CUENTOS Y RELATOS ENERO

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Cuentos-y-relatos

Los cuentos y relatos son las alas de la imaginación, transportándonos a mundos mágicos y desconocidos, donde cada palabra es una chispa que enciende la llama de la aventura. Elspeth Gormley

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LA NANA

Leonora Acuña de Marmolejo / EEUU

Andrés Monte Miranda un hombre bastante acaudalado -quien vivía en San Bernardo un hermoso pueblo del Valle del Cauca-, había enviudado de su esposa Claudia con la que había procreado dos hijos: Gerardo, y Graciela Inés de 12 y 14 años respectivamente.

Ante la situación tan crítica al quedarse solo para levantar a sus hijos, Andrés resolvió enviar a la niña al convento de las Madres Franciscanas de la capital, quienes tenían también bajo su dirección el Colegio de bachillerato “María Auxiliadora”.

La directora del colegio era la madre Dorothy Wharton, una dama oriunda de Inglaterra en donde vivía toda su familia. Su hermano más allegado se llamaba Harry quien con cierta regularidad solía ir al convento a visitarla.

Siendo Graciela una hermosa niña muy educada, inteligente y de buenas maneras, muy pronto las monjas se encariñaron bastante con ella; al tal punto que llegaron a tratarla como un miembro más de sus respectivas familias, especialmente la Madre Superiora quien llegó a considerada como a su propia hija.

En una ocasión cuando el hermano de aquella y su esposa se encontraban de visita allí en el convento, tuvieron la oportunidad de conocer a la niña -quien ya tenía 17 años-, y les agradó tanto su personalidad, su don de gentes, y su presencia, que le sugirieron a su hermana hablar con el padre de aquella a fin de que le permitiera anexarse a su extensa familia en calidad de “Nana” y por supuesto vivir allá en Europa con ellos.

Dos años más tarde, y bajo la anuencia de su padre, Graciela resolvió viajar a Wallington, Surrey en Inglaterra para desempeñarse en aquel cargo ofrecido por los esposos Wharton, y así trabajó con y para ellos con gran eficiencia. Se encontraba muy confortable y contenta, mas la esposa de Harry -para quien ella solícitamente se había convertido en su mano derecha-, venía deteriorándose cada vez más a causa de la distrofia muscular que padecía, y un triste día pese a los cuidados médicos y de su esposo, dejó de existir.

Está por demás decir la tristeza y el temor que invadieron a Harry al quedarse solo. Entonces ya acostumbrado a la presencia y cuidados de Graciela, cuando su hermana Dorothy lo acompañaba por unos días tras el deceso de su esposa, aprovechó la oportunidad a fin de considerar con ella, el dejar a la muchacha como ama de casa con todos los derechos para continuar a cargo de su familia.

En una armonía muy reconfortante tanto para Harry como para todos sus allegados, y tras de algún tiempo, éste se dio cuenta de que la presencia de Graciela se había tornado en una necesidad imperiosa para él, y que se sentía enamorado de ella. Entonces en consideración a que ésta de pronto decidiera regresar a su país, resolvió confesarle sus aprensiones y su amor. Fue grande su sorpresa cuando en ese preciso momento Graciela venciendo su timidez le dijo que ella también paulatinamente se había ido enamorando de él. Días después con la presencia de Andrés Monte miranda, de su otro hijo Gerardo (hermano de Graciela), y por supuesto de Dorothy la “Madre Superiora”, como también de toda su agradecida familia -que tanto la apreciaba por su conducta intachable hacia su madre-,se efectuó la pomposa boda. Así aquella soleada mañana abrileña, muy airosa y feliz Graciela Inés Monte miranda “La Nana” salió del templo, del brazo de Harry su esposo, ya convertida en la flamante Mrs. Wharton…

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LOBEZNO

Magi Balsells / España

En aquellas agrestes montañas, pérdidas en la inmensidad de la nada, solo cabras son sus moradores normales, alimentándose de hermosos pastos que cubre la tierra, donde procrean y nacen sus crías. Donde el aire es puro sin ningún atisbo de polución, y el agua pura, fresca y cristalina que baja de las nieves de las más altas montañas, serpentea entre los cauces que con los años se han ido creando.

Alguna ave rapaz sobrevuela los altos picachos dando una paz inmensa, con este vuelo majestuoso que solo ellas saben dar. Solo se oyen, sus graznidos y el balar de las cabras rompe el silencio que en este lugar mora, que en algunos momentos parece música celestial.

Todo ello es contemplado por un zagal de no más de 14 años, que cuida del ganado, acompañado de dos hermosos perros que son sus vigilantes y únicos amigos, ya que esta solo en esta inmensidad.

Hace dos años, se quedo sin su sostén querido, su madre; a su padre ya lo había perdido antes de nacer. Se encontró solo, sin saber que hacer, nadie se quedó con su persona, eran tiempos muy difíciles, no abundaba la comida, fueron años de malas cosechas.

Estuvo mendigando durante un tiempo, hasta que encontró un modo de vivir, quizás no fuera el adecuado para su edad ni por sus pobres conocimientos, pero era el que se le ofreció, y sin dudar lo aceptó.

La oferta vino por el cabrero que ya era muy mayor y no podía cuidar de sus rebaño; era simple, que se encargara del cuidado de los animales, y él le enseñaría lo mas básico, le daría techo y comida y haría un reparto de las posibles ganancias que se podrían suscitar con la venta de la leche que producían las cabras.

Su mentor le llevaría comida cada dos días, muy frugal, queso y pan aparte de la leche que consumiera, eso sí, sin límite. Además tendría una tosca cabaña, hecha hacía tiempo, con ramas de los árboles que en ese monte abundaban; no era mucho, pero por lo menos tendría un techo para refugiarse cuando aparecieran las tormenta o en invierno la nieve. Los días transcurrían con gran monotonía, siempre era lo mismo, solo cambiaba de lugar cuando veía que los pastos donde estaba parecían decrecer, entonces trasladaba el ganado a otras fuentes de alimentación para que las cabras tuvieran el alimento necesario y pudieran dar la leche, la cual almacenaba en los grandes bidones que después se llevaba el cabrero cada dos días en su carro.

Una mañana, mientras intentaba guiar el rebaño, le pareció oír un sonido diferente, algo parecido a un lloro o un lamento, alguien o algo se estaba quejando, paró el rebaño y lo dejó al cuidado de sus amigos los perros, que mostraban un cierto nerviosismo, estaban inquietos por los sonidos que no sabían de donde salían.

Agarró su bastón con fuerza y determinación y empezó a indagar quién o qué era el causante de esta inquietud, y entonces lo vio, era como una bola de algodón, una cría de lobo prisionera en una trampa, que sujetaba con fuerza una de sus extremidades. Con precaución y cierto recelo se fue acercando, el pobre animal parecía muy asustado. Sin pensarlo más y con las fuerzas mínimas que tenia procuró abrir la trampa, al final y con gran esfuerzo lo consiguió, siendo en aquel momento lamido por el pequeño animal, lo que le dejo tranquilo. No lo atacaría sino muy al contrario le estaba agradeciendo lo que había hecho por él.

Examinó su pata y vio que tenia una herida producida por los dientes de la trampa, no sabía que hacer, pero pensó que necesitaría cuidados, por lo menos intentaría curarlo, con el agua que llevaba en su cantimplora lavó la herida, rasgó una parte baja de su camisa y vendó como pudo la pata dañada. Una vez finalizado esta cura provisional, pensó que estaría hambriento, fue y ordeño una de las cabras, y en su plato se lo dio al pequeño lobo, el cual empezó a lamer la fresca leche, y en un santiamén lo dejó limpio, por lo cual volvió a llenárselo y pasó lo mismo, aunque ahora cuando terminó, se acurrucó a su lado cerrando los ojos respirando tranquilamente y se quedó dormido.

Debía cuidar de su rebaño, pero no podía dejar a este hermoso animal a su suerte, y tomo la decisión que consideró más adecuada, recoger el rebaño y volver a la cabaña, donde podría cuidar mejor a su nuevo amigo. Dicho y hecho, llamó a sus perros y les indicó que volvieran a casa; ellos obedientes recogieron el rebaño y lo fueron guiando, hasta sus corrales.

Una vez ya en su aposento, volvió a mirar la herida, y con sus mínimos conocimiento vio que no había afectado en demasía la extremidad, tenia un pequeño botiquín que usaba para curar a las cabras, donde había alcohol, una pomada y vendas limpias. Así se puso en la tarea de limpiar mejor la herida, aplicando dicha pomada que daba muy buenos resultados en la cicatrización, como había comprobado con las cabras, y luego lo vendó.

Se preparó un poco de comida… una vez engullido el pan y el queso se tumbó para descansar, quedándose dormido junto al lobezno. Cuando despertó al día siguiente muy de mañana, como era su costumbre, quedo asombrado al verlo durmiendo junto a los perros, los cuales lo arropaban con sus cuerpos; parecía como si lo protegieran.

Al momento todos estaban despiertos, preparó la comida de los animales y a sus perros para el trabajo diario, sin saber que hacer con el nuevo amigo, por lo cual decidió llevárselo consigo para el pastoreo, así podría comprobar cómo se encontraba, pero antes destapó la venda que le había puesto la noche anterior, viendo que la herida tenía un buen color. Volvió a limpiar, aplicó una nueva capa de la pomada y vendó la pata.

Ya todo dispuesto empezó su trabajo diario, saco al rebaño de los corrales y guiado por sus fieles perros se dirigió a unos prados cercanos, muy abundantes, de fresca hierba. El lobezno andaba a su lado con cierta dificultad, por lo que decidió cogerlo en sus brazos, no fuera cuestión que se malograra lo conseguido. Fue un hermoso día, tranquilo, y satisfactorio, se respiraba mucha paz, estaba contento por el suceso ocurrido, sin dejar de pensar que quizás la familia del lobito estuviera buscándolo. Al atardecer, los animales habían pastado convenientemente. El sol empezaba a menguar y descendía la temperatura, ésta era la señal para volver hacia la cabaña.

Llamó a sus perros, para que hicieran el trabajo que tan bien sabían realizar y todos juntos de dirigieron a su morada en busca de su sustento y disfrutar del merecido descanso. Llegando a la misma, encerró las cabras en su corral, y preparó la comida para sus amigos, cuando de golpe se oyeron unos aullidos muy fuertes y cercanos. En principio se asustó, eran muy similares a los que había efectuado su lobezno, pero no era solo uno, sino varios y en diferentes tonalidades, como realizados por diferentes voces. Notó que raspaban en su puerta, era de lo mas frágil imaginable, poco podría aguantar; sus perros se pusieron delante suyo para protegerlo de este posible peligro, ladrando como aviso de que estaban dispuestos a luchar.

En este momento el lobezno, se adelantó a todos ellos y lanzó un aullido: sonó muy diferente a los de antes, cuando estaba sujeto a una trampa; se hizo el silencio. Los perros callaron, los aullidos desaparecieron, quedó una espera tensa, que rompió el lobezno acercándose a la puerta, donde volvió a emitir unos aullidos que denotaban alegría; automáticamente fueron correspondidos por unos similares desde el otro lado.

La puerta en ese momento se abrió, y en su dintel apareció una manada de lobos, de los cuales uno se abrió paso hasta llegar al lobezno, lamiéndolo repetidas veces y atrayéndolo a su pecho, mientras el resto de la manada estaba quieta y expectante, no se veía ningún ánimo de ataque, mantenían una posición de tranquilidad.

La madre loba, dejó a su hijo al lado y se acercó al muchacho, lo olió, le dio un par de vueltas, se restregó en sus temblorosas piernas y al final se elevó hasta su cara, lamiéndola profundamente, apoyando su gran cabeza sobre su hombro. Una vez realizado este acto podríamos decir de agradecimiento, se replegaron, quedando solo el lobezno en la habitación, se acercó al muchacho y le lanzo un tenue aullido como si tuviera pena en marcharse con su familia, dio media vuelta y se incorporó al lado de su madre perdiéndose en la oscuridad de la noche.

Desde aquel momento, nunca más volvió a verlo, aunque si más de una vez se oyeron sus aullidos. Tampoco ocurrieron más ataques a los rebaños, parecía que los lobos no hubiesen estado nunca.

Solo quedó la paz en este hermoso lugar

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EL SILENCIO DEL MAR EN INVIERNO

Elspeth Gormley / España

Hay un encanto especial en el mar durante el invierno, una magia que solo se revelaba a aquellos que se atrevían a explorar sus orillas en los días fríos y grises. Cada paseo por la playa en esta estación era un viaje hacia la soledad y la paz. La arena vacía se convertía en un santuario, donde las olas rompían con fuerza, creando una sinfonía que resonaba en el alma. El viento frío acariciaba el rostro, recordando la pureza del momento.

Con cada paso, la tranquilidad del invierno se apoderaba de uno. No hay voces, no hay risas, solo el constante murmullo del mar y el susurro del viento. La playa, generalmente abarrotada en verano, ahora es un refugio de reflexión. En una cala escondida, una roca se convierte en el trono desde el cual se contemplaba la inmensidad del horizonte.

El mar se extendía ante mis ojos como un manto infinito, una fuente de vida que había existido mucho antes que nosotros y que seguiría su curso mucho después. Su vastedad me hacía sentir pequeña, pero a la vez, inmensamente conectada con el universo. En esos momentos, el tiempo parecía detenerse y una puede perderse en sus pensamientos sin la presión de las obligaciones diarias.

Las olas dibujaban patrones efímeros en la arena, cada una diferente y única. Era un recordatorio de la naturaleza cambiante de la vida, de la belleza en la impermanencia. Los tonos grises y azules del cielo se mezclaban con el verde profundo del mar, creando una paleta de colores que solo la naturaleza puede pintar. Las gaviotas volaban cerca, sus gritos resonando como testigos de la contemplación silenciosa.

Al cerrar los ojos, sentía la brisa salada y escuchaba el ritmo del océano. En esos momentos de introspección, encontraba una paz interior difícil de hallar en otro lugar. La inmensidad del mar hablaba de la eternidad, de los ciclos naturales y de la esperanza que siempre surgía, incluso en los días más fríos.

El mar en invierno recuerda que, a pesar de las tempestades y las olas furiosas, siempre había una calma que seguía. Que la vida, con sus altos y bajos, era un viaje continuo y hermoso. Y mientras estaba allí, en la roca de alguna cala, mirando al horizonte, me daba cuenta de que la verdadera paz no estaba en la ausencia de ruido, sino en la presencia del alma.

La noche se desplegaba como un manto de terciopelo oscuro, salpicado de estrellas que titilaban en la distancia. La luna llena, majestuosa y resplandeciente, se alzaba en el cielo, bañando el mar con su luz plateada. El océano, en respuesta, se extendía hacia ella, como si quisiera abrazarla.

Cada ola que rompía en la orilla parecía susurrar secretos antiguos, historias de navegantes y criaturas marinas que habían habitado sus profundidades. La brisa marina acariciaba el rostro, trayendo consigo el aroma salado y fresco del mar. Era un momento de conexión profunda, donde la naturaleza revelaba su belleza y misterio.

El mar y la luna compartían una danza eterna, un vaivén que reflejaba la armonía y el equilibrio del universo. La luna, con su poder gravitacional, regía las mareas, moviendo las aguas en un ciclo constante de subida y bajada. El mar, en su vastedad, acogía este influjo con gracia, adaptándose a los cambios y mostrando su fuerza y serenidad.

Pasear por la playa en una noche así es un privilegio. La arena fría bajo los pies, el sonido rítmico de las olas y la luz suave de la luna creaban una atmósfera de paz y reflexión. Sentada en una roca, contemplaba el horizonte, donde el cielo y el mar se encontraban en un abrazo infinito.

El mar es como la vida: en ocasiones sereno y apacible, invitando a disfrutar de sus orillas con alegría. En otras, desataba su furia y arrasaba con todo a su paso, recordando su poder y la necesidad de respeto. Pero siempre, en su inmensidad, se encontraba consuelo y sabiduría.

La luna, testigo silenciosa de mis noches, recordaba la importancia de la constancia y la paciencia. Su luz, aunque reflejada, iluminaba el camino y guiaba en la oscuridad. Juntos, el mar y la luna enseñaban a encontrar belleza en lo simple y a valorar los momentos de calma y reflexión.

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LA MAGIA DE LOS REYES

Carlos H. González Saavedra / Argentina

Mis retinas guardan una imagen de la infancia. La visita de los reyes magos. Una noche dormí al revés y puse mis zapatos a los pies de la cama. Aun así, no pude verlos. Ahora siendo abuelo, sigo con la misma ilusión. Dejé mis zapatos a los pies de la cama y me dormí, esperándolos.

Me levanto habitualmente al baño, cerca de las cuatro. Me asombre, cuando vi mis zapatos, colmados de estrellitas de colores. Probé tocarlos, para ver si era cierto. Con su cosquilleo en mis manos, entendí que sí. Eran reales. Con cuidado, decidí calzarme. Rápidamente un calor agradable, envolvente, amoroso se apodero de mí. Por momentos estaba en la cama y por momentos viajaba a mundos maravillosos. Siempre la presencia de uno de ellos, a mi lado. Así sentía pero no sabía quién era de los tres. Estaban muy presentes dentro de mi corazón. Algo imposible de explicar.¡ Maravilloso!

Los cielos azul celestes, soles, cascadas de aguas cristalinas. Mis hermanos los animales, así los sentía, me sonreían. Hermanos caminando con distintos aspectos. Todos sonreían. Estaban muy cerca de mí, me llamaban por mi nombre, preguntaban por mis nietos. En forma telepática Sus miradas limpias, manos algo extrañas, no me importaban.

Tanto amor sentía, que solo quería interesarme por ellos y ellos por mí. Sus palacios con ciertos ribetes dorados y paredes blancas. Ventanas entre verdes y violetas. Sus árboles y flores todas coloridas. Había rayos y extraños platos que volaban que nos saludaban. Prendían y apagaban las luces. Paz y armonía, espacios de felicidad.

Reunidos con los tres me dijeron: ¡todo esto, os merecéis! Sabemos que tu única meta es hacer feliz al otro, estés donde estés. Sabemos de tí. Siempre tu ruta de vida ha sido el amor. Eres un ser muy amado. —¿Estoy soñando o lo estoy viviendo? Al unísono, respondieron: —¡Lo estás viviendo!

Me desperté, a las ocho. Tres colibríes revoloteaban mi ventana. Mis zapatos, mi pijama, todavía guardaban alguna estrellita perezosa. Mi corazón explotaba de amor y las miradas de mi familia eran distintas. Me miraban con amor. Entonces pensé; valió la pena, esperar tantos años. Confiar en la la magia de los reyes magos. Porque la magia existe, está dentro de nosotros.

