Dices «tu pelo»

y el posesivo traza un túnel

desde tu lengua a mi raíz.

Me escribes,

así nos encontramos en silencio.

El silencio,

como en la música, es necesario en el lenguaje:

esta noche he aprendido, por ejemplo,

que mis labios se llaman en tu boca «tus labios».

Nombras mi sexo,

tu voz se posa en él como una mano.

Todo aquello que nombras se estremece de pronto.

Al igual que los dioses en los textos

sacros de cada civilización,

haces y creas con palabras.»

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PASEAR CONTIGO

Elvira Sastre / España

Con una lentitud

de luces y de vientos que nunca conocí,

han crecido los plátanos

y las casas antiguas de estas calles.

Detrás de sus balcones se vivieron

fiestas que no eran mías,

guerras que no sufrí,

ambiciones que no me dominaron,

muertes que no he sentido.

Cruza la gente y habla

en un hermoso idioma que me cuesta

trabajo comprender.

Y sin embargo

esta ciudad es mía,

pertenece a mi vida como un puerto a sus barcos.

Sin duda es la memoria

de algunos novelistas y un poeta.

Y sin duda, también, es la importancia

de pasear contigo,

de tu mano en mi mano, de nuevo adolescente,

tu cabeza en mi hombro,

tu silencio en el mío

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PLEGARIA A LA LUNA

Thalma Tavares / Brasil

¡Ay, que mi vida no es nada

sin mi guitarra adorada,

sin mi negra y mi poesia!

Eres tú, mi dulce luna,

luna blanca, luna mía,

ojo de luz que nos mira

de lo más alto del cielo

y por donde Dios contempla

mi tristeza y mi alegría.

Devuélveme, luna buena,

mi centella de hombre puro,

los brazos de mi negrita,

mis llantos y mi canción.

¡Devuelve ya, sin demora,

mi guitarrita sonora

que por miedo la tiraron

lejos de mi corazón!

¡Tráeme de vuelta, lunita,

todo lo que me han quitado

mi grito de hombre explotado

y el rencor de la opresión!

Las alas de mis ensueños

devuélvelas, luna mía.

Hoy quiero quedarme azul

y si el mundo no lo quiere

lo quiere mi fantasía…

No te alejes de mi ojos,

no te olvides de mis penas.

Y cuando vuelvas al cielo

tráeme lo que te pido,

no desprecies mi pasión…

Porque mi vida no es nada

sin mi guitarra adorada,

sin mi negra y mi canción.

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