Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
✦ Colaboradores – Especial de Navidad ✦
Miriam Alberganti – Argentina
Matías Bonora – Argentina
Libia B. Carciofetti – Argentina
María Elena Camba – Argentina
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Carlos H. González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Lamberto Ibárez Solís – México
Liliana Lorán – Argentina
Elsa Lorences- Argentina
Antonio Morelos – México
Sarah Petrone – Argentina
Susana Mirta Piñeiro – Argentina
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México
Yanni Tugores – Uruguay
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NAVIDAD
Miriam Alberganti – Argentina
noche de luz y amor,
donde el corazón se llena de calor.
Un niño nace,
un sueño se hace,
la esperanza renace,
el mundo se abraza.
En medio del frío,
un fuego arde, el amor de Dios,
en la humanidad parte.
Un mensaje de paz,
un llamado a unir,
corazones rotos, almas a fundir.
La Navidad nos habla
de dar y compartir,
de perdonar, de amar sin medir.
Un tiempo de reflexión,
de mirar atrás,
y encontrar la luz,
que nos hace avanzar.
En esta noche mágica,
llena de estrellas,
recordemos el amor,
que nos hace bellas.
Que la Navidad,
nos llene de paz,
y nos guíe hacia un mañana,
donde el amor sea capaz.
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AVENIDOS
Matías Bonora / Argentina
Una calle en la espalda
del mundo,
acariciada por la morosa lumbre
de un bar insomne;
titilantes anhelos drenan
por el urbano empedrado
en la frontera del olvido.
Y en un desierto de mesas vacías
dos miradas se enredan:
un dueto de soledades
confluyen en el crepúsculo,
surgidos sobre un piélago
de atávicas indiferencias,
terminales calendarios vencidos
y mudas derrotas.
Por las vetas del desencanto
sus mesas se hermanan,
como abrazos sin brazos.
Y en el vislumbre de gesto
gestado,
se asoman al abrigo del momento,
en un lapso sin más orbedades.
Y en el silencio desvanecido,
se brindan sin otras voces ni tiempo,
donde, ahora, con el susurro del encuentro,
atisban sus latidos
que ya no esperan
ni ruegan.
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FELIZ NAVIDAD
Libia B. Carciofetti – Argentina
A mis amigos virtuales
a los que a diario visitan mi hogar
quisiera poder haberlos reunido
a todos, en esta Navidad.
Gritar a los cuatro vientos
que en mi corazón hay lugar
para los que no tienen familia
para los desalentados y sin paz .
Que siento una inmensa alegría
cuando tu mensaje veo entrar
en esta casilla de correos
donde la distancia es una utopía más.
¡OH Señor! por aquellos que sufren
por los que no tienen siquiera un hogar,
se TÚ el amigo sincero
que los ama sin especular.
Que celebremos la vida
y te dejemos entrar
en el pesebre de nuestra alma
las puertas abiertas están.
¡Señor! de la eternidad.
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ADORNO MI ÁRBOL
María Elena Camba – Argentina
Adorno mi árbol con cada momento transcurrido. Año de miedos, de angustias, de ausencias y pérdidas. Año de nacimientos anhelados, de largos abrazos, de tanto amor guardado, de encuentros tan esperados. Adorno mi árbol con fe redoblada en la vida que siempre triunfa en la semilla que brota, en el zorzal que trina, en el rayo de sol que asoma, en el firmamento que espera una nueva estrella de Belén. Adorno mi árbol y en cada rama un deseo por esta tierra dolorida, por los desamparados, por tanta injusticia ignorada. Por la niñez maltratada, por la guerra que no cesa, por tanto dolor acallado. Y te espero ansiosa, Señor. Con mi corazón abierto para que entres en mi casa y traigas paz a mi alma, luz a esta tierra en tinieblas, amor a este mundo sin rumbo. Seamos camino, verdad y vida. Seamos redención en tu nombre.
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AMIGA NAVIDAD
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Entrañable y puntual visitante
de cada año, justo a medianoche,
de alegrías y nostalgias, derroche,
haces en nosotros al instante.
Con el frío calando los huesos,
y el tic tac de aquel viejo reloj,
desfila por mente y corazón,
la retrospectiva de sucesos.
También suman los gratos anhelos
para el año que está por venir,
que haya mucho por qué sonreír,
fervorosamente clamo al cielo.
Envuelve el misticismo ancestral,
adorando al Niño que ha nacido,
Redentor que nos ha redimido
cómo rayo de luz celestial.
Es el tradicional arbolito
entre luces, esferas y flores,
un remanso de paz y fulgores,
centro de mil recuerdos bonitos.
Villancicos, el ponche y abrazos,
junto a un mar de deseos afectivos,
al sentimiento le dan motivos,
para fortalecer muchos lazos.
Concurrida es la misa de gallo
para honrar al bendecido Niño;
celebremos a DIOS que ha nacido
para al mundo así, reivindicarlo.
Espiritualicemos la fecha,
evitando las banalidades,
hay valiosas oportunidades,
para consolidar la amplia brecha.
Sean la dicha y completa armonía,
el alivio de los corazones,
que para eso hay sobradas razones,
y hace falta sembrar alegría.
Gracias mil a la Divinidad
que bendice a todos los que amamos,
y en un coro imponente clamamos:
¡Bienvenida, amiga Navidad!
Noche del miércoles 17 de diciembre de 2025.-
FESTEJOS DE NOCHEBUENA
Carlos H González Saavedra – Argentina
Con familias en las mesas unas, colmadas de manjares. otras con pobreza. ostentación y riquezas, de aquellos que poco festejan. Otros mirando en silencio, como el hambre aprieta. Festejos de noche buena Unos, elevando rezos. Otros, agradeciendo sueños. Todos, pidiendo paz en el planeta Festejos de noche buena Un rayo azul de amor nos atraviesa Cuando Jesús se manifiesta A través de los sentados, a nuestro lado. En nuestra casa o en comedores, de la iglesia. Con sus miradas limpias Con sus palabras sinceras Con su inocencia. En el festejo de noche buena Brindemos por la sencillez Por los actos de nobleza Por las almas plenas Entonces sí será, una Feliz navidad de sonrisas sinceras.
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NAVIDAD
Elspeth Gormley – España
De un pesebre habla la historia, donde un pequeño nació; sin riquezas, ni abolengo nueva luz al mundo dio, una mula, un buey y ovejas le dieron calor como ejemplo que no hay razas donde reina el amor.
Unos dicen que no hay cielo, que mentiras burdas son que el apego a lo invisible es de faltos de razón; más en un mundo inconsciente sólo un ángel de virtud puede dar fe y esperanza ante tanta ingratitud. Las vidrieras están muy repletas, de juguetes y regalos sólo para niños buenos, si son pobres… son los malos. Yo conozco un Dios de amor, no de absurdo consumismo; son del hombre la codicia, la dureza y el egoísmo.
Se repartirán monedas como un acto de piedad y mañana las conciencias con alardes de bondad serán limpias y más buenas por alguna noble acción… La caridad que es pasajera no engrandece al corazón. Una mesa bien dispuesta, es tiempo de Navidad, sobrarán besos, abrazos… tiempo de fraternidad; algún árbol adornado los regalos cubrirán, mas muy cerca de nosotros, el hambre y frío rondarán.
Y se escucharán canciones, y villancicos de Belén, habrá portal y figuras del Niño Dios también; se beberán licores; y la cena por tradición, mientras seres miserables se cobijan con cartón.
Habrá brindis, risas, cantos, y saludos por doquier, un réquiem en el silencio por el que no ha de volver olvidando en el bullicio que hay muchas mesas sin pan que a la luz del nuevo día sin sustento seguirán.
Navidad… buenos deseos, mas prosigue la maldad, en el mundo muchos viven en carencia e impiedad; hoy las guerras, nos agreden a toda la humanidad y los hombres en su hermano, sólo ven a otro rival.
Navidad no es un momento, es la voz del Redentor; si siguiéramos sus pasos el mundo sería mejor… ¿Sueño vano, una utopía de alguna mente locuaz? ¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra al hombre paz…!
De un pesebre habla la historia, donde un pequeño nació; sin riquezas, ni abolengo nueva luz al mundo dio, una mula, un buey y ovejas le dieron su calor
como ejemplo que no hay razas donde reina el amor.
Unos dicen que no hay cielo, que mentiras burdas son que el apego a lo invisible es de faltos de razón; más en un mundo inconsciente sólo un ángel de virtud puede dar fe y esperanza ante tanta ingratitud. Las vidrieras están muy repletas, de juguetes y regalos sólo para niños buenos, si son pobres… son los malos. Yo conozco un Dios de amor, no de absurdo consumismo; son del hombre la codicia, la dureza y el egoísmo.
Se repartirán monedas como un acto de piedad y mañana las conciencias con alardes de bondad serán limpias y más buenas por alguna noble acción… La caridad que es pasajera no engrandece al corazón. Una mesa bien dispuesta, es tiempo de Navidad, sobrarán besos, abrazos… tiempo de fraternidad; algún árbol adornado los regalos cubrirán, mas muy cerca de nosotros, el hambre y frío rondarán.
Y se escucharán canciones, y villancicos de Belén, habrá portal y figuras del Niño Dios también; se beberán licores; y la cena por tradición, mientras seres miserables se cobijan con cartón.
Habrá brindis, risas, cantos, y saludos por doquier, un réquiem en el silencio por el que no ha de volver olvidando en el bullicio que hay muchas mesas sin pan que a la luz del nuevo día sin sustento seguirán.
Navidad… buenos deseos, mas prosigue la maldad, en el mundo muchos viven en carencia e impiedad; hoy las guerras nos agreden a toda la humanidad
y los hombres en su hermano, sólo ven a otro rival.
Navidad no es un momento, es la voz del Redentor; si siguiéramos sus pasos el mundo sería mejor… ¿Sueño vano, una utopía de alguna mente locuaz? ¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra al hombre paz…!
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Lamberto Ibárez Solís – México.
Se acerca la Navidad;
noche apacible de paz
no es una noche fugaz
que aflore la caridad.
Dar amor con suavidad
allá en los montes y valles
en pueblos donde tú te halles;
mira a todos con amor,
guarda el alma de dolor,
brinda tu amor no lo calles.
Invita a Cristo a tu cena;
se refleja en el mendigo
también a quien es tu amigo
comparte tu Nochebuena.
Olvídate de tu pena,
si el dolor te agobia tanto
no lo conviertas en llanto;
reúne a todos en tu mesa
la familia es fortaleza
y cura cualquier quebranto.
La Navidad sin los míos
que partieron de mi vida;
no cicatriza mi herida
mi corazón es baldío.
Es mi alma un monte frío
que clama muchos abrazos
quedó partida en pedazos
y busco manos sinceras;
ni quiero ofensas arteras
que rompan todos los lazos.
Quiero tener en mi mesa
a un gran invitado digno
es el Mesías benigno;
cuya voluntad expresa.
“Amaos todos”: lo confiesa;
compartió el pan y el vino
habló un lenguaje tan fino;
con parábolas que cantan
y nuestra fe la levantan
con amor Jesús Divino.
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DICIEMBRE EN BUENOS AIRES
Liliana Lorán – Argentina
Transita diciembre por sus días
Aromado de rosas y jazmines
Rueda su luna en gastados adoquines
Y se duermen en azucenas níveas.
Se visten de fuego los ceibales,
El cielo, se apoya en las glicinias
El oro, se hace blando en los aromos
Que embriagan con fragancias anodinas.
Canta diciembre su gozo mas profundo
Porque es el mes por el cielo elegido,
Para darle una esperanza al mundo
En el Hijo de Dios recién nacido.
Sufre diciembre el dolor perenne
De la angustia de la eterna despedida
Que se repite irremediablemente
En cada año que termina con sus días,
Una tregua de paz, amor y luz
Un mes engalanado de rojo y verde,
Que presagia redención y Cruz,
Por el milagro de un Niño en el pesebre
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OS TRES REYES MAGOS
Elsa Lorences-Argentina
Vienen haciendo camino
en sus camellos montados
tres Reyes Magos de Oriente
con respectivos regalos.
Hay una estrella que guía
de los Reyes el camino,
hasta donde está el niñito
Rey de la tierra bendito.
Melchor Gaspar Baltasar
se postran ante el Mesías
y a los pies del Salvador
oro, incienso y mirra dejan,
mientras el bendito ser
con curiosidad los mira.
Hoy, después de muchos años,
todos los niños pequeños
siguen esperando igual
el paso de los camellos
y recuerdan a ese niño
que de una Virgen nació
y cuando el tiempo llegó
se convirtió en Salvador.
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NUESTRA NAVIDAD
Antonio Morelos – México
Si me dijeras que oíste
Hablar de la navidad,
también que no entendiste
y que confundido estás,
porque tú nunca pudiste
descubrir esa verdad.
Hablaban de ropa fina
Y de vinos importados,
También de viajes a China
Y de regalos muy caros,
De exóticas mil comidas,
Pero de Dios, nunca hablaron.
De lo que dices hablaron
Y que confundido estás,
Te quiero dejar bien claro
Que es solo la vanidad
Y que muchos que opinaron,
No traían para cenar.
Otros hablaban quizá
Animados por el vino,
Porque nuestra navidad
Es celebrando al divino,
Es noche de mucha paz,
De amor y de regocijo.
Si no tenemos regalos,
Ni vinos para brindar,
Ni joyas ni buen calzado
Para esa noche estrenar,
Amar a Dios, que es sagrado,
esa es, la otra navidad. .
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SIEMPRE SE REZA
Sarah Petrone – Argentina
Se ha encendido una luz en la ventana
un Villancico se oye allá a lo lejos,
afuera se ha hecho noche y ya no hay nadie
caminando por las plazas y veredas.
La noche de Navidad viste de gala
un espejismo mágico y perfecto
deambula entre las risas que engalanan
las casas que están despiertas y festejan.
Detrás de paredes blancas, la rutina
sigue empeñosamente su tarea
teñida de sangre y miedo, acompañada
por el ulular estridente de sirenas.
Ha decidido seguir pese al cansancio,
no se rinde detrás de los intentos.
La Navidad se cita en cada calle
mientras la vida se cita con la muerte.
Los guardapolvos blancos se han manchado
con el amor incondicional que los venera,
afuera, nace Jesús, año tras año,
dentro del hospital, siempre se reza.
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NAVIDADES DIFERENTES
Sarah Petrone – Argentina
Un viaje en un sueño, me ha dejado
sensaciones de vivir, por un momento,
de haber ido más allá, sin fundamento
y en medio de la historia me perdí.
Dormida la noche a la luz de aquel lucero
vigilante del camino milagroso,
peregrina me encuentro, silenciosa
siguiendo la ruta de la Fe.
He despertado en la voz de los profetas
anunciando al Redentor, y simplemente
postrada en tierra dí con mi cabeza,
entonces, por amor, ya no dudé.
He llorado de emoción, junto a su madre,
he pedido perdón más de mil veces
y he logrado acunar entre mis brazos
a Jesús, que me miraba dulcemente.
Volviendo a la realidad de mi presente
siendo testigo de un tiempo tan lejano
puedo comprender que ha cambiado
con su Natividad, todo, en mi ser.
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GLORIA A DIOS Y PAZ A LOS HOMBRES
Susana Mirta Piñeiro – Argentina
Niño Dios que no mereces nacer por darnos consuelo
tierno, frágil, indefenso, sufriendo desde pequeño.
¡Qué amor tan inmensurable nos prodiga el Padre Eterno
para entregar a Su Hijo y llevarnos a Su Reino!
Duele verte dulce Niño entre animales nacer
sin un aposento digno para semejante Rey
Pero si Tú no vinieras a compartir nuestro suelo
qué triste sería sufrir sin esperanza y remedio
Niño de azahar y jazmines, perseguido crecerás
incomprendido por muchos hacia un temprano final
Sabios magos del Oriente te vinieron a adorar
¡Ay…Tu cuna será Cruz sin cometer ningún mal!.
Demos gracias a Jesús, que por salvarnos asume
cargar con todo el dolor de la entera Humanidad
compartir nuestra existencia, andar por nuestros caminos
solo confiando en Su Padre que no lo abandonará.
Pero esa Cruz se hará Vida, trampolín que impulsa al Cielo
vino a nosotros el Sol que ilumina y da sustento
a todos los corazones que abrazando este Misterio
viva derramando amor y se sume a Su proyecto.
Que la alegría disipe tanto mal y sufrimiento
que no es la muerte el final sino gozoso comienzo.
Antes que nada, gracias por estar del otro lado, sosteniendo estas palabras como quien sostiene un hilo invisible que nos une. En esta edición quiero agradecerles por acompañarme: leer, compartir, dejar que mis letras crucen fronteras, mares y hasta planetas. Ese es mi mayor deseo: que la palabra viaje y se convierta en puente.
Se acercan las fiestas y el fin del año, y con ellos la nostalgia inevitable. Deseo que, más allá de lo vivido, puedan alzar su copa bien alto y brindar: por la vida, por las ilusiones, por los momentos que nos marcaron y por todo lo bueno que aún aguarda.
Hay años que no son sencillos, lo sabemos. Quizá también para mí lo haya sido. Pero siempre queda la semilla de la esperanza, esa que germina incluso en la tierra más árida. Aprendí que antes de cada ascenso, las cosas se vuelven difíciles, como si la vida nos preparara para la altura. Por eso quiero compartir con ustedes este gesto: brindar siempre, brindar con fe, porque la esperanza es lo último que se pierde.
Brindo por lo que es, por lo que fue y por lo que será. Brindo por los nuevos comienzos y por la certeza de que todo puede suceder, incluso cuando no sabemos cómo. Creer es ya un acto de creación.
Gracias nuevamente por estar, por leer, por acompañar. Nos encontraremos en el próximo escrito, en la próxima edición, en el próximo año. Los abrazo con palabras, y quedo con ustedes.
A
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-12-21 16:21:482026-01-22 11:29:17ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL DICIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Cada texto es un peldaño. Cada lector, un viajero. Bienvenidos a este ascenso compartido.”
El otoño avanza sin pedir permiso. Sus hojas caen como testimonios silenciosos, y el aire fresco nos recuerda que todo lo que parecía eterno también se transforma. El mar, compañero fiel, se encrespa apenas, como si quisiera recordarnos que la justicia -esa palabra tantas veces desgastada- también tiene mareas: unas veces suaves, otras veces bravas, pero siempre necesarias para limpiar las orillas de la memoria.
En los tribunales se discuten responsabilidades, en los periódicos se levantan acusaciones. Aquí, en nuestras páginas, la justicia se busca en otro lugar: en la palabra que se atreve, en la voz que no se rinde, en la literatura que ilumina lo que estaba oculto. Porque escribir es también un acto de esclarecimiento: cada relato es testigo, cada carta es declaración, cada poema es sentencia de dignidad.
No se trata de señalar culpables ni de dictar condenas, sino de recordar que la verdad, como el mar y como el otoño, siempre regresa. Que la palabra escrita puede ser faro en la niebla, abrigo en la intemperie, memoria en tiempos de olvido.
Que este número sea entonces un mar abierto, donde las letras se convierten en fiscales de la memoria y defensores de la esperanza. Que cada lector encuentre en estas páginas no solo compañía, sino también la certeza de que la justicia, aunque tarde, aunque se disfrace, aunque se esconda, siempre acaba por tocar la orilla.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:38:192025-12-20 00:33:42EDITORIAL – NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
Donde la palabra florece, la imagen respira: juntas sostienen el misterio del día.
La poesía no se mira, se habita.
Colaboran en esta sección.
·Isidoro Barrera Molina – México · Marcela Barrientos – Argentina · Magi Balsells – España · Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia · Libia B. Carciofetti – Argentina · Enrique Fredy Díaz Castro – México · Carlos González Saavedra – Argentina · Elspeth Gormley – España · Jaime Hoyos Forero – Colombia · Lamberto Ibárez Solís – México · Carlos Jaramillo – México · Andrea Kiperman – Argentina · Liliana Lorán – Argentina · Elsa Lorences de Llaneza – Argentina · Marga Mangione – Argentina · Antonio Morelos – México · Sarah Petrone – Argentina · Benjamín Prado – España · Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México/Argentina · Miriam Reyes – España
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HERIDAS QUE NUNCA SANAN
Isidoro Barrera Molina – México
Hay personas que sufren en silencio, que cargan sus penas sin quejarse, y aunque las heridas nunca sanan, no hablan de ellas ni las muestran.
Caminan con sus dolores a cuestas como si nada les ocurriera, como si el alma no les doliera, como si el corazón no se quebrara.
Y siguen adelante, como si nada, como si la vida no pesara, como si no sintieran el vacío que les habita por dentro.
Cada pensamiento es una herida, cada sentimiento, una punzada, y cada cicatriz que no se ve es parte del dolor de la humanidad.
El sabio sabe que la riqueza no está en lo que se recibe, sino en lo que se comprende cuando nadie te ve, cuando nadie te escucha, cuando te vas sin que te hayan sentido.
❧ ❧ ❧
LA VIDA ES UN VIAJE
Isidoro Barrera Molina – México
La vida es un viaje, un viaje que comienza con el nacimiento y termina con la muerte.
Un viaje que se recorre con alegría y tristeza, con amor y desamor, con esperanza y desesperanza.
Un viaje que se vive con intensidad, con pasión, con entrega.
Un viaje que se disfruta, que se sufre, que se llora, que se ríe.
Un viaje que se comparte, que se vive en soledad, que se recuerda, que se olvida.
Un viaje que se aprende, qué se enseña, que se ignora.
Un viaje que se construye día a día, momento a momento, instante a instante.
Un viaje que se transforma, que se reinventa, que se adapta.
Un viaje que se recorre con decisiones, con errores, con aciertos.
Un viaje que, al final, nos revela quiénes fuimos y qué dejamos en los demás.
❧ ❧ ❧
SE DETUVO
Marcela Barrientos – Argentina
Se detuvo el tiempo en esa hora,
se detuvo todo en ese lugar perfecto.
Nada fue igual después de esa hora,
cada rincón se convirtió en un recuerdo.
En ese momento y en ese punto exacto,
todo vibro de un modo diferente y único.
La nada de no volver a repetirse jamás ,
el todo de quedar por siempre en la memoria.
Se detuvo todo en ese mismo instante,
se detuvo todo en ese sitio que hoy es especial.
Tiempo y espacio aceleró la velocidad justa
desde donde la hora y el lugar se hicieron eternos.
❧ ❧ ❧
¿ELLOS NO AMARON?
Magi Balsells – España
.Abandonada y sola me quede
Anduve en la vida perdida
Por culpa del hombre que ame
Luche por encontrar una salida
Mi familia con desdén la espalda me giro
De mi hogar donde nací me echaron
Por culpa del amor una alma se engendro
no tuve comprensión ¿es que ellos no amaron?
Ya todo paso, ahora vivo solo para mi hijo
Es la luz de mi vida y mi única gran ilusión
Ya que aquel arrebato que me maldijo
Me olvide con todas las fuerzas del corazón
Nunca más supe de aquel hombre ruin
No me importa, ya que de mi amor se olvido
Se marcho la tristeza, ahora soy feliz al fin
Ya que de mi y mi hijo muchas cosas perdió
.❧ ❧ ❧
EPIGRAMAS
Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia)
I Cuando sola camino, todos los silencios me acompañan. II Escucho un canto detenido. En el árbol llueve todavía. III Los zapatos que ya no uso, me recuerdan los caminos. IV Confié en el río donde arrojé mis penas; de vuelta me las trajo el mar. V A tu beso le crecieron alas y yo… sin saber volar.
VI Tú: estallido, alegría. Yo: vasto silencio en el remolino de la vida. VII Sobre los rostros de la guerra, mustias revolotean las palomas de la paz. VIII ¿Dónde están los dioses generadores de bondad, protectores de mundo? Ciegos, quizás ausentes; despiadados celebran cerca de los muertos. O, ¿beberán su sangre en ofrenda y sacrificio para su gloria eterna? IX Cuando venías traías rosas; cuando te fuiste se quedaron las espinas.
❧ ❧ ❧
PRESA FÁCIL DE TU AMOR
Libia b. Carciofetti – Argentina
Escucho tus pasos detrás de mío,
y siento que va a estallar mi corazón
me envuelve el aroma que despides
puedo sentir hasta tu respiración .
Estas cerca y el deseo que me alcances
me obnubila y ya no tengo contención
estoy desprotegida y soy presa fácil
para ti un “ experimentado rey león “ .
En la selva de este mundo estoy perdida
camino y no se hacia donde voy
construí mi propia madriguera
pero está visto , que de nada me sirvió .
Tu olfato detectó mi territorio
el rocío mis huellas no borró
ya depongo las armas de mi orgullo
y me detengo para decirte ¡ aquí estoy !.
Cae la noche y bajo un cielo despejado
con la luna como un solo espectador
nos fundimos , concretando nuestro sueño
al compás de este amor abrasador .
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
DEL OTRO LADO MI HIJO
Libia B. Carciofetti – Argentina
Indecisión de cruzar. Las aguas profundas de este río. Que se convirtió en un mar inmenso. Cuando te alejaron de ti, niño mío. Y aquí me paso las horas. Hasta que me cubre el rocío. Que se mezclan con mis lágrimas cegando estos ojos míos.
A veces me parece… Que llegarás de camino. Y me levanto presurosa. Recogiéndome el vestido. Pero luego me doy cuenta que solo es un espejismo Que mi ser te dio la vida. Pero cambiaron tu destino.
Y regreso triste y sola a casa. Pero en mis retinas estás ¡Hijo! Esperando que mañana te tenga de nuevo conmigo. Y así hago diariamente lo que se convirtió en un rito. Imaginando que me abrazas. y siento el calor de tu cuerpecito.
Me siento bajo el arco iris que me deslumbra con su brillo. Es como que hablo con Dios y hacemos un pacto divino. Cruzaré a nado el mar en que se transformó este río Lucharé contra la marea para tenerte de nuevo conmigo.
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
SOLILOQUIO
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Se antoja sumergirse en la nostalgia,
después de ver en la retrospectiva,
sabiendo los deslices de la vida
en medio de verdades y de farsas.
Pero parece como un melodrama
mirar como los días se nos van;
debemos todo el tiempo aprovechar,
y no jugarle al malo de la trama.
Estuve en el panteón hace un momento;
recé, también me puse a recordar
a quienes a mi lado ya no están
y fueron dicha de mis sentimientos.
Es triste el soliloquio ante la tumba;
sonríes entre lágrimas calladas,
parece que tu historia aletargada
te sacudiera y luego te derrumba.
En el pequeño altar, fotografías
la flor de cempasúchil y las velas,
ofrendas y oraciones que consuelan
la lógica añoranza de estos días.
Se fueron ya no están, sólo su esencia,
ocupa buen lugar en lo intangible,
ahí donde no se habla de imposibles,
tan sólo de constancia y de vigencia.
Regresan según nuestras tradiciones,
y alegres les damos la bienvenida,
aunque a otro día es la despedida,
en espera de nuevas ocasiones.
Guardamos del dolor la introspectiva,
algún día haremos el mismo sendero,
ahora abrazo a los que tanto quiero,
¡A fin de cuentas… Es así la vida!
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
MI SUEÑO
Carlos González Saavedra – Argentina
La Argentina que sueño
La del orden y respeto
La de los valores de nuestros
Próceres y abuelos.
La de San Martin, Alberdi,
Belgrano, Brown y Sarmiento.
Más allá del libre pensamiento.
Vivamos orgullosos de nuestro país,
y nuestro suelo.
Admiración de los extranjeros.
Donde nuestros niños
Se eduquen libres de adoctrinamiento.
Donde el policía sea un buen ejemplo
Donde se forjen valores en nuestro ejercito
Donde se custodien seriamente las fronteras.
No soy político, ni pretendo
No existe para mí, el pensamiento
Izquierdo, ni derecho.
No existe en mí, mejor soberanía
Que la de gritar en libertad,
A los cuatro vientos.
Brillando en el cielo, un sol esplendoroso
el celeste y blanco de mi bandera
¡Ese, es mi sueño!
Dios me ha regalado esa dicha
De soñar mi país, despierto.
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
ME GUSTA
Carlos González Saavedra – Argentina
Me gusta perderme en un libro
Hasta encontrarte.
Invitarte a una aventura inolvidable
Porque de eso se trata,
esta etapa de la vida.
De ser feliz,
sin que importe la opinión de nadie.
Mirarte a los ojos y sin conocerte saludarte
Desear apretar tus manos insaciables
Abrazarnos y besarnos
Y esperar que el tiempo hable.
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
GRACIAS, VIDA
Elspeth Gormley – España
Gracias, vida, por lo torcido, por cada curva, por lo perdido, por lo que vino sin avisar y lo que supiste arrebatar.
Gracias por cada paso incierto, por cada puerta, por cada puerto, por los abrazos que me tejieron y los silencios que me crecieron.
Gracias por todo lo que dolió, porque al romperme, algo nació. Fui más entera, más decidida, más yo, más alma, más encendida.
Gracias por cada despedida, por cada herida que fue medida, por los amigos que son abrigo y por la fe que duerme conmigo.
Gracias por cada voz que calma, por cada sombra que toca el alma, por los zapatos que se rompieron y los caminos que me eligieron.
Aquí estoy, con el pecho abierto, con cada verso que me ha cubierto, con el corazón algo cansado, pero latiendo, agradecido, amado.
Gracias, vida, por lo imperfecto, por lo que vino sin ser correcto, por lo que aún no sé nombrar pero me enseña a respirar.
Gracias, vida, porque aún en tu herida, me enseñas que vivir es la mayor victoria. Que cada caída fue también salida, y cada sombra me mostró su memoria.
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LA PALABRA
Elspeth Gormley – España
La palabra es semilla que germina, raíz que hunde su voz en la memoria, es río que conduce nuestra historia, y puente que a dos almas ilumina.
Es canto que en la sombra se destina, es pulso que sostiene la victoria, es llama que en la noche transitoria enciende la verdad que nos anima.
Defiéndela, que nunca se someta, que sea voz de paz y de justicia, que alce su vuelo libre y sin careta.
Pues cuando florece en su caricia, la vida se convierte en pura meta, y el mundo se renueva en su delicia.
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TUS BESOS DE SOLERA JEREZANA
Jaime Hoyos Forero – Colombia
A una jerezana con luz de luna. “Porque gusté en tu boca musulmana, tu sangre, que es solera jerezana” (Joaquín Alcaide de Zafra)
Alto el mirar, tu vida es un torrente que desciende con fuerza huracanada por tu cuerpo de tierra soleada que se inicia en la cumbre de tu frente. Si te das, se desata una corriente de misteriosa luz en tu mirada, y aparece en tus ojos, desbordada, una gota de gozo transparente. Son tus manos un dulce sortilegio, y tus caderas de soberbia roca completan tu perfil moruno y regio. Besas con besos de pasión gitana, cuando das en el vaso de tu boca un vino de solera jerezana.
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PARA QUÉ LA MEMORIA
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Que los besos no cesen, que los besos no mueran. Que si mueren, renazcan. Por sus rutas de gloria que transiten sin pausa. ¡Qué incompleta sería sin los besos, la vida! Qué inútiles los triunfos del poder y la fama. Las virginales bocas son abortos de besos que nunca fueron llama. Si en la mente no hay besos, ¡para qué la memoria! Sin los besos de Helena no hubiese Homero escrito la epopeya de Troya. ¡Qué soledad tan honda si los besos se acaban! Cuando mueren los besos
no hay amor…sino historia.
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«SUEÑOS DE MARINERO”
Lamberto Ibárez Solís – México
Caminaré en tu silencio,
sin prisas y con ternura
y te llenarán mis besos;
al recorrer tu cintura.
Me beberé tus pisadas
por el andar de mi suelo
y no te bajaré la luna;
solo te daré consuelo.
Me treparé en tus montañas
para mirar el lucero
y arroparme con tu cuerpo;
mientras ávido te espero.
Haré de tu alma un poema
con el andar del recuerdo;
te besaré en el silencio,
de esta jornada que pierdo.
Me meceré con la brisa
del mar donde vivo y beso;
caminaré con la luna
que me brinda su embeleso.
Las sirenas y gaviotas;
harán del mar un concierto
y entrelazados cantar
con la brisa de mi puerto.
Te haré los versos sentidos;
con mis coplas de marino,
que en las arenas del mar
las encontré en mi camino.
Llévame te lo suplico
en el desván de tu vida
y hacer de este loco sueño;
una canción prometida.
¡Ay cantos de medianoche!
Entréguenmela les pido
y acurrucarla en mis brazos
con la flecha de Cupido.
Guitarras toquen serenas,
la bella canción de amor;
hilvanando las palabras
esas que nos dan calor.
Y con mis noches calladas
y vida de aventurero;
nos sorprenderá la noche;
con coplas de marinero.
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MIS DESEOS
Lamberto Ibárez Solís – México
Si me pidieran un deseo;
regalaría mis flores
con sus retoños y olores;
les regalo mis trofeos.
Mis playas y mis paseos;
mi azul de mi cielo bello,
mi risa cual un destello;
limpiaría las tristezas
de mis pares con nobleza
y mis rizados cabellos.
Si me pidieran un deseo;
regalo mi monte entero,
el que cuidé con esmero
y mi mundo que poseo.
Y mi Dios en el que creo;
el azul de mi laguna
que me brindó la fortuna
de pescar en sus manglares,
porque es cosecha en mis lares;
cobijada por la luna.
Es mi deseo pedirles:
que el mundo ya viva en paz
y las letras sean capaz;
convencer sin exigirles.
Y mi deseo servirles
con mi verso cristalino,
al abrir nuevos caminos
y la humanidad se hermane;
que la paz ya se proclame
como estandarte divino.
Por ello mi pedimento;
no es banal ni indiferente
países independientes
con sus leyes de argumento.
Asuman su crecimiento
y vivamos como hermanos;
yo les ofrezco mi mano,
la entrego sin falsedades:
está libre de maldades,
levantando al Ser Humano.
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AMISTAD
Carlos Jaramillo – México
Palabra que funde sentimientos,
expresión, que enlaza corazones,
término narrado por mil cuentos,
vocablo que une las naciones.
Floreces como junco en el pantano,
resistiendo prejuicios, emociones y defectos,
que ennegrecen lo hermoso del humano,
que no siente ni conoce estos conceptos.
Que triste el interior de aquellos seres,
que rebozan sentimientos de maldad,
tomando en sus perfiles otros roles,
que evaden esta línea . . . la amistad.
Germinas cual semilla en tierra fértil,
más naciendo requieres de cuidados,
eres el tallo de una planta débil,
abonada en el afecto, y amor desinteresado.
Tienes derecho a florecer,
más no siempre logras tu objetivo,
pues no toda tierra conoce este quehacer,
ni todo corazón es para el cultivo.
Amistad. . . ¡ay Amistad!
Alguna flor debería llevar tu nombre,
más alguna en su especie causa alergia,
y tú, te puedes refugiar en todo hombre
provocando otro concepto . . . convivencia.
Amistad. . . palabra que fundes sentimientos,
vocablo que une las naciones.
En memoria a mi Amigo: Don Facundo Bello Valadez
Chilpancingo, Guerrero, a 04 de noviembre de 2025
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TU MAGIA
Carlos Jaramillo Diego – México
los rincones de mi vida,
y con tu aliento hacer renacer
mi frío y mi calor en rima.
Tienes el encanto de motivar
a mi ser de edad madura,
y es que el néctar de tu piel
vuelca del volcán la espuma.
Sabes dormir y mitigar
mi inquietud y hambre de caricias,
eres como un potro sin domar
que no conoce de temor, ni bridas.