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EL DIA DEL JUICIO

Jaime Hoyos Forero / Colombia

Procread y multiplicaos”, dijo Jehová el sexto día, en el primer capítulo del Génesis.

Casandra, la bella troyana hermana de Héctor, según lo relata la Ilíada, recibió de Apolo el don de la profecía, pero como no accedió a la seducción del dios, este se vengó haciendo que nadie creyera en las infalibles profecías de la hermosa Casandra.

Eso me pasa a mí, queridos amigos , tal vez por ser por línea directa materna, descendiente de Casandra. No que haya heredado el don de la profecía, sino el que nadie me crea lo que digo. Por eso no me creeréis, seguramente, esta verídica historia que sucederá infaliblemente en la tercera década del 2100. Pues aunque no lo vais a creer y solo por cumplir con un deber histórico, voy a relataros lo que pasará dentro de 100 años en el planeta Tierra.

“Enero 31 de 2125, hoy será el fin del mundo”. Eso no lo dirán los periódicos, porque dentro de cien años no habrá periódicos, ni radio, ni internet, ni televisión, porque no habrá consumidores. En 2125 no habrá compradores y sin compradores no habrá medios. Toda la infraestructura y toda la estructura de los medios de comunicación estará intacta: los edificios, la maquinaria, la energía, las computadoras, los teléfonos, los vehículos, los micrófonos. Todo listo, todo en su puesto; ¡Y todo para qué!… sin lectores y sin oyentes. Y sin periodistas. Y sin operarios.

Nunca habrá existido en más de 20000 años de historia, una noticia más importante. Imagínense: el fin del mundo. Un fin del mundo triste, sin noticias porque no habrá quién las diga… porque no habrá a quién decírselas. Los edificios, desocupados; las calles desocupadas; el campo, desocupado; desocupados los vehículos, desocupadas las casas, deshabitada la tierra. Igual que el sexto día del Génesis, sobre la tierra sólo existirán dos humanos. Curiosa y casualmente se llamarán Adán y Eva.

El mundo estará habitado tan solo por unos cuántos animales que habrán sobrevivido a la contaminación y a la falta casi absoluta de agua, carencias que la técnica humana había logrado “conseguir”, de tanto herir la naturaleza, en el último milenio. Todos los grandes inventos estarán ahí -¿para qué ?- paralizados, como inmóviles payasos burlándose de la inteligencia, ¿inteligencia… ? digamos más bien, de la soberbia de los hombres.

Eva y Adán, no los de la historia que os estoy relatando, sino los del Génesis, tenían el paraíso. Eran dueños del Edén, es decir, lo tenían todo y gozaban de todo. Pero la Eva y el Adán de nuestra historia tendrán a su disposición todas las maravillas creadas por el hombre, pero no gozarán de nada. ¿Cómo gozar de ellas ? Para qué sin mano de obra para moverla y sobre todo sin frutos en los árboles, muertos por falta de agua, con charcos contaminados que ya no serán ríos, con unos pocos peces con su carne envenenada. Adán y Eva se alimentarán entrando a las casas, todas deshabitadas, y a los supermercados, a saquear lo poco que quedará en las despensas y las bodegas.

Pero ¿sabéis vosotros por qué solo habrá en 2.125 un hombre y una mujer?

Bueno, se cree que por un pequeñísimo problema creado por los sabios y los técnicos: ellos inventaron a mediados del siglo XX y luego el mundo entero comercializó, unas diminutas pastillas llamadas “anticonceptivas”. Pero no sabían estos sabios y técnicos ni los poderosos laboratorios ni los gobiernos que se dejaron convencer, para propagar las pastillitas, no sabían ellos, o tal vez lo ocultaron, que esas lindas y efectivas pastillitas harían estériles a las mujeres al cabo de unas siete generaciones.

Por eso los dos últimos humanos, Adán y Eva, nacerán, él en 2.079 y ella en 2.080. Desde luego se encontrarán, se enamorarán, se amarán, pero no podrán tener hijos. Además, los clones que en el 2.050 fabricarán los hombres, morirán todos 30 años después porque les faltará un gen… (Creo que ese pequeñísimo gen se llama amor).

—Cuando hoy, enero 31 de 2125 llegue el Señor a las 18 horas —dijo Adán a Eva—, nos bendecirá y nos conducirá al paraíso.

Los inventores y comercializadores de las pastillitas de marras resucitarán como estaba prometido en el viejo y en el nuevo testamento (Daniel 12,2 – Juan 5,29) al sonido de las trompetas, a las 18.05 horas del 31 de enero del 2125. El ángel del Señor les dirá: “Si no queréis ir al infierno, no tenéis que ir. Si lo preferís podéis quedaros aquí, convertidos en monitos sin cola, por toda la eternidad.”

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ESTÍO

Andrea Morini /Argentina

Luis se encontraba caminando una bochornosa y soñolienta Buenos Aires, en uno de esos días en donde el calor parece derretir el paisaje de cemento, junto con los recuerdos que lo pueblan. Sus pasos lo guiaron hacia la calle Corrientes, más precisamente a una vieja librería, que no por antigua dejaba de tener aire acondicionado. Su cuerpo agradecido recibió el embate del frescor mientras exhalaba un suspiro de alivio, a la vez que se encaminaba hacia los pasillos, un poco polvorientos, poblados de libros e historias.

Era una típica librería, con sus exhibidores ordenados por rubro y alfabéticamente, mesas repletas de ofertas, tentadoras algunas, otras no tanto. Se imaginaba los mundos a partir de los títulos, hojeaba algunos, y hasta leía un par de páginas también. Estaba solo en tan inmenso lugar, «era lógico» pensó, plena hora de la siesta, en un día agobiante de enero, solo él podía tener tamaña idea. En eso divagaba cuando creyó escuchar una voz que lo llamaba, se giró, miró hacia uno y otro lado, pero no encontró al responsable de esos sonidos. Siguió recorriendo lentamente el lugar, no quería volver a enfrentarse al asfalto y la calina, prefería estar un rato más al fresco; en realidad, sentía que algo le impelía a quedarse, aunque pretendía no reconocerlo, ya que lo asustaba un poco, por lo cual no le prestó demasiada atención.

Volvió al sitio en donde escuchara el llamado, libros de misterios rezaba un Cartel sobre el mismo y, al punto, oyó el susurro, «Luisssssss», que le reclamaba. Bajó su mirada pensando que, tal vez, hubiera alguien debajo de la mesa, pero no encontró nada allí mismo. Cuando se disponía a abandonar esa búsqueda infructuosa, creyó percibir sobre el estante un leve movimiento que le sobresaltó, al pensar que podía ser algún insecto, él siempre les tuvo mucha aprehensión. Tamaña fue su sorpresa cuando se encontró con una pequeña persona haciendo señas desde la tapa de un libro, Historias que no creerás leyó en la misma, de autor desconocido le pareció. Extrañado ante este evento tan extraordinario, buscó alguien con quien compartirlo, pero, nuevamente, no había nadie a su alrededor. Estaba dispuesto a dejarse abrazar por la canícula, pero una fuerza misteriosa lo obligaba a quedarse, es más, ni siquiera pudo alejarse de la fila y de la mesa, desde la cual aquel ser lo llamaba, por lo tanto, sumando su curiosidad a la ecuación, se dispuso a contesta

—Hola —Le dijo. —Hola —contestó, lo que fuera que se encontrara en la tapa. —¿Quién eres? —se animó a preguntar, aunque estaba casi seguro de no querer saber. —Soy el personaje principal de esta historia, me llamo Luis —respondió orgulloso—. Aunque ya estoy cansado de esperar —añadió. —¿Qué esperas? —Terció Luis entonces, más esperanzado que curioso, ya que deseaba terminar esa conversación, que se le ocurría siniestra, en ese preciso momento. —Espero que alguien me escuche, hace mucho tiempo que lo hago, porque muchos leen, y toman este libro, pero pocos, muy pocos, escuchan realmente —contestó. —¿Y por qué es importante que alguien te escuche? —dijo a la vez que agregaba—, si yo lo hago cualquiera puede hacerlo. —Cualquiera no, si así fuera no hubiera tardado tanto en encontrar a la persona adecuada —añadió el personaje con una sonrisa siniestra que le heló la piel en plena tarde de verano— Y que, además, se llame Luis como yo… —Hace mucho que te espero —afirmó con una mirada que lo estremeció.

En ese momento se sintió transportado mientras la librería se desvanecía y el mundo giraba a sus pies. De pronto todo se detuvo, miró a su alrededor, y ya no estaba el libro ni el ente que le hablaba desde allí, sino que veía el mismo sitio, pero desde una perspectiva diferente. El techo se destacaba por sobre todo lo demás. Fue en ese preciso instante cuando se reconoció atrapado dentro de un párrafo, más precisamente en el medio de un punto y coma, mientras observaba azorado, como el otrora personaje salía apurado de la librería hacía el sol abrasador de la tarde porteña. —Es tu turno —gritó desde la calle—, ya he esperado demasiado tiempo. —Y dándose vuelta, rápidamente desapareció.

Quiso contestarle, pero no pudo, su garganta muda por el espanto se negó a emitir sonido alguno, mientras las letras que lo acompañaban lo miraban recelosas desde su metonímico espacio. Desde entonces llama a todo aquel que pasa por ahí, pero hasta ahora nadie ha respondido a su voz.

Por las dudas, los luises deberían abstenerse de ir por esos lares, no se los aconsejo.

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Xóchitl Robles Bello / México

EL JARDINERO.

Cuando Avelino llegó a casa de Martha para ayudarle en el jardín, ella dudó en admitirlo. Su aspecto era descuidado; entelerido, los pellejos de las mejillas pegadas en los huesos de la mandíbula, alto, con la piel ceniza quemada por el sol y una mirada perdida en quién sabe qué parte de su infinita tristeza. ¿De dónde eres? De Comalapa. ¿Ya te dijeron lo que tienes que hacer? Pos… contestó rascándose la cabeza. Andaba trabajando en la obra y el “ingeniera” dijo que me traigan a regar y cuidar tus matas.

No era cosa de ponerse remilgosa aunque no era precisamente, el jardinero que ella hubiese querido tener. No había por el momento otra opción. Así se quedó Avelino en la casa.

Poco a poco, Martha se fue acostumbrando a su manera de hablar. En su escaso español, Avelino se hacía entender. Así se enteró que había llegado de la Sierra de Chiapas a trabajar, junto con otros del mismo pueblo, para poder pagar las festividades del Santo Patrono San Caralampio pues ese año, contaba orgulloso Avelino, a él le tocaba ser el mayordomo.

Todos los viernes, sin faltar uno, el improvisado jardinero después de cumplir con su trabajo, se iba a la terminal de los autobuses de segunda, procedentes de Chiapas. Ahí se sentaba horas y horas esperando, pacientemente, hasta que llegaba el último de ese día, para ver si en él venía alguien de su comunidad trayendo las últimas noticias; cómo seguían los enfermos, quién se había muerto, qué familia necesitaba tal cosa. Al mismo tiempo, su misión era entregarle a los viajeros de regreso, el dinero que sus compañeros le enviaban a sus familiares.

Pero sólo los viernes, porque los demás días de la semana ya estaban señalados para la misma tarea otros habitantes de Comalapa que trabajaban en la ciudad, de tal manera que en la central siempre había, por las tardes, una forma de comunicarse con la gente de su pueblo.

A Martha le conmovía la ingenuidad y la ignorancia del chiapaneco y como pensaba que en algún tiempo, éste había pasado hambre, procuraba alimentarlo muy bien. Su figura empezó a cambiar, las mejillas se veían ya rellenitas y eso a ella le daba mucho gusto. Le tenía mucha paciencia y trataba de explicarle de forma sencilla lo que necesitaba, como en aquella ocasión que a sus flores preferidas las invadió una plaga de gusanos feos, negros, grandes y de patas peludas. Compró un insecticida y le enseñó cómo debía aplicar el líquido a las plantas.

Le pones esta agüita así, para matar los gusanos, pero de “lejecitos” le dijo, al mismo tiempo que le demostraba cuál era la forma de usar el atomizador Ya era casi medio día cuando se acordó de Avelino; lo fue a buscar. El hombre seguía en el mismo lugar donde lo había dejado, frente a las flores que tenían la plaga. Con curiosidad se acercó para ver qué pasaba y asombrada vio como, con una lentitud que rayaba en flojera, el jardinero desprendía, con su mano, uno a uno los asquerosos gusanos; después cuando los tenía a su alcance, les rociaba generosamente el spray; eso sí, de “lejecitos”.

Definitivamente con Avelino se debía tener mucha paciencia y Martha lo entendía así, aun cuando a veces, estaba a punto de perderla; como ese día en que llegó del mercado donde había comprado unas deliciosas y frescas pigüas, para prepararlas al mojo de ajo, y le pidió al jardinero que las sacara de la bolsa. En el fregadero le dijo

Mientras ella acomodaba los otros alimentos que había traído; tortilla de maíz nuevo, pozol, dulce de coco, longaniza, tamalitos de chipilín entre muchas otras delicias, de pronto escuchó unos ruidos que la hicieron voltear. ¿Qué haces? le preguntó casi gritando, cuando vio que su ayudante tenía la llave del agua abierta y luchaba por regresar al fregador una de las pigüas que estaba a punto de salir. Pos’ estos animales están vivos y por mas que les hecho agua pa’ que se hoguen no se mueren. Explicarle cualquier cosa, era inútil, y se limitó a cerrar el grifo.

Una mañana temprano, Martha oyó un sonido fuerte que golpeaba el tejado; el agua mojaba los pasillos, escurría por las paredes y azotaba los cristales, buscando la manera de invadir la casa. Aun cuando hacía ya un tiempo que vivía en el sureste, todavía no podía acostumbrarse a esa manera de llover, tampoco a los truenos acompañantes de las tormentas. Temerosa abrió la ventana de la recámara para ver si todo estaba bien. El viento sacudía con fuerza los árboles, haciendo que las flores y la fruta cayeran sobre el pasto y en medio de la tempestad, sorprendida, pudo ver la figura inconfundible de Avelino quien, con una manguera en la mano, y la vista extraviada en el infinito, ¡regaba el jardín! ¡Avelino, ven! Gritó lo más fuerte que pudo para hacer oír su voz en medio del aguacero. !Mira cómo estás, empapado! ¿Qué estás haciendo?

Se acercó lentamente, con esa parsimonia característica, escurría agua por todos lados, su figura era deplorable y sus chanclas de pata de gallo chaculiaban en el líquido. Regando. Fue su lacónica respuesta. ¿Por qué estas regando? Su respuesta fue contundente. Ingeniera dijo: Avelino regar martes y jueves. Hoy jueves, Avelino riega. ¡Pero si está lloviendo! Ingeniera no dijo; si llueve no riegues.

Martha, aspiró profundamente y dejó salir con lentitud el aire de sus pulmones tal como le había aconsejado su terapeuta en casos de emergencia, ordenó bien sus ideas, para poder explicar con claridad. Mira, cuando llegaste a trabajar aquí, eras peón y el ingeniero te daba órdenes, ¿verdad? Y tú obedecías. Sí. Pero cuando el ingeniero no estaba en la obra, tu capataz te ordenaba lo que tenías que hacer, igual le obedecías. Sí. Bueno, pues ahora, aquí en la casa el capataz soy yo, y te ordeno que cuando llueva no riegues.

El jardinero, atónito, abrió sus pequeños ojos todo lo que éstos le permitieron, se restregó la mojada cabeza, y contundente exclamó: Tú, mujer; ¿capataz de Avelino, el mayordomo de San Caralampio? ¡No! Avelino se va. Avelino… se fue

Y hasta el día de hoy Martha no lo ha vuelto a ver.

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Yo soy un poeta, un buscador y un confesor, y estoy comprometido con la verdad y la sinceridad. Tengo una misión, aunque pequeña y limitada: ayudar a otros buscadores a entender y afrontar el mundo, asegurándoles que no están solos. Herman Hesse

JUICIO JUSTO

Sandra B. Romeo / Argentina

Ustedes piensan que tienen la razón, que me están ofreciendo un juicio justo. Hasta me dan la posibilidad de un descargo.
¿Qué esperan ustedes que diga?.
¿Qué reniegue acaso de todo aquello que dio sustento a mi existencia?.
Saben que jamás lo haré.
Solamente puedo contarles, recordarles que aquello que ustedes llaman traición para mí es simplemente búsqueda, necesidad de saber y compartir.

Yo cuento…

Abracé esta vida como la abracé a ella, inmemoriales tiempos atrás.
Navego en esta senda que tanto me conduce de cara al dolor como de lleno a la felicidad.
Así como navegué en su brillante cuerpo obteniendo los mismos resultados.
Penetro en los secretos de la búsqueda empapándome de doctrinas y dogmas, así como me introduje en ella deshaciéndome en sus luces y sombras.
Buscando también.
La alquimia me brindó el mapa que necesitaba para mi evolución interior.
A través de los diversos pasos de la obra sagrada me convertí en persona, en un noble participante de la creación de Dios.
He contribuido a realzar y mejorar Su trabajo por obra de mi esfuerzo individual.
Así también me calciné en ella a través de nuestras comunes pasiones.
Me diluí en la solutio de nuestros sentimientos y sublimé las imperfecciones de ambos a través de su aire vital.
Ahondé en esa noción de la metafísica en donde nada de lo que nos dicen es dicho. En donde lo que vemos no es real y lo real es lo paralelo, lo que nos alimenta y nos da la información que necesitamos para seguir viaje.
Eché anclas en ese tiempo en el que ella estaba en ríos metafísicos, buscando en las profundidades la fuerza y el impulso para una mejor comprensión de la obra. Yo busco, defino y deseo esas corrientes. Ella las vive.
Ahí reside nuestra gran diferencia.
Lo que para ella es piel, en mí es hábito, búsqueda.
Ella es la naturaleza divina, yo soy el interventor humano en esa naturaleza.
Ella es lo que es. Yo soy lo que sé.
Ella navega esos ríos, forman parte de su esencia.
La balsa en la que yo intento surcarlos lleva en sí el peso del intelecto, de las definiciones.
Me hundo en esas aguas que me transportan al fuego de los herejes..
Ya ven, nunca abjuraré de mí ni de ella. Tampoco de lo que sé ni de lo que ella es.
El humo de esta hoguera será saber para muchos otros.
Eso no podrán detenerlo, porque ¿quién encierra golondrinas de humo en ningún lado?…
Ella, justamente por ser, será con otro como lo fue conmigo.
Y tampoco podrán detenerla porque ¿quién confina a la vida en ningún sitio?…

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UN TRUENO

Walter Hugo Rotela G. / Uruguay

El 24 de noviembre de 2016 fue una noche calurosa, despejada. En esos días la humedad nos tenía a todos algo aletargados, pero no tanto. Mucha gente aprovechó el respiro que nos dio el frío y salió a correr, trotar o caminar.

Algunas personas se duermen temprano debido a que al día siguiente deben madrugar para ir a trabajar o estudiar. No es mi caso. Así que a las once de la noche estaba terminando de freír unas papas para cenar, las milanesas estaban prontas, así como la ensalada de verduras. Mientras cenamos en familia miramos algo en la televisión.

Sobre las 23:30 sentí un ruido algo intenso, muy breve, al que resté importancia. Sin embargo, deduje que no era un disparo, ni una bomba de estruendo, pero no supe a qué atribuirlo y tampoco me ocupé de indagar, al menos en ese momento.

Terminamos de cenar y sobre las cero horas, del día que iniciaba, alguien tocó a la puerta. Al mismo tiempo mi hija bajaba precipitadamente las escaleras preguntando: «¿Ustedes escucharon algo hace media hora? En las redes -continuó- todo el mundo está comentando que sintieron un temblor, otros, que además escucharon un ruido, o dos consecutivos, pero de escasa duración». Quien tocaba a la puerta era una amiga y vecina que entró preguntando lo mismo y comentando sobre que el tema que se divulgaba en la red.

Consideré que era temprano y seguimos viendo una película. Inicié, ahora sí, una prolongada búsqueda exhaustiva en la Internet, sobre los comentarios de la gente, la declaración del gobierno y de una científica, según lo señalado en el último informativo, poco antes de la media noche. En la breve presentación del informativo último la científica señaló que un equipo de guardia de un centro de investigación percibió el temblor en la propia oficina, y estaba al tanto que el sismógrafo, instalado en una zona de la ciudad, había registrado algo. En plena madrugada se disponían a dirigirse al centro donde está instalado el aparato en cuestión.

A la mañana siguiente, la vida siguió su curso habitual. En los medios se reflejaba brevemente lo manifestado por las personas, lo que habían percibido, sus opiniones. La postura del gobierno buscó ser cauta. Se confirmó que el sismógrafo registró un temblor de magnitud 2.3 grados en la escala de Richter. La causa… seguía sin conocerse. Un estudioso chileno dio una versión distinta de los acontecimientos y ocupaba un espacio menor en los detalles brindados por los medios. Lo único que se repetía fue: «Estamos estudiando el caso, estamos estudiando…»

Alguien de la NASA supo del tema apenas minutos después de que se alertara en las redes sociales; pero él se enteró por otro canal. Era un experto en temas de fenómenos atmosféricos y conocedor e investigador en otros campos, por fuera del sistema. Se contactó con colegas, y todos dirigieron la atención hacia lo que sucedió en ese país del sur. Un reducido grupo de personalidades influyentes del servicio militar y de inteligencia del país del norte buscaron las imágenes satelitales de las coordenadas y en el tiempo que se produjeron lo que se indicaba como un trueno y un temblor.

Se combinaron las imágenes de tres satélites que barren la zona en momentos consecutivos, e incluso una de la Estación Espacial Internacional (conocida como ISS, por sus siglas en inglés). Se modificó las velocidades de las filmaciones y, de la superposición de toda la información se llegó a una conclusión. Tenía relación con lo que sugirió un investigador chileno. Nadie lo contactó.

La semana continuó y hubo muchas versiones del asunto, bromas surgieron desde los primeros minutos que se percibió el extraño ruido que llamamos «trueno». Pero se fue generando tanta información que concluyó en ruido, se banalizó el tema y pronto se olvidó el asunto, como ocurre casi siempre con lo que es noticia.

Un joven difundió un par de fotografías y todo el mundo le tomó el pelo, lo ridiculizó. Los medios no lo entrevistaron. Se llamó a silencio. Así como apareció, se esfumó. Sin embargo, su IP fue plenamente identificada, y dos agentes del gobierno del norte lo visitaron, un par de minutos pasadas las 1600. La imagen del poblado, de la casa donde vive aparece en Google Maps. Está casi aislada de otras viviendas, extensas llanuras lo rodean y un pequeño monte de eucaliptos lo aleja, un poco más, de la población urbana.

El joven estaba en su casa cuando llegaron los dos agentes, consultores de la embajada. Iban acompañados de dos policías en un auto particular. La casa estuvo vigilada desde la madrugada. Se filtró la idea de que estaban ante la presencia de un importante narcotraficante que había cambiado de identidad. Se montó el operativo secreto que concluyó en el expediente número XXI 16/11/24 Suramérica Coordenadas…

El individuo vivía solo. Habitaba la casa desde hacía un año. Por única compañía tenía un perro cimarrón. Esa noche -según contó a los agentes- estaba tomando unas cervezas a la hora en cuestión. «Disfruto de la soledad del campo» -explicó. Estaba ideal para fotografiar estrellas fugaces. Tenía más de una en su haber. Esa noche registró varias imágenes, pero dos de ellas le parecieron las más relevantes y nítidas que fueron las que publicó en su cuenta de Twitter. Era la primera vez que publicaba algo, aunque la cuenta estaba activa desde hacía más de seis meses. Sería también la última.

Los agentes lo entrevistaron a solas. Le contaron que eran parte de una investigación importante y que su cuenta sería desactivada por motivos de seguridad. Le preguntaron qué más vio o escuchó. El relato fue increíble y hasta descabellado para cualquiera no entendido; pero no para los agentes. Sin embargo, buscaron, en principio al menos, convencerlo que era imposible creer lo que relataba. «Divulgar esas imágenes podría causar alarma innecesaria en la población civil. Él podría ser víctima de hostilidades innecesarias al difundir eso que creyó ver -le dijeron.»

Por su seguridad el joven debía acompañarlos. La conversación con los agentes había sido en total privacidad, por ende, los policías estaban al margen de los datos logrados. Lo trasladaron a una oficina de la capital, primero, luego a otra, y así hasta que los policías perdieron el rastro del individuo que quedó en manos de los agentes.

El desconcertado muchacho mencionó que escuchó un trueno. Su perro fue el primero en oírlo y comenzó a ladrar extrañamente. Esto hizo que tomara su máquina y apuntara en dirección hacia donde ladraba el can, un punto del firmamento donde, también él, escuchó lo que creyó era un trueno, aunque la noche estaba despejada. Seguidamente vio unas luces en formación que estaban suspendidas a las que fotografió. Eso duró escasos dos minutos que le parecieron «eternos», agregó. «Pude capturar más de 30 imágenes pues tenía preparada la cámara para registro en modo continuo. Aunque compartí solo dos».

La cámara de fotografías, la notebook y varios pendrives que tenía fueron confiscados por los agentes, cuando lo llevaron. Se le informó varias horas después que pocas personas habían visto realmente lo que vio y fotografió y que necesitaban negarlo, por razones de seguridad. Sería trasladado a otra zona, a otro país con identificación falsa. Le darían trabajo como fotógrafo en medio del amazonas donde viviría por un año acompañado de científicos de la naturaleza y con un sueldo importante. No le dieron otra opción.

Las imágenes correspondían exactamente a una similar tomada desde uno de los satélites. En el momento que se escuchó eso similar a un trueno, se materializaron una serie de naves en formación, por un lado, y otra de mayor tamaño por otro. Las pequeñas desaparecieron en dirección al suelo, en una zona que vista desde el satélite tiene un par de lagos y a la que le rodean unas formaciones circulares de gran tamaño. Quizás no perceptibles desde la superficie.

El tema se fue perdiendo de la atención de los medios y al joven nadie extrañó porque no tenía vínculos cercanos, ni conocía comerciantes que le vendieran algo, pues se proveía de cosas en la capital. Del trueno al poco tiempo se dejo de hablar y sólo quedó registrado en el expediente secreto número XXI 24/11/16 .

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POEMAS ENERO

Poemas

La poesía es el susurro del alma, donde cada verso es una melodía que resuena en el corazón y cada estrofa es un reflejo de nuestras emociones más profundas. Elspeth Gormley

PÁJARO EXTRAVIADO

Inés Blanco (Luna de Abril) Colombia

Cuando la belleza del arte

o del paisaje hiere los ojos;

– porque lastima lo bello,

lo anunció Stendhal-.

Así, gime un pájaro lejano

que ha perdido la voz

de tanto implorar al aire

lo guíe de regreso al nido.

Se ha extraviado del arrullo,

de la rama, del gorjeo…

hasta de su propio canto.

También el silencio agoniza

cuando lenta la lluvia

se desliza en los tejados…

Cuando la soledad

enmudece las campanas;

callan los rezos de la abuela

y se apaga, sin razón, el fuego,

A pesar de todo,

el paisaje sigue allí, húmedo,

intacto, bello y solo…

como un pájaro extraviado.

SESGADOS

Matías Bonora/ Argentina

Segados de horizontes,
desolados se derrumban
en la soledad del asfalto.
Se derrama la mansedumbre
sobre un cieno de sangre,
de orfandades
y bajo la pólvora del desprecio.
Nos derrota la Historia
en la ajena banalidad de una indiferencia
que opaca porvenires,
desde un piélago de miseria,
tendidas crueldades del desamparo
y una desatada ruindad
sin calma.

Se desvanece la euforia
de una ilusión nonata,
derramada como sangre
en el hastío,
de madrugadas sin lumbre.

Las veredas son baldosas
sin hogares,
aloja peregrinos de la noche insomne;
expatriados en la frontera
del hambre y el desprecio.

2

En el altar de la mezquina mentira,
tendidas familias se refugian
entre cartones y despojos;
espontáneos desterrados
sin porvenires
ni colores.

Resisten
en la perentoria, última hora
del naufragio social,
que los arroja a la orilla
de una Historia tendida,
ardida entre caídos siglos
del llanto esclavizado
y un linaje que respira,
todavía,
entre reflejos de una prole
que se mira, se encuentra…
Levanta
y camina.

RODILLAS DEL MUNDO

Libia B. Carciofetti / Argentina

Las rodillas del mundo

tiemblan…

terror de quedar paralizadas

y no volver a caminar.

El príncipe de las tinieblas

ha tomado las riendas

y sigue luchando

aún sin antifaz.

La batalla es despareja

¿Quién se atreverá a pelear

con tan grande enemigo

tan astuto y sagaz?

Se necesitan voluntarios

que se jueguen por la paz.

Despojados de si mismos

desprovistos de maldad

que amen todo lo creado

en bien de la humanidad.

Lastimeros llantos de niños

que perdieron su identidad

hace que tiemblen

«las rodillas del mundo»

clamando a gritos por PAZ.

AURORA DE PAZ

Libia B. Carciofetti / Argentina

Ya se oyen los ecos del concierto,

están en pleno ensayo

puedo oír a lo lejos…

La distancia ya es un mito.

Se encienden las estrellas

la luna resplandece,

la piel de mi cuerpo se eriza

y el rocío la humedece.

Está naciendo una alborada.

Aurora que despierta a las cigarras.

En un mundo que se abstrae y evade lo divino.

Yo me acerco a oír correr el río.

¡Por DIOS! Que mensajes 

me traen del olimpo.

Un concierto que interpreto y descifro pues los ángeles 

escriben en mi libro.

Cada nota en mi pentagrama alisto

las redondas, las fusas, semifusas

las corcheas, las negras ya comienzan a danzar solas y yo alabo al que me dio el don de la palabra.

Al concierto digo ¡LISTO!

Me rodea la escoria y no la miro porque mi alma transmuta y levita al paraíso…

Allí donde la maldad del hombre no tiene acceso

porque todo es perfección

y sano juicio…

ODA DEL DOLOR

Carlos Edmundo de Ory / España

Cuando estos labios míos pegados a la luna

dejen ya de ser poma voz de arena y misterio

bailaré como un ángel sabe solo bailar

¿Qué hago aquí tanto tiempo? Gran deshollinador

Sobre esta luz dorada del día me lamento

¿A quién debo ofrecer el manto de mis llantos?

¿A quién la lamedura que me lacra la voz?

Dolor cuando tú pisas los párpados del hombre

Extraño corazón con una espada en medio

Nadie sabe decir por qué vuelan los pájaros

muy por encima de nuestra frente mortal

Alguien puede mirarme yo le enseño mis dedos

Diez dedos ¿por qué diez? Manos son dos

Una escribe una carta a un niño triste

La otra mano espera siempre espera

El pecho que respira y sangra es

el futuro tambor del topo abajo

¿Qué hago yo aquí más tiempo me pregunto

borracho de salud y borracho de muerte?

HIMNO A LA CASTIDAD

Juan Gil-Albert / España

La canción ignorada entre las valvas

del corazón sospecho floreciente

como un ímpetu ciego que me tienta.

Que sea no lo sé, pero me llama

esta fruición oculta que sorprendo

dentro de mí tendiéndome en sus brazos

como en lecho de sierpes entre cercos

de algún rosal. Tristeza o alegría,

no sabría decirlo cuando sopla

un viento rumoroso en que vacila

el torpe sueño y déjame sumido

en una despiadada trascendencia,

mientras yo estoy rendido y arrullado

por unas leves coplas que acompañan

al feliz corazón. ¿Qué inarmonía

junta la desazón y el entusiasmo

en estas largas noches en que gime

la castidad? Las voces interiores

dícenme un embeleso de palabras

que cual un vino sienten derramarse

por los lánguidos miembros. Vanas ansias

del pecador mordido por el fuego

de aquella fuerza ignota cuando sangran

sus ilusiones. Mas todo se nubla,

y suspenso en su flor se desvanece

si una voz misteriosa nos convida

a sonreír cubiertos de laureles

como un fiel desposado al que se rinde

la falaz apariencia.

ROSA ROJA, ROSA NEGRA

Carlos H. González Saavedra / Argentina

Lento camina el río

cargado de tanta pena

por los amores perdidos

desengaños y condenas

Siempre encuentro dos rosas…,

Encuentro una rosa roja,

Encuentro una rosa negra.

Por el camino del sol

Abundancia y verbena

Sonrisas y pasiones

Canto bello de sirenas

Encuentro siempre dos rosas…,

Encuentro una rosa roja.

Encuentro una rosa negra.

A esta altura de mi vida

Con años de vida a cuestas

Celoso guardo en mis alforjas,

Vaivenes de la vida y anécdotas.

Alegrías y tristezas

Encuentro siempre dos rosas…,

Depende de cómo las mires

Ambas tienen espinas

Las dos tienen su belleza.

Encuentro una rosa roja

Encuentro una rosa negra.

PORQUE LEVANTO MIS LETRAS

Carlos H. González Saavedra / Argentina

Levanto mis letras

Para que se entienda.

Para vivir el libertad.

Sin grietas.

Con dignidad y nobleza.

Porque levanto mis letras

Para que se erradique la delincuencia

En los estrados judiciales

En los sillones legislativos

En el ejecutivo que nos gobierna.

Porque levanto mis letras

Porque no uso armas

No levanto quejas

No corto calles

No vendo mi vergüenza

No pido nada a cambio.

Solo levanto mis letras

Para ser escuchado

Para que se lea

Para que nadie atropelle

Para que la torta se de vuelta

Que los pobres coman

Que no haya planes

Que haya educación

Que haya trabajo

Que no nos mientan

¡Que vivamos en paz!

En esta bendita tierra.

Lo necesita nuestra querida patria.

Por eso, por eso…,

¡Argentina no te duermas!

FEBRERO DESPIERTA

Elspeth Gormley/ España

Febrero despierta con pasos suaves,
como quien no quiere romper el silencio.
Trae en sus manos promesas tibias,
y en sus ojos… la nostalgia del invierno.

Es tiempo de abrazos sin fecha,
de palabras que florecen sin ruido.
Tiempo de escribir lo que no se dijo,
y de amar sin calendario.

Febrero no exige nada,
solo que seas tú,
con tus luces, tus sombras,
y tus sueños aún por tejer.

ELOGIO DE UN CUERPO DE MUJER

Jaime Hoyos Forero / Colombia

“A ti, maravillosa flor latina

a quien Dios otorgó la mejor parte”

(Amado Nervo)

Nunca un manjar fue más apetitoso.

Nunca más codiciado fue un diamante.

Afrodita y Aspasia,

era toda lujuria entre mis ojos.

Al andar arrancaba pensamientos de carne.

Su mirar penetraba por los cinco sentidos

y se paseaba luego por las cuerdas del alma

donde tocaba viejas canciones olvidadas

que revivían las glorias que no se realizaron,

las palabras que nunca, por temor,

pronunciamos

y que al fin se secaron sin llegar a ser rosas;

el amor que no dimos, incomprensiblemente,

y el beso que dejamos sin salir de la boca.

Todo eso removía con solo su mirada

esta mujer hermosa.

Sus labios eran arcos triunfales donde había

historias de amor llenas de penas y alegrías.

Y su cuerpo, su cuerpo …

era estatua de mieles cuajada en su dulzura,

a donde convergían

como enjambres de abejas,

varoniles deseos,

pensamientos oscuros,

voluptuosos anhelos

y deliquios impuros.

¿Queréis un sobrevuelo de magia por su

cuerpo?

Entre las tibias frondas de sus bosques se

esconden

oscuros, frescos, verdes, ocultos y anegados,

los mil y un sortilegios del amor … que

custodian

sus dos ágiles muslos pulidos y acerados.

Los mil y un sortilegios

donde el solaz se posa,

donde el amor culmina,

donde el placer se agota

y una inédita vida

de sus honduras brota.

A esta bella mujer,

imposible era amarla.

Su armonioso relieve

era tan voluptuoso que abolía la pureza:

Solo era concebible en términos mortales

entre los vericuetos diabólicos del alma.

Ante ese hermoso cuerpo

Zeus se hubiese hecho otra vez lluvia de oro;

Zeus se hubiera vuelto de nuevo, hermoso cisne

para poder gozarla, robarla, conquistarla,

cualquier cosa imposible para poder amarla.

¿Dónde el creador de Helena

para en lugar de Helena, eternizarla?

¿Dónde Velázquez, dónde Praxiteles,

para en lienzos o en mármoles, fijarla?

Su cuerpo hermoso era

rincón robado del jardín que riega

con amor, el Divino Jardinero.

(Y otra razón por la que existe el cielo).

Canasta abastecida de frutos escogidos

del fondo de los mares y lo alto de las sierras,

para un banquete regio de amores y deseos

en que brindara Apolo el néctar de los dioses

por la mujer más bella brotada de la tierra.

¿”QUIÉN TIRÓ LAS PALABRAS”?

Lamberto Ibárez Solís / México

Alguien tiró las palabras; cayeron una a una;

cayeron por los suelos timadas por la luna;

las recogí cada a una; las metí en mi corazón;

las envolví en mis brazos y les di comprensión.

Las acurruqué en silencio; las alojé en mi alma;

me bañé con ellas, las enjaboné con calma;

las acosté en mi cama para que descansaran,

les susurré en sus oídos que no me abandonaran.

Venían destrozadas con llantos lastimeros;

venían de las guerras con cañones de aceros;

sílabas sangrantes tanto con dolor y llanto

que con gran compasión las abracé sin quebranto.

Di amor; les di cobijo con todo mi candor;

les di mi entrega, mis besos; les di mi calor;

las palabras conviven conmigo y yo las quiero;

sin letras y cantos musicales yo me muero.

En mí viven las alegorías y metáforas

el símil, hipérbaton, adjetivos y anáforas

metonimias, epítetos y prosopopeyas;

los grandes poemas, cuentos, leyendas y epopeyas.

Con gran locura busco a quién dejó las palabras;

las enfrentó a las guerras con ansias macabras;

pero entrego también mi amor, corazón y mi alma

con ropas de sueños y revestidos con calma.

A quien las entregó al amor más puro y risueño;

besó a su amada; la adoró siendo él su dueño;

y con miel en sus labios exclamó su poesía,

la amó como a mi Dios y le demostró su hombría.

DOMINGO AZUL

Liliana Loran / Argentina

La mar está quieta, los barcos en reposo,

el muelle dormita bajo el cielo,

el tiempo es cautivo del espacio,

todo quietud, es domingo en el puerto.

Será la calma que precede la tormenta ?

No hay velas henchidas por el viento,

solamente las gaviotas en bandada

garabatean giros blancos con su vuelo.

Cielo azul, mar azul…azul intenso…

domingo azul…suspiros y silencio,

y mientras se azula el horizonte

se despide el sol del firmamento.

DOS CAMINOS

Liliana Lorán / Argentina

Me miré en tus ojos

reí con tu risa,

me aferré a tus manos

caminé de prisa,

pero nunca pude

ganarle a la brisa,

alcanzar tus pasos

soñar tus premisas.

Dos equilibristas

por una cornisa,

y allá abajo el mundo…

el rumbo de la lejanía.

Tu creciste pronto

buscaste salidas

hacia nuevas sendas

metas infinitas.

Yo elegí la calma

las verdes colinas,

y el olor del río

refrescando orillas.

Pero todo en círculo

gira en esta vida,

y tal vez regreses

quizás algún día.

Traerás mil recuerdos

de horas vividas,

en tierras lejanas

con tristeza o dicha.

Pero es bien seguro

que contra porfías,

revivirás horas

que el recuerdo anida.

CANSANCIO

Elsa Lorences de Llaneza / Argentina

Hoy estoy cansada.

He corrido tanto

para estar en el mismo

lugar de ayer.

He peleado tanto

contra los que quieren

avasallarnos, pisotearnos,

para no dejarnos vivir en paz.

Me sulfura tanto desprecio

hacia el otro.

Me enardece la injusticia

hacia el pobre, los niños,

los ancianos, los desprotegidos.

Me bajonea no poder hacer nada

o hacer muy poco para

revertir esta situación.

Estoy cansada de tanto luchar.

Me gustaría echarme a dormir

y despertar en otro tiempo,

donde no haya guerra,

ni miseria,

ni gente sin trabajo,

ni chicos en la calle,

ni ancianos solos.

Un mundo ideal

que nunca existió,

ni existirá

Por eso estoy cansada.

Pero no queda

otro remedio que seguir.

Mañana será otro día.

UN MUNDO DE LOCOS

Manuel Llaneza Blanco / Argentina

Un mundo de locos esperando

un grito de paz y de concordia.

Señor, nos estamos destrozando,

ignorando tu misericordia.

Un mundo de locos que ha olvidado

la luz del amor y la esperanza.

Vaga sin rumbo, acongojado,

hacia un negro destino sin bonanza.

Un mundo de locos que no siente

el amor que puede redimirlo.

Tiene el alma disecada, sin simiente,

y no puede comprender y discernirlo.

Este mundo de locos se consume,

en guerras que desgarran su existencia.

Se aleja de Dios y se destruye,

en un ciclo permanente de demencia.

Este mundo de locos no comprende,

que cultivando la paciencia y la templanza.

Trocaría la negrura que se cierne,

en radiante luz que ilumine la esperanza

EL TANGO ES UN DUENDE

Marga Mangione / Argentina

PARTE I

El tango es un duende que inunda la noche,

dándole a la orquesta su luz magistral,

los dulces violines haciendo derroche,

vuelcan en la pista su son sin igual.

Dulces bandoneones modulan sus voces,

y desgrana el piano su ritmo sin par,

flautas y guitarras nos llenan de goces,

grave el contrabajo se escucha sonar.

ESTRIBILLO

Tango rante y malevo, tango fiel soñador,

tango noble y sencillo, tango sos lo mejor.

Tango que me acunaste, tango que es un señor,

Tango, tuya es mi vida, tango tuyo es mi amor.

PARTE II

Nobles instrumentos cuando juntos suenan,

sacuden el cuore poniendo en los pies,

alas invisibles que en la pista vuelan,

borrando del alma angustias y estrés.

El tango es el sueño de cada poeta

música bohemia linda y popular,

autores de antaño de ilusión inquieta,

y hoy nuevos letristas nos hacen soñar.

HOMENAJE A JORGE LUIS BORGES

1º enero 2.025

Marga Mangione / Argentina

Dijo Borges que escribía

el primer día del año,

un poema desde antaño,

que de mucho le servía.

Para no olvidar lo hacía

y seguir el año entero,

escribiendo con esmero,

sus cuentos y sus poemas,

que como perfectas gemas

regalaba al mundo entero.

Yo que lo admiro he pensado

imitarlo humildemente,

y escribiendo en el presente,

un verso le he dedicado.

Muchas veces lo he logrado

por eso mi mente alerta,

sin pereza se despierta,

y se dispone a decirle,

aunque no sé si ha de oírle

que he de cruzar esta puerta.

Y aquí está este primer verso

escrito el uno de enero,

como homenaje sincero,

a alguien de talento inmenso.

No cruzará el universo

ni ha de gozar de gran fama,

o colgado en una rama,

ha de llamar la atención,

pero aquí en mi corazón

lo guardo como proclama.

Jorge Luis, besos al cielo

con gran cariño te envío,

este poema tan mío,

ha de levantar el vuelo.

En él va todo mi anhelo

de que no seas olvidado,

que tu poema preciado,

y tu prosa tan valiente,

reine aquí eternamente

en lugar privilegiado.

LUZ DE ESPERANZA

Susana Mirta Piñeiro / Argentina

Vuelen mariposas…libres! aún en tan breves vidas

de flor en flor inmiscuidas sin detener su labor

que lo que importa no es tanto gozar de larga existencia

sino amar lo que se hace y hacerlo con devoción.

Beban ese dulce néctar, sueñen con cielos de trigo

disfruten el bello aroma de las rosas y el clavel

y guarden en sus pupilas abanico de colores…

porque cuando el día termine algo habrá de acontecer.

Mas «no teman» pequeñitas, que así como en cierta noche

bellas alas les nacieron que las hizo sorprender…

cuando entornen sus ojitos ya cansadas del camino

antes que despunte el alba…¡se haga un milagro otra vez!

AHORA

Susana Mirta Piñeiro / Argentina

A prisa se van marchando los minutos y las horas

corren muy apresurados, se van perdiendo en las sombras.

Con ellos también se van las caricias e ilusiones

y van dejando vacíos y tristes los corazones.

Intento darles sentido, sin pausa y sin desperdicio

pintándolos de colores, risas, canciones y trinos

mas danzando a veloz ritmo con frenesí desbocado

se alejan sin percatarse cuánto a su paso han dejado…

pedacitos de alegría y trocitos de ternura

amores que aún esperan, emociones y aventuras

¡Alto ya de correr tanto! retomemos el aliento

y abracemos el milagro que nos brinda cada encuentro!

Y ME CALLO !!!

Sarah Petrone / Argentina

Ha pasado un año más sobre la tierra 

dejando huellas que son como arañazos, 

vestigios de una lucha que germina 

y en el alma impiadosa se derrama. 

Las luces de algún árbol, todavía 

titilan a lo lejos. Sus guirnaldas 

nos recuerdan 

nos recuerdan la perfecta cercanía 

del Niño que en el Pesebre fue acunado. 

El eco de gastados Villancicos 

resuenan en mis oídos, y he callado 

mi voz de poeta porque el mundo 

no quiere escuchar verdades 

que me guardo. 

Retomaron pasiones repetidas 

después de la Navidad , y desnudaron 

la misma mezquindad que los margina, 

en cuanto los Reyes Magos se marcharon.

la Estrella de Belén perdió de vista 

la dulce sonrisa que alumbraba 

y partió alejándose sin prisa, 

por si alguien, aún quisiera reencontrarla. 

Detrás de la vorágine de la vida, 

todo es valía para el ser humano 

que esconde en oscuros corazones 

las ansias de morir sin ideales. 

Importan más las guerras fratricidas, 

los sueños sin compartir, los días vanos 

en la búsqueda de la razón que ya han perdido 

malogrando el futuro de su raza. 

En medio de alguna nube, se empecina alguien

que mira tendiéndoles las manos, 

que sólo se arrodilla y se persigna. 

Y lo veo ante mis ojos…

Y me callo!!

AMANECE

Sandra B. Romeo / Argentina

Delirio búsqueda y asombro.
La noche danza
su baile sombrío, mascarada de luz
deslizándose hacia su interior
buscando una imagen que huyó
dejando un espejo a oscuras.
A ciegas
las sombras nocturnas
buscan con creída claridad
los sonidos de la luz.
Inventando una puerta
pulsando timbres y campanas
tropiezan
se desangran
apagándose
lentas
al fondo de sí mismas.
De pronto
girando enloquecidas en una danza mortal
se inmolan en la luz del espejo.
Amanece…

EL LUGAR QUE TU OCUPAS

Elvira Sastre / España

Por suerte,

existes.

Y por suerte, también,

no solo existes,

sino que te colocas aquí,

justo al lado de todo lo que está lejos,

para estar cerca.

Y por suerte, aún más,

no solo existes

y te colocas aquí,

sino que es en ese exacto lugar

en el que me haces creer

que merezco habitarlo,

conocer los rincones que lo atajan

y saber mirarte también

cuando cierro los ojos.

Como un sueño.

Como el sueño que aparece

en el momento preciso

en el lugar que tú ocupas.

EL OLVIDO

Idea Vilariño / Uruguay

Cuando una boca suave boca dormida besa

como muriendo entonces,

a veces, cuando llega más allá de los labios

y los párpados caen colmados de deseo

tan silenciosamente como consiente el aire,

la piel con su sedosa tibieza pide noches

y la boca besada

en su inefable goce pide noches, también.

Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,

noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,

en un aire hecho manos, amor, ternura dada,

noches como navíos…

Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa

sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora

el mundo le deviene un milagro lejano,

que le abren los labios aún hondos estíos,

que su conciencia abdica,

que está por fin él mismo olvidado en el beso

y un viento apasionado le desnuda las sienes,

es entonces, al beso, que descienden los párpados,

y se estremece el aire con un dejo de vida,

y se estremece aún

lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,

el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,

la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.

MI PAIS – ENERO

El verdadero tesoro de un país reside en la riqueza de su cultura, la calidez de su gente y la belleza de su diversidad. Elspeth Gormley

ARGENTINA

Liliana Lorán

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Argentina …mi país… introducción-semblanza

Para introducir al lector en tema de un somero conocimiento de mi país, trataré de dar una semblanza general, escueta y somera para después, en futuros aportes ampliar conocimientos, características, detalles, curiosidades, etc. que hacen al perfil de mi Patria.

Comenzaré por situarla, para aquellos que no tienen no tienen clara su ubicación geográfica.

Su silueta comienza en al norte, exhibiendo la aridez tórrida del final del altiplano y se extiende hacia el sur del continente americano para concluir en la Antártida, exactamente en el vértice del Polo Sur. Y luego por el este, sus selvas y el enorme litoral marítimo del Atlántico se desdibujan en mesetas y llanuras hasta llegar a la columna vertebral de América elevándose en las alturas de los Andes del Sur, donde el cerro Aconcagua supera los 6900 metras de altura.

Por supuesto esta descripción es a vuelo de pájaro, un simple pantallazo de su magnificencia

Pero no voy a extenderme en presentaciones porque mi pretensión es mostrar, en diversas entregas a lo largo de mi espacio, las distintas facetas que puedo compartir sobre mi amada tierra. Hay mucho para hablar de su suelo, de su gente, de la multiplicidad de su cultura, su lengua, sus tradiciones y hacerlo en una sola entrega, sería extenso y agobiante para el lector, ya que no pretendo dar una clase formal.

Por otra parte, en cada presentación, después de una breve información, trataré de contarles los diferentes aspectos de mi información a través de poemas, que pinten de manera lírica quienes somos.

En esta entrega, como mujer surera que soy, comenzaré mostrando a través de mi poesía unas estampas de la llanura bonaerense, el territorio cordobés y un breve poema dedicado al mar.

Ya me he extendido demasiado, sin agobiarlos espero disfruten de esta entrega de mis letras.

ESPLENDOR SALTEÑO

Liliana Lorán


Rosadas nubes de algodón
despiden el sol del mediodía,
y enjoyan el cielo de la tarde
azul añil …embeleso y armonía.
Se abre paso en la quebrada
la gredosa senda peregrina,
camino ancestral de nuestra gente
desde épocas precolombinas.
Peñascal , montaña y soledad
murmullos de las etnias más antiguas,
guardados en recodos del camino
entre las grietas de la montaña herida.
Todo exhala el encanto de esta Salta
mestizada, ardiente y bendecida,
esplendor salteño de los valles
viñedos verdes… verdes olivas.
Augusto silencio, roca y cielo,
tierra madre latiendo renacida,
vibrando en las piedras y los cactus
despertando voces adormecidas…

ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL . ENERO

Aviso Legal

Las opiniones expresadas en los artículos de esta revista literaria son exclusivamente de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la dirección. Todos los contenidos publicados en esta revista están sujetos a la propiedad intelectual de España y protegidos por los derechos de autor de sus respectivos escritores.

Andrea

El crecimiento personal es el viaje continuo de descubrir quién eres, superar tus límites y convertirte en la mejor versión de ti mismo. Elspeth Gormley

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AGRADECE LA GOTA QUE DERRAMÓ EL AGUA
Andrea Kiperman / Argentina

Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.Para la nueva edición de la Revista de Enero, quisiera referirme a este tema tan importante en estos días. ¿Cuánto hemos aguantado a veces por mantener vínculos, amistades, relaciones, amores?. ¿Cuánto estuvimos sosteniendo y forzando cuando sabemos que las cosas no sonrecíprocas?. ¿Cuánto tiempo estamos tapando nuestros ojos para no reaccionar frente a cosas que sabemos no son así?. Puedo seguir con semejantes preguntas Ad Eternum.Y hay un día que vemos las cosas más claras que nunca. Como si el barro que estaba turbio luego de tanto movimiento empezó a esclarecerse. Los cambios no son sencillos, a veces vienen de manera dulce y otras son sacudones que movilizan hasta el alma.

A veces los cambios se dan de maneras abruptas, pateando todo el tablero de ajedrez y uno tiene que ir juntando pieza por pieza, despacio y con mucho amor propio. Claro que duele, claro que son momentos muy frágiles que tocan vivir esas experiencias. Pero considero que aún así, con dolor, tristeza, bronca, confusión esa pequeña gota que derramó el agua, esa gota que dijo “basta” le da comienzo a algo diferente. Agradece esa oportunidad de vivir diferente, de vivir una vida mejor, esa vida que te mereces. Quizá sin esa gota que marcó la diferencia, seguirías allí, y no se darían los cambios adecuados. Todo seguiría igual hasta quien sabe cuándo. Los nuevos aires del cambio, traen nuevas experiencias, nuevos sentires, nuevas personas, y creo que todos nos merecemos intentarlo. Así que agradece todo, agradece primero a ti por intentarlo. Quedo con ustedes…

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CAMBIO CLIMATICO ENERO

Cambio Revista

Miriam Alberganti

Ecologista

Buenos Aires / Argentina

Pertenece al comité ambiental  y Asesora de gobernación distrital  periodo 2019/2020/2021/  2022/2023.  Diplomada en Formación Eco Social. 

Capacitadora en Huertas Orgánicas Municipales. Orientador en gestión y educación ambiental. 

Integrante activa de diferentes emprendimientos a nivel nacional: *Proyectos Comunitarios: Alcanzando el cambio, Polo a tierra, Cosechando esperanza. *Proyectos sociales: Aspira e Inspira, Sembrando valores, Haciendo el cambio. *Proyectos educativos y escolares: Eco Futuro, Bio Saberes, Plan Maestro , Manitas en Acción.

Escritora del libro «ECO»  Educación ambiental

26 de ENERO *Día Mundial de la Educación Ambiental* Tiene el fin de enfatizar la importancia de la educación como generadora de conciencia sobre el cuidado del ambiente. La educación ambiental es un proceso que les permite a las personas investigar sobre temáticas ambientales, involucrarse en la resolución de problemas y tomar medidas para mejorar el medio ambiente. Como resultado, los individuos alcanzan un entendimiento más profundo de las temáticas ambientales y tienen las herramientas para tomar decisiones informadas y responsables. Los componentes de la educación ambiental son: 

🌎

 Conciencia y sensibilidad ante el ambiente y los desafíos ambientales. 

🌎

 Conocimiento y entendimiento del ambiente y los desafíos ambientales. 

🌎

 Actitudes de preocupación por el ambiente y de motivación por mejorar o mantener la calidad ambiental. 

🌎

 Habilidades para identificar y contribuir a resolver los desafíos ambientales. 

🌎

 Participación en actividades

ASESORA CRECIMIENTO PERSONAL

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Asesora
Campanas

VOLVER A UNO

Andrea Kiperman / Argentina


Antes que nada, como siempre gracias por estar del otro lado, compartiendo estas palabras.
Tal como dice el título de este escrito, volver a uno mismo. A veces el camino es ad eternum, sigue a lo largo de toda una vida, a veces sólo es en un momento de quiebre que nos damos cuenta de cuan importante es reconocernos, entendernos, volver a nosotros. A veces es cuestión de un abrir y cerrar los ojos, el efecto del aleteo de una mariposa, y otros es hasta el
último momento. Se trata entonces de integrar nuestras luces y nuestras oscuridades. De tratar de hacer el camino para conocernos para recuperar nuestro poder que muchas veces nos es arrebatado por diferentes circunstancias de la vida. Volver a los valores que tenemos, a las, a lo real, a lo evolutivo, a lo efímero, a la verdad de nuestra alma de nuestro ser. Volver
a lo simple, a la risa, a disfrutar el momento con uno y con los demás, al compartir, a los abrazos, al te quiero, a las caminatas, al aire fresco suavizando nuestra cara cual brizna de hierba. A los brindis, a la vida, al baile y al aplauso, volvamos a nosotros mismos hoy más que nunca, hoy más que siempre. Con tanta presencia de elementos que nos distraen
constantemente, que nos alejan de lo verdaderamente importante, volver a nosotros mismos es un acto de rebeldía. A la palabra, a la lectura, a escribir, a las preguntas, a la paz interior, al amor, a la valentía, a la amistad, a la familia y a celebrar. Si pueden, todos los días vuelvan a ustedes mismos, aunque sea un minuto antes de irse a dormir, o por la mañana. Vuelvan a su esencia, eso para mi es recuperar el poder.

Quedo con ustedes…

Campanas

POEMAS DICIEMBRE

LA TENTACIÓN

Irene Mercedes Aguirre /Argentina

¡Ah, cascabeles necios y atrevidos,

que resuenan y avivan los desvelos

hacia rutas de caos y revuelos

¡Carnadura extremada a rojos vivos!

Un ardor animal de cortos vuelos

e inconstantes proyectos compulsivos

en su cárcel nos vuelve los cautivos

de las propias miserias y recelos.

Los tenaces transcursos de las horas

van quitando sentido a la palabra

de brutal complexión. Por eso imploras

como un niño el feliz ¡Abracadabra!

que remueva con frescas cantimploras

las falacias astutas y macabras.

CUANDO MI CORAZON VIENE SONANDO

Carlos González Saavedra / Argentina

Borbotones de letras engarzadas,

como un rosario, arman mi canto.

Para que se esparzan por el mundo.

Para que ocupen con amor los espacios,

de corazones indiferentes o solitarios.

Viento divino de amor, que todo lo une.

Que los egos, las envidias, queden en el pasado.

¡La paz, es un grito sagrado!

Miremos con amor

A los discapacitados

A los desamorados

A los postergados

A los niños abandonados

A los enfermos

A los que nos miran desvalidos,

con ojos escarchados.

A los que necesitan un hombro,

para descargar su llanto

A los que necesitan ser abrazados,

Para que nadie, los deje de lado.

Una sonrisa, para el que nos mira de costado.

A los que llegan de rodillas.

A los que hay que ayudarlos.

¡La paz, en un deber sagrado!

Es un canto de amor a todos.

Una mirada compasiva,

A los ancianos.

A los que viven anclados en el pasado,

sumergidos entre tristezas y fracasos.

A los sufren la perdida de un ser amado.

Miremos con amor

A los que viven sanando con sus manos

A los que entregan su corazón a cada rato

A los bomberos voluntarios

A los seres solidarios

El amor y la paz nos unen, como un rosario

Para que se realice el milagro

De mirar al otro, sin cuidado.

Para esto, los acordes de mi corazón,

siguen sonando.

Para el nuevo sol, que viene asomando.

Para que el amor y la paz, lo gobiernen todo

Desterrando el odio, guerras y espanto.

Para esto son mis letras

Para esto es mi canto.

Armonía y paz

En el corazón, todo ser humano.

Porque la paz es un deber sagrado.

MIRIAM

Carlos González Saavedra /Argentina

A veces la miro

Y la veo distinta

Cuando esta apurada

Y ni siquiera me mira

Cuando se pone en madre

Y de mí se olvida

Pero cuando vuelve

Ella me ilumina

A veces la miro

Y su alma es la misma

Ilumina a todos

A sus nietos mima

Porque lleva luces

para cada esquina

La saludan todos

Ella siembra besos

Todos le sonríen

Donde todo termina

El amor es mas fuerte

Entera se brinda

Es un alma blanca

Que a todos ilumina

Es mi amada esposa

Que se llama Miriam

Aunque la veo distinta

Siempre será la misma.

EL VIAJE DE LA VIDA

Elspeth Gormley / España

En un rincón del tiempo, la vida comienza,

con risas y juegos, en la infancia eterna.

Susurros de alegría, sueños a volar,

el mundo es nuestro, todo por explorar.

La adolescencia llega, como un torbellino,

buscando respuestas, forjando su destino.

Risas y lágrimas, todo en un vaivén,

aprendemos, crecemos, caemos también.

La juventud se eleva, con fuerza y con ansias,

caminos inciertos, en busca de esperanzas.

Formamos amistades, amamos sin temor,

la vida es un libro, que escribe el corazón.

La madurez nos toca, con calma y con prisa,

valores profundos, la razón se divisa.

Comprendemos que el tiempo, un sabio consejero,

nos enseña a vivir, con amor verdadero.

La vida nos cambia, a veces sin aviso,

enseña y sorprende, con su dulce hechizo.

Unas veces ganamos, otras veces no,

pero en cada paso, hay una lección.

Agradecemos el sol, la luna y la flor,

los días dorados, la lluvia y su olor.

la vida es un regalo, un bello amanecer,

y cada día, un motivo para agradecer.

PIEL DE COBRE

Liliana Lorán / Argentina

Atenta , tal vez, observadora,

quizás recelosa o asombrada,

tus ojos pardiscos y verdosos

guardan la selva en tu mirada.

La inocencia vive en tu semblante,

en tu piel de cobre late tu alma,

rodean tus labios de niñita

varillas y flores como alhajas.

Preciosos collares de semillas

enjoyan la pureza de tu infancia,

y en halo de exótica belleza

ostentas la esencia de tu raza .

Dios te guarde, pequeña de la selva !

Dios proteja tus tierras y tus aguas !

Dios ampare el aire que respiras,

y bendiga los pasos de tu crianza.

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ.

Poeta español (1910-1942)

Lamberto Ibárez Solís / México

Miguel Hernández Poeta

de verso rebelde y bravo

porque en mis décimas trabo

tu poesía tan inquieta.

Surca el viento tu veleta

con ráfagas cimbra el viento

pleno de resentimiento

contra un feroz dictador

de tu España el opresor

y tú fuiste el defensor.

Nacido en Orihuela, España

en mil novecientos diez

y con profunda brillantez;

fue tu poesía una hazaña.

Que toda España extraña

por tu muerte hecha botón

y tu poema hecha canción

treinta y dos años viviste

en cuarenta y dos moriste

de negro manto crespón.

Grandes poemas escribiste;

ruiseñor de la poesía

porque tu verso fluía

como un cenzontle luciste.

Tus cantos pero rompiste

como aquel niño yuntero;

huyendo tu cerco fiero

de Madrid y Andalucía

no lograste tu porfía;

muriendo cual un guerrero.

Y tus ojos de aceitunas

abiertos solo quedaron,

sin lágrimas se opacaron;

mirando al cielo, a la luna.

Como un toro sin vacuna,

sin nanas y sin cebollas;

encerrado y con argollas,

moribundo a corta edad

y dejando en la orfandad

a tu poemario que arrolla.

De Asturias, gallegos, vascos

andaluces, extremeños

y quisieron ser tus dueños

pero se llevaron un fiasco.

Te erguiste cual un peñasco

como un gran toro de España,

logrando una gran hazaña

con tu canto libertario;

valiente como un corsario

Con su verso hecho guadaña

Miguel Hernández Gilabert;

fuiste “el niño de la noche;”

cerraste con oro y broche

de tu obscuro amanecer.

Pero nos diste a saber

el caudal de tu poesía,

con versos de rebeldías;

eras “hijo de la piedra”;

tan altivo como la hiedra

en los dramas que escribías.

ATRAVESANDO MUROS…

Marga Mangione / Argentina

Atravesando muros

llegará la alborada;

la ansiedad hará nidos

en mis manos cansadas.

La quietud de la noche

se romperá en pedazos,

y a la luz de la aurora

me encerraré en tus brazos.

Entonces cuando el día,

estalle en sol y brisas,

en tus labios ardientes,

se encenderán sonrisas.

Y en el lecho revuelto

donde el amor es rito,

mordiendo nuestras bocas

ahogaremos un grito.

Después nos dormiremos

felices y abrazados

la pasión satisfecha,

y los cuerpos cansados.

Cuando llegue la noche

saldrás por esa puerta

que de día se cierra,

y de noche está abierta.

Mañana cuando el alba,

desvanezca las sombras,

despertaré dichosa

al oír que me nombras.

Es tu amor tan ardiente

el eje de mi historia;

¡qué importa si es prohibido

si me lleva a la gloria!

Atravesando muros

llegará la alborada

y sembraremos besos

debajo de la almohada.

LOS AMANTES ETERNOS

Marga Mangione / Argentina

Acércate mi amor hasta tocarme

y reclina en mi hombro tu cabeza,

deja atrás el pesar y la tristeza

y apresta los sentidos para amarme.

Nuestro lecho nupcial será la tierra

tálamo generoso que guarece

y mientras la pasión nos enloquece

no oiremos los fragores de la guerra.

Haremos el amor pero no temas,

engendra un gran retoño en pura entraña

mientras calienta el sol de la mañana

sin pensar en maldición o en condena.

Cuando el amor termine, aquí estaremos

tu cuerpo al mío unido por el lazo,

de este eterno, e inmemorial abrazo

que hará que nunca más nos separemos.

Y la posteridad ha de encontrarnos,

en esta cama tan blanda y sencilla

donde sobre el verdor de la gramilla

hallaremos un sitio para amarnos.

Deja que el mundo se hunda en su agonía

que fabrique su propia desventura

mientras mis manos rodean tu cintura

y yo entrego mi cuerpo y te hago mía.

No existen ni el pasado ni el futuro,

Si he de morir después de poseerte

frente a la inmensa dicha de tenerte

siento este instante inmaculado y puro.

No cambiaría tu amor por imperios

que Oriente u Occidente me ofrecieran,

no habrá lujos o riquezas que me dieran

que me impidan entrar en tus misterios.

¡Que volcanes escupan los infiernos!

¡Que se sequen los mares hasta el fondo!

¡Que se conviertan hielos en un horno,

¡Que los cielos se cambien por avernos!

¡Qué importa que zozobre el mundo entero

mientras ardan los cuerpos de pasión!

¡Que más confiere el lugar y ocasión,

dónde pueda gritarte que te quiero

Ven aquí, ¡que se caiga ya ese velo

que cubre tus encantos primorosos!

¡Hoy seremos los amantes dichosos!

Y mañana…solo huesos bajo el suelo…

LUCHAS CADA MADRUGADA

Ana Pérez Cañamares / España

Luchas cada madrugada
con la penumbra que dice
que podría esperarte otro mundo.

Abril también está confundido
llega con ánimo de fiesta
a un salón vacío en el que
nadie quiere arriesgarse
a ser el primero en bailar.
Sólo si estás enfermo
se te permite espiar tras las cortinas.

Esta primavera te prescribo
pastillas contra la esperanza
dosis de sol y de pájaros
un patio donde sentirte
un dios bueno y paciente.

Te prescribo una gran fiesta
a la que no estás invitada.

Abril se marchará triste
con un ramo de flores
marchitándose en sus brazos.

ALAS MUERTAS

Sandra B. Romeo /Argentina

El aguijón de la pena
lo atrapó en pleno vuelo
penduleó en su alma llameante
obligándolo a morir
casi sin darse cuenta.
Pobre sueño mío.

CONTRATO

Sandra B. Romeo /Argentina

Los viejos caminos olvidados
pactan
con una memoria
ancestral y escondida
pariendo por contrato
llamas de dolor.
Abiertas heridas
de luces maltratadas
en mi voz.

Divina Gracia

María Rosa Rzepka / Argentina

La gracia de ser mujer

mil maravillas encierra .

Ser el cántaro y el río,

brillar como única estrella.

Enamorar al Quijote,

ser remanso de sus penas.

Consuelo para el que sufre

dando amor a manos llenas.

Valor para quien pelea

cada día por su existencia.

Coraje para enfrentarse

a tantas impertinencias.

Mujer, tus dones son tantos

que nunca se han igualado.

Basta que recuerdes, solo,

que el milagro te fue dado.

POEMAS NAVIDAD DICIEMBRE

Campanas Navidad

AVENIDOS

Matías Bonora / Argentina

Una calle en la espalda

del mundo,

acariciada por la morosa lumbre

de un bar insomne;

titilantes anhelos drenan

por el urbano empedrado

en la frontera del olvido.

Y en un desierto de mesas vacías

dos miradas se enredan:

un dueto de soledades

confluyen en el crepúsculo,

surgidos sobre un piélago

de atávicas indiferencias,

terminales calendarios vencidos

y mudas derrotas.

Por las vetas del desencanto

sus mesas se hermanan,

como abrazos sin brazos.

Y en el vislumbre de gesto

gestado,

se asoman al abrigo del momento,

en un lapso sin más orbedades.

Y en el silencio desvanecido,

se brindan sin otras voces ni tiempo,

donde, ahora, con el susurro del encuentro,

atisban sus latidos

que ya no esperan

ni ruegan.

NACIÓ SIN CUNA Y HOY ES REY

Libia Beatriz Carciofetti / Argentina

Gracias Señor porque naciste

en una cuna prestada.

El pesebre de Belén

en una noche estrellada.

También fue prestado tu padre

sin paternidad reclamada.

Como así lo fue tu casa

mientras en este mundo estabas.

Entraste a Jerusalén

y sobre un asno de montabas.

Un púlpito te prestaron

y sobre el predicabas,

era una simple barcaza

y la gente te escuchaba.

Hasta el clamor que exhalaste

en esa cruz prestada

no halló eco en la multitud

que viendo tu dolor te injuriaba

¡Padre mío! ¿Por qué me abandonas?

y tu espíritu… ya volaba

Fuiste sepultado en una tumba “nueva”

que también te fue prestada

por un discípulo amigo

que con sinceridad te amaba.

Te envolvió en sábanas limpias

mientras te desangrabas.

¡Si vieras el dolor de tu madre!

reflejado en su mirada.

Pero ¡Aleluya! Resucitaste

mientras el ángel velaba.

Hoy reinas en un trono propio

a pesar de nacer «con nada»

Tu poder sobre la muerte

quedó ya registrada

Se perpetuará por los siglos

y no es una historia inventada.

Cuna y Cruz…obra sin ficción

como best seller consagrada.

Niño DIOS que se hizo hombre

dentro mío has morada

para que en los siglos venideros

mis generaciones no dejen

de seguir tus bellas pisadas.

NAVIDADES DE AYER Y HOY

Elspeth Gormley / España

En  tiempos de antaño, la Navidad brillaba.

con luces y risas, la familia se abrazaba.

el árbol adornado, regalos bajo el pino.

villancicos cantados, un amor divino.

Hoy la Navidad tiene un doble reflejo-

una cara de luces, otra de espejo.

en un rincón del mundo, la guerra resuena.

navidades distintas, donde el dolor no frena.

.

La Navidad tradicional, de alegría y festín-

con cenas y risas, un cálido confín.

pero hay otra Navidad, de lucha y esperanza.

donde el corazón sufre, pero nunca se cansa.

Recordamos los tiempos de paz y de amor,

soñamos con un mundo sin odio ni rencor.

en cada rincón, una historia distinta,

navidades que unen, aunque el dolor persista.

Que esta Navidad traiga luz y consuelo,

a quienes en la sombra buscan un cielo.

que nuestras acciones reflejen bondad,

y que en cada corazón viva la Navidad.

NAVIDAD

Lamberto Ibárez Solís / México

Se acerca la Navidad;
noche apacible de paz
no es una noche fugaz
que aflore la caridad.
Dar amor con suavidad
allá en los montes y valles
en pueblos donde tú te halles;
mira a todos con amor,
guarda el alma de dolor,
brinda tu amor no lo calles.


Invita a Cristo a tu cena;
se refleja en el mendigo
también a quien es tu amigo
comparte tu Nochebuena.
Olvídate de tu pena,
si el dolor te agobia tanto
no lo conviertas en llanto;
reúne a todos en tu mesa
la familia es fortaleza
y cura cualquier quebranto.


La Navidad sin los míos
que partieron de mi vida;
no cicatriza mi herida
mi corazón es baldío.
Es mi alma un monte frío
que clama muchos abrazos
quedó partida en pedazos
y busco manos sinceras;
ni quiero ofensas arteras
que rompan todos los lazos.


Quiero tener en mi mesa
a un gran invitado digno
es el Mesías benigno;
cuya voluntad expresa.
“Amaos todos”: lo confiesa;
compartió el pan y el vino
habló un lenguaje tan fino;
con parábolas que cantan
y nuestra fe la levantan
con amor Jesús Divino.

DICIEMBRE EN BUENOS AIRES

Liliana Lorán / Argentina

Transita diciembre por sus días

Aromado de rosas y jazmines

Rueda su luna en gastados adoquines

Y se duermen en azucenas níveas.

Se visten de fuego los ceibales,

El cielo, se apoya en las glicinias

El oro, se hace blando en los aromos

Que embriagan con fragancias anodinas.

Canta diciembre su gozo mas profundo

Porque es el mes por el cielo elegido,

Para darle una esperanza al mundo

En el Hijo de Dios recién nacido.

Sufre diciembre el dolor perenne

De la angustia de la eterna despedida

Que se repite irremediablemente

En cada año que termina con sus días,

Una tregua de paz, amor y luz

Un mes engalanado de rojo y verde,

Que presagia redención y Cruz,

Por el milagro de un Niño en el pesebre

NOCHE DE NAVIDAD

Elsa Lorences de Llaneza / Argentina

Noche de navidad, manteles blancos

Todo adornado, esta es la noche de navidad

Están los padres y los abuelos

También los nietos y los vecinos

Todos contentos, todos felices

Esta es la noche de navidad

En este ambiente llega el niñito

Y con respeto, se le coloca

En la cunita de su pesebre

Esta es la noche de Navidad

Todos le cantan los villancicos

Unos, sonríen, y el alma llora

A los que no están.

Esta es la noche de navidad

Noche soñada, noche de paz

Noche de amor familiar

Pero lamento, esto es pasado

Ya no existe, todo cambio

Que triste noche la de esta noche

Que nace el Niño el Salvador

Y encuentra, guerras, desavenencias

Malos modales y desamor

Pobre mi Niño que dio su vida

Para salvarnos y así pagamos

Tan gran amor

LA ESTRELLA DE BELÉN

Sarah Petrone / Argentina

Busco señales mientras miro al cielo.

Una nube tapa mi horizonte.

La Estrella de Belén sé que está cerca

pero la humanidad aún no está pronta.

Un árbol de navidad los entretiene

cegados por espejismos de colores

cambiando la realidad que les genera

momentos de felicidad, que duran poco.

Debajo de las guirnaldas, a escondidas,

los ángeles en silencio solo imploran

que con el tintinear de campanillas

un Villancico para Dios, entonen.

El Niño sonríe en un pesebre

derramando su amor sin condiciones.

Otra Navidad está viniendo

esperando la conversión que se pospone.

Se despejan de nubes mi horizonte,

la Estrella de Belén está en lo alto

siguiendo la ruta de la Vida

en la que el Niño Jesús trae esperanzas.

GLORIA A DIOS Y PAZ A LOS HOMBRES

Susana Mirta Piñeiro / Argentina

Niño Dios que no mereces nacer por darnos consuelo

tierno, frágil, indefenso, sufriendo desde pequeño.

¡Qué amor tan inmensurable nos prodiga el Padre Eterno

para entregar a Su Hijo y llevarnos a Su Reino!

Duele verte dulce Niño entre animales nacer

sin un aposento digno para semejante Rey

Pero si Tú no vinieras a compartir nuestro suelo

qué triste sería sufrir sin esperanza y remedio

Niño de azahar y jazmines, perseguido crecerás

incomprendido por muchos hacia un temprano final

Sabios magos del Oriente te vinieron a adorar

¡Ay…Tu cuna será Cruz sin cometer ningún mal!.

Demos gracias a Jesús, que por salvarnos asume

cargar con todo el dolor de la entera Humanidad

compartir nuestra existencia, andar por nuestros caminos

solo confiando en Su Padre que no lo abandonará.

Pero esa Cruz se hará Vida, trampolín que impulsa al Cielo

vino a nosotros el Sol que ilumina y da sustento

a todos los corazones que abrazando este Misterio

viva derramando amor y se sume a Su proyecto.

Que la alegría disipe tanto mal y sufrimiento

que no es la muerte el final sino gozoso comienzo.

¡Exulte toda la Tierra, canten ángeles del Cielo

que ha nacido el Salvador, el Dueño del Universo!

CUENTOS Y RELATOS DICIEMBRE

Cuentos-diciembre

DOS FAMILIAS DE CAMPO

Carlos González Saavedra / Argentina

Severino de la Canal, estaba furioso, caminaba de un lado al otro, gritaba, despotricaba. Nadie le decía nada, mientras se miraban entre si.

—No es posible, la estancia no es tan grande, para no encontrar a mi hija. Anda Francisco a ver en los potreros, si le quedo la camioneta encajada?

—Si patrón.

Al rato: —Nada Don Severino busque hasta en las cunetas al costado de las tranqueras, por si se le había ladeado la chata y nada.

—¿Matilde? —sigue Severino preguntando—. La vi ayer a la tardecita en el pueblo saliendo de la carnicería Toma y Daca ésa, de la esquina. Se iba al corralón a buscar algo que Ud. le encargo.

—Porque no te tranquilizas, aconseja Herminia, su mujer.

—Pero justo hoy, que viene Seijo con su familia. Habíamos quedado con Don Ernesto, en presentarle a su primogénito Adolfito que este año se recibe de abogado.

Harían una linda parejita.

—Don, ahí están trayendo la bebida, avisa Rosendo.

—Que la dejen en el galpón

Merceditas, le importaba poco las opciones del padre, con sus veintidós años, lo único que le interesaba eran los hombres. Podía contarse una lista larga, desde los trece años, los que afanosamente habían visitado su cuerpo. Ella muy apasionada y enamoradiza. Todos lo sabían, menos los padres. Ahora le había tocado el turno a Braulio, mano derecha de Don Severino. Un muchacho elegante, hombre de campo. Sencillo, humilde y reservado. Ideal para las pretensiones de Merceditas, que había tenido algún episodio incomodo con otros, que finalmente terminó pidiendo ayuda. Como a las seis de la tarde aparece Braulio.

—¿Se puede saber donde estuviste? —pregunta el patrón.

—Estuve tratando de arreglar el tractor y algunas cosas particulares —respondió con la boina entre las manos y mirando al piso.

—¿No has visto a mi hija?

—No —respondió, secamente.

—Bueno podías haber avisado, Che, cuando es así.

—Esta bien patrón, disculpe —y pegó media vuelta y se fue.

Entró al galpón silbando, ese era una aviso para que Meche, así la llamaba, saliera detrás de las gomas y una lona que la tapaba.

—El patrón me lleno de preguntas, !viste como es!

—Si, no te preocupes, déjalo ya se le va a pasar. —Mientras salía de su escondite completamente desnuda diciendo…—Veni Braulio, vení.

Y…otra vez El Braulio, así le decían, salió como si se le hubiera roto la cincha, desesperado a los brazos de Mercedita, que no perdió tiempo en desnudarlo. Los dos eran muy apasionados ya no les importaba ni los ruidos, ni el que dirán. Estaban en lo suyo. Un perro ladraba y olfateaba, insistente, luego se alejo.

—¿Dejaste algo, para que el Miki ladre? —pregunta Braulio, mientras besaba su cuello y sus senos y acariciaba su pelo.—-—No mi vestido lo deje en la chata y traje estas bombachas y camisa, ¿por?

—Llama la atención que ladre tanto.

—Sí, la carne que compre esta pegada a la puerta, por eso. Estará enloquecido.

Braulio, saca la bolsa abre el portón y tira un generoso trozo de carne. Ve que están llegando toda la familia Seijo. Mercedes salta como resorte y pide:

—Tráeme el vestido que deje en la camioneta, se va a armar lío.

Vuelve el Braulio con el vestido hecho un bollo ¡Mercedes se va corriendo para entrar por la cocina!

—Matilde, Matilde abrime.

—¿Donde te habías metido? tu padre esta furioso

—Estaba con Braulio en el galpón, ¡arreglando el tractor!

—¿Ah si? El tractor. Bue

—Pensá lo que quieras. Méteme en el baño sin que nadie se dé cuenta.

Detrás de las habitaciones había como un pasadizo para limpiar los ventanales, que perfectamente entraba una persona. Por ahí pasaron y pudo entrar al baño. Don Severino agita la campanilla, mientras saboreaba un aperitivo, charlando con Don Seijo.

—¿Señor?

—¿Merceditas?

—En el baño señor para mi que se quedo dormida, porque golpeo y no contesta.

—Perdón —acota don Severino, que presuroso sube las escaleras, pensando que algo podía pasarle.

Golpea fuertemente la puerta y grita…

—Merceditas, ¡hija!

Como en una respuesta lejana se escucha…

—Si.

—¿Estas bien? te estamos esperando

—Um me quede dormida.

—Matilde o Jacinta ¿la ayudan a cambiarse?!

—Si señor, afirma Matilde.

Los Seijo era una familia tradicional, «Colmada de apariencia” Propia de las hipocresía de la sociedad. La señora Susana Seijo (SS, así le decían) era una jugadora empedernida, en el pueblo era bastante conocida por su apuestas en carreras mesas de póker. Conocida por ese mote. Donde aparecían esas siglas, se sabía que la cuestión era seria. Siempre asesorada por el capitalista de juego y el comisario. Un trío que siempre, daba que hablar. Don Seijo un español con pretensión de rico, sin serlo. Solo tenían un buen pasar. Tenía una larga amistad con la enfermera, de muchos años. Se habían conocido cuando operado de apendicitis, ella lo asistió todo el tiempo. Don Ernesto alguna aventura guardaba en el armario. Emilia la hija poco se sabía, por la edad, 17, nada se comentaba…Candidata a modelo por hermosa. Pero Adolfito, siempre tímido, retraído y muy estudioso. Parecía un inglesito en las pampas. Camisa, corbata, chaleco y saco, siempre limpiando sus antojitos, impecable. Se había dejado los bigotes para parecer mas grande. Por allí decían las malas lenguas que un profesor de humanidades, del secundario de dudosa orientación sexual, lo había ayudado mucho. Al día de hoy casi abogado con 23 años, destinado a llamarse Dr. Seijo para orgullo de la familia y especialmente para su profesor, que tanto había hecho. Una familia hermosa como muchas. Los de la Canal tampoco escapan a ello aunque no se sabía tanto. Eran más cautos. Más allá de las presentaciones, la cena se desarrollo en absoluta normalidad.

Merceditas pensaba… ¿Mi viejo quiere que me case con este imberbe, sexualmente reprimido? Pero ni loca. Con tantos hombres como mi Braulio, que me tiene loca. Mientras comía su flan con dulce de leche., servido impecable por Jacinta, nueva, en su trabajo. Café entre los jefes de la familia, habano, un buen brandy charlas de conventillo, Sin sentido, entre las damas. El tiempo, que lindo vestido tiene con que modista se hace la ropa en fin. Merceditas escapo a encontrarse con Braulio, mientras Emilia y Adolfito charlaban pavadas. Don Severino estiraba la charla para ver si había alguna aproximación entre “los chicos” y ahí reparo que Mercedita no estaba. Otra vez agito la campanilla para llamar a Matilde.

—Señor —pregunta presurosa

—¿Dónde esta Mercedita?

—esta descompuesta algo le cayo mal —sembrando una vez mas, la duda.

Casi al filo de las diez de la noche se escucha unos ladridos y unos autos acercándose. Entra Jacinta rápidamente, asustada…

—Señor Señor afuera en el parque hay un hombre con una escopeta a punto de disparar.

Velozmente se abre la puerta de dos hojas de la casa, que da al comedor, donde estaban reunidos y pregunta.

—Baje esa arma Ud. esta en mi propiedad ¿Qué se le ofrece?

—¿Que se me ofrece? La familia Seijo esta cenando acá ¿no?

—Mire retírese se ve que esta Ud., un poco tomado, mandaré a buscar a la policía.

—¿Quién es Ud.?

—Silvio Santillán, si no salen empiezo a los tiros

En el silencio de la noche, soplaba una brisa suave que hacia placentero estar afuera… Pero en otras circunstancias, en estas no seria tan recomendable.

—¿Que dice? —afirma Severino, en forma amenazante.

—Si si a los tiros voy a empezar y para Ud también hay. —Con los ojos inyectados en sangre de muy pocas pulgas.

—Que salgan los Seijo y el marica también —Disparando al aire la escopeta del calibre 12.

—Todos en el piso, ¡cuerpo a tierra! grita Severino —Así hicieron y bajaron del otro auto un escribano, un juez de paz, el comisario y un tal Bustamante.

—¿que es lo que pasa? —Afirma Severino.

—No es con ud. amigo —afirma el comisario.

Otro disparo de Santillán hace volar las torcazas que estaban durmiendo en los árboles.

—¡Pare Silvio! ¿Se volvió loco?

—Quiero lo que es mío y me arrebataron.

—¡Que salga la loca esa! —Sigue enfurecido Silvio entre llantos y bronca acumulada.

—A quien se refiere —pregunta Ernesto en forma enérgica e intimidante.

—Bueno acá hay varias…pero por ahora solo una, su esposa.

Con paso firme y sin perder la calma, como si nada hubiera sucedido hasta el momento, se acerca y pregunta

—¿quien me busca? Aquí estoy.

—Bueno —comenta el comisario—, quieren hablar con ud. Señora ¿podemos pasar adentro?

Ante la mirada atónita de la familia y los sirvientes que no entendían muy bien lo que pasaba.

¿Ahora me tratas de Ud. amor? Tenes miedo papito.

—Esta tu marido —responde entre dientes.

—Hace tiempo que es cornudo, este estúpido y sabe de nosotros tres.

El comisario se quedo callado, no podía emitir sonido alguno, estaba colorado como ¡gringo haciendo fuerza! El juez de paz se adelanta unos pasos, mientras comenta en voz baja:

—Susana no haga mas difícil la situación, le han arrebatado el campo, a este pobre cristiano, le han hecho una denuncia por estupro, trafico de drogas y prostitución.

La situación de Silvio, es complicada. Éste, al lado, blandía el arma cargada a modo de custodia.

—¿Quien le hizo semejante denuncia?

—Gómez Echagüe el capitalista. Hace dos días, desapareció

—Y vos pedazo de mierda ¡¿Qué decís siendo el comisario?!

—¡Por favor señora! —contesta apretando los dientes.

Don Severino permanecía estupefacto, el personal de servicio, vigilante. A la señora Herminia, le bajo la presión y hubo que asistirla. Tomo un te y casi escondida detrás de una cómoda del comedor, permanecía, callada, sentada, lo que llamo la atención de los presentes. Con pasos severos marcados típicos de un militar, con las mismas botas de cuero, se adelanta por el parquet encerado del comedor, preguntando…

—La dueña de casa, ¿Herminia?

Ante las sorpresas de todos los concurrentes, que miran fijo detrás de la cómoda indicando el lugar. Se da vuelta mirando hacia el mueble diciendo…

—Herminia ¿no te acordás de mi? Soy Melchor Bustamante, me dedique a la política y ahora acá me ves, senador provincial y vine a arreglar un entuerto que tiene mi primo Santillán.

Ruborizada, casi balbuceando muerta de vergüenza, responde tímidamente:

—Si me acuerdo.

—Te busque y ¡despareciste! —afirma Melchor

—¿Vos conoces a este mequetrefe de Bustamante? —pregunta Severino

Herminia no emitía palabra:

—¡Contesta! insiste Melchor

Su mujer mas conocida como Betty Julie en el cabaret de Cascallares era mi preferida, teñida color champán No tenia que decirle nada conocía perfectamente su profesión Trabajábamos juntos un tiempo, ella los calentaba y después los apretaba con alguna fotito. Podía haber hecho mucho conmigo, pero no tiene códigos. Un buen día hace bastante tiempo se escapo con otra y robaron la recaudación del prostíbulo. No se hizo la denuncia para no complicar mas la cosa, iba a empezar la prensa y la radio del lugar, y el obispo que también visitaba de incógnito el lugar, en fin un escándalo. Como éste, al fin la vengo a encontrar, acá en su casa, con su familia. ¡Que suerte! Don Severino se tomo dos cañas seguidas y quedó callado por un buen rato hasta que empezaron los conciliábulos para arreglare el primer entuerto.

A todo esto el silencio reinante y la noche estrellada y tranquila como pocas, hacia vivir a Mercedita y Braulio una de las noches mas románticas. Al rato Ernesto apesadumbrado y avergonzado, lo mismo que Severino seguían tomando caña en un rincón. Esperando como salir de este escándalo. La familia De la Canal empezada a resquebrajarse con destino cierto. La de los Seijo ya sufriría el escarnio y la indignación popular. Todas las mascaras se caerían. En los sillones del estar y sobre la mesa ratona se habían ubicado un contrato de retroventa por las 428 has. que volvía a la potestad de Santillán y una declaración conjunta de Susana Seijo y Silvio Santillán que nada debía reclamarse y que exculpaban a Silvio de todas las acusaciones que pesaban sobre el, aclarando que el alias “ SS”, era lógico Susana Seijo y NO Silvio Santillán. Firmando el acta al pie, para evitar un escándalo mayúsculo. Al enterarse del desarrollo de los hechos Adolfito y con conocimientos legales que su madre iba camino a la cárcel, pide permiso y dice:

—No le podes hacer esto a mi mamá, la vas a mandar presa —Le reclama al juez de paz.

El juez no sabe donde poner las palabras, hace un gesto como de no escucharlo.

Adolfito fuera de sí comenta:

—Si vas mandar a mamá en cana —perdiendo la línea—, cuento lo nuestro.

—Bueno bueno —el comisario acota—, a ver si te callas, muchacho y cerrás un poco la boca —para opinar, con aire de superioridad paternal.

—El que se va a callar sos vos corrupto, porque cuento todos y cada uno de los chanchullos en que estas metido, todos los que sé al menos contados por este juez también corrupto. Con notorias desviaciones sexuales como las mías —largándose a llorar desconsoladamente —Por eso llevamos tantos años juntos.

El juez quedo a borde del desmayo, pálido. Casi en la habitación pegada al estar, hablaban privadamente Melchor y Herminia (Bety Julie). En este acto y ante mi, se firma el acta mencionada que será inscripta en el registro de propiedad inmueble, ante mi firma al pie Susana Giacobe de Seijo y Silvio Santillán. Silvio dejo su arma cuando tuvo en su poder el acta y la declaración exculpándolo de las acusaciones. Su hija Emilia avergonzada pidió al comisario si la podía llevar a la estación de trenes más cercana y se iría a Buenos Aires a estudiar en una escuela de modelos, con proyección internacional. Herminia prometió devolver a Melchor, hoy dueño de ese prostíbulo, los diez mil dólares sustraídos en su momento. Pone los gritos en el cielo Don Severino diciendo:

—Vos crees que te voy a dar diez mil dólares para devolverle a este mequetrefe de político, Ni loca pienses que voy hacer eso.

—Bueno Bueno no empecemos otra vez a insultar —ya medio enojado Melchor—, déjese de joder y ponga ahora ¡quince mil, en vez de diez!

—¿Pero que se cree Ud.? ¿Qué soy entupido que me voy a dejar intimidar por un político corrupto como usted?

—Jacinta, Jacintaaaa —grita fuerte Melchor—, ante la mirada azarosa de todos los presentes.

—Si Señor Melchor

—¿No hiciste una denuncia por abuso deshonesto en la comisaría acusándolo a Don Severino?

Todas las miradas azoradas se desplazaron hacia la colorada cara de De la Canal.

—Sí la hice

—¿Quien te la tomó?

—El comisario

—¿Es así comisario?

—Así es senador

—Pero esto es extorsión replica Severino

—Ud. me levanto la pollera en la cocina y me toqueteo toda y no lo voy a permitir

—¿Que edad tenes Jacinta?

—17, en octubre cumplo los 18… —contesta.

—¡¿Ah encima sos menor?!

—Son veinte mil don Severino De la Canal más los reclamos que me han acercado sus empleados por sueldos en negro y aguinaldo no pagados, por la crisis según Ud. más las cargas sociales.

Casi al borde de un infarto Don Severino sentado en un mullido sillón de cuero se hundió, se tomo un Valium y se durmió profundamente. Hasta el amanecer. Don Melchor Bustamante se quedó a dormir en la habitación de huéspedes, disfrutando la visita de Betyjulie, y sus bondades, que buscó, infructuosamente bajar la cifra, No lo logró.

Poco a poco cada uno fue ocupando lugar y espacio en su pueblo y en su vida. Al amanecer, después de pasar una noche espléndida entre grillos y alguna copa de vino, se abre el portón donde se guardaba el tractor y salen de la mano Mercedes y Braulio, dispuestos a hablar con su padre.

—Te casarías conmigo —pregunta el Braulio.

—Sí para toda la vida —contesta Merceditas.

—¿Queres tener hijos conmigo? —vuelve a preguntar Braulio.

—Mas adelante si, quiero hijos tuyos. Responde enamorada.

MAR AZUL

Elspeth Gormley / España

En un rincón olvidado del mundo, donde el mar besa tiernamente la tierra y el cielo se inclina para escuchar los susurros de la naturaleza, existía un pueblecito pesquero, tan pequeño que apenas figuraba en los mapas. Este lugar, conocido como Mar Azul, era un lienzo en blanco para los sueños y las leyendas.

La vida en Mar Azul transcurría con la monotonía de las olas: siempre presentes, pero raramente se veían. Los habitantes de este lugar, aunque bendecidos con la belleza de su entorno, habían caído en la trampa de la cotidianidad, incapaces de ver la magia en la simplicidad de sus días.

Pero la niebla llegó, no como un manto frío y sin vida, sino como un ser consciente, una entidad antigua que buscaba recordarles el valor de lo que habían olvidado. Se deslizó entre las casas y las calles, tocando cada corazón con dedos de bruma, susurrando secretos largamente perdidos.

Los aldeanos, ahora ciegos a su mundo, pero con una nueva visión interna, comenzaron a percibir la vida de una manera diferente. La niebla les enseñó que cada grano de arena, cada gota de rocío, cada sonrisa compartida, era un tesoro invaluable.

Sara, la bruja del pueblo, conocía bien el lenguaje de la niebla. Ella sabía que este fenómeno no era un castigo, sino un regalo. Con su sabiduría ancestral, guio a los aldeanos a través de la niebla, no para disiparla, sino para abrazarla.

Bajo su tutela, los habitantes de Mar Azul aprendieron a bailar con la niebla, a cantar con las olas, y a pintar sus sueños en el cielo. La niebla se convirtió en su maestra, y ellos, sus ávidos estudiantes.

Y así, cuando la niebla decidió retirarse, dejó tras de sí un pueblo transformado. Mar Azul ya no era solo un punto en el mapa, sino un faro de esperanza y maravilla, un testimonio de que incluso en la más densa de las brumas, la luz puede encontrarse dentro.

Sara, habiendo cumplido su propósito, se desvaneció con la niebla, dejando solo la leyenda de su existencia. Algunos dicen que se convirtió en parte del mar, otros que ascendió a los cielos. Pero todos están de acuerdo en una cosa: su espíritu vive en cada brizna de magia que ahora impregna Mar Azul

En los días que siguieron a la partida de Sara, Mar Azul se convirtió en un santuario de maravillas. Los pescadores, que antes lanzaban sus redes con desgana, ahora veían en cada captura una danza de colores y formas. Las redes no solo traían peces, sino también historias del abismo, relatos de criaturas luminosas y tesoros sumergidos que solo la niebla podía revelar.

Los niños, que antes jugaban en las calles con la indiferencia de la costumbre, ahora exploraban cada rincón como si fuera un nuevo mundo. La niebla les había enseñado a ver lo invisible, a escuchar lo inaudible. Encontraban caracolas que susurraban melodías antiguas y piedras que brillaban con la luz de las estrellas caídas.

Las mujeres de Mar Azul, que tejían y bordaban en silencio, ahora lo hacían al ritmo de antiguas canciones de cuna, entonadas por la brisa marina. Sus manos no solo creaban ropa, sino que tejían sueños, bordaban esperanzas y cosían fragmentos de leyendas en cada puntada.

Los ancianos, sabios y cansados, encontraron un nuevo propósito en sus relatos. Sus historias ya no eran solo recuerdos, sino profecías y enseñanzas. La niebla les había devuelto la voz, y con ella, la certeza de que su legado sería eterno.

Y así, Mar Azul se convirtió en un lugar de peregrinación. Viajeros de todos los rincones del mundo venían a experimentar su magia. Cada visitante partía con una historia que contar, un sueño que perseguir, y la promesa de que, en algún lugar entre la niebla y el mar, la esperanza siempre encontraría su camino.

La leyenda de Sara, la bruja que se convirtió en niebla y mar, en viento y cielo, se extendió más allá de los confines del pueblo. Se decía que en las noches de luna llena, si escuchabas con atención, podías oír su risa mezclada con el murmullo de las olas, recordándote que la magia está en todas partes, esperando ser descubierta..

EL Faro de Mar Azul, que una vez fue guía de marineros y centinela contra las tormentas, había compartido el destino de olvido del pueblo. Pero con la llegada de la niebla y la transformación de los aldeanos, el faro también encontró un nuevo propósito.

Mientras la niebla enseñaba a los habitantes a ver la magia en lo cotidiano, el faro, que había permanecido inactivo durante años, comenzó a sentir un cálido cosquilleo en su estructura. Las piedras, bañadas por la sal y el viento, susurraban entre ellas, recordando los días en que su luz era esperanza en la oscuridad.

Una noche, cuando la luna se ocultó tras un velo de nubes y las estrellas parpadearon con curiosidad, el faro despertó. Su luz, que había sido tenue y vacilante, ahora brillaba con la fuerza de mil soles. La niebla, lejos de opacarla, se tornó en un lienzo donde la luz del faro pintaba auroras y constelaciones.

Los viajeros que llegaban a Mar Azul se maravillaban ante el espectáculo. El faro no solo les mostraba el camino, sino que les contaba historias de navegantes valientes, de mares embravecidos y de calmas profundas. Cada rayo de luz era un verso, cada destello, un capítulo de una epopeya marina.

Con el tiempo, el faro se convirtió en el corazón de Mar Azul. Los aldeanos celebraban festivales en su honor, donde las luces de papel y las antorchas danzaban al son de la luz del faro. Los niños jugaban a ser héroes de leyendas, navegando en barcos imaginarios hacia tierras desconocidas, guiados por la luz infalible del faro.

Y así, el faro de Mar Azul se erigió no solo como un monumento a la guía y protección, sino como un símbolo de la inspiración y la creatividad que la niebla había despertado en el alma del pueblo. Se decía que su luz era tan poderosa que podía alcanzar incluso los rincones más oscuros del corazón humano, recordándoles que siempre hay un faro que ilumina el camino hacia casa.

SUICIDIO

Jaime Hoyos Forero / Colombia

Era Irma una escritora destacada.

Un jueves santo, leyendo los mensajes recibidos en su computador, encontró uno que decía: “Señora Irma, gracias por salvarme la vida” Jairo Holmes”. La escritora se sobresaltó un instante y luego dijo: “Otro loco”.

Tres días después recibió el siguiente mensaje de Jairo:

—Quisiera, señora, mostrarle mi agradecimiento. Y quiero expresárselo enviándole unas flores. ¿Podría usted ser tan amable de dejarme conocer la dirección de su casa?

Este aparente halago no le sonó bien a Irma. “Puede ser un ladrón o un chantajista”, se dijo, y llamó a su hija Clara.

—Cuidado, mamá —Le advirtió Clara—, debe de ser un secuestrador. Obtendrá lo que quiera por el solo hecho de plagiar a una de las más famosas escritoras del país.

—¿Qué hago si vuelve a insistir? —preguntó Irma.

—Si él insiste, llama a la policía.

Una semana después, el mensaje recibido por Irma, decía:

“Perdone, señora, mi insistencia. Consideraría que la desprecio si dejo pasar un hecho tan significativo como el salvarme la vida. Su libro Milagros del amor cayó a mis manos inesperadamente, justo la tarde en que cargué mi pistola con el fin de quitarme la vida esa noche. Milagros del amor lo encontré tirado en el sótano del parqueadero donde dejo diariamente el carro mientras trabajo. Pensé que a uno de mis vecinos de parqueadero se le cayó el libro al subirse a su carro y yo lo recogí para dárselo al portero a fin de que el libro volviera a su dueño. Pero el portero no apareció cuando salí, ya de noche, así que lo llevé a mi apartamento y por pura curiosidad comencé a ojearlo mientras comía el sándwich que tenía preparado. Algo así como el último sándwich. Mientras lo comía, quise alejar los nervios que sentía por mi decisión de quitarme la vida y fui, sin darme cuenta, encontrando tan ameno e interesante el libro (usted, señora Irma, escribe como un ángel) y tan grandioso su contenido, que a las 4 de la madrugada, cuando terminaba de leerlo, ya había decidido en el interior de mi alma, no suicidarme. Es más: había determinado también, no ir ese día a mi consultorio (soy neurocirujano) sino al hospital de caridad de la ciudad, para atender gratuitamente a los mentalmente alienados. La frase de su libro, señora Irma, ‘La vida es bella aún después de la última pérdida…Inténtalo’ me llegó al fondo del corazón. Usted, señora Irma, me ha salvado y pensaría yo que no es sincera al escribir si desprecia la humilde muestra de mi agradecimiento. Jairo Holmes”. Había una posdata: “Sé que las flores la alegrarán, pues me doy cuenta por su libro, que usted sufre de una gran nostalgia”.

Irma quedó consternada. Nada de chantajistas, ladrones o plagiarios. El hombre del mensaje era conmovedor. Y había, sobre todo, algo que estremeció a Irma; dijo entonces para sí: “Es la primera persona, entre miles de lectores y muchos amigos, que ha sido capaz de captar mi desolación.”

Efectivamente, Irma había ocultado a todo el mundo su desdicha. Su matrimonio fue el peor de los fracasos y la gente creía lo contrario, porque mientras él vivió, siempre los veían juntos, tomados de la mano. Nadie sabía nada de la tragedia de Irma. Y después de la muerte de su esposo, la vida se tornó calmada, pero absolutamente vacía y desolada.

Sin contarle a su hija lo leído en el computador, se sentó en él y escribió “calle 52#132-48. Las flores me encantan. Irma”.

Esa noche llovía tremendamente. Los rayos y los truenos se sucedían unos a otros, casi sin pausa. Era verdaderamente una noche tormentosa.

De pronto tocaron a la puerta. Clara se sorprendió al abrir y ver aquel hombre con su overol azul chorreando agua y un enorme manojo de rosas rojas en las manos.

“Pobre, exclamó Clara dentro de sí. Y ya no es joven. Se ve que la vida es muy dura para él.” Y agregó en voz alta:

—Mamá, son flores. No traen tarjeta pero el mensajero dice que son para ti. ¿Las recibo?

—Por supuesto —dijo Irma—. Recíbelas que ya bajo.

Clara las recibió y pidió al mensajero que aguardara un instante para traerle su propina.

Mientras tanto, el mensajero escribió algo en una tarjeta pequeñita que metió entre un sobre del mismo tamaño.

Segundos después, recibió la propina y extendiendo la mano, entregó a Clara la tarjeta, diciéndole:

—Perdone usted, traía la tarjeta entre el bolsillo para que no se mojara.

Al cerrar la puerta, Irma bajó a mirar sus flores y Clara le entregó la tarjeta. Decía: “Irma, siento no haberla visto. Su hija es bella, luego usted lo es. Jairo” .

—¿Ya se fue? –preguntó Irma.

—¿Quién? ¿El mensajero? Acaba de salir. ¿Por qué? Ya le di su propina.

Clara no había acabado la frase, cuando Irma abrió la puerta y echó a correr. Un automóvil prendió las luces y encendió el motor.

—¡Aguarde! —gritó Irma en medio del aguacero—. ¡Soy yo… Irma!

El coche, que ya había comenzado a rodar, se detuvo y bajó de él Jairo, todavía empapado por el aguacero y el overol azul encima de su costoso vestido.

Bromeando, Jairo dijo:

—Es suficiente, señora. Su hija me dio una excelente propina… estoy feliz porque es la primera que recibo en la vida.-

En la casa, Clara consternada, estaba llamando por el celular a su hermano Antonio.

—Antonio, mamá se volvió loca. Le mandaron unas flores y salió detrás del mensajero. Han pasado cinco minutos y no ha vuelto. ¿Qué hago?

Y afuera, en la calle, un carro sin conductor, con las luces prendidas. Un aguacero que más parecía una tormenta. Los rayos y truenos no cesaban. Y en mitad de la acera, un hombre y una mujer se abrazaban y besaban felices, como si el mundo no existiera.

HISTORIAS DEL VIEJO FARO

Carlos Pérez de Villarreal / Argentina


El viento era cada vez más fuerte.
Las olas embravecidas se levantaban con fuerza golpeando el promontorio del viejo faro.
La tempestad arreciaba.
Leopoldo, el viejo farero, comenzó a preocuparse.
Se dirigió a la cocina.
Un fino hilo de agua se filtraba por la junta entre la pared y el techo del lado sur.
Observó por el ventanuco y se extrañó al ver la espuma del mar golpeando como
latigazos contra el muro.
Nunca había visto nada igual.
Ayer se había comunicado telegráficamente con el Servicio Naval y le habían informado
que se presentaría una tormenta de grandes proporciones, con vientos huracanados del
SSO e intensidades mayores a las de la época.
Duraría dos o tres días, lo suficiente para tener en cuenta que la estructura podía sufrir
algún deterioro.
Pero nunca se había imaginado esto.

Subió por la escalera metálica destartalada y antes de llegar al escalón 66, escuchó la voz
de Alberto:
—¡Cuidado Leopoldo, sabés que siempre te tropezás en ese escalón. Ahí a la escalera le
faltan dos bulones!
—¡Sí, lo sé, me lo dijiste tantas veces, que sueño con ello! —contestó con una sonrisa en
los labios.
No terminó de hablar, que su pie derecho tropezó con el peldaño haciéndole golpear la
rodilla izquierda con fuerza. Una imprecación soez se desprendió de sus labios.
Malhumorado, escuchó la voz que desde arriba le decía, riéndose:
—¡Te lo dije! ¡No digas que no te avisé!
Una carcajada le salió de la garganta, llevándose la ira por completo:
—¡Si Alberto, es en lo único que te entretenés, en decirme lo que tengo y no tengo que
hacer¡ Pero eso sólo lo podés hacer vos. Menos mal que tengo tu compañía.
La risa fina y alegre se escuchó desde arriba y las palabras salieron atropelladas:
—¡Para eso estoy!

De repente, un crujido estruendoso se escuchó en todo el faro reverberando por las
paredes. La luz empezó a titilar y el silbido del viento se hizo rugido al pasar a través de
las juntas de las ventanas.
Leopoldo corrió escaleras abajo y entró raudamente al cuarto de máquinas.
El agua había invadido ya casi veinte centímetros el recinto.
El motor apagado echaba humo.

Saltó por encima de él cortando la llave de corriente eléctrica y salió disparado hacia la
cocina.
No llegó.
Un ruido potente y raro se oyó en el ambiente, mientras un pedazo de escalera metálica
de casi cinco metros de altura, se desprendía de la pared cayendo con fuerza sobre él.
¡Oh casualidad, se había roto desde el peldaño número 66!
Transcurrió mucho tiempo hasta que Alberto lo llamó:
—¡Leopoldo…! ¿Estás bien?
—¡Sí! —contestó—. ¡Te veo, arriba, sobre la baranda!
—¡Cómo que me ves! ¿Me podés ver?
—¡Sí Alberto…! ¡Yo también me convertí en fantasma!

RECUERDO DE LA SEQUÍA

Sandra B. Romeo / Argentina

Por el cauce del río seco corrían lenguas de fuego, sí señor.

Así se veía la tarde y los días enteros, señor. Así fue cuando la gran sequía.

Secó todo, los animales, las plantas, la tierra, los hombres.

No éramos muchos en el pueblo. Pero cuando los vientos, rojos de secos, aventaron hasta los muertos viejos del cementerio, los vivos empezaron a irse también.

Quedamos pocos, sí señor.

Y ahora que usté lo dice, recuerdo que entonces, los que quedamos, manteníamos el pueblo andando, tan convencidos estábamos de que los otros volverían.

Pero cuando el viento quemante soplaba y soplaba, empezamos a perder las ganas de caminar un pueblo vacío.

Las ganas y la esperanza… De tanto en tanto, alguna nube hinchada de grises, se pinchaba entre los cerros y se desperdigaba en muchas nubecitas más. Pero de agua nada, ni hablar. Ni una gota.

Primero dejamos de arreglar las paredes y los techos. Ahí arriba el sol nos pelaba y nos confundía la cabeza. La tierra entera parecía haberse metido para adentro y nos dejaba a mano solamente un cuero duro y rugoso.

Las pequeñas huertas caseras murieron incrustadas entre el polvo y las grietas del suelo.

Después, el pellejo se nos empezó a pegar a los huesos. Sí señor, tanto que parecía que salíamos de la tierra misma, correosos y secos. Viejos…

Más tarde nos dimos cuenta de que estábamos solos de veras.

No se veía ni se escuchaba en el pueblo el ladrido de un sólo perro. Detenido, quieto estaba el aire. Tan estancado por el calor que cuando abríamos la boca, la misma lengua hacía como ruiditos de fritanga. El mismo aliento del sol la cocinaba.

Sí señor, fue grande la sequía ese año. Y larga…

Cuando caía la noche, las luciérnagas se suicidaban prendidas del viento de polvo. Apenas se encendían, opacadas, las perdíamos de vista.

Dejamos de dormir. Acostarse en los catres, abajo, tan cerca del suelo, al ras del piso crujiente, era aspirar la furia misma de la tierra, por estar abandonada de humedad.

Finalmente, el polvo eterno que levantaba el viento, parecía formar paredes que costaba trabajo traspasar.

Entonces fue cuando dejamos de caminar, levantarnos, acostarnos, para no gastar el poco resuello que nos quedaba.

De tan envueltos en tierra como estábamos dejamos de vernos, poco a poco, unos a otros.

Así fue como pasó.

—¿Pero…dígame una cosa señor, usté no es Damiano, el hijo de doña Ramira, el que se ahogó el día de la crecida grande? Lo sacamos del río, si mal no recuerdo, con ramas de piquillín…

—Sí, soy Damiano.

EL LIBRO DEL ABUELO JESÚS

Walter H. Rotela G. / Uruguay

Siendo niño me gustaba oír las historias de mi abuelo. Él, a su modo, jugaba con nosotros, sus nietos. No como jugaría un adulto mayor tal como vemos en una tanda televisiva de publicidad o en una imagen fotográfica de un medio cualquiera. No, así no.

Don Jesús era el modo como se referían a él sus vecinos. Y de eso estaba muy orgulloso. Es decir, buscaba hacer honor al nombre que eligieron sus padres. Era el séptimo hijo. En realidad, el noveno; pero dos de sus hermanos habían fallecido, al poco de nacer. Los padres querían hijos varones; sin embargo, la vida les dio en su mayoría, mujeres.

Siendo chicos, siempre lo llamábamos señor, por la costumbre que teníamos en la zona de las tierras color sangre. Cada mañana, al verlo al abuelo le pedíamos su bendición. Él accedía siempre y nos regalaba algún caramelo, generalmente. Pasábamos mucho tiempo sin verlo, pues por temporadas se ausentaba por razones de trabajo. A veces, un par de meses. Cuando volvía nos traía regalos. Eso, según contaba mi abuela, fue siempre así. Pero sus ausencias, en mi niñez no se debían a motivos laborales, sino a una costumbre muy arraigada. Esas razones me fueron reveladas por mis tías sólo al llegar a mi juventud, no antes.

Una tarde, conversando bajo un árbol de mango, me animé a preguntarle por un libro que él guardaba en un cajón de la cómoda de su habitación. Le mencioné que de niño lo había descubierto, que leí algo de su contenido, pero nunca capté el verdadero significado de cuanto estaba allí anotado.

Mi abuelo sonrió. Luego de una pausa me ilustró sobre una realidad totalmente desconocida por mí.

—No es ningún secreto. Pero es sí información comprometedora, o al menos que sería relevante en alguna suerte de investigación… Contiene información, detalles sobre gente muy joven, niños que estuvieron a cargo, como yo, de don Pascual.

—Interesante dije —alentándolo a proseguir.

El abuelo se puso serio, pero confesó estar feliz por poder compartir sobre el asunto. Así que ingresó a su habitación y trajo el libro. Él era un lector ávido. De todo lo que encontraba en sus viajes siempre comentaba o incluso traía algunos libros que le regalaban, pues en su mayoría no podía comprárselos. Sin embargo, es no impedía que accediera a ellos. Era veloz leyendo. Esa lectura le permitía tener una conversación interesante y con ello ganaba la buena voluntad de sus interlocutores que le permitían leer esos libros que no estaban a su alcance comprarlos.

Jesús, mi abuelo, volvió con el libro que yo había visto siendo niño. Me pareció más pequeño de lo que lo recordaba. Era un viejo libro de asientos contables que tenía información sobre una empresa y además figuraban nombres y fechas. No eran muchos, una treintena. Jesús comentó:

—Los nombres que ves aquí son de niños que el señor Pascual recibió, con la promesa a sus padres de enviarlos a la escuela, ocuparse de su alimentación, de brindarles un lugar en su vivienda. Y lo que hizo en realidad fue usarlos como mano de obra barata en sus campos o en la ciudad.

—¿Y tú cómo conseguiste este libro abuelo?

—Mira… Esto quedará entre nosotros. Lo tomé del escritorio del señor Pascual un año antes de dejar la hacienda. Nos castigaron cuando no se encontró pero no dije nada. Consideré que era algo valioso, que serviría como prueba de lo que me parecía no estaba bien. Pero…

—¿Pero…?

—No, no sirvió. Aún no. Pues poco se sabe y todo lo que se dice sobre el laburo de los mitaí ‘se maquilla’, como dicen ahora. Y antes las condiciones eran peores. Había menos posibilidades de conocer lo que hacían los dueños de estancias de las grandes casas de la ciudad. Parte de nuestra cultura, quizás.

—¿Y la lista de nombres?

—Son los nombres de los niños y adolescentes que pasaron por la estancia y la casa en los años en que se registró en el libro. Desde 1919 hasta 1930, aproximadamente. Pero la cosa siguió después e incluso aumentó la cantidad que pasaron por las manos del viejo Pascual y su familia.

—¿Y qué hacían los niños abuelo? Pues supongo que no todos hacían los mismo.

—Pareces un periodista con tus preguntas che.

—Bueno… Quizás pueda hacer algo, quizás pueda continuar con lo que empezaste, me refiero a dar a luz lo que sucedía. Este libro es parte, como una prueba ¿No? Tengo un amigo que quizás pueda ayudarme. Eso si tú crees conveniente, claro…

—Sí, quizás sea una buena idea. Bien… Te contaré qué hacíamos los niños en esos tiempos. Algunos trabajaban en la agricultura, otros con el ganado, otros en la ladrillaría y unos cuantos en las casas de la ciudad. Había más de una. Pero, en todos lados, lo pasábamos mal en general. Algún día me gustaría contar las cosas que pasamos en esos campos. Pero la vida se me está pasando y quizás no pueda. Por eso…

—Por eso conservaste el libro… —Le mencioné.

—Sí, claro. Es una prueba de lo que pasó allí. Está anotadas incluso las defunciones. ¿Ves aquí esta señal? me mostró una cruz, apenas visible al costado de un nombre, que estaba acompañada de una fecha.

—Interesante… —Le dije para entusiasmarlo y que me cuente más.

—Pues eso indica que un niño o adolescente murió. No era lo común. Pero sí las golpizas, el castigo. Y el domingo íbamos a misa. Y ahí, a callarse.

—¡Qué historia Jesús! ¡Qué historia! Abuelo te agradezco que me hayas confiado todo esto.

—Bueno… Pero no pude hacer nada por esos chicos. Por los que vinieron después de mí.

—Abuelo, cuenta esta historia. Cuéntala. Cuéntala como cuando éramos niños nos contabas cosas mientras hacías los bodoques. Seguro que tu historia, tarde o temprano, se conocerá como «El libro del abuelo Jesús».

—Suena pretencioso. Me bastaría con que lo que pasó se sepa y no quede en el olvido.

CUENTOS Y RELATOS NAVIDAD

Navidad-cuentos

MILAGRO DE NAVIDAD

Magi Balsells / España

Días señalados en el calendario, momentos de ilusión y alegría nos invaden, lo que es momentos de reunión con la familia y los seres queridos, el jolgorio y también el recogimiento, si hay con quien disfrutar de ello

Solo estoy, en un gran piso, sin pareja, sin hijos, sin nada mas que mi sola compañía, los únicos familiares muy lejanos están, y poco contacto ha habido en estos últimos años, todos tienen sus problemas, todos tienen su familia y yo me he quedado solo,

Solo con mis recuerdos, con mis tristes pensamientos, con la tristeza de no ver mas a mis seres tan amados, todos ellos desaparecieron hace ya algún tiempo sin ver que yo me quedaba solo y abandonado a esta triste situación no deseada

Tengo que celebrar la Nochebuena, ¿con que? o ¿con quién?, qué dilema, no puedo llamar a ninguna puerta para que me acojan en estos días, aunque solo fuera una sola, para poder sentir el calor y el cariño de otras personas, mis amigos tampoco están y los pocos que quedan, ellos quizás estén en la misma situación, ya que solos nos quedamos muchas veces, según van pasando los años

Pondré la mesa y en ella las fotografías de los que se fueron, así no estaré tan solo, encenderé todas luces para iluminar la casa como les gustaba, pondré el mejor servicio como si aún estuvieran aquí conmigo, hablaré con ellos aunque no pueda oír sus voces, pero en mi mente si los escucharé, reiré con ellos aunque las lágrimas mansamente afloren resbalando por mis enjutas mejillas

Llaman a la puerta, ¿Quién será a estas horas? Es el vecino de al lado, que me viene a buscar, no admite excusas me están esperando

Toda su familia en la mesa están, me guardan el sitio de honor, como si yo fuera su patriarca, me besan las mujeres y me abrazan los hombres Sin poderme contener es ahora es cuando las lagrimas salen a borbotones de mis cansados ojos ya que sin poderlas ni quererlas reprimir.

Las palabras se agolpan en mi boca, me es imposible darles las gracias, la emoción tapa cualquier palabra, todos me acogen como uno más de ellos, como uno más de su familia

Gracias a mis deudos ausentes, por lograr este milagro, se que habéis sido vosotros los que habéis tocado el corazón de estas personas

Veo que en el mundo aún existe bondad, ahora si será una hermosa Navidad

Navidenos

UN RELATO DE NAVIDAD

Carlos González Saavedra / Argentina

Ese domingo estaba ansioso, más que otras veces. Si bien conocía Río, en mi cuatro viaje me faltaba conocer el Río profundo donde se respira Brasil en las paredes. El Samba y pobreza de las favelas. Contrastes y desigualdad de un país maravilloso.

El brasilero común, de la sonrisa permanente, de la onda que te invade. En cada rincón, en cada vuelta de la esquina hay una sorpresa rayana en la bohemia, melancolía y esa fuerza increíble para salir adelante, cantando a pesar de todo. Todo eso, ni más ni menos, de la mano de mi hijo Federico, residente en Río hace nueve años.

—Viejo, ¿que queres conocer bien?.

—Un barcito de esos donde se hace música con una tapita de coca o una latita de cerveza.

—Bien, esta noche vamos a lo de Alfredo.

—¡Dale! Ya me gusta la idea con solo conocer el nombre de pila.

Allí fuimos, domingo a las nueve de la noche, imaginé un bar grande, no un sucucho que no tenía más de ocho metros de frente por doce de fondo. Fede me presenta a Alfredo. que permanecía sentado en la puerta del local en una mesa, con una planilla que anotaba las consumiciones.

—Viejo, el tema acá es así: En el fondo tenes dos heladeras cargadas de cervezas, una con alguna botella de vino y agua. Una barra para lavar alguna copa y un bañito. Te servís y le avisas a Alfredo lo que tomas, el anota y al irnos pagamos.

En un costado del angosto salón, había una madera donde uno ajustado apoyaba el codo, tomando una cerveza, en el medio sentados en sillas o bancos comunes músicos y mas gente en la calle que del local.

—¿Por qué se llama Bip Bip?

-Alfredo le puso ese nombre por el corre caminos, no se le ocurrió otro —Cerveza mediante Fede acota—, ojo acá no se aplaude, está prohibido. Solo se casquilla los dedos, por respeto a los vecinos, a la música. Si hay mucho bullicio Alfredo, ¡No sabes como se pone!

El samba recorría las paredes y nuestros oídos. Era un momento y un lugar pleno de magia, cuando cantaban, lo mismo. Venían unos, otros se iban. Siempre ocupaban los banquitos. Tocaban con instrumentos pero también marcando el ritmo con cucharitas.

—Viejo, este es un bar socialista. Los martes se viene a hablar de política. Los músicos son profesores del conservatorio, como algunos de canto.

—¿Como los músicos también pagan lo que consumen?

—Acá, todos pagamos papá, ellos también.

La bohemia me arrancaba el corazón. Fui dos veces al baño, para quedarme en la barra de atrás, observándolo todo. El bullicio iba subiendo en intensidad y el número de gente en la vereda crecía y hablaba. Furioso se levantó de su silla, los músicos dejaron de tocar y un silencio sepulcral se adueñó del lugar. Alfredo se había enojado. Alfredo tenia problemas respiratorios por el cigarrillo, cercano a los sesenta y cinco años, se ponía colorado y hablaba salteado para poder tomar aire:

—Acá venimos a escuchar música y disfrutar. Si hablamos gritando, no escuchamos la música y es una falta de respeto a los vecinos —Todo en un portugués cerrado propio de Copacabana—. Si no les gusta, se van y listo.

Lentamente después de su alocución, complicada por su falta de aire, una suave y dulce melodía de una flauta volvió a la normalidad. Alfredo se habia vuelto a sentar. La noche se nos iba de las mano, eran como la una de la mañana y seguía llegando gente.

—¿A que hora cierran Fede?

—Hasta que salga el sol. Nosotros, si querés en una hora más, nos vamos, viejo. ¡Mañana tengo que laburar!

—Si, hijo cuando me digas.

—Quedémonos una hora más.

—Dale.

La paredes impregnadas de nostalgia, decoradas con recuerdos, fotos y en una de esos cuadritos medio perdidos en un rincón, encuentro un diploma con una Distinción del Ministerio de cultura. Nombrando a Bip Bip tal cual su nombre, lugar cultural de Río de Janeiro. Cobró otra dimensión donde me había traído mi hijo, cuna del Samba y autóctono sentir de Brasil. Solo tomaba cerveza, iba por la quinta y veía como Fede se divertía con ellos, aprendí los secretos de la pandereta, tan famosa por su ruido, Tan característicos toca con el movimiento de la muñeca. El profesor nos señalaba:

— Ven esa niña está tocando mal.

Para mí, tocaba bárbaro. Hasta que la sentí, por él. Su sonido, me transformaba. Eso sí que era maravilloso, como todo lo que estaba ahí. Mientras la música acariciaba los oídos y todos meneábamos el cuerpo al compás. Una muchacha con una lata de helado de cinco litros, con una ranura en la tapa invitaba a todos una propina. Será para los músicos, pensé.

—Fede muy bueno el lugar, quedé encantado. ¡Como tocan, que maravilla! ¿Ahora cada uno se paga su cerveza? ¡Increíble!, menos mal que después con la propina se arreglan. Hermoso regalo me hiciste hijo.

—¡No, viejo! Ése dinero que se junta cada noche, durante todo el año, es para el día de Navidad!

—¿Cómo?

—Alfredo el día de Navidad pone las mesas en la calle y le da de comer a todos los indigentes y vagabundos que no tienen donde ir. Hace una gran mesa y brinda con todos ellos, por la Navidad.

Ese comentario, terminó por darme una dimensión mucho mas profunda de Alfredo y sus músicos, de su altruismo, de su humanidad. Rescatando al hombre concreto de una sociedad injusta y salvaje. Me impactó mucho emocionalmente. Antes de irme volvimos y tuve la oportunidad de confundirme en un abrazo con Alfredo, cosa inusual según mi hijo .Le había escrito un poema al lugar. Fede se encargó de dárselo a su amigo para que se lo traduzca. Seguramente fue por eso que me abrazó. Sentí su emoción. Lo abracé por tantas cosas, que no me alcanzaban los brazos para decirle gracias. No sé, me sentía en deuda, con él.

Alfredo falleció de un enfisema pulmonar, hace un año y medio. El amigo de mi hijo, no recuerdo su nombre, quedó a cargo del lugar. Después nos invadió la pandemia y no pude volver. Me gustaría volver al Bip Bip y ayudar a servir la mesa rescatando miradas de agradecimiento y felicidad por Alfredo, por su inmensa humanidad. Brindando, con ojos escarchados, por una ¡Feliz Navidad!

Navidenos

EL ROBLE Y LA LUZ DE NAVIDAD

Elspeth Gormley / España

En las tierras altas de Escocia, en un pequeño pueblo rodeado de montañas y lagos, se cuenta la historia de un roble mágico y el Espíritu de la Nochebuena, dos símbolos de esperanza y renovación que aparecen cada año en la víspera de Navidad.

Hace muchos años, durante una Navidad especialmente fría y oscura, el pueblo estaba al borde de la desesperación. Las cosechas habían sido malas y el invierno era implacable.

Una noche, un sabio anciano del pueblo tuvo un sueño, en el que el espíritu del bosque le decía que debía llevar a todos los aldeanos al Roble de Navidad.

Siguiendo las instrucciones del anciano, los aldeanos se reunieron alrededor del roble en la noche de Navidad. Al llegar la medianoche, el roble comenzó a brillar con una luz dorada y sus ramas se llenaron de hojas verdes y frutos dorados. Los aldeanos recogieron los frutos y, al comerlos, sintieron una calidez y una energía renovada.

En ese momento, el anciano contó a los aldeanos la historia del nacimiento del Niño Dios, recordándoles cómo, en una noche fría y oscura en Belén, un niño nació en un humilde pesebre, trayendo esperanza y luz al mundo.

Inspirados por esta historia, los aldeanos comprendieron que la verdadera magia de la Navidad no solo residía en el milagro del roble, sino también en el amor y la fe que compartían.

De repente, una luz brillante apareció en el cielo y descendió hasta el altar de la iglesia del pueblo. La luz se transformó en el Espíritu de la Nochebuena, una figura etérea y radiante que irradiaba calidez y amor. El espíritu habló a los aldeanos, diciéndoles que su fe y bondad habían sido escuchadas y que, a partir de ese momento, cada Nochebuena, él vendría a bendecir el pueblo con paz y prosperidad.

Desde entonces, cada víspera de Navidad, los aldeanos se reúnen alrededor del Roble de Navidad y en la iglesia para celebrar y recordar el milagro que les salvó, y para contar la historia del nacimiento del Niño Dios. Al llegar la medianoche, una luz brillante aparece en el altar, recordándoles que la verdadera magia de la Navidad reside en la fe, la esperanza y el amor compartido.

La leyenda dice que mientras el roble siga floreciendo cada Navidad y el Espíritu de la Nochebuena siga apareciendo, el pueblo siempre tendrá esperanza y prosperidad.

Navidenos

EL MILAGRO DE NAVIDAD

Mercedes Alberdi / España

En un pequeño pueblo cubierto de nieve, la Navidad siempre había sido una época de alegría y celebración. Las luces brillaban en cada ventana y el aroma de galletas recién horneadas llenaba el aire. Sin embargo, este año era diferente. La guerra había dejado su huella en el corazón de muchos, y la Navidad parecía más sombría que nunca.

En medio de esta tristeza, vivía una niña llamada Clara. A pesar de las dificultades, Clara nunca perdió la esperanza. Cada noche, miraba las estrellas y pedía un deseo: que la paz y la alegría volvieran a su pueblo.

Una fría noche de diciembre, mientras Clara caminaba por las calles desiertas, encontró a un anciano sentado en un banco. Su rostro estaba marcado por las arrugas del tiempo, pero sus ojos brillaban con una luz especial. Clara se acercó y le ofreció una galleta que había guardado para sí misma.

El anciano sonrió y aceptó la galleta con gratitud. «Gracias, pequeña,» dijo con una voz suave. «Tu bondad es un verdadero regalo de Navidad.»

Clara se sentó junto a él y comenzaron a hablar. El anciano le contó historias de Navidades pasadas, de tiempos de paz y amor. Clara escuchaba con atención, sintiendo cómo su corazón se llenaba de calidez.

«¿Sabes, Clara?» dijo el anciano. «La Navidad no es solo luces y regalos. Es un tiempo para recordar lo que realmente importa: el amor, la esperanza y la solidaridad.»

Esa noche, Clara regresó a casa con una nueva perspectiva. Decidió que haría todo lo posible para traer un poco de alegría a su pueblo. Junto con sus amigos, comenzó a organizar pequeñas acciones de bondad: repartieron comida a los necesitados, decoraron las casas de los ancianos y cantaron villancicos en las calles.

Poco a poco, el espíritu de la Navidad comenzó a regresar. Las sonrisas volvieron a los rostros de las personas y el pueblo se llenó de una calidez que hacía tiempo no se sentía. La guerra seguía siendo una realidad, pero la esperanza y la solidaridad habían encontrado su lugar en los corazones de todos.

En la noche de Navidad, Clara miró al cielo y vio una estrella brillar más intensamente que nunca. Supo en ese momento que su deseo se había cumplido. La paz y la alegría habían vuelto, no solo a su pueblo, sino también a su corazón.

Navidenos