CUENTOS Y RELATOS – ABRIL

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Cuentos

· «Historias que despiertan el alma y transportan a mundos donde todo es posible.» ( E. Gormley )

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EL SAMURÁI Y SU PERRO

Matías Bonora / Argentina

(Fábula japonesa)

Había una vez un samurái que solía tener la costumbre de pasear con su perro al cual tenía una gran estima.

Un día, su perro se alejó de él y jugueteaba con las hojas que caían de los árboles. Más grande fue la sorpresa del samurái, cuando de repente su perro se lanzó corriendo contra él con aire fiero y muchos deseos de morder.

El samurái, que estaba bien entrenado, desenvaino su espada y justo cuando el perro saltó le cortó la cabeza.

El samurái no entendió por qué de repente su fiel perro se puso en contra suya.

Entonces, elevó la cabeza y vio como una serpiente, que estaba en una rama, se estaba acercando peligrosamente FFÁBYFa él. Cuando el samurái comprendió que lo que intentaba su perro era salvarle y no lastimarle, lloró amargamente.

Fue entonces cuando recordó una vieja enseñanza de su maestro:

“El sentido de una acción no siempre es fácil de interpretar. Por eso, antes de desenvainar tu espada, asegúrate que esa es tu única opción”.

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UNA NOCHE CON TONO

Carlos González Saavedra / Argentina

Ansioso esperaba el jueves por la noche. Estaba de vacaciones en Merlo, San Luis y Cabeza del Indio, brindaba cena-show. El restaurante sobre la ladera de Los Comenchigones, ofrecía un menú fijo y números musicales. Conocía a los dueños un matrimonio de lo mas amables.

-Carlos te espero esta noche, cuando los encontré en el pueblo.

-¡Si! Voy esta noche Reserva para uno.

Estaba parando en unas cabañas, en Rincón del Este, como diez kilómetros de allí.

El cielo estrellado pero lucia fantasmal por un incendio que se habia desatado en la cima.Uno piensa que no llegara mas abajo, pero como los vientos se mueven caprichosamente el fuego puede devorar todo en poco tiempo.Los lugareños estaban atentos.Como ciudadano lo único que hice es poner mi auto encarando directo de la salida del estacionamiento.Unos trescientos metros de ripio y después asfalto.Ese era mi resguardo

Como a las nueve al llegar, encuentro todo ocupado,prontamente Isabel al verme-Te deje un lugar afuera al lado del horno cuando comience el show te siento en la barra del mostrador, un lugar perfecto a dos metros del escenario.

El horno grande de barro y unos paisanos, algunos chóferes de las combi con turista cenando, la verdad estaba bueno ese lugar.Menú asado con cuero con papas rústicas, así como sabana del horno me servía en el mostrador.

-¿Tomas vino o gaseosa?

-Un vaso.

-Viene en barrica, jarrita de barro tipo pingüino,

-Bueno, charla va charla viene, anécdotas y risas me tome el vino, cuando Isabel nos llama.

-Te presento a Don Tono Albornoz,

-Mucho gusto González, mientras me alcanzaba el postre helado.

El lugar privilegiado, en la barra a dos metros del escenario.

-¿Es de por acá muchacho?

-No, de Buenos Aires, me vuelvo el lunes ¿ usted ?

-Acá no nomás, soy el que trae la carne, lo que comió esta criado en casa

-Ah mire usted, bueno me alegro.

Una hora y media después el show estaba terminando. Se me ocurre ir al baño y me llevo una silla por delante. Al salir un banco, no se quien lo había puesto ahí .Pensé es hora de irme, eso hice. No sin antes ver el curso del fuego en el cerro. Estaba cerca, pero nunca llegaría con la prontitud que yo me iría. Salí rápido medio mareado, encaré de casualidad el ripio y después el camino de asfalto, cuando doble para ir a las cabañas, otro desafío se presento .Cual era la calle de entrada, ya que entraba por atrás, di un par de vueltas perdido, finalmente la providencia hizo que llegara.

A dormir, Claudio me viene a buscar a las nueve, para una excursión al filo, borde natural de los cerros, donde hay un salto al que se le llaman del Tigre.

Al acostarme me daba vuelta todo, me habían dicho que poniendo un pie en el piso y el resto en la cama, podía dormir, dejaría de darme vuelta todo… Me fue imposible. La descompostura y demás fue todo a parar al inodoro, sin poder hacer nada.

Opté por bañarme y no se me pasaba la borrachera .Decidí me, acostarme en el Futon de la entrada, aguardando que Claudio me llamara .Con los anteojos puestos .Así fue a las nueve en punto. Ultimo que buscaron fue a mi, con lo cual subí al ómnibus lleno de gente, con un sol esplendido y un cielo limpio, con anteojos negros y resaca.

Puerta del Sol es como un balcón, es un mirador en mitad del cerro con una vista del valle de Conlara maravillosa .A mi me daba igual.

Al llegar al bendito filo, Claudio nos comenta:-Pueden anotarse ahora, para almorzar al volver .Tenemos una hora de caminata mas una hora de vuelta, sin tomar en cuenta la estadía en el salto.

-¿Te anotás para almorzar?

-No me hablés de comida mucho menos de tomar .Tengo una resaca de esa barrica de vino blanco, que no doy más.

-¡Flojito! Alejándose, riéndose me dijo Claudio.

Caminata de ida, al llegar a la laguna que formaba el salto me refresque, ése agua fría me despejo. .Otra caminata de una y cuarto.

Al llegar otra vez pregunta un lugareño ¿seguro no come nada? ¡Que el chivito tiene una pinta bárbara!

Un comedor comunitario, con mesas y bancos simples .La casa donde vivían eran de pircas y chapas .Las cabras, chivos y demás animales poblaban el lugar .Tres mujeres, una, lavando y las otras haciendo ensaladas en cocinas precarias. Allí donde vivían, todo muy rudimentario. Para no tentarme me fui a dar una vuelta por el predio ,pensando como se vive acá en invierno ,en el medio de la nada .Los rostros de los lugareños curtidos por el viento ,duros de tanto trabajar .De lejos veía gente reunida alrededor de una parrilla, pero no fui ,me asomé de lejos, no quise tentarme y volví.

Como a lo lejos escucho:

-¡González! ¡Acá venga!

Sorprendido quien me conoce en la cima del cerro en una excursión ¿Tan distante de mi casa? Me doy vuelta una mano que me llama.

Camino, al llegar en medio de la parrilla con un delantal de cuero sacando porciones de chivito, el tono Albornoz .Para mi sorpresa abro bien los ojos-¿No me conoció?

-La verdad que no esperaba encontrarlo, acá.

-¡Esta es mi casa! soy el dueño y todos estos animales son míos, allí esta mi señora y mis ocho hijos colaborando para atenderlo, como corresponde .Orgulloso y sonriente .Venga tómese un vinito.

-¡No! Desde ayer ando con resaca .No tengo costumbre de tomar .Pero si

Eso no es tomar, hermano, riéndose una barrica y media .Tomo cinco a seis por noche.

Mójate los labios, nada más, con este vino y se te va.

Me negaba y me negaba, pero acepte ante la insistencia de tono-Esta bien, ¡solo me mojo los labios!

Así fue, en forma inmediata me sentí mucho mejor .Es el día de hoy que no se porque .Fui a saludarlo y agradecerle, antes de irme.

-Carlos venir a comer el cabrito esta delicioso, sintiéndome mejor acepte la invitación de Claudio. Eso si tome una gaseosa.

Estaba contento, finalmente había sido una muy buena excursión, como todo lo que proponía mi amigo, Claudio Alaniz.

Pasaron dos días y me encuentro con otro lugareño que también me conoce ,al cual le comento que me volvía y se me ocurre contarle esta aventura, que les acabo de contar. Estuve con Antonio, el pase bárbaro en Cabeza del Indio

-¿Antonio? No lo conozco

-Como no lo vas a conocer Albornoz que te da de comer una chivitos en el filo espectaculares.

-Ah ¿El tono?

-¡Si! Albornoz

-No se llama Antonio le decimos Tono, porque siempre anda entonado .Todo el mundo lo conoce. Baja del cerro creo que el martes con dulces caseros, compra mercadería los miércoles y vuelve a subir los jueves, por ahí se queda en alguna casa, cuando lo invitan, .Guiñándome un ojo.

-¿En que anda?

-En ese jeep amarillo, medio destartalado, no sabes con la destreza que lo maneja, con lluvia, frío y siempre entonado .Pero por suerte nunca le paso nada.

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¡ A LAS OCHO EN LA ESTACIÓN !

Carlos H. González Saavedra / Argentina

Como un rezo laico, esa consigna era el motor que impulsaba a nuestros jugadores de rugby infantil. Generalmente, las delegaciones superaban los cincuenta niños. Siempre había más de un micro. Con cánticos, banderas, sueños e ilusiones, abordaban ese colectivo bullicioso y lleno de esperanza. ¡Si ganaban, mejor!

En el mencionado punto de encuentro, aguardaba el chofer. Un señor lleno de rulos, con las manos sobre el volante y cara de pocos amigos. Era el primer hincha. Pedía a viva voz: – ¡Chicos, pórtense bien! ¡Con cuidado! A la vez, nos recordaba: – ¡Ojo! Descuento cualquier rotura. Todo impecable. ¡No se paren en los asientos! Y su recomendación inconfundible: – ¡Nene, la cortinita, nene!

Aun así, era un viaje divertido. Se lo recuerda con mucho cariño.

Después de dos horas (o más), se emprendía el regreso. Sus rulos al viento, su sonrisa… Garantía de que los había visto ganar. La mirada cariñosa y cómplice del chofer daba rienda suelta al festejo, sin descuidar, claro está, su atención al espejo retrovisor.

–¡No se olviden nada! ¡Ni botines ni bolsos! –exclamaba, mientras inspeccionaba el interior y revisaba con detalle.

Este pequeño relato busca agradecer los hermosos momentos vividos junto a Horacio. Su micro naranja y blanco estaba siempre preparado. Como una calesita, aguardaba la alegría de los niños. Un duende me contó que este micro no lleva gasoil; se alimenta de la felicidad de los pequeños.

Hoy mis hijos tienen casi cincuenta años, pero mantienen vivos esos recuerdos. Momentos grabados para siempre en sus retinas. Nos seguimos encontrando con este hincha de mis hijos. Nos saludamos con bromas y afecto, como la primera vez.

Bellos momentos de la vida. Cosas simples, pero que merecen ser contadas. Este homenaje es para todos aquellos que, con bondad, sabiduría y educación, han hecho nuestra vida más fácil. Seres anónimos, siempre olvidados por el vértigo de la vida. Que valgan estas letras para rescatarlos.

Por suerte, mis hijos lo llevan vivo en el corazón.

Gracias, Horacio Pierandrey.

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EL ECO DEL ALMA

Elspeth Gormley / España

No escribo versos por capricho; escribo porque mi alma lo exige. Cada palabra es un destello que ilumina las sombras de mis silencios, un refugio donde las emociones encuentran su hogar. Escribo para liberar las voces que se ocultan dentro, para que el eco de mi interior no quede atrapado en las profundidades.

Cada línea que trazo es un suspiro hecho de tinta, un latido que vive en el papel. Es mi forma de abrir una puerta entre mi mundo y el tuyo, de hablarte en un idioma invisible que trasciende lo tangible, lo cotidiano. En este acto de creación, me dejo llevar por las emociones que tantas veces no encuentran lugar en lo dicho.

El papel no es un objeto cualquiera; es confidente, espejo, y amigo leal. En su blancura sincera, mis sentimientos se desnudan, se enfrentan al juicio de la verdad, y se convierten en fragmentos de mi existencia, los cuales te entrego sin reservas. Lo que nace de mi pluma no solo me pertenece; al compartirse, se transforma en un pedazo de nosotros, en un vínculo silencioso que tú también haces tuyo.

Escribo para sanar las grietas de mi ser, esas que solo conocen las madrugadas y los suspiros ahogados. Pero en cada palabra hay también la esperanza de que tú, al leerme, encuentres un reflejo en estas emociones. Quizás encuentres una parte de ti mismo que estaba oculta, un pensamiento que no había tomado forma, o una verdad que siempre había estado esperando ser escuchada.

Mis sentimientos viajan libres, sin fronteras, buscando tus manos, tu mente, tu pecho. Te alcanzan, susurran algo que tal vez ya sabías, algo eterno y esencial que solo necesitaba un poema para despertar. Porque escribir no es simplemente desahogar el alma; es una invitación a compartir el peso y la hermosura de la existencia. Es abrir ventanas al corazón, dejar que la luz entre y bañe todo con claridad y esperanza.

Cada verso lleva una parte de mí, una chispa de mi esencia, pero cuando lo lees, esa chispa se convierte en parte de ti. Mis palabras ya no son solo mías; todos juntos creamos un puente invisible que nos une, que nos conecta en un susurro eterno. Y así, el eco de mi alma resuena en ti, como en un espejo infinito donde ambos nos encontramos.

¿Y tú, has escuchado el eco de tu alma? Ese susurro que habla cuando todo está en silencio, cuando la vida se detiene por un instante y permite que emerja lo que llevamos dentro. Es el latido escondido detrás de cada pensamiento, el reflejo de lo que somos en lo más profundo. Escúchalo, déjalo vibrar en ti, porque en su sonido hallarás respuestas, verdades y el impulso de seguir adelante.»

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LA ANTESALA

Jaime Hoyos Forero / Colombia

Cuando atravesaba el gran vestíbulo de la torre Sears de Chicago, me pareció que era mucho más amplio, más alto y más severo que hace dos años. ¿Y esas columnas?

¿Realmente era esta la torre Sears? ¿Me habría equivocado?

-Señor -le pregunté al primero que vi- ¿Esta es la torre Sears?.-

Nunca me habían mirado tan aterradoramente.:

-Señor -me contestó el hombre- ¡usted está muerto!

-Vaya -pensé- me tropecé con un loco.-

De todos modos hice un rápido autoexamen…-No estoy borracho – me dije- No tomé anoche…¿Anoche? Dios mío: ¿Qué sucedió anoche a las 11:45 cuando caminaba por la avenida Michigan?-

Yo venía pensando que al otro día, es decir, hoy, en el piso 82 de la torre me darían mi cheque. Pero…¿Qué me pasó anoche, una cuadra adelante?…¡Qué confusión! Me parece recordar ahora que en la avenida Michigan sentí en el pecho una punzada agudísima.

-Oh Dios. ¿Estaré muerto?-

Entré a los baños. Me consolé cuando me vi de cuerpo entero en el espejo. Me veía bien: afeitado, dinámico, con mi vestido nuevo.

Entonces sonreí ante el espejo y ya tranquilo me toqué instintivamente la cara.

¿La cara? ¡Dios santo! Yo veía mi cara en el espejo, pero mi mano no sentía la cara al tocármela.

¿Qué es esto, Dios mío?…¡Estoy insensible!-

Toqué con urgencia mi pecho y la mano pasó de lado a lado por mi cuerpo…una vez y otra vez. Parecía como si de mí solo quedara mi figura, mi apariencia, pero…¿mi cuerpo?-

Entonces comprendí que estaba muerto…irremediablemente. Y no estaba en la torren Sears de Chicago sino en la antesala del “más allá”.

Sin pretenderlo, atravesé una puerta giratoria y me encontré en la recepción.

Como si me conociera, la rubia al otro lado del mostrador, (¡Dios, qué rubia! Su pelo ensortijado era una viva llamarada . ¡Qué hermosura de mujer!). Me dijo:

-Jaime, bienvenido al infierno.

-Señorita, yo…-

Pero ella, con una sonrisa divina, un poquito maliciosa como la de la Monalisa, me tranquilizó diciendo:

-Jaime, no se preocupe. El Tribunal, más estricto y justo que la Corte Constitucional de los países de la Tierra y desde luego, más inteligente, formado por el diablo y san Pedro,  lo calificaron a usted con una nota de 5.99 sobre 10. Le faltó una centésima para pasar raspando.-

-¡Eso es injusto! -grité- ¿Cómo me van a condenar por una centésima? ¿Aquí no aproximan por exceso? Además, yo no he hecho nada malo, señorita.-

-Señor -dice la rubia- ¡Aquí no hay señoritas. Respete!-

-Perdón, señora, pero yo no he hecho nada malo.-

-Señor, aquí no hay señoras…Y solo para refrescar su memoria, le voy a leer sus infidelidades conyugales -dijo ella desplegando un rollo tan gordo como los rollos de papel higiénico, pero mucho más ancho.-

-¡Léalos! -dije yo- Eso no me asusta.

-Bien, Jaime. Usted lo ha pedido. Según la ley 100 del infierno, que los congresistas de aquí tampoco han querido reformar, la lectura de las infidelidades se le hace al condenado delante de su señora –dijo y enseguida gritó- ¡Que la traigan!

-No, señorita, por favor no, no la traigan. Dígame dónde le firmo.-

-Jaime, si me vuelve a decir “señorita” le bajo la calificación a 4.98.-

-Perdón, perdón. ¿Cuál será mi castigo?-

-Mire, Jaime: usted iba a ser condenado, como todos los infieles, a clavar un clavo de un millón de kilómetros de largo, en una pared infinitamente ancha, hecha de alma de mujer.-

-Dijo usted, “de alma de mujer”, doctora?-

-¡Aquí no hay doctoras! Aquí sí todas somos iguales; todas somos diablas. Mire Jaime: a usted que llegó a viejo medio inocentón, le enseñaré que el alma de la mujer es casi tan dura como la piedra; raro que no se haya dado cuenta. Pero alégrese. Como una excepción, teniendo en cuenta los millones de oraciones que por usted han elevado sus amigos y por haber participado, aunque sin mucho éxito, en las tertulias poéticas de la tierra, el Tribunal le ha cambiado el castigo por uno más suave: usted, Jaime, está condenado a oír, oír y oír los cuentos y poemas de Letras hispanas por el mundo, por toda la eternidad.-

Al día siguiente, (digo “día siguiente” para que ustedes me entiendan, pero desde luego, allí no hay día ni noche), me asignaron una sillita de una sola pata terminada en punta por ambos lados. Así que para no maltratarme, decidí hacer mi trabajo de pie.

Como a los tres días (vuelvo a decir “días” para que ustedes me entiendan) recordé que yo era insensible y que del cuerpo solo tenía la apariencia, de modo que la afilada punta de la silla no me iba a ser ningún daño al sentarme. Y cuando me fui a sentar, me di cuenta de  que en lugar de nalgas, me salía hasta arrastrarse, una cola roja de lo más repugnante.

Me toqué la frente para saber si también tenía cachos, pero no. Entiendo que los cachondos eran únicamente  aquellos condenados cuyas mujeres se los habían puesto…los cachos. Entonces comprendí por qué todas las condenadas, o casi todas tenían cachos, y algunas los tenían tan grandes que parecían antenas satelitales.

Algunas pocas condenadas, sin embargo, no tenían cachos. Eso se debía -me dijo mi diablo de la guarda- a que esas condenadas habían sido ejecutivas solteras. Nunca tuvieron -fíjense ustedes lo inteligentes- quién les pusiera los cachos.

Pero en cambio, aquellas mujeres que habían abortado, tenían que cargar una bolsa como los canguros, llena de una horrorosa sustancia viscosa y maloliente, con un letrero que de lejos parecía decir “Derechos humanos”, pero ya de cerca lo que decía era “Delitos humanos” y su contenido no era otra cosa que una enorme piedra, al rojo vivo, que por toda la eternidad carcomía y quemaba las entrañas.

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LA MUJER: “EL SEXO DÉBIL”

Elsa Lorences de Llaneza-/ Argentina

En mis largos años de vida he oído difamar a las mujeres llamándolas “El sexo débil” Cuando joven me enojaba tremendamente oír este despropósito. Con los años la furia fue dando paso a la indiferencia: Es mejor demostrar que enojarse.

En algún momento de la antigüedad la mujer era el adorno de la casa. El hombre la tenía bajo su pie y su palabra no valía demasiado. La mujer era sumisa y se dejaba someter. Todavía ahora en algunas culturas pasa.

Un día se dio cuenta que tenía una capacidad intuitiva superior al hombre. Que además de limpiar, lavar, cuidar la casa, los hijos, el esposo y recibir a las visitas, servía para algo más, pero para eso tenía que salir de su casa, estudiar y capacitarse. Romper esa imagen con que el mundo la encarcelaba y aprovechó una época en que el hombre perdía su trabajo y que era ella la que necesitaba salir a trabajar y demostró que, además de todas las cosas que siempre había hecho, podía agregarle: trabajar afuera, traer el pan a la casa, seguir engendrando hijos y administrar el dinero para poder llegar a fin de mes.

Entonces pensó: ¿Y el sexo débil dónde está? Y nos empezamos a reír cuando, de tanto en tanto, algún desubicado lo mencionaba, esos que se creían superiores. Esos, que muchas veces no conseguían trabajo y tuvieron que pasar a limpiar la casa y cuidar a los chicos para que la mujer saliera a trabajar y demostrar cuánto valía. Y esas dos palabras horribles empezaron a desaparecer y por suerte ya casi ni se escuchan y las mujeres se empezaron a imponer en cargos que eran exclusivos de hombres, manejándolos, a veces, muchísimo mejor.

Es así, como Mahatma Gandhi, Líder Mundial en la cultura de la no violencia, llegó a decir:

“Si por fuerza entendemos firmeza moral, la mujer es inconmensurablemente superior al hombre. ¿No tiene ella más intuición? ¿No está más presta al sacrificio? ¿No posee más poder de resistencia? ¿No tiene más valor? Sin ella el hombre no existiría. Si la no violencia es la ley del ser, el futuro pertenece a las mujeres.”

Lo dijo Mahatma Gandhi. Yo no. Yo apoyo.

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LA SILLA AZUL

Sandra B. Romeo-/ Argentina

Lo veo apoyar su mano sobre el pomo de la puerta y al abrir dejar caer su

brazo cansado. Muerto.

Yo,en casa, me acomodo en el viejo sillón frente a la ventana. Las persianas

bajas para mirar tranquila.

Es hora de la ceremonia. También de los recuerdos.

Al observarlo me observo.

Su cansancio, el mío.

Enciende las luces sin ganas. Desde que Ana no está todo es así. Desganado

y lento.

Es el momento en que desaparece de mi ángulo de visión.

Lo sé porque conozco la casa. ¡Pensar que antes éramos tan amigos!.

Pero desde lo sucedido, él me evita.

Nunca supe por qué si estamos en igualdad de condiciones. Después de todo

la responsabilidad de los hechos no es cosa nuestra.

Creo

Pero no debo perderme en esos caminos, debo seguir la visión.

Sus pasos en la escalera.

Ahora enciende la luz del dormitorio principal. Sí, eso es.

La figura se acerca a la ventana cruzando el rectángulo iluminado.

En esa esquina está la silla tapizada de azul en donde deja la ropa. Recuerdo

que en casa teníamos una Luis XV con el mismo brocado. Cuando conocí el

cuarto le comenté a Oscar, mi marido, la coincidencia de los colores.

Sigue el ritual.

Ahora el saco desenvuelve su espalda quebrada y cae.

Esa caída es el único desliz que se permite.

Viéndolo así no puedo dejar de pensar que sólo debe sentirse. Siempre fue

muy dependiente.

Veo sus manos amplias subir hacia el cuello y desanudar la corbata. Intuyo que

querría hacer todo lo contrario. Apretar hasta que no entre más el aire. Pero no,

el lazo es doblado con prolijidad y se funde con el tapizado de la silla.

El momento que viene ahora es el único en que suelo sentirme reconocida,

cuando gira y frente a la ventana, mirando hacia mi casa, despacio, se

desprende la camisa.

Ese gesto como de abrazarse y soltarse me emociona y a la vez me demuestra

la distancia infranqueable que hay entre ambos.

La ropa queda prolijamente colgada del perchero.

Las manos tientan el cinturón y los pantalones juegan en la silla azul la danza

de los durmientes.

Todo esto lo hace casi sin moverse.

Sólo veo su sombra que se alza, se encoge, se agranda, disminuye.

Luego la nada.

Las preguntas comienzan su baile dentro de mi cabeza.

Preguntas bizantinas, si las hay.

¿Habrá sido esta formalidad lo que espantó a Ana?.

¿Se estaría muriendo de aburrimiento?.

¿Se les terminaron las palabras?

¿Y a vos, Oscar, que te pasó?

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EL VIAJE

Sandra B. Romeo / Argentina

Miro por la ventanilla del avión como se despega de la tierra. De la seguridad.

No es miedo pero me tomo fuertemente de los posa brazos del asiento.

Cierro los ojos. Un vértigo acunado en la espera me recibe dentro mío.

También me acuna.

Te sostengo en mis ganas y me pregunto si seré capaz. Si ése es el lugar adecuado, el momento justo.

La ingravidez me contesta.

La escucho. La miro en tanto cierra los ojos y se sostiene en la mentirosa seguridad de un asiento de avión.

Sé que me necesita. Me busca. Sus dedos ávidos juegan conmigo.

Me sostienen. Me sueltan. Me estrujan.

En este ida y vuelta de sensaciones mi deseo de disolverme se torna feroz.

Ruedo y me oculto en sus manos. Se decide.

Toma un sorbo de agua. Me disuelvo en su boca.

La llevo conmigo.

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EL MOLINO QUEMADO… UN SANTUARIO NATURAL

Walter H. Rotela González / Uruguay


La tarde estaba mutando apresuradamente. Se tornaba rojiza, viraba a un tono violáceo como de vino tinto. Aún faltaba un tramo del trayecto final en el recorrido del sol, al final de cada día.
Los caminos estaban llenos de polvo, secos, muy secos. La tierra cubría las hojas de las plantas que surgían rebeldes, amontonadas unas con otras, al costado del camino. Más adentro de los alambrados, las plantaciones de girasol, sorgo, maíz o trigo, afloraban mansas, sumisas, en ordenadas filas rectilíneas. El conjunto lucía como una armoniosa ciudad
civilizada, donde cada cual está donde debe estar.
Un cartel, oxidado, indicaba un destino próximo al pueblo, que en las fechas recientes cumple sus ciento cincuenta años. Por algún extraño motivo el nombre invitaba a visitarlo.
Había que adentrarse en un polvoriento camino y recorrerlo por unos 4 kilómetros. Relativamente próximo, más aún, andando en auto. Pero la calzada debía recorrerse lentamente debido a la gran cantidad de roca suelta; del suelo pedregoso que afloraba en forma de lomo de yacaré, cada poco ciento de metros. Lo que significaba una ventaja para los pocos habitantes que vimos a la veda del camino, unas lindas casitas de campo, pues evita que los coches pasen rápido y levanten demasiado polvo. Una solución natural, diferente a la encontrada por los vecinos, personajes del cuento de Don Luis Landrisina, que pusieron el cartel: “¡Despacio! A 100 metros, Campo Nudista”.
Tras andar un rato avistamos con mi compañera de ruta, un puente de hormigón. Nos detuvimos y observamos. Una familia acampaba, aguas arriba. Bajo el puente se oía el murmullo del agua cruzando entre el pedregoso lecho del arroyo San Francisco. En las cercanías, a nuestra izquierda, una vieja camioneta estaba estacionada. Un matrimonio de adultos entrados en años, quizás de unos sesenta y cinco años, pero cómo saberlo, cuando las arrugas afloran, producto de la labor a la intemperie muy probablemente, descansaba, disfrutaba de la tranquilidad. Me aproximé y pregunté por la ubicación del Molino Quemado.
-Es aquí la entrada –dijo el hombre, que tomó la iniciativa y se transformó en improvisado guía turístico. Cruce el alambrado y siga el sendero por un kilómetro y medio, más o menos, hacia el sur.
-Gracias… Visitaremos el lugar –expresé señalando a mi compañera, que aún espera dentro del vehículo.
Dejamos el auto estacionado en un pequeño claro, metros adelante de la vieja camioneta Ford 100, del hombre de las arrugas pronunciadas. Su vehículo lucía impecable.
Cruzamos el alambrado y comencé el registro fotográfico. Lo primero en llamar nuestra atención fue un nido de avispas. Un bosquecillo con soto-bosque ralo daba comienzos a pocos pasos de lo que oficiaba de entrada, lo cual no es más que unos palos cruzados donde nacen o mueren hilos de alambre que se continúan a los lados. Dar los primeros pasos fue como entrar a un túnel. La temperatura descendió, y creo que también se volvió más húmedo el aire. El sol casi desaparecía bajo la frondosidad de los árboles. La humedad se notaba no sólo en el aire, sino en la vegetación, en los musgos, en los hongos que afloran en la base de algunos árboles e incluso en un tronco, aparentemente seco, cubierto por una especie de hongos que semejan almejas adosadas.

Como galerías se extienden, a un lado y otro, más senderos que terminan arriba en la formación abovedada creada por el ramaje, y se extienden pocos metros sin llegar a ningún sitio especial. Anduvimos varios metros y nada del molino. Quizás –pensamos- equivocamos el camino, o quizás, no había restos…
Vestigios de una antigua muralla, muy baja, oficiaba de guía. El sendero se confundía con él, pero el musgo y la vegetación no permiten delimitar o distinguir muy bien de qué se trata en un principio. La evidencia son los montículos de bosta esparcidos a uno y otro lado.
El sol se filtraba en forma de rayos por entre el tupido ramaje. Después de andar un buen rato, una estructura de ladrillos y piedra emergió en medio de un claro. Voluminosa estructura, pero, sin embargo, quedaba oculta en la densidad del bosquecillo.
La corriente de agua sigue la caprichosa y serpenteante forma del suelo rocoso, hasta que se nota el desvío del curso que ahora está ocluida, y por ende seco el canal que, como la muralla baja del comienzo del camino, aparece oculto y confundido entre la vegetación.
Antiguamente, de seguro el agua entraba por allí y llegaba al molino, por esa formación de rocas y ladrillos que primero es un canal y luego se convierte en túnel. Mirándolo desde afuera, el edificio parece hueco, pero no se ve entrada, una puerta, algo que indique por aquí se entraba. O sea, aparenta un edificio alto, pero no imaginamos en principio lo que en
realidad es. En la parte alta, unos orificios semejan ventanas, tiene forma de media luna, con la delimitación rectilínea hacia abajo, y aparecen en varios puntos del grueso muro. El monte se integró a la construcción, se metió adentro, floreció en su interior. Como si estuviese ganando la batalla contra la voluntad del hombre que construyó el molino. Un árbol emerge
desde el interior, varias especies vegetales se dejan ver desde afuera. Es enorme la construcción. Parece irreal, como salido de un cuento de aventuras. El microambiente es lúgubre, por la penumbra producto de lo cerrado del monte, como por el cierre de la tarde, todo se vuelve más irreal.
Rayos de sol se cuelan y dejan puntos iluminados que resaltan. Un joven padre y sus dos hijos adolescentes regresan de pescar, trayendo cañas y aparejos. No hablan casi y miran de reojo al retirarse. El dueño del viejo Ford los viene a buscar, algunos pasos detrás nuestro venía, sin que nos percatáramos de su presencia. Haciendo uso de la palabra nos relata
algunas cosas sobre la historia del lugar.
-Un francés construyó este molino… Funcionó un par de años -cuenta. Pero él mismo lo quemó.
-¿Lo quemó…? –pregunté incrédulo. Pero, sin embargo, era ese el nombre del lugar al que aludía el cartel, en la calle de acceso principal de la ciudad conocida como Nueva Helvecia.
-Sí, quemó su propia construcción… Es que… el hombre estaba unido a una mujer, la que era su segunda mujer. Y tenía un hijo del primer matrimonio, casi de la edad de su segunda pareja. Una tarde, el viejo francés, apareció por el molino y encontró a su mujer, medio desnuda, entregándose a su hijo. Cegado por la furia, incendió el lugar y luego huyó a
su país natal. Nada se supo más de él.
Cuando salíamos del bosquecillo, aún estaba la familia del viejo cruzando el alambrado, y él se había demorado como esperándonos. Prosiguió su relato sobre el lugar:

“Algunas veces, de tardecita –contó- se puede ver la imagen de una mujer que anda por aquí, como vagando por los senderos”.

  • ¿En serio…?
    -No sé, pero yo por si acaso nunca me quedo de noche por aquí.
    -Sin embargo, hay vestigios de fogatas encendidas cerca del molino. Alguien hizo fuego, de hecho, hay rastros de varias hogueras en lugares aledaños a la construcción.
    -Puede ser… pero por si caso yo no…
    -Bueno, seguiremos su consejo y… tan pronto tomemos unas pocas fotos más, nos marcharemos.
    Registré el lugar desde el interior de la construcción. Tomé fotos del lugar donde estaba la rueda del molino. Lo que antes creí vacío o hueco, en realidad, estaba cubierto de tierra, y lo que considerábamos ventanitas, casi como ojos semiabiertos, no eran tales. Pues estaban casi sobre esa superficie alta de suelo, a unos tres metros sobre el nivel de la superficie externa a la construcción.
    La luz del sol declinaba rápidamente, el frío comenzaba a sentirse con mayor intensidad, y cuando nos marchábamos, un a joven pareja se adentraba al montecillo en dirección al molino, como nosotros, rato antes. Pensé, quizás en la tranquilidad del monte, hagan el amor. Pues el halo de misterio se mezcla con un no sé qué de aventura, misterio,
    placer que se experimenta al caminar por ese sendero que lleva al molino. Es una sensación agradable, pero la presencia del manto oscuro, del follaje tupido, impregna todo de un silencio cómplice.
    Cuando registraba las últimas imágenes tomé una foto a la pareja que llegaba al claro que rodea a la construcción, y quedaba esa especie de entrada a la misma por detrás.
    Volvimos sobre nuestros pasos, nos encontramos con el murallón bajo, que según el dueño del viejo Ford era usado para contener el agua desbordada, para aprovecharla.
    El sol declinaba y se ponía al oeste, la noche surgía rápida y los colores del campo variaban. Las plantaciones se perdían y sólo unas aves solitarias, dos o tres, vigilaban el camino desde los hilos, desde los cables de la corriente eléctrica.
    Volvimos, tras andar un poco por el pueblo, a nuestro hogar, cien kilómetros al este.
    Al día siguiente, mientras comentábamos con mi esposa lo bien que habíamos pasado en aquél lugar y observábamos las fotografías digitales registradas el día anterior, noté algo extraño. Un defecto –pensé. Pero se repetía y adquiría cierta nitidez, que comenzó a inquietarme.
  • ¿Podrías mira estás fotos? -Le dije a mi esposa.
    -Sí… ¿Y eso qué es…? –preguntó algo confundida, pero sin darle mucha importancia.
    -Son las fotos de ayer…
    -Sí, pero eso que aparece allí en varias fotos… ¿Lo ves?
    -Sí… por eso te pedí que las miraras… No había nada cuando tomé las fotos.
    -No. No vi nada cuando estuvimos allí. Está algo borroso… pero parece una mujer ¿no?
    -Eso creí yo también cuando las vi… y por eso te sugerí que miraras.
    Quedamos mudos, atónitos con lo que aparecía en el monitor de la computadora. ¿Era
    eso un alma en pena? ¿Era esa la mujer del francés, la del relato del hombre viejo? ¿Era una
    suerte de evidencia de dicho relato?
    Quizás el molino se había convertido en una especie de santuario natural.

Nota del autor:
Cuánto me gustaría volver a encontrar al hombre de la Ford 100 para contarle, para mostrarle lo que registró la cámara fotográfica. Es la confirmación de su relato, de la anécdota que narra como algo posible, pero de lo que no tiene certeza.

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EDITORIAL – MARZO

Editorial

LA EDITORIAL... es la voz que guía cada edición, tejiendo pensamientos e inspirando caminos. E. Gormley

Writing-instruments

EL GRITO DE LA PALABRA ESCRITA

Elspeth Gormley / España

Cada amanecer trae consigo noticias nuevas, pero no todas cargan esperanza o redención. Vivimos en un tiempo donde el ruido de la maldad parece ensordecer los susurros de la bondad. Guerra, injusticia, violencia… La lista se alarga, tanto como la sombra del hombre sobre el hombre.

Y sin embargo, aquí estamos: escritores, poetas, cronistas de lo efímero y lo eterno. Sostenemos en nuestras manos la antorcha de las palabras, capaces de iluminar lo que parece perdido en la oscuridad.

Es nuestra obligación moral, nuestro pacto con la humanidad, transformar tinta en eco y papel en lienzo de verdades. No podemos callar frente a las atrocidades que despojan al mundo de su dignidad. Mientras el silencio es cómplice, nuestras palabras deben ser el rugido que despierte conciencias.

Es cierto, escribir no puede detener una bala; pero puede perforar corazones endurecidos. Una frase quizás no derribe muros, pero puede plantar semillas que el tiempo hará florecer. Porque cada palabra alzada contra la injusticia pesa más que cualquier arma: lleva el peso de nuestra humanidad.

Hoy, más que nunca, el mundo necesita nuestra voz. No podemos cambiarlo todo, pero podemos inspirar a otros a intentarlo. Nuestra pluma, tan humilde como poderosa, se convierte en la revolución más pacífica y esencial.

Que este marzo sea faro de esperanza, un soplo de coraje, un recordatorio de que, incluso en la adversidad, hay espacio para la bondad. Que nuestras palabras sean pasos guiados por la luz del cambio, acciones que germinen un mañana más humano, más justo. Porque cada día que se nos regala es una nueva oportunidad para transformar el mundo con nuestra voz y nuestro amor.

Writing-instruments

POEMAS – MARZO

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Poemas-marzo-1

”En cada verso, se dejan las huellas de un corazón que soñó y sintió, escribiendo lo que las palabras callan y el alma grita.» Elspeth Gormley

Rosa

LA ESPERA.

M. Balsells/ España

Siento el dolor de tu ausencia

Ya sabes porque te necesito

No dudes de mí porque te quiero

Tu silencio me llena de interrogantes

Aunque no quiero hacer preguntas

No por miedo a tus respuestas

Sino porque espero que me lo cuentes

Siempre me esquivas, me evitas

Noto que me excluyes de tu vida

Aunque no lo creas o lo dudes

Solo espero que des una señal

Para que puedas contar conmigo

Sino me dices que te ocurre

No puedo ni se aconsejarte

Porque no se lo que quieres

Y tengo miedo equivocarme

Sin con ello sin querer te hiero

Te siento tan lejos tan fría

Tus motivos yo desconozco

No se de tus problemas y angustias

De tus inquietudes y deseos

Háblame y así podré ayudarte

Tiéndeme tus manos hacia mí

Las mías hace tiempo que te esperan

Rosa

PÁGINA OCULTA

Inés Blanco (Luna de Abril) Colombia

Cuando deslizo

entre las sombras

mis dedos de agua,

tejidos de olvidos;

aparece una luz

en los oscuros

abismos del aire.

En el viejo reloj

resucitan las horas

oxidadas por el tiempo.

Detengo inseguros,

trasnochados y lentos

los pasos moribundos;

ciegos caminos

que me llevan al vacío

de un algo sin nombre.

Adivino un aleteo,

un guiño, una voz;

sílabas que buscan refugio

en la página oculta,

-apenas presentida-

donde alegre

habitará el poema.

.

Rosa

CALEIDOSCOPIO

Rebeca Bolaños/ Costa Rica

Cuerpo, alma, mente,

somos trinos,

pero algunas veces olvidamos

que una trinidad modela el prisma,

y que un prisma reflectado,

es mucho más que tres formas.

Somos trinos,

pero en esa trinidad,

nos transformamos,

integramos ocho formas,

seis, cuatro,

según los colores y diseños,

según giren, se entrelacen y se multipliquen

en el espacio de una vida.

Somos mente, alma y cuerpo,

pero también somos tierra, agua, aire,

sangre de animal herido,

los hijos que no nos nacen,

tristeza, hastío, dolor.

Somos trinos,

como prismas reflejamos formas y colores,

ruidos y silencios,

trazos, experiencias,

dolores, alegrías y miedos,

diseños que se entremezclan y se multiplican

en el gran túnel que somos.

Rosa

PEQUEÑITA

Sara Búho/ España

Si alguna vez me miras a los ojos

y no me ves

ni tan siquiera al fondo,

no te asustes.

Si alguna vez me das la mano

y el tacto se hace incómodo,

frío y caliente a la vez,

como ausente, por favor no te asustes.

Si alguna vez notas

que las lágrimas se me están

quedando encerradas dentro

y en mi sonrisa sabes que estoy

llorando mares invisibles,

no te asustes,

por favor.

Si me ves,

alguna vez, más pequeñita

de lo que suelo,

más cerca del suelo,

sólo… no te vayas.

Quédate como permanece

el árbol esperando sus flores caducas.

Quédate porque voy a volver

como las mariposas

que siguen su ruta.

Quédate porque no me he

ido a ninguna parte.

Es sólo que es difícil

existir tanto tiempo en mi cuerpo,

en mi manera de sentir;

la vida desaparece a veces,

pero tu presencia

tira de mis océanos

hacia fuera.

Sé volver, y encontrarte

no es el lugar ni el destino,

es tener la brújula que da la calma

a quien está perdido,

cuando todo y nada

parece lo mismo.

Rosa

DI AQUE SÍ

María Elena Camba/ Argentina

Cuando el viento arrecie y tus manos se fatiguen

Cuando el llanto brote en tu mirada y pierdas horizonte

Cuando tus pies pierdan rumbo ante tanta violencia y desamparo

Di que sí a la esperanza de esa sonrisa niña

Di que sí al abrazo del amigo

Di que sí a esa voz que pide ayuda

La misericordia vive en medio de la desesperanza

Siempre titila una estrella en la noche más oscura

Una madre arropa a su hijo con amor

Dos ancianos abrazan su soledad con ternura

Una flor se abre en el suelo más desértico

La lluvia calma la sed de la tierra

Di que sí al amor, a la amistad, a la compasión

Di que sí a la unión y a la concordia

A la escucha y a la comprensión

A la tolerancia y a la unión

Di que sí a la paz

Rosa

PLENITUD

María Elena Camba/ Argentina

Transito este cuerpo

sin atajos ni laberintos.

Mi tardía primavera

florece reverdecida .

La vida avasalla en su fragor

sin lastres que acarrear.

Esa libertad conseguida,

ese saberme mía,

aceptar mi piel madura,

encontrar la belleza de lo vivido

y soñar lo que quede por vivir.

Amo el vuelo de la gaviota

que se mece en el lecho marino

Enarbolo alas y continúo el vuelo.

Aunque el viento arrecie

no torceré el curso.

Este instante es mi plenitud.

Rosa

ALBORADA DE PAZ

Libia Beatriz Carciofetti/ Argentina

Ya se oyen los ecos del concierto

están en pleno ensayo

puedo oír a lo lejos…

La distancia ya es un mito.

Se encienden las estrellas

la luna resplandece

la piel de mi cuerpo se eriza

y el rocío la humedece.

Está naciendo una alborada,

aurora que despierta a las cigarras.

En un mundo que se abstrae

y evade lo divino.

Yo me acerco a oír correr el río.

¡Por DIOS! Que mensajes

me traen del olimpo.

Un concierto que interpreto y descifro

pues los ángeles

escriben en mi libro.

Cada nota en mi pentagrama alisto

las redondas, las fusas, semifusas

las corcheas, las negras ya comienzan

a danzar solas y yo alabo

al que me dio el don de la palabra

y al concierto digo ¡LISTO!

Me rodea la escoria y no la miro

porque mi alma transmuta

y levita al paraíso…

Allí donde la maldad del hombre

no tiene acceso

porque todo es perfección

y sano juicio…

Rosa

CUANDO YA NO ESTE MAS

Libia B. Carciofetti/ Argentina

Quisiera que cuando yo muera tú me recuerdes así ..

plena de vida, de dicha ¡ feliz ! por ser ¡ tan feliz !

Con el mismo brillo en los ojos, descubriendo maravillas sin fin

cada mañana admirando que el sol salía para mí .

Que olvides los momentos tristes, que alguna vez nos tocaron vivir

fueron los menos ¡a Dios gracias! Él los quitó de raíz .

Recuérdame en cada hoja que pisas y sientes crujir,

en cada rosa que cortes, de nuestro bello jardín.

Nunca dejes que tus ojos se te humedezcan por mí

quiero ver tu eterna sonrisa aunque yo ya no esté más aquí

El tiempo cura las grandes heridas, y las cicatriza al fin

“ no hay mal que dure cien años”, alguien escribió por allí…

Te dejaré de recuerdo mi libro, lo quise escribir para ti

siempre soñé despierta y se cumplieron mis sueños ¡por fin!

En cada página encontrarás mis dedos, cansados de tanto escribir

será ¡tan hermoso! que me recuerdes, cuando me busques allí…

Siempre, y en cada poema, te verás reflejado allí

aunque no diga tu nombre sabrás que te lo dediqué a ti.

Fuiste mi inspiración continua, tu me incentivaste a seguir

compartías mis poesías, te sentías orgulloso de mí.

Hoy que ya no estoy a tu lado, porque Dios lo dispuso así

encuéntrame en las mariposas, que atrapabas para mí

o en los pimpollo de rosas, que robabas para mí …

y las puestas de sol de seguro, harán que te acuerdes de mí .

Y cuando salga la luna tal vez me encuentre allí

guiñándote cómplice un ojo, diciéndote estoy aquí!

no bajes la vista nunca, pues será como revivir

las noches que bajo su blanco amparo, los dos solíamos dormir .

¿ Recuerdas nuestra melodía ? también la escucho yo aquí

solo que interpretada por ángeles y que nunca llega a su fin .

Extiende tus brazos y sueña, que mi cuerpo es un Jazmín

que te perfuma hasta el ama , y que de amor me morí.

Rosa

HOMBRE Y PERRO

Manuel de Cabral/ República Dominicana

Hombre que vas con tu perro:

con tu guardián.

Cuida mi voz,

como el perro cuida tu pan.

Perro que vas con un hombre

que amigo tuyo no es…

Acércate un poco al pobre,

huélelo bien.

Fíjate que tengo boca,

fíjate en mí.

Mira que soy hombre, pero…,

con estas manos vacías

cómo me parezco a ti.

Perro que vas con tu amo,

fíjate bien:

que al hablar contigo,

hablo conmigo mismo…

¿No ves que tan cerca del patrón,

no somos tres, sino dos…?

Hombre que vas con tu perro:

tu servidor.

¡Qué grueso que está tu perro,

y qué flaco que estoy yo!

¡Estoy flaco porque tengo gorda la voz!

Rosa

EL GRITO DE LA TIERRA

Beatriz Di Nucci/ Argentina

Como sangro mí tierra,

como sangro los bosques quemados,

el talar de las selvas, y caudal del río infestado.

Como duele tanta desidia,

espero que mí grito sea escuchado,

solo puedo, con mis pocas fuerzas

el medir del tiempo acotado.

Quiero abrir con mis palabras un surco

y en el dejar semillas de esperanza

para poder todos juntos

lograr un futuro de bonanza.

Une tus palabras a las mías,

quien tenga fuerza de lucha

alce los brazos.

Defendamos el aire, el agua y la tierra.

Que no se parta el mundo en mil pedazos,

despertemos la conciencia del dormido,

el mañana es hoy, que ya ha llegado

la fauna y flora nos recuerdan

que también ellos, son nuestros hermanos.

Rosa

ES UN ARCO IRIS

Carlos González Saavedra/ Argentina

Plena de colores

Regala flores, por dónde camina.

Con rulos al viento

Anda en bicicleta

Brillante y erguida

¡Hija adorada!

Que regala su corazón

A quien se aproxima.

con mirada dulce

Como su sonrisa

Colmada de sueños

Plena de proyectos

Construye su vida

Libre, honesta de mirada limpia.

Muchos la quieren

Otros la olvidan

Pero no le importa

Segura de sí misma

Sigue adelante con

Amor y empatía

Su nombre es Victoria

Adorada hija mía.

Rosa

A FEDERICO GARCIA LORCA

Carlos González Saavedra/ Argentina

En qué punto del camino,

Se acallaron tus pasos

O vencieron tus brazos

En que punto algún malvado

Creyéndose victorioso,

te mostró esposado.

Pensando que te había vencido

Que te había callado.

En que punto del camino

Si tus letras, siguen sonando.

A través de los vientos, siguen volando.

No hay fusiles que maten al amor

Ni mordaza que impide tu grito.

Rosa

LA ESPERANZA

Elspeth Gormley/ España

Cuando la vida castiga y nos dobla el alma,

cuando el dolor nos arrastra hacia la calma,

la esperanza, feroz como un grito al viento,

emerge, inquebrantable, desde el tormento.

En los días oscuros, cuando todo se hunde,

cuando el corazón llora y el miedo abunde,

la esperanza ruge, no se deja morir,

ilumina el camino, nos hace vivir.

Es llama que avanza, que no se apaga,

ni el tiempo ni el duelo rompen su daga.

Con ilusiones alzadas como bandera,

cruzamos abismos, llegamos a la meta

Así, aunque la vida nos hiera y nos tiente,

la esperanza nos llama, siempre insistente.

Unida a la ilusión, no hay meta lejana,

pues cada paso nos acerca al mañana.

Rosa

SOBRE EL LOMO DE LA LUNA

Jaime Hoyos Forero/ Colombia

Sobre el lomo de la brisa

y en las alas de tus besos,

viene tu amor galopando

en un Pegaso de viento.

Te quiero cuando a mí vienes

con toda el alma en el cuerpo,

con tu sonrisa y tu voz

y con tus brazos abiertos.

Te quiero como una monja

enclaustrada en el convento,

cuando la imagen de un santo

aprieta contra su pecho.

Te quiero como queremos

el aroma del naranjo,

que nos hace detener

para poder aspirarlo.

Te quiero al mirar tu falda,

tus descubiertas rodillas,

tus dos senos de oro y plata,

y el calor de tus mejillas.

Te quiero como quisiera

quererte el mar en la playa:

tendida sobre la arena

mientras las olas te bañan.

Te quiero como la luna

cuando llega a tu ventana,

por contemplarte vestida

con solo la luz del alba.

Te quiero cuando a mí llegas

con toda el alma en el cuerpo,

galopando en un Pegaso,

con una alforja de besos.

Rosa

COPLERO
Lamberto Ibárez Solís/ México


Yo soy el coplero señores
de Zacualpan; versador;
el que le canta al amor
cuando una pena lo agota.
Porque de mi pecho brota
el sentimiento sublime
y no hay nada que decline
el amor que por mí brota.
Venimos de la pobreza
que nos castigó de niños
y recibimos cariños
de la madre que nos reza.
Que en la plegaria del cielo;
les reza siempre a sus hijos
que mi Dios Padre bendijo;
naciendo en hermoso suelo.
Este suelo mexicano
al que quiero con el alma
que nos cubre con la palma
de mi Creador que es su mano.
Es tricolor mi bandera;
cuyos colores afloran
son mis ojos los que lloran
y no la manden de afuera.
Lienzo: verde, blanco y rojo
que mis héroes defendieron;
a la patria; vida dieron
con su valentía y enojo.
Zacualpan de mis amores;
en ti se anida esta copla;
cuando tu viento te sopla
y te bendice con flores.
Son tus mujeres divinas
de dos yo me enamoré;
mis versos les regalé
con estas coplas tan finas.
Yo soy de tierra y arado;
y en los montes columpié;

yo soy hombre que anda a pie;
aunque me pise el ganado.

Rosa

TU FRIALDAD ES COMO UNA NEVADA

Andrea Kiperman/ Argentina

Esa frialdad que me toca, que me quema,

esa frialdad de tus ojos de hielo,

esa frialdad que traspasa mi dureza,

ese abrazo que derrite mi alma,

ese baile que deja mis noches en vela,

esa dulzura en tu mirada,

envuelta en témpanos de hielo.

Esa piel que envuelve mi cuerpo.

¿Pero quién eres? ¿De dónde te conozco?

¿Por qué siento esto?

Tus palabras, duras y crueles,

hombre de todos y de nadie,

que tampoco eres mío.

Aunque siento que derribé tu helada,

con una sola mirada, con un solo baile,

con un solo suspiro.

No lo vas a admitir, y yo tampoco.

No lo susurras, porque al hacerlo,

caes rendido.

Por eso el silencio,

por eso las palabras no dichas,

por eso el intento de olvidar,

en otros labios, en otros cuerpos.

Pero ahí, en tu memoria, estaré.

Porque yo no soy igual,

y tú lo sabes bien,

aunque no me lo digas,

aunque yo no te lo diga.

Te pienso, te siento,

te extraño, te espero

Me freno, me frenas, me acallas.

Y, sin embargo, te siento.

Quiero verte,

quiero bailar contigo,

quiero abrazarte,

quiero mirarte.

Todo eso quiero.

Y tú te escondes en otras personas,

porque nuestras miradas queman,

queman el corazón.

No te quiero ver.

No te quiero pensar. Como si se pudiera….

Déjame en paz.

Rosa

BAJO UN CIELO DE PARRALES

Liliana Loran/ Argentina

Bajo un cielo de parrales

vuelvo a los días de mi infancia,

cuando en la antigua casona

eran tiempos de bonanza.

Tiempos de lucha y trabajo,

de tristezas arrastradas,

de esperanzas compartidas,

de familia unida y ..calma…

Vuelvo a las horas felices

en torno a la mesa larga,

con los abuelos sonrientes

mirando su gente amada.

Vuelvo a los olores viejos

de uvas que maduraban,

de jazminero en diciembre

y azahares que embriagaban.

La sábanas en los cordeles

su olor a prendas soleadas,

y el delantal de la abuela

moteado de harina blanca.

Lejanos días del ayer

con pasos que resonaban,

en la galería y los patios

de la noche a la mañana.

Eran…mis padres, tíos y abuelos

moradores de la casa,

cantando el canto a la vida

que en filial amor abraza.

Luego los pies pequeñitos

de mi hijo por la casa,

trayendo chispas vitales

a horas desconsoladas .

Las risas y los juguetes

sus travesuras y andanzas ,

renovaban ese tiempo

donde yo niña …jugaba.

Casona de mis mayores

legado de la añoranza,

del amor, de la honradez

y luchas esperanzadas.

Bajo un cielo de parrales

sigue guardada mi infancia,

mi niñez feliz, mis sueños

y el amor de los que amaba.

No importa donde me encuentre

si pienso en la vieja casa,

vivencias en remolino

me envuelven de luz el alma.

Rosa

EL NIDO

Elsa Lorences/ Argentina

Yo construí hace años, un nido que creí mío ,

Con pajitas y con tierra, todo bien amasadito

para que nunca el viento se llevara mi nidito.

Tuve en el dos pichoncitos de distinto sexo

Y a los dos los crie bien siempre dándoles consejos.

Los ame como se aman a los hijos ,

Con el alma, dándoles, todo mi amor

Para que nada faltara.

Hoy mi nido esta vacío, mis pichoncitos

Volaron y no fue el viento maldito

Quien se llevo mi nidito.

Ellos solos escogieron abandonar su casita

Y volar, volar muy alto para probar

Sus alitas. Y aunque me duela Muy. Hondo

Ver mi nidito vacío comprendo que mis pichones?

Hayan querido volar Y sentir en sus

Alitas el aire de libertad.

Yo solo fui intermediaria

Y Dios a mi Me eligió

Para enseñarles a amar y luego

Abrir el nidito Para que puedan volar.

Ojala mis dos pichones Vuelen alto

y muy derecho y nunca jamás

se olviden del nidito de sus viejos.

Rosa

QUE NO ME TAPEN LA CARA

Marga Mangione/ Argentina

No me dejaba quejarme y se creía muy valiente,

aquel hombre que a mi amor, lo destrozó brutalmente.

¿Cuándo fue que comenzó, el dolor y el desatino?

Ya no puedo recordar el principio de este sino,

ni en qué momento él cambió, por un golpe de la suerte,

¡y todas mis ilusiones fueron camino a la muerte!

Solo sé que aquella mano que antaño me acariciaba;

se levantaba imponente para pegarme en la cara.

Y esa voz que con dulzura, me hablara de amor eterno,

se elevaba para hundirme en el más profundo infierno.

No me dejaba quejarme, pues mi voz le molestaba

y si me atrevía a hacerlo mucho más fuerte golpeaba.

En mis carnes que eran puras, los cardenales reinaban

y en mi cuerpo profanado, heridas se acrecentaban.

No me dejaba quejarme, y siempre me amenazaba:

¡Si hablas con la familia, verás que todo se acaba!

Además… ¿Quién va a creer, que yo pueda lastimarte?

¡Si les muestro a cada instante que vivo para adorarte…!

¡Nunca se lo dije a nadie! Preferí quedar callada

y guardar la humillación en mi alma silenciada.

No me dejaba quejarme, y si en las noches lloraba,

en el lecho que fue nido, sólo la espalda me daba.

Mi piel que antes fuera lirio, y con orgullo mostraba,

detrás de mangas y cuellos escondida la llevaba.

Mis ojos perdieron luz, mi boca la carcajada

y el amor dentro del pecho era como una coartada.

¿Por qué no quería hablar? ¡Prefería estar callada,

para que nadie supiera que era mujer maltratada!

En medio de mi dolor, por el miedo dominada,

porque él sabía amenazarme con tan sólo una mirada.

Anoche llegó enojado, no sé por qué circunstancia…

nunca hablaba de sus cosas, siempre guardaba distancia.

Vi su rostro demudado, y desde donde me hallaba,

puse su cena en la mesa mientras por dentro rezaba.

Sus ojos echaban chispas, la paliza se anunciaba;

me tomó de los cabellos mientras su boca insultaba.

Me revolcó por el suelo entre golpes y patadas.

Yo, no atiné a defenderme, pues me sentía aterrada.

¡La impotencia me cegó y ya no pensé más nada!

Mi mano buscó el cuchillo encima de la mesada

y cuando me alzó del piso se lo clavé en las entrañas,

para calmar mi dolor, y terminar con sus mañas.

Después… señor comisario, aunque usted me preguntara,

¡no sé cuánto lo enterré, en su cuerpo y en su cara!

Ahora él descansa en paz, y mi paz está embargada.

¡Con cárcel he de pagar, por mi virtud mancillada!

¡Por el amor que entregué, por mi esperanza abortada,

por el hogar que fundamos y se ha perdido en la nada!

No sé qué dirán mis padres, que ignoraban mi calvario,

pensando en mi matrimonio, como si fuese un santuario.

¡Se morirán de amargura, Al saber la cruel verdad,

y han de llorar por mis hijos que quedan en soledad!

En cuánto a los padres de él, mejor… ¡no les diga nada!

déjelos nomás que crean, que soy una desquiciada.

Para qué hacerles saber que su hijo me golpeaba,

que me prohibía quejarme, y en vez de amarme, me odiaba…

¡Para qué hacerlos sufrir, total ya no importa nada,

déjelos nomás que piensen que soy una trastornada!

Me odiarán de todas formas, como amaban a su hijo

no creerán en mi palabra, ni aún delante un crucifijo.

Y con respecto a mis hijos que tanto y tanto han sufrido,

se ha de lavar su martirio con el llanto que he vertido.

Nunca más han de mirarme, con los ojitos en llanto

al notar mi sufrimiento o al contemplar mi quebranto,

Yo misma los he llevado, a la casa de mi hermana

ella… sabrá que decirles, cuando pregunten mañana.

Ahora señor comisario, quiero pedirle un favor,

cuando me saquen de aquí, que no oculten mi dolor.

Quiero que en mi rostro vean la ignominia reflejada

y las marcas que quedaron, en mi cara destrozada.

Que sepan que el que lo hizo, fue alguien que amé con locura

y a cambio llenó mi vida de llantos y de amargura.

Que vean en esta mujer, a todas las violentadas,

a las que sufren torturas, a las que fueron quemadas.

A las que a golpes murieron por quienes debían honrarlas,

convertida en asesina del que más debía amarla.

¡De ése que yace en el suelo, porque no dejó que hablara!

Se lo suplico por Dios… ¡Que no me tapen la cara!

Rosa

MODERNIDAD DESHUMANIZADA

Lincoln Martin/ Perú

Hoy en día

da mucho miedo la modernidad.

Ya nadie se enamora

y comunicarse cuesta más.

No nos hacemos falta

porque el amor va quedando de lado

y ahora que tenemos libertad

no sabemos qué hacer con ella.

Vamos acelerados

que nos emocionamos más

recibiendo un regalo, que dándolos.

Cada vez somos más insensibles,

una sociedad sin compasión

al dolor ajeno.

Rosa

ENGAÑO

José Luis Moreno/ México

Mi necio corazón ni a mal se entera,

que en polvo del olvido se ha quedado,

y en suspiros palpita enamorado

Si al milagro su vista lo vistiera.

Estoy consciente que a su amor espera,

y el fuego que era, en fuego se ha apagado…

Él, sueña con un sueño equivocado.

Yo, no sueño esperando que me quiera.

Usted sabe, de olvido voy completo.

Y el loco corazón no fue votivo…

¡Usted me lo arrancó sin compasión!

Ahora, que mi alma está en asueto

y un canto de ave me mantiene vivo,

entiendo que el olvido es la ficción.

Rosa

DUENDE Y ROMANCE

Sarah Petrone/ Argentina

Despierta al amanecer, mi mágico cielo níveo

románticamente tibio en secreta libertad.

Tú, amoroso, espiritual, liberas mi fantasía,

la irracional compañía de mi natura, al amar.

Novelesco sentimiento atesora el pecho mío.

Pones duende en cada hora de la espiritualidad,

así me vuelve a atrapar la sorda melancolía

porque ésta vez, alma mía, no me has mirado al pasar.

Amor revolucionario que creces día tras día,

alborotas mi alegría, me acongojas por demás.

No te logras apartar, estás en mis pensamientos,

tanto te estoy al pendiente que nada me importa más.

Te quiero…Porque te quiero. Porque sin tí no soy nada.

No mujer. Sólo tu esclava. El mango de tu cincel.

¡Ay de mí! Cómo es de cruel esta vida que me alcanzas

que sólo clava su lanza Cupido, dentro de mí.

Rosa

JUVENTUD

Sarah Petrone/ Argentina

Velo tu sueño sin tiempo y sin distancias,

busco tu estrella efímera y secreta

desde la edad perpetua de tu espacio

porque ahora estás distante…Y tan presente.

Guardo el recuerdo impreso en la nostalgia

y te dejo correr como el agua entre los dedos.

No puedo atarte al paso de mis pasos

porque siempre corriste más ligero.

Aquí me quedo, sin prisa y sin retardo

disfrutando mi tiempo y mis esperas,

tú, corre juventud, no me hagas caso,

yo me quedo con tus ansias en mi pecho.

Rosa

NUEVA AURORA

Susana Piñeiro/ Argentina

¡Sople, sople Tu Espíritu trayéndonos nuevos aires,

llévese todo el odio, la violencia y desazón,

renuévese la Tierra desde su propio centro

y resurja lo bueno en cada corazón!

Es el Amor del Creador, el que todo lo sostiene

aquél que nos da la fuerza para intentarlo otra vez,

para apostar a lo bello buscando nuevos caminos

para que todo lo yerto hoy vuelva a reverdecer.

Solo el Amor nos eleva y solo es él quien nos construye,

a veces ganamos más cuando aceptamos perder…

pues pongámonos en marcha, ya cesemos tanta queja

para que juntos veamos un radiante Amanecer.

Rosa

SUSTENTO VITAL

Susana Piñeiro/ Argentina

Vive el Amor aún en medio de tanta lucha entre hermanos,

del odio y marginaciones, del terror y destrucción;

aún vive, porque sin él la vida se extinguiría

como el buey sin su pastura, como la planta sin sol.

Vive aunque lo que abunda sea violencia y desenfreno

pues si el Amor no estuviera, la Tierra sería un desierto;

vive porque aún renacen las flores en primavera

y hay familias que cobijan un nuevo ser en su seno.

Vive pues como el ave al que derrumban su nido

lo edifica nuevamente con destreza y avidez,

así también el humano se alza sobre su miseria

y resiliente lo intenta con más esmero otra vez.

Mientras haya en este mundo mujeres y hombres de fe

que con sus vidas inviten a seguir sembrando el Bien,

nos sostendrá la esperanza, la certeza y la confianza

de que ¡el Amor ya ha vencido, vive hoy y sigue en pie!

Rosa

ZA – AZ EL ÁRBOL ABECEDARIO

Graciela Reveco/ Argentina

ZA – AZ el árbol abecedario

De la A a la Z el abecedario crece

se enrama con un dibujo ancestral

que contiene la sed del mundo

es un frondoso árbol

un refugio de libre pensadores

una herramienta de la mano artesana

justicia verbal y solidaria

mis hijos aprendieron

el sentido de la libertad

la magia de las palabras

y la amplitud de pensamiento

ahora mis nietos

crecen con las ramas

de ese abecedario

que es como el árbol

y el árbol está ahí 

con la fuerza de un sable

que cercena sin saberlo

el árbol está ahí 

azotado por un viento caliente

que congela el suelo

el árbol está ahí 

con un grito sin voz en las raíces 

el árbol está ahí 

desgarrado en pedazos 

que nunca volverán a su sitio

el árbol sigue ahí

sin caer y sin lamento

pero ese árbol… está feliz.

Rosa

AL MAESTRO

María Rosa Rzepka/ Argentina

Hay maestros que rozan nuestra senda.

No se nos hacen piel. Llegan pasan.

Son aquellos que imparten contenidos,

que transmiten conceptos. No confianza.

Que miden resultados en planillas,

que cumplen lo que el reglamento manda.

Masificando en números y letras,

logro y fracaso, sin buscar raíz ni causa.

Hay otros que se brindan por entero.

Que sufren y trabajan por la infancia.

No miden su descanso en los relojes

si a su sombra se inclina alguna rama.

Maestros que acompañan, desde el alma.

Obreros y albañiles de palabras.

De gestos firmes, ejemplos como lanzas

que lejos de causar heridas, sanan.

Maestros que prosiguen su tarea mucho

después de haber tañido la campana.

Algunos son maestros sin pizarra,

sin borrador ni tiza, ni alharacas.

Son seres que trascienden las historias,

que les sobra valor en las instancias

cuando es preciso apuntalar al débil.

Buscarle soluciones a las trabas.

Dejando huellas se les van los días.

Sembrando en la ignorancia.

De vez en cuando en apretado abrazo

sienten el pecho rebozar de gracias

cuando algún hombre se acerca, y a sus hijos,

los trae para confiarles su enseñanza.

A ese maestro, corazón y patria.

Rosa

ARTÍCULOS – MARZO

Aviso Legal

Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.

Aarticulos

LOS ARTICULOS SON : «La mirada profunda que descifra el mundo con palabras y reflexiones.»

ANDALUCIA

Antonio Camacho Gómez / Argentina

Dentro del Estado español la Constitución de 1978 contempla la independencia política de las diferentes comunidades y regiones. Y Andalucía pudo ejercer tal derecho tras largas gestiones de los ayuntamientos y del pueblo culminando con las instituciones de gobierno el 28 de febrero de 1980.

Un viejo sueño del considerado padre de la patria andaluza, el abogado Blas Infante, creador del escudo y del himno, cuya estrofa inicial reza: “La bandera blanca y verde / vuelve tras siglos de guerras, / a decir paz y esperanza, / bajo el sol de nuestra tierra”.

Para entender la historia de Andalucía hay que remontarse a Tartessos o Tarshish, que ha sido la cultura más antigua de Occidente, anterior a la griega y a la romana. Considérese que antes de Cristo, seis mil años nada menos, se encontraron leyes en verso. Además de este perfil milenario cabe agregar, sin desconocer las opiniones del erudito alemán Schulten sobre los primitivos pobladores que, como asevera el filósofo Ortega y Gasset, aquélla es “de todas las regiones españolas, la que posee una cultura más radicalmente suya”.

Tengamos en cuenta que recibió la influencia de todas las culturas violentas del Mediterráneo sin dejar de absorber rápidamente a sus invasores. Y todos dejaron su huella: fenicios, griegos, romanos, cartagineses, visigodos, árabes –éstos estuvieron ochocientos años desde su llegada con Tarik en el siglo octavo- y los judíos en la diáspora. Hago un paréntesis para informar que, recientemente, el gobierno hispano le ha concedido la nacionalidad a los sefarditas.

Ciudades como Cádiz (Gades), acueductos como el de Segovia, no andaluz, monumentos tales como la Alhambra, de Granada; la Mezquita, de Córdoba y el puente romano; la Giralda sevillana, las Alcazabas de Almería y de Málaga son algunos testimonios de aquellas viejas civilizaciones. ¿Vandalucía? ¿Al-Andalus? Son nombres dados por los vándalos y los árabes a la región sureña que para Federico García Lorca no sólo era el ombligo del mundo occidental, sino que España y hasta todo lo hispánico resultaban una extensión de Andalucía. Dio dos emperadores a Roma: Adriano y Trajano; un filósofo tan profundo y austero como Séneca; una Córdoba que durante el período musulmán fue la más culta y poblada de Europa; cuna de Góngora; donde Ziryab, de origen iraquí, en el siglo IX, promovió una revolución musical y Averroes, el pensador más importante de la Europa no cristiana influyó hasta los tiempos modernos.

Cómo no recordar a sus grandes poetas. Ahí están los Machados, Bécquer, Alberti, Guillén, Rueda, Villaespesa, Lorca, Jiménez, Aleixandre y tantos otros. Y en cuanto a pintores basten Murillo, Velázquez y Picasso. En música, Manuel de Falla y Paco de Lucía, recientemente fallecido.

Andalucía: donde surgió el flamenco, declarado por la Unesco “patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”, la de Antonio Banderas, Bisbal y el maestro Padilla, que puso música a filmes, segunda Meca del cine durante un largo período en Almería. Hoy es un centro vital de turismo internacional, con ferias y fiestas religiosas de fama mundial, modernos aeropuertos y trenes de alta velocidad, paisajes, monumentos y gastronomía singulares, con las costas en las que residen miles de extranjeros. Un pueblo cordial y abierto que acoge al visitante con la vieja hospitalidad arabigoandaluza.-

RAICES

Lika-Oliva Corado / Estados Unidos

Siempre quise pintar la serie Raíces, que trata sobre Guatemala, pero mi tierra me ha dolido tanto que imagino que mi mente evadió durante tantos años colorear la nostalgia y la memoria. Cosa que no sucedió con mi escritura, porque con la escritura pude gritar.

Dale tiempo al tiempo, pensé. Y por fin, un día sin yo proponérmelo, (porque si me lo hubiera propuesto seguramente lo hubiera destruido porque habría sido impuesto) salió. Y nació desde el fondo de mi alma que es el mercado, mi Alma Mater. Y qué mejor día para conmemorar y enaltecer a la mujer campesina, obrera y vendedora de mercado que hoy 8 de marzo. Porque además, las mulas siempre tiramos pa’l monte.

Y uno de mis más grandes anhelos es, que las niñas-mujeres que trabajan en maquilas, limpiando casas, en el jornal, a quienes se les impuso la maternidad, que un día el arte llegue a sus vidas y brinde un rayito de sol a sus almas, tal como ha sucedido conmigo. Ese pequeño momento de felicidad les dirá que valen, valen mucho por la simple razón de atreverse a ser y eso es suficiente.

LA PAZ UNA QUIMERA ECONÓMICA

Elspeth Gormley / España

La paz es un ideal que ha guiado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, alcanzar una paz duradera y universal sigue siendo un objetivo elusivo. Las razones son muchas y variadas, pero uno de los factores más predominantes es el económico.

La guerra, a pesar de su costo humano y moral, genera beneficios económicos para ciertos sectores. La venta de armas es un negocio multimillonario que involucra a países de todo el mundo. Las industrias de defensa y los contratistas militares prosperan en tiempos de conflicto, y sus beneficios económicos crean un incentivo perverso para perpetuar la guerra. La paz, en cambio, no genera esos mismos beneficios económicos. No hay una «industria de la paz» que pueda competir con la maquinaria económica de la guerra.

Además, la guerra a menudo se justifica como un medio para obtener recursos naturales, controlar territorios estratégicos o ejercer influencia política. Estos intereses económicos y geopolíticos prevalecen sobre los esfuerzos por la paz. Los líderes y gobiernos que se benefician de la guerra tienen poco incentivo para buscar soluciones pacíficas y resolver conflictos de manera diplomática.

La paz requiere inversión en educación, desarrollo sostenible, y fortalecimiento de instituciones democráticas. Estos son proyectos a largo plazo que no ofrecen los retornos inmediatos que la guerra puede proporcionar. Sin embargo, la paz tiene un valor incalculable en términos de bienestar humano, desarrollo social y estabilidad global.

Para lograr una paz duradera, es necesario cambiar nuestra perspectiva y reconocer que el verdadero progreso económico no se mide solo en términos de ganancias monetarias, sino en la calidad de vida y el bienestar de todas las personas. Necesitamos construir una economía de paz que valore la cooperación, la justicia y el desarrollo sostenible por encima de los intereses económicos inmediatos.

La paz no es solo un sueño utópico, sino una necesidad urgente y alcanzable si estamos dispuestos a cambiar nuestras prioridades y trabajar juntos hacia un futuro más justo y pacífico.

Como escritores, tenemos la obligación moral de promover la paz a través de nuestras letras que viajan a todos los países del mundo. Nuestros relatos, poemas y ensayos tienen el poder de inspirar, educar y despertar conciencias. En un mundo donde los conflictos y la violencia prevalecen, nuestras palabras pueden convertirse en faros de esperanza y entendimiento.

Es nuestra responsabilidad utilizar el don de la escritura para sembrar semillas de paz en el corazón de nuestros lectores. A través de nuestras historias, podemos mostrar la belleza de la diversidad, la importancia del diálogo y el valor de la empatía. Cada letra, cada palabra, cada frase tiene el potencial de construir puentes entre culturas y derribar muros de odio e incomprensión.

Ojalá podamos concienciar a nuestros lectores para que luchen por la paz, no solo como un concepto abstracto, sino como una realidad tangible que todos podemos construir juntos. Que nuestras letras viajen lejos y encuentren eco en las mentes y corazones de quienes buscan un mundo mejor.

LA CONFIANZA

Ángel Medina / España

Cogito, ergo sum, esta es la cuestión. Pensar o no pensar, equivaldría aquí la célebre frase cartesiana. Porque, muchas veces nos enredamos con el pensamiento… a base de no pensar. ¿Pensar, el qué? Sencillamente esto: que todo discurre en el sujeto y por tanto lo que sucede es cómo me posiciono ante el objeto.

Quiero decir: las cosas son lo que son, pero yo me entenderé con ella desde mi percepción. Esto es, la traducción que del objeto haga inteligentemente. Pero, es obvio que para este menester se impone pensar. Parodiando a Shakespeare podríamos recitar: “Pensar o no pensar, esa es la cuestión”. Y a base de dejarnos manipular por los medios de comunicación, que todo nos lo dan hecho, el no-pensar va paso de convertirse en un deporte nacional. (Si no, díganme ese maligno proyecto de abandonar el entendimiento del aprendizaje para delegar el conocimiento en la Wikipedia de turno)

Desde la perspectiva de que todo ha de ser pensado y razonado, y dependiendo de cómo me lo haga entender, está claro que pueden darse muy diversas interpretaciones. Todo lo cual suscita la duda, pues el mecanismo de acción del pensamiento es la duda sistemática de todo. ¿Cómo puedo estar seguro de algo que es ajeno a mí, si de lo que se trata es de que aquello que es pura objetividad (la cosa) he de darle forma dentro de la testa, o sea, subjetivarla? Si no, piénsese, por ejemplo― estamos hablando de la indecisión; no nos perdamos― en la relación afectiva. ¿Cómo alcanzar la convicción, y menos aún la certeza, de que nos guardan fidelidad? No. No es posible. Acabaríamos neuróticos bañados en la duda continua. Sin confianza no se puede vivir. Dígasele, si no a los trapecistas de un circo, que han de saltar al vacío sin más sostén que las manos de su compañero. ¿No habrán de confiarse? De nada podemos estar seguros al cien por cien. Y no nos calentemos la chola dándole vueltas, que es sencillo de entender. Todo se constituye en duda, porque tenemos que arriesgar la respuesta― por supuesto después de sopesarla― Ante uno se abren varios caminos: desentendernos, dudar, negar o afirmar. Confianza se llama la respuesta. Riesgo, si se prefiere. Pero ante la duda― en el fondo todo lo es como venimos diciendo― no cabe otra cosa. La vida y el hombre son así.

Llegado aquí― no olvidemos que estamos racionalizando el raciocinio― podríamos argüir lo siguiente: que no puedo estar seguro de nada, aunque le conceda mi voluntad y procure en principio admitir esa cosa objeto de mi pensamiento ¿Por qué? Sencillamente, porque siempre tendré una duda razonable al tratar de responderme sobre algo ajeno a mí mismo.

Correcto. Hemos llegado a entender la diferencia entre la “cosa” objetivable y el sujeto que la piensa. ¿Y por qué no invertir el orden para hacerlo más asequible o al menos práctico? Veamos, ¿no sería mejor tratar de ver si me entiendo mejor o peor a mí mismo, con o sin esa cosa?

¿Qué “cosa” poner aquí para mejor comprensión? Se me ocurre una: la «Cosa». La causa primera y última de todo, incluido yo mismo. El Misterio que ha de ser sustento de todo, si queremos sostener que todo efecto ha de tener causa.

Traigamos aquí la otra no menos frase de Pascal: Credo, ergo sum. Porque creo, existo. Me sé.

Hagámonos la pregunta: ¿qué puede un hombre saber de Dios, sino lo inexplicable, de igual manera que la gota en el mar, aun siendo mar, al sentirse rodeada del agua por todas partes no puede abarcar la inmensidad? La relación sólo cabe en la confianza. En ella misma es inabarcable, pero he de darme una explicación razonable para mi inteligencia. ¿Cuál ha de ser el camino, entonces?

Sencillamente el contrario al iniciado. Lo antes dicho. No puedo relacionarme con la Cosa de tú a tú, pero sí es posible entender cómo puedo comprender mi existencia mejor― ya estoy buscándome a mí directamente― con o sin esa cosa.

Descendiendo al plano coloquial. Puedo decir: “no existe”, pues me resulta imposible, y más, demostrarlo. Siempre se me escapa. Pero, también puedo decir:” sí existe”, si bien no podré acreditar ninguna de las dos conclusiones. ¿Sin embargo― desenredando el pensamiento, aunque reflexionando―, cómo afirmarme? O, mejor aún, dicho en Román paladino: ¿cómo puedo explicarme yo a mí mismo?

Lo primero que sé es que lo que no es no puede darse existencia a sí mismo. Y, no obstante, yo existo. Luego, a poco que lo piense habré de haber recibido esa existencia desde fuera. Y como la “nada” nada me dice, habré de situar ahí mi primer acto de confianza razonable.

Lo segundo, es lo desconcertante de la vida. Haber sido arrojado a ella para tener que padecer y finalmente morir. Si se me ha dado la existencia, sería una crueldad que todo viniese a concluir en la nada. Venir de la nada para ir a parar a la nada, ¿qué sentido conceder a ese planteamiento? A lo cual podría responderme. Puro azar. A lo que habría de seguir otra interpelación: ¿Y qué prueba la casualidad? ¡Nada! Entonces, la criatura, es decir, yo, sería un absurdo. Un caos. Pero también `puedo responderme. ¡No! El azar no existe. Lo que existe es la causalidad. (de lo contrario habría de sostenerse algo insostenible: que existen efectos sin causas, al menos sin una causa primera). Ha de haber una causa primera y última que respondan a la interpelación que me hago no ya sobre esa “Cosa”, sino de mí mismo. Viene a cuento recordar el grito de Michelet, del cual se hace eco nuestro inmortal Unamuno, cuando a la hora postrera grita aquello de ¡Mi “yo”, que me lo arrebatan!”. Y es que ahí reside la esencia del hombre: en su ansia de vivir, sabedor de que no puede prolongarse. No tiene capacidad para demostrar ni su origen ni su destino, pero siente ese deseo como parte vital de él mismo. Esencia del ser. Y estas razones fuerzan más al “sí” que al “no”, a pesar de no poder demostrarse la racionalidad ni irracionalidad del deseo de perpetuarse. Ahí habrá de situarse el segundo acto de la confianza.

Razones válidas para inclinarnos hacia la confianza radical. Algo que, a pesar de las aparentes contradicciones de la vida nos hagan caer en la cuenta, que más allá de la incertidumbre lo que se ventila es mi propio ser. Entender mejor de mí o no. Eso dependerá de dónde se ponga esa confianza, que ni es racional ni irracional, pero sí razonable.

¿SON DEL CARTEL DE JALISCO O NO?

Carmen Morán Breña/ México

Los expertos están divididos sobre la autoría de un video de encapuchados negando reclutamientos forzados en Teuchitlán

Un grupo de encapuchados que se identifica con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha grabado un video para dar su opinión sobre lo ocurrido en el rancho Izaguirre, el supuesto recinto de reclutamiento y exterminio de Teuchitlán (Jalisco) denunciado por un colectivo de buscadoras de desaparecidos, el último gran escándalo que ha espantado a la población por la capacidad del crimen organizado para sumar fuerza social a sus filas y recrearse en la violencia. El video en cuestión divide a los expertos sobre la veracidad del mismo. Mientras algunos opinan sin dudas que se trata de miembros del cartel, uno de los más poderosos de México, otros no creen en su autenticidad y cada quien aporta buenos argumentos a su tesis. También aquellos que no saben a qué carta quedarse. En la complejidad del narco y la política mexicanos, unos encapuchados pueden ser cualquier cosa, alegan.

Armados hasta los dientes con poderosas metralletas como las que usa el Ejército, el grupo se sitúa a cielo abierto tras un portavoz que lee un papel. El discurso es tan delirante que por momentos semeja un monólogo cómico en el que el mundo se ha dado la vuelta: el crimen es bueno, pacificador, comprensible con el dolor, respetuoso con las fuerzas del orden y crítico con las madres buscadoras, los medios de comunicación, en fin, un chiste completo y no de buen gusto.

Experto en asuntos de Seguridad, Bernardo León no da crédito a la grabación, que le parece “megaburocrática, con expresiones como ‘en tiempo y forma”, ridículas, a su modo de ver, para un mensaje como ese. También echa en falta el clásico cartel con la marca del cartel jalisciense, que ha acompañado otros videos como este. Pero sabe, como todos, que sin pruebas suficientes, comprobables, solo se mueve en el terreno de la especulación. En el lado del escepticismo se mueve también Carlos Pérez Ricart, “por la lejanía de las imágenes en la cámara, por el lenguaje que usan y hasta por el acento de quien lee”. No, dice, no se lo cree. Opina que no hay que prestar atención a un producto como ese, que hasta ha conseguido enojarlo, por la esquizofrenia del mensaje y el cinismo absoluto. “Es completamente irreal, ridículo e insustancial”.

Si no son ellos, ¿Quiénes pueden tener interés en grabar algo así? Pérez Ricart asegura que hay múltiples actores, desde alguien con buen manejo de la Inteligencia Artificial, gentes de los gobiernos federal o estatal o cualquier otro grupo criminal. Lo cierto es que el encapuchado portavoz niega que las ropas, zapatos y restos humanos encontrados en el rancho Izaguirre sean pruebas de un campo de exterminio del cartel y carga contra quienes defienden esa versión en contra de las autoridades policiales de Jalisco, que dejaron el caso en suspenso cuando entraron allí en septiembre de 2024. El que lee el papel hasta se pregunta con qué autoridad entraron allí las madres buscadoras, como si un cartel criminal fuera el mayor garante del Estado de Derecho. No entienden, sigue el mensaje, qué buscan ni por qué quieren perjudicar al CJNG y amenazan con romper la paz que ellos mismos dicen haber llevado a Jalisco, un Estado con el mayor número de desapariciones. Ellos no reclutan forzadamente ni secuestran, sostienen, ni son secuestrados, solo comparten los mismos ideales de su líder.

Este es el discurso que decanta a otros expertos por la veracidad del video. “Coinciden con la narrativa de Nemesio Oseguera [líder del CJNG], las armas que llevan son de los lotes que poseen: para mí es totalmente verídico”, dice David Saucedo, y asegura que tiene fuentes oficiales que se lo han confirmado. Para Eduardo Guerrero, otro de los grandes expertos en Seguridad de México, tampoco hay duda, son ellos: “El video es una buena producción y se le ve muy ensayado, las armas son impresionantes, un alarde que deja un mensaje claro a las autoridades federales y estatales”. También contra las madres buscadoras, a las que deja “en peligro grave al menos en los próximos meses”, sostiene Guerrero, de Lantia Consultores. Dice también que el hallazgo en el rancho de Teuchitlán parece un error de una de las múltiples células que tiene el cartel y que, con probabilidad, habrá represiones por ello. “Lo que vienen a decir es que no fue una orden ni error de la cúpula, sino de alguna de las células, de la que toman distancia”.

Todos los consultados sostienen que el mensaje va dirigido también a su base social. Que este cartel, como otros, se dedica a repartir juguetes, despensas de comida y en ocasiones a impartir cierta justicia en los territorios. Por donde pasan pueden sembrar el terror, sobre todo cuando se pelean con otros carteles, pero también han pacificado algunas zonas. Por eso, la aparición pública de una suerte de campo de exterminio “pega a su marca nacional, les desprestigia”, afirma Guerrero. Porque, dice, los reclutamientos no siempre son forzados, a veces los jóvenes reciben una paga de 1.000 o 1.500 dólares por su trabajo, más de lo que consiguen en su vida común. “Es forzado solo cuando tienen escasez de personal, quizá en Jalisco ahora no lo consigan, pero lo lograrán en otros Estados al sur”, sostiene Guerrero, quien define el funcionamiento del cartel como una empresa poderosa, extendida y multifacética.

“El cartel puede no tener credibilidad, pero algunos jóvenes encuentran en sus filas un modo de vida”, dice Saucedo. El rancho de los horrores que ha espant ado a los mexxicanos, por un cierto parecido con un campo de exterminio nazi, perturba la imagen que el crimen cultiva en ciertos pueblos, de benefactores de los pobres. Así lo dice Saucedo: “El rancho rompe con el discurso de que ofrece una forma de vida, por eso se quieren desvincular de ese lugar. Sienten que los reportajes afectan a su imagen ante esa población que quieren reclutar y entre la que reparten juguetes, ropa, medicina…”. La doble cara del narco. De ahí que Guerrero sostenga que habrá un castigo para la célula que ha cometido ese error. “Les supone un costo reputacional” y les afecta el clamor social que se ha levantado pidiendo consecuencias para un crimen tan terrible.

La base social es también el argumento que, según Bernardo León, justifica un video como este. Es, dice, lo que están defendiendo. “Claro que tienen base social. Teuchitlán no está en un lugar escondido, ¿acaso nadie se dio cuenta de lo que allí ocurría?”, y repasa de nuevo el catálogo de regalos con que los miembros del crimen obsequian a ciertas poblaciones, algo que sale en los medios de comunicación a menudo.

Javier Garza, analista también de estas cuestiones de seguridad, quiere mantenerse muy distante con este video. No confía en encapuchados “porque no hay manera de verificar nada”. “Pueden decir que son del cartel Jalisco Nueva Generación y echar la culpa a otro cartel de lo de Teuchitlán. Detrás de un pasamontañas puedes decir lo que sea”, afirma. Fijándose en el mensaje, en todo caso, Garza dice que es coherente con un grupo criminal al que se le acusa de campos de exterminio en Teuchitlán, razón por la que arremeten contra las madres buscadoras que lo sacaron a la luz. La diferencia, explica, es que cuando los colectivos dicen que han desaparecido a personas lo dicen con su cara, sin anonimato. “Sabemos quiénes son y qué trabajo realizan”. Sin embargo, añade: “¿Por qué aceptar el mensaje de un grupo criminal que lleva el anonimato al extremo?”.

¿Este hallazgo podría convertirse en el nuevo Caso Ayotzinapa? Es difícil saberlo, porque está sucediendo en este momento, pero provocan que la sociedad se revele y exija el fin de situaciones dramáticas que ponen en riesgo los derechos y la seguridad de los mexicanos.

Y ESO ES TODO

Rosa Montero / España

Lo que de verdad nos desconsuela es darnos cuenta de que es la vida en sí, la vida de todos, lo que es tan poca cosa.

Acaba de morir, a los 93 años, Carmen Carlavilla, una mujer modesta y luminosa. Una pequeña vida que se apaga. Estuvo viniendo a limpiar mi casa durante décadas y terminamos desarrollando una relación muy familiar. Aprendí primero a admirarla y después a quererla. Venía de una España paupérrima y profunda; de todos los hermanos, Carmen había sido la designada, como antes se hacía con mujeres como ella, para quedarse a cuidar a los padres ancianos Cuando fallecieron, ella estaba cerca de los 50 años, era casi analfabeta y no había tenido nunca novio. Al llegar a mi casa se puso a estudiar y se sacó el graduado escolar. En lo del novio, en cambio, no hubo novedades. Supongo que nunca conoció varón, pero eso era algo que no parecía preocuparle lo más mínimo y que desde luego no la convertía en una pacata. Era una mujer plenamente viva. Bajita, cuadrada, recia, con un precioso pelazo negro que llevaba siempre corto, ojos chispeantes y abundante sonrisa. Tenía un sentido estético innato, una vena artística que se le manifestaba en las bonitas labores que cosía y bordaba, pero también en la elegancia natural con la que se vestía, en lo bien que combinaba los colores, en un don formidable para crear magníficos ramos con cualquier ramita que recogía del campo. Y era, sobre todo, una buenísima persona, generosa y humilde. De hecho, murió por no molestar, como conté en un artículos hace unas semanas. Por no molestar a las enfermeras, se levantó sola de su cama de hospital y se cayó.

Y esto es todo. Son 93 años que se pueden resumir en un párrafo. En el breve texto que acabáis de leer. Se diría que estas existencias en apariencia tan menudas nos dejan un mayor desconsuelo, como si se deshicieran como un azucarillo mojado entre los dedos. Tan poca cosa fue su vida, nos decimos. Pero en realidad esta reflexión es un error. En primer lugar, porque lo que de verdad nos desconsuela es darnos cuenta de que es la vida en sí, la vida de todos, lo que es tan poca cosa. Intentamos huir de ese vacío existencial haciendo 10.000 planes, intentamos escapar con el “afán”, como decía genialmente Luis Landero en su novela Juegos de la edad tardía, es decir, con el deseo, el sueño, el anhelo de cumplir grandes logros, pero, ¿sabéis qué?, la democrática muerte siempre nos iguala. Para comprobarlo no hay como entrar en un cementerio y pasearse por las zonas antiguas; ver los grandes mausoleos del siglo XIX con toda esa estridencia de mármoles y ángeles, y leer esos nombres que hoy nadie conoce ni recuerda, tipos que se creyeron el colmo del poder y del triunfo, rutilantes prohombres de la patria que, por añadidura, quizá fueron en su momento unos tipejos, machistas, tiranos, explotadores, esclavistas. Bien olvidados están, bien segada su memoria por la guadaña niveladora de la Parca. Ninguno de ellos fue ni un ápice más importante que Carmen Carlavilla. O que mi madre. O tu padre. Que todos esos individuos que vivieron dentro de la oscuridad social y que aparentemente no fueron nadie, nada, tan sólo unas personas buenas y cabales.

Como cada año, las pasadas Navidades, las televisiones emitieron por enésima vez la película ¡Qué bello es vivir! dirigida en 1947 por Frank Capra. Dudo que haya alguien en el mundo que no la conozca, pero recordaré que el protagonista, James Stewart, sufre una serie de reveses profesionales y anímicos y decide tirarse desde un puente el Día de Navidad porque se siente un fracasado, un inútil, un ser irrelevante. Entonces llega un ángel que le muestra lo triste que sería el mundo si él no hubiera existido, y Stewart recupera el amor por la vida. Esta trama, que así resumida parece de un azucarado repugnante, resulta en realidad preciosa de ver, no sólo por el talento de Capra, sino porque en la idea hay algo profundamente verdadero. Cuanto mayor soy más claro tengo que los humanos formamos un todo; que, pese a la violencia y los enfrentamientos, zumba por debajo el atronador murmullo de la especie. Que somos un cardúmen que se mueve al unísono a través de los siglos, y que son las buenas gentes quienes nos enhebran y sostienen. En 2023 (aún no hay cifras del 2024) murieron en España 435.124 personas. Me pregunto cuántas de ellas tuvieron una pequeña, modesta y luminosa vida semejante a la de Carmen. Son los únicos ángeles en los que creo.

CRÓNICAS Y ENSAYOS – MARZO

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Cronicas

CRÓNICAS Y ENSAYOS : «Fragmentos de la realidad narrados con pasión y autenticidad.»

EL MATRIMONIO INFANTIL

Elspeth Gormley / España

El matrimonio infantil es una herida abierta en nuestra humanidad, una práctica que sigue arrebatando la infancia y los derechos fundamentales de millones de niñas en todo el mundo. En países como Níger, Chad, República Centroafricana, Malaui, Sudán del Sur, Bangladesh, India y Yemen, esta realidad persiste, a menudo amparada por lagunas legales, tradiciones culturales o excepciones que permiten matrimonios con el consentimiento de los padres o la autorización de un juez.

En estos lugares, las niñas son forzadas a casarse a edades alarmantemente tempranas, perpetuando ciclos de pobreza, desigualdad y abuso. Muchas abandonan la escuela, perdiendo la oportunidad de construir un futuro mejor. Otras enfrentan embarazos precoces que ponen en riesgo sus vidas y las de sus bebés. Es una violación flagrante de sus derechos, una cadena que las ata a un destino impuesto, sin posibilidad de elección.

Recuerdo una escena que me marcó profundamente: en el Mercado de los Pájaros en Kabul, vi cómo niñas eran vendidas por cantidades irrisorias, tratadas como mercancía. Una imagen que no puedo borrar, un recordatorio de cómo la humanidad puede fallar a sus más vulnerables.

Historias como la de Najat, una niña romaní de Serbia, son desgarradoras. Vendida a los 11 años por un pollo, un paquete de cervezas y 100€, su infancia fue canjeada por un beneficio económico efímero. Ahora, con 18 años, Najat reflexiona sobre el daño irreparable que sufrió: “A ninguna de mis hermanas les fue mejor. Una dio a luz a los 13 años, y otra terminó en el hospital la noche de bodas, destrozada por un hombre que le quintuplicaba la edad”.

Cada año, más de 12 millones de niñas son forzadas a casarse, muchas veces con hombres mucho mayores. Pero no todo está perdido. La esperanza reside en las iniciativas internacionales que luchan por erradicar esta práctica. Organizaciones y comunidades trabajan incansablemente para educar, concienciar y presionar a los gobiernos para establecer leyes más estrictas. Sin embargo, no basta con prohibir; es necesario empoderar a las niñas y transformar las sociedades que perpetúan esta realidad.

Hablar de este tema con empatía y respeto es fundamental para movilizar a más personas hacia el cambio. Cada niña merece algo más que sobrevivir: merece vivir plenamente, decidir su destino y construir su futuro. Erradicar el matrimonio infantil no es solo un desafío, es nuestra responsabilidad colectiva como humanidad.

Los escritores y poetas tenemos un arma poderosa: la palabra. Con ella, podemos cruzar fronteras, tocar almas y dar voz a quienes han sido silenciadas. Escribamos con valentía, con el corazón en la mano, y hagamos que cada palabra sea un faro de esperanza y justicia. Porque con nuestras letras podemos cambiar realidades y devolverles la dignidad a quienes más lo necesitan.

PARALELISMO CON EL PRESENTE DEL LIBRO DE LUIS ZOCO

“EL MAPA DE UN MUNDO NUEVO”

Luz Martin Peña / Costa Rica

El libro de Luis Zueco nos muestra una época donde la cartografía transformó radicalmente la percepción del mundo. Los mapas no solo facilitaron la exploración geográfica, sino que también impulsaron el comercio, el intercambio cultural y la expansión del conocimiento. En el presente, vivimos algo muy similar con los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, el Big Data y la interconexión global.

Al igual que en la época de los grandes cartógrafos, hoy enfrentamos un mundo lleno de incertidumbre y posibilidades ilimitadas. Antes, los mapas simbolizaban el acceso al poder y la comprensión del entorno; hoy, los datos y las tecnologías emergentes ocupan ese lugar. Ambos períodos comparten la característica de la transformación: redefinen cómo interactuamos con nuestro entorno y entre nosotros.

Otro paralelismo interesante es cómo estos avances, tanto entonces como ahora, generan tensiones. En el pasado, los descubrimientos desataron conflictos por la apropiación de recursos y territorios. En la actualidad, enfrentamos debates éticos y políticos sobre el uso de tecnologías, el acceso a la información y los límites de la privacidad.

Finalmente, ambos momentos históricos también son testigos de la necesidad de valentía, imaginación y resiliencia para abrazar el cambio. Así como los cartógrafos del pasado desafiaron lo desconocido, nosotros, como sociedad, debemos adaptarnos y navegar por los nuevos «mapas» que la tecnología está creando.

EL LEGENDARIO JOSÉ GREGORIO

Gustavo Páez Escobar / Colombia

En el libro de la editorial Planeta que lleva por título José Gregorio Hernández: médico y santo (1987), Antonio Cacua Prada cuenta el suceso milagroso que le ocurrió, en abril de 1971, cuando estuvo en grave riesgo de morir ahogado en el mar, y lo salvó el entonces beato venezolano José Gregorio. Nuestro compatriota ocupaba la curul de senador de la República, y el presidente Pastrana Borrero lo designó delegado ante la asamblea general de la OEA que tuvo lugar en Costa Rica.

Acompañado con varios de los asistentes al acto, el senador se dirigió, un día de descanso, a gozar de las delicias del mar en Punta Arenas. De repente, irrumpió una tromba submarina que disgregó al grupo y le produjo terror. Las olas caían como cataratas sobre ellos. Arrastrado por la furia del mar, Cacua Prada intentaba nadar hacia la playa, y cada vez se alejaba más. Extenuado por completo, pensó –si acaso le quedaban fuerzas para pensar– que la muerte era inminente.

No logró rezar oración alguna, porque la mente se le había obnubilado, y ni siquiera le surgió el elemental padrenuestro que aprendemos de niños. Ya el mundo no existía para él. Sin embargo, al fulgurar en su alma una luz inesperada, se acordó del beato José Gregorio, tan de moda en la época y sobre quien se pregonaban milagros asombrosos.

Movido por el connatural instinto de salvación que no muere ni en la hora suprema, invocó al médico milagroso con esta exclamación que le brotó desde lo más profundo de su ser: “¡Sálvame!”. Y lo salvó.

Oigamos sus propias palabras: “Sentí que una ola me llevaba dulcemente, empujándome, y en minutos y en línea recta me depositó en la playa. Había resucitado, gracias al doctor José Gregorio Hernández. Se había hecho lo que yo llamé milagro”. Lo mismo sucedió con otros compañeros suyos que sufrieron la misma emergencia. En señal de gratitud, Cacua Prada –reconocido historiador, académico, periodista, diplomático, parlamentario– ofreció escribir el libro atrás mencionado acerca del venezolano portentoso que acaba de ser proclamado santo por el Papa Francisco.

No queda difícil pensar que José Gregorio Hernández Cisneros (1864-1919) ha sido, con base en sus prodigios científicos y paranormales, el personaje más popular de Venezuela durante el último siglo. Estudió medicina en su país, adelantó estudios de posgrado en París y Berlín y desempeñó su profesión con alto espíritu humanitario. Bajo la evidencia de sus acciones filantrópicas, se ganó el título de “médico de los pobres”. Son incontables los casos de sanación que se le atribuyen, no solo en su tierra, sino en otras naciones del continente.

Es autor de trece ensayos científicos. Fundó la cátedra de Bacteriología, calificada como la primera en América. Fue el pionero de la docencia científica de su país. Hablaba seis idiomas, y era persona culta por excelencia. En suma, un ser superior que ojalá sirviera de guía para quienes, desviados del sano manejo del poder, arrastran hoy al pueblo por los abismos de la opresión, la corrupción y el desprecio de la dignidad humana. Al respecto, José Gregorio escribió estas palabras lapidarias: “El bien solo puede venir de la verdad, nunca del error. El error es el veneno de la inteligencia”.

ANÁLISIS DE LA NOVELA EL FARMER DE ANDRÉS RIVERA

Carlos F. Pérez de Villarreal / Argentina

En estos últimos años, un logro editorial ganó al público argentino interesado en la lectura, la llamada Novela Histórica. Próceres, personajes históricos de nuestro quehacer nacional del siglo XIX y XX, pasaron a ser protagonistas de una nueva forma de escritura. Se desmitificaron creencias y se comenzó a descubrir al humano dentro de esa inmortalidad. ¿Es esto bueno o malo? Depende del punto de vista con que se lo tome. Descubrir que nuestros «hombres y mujeres de la Patria» fueron seres con virtudes y defectos obliga a repensar sus actos. Humanizarlos puede llegar a permitirnos descubrir sus verdaderas personalidades. Sus aciertos, sus equivocaciones, sus alegrías, sus temores.

Pasemos entonces al análisis de la novela de Andrés Rivera[i], y consideremos El Farmer[ii]. Nótese la dicotomía de emplear el artículo “el” en castellano y la palabra granjero (farmer en inglés). Es el día 27 de diciembre de 1871, a veinte años de su partida del país, a treinta y dos años de la gesta de Los Libres del Sur, y a seis años de su muerte, que acaecerá el 14 de marzo de 1877; Juan Manuel de Rosas se encuentra solo, exilado en Inglaterra, más precisamente en Swanthling, cerca de Southampton. El hombre que manejó los destinos de un país durante veinte años, se ha convertido en un farmer, un granjero.

La novela puede ser interpretada como si ese día fuera todos los días, siempre iguales; como si Rosas, existiera por fuera del tiempo. Ya no ostenta autoridad, e incluso no tiene dinero. Los que otrora fueron sus amigos e incondicionales, hoy lo han abandonado, lo han olvidado. No fuma, no toma, no sale de su casa y se conforma con tomar mate junto a un brasero y comer carne asada, con la sola compañía de una perra en celo. Piensa, piensa mucho, en sus amigos y enemigos, en la muerte y se rebela contra los que lo desacreditan. Añora el tiempo en el que una voz suya era cumplida a rajatabla, pero ahora, en este presente, está muy lejos de su patria y en su corazón cada vez hace más frío.

El Farmer, editada por primera vez en 1996, por la editorial Alfaguara[iii], es una de las novelas más simbólicas de la narrativa de Andrés Rivera. Escrita con un manejo excelente de la prosa y el lenguaje, nos muestra en toda su medida un estilo formidable, maravilloso e insuperable. Ratifica el diálogo que entabla Rivera con ese pasado argentino. Es esa franca unión entre la literatura de ficción y la historia de este protagonista, que hemos leído en nuestros libros y que figura en nuestro imaginación

Al escribir en primera persona, la vida de Rosas es narrada por él mismo. Hace referencia a cuestiones con otros personajes, ya que expresa lo que escribió Sarmiento, relata lo que dijo Mitre y toma en cuenta lo que escribió Lord Palmerston sobre Shakespeare. Pero, al mismo tiempo, existe una diferencia destacable, porque de repente un narrador omnisciente aclara el bando publicado: «Consigna del general Rosas a la población. Lo que no se ve está fuera de la ley». Esta referencia en sí literaria, explicitada en tercera persona, se transforma en referencia histórica. A su vez, otra particularidad obstaculiza la primera persona en ese perpetuo acordarse en forma autobiográfica de los hechos acontecidos, surgen grupos, tonadas, que prácticamente dividen la novela en capítulos. Más allá de esta separación, los versos tienen la particularidad de ser formulados por una segunda persona, haciendo más visible la polémica. Es allí donde notamos que el apresuramiento en escribir el presente, este se impone a la nostalgia del pasado. Existe una frase que parece manifestar una aseveración: «Miro a Rosas». Aquí la primera persona se divide y lleva a la escritura a su máximo nivel. El mismo Rosas es objeto de la mirada, pero no deja de ser sujeto. Ese personaje que mira y observa a lo largo de todo el relato es el mismo Rosas.

La novela junta los opuestos y al mismo tiempo hace hincapié en la amistad de Rosas con los hacendados de toda nacionalidad: argentinos, galeses, escoceses e irlandeses, y demás está decirlo, con los comerciantes ingleses, donde puede leerse una discusión con el revisionismo histórico. Encontramos una ligera aspiración, a veces manifiesta, por conectar constantemente el pasado y el presente. Habría que tomar en su verdadero contexto, en la época en la que se desarrollaron los hechos, esa ferocidad que tomaron los gobernantes y caudillos, dejando tras de sí muertes, persecuciones y exilios. Lo que pasó durante el siglo XIX se refleja en los acontecimientos del siglo venidero, el XX.

En ese discurso, en esa peculiaridad discursiva, el autor hace un uso muy particular del silencio. Siendo una novela, debería contar más cosas, pero es más lo que se calla que lo que se cuenta, máxime teniendo en cuanta que la prosa es fuerte, dura, seca, consolidada por frases cortas, incisivas. Pero existe una sobriedad de procedimiento y un laconismo en la narración, que podemos pensar que nos es posible la una sin el otro.

En esta novela, Rosas deja de ser el protagonista de la Historia que marcó a nuestro país, para convertirse en el protagonista de una historia particular, desde un lugar especial. Ha caído, lo han abandonado, es un hombre viejo, ya no es presente, es memoria. Aquí podemos observar que los procesos históricos se encuentran llenos de irregularidades. Aquí no existe la linealidad. Inclusive no es un granjero en la acepción de la palabra, sino un hombre que vive en una granja, acompañado por dos ayudantes.

Existen variadas figuras retóricas, sobresaliendo disgreciones, efectos de compasión y elementos realistas, que describen una novela histórica, cuyo contexto se sitúa a fines del siglo XIX. Su publicación, marcó un jalón, ya que fue muy bien recibida por la crítica.

Podemos establecer que lo que sucede en esa jornada, en ese sólo día, actúa como una metonimia de la vida de Rosas en el destierro. Cuando se cuentan los hábitos domésticos diarios a los que se ve impuesto, como por ejemplo ordeñar, prepararse el almuerzo, dormir la siesta, redactar cartas o calefaccionar el hogar; se entrelazan con la evocación de su pasado, cuando era el hombre poderoso. La novela desarrolla, por otro lado, en la voz ficcional de Rosas, una descontextualización de lo manifestado en la que también incide el texto de Rivera.

Al conocer, en otros medios, la historia personal del protagonista, vemos una historia de crueldad y perversión cuando se narra su niñez. Su padre (León Ortiz de Rosas), castigaba a su madre (Agustina Osornio) azotándola. Ella a su vez castigaba de la misma manera a su hijo. Este castigo físico se refleja más en un goce sexual, que físico. Esta violación desata en Rosas el escarmiento propinado a los hombres que no opinaban lo mismo que él, sus adversarios políticos.

Como conclusión, diremos que Rivera produjo una Novela histórica, cuya particularidad sea ostentar una cualidad: nos brindó el conocimiento que no teníamos, conocer al Rosas del destierro, al hombre viejo, el que fuera el caudillo más poderoso de nuestro país desde 1820 hasta la batalla de Caseros en 1852. Un hombre solitario que no se puede reconocer en ese “espejo” del tiempo. El autor usa un lenguaje parco, frugal, cuidado deliberadamente, intertextual, similar a la narrativa dura de escritores norteamericanos de los policiales negros, que él admiraba (Hammet o Chandler).

Fragmento

  • “No fumo. No tomo vino ni licor alguno. Ni rapé. No asisto a comidas. No visito a nadie. No recibo visitas…Soy Juan Manuel de Rosas. Soy un campesino viejo, que no ha terminado de encanecer. Y que, sentado junto a un brasero, tiene frío. Y toma mate. Soy, también, un hombre viejo que, sentado junto a un brasero, mira nevar en sus escasas tierras, aquí, en el condado de Swanthling… Nieva en mi corazón.”

Cada mañana, durante años, este narrador, se levantaba temprano, y se ponía a escribir a mano, en cuadernos, con lapicera fuente. Como él decía: «No hubo alternativa para mí. En un momento abrí un cuaderno y empecé a escribir». La novela fue llevada al teatro con una repercusión admirable; fue presentada y sucesivamente llevada a varias salas, exhibida en Buenos Aires. Se debe realizar una aclaración: en la obra escrita la fecha es el 27 de diciembre de 1871, como ya se explicitó, en cambio en la obra teatral, es el 14 de marzo de 1877, último día de la vida de Rosas.

“Que en mi epitafio se lea: Aquí yace Juan Manuel De Rosas, un argentino que nunca dudó”.


[i] Andrés Rivera nació en Buenos Aires en 1928. Hijo de inmigrantes, fue, sucesivamente, obrero textil, periodista y escritor. Recibió el Premio Nacional de Literatura por su novela La revolución es un sueño eterno; en 1993, la Fundación El Libro distinguió La sierva como el mejor libro publicado en 1992, y El verdugo en el umbral obtuvo el Premio Club de los XIII 1995. El Farmer (1996) volvió a colocar a Rivera entre los autores más reconocidos por el público y la crítica. Sus últimas obras, El profundo sur, Tierra de exilio y Hay que matar, no sólo ratificarían las condiciones de Andrés Rivera, sino que lo llevarían a ocupar, nuevamente, la cima de los best sellers. Falleció a los 88 años el 23 de diciembre de 2016.

[ii] El farmer, la novela de Andrés Rivera con adaptación teatral, actuación y dirección de Pompeyo Audivert y Rodrigo de la Serna (a quienes se sumó Andrés Mangone en la codirección), volvió a escena en el Teatro de la Comedia en 2019, antes de la pandemia. Entre divagaciones nostálgicas y algunos salpicones de humor, la obra nos muestra un lado de Rosas que la historia oficial argentina se encargó de tachar. ¿Quién fue realmente Rosas? ¿Qué fue Rosas para la nación Argentina? ¿Por qué tuvo un final así? Este tirano  -como se lo presentaba en los libros de historia, hasta no hace mucho-, que soportó el ataque militar de las dos mayores potencias mundiales, que cruzó cadenas a lo ancho del río Paraná para defender la soberanía nacional y que levantó los impuestos aduaneros para proteger la economía; fue también el fundador de la Mazorca, la primera organización del terror; quien centralizó fuertemente el poder en su persona y que censuró y obligó al exilio a los intelectuales que no estaban de acuerdo con su política. Merece que su vida y su obra sean revisadas y repensadas.

[1] Andrés Rivera. El Farmer. Ediciones Alfaguara, Buenos Aires, 1996. 1ra.edición, 124 págs.

AHOO DARYACI: EL NUEVO SÍMBOLO IRANÍ

Lara Villalón / Estambul

Fue detenida tras pasearse en ropa interior por su universidad en Teherán, rodeada de velos y miradas de reproche. «Desde hace unos meses hay muchos más agentes que vigilan», denuncia a ‘Crónica’ una estudiante del mismo centro que Ahoo Daryaei

Armita, Hashem, Sakineh, Melikah, Ahoo o Roya son algunos de los nombres de una larga lista de mujeres ingresadas este último año en centros psiquiátricos de Irán. Fueron hospitalizadas por orden judicial sin un anterior diagnóstico médico. Todas internadas a la fuerza tras ser detenidas por desafiar la imposición del velo islámico, por dejar al descubierto su pelo en la calle o en redes sociales, por vestir ropas ajustadas o consideradas inmorales. Son actrices, periodistas, juezas, médicos o estudiantes. Muchas denuncian que sus familiares fueron obligados a declarar que tenían desórdenes mentales y ninguna tenía antecedentes de problemas psicológicos.

Un nuevo caso desgarrador ha arrojado luz al incremento de este tipo de represión contra las mujeres. En un vídeo aparecido esta semana en redes sociales, una joven se pasea en ropa interior y con su larga melena suelta por el campus de la Universidad de Azad, en el norte de Teherán. La estudiante camina ante la atenta mirada de otros alumnos, muchos pasmados por el desafío contra las autoridades que ejerce la joven con su cuerpo. En un segundo vídeo que ha sido eliminado de redes sociales, aparece una furgoneta y varios agentes fuerzan a la mujer a subirse. Varios testimonios apuntan que la estudiante —llamada Ahoo Daryaei según medios locales— se desvistió tras ser increpada por agentes de seguridad de la universidad por no cubrirse el cabello con el velo islámico reglamentario.

«Desde hace unos meses hay muchos más agentes de seguridad por la universidad. Vigilan que no haya ningún tipo de protesta y cada vez molestan más a las mujeres por no cubrirse el pelo», explica a este periódico otra estudiante de la misma universidad. Señala que no conoce a la alumna detenida, pero cuenta que tras su protesta aún hay más agentes en la universidad. «Creo que es porque hace tiempo que las mujeres son más valientes, no se tapan. También hay más solidaridad entre compañeros», cuenta. «No creo que Ahoo estuviera loca, creo que estaba harta. Todas estamos hartas», lamenta.

La dirección de la universidad señaló que la joven se encontraba «bajo una presión mental severa y tenía un trastorno mental», por lo que ha sido internada en un centro psiquiátrico. Las autoridades por su parte aclararon que no se ha abierto ningún proceso judicial contra la estudiante y que están tratando el caso «como un asunto social», señaló la portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani. En otro vídeo aparece un hombre con el rostro y voz distorsionados, que asegura ser el marido de la estudiante detenida. El hombre pide que se eliminen las imágenes de su protesta para no deshonrar a los dos hijos que tienen en común.

Se desconoce si Daryaei estaba casada y si el hombre que aparece en el vídeo es realmente un familiar suyo. La noticia de su hospitalización ha sido recibida con gran escepticismo por grupos de derechos y feministas, que ven su ingreso en un centro médico como una tapadera para ocultar la detención y tortura de la joven. Amnistía Internacional ha pedido «que sea liberada de inmediato» y criticó que fuera arrestada «violentamente tras quitarse la ropa en protesta por la aplicación abusiva del velo obligatorio».

La imagen de la estudiante andando con decisión en ropa interior de colores, rodeada por otras alumnas cubiertas de pies a cabeza con ropas negras, se ha convertido en un símbolo de la lucha de las mujeres por sus libertades. Miles de jóvenes privadas de poder manifestarse en la calle, han compartido en sus redes sociales ilustraciones de Daryaei como una heroína contra el régimen. Iraníes en el exilio en ciudades como París o Londres se han desvestido como desafío al régimen.

No tenemos noticias de ella, pero lo que sí sabemos es que el régimen intenta presentar a las mujeres disidentes como locas e histéricas», declaró durante la protesta en París Chirinne Ardakani, abogada y miembro del colectivo Justicia para Irán.

«El traslado de personas que participan en protestas pacíficas a hospitales psiquiátricos no sólo constituye un acto de detención arbitraria, es también una forma de secuestro. Esta práctica es una forma de desacreditar a los activistas etiquetándolos de mentalmente inestables», señala Hadi Ghaemi, director del Centro de Derechos Humanos de Irán (CHRI). En los actos de protesta que se han popularizado gracias a las redes sociales, las autoridades han tachado a las mujeres de mentalmente inestables. Es el caso de tres famosas actrices iraníes consideradas «enfermas mentales» según un juez por publicar fotos suyas en internet sin el velo reglamentario.

MAS CONDENAS : Activistas feministas aseguran que las condenas son muy arbitrarias. Hace un año un tribunal de Teherán condenó a una mujer a pasar un mes limpiando cadáveres en una morgue tras ser sorprendida conduciendo sin el velo. «Están perdiendo la batalla, por eso los castigos cada vez son más severos, más injustificados», describe una abogada que trata casos de detenciones arbitrarias. «Fuera no lo parece pero el movimiento Mujer, Vida y Libertad tuvo un gran impacto en Irán», añade.

En septiembre de 2022 una estudiante llamada Mahsa Jina Amini fue detenida en el metro de Teherán por no llevar el velo reglamentario. Su muerte en custodia policial desató una ola de protestas, con miles de mujeres cortándose el pelo en público, quemando el velo en la calle como desafío contra la imposición del régimen sobre su cuerpo.

El grito feminista se convirtió en manifestaciones masivas. Las autoridades respondieron reprimiendo a la ciudadanía, con más de 500 muertos en acciones policiales y cerca de 20.000 detenidos. Al menos 10 activistas han sido ejecutados y se han aprobado nuevas multas y penas de prisión por no llevar el velo. «Protestas como la de Deryaei muestran que el movimiento sigue vivo, incluso dos años después. Queremos derechos, queremos ser libres», sentencia la abogada.

CUENTOS Y RELATOS – MARZO

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Cuentos

CUENTOS Y RELATOS : «Historias que despiertan la imaginación y acarician el alma»

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EL LEÑADOR Y LA FLOR

Magi Balsells / España

Erase una vez, un mísero leñador, que habitaba en el frondoso bosque, donde tenia su morada en una su antigua cabaña, donde solitario pasaba sus momentos mas tristes.

Caminando por el sendero que le conducía a su labor diaria, con rumbo ya determinado por las muchas veces realizado, sin mirar donde pisaba, de pronto tropezó con una bella flor, y cual fue su sorpresa cuando oyó una dulce voz que en tono lastimero le decía, ten cuidado, no me pises, ya que ello comportaría el fin de mi existencia.

Asombrado por no esperar que una flor pudiera hablar, no sabia ni que hacer ni que decir, pero algo dentro de el le obligó a pedir perdón

Arrodillándose junto a ella, para examinar si algún daño había sufrido,el suave vientecillo del bosque le traía su fragancia y aroma.

Contemplo sus hermosos pétalos, bañados por el roció matutino, lo cual le daba una belleza sin par, que hasta el momento no se había percatado.

—Dime bella flor, que puedo hacer por tí, ya que siento estar en deuda contigo.

—Poco puedes hacer amigo leñador, mi vida es muy efímera, aquí solitaria en este inmenso lugar, sin amigos, sin nadie a quien contentar, se que tu también estas solo y una cosa quisiera pedirte, es que estas horas que señalan el fin de mi hermosura, las disfrutes conmigo. ¡Llévame contigo a tu morada! hazme este favor no quiero fenecer sola, quiero que mi ultimo aroma, sea para ti.

Dicho esto el leñador muy aturdido, cogió a la exuberante flor y volvió a su habitáculo, depositándola en el más bonito jarrón que poseía, y pareció que todo se llenaba de luz con su sola presencia.

Ya no estaremos solos, tendremos la compañía del uno para el otro y yo prometo cuidarte como si de mi vida se tratara, serás mi amor y mi ilusión.

Quizás por el cariño demostrado aquella flor cada día era más hermosa, llenando la vida de aquel hombre que se desvivía por cuidarla.

Los años pasaron muy deprisa, el leñador cada día mas anciano, pocas fuerzas le estaban quedando. También la flor se estaba apagando, se marchitaba como si notara el fin de este cariño por ambos profesado.

Llegó el final para ambos, juntos y en el mismo momento, la flor sobre su pecho, impregnada de las lagrimas, las cuales se habían convertido en gotas de rocío

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HABIA UNA VEZ…

Libia B. Carcioffeti / Argentina

A los diez años, gané un Concurso Nacional de poesía organizado por Radio El Mundo de Buenos Aires, en el que participaban escuelas de todo el país. Cuando se anunció la selección y me eligieron, jamás imaginé por qué la señorita Gertrudis Eggan, mi directora, me llamó a la oficina.

En mi cuaderno llevaba ya dos notas que decían textualmente: “La niña Libia Carciofetti observó mala conducta por conversar en clase. Se ruega a los señores tutores firmar esta nota.” Lo que no decían esas palabras era que, como consecuencia, mi madre me mandaba a la cama sin cenar. Así eran las cosas: después de sermones interminables, ella solía decirme, como en la canción de Valeria Lynch, “La tercera es la vencida”.

Esa vez, además, me prohibió salir a jugar con Ana María Giacomolli, mi compañera de asiento. Esa sentencia, para mí, sonaba como “cadena perpetua”. Mi madre permanecía inconmovible ante mis lágrimas y mi hambre. Pero mi padre, nuestro eterno abogado defensor, solía esperar a que ella se durmiera para ir a la heladera y preparar el sándwich más delicioso que recuerdo. Fue entonces cuando prometí no abrir la boca en clase, so pena de pasar el resto de mi infancia encerrada en mi dormitorio.

Cuando la directora me llamó, fui con el cuaderno en la mano, temblando ante la posibilidad de una tercera notificación. Apenas entré en la oficina y, a punto de romper en llanto, la señorita Eggan me dijo: “¡Te felicito, Carciofetti! Ganaste el Concurso. ¡Primer Premio entre todas las escuelas del país! Un terreno en San Carlos de Bariloche”.

En ese momento me abracé a esta mujer, normalmente fría, quizá por su investidura. Quizá porque nunca tuvo hijos ni pareja y no entendía que a los niños nos gusta conversar dentro y fuera del aula. Aún así, le costó contener mis lágrimas. Siempre fui llorona, pero aquel día todo me desbordó: ¡era increíble! Sin embargo, a pesar de todo, no supo comprenderme.

“Recibirás la notificación por correo”, dijo. Y añadió: “No le comentes nada a tus compañeros hasta que lo haga público. ¿Entendido?”. Respondí un tímido “sí”, pero mi corazón apenas podía contener el deseo de correr a casa para compartir la noticia con mis padres. Ese día creo que aprendí a volar: las ocho cuadras hasta mi casa las recorrí en segundos, tanto que llegué sin aliento.

A partir de ahí, comencé a soñar. Sin embargo, jamás imaginé que llegaría al Café Tortoni, lugar mítico de escritores como Borges, García Lorca, Alfonsina Storni, Carlos Gardel, Tita Merello y tantos otros. Mi llegada coincidió con un periodo de orfandad emocional: la ausencia de mis padres y la pérdida de mi esposo, quien tanto disfrutaba de mis letras. Para él, cada uno de mis escritos pasaba “su prueba de galera”. Dios me había reservado este tiempo, el suyo, no el mío. Hoy, solo puedo decir: “Amén, Señor, porque así te ha placido a Ti”.

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MI VISITA A TEMPERLEY

Carlos H. González Saavedra/ Argentina

—¡Después de las 15, estaré en tu casa!

—¡Te espero!

Conocía el barrio; en mis años de scout solía andar mucho por allí. Empecé a caminar, tratando de recuperar esos pasos infantiles que tanto atesoraba. Habían pasado sesenta años, y en parte lo logré. A medida que me acercaba al lugar, se despertaban recuerdos de mi infancia: aventuras y un sinfín de momentos que llevaba guardados. Recordé los naranjos en flor y cómo pateábamos las naranjas por la calle. Desilusionado, descubrí que ya los habían quitado todos.

Tomé el tren para sumergirme en un viaje imaginario, como cuando era niño. Pero las cosas habían cambiado; el tren ya no era el de antes. La estación, que anteriormente tenía seis andenes, ahora contaba con nueve. Un conglomerado de gente, yendo, viniendo y esperando, dibujaba un nuevo paisaje.

Al llegar, Guillermo me recibió con un cálido abrazo y una sonrisa franca. Por suerte, no hablamos del club, pero sí de gente conocida del lugar. Me invitó a pasar al quincho de su casa, un lugar encantador, donde me impactó su calidez. Guillermo se esmeraba en atenderme, y lentamente fuimos entrando en tema. Me mostró un libro familiar, una joya de su herencia alemana, que me fascinó. Percibí, de manera sutil, que deseaba hablar de su vida, de su familia, de sus raíces. Me pareció encantador, porque los hombres no siempre compartimos este tipo de historias. Entonces, comencé a contarle cosas mías, mientras él compartía las suyas. Perdimos la noción del tiempo. Tomamos dos deliciosos cafecitos mientras recordábamos cómo Monte Grande, la ciudad donde vivo, era una tranquera al campo.

La avenida, empedrada y con las copas de los árboles uniéndose sobre ella, parecía la entrada a una estancia. Cada dos esquinas había un palenque, y sulkys y caballos floreaban en las fiestas patrias. El almacén de Pardini era un punto de referencia en la zona este del pueblo: Ramos Generales, cancha de bochas, de paleta, carrera de sortija y mucho más. Guillermo mencionó que Melitón Legarreta, nacido en Oyeregui, comunidad de Navarra, había tomado un barco para hacer las Américas. Se instaló en los campos de Monte Grande, donde, como buen vasco, comenzó con un tambo. Su hija, Ester Lagareta, junto con Víctor Loupias, había sido dueña del mencionado almacén.

La charla derivó hacia una casa en el pueblo, pero no encontró unos papeles que quería mostrarme. No me importó; estaba seguro de que recordaría más anécdotas familiares que tendríamos tiempo de escuchar y escribir, vino de por medio. En algún momento, al relatar una historia, sus ojos se escarcharon. No quise indagar más.

Pasamos cuatro horas muy amenas. Sin embargo, lo más impactante, en términos emocionales, fue su quincho. Paredes repletas de recuerdos: fotos, alegorías, escudos, una colección de mates, discos de vinilo y casetes, todo dispuesto con amor y dedicación. —Carlitos, mira lo que quieras. Metete, revisá, preguntá —me dijo.

No me animé. Descubrí finalmente que ése era su lugar, donde estaba plasmada su vida. Un espacio que reflejaba su enorme corazón abierto de par en par. Era un rincón donde la máquina del tiempo parecía haberse detenido para ser disfrutada. Un pequeño cartel rezaba: “Es lo que hay”. Y sí, allí estaba todo: recuerdos, alegrías, y momentos simples de la vida, como éste, como tantos.

Nos despedimos con otro abrazo, prometiendo vernos en otra ocasión.

Tomé el tren con el dulce sabor de haber recuperado el romanticismo de Temperley y la conexión con un amigo que personificaba a su propia familia. Y como si fuera poco, al llegar a casa, encontré en mi celular todas las fotos del quincho. Pensé: “La magia de la vida”. Justamente de eso se trató nuestra charla.

Gracias, Guillermo Loupias.

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CONTEMPLANDO EL MAR

Elspeth Gormley / España

Mientras paseaba por la orilla de la playa, mis pies se hundían suavemente en la arena mojada, sintiendo el vaivén de las olas que se estrellaban contra las oquedades de las rocas, lanzando rugidos como una bestia primordial. Me detuve, maravillada ante la divinidad insondable del océano. En ese instante, suspendida en una profunda serenidad, comprendí que estaba viviendo uno de los momentos más plenos y puros de mi existencia. Ante tanta magnificencia, me invadió un pensamiento: quizás, en el vientre de estas aguas eternas, nacieron los primeros dioses.

El vaivén rítmico del agua narraba un secreto antiguo, un canto hipnótico que se clavaba en el alma. Arrullada por su murmullo, me vi de pronto imaginando al hombre primitivo, ese ser que, en algún punto del pasado, descubrió dentro de sí algo inmaterial y poderoso: un alma.

Esa alma, eterna compañera de nuestra existencia, parecía haber sido inventada como un intento desesperado por encontrar significado en el caos. Una creación humana, tan maravillosa como trágica, destinada a despreciar el cuerpo en favor de una promesa de redención. Así nació también la idea del pecado, el miedo y el castigo, alimentando una maquinaria que ha moldeado dioses y mitos… una maquinaria que, tal vez, desaparecerá con el último aliento de la humanidad, llevándose consigo el temor a aceptar la muerte como un final natural.

El mar, con su vastedad inabarcable, guarda a sus testigos mudos: criaturas misteriosas que han persistido a lo largo de milenios. Adaptándose o pereciendo bajo el peso implacable del medio, son testigos de la danza cíclica de transformación y renovación. Desde la orilla, observé cómo las olas bramaban furiosas, retorciéndose con espuma blanca entre las estrechas callejuelas de los escollos. Bajo su manto de jade, iluminado por el sol poniente, destellaban reflejos dorados y transparencias iridiscentes, como si el océano se vistiera con joyas vivas. Imaginé, en las profundidades de su abismo, criaturas legendarias habitando bosques de coral y una vegetación que susurra relatos de eras olvidadas.

Mis pensamientos se dirigieron a los remotos antecesores de la humanidad, quienes, enfrentándose a una naturaleza hostil, emprendieron su lucha por la existencia. Una lucha desprovista de sentimentalismos, donde el fuerte sobrevivía y el débil perecía bajo las reglas inapelables de un poder supremo. La rueda de la vida, tan antigua como el tiempo, giró para ellos igual que lo hace para nosotros, quienes ahora, orgullosos de nuestro supuesto control sobre el mundo, seguimos siendo prisioneros de esa misma rueda eterna.

En aquel momento, frente al mar, me sentí diminuta. Tan diminuta como esas criaturas abisales que danzan en un universo indiferente. La diferencia entre ellas y nosotros es meramente el tiempo y nuestra capacidad de adaptación. Recordé las críticas que enfrentó Darwin en su época, y cómo, pese a todo, sus teorías perduraron, desafiando a las creencias más firmes y abriendo camino a una comprensión más amplia de nuestro lugar en el cosmos.

Cuando el sol finalmente se escondió tras el horizonte, el mar se tornó negro como el ónix, y el cielo, teñido de gris plomizo, fue rasgado por relámpagos que zigzagueaban hacia las olas espumosas. Permanecí allí, inmóvil, atrapada entre la fascinación y una vaga incomodidad ante la inmensidad y la inevitable fatalidad. Comprendí, entonces, que los mitos no surgieron del vacío; los creamos para llenar ese espacio insondable, transformando sueños en esperanza, construyendo refugios frente al abismo del vacío.

Antes de los dioses monoteístas, la humanidad ya había tejido mitologías, historias nacidas del ingenio y la necesidad. Frente al océano, entendí que ese impulso de narrar, de otorgar sentido, de vestir el silencio con palabras, es lo que define nuestra naturaleza humana.

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FRAGMENTADO

Andrea Morini / Argentina

Samuel se encontraba en el ático de su casa. El ambiente estaba desvencijado, sucio y polvoriento, tanto como su espíritu; el ambiente tenía un pequeño ventanuco hacia el frente, por el que entraba un hilo de luz de la calle, aunque los vidrios cargados de tierra, impedían el paso de la poca iluminación que acertara a pasar por allí. El lugar y su estado de ánimo eran oprimentes, tanto como la vida que había llevado hasta ese momento.

Sentía permanentemente un estado de irrealidad, nunca estaba muy seguro de aquello que veía o creía percibir, los recuerdos se le agolpaban desordenadamente en su mente obnubilada, habitada, tenía cierta idea de eso, por otros seres que vivían junto a él, y de los cuales no podía desprenderse.

A veces, solo a veces, podía reconocerlos como flashes en su interior.

Su casa, fiel reflejo de ese estado de conciencia, era un rejunte de estilos y cosas, que ocupaban todo el espacio formando un conjunto surrealista, donde las cosas más inverosímiles convivían en un precario equilibrio.

Desde hacía algunos días, presentía que Él estaba por advenir, su presencia engañosa surgía en los pequeños detalles que iba descubriendo en los lugares, lo cercaba, tal como le había anticipado desde niños: «Un día seremos uno», fue la sentencia.

Encerrado en ese espacio y en sus pensamientos un ruido lo sobresaltó y se acurrucó, aún más, en el rincón más lejano a la entrada trampilla que permitía el acceso al lugar.  En ese momento el alumbrado de la calle se apagó, sumiendo todo en una oscuridad profunda, sin grises, como si un gran agujero negro succionara todo atisbo de claridad. Le castañeteaban los dientes, no de frío, sino de un miedo visceral que le carcomía el alma, si es que tuviese y, conocía por experiencia, que ese sentir solo se calmaba infligiéndose un dolor aún mayor que el temor, la automutilación y la impulsividad convergían en un deseo irrefrenable en él.

Se cortó levemente el brazo, aún vendría más la necesidad, por ahora creía poder controlarla. No sirvió, el dolor solo avivó aún más el pánico que lo carcomía. Entonces se dejó llevar, no podía frenar más el desdoblamiento que estaba ocurriendo. Reconoció al instante los signos de la mutación, y la entrada irruptora de Él, el sin nombre que, con una sonrisa meliflua en su rostro, le dijo: —Hola Samuel, tanto tiempo sin hablarnos.

Intentó hacer caso omiso de esa presencia que lo amedrentaba profundamente, siempre quiso desentenderse de ella y, hasta ahora, lo había logrado, pero ya no encontraba más fuerzas para continuar soportándolo. —No quiero hablar contigo —contestó a media voz como sospechando que el otro se pudiera ofender con sus palabras. —Pero eso no es algo que puedas evitar, al menos no todo el tiempo, estamos juntos, y así seguiremos por siempre, al menos hasta que yo prevalezca —Le dijo mientras se relamía los labios obscenamente.

A lo lejos un trueno rasgó la noche, luego la luz de un relámpago entró por la pequeña ventana, reflejando destellos lunares en la habitación ya de por sí fantasmagórica. Fue en ese momento cuando pudo ver su reflejo en el espejo que se encontraba frente a él. Solo su imagen le devolvió, aunque creyó entrever una sonrisa aterradora cerca suyo.

No pudo reprimir su deseo de escapar, lejos, muy lejos, tal vez a su infancia, aunque los recuerdos de ese período se le aparecían borrosos, no estaba seguro de sus percepciones, si procedían de la realidad o de la distorsión de la misma. Vagamente recordaba el rostro de su madre y poco más. La sombra que lo perseguía desde niño lo rodeaba, viscosa y mortal, mientras Samuel luchaba por desprenderse de ella. Quiso correr, no pudo, una pulsión irrefrenable lo anclaba en ese lugar. «Nunca lo lograré» pensó en ese instante. Unas garras delgadas y filosas lo habían alcanzado y empezaban a rodearlo reconociendo la derrota del otro. —Ya eres mío —susurró la sombra amenazante.

Fue entonces cuando, decidido a poner fin a su desdicha, tomó el revólver que guardaba en ese oscuro rincón. Nunca fue consciente del por qué lo tenía allí, aunque en el fondo, lo sabía. —Aún no lo soy —afirmó Samuel, mientras se dejaba abrazar por el intruso. Luego, apuntando a ambos, disparó.

A la mañana siguiente lo encontraron solo, con un tiro en la sien frente al espejo del viejo desván de la casa. Nadie imaginó por qué había tomado esa decisión fatal.

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DIARIO DE XITA RUBERT

Xita Rubert / España

Tras la muerte de su padre, el filósofo Xavier Rubert de Ventós La escritora narra cómo su fallecido padre se le sigue apareciendo en sueños

Desde la muerte de mi padre mantengo un diario sobre su aparición en mis sueños: es un diario sobre un fantasma, que sólo me visita por las noches, y cuya relación conmigo no ha terminado, sino que sigue desarrollándose más allá de nuestras dos migraciones. Ahora, tanto mi vida como la suya continúan en otros países, y nos reencontramos en el espacio intermedio al que nadie más puede acceder. Yo misma tengo dificultades para entrar, cuando despierto y trato de transcribirlo. Varios de estos sueños, ahora que los releo, exploran el ambiguo sentimiento de avanzar, de reinsertarme en la vida tras su muerte.

30 de agosto de 2024. Creo haber tenido otro sueño con papá. La escena significativa ha ocurrido justo antes de despertarme: me ha sacudido su propia intensidad, el tacto y la mirada no eran difusos como suelen serlo en los sueños. Me encontraba ordenando mantas y cojines con él, viendo qué se llevaba él y qué me llevaba yo, pero ¿adónde iba cada uno? No recuerdo el intercambio verbal, tenía que ver con alguno de esos elementos domésticos, con una mudanza y una ausencia inminente. Estábamos preparándonos para el cambio, pero ¿qué cambio? De pronto, durante la conversación, me invadía la realidad extrema de su cuerpo, sus mejillas, sus ojos: me los quedaba mirando como si mirar con intensidad impidiera que se fuera. Sospechaba que, tras marcharme yo, él desaparecería también, como si al preparar mi próxima mudanza (este septiembre) fuese a revivir la suya, la definitiva (hace ahora un año y medio). Pero su mirada no era desesperada, inquisitiva como la mía. Sus ojos tampoco se apartaban de mí, pero eran dulces, plácidos. Conformes.

Tiendo a narrar más que a interpretar mis sueños, aquí, pero este es un posible significado: no quiero alejarme, ni siquiera, del momento o del lugar en que él murió. No quiero poner distancia entre nuestra vida con su enfermedad y mi vida nueva, sola, con plena salud. Siento una inesperada ambivalencia a retomar la normalidad, el año laboral: mudarme a Nueva York, publicar mi segunda novela, recuperar mi rutina en Estados Unidos tras estos dos años en España, y montarme en el ajetreo del mundo, tan distinto a los tempos —y a las epifanías— de la muerte. Si antes deseaba recuperar el ánimo y la energía, ahora deseo quedarme quieta en este inframundo, entre la realidad y el sueño, entre los vivos y los muertos, suspendida y feliz, porque es aquí donde lo encuentro y donde su piel y sus ojos todavía no se difuminan.

1 de enero de 2025. Cuando releo algunos de mis cuentos, constato que sólo escribo bien cuando escribo sobre la muerte, o desde la muerte, o en estrecha proximidad con muertos que siguen pululando en mi mundo interior. Sé que mis historias están vivas cuando hay algo difunto en sus tramas, cuando mis personajes son conscientes de que algo (o alguien) está a punto de terminarse. No es cierto que sea necesario sentirse desolado, abandonado, para escribir bien (de hecho, lo contrario es cierto), pero hay algo vivificante en invocar a la muerte, y sé que mis mejores párrafos están animados por ella, o sea, por él. Hay algo en la oscuridad infinita, en la claridad irrecuperable, que alumbra mis frases y convierte a mis imágenes en bichos fluorescentes.

Pero la cuestión es otra, más importante: cuanto más lejos de la muerte y la enfermedad, no sólo escribo peor, sino que vivo peor. Más triviales mis preocupaciones, mis quehaceres, más superficiales y falsamente difíciles mis dilemas. Los falsos dilemas de los vivos sólo existen para cubrir, para cegarnos, ante la dificultad real: que el final siempre acecha bajo la salud; que la vida debe continuar incluso cuando la vida terminó; que la ausencia más difícil es la sostenida, tan distinta al duelo inicial.

Recuerdo cuando mi amigo y escritor Andrés Barba hablando de su propio padre, me auguró lo siguiente: lo más arduo es el primer año, hay que pasar por todas las fechas significativas en que te gustaría estar con él —su cumpleaños, tu cumpleaños, el verano, la Navidad. Paradójicamente, ese primer año lo encaré con la fortaleza que me imprimía el propio recuerdo de su vida, las lecciones viscerales de su enfermedad, el estado de excepción que daba sentido a lo que lo tenía, y extirpaba el falso sentido de todo lo demás. Es ahora, en el segundo año, cuando debo enfrentarme a su falta: no a su ida, sino a la constatación de que no volverá.

14 de enero de 2025. Sé que les pasa a otras personas, que sueñan con la persona difunta. En mi caso hay dos tipos de sueños: en los extáticos, su presencia no la experimento como un shock sino como una especie de gracia divina, mística. En los sueños más demoledores, alcanzo a tocar su cuerpo, al despertar desaparece, y el acceso de llanto no tarda en llegar. Los primeros sueños son cada vez más recurrentes que los segundos, pero hoy ha pasado algo distinto. Ha aparecido en mi sueño, sin éxtasis ni demolición: simplemente estaba, en toda su fisicidad, vivo, y no vivo todavía, ni vivo de nuevo. No era una aparición, era él. Papá se reincorporaba a mi vida, como un personaje sin mayor gravedad, dos años después.

En el sueño, era el día de su cumpleaños: íbamos en coche y pasábamos el día en la playa con mamá, con varias amigas mías, con una especie de novia de él. Nada resultaba doloroso ni existencial. Y no teníamos cobertura: cuando se ponía el sol y debíamos volver, él insistía en que era su cumpleaños, pero nosotras reíamos porque no estábamos seguras del día o la hora. Nadie nos molestaba: ni las fechas de cumpleaños de vida ni las fechas de aniversario de muerte. Algo en la atmósfera indicaba que no estábamos en un lugar trascendental, de resurrección, no. Su presencia, hoy, era un hecho y no un recordatorio.

El verano tras su muerte, en 2023, pasé unos días en Atenas. Visité casi todos los cementerios y llegué caminando a Kerameikos, la mayor necrópolis de la ciudad antigua. Me fijé en que todas las lápidas mostraban a una persona tocando la mano, el hombro, el cuello de otra persona, a veces con un solo dedo. Cada escena era un reencuentro, extraño e imposible, y entendí que no aludían a un recuerdo, sino a un deseo: los griegos sabían que no es el alma del difunto lo que nos falta —su alma sigue con nosotros—, sino su cuerpo. El deseo de los vivos es tocar las mejillas, los huesos, el pelo de los muertos, y ese deseo está estampado en cada lápida de Atenas y en cada página de mi diario del inframundo.

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ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL – MARZO

Aviso Legal

Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores

Asesora

«Transforma cada desafío en una oportunidad, cada paso en un aprendizaje, y cada día en un nuevo comienzo hacia tu mejor versión.»

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«¿QUIÉN PONE EL VALOR?»

Andrea Kiperman / Argentina

Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras. En esta maravillosa oportunidad se comenzará con una pregunta, ¿Cuánto estamos realmente esperando la validación del afuera para validarnos a nosotros mismos?. Será que nuestro propio valor hoy en día, es desde bajo la mirada del afuera?. Esta pregunta me parece per se

muy interesante e importante replantearla en éstos momentos tan demandantes cuando la tecnología y las redes sociales se apoderan de nuestra vida, lo cual ya es innegable, o el que lo niegue que me mande un correo en este preciso momento. ¿Será acaso que estamos esperando

esa palmada en la espalda para poder ser?… ¿Será entonces que necesitamos esa palabra de aliento o de amor para poder sentir todo lo que merecemos?, ¿será pues que necesitamos la mirada amigable de un otro, sin importar realmente quien sea para poder sentirnos exitosos, queridos, buenos amigos, buenas personas, lindos, hermosos, creativos, y así puedo seguir

hasta la noche repitiendo todo lo que creemos, simplemente por que un otro lo nota?.

Mi respuesta es simplemente no. Por eso es que estoy trabajando hace años y en todas las clases de Coaching Artístico desde el día uno, me detengo en este punto. Trabajar el conocimiento personal, trabajar el amor propio, trabajar en uno, conocer nuestras fortalezas, que según mi criterio ahí radica nuestro poder. Tampoco voy a ser demasiado individualista creyendo que unas buenas palabras ajenas acerca de nosotros no nos otorga a veces ese

empujón que necesitamos. Porque estaría diciendo una cosa que no siento; claro que es lindo contar con el afuera diciendo algo acerca de nuestra persona, claro que es reconfortante, claro que nos viene bien, empero una cosa no quita a la otra, si estamos esperando dar cada uno de

nuestros paso o sentirnos valorados en cualquiera que fuera el punto de nuestra vida, estaríamos quitando el poder en nosotros, y es eso lo que no podemos permitir. Espero que te haya gustado este escrito y nos vemos en el próximo. Quedo con ustedes.

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ARTÍCULOS DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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«La voz de cada mujer es un eco de lucha, un canto de esperanza y una promesa de cambio. Hoy celebramos sus historias, sus sueños y su incansable fuerza.» Elspeth Gormley.

Rosa

LA ENVIDIA ENTRE MUJERES

Ilka Oliva Corado / Estados Unidos

Al dominio patriarcal le es afín que las mujeres sintamos envidia entre nosotras, le es grato cuando nos odiamos, nos señalamos, cuando nos dispersamos en lugar de unirnos. Cuando estamos metiéndonos zancadilla para ver caer a quien creemos nuestra rival. La rivalidad entre mujeres es producto de los patrones patriarcales con los que crecemos y que están en todo ámbito de la sociedad. Romper con eso es nuestra misión de género.

No podemos dejar a las generaciones que están por venir un legado de indiferencia, de rencores, de discriminación; esas niñas merecen crecer en una sociedad donde las mujeres se comuniquen entre ellas, donde se aplaudan los logros en lugar de apuñalarse por la espalda. Una sociedad donde se tomen de la mano para avanzar en busca de derechos, donde puedan caminar juntas y saber que cualquier mujer en cualquier lugar del mundo será una aliada y no una enemiga.

Sí, yo sé, son sueños muy grandes pero las cimas más altas se logran conquistar paso a paso, ya han hecho tanto nuestras ancestras y aun no es suficiente, ¿Qué estamos haciendo nosotras para continuar en la construcción de ese legado? ¿Qué es lo que vamos a dar a cambio de esos derechos que nos dejaron nuestras antecesoras? Porque a muchas de ellas les costó la vida; fueron humilladas, ultrajadas, desaparecidas para que nosotras hoy tengamos el derecho a levantar la voz, el derecho al voto. ¿No merecen las niñas acaso que nosotras peleemos el derecho al aborto?

Una buena forma de iniciar a romper ese esquema patriarcal que nos divide sería comenzar a decirle a otras mujeres lo bien que se ven, lo lindos que le quedan esos zapatos de tal color, que su blusa le queda linda, que se expresó muy bien en tal ponencia, que su trabajo es excelente. Que tal falda le queda linda, que su sonrisa irradia. Que su forma de ser es contagiosa. Que su humanismo es admirable, que sus acciones invitan a la imitación. Y no hay nada de malo en decirlo, no hay nada de malo en que una mujer le diga a otra que se ve bonita, que le luce su color de pintalabios, que luce linda sin maquillaje. Eso no quiere decir absolutamente nada más que eso, que luce linda y hay que decirlo. Hay que decirle a las personas que hacen bien las cosas, cuando las están haciendo bien. Hay que decirles que las admiramos por su empeño, por su esfuerzo, por su profesionalismo. No tiene nada de malo que sea otra mujer la que se lo diga. Romper con el patrón de la envidia entre mujeres es vital para derrumbar el patriarcado. Y no, eso no significa que la otra mujer sea homosexual y se lo esté diciendo con otros fines. Ése es el primer enganche con el que el patriarcado nos desafía, dos mujeres pueden admirarse mutuamente y eso no significa absolutamente nada más que eso.

¿Qué tal si nos desafiamos y comenzamos hoy mismo viendo a nuestro alrededor y diciendo a las mujeres que nos rodean lo lindo que se ven, lo bien que hacen su trabajo, lo admirables que son? Costará el primer día, pero al tercero les prometo que será como montar en bicicleta.

Y poco a poco iremos adentrándonos en la lucha de los derechos de género, y así ojalá un día sepamos todas las mujeres que no es necesario colocarse el apellido del esposo para ser alguien, para cambiar de status ante otras mujeres o ante la sociedad, que eso no nos hace más importantes, al contrario nos coloca en la situación de objetos propiedad de una persona. Porque, ¿en dónde existe una ley común, de dos dedos de frente donde el esposo pueda colocarse el apellido de la esposa o diga en públicamente soy fulanito de tal, de la misma forma en que sucede con las mujeres? Sí, eso también es yugo del patriarcado contra las mujeres.

Rosa

HERENCIA DE CAMBIOS

Carla Ferrara / Italia

Cuando María era niña, su madre le enseñó que las mujeres debían encargarse del hogar, como si fuera una verdad escrita en las estrellas. Poner la mesa, recoger los platos, barrer el suelo. Sus hermanos, entretanto, jugaban en el patio, libres de esas responsabilidades. No era por maldad, no era por falta de amor; era simplemente el eco de generaciones moldeadas por una tradición que pesaba como una losa.

María creció, y el mundo empezó a cambiar. Las voces de muchas mujeres se alzaron, exigiendo igualdad, justicia y respeto. María escuchó, aprendió, cuestionó. Se miró al espejo y prometió que haría las cosas de forma diferente. Cuando tuvo hijos, les enseñó que no había tareas “de hombres” ni “de mujeres.” “Aquí todos colaboramos,” decía con una sonrisa mientras enseñaba tanto a su hija como a su hijo a poner la mesa.

Pero María sabe que aún queda mucho por hacer. El cambio comienza en el hogar, se construye día a día y se hereda como un acto de justicia. Porque la igualdad no es solo un sueño; es una responsabilidad ineludible que marca el presente y da forma al futuro.

Rosa

8 DE MARZO UNA HISTORIA DE LUCHA Y ESPERANZA

Elspeth Gormley / España

Cada 8 de marzo, el mundo se viste de fuerza, memoria y reivindicación. Es un día en el que las mujeres de todos los rincones del planeta, a pesar de las fronteras que las separan—sean geográficas, culturales o sociales—se levantan juntas para conmemorar una lucha que trasciende generaciones: la batalla por la igualdad, la justicia y el respeto.

Este día no solo honra a las grandes figuras de la historia, sino también a esas mujeres corrientes que, con gestos cotidianos, han transformado el mundo. Desde la antigua Grecia, donde Lisístrata lideró una huelga pacífica para exigir el fin de la guerra, hasta las mujeres de la Revolución Francesa que, con valentía, marcharon hacia Versalles clamando por “libertad, igualdad y fraternidad,” cada paso ha marcado un sendero hacia un futuro más justo.

La idea de dedicar un día a las mujeres nació a finales del siglo XIX, una época de cambios intensos, revoluciones industriales y sueños radicales. Fue entonces cuando, en medio del crecimiento acelerado de las ciudades y las ideas, surgió la necesidad de visibilizar la lucha de las mujeres por participar en igualdad de condiciones en una sociedad que a menudo les daba la espalda.

Hoy, ese espíritu sigue vivo. Es un recordatorio de cuánto hemos avanzado y de cuánto nos queda por conquistar. Es una invitación a soñar y construir un mundo donde todas las mujeres puedan vivir libres, seguras y valoradas.

«Cuando una mujer alza la voz, alza el mundo entero. Su fuerza no tiene límites, y su esperanza ilumina el camino hacia un mañana más justo.»

Rosa

MUJERES EN MARCHA:
La silenciada lucha de las mujeres de RD Congo
ONG Jesuita / España

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, junto a Alboan y a través de nuestra campaña conjunta «Mujeres en Marcha«, llamamos la atención sobre la lucha de las mujeres en la República Democrática del Congo (RDC), una realidad marcada por la violencia extrema y el desplazamiento forzado, pero también por la resistencia y la esperanza.

Desde hace décadas, RD Congo sufre un conflicto vinculado a intereses geopolíticos y la explotación de sus recursos minerales. En su territorio se encuentra el 80% del coltán mundial, un mineral clave para la fabricación de dispositivos electrónicos. La región de Kivu, rica en estos recursos, es el epicentro de la violencia.

La reciente toma de la ciudad de Goma y de gran parte de la provincia de Kivu por el grupo armado M23 ha agravado la situación. Más de 5.000 personas han sido asesinadas, miles han huido de sus hogares y quienes permanecen enfrentan la falta de agua, alimentos y electricidad. Las mujeres, en este contexto, son especialmente vulnerables.
El cuerpo de la mujer, arma de guerra

En el este de RD Congo, la violencia sexual es utilizada como una estrategia de terror. Miles de mujeres y niñas son violadas y torturadas cada año con el objetivo de destruir comunidades y frenar cualquier intento de resistencia. En una sociedad donde las mujeres sostienen la economía informal, la educación y el cuidado familiar, “los grupos armados libran la guerra sobre el cuerpo de la mujer, ya que intentan convencer a la población de que se rinda. Al destruir a una mujer se desestabiliza la comunidad”, en palabras de Caddy Adzuba, abogada congoleña.

Julienne Baseke, periodista y activista local, ahonda en esa idea: “las mujeres están en la diana, la violencia sexual es desarrollada como una estrategia militar. Hay que destruir a las mujeres para debilitar al enemigo.”

Mujeres en marcha: la lucha por la dignidad

A pesar de la violencia, las mujeres resisten. “Las encontramos con coraje, con ese compromiso de poder transformar. Se dicen a ellas mismas que el dolor indescriptible que han conocido, les hace más fuertes y les motiva a seguir comprometiéndose para que nuestras hijas, para que las generaciones futuras no tengan que pasar por lo mismo” afirma Baseke.

Por su parte, Caddy Adzuba señala que entre tanto horror y desesperación “también hay mujeres que se han constituido en defensoras de los derechos de otras mujeres. Ellas luchan y quieren que toda la humanidad entienda su historia”.
Alboan y Entreculturas acompañan a defensoras de derechos humanos y organizaciones locales que trabajan sin descanso para proteger y empoderar a las víctimas. Su labor se centra en cuatro áreas clave:

· Acompañamiento psicosocial: apoyo psicológico y talleres de empoderamiento.
· Defensa de los medios de vida: acceso a educación y formación para generar ingresos.
· Acompañamiento psico sanitario: acceso a servicios de salud y apoyo psicológico.
· Incidencia política: sensibilización a nivel local e internacional sobre la situación de las mujeres.

Desde hace siete años, el programa “Mujeres en marcha” impulsa la recuperación física y emocional de supervivientes de violencia sexual. En un país donde más de 400.000 mujeres y niñas han sido víctimas de la violencia armada. Ahora, con motivo del Día Internacional de las Mujeres, Alboan y Entreculturas reiteran su compromiso con las mujeres congoleñas y su lucha por la justicia, la dignidad y la paz.

Rosa

DÍA DE LA MUJER

Carlos F. Pérez de Villarreal / Argentina

«Lucha por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.»

En este mes de marzo, cada día 8 en especial, se recuerda a las mujeres heroicas que hace más de un siglo iniciaron una lucha -en la que dejaron la vida-, por el reconocimiento de sus derechos.

Por el transcurso del tiempo, más que un día de celebración, se convirtió -con un sentido más amplio-, en un día de conmemoración, que debe servir como un recordatorio para generar una sociedad más justa en oportunidades y derechos.

Este año, es un año concluyente para buscar la igualdad de género y el empoderamiento de la Mujer, ya que se cumplen 30 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. En 1995, se reunieron 189 gobiernos durante la Conferencia Mundial sobre la Mujer, adoptando esta Plataforma. Sentaron así las bases para los programas y políticas que justamente tienen efecto en áreas claves como: paz, educación, salud, medios, participación política, empoderamiento económico y la eliminación de la violencia contra la mujer y las niñas

Comprometidos con nuestro tiempo, y sin olvidar a quienes iniciaron el camino, conmemoramos el «Día de la Mujer» en reconocimiento a las que, -cada una desde el lugar que ocupa en la vida-, enfrentan sus propios combates y se solidarizan con las mujeres que aún hoy luchan en diferentes territorios del planeta por los Derechos Humanos que son patrimonio de la Humanidad.

En lo particular, nuestra revista saluda y felicita a las MUJERES colaboradoras de la misma, y a todas en general, por su compromiso y su constante lucha por lograr Bienestar, Calidad de Vida y Paz, para su entorno, su comunidad y la Humanidad toda.

Rosa

INTENTARON CORTARME LAS ALAS

Andrea Kiperman / Argentina

Un día intentaron cortarme las alas… más no pudieron.

Me las cortaron, si… un tiempo,

pero ahora crecen más brillantes y más grandes que nunca;

de color dorado y multicolor.

Intentaron acallar mi boca, pero no pudieron.

Intentaron dominar mi cuerpo, pero mi cuerpo gritaba.

Intentaron atarme con alambre las alas,

pero sólo quedaron heridas, sanando día a día.

Intentaron atar mis manos, más ellas libres siempre van a encontrar la forma de hacer.

Intentaron nublarme la vista, pero veo más claro que nunca, con más clarividencia.

Intentaron bloquear mi cuerpo, empero mi cuerpo danza, baila, siente y ama.

Intentaron anestesiar mi alma, más es y será imposible, mi alma y mi ser siempre serán libres.

Intentaron masacrar mis ideas, más cada día son más fuertes, más sentidas y marcadas de opinión.

Intentaron matar mis sueños, pero hoy están más vivos que nunca.

Intentaron opacar mi femineidad, y hoy soy más mujer, intentaron presionarme para que crea y piense cosas que nunca voy a creer, ni pensar.

Intentaron que asienta a todo, como un robot, como un ser sin alma, como un muerto viviente,

NO, de ninguna manera.

!Que estoy más viva que nunca!

Que estoy en expansión cada día,

Que cada día es una magia,

Que cada día es un regalo,

Que cada día agradezco quién soy, y quién soy capaz de ser.

intentaron tantas cosas y no pudieron, y no van a poder…

mi cuerpo siente, y agradezco a Dios,

Alma encendida, cuerpo encendido, antorcha de luz, palabras que sanan y guían, palabras que curan. Hoy mi alma baila.

Este escrito está dedicado a todas las mujeres del mundo, las honro, las

celebro, las aplaudo, Feliz Día para todas nosotras.

Rosa

POEMAS DÍA 8 DE MARZO

«En cada palabra escrita, en cada verso liberado, las mujeres trazan historias que rompen cadenas, iluminan caminos y celebran la fuerza de su ser infinito.» Elspeth Gormley

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8-mr

ME NOMBRÉ MUJER

Inés Blanco (Luna de Abril) Colombia

Me nombré mujer

desde el principio,

fructífera semilla,

fuego en laberinto.

Me nombré

mariposa, colibrí,

sueño y melancolía,

piel y risa, piel y llanto.

Me nombré amor

con todos los sentidos,

regalé el abrazo;

jamás abandoné mi estrella.

Me nombré Luna,

le abrí agujeros

a la noche; le inventé

reyes, castillos y fantasmas.

Me nombré mujer,

entregué la risa, la voz

y la palabra; de nada,

de nada, me arrepiento.

8-mr

MUJER

María Elena Camba / Argentina

Por tu sangre corre

la savia del mundo,

por tus lágrimas brota

la tristeza de los desvalidos.

Con tu corazón guerrero

eres ballesta ante la desigualdad

Llevas justicia y libertad

en tu andar ligero

No hay mordaza para tu voz

Tus pechos de miel

albergan amparo y refugio

ante tanta orfandad

Eres canto, tierra, aire,

eres luz, tiempo, universo.

Albergas en tu tronco añoso

la sabiduría ancestral.

Eres árbol de infinitas ramas

y bajo tu sombra arrullas

el sueño de hijos,

la guarda de nietos.

Eres útero que semilla pródigo

en ciclo de vida eterno.

Siembras amor donde vayas

Eres madre, compañera, amante.

8-mr

ROSA DE ACERO

Libia Beatriz Carciofetti / Argentina

Ser mujer es una honra

porque fui engendrada

en el vientre de una mujer,

porque mil vientos no torcieron mi cara

y siempre vi lo que quise ver.

Soy esa rosa de acero

Imposible de romper.

Ser mujer me causa ¡Tanto orgullo!

como nunca creí tener.

Y aunque muchos quieran

edificar muros de indiferencia

uno a uno los haré demoler.

Ser mujer es abrazar el mundo

y sentir que se lo puede sostener.

Que mi sexo no es impedimento

y que lograrlo todo cuanto me propongo,

con constancia y esfuerzo lo lograré hacer.

Hija, hermana, esposa, madre, cura almas

8-mr

NAVE DE MERCADER

Libia Beatriz Carciofetti / Argentina

Amasa el pan, labra la tierra, cría a sus hijos,

maestra sin título, ni exámenes…

consultora privada y a deshora que

trabaja hasta el amanecer.

Sin derechos; ni reconocimientos

pero con obligaciones…

impuestos por una sociedad que

no la quiere contener.

Maltratada a veces por su propia familia

que por amor y miedo ¡calla!

y así simplemente deja de ser.

Su silencio dice más que cien palabras

y su dolor solo ella lo conoce porque no lo trasunta,

ni lo deja ver.

Expreso con mi voz y con mis letras

lo que tantas mujeres quisieran también

pero les temen a las represalias y ser maltratadas otra vez.

Que un loco pirómano le prenda fuego

y acabe con sus sueños de una vez.

¿La justicia? ¡Se fue de vacaciones!

Y sin previo aviso les dejó un cartel.

Las cárceles se atestan de asesinos a sueldo

de cobardes sin escrúpulos

que violan hasta el nombre de una mujer.

Algunas por los golpes

se olvidaron quienes eran…

de sus edades, sus sueños…

Mancillaron sus lechos, sin saber quien fue.

¿Las leyes? ¡Dormidas! Y en puntas pie

huyen por pasillos delante de superiores

que se autodenominan

defensores de los derechos de la mujer.

Expedientes que descansan sobre un escritorio

sin siquiera ser mirados por ningún juez.

Pero no irán muy lejos, pues hay una justicia

que no puede ser burlada…

y actuará sin misericordia, mañana tal vez

en tiempo y en forma, al derecho y al revés

no habrá escapatoria,

Un Justo Juez tiene memoria ,el nació también,

de una MUJER.

En nuestro día… armemos una ronda

con representantes de todas razas

y oremos victoreando con poder y con fe…

Por las que quedaron, por las que se fueron

por la paz, por la vida, porque no haya más guerras

internas ni externas, por heridas que no cierran

y que la sangre deje de correr.

La palabra es una daga, una afrenta

con ella se mata ilusiones también.

¡Por favor que se tome hoy conciencia!

Ya que la misma se pasó por alto ayer.

Si aún tienes olfato, huele estas letras

y verás que aunque la rosa de acero no huela…

el perfume es, de una… MUJER.

8-mr

SER MUJER

Beatriz Di Nucci / Argentina

El ser mujer cosa no fácil

y esto no quiere ser una proclama,

el ser mil cosas y solo una

ser mujer de la noche a la mañana.

Ser espíritu que empuja hacia adelante

sin detenerse en la lucha de la vida

es dejar que se desgarre el alma

y arrastrar las llagas o la herida.

Es esperar, y a la vez no esperar nada

¡esperamos tanto en la historia!

se olvidaron por completo de nosotras

¡esos lapsus que se tienen de memoria!

Ser mujer, ser madre, ser amiga,

hormiga, cigarra, leona alada.

¡siempre pasan cosas importantes!

y nosotras quedamos relegadas.

Pero hoy aquí estamos, es nuestra fecha

que por muchas fueron conquistadas.

Para nosotras mujeres de ayer, de hoy y siempre.

“El ser mujer” ¿Por qué no? Cosa Sagrada.

8-mr

¿COMO DECIRTE MUJER?

Nora Di Nucci / Argentina

Cómo decirte mujer lo que abarca tu nombre?

Compañera. fiel para. todo hombre.

. . Indispensable para dar viuda,

la que. mama, la que ayuda, la que cuida.

La que trabaja incansable, todo el día. . .

La que cocina, la. que limpia, la que consuela,

la que troca tristeza por alegría,

la que lleva los niños a la escuela.

La que se arregla coqueta cuando cuadre.

Y sale a la lucha valerosa.

La que sabe ser amiga,.hermana, esposa.

Pero su mejor papel está en ser madre!

Un homenaje para la incansable obrera.

que se desempeña en el taller. . . ..

y sigue sin aspaviento siendo primera,

En tu día, y por siempre, a ti MUJER.

Feliz Día para todas nosotras

8-mr

AMORES PARA TODA LA VIDA

Carlos H. González Saavedra / Argentina

Viento divino, en su vientre.

La hace distinta

Transformada en madre

entre nosotros, camina.

Defiende su cría,

coraje y valentía.

Sueña entre estrellas

Sus manos, acarician

Sus besos enamoran, cuidan.

Su voz, estremece, ilumina.

Educa y determina.

Atraviesa tempestades

Surfeándole a la vida.

Con alma encendida

Nostalgias y melancolías.

Lucha por la paz, la armonía.

Acompaña enfermos, en su agonía.

A veces vaga por el mundo

Sin ayuda, sin ser tenida en cuenta,

ni entendida.

En silencio, lame sus heridas.

Lucha y lastima.

Lágrimas y alegría.

No es distinta, es madre,

esposa, hija, amiga.

Sensible.

Flores, manteles y fantasía.

Siempre su mesa servida

Porque es mujer.

Amor para toda la vida.

Feliz en su día.

Dios las bendiga.

8-mr

SOMOS VOZ

Elspeth Gormley/ España

Somos voz que no se apaga,
paso firme, luz sembrada.
Somos raíz que rompe el miedo,
flor que nace en pleno invierno.

Somos abrazo, fuego, calma,
memoria viva, alma en marcha.
No pedimos permiso al viento:
lo cruzamos… y dejamos huella.

Hoy no es solo un día marcado,
es un canto que sigue creciendo.
Porque ser mujer es ser universo,
y escribirlo… es resistirlo bello.

8-mr

MUJER

Jaime Hoyos Forero/ Colombia

Eres llena de gracia,como el avemaría.(Amado Nervo)

Mujer, hermosa siempre…
Para el hombre, la eterna prometida
desde el primer arrullo de la cuna
hasta el último pétalo de vida.
“Rosa siempre encendida”.
Fuente en la roca viva
de todos los amores:
amor de hijo, de mujer, de madre;
y en todos sus amores
es unas veces agua cristalina
y otras, herida abierta de dolores.
Sus ojos tienen
una luz inmortal, no repetida,
que la acerca al Señor y la enaltece.
Su boca es un pecado mortal que nos condena…
Pecado que sus labios administran:
incandescentes labios
que más provocan mientras más nos queman.
Como Eros en su aljaba,
guarda temibles flechas
que sus ojos hermosos envenenan…
Las usa cuando quiere:
unas matan de amor, otras de pena.

Mujer, itinerario de delicias,
a un mismo tiempo néctar y ambrosía;
eclipse sideral de la ternura;
principio palpitante de la vida;
rayo enceguecedor por su belleza,
e inspiración de toda poesía.
Sin la mujer, Amor no existiría.
Sin sus brazos, su boca y su regazo
el hombre no podría
morir de amor… resucitar de dicha,
naufragar en sus aguas salobres y profundas,
penetrar en sus mágicas delicias
cubiertas de placeres,
hasta llegar a un reino pleno de maravillas.

La mujer mueve el mundo
con solo una sonrisa.
Dios se asoma a mirarla
los domingos, sin prisa,
desde el trono dorado de la sabiduría.
De lo que él ha creado
es su más bella hechura,
su más dulce milagro,
su única locura.
Dios creó la mujer, y en su largueza
al hombre se la dio por compañera.

8-mr

MUJER

Jaime Hoyos Forero/ Colombia

“Mujer, antología de frutas y de nidos, leída y releída con mis cinco sentidos” (Jorge Carrera Andrade)

“Mi madre me dio lleno de preguntas agudas. Tú las contestas todas…” (Pablo Neruda)

Hace mucho pasó. Estaba entre mi madre,
adormecido.
Conocí de la carne la tibieza que tiene
el pájaro, escondida, debajo de sus alas.
De mi madre sabía que era mujer hermosa;
mi padre lo decía…
Pero, ¿qué era hermosura? Y mujer…¿qué sería?
Después nací. Fui niño. Conocí de la carne
la tibieza del beso de mi madre, en la frente.
Su ojos eran dulces, su sonrisa se abría,
pero, qué era hermosura? Y mujer…qué sería?
Y un día, sin saberlo, llegué a la adolescencia.
Me sentí fuerte y ágil, pletórico de dicha;
a mi paso crecían los árboles, la ciencia,
y entre mis manos, dócil, se agitaba la vida.
Y una tarde, en la calle, se hincharon mis arterias,
y el corazón saltó como una piedra.
¿Por qué? Porque venía…

porque pasó a mi lado una sonrisa,
y dos ojos pasaron como pozos del cielo,
y un caminar de ritmos precisos y gustosos
y dos cráteres trémulos en mitad de su pecho.
Antes yo la había visto. Sin duda no era extraña,
pero yo era aún pequeño, instinto no tenía,
o estaba en mí dormido. Y despertó esa tarde
como un grito de guerra, como un león herido,
como un volcán de carne por todos mis sentidos.
Ya no me pregunté dónde está la hermosura,
ni la mujer qué es.
Oh Dios, entonces supe
que mujer es la vida, que mujer es la noche,
que mujer es el día,
que mujer es la mano de Dios en esta vida,
que mujer es la esencia del amor en un beso,
la escala de Jacob, la puerta de los cielos,
la fuerza que nos mueve, la tierra prometida,
la lujuria regada por sus brazos de fuego,
por su vientre de abismos, por sus muslos de acero,
por sus ojos ardientes como cielos o infiernos,
por sus redondos senos, sensuales y partidos
como las dos mitades de un grandioso hemisferio.
La lujuria es sagrada cuando el amor la habita,
cuando el amor la llena
y en la mujer se eleva como oración bendita.
Yo, que me pregunté de niño, tantas veces,
qué será la hermosura, la mujer qué sería,
entendí, de repente, que mujer es el gozo
y el dolor y la dicha, la sonrisa y el llanto;
entendí que mujer es la miel de la vida,

el eterno milagro, la luz del mediodía,
la razón verdadera del existir del hombre,
el adánico orgullo
de saber que es su propia costilla, florecida,
la magnitud del cosmos, el néctar, la ambrosía,
y en las noches del alma, una antorcha encendida.

8-mr

“MUJER; TE PIDO PERDÓN

Lamberto Ibárez Solís / México,

Madre; sin ti; mis lágrimas no tendrían sentido;

gracias por haberme parido y brotar de tu vientre;

gracias por darme mi nombre y ser quien soy;

gracias por darme la mano cuando empecé a trastabillar;

gracias mujer de mil batallas que pariste a diez hijos.

Gracias por levantarme temprano para ir a la escuela;

gracias porque junto a mi padre lograron hacernos;

gracias por tus recetas de comidas y por valerme;

gracias por el hogar que nos brindaste y el alimento;

que sació nuestras hambres a costa de tus manos y espaldas.

Gracias mujeres del mundo; gracias mujeres que me dieron;

me dieron el amor, sus besos, sus abrazos; sus encantos;

su cuerpo que fue ternura; que fue esponja perfumada;

que fueron cantos de madrugadas silentes donde dormí;

extasiado en tus pletóricos y fuertes pechos que fueron vida.

¿Qué sería del mundo sin las mujeres?; No habría jamás Poesía;

no serían las musas de los Poetas y quienes cantan en tu nombre;

hemos venido en hechuras diferentes pero sin sus manos;

el alimento sería precario; ¿Qué sería el mundo sin ustedes?

Sin ustedes las reglas de urbanidad no las hubiéramos aprendido.

Mujeres demuestran lo perfecto de la creación; la obra universal;

más exacta; la obra más maravillosa y perenne que vivirá siempre;

gracias por tus bailes, tus curvas, tus encantos, tu voz de Diosa;

gracias por tus estrías después de los partos que nos prodigaron;

gracias por tu bondad, sin ustedes no existirían nuestros sueños.

Gracias por tu misericordia y por tu perdón; yo te pido perdón

por quien fuiste humillada, lastimada, lacerada, golpeada,

engañada, usada, olvidada, violada, asesinada, mancillada, herida;

perdón; mil veces te pido perdón en nombre de los hombres;

en nombre de mi género y en mi nombre por cuanto hice; perdón.

Te hago un homenaje con mis letras que no serán suficientes;

para bendecirlas, honrarlas, amarlas, comprenderlas, cuidarlas,

perdón por quienes te abandonaron con tus hijos y no cumplieron

con la responsabilidad suprema de la manutención y guiarlos;

¿Qué sería el mundo sin ustedes? Mis sueños quedarían truncos.

Mis lágrimas no tendrían sentido; gracias por tus partos;

por tus canas y arrugas que batieron los tiempos y vientos;

vientos que soplaron en tu contra pero que con enormes garras;

defendiste a tus críos con tu fuerza fecunda y les alimentaste;

muchas veces; vendiste tu cuerpo y tu alma por frutos vivos.

Perdonadme…

8-mr

GOLPES DE LA VIDA

Claudia Mabel Lorea / Argentina

…y sintió aquella palmada

estallándole en la cara,

y sintió como de un golpe

le borraba la esperanza,

de sentirse aún querida

por el hombre que ella amaba.

Y buscó entre sus recuerdos

tan rápido como pudo

el sabor de aquellos besos

que le pintaron un mundo,

de colores, rosa y lila

que hoy, es morado oscuro.

Y fue fuerte y se repuso,

pues su niño que miraba,

le pedía entre sollozos

que abandonaran la casa,

esa que los cobijó

mientras reinaba la calma.

Y en un bolso, muy pequeño,

guardó la ropa del niño,

y ella sólo con lo puesto,

emprendía otro camino,

decidida y temerosa

cambiaría su destino.

Hoy siente la calidez

de las palmas de este hombre,

que tomándole la cara

jura por Dios y en su nombre,

que la hará siempre feliz,

pues fue una madre muy noble.

8-mr

MUJER

Marta Beatriz Mangione / Argentina

En tu día te quiero regalar

Toda mi admiración. Te lo digo de verdad.

Porque eres lo mejor que Dios pudo crear.

MUJER.

Porque eres mamá

Porque en ti se encierra la divinidad de procrear.

Por tu grandeza. Por tu entereza.

Porque eres completa.

Porque ERES luz en las mañanas.

Porque te brindas entera sin esperar nada.

MUJER.

Dime que haré sin Ti?

No me faltes nunca,

ni como madre, hermana, amiga, hija y esposa.

Porque te necesito. Sin ti no se vivir.

Porque te disfruto junto a mí en el amor.

Porque te comparto con los hijos al crecer…

porque te quiero, simplemente, por ser

MUJER.

8-mr

MUJER

Marga Mangione / Argentina

Mujer que has pasado ya las cuatro décadas,

o acaso las quintas, y tal vez… las séptimas.

¿Por qué te arrinconas dentro de tu pieza

detrás de cortinas, llena de tristezas?

Te vistes de oscuro y vas a la iglesia,

con una mantilla cubriendo tus canas

así como hacían, las mujeres de antes,

que ya estaban viejas, al caer la tarde.

Es bueno ir a misa más no te confundas:

no es bueno estar sola y amargarte el alma.

Búscate una amiga, ve al cine, a las fiestas,

no ha de castigarte Dios si eres honesta.

Viste de colores, píntate la boca,

dale a tus pestañas un arco de sombra.

Siempre sé coqueta dulce y delicada,

como una flor fresca flotando en el agua.

Cambia de perfumes, acorta las faldas,

atrévete a darles, tacón a tus plantas

con pasitos cortos, no sufrirás nada.

Y si un caballero se acerca a invitarte

no te niegues nunca, ¡baila, ríe y canta!

Que la vida es corta… ¡no desprecies nada!

Pues para el descanso tendrá tiempo el alma

y el cuerpo es quien debe gozar en la marcha.

Bebe de un buen vino, brinda con champaña,

festeja la vida con todas tus ganas

pero no lo hagas solita en tu casa.

Busca compañía para festejarla.

Y si es el amor el que te acompaña:

¡Bésalo en la boca! ¡Entrégale el alma!

Levanta la frente, desafía al mundo,

y si te critican, haz oídos sordos,

que la vida es única, no tiene retorno.

Si un hombre te mira, no escondas la cara

dale una sonrisa que refleje tu alma.

Quizás tienes miedo que te llamen loca,

¡locura es quedarse para siempre sola!

Locura es perderte la vida en tu cuarto

llorando por dentro, penando y penando.

Todos nos marchamos en algún momento,

¡no digas que eso, a ti no te atañe!

Pues llegará el día en que debas marcharte

y cuando la parca contigo se ensañe

grítale burlona con todas tus ansias:

¡ven que no te temo, ya estoy preparada!

Mi vida fue un sueño de ilusión cumplida,

estoy satisfecha… ¡no te debo nada!

8-mr

NI UNA MENOS

Marga Mangione / Argentina

Homenaje a todas las mujeres y niñas

muertas por violencia familiar o sexual

Ni una menos hoy gritamos,

porque el pueblo lo reclama,

desesperados marchamos

con esta justa proclama.

Somos hombres y mujeres

que les pedimos justicia;

Diputados, Senadores:

¡trabajen con más pericia!

¿Acaso no tienen madres,

los que juzgados manejan?

¿No tienen jueces por padres,

ésas, que los hombres vejan?

¿No hay entre los magistrados,

alguien con hijas violadas,

y locos, desesperados,

quieren sus honras vengadas?

Si no le ha pasado nunca,

no sentirá la impotencia

de llorar la vida trunca

de quien murió por violencia.

Hay que votar esas leyes

que a las mujeres protejan

no están tiradas por bueyes

las carretas que manejan.

La tecnología hoy día,

no justifica el atraso,

la desidia es cobardía,

y la apatía un fracaso.

Hombres: dejen de tomarnos

como seres inferiores,

no necesitan matarnos

para tapar sus errores.

¡Basta ya de femicidios,

ni una menos en el mundo!

¡No queremos homicidios

por causa de un iracundo!

¡A la cárcel de por vida,

púdrase allí el asesino!

¡Ni una menos que perdida,

muera por ese destino!

Luchemos por las quemadas,

las golpeadas y agredidas,

por las que son humilladas,

y por las muertas y heridas.

Por esos hijos pequeños,

que huérfanos han quedado

la madre muerta, y sin sueños

y su padre encarcelado.

Que los cuiden sus abuelos,

sus tíos o sus hermanos,

y los priven de los duelos,

que destroza a los humanos.

No les enseñen a odiar,

porque no vale la pena

sus mentes deben brillar,

dentro de un alma serena.

Mañana, cuando ya grandes,

quieran saber sus verdades

sin elocuentes alardes,

hablen de fatalidades.

Si ésos son niños felices,

no repetirán la historia

porque no habrá cicatrices

aguardando en su memoria.

¡Por los padres y los hijos

de tantas mujeres muertas,

pidamos jueces prolijos

cuyas mentes sean abiertas!

¡Ya queremos soluciones,

No más violencia que aterra!

¡Que se unan las naciones:

ni una menos en la tierra!

8-mr

MUJERES DE ESTE TIEMPO

Sarah Petrone / Argentina

despeinadas, sin rubor y sin postizos
avanzamos por la vida que nos hizo
fuertes y luchadoras como rocas.

Resistimos en el camino que nos toca,
de la mano del buen Dios, que nos regala
un poco más, de fuerza sobrehumana
para seguir adelante y sin caprichos.

Somos de este mundo y transitamos
en búsqueda del destino prometido,
mujeres de este tiempo, repartidas
entre lo que merecemos…Y esperamos.
Sarah Petrone

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ERES MUJER

Sarah Petrone/ Argentina

Eres mujer, lo más preciado
en el plan de la vida que Dios tiene,
porque eres como el árbol que sostiene
la copa que en tu vientre se derrama.

Eres mujer, aunque no quieras,
la fuente donde beben y se sacian
las muchas pasiones y deberes
que el paso de los tiempos va marcando.

Frágil y tempestuosa, si prefieres,
ardiente como el fuego, y como brasa
encendida en el crisol que te contiene
para alumbrar con tu luz, a cada paso.

Eres mujer, la niña consentida,
la novia, la puta, la querida, madre o santa,
la impúdica razón, o no, de lo que sientas,
pero sólo una mujer, y eso te basta.

8-mr

ROSTRO FEMENINO

Susana Piñeiro / Argentina

Señor me hiciste «mujer» fecunda como la tierra

tan profunda como el mar,sensible como la hierba

capaz de acoger la vida cuidándola con paciencia

y de cargar el dolor de todo nuestro planeta…

mágica como la luna con los pies firmes en tierra, 

transparente como el agua, brillante cual las estrellas,

laboriosa como el sol, generosa y compañera

capaz de alumbrar la noche en su oscuridad más densa.

Destello soy de Tu Rostro, Tu ternura hecha mujer

sembradora de esperanza en un nuevo amanecer

¡Tómame Señor y sopla Tu melodía más bella

que en mí se vuelva canción que anuncie Tu Buena Nueva…

y que al fin el mundo entienda que no hay camino mejor

que vivir en el respeto de toda la Creación,

buscando en las diferencias el punto de comunión

devolviendo a cada vida, su dignidad y valor.

8-mr

MUJER AFGANA

Susana Piñeiro / Argentina

Pisoteada y despreciada anda una mujer herida,

sin poder hallar sentido a su gran consternación,

solo eleva su mirada al cielo de vez en cuando

que le devuelva el aliento entre tanto desazón.

Destino sin esperanza, sin atisbo de ilusión

por el despotismo cruel del varón sin corazón,

sin soles en sus mañanas, ni flores en su balcón

en una eterna agonía sin respuesta a su dolor.

¡No te resignes mujer a tu suerte de prisión

ni claudique tu batalla aún en tu situación,

pide a tu Dios, sin rendirte, busca un modo de expresión

que el mundo entero se ha hecho portavoz de tu clamor!

8-mr

A LOLA MORA

María Rosa Rzepka / Argentina

Lola, tus restos perduran;

van desafiando los tiempos.

Sólo tu cáscara seca

está en la urna, durmiendo.

El mármol donde tus manos

clavó cinceles de acero

guarda en sus vetas profundas

la grandeza de tu genio.

Lola de tantos amores.

Lola, la más perseguida

Te han arrojado mil piedras.

A sus pecados cubrían..

Surcan las nubes el cielo

y al pasar desaprensivas

visten de luces y sombras

tus obras, siempre en vigilia.

Lola, te sobró coraje

para vivir cada día

con la intensidad del rayo

y la pasión florecida.

8-mr

ABRE LAS PUERTAS DEL ALMA

María Rosa Rzepk a/ Argentina

Grito de mujer, de tierra

que se deshace en las venas;

de volcán rugiendo indómito,

de selva que se encadena.

Grito de mujer, pariendo

amanecer sin mañana

mientras las conciencias duermen

en oficinas cerradas.

Grito de mujer, callado

por tradiciones lejanas;

se mastica en las salinas

renaciendo en las quebradas.

Grito de mujer que surge

cuando la violencia arrasa

Ser mujer no justifica

transitar sin esperanzas

una vida de pobreza,

rigores en abundancia.

La llave de una mujer

abre las puertas del alma,

rescata las tradiciones,

la memoria y las hazañas.

Su grito exige respeto,

lo demás, no le hace falta

8-mr

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Dia-de-la-mujer
Rosa

UN TRIBUTO A LA FUERZA, EL CORAJE Y LA UNIDAD

Elspeth Gormley /España

«La mujer no solo da vida, sino que la llena de fuerza, inspiración y esperanza, mostrando al mundo que los sueños más grandes nacen de su valentía y su corazón infinito.» Elspeth Gormley

Hoy, el mundo se detiene para rendir homenaje a las mujeres. En este Día Internacional de la Mujer, celebramos no solo sus logros, sino también su inquebrantable espíritu y su capacidad para transformar la adversidad en progreso. A lo largo de la historia, las mujeres han tejido con valentía un camino lleno de desafíos, superando barreras aparentemente insuperables para alcanzar nuevos horizontes.

Desde la ciencia que nos ilumina hasta el arte que toca nuestras almas, desde el coraje político que mueve montañas hasta la gracia en los deportes, las mujeres han dejado una huella imborrable en cada rincón del mundo. Su fuerza radica no solo en su capacidad de soñar, sino en convertir esos sueños en realidad, marcando el ritmo de una revolución silenciosa y poderosa.

Pero este viaje no ha sido un camino solitario. Hombres y mujeres han trabajado codo a codo, demostrando que la igualdad no es solo un ideal, sino una colaboración en acción. Los aliados que han alzado sus voces junto a las mujeres nos recuerdan que el cambio florece cuando las manos se unen.

A pesar de los pasos gigantescos que hemos dado, aún queda un largo camino por recorrer. En muchos rincones del mundo, las mujeres enfrentan desigualdades que nos llaman a seguir luchando. Este día es un recordatorio de que la igualdad no es solo un sueño, sino una responsabilidad compartida que debemos abrazar con urgencia y pasión.

Hoy celebramos, pero también reflexionamos. Honramos el pasado, el presente y el futuro de las mujeres que inspiran, lideran y desafían los límites. Reafirmamos nuestro compromiso de construir un mundo donde cada persona, sin importar su género, tenga el derecho y la oportunidad de brillar con todo su potencial.

El Día Internacional de la Mujer no es solo una fecha en el calendario. Es un llamado a la esperanza, al cambio y, sobre todo, a la unidad.

Rosa