Te manejas en prosa y en rima,
siendo capaz de inquietar
las aguas tranquilas del mar,
y al sol que duerme en las dunas.
Esa es tu magia:
saber encender,
saber apagar,
ser fuego, tierra,
aire, sol, y mar.
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PAUSA
Andrea Kiperman-Argentina
El silencio grita tu nombre, el viento sopla rápido, como un huracán.
El éter trae susurros, susurros de tu nombre, de tus ojos, de tu persona.
El eco de tu perfume, el terciopelo de tu piel eriza mis sueños, mis días y mis noches, esperando ese momento, ese silencio que tiene presencias, ese paso que se acerca, ese abrazo que no tarda, esa intensidad que está llegando.
En el silencio, en el susurro de tu boca, en el silencio de tus ojos.
Pausa. Eso necesitamos: una pausa.
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CEIBO
Liliana Lorán – Argentina
Cuando regresa noviembre
cada año a mi Argentina
con rojas flores de fuego
las llanuras se iluminan.
Se enjoyan también barrancos
de los ríos las orillas,
y sus rubíes en racimo
son la nacional insignia.
Son el símbolo bien criollo
de nuestra gente bravía,
de la juventud heroica
que la libertad ansia.
Y recordando a Anahí
brava líder y heroína
la flor de la Patria evoca
la estoica raza nativa.
Criolla raza de patriotas
es nuestra gente mestiza,
igual que la flor del ceibo
criollos, gringos e indianía
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MÚSICA
Liliana Lorán – Argentina
Música, acordes… jirones del alma,
añeja aparcera del hombre ancestral,
nace de los labios, nace de los dedos,
crece en un silbido… se hace cantar…
Música en la dulce nana de una cuna,
en la serenata para enamorar,
música en la danza del pueblo que baila
y en la marcha heroica que a la guerra va…
Música en los trinos de aves canoras,
en el canto eterno de algún manantial,
música flotando en los labios del viento,
música en la lluvia… sobre el ventanal…
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LA VIDA ME ARRASTRA
Elsa Lorences de Llaneza – Argentina
La vida me arrastra y yo voy con ella, sin mirar siguiera por donde me lleva. Caigo en baches hondos en mis días tristes y cuando me doy cuenta que a nada conducen, levanto mi frente, lleno mis pulmones de oxígeno puro que me dan los árboles, el viento, las flores y sigo adelante a pesar de todo. La vida, la vida que no da descanso. Que a veces golpea y otras tantas se apiada y consuela. La vida, la vida me arrastra y me lleva. Y aunque uno a veces se enoja y protesta, no queda otra cosa que seguir en ella.
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PAZ Y MANSEDUMBRE
Marga Mangione – Argentina
La mansedumbre don inigualable
que al hombre torna generoso y puro,
su alma navega hacia un puerto seguro,
donde ha de hallar la paz incomparable.
Con el rudo se muestra imperturbable,
sumando la humildad a sus virtudes,
es apacible en las vicisitudes,
y frente al prepotente surge amable.
Esa paz que de él brota inagotable,
serenando al peor de los violentos,
ha de hacer que no cese en sus intentos,
de predicarla con fe inclaudicable.
La paz hace un planeta confortable,
porque la mansedumbre lo amerita.
Cada ciudad será pura y bendita,
y allí la paz surgirá inagotable.
El manso que se muestra siempre amable,
cambiando la actitud del agresivo,
con gesto generoso y positivo,
logrará la armonía indispensable.
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MIS PADRES
Antonio Morelos – México
Venero de inspiración,
caudal de sabiduría,
sin par son en el amor
y de sus hijos la guía,
los padres míos así son
a quienes debo la vida.
A ellos debo lo que se
que de pequeño aprendí,
el respeto que heredé
yo en ellos también lo vi
y del amor que gocé
de ellos siempre recibí..
Quisiera en vida poder
hacer de oro un pedestal,
para ponerlo a sus pies
y que ellos puedan gozar,
como pago no ha de ser,
porque eso, nadie lo hará.
Veneración, gran respeto,
debemos dar a los padres,
ya que su amor es completo
y no entregado por partes,
a sus hijos todo el tiempo
sin esperar que les paguen.
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MAMÁ MURIÓ
Antonio Morelos – México
Vivo sin morir, porque no muero,
muero sin morir, no estoy contigo,
te alejaste de mi y vuelas al cielo
tú ya estarás con Dios, es tu destino.
Dejaste de vivir como mortal,
volaste hacia el cielo madre mía,
eres miembro del coro celestial
y escucho tu voz de noche y día.
Tus hijos que en la tierra han quedado
invocan en tu nombre una oración,
por esos que a su madre han olvidado
pidiendo que le otorguen su perdón.
Espero impaciente ese momento
que Dios ha reservado para mi,
para vivir feliz, siempre contento
porque al fin estaré cerca de ti.
Vivo sin vivir porque te fuiste,
muero sin morir porque no estás,
mi vida es un vacío si no existe
el amor maternal que tú me das.
Moriré estando en vida madre mía,
viviré sin vivir un tiempo más,
mi vida empezará ya en mi agonía
para vivir en pleno, el más allá.
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DESLEALTAD
Sarah Petrone – Argentina
Mira lo que has hecho con mi vida,
tanto me has mareado a tus antojos
que estoy agonizando… A la deriva
se encuentran hoy nuestros despojos.
Mira cuánto mal has desatado,
cuánto dolor y llanto he consumido,
cuánta tristeza aún, cobija mi alma
y cuánto debo sufrir aún, todavía.
Mira cómo está él. Mírale un poco,
cuánto dolor esconden sus pupilas,
tu deslealtad se escapa por los poros,
pero mis labios, tampoco te maldicen.
Si estás en paz o estás en la tormenta,
lo sabe Dios, que está en el infinito.
Lo sabes tú, que te conoces mala.
De tu amistad no queda ni un poquito.
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AMISTADES FALSAS
Sarah Petrone – Argentina
Falsa copa que brinda a la amargura
con un champagna añejo, envenenado,
con odio desgastado en la bravura,
de dolor y cólera…Traiciones desatadas.
Río de sangre roja y putrefacto
que bebes tú, amiga mía,
que lejos de saciar, más sed provoca
y en mi incas tu diente para chupar la mía.
Envidias y fracasos…Y destierros…
Debiste matarme a mí, y no dejarme viva
porque ahora te persigo con el alma
y haces que tu amistad yo, esquive.
Mala. Tu maldad te llevó hasta lo imposible.
tanto falseaste mi amistad sincera,
que a él, le hundiste en mar sin esperanzas
y a mí…Me estrellaste en tierra.
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NUNCA ES TARDE
Benjamín Prado – España
Nunca es tarde para empezar de cero, para quemar los barcos, para que alguien te diga: —Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.
Nunca es tarde para cortar la cuerda, para volver a echar las campanas al vuelo, para beber de ese agua que no ibas a beber.
Nunca es tarde para romper con todo, para dejar de ser un hombre que no pueda permitirse un pasado.
Y además es tan fácil: llega María, acaba el invierno, sale el sol, la nieve llora lágrimas de gigante vencido y de pronto la puerta no es un error del muro…
Es así, tan sencillo de explicar: —Ya no es tarde, y si antes escribía para poder vivir, ahora quiero vivir para contarlo.
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MUJER EMPODERADA
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México/Argentina
Soy la mujer que derramó su aflicción al estiércol, sus sollozos a la coladera cuando se bañaba hasta que se extinguieron. La que cargo la capa errada para rematar lanzándola al camión de la basura. De la muñeca rota y vulnerable que me suponían, no guardo nada. Salí del rincón, boté la escoba, el recogedor, fumigué bichos y trúhanes. Permuté el hollín por maquillaje, las garras por ropa exclusiva, las chanclas por tacones altos. Hui de la opresión asfixiante. Me encaminé a cultivar, divertir, tomar café con amigas y conocer el mundo. Soy la mujer ave fénix, renazco las veces necesarias. Me volví resiliente, irrompible. Soy la mujer que recobró su identidad y triunfo, bonanza y amor propio. Nuevamente asciendo peldaños, escalo montañas, sin miedo ni contrición, profundizo percibiendo el paisaje. Soy la mujer que modifica etiquetas, estereotipos ancestrales y de terceras personas. Me reconozco como mujer ¡ Libre y empoderada!
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TU NOMBRE
Adriana Terán (Poetisa Cálida) -México/Argentina
Remordimiento corroe quebrantos de llanto esparcidos no por mi madre, ni por mis hijos sino por los que sollocé por ti.
Escalofríos, insomnios, miedos, angustias asedian. Infierno de la ira e impotencia calcinan.
Consuelo perdido, posibilidades buscadas para ser cobijada topan con un mal karma.
Mascaradas, acrecientan desolación. Corteza mudada en escafandra evita rasgarla; visto de hielo fortaleza.
Vulnerabilidad disfrazada, ilusiones rotas que grises se esfumaron como humo de un cigarro.
¿Poner interrogaciones en preguntas sin respuesta atormentando a diario? ¡Para que!
Escribo esta condena de mal querencia y acíbares dejados por el mal entendido amor.
Recuerdo tu nombre, resucito dolencias, siguen habitándome aunque las niegue en público.
Acompañarán dentro de la tumba , el nombre tuyo, tuyo y tuyo… ocultos en mis poesías llevándolos a la eternidad.
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NO TENGO CASA
Miriam Reyes – España
No tengo casa a la que volver ni esperanza de la que colgarme por eso camino.
Las casas se derrumban a mi paso la tierra es una alfombra de escombros. Me detengo a admirar la belleza de las palas mecánicas los movimientos de las excavadoras me erizan de deseo. De noche las contemplo: los perfiles inmóviles de las palas descansando sobre el cielo azul cobalto al lado de la luna de luz nacarada son aún más hermosos que los brazos de los hombres
Que las manipulan y las excavadoras con sus enormes bocas abiertas y llenas todavía de tierra y escombros parecen enormes animales muertos.
Mis padres me enseñaron a no tener nunca nada. Ellos me enseñaron a no volver nunca a casa a no decir nunca esta casa es mía aquí me quedo yo en este lugar que amo.
Cierro la puerta y no necesito mirar atrás para saber que la casa ya no existe más. En ninguna parte sin hablar con nadie estoy pero si nos cruzamos puedo enseñarte a caminar sonriente sobre la desolación.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:35:512025-11-25 22:09:32POESÍA – NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Aquí, la imaginación escribe con luz.”
COLABORADORES DE ESTA EDICIÓN
Miriam Alberganti – Argentina
Magi Balsells – España
María Elena Camba – Argentina
Judith Cartagena Espina – Colombia
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
Sandra Romeo – Argentina
María Sánchez Fernández – España
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¡ GRACIAS !
Miriam Alberganti – Argentina
A veces me sorprende cómo hay personas que aún se acuerdan de mí. Con algunos hace ya decenas de años que no me veo, y con otros no tanto; pero con cada uno de ellos he compartido experiencias de vida que, en su momento, lo único que hicieron fue crear historia y recuerdos.
A veces rememoro viejas situaciones donde prevaleció el abrazo, la contención, la palabra en el instante justo, la presencia, el compartir, los detalles, las lágrimas derramadas y hasta esa risa que me hacía doler la cara.
Muchas veces fui yo quien dejó un recuerdo en el otro, pero muchas más fueron ellos quienes dejaron huellas de amor en mí. ¿Cómo no agradecer a la vida por haberme cruzado con personas tan lindas?
Hoy también me rodean seres luminosos que acarician mi alma solo con su presencia, y que siguen siendo parte de mi historia. Gracias, gracias a aquellos y a estos por hacer mi vida más hermosa. Es más lo que recibí que lo que di.
Les aseguro que todos esos momentos están guardados en mi cofre de tesoros, que llevo y llevaré siempre en mi corazón. Gracias a todos los que, de una manera u otra, me recuerdan e hicieron que mi cumpleaños fuese una maravillosa experiencia personal.
CAMINO Y MOCHILA
Magi Balsells – España
Mochila al hombro, inicio mi camino sin rumbo, sin ningún plan establecido, solo buscando la libertad de andar por donde quiera y el tiempo que quiera, sin prisas, recreándome en los diferentes paisajes que van apareciendo delante de mis ojos, viviendo las experiencias de las pocas personas que encuentre en mi caminar, ya que mis caminos serán siempre por las más agrestes y solitarias montañas, ya que no intento establecer ningún vínculo con mis congéneres. Durmiendo bajo el amparo de las estrellas —ellas nunca me engañarán—, comiendo lo que la naturaleza me ofrezca: será poco o mucho, pero siempre será más sano que cualquier comida de la ciudad. Poder contemplar el firmamento en las noches claras, donde las estrellas son la luz que me ilumina con sus guiños constantes; ver la luna en todo su esplendor y belleza, y dejar que mi imaginación vuele mientras mi mente elabora pensamientos puros. Buscar un rincón para aposentarme y poder dormir en mi saco, sin sufrir las inclemencias de la fría noche. Despertar junto a un arroyo, donde el agua cristalina me servirá para mi aseo y calmará mi sed matutina, y donde los pájaros, con su trinar que saluda al nuevo día, son música celestial que ningún coro puede igualar. Ello me servirá para poder retomar este camino sin objetivo, solo el de la libertad personal.
Respirar las fragancias matutinas, con ese perfume tan especial que se nota entre las hierbas; la pureza del aire que embriaga mis sentidos, bálsamo para mis pulmones, motor de mi cuerpo. Es la maravilla de la naturaleza, de la que con gran placer disfruto gratuitamente.
Encontraré animales del bosque que, ante mi presencia, huirán, ya que para ellos soy, de momento, un enemigo que solo busca sus vidas. Esto es lo que han aprendido estos seres tan indefensos, aunque ellos, dentro de su ignorancia, no saben que no todos los humanos, por suerte, somos iguales.
REFLEXIONES NAVIDEÑAS
María Elena Camba – Argentina
El bar era uno de esos típicos de Palermo, repleto a esa hora. Pablo y Juan intentaban escucharse, elevando la voz por sobre la música, que estaba bastante fuerte. Faltaba poco para la llegada de las fiestas. Estaban sentados junto al ventanal y veían pasar la gente, apurada, cargando regalos, intentando llegar a sus casas antes de que anocheciera. La mirada de Juan se perdía en un horizonte imaginario mientras revolvía su taza de café, hasta que, de golpe, Pablo lo escuchó decir:
Cuando yo era chico, Papa Noel ni figuraba, no existía-.
Parecía que pensaba en voz alta.
Es cierto – le contestó Pablo-. Era el Niño Dios el de los regalos.
Sí, siempre de chicos hacíamos el pesebre con el Niñito Dios y los Reyes Magos
Esto de Papa Noel- agregó indignado- lo importaron de otros países para vendernos cosas.
Me acuerdo de que en casa armábamos el pesebre, empezábamos como diez días antes. ¡Cuántos recuerdos! – dijo Pablo con nostalgia.
Nosotros teníamos chimenea. Y recogíamos del jardín hojas, ramas de pino, hasta piñas para poner alrededor. Mi mamá forraba las paredes del hogar con papel metalizado. Era toda una ceremonia.
Vos eras un afortunado que tenías casa con jardín. Nuestro departamento era chiquito, pero en el living había una araña de bronce redonda. La cubríamos con unas boas verdes y colgábamos estrellitas. Y en la mesa del comedor hacíamos la ciudad de Belén con el pesebre en el medio.
Todo eso se acabó, inclusive ahora los chicos ni saben la historia de Jesús. Lo que les interesa son los regalos y ver a Papá Noel. Mi hijo mayor se disfraza y tira los regalos desde la terraza, con el clásico JO JO, para que no lo reconozcan mis nietos.
En lo de mi hija directamente no hay pesebre, sólo el arbolito con sus luces de colores. Ellos no creen en nada, son ateos, pero bien que arman su arbolito.
¡Los tiempos cambiaron tanto! ¿Quién va a la iglesia ahora?
Cierto, me hacés acordar cuando en Nochebuena íbamos a misa de gallo y recién después de salir de la iglesia volvíamos a cenar y poníamos el niñito Jesús en el pesebre, porque ya había nacido.
Ahora todo es material, todo comercio, para eso sirven las fiestas.
Sí, todo consumismo ¿Qué tiene que ver con nosotros y nuestras costumbres Papa Noel? Vestido para la nieve, abrigado como para ir a la Antártida. Y en un trineo tirado por renos…
Ja, ja, cierto. ¿Alguna vez viste en Argentina un reno? Ni siquiera en el sur, que hace frío y nieva encontrás un reno.
Tantas fiestas que nos meten y no son nuestras… Desde hace unos años incorporamos una nueva, Halloween, la festejamos como tarados… todos los negocios se adornan con telarañas, brujas, murciélagos…
Tal cual y el día de la Tradición, en cambio, casi no se festeja. Somos el mundo al revés. ¡Qué país! Por todos lados empiezan a vender esas calabazas para que los chiquitos se las pongan en la cabeza y las casas de disfraces se llenan de plata. Una locura.
Después nos peleamos con los uruguayos sobre quién inventó el mate y el dulce de leche, pero de fiestas nuestras…. Nada. En la mesa de al lado un matrimonio ruso conversaba tranquilamente. Cada tanto los miraban y se sonreían. Quizás les llamaba la atención cómo gesticulaban, aunque no comprendieran del todo la conversación. O quizás sí entendían. Había tantos rusos últimamente en Buenos Aires. Juan, que los tenía enfrente y los miraba de a ratos. agregó en un tono irónico:
Ahora empezaron con la Pachamama, un poco tarde se acordaron. Igual es un esnobismo porque los que ponen recordatorios en Facebook o en Instagram son hippies con Osde. A lo mejor, si tenemos suerte, llegamos a celebrar alguna fiesta indígena, reverenciar al Dios de la Lluvia, bailar desnudos bajo la luz de la luna, todo puede suceder.
Tenés razón, Juan- respondió Pablo. Y hablando de esnobismo, amigo, no vengamos más a esta cafetería. Hoy le pedí un café con leche al mozo y me dijo que aquí servían solo Flat White…
¡Impresentable! Y encima nos pregunta ¿Qué quieren chicos? Yo no soy ningún chico, soy un señor mayor- y golpeando la mesa agregó – Rajemos de acá Pablo, acabo de pagar la cuenta.
Se perdieron por las calles del barrio, donde los talleres mecánicos habían devenido en negocios de diseño, donde las viejas casas se demolían cada vez con mayor velocidad, donde costaba contemplar el cielo, oculto por altos edificios. Ya no había casi vestigios del viejo Palermo que recordaban. Sólo persistía el aroma de los tilos y la alfombra celeste de las flores de jacarandá que cubría las veredas. Y ellos continuaban, a su modo, resistiendo.
Y….ME VOLVÍ A CASAR
Judith Cartagena Espina – Colombia
A los 61 años, me volví a casar con mi primer amor: Pero en nuestra noche de bodas, al desnudarla, me impactó y me dolió profundamente lo que vi.
Me llamo Rajiv y tengo 61 años.
Mi primera esposa falleció hace ocho años, tras una larga enfermedad. Desde entonces, he vivido solo, en silencio. Mis hijos ya están casados, cada uno ocupado con su vida. Una vez al mes vienen a visitarme, me dejan dinero y medicinas… y se van rápido.
No los culpo. Tienen sus propias responsabilidades, y lo entiendo.
Pero en las noches de tormenta, cuando la lluvia golpea el techo de hojalata y el viento se cuela por las grietas, me siento insoportablemente pequeño… y solo.
El año pasado, navegando por Facebook, me topé con Meena, mi primer amor del instituto.
La adoraba por aquel entonces. Tenía el pelo largo y suelto, unos profundos ojos negros y una sonrisa tan radiante que podía iluminar toda la clase. Pero justo cuando me preparaba para el examen de admisión a la universidad, su familia concertó su matrimonio con un hombre diez años mayor, del sur de la India.
Después de eso, perdimos el contacto.
Cuarenta años después, el destino volvió a cruzarse en nuestros caminos.
Ella también enviudó; su marido había fallecido cinco años antes. Vivía con su hijo menor, pero él trabajaba en otra ciudad y rara vez volvía a casa.
Al principio, intercambiamos saludos sencillos.
Luego vinieron las llamadas.
Luego el café por las tardes.
Y sin darme cuenta, iba en mi vieja moto a su casa cada pocos días, llevándole una cesta de fruta, algunos dulces y analgésicos.
Un día, medio en broma, le dije:
— «¿Y si… dos almas viejas como nosotras nos casáramos? ¿No aliviaría eso la soledad?»
Para mi sorpresa, sus ojos se llenaron de lágrimas.
Entré en pánico y le dije rápidamente que solo era una broma, pero ella sonrió suavemente y asintió con suavidad.
Y así, a los 61 años, me volví a casar con mi primer amor.
El día de nuestra boda, yo vestía un sherwani marrón oscuro.
Ella llevaba un sencillo sari de seda color crema.
Llevaba el pelo recogido con cuidado, adornado con un pequeño broche de perla.
Vinieron amigos y vecinos a celebrar.
Todos decían: «¡Parecen jóvenes enamorados otra vez!».
Y, sinceramente, así me sentí.
Esa noche, después de recoger los restos del banquete, ya eran más de las diez.
Le preparé un vaso de leche caliente y salí a cerrar la puerta con llave y apagar las luces del porche.
Nuestra noche de bodas, algo que nunca pensé que volvería a vivir a mi edad, por fin había llegado.
Entré en la habitación. Ella estaba sentada en la cama, esperando con una tímida sonrisa.
Me acerqué.
Con manos temblorosas, le quité suavemente la blusa…
Y entonces me quedé paralizado.
Su espalda, sus hombros, sus brazos estaban cubiertos de marcas oscuras. Viejas cicatrices, profundas y entrecruzadas como un mapa del sufrimiento.
Sentí que se me rompía el corazón.
Se cubrió rápidamente con una manta, con los ojos abiertos de miedo.
Temblé al preguntar:
— “Meena… ¿qué te pasó?”
Se dio la vuelta, con la voz quebrada:
— “En aquellos años… tenía un carácter terrible. Gritaba… me pegaba… Nunca se lo conté a nadie…”
Me senté a su lado, desconsolada, con lágrimas en los ojos.
Todos esos años, había vivido en silencio, con miedo, con vergüenza, sin decírselo a nadie.
Tomé su mano y la puse suavemente contra mi pecho.
— “Se acabó. A partir de hoy, nadie volverá a hacerte daño. Nadie tiene derecho a hacerte sufrir… excepto yo, pero solo por amarte demasiado”.
Rompió a llorar, un llanto suave y tembloroso que resonó por la habitación. La abracé con ternura. Su espalda era frágil, sus huesos ligeramente prominentes: esta pequeña mujer que había soportado tanto, durante tantos años.
Nuestra noche de bodas no fue como la de las parejas jóvenes.
Nos acostamos una junto a la otra en silencio, escuchando los grillos afuera, el viento susurrando entre los árboles.
Le acaricié el pelo. La besé en la frente.
Me rozó la mejilla y susurró:
— «Gracias. Gracias por mostrarme que todavía hay alguien en este mundo que se preocupa por mí».
Sonreí.
A los 61 años, por fin entendí:
La felicidad no está en la riqueza ni en las pasiones salvajes de la juventud.
Está en tener una mano que me sostenga, un hombro en el que apoyarme y alguien que se quede toda la noche… solo para escuchar tu corazón latir.
Mañana llegará.
¿Quién sabe cuántos días me quedan?
Pero una cosa está clara:
Por el resto de su vida, compensaré todo lo que perdió.
La cuidaré. La protegeré. Para que nunca más tenga miedo.
Porque para mí, esta noche de bodas —después de medio siglo de añoranza, oportunidades perdidas y una espera interminable—
es el regalo más grande que la vida me ha dado.
CUANDO QUISE SER MARADONA
Carlos González Saavedra – Argentina
A las ocho de la mañana de aquel primero de enero, había llegado el día. Después de esperar siete años, al fin comenzaban las vacaciones. Había elegido un destino tranquilo, lejos de todo bullicio, al menos durante los primeros días. También había decidido con quién ir: no quería una compañera que estuviera diciéndome lo que debía hacer o no.
Conocía Merlo, en San Luis, pero no la ciudad misma, sino sus alrededores. Los Molles, precisamente, donde también se mantiene el microclima. En esa zona, suspendidas en el aire por efecto del viento, hay partículas subatómicas llamadas iones negativos, un elemento imprescindible para combatir el estrés. Nos quedaríamos diez días.
El dueño ofrecía un pequeño departamento contiguo a su casa, dentro de lo que él mismo describía como un paraíso. Guillermo era una persona muy agradable y amable en el trato. No había exagerado nada de lo que prometió, al contrario. Era su casa familiar, donde vivía con su esposa y dos de sus hijos, ya que la tercera estudiaba en Córdoba. Su esposa, cariñosa y muy atenta. Había transformado un antiguo garaje en un coqueto departamento rodeado de aire puro y naturaleza.
Tenía comedor diario con cocina incluida, un pasillo que conducía a la galería acristalada donde los pájaros, confundidos por la transparencia, a veces chocaban. Por allí se llegaba al dormitorio, confortable, amplio y limpio. El baño, para mi gusto pequeño, pero suficiente. Todo rodeado de mil quinientos árboles, con riego por goteo ideado por Guillermo. Un gallinero bien cuidado, con aves de la zona, a unos 150 metros. Parrilla y hasta horno de barro para cocinar unas empanadas o pizzas. Todo, al pie del Cerro de los Comechingones. Ah, y un gran estanque para almacenar el agua que bajaba del cerro, con una bomba que funcionaba de vez en cuando. Prácticamente no hacía falta, pues el agua de las vertientes cumplía su cometido.
Diez días plenos de sol, naturaleza y bienestar. Los primeros cuatro, por efecto del microclima, dormíamos profundamente, además de una siesta de tres horas. La rutina era desayuno, charla, café o mate, almuerzo, siesta, alguna broma si surgía, té o mate, cena y otra vez descanso. Mirar un cielo estrellado, lejos de las luces de la ciudad, era francamente un sueño.
Completamente descansados después de esos cuatro días, uno quiere hacer de todo: salir, escalar, rapel, pasear, viajar, conocer. La energía y vitalidad eran envidiables. Eso hicimos hasta que, faltando tres días para irnos, Guillermo preguntó: —Carlos, ¿te bañaste en el estanque? —No, ni me acerqué. —A la hora de la siesta toma el sol en el estanque. Solo escucharás el canto de los pájaros en un silencio increíble y el agua de vertiente que se mantiene fresca.
Nunca fui muy aficionado a las piscinas, pero ante su insistencia acepté. —¿Sabes nadar? —preguntó. Igual el agua apenas llega a la cintura, aclaró. —Me voy a Buenos Aires pero vuelvo en tres días. No quiero regresar y enterarme de que no te metiste —comentó en tono de broma. —Aquí tienes una colchoneta inflable, la dejo preparada por si quieres disfrutar. Hasta el sábado —se despidió.
Confieso que no me atraía demasiado el plan, pero tampoco era descabellado. Al día siguiente, después de almorzar, observando el estanque pensé: ¿por qué no? Carmen prefirió dormir.
De pronto una imagen llenó mi mente: Maradona en Cuba, con un habano y acompañado de dos jóvenes. Toda esa escena me impulsó a imitarlo. Aunque no había señoritas, sino una señora de mi edad que dormía profundamente, nada me privó del intento de ser, por un rato, Maradona.
Puse la colchoneta inflable en el estanque y vi cómo se deslizaba suavemente. Sol radiante, agua fresca, temperatura ideal. Guillermo me había dicho: —¿Sabes cómo usar la colchoneta? Se trepa desde atrás, lentamente, hasta que estés acostado en ella. Después, con cuidado, te das vuelta y te acomodas. —Sí, claro —respondí como si lo hubiera hecho muchas veces.
Mi primer intento fue un fracaso: al intentar trepar, la colchoneta se dio vuelta y terminé en un chapuzón en medio del estanque, mientras Carmen se reía a carcajadas. El segundo intento lo planeé mejor: la traje al borde, me puse en cuclillas sobre las piedras, la sujeté con la mano izquierda y me lancé como un delfín. Tampoco lo logré: la colchoneta apareció fuera del estanque. Hasta hoy no sé cómo ocurrió.
—No me vas a vencer —me dije. Pensé: si Diego lo hizo, que está más gordo que yo, ¿por qué yo no?
Tercer intento. Me senté en el borde con los pies en el agua, fingiendo calma. Abracé la colchoneta y me deslicé suavemente sobre ella. Terminé en el fondo del estanque, mientras la colchoneta flotaba espléndida como si nada. Mi perseverancia fue mayor aún: intenté vencerla una y otra vez, sin éxito.
Casi resignado, me vino otro pensamiento que me ayudó a salir de la frustración: ¿y si a Diego lo ayudaron? ¿Y si había alguien sosteniéndolo bajo el agua? ¿Y si las chicas eran un fotomontaje? Solo el habano sería cierto, por la publicidad.
Desistí. Me quedó como tarea pendiente. En casa no tengo estanque, así que sabe Dios cuándo aprenderé.
Al último día volvió Guillermo. La pregunta era obvia y la respuesta también: —Carlos, ¿todo bien en el estanque? ¿Probaste la colchoneta? —Fantástico, una tarde espectacular. Disfruté muchísimo, parecía Maradona en Cuba. —Que estés bien y buen viaje. Vuelvan pronto. —Gracias, Guillermo. Hasta la próxima.
LA CARTA QUE NUNCA LLEGÓ
Elspeth Gormley – España
En un desván polvoriento de una casa antigua, Clara encontró una caja de madera con el nombre de su abuelo grabado en la tapa. Dentro, cuidadosamente dobladas, había decenas de cartas amarillentas, todas dirigidas a la misma persona: Madre. Ninguna tenía sello ni marcas de correo. Eran cartas que nunca habían salido de aquella habitación.
Clara comenzó a leer. La primera hablaba de un joven que, en la posguerra, buscaba consuelo en la escritura. “Madre, hoy la ciudad parece un fantasma. Camino entre ruinas y pienso en tu voz, que me sostiene.” Cada carta era un fragmento de vida: la espera de un trabajo, la ilusión de un amor, el miedo a la represión. El abuelo había escrito como quien conversa con alguien que ya no está, como quien se aferra a la palabra para no desaparecer.
Las cartas se sucedían como estaciones de un viaje íntimo. En una, describía cómo se reunía con amigos en un café clandestino, leyendo poemas prohibidos. En otra, confesaba que había aprendido a sembrar tomates en un huerto improvisado, porque “la tierra es la única que no traiciona”. Clara descubrió que su abuelo había sido un hombre de resistencia silenciosa, que transformaba la soledad en memoria escrita.
Pero lo más sorprendente llegó al final: una carta sin fecha, escrita con una caligrafía temblorosa. “Madre, si alguna vez alguien encuentra estas palabras, sabrá que no fueron para ti solamente. Fueron para todos los que no pudieron hablar, para los que callaron por miedo. Que estas cartas sean testimonio de que seguimos vivos en la palabra.” Clara comprendió entonces que su abuelo nunca quiso enviar aquellas cartas: eran un legado, un archivo secreto de dignidad.
Conmovida, decidió publicar algunas en un pequeño blog literario. Al hacerlo, comenzaron a llegar mensajes de desconocidos que decían haber sentido lo mismo en sus propias familias: cartas escondidas, diarios ocultos, voces que nunca llegaron a destino. La historia de su abuelo se convirtió en un espejo colectivo.
Clara cerró la caja y la guardó de nuevo en el desván, pero ya no era un objeto olvidado. Era un faro. Cada vez que escribía, sentía que alguien la acompañaba desde esas páginas amarillentas. Y comprendió que, aunque las cartas nunca llegaron a su madre, habían llegado a ella, y a todos los que aún buscan en la palabra un refugio contra el silencio.
PUBS
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
El Liverpool se encontraba repleto. Era la “hora pico” diría un viejo cliente del lugar. Pero tenía razón. Invierno, viernes siete y media de la noche, pleno centro de la Capital… el bar estaba lleno de gente joven que había terminado su jornada semanal y era “la previa” para la salida nocturna.
Eli trataba de llegar a las mesas con la bandeja en una mano, llena de jarros de cerveza. No le resultaba fácil, y menos cuando el estúpido de la gorra roja la hizo tropezar. A duras penas consiguió enderezar el cuerpo y sortear el obstáculo. La mirada fría, intimidó a Jorge, que sacándose la gorra pidió disculpas que, por supuesto, no fueron escuchadas. Eli ya estaba en otra parte. Un brazo pasó por el cuello de Jorge sacudiéndolo un poco y cuando se dio vuelta, encontró a Soledad mirándolo divertida. Se había percatado de lo que había pasado e intentaba reconfortarlo.
A cuatro metros de distancia, Isabella, en plan de conquista, hablaba con su jefe del gabinete de abogados. Hacía dos meses le había echado el ojo y hoy sería el día especial, lo presentía. Por segunda vez estaban juntos en un pub y las miradas de su compañero hacia su anatomía delantera eran cada vez más frecuentes. Es que el saco abierto y la camisa desprendida hasta el segundo botón, dejaban entrever sus encantos.
En la barra, Juan bebía despaciosamente su whisky. Hizo crujir los tres cubos de hielo en su interior al sacudir el vaso, mientras por el espejo observaba a la morocha que de espaldas le sonreía a veces, cuando sus dos acompañantes la dejaban. Si lo volvía a mirar, encaraba, total el no ya lo tenía. Iba por el sí.
Damián, detrás de la caja, sonreía para sus adentros. Sabía con certeza que abrir el local había sido un verdadero acierto. Era lo que le había dicho a su socio en la conversación mantenida un año atrás. El tiempo había confirmado su presentimiento.
Entre el gentío que abarrotaba el lugar, nadie vio al joven de campera negra y jeans, que desde el fondo de la barra se fue alejando despacio hacia la puerta de salida. Nadie se dio cuenta que el joven había entrado con una mochila y ahora se iba sin ella. Nadie observó el bulto oscuro que quedaba bien apretado entre el apoya pie y la barra. Esa noche de diversión y alegría, donde las emociones y los sentimientos se encontraban a flor de piel, nadie advirtió nada.
Una semana después los grandes titulares todavía estaban hablando de la explosión de una bomba en un pub, en pleno centro de la capital, con un saldo de 30 víctimas mortales y 40 heridos, algunos de consideración; por lo que se pensaba que las muertes ascenderían. Ninguna organización reclamó el hecho. Realmente los inspectores de policía y fuerzas especiales a cargo, todavía no tenían una base sólida en la investigación.
La puerta del viejo Bar “El antiguo”, en la zona de Recoleta, se abrió ese viernes a la tarde-noche, dos meses después. Un joven de campera negra y jean, con una mochila al hombro se dirigió hacia el fondo de la barra.
EL MANUSCRITO
Sandra Romeo – Argentina
¿Qué es un acto humano si no una ilusión cuando dos interpretaciones distintas son igualmente válidas? Lawrence Durrell. Escritor británico
El sol cae a pico sobre las piedras de los acantilados como si todas las horas transcurrieran en un mediodía eterno. Durante los atardeceres violentos las tonalidades varían del rojo al ocre, del amarillo al ciruela sin compasión, rápidamente. Sin transición la noche acalorada se desmorona sobre la tierra. Olvido en este clima. Hice todo lo que pude por acercarme a los hechos. Traté de rescatarlos para que ocuparan su sitio en el drama que nos tocó vivir. Sin embargo… —Pienso en usted con el debido rencor. »Alejado de todos, poniendo nuestros actos y palabras bajo la lupa de su soberbia creerá, en un momento, haber llegado a la verdad. ¡¡Gran error , amigo mío!! »Nosotros, todos y cada uno, podríamos darle versiones distintas sobre lo que sucedió y sobre usted mismo. Todas verdaderas. Estas palabras me había escrito Demetrio a poco de instalarme aquí. Lo único que pude hacer fue enviarle mi manuscrito así como estaba, sin corregir y, quién sabe, sin ninguna verdad. La lancha correo de esa semana depositó en mis manos un sobre de papel marrón. A l frente sólo mi nombre; ni dirección ni apellido. En el reverso, la letra desmañada y torpe de Demetrio asaltó mi alma. Atadas con una cinta violeta cayeron las hojas de mis escritos, corregidas aquí y allá con trazos rojos. Gruesos… Deslizándome entre sus frases comprendí que no habría olvido posible. Entre mis manos comenzaban a desperezarse los recuerdos. Ahí estaban todos otra vez. Los esquivados hábilmente por mi memoria selectiva; los vivos aún, los muertos ya. Los hechos contundentes se erguían desde esas hojas tomando la dimensión y la altura que yo les había negado y que Demetrio recuperaba. ¿Para quién? Insistía sobre mi inocencia en aquellas páginas en las que yo me culpaba por abandono, desamor, engaño y desidia. Me quitaba importancia en donde yo afirmaba haber sido ungido por ella:
—Nada más lejos de la realidad, amigo mío, Norah se volcaba a usted para desviar a su marido del verdadero amante. ¡Pensar que el recuerdo de haber sido elegido me sostuvo desde entonces! Por favor Demetrio, déjeme solo con mi memoria perdida, en este lugar alejado de verdades. Pero es inútil. En un punto sí estaba de acuerdo conmigo. Cuando yo me nombro portador de desgracias. Por mis burdos engaños el dolor anidó en Aniela y luego partieron juntos. —Sí, las mentiras la desintegraron, minaron su salud ya quebrada. Ambos lo sabíamos. Juntos velamos noches enteras su tos y su fiebre, antes o después de que usted llegara de sus incursiones infieles en aquella ciudad espuria. Esos grandes ojos oscuros lo seguían por toda la habitación sin perderse un detalle de sus comedias domésticas de marido abnegado. Ya ve usted, querido amigo, hay certezas clavadas en la memoria. ¡La implacable lucidez de Demetrio! Los comentarios en rojo comienzan a marcarme a fuego. Ciertamente, hay muchas cosas que desconozco. Lo que no ignoro es el peso de su muerte. Casi una pluma en mis brazos hacia el hospital; plomo fundido en mis manos el resto de mis días. Lo que sé es cómo me siguen ese par de grandes ojos negros por todos mis caminos. A veces pienso si me cuidan o si sólo esperan el momento de pedirme explicaciones. Los ojos de Aniela… Han pasado las horas agobiantes del día. El atardecer rabioso se debate en brazos de la noche cuando Lucio me acerca el farol y con su mutismo de siglos me indica que se retira. El alba se anuncia con un aire cristalino y su primera luz ilumina otra verdad: yo sostengo que Norah me amó. Él afirma que sólo fui para ella una fachada pobre y delirante; una broma absurda mi figura a su lado, una pieza más en el macabro juego de su vida. —Ya lo ve amigo mío, las mujeres que nos han amado o no, han partido ya. Unas vivas, otras muertas. »Aniela, Norah… »Ante tales acontecimientos implacables de nuestras vidas, yo no podía dejar que usted siguiera sin comprender la esencia de sus caracteres; solamente eso me indujo a enviarle nuevamente su manuscrito, (quizá ahora un poco mío también). »No sé si quiera tomar en cuenta estas verdades indiferenciadas, pero con ellas y las suyas quizá comprenda la pequeña exacta medida de los sufrimientos ajenos. »O su inacabable magnitud… »Con el afecto de siempre, Demetrio. El lápiz rojo comienza a diluirse.
Deja manchones sanguinolentos en las hojas ventosas arremolinadas en la orilla del agua. Los primeros rayos del sol apagan la luz del farol agotado. Rebotan en la madera vencida de una silla vacía
LA NAVIDAD DE HALLEY
María Sánchez Fernández – España
Hace algún tiempo vino a caer en mis manos la famosa obra de Sigmund Freud “La interpretación de los sueños”. Comencé a leerla y quedé tan fascinada que en un par de días ya la había concluido.
Es fabuloso poder comprobar cómo nuestra mente, al sentirse libre de control mientras dormimos, divaga y se nos escapa por los caminos más inverosímiles. Vivimos nuestro mundo cotidiano, por ejemplo de mil cabriolas que nos zarandean caprichosamente.
Una noche de invierno, próxima a la Navidad, salí a la terraza de mi casa para tirar un poco de basura. El cielo estaba tan claro que me fijé en las estrellas. Me quedé un rato observándolas, pensando en lo pequeñas que somos en comparación con el universo. Me pregunté si habría vida en otros planetas, si alguien nos estaría observando. Alguna de las estrellas parecía moverse.
Regresé a mi habitación, me metí en la cama y conecté la radio para buscar un programa informativo. Al momento me quedé dormida.
Mi mente empezó a trabajar rápida, libre, sin cadenas, y soñé.
Soñé con un mundo fantástico llamado “Cosmos”. Yo era una estrella fugaz que cruzaba el cosmos por aquel espacio inmenso sin principio ni fin. Miles de cuerpos con grandes masas vagaban por el universo. Me desplacé por el espacio como una estrella fugaz, sin rumbo fijo, sin destino, sin tiempo, sin espacio. Todo era negro, sin color, sin sonido.
Me sentía liberada, etérea, y corría y corría sin dirección. De repente, vi una estrella que brillaba más que las demás. Me acerqué a ella y observé que en su interior se estaba formando una gran nube de brillante materia.
Una multitud de estrellas de todas las clases y condiciones rodeaban curiosas y admiradas a otra de mayor tamaño y belleza. Era hermosa, rutilante, vestida de suave gasa blanca; con su lenta traslación, se movía como bailarina en su danza de las esferas. Era tan bella que una vista de estrella menor quiso poseerla y se le acercó.
La estrella mayor, al notar la presencia de la menor, giró sobre su eje y la había también parte. Usaba una suave música que la envolvía toda. Era como una brisa que se deslizaba por su cuerpo. La estrella menor se acercó más y más, y cuando estuvo muy cerca, giró también sobre su eje y se unió a la danza. Ambas giraban y giraban, envueltas en la música, y se fueron alejando del lugar donde estaban. La música se fue apagando y la danza se hizo más lenta. Finalmente, se detuvieron y se quedaron juntas, muy juntas, en un rincón del universo.
La reina de la fiesta pidió la palabra y participó en aquella velada contando una hermosa historia, llena de fragancia purísima, inundada toda de luz, de amor y de paz. A mí personalmente escuchamos con la mayor atención:
«Mi relato es corto en el tiempo, pero su contenido en esencia es largo y se ha ido transmitiendo de generación en generación a lo largo de los siglos:
«Acababa de nacer uno de los soles mayores del universo, llegó muy cerca de una estrella menor. Curiosa me acerqué a él y me detuve. Era azul y muy bello. Formaba parte de un grupo de nueve que giran…
Alrededor del sol
Alrededor de un astro muy poderoso llamado Sol. Me aproximé cuanto pude y observé que en él se movían masas enormes de múltiples especies. Se veían grandes llamas que se alzaban como si fueran grandes edificios encendidos. Las masas que se movían en el Sol eran tan grandes que no alcanzaba a dimensionarlas. Las llamas que se levantaban y caían eran tan grandes que los edificios más altos del mundo quedaban pequeños. Las llamas las dominaban a las demás con su brillantez.
Seguí mi camino, pero sentí que una fuerza poderosa me atraía en mi viaje extraordinario. El Sol, la Tierra, para recrearme en ella y observar a sus criaturas.
En una ocasión pude ver que en una pequeña aldea ocurría algo extraordinario. El Sol ya no iluminaba y estaba oscuro. Solamente mi luz la hacía visible. Gozo y emoción se apoderaron de mí. Me acerqué más y observé que en una humilde casa había un niño. Observé que en un reducido espacio en la parte inferior de la casa se encontraba un pesebre. En él estaba un niño recién nacido. Su madre lo sostenía en sus brazos y lo arrullaba. El niño era hermoso, su rostro resplandecía. Era el Niño más hermoso que había visto.
Todos, al llegar, se postraron ante Él en señal de adoración.
Una extraña visita
Más tarde vino una gran comitiva de personas importantes vestidas de elegantes ropas que buscaban la cabaña señalada por una estrella brillante. Hablaban de cálculos astronómicos de sus cabalgaduras y se postraron ante el Niño.
Los pastores se preguntaban maravillados: ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Quién era aquel pequeño que acababa de nacer? ¿Y qué todos adoraban como si fuera el mismo Dios?
Y en ese cielo estrellado, brillaron como un sol los ángeles de los cielos, y enmudecidos los humanos escucharon un mensaje de paz y amor que resonó en el firmamento:
¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD!
La estrella enmudeció y quedó por unos instantes absorbida por después proseguir.
Seguidamente comprendió. Aquel planeta Tierra había sido escogido por el Señor hacedor para realizar sus grandes designios. Ese Niño recién nacido era el enviado de Dios, su hijo, una humilde estrella, un cometa que se convirtió en testigo mudo y privilegiado del acontecimiento más grande jamás ocurrido.
Entonces, henchida de gozo, también canté con agua las cristianas bienaventuranzas y de buena voluntad dije: GLORIA A DIOS.
Después me dormí. Tenía conciencia de la radio que emitía un espléndido canto de Navidad, el clásico de Saint-Saëns, GLORIA IN ALTISSIMIS DEO.
La teoría de Freud quedaba confirmada. Al escuchar música de Navidad, la buena Gloria, excitada de estímulos sensoriales excesivos, había soñado, en unos brevísimos momentos, que vivía, por unos brevísimos momentos, la Navidad del Cometa Halley.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:32:572025-11-24 14:23:13CUENTOS Y RELATOS NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“La escritura como puente entre mundos y memorias.”
LA JUSTICIA EN IRÁN
Ferran Barber – Irán-España
Diez minutos le tomó a la Rama 1 del Tribunal Revolucionario de Rasht (Irán) condenar a muerte a Zahra Shahbaz Tabari, una ingeniera eléctrica de 67 años a la que la justicia persa acusa de alzamiento armado. Su hijo Soroush asegura a ‘Crónica’ desde Suecia que los ayatolás «se proponen ejecutarla porque detestan a las mujeres cultas y con personalidad «Él Gobierno misógino de Irán quiere colgar a mi madre de una grúa porque odia a las mujeres fuertes» «Su condena es esencialmente el resultado final de esa misma política de revancha contra una organización a la que consideran su principal enemigo político. Lo que esa sentencia medieval está diciendo es: «No importa la edad que tengas o lo joven o lo vieja que seas. Si eres del MEK, te mataremos»», asegura Soroush.
Para los ayatolás, ese movimiento de disidentes creado en los años 60 —hoy exiliado, políticamente activo, plenamente blanqueado y abiertamente enfrentado a la República Islámica— no es una mera oposición: es el enemigo existencial al que atribuyen desde conspiraciones extranjeras hasta insurrecciones imaginarias. En ese entorno paranoico en el que se desenvuelven los gobernantes persas, una jubilada de 67 años sin antecedentes de militancia armada se ha convertido en el blanco ideal de su ira: una presa perfecta para sus grúas-cadalso con la que infundir más miedo entre una población ya de por sí aterrorizada.
«Ella no tenía ningún tipo de relación directa con el OMPI, pero tampoco puede negar que simpatiza con los muyahidines», afirma su hijo. «Son medievales pero no imbéciles. Es como si encuentran en tu casa El Capital de Marx y tú pretendes que no eres comunista. Así que la defensa que ha articulado en el recurso con el que apeló su condena no niega sus simpatías por la oposición, sino cualquier implicación directa con un intento de levantamiento o con el uso de las armas. Todo el mundo sabe que ese tipo de acusaciones son absurdas porque el MEK no opera en Irán y, lamentablemente, carece de una organización armada dentro del país. Pero les da lo mismo. Si juzgasen a un niño de tres años, le culparían también de baghi y lo ejecutarían igualmente». Las únicas pruebas que la seguridad del régimen tienen en su contra se reducen al hallazgo de un pañuelo con las palabras «mujer, resistencia, libertad» y un mensaje de voz no publicado.
No es habitual que los hijos o los familiares de los condenados hablen con la valentía con la que Soroush lo hace ni aunque, al igual que él, se pronuncien desde Suecia o cualquier otro país de Europa. Lo que le sucedió a Vidal-Quadras fue un recordatorio de que nadie está a salvo de los sicarios de los clérigos chiitas. «En Irán no existe ninguna garantía legal, de manera que yo no estoy hablando porque busque justicia o espere que mi madre vaya a tenerla», dice. «Estoy hablando con los medios porque mi madre me pidió que le explicara al mundo qué está pasando en nuestro país y qué le están haciendo a ella. Y aun así, todavía espero que suspendan la sentencia».
Zahra Shahbaz Tabari fue arrestada el 16 o 17 de abril de 2025 en su domicilio de Rasht, al norte de Irán, en una operación llevada a cabo por al menos cinco agentes de seguridad que irrumpieron en su hogar sin presentar una orden judicial. Durante la redada, no solo registraron toda la vivienda y confiscaron los dispositivos electrónicos y de comunicación de Zahra y de su hija (la hermana de Soroush), sino que también, tras su detención, se negó a la familia cualquier información sobre su paradero y su estado de salud.
Con el tiempo se enteraron de que había sido trasladada a la cárcel de Rasht. La prisión de Lakan, situada en la periferia de la ciudad, en la provincia de Guilán, es una de las más temidas del norte de Irán. Construida en la época de la Revolución Islámica, es tristemente célebre por sus condiciones inhumanas: hacinamiento de los reclusos, cortes sistemáticos de agua y electricidad, racionamiento de comida y atención médica mínima. Muchos presos políticos y de conciencia, especialmente mujeres y minorías religiosas, han reportado torturas psicológicas, largas temporadas de aislamiento y privación total de contacto con familiares y abogados.
Y la madre de Soroush no ha corrido mejor suerte. En Lakan ha permanecido en régimen de incomunicación, sin acceso adecuado a asistencia médica ni a representación letrada independiente. Se le asignó un abogado de oficio que apenas la defendió y simplemente avaló el veredicto durante la farsa de juicio.
Al hijo de la condenada no le consta que haya sufrido malos tratos físicos. «Si fuera joven, hubiera sido sin la menor duda torturada y podría incluso esperar morir, pero a los mayores se limitan a intimidarles en el intento de romperles psicológicamente», añade. «Recuerdo que mi hermana la llamó a la cárcel y llenaron la línea de parásitos de ruido para dificultar la conversación».
Soroush, de 35 años, se enteró de lo ocurrido gracias a una llamada de teléfono de su familia. Él lleva dos décadas en Suecia, donde se mudó precisamente con su madre, quien regresó a Irán en 2008. «¿Qué puede sentir uno cuando le comunican algo así? Me invadió de inmediato una terrible angustia y estuve paralizado, con palpitaciones y sudor frío, durante un par de horas», recuerda. «Mi padre estaba completamente deprimido. No podíamos creer lo que estaba sucediendo. Nos sentíamos confundidos. ¿Por qué querría el régimen de Irán asesinar a una mujer de 67 años? Pero les diré algo: el Gobierno misógino de Irán quiere colgar a mi madre de una grúa porque odia a las mujeres fuertes».
Al cierre de esta crónica, Zahra aguardaba aún que el tribunal decidiera acerca de su apelación y, llegado el caso, confirmara o suspendiera la condena a muerte. Soroush no tiene demasiadas esperanzas de que la presión internacional vaya a cambiar algo: «Solo entendemos que hablar es mejor que nada y que mantenernos en silencio les entrega un cheque en blanco para hacer cuanto les venga en gana».El 8 de julio de 2025, la agencia estatal Fars —vinculada a la Guardia Revolucionaria— se refirió a las 30.000 ejecuciones de presos políticos llevadas a cabo en 1988 como una «experiencia histórica exitosa» que debería repetirse. El mensaje no quedó en una mera provocación propagandística: en septiembre, Amnistía Internacional advirtió del riesgo real de que el patrón de los ochenta se replicara.
«Tengo solo una pregunta para los clérigos de Irán», dice Soroush Samak a modo de colofón. «¿No han encontrado a nadie mejor a quien ejecutar que a una mujer de 67 años? Los cargos que le imputan de levantamiento armado carecen de sentido porque el ala militar del grupo fue desmantelada y ahora se limitan al activismo pacífico. Entonces, ¿Qué temen tanto de mi madre?». .
FLOR DE PITO
Ilka Oliva Corado – Estados Unidos
Buscando sus helados de café y vainilla en el área de productos congelados, Baudilia descubrió un nacimiento, fue como haberse reencontrado su cinco favorito, su tira, después de haberlo buscando en el chiquero de los coches, abajo del tapesco de las gallinas, en la esquina donde duermen las cabras, en el nido de plumas de las coquechas y hasta por debajo de las piedras de los dos metros de piedrín que sobraron de la construcción del tapial de la casa. Su tira favorita que siempre le dio suerte para ganar al triángulo, a los hoyitos y la tortuga
Cuando vio la bolsa de flor de pito congelada sintió que había recuperado la mona que perdió jugando a los calazos. La mona que le dieron fiada en el mercado y que decoró con la pintura de uñas, la monona que era un festival de colores, un arcoíris zumbando cuando entraba al círculo a bailar.
Respiró profundo porque había perdido el aire, se sintió en las alturas del volcán de San Pedro la Laguna, en la corilla del palo de matasanos de tío Tibo, en la piedrona de la posa de la quebrada, en el punto más elevado de su colazo en la hamaca. No podía ser que iba a quedar ahí, con la mano pegada en el congelador.
Se restregó los ojos que se le nublaron y abrió la puerta del refrigerador en el supermercado, antes de agarrar la bolsa la palpó, la acarició con aquella gran choya, sin urgencia alguna. Suspiró y la puso en su canasta con tanta cautela como si de un contrabando se tratara. Ahí estaban, tiernas, comenzando a rojear las flores de pito de su Jutiapa amada, compró dos bolsas. Tal vez pesándolas, entre las dos hacían media libra por las que pagó lo que le echa de gasolina al carro en una semana. Ya se había acostumbrado a que los lujos eran caros.
Compró harina de maíz, porque el almuerzo iba a ser de gala, esas flores de pito merecían unos pishtones el queso fresco queso griego es el que más se parece al queso fresco del oriente guatemalteco, compró medio libra. Pero sintió infartarse cuando vio guindando las vainas pitayas del frijol camagua.
Se mareó, sintió que el vahído se la iba a llevar con las patas por delante, pensó que eran demasiadas emociones para un solo día, emociones que no había tenido en años, ¿por qué todas juntas? El corazón no resistiría tanta felicidad, era demasiado fuego, ese fulgor incandescente la iba a volver ceniza en calienta. La vida le pasó enfrente desde la primera vez que se cayó andando en bicicleta, vio desde abajo cómo caía desde la rama más alto del palo de jocotes de pitarrillo en el terreno de la María del Tomatal.
Vio las manos de su abuela materna palmeando los pishtones, enseñándole a tortear. Se vio llorando cuando se le metió el chaye de culo de botella en la planta del pie jugando pelota en el zacatal. Se vio las candelas de mocos llegándole a la barbilla en los días fríos de noviembre. Se vio siendo despiojada por su tía, sintió el dolor de nuca peinándose para ir a la escuela. Sintió el dolor de sus dientes de leche siendo arrancados de raíz amarrados por un hilo. Su primera menstruación, volvió a vivir el susto, se tocó el vientre y se agarró de la estantería, el frijol camagua la volvió en sí, como pudo respirando a bocanadas llenó una bolsa de tres libras y se fue.
Al llegar a su casa puso a hervir el frijol y cuando ya estaba listo el manjar le dejó caer las flores de pito, echó los pishtones en el comal de aluminio y se dejó abrazar por el aroma del monte, de la milpa secándose con las mazorcas oreadas, preñadas de maíz nuevo, del olor a tierra, del ayote sazón y de las flores de muerto amarillando entre las faldas de los barrancos.
Puso un mantel que bordó a mano nía Chefina, la artista de la aldea Las Crucitas, sacó su bucul para las tortillas que le enviaron desde la aldea El Coco, en Jalpatagua y entonces su nido se llenó de una atmosfera reconocida por la memoria. La cobijó el sabor de lo entrañable, se sirvió café en su jícara y durmió la mona como nunca. Descansó en el remanso de la flor de pito y el frijol camagua.
INCANSABLES
Enrique Fredy Díaz Castro – México
«19 de septiembre de 2017: la angustia y el dolor se replicaron, treinta y dos años después, frente a la entereza, fraternidad y carácter de un país que no sabe rendirse ante la adversidad…»
Recién parió la tarde…aquella terrible tarde, al monstruo de dolor, zozobra y desesperanza, Y casi de inmediatola gigantesca marea humana henchida de fervor y cívica firmeza, irrumpió entre las aún trémulas, llorosas y malheridas ruinas de una ciudad que estoica,se negó a sucumbir.
Comenzando la lucha, la desigual batalla contra el reloj y el inmenso tonelaje de muerte y destrucción… La búsqueda de vidas, el rescate de hermanos y desconocidos, pero al fin de cuentas de seres anhelantes de un respiro vital.
Sólido y digno el pueblo hirió sus manos, destrozó sus atuendos de invaluable soporte, sudó su sangre
y regaló sus fuerzas contra el hambre, la sed y la angustia indescifrable. Era la hora; fueron las horas más cruentas, fatídicas y azarosas que consumidas perdieron su valor…
El puño en alto en señal de silencio y después, y después, y después…El grito de alegría al extraer con vida o el llanto desgarrante al sacarlos inertes de entre escombros mortales.
Entrelazados vítores y lamentos, cansancio y denuedo, coraje y esperanza fe, determinación y fuerzas de flaqueza,
rindieron sus frutos entre tardes y amaneceres, lluvia, frío e incesante calor
Pero también los héroes con el agua y el pan, inundaron las desoladas calles para alimentar el probado valor del mexicano
¡cuando de unidad y amor a la vida se trata!
Las masas organizadas desde los distintos rincones, prontas y decididas también fueron sustento, quitándose el bocado en pro de aquellos en desgracia.
Admirables gestos llenaron las páginas anónimas de nuestra reciente historia, conmovedora es la epopeya de este mi suelo patrio ante la tragedia, ante la enseñante naturaleza y sus efectos.
Aplaudo también que de otras latitudes la ayuda humanitaria a raudales llegó, aplaudo que anónimos guerreros ¡¡ vencieron la distancia y el miedo para venir a darte la mano México!!
¡¡Mi México digno y herido!!
Pero no aplaudo a tu gobierno neoliberal, rapaz, beligerante, sádico e insensible, ni aplaudo a sus multicolores apéndices camerales, nefastos vampiros de tu endeble economía. Vaya para todos ellos mi enervado repudio, mi desprecio infinito y mi vergüenza de verlos: ¡¡omisos, esquivos, tacaños y cobardes…!! lucrando como siempre con el dinero ajeno, inventándose argucias para no soltar lo robado por ellos…
¡Tan siempre ladrones, egoístas y enemigos del pueblo al que tanto engañan, saquean y asesinan con sus leyes a modo!
MÉXICO : ¡no te mereces un gobierno federal nefasto, impostor y vendepatrias!
MÉXICO: ¡no te mereces a cínicos que en medio del dolor buscan sus mejores poses para publicarlas fingiendo angustia o clamando discursos prefabricados y burdos.
MÉXICO: mereces y valoras a tus hijos que henchido el corazón y su conciencia,
a brazo partido y sin buscar los reflectores, están ahí: para luchar por ti, cuando los necesites…
Con entrega, con amor infinito, con su sangre dispuesta a quererte hasta el último aliento… ¡¡ INCANSABLES !!
EL ARTE DE LA PAUSA EN TIEMPOS VELOCES
Luz Fontana – Italia
Vivimos en una época donde todo parece correr más rápido que nosotros. Las noticias llegan en ráfagas, los mensajes se acumulan, las redes sociales nos empujan a reaccionar sin detenernos. El tiempo, que antes se medía en estaciones o en rituales cotidianos, ahora se mide en notificaciones.
La consecuencia es clara: perdemos la pausa. Ese instante en el que la vida se asienta, en el que podemos escuchar nuestro propio latido y mirar alrededor sin prisa. La pausa no es vacío, es resistencia. Es el espacio donde la palabra se vuelve más digna, donde la mirada recupera profundidad, donde el gesto cotidiano se transforma en memoria.
La cultura digital nos ofrece abundancia de información, pero escasez de silencio. Y sin silencio, la reflexión se marchita. Por eso, recuperar la pausa es un acto de libertad. No se trata de rechazar la modernidad, sino de domesticarla: decidir cuándo mirar, cuándo responder, cuándo callar.
Quizá el verdadero lujo de nuestro tiempo no sea tener más, sino poder detenerse. Tomar un café sin mirar el móvil. Leer una página sin pensar en la siguiente. Escuchar una canción sin interrumpirla. La pausa es el lugar donde la vida deja de ser consumo y vuelve a ser experiencia.
En un mundo que corre, la pausa es resistencia. Y resistir, hoy, es también un arte.
LA NOTICIA COMO ESPECTÁCULO
Elspeth Gormley – España
Cada mañana, los titulares nos despiertan con un golpe de alarma. Crisis, inseguridad, conflictos… La noticia ya no parece destinada a informar, sino a inquietar. El ciudadano se convierte en espectador de un drama constante, donde la preocupación es el guion invisible que sostiene la trama.
No es casualidad. La manipulación informativa funciona como un engranaje: selecciona lo que vemos, exagera lo que conviene, silencia lo que incomoda. El resultado es una sociedad que vive en estado de alerta, más pendiente del miedo que de la reflexión. Los algoritmos de las redes sociales refuerzan este ciclo: cuanto más nos preocupa un tema, más titulares similares recibimos. La preocupación se multiplica, y la calma se desvanece.
Un ejemplo claro es el uso de estadísticas sin contexto. Un dato aislado puede sonar alarmante, pero sin comparación histórica o explicación técnica, se convierte en un arma de manipulación. Lo mismo ocurre con las imágenes: una fotografía repetida hasta el cansancio puede fijar una idea en la mente colectiva, aunque no represente la realidad completa.
Conviene recordar que no todos los medios actúan igual. Existen periódicos y televisiones que todavía mantienen la ética periodística, que comprueban los datos antes de difundirlos y que buscan informar con rigor. Pero frente a ellos están los temibles: aquellos que aplican el “todo vale”, que convierten la noticia en espectáculo y la verdad en mercancía. Su objetivo no es informar, sino acumular seguidores y mantener a la ciudadanía en un estado permanente de preocupación.
El problema no es solo político o económico. Es humano. La ansiedad colectiva se filtra en las conversaciones cotidianas, en la manera en que miramos al vecino, en la desconfianza hacia las instituciones. La manipulación de las noticias no solo condiciona lo que pensamos: condiciona cómo sentimos. Y una sociedad que vive en la preocupación constante es más fácil de controlar.
Por eso, necesitamos un periodismo que recupere su sentido ético. Que contextualice, que explique, que no convierta la información en espectáculo. La ciudadanía merece noticias que iluminen, no que oscurezcan. Porque una sociedad preocupada es más fácil de manipular; una sociedad informada, en cambio, es capaz de decidir.
Las leyes pueden cambiar, los gobiernos pueden pasar, pero mientras la información se use para manipular emociones, la libertad seguirá incompleta. La palabra, como la justicia, debe ser digna. Y el periodismo, si quiere ser verdadero, debe devolvernos la serenidad que la manipulación nos roba cada día.
“Cuando la verdad se convierte en mercancía, la libertad se reduce a un espejismo; solo la palabra digna puede devolvernos el derecho a pensar sin miedo.”
¿ QUÉ ES POESÍA ?
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Horacio afirma en su “Oda a los Pisones” que la finalidad última de la poesía es provocar el placer estético.
A la pregunta “¿Qué es poesía?”, el diccionario de la Real Academia dice en la primera acepción de la palabra: “Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa”.
Al contestar el formulario que sobre temas poéticos elaboró la poeta Inés Blanco, Luna de Abril, di la siguiente definición de poesía: Los otros géneros literarios: novela, historia, ensayo, etc., son la narración de cosas reales o imaginarias, pasadas, presentes o futuras, físicas o psíquicas, bellas o feas.
La poesía, en cambio, es la manifestación mágica y bella de las cosas reales o imaginarias, existentes o inexistentes, pasadas, presentes o futuras, físicas o psíquicas, materiales o espirituales, bellas o feas, por medio de la palabra.
La poesía es, pues, magia y belleza, juntas e indisolubles. Magia sin belleza no es poesía y belleza sin magia, tampoco.
Ej.: Si digo “La mujer es muy hermosa”, hay en ello belleza, pero no hay magia.
Si digo “Su muerte me ha causado un dolor muy intenso”, puede haber en ello belleza, pero no hay magia.
Pero si digo, en lugar de “La mujer es muy hermosa”,
“Mujer, antología
de frutos y de nidos,
leída y releída
por mis cinco sentidos” …Hay magia y belleza. Hay poesía.
Pero si digo en lugar de “Su muerte me ha causado un dolor muy intenso”,
“Y yo, de mi locura bajo el peso
dejele el alma en el dolor de un beso
y a duras penas me quedó la vida” …Hay magia y belleza. Hay poesía, aunque el poeta se esté refiriendo a algo no muy hermoso: un cadáver, en la pluma de un poeta, puede expresar la belleza de lo feo y es poesía si además le infunde magia.
Dicen los mismos poetas, lo dijo Bécquer magistralmente, entre otros, “donde exista en el mundo primavera” o “donde sentirse puedan en un beso dos almas confundidas”, “habrá poesía”, pero es un error. El objeto de la poesía puede ser bello o feo, sol o cadáver. Sólo su manifestación mágica y bella expresada con palabras, es la poesía.
Desde la perspectiva del arte, no hay un canal más ancho y expedito para mover el corazón humano que la poesía.
Deprecación, hipérbole, optación, la metáfora, la alegoría, el símil, más que vasos comunicantes, son flechas que llegan directamente al corazón. Allí están las soluciones esperando que las activemos con la palabra. Ella, la palabra, el don exclusivo de los seres humanos, debe despertar libre y personalmente en el alma de los oyentes, los principios y valores por cuya ausencia tanto padece nuestra patria. La verdad, la rectitud, la honradez, la justicia, la incorruptibilidad, en cualquier orden porque todos son prioritarios y por encima de todos el amor que los aúna a todos y que a todos los pone en movimiento, y la responsabilidad para que de ella nazca la verdadera libertad.
León Felipe, prolongando a Walt Whitman dijo de la poesía:
“Un día, cuando el hombre sea libre,
la política será una canción.
El eje del universo descansa
sobre una canción, no sobre una ley.
Cantan las esferas.
¿No habéis oído hablar
de la canción de las esferas?”
Los dos fragmentos poéticos entrecomillados que aparecen en este escrito son de los poetas Jorge Carrera Andrade (ecuatoriano) y Carlos Villafañe (colombiano), respectivamente.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:31:212025-11-24 14:26:18ARTÍCULOS- NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
Cada crónica es memoria que arde, cada ensayo es luz que permanece.
Colaboran en esta sección:
Adam Abdelmoula – Siria
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Elspeth Gormley – España
Ángel Medina – España
Gustavo Páez Escobar – Colombia
SIRIA EN 2025
Adam Abdelmoula – Siria
Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas en Siria
Siria continúa siendo una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo. En 2025, más de 7 millones de personas permanecen desplazadas dentro del país, mientras que 6 millones de refugiados sirios viven en el extranjero. En el norte de Siria, más de 2 millones de personas residen en 1.500 campamentos y asentamientos informales, en condiciones precarias, siendo la mayoría mujeres y niños que sobreviven en tiendas de campaña deterioradas. En el noreste, las hostilidades siguen amenazando a la población civil.
Una generación entera de niños ha crecido sin conocer otra realidad que la guerra y el desplazamiento. Muchos han sido privados de educación y de una infancia segura. Un testimonio conmovedor de un niño de 13 años en Homs resume esta tragedia: Debería estar en la escuela, aprendiendo con mis amigos, pero en cambio, trabajo en el campo para ayudar a mi familia a sobrevivir. Sueño con sostener un libro en lugar de una pala en mis manos.”
A pesar de este panorama, las Naciones Unidas y sus socios han logrado avances humanitarios significativos en las últimas décadas. Las organizaciones no gubernamentales locales han sido clave en esta labor, rehabilitando viviendas, estaciones de agua, centros de salud y escuelas afectadas por el conflicto y los terremotos de 2023. En el noroeste, se ha logrado trasladar a muchas personas desde tiendas de campaña hacia refugios más dignos.
Desde 2014, más de 60.000 camiones con alimentos, medicinas y ayuda humanitaria han cruzado desde Turquía, gracias a la coordinación de siete agencias de la ONU. Sin embargo, el objetivo actual va más allá de la asistencia inmediata: se busca una transformación profunda que permita a Siria pasar del socorro humanitario al desarrollo sostenible y la reconstrucción.
Para ello, en noviembre de 2024 se lanzó la Estrategia de Pronta Recuperación, centrada en cuatro áreas prioritarias:
Salud y nutrición
Educación
Servicios de agua, saneamiento e higiene (WASH)
Medios de vida, con especial énfasis en el acceso a la electricidad
La historia de Siria no debe ser solo una historia de supervivencia, sino una historia de justicia, dignidad y paz duradera
RÍOS PÚRPURA
Enrique Fredy Díaz Castro – México
La tarde y sus presagios cayeron sobre la ciudad, así como la cortina de ignominia, odio y cerrazón de aquel que desde Los Pinos ordenó magnicidio.
Las voces enervadas de conciencia, razón y coraje, los corazones jóvenes, pulsando en la sociedad la empatía e identidad,
recorrieron esas calles tumultuosas y admiradas del valiente atrevimiento surcando el murmullo que crecía y crecía como respuesta al descarnado y amenazante régimen absolutista.
De pronto las bengalas y al segundo, las ráfagas en lluvia aniquilante, atravesaban los cuerpos en grotesca competencia por acabar con la carrera desaforada hacia la esperanza que no alcanzó a llegar.
Tarde, noche y madrugada que en persecución de jauría, hambre de tragedia y sed de sangre recorrió palmo a palmo aquel dos de octubre de 1968, los edificios de un Tlatelolco en shock,
Viendo sus calles convertidas en trágicos e insospechados RÍOS PÚRPURA, en llanto incontenible y en rabia que no tendría fin en el discurrir del tiempo.
«La Noche de Tlatelolco dejé de creer en DIOS…» clamaría después, José de Molina,
Elena Poniatowska disertaría también en cientos de páginas, el horror que la prensa reaccionaria calló en franca complicidad con el diazordacismo y su oscuro secretario de gobernación.
La historia se quebró, se hizo añicos, el alma se templó, se hizo de acero, las conciencias rompieron los moldes, y el carácter cobró fuerza y voluntad para gritar un desafiante ¡Nunca más..!
El dos de octubre y su noche sin embargo, tuvieron inesperada y dolorosa réplica, cuarenta y seis años después en Iguala.
Nuevamente de las tinieblas asomaron las harpías, Otra vez la felonía del poder mísero y atroz
descargó en estudiantes la rabia al saberse trastocado, tambaleante y socavado.
Los otroras poderosos han buscado justificar la represión, las aberrantes mentiras, los rios sanguinolentos, pero la epopeya es también pisada firme y voz de trueno:
La dignidad encamina al pensamiento y algún día alcanzará sus metas, forzando honestidad y alzando el coro que retumbe en las montañas, en los mares y lagos, en el desierto y en las grandes ciudades, clamando justicia y castigo a los culpables.
En el clásico y justo tremor que seguirá cimbrando muros y pavimento: «Ni perdón ni olvido…»
JUSTICIA Y LEY
Dos caminos que no siempre se encuentran
Elspeth Gormley – España
La ley es el conjunto de normas que regulan la convivencia. Se escribe, se codifica, se aplica. La justicia, en cambio, es un principio más alto: es la búsqueda del bien común, de la equidad, de la dignidad.
Aplicar la ley no siempre significa alcanzar la justicia. Una ley puede ser injusta si protege privilegios o perpetúa desigualdades. Al mismo tiempo, la justicia puede exigir actos que van más allá de lo escrito, decisiones que nacen de la conciencia y no del código.
La diferencia es clara: la ley es letra; la justicia es espíritu. La ley organiza, pero la justicia humaniza. La ley puede castigar, pero la justicia busca reparar. La ley puede ser fría, mientras que la justicia late con el calor de la verdad.
En nuestra sociedad, confundimos a menudo ambos términos. Creemos que cumplir la ley basta para ser justos. Sin embargo, la historia nos recuerda que muchas injusticias se han cometido bajo el amparo de leyes vigentes. La justicia exige un paso más: cuestionar, transformar, dignificar.
Quizá el reto de nuestro tiempo sea reconciliar ambos caminos. Que la ley se acerque a la justicia, y que la justicia inspire nuevas leyes. Solo entonces podremos decir que vivimos en una sociedad donde la norma no es un muro, sino un puente hacia la dignidad.
“La ley ordena; la justicia dignifica. Cuando ambas se encuentran, nace la verdadera libertad.”
ENSAYO: LA CAÍDA DEL ÁNGEL
Entre mito y palabra
Elspeth Gormley – España
En La caída del Ángel, Carlos Pérez de Villarreal nos invita a recorrer un territorio donde lo humano y lo divino se enfrentan en un pulso eterno. La novela abre con una imagen luminosa: dos niños corriendo tras una luz que desciende del cielo. Desde ese instante, el lector queda atrapado en un relato que mezcla misterio, mito y actualidad. El protagonista, Eduardo Bazán, periodista y narrador, encarna al hombre común que se ve arrastrado a un conflicto cósmico. Su voz crítica y solidaria lo convierte en puente entre mundos enfrentados, recordándonos que la palabra es también resistencia.
La aparición de los Imaginarios, guardianes de una verdad oculta, revela que lo que acontece es más que un accidente: una guerra en los cielos. Luzbel y Mikael representan fuerzas opuestas, pero la novela se atreve a cuestionar los roles tradicionales. ¿Es Luzbel quien defiende a la humanidad, mientras Mikael ejecuta una sentencia divina? La tensión entre ambos abre un espacio de reflexión sobre la fragilidad del bien y la complejidad del mal. Más allá de la acción, Pérez de Villarreal construye un relato que dialoga con la tradición bíblica y la reinterpreta desde la contemporaneidad. Su estilo ágil, con capítulos breves y escenas intensas, mantiene al lector en vilo, mientras lo invita a pensar en la condición humana y en la eterna pregunta: ¿qué significa caer? La caída del Ángel no es solo una novela fantástica; es una exploración de la memoria, la palabra y la lucha interior que todos llevamos.
En sus páginas, el mito se convierte en espejo y la literatura en un recordatorio de que incluso los ángeles, como los hombres, pueden perder el rumbo.
ENSAYO SADUCEÍSMO
Ángel Medina – España
Decía Unamuno que la filosofía se acuesta más a la poesía que a la ciencia. Y debe ser cierto, porque el pensamiento ha de ser explicitado y hay verdades que resultan difícilmente explicables en su literalidad, por lo que conviene recurrir a la metáfora, sin que por ello pierda brillo la idea. Porque, la propia vida es farragosa y en ocasiones no es fácil, no ya explicarla, sino explicarse el que la piensa y es vivido por ella.
¡Cuántas veces decimos “no” a lo que no sabemos o podemos explicar con la siempre dudosa racionalidad e ignoramos que el hombre es razón, sí, pero también es intuición y sensibilidad! Y hay realidades que son como los alimentos, mejor digeribles tomándolos bocado a bocado y no atragantándose, procurando ver sus propiedades y no sólo la degustación o el placer del buen yantar.
Una de estas cosas que se atragantan, pues ciertamente traspasan el umbral del raciocinio de la diosa suficiencia es la propia sensación del viviente con respecto a su existencia. De ahí, la frase aquella vulgarizada de “Para dos días que hay que vivir, aprovecha la vida”.
Dos días. O tres. O bastantes más. ¿Qué son? Pero la razón se entrecorta cuando trata de hallar una respuesta categórica a ese deseo de perpetuarse. No sabe. No puede. E incluso la autosuficiencia y el prejuicio humano del qué dirán los falsos intelectuales de cualquier época descreída, guías ciegos que conducen a los otros invidentes y les hacen echar el freno, por eso del mal llamado respeto humano, y se acaba diciendo: “No hay nada. Comamos y bebamos, por si acaso”.
Es el caso del que niega la resurrección. La suya propia. Y, sin embargo, se queda con la vacuidad de la nada como respuesta; por consiguiente, díganme si no: si mantener la esperanza es arriesgado, ¿negar cualquier forma de confianza no habrá de ser aberración?, pues redirige al propio hombre hacia un rumbo que carece de destino: esto es, hacia la nada absoluta. Es algo así como si el piloto de un barco sabe dónde está el ojo del huracán y se deja arrastrar hacia él.
Siendo el hombre tal― si es capaz de pensar esto es porque está dotado de vida―, y manteniendo dentro de él― no sabe la razón, pero la percibe― un sentimiento de vivirse, afirmar la negación equivale a cerrar la puerta del sentimiento del ser. Y es que, releyendo a Spinoza, aquel judío portugués que nació y vivió en Holanda, el esfuerzo con el que cada cosa trata de perseverar en su ser no es sino la esencia actual de la cosa misma. Esto equivale, lector, a que la esencia del hombre― incluidos tú y yo― no es sino el esfuerzo que ha de ponerse en seguir siendo hombre, en no morir con la muerte. Y lo contrario, equivale a negar esa forma de vivirse― no es este el lugar para profundizar el cómo ha de ser la resurrección―, esta corriente de la modernidad de la que hablaba el Testamento Nuevo acerca de la doctrina del saduceísmo.
Tomando los relatos de Lucas y Mateos, y retomando al vasco Unamuno en su lirismo, en esa obra magna de poesía que es “El Cristo de Velázquez”, capítulo VIII, podemos leer:
“Dobla tu frente, triste saduceo,
contempla el polvo, que es tu fuente,
la vida toda no es sino embuste
si no hay otra allende.
¿A qué saber, si la conciencia al borde
de la nada matriz no espera nada
más que saber? Di: ¿Dónde están las olas
que gimiendo en la playa se sumieron?
Eso de “doblar tu frente”, encoger el entrecejo es propio del que estruja la testa y se encuentra al límite de su discernimiento. Ya no da más de sí y ha de reconocer― posiblemente en su fuero interno, que no el externo― su incapacidad de entender. Y, sin embargo, no es cuestión baladí, sino que le afecta directamente, y por ello no puede desentenderse (aunque dé la impresión de “pasar” de largo). Impotencia de la autosuficiencia se llama. Dependencia de lo que no es él mismo. Es la misma sensación― hábilmente presentada por el agnosticismo― de la criatura aquella ante el dios aquel, en “Las moscas”. Como me reconozco, me autoproclamo independiente de cualquier divinidad, pues yo soy mi propio dios. Lo malo, es que el hambre no se espanta pensando que no se tiene, sino saciándola. Extendiendo la mano desde la propia contingencia. Y eso es algo que duele en los tiempos que vivimos. A lo más que se llega es a la aceptación de un humanismo laico, que empieza y concluye en el hombre. Pero, la pregunta viene a ser: ¿Cómo autoafirmarse este hombre si no añadimos al humanismo la trascendencia, ― esto es, un “humanismo trascendente” ―si a fin de cuentas es el primero y el último anhelo para continuar siéndolo?
“Saduceo” es el que niega cualquier clase de “re-nacimiento”; lo cual le condena a tener que aceptar su limitación, pues sabe que no puede prolongar su existencia, y también que la muerte le espera a la altura de sus deseos como una liberación o como una condena hacia la nada. Del ser al no ser. Triste destino el así concebido: entender en su afán de emancipación, que su única fuente es el polvo del que procede. Todo lo cual viene a concluir en los últimos versos: una vida así concebida, si no hay salida, si no existe la continuidad de alguna manera, se constituye en un gran embuste.
Pues, ¿Cómo darle sentido a ese deseo que el viejo erudito mencionaba acerca del perseverar en ser, es decir, que no se extinga la consciencia de vivirse?
De lo que se trata, más que de “saber” ― algo imposible― es de confianza. Opción que grita la voz interna del hombre, que quiere vivir. Es el máximo anhelo. Sabe que el tiempo y el espacio en el que se desenvuelve es finito, no así su espíritu, que tiende a ancharse, hasta el punto de tender a entregarse a ese destino que le susurra muy dentro. Porque, aunque la ola se estrelle en la orilla, no escapa del mar. Es mar. Si desea infinitud habrá de perpetuarse en ella para no desaparecer en la tierra.
NUÑEZ: AMORES Y DESAMORES
Gustavo Páez Escobar – Colombia
El pasado 28 de septiembre se celebraron los doscientos años del nacimiento en Cartagena de Rafael Núñez. Hombre de sólida formación y fuerte carácter, forjado para la lucha y el servicio a la patria, libró duras batallas y nunca retrocedió ante los inmensos problemas que surgían a su paso. Es uno de los políticos más destacados de la historia nacional. Fue presidente de Colombia en cuatro períodos, entre 1880 y 1894, año este en que falleció. Sus audaces reformas iban en contravía de algunos intereses políticos, y sus enemigos, por tanto, no cesaban en el empeño de obstruir sus propósitos y sacarlo del poder. Derrotado, como lo fue varias veces en algunos actos, más se crecía y más se le temía. En las treguas tomaba mayor impulso. Su principal fuerza estaba en el pensamiento, con el cual le daba firmeza a la acción. Esto le permitió crear el movimiento político conocido como la Regeneración, el cual cambió la estructura social de la época. Merced a ello se impuso el centralismo, que derrotó al federalismo, y Núñez fue el líder vital de la Constitución de 1886, que rigió la vida del país durante más de un siglo. Su “gloria inmarcesible” está en ser el autor del himno nacional de Colombia, el cual desde tiempos remotos se escucha todos los días a lo largo y ancho del país. Poeta consagrado, su obra está movida por las ideas y la vena romántica. Más que un retórico, era un cultivador de la palabra bien dicha y del sentimiento que enternece el alma. Su vida sentimental es una resonancia de su fibra lírica. En la estupenda biografía escrita sobre él por Indalecio Liévano Aguirre como tesis de grado –la que a los veintisiete años le valió el ingreso a la Academia Colombiana de Historia–, recoge en detalle las relaciones amorosas de este personaje político que veía en la mujer no solo la compañera ideal, sino una motivación de la vida. Aparte de los casos que relata su biógrafo, descubrí en otras fuentes varios sucesos más de su alma apasionada que acrecientan las andanzas del eterno enamorado por los campos del erotismo. Es esta la faceta más acentuada de su personalidad. En Cartagena, siendo muy joven, lo deslumbra una muchacha de familia modesta, cuyo nombre no ha sido establecido con certeza, aunque se habla de Pepita Vives –dejémosla así–, con quien goza de una época frenética que ocasiona el embarazo de la joven. Esto determina que el padre de Núñez lo persuada para que se traslade a Panamá, donde ocurrirá su primer matrimonio. La joven se casa con un amigo de Núñez, y poco tiempo después queda viuda. Los antiguos amantes vuelven a frecuentarse, pero a la postre Núñez se aleja de la dama, por deseo de ella misma ante la realidad de que él está casado.
En Panamá tuvo relación con Manuela Arosemena, hermana de un destacado político, pero el hecho no pasa de una fuerte amistad. Ella murió en 1846. Allí conoció a Concepción Picón, de quien se enamoró y deseó casarse, pero el propósito fracasó por no encontrar en ella la ternura que buscaba. Núñez era apasionado en los amoríos, y al mismo tiempo inestable o inconforme. Cuando hallaba en la pareja falta de afinidad o discrepancias notables, la unión se extinguía con facilidad, para dar lugar a otras aventuras de similar arrebato. El amor, la pasión, los dones femeninos, la armonía sin esguinces eran los imperativos que incitaban sus vínculos con las mujeres. No admitía términos medios. Dolores Gallego, dama prestante, adinerada y atractiva, le produjo hondo encanto. Con ella se casó en 1851 y tuvo sus dos únicos hijos matrimoniales. La dureza de la dama determinó el rompimiento, y fue la etapa más crítica que él vivió. Aquí volvió a encontrarse con su primer amor, Pepita Vives. ¿Casualidad o deseo de recuperar lo que había perdido? Es oportuno decir que el amor es en ocasiones caprichoso o misterioso, cuando no indescifrable. En 1859, Núñez viajó a Bogotá y se alejó para siempre de Dolores. Allí apareció María Gregoria de Haro, mujer culta y hermosa. Estaba casada, pero el matrimonio no la hacía feliz. La mutua atracción los llevó a convivir durante varios años. Se separaron en 1865, quedando el recuerdo de una vivencia intensa. A Soledad Román, que sería su segunda esposa, la había tratado en 1857. Era miembro de una aprestigiada familia que tenía grandes nexos con la política. Núñez le propuso matrimonio, pero ella no lo aceptó por estar comprometida con el próspero catalán Pedro Macía. En 1871, Núñez obtuvo la anulación civil de su primer matrimonio, y en 1877 se realizó en París, mediante poder, el matrimonio civil con Soledad Román, hecho que provocó tremendo escándalo en la sociedad por tratarse de una bigamia. En la época de la negociación del concordato con la Santa Sede, el papa León XIII dio la aprobación al matrimonio civil. Este hecho se facilitó con la muerte en Panamá de la primera esposa de Núñez. De esta manera, la pareja realizó el matrimonio católico en febrero de 1889, cinco años antes del fallecimiento de Núñez, cuando ejercía el cuarto período presidencial. Soledad Román tuvo alta influencia en el gobierno de Núñez y se convirtió en la esposa soñada que no había tenido. Fue la gran inspiradora y consejera de sus actos de gobierno, como que venía de una familia experta en el ejercicio político, y lo más importante, la compañera insuperable que lo colmó de amor y felicidad en el último tramo de su agitada vida.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:29:212025-11-25 07:00:13CRÓNICAS Y ENSAYOS – NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Donde el silencio abriga, la lealtad florece.”
Colaboran en esta sección:
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Andrea Kiperman – Argentina
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LEALTAD
Carlos González Saavedra – Argentina
Uno camina por la vida apresurado, sin detenerse en las cosas simples que hemos aprendido. Aquellas que nos han formado. Valores que, por el vértigo con que vivimos, parecemos olvidar. No soy la excepción.
Trabajaba todos los días y, en los tiempos libres, iba al gimnasio; otros días, a meditación; los que quedaban, al teatro. No paraba.
Vivo solo, y mi única compañía era Rambo, un ovejero que me habían regalado cuando tenía siete años. Sus anteriores dueños eran mayores, vivían en un departamento y ya no podían con su fuerza.
Caminábamos juntos por las mañanas. Me sentaba a tomar mi cafecito en el bar de la esquina, siempre con él a mi lado.
Rambo era feliz paseando con mis nietos. Lo había acostumbrado a caminar sin correa. Libre.
Recuerdo una noche de festejo en una de las reuniones. Terminó bastante tarde; después fuimos a comer pizza y seguimos la charla. Me acordé de Rambo a las dos de la madrugada. Llegué lo más rápido que pude. Estaba sentado, cuidando la casa detrás del portón de hierro. Erguido, elegante y con la mirada alerta.
Me sentí cuidado, acompañado. Al abrir, su alegría fue tal que se quedó dentro de casa para siempre. Estaba educado para no ensuciar.
Así pasaron otros siete años, plenos de cariño y compañía. Era un amigo leal.
Empezó a enfermarse de viejo, y viví muy dolorosamente su despedida, por el dolor de su bendita cadera.
Ya en sus últimas horas, tirado en el living junto al hogar, no daba más. Me resistía a darle una inyección, aunque ya había hablado con una veterinaria.
Tenía un compromiso impostergable por trabajo. Debía ausentarme, pero volvería en una hora. No sabía qué hacer. No podía dejarlo. No tenía opción.
Entonces decidí hablarle como a un amigo. Le dije: “¡Rambo! Ya me cuidaste mucho. Vuelvo en una hora. Descansa tranquilo”. Lo acaricié. Con lágrimas en los ojos, sentí que esa fue mi despedida.
Llamé a mi hija, que vivía cerca, y me fui. A la media hora me avisó que, al entrar, lo encontró muerto.
Si bien sabía lo que ocurriría, no dejé de sentir una desazón, un vacío enorme en mi corazón.
Llorando, lo enterré en el jardín. Sentí, por mucho tiempo, que no había sido tan leal como él. Después, con los años, entendí que debía ser así.
Tuve tres ovejeros que me han acompañado. Amo esa raza. Mayka, Indio y Rambo: todos me dejaron una enseñanza enorme.
Rambo fue el que más lealtad me mostró. El que, con su silencio, me habló siempre. Y así nos entendimos.
Rambo se fue en silencio, pero me habló más que nadie.
LA FUERZA INVISIBLE DE LA LEALTAD
Elspeth Gormley – España
La lealtad no se impone: se elige. Es un acto consciente, una decisión que nos mantiene fieles a una persona, a una causa o a unos principios, incluso cuando el camino se vuelve difícil. En tiempos dominados por la prisa y el interés propio, la lealtad se convierte en resistencia silenciosa.
Ser leal no es obedecer sin pensar, sino sostener con dignidad aquello en lo que creemos. Es permanecer cuando otros se ausentan, defender la verdad aunque incomode, no traicionar la confianza que alguien ha depositado en nosotros.
La lealtad es espejo y raíz: refleja quiénes somos y el lugar que ocupamos en la vida de los demás. Una amistad sin lealtad se quiebra, una sociedad sin lealtad se fragmenta, una política sin lealtad se reduce a espectáculo vacío.
Necesitamos recuperar la lealtad como virtud cotidiana. No importa si nace de un gesto pequeño o de una gran decisión: cada acto de lealtad construye confianza, y la confianza es el tejido que sostiene la convivencia. La lealtad no es palabra antigua: es semilla de todo futuro compartido.
La lealtad también es memoria: es el compromiso que no se olvida, la promesa que se cumple incluso en silencio, la certeza de que alguien estará allí cuando más lo necesitemos.
Es fuerza invisible que sostiene vínculos, que da sentido a la palabra dada, que convierte lo efímero en eterno. Sin ella, todo se desvanece; con ella, todo se enraíza y florece.
“La lealtad no se grita, se demuestra: es el hilo invisible que sostiene la dignidad de toda palabra.”
LEALTAD
Andrea Kiperman – Argentina
Lealtad: una palabra de gran valor que nos remite a otra época, a un momento casi tan lejano como el sol. Lo leal, lo distinto, los valores que se desvanecen en estas sociedades modernas, extrañas, líquidas, dubitativas, ambiguas y desconcertantes. La lealtad es uno de los valores más difíciles de encontrar. ¿Qué es la lealtad, sino un valor casi extinto como los dinosaurios? En un mundo tan incierto, la lealtad grita su importancia, porque ya no se trata de la cantidad, sino de la calidad de personas que te acompañan en tus días y en tu vida. Se trata de aquellas que están contigo en los momentos de luz y de sombra. No de quien te sonríe en la cara, sino de quien cuida tu espalda. La lealtad, hoy, es la figurita difícil del álbum. Pero si se busca, aparece. Como las grandes cosas de la vida, llega en el momento menos pensado; como el amor, simplemente toca la puerta. Ojalá podamos reflexionar sobre a quiénes estamos dejando entrar en nuestra vida, porque es importante reconocernos ese valor.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:28:112025-11-24 14:29:37CUENTOS Y RELATOS «LA LEALTAD» NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“La lealtad espera siempre en la puerta del alma.”
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En esta edición nos acompañan voces de distintos rincones del mundo:
Inés Blanco– Colombia
Libia B Carciofetti – Argentina
Luz Fontana – Italia
Elspeth Gormley – España
Lamberto Ibarez Solís – México
Sarah Petrone – Argentina
Yanni Tugores – Uruguay
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ADIÓS A MARCO POLO
Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia
Lealtad entre amos y mascotas
El paso de la noche se aproxima para borrar la luz que agoniza y se disipa en el silencio quebrantado de esta tarde. Tarde anodina y lúgubre, cuando duele el alma.
Hoy se ha ido Marco Polo; quizás al paraíso adonde van los perros, allí donde el sufrimiento ya no existe, donde todo es blanco como su pelo y su ternura.
Marco Polo: ya no caminarás perdido en tu memoria, ni las paredes golpearán tu cuerpo; no girarás en vano en busca de una estrella.
Desgarradora impotencia para autorizar que te durmieran; lo sabes, te lo dije en secreto y al oído; entendí que era por tu bien y con mi llanto y el dolor hurgándome los ojos te pedí perdón.
Te di las gracias por vivir en casa, por todos tus silencios, por crecer junto a los hijos,
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LEALTAD EN EL AMOR
Libia B Carciofetti – Argentina
Aunque tu no lo creas
esto no es egoísmo
el no conformarme
que no seas solo mío.
¿Acaso las gotas
no son del rocío,
y los surcos de tierra
no son del sembradío?.
El verano acaso
no es del estío
y las manos de un hombre
no fueron las de un niño ?
El amor no podría
yo compartirlo
solo se comparte ,
la ternura , el cariño .
Una madre se reparte
entre todos sus hijos
también se comparte
el cariño entre amigos .
Pero el amor no podría
y no es egoísmo
que alguien poseyera
lo que es solo mío .
¿ Como yo podría
cuando estas conmigo
sentir que tu pensamiento
se despegue del mío ?
sería esto defraudarme
y olvidar mis principios
no valorarme ;
y en esto yo no transijo .
Con la vara que mides
tu serás medido
y lo que de mi tu reclamas
yo también lo exijo…
Tu tienes derechos
muy claros , precisos
yo solo obligaciones
y a cumplirlas me obligo.
Por eso a lo que llamas
tu que es egoísmo
tiene otro nombre
en el diccionario mío …
Se llama lealtad
no es un capricho
si tu no lo aceptas
toma otro camino .
Cuando vuelvas derrotado
porque te han herido
no me busques ya mas
porque me habré ido …
Te amo y te amaré
mientras estés conmigo
pero nunca aceptaré
un amor compartido .
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MI PERRO LEAL
Luz Fontana – Italia
La lealtad de un perrito no se explica, se siente en la mirada que espera, en el salto alegre al escuchar tu paso, en el silencio que acompaña tus sombras.
No pide nada, solo estar contigo, como ola que regresa siempre a la orilla. Su corazón late al compás de tu voz, su descanso es tu presencia.
En los días grises, cuando el mundo pesa, él se convierte en abrigo, en faro pequeño que ilumina la casa, en ternura que no se negocia.
La lealtad de un perrito es eterna, no conoce traición ni olvido, es memoria viva en cada gesto, es amor sencillo que nunca se rompe.
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LEALTAD
Elspeth Gormley- España
La lealtad es un faro en la tormenta, una luz que no se apaga aunque el viento arrecie. Es silencio que sostiene, es promesa que no necesita palabras.
Camina junto al mar, firme como las olas, que vuelven siempre, aunque el mundo cambie. Es raíz que no se arranca, es río que no se seca.
En los días de otoño, cuando todo parece caer, la lealtad se alza como árbol que resiste, como gaviota que regresa al mismo puerto, como abrazo que nunca se rompe.
Lealtad es memoria compartida, es confianza que no se negocia, es la certeza de que, aun en la oscuridad, habrá una mano tendida, un corazón que espera.
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LEALTAD
Lamberto Ibarez Solís – México.
A mis padres consagrados
les agradezco valores;
porque fueron mis mentores
de mis principios logrados.
Que con puntales armados
fomentaron la lealtad;
prodigando honestidad
y hablar siempre con verdad
de pequeño hasta mi edad
otorgando caridad.
Caridad con mis paisanos;
siendo leal a los principios
surgen mis versos propicios
y llamarlos mis hermanos.
Desde mis montes serranos
hay lazos que no se explican
los amigos que la aplican
y se demuestra con hechos
máxime si son derechos
cuando lealtades implican.
No te tienen que apartar;
los amigos que te quieren,
aunque ellos te consideren
súbdito para comprar.
Ser fieles y demostrar
nuestra lealtad e imparciales;
principios fundamentales:
justos y siempre cabales,
sin traicionar a ninguno;
son virtudes culturales.
Por eso escribo lealtades;
como tema principal,
de mi costa tropical
provisto de libertades.
Lo escrito son las verdades
de lo que creo es lealtad;
ser amigo y sin maldad
como un tesoro repleto;
inspirado en el respeto
que prodiga fraternidad.
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MI PERRO FIEL
Sarah Petrone – Argentina
Los ojos de mi perro, hoy están tristes,
me buscan perdidos, por la casa,
mi voz extraña, mi perfume sigue,
en cada rincón me encuentra… Y no me atrapa.
La mano que acaricia mi recuerdo
se va perdiendo lo mismo que su olfato,
se fue muy lejos el alma de su dueño,
detrás del amor, se ha muerto una mañana.
Gime lastimosamente tras la puerta.
Mi pobre perro, mi regreso aguarda,
lame sus heridas en silencio,
los ojos tristes, igual que yo, sin esperanza.
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LA PALABRA
Sarah Petrone – Argentina
He dado mi palabra y la he cumplido
a pesar de lo que mucho me ha costado,
ser fiel, en este mundo primitivo
es morir cada vez más, al intentarlo.
He dejado jirones de mi vida
por amor, por amistad, y sin dudarlo
he podido gritar que he conseguido
ser fiel a mi propio yo, que lo he logrado.
Sè cuanto comprometì. Igual que a otros
he sido, a pesar de todo, defraudado,
me he visto caer en tierra, demudado
y aun por lealtad, sufrí y callè.
Despuès de velar secretos, o mentiras
a pesar de no compartir las necedades,
como secretos de confesiòn quedan guardados
porque he dado mi palabra y la cumplí.
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LAZOS
Yanni Tugores – Uruguay
La lealtad es enorme fortaleza
lazo eterno que une corazones,
es un río que fluye por las venas
y que espera se brinde sin razones.
Es silencio, confianza y es promesa
voz sincera en algunas situaciones,
donde el otro te pide que le tiendas
una mano y unir sus corazones.
Es reflejo más puro del amor.
En los gestos sencillos se evidencia.
En tormentas es firme su candor.
Es la luz que se ofrece en las tinieblas.
La lealtad de un amigo es entrañable
sin embargo hay otros que la ofrendan,
ellos piden tan solo una caricia,
un gesto, una palabra, que lo entiendas.
Muchas veces más fieles que el humano.
Te ayudan con su amor, ellos te enseñan,
que no hay nada más leal en esta vida
y a diario con su paz te lo demuestran.
Ambos son bellas joyas en tus días,
amigos y mascotas que te enseñan,
a existir en un orbe tan confuso
y que nunca más sientas sus carencias.
La lealtad es un faro en el destino
que ilumina el camino como estrellas,
es un lazo eterno y soberano,
sea humano o mascota el que te espera.
Si algún día te pierdes en el mundo,
ten seguro que ellos, siempre te encuentran.
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https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:26:402025-11-24 14:31:53POEMAS A LA LEALTAD – NOVIEMBRE
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
Colaboran en este espacio:
Magi Balsells – España
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Sarah Petrone – Argentina
ME PIDES RESPETO
Magi Balsells – España
¿Tu me pides que te tenga respeto?¿Es que acaso tu lo has tenido conmigo? ¿Qué hombre alardea de sus conquistas? Y no solo esto sino que las engrandece, siendo pura mentira Se lo que comentaste al esposo de una amiga, detalle por tu parte de lo mas desagradable y fuera de lugar Esta al comentárselo su esposo, se molesto en gran manera y sin perder un instante se puso en contacto conmigo comunicando tus alardes de conquistador en los cuales dabas explicaciones de lo que en mi persona habías conseguido y aun tuviste la desfachatez de decir que yo, si yo, había dicho que disfrute y pedía mas sexo, pobre infeliz ¿seguro lo soñaste? Te he escrito esta carta de la cual voy a mandar copia a los conocidos o amigos de ambos para que sepan la clase de persona que eres , aclarando algunos puntos que por fantasioso por tu parte son merecedores de la mas sonora carcajada Dando detalles de esta hombría que presumes Dejando las cosas en su lugar sin mentiras, que no vi. por ningún lado, quizás estaba de vacaciones Reconozco que mantuve unas relaciones sexuales, por decirlo de alguna manera, contigo, el intento estuvo y mi predisposición también Pero también incluyo en la misma el desenlace Fue penoso por tu parte no conseguir llegar al principio ni al final, pese a tomarte unas pastillas, que no se de que serian ni me importa. Diste mil y una excusas, pero las horas pasaban y todo estaba en punto muerto. Nada te funciono, ni tampoco vi este miembro viril, del que según tu siempre había sido el asombro de las damas, creo que seria por su insignificancia, y con esta triste flojedad permanente Al final cansado de tus palabras y sin poder realizar lo que según tú seria ver el paraíso y las estrellas, me vestí y me marche, Y en la despedida aun tuviste la poca delicadeza de acusarme de ser frígida, cuando existe una frase famosa que dice, “que no hay mujer frígida sino hombre inexperto” anótala quizás te sirva algún día ¿Y tu crees que te mereces mi respeto?, creo que no, solo mi desprecio como hombre, caballero y amante Olvídame…
QUERIDA AMIGA
Carlos González Saavedra – Argentina
De pronto, llegaste a mi vida sin explicación. Solo con un “buen día” y un elogio. Y desde entonces, tejimos una amistad que perdura hasta hoy.
Para mí, que siempre quise tener una razón para todo, aquello fue un misterio. Me decías: “Me brota ayudarte y hacerte bien.” Y así fue.
Empezamos a conocernos primero por teléfono, luego en persona. Pasó el tiempo, y atravesaste momentos delicados de salud que nos mantuvieron distanciados. Yo rezaba por vos, mientras vos esperabas con resignación. Yo, atento a tu bienestar desde lejos, sin poder acercarme. Confieso que me sentí inútil. No contaba con los medios para estar a tu lado en esos instantes.
Hoy, con viento en popa, navegas por los mares de las letras, descollando como siempre, fiel a tu estilo. Siempre estuviste pendiente de mí, incluso en medio de tus propias batallas. Y yo, de ti.
Con el paso del tiempo y los días de reflexión que hemos compartido, solo puedo agradecerte la lealtad que me has brindado. A pesar de tus circunstancias y las mías, ha quedado marcado a fuego en nuestros corazones: tu lealtad y nuestra amistad.
Sé que siempre estarás. ¡Gracias! Dios te bendiga.
CARTA A LOS JÓVENES DE LA GENERACIÓN Z
Elspeth Gormley – España
Queridos jóvenes,
Os escribo desde una generación que vivió sin Wi-Fi, sin redes sociales, sin emojis. Una generación que aprendió a esperar, a mirar a los ojos, a escribir cartas que tardaban días en llegar. Nacimos entre 1950 y 1960, cuando el mundo aún se reconstruía, y crecimos entre radios de madera, juegos en la calle y sueños que no cabían en pantallas.
Vimos llegar la televisión, el hombre a la luna, la democracia, el euro, el móvil, internet. Vimos caer muros, cambiar mapas, y también cambiar las formas de amar, de trabajar, de pensar.
Hoy os vemos a vosotros: veloces, digitales, creativos, inquietos. Y aunque a veces no entendemos vuestros códigos, os admiramos. Porque sois valientes. Porque os atrevéis a cuestionar. Porque queréis un mundo más justo.
Pero también queremos deciros algo, con cariño: No todo lo nuevo es mejor.No todo lo rápido es profundo.No todo lo visible es verdadero.
Nosotros aprendimos que la libertad no es solo elegir, sino también respetar. Que la tecnología es maravillosa, pero el silencio también lo es. Que la inmediatez puede ser útil, pero la paciencia es sabia.
No os pedimos que seáis como nosotros. Solo que no olvidéis de dónde venís. Que escuchéis a los mayores, no por nostalgia, sino por memoria. Que no confundáis ruido con voz, ni fama con valor.
Porque al final, todos —vosotros, nosotros, los que vendrán— vivimos en el mismo mundo. Y si queremos que ese mundo sea más humano, más justo, más digno, necesitamos unir generaciones, no enfrentarlas.
Con respeto.
Con ternura.
Con diálogo.
Como quien tiende un puente.
Como quien escribe una carta. Con todo mi cariño,Elspeth
CARTA A UNA MAESTRA
Sarah Petrone – Argentina
Querida maestra, espero que me recuerde. Ha pasado mucho tiempo desde que fui esa alumna rebelde y poco aplicada a los estudios que usted conoció. Sè que fui un tanto difícil para ese tiempo en que las formas eran más estrictas y yo, bastante revoltosa.
Hoy, quiero pedirle disculpas por esas bromas a veces, de mal gusto que le jugábamos con los compañeros de clase. Nunca debí dejarme llevar por la complicidad de tirar papelitos en el aula, o colgarle cartelitos inocentes en la espalda.
Los niños éramos bastante traviesos, todavía lo siguen siendo, creo que más que antes. Debe reconocer que no nos quejábamos cuando nos ponía en penitencia, de cara a la pared o cuando nos mandaba amonestados a la dirección. Tampoco cuando nos hacía escribir 100 veces, en el pizarrón: «No debo portarme mal, en clase, o, debo estudiar más, la lección.» Entonces sentíamos vergüenza y nos esforzábamos por corregirnos. Pero, claro, en esos tiempos tuvimos una infancia ingenua, casi siempre feliz.
Quiero confesarle que fue el tiempo más genuino de mi vida, porque después, nos transformamos en personas diferentes, calculadoras, competitivas. Los bullyings de esta generación, son demasiado crueles. Se perdió el compañerismo y el respeto por los maestros y los mayores. Ha corrido mucha agua bajo el puente, (como decíamos) . Hoy, también soy maestra. Los niños no son los mismos de entonces,han perdido la frescura y la candidez. Tal vez hemos fracasado en su educación por miedo a perderlos o por haber sido demasiado estrictos. Nos relajamos pensando sin saber lo que era mejor, y se nos escapan de las manos. Contenerlos y corregirlos es cada día más difícil. Tampoco los padres colaboran, o no saben cómo hacerlo. Perdimos la autoridad y el respeto de esta generación que pretende tomar en sus manos, las riendas de sus vidas, cada vez a más temprana edad.
Le confieso que muchas veces extraño el chancletazo oportuno ante alguna insolencia, o el tirón de oreja.
De maestra a maestra, deseo que disfrute de su jubilación. A mi me falta mucho, todavía, y amo esta profesión que elegí gracias a usted. Con cariño.
https://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.png00le-administradorhttps://letrashispanasporelmundo.com/wp-content/uploads/2015/07/logo-web.pngle-administrador2025-11-24 11:24:552025-11-24 14:33:09CARTAS – NOVIEMBRE
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POESIA NAVIDEÑA
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece.
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✦ Colaboradores – Especial de Navidad ✦
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
NAVIDAD
Miriam Alberganti – Argentina
noche de luz y amor,
donde el corazón se llena de calor.
Un niño nace,
un sueño se hace,
la esperanza renace,
el mundo se abraza.
En medio del frío,
un fuego arde, el amor de Dios,
en la humanidad parte.
Un mensaje de paz,
un llamado a unir,
corazones rotos, almas a fundir.
La Navidad nos habla
de dar y compartir,
de perdonar, de amar sin medir.
Un tiempo de reflexión,
de mirar atrás,
y encontrar la luz,
que nos hace avanzar.
En esta noche mágica,
llena de estrellas,
recordemos el amor,
que nos hace bellas.
Que la Navidad,
nos llene de paz,
y nos guíe hacia un mañana,
donde el amor sea capaz.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
AVENIDOS
Matías Bonora / Argentina
Una calle en la espalda
del mundo,
acariciada por la morosa lumbre
de un bar insomne;
titilantes anhelos drenan
por el urbano empedrado
en la frontera del olvido.
Y en un desierto de mesas vacías
dos miradas se enredan:
un dueto de soledades
confluyen en el crepúsculo,
surgidos sobre un piélago
de atávicas indiferencias,
terminales calendarios vencidos
y mudas derrotas.
Por las vetas del desencanto
sus mesas se hermanan,
como abrazos sin brazos.
Y en el vislumbre de gesto
gestado,
se asoman al abrigo del momento,
en un lapso sin más orbedades.
Y en el silencio desvanecido,
se brindan sin otras voces ni tiempo,
donde, ahora, con el susurro del encuentro,
atisban sus latidos
que ya no esperan
ni ruegan.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
FELIZ NAVIDAD
Libia B. Carciofetti – Argentina
A mis amigos virtuales
a los que a diario visitan mi hogar
quisiera poder haberlos reunido
a todos, en esta Navidad.
Gritar a los cuatro vientos
que en mi corazón hay lugar
para los que no tienen familia
para los desalentados y sin paz .
Que siento una inmensa alegría
cuando tu mensaje veo entrar
en esta casilla de correos
donde la distancia es una utopía más.
¡OH Señor! por aquellos que sufren
por los que no tienen siquiera un hogar,
se TÚ el amigo sincero
que los ama sin especular.
Que celebremos la vida
y te dejemos entrar
en el pesebre de nuestra alma
las puertas abiertas están.
¡Señor! de la eternidad.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
ADORNO MI ÁRBOL
María Elena Camba – Argentina
Adorno mi árbol
con cada momento transcurrido.
Año de miedos, de angustias,
de ausencias y pérdidas.
Año de nacimientos anhelados,
de largos abrazos,
de tanto amor guardado,
de encuentros tan esperados.
Adorno mi árbol
con fe redoblada en la vida
que siempre triunfa
en la semilla que brota,
en el zorzal que trina,
en el rayo de sol que asoma,
en el firmamento que espera
una nueva estrella de Belén.
Adorno mi árbol
y en cada rama un deseo
por esta tierra dolorida,
por los desamparados,
por tanta injusticia ignorada.
Por la niñez maltratada,
por la guerra que no cesa,
por tanto dolor acallado.
Y te espero ansiosa, Señor.
Con mi corazón abierto
para que entres en mi casa
y traigas paz a mi alma,
luz a esta tierra en tinieblas,
amor a este mundo sin rumbo.
Seamos camino, verdad y vida.
Seamos redención en tu nombre.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
AMIGA NAVIDAD
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Entrañable y puntual visitante
de cada año, justo a medianoche,
de alegrías y nostalgias, derroche,
haces en nosotros al instante.
Con el frío calando los huesos,
y el tic tac de aquel viejo reloj,
desfila por mente y corazón,
la retrospectiva de sucesos.
También suman los gratos anhelos
para el año que está por venir,
que haya mucho por qué sonreír,
fervorosamente clamo al cielo.
Envuelve el misticismo ancestral,
adorando al Niño que ha nacido,
Redentor que nos ha redimido
cómo rayo de luz celestial.
Es el tradicional arbolito
entre luces, esferas y flores,
un remanso de paz y fulgores,
centro de mil recuerdos bonitos.
Villancicos, el ponche y abrazos,
junto a un mar de deseos afectivos,
al sentimiento le dan motivos,
para fortalecer muchos lazos.
Concurrida es la misa de gallo
para honrar al bendecido Niño;
celebremos a DIOS que ha nacido
para al mundo así, reivindicarlo.
Espiritualicemos la fecha,
evitando las banalidades,
hay valiosas oportunidades,
para consolidar la amplia brecha.
Sean la dicha y completa armonía,
el alivio de los corazones,
que para eso hay sobradas razones,
y hace falta sembrar alegría.
Gracias mil a la Divinidad
que bendice a todos los que amamos,
y en un coro imponente clamamos:
¡Bienvenida, amiga Navidad!
Noche del miércoles 17 de diciembre de 2025.-
FESTEJOS DE NOCHEBUENA
Carlos H González Saavedra – Argentina
Con familias en las mesas
unas, colmadas de manjares.
otras con pobreza.
ostentación y riquezas,
de aquellos que poco festejan.
Otros mirando en silencio,
como el hambre aprieta.
Festejos de noche buena
Unos, elevando rezos.
Otros, agradeciendo sueños.
Todos, pidiendo paz en el planeta
Festejos de noche buena
Un rayo azul de amor nos atraviesa
Cuando Jesús se manifiesta
A través de los sentados, a nuestro lado.
En nuestra casa o en comedores,
de la iglesia.
Con sus miradas limpias
Con sus palabras sinceras
Con su inocencia.
En el festejo de noche buena
Brindemos por la sencillez
Por los actos de nobleza
Por las almas plenas
Entonces sí será,
una Feliz navidad
de sonrisas sinceras.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
NAVIDAD
Elspeth Gormley – España
De un pesebre habla la historia, donde un pequeño nació;
sin riquezas, ni abolengo nueva luz al mundo dio,
una mula, un buey y ovejas le dieron calor
como ejemplo que no hay razas donde reina el amor.
Unos dicen que no hay cielo, que mentiras burdas son
que el apego a lo invisible es de faltos de razón;
más en un mundo inconsciente sólo un ángel de virtud
puede dar fe y esperanza ante tanta ingratitud.
Las vidrieras están muy repletas, de juguetes y regalos
sólo para niños buenos, si son pobres… son los malos.
Yo conozco un Dios de amor, no de absurdo consumismo;
son del hombre la codicia, la dureza y el egoísmo.
Se repartirán monedas como un acto de piedad
y mañana las conciencias con alardes de bondad
serán limpias y más buenas por alguna noble acción…
La caridad que es pasajera no engrandece al corazón.
Una mesa bien dispuesta, es tiempo de Navidad,
sobrarán besos, abrazos… tiempo de fraternidad;
algún árbol adornado los regalos cubrirán,
mas muy cerca de nosotros, el hambre y frío rondarán.
Y se escucharán canciones, y villancicos de Belén,
habrá portal y figuras del Niño Dios también;
se beberán licores; y la cena por tradición,
mientras seres miserables se cobijan con cartón.
Habrá brindis, risas, cantos, y saludos por doquier,
un réquiem en el silencio por el que no ha de volver
olvidando en el bullicio que hay muchas mesas sin pan
que a la luz del nuevo día sin sustento seguirán.
Navidad… buenos deseos, mas prosigue la maldad,
en el mundo muchos viven en carencia e impiedad;
hoy las guerras, nos agreden a toda la humanidad
y los hombres en su hermano, sólo ven a otro rival.
Navidad no es un momento, es la voz del Redentor;
si siguiéramos sus pasos el mundo sería mejor…
¿Sueño vano, una utopía de alguna mente locuaz?
¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra al hombre paz…!
De un pesebre habla la historia, donde un pequeño nació;
sin riquezas, ni abolengo nueva luz al mundo dio,
una mula, un buey y ovejas le dieron su calor
como ejemplo que no hay razas donde reina el amor.
Unos dicen que no hay cielo, que mentiras burdas son
que el apego a lo invisible es de faltos de razón;
más en un mundo inconsciente sólo un ángel de virtud
puede dar fe y esperanza ante tanta ingratitud.
Las vidrieras están muy repletas, de juguetes y regalos
sólo para niños buenos, si son pobres… son los malos.
Yo conozco un Dios de amor, no de absurdo consumismo;
son del hombre la codicia, la dureza y el egoísmo.
Se repartirán monedas como un acto de piedad
y mañana las conciencias con alardes de bondad
serán limpias y más buenas por alguna noble acción…
La caridad que es pasajera no engrandece al corazón.
Una mesa bien dispuesta, es tiempo de Navidad,
sobrarán besos, abrazos… tiempo de fraternidad;
algún árbol adornado los regalos cubrirán,
mas muy cerca de nosotros, el hambre y frío rondarán.
Y se escucharán canciones, y villancicos de Belén,
habrá portal y figuras del Niño Dios también;
se beberán licores; y la cena por tradición,
mientras seres miserables se cobijan con cartón.
Habrá brindis, risas, cantos, y saludos por doquier,
un réquiem en el silencio por el que no ha de volver
olvidando en el bullicio que hay muchas mesas sin pan
que a la luz del nuevo día sin sustento seguirán.
Navidad… buenos deseos, mas prosigue la maldad,
en el mundo muchos viven en carencia e impiedad;
hoy las guerras nos agreden a toda la humanidad
y los hombres en su hermano, sólo ven a otro rival.
Navidad no es un momento, es la voz del Redentor;
si siguiéramos sus pasos el mundo sería mejor…
¿Sueño vano, una utopía de alguna mente locuaz?
¡Gloria a Dios en las alturas y en la Tierra al hombre paz…!
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
Lamberto Ibárez Solís – México.
Se acerca la Navidad;
noche apacible de paz
no es una noche fugaz
que aflore la caridad.
Dar amor con suavidad
allá en los montes y valles
en pueblos donde tú te halles;
mira a todos con amor,
guarda el alma de dolor,
brinda tu amor no lo calles.
Invita a Cristo a tu cena;
se refleja en el mendigo
también a quien es tu amigo
comparte tu Nochebuena.
Olvídate de tu pena,
si el dolor te agobia tanto
no lo conviertas en llanto;
reúne a todos en tu mesa
la familia es fortaleza
y cura cualquier quebranto.
La Navidad sin los míos
que partieron de mi vida;
no cicatriza mi herida
mi corazón es baldío.
Es mi alma un monte frío
que clama muchos abrazos
quedó partida en pedazos
y busco manos sinceras;
ni quiero ofensas arteras
que rompan todos los lazos.
Quiero tener en mi mesa
a un gran invitado digno
es el Mesías benigno;
cuya voluntad expresa.
“Amaos todos”: lo confiesa;
compartió el pan y el vino
habló un lenguaje tan fino;
con parábolas que cantan
y nuestra fe la levantan
con amor Jesús Divino.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
DICIEMBRE EN BUENOS AIRES
Liliana Lorán – Argentina
Transita diciembre por sus días
Aromado de rosas y jazmines
Rueda su luna en gastados adoquines
Y se duermen en azucenas níveas.
Se visten de fuego los ceibales,
El cielo, se apoya en las glicinias
El oro, se hace blando en los aromos
Que embriagan con fragancias anodinas.
Canta diciembre su gozo mas profundo
Porque es el mes por el cielo elegido,
Para darle una esperanza al mundo
En el Hijo de Dios recién nacido.
Sufre diciembre el dolor perenne
De la angustia de la eterna despedida
Que se repite irremediablemente
En cada año que termina con sus días,
Una tregua de paz, amor y luz
Un mes engalanado de rojo y verde,
Que presagia redención y Cruz,
Por el milagro de un Niño en el pesebre
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
OS TRES REYES MAGOS
Elsa Lorences-Argentina
Vienen haciendo camino
en sus camellos montados
tres Reyes Magos de Oriente
con respectivos regalos.
Hay una estrella que guía
de los Reyes el camino,
hasta donde está el niñito
Rey de la tierra bendito.
Melchor Gaspar Baltasar
se postran ante el Mesías
y a los pies del Salvador
oro, incienso y mirra dejan,
mientras el bendito ser
con curiosidad los mira.
Hoy, después de muchos años,
todos los niños pequeños
siguen esperando igual
el paso de los camellos
y recuerdan a ese niño
que de una Virgen nació
y cuando el tiempo llegó
se convirtió en Salvador.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
NUESTRA NAVIDAD
Antonio Morelos – México
Si me dijeras que oíste
Hablar de la navidad,
también que no entendiste
y que confundido estás,
porque tú nunca pudiste
descubrir esa verdad.
Hablaban de ropa fina
Y de vinos importados,
También de viajes a China
Y de regalos muy caros,
De exóticas mil comidas,
Pero de Dios, nunca hablaron.
De lo que dices hablaron
Y que confundido estás,
Te quiero dejar bien claro
Que es solo la vanidad
Y que muchos que opinaron,
No traían para cenar.
Otros hablaban quizá
Animados por el vino,
Porque nuestra navidad
Es celebrando al divino,
Es noche de mucha paz,
De amor y de regocijo.
Si no tenemos regalos,
Ni vinos para brindar,
Ni joyas ni buen calzado
Para esa noche estrenar,
Amar a Dios, que es sagrado,
esa es, la otra navidad. .
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
SIEMPRE SE REZA
Sarah Petrone – Argentina
Se ha encendido una luz en la ventana
un Villancico se oye allá a lo lejos,
afuera se ha hecho noche y ya no hay nadie
caminando por las plazas y veredas.
La noche de Navidad viste de gala
un espejismo mágico y perfecto
deambula entre las risas que engalanan
las casas que están despiertas y festejan.
Detrás de paredes blancas, la rutina
sigue empeñosamente su tarea
teñida de sangre y miedo, acompañada
por el ulular estridente de sirenas.
Ha decidido seguir pese al cansancio,
no se rinde detrás de los intentos.
La Navidad se cita en cada calle
mientras la vida se cita con la muerte.
Los guardapolvos blancos se han manchado
con el amor incondicional que los venera,
afuera, nace Jesús, año tras año,
dentro del hospital, siempre se reza.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
NAVIDADES DIFERENTES
Sarah Petrone – Argentina
Un viaje en un sueño, me ha dejado
sensaciones de vivir, por un momento,
de haber ido más allá, sin fundamento
y en medio de la historia me perdí.
Dormida la noche a la luz de aquel lucero
vigilante del camino milagroso,
peregrina me encuentro, silenciosa
siguiendo la ruta de la Fe.
He despertado en la voz de los profetas
anunciando al Redentor, y simplemente
postrada en tierra dí con mi cabeza,
entonces, por amor, ya no dudé.
He llorado de emoción, junto a su madre,
he pedido perdón más de mil veces
y he logrado acunar entre mis brazos
a Jesús, que me miraba dulcemente.
Volviendo a la realidad de mi presente
siendo testigo de un tiempo tan lejano
puedo comprender que ha cambiado
con su Natividad, todo, en mi ser.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
GLORIA A DIOS Y PAZ A LOS HOMBRES
Susana Mirta Piñeiro – Argentina
Niño Dios que no mereces nacer por darnos consuelo
tierno, frágil, indefenso, sufriendo desde pequeño.
¡Qué amor tan inmensurable nos prodiga el Padre Eterno
para entregar a Su Hijo y llevarnos a Su Reino!
Duele verte dulce Niño entre animales nacer
sin un aposento digno para semejante Rey
Pero si Tú no vinieras a compartir nuestro suelo
qué triste sería sufrir sin esperanza y remedio
Niño de azahar y jazmines, perseguido crecerás
incomprendido por muchos hacia un temprano final
Sabios magos del Oriente te vinieron a adorar
¡Ay…Tu cuna será Cruz sin cometer ningún mal!.
Demos gracias a Jesús, que por salvarnos asume
cargar con todo el dolor de la entera Humanidad
compartir nuestra existencia, andar por nuestros caminos
solo confiando en Su Padre que no lo abandonará.
Pero esa Cruz se hará Vida, trampolín que impulsa al Cielo
vino a nosotros el Sol que ilumina y da sustento
a todos los corazones que abrazando este Misterio
viva derramando amor y se sume a Su proyecto.
Que la alegría disipe tanto mal y sufrimiento
que no es la muerte el final sino gozoso comienzo.
¡Exulte toda la Tierra, canten ángeles del Cielo
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
AFABLES ANHELOS
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México
Suspiro afables anhelos
para toda la humanidad
¡siempre!, no solo cuando
otro año está por finalizar.
Los invito a invocar:
A sus seres queridos
presentes y ausentes,
hermosas celebraciones,
experiencias de vida
pasando por cada etapa.
A disfrutar del camino,
gozar del panorama natural
y las obras producidas
por los humanos.
Deseo conozcan nuevos sitios.
Disfruten de las Bellas Artes,
concurran a sucesos artísticos,
educativo y socio culturales.
Conquisten posiciones encumbradas
y logren metas profesionales.
Se cultiven en nuevos temas,
lean para desatar su imaginación,
estampe su pensar y sentir.
Admitan lo que les apasiona.
¡ Exploren…vivan…vuelen!
Logren objetivos
materialicen sueños,
regocijan su espíritu,
por decisión propia.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
PERFUME DE JAZMINES
Yanni Tugores – Uruguay
En mi mesa navideña nunca faltan
los hermosos ramilletes de jazmines,
con las brisas de diciembre y en voz alta
nos reclaman con su aroma que los miren.
La fragancia que hoy se siente en esta mesa
s un cúmulo de vida y de añoranzas,
su dulzura entre las manos de mi abuela
y en mi pelo que de niña ella adornaba.
Los olores de jazmines no se borran
siguen vivos en mi mente y en mi casa,
decorando mis rincones y mi historia
manteniendo mi existencia perfumada.
Hay olores de jazmines donde quiera
y en mi mesa navideña, nunca faltan.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
AMIGOS
Yanni Tugores – Uruguay
Un cálido diciembre nos encuentra reunidos
rodeamos una mesa con risas de verdad,
compartimos los sueños, sonrisas y esperanzas
la navidad es alma sincera de amistad.
Un año nuevo empieza para buscar caminos
que nos guíen a todos a la felicidad,
los platos que relucen historias de otros tiempos
recuerdos compartidos de amor y de bondad.
Quiero decir AMIGOS, amigos con mayúscula
que el todopoderoso les de longevidad,
y que cuando nos toque partir uno por uno
permita nuestro encuentro de luz y sin maldad.
Así seremos uno brillando en las estrellas
juntos y para siempre en la gran inmensidad.
♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪ 🔔 ♪
ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL DICIEMBRE
Andrea Kiperman – Argentina
Antes que nada, gracias por estar del otro lado, sosteniendo estas palabras como quien sostiene un hilo invisible que nos une. En esta edición quiero agradecerles por acompañarme: leer, compartir, dejar que mis letras crucen fronteras, mares y hasta planetas. Ese es mi mayor deseo: que la palabra viaje y se convierta en puente.
Se acercan las fiestas y el fin del año, y con ellos la nostalgia inevitable. Deseo que, más allá de lo vivido, puedan alzar su copa bien alto y brindar: por la vida, por las ilusiones, por los momentos que nos marcaron y por todo lo bueno que aún aguarda.
Hay años que no son sencillos, lo sabemos. Quizá también para mí lo haya sido. Pero siempre queda la semilla de la esperanza, esa que germina incluso en la tierra más árida. Aprendí que antes de cada ascenso, las cosas se vuelven difíciles, como si la vida nos preparara para la altura. Por eso quiero compartir con ustedes este gesto: brindar siempre, brindar con fe, porque la esperanza es lo último que se pierde.
Brindo por lo que es, por lo que fue y por lo que será. Brindo por los nuevos comienzos y por la certeza de que todo puede suceder, incluso cuando no sabemos cómo. Creer es ya un acto de creación.
Gracias nuevamente por estar, por leer, por acompañar. Nos encontraremos en el próximo escrito, en la próxima edición, en el próximo año. Los abrazo con palabras, y quedo con ustedes.
A
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EDITORIAL – NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Cada texto es un peldaño. Cada lector, un viajero. Bienvenidos a este ascenso compartido.”
El otoño avanza sin pedir permiso. Sus hojas caen como testimonios silenciosos, y el aire fresco nos recuerda que todo lo que parecía eterno también se transforma. El mar, compañero fiel, se encrespa apenas, como si quisiera recordarnos que la justicia -esa palabra tantas veces desgastada- también tiene mareas: unas veces suaves, otras veces bravas, pero siempre necesarias para limpiar las orillas de la memoria.
En los tribunales se discuten responsabilidades, en los periódicos se levantan acusaciones. Aquí, en nuestras páginas, la justicia se busca en otro lugar: en la palabra que se atreve, en la voz que no se rinde, en la literatura que ilumina lo que estaba oculto. Porque escribir es también un acto de esclarecimiento: cada relato es testigo, cada carta es declaración, cada poema es sentencia de dignidad.
No se trata de señalar culpables ni de dictar condenas, sino de recordar que la verdad, como el mar y como el otoño, siempre regresa. Que la palabra escrita puede ser faro en la niebla, abrigo en la intemperie, memoria en tiempos de olvido.
Que este número sea entonces un mar abierto, donde las letras se convierten en fiscales de la memoria y defensores de la esperanza. Que cada lector encuentre en estas páginas no solo compañía, sino también la certeza de que la justicia, aunque tarde, aunque se disfrace, aunque se esconda, siempre acaba por tocar la orilla.
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POESÍA – NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
Donde la palabra florece, la imagen respira: juntas sostienen el misterio del día.
La poesía no se mira, se habita.
Colaboran en esta sección.
·Isidoro Barrera Molina – México
· Marcela Barrientos – Argentina
· Magi Balsells – España
· Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia
· Libia B. Carciofetti – Argentina
· Enrique Fredy Díaz Castro – México
· Carlos González Saavedra – Argentina
· Elspeth Gormley – España
· Jaime Hoyos Forero – Colombia
· Lamberto Ibárez Solís – México
· Carlos Jaramillo – México
· Andrea Kiperman – Argentina
· Liliana Lorán – Argentina
· Elsa Lorences de Llaneza – Argentina
· Marga Mangione – Argentina
· Antonio Morelos – México
· Sarah Petrone – Argentina
· Benjamín Prado – España
· Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México/Argentina
· Miriam Reyes – España
❧ ❧ ❧
HERIDAS QUE NUNCA SANAN
Isidoro Barrera Molina – México
Hay personas que sufren en silencio,
que cargan sus penas sin quejarse,
y aunque las heridas nunca sanan,
no hablan de ellas ni las muestran.
Caminan con sus dolores a cuestas
como si nada les ocurriera,
como si el alma no les doliera,
como si el corazón no se quebrara.
Y siguen adelante, como si nada,
como si la vida no pesara,
como si no sintieran el vacío
que les habita por dentro.
Cada pensamiento es una herida,
cada sentimiento, una punzada,
y cada cicatriz que no se ve
es parte del dolor de la humanidad.
El sabio sabe que la riqueza
no está en lo que se recibe,
sino en lo que se comprende
cuando nadie te ve,
cuando nadie te escucha,
cuando te vas sin que te hayan sentido.
❧ ❧ ❧
LA VIDA ES UN VIAJE
Isidoro Barrera Molina – México
La vida es un viaje,
un viaje que comienza con el nacimiento
y termina con la muerte.
Un viaje que se recorre con alegría y tristeza,
con amor y desamor,
con esperanza y desesperanza.
Un viaje que se vive con intensidad,
con pasión,
con entrega.
Un viaje que se disfruta,
que se sufre,
que se llora,
que se ríe.
Un viaje que se comparte,
que se vive en soledad,
que se recuerda,
que se olvida.
Un viaje que se aprende,
qué se enseña,
que se ignora.
Un viaje que se construye día a día,
momento a momento,
instante a instante.
Un viaje que se transforma,
que se reinventa,
que se adapta.
Un viaje que se recorre con decisiones,
con errores,
con aciertos.
Un viaje que, al final,
nos revela quiénes fuimos
y qué dejamos en los demás.
❧ ❧ ❧
SE DETUVO
Marcela Barrientos – Argentina
Se detuvo el tiempo en esa hora,
se detuvo todo en ese lugar perfecto.
Nada fue igual después de esa hora,
cada rincón se convirtió en un recuerdo.
En ese momento y en ese punto exacto,
todo vibro de un modo diferente y único.
La nada de no volver a repetirse jamás ,
el todo de quedar por siempre en la memoria.
Se detuvo todo en ese mismo instante,
se detuvo todo en ese sitio que hoy es especial.
Tiempo y espacio aceleró la velocidad justa
desde donde la hora y el lugar se hicieron eternos.
❧ ❧ ❧
¿ELLOS NO AMARON?
Magi Balsells – España
.Abandonada y sola me quede
Anduve en la vida perdida
Por culpa del hombre que ame
Luche por encontrar una salida
Mi familia con desdén la espalda me giro
De mi hogar donde nací me echaron
Por culpa del amor una alma se engendro
no tuve comprensión ¿es que ellos no amaron?
Ya todo paso, ahora vivo solo para mi hijo
Es la luz de mi vida y mi única gran ilusión
Ya que aquel arrebato que me maldijo
Me olvide con todas las fuerzas del corazón
Nunca más supe de aquel hombre ruin
No me importa, ya que de mi amor se olvido
Se marcho la tristeza, ahora soy feliz al fin
Ya que de mi y mi hijo muchas cosas perdió
.❧ ❧ ❧
EPIGRAMAS
Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia)
I
Cuando
sola camino,
todos los silencios
me acompañan.
II
Escucho un canto
detenido.
En el árbol
llueve todavía.
III
Los zapatos
que ya no uso,
me recuerdan
los caminos.
IV
Confié en el río
donde arrojé
mis penas;
de vuelta
me las trajo el mar.
V
A tu beso
le crecieron alas
y yo…
sin saber volar.
VI
Tú: estallido, alegría.
Yo: vasto silencio
en el remolino
de la vida.
VII
Sobre los rostros
de la guerra,
mustias revolotean
las palomas
de la paz.
VIII
¿Dónde están los dioses
generadores de bondad,
protectores de mundo?
Ciegos, quizás ausentes;
despiadados celebran
cerca de los muertos.
O, ¿beberán su sangre
en ofrenda y sacrificio
para su gloria eterna?
IX
Cuando venías
traías rosas;
cuando te fuiste
se quedaron las espinas.
❧ ❧ ❧
PRESA FÁCIL DE TU AMOR
Libia b. Carciofetti – Argentina
Escucho tus pasos detrás de mío,
y siento que va a estallar mi corazón
me envuelve el aroma que despides
puedo sentir hasta tu respiración .
Estas cerca y el deseo que me alcances
me obnubila y ya no tengo contención
estoy desprotegida y soy presa fácil
para ti un “ experimentado rey león “ .
En la selva de este mundo estoy perdida
camino y no se hacia donde voy
construí mi propia madriguera
pero está visto , que de nada me sirvió .
Tu olfato detectó mi territorio
el rocío mis huellas no borró
ya depongo las armas de mi orgullo
y me detengo para decirte ¡ aquí estoy !.
Cae la noche y bajo un cielo despejado
con la luna como un solo espectador
nos fundimos , concretando nuestro sueño
al compás de este amor abrasador .
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
DEL OTRO LADO MI HIJO
Libia B. Carciofetti – Argentina
Indecisión de cruzar.
Las aguas profundas de este río.
Que se convirtió en un mar inmenso.
Cuando te alejaron de ti, niño mío.
Y aquí me paso las horas.
Hasta que me cubre el rocío.
Que se mezclan con mis lágrimas
cegando estos ojos míos.
A veces me parece…
Que llegarás de camino.
Y me levanto presurosa.
Recogiéndome el vestido.
Pero luego me doy cuenta
que solo es un espejismo
Que mi ser te dio la vida.
Pero cambiaron tu destino.
Y regreso triste y sola a casa.
Pero en mis retinas estás ¡Hijo!
Esperando que mañana
te tenga de nuevo conmigo.
Y así hago diariamente
lo que se convirtió en un rito.
Imaginando que me abrazas.
y siento el calor de tu cuerpecito.
Me siento bajo el arco iris
que me deslumbra con su brillo.
Es como que hablo con Dios
y hacemos un pacto divino.
Cruzaré a nado el mar
en que se transformó este río
Lucharé contra la marea
para tenerte de nuevo conmigo.
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
SOLILOQUIO
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Se antoja sumergirse en la nostalgia,
después de ver en la retrospectiva,
sabiendo los deslices de la vida
en medio de verdades y de farsas.
Pero parece como un melodrama
mirar como los días se nos van;
debemos todo el tiempo aprovechar,
y no jugarle al malo de la trama.
Estuve en el panteón hace un momento;
recé, también me puse a recordar
a quienes a mi lado ya no están
y fueron dicha de mis sentimientos.
Es triste el soliloquio ante la tumba;
sonríes entre lágrimas calladas,
parece que tu historia aletargada
te sacudiera y luego te derrumba.
En el pequeño altar, fotografías
la flor de cempasúchil y las velas,
ofrendas y oraciones que consuelan
la lógica añoranza de estos días.
Se fueron ya no están, sólo su esencia,
ocupa buen lugar en lo intangible,
ahí donde no se habla de imposibles,
tan sólo de constancia y de vigencia.
Regresan según nuestras tradiciones,
y alegres les damos la bienvenida,
aunque a otro día es la despedida,
en espera de nuevas ocasiones.
Guardamos del dolor la introspectiva,
algún día haremos el mismo sendero,
ahora abrazo a los que tanto quiero,
¡A fin de cuentas… Es así la vida!
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
MI SUEÑO
Carlos González Saavedra – Argentina
La Argentina que sueño
La del orden y respeto
La de los valores de nuestros
Próceres y abuelos.
La de San Martin, Alberdi,
Belgrano, Brown y Sarmiento.
Más allá del libre pensamiento.
Vivamos orgullosos de nuestro país,
y nuestro suelo.
Admiración de los extranjeros.
Donde nuestros niños
Se eduquen libres de adoctrinamiento.
Donde el policía sea un buen ejemplo
Donde se forjen valores en nuestro ejercito
Donde se custodien seriamente las fronteras.
No soy político, ni pretendo
No existe para mí, el pensamiento
Izquierdo, ni derecho.
No existe en mí, mejor soberanía
Que la de gritar en libertad,
A los cuatro vientos.
Brillando en el cielo, un sol esplendoroso
el celeste y blanco de mi bandera
¡Ese, es mi sueño!
Dios me ha regalado esa dicha
De soñar mi país, despierto.
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
ME GUSTA
Carlos González Saavedra – Argentina
Me gusta perderme en un libro
Hasta encontrarte.
Invitarte a una aventura inolvidable
Porque de eso se trata,
esta etapa de la vida.
De ser feliz,
sin que importe la opinión de nadie.
Mirarte a los ojos y sin conocerte saludarte
Desear apretar tus manos insaciables
Abrazarnos y besarnos
Y esperar que el tiempo hable.
❧ ❧ ❧ ❧ ❧
GRACIAS, VIDA
Elspeth Gormley – España
Gracias, vida, por lo torcido,
por cada curva, por lo perdido,
por lo que vino sin avisar
y lo que supiste arrebatar.
Gracias por cada paso incierto,
por cada puerta, por cada puerto,
por los abrazos que me tejieron
y los silencios que me crecieron.
Gracias por todo lo que dolió,
porque al romperme, algo nació.
Fui más entera, más decidida,
más yo, más alma, más encendida.
Gracias por cada despedida,
por cada herida que fue medida,
por los amigos que son abrigo
y por la fe que duerme conmigo.
Gracias por cada voz que calma,
por cada sombra que toca el alma,
por los zapatos que se rompieron
y los caminos que me eligieron.
Aquí estoy, con el pecho abierto,
con cada verso que me ha cubierto,
con el corazón algo cansado,
pero latiendo, agradecido, amado.
Gracias, vida, por lo imperfecto,
por lo que vino sin ser correcto,
por lo que aún no sé nombrar
pero me enseña a respirar.
Gracias, vida, porque aún en tu herida,
me enseñas que vivir es la mayor victoria.
Que cada caída fue también salida,
y cada sombra me mostró su memoria.
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LA PALABRA
Elspeth Gormley – España
La palabra es semilla que germina,
raíz que hunde su voz en la memoria,
es río que conduce nuestra historia,
y puente que a dos almas ilumina.
Es canto que en la sombra se destina,
es pulso que sostiene la victoria,
es llama que en la noche transitoria
enciende la verdad que nos anima.
Defiéndela, que nunca se someta,
que sea voz de paz y de justicia,
que alce su vuelo libre y sin careta.
Pues cuando florece en su caricia,
la vida se convierte en pura meta,
y el mundo se renueva en su delicia.
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TUS BESOS DE SOLERA JEREZANA
Jaime Hoyos Forero – Colombia
A una jerezana con luz de luna.
“Porque gusté en tu boca musulmana,
tu sangre, que es solera jerezana”
(Joaquín Alcaide de Zafra)
Alto el mirar, tu vida es un torrente
que desciende con fuerza huracanada
por tu cuerpo de tierra soleada
que se inicia en la cumbre de tu frente.
Si te das, se desata una corriente
de misteriosa luz en tu mirada,
y aparece en tus ojos, desbordada,
una gota de gozo transparente.
Son tus manos un dulce sortilegio,
y tus caderas de soberbia roca
completan tu perfil moruno y regio.
Besas con besos de pasión gitana,
cuando das en el vaso de tu boca
un vino de solera jerezana.
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PARA QUÉ LA MEMORIA
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Que los besos no cesen,
que los besos no mueran.
Que si mueren, renazcan.
Por sus rutas de gloria
que transiten sin pausa.
¡Qué incompleta sería
sin los besos, la vida!
Qué inútiles los triunfos
del poder y la fama.
Las virginales bocas
son abortos de besos
que nunca fueron llama.
Si en la mente no hay besos,
¡para qué la memoria!
Sin los besos de Helena
no hubiese Homero escrito
la epopeya de Troya.
¡Qué soledad tan honda
si los besos se acaban!
Cuando mueren los besos
no hay amor…sino historia.
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«SUEÑOS DE MARINERO”
Lamberto Ibárez Solís – México
Caminaré en tu silencio,
sin prisas y con ternura
y te llenarán mis besos;
al recorrer tu cintura.
Me beberé tus pisadas
por el andar de mi suelo
y no te bajaré la luna;
solo te daré consuelo.
Me treparé en tus montañas
para mirar el lucero
y arroparme con tu cuerpo;
mientras ávido te espero.
Haré de tu alma un poema
con el andar del recuerdo;
te besaré en el silencio,
de esta jornada que pierdo.
Me meceré con la brisa
del mar donde vivo y beso;
caminaré con la luna
que me brinda su embeleso.
Las sirenas y gaviotas;
harán del mar un concierto
y entrelazados cantar
con la brisa de mi puerto.
Te haré los versos sentidos;
con mis coplas de marino,
que en las arenas del mar
las encontré en mi camino.
Llévame te lo suplico
en el desván de tu vida
y hacer de este loco sueño;
una canción prometida.
¡Ay cantos de medianoche!
Entréguenmela les pido
y acurrucarla en mis brazos
con la flecha de Cupido.
Guitarras toquen serenas,
la bella canción de amor;
hilvanando las palabras
esas que nos dan calor.
Y con mis noches calladas
y vida de aventurero;
nos sorprenderá la noche;
con coplas de marinero.
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MIS DESEOS
Lamberto Ibárez Solís – México
Si me pidieran un deseo;
regalaría mis flores
con sus retoños y olores;
les regalo mis trofeos.
Mis playas y mis paseos;
mi azul de mi cielo bello,
mi risa cual un destello;
limpiaría las tristezas
de mis pares con nobleza
y mis rizados cabellos.
Si me pidieran un deseo;
regalo mi monte entero,
el que cuidé con esmero
y mi mundo que poseo.
Y mi Dios en el que creo;
el azul de mi laguna
que me brindó la fortuna
de pescar en sus manglares,
porque es cosecha en mis lares;
cobijada por la luna.
Es mi deseo pedirles:
que el mundo ya viva en paz
y las letras sean capaz;
convencer sin exigirles.
Y mi deseo servirles
con mi verso cristalino,
al abrir nuevos caminos
y la humanidad se hermane;
que la paz ya se proclame
como estandarte divino.
Por ello mi pedimento;
no es banal ni indiferente
países independientes
con sus leyes de argumento.
Asuman su crecimiento
y vivamos como hermanos;
yo les ofrezco mi mano,
la entrego sin falsedades:
está libre de maldades,
levantando al Ser Humano.
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AMISTAD
Carlos Jaramillo – México
Palabra que funde sentimientos,
expresión, que enlaza corazones,
término narrado por mil cuentos,
vocablo que une las naciones.
Floreces como junco en el pantano,
resistiendo prejuicios, emociones y defectos,
que ennegrecen lo hermoso del humano,
que no siente ni conoce estos conceptos.
Que triste el interior de aquellos seres,
que rebozan sentimientos de maldad,
tomando en sus perfiles otros roles,
que evaden esta línea . . . la amistad.
Germinas cual semilla en tierra fértil,
más naciendo requieres de cuidados,
eres el tallo de una planta débil,
abonada en el afecto, y amor desinteresado.
Tienes derecho a florecer,
más no siempre logras tu objetivo,
pues no toda tierra conoce este quehacer,
ni todo corazón es para el cultivo.
Amistad. . . ¡ay Amistad!
Alguna flor debería llevar tu nombre,
más alguna en su especie causa alergia,
y tú, te puedes refugiar en todo hombre
provocando otro concepto . . . convivencia.
Amistad. . . palabra que fundes sentimientos,
vocablo que une las naciones.
En memoria a mi Amigo: Don Facundo Bello Valadez
Chilpancingo, Guerrero, a 04 de noviembre de 2025
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TU MAGIA
Carlos Jaramillo Diego – México
los rincones de mi vida,
y con tu aliento hacer renacer
mi frío y mi calor en rima.
Tienes el encanto de motivar
a mi ser de edad madura,
y es que el néctar de tu piel
vuelca del volcán la espuma.
Sabes dormir y mitigar
mi inquietud y hambre de caricias,
eres como un potro sin domar
que no conoce de temor, ni bridas.
Te manejas en prosa y en rima,
siendo capaz de inquietar
las aguas tranquilas del mar,
y al sol que duerme en las dunas.
Esa es tu magia:
saber encender,
saber apagar,
ser fuego, tierra,
aire, sol, y mar.
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PAUSA
Andrea Kiperman-Argentina
El silencio grita tu nombre,
el viento sopla rápido,
como un huracán.
El éter trae susurros,
susurros de tu nombre,
de tus ojos,
de tu persona.
El eco de tu perfume,
el terciopelo de tu piel
eriza mis sueños,
mis días y mis noches,
esperando ese momento,
ese silencio que tiene presencias,
ese paso que se acerca,
ese abrazo que no tarda,
esa intensidad que está llegando.
En el silencio,
en el susurro de tu boca,
en el silencio de tus ojos.
Pausa.
Eso necesitamos: una pausa.
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CEIBO
Liliana Lorán – Argentina
Cuando regresa noviembre
cada año a mi Argentina
con rojas flores de fuego
las llanuras se iluminan.
Se enjoyan también barrancos
de los ríos las orillas,
y sus rubíes en racimo
son la nacional insignia.
Son el símbolo bien criollo
de nuestra gente bravía,
de la juventud heroica
que la libertad ansia.
Y recordando a Anahí
brava líder y heroína
la flor de la Patria evoca
la estoica raza nativa.
Criolla raza de patriotas
es nuestra gente mestiza,
igual que la flor del ceibo
criollos, gringos e indianía
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MÚSICA
Liliana Lorán – Argentina
Música, acordes… jirones del alma,
añeja aparcera del hombre ancestral,
nace de los labios, nace de los dedos,
crece en un silbido… se hace cantar…
Música en la dulce nana de una cuna,
en la serenata para enamorar,
música en la danza del pueblo que baila
y en la marcha heroica que a la guerra va…
Música en los trinos de aves canoras,
en el canto eterno de algún manantial,
música flotando en los labios del viento,
música en la lluvia… sobre el ventanal…
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LA VIDA ME ARRASTRA
Elsa Lorences de Llaneza – Argentina
La vida me arrastra
y yo voy con ella,
sin mirar siguiera
por donde me lleva.
Caigo en baches hondos
en mis días tristes
y cuando me doy cuenta
que a nada conducen,
levanto mi frente,
lleno mis pulmones
de oxígeno puro
que me dan los árboles,
el viento, las flores
y sigo adelante
a pesar de todo.
La vida, la vida
que no da descanso.
Que a veces golpea
y otras tantas
se apiada y consuela.
La vida, la vida
me arrastra y me lleva.
Y aunque uno a veces
se enoja y protesta,
no queda otra cosa
que seguir en ella.
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PAZ Y MANSEDUMBRE
Marga Mangione – Argentina
La mansedumbre don inigualable
que al hombre torna generoso y puro,
su alma navega hacia un puerto seguro,
donde ha de hallar la paz incomparable.
Con el rudo se muestra imperturbable,
sumando la humildad a sus virtudes,
es apacible en las vicisitudes,
y frente al prepotente surge amable.
Esa paz que de él brota inagotable,
serenando al peor de los violentos,
ha de hacer que no cese en sus intentos,
de predicarla con fe inclaudicable.
La paz hace un planeta confortable,
porque la mansedumbre lo amerita.
Cada ciudad será pura y bendita,
y allí la paz surgirá inagotable.
El manso que se muestra siempre amable,
cambiando la actitud del agresivo,
con gesto generoso y positivo,
logrará la armonía indispensable.
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MIS PADRES
Antonio Morelos – México
Venero de inspiración,
caudal de sabiduría,
sin par son en el amor
y de sus hijos la guía,
los padres míos así son
a quienes debo la vida.
A ellos debo lo que se
que de pequeño aprendí,
el respeto que heredé
yo en ellos también lo vi
y del amor que gocé
de ellos siempre recibí..
Quisiera en vida poder
hacer de oro un pedestal,
para ponerlo a sus pies
y que ellos puedan gozar,
como pago no ha de ser,
porque eso, nadie lo hará.
Veneración, gran respeto,
debemos dar a los padres,
ya que su amor es completo
y no entregado por partes,
a sus hijos todo el tiempo
sin esperar que les paguen.
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MAMÁ MURIÓ
Antonio Morelos – México
Vivo sin morir, porque no muero,
muero sin morir, no estoy contigo,
te alejaste de mi y vuelas al cielo
tú ya estarás con Dios, es tu destino.
Dejaste de vivir como mortal,
volaste hacia el cielo madre mía,
eres miembro del coro celestial
y escucho tu voz de noche y día.
Tus hijos que en la tierra han quedado
invocan en tu nombre una oración,
por esos que a su madre han olvidado
pidiendo que le otorguen su perdón.
Espero impaciente ese momento
que Dios ha reservado para mi,
para vivir feliz, siempre contento
porque al fin estaré cerca de ti.
Vivo sin vivir porque te fuiste,
muero sin morir porque no estás,
mi vida es un vacío si no existe
el amor maternal que tú me das.
Moriré estando en vida madre mía,
viviré sin vivir un tiempo más,
mi vida empezará ya en mi agonía
para vivir en pleno, el más allá.
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DESLEALTAD
Sarah Petrone – Argentina
Mira lo que has hecho con mi vida,
tanto me has mareado a tus antojos
que estoy agonizando… A la deriva
se encuentran hoy nuestros despojos.
Mira cuánto mal has desatado,
cuánto dolor y llanto he consumido,
cuánta tristeza aún, cobija mi alma
y cuánto debo sufrir aún, todavía.
Mira cómo está él. Mírale un poco,
cuánto dolor esconden sus pupilas,
tu deslealtad se escapa por los poros,
pero mis labios, tampoco te maldicen.
Si estás en paz o estás en la tormenta,
lo sabe Dios, que está en el infinito.
Lo sabes tú, que te conoces mala.
De tu amistad no queda ni un poquito.
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AMISTADES FALSAS
Sarah Petrone – Argentina
Falsa copa que brinda a la amargura
con un champagna añejo, envenenado,
con odio desgastado en la bravura,
de dolor y cólera…Traiciones desatadas.
Río de sangre roja y putrefacto
que bebes tú, amiga mía,
que lejos de saciar, más sed provoca
y en mi incas tu diente para chupar la mía.
Envidias y fracasos…Y destierros…
Debiste matarme a mí, y no dejarme viva
porque ahora te persigo con el alma
y haces que tu amistad yo, esquive.
Mala. Tu maldad te llevó hasta lo imposible.
tanto falseaste mi amistad sincera,
que a él, le hundiste en mar sin esperanzas
y a mí…Me estrellaste en tierra.
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NUNCA ES TARDE
Benjamín Prado – España
Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
—Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.
Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de ese agua que no ibas a beber.
Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre
que no pueda permitirse un pasado.
Y además es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro…
Es así, tan sencillo de explicar:
—Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora quiero vivir para contarlo.
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MUJER EMPODERADA
Adriana Terán (Poetisa Cálida) – México/Argentina
Soy la mujer que derramó
su aflicción al estiércol,
sus sollozos a la coladera
cuando se bañaba
hasta que se extinguieron.
La que cargo la capa errada
para rematar lanzándola
al camión de la basura.
De la muñeca rota
y vulnerable que me suponían,
no guardo nada.
Salí del rincón,
boté la escoba, el recogedor,
fumigué bichos y trúhanes.
Permuté el hollín por maquillaje,
las garras por ropa exclusiva,
las chanclas por tacones altos.
Hui de la opresión asfixiante.
Me encaminé a cultivar, divertir,
tomar café con amigas
y conocer el mundo.
Soy la mujer ave fénix,
renazco las veces necesarias.
Me volví resiliente, irrompible.
Soy la mujer que recobró
su identidad y triunfo,
bonanza y amor propio.
Nuevamente asciendo peldaños,
escalo montañas,
sin miedo ni contrición,
profundizo percibiendo el paisaje.
Soy la mujer
que modifica etiquetas,
estereotipos ancestrales
y de terceras personas.
Me reconozco como mujer
¡ Libre y empoderada!
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TU NOMBRE
Adriana Terán (Poetisa Cálida) -México/Argentina
Remordimiento corroe
quebrantos de llanto esparcidos
no por mi madre, ni por mis hijos
sino por los que sollocé por ti.
Escalofríos, insomnios,
miedos, angustias asedian.
Infierno de la ira
e impotencia calcinan.
Consuelo perdido,
posibilidades buscadas
para ser cobijada
topan con un mal karma.
Mascaradas, acrecientan desolación.
Corteza mudada en escafandra
evita rasgarla;
visto de hielo fortaleza.
Vulnerabilidad disfrazada,
ilusiones rotas
que grises se esfumaron
como humo de un cigarro.
¿Poner interrogaciones
en preguntas sin respuesta
atormentando a diario?
¡Para que!
Escribo esta condena
de mal querencia y acíbares
dejados por el mal entendido amor.
Recuerdo tu nombre,
resucito dolencias,
siguen habitándome
aunque las niegue en público.
Acompañarán dentro de la tumba ,
el nombre tuyo, tuyo y tuyo…
ocultos en mis poesías
llevándolos a la eternidad.
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NO TENGO CASA
Miriam Reyes – España
No tengo casa a la que volver
ni esperanza de la que colgarme por eso camino.
Las casas se derrumban a mi paso
la tierra es una alfombra de escombros.
Me detengo a admirar la belleza de las palas mecánicas
los movimientos de las excavadoras me erizan de deseo.
De noche las contemplo:
los perfiles inmóviles de las palas
descansando sobre el cielo azul cobalto
al lado de la luna de luz nacarada
son aún más hermosos que los brazos de los hombres
Que las manipulan y las excavadoras
con sus enormes bocas abiertas y llenas todavía
de tierra y escombros
parecen enormes animales muertos.
Mis padres me enseñaron a no tener nunca nada.
Ellos me enseñaron a no volver nunca a casa
a no decir nunca esta casa es mía
aquí me quedo yo
en este lugar que amo.
Cierro la puerta y no necesito mirar atrás para saber
que la casa ya no existe más.
En ninguna parte sin hablar con nadie estoy
pero si nos cruzamos
puedo enseñarte a caminar sonriente sobre la desolación.
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CUENTOS Y RELATOS NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Aquí, la imaginación escribe con luz.”
COLABORADORES DE ESTA EDICIÓN
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¡ GRACIAS !
Miriam Alberganti – Argentina
A veces me sorprende cómo hay personas que aún se acuerdan de mí. Con algunos hace ya decenas de años que no me veo, y con otros no tanto; pero con cada uno de ellos he compartido experiencias de vida que, en su momento,
lo único que hicieron fue crear historia y recuerdos.
A veces rememoro viejas situaciones donde prevaleció el abrazo, la contención, la palabra en el instante justo, la presencia, el compartir, los detalles, las lágrimas derramadas y hasta esa risa que me hacía doler la cara.
Muchas veces fui yo quien dejó un recuerdo en el otro, pero muchas más fueron ellos quienes dejaron huellas de amor en mí. ¿Cómo no agradecer a la vida por haberme cruzado con personas tan lindas?
Hoy también me rodean seres luminosos que acarician mi alma solo con su presencia, y que siguen siendo parte de mi historia.
Gracias, gracias a aquellos y a estos por hacer mi vida más hermosa. Es más lo que recibí que lo que di.
Les aseguro que todos esos momentos están guardados en mi cofre de tesoros, que llevo y llevaré siempre en mi corazón.
Gracias a todos los que, de una manera u otra, me recuerdan e hicieron que mi cumpleaños fuese una maravillosa experiencia personal.
CAMINO Y MOCHILA
Magi Balsells – España
Mochila al hombro, inicio mi camino sin rumbo, sin ningún plan establecido, solo buscando la libertad de andar por donde quiera y el tiempo que quiera, sin prisas, recreándome en los diferentes paisajes que van apareciendo delante de mis ojos, viviendo las experiencias de las pocas personas que encuentre en mi caminar, ya que mis caminos serán siempre por las más agrestes y solitarias montañas, ya que no intento establecer ningún vínculo con mis congéneres. Durmiendo bajo el amparo de las estrellas —ellas nunca me engañarán—, comiendo lo que la naturaleza me ofrezca: será poco o mucho, pero siempre será más sano que cualquier comida de la ciudad. Poder contemplar el firmamento en las noches claras, donde las estrellas son la luz que me ilumina con sus guiños constantes; ver la luna en todo su esplendor y belleza, y dejar que mi imaginación vuele mientras mi mente elabora pensamientos puros. Buscar un rincón para aposentarme y poder dormir en mi saco, sin sufrir las inclemencias de la fría noche. Despertar junto a un arroyo, donde el agua cristalina me servirá para mi aseo y calmará mi sed matutina, y donde los pájaros, con su trinar que saluda al nuevo día, son música celestial que ningún coro puede igualar. Ello me servirá para poder retomar este camino sin objetivo, solo el de la libertad personal.
Respirar las fragancias matutinas, con ese perfume tan especial que se nota entre las hierbas; la pureza del aire que embriaga mis sentidos, bálsamo para mis pulmones, motor de mi cuerpo. Es la maravilla de la naturaleza, de la que con gran placer disfruto gratuitamente.
Encontraré animales del bosque que, ante mi presencia, huirán, ya que para ellos soy, de momento, un enemigo que solo busca sus vidas. Esto es lo que han aprendido estos seres tan indefensos, aunque ellos, dentro de su ignorancia, no saben que no todos los humanos, por suerte, somos iguales.
REFLEXIONES NAVIDEÑAS
María Elena Camba – Argentina
El bar era uno de esos típicos de Palermo, repleto a esa hora. Pablo y Juan intentaban escucharse, elevando la voz por sobre la música, que estaba bastante fuerte. Faltaba poco para la llegada de las fiestas. Estaban sentados junto al ventanal y veían pasar la gente, apurada, cargando regalos, intentando llegar a sus casas antes de que anocheciera.
La mirada de Juan se perdía en un horizonte imaginario mientras revolvía su taza de café, hasta que, de golpe, Pablo lo escuchó decir:
Magos
reconozcan mis nietos.
Papa Noel? Vestido para la nieve, abrigado como para ir a la Antártida. Y en un trineo tirado por renos…
de plata. Una locura.
En la mesa de al lado un matrimonio ruso conversaba tranquilamente. Cada tanto los miraban y se sonreían. Quizás les llamaba la atención cómo gesticulaban, aunque no comprendieran del todo la conversación. O quizás sí entendían. Había tantos rusos últimamente en Buenos Aires. Juan, que los tenía enfrente y los miraba de a ratos. agregó en un tono irónico:
alguna fiesta indígena, reverenciar al Dios de la Lluvia, bailar desnudos bajo la luz de la luna, todo puede suceder.
Se perdieron por las calles del barrio, donde los talleres mecánicos habían devenido en negocios de diseño, donde las viejas casas se demolían cada vez con mayor velocidad, donde costaba contemplar el cielo, oculto por altos edificios. Ya no había casi vestigios del viejo Palermo que recordaban. Sólo persistía el aroma de los tilos y la alfombra celeste de las flores de jacarandá que cubría las veredas.
Y ellos continuaban, a su modo, resistiendo.
Y….ME VOLVÍ A CASAR
Judith Cartagena Espina – Colombia
A los 61 años, me volví a casar con mi primer amor: Pero en nuestra noche de bodas, al desnudarla, me impactó y me dolió profundamente lo que vi.
Me llamo Rajiv y tengo 61 años.
Mi primera esposa falleció hace ocho años, tras una larga enfermedad. Desde entonces, he vivido solo, en silencio. Mis hijos ya están casados, cada uno ocupado con su vida. Una vez al mes vienen a visitarme, me dejan dinero y medicinas… y se van rápido.
No los culpo. Tienen sus propias responsabilidades, y lo entiendo.
Pero en las noches de tormenta, cuando la lluvia golpea el techo de hojalata y el viento se cuela por las grietas, me siento insoportablemente pequeño… y solo.
El año pasado, navegando por Facebook, me topé con Meena, mi primer amor del instituto.
La adoraba por aquel entonces. Tenía el pelo largo y suelto, unos profundos ojos negros y una sonrisa tan radiante que podía iluminar toda la clase. Pero justo cuando me preparaba para el examen de admisión a la universidad, su familia concertó su matrimonio con un hombre diez años mayor, del sur de la India.
Después de eso, perdimos el contacto.
Cuarenta años después, el destino volvió a cruzarse en nuestros caminos.
Ella también enviudó; su marido había fallecido cinco años antes. Vivía con su hijo menor, pero él trabajaba en otra ciudad y rara vez volvía a casa.
Al principio, intercambiamos saludos sencillos.
Luego vinieron las llamadas.
Luego el café por las tardes.
Y sin darme cuenta, iba en mi vieja moto a su casa cada pocos días, llevándole una cesta de fruta, algunos dulces y analgésicos.
Un día, medio en broma, le dije:
— «¿Y si… dos almas viejas como nosotras nos casáramos? ¿No aliviaría eso la soledad?»
Para mi sorpresa, sus ojos se llenaron de lágrimas.
Entré en pánico y le dije rápidamente que solo era una broma, pero ella sonrió suavemente y asintió con suavidad.
Y así, a los 61 años, me volví a casar con mi primer amor.
El día de nuestra boda, yo vestía un sherwani marrón oscuro.
Ella llevaba un sencillo sari de seda color crema.
Llevaba el pelo recogido con cuidado, adornado con un pequeño broche de perla.
Vinieron amigos y vecinos a celebrar.
Todos decían: «¡Parecen jóvenes enamorados otra vez!».
Y, sinceramente, así me sentí.
Esa noche, después de recoger los restos del banquete, ya eran más de las diez.
Le preparé un vaso de leche caliente y salí a cerrar la puerta con llave y apagar las luces del porche.
Nuestra noche de bodas, algo que nunca pensé que volvería a vivir a mi edad, por fin había llegado.
Entré en la habitación. Ella estaba sentada en la cama, esperando con una tímida sonrisa.
Me acerqué.
Con manos temblorosas, le quité suavemente la blusa…
Y entonces me quedé paralizado.
Su espalda, sus hombros, sus brazos estaban cubiertos de marcas oscuras. Viejas cicatrices, profundas y entrecruzadas como un mapa del sufrimiento.
Sentí que se me rompía el corazón.
Se cubrió rápidamente con una manta, con los ojos abiertos de miedo.
Temblé al preguntar:
— “Meena… ¿qué te pasó?”
Se dio la vuelta, con la voz quebrada:
— “En aquellos años… tenía un carácter terrible. Gritaba… me pegaba… Nunca se lo conté a nadie…”
Me senté a su lado, desconsolada, con lágrimas en los ojos.
Todos esos años, había vivido en silencio, con miedo, con vergüenza, sin decírselo a nadie.
Tomé su mano y la puse suavemente contra mi pecho.
— “Se acabó. A partir de hoy, nadie volverá a hacerte daño. Nadie tiene derecho a hacerte sufrir… excepto yo, pero solo por amarte demasiado”.
Rompió a llorar, un llanto suave y tembloroso que resonó por la habitación. La abracé con ternura. Su espalda era frágil, sus huesos ligeramente prominentes: esta pequeña mujer que había soportado tanto, durante tantos años.
Nuestra noche de bodas no fue como la de las parejas jóvenes.
Nos acostamos una junto a la otra en silencio, escuchando los grillos afuera, el viento susurrando entre los árboles.
Le acaricié el pelo. La besé en la frente.
Me rozó la mejilla y susurró:
— «Gracias. Gracias por mostrarme que todavía hay alguien en este mundo que se preocupa por mí».
Sonreí.
A los 61 años, por fin entendí:
La felicidad no está en la riqueza ni en las pasiones salvajes de la juventud.
Está en tener una mano que me sostenga, un hombro en el que apoyarme y alguien que se quede toda la noche… solo para escuchar tu corazón latir.
Mañana llegará.
¿Quién sabe cuántos días me quedan?
Pero una cosa está clara:
Por el resto de su vida, compensaré todo lo que perdió.
La cuidaré. La protegeré. Para que nunca más tenga miedo.
Porque para mí, esta noche de bodas —después de medio siglo de añoranza, oportunidades perdidas y una espera interminable—
es el regalo más grande que la vida me ha dado.
CUANDO QUISE SER MARADONA
Carlos González Saavedra – Argentina
A las ocho de la mañana de aquel primero de enero, había llegado el día. Después de esperar siete años, al fin comenzaban las vacaciones.
Había elegido un destino tranquilo, lejos de todo bullicio, al menos durante los primeros días.
También había decidido con quién ir: no quería una compañera que estuviera diciéndome lo que debía hacer o no.
Conocía Merlo, en San Luis, pero no la ciudad misma, sino sus alrededores.
Los Molles, precisamente, donde también se mantiene el microclima.
En esa zona, suspendidas en el aire por efecto del viento, hay partículas subatómicas llamadas iones negativos, un elemento imprescindible para combatir el estrés.
Nos quedaríamos diez días.
El dueño ofrecía un pequeño departamento contiguo a su casa, dentro de lo que él mismo describía como un paraíso.
Guillermo era una persona muy agradable y amable en el trato. No había exagerado nada de lo que prometió, al contrario.
Era su casa familiar, donde vivía con su esposa y dos de sus hijos, ya que la tercera estudiaba en Córdoba. Su esposa, cariñosa y muy atenta.
Había transformado un antiguo garaje en un coqueto departamento rodeado de aire puro y naturaleza.
Tenía comedor diario con cocina incluida, un pasillo que conducía a la galería acristalada donde los pájaros, confundidos por la transparencia, a veces chocaban.
Por allí se llegaba al dormitorio, confortable, amplio y limpio. El baño, para mi gusto pequeño, pero suficiente.
Todo rodeado de mil quinientos árboles, con riego por goteo ideado por Guillermo.
Un gallinero bien cuidado, con aves de la zona, a unos 150 metros. Parrilla y hasta horno de barro para cocinar unas empanadas o pizzas. Todo, al pie del Cerro de los Comechingones.
Ah, y un gran estanque para almacenar el agua que bajaba del cerro, con una bomba que funcionaba de vez en cuando. Prácticamente no hacía falta, pues el agua de las vertientes cumplía su cometido.
Diez días plenos de sol, naturaleza y bienestar.
Los primeros cuatro, por efecto del microclima, dormíamos profundamente, además de una siesta de tres horas.
La rutina era desayuno, charla, café o mate, almuerzo, siesta, alguna broma si surgía, té o mate, cena y otra vez descanso.
Mirar un cielo estrellado, lejos de las luces de la ciudad, era francamente un sueño.
Completamente descansados después de esos cuatro días, uno quiere hacer de todo: salir, escalar, rapel, pasear, viajar, conocer. La energía y vitalidad eran envidiables.
Eso hicimos hasta que, faltando tres días para irnos, Guillermo preguntó:
—Carlos, ¿te bañaste en el estanque?
—No, ni me acerqué.
—A la hora de la siesta toma el sol en el estanque. Solo escucharás el canto de los pájaros en un silencio increíble y el agua de vertiente que se mantiene fresca.
Nunca fui muy aficionado a las piscinas, pero ante su insistencia acepté.
—¿Sabes nadar? —preguntó. Igual el agua apenas llega a la cintura, aclaró.
—Me voy a Buenos Aires pero vuelvo en tres días. No quiero regresar y enterarme de que no te metiste —comentó en tono de broma.
—Aquí tienes una colchoneta inflable, la dejo preparada por si quieres disfrutar. Hasta el sábado —se despidió.
Confieso que no me atraía demasiado el plan, pero tampoco era descabellado.
Al día siguiente, después de almorzar, observando el estanque pensé: ¿por qué no?
Carmen prefirió dormir.
De pronto una imagen llenó mi mente: Maradona en Cuba, con un habano y acompañado de dos jóvenes.
Toda esa escena me impulsó a imitarlo. Aunque no había señoritas, sino una señora de mi edad que dormía profundamente, nada me privó del intento de ser, por un rato, Maradona.
Puse la colchoneta inflable en el estanque y vi cómo se deslizaba suavemente. Sol radiante, agua fresca, temperatura ideal.
Guillermo me había dicho:
—¿Sabes cómo usar la colchoneta? Se trepa desde atrás, lentamente, hasta que estés acostado en ella. Después, con cuidado, te das vuelta y te acomodas.
—Sí, claro —respondí como si lo hubiera hecho muchas veces.
Mi primer intento fue un fracaso: al intentar trepar, la colchoneta se dio vuelta y terminé en un chapuzón en medio del estanque, mientras Carmen se reía a carcajadas.
El segundo intento lo planeé mejor: la traje al borde, me puse en cuclillas sobre las piedras, la sujeté con la mano izquierda y me lancé como un delfín. Tampoco lo logré: la colchoneta apareció fuera del estanque. Hasta hoy no sé cómo ocurrió.
—No me vas a vencer —me dije.
Pensé: si Diego lo hizo, que está más gordo que yo, ¿por qué yo no?
Tercer intento. Me senté en el borde con los pies en el agua, fingiendo calma. Abracé la colchoneta y me deslicé suavemente sobre ella. Terminé en el fondo del estanque, mientras la colchoneta flotaba espléndida como si nada.
Mi perseverancia fue mayor aún: intenté vencerla una y otra vez, sin éxito.
Casi resignado, me vino otro pensamiento que me ayudó a salir de la frustración: ¿y si a Diego lo ayudaron? ¿Y si había alguien sosteniéndolo bajo el agua? ¿Y si las chicas eran un fotomontaje? Solo el habano sería cierto, por la publicidad.
Desistí. Me quedó como tarea pendiente. En casa no tengo estanque, así que sabe Dios cuándo aprenderé.
Al último día volvió Guillermo. La pregunta era obvia y la respuesta también:
—Carlos, ¿todo bien en el estanque? ¿Probaste la colchoneta?
—Fantástico, una tarde espectacular. Disfruté muchísimo, parecía Maradona en Cuba.
—Que estés bien y buen viaje. Vuelvan pronto.
—Gracias, Guillermo. Hasta la próxima.
LA CARTA QUE NUNCA LLEGÓ
Elspeth Gormley – España
En un desván polvoriento de una casa antigua, Clara encontró una caja de madera con el nombre de su abuelo grabado en la tapa. Dentro, cuidadosamente dobladas, había decenas de cartas amarillentas, todas dirigidas a la misma persona: Madre. Ninguna tenía sello ni marcas de correo. Eran cartas que nunca habían salido de aquella habitación.
Clara comenzó a leer. La primera hablaba de un joven que, en la posguerra, buscaba consuelo en la escritura. “Madre, hoy la ciudad parece un fantasma. Camino entre ruinas y pienso en tu voz, que me sostiene.” Cada carta era un fragmento de vida: la espera de un trabajo, la ilusión de un amor, el miedo a la represión. El abuelo había escrito como quien conversa con alguien que ya no está, como quien se aferra a la palabra para no desaparecer.
Las cartas se sucedían como estaciones de un viaje íntimo. En una, describía cómo se reunía con amigos en un café clandestino, leyendo poemas prohibidos. En otra, confesaba que había aprendido a sembrar tomates en un huerto improvisado, porque “la tierra es la única que no traiciona”. Clara descubrió que su abuelo había sido un hombre de resistencia silenciosa, que transformaba la soledad en memoria escrita.
Pero lo más sorprendente llegó al final: una carta sin fecha, escrita con una caligrafía temblorosa. “Madre, si alguna vez alguien encuentra estas palabras, sabrá que no fueron para ti solamente. Fueron para todos los que no pudieron hablar, para los que callaron por miedo. Que estas cartas sean testimonio de que seguimos vivos en la palabra.” Clara comprendió entonces que su abuelo nunca quiso enviar aquellas cartas: eran un legado, un archivo secreto de dignidad.
Conmovida, decidió publicar algunas en un pequeño blog literario. Al hacerlo, comenzaron a llegar mensajes de desconocidos que decían haber sentido lo mismo en sus propias familias: cartas escondidas, diarios ocultos, voces que nunca llegaron a destino. La historia de su abuelo se convirtió en un espejo colectivo.
Clara cerró la caja y la guardó de nuevo en el desván, pero ya no era un objeto olvidado. Era un faro. Cada vez que escribía, sentía que alguien la acompañaba desde esas páginas amarillentas. Y comprendió que, aunque las cartas nunca llegaron a su madre, habían llegado a ella, y a todos los que aún buscan en la palabra un refugio contra el silencio.
PUBS
Carlos Pérez de Villarreal – Argentina
El Liverpool se encontraba repleto.
Era la “hora pico” diría un viejo cliente del lugar. Pero tenía razón.
Invierno, viernes siete y media de la noche, pleno centro de la Capital… el bar estaba lleno de gente joven que había terminado su jornada semanal y era “la previa” para la salida nocturna.
Eli trataba de llegar a las mesas con la bandeja en una mano, llena de jarros de cerveza.
No le resultaba fácil, y menos cuando el estúpido de la gorra roja la hizo tropezar.
A duras penas consiguió enderezar el cuerpo y sortear el obstáculo. La mirada fría, intimidó a Jorge, que sacándose la gorra pidió disculpas que, por supuesto, no fueron escuchadas. Eli ya estaba en otra parte.
Un brazo pasó por el cuello de Jorge sacudiéndolo un poco y cuando se dio vuelta, encontró a Soledad mirándolo divertida. Se había percatado de lo que había pasado e intentaba reconfortarlo.
A cuatro metros de distancia, Isabella, en plan de conquista, hablaba con su jefe del gabinete de abogados.
Hacía dos meses le había echado el ojo y hoy sería el día especial, lo presentía. Por segunda vez estaban juntos en un pub y las miradas de su compañero hacia su anatomía delantera eran cada vez más frecuentes. Es que el saco abierto y la camisa desprendida hasta el segundo botón, dejaban entrever sus encantos.
En la barra, Juan bebía despaciosamente su whisky.
Hizo crujir los tres cubos de hielo en su interior al sacudir el vaso, mientras por el espejo observaba a la morocha que de espaldas le sonreía a veces, cuando sus dos acompañantes la dejaban. Si lo volvía a mirar, encaraba, total el no ya lo tenía. Iba por el sí.
Damián, detrás de la caja, sonreía para sus adentros.
Sabía con certeza que abrir el local había sido un verdadero acierto. Era lo que le había dicho a su socio en la conversación mantenida un año atrás. El tiempo había confirmado su presentimiento.
Entre el gentío que abarrotaba el lugar, nadie vio al joven de campera negra y jeans, que desde el fondo de la barra se fue alejando despacio hacia la puerta de salida.
Nadie se dio cuenta que el joven había entrado con una mochila y ahora se iba sin ella.
Nadie observó el bulto oscuro que quedaba bien apretado entre el apoya pie y la barra.
Esa noche de diversión y alegría, donde las emociones y los sentimientos se encontraban a flor de piel, nadie advirtió nada.
Una semana después los grandes titulares todavía estaban hablando de la explosión de una bomba en un pub, en pleno centro de la capital, con un saldo de 30 víctimas mortales y 40 heridos, algunos de consideración; por lo que se pensaba que las muertes ascenderían. Ninguna organización reclamó el hecho. Realmente los inspectores de policía y fuerzas especiales a cargo, todavía no tenían una base sólida en la investigación.
La puerta del viejo Bar “El antiguo”, en la zona de Recoleta, se abrió ese viernes a la tarde-noche, dos meses después.
Un joven de campera negra y jean, con una mochila al hombro se dirigió hacia el fondo de la barra.
EL MANUSCRITO
Sandra Romeo – Argentina
¿Qué es un acto humano si no una ilusión
cuando dos interpretaciones distintas
son igualmente válidas?
Lawrence Durrell. Escritor británico
El sol cae a pico sobre las piedras de los acantilados como si todas las horas transcurrieran en un mediodía eterno.
Durante los atardeceres violentos las tonalidades varían del rojo al ocre, del amarillo al ciruela sin compasión, rápidamente.
Sin transición la noche acalorada se desmorona sobre la tierra.
Olvido en este clima.
Hice todo lo que pude por acercarme a los hechos. Traté de rescatarlos para que ocuparan su sitio en el drama que nos tocó vivir.
Sin embargo…
—Pienso en usted con el debido rencor.
»Alejado de todos, poniendo nuestros actos y palabras bajo la lupa de su soberbia creerá, en un momento, haber llegado a la verdad. ¡¡Gran error , amigo mío!!
»Nosotros, todos y cada uno, podríamos darle versiones distintas sobre lo que sucedió y sobre usted mismo. Todas verdaderas.
Estas palabras me había escrito Demetrio a poco de instalarme aquí.
Lo único que pude hacer fue enviarle mi manuscrito así como estaba, sin corregir y, quién sabe, sin ninguna verdad.
La lancha correo de esa semana depositó en mis manos un sobre de papel marrón.
A l frente sólo mi nombre; ni dirección ni apellido. En el reverso, la letra desmañada y torpe de Demetrio asaltó mi alma.
Atadas con una cinta violeta cayeron las hojas de mis escritos, corregidas aquí y allá con trazos rojos. Gruesos…
Deslizándome entre sus frases comprendí que no habría olvido posible. Entre mis manos comenzaban a desperezarse los recuerdos.
Ahí estaban todos otra vez.
Los esquivados hábilmente por mi memoria selectiva; los vivos aún, los muertos ya.
Los hechos contundentes se erguían desde esas hojas tomando la dimensión y la altura que yo les había negado y que Demetrio recuperaba.
¿Para quién?
Insistía sobre mi inocencia en aquellas páginas en las que yo me culpaba por abandono, desamor, engaño y desidia.
Me quitaba importancia en donde yo afirmaba haber sido ungido por ella:
—Nada más lejos de la realidad, amigo mío, Norah se volcaba a usted para desviar a su marido del verdadero amante.
¡Pensar que el recuerdo de haber sido elegido me sostuvo desde entonces! Por favor
Demetrio, déjeme solo con mi memoria perdida, en este lugar alejado de verdades.
Pero es inútil.
En un punto sí estaba de acuerdo conmigo.
Cuando yo me nombro portador de desgracias. Por mis burdos engaños el dolor anidó en Aniela y luego partieron juntos.
—Sí, las mentiras la desintegraron, minaron su salud ya quebrada. Ambos lo sabíamos.
Juntos velamos noches enteras su tos y su fiebre, antes o después de que usted llegara de sus incursiones infieles en aquella ciudad espuria. Esos grandes ojos oscuros lo seguían por toda la habitación sin perderse un detalle de sus comedias domésticas de marido abnegado. Ya ve usted, querido amigo, hay certezas clavadas en la memoria.
¡La implacable lucidez de Demetrio!
Los comentarios en rojo comienzan a marcarme a fuego.
Ciertamente, hay muchas cosas que desconozco.
Lo que no ignoro es el peso de su muerte. Casi una pluma en mis brazos hacia el hospital; plomo fundido en mis manos el resto de mis días.
Lo que sé es cómo me siguen ese par de grandes ojos negros por todos mis caminos.
A veces pienso si me cuidan o si sólo esperan el momento de pedirme explicaciones.
Los ojos de Aniela…
Han pasado las horas agobiantes del día. El atardecer rabioso se debate en brazos de la noche cuando Lucio me acerca el farol y con su mutismo de siglos me indica que se retira.
El alba se anuncia con un aire cristalino y su primera luz ilumina otra verdad: yo sostengo que Norah me amó.
Él afirma que sólo fui para ella una fachada pobre y delirante; una broma absurda mi figura a su lado, una pieza más en el macabro juego de su vida.
—Ya lo ve amigo mío, las mujeres que nos han amado o no, han partido ya. Unas vivas, otras muertas.
»Aniela, Norah…
»Ante tales acontecimientos implacables de nuestras vidas, yo no podía dejar que usted siguiera sin comprender la esencia de sus caracteres; solamente eso me indujo a enviarle nuevamente su manuscrito, (quizá ahora un poco mío también).
»No sé si quiera tomar en cuenta estas verdades indiferenciadas, pero con ellas y las suyas quizá comprenda la pequeña exacta medida de los sufrimientos ajenos.
»O su inacabable magnitud…
»Con el afecto de siempre, Demetrio.
El lápiz rojo comienza a diluirse.
Deja manchones sanguinolentos en las hojas ventosas arremolinadas en la orilla del agua.
Los primeros rayos del sol apagan la luz del farol agotado.
Rebotan en la madera vencida de una silla vacía
LA NAVIDAD DE HALLEY
María Sánchez Fernández – España
Hace algún tiempo vino a caer en mis manos la famosa obra de Sigmund Freud “La interpretación de los sueños”. Comencé a leerla y quedé tan fascinada que en un par de días ya la había concluido.
Es fabuloso poder comprobar cómo nuestra mente, al sentirse libre de control mientras dormimos, divaga y se nos escapa por los caminos más inverosímiles. Vivimos nuestro mundo cotidiano, por ejemplo de mil cabriolas que nos zarandean caprichosamente.
Una noche de invierno, próxima a la Navidad, salí a la terraza de mi casa para tirar un poco de basura. El cielo estaba tan claro que me fijé en las estrellas. Me quedé un rato observándolas, pensando en lo pequeñas que somos en comparación con el universo. Me pregunté si habría vida en otros planetas, si alguien nos estaría observando. Alguna de las estrellas parecía moverse.
Regresé a mi habitación, me metí en la cama y conecté la radio para buscar un programa informativo. Al momento me quedé dormida.
Mi mente empezó a trabajar rápida, libre, sin cadenas, y soñé.
Soñé con un mundo fantástico llamado “Cosmos”. Yo era una estrella fugaz que cruzaba el cosmos por aquel espacio inmenso sin principio ni fin. Miles de cuerpos con grandes masas vagaban por el universo. Me desplacé por el espacio como una estrella fugaz, sin rumbo fijo, sin destino, sin tiempo, sin espacio. Todo era negro, sin color, sin sonido.
Me sentía liberada, etérea, y corría y corría sin dirección. De repente, vi una estrella que brillaba más que las demás. Me acerqué a ella y observé que en su interior se estaba formando una gran nube de brillante materia.
Una multitud de estrellas de todas las clases y condiciones rodeaban curiosas y admiradas a otra de mayor tamaño y belleza. Era hermosa, rutilante, vestida de suave gasa blanca; con su lenta traslación, se movía como bailarina en su danza de las esferas. Era tan bella que una vista de estrella menor quiso poseerla y se le acercó.
La estrella mayor, al notar la presencia de la menor, giró sobre su eje y la había también parte. Usaba una suave música que la envolvía toda. Era como una brisa que se deslizaba por su cuerpo. La estrella menor se acercó más y más, y cuando estuvo muy cerca, giró también sobre su eje y se unió a la danza. Ambas giraban y giraban, envueltas en la música, y se fueron alejando del lugar donde estaban. La música se fue apagando y la danza se hizo más lenta. Finalmente, se detuvieron y se quedaron juntas, muy juntas, en un rincón del universo.
La reina de la fiesta pidió la palabra y participó en aquella velada contando una hermosa historia, llena de fragancia purísima, inundada toda de luz, de amor y de paz. A mí personalmente escuchamos con la mayor atención:
«Mi relato es corto en el tiempo, pero su contenido en esencia es largo y se ha ido transmitiendo de generación en generación a lo largo de los siglos:
«Acababa de nacer uno de los soles mayores del universo, llegó muy cerca de una estrella menor. Curiosa me acerqué a él y me detuve. Era azul y muy bello. Formaba parte de un grupo de nueve que giran…
Alrededor del sol
Alrededor de un astro muy poderoso llamado Sol. Me aproximé cuanto pude y observé que en él se movían masas enormes de múltiples especies. Se veían grandes llamas que se alzaban como si fueran grandes edificios encendidos. Las masas que se movían en el Sol eran tan grandes que no alcanzaba a dimensionarlas. Las llamas que se levantaban y caían eran tan grandes que los edificios más altos del mundo quedaban pequeños. Las llamas las dominaban a las demás con su brillantez.
Seguí mi camino, pero sentí que una fuerza poderosa me atraía en mi viaje extraordinario. El Sol, la Tierra, para recrearme en ella y observar a sus criaturas.
En una ocasión pude ver que en una pequeña aldea ocurría algo extraordinario. El Sol ya no iluminaba y estaba oscuro. Solamente mi luz la hacía visible. Gozo y emoción se apoderaron de mí. Me acerqué más y observé que en una humilde casa había un niño. Observé que en un reducido espacio en la parte inferior de la casa se encontraba un pesebre. En él estaba un niño recién nacido. Su madre lo sostenía en sus brazos y lo arrullaba. El niño era hermoso, su rostro resplandecía. Era el Niño más hermoso que había visto.
Todos, al llegar, se postraron ante Él en señal de adoración.
Una extraña visita
Más tarde vino una gran comitiva de personas importantes vestidas de elegantes ropas que buscaban la cabaña señalada por una estrella brillante. Hablaban de cálculos astronómicos de sus cabalgaduras y se postraron ante el Niño.
Los pastores se preguntaban maravillados: ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Quién era aquel pequeño que acababa de nacer? ¿Y qué todos adoraban como si fuera el mismo Dios?
Y en ese cielo estrellado, brillaron como un sol los ángeles de los cielos, y enmudecidos los humanos escucharon un mensaje de paz y amor que resonó en el firmamento:
¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD!
La estrella enmudeció y quedó por unos instantes absorbida por después proseguir.
Seguidamente comprendió. Aquel planeta Tierra había sido escogido por el Señor hacedor para realizar sus grandes designios. Ese Niño recién nacido era el enviado de Dios, su hijo, una humilde estrella, un cometa que se convirtió en testigo mudo y privilegiado del acontecimiento más grande jamás ocurrido.
Entonces, henchida de gozo, también canté con agua las cristianas bienaventuranzas y de buena voluntad dije: GLORIA A DIOS.
Después me dormí. Tenía conciencia de la radio que emitía un espléndido canto de Navidad, el clásico de Saint-Saëns, GLORIA IN ALTISSIMIS DEO.
La teoría de Freud quedaba confirmada. Al escuchar música de Navidad, la buena Gloria, excitada de estímulos sensoriales excesivos, había soñado, en unos brevísimos momentos, que vivía, por unos brevísimos momentos, la Navidad del Cometa Halley.
ARTÍCULOS- NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“La escritura como puente entre mundos y memorias.”
LA JUSTICIA EN IRÁN
Ferran Barber – Irán-España
Diez minutos le tomó a la Rama 1 del Tribunal Revolucionario de Rasht (Irán) condenar a muerte a Zahra Shahbaz Tabari, una ingeniera eléctrica de 67 años a la que la justicia persa acusa de alzamiento armado. Su hijo Soroush asegura a ‘Crónica’ desde Suecia que los ayatolás «se proponen ejecutarla porque detestan a las mujeres cultas y con personalidad «Él Gobierno misógino de Irán quiere colgar a mi madre de una grúa porque odia a las mujeres fuertes»
«Su condena es esencialmente el resultado final de esa misma política de revancha contra una organización a la que consideran su principal enemigo político. Lo que esa sentencia medieval está diciendo es: «No importa la edad que tengas o lo joven o lo vieja que seas. Si eres del MEK, te mataremos»», asegura Soroush.
Para los ayatolás, ese movimiento de disidentes creado en los años 60 —hoy exiliado, políticamente activo, plenamente blanqueado y abiertamente enfrentado a la República Islámica— no es una mera oposición: es el enemigo existencial al que atribuyen desde conspiraciones extranjeras hasta insurrecciones imaginarias. En ese entorno paranoico en el que se desenvuelven los gobernantes persas, una jubilada de 67 años sin antecedentes de militancia armada se ha convertido en el blanco ideal de su ira: una presa perfecta para sus grúas-cadalso con la que infundir más miedo entre una población ya de por sí aterrorizada.
«Ella no tenía ningún tipo de relación directa con el OMPI, pero tampoco puede negar que simpatiza con los muyahidines», afirma su hijo. «Son medievales pero no imbéciles. Es como si encuentran en tu casa El Capital de Marx y tú pretendes que no eres comunista. Así que la defensa que ha articulado en el recurso con el que apeló su condena no niega sus simpatías por la oposición, sino cualquier implicación directa con un intento de levantamiento o con el uso de las armas. Todo el mundo sabe que ese tipo de acusaciones son absurdas porque el MEK no opera en Irán y, lamentablemente, carece de una organización armada dentro del país. Pero les da lo mismo. Si juzgasen a un niño de tres años, le culparían también de baghi y lo ejecutarían igualmente». Las únicas pruebas que la seguridad del régimen tienen en su contra se reducen al hallazgo de un pañuelo con las palabras «mujer, resistencia, libertad» y un mensaje de voz no publicado.
No es habitual que los hijos o los familiares de los condenados hablen con la valentía con la que Soroush lo hace ni aunque, al igual que él, se pronuncien desde Suecia o cualquier otro país de Europa. Lo que le sucedió a Vidal-Quadras fue un recordatorio de que nadie está a salvo de los sicarios de los clérigos chiitas. «En Irán no existe ninguna garantía legal, de manera que yo no estoy hablando porque busque justicia o espere que mi madre vaya a tenerla», dice. «Estoy hablando con los medios porque mi madre me pidió que le explicara al mundo qué está pasando en nuestro país y qué le están haciendo a ella. Y aun así, todavía espero que suspendan la sentencia».
Zahra Shahbaz Tabari fue arrestada el 16 o 17 de abril de 2025 en su domicilio de Rasht, al norte de Irán, en una operación llevada a cabo por al menos cinco agentes de seguridad que irrumpieron en su hogar sin presentar una orden judicial. Durante la redada, no solo registraron toda la vivienda y confiscaron los dispositivos electrónicos y de comunicación de Zahra y de su hija (la hermana de Soroush), sino que también, tras su detención, se negó a la familia cualquier información sobre su paradero y su estado de salud.
Con el tiempo se enteraron de que había sido trasladada a la cárcel de Rasht. La prisión de Lakan, situada en la periferia de la ciudad, en la provincia de Guilán, es una de las más temidas del norte de Irán. Construida en la época de la Revolución Islámica, es tristemente célebre por sus condiciones inhumanas: hacinamiento de los reclusos, cortes sistemáticos de agua y electricidad, racionamiento de comida y atención médica mínima. Muchos presos políticos y de conciencia, especialmente mujeres y minorías religiosas, han reportado torturas psicológicas, largas temporadas de aislamiento y privación total de contacto con familiares y abogados.
Y la madre de Soroush no ha corrido mejor suerte. En Lakan ha permanecido en régimen de incomunicación, sin acceso adecuado a asistencia médica ni a representación letrada independiente. Se le asignó un abogado de oficio que apenas la defendió y simplemente avaló el veredicto durante la farsa de juicio.
Al hijo de la condenada no le consta que haya sufrido malos tratos físicos. «Si fuera joven, hubiera sido sin la menor duda torturada y podría incluso esperar morir, pero a los mayores se limitan a intimidarles en el intento de romperles psicológicamente», añade. «Recuerdo que mi hermana la llamó a la cárcel y llenaron la línea de parásitos de ruido para dificultar la conversación».
Soroush, de 35 años, se enteró de lo ocurrido gracias a una llamada de teléfono de su familia. Él lleva dos décadas en Suecia, donde se mudó precisamente con su madre, quien regresó a Irán en 2008. «¿Qué puede sentir uno cuando le comunican algo así? Me invadió de inmediato una terrible angustia y estuve paralizado, con palpitaciones y sudor frío, durante un par de horas», recuerda. «Mi padre estaba completamente deprimido. No podíamos creer lo que estaba sucediendo. Nos sentíamos confundidos. ¿Por qué querría el régimen de Irán asesinar a una mujer de 67 años? Pero les diré algo: el Gobierno misógino de Irán quiere colgar a mi madre de una grúa porque odia a las mujeres fuertes».
Al cierre de esta crónica, Zahra aguardaba aún que el tribunal decidiera acerca de su apelación y, llegado el caso, confirmara o suspendiera la condena a muerte. Soroush no tiene demasiadas esperanzas de que la presión internacional vaya a cambiar algo: «Solo entendemos que hablar es mejor que nada y que mantenernos en silencio les entrega un cheque en blanco para hacer cuanto les venga en gana».El 8 de julio de 2025, la agencia estatal Fars —vinculada a la Guardia Revolucionaria— se refirió a las 30.000 ejecuciones de presos políticos llevadas a cabo en 1988 como una «experiencia histórica exitosa» que debería repetirse. El mensaje no quedó en una mera provocación propagandística: en septiembre, Amnistía Internacional advirtió del riesgo real de que el patrón de los ochenta se replicara.
«Tengo solo una pregunta para los clérigos de Irán», dice Soroush Samak a modo de colofón. «¿No han encontrado a nadie mejor a quien ejecutar que a una mujer de 67 años? Los cargos que le imputan de levantamiento armado carecen de sentido porque el ala militar del grupo fue desmantelada y ahora se limitan al activismo pacífico. Entonces, ¿Qué temen tanto de mi madre?».
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FLOR DE PITO
Ilka Oliva Corado – Estados Unidos
Buscando sus helados de café y vainilla en el área de productos congelados, Baudilia descubrió un nacimiento, fue como haberse reencontrado su cinco favorito, su tira, después de haberlo buscando en el chiquero de los coches, abajo del tapesco de las gallinas, en la esquina donde duermen las cabras, en el nido de plumas de las coquechas y hasta por debajo de las piedras de los dos metros de piedrín que sobraron de la construcción del tapial de la casa. Su tira favorita que siempre le dio suerte para ganar al triángulo, a los hoyitos y la tortuga
Cuando vio la bolsa de flor de pito congelada sintió que había recuperado la mona que perdió jugando a los calazos. La mona que le dieron fiada en el mercado y que decoró con la pintura de uñas, la monona que era un festival de colores, un arcoíris zumbando cuando entraba al círculo a bailar.
Respiró profundo porque había perdido el aire, se sintió en las alturas del volcán de San Pedro la Laguna, en la corilla del palo de matasanos de tío Tibo, en la piedrona de la posa de la quebrada, en el punto más elevado de su colazo en la hamaca. No podía ser que iba a quedar ahí, con la mano pegada en el congelador.
Se restregó los ojos que se le nublaron y abrió la puerta del refrigerador en el supermercado, antes de agarrar la bolsa la palpó, la acarició con aquella gran choya, sin urgencia alguna. Suspiró y la puso en su canasta con tanta cautela como si de un contrabando se tratara. Ahí estaban, tiernas, comenzando a rojear las flores de pito de su Jutiapa amada, compró dos bolsas. Tal vez pesándolas, entre las dos hacían media libra por las que pagó lo que le echa de gasolina al carro en una semana. Ya se había acostumbrado a que los lujos eran caros.
Compró harina de maíz, porque el almuerzo iba a ser de gala, esas flores de pito merecían unos pishtones el queso fresco queso griego es el que más se parece al queso fresco del oriente guatemalteco, compró medio libra. Pero sintió infartarse cuando vio guindando las vainas pitayas del frijol camagua.
Se mareó, sintió que el vahído se la iba a llevar con las patas por delante, pensó que eran demasiadas emociones para un solo día, emociones que no había tenido en años, ¿por qué todas juntas? El corazón no resistiría tanta felicidad, era demasiado fuego, ese fulgor incandescente la iba a volver ceniza en calienta. La vida le pasó enfrente desde la primera vez que se cayó andando en bicicleta, vio desde abajo cómo caía desde la rama más alto del palo de jocotes de pitarrillo en el terreno de la María del Tomatal.
Vio las manos de su abuela materna palmeando los pishtones, enseñándole a tortear. Se vio llorando cuando se le metió el chaye de culo de botella en la planta del pie jugando pelota en el zacatal. Se vio las candelas de mocos llegándole a la barbilla en los días fríos de noviembre. Se vio siendo despiojada por su tía, sintió el dolor de nuca peinándose para ir a la escuela. Sintió el dolor de sus dientes de leche siendo arrancados de raíz amarrados por un hilo. Su primera menstruación, volvió a vivir el susto, se tocó el vientre y se agarró de la estantería, el frijol camagua la volvió en sí, como pudo respirando a bocanadas llenó una bolsa de tres libras y se fue.
Al llegar a su casa puso a hervir el frijol y cuando ya estaba listo el manjar le dejó caer las flores de pito, echó los pishtones en el comal de aluminio y se dejó abrazar por el aroma del monte, de la milpa secándose con las mazorcas oreadas, preñadas de maíz nuevo, del olor a tierra, del ayote sazón y de las flores de muerto amarillando entre las faldas de los barrancos.
Puso un mantel que bordó a mano nía Chefina, la artista de la aldea Las Crucitas, sacó su bucul para las tortillas que le enviaron desde la aldea El Coco, en Jalpatagua y entonces su nido se llenó de una atmosfera reconocida por la memoria. La cobijó el sabor de lo entrañable, se sirvió café en su jícara y durmió la mona como nunca. Descansó en el remanso de la flor de pito y el frijol camagua.
INCANSABLES
Enrique Fredy Díaz Castro – México
«19 de septiembre de 2017: la angustia y el dolor se replicaron, treinta y dos años después, frente a la entereza, fraternidad y carácter de un país que no sabe rendirse ante la adversidad…»
Recién parió la tarde…aquella terrible tarde, al monstruo de dolor, zozobra y desesperanza, Y casi de inmediatola gigantesca marea humana henchida de fervor y cívica firmeza, irrumpió entre las aún trémulas, llorosas y malheridas ruinas de una ciudad que estoica,se negó a sucumbir.
Comenzando la lucha, la desigual batalla contra el reloj y el inmenso tonelaje de muerte y destrucción… La búsqueda de vidas, el rescate de hermanos y desconocidos, pero al fin de cuentas de seres anhelantes de un respiro vital.
Sólido y digno el pueblo hirió sus manos, destrozó sus atuendos de invaluable soporte, sudó su sangre
y regaló sus fuerzas contra el hambre, la sed y la angustia indescifrable. Era la hora; fueron las horas más cruentas, fatídicas y azarosas que consumidas perdieron su valor…
El puño en alto en señal de silencio y después, y después, y después…El grito de alegría al extraer con vida o el llanto desgarrante al sacarlos inertes de entre escombros mortales.
Entrelazados vítores y lamentos, cansancio y denuedo, coraje y esperanza fe, determinación y fuerzas de flaqueza,
rindieron sus frutos entre tardes y amaneceres, lluvia, frío e incesante calor
Pero también los héroes con el agua y el pan, inundaron las desoladas calles para alimentar el probado valor del mexicano
¡cuando de unidad y amor a la vida se trata!
Las masas organizadas desde los distintos rincones, prontas y decididas también fueron sustento, quitándose el bocado en pro de aquellos en desgracia.
Admirables gestos llenaron las páginas anónimas de nuestra reciente historia, conmovedora es la epopeya de este mi suelo patrio ante la tragedia, ante la enseñante naturaleza y sus efectos.
Aplaudo también que de otras latitudes la ayuda humanitaria a raudales llegó, aplaudo que anónimos guerreros ¡¡ vencieron la distancia y el miedo para venir a darte la mano México!!
¡¡Mi México digno y herido!!
Pero no aplaudo a tu gobierno neoliberal, rapaz, beligerante, sádico e insensible, ni aplaudo a sus multicolores apéndices camerales, nefastos vampiros de tu endeble economía. Vaya para todos ellos mi enervado repudio, mi desprecio infinito y mi vergüenza de verlos: ¡¡omisos, esquivos, tacaños y cobardes…!! lucrando como siempre con el dinero ajeno, inventándose argucias para no soltar lo robado por ellos…
¡Tan siempre ladrones, egoístas y enemigos del pueblo al que tanto engañan, saquean y asesinan con sus leyes a modo!
MÉXICO : ¡no te mereces un gobierno federal nefasto, impostor y vendepatrias!
MÉXICO: ¡no te mereces a cínicos que en medio del dolor buscan sus mejores poses para publicarlas fingiendo angustia o clamando discursos prefabricados y burdos.
MÉXICO: mereces y valoras a tus hijos que henchido el corazón y su conciencia,
a brazo partido y sin buscar los reflectores, están ahí: para luchar por ti, cuando los necesites…
Con entrega, con amor infinito, con su sangre dispuesta a quererte hasta el último aliento… ¡¡ INCANSABLES !!
EL ARTE DE LA PAUSA EN TIEMPOS VELOCES
Luz Fontana – Italia
Vivimos en una época donde todo parece correr más rápido que nosotros. Las noticias llegan en ráfagas, los mensajes se acumulan, las redes sociales nos empujan a reaccionar sin detenernos. El tiempo, que antes se medía en estaciones o en rituales cotidianos, ahora se mide en notificaciones.
La consecuencia es clara: perdemos la pausa. Ese instante en el que la vida se asienta, en el que podemos escuchar nuestro propio latido y mirar alrededor sin prisa. La pausa no es vacío, es resistencia. Es el espacio donde la palabra se vuelve más digna, donde la mirada recupera profundidad, donde el gesto cotidiano se transforma en memoria.
La cultura digital nos ofrece abundancia de información, pero escasez de silencio. Y sin silencio, la reflexión se marchita. Por eso, recuperar la pausa es un acto de libertad. No se trata de rechazar la modernidad, sino de domesticarla: decidir cuándo mirar, cuándo responder, cuándo callar.
Quizá el verdadero lujo de nuestro tiempo no sea tener más, sino poder detenerse. Tomar un café sin mirar el móvil. Leer una página sin pensar en la siguiente. Escuchar una canción sin interrumpirla. La pausa es el lugar donde la vida deja de ser consumo y vuelve a ser experiencia.
En un mundo que corre, la pausa es resistencia. Y resistir, hoy, es también un arte.
LA NOTICIA COMO ESPECTÁCULO
Elspeth Gormley – España
Cada mañana, los titulares nos despiertan con un golpe de alarma. Crisis, inseguridad, conflictos… La noticia ya no parece destinada a informar, sino a inquietar. El ciudadano se convierte en espectador de un drama constante, donde la preocupación es el guion invisible que sostiene la trama.
No es casualidad. La manipulación informativa funciona como un engranaje: selecciona lo que vemos, exagera lo que conviene, silencia lo que incomoda. El resultado es una sociedad que vive en estado de alerta, más pendiente del miedo que de la reflexión. Los algoritmos de las redes sociales refuerzan este ciclo: cuanto más nos preocupa un tema, más titulares similares recibimos. La preocupación se multiplica, y la calma se desvanece.
Un ejemplo claro es el uso de estadísticas sin contexto. Un dato aislado puede sonar alarmante, pero sin comparación histórica o explicación técnica, se convierte en un arma de manipulación. Lo mismo ocurre con las imágenes: una fotografía repetida hasta el cansancio puede fijar una idea en la mente colectiva, aunque no represente la realidad completa.
Conviene recordar que no todos los medios actúan igual. Existen periódicos y televisiones que todavía mantienen la ética periodística, que comprueban los datos antes de difundirlos y que buscan informar con rigor.
Pero frente a ellos están los temibles: aquellos que aplican el “todo vale”, que convierten la noticia en espectáculo y la verdad en mercancía.
Su objetivo no es informar, sino acumular seguidores y mantener a la ciudadanía en un estado permanente de preocupación.
El problema no es solo político o económico. Es humano. La ansiedad colectiva se filtra en las conversaciones cotidianas, en la manera en que miramos al vecino, en la desconfianza hacia las instituciones. La manipulación de las noticias no solo condiciona lo que pensamos: condiciona cómo sentimos. Y una sociedad que vive en la preocupación constante es más fácil de controlar.
Por eso, necesitamos un periodismo que recupere su sentido ético. Que contextualice, que explique, que no convierta la información en espectáculo. La ciudadanía merece noticias que iluminen, no que oscurezcan. Porque una sociedad preocupada es más fácil de manipular; una sociedad informada, en cambio, es capaz de decidir.
Las leyes pueden cambiar, los gobiernos pueden pasar, pero mientras la información se use para manipular emociones, la libertad seguirá incompleta. La palabra, como la justicia, debe ser digna. Y el periodismo, si quiere ser verdadero, debe devolvernos la serenidad que la manipulación nos roba cada día.
“Cuando la verdad se convierte en mercancía, la libertad se reduce a un espejismo; solo la palabra digna puede devolvernos el derecho a pensar sin miedo.”
¿ QUÉ ES POESÍA ?
Jaime Hoyos Forero – Colombia
Horacio afirma en su “Oda a los Pisones” que la finalidad última de la poesía es provocar el placer estético.
A la pregunta “¿Qué es poesía?”, el diccionario de la Real Academia dice en la primera acepción de la palabra: “Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa”.
Al contestar el formulario que sobre temas poéticos elaboró la poeta Inés Blanco, Luna de Abril, di la siguiente definición de poesía: Los otros géneros literarios: novela, historia, ensayo, etc., son la narración de cosas reales o imaginarias, pasadas, presentes o futuras, físicas o psíquicas, bellas o feas.
La poesía, en cambio, es la manifestación mágica y bella de las cosas reales o imaginarias, existentes o inexistentes, pasadas, presentes o futuras, físicas o psíquicas, materiales o espirituales, bellas o feas, por medio de la palabra.
La poesía es, pues, magia y belleza, juntas e indisolubles. Magia sin belleza no es poesía y belleza sin magia, tampoco.
Ej.: Si digo “La mujer es muy hermosa”, hay en ello belleza, pero no hay magia.
Si digo “Su muerte me ha causado un dolor muy intenso”, puede haber en ello belleza, pero no hay magia.
Pero si digo, en lugar de “La mujer es muy hermosa”,
“Mujer, antología
de frutos y de nidos,
leída y releída
por mis cinco sentidos” …Hay magia y belleza. Hay poesía.
Pero si digo en lugar de “Su muerte me ha causado un dolor muy intenso”,
“Y yo, de mi locura bajo el peso
dejele el alma en el dolor de un beso
y a duras penas me quedó la vida” …Hay magia y belleza. Hay poesía, aunque el poeta se esté refiriendo a algo no muy hermoso: un cadáver, en la pluma de un poeta, puede expresar la belleza de lo feo y es poesía si además le infunde magia.
Dicen los mismos poetas, lo dijo Bécquer magistralmente, entre otros, “donde exista en el mundo primavera” o “donde sentirse puedan en un beso dos almas confundidas”, “habrá poesía”, pero es un error. El objeto de la poesía puede ser bello o feo, sol o cadáver. Sólo su manifestación mágica y bella expresada con palabras, es la poesía.
Desde la perspectiva del arte, no hay un canal más ancho y expedito para mover el corazón humano que la poesía.
Deprecación, hipérbole, optación, la metáfora, la alegoría, el símil, más que vasos comunicantes, son flechas que llegan directamente al corazón. Allí están las soluciones esperando que las activemos con la palabra. Ella, la palabra, el don exclusivo de los seres humanos, debe despertar libre y personalmente en el alma de los oyentes, los principios y valores por cuya ausencia tanto padece nuestra patria. La verdad, la rectitud, la honradez, la justicia, la incorruptibilidad, en cualquier orden porque todos son prioritarios y por encima de todos el amor que los aúna a todos y que a todos los pone en movimiento, y la responsabilidad para que de ella nazca la verdadera libertad.
León Felipe, prolongando a Walt Whitman dijo de la poesía:
“Un día, cuando el hombre sea libre,
la política será una canción.
El eje del universo descansa
sobre una canción, no sobre una ley.
Cantan las esferas.
¿No habéis oído hablar
de la canción de las esferas?”
Los dos fragmentos poéticos entrecomillados que aparecen en este escrito son de los poetas Jorge Carrera Andrade (ecuatoriano) y Carlos Villafañe (colombiano), respectivamente.
CRÓNICAS Y ENSAYOS – NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
Cada crónica es memoria que arde, cada ensayo es luz que permanece.
Colaboran en esta sección:
Adam Abdelmoula – Siria
Enrique Fredy Díaz Castro – México
Elspeth Gormley – España
Ángel Medina – España
Gustavo Páez Escobar – Colombia
SIRIA EN 2025
Adam Abdelmoula – Siria
Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas en Siria
Siria continúa siendo una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo. En 2025, más de 7 millones de personas permanecen desplazadas dentro del país, mientras que 6 millones de refugiados sirios viven en el extranjero. En el norte de Siria, más de 2 millones de personas residen en 1.500 campamentos y asentamientos informales, en condiciones precarias, siendo la mayoría mujeres y niños que sobreviven en tiendas de campaña deterioradas. En el noreste, las hostilidades siguen amenazando a la población civil.
Una generación entera de niños ha crecido sin conocer otra realidad que la guerra y el desplazamiento. Muchos han sido privados de educación y de una infancia segura. Un testimonio conmovedor de un niño de 13 años en Homs resume esta tragedia: Debería estar en la escuela, aprendiendo con mis amigos, pero en cambio, trabajo en el campo para ayudar a mi familia a sobrevivir. Sueño con sostener un libro en lugar de una pala en mis manos.”
A pesar de este panorama, las Naciones Unidas y sus socios han logrado avances humanitarios significativos en las últimas décadas. Las organizaciones no gubernamentales locales han sido clave en esta labor, rehabilitando viviendas, estaciones de agua, centros de salud y escuelas afectadas por el conflicto y los terremotos de 2023. En el noroeste, se ha logrado trasladar a muchas personas desde tiendas de campaña hacia refugios más dignos.
Desde 2014, más de 60.000 camiones con alimentos, medicinas y ayuda humanitaria han cruzado desde Turquía, gracias a la coordinación de siete agencias de la ONU. Sin embargo, el objetivo actual va más allá de la asistencia inmediata: se busca una transformación profunda que permita a Siria pasar del socorro humanitario al desarrollo sostenible y la reconstrucción.
Para ello, en noviembre de 2024 se lanzó la Estrategia de Pronta Recuperación, centrada en cuatro áreas prioritarias:
La historia de Siria no debe ser solo una historia de supervivencia, sino una historia de justicia, dignidad y paz duradera
RÍOS PÚRPURA
Enrique Fredy Díaz Castro – México
La tarde y sus presagios cayeron sobre la ciudad, así como la cortina de ignominia, odio y cerrazón de aquel que desde Los Pinos ordenó magnicidio.
Las voces enervadas de conciencia, razón y coraje, los corazones jóvenes, pulsando en la sociedad la empatía e identidad,
recorrieron esas calles tumultuosas y admiradas del valiente atrevimiento surcando el murmullo que crecía y crecía como respuesta al descarnado y amenazante régimen absolutista.
De pronto las bengalas y al segundo, las ráfagas en lluvia aniquilante, atravesaban los cuerpos en grotesca competencia por acabar con la carrera desaforada hacia la esperanza que no alcanzó a llegar.
Tarde, noche y madrugada que en persecución de jauría, hambre de tragedia y sed de sangre recorrió palmo a palmo aquel dos de octubre de 1968, los edificios de un Tlatelolco en shock,
Viendo sus calles convertidas en trágicos e insospechados RÍOS PÚRPURA, en llanto incontenible y en rabia que no tendría fin en el discurrir del tiempo.
«La Noche de Tlatelolco dejé de creer en DIOS…» clamaría después, José de Molina,
Elena Poniatowska disertaría también en cientos de páginas, el horror que la prensa reaccionaria calló en franca complicidad con el diazordacismo y su oscuro secretario de gobernación.
La historia se quebró, se hizo añicos, el alma se templó, se hizo de acero, las conciencias rompieron los moldes, y el carácter cobró fuerza y voluntad para gritar un desafiante ¡Nunca más..!
El dos de octubre y su noche sin embargo, tuvieron inesperada y dolorosa réplica, cuarenta y seis años después en Iguala.
Nuevamente de las tinieblas asomaron las harpías, Otra vez la felonía del poder mísero y atroz
descargó en estudiantes la rabia al saberse trastocado, tambaleante y socavado.
Los otroras poderosos han buscado justificar la represión, las aberrantes mentiras, los rios sanguinolentos, pero la epopeya es también pisada firme y voz de trueno:
La dignidad encamina al pensamiento y algún día alcanzará sus metas, forzando honestidad y alzando el coro que retumbe en las montañas, en los mares y lagos, en el desierto y en las grandes ciudades, clamando justicia y castigo a los culpables.
En el clásico y justo tremor que seguirá cimbrando muros y pavimento: «Ni perdón ni olvido…»
JUSTICIA Y LEY
Dos caminos que no siempre se encuentran
Elspeth Gormley – España
La ley es el conjunto de normas que regulan la convivencia. Se escribe, se codifica, se aplica. La justicia, en cambio, es un principio más alto: es la búsqueda del bien común, de la equidad, de la dignidad.
Aplicar la ley no siempre significa alcanzar la justicia. Una ley puede ser injusta si protege privilegios o perpetúa desigualdades. Al mismo tiempo, la justicia puede exigir actos que van más allá de lo escrito, decisiones que nacen de la conciencia y no del código.
La diferencia es clara: la ley es letra; la justicia es espíritu. La ley organiza, pero la justicia humaniza. La ley puede castigar, pero la justicia busca reparar. La ley puede ser fría, mientras que la justicia late con el calor de la verdad.
En nuestra sociedad, confundimos a menudo ambos términos. Creemos que cumplir la ley basta para ser justos. Sin embargo, la historia nos recuerda que muchas injusticias se han cometido bajo el amparo de leyes vigentes. La justicia exige un paso más: cuestionar, transformar, dignificar.
Quizá el reto de nuestro tiempo sea reconciliar ambos caminos. Que la ley se acerque a la justicia, y que la justicia inspire nuevas leyes. Solo entonces podremos decir que vivimos en una sociedad donde la norma no es un muro, sino un puente hacia la dignidad.
“La ley ordena; la justicia dignifica. Cuando ambas se encuentran, nace la verdadera libertad.”
ENSAYO: LA CAÍDA DEL ÁNGEL
Entre mito y palabra
Elspeth Gormley – España
En La caída del Ángel, Carlos Pérez de Villarreal nos invita a recorrer un territorio donde lo humano y lo divino se enfrentan en un pulso eterno. La novela abre con una imagen luminosa: dos niños corriendo tras una luz que desciende del cielo. Desde ese instante, el lector queda atrapado en un relato que mezcla misterio, mito y actualidad.
El protagonista, Eduardo Bazán, periodista y narrador, encarna al hombre común que se ve arrastrado a un conflicto cósmico. Su voz crítica y solidaria lo convierte en puente entre mundos enfrentados, recordándonos que la palabra es también resistencia.
La aparición de los Imaginarios, guardianes de una verdad oculta, revela que lo que acontece es más que un accidente: una guerra en los cielos. Luzbel y Mikael representan fuerzas opuestas, pero la novela se atreve a cuestionar los roles tradicionales. ¿Es Luzbel quien defiende a la humanidad, mientras Mikael ejecuta una sentencia divina? La tensión entre ambos abre un espacio de reflexión sobre la fragilidad del bien y la complejidad del mal.
Más allá de la acción, Pérez de Villarreal construye un relato que dialoga con la tradición bíblica y la reinterpreta desde la contemporaneidad. Su estilo ágil, con capítulos breves y escenas intensas, mantiene al lector en vilo, mientras lo invita a pensar en la condición humana y en la eterna pregunta: ¿qué significa caer?
La caída del Ángel no es solo una novela fantástica; es una exploración de la memoria, la palabra y la lucha interior que todos llevamos.
En sus páginas, el mito se convierte en espejo y la literatura en un recordatorio de que incluso los ángeles, como los hombres, pueden perder el rumbo.
ENSAYO SADUCEÍSMO
Ángel Medina – España
Decía Unamuno que la filosofía se acuesta más a la poesía que a la ciencia. Y debe ser cierto, porque el pensamiento ha de ser explicitado y hay verdades que resultan difícilmente explicables en su literalidad, por lo que conviene recurrir a la metáfora, sin que por ello pierda brillo la idea. Porque, la propia vida es farragosa y en ocasiones no es fácil, no ya explicarla, sino explicarse el que la piensa y es vivido por ella.
¡Cuántas veces decimos “no” a lo que no sabemos o podemos explicar con la siempre dudosa racionalidad e ignoramos que el hombre es razón, sí, pero también es intuición y sensibilidad! Y hay realidades que son como los alimentos, mejor digeribles tomándolos bocado a bocado y no atragantándose, procurando ver sus propiedades y no sólo la degustación o el placer del buen yantar.
Una de estas cosas que se atragantan, pues ciertamente traspasan el umbral del raciocinio de la diosa suficiencia es la propia sensación del viviente con respecto a su existencia. De ahí, la frase aquella vulgarizada de “Para dos días que hay que vivir, aprovecha la vida”.
Dos días. O tres. O bastantes más. ¿Qué son? Pero la razón se entrecorta cuando trata de hallar una respuesta categórica a ese deseo de perpetuarse. No sabe. No puede. E incluso la autosuficiencia y el prejuicio humano del qué dirán los falsos intelectuales de cualquier época descreída, guías ciegos que conducen a los otros invidentes y les hacen echar el freno, por eso del mal llamado respeto humano, y se acaba diciendo: “No hay nada. Comamos y bebamos, por si acaso”.
Es el caso del que niega la resurrección. La suya propia. Y, sin embargo, se queda con la vacuidad de la nada como respuesta; por consiguiente, díganme si no: si mantener la esperanza es arriesgado, ¿negar cualquier forma de confianza no habrá de ser aberración?, pues redirige al propio hombre hacia un rumbo que carece de destino: esto es, hacia la nada absoluta. Es algo así como si el piloto de un barco sabe dónde está el ojo del huracán y se deja arrastrar hacia él.
Siendo el hombre tal― si es capaz de pensar esto es porque está dotado de vida―, y manteniendo dentro de él― no sabe la razón, pero la percibe― un sentimiento de vivirse, afirmar la negación equivale a cerrar la puerta del sentimiento del ser. Y es que, releyendo a Spinoza, aquel judío portugués que nació y vivió en Holanda, el esfuerzo con el que cada cosa trata de perseverar en su ser no es sino la esencia actual de la cosa misma. Esto equivale, lector, a que la esencia del hombre― incluidos tú y yo― no es sino el esfuerzo que ha de ponerse en seguir siendo hombre, en no morir con la muerte. Y lo contrario, equivale a negar esa forma de vivirse― no es este el lugar para profundizar el cómo ha de ser la resurrección―, esta corriente de la modernidad de la que hablaba el Testamento Nuevo acerca de la doctrina del saduceísmo.
Tomando los relatos de Lucas y Mateos, y retomando al vasco Unamuno en su lirismo, en esa obra magna de poesía que es “El Cristo de Velázquez”, capítulo VIII, podemos leer:
“Dobla tu frente, triste saduceo,
contempla el polvo, que es tu fuente,
la vida toda no es sino embuste
si no hay otra allende.
¿A qué saber, si la conciencia al borde
de la nada matriz no espera nada
más que saber? Di: ¿Dónde están las olas
que gimiendo en la playa se sumieron?
Eso de “doblar tu frente”, encoger el entrecejo es propio del que estruja la testa y se encuentra al límite de su discernimiento. Ya no da más de sí y ha de reconocer― posiblemente en su fuero interno, que no el externo― su incapacidad de entender. Y, sin embargo, no es cuestión baladí, sino que le afecta directamente, y por ello no puede desentenderse (aunque dé la impresión de “pasar” de largo). Impotencia de la autosuficiencia se llama. Dependencia de lo que no es él mismo. Es la misma sensación― hábilmente presentada por el agnosticismo― de la criatura aquella ante el dios aquel, en “Las moscas”. Como me reconozco, me autoproclamo independiente de cualquier divinidad, pues yo soy mi propio dios. Lo malo, es que el hambre no se espanta pensando que no se tiene, sino saciándola. Extendiendo la mano desde la propia contingencia. Y eso es algo que duele en los tiempos que vivimos. A lo más que se llega es a la aceptación de un humanismo laico, que empieza y concluye en el hombre. Pero, la pregunta viene a ser: ¿Cómo autoafirmarse este hombre si no añadimos al humanismo la trascendencia, ― esto es, un “humanismo trascendente” ―si a fin de cuentas es el primero y el último anhelo para continuar siéndolo?
“Saduceo” es el que niega cualquier clase de “re-nacimiento”; lo cual le condena a tener que aceptar su limitación, pues sabe que no puede prolongar su existencia, y también que la muerte le espera a la altura de sus deseos como una liberación o como una condena hacia la nada. Del ser al no ser. Triste destino el así concebido: entender en su afán de emancipación, que su única fuente es el polvo del que procede. Todo lo cual viene a concluir en los últimos versos: una vida así concebida, si no hay salida, si no existe la continuidad de alguna manera, se constituye en un gran embuste.
Pues, ¿Cómo darle sentido a ese deseo que el viejo erudito mencionaba acerca del perseverar en ser, es decir, que no se extinga la consciencia de vivirse?
De lo que se trata, más que de “saber” ― algo imposible― es de confianza. Opción que grita la voz interna del hombre, que quiere vivir. Es el máximo anhelo. Sabe que el tiempo y el espacio en el que se desenvuelve es finito, no así su espíritu, que tiende a ancharse, hasta el punto de tender a entregarse a ese destino que le susurra muy dentro. Porque, aunque la ola se estrelle en la orilla, no escapa del mar. Es mar. Si desea infinitud habrá de perpetuarse en ella para no desaparecer en la tierra.
NUÑEZ: AMORES Y DESAMORES
Gustavo Páez Escobar – Colombia
El pasado 28 de septiembre se celebraron los doscientos años del nacimiento en Cartagena de Rafael Núñez. Hombre de sólida formación y fuerte carácter, forjado para la lucha y el servicio a la patria, libró duras batallas y nunca retrocedió ante
los inmensos problemas que surgían a su paso. Es uno de los políticos más destacados de la historia nacional.
Fue presidente de Colombia en cuatro períodos, entre 1880 y 1894, año este en que falleció. Sus audaces reformas iban en contravía de algunos intereses políticos, y sus enemigos, por tanto, no cesaban en el empeño de obstruir sus propósitos y sacarlo del poder. Derrotado, como lo fue varias veces en algunos actos, más se crecía y más se le temía. En las treguas tomaba mayor impulso. Su principal fuerza estaba en el pensamiento, con el cual le daba firmeza a la acción.
Esto le permitió crear el movimiento político conocido como la Regeneración, el cual cambió la estructura social de la época. Merced a ello se impuso el centralismo, que derrotó al federalismo, y Núñez fue el líder vital de la Constitución
de 1886, que rigió la vida del país durante más de un siglo.
Su “gloria inmarcesible” está en ser el autor del himno nacional de Colombia, el cual desde tiempos remotos se escucha todos los días a lo largo y ancho del país.
Poeta consagrado, su obra está movida por las ideas y la vena romántica. Más que un retórico, era un cultivador de la palabra bien dicha y del sentimiento que enternece el alma. Su vida sentimental es una resonancia de su fibra lírica.
En la estupenda biografía escrita sobre él por Indalecio Liévano Aguirre como tesis de grado –la que a los veintisiete años le valió el ingreso a la Academia Colombiana de Historia–, recoge en detalle las relaciones amorosas de este personaje político que veía en la mujer no solo la compañera ideal, sino una motivación de la vida. Aparte de los casos que relata su biógrafo, descubrí en otras fuentes varios sucesos más de su alma apasionada que acrecientan las andanzas del eterno enamorado por los campos del erotismo. Es esta la faceta más acentuada de su personalidad.
En Cartagena, siendo muy joven, lo deslumbra una muchacha de familia modesta, cuyo nombre no ha sido establecido con certeza, aunque se habla de Pepita Vives –dejémosla así–, con quien goza de una época frenética que ocasiona el
embarazo de la joven. Esto determina que el padre de Núñez lo persuada para que se traslade a Panamá, donde ocurrirá su primer matrimonio. La joven se casa con un amigo de Núñez, y poco tiempo después queda viuda. Los antiguos amantes vuelven a frecuentarse, pero a la postre Núñez se aleja de la dama, por deseo de ella misma ante la realidad de que él está casado.
En Panamá tuvo relación con Manuela Arosemena, hermana de un destacado político, pero el hecho no pasa de una fuerte amistad. Ella murió en 1846. Allí conoció a Concepción Picón, de quien se enamoró y deseó casarse, pero el propósito fracasó por no encontrar en ella la ternura que buscaba. Núñez era apasionado en los amoríos, y al mismo tiempo inestable o inconforme.
Cuando hallaba en la pareja falta de afinidad o discrepancias notables, la unión se extinguía con facilidad, para dar lugar a otras aventuras de similar arrebato. El amor, la pasión, los dones femeninos, la armonía sin esguinces eran los imperativos que incitaban sus vínculos con las mujeres. No admitía términos medios.
Dolores Gallego, dama prestante, adinerada y atractiva, le produjo hondo encanto. Con ella se casó en 1851 y tuvo sus dos únicos hijos matrimoniales. La dureza de la dama determinó el rompimiento, y fue la etapa más crítica que él vivió. Aquí
volvió a encontrarse con su primer amor, Pepita Vives. ¿Casualidad o deseo de recuperar lo que había perdido? Es oportuno decir que el amor es en ocasiones caprichoso o misterioso, cuando no indescifrable.
En 1859, Núñez viajó a Bogotá y se alejó para siempre de Dolores. Allí apareció María Gregoria de Haro, mujer culta y hermosa. Estaba casada, pero el matrimonio no la hacía feliz. La mutua atracción los llevó a convivir durante varios
años. Se separaron en 1865, quedando el recuerdo de una vivencia intensa.
A Soledad Román, que sería su segunda esposa, la había tratado en 1857. Era miembro de una aprestigiada familia que tenía grandes nexos con la política. Núñez le propuso matrimonio, pero ella no lo aceptó por estar comprometida con el próspero catalán Pedro Macía. En 1871, Núñez obtuvo la anulación civil de su primer matrimonio, y en 1877 se realizó en París, mediante poder, el matrimonio civil con Soledad Román, hecho que provocó tremendo escándalo en la sociedad
por tratarse de una bigamia.
En la época de la negociación del concordato con la Santa Sede, el papa León XIII dio la aprobación al matrimonio civil. Este hecho se facilitó con la muerte en Panamá de la primera esposa de Núñez. De esta manera, la pareja realizó el
matrimonio católico en febrero de 1889, cinco años antes del fallecimiento de Núñez, cuando ejercía el cuarto período presidencial.
Soledad Román tuvo alta influencia en el gobierno de Núñez y se convirtió en la esposa soñada que no había tenido. Fue la gran inspiradora y consejera de sus actos de gobierno, como que venía de una familia experta en el ejercicio político, y
lo más importante, la compañera insuperable que lo colmó de amor y felicidad en el último tramo de su agitada vida.
CUENTOS Y RELATOS «LA LEALTAD» NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“Donde el silencio abriga, la lealtad florece.”
Colaboran en esta sección:
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Andrea Kiperman – Argentina
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LEALTAD
Carlos González Saavedra – Argentina
Uno camina por la vida apresurado, sin detenerse en las cosas simples que hemos aprendido. Aquellas que nos han formado. Valores que, por el vértigo con que vivimos, parecemos olvidar. No soy la excepción.
Trabajaba todos los días y, en los tiempos libres, iba al gimnasio; otros días, a meditación; los que quedaban, al teatro. No paraba.
Vivo solo, y mi única compañía era Rambo, un ovejero que me habían regalado cuando tenía siete años. Sus anteriores dueños eran mayores, vivían en un departamento y ya no podían con su fuerza.
Caminábamos juntos por las mañanas. Me sentaba a tomar mi cafecito en el bar de la esquina, siempre con él a mi lado.
Rambo era feliz paseando con mis nietos. Lo había acostumbrado a caminar sin correa. Libre.
Recuerdo una noche de festejo en una de las reuniones. Terminó bastante tarde; después fuimos a comer pizza y seguimos la charla. Me acordé de Rambo a las dos de la madrugada. Llegué lo más rápido que pude. Estaba sentado, cuidando la casa detrás del portón de hierro. Erguido, elegante y con la mirada alerta.
Me sentí cuidado, acompañado. Al abrir, su alegría fue tal que se quedó dentro de casa para siempre. Estaba educado para no ensuciar.
Así pasaron otros siete años, plenos de cariño y compañía. Era un amigo leal.
Empezó a enfermarse de viejo, y viví muy dolorosamente su despedida, por el dolor de su bendita cadera.
Ya en sus últimas horas, tirado en el living junto al hogar, no daba más. Me resistía a darle una inyección, aunque ya había hablado con una veterinaria.
Tenía un compromiso impostergable por trabajo. Debía ausentarme, pero volvería en una hora. No sabía qué hacer. No podía dejarlo. No tenía opción.
Entonces decidí hablarle como a un amigo. Le dije: “¡Rambo! Ya me cuidaste mucho. Vuelvo en una hora. Descansa tranquilo”. Lo acaricié. Con lágrimas en los ojos, sentí que esa fue mi despedida.
Llamé a mi hija, que vivía cerca, y me fui. A la media hora me avisó que, al entrar, lo encontró muerto.
Si bien sabía lo que ocurriría, no dejé de sentir una desazón, un vacío enorme en mi corazón.
Llorando, lo enterré en el jardín. Sentí, por mucho tiempo, que no había sido tan leal como él. Después, con los años, entendí que debía ser así.
Tuve tres ovejeros que me han acompañado. Amo esa raza. Mayka, Indio y Rambo: todos me dejaron una enseñanza enorme.
Rambo fue el que más lealtad me mostró. El que, con su silencio, me habló siempre. Y así nos entendimos.
Rambo se fue en silencio, pero me habló más que nadie.
LA FUERZA INVISIBLE DE LA LEALTAD
Elspeth Gormley – España
La lealtad no se impone: se elige. Es un acto consciente, una decisión que nos mantiene fieles a una persona, a una causa o a unos principios, incluso cuando el camino se vuelve difícil.
En tiempos dominados por la prisa y el interés propio, la lealtad se convierte en resistencia silenciosa.
Ser leal no es obedecer sin pensar, sino sostener con dignidad aquello en lo que creemos. Es permanecer cuando otros se ausentan, defender la verdad aunque incomode, no traicionar la confianza que alguien ha depositado en nosotros.
La lealtad es espejo y raíz: refleja quiénes somos y el lugar que ocupamos en la vida de los demás. Una amistad sin lealtad se quiebra, una sociedad sin lealtad se fragmenta, una política sin lealtad se reduce a espectáculo vacío.
Necesitamos recuperar la lealtad como virtud cotidiana. No importa si nace de un gesto pequeño o de una gran decisión:
cada acto de lealtad construye confianza, y la confianza es el tejido que sostiene la convivencia. La lealtad no es palabra antigua: es semilla de todo futuro compartido.
La lealtad también es memoria: es el compromiso que no se olvida, la promesa que se cumple incluso en silencio,
la certeza de que alguien estará allí cuando más lo necesitemos.
Es fuerza invisible que sostiene vínculos, que da sentido a la palabra dada, que convierte lo efímero en eterno.
Sin ella, todo se desvanece; con ella, todo se enraíza y florece.
“La lealtad no se grita, se demuestra: es el hilo invisible que sostiene la dignidad de toda palabra.”
LEALTAD
Andrea Kiperman – Argentina
Lealtad: una palabra de gran valor que nos remite a otra época, a un momento casi tan lejano como el sol. Lo leal, lo distinto, los valores que se desvanecen en estas sociedades modernas, extrañas, líquidas, dubitativas, ambiguas y desconcertantes. La lealtad es uno de los valores más difíciles de encontrar. ¿Qué es la lealtad, sino un valor casi extinto como los dinosaurios? En un mundo tan incierto, la lealtad grita su importancia, porque ya no se trata de la cantidad, sino de la calidad de personas que te acompañan en tus días y en tu vida. Se trata de aquellas que están contigo en los momentos de luz y de sombra. No de quien te sonríe en la cara, sino de quien cuida tu espalda. La lealtad, hoy, es la figurita difícil del álbum. Pero si se busca, aparece. Como las grandes cosas de la vida, llega en el momento menos pensado; como el amor, simplemente toca la puerta. Ojalá podamos reflexionar sobre a quiénes estamos dejando entrar en nuestra vida, porque es importante reconocernos ese valor.
POEMAS A LA LEALTAD – NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
“La lealtad espera siempre en la puerta del alma.”
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En esta edición nos acompañan voces de distintos rincones del mundo:
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ADIÓS A MARCO POLO
Inés Blanco (Luna de abril) – Colombia
Lealtad entre amos y mascotas
El paso de la noche
se aproxima
para borrar la luz
que agoniza y se disipa
en el silencio quebrantado
de esta tarde.
Tarde anodina y lúgubre,
cuando duele el alma.
Hoy se ha ido
Marco Polo;
quizás al paraíso
adonde van los perros,
allí donde el sufrimiento
ya no existe,
donde todo es blanco
como su pelo y su ternura.
Marco Polo:
ya no caminarás
perdido en tu memoria,
ni las paredes
golpearán tu cuerpo;
no girarás en vano
en busca de una estrella.
Desgarradora impotencia
para autorizar que
te durmieran;
lo sabes, te lo dije
en secreto y al oído;
entendí que era por tu bien
y con mi llanto
y el dolor hurgándome los ojos
te pedí perdón.
Te di las gracias
por vivir en casa,
por todos tus silencios,
por crecer junto a los hijos,
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LEALTAD EN EL AMOR
Libia B Carciofetti – Argentina
Aunque tu no lo creas
esto no es egoísmo
el no conformarme
que no seas solo mío.
¿Acaso las gotas
no son del rocío,
y los surcos de tierra
no son del sembradío?.
El verano acaso
no es del estío
y las manos de un hombre
no fueron las de un niño ?
El amor no podría
yo compartirlo
solo se comparte ,
la ternura , el cariño .
Una madre se reparte
entre todos sus hijos
también se comparte
el cariño entre amigos .
Pero el amor no podría
y no es egoísmo
que alguien poseyera
lo que es solo mío .
¿ Como yo podría
cuando estas conmigo
sentir que tu pensamiento
se despegue del mío ?
sería esto defraudarme
y olvidar mis principios
no valorarme ;
y en esto yo no transijo .
Con la vara que mides
tu serás medido
y lo que de mi tu reclamas
yo también lo exijo…
Tu tienes derechos
muy claros , precisos
yo solo obligaciones
y a cumplirlas me obligo.
Por eso a lo que llamas
tu que es egoísmo
tiene otro nombre
en el diccionario mío …
Se llama lealtad
no es un capricho
si tu no lo aceptas
toma otro camino .
Cuando vuelvas derrotado
porque te han herido
no me busques ya mas
porque me habré ido …
Te amo y te amaré
mientras estés conmigo
pero nunca aceptaré
un amor compartido .
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MI PERRO LEAL
Luz Fontana – Italia
La lealtad de un perrito no se explica,
se siente en la mirada que espera,
en el salto alegre al escuchar tu paso,
en el silencio que acompaña tus sombras.
No pide nada, solo estar contigo,
como ola que regresa siempre a la orilla.
Su corazón late al compás de tu voz,
su descanso es tu presencia.
En los días grises, cuando el mundo pesa,
él se convierte en abrigo,
en faro pequeño que ilumina la casa,
en ternura que no se negocia.
La lealtad de un perrito es eterna,
no conoce traición ni olvido,
es memoria viva en cada gesto,
es amor sencillo que nunca se rompe.
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LEALTAD
Elspeth Gormley- España
La lealtad es un faro en la tormenta,
una luz que no se apaga aunque el viento arrecie.
Es silencio que sostiene,
es promesa que no necesita palabras.
Camina junto al mar, firme como las olas,
que vuelven siempre, aunque el mundo cambie.
Es raíz que no se arranca,
es río que no se seca.
En los días de otoño, cuando todo parece caer,
la lealtad se alza como árbol que resiste,
como gaviota que regresa al mismo puerto,
como abrazo que nunca se rompe.
Lealtad es memoria compartida,
es confianza que no se negocia,
es la certeza de que, aun en la oscuridad,
habrá una mano tendida,
un corazón que espera.
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LEALTAD
Lamberto Ibarez Solís – México.
A mis padres consagrados
les agradezco valores;
porque fueron mis mentores
de mis principios logrados.
Que con puntales armados
fomentaron la lealtad;
prodigando honestidad
y hablar siempre con verdad
de pequeño hasta mi edad
otorgando caridad.
Caridad con mis paisanos;
siendo leal a los principios
surgen mis versos propicios
y llamarlos mis hermanos.
Desde mis montes serranos
hay lazos que no se explican
los amigos que la aplican
y se demuestra con hechos
máxime si son derechos
cuando lealtades implican.
No te tienen que apartar;
los amigos que te quieren,
aunque ellos te consideren
súbdito para comprar.
Ser fieles y demostrar
nuestra lealtad e imparciales;
principios fundamentales:
justos y siempre cabales,
sin traicionar a ninguno;
son virtudes culturales.
Por eso escribo lealtades;
como tema principal,
de mi costa tropical
provisto de libertades.
Lo escrito son las verdades
de lo que creo es lealtad;
ser amigo y sin maldad
como un tesoro repleto;
inspirado en el respeto
que prodiga fraternidad.
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MI PERRO FIEL
Sarah Petrone – Argentina
Los ojos de mi perro, hoy están tristes,
me buscan perdidos, por la casa,
mi voz extraña, mi perfume sigue,
en cada rincón me encuentra… Y no me atrapa.
La mano que acaricia mi recuerdo
se va perdiendo lo mismo que su olfato,
se fue muy lejos el alma de su dueño,
detrás del amor, se ha muerto una mañana.
Gime lastimosamente tras la puerta.
Mi pobre perro, mi regreso aguarda,
lame sus heridas en silencio,
los ojos tristes, igual que yo, sin esperanza.
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LA PALABRA
Sarah Petrone – Argentina
He dado mi palabra y la he cumplido
a pesar de lo que mucho me ha costado,
ser fiel, en este mundo primitivo
es morir cada vez más, al intentarlo.
He dejado jirones de mi vida
por amor, por amistad, y sin dudarlo
he podido gritar que he conseguido
ser fiel a mi propio yo, que lo he logrado.
Sè cuanto comprometì. Igual que a otros
he sido, a pesar de todo, defraudado,
me he visto caer en tierra, demudado
y aun por lealtad, sufrí y callè.
Despuès de velar secretos, o mentiras
a pesar de no compartir las necedades,
como secretos de confesiòn quedan guardados
porque he dado mi palabra y la cumplí.
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LAZOS
Yanni Tugores – Uruguay
La lealtad es enorme fortaleza
lazo eterno que une corazones,
es un río que fluye por las venas
y que espera se brinde sin razones.
Es silencio, confianza y es promesa
voz sincera en algunas situaciones,
donde el otro te pide que le tiendas
una mano y unir sus corazones.
Es reflejo más puro del amor.
En los gestos sencillos se evidencia.
En tormentas es firme su candor.
Es la luz que se ofrece en las tinieblas.
La lealtad de un amigo es entrañable
sin embargo hay otros que la ofrendan,
ellos piden tan solo una caricia,
un gesto, una palabra, que lo entiendas.
Muchas veces más fieles que el humano.
Te ayudan con su amor, ellos te enseñan,
que no hay nada más leal en esta vida
y a diario con su paz te lo demuestran.
Ambos son bellas joyas en tus días,
amigos y mascotas que te enseñan,
a existir en un orbe tan confuso
y que nunca más sientas sus carencias.
La lealtad es un faro en el destino
que ilumina el camino como estrellas,
es un lazo eterno y soberano,
sea humano o mascota el que te espera.
Si algún día te pierdes en el mundo,
ten seguro que ellos, siempre te encuentran.
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CARTAS – NOVIEMBRE
Nota Editorial
Las voces que aquí se escuchan son reflejo de mundos interiores. Cada texto pertenece a su autor, quien lo comparte desde su sensibilidad única. La reproducción debe hacerse con respeto, siempre citando la fuente. Porque la inspiración se expande… pero con respeto, florece. Esta revista protege la obra de sus colaboradores bajo la ley de propiedad intelectual vigente en España y en el marco jurídico de la comunidad hispanohablante.
Colaboran en este espacio:
Magi Balsells – España
Carlos González Saavedra – Argentina
Elspeth Gormley – España
Sarah Petrone – Argentina
ME PIDES RESPETO
Magi Balsells – España
¿Tu me pides que te tenga respeto?¿Es que acaso tu lo has tenido conmigo?
¿Qué hombre alardea de sus conquistas? Y no solo esto sino que las engrandece, siendo pura mentira
Se lo que comentaste al esposo de una amiga, detalle por tu parte de lo mas desagradable y fuera de lugar
Esta al comentárselo su esposo, se molesto en gran manera y sin perder un instante se puso en contacto conmigo comunicando tus alardes de conquistador en los cuales dabas explicaciones de lo que en mi persona
habías conseguido y aun tuviste la desfachatez de decir que yo, si yo, había dicho que disfrute y pedía mas sexo, pobre infeliz ¿seguro lo soñaste?
Te he escrito esta carta de la cual voy a mandar copia a los conocidos o amigos de ambos para que sepan la clase de persona que eres , aclarando algunos puntos que por fantasioso por tu parte son merecedores de la mas sonora carcajada
Dando detalles de esta hombría que presumes Dejando las cosas en su lugar sin mentiras, que no vi. por ningún lado, quizás estaba de vacaciones
Reconozco que mantuve unas relaciones sexuales, por decirlo de alguna manera, contigo, el intento estuvo y mi predisposición también Pero también incluyo en la misma el desenlace Fue penoso por tu parte no conseguir llegar al principio ni al final, pese a tomarte unas pastillas, que no se de que serian ni me importa. Diste mil y una excusas, pero las horas pasaban y todo estaba en punto muerto.
Nada te funciono, ni tampoco vi este miembro viril, del que según tu siempre había sido el asombro de las damas, creo que seria por su insignificancia, y con esta triste flojedad permanente
Al final cansado de tus palabras y sin poder realizar lo que según tú seria ver el paraíso y las estrellas, me vestí y me marche,
Y en la despedida aun tuviste la poca delicadeza de acusarme de ser frígida, cuando existe una frase famosa que dice, “que no hay mujer frígida sino hombre inexperto” anótala quizás te sirva algún día
¿Y tu crees que te mereces mi respeto?, creo que no, solo mi desprecio como hombre, caballero y amante Olvídame…
QUERIDA AMIGA
Carlos González Saavedra – Argentina
De pronto, llegaste a mi vida sin explicación. Solo con un “buen día” y un elogio. Y desde entonces, tejimos una amistad que perdura hasta hoy.
Para mí, que siempre quise tener una razón para todo, aquello fue un misterio. Me decías: “Me brota ayudarte y hacerte bien.” Y así fue.
Empezamos a conocernos primero por teléfono, luego en persona. Pasó el tiempo, y atravesaste momentos delicados de salud que nos mantuvieron distanciados. Yo rezaba por vos, mientras vos esperabas con resignación. Yo, atento a tu bienestar desde lejos, sin poder acercarme. Confieso que me sentí inútil. No contaba con los medios para estar a tu lado en esos instantes.
Hoy, con viento en popa, navegas por los mares de las letras, descollando como siempre, fiel a tu estilo. Siempre estuviste pendiente de mí, incluso en medio de tus propias batallas. Y yo, de ti.
Con el paso del tiempo y los días de reflexión que hemos compartido, solo puedo agradecerte la lealtad que me has brindado. A pesar de tus circunstancias y las mías, ha quedado marcado a fuego en nuestros corazones: tu lealtad y nuestra amistad.
Sé que siempre estarás. ¡Gracias! Dios te bendiga.
CARTA A LOS JÓVENES DE LA GENERACIÓN Z
Elspeth Gormley – España
Queridos jóvenes,
Os escribo desde una generación que vivió sin Wi-Fi, sin redes sociales, sin emojis. Una generación que aprendió a esperar, a mirar a los ojos, a escribir cartas que tardaban días en llegar. Nacimos entre 1950 y 1960, cuando el mundo aún se reconstruía, y crecimos entre radios de madera, juegos en la calle y sueños que no cabían en pantallas.
Vimos llegar la televisión, el hombre a la luna, la democracia, el euro, el móvil, internet. Vimos caer muros, cambiar mapas, y también cambiar las formas de amar, de trabajar, de pensar.
Hoy os vemos a vosotros: veloces, digitales, creativos, inquietos. Y aunque a veces no entendemos vuestros códigos, os admiramos. Porque sois valientes. Porque os atrevéis a cuestionar. Porque queréis un mundo más justo.
Pero también queremos deciros algo, con cariño: No todo lo nuevo es mejor. No todo lo rápido es profundo. No todo lo visible es verdadero.
Nosotros aprendimos que la libertad no es solo elegir, sino también respetar. Que la tecnología es maravillosa, pero el silencio también lo es. Que la inmediatez puede ser útil, pero la paciencia es sabia.
No os pedimos que seáis como nosotros. Solo que no olvidéis de dónde venís. Que escuchéis a los mayores, no por nostalgia, sino por memoria. Que no confundáis ruido con voz, ni fama con valor.
Porque al final, todos —vosotros, nosotros, los que vendrán— vivimos en el mismo mundo. Y si queremos que ese mundo sea más humano, más justo, más digno, necesitamos unir generaciones, no enfrentarlas.
Con respeto.
Con ternura.
Con diálogo.
Como quien tiende un puente.
Como quien escribe una carta. Con todo mi cariño, Elspeth
CARTA A UNA MAESTRA
Sarah Petrone – Argentina
Querida maestra, espero que me recuerde. Ha pasado mucho tiempo desde que fui esa alumna rebelde y poco aplicada a los estudios que usted conoció. Sè que fui un tanto difícil para ese tiempo en que las formas eran más estrictas y yo, bastante revoltosa.
Hoy, quiero pedirle disculpas por esas bromas a veces, de mal gusto que le jugábamos con los compañeros de clase. Nunca debí dejarme llevar por la complicidad de tirar papelitos en el aula, o colgarle cartelitos inocentes en la espalda.
Los niños éramos bastante traviesos, todavía lo siguen siendo, creo que más que antes. Debe reconocer que no nos quejábamos cuando nos ponía en penitencia, de cara a la pared o cuando nos mandaba amonestados a la dirección. Tampoco cuando nos hacía escribir 100 veces, en el pizarrón: «No debo portarme mal, en clase, o, debo estudiar más, la lección.» Entonces sentíamos vergüenza y nos esforzábamos por corregirnos. Pero, claro, en esos tiempos tuvimos una infancia ingenua, casi siempre feliz.
Quiero confesarle que fue el tiempo más genuino de mi vida, porque después, nos transformamos en personas diferentes, calculadoras, competitivas. Los bullyings de esta generación, son demasiado crueles. Se perdió el compañerismo y el respeto por los maestros y los mayores. Ha corrido mucha agua bajo el puente, (como decíamos) . Hoy, también soy maestra. Los niños no son los mismos de entonces,han perdido la frescura y la candidez. Tal vez hemos fracasado en su educación por miedo a perderlos o por haber sido demasiado estrictos. Nos relajamos pensando sin saber lo que era mejor, y se nos escapan de las manos. Contenerlos y corregirlos es cada día más difícil. Tampoco los padres colaboran, o no saben cómo hacerlo. Perdimos la autoridad y el respeto de esta generación que pretende tomar en sus manos, las riendas de sus vidas, cada vez a más temprana edad.
Le confieso que muchas veces extraño el chancletazo oportuno ante alguna insolencia, o el tirón de oreja.
De maestra a maestra, deseo que disfrute de su jubilación. A mi me falta mucho, todavía, y amo esta profesión que elegí gracias a usted. Con cariño